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</front><body><![CDATA[ <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>Siete realidades capitales de la autonom&iacute;a universitaria.</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>Seven capital realities of university autonomy.</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Antonio Jos&eacute; Monagas *</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Universidad de Los Andes. Escuela de Ingenier&iacute;a Edo. M&eacute;rida - Venezuela   <span class="email">amonagas@cantv.net</span></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">* Profesor titular, docente&#8211;investigador de las Facultades    de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales y de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas,    Postgraduado en Planificaci&oacute;n del Desarrollo (UCV), Ciencias Pol&iacute;ticas    (ULA), Gerencia P&uacute;blica (IVEPLAN&#8211;IESA), Ciencias Sociales (UCV).    Columnista de El Universal, Frontera, Diario de los Andes, La Naci&oacute;n    y Noticiero Digital.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>1. Proleg&oacute;menos</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tipolog&iacute;a de sistemas pol&iacute;ticos caracteriza    comportamientos, condiciones y razones que expresan el sentido de disposiciones,    estructuras e ideolog&iacute;as propias del hombre cuando se halla en funciones    de gobierno. Justamente, a partir de tales caracterizaciones pueden evaluarse    actitudes de diferentes causas. Entre otras, aquellas que comprometen    valores relacionados con las libertades pol&iacute;ticas torn&aacute;ndose en    factores de riesgo para la estabilidad funcional de instituciones y sociedades.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde luego, son m&uacute;ltiples los problemas que derivan    de situaciones en las cuales se ven constre&ntilde;idas importantes variables    de incidencia social, cultural y organizacional por causa de la tergiversaci&oacute;n    de objetivos y prop&oacute;sitos inicialmente expuestos en t&eacute;rminos    de solidarias y congruentes consideraciones. Sin embargo, muchas suelen ser    las dislocaciones y disociaciones que vulneran las relaciones de poder toda    vez que esas mismas instituciones se consiguen apocadas por la ofuscaci&oacute;n    que les genera el temor infundado ante una incertidumbre mal definida. Precisamente,    por la contundente ausencia de un proyecto de esclarecida cardinalidad. Y es    el caso, exactamente, de la universidad venezolana, e indiscutiblemente    de la universidad aut&oacute;noma donde, al lado de una capacidad cr&iacute;tica    y afanada por la necesidad de asentir su voluntad de intervenci&oacute;n en    los complejos procesos decisionales, se han entronizado actitudes displicentes    cuyas consecuencias han vulgarizado y atrofiado la comprensi&oacute;n del hecho    educacional universitario y sus acciones colaterales. Sobre todo, si &eacute;ste    se entiende a partir del concepto de autonom&iacute;a que se ha presupuesto    con base en la intenci&oacute;n expuesta en el art&iacute;culo 9 de la actual    Ley de Universidades.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, sus razones pueden explicarse no s&oacute;lo desde    la perspectiva permitida por la sociolog&iacute;a de la educaci&oacute;n, sino    tambi&eacute;n por la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica. M&aacute;s, por tratarse    de problemas que afectan al conjunto de la instituci&oacute;n universitaria    y no a partes de ese mismo universo que, por su condici&oacute;n de entidades    interactuantes en el contexto de una realidad auton&oacute;mica, muchas veces    se comportan equivocadamente como compartimentos estancos o aislados. Cuesti&oacute;n    &eacute;sta que adem&aacute;s propende a estimular la posibilidad de tomar decisiones    que en poco o nada reconocen el sentido colectivo de la instituci&oacute;n lo    cual pareciera concebirse en raz&oacute;n de una antiuniversidad o universidad    conducida sobre antivalores que magnifican la ofuscaci&oacute;n, la mezquindad,    la desconfianza, la demagogia, el oportunismo y la improvisaci&oacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Indiscutiblemente, no resulta extra&ntilde;o ni fortuito dar    cuenta que esa misma Universidad, apegada a las disquisiciones alentadas    en un absurdo ensimismamiento incitado por la conjunci&oacute;n de estos antivalores,    se debate en el &aacute;mbito de una sociedad burguesa que busca afianzarse    en la significaci&oacute;n que dimana del valor magnificado o desviado de mercado.    Aunque de un mercado, que por sus mismas contradicciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas,    culturales y sociales, pretende suplir el valor de la creatividad individual    y de la intelectualidad por otros asociados a condiciones que buscan restarle    posibilidades o la solapada negaci&oacute;n de libertades fundamentales. De    esta manera, el individuo entra &#8220;(&#8230;) en conflicto profundo    con las normas y los valores constituidos: lo cual no le permite realizarse    a s&iacute; mismo, no puede apropiarse de lo que le corresponde&#8221; (Marcuse;    1990; p. 148).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Particularmente esa es la universidad por cuyas limitaciones    de organizaci&oacute;n y de concepci&oacute;n, de administraci&oacute;n    y gobierno, o de adecuaci&oacute;n de sus estructuras de direcci&oacute;n y    de coordinaci&oacute;n que confronta, no termina de calzar ni con las exigencias    propias de su entorno, ni mucho menos con las demandas que se suscriben    tanto en la crisis de objetivos y orientaciones que agobian la visi&oacute;n    obtusa de un mundo desarraigado, como tambi&eacute;n en la crisis de concepciones    te&oacute;ricas sobre las cuales se depararon los postulados de una econom&iacute;a    y de una pol&iacute;tica que hoy luce discordante con los principios b&aacute;sicos    desde cuya base epist&eacute;mica se ha venido reestructurando la sociedad en    los albores del siglo XXI.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hoy cuando la din&aacute;mica de estos nuevos tiempos, de estas    nuevas realidades, obliga a las fuerzas de la sociedad a readecuar sus    prop&oacute;sitos en aras de reconvertir sus capacidades, la universidad aut&oacute;noma    no puede reducirse a meros convencionalismos que, parad&oacute;jicamente,    son aprovechados por quienes mejor saben usurpar los espacios acad&eacute;micos    en beneficio propio.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La universidad no debe ser usufructuada por nadie. Contrariamente    a dichos dogmas, la universidad ha de ser una instituci&oacute;n que d&eacute;    cabida a todos aquellos con actitudes, aptitudes y vocaci&oacute;n para as&iacute;    saber convivir y compartir espacios que s&oacute;lo tienen sentido en el marco    de una autonom&iacute;a universitaria que bien se corresponda con las libertades    pol&iacute;tico&#8211;acad&eacute;mico&#8211;institucionales que se requieren    para llevar adelante prop&oacute;sitos de planificaci&oacute;n, de organizaci&oacute;n,    de administraci&oacute;n, de coordinaci&oacute;n, de control y de evaluaci&oacute;n    en todo lo que concierne a sus necesidades docentes, de investigaci&oacute;n,    de extensi&oacute;n y de gerencia universitaria.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, ante el af&aacute;n que se da por causa de elucubraciones    que intentan debatir el concepto de autonom&iacute;a universitaria en medio    de condiciones de incertidumbre o de exagerado optimismo, pudiera resultar conveniente    disertar sobre las posibilidades que tal problema anima para lo cual pudiera    igualmente lucir interesante su revisi&oacute;n en el plano de distintas realidades.    Las mismas, al diferenciarse con base en problemas que de alguna forma    tienen un denodado car&aacute;cter de contundencia y determinaci&oacute;n, pueden    ser &uacute;tiles en cuanto a que estructurar&iacute;an un dominio de consideraciones    con la fuerza para sustentar hip&oacute;tesis con cierta validez por las    cuales puedan ilustrarse la crudeza de las situaciones que comprometen la autonom&iacute;a    universitaria toda vez que la misma podr&iacute;a estimarse desde su ocaso o    de sus albores. Todo, dependiendo del enfoque bajo el cual se aprecie cada situaci&oacute;n    en lo particular.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 2. Primera realidad: &iquest;displicencia en el gobierno universitario?</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> M&uacute;ltiples son los problemas que asedian la funcionalidad    de instituciones trazadas a instancia de consideraciones conceptuales.    Consideraciones estas que, a su vez, comprometen valores de libertad, solidaridad,    convivencia, ordenamiento institucional y responsabilidad social. Desde    los m&aacute;s simples hasta aquellos que animan objeciones y contrariedades    a procesos creativos y criterios asumidos desde la perspectiva de una disciplina    o visi&oacute;n pragm&aacute;tica ante una situaci&oacute;n particular. Instituciones    que no terminan de precisar objetivos de importancia trascendental debido    al ingente problema que significa la carencia de propuestas de largo alcance    o la falta de adecuaci&oacute;n de sus recursos como consecuencia de la ofuscaci&oacute;n    que mantiene la dirigencia ante la incidencia de los asfixiantes factores de    la micropol&iacute;tica. Es decir, de la pol&iacute;tica ocasional o coyuntural.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Justamente, en medio de las agobiantes confrontaciones    que se dan en medio de tan contundentes circunstancias, luce dif&iacute;cil    el prop&oacute;sito siempre declarado de desentra&ntilde;ar la fatal divergencia    entre gobierno y planificaci&oacute;n. Pero igualmente, muchas de las promesas    expuestas como elementos b&aacute;sicos de un &#8220;plan de acci&oacute;n&#8221;    articulado con base en acuerdos de &#8220;imposible&#8221; realizaci&oacute;n    o apuntalados en la sintaxis de una demag&oacute;gica y vergonzosa ret&oacute;rica    como por lo general sucede.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciertamente ha podido comprobarse que buena parte de las razones    que explican estas desavenencias, se encuentran en la realidad de una cultura    pol&iacute;tica dominada por el vulgarizado inmediatismo y el exagerado pragmatismo.    Es as&iacute; que la atenci&oacute;n del gobernante se vuelca hacia problemas    intermedios del sistema pol&iacute;tico abandonando de esta manera los    agudos problemas terminales del sistema social. Y la universidad, como instituci&oacute;n    afectada por sistemas de direcci&oacute;n desubicados de las m&aacute;s exigentes    contingencias y exactas racionalidades, no est&aacute; exenta de encontrarse    sumida en f&uacute;tiles din&aacute;micas de extenuada presencia. Tales como    se han caracterizado arriba.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando la universidad busca justificar procesos de pol&iacute;tica    institucional expresados mediante la necesaria transposici&oacute;n de su dirigencia,    sigue comportamientos estimulados por la libertad eleccionaria reivindicada    por el vigor democr&aacute;tico que caracteriza la vida acad&eacute;mica. Sin    embargo, en medio de tan debatido ambiente, se encubren problemas que s&oacute;lo    se comprenden por su esencia profundamente pol&iacute;tica. Y es lo que    lleva a manifestar la controversial situaci&oacute;n que se da en una universidad    &#8220;sin Gobierno&#8221;. Pero &#8220;sin Gobierno&#8221; no por el hecho    de prescindir de personas que cuenten con la disposici&oacute;n para asumir    la m&iacute;nima responsabilidad para decidir cursos de acci&oacute;n en momentos    de m&aacute;xima conflagraci&oacute;n. &#8220;Sin Gobierno&#8221;, espec&iacute;ficamente,    por la raz&oacute;n de animar confabulaciones que magnifican las confusiones    en el paroxismo de una universidad sin proyecto. De una universidad desconcertada    ante las exigencias de los nuevos tiempos. Nuevos realidades entendidas no necesariamente    por la incidencia de nuevos conflictos, nuevas confrontaciones, nuevas demandas.    Particularmente, porque los mismos problemas han continuado exacerbando y desgastando    a&uacute;n m&aacute;s las incipientes capacidades de gobierno que esforzadamente    resisten la avalancha de continuas demandas que plantean las nuevas realidades    sociales, econ&oacute;micas, tecnol&oacute;gicas, cient&iacute;ficas, human&iacute;sticas    y pol&iacute;ticas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante, la universidad, sigue empe&ntilde;ada &#8211;por    su ofuscada y equivocada estrategia para enfrentar los contratiempos arrastrados    por la incertidumbre mal definida&#8211; en mantenerse al margen de tan denodadas    reclamaciones. Es decir, de &#8220;espalda&#8221; a las controversias sobre    las cuales se est&aacute; reconceptualizando y reactivando el mundo actual y    todas sus implicaciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y es que resulta gravemente contradictorio que en los predios    universitarios, todav&iacute;a persistan facciones que si bien pueden ganar    elecciones, luego demuestran una desmedida incapacidad para gobernar con la    eficacia que requiere la conducci&oacute;n de tan singular comunidad de intereses.    Porque hablar de capacidad de gobierno, en medio de la universidad, suele semejarse    a esquemas decisionales que apuestan a la rutina inmovilizante. O a mantener    bajo control la magnitud de los problemas. Por eso, resulta de leg&iacute;timo    menester evitar que la universidad siga siendo asediada tanto desde adentro    como desde afuera. Es decir, &#8220;desde las propias limitaciones que se le    han interpuesto a quienes en ella tienen una verdadera e irrevocable actitud    de transformaci&oacute;n y de combate por el futuro&#8221; (Blanco; 1991; pp.    1-14)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3. Segunda realidad: &iquest;exigua concepci&oacute;n? (La anti-universidad)</b></font>  </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre los a&ntilde;os 50 y 70, el pensamiento sobre la educaci&oacute;n    superior en Latinoam&eacute;rica estuvo profundamente apegado a interesantes    tesis que destacaban el car&aacute;cter popular del proceso educacional asociado    a las universidades. Entonces, se se&ntilde;alaban a &eacute;stas como    &#8220;puntas de lanza&#8221; en la batalla que pretend&iacute;a librarse contra    la dependencia y sus acicalados mecanismos de intervenci&oacute;n en los    procesos sociales, econ&oacute;micos y culturales, fundamentalmente. En    t&eacute;rminos de tan condicionadas realidades, se asent&iacute;a que &#8220;&#8230;la    Universidad deb&iacute;a convertirse en factor desarrollante y as&iacute; tomar    puesto de vanguardia en la gran lucha contra la dependencia, la insuficiencia,    la pobreza la deformaci&oacute;n y el desperdicio&#8221;. (Maza Zavala; 1973;    pp. 18-19).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En Venezuela, la Constituci&oacute;n de 1961 en aras de &#8220;&#8230;lograr    la participaci&oacute;n equitativa de todos en el disfrute de la riqueza,    seg&uacute;n los principios de justicia social [&#8230;] de mantener la igualdad    social y jur&iacute;dica, sin discriminaciones de raza, sexo, credo o condici&oacute;n    social&#8221;, aduc&iacute;a entre sus preceptos el derecho a la educaci&oacute;n    como una forma de garantizar &#8220;&#8230;el pleno desarrollo de la personalidad,    la formaci&oacute;n de ciudadanos aptos para la vida y para el ejercicio de    la democracia, el fomento de la cultura y el desarrollo del esp&iacute;ritu    de solidaridad humana&#8221; (Del art&iacute;culo 80). Asimismo, la Constituci&oacute;n    aprobada en diciembre de 1999 reconoce a la educaci&oacute;n como &#8220;un    derecho humano y un deber social fundamental&#8221; De hecho, la considera    &#8220;gratuita&#8221; cuando es impartida por las instituciones del Estado    &#8220;hasta el pregrado universitario&#8221; (Del art&iacute;culo 103). Sin    embargo, el problema que refiere la situaci&oacute;n de &#8220;anti-universidad&#8221;    trasciende las consideraciones precedentes.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hablar de la &#8220;anti-universidad&#8221; significa aludir    a ese cuadro de descomposici&oacute;n organizacional, administrativa y acad&eacute;mica,    que al subordinar esos principios que comprometen valores de pertenencia    e identidad, subvierten importantes procesos institucionales por cuyos efectos    se perturban prop&oacute;sitos espec&iacute;ficamente universitarios relacionados    con ciertas posibilidades reales para enfrentar los nuevos retos de la industrializaci&oacute;n    a la vista de la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y de la comunicaci&oacute;n.</font>  </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y por supuesto, la autonom&iacute;a universitaria es igualmente    abatida por los golpes que le propina no s&oacute;lo el insidioso tratamiento    por parte del gobierno, indistintamente de la bandera pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica    que revista su proyecto de gesti&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n por    la desidia de miembros de la comunidad universitaria cuando no consideran debidamente    su importancia mediante actitudes que exalten y exhorten el sentido institucional    asociado a su praxis. Pero entonces, &iquest;c&oacute;mo revertir una cultura    acad&eacute;mica que, por no atender los avatares de tan din&aacute;micas y    recurrentes circunstancias, se subsume en diatribas que s&oacute;lo las    explica, en algunos casos, el sometimiento al poder y, en otros, el tr&aacute;fico    de influencias?</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa &#8220;anti-universidad&#8221; irrespetuosa del sentimiento    auton&oacute;mico, revela profundas escisiones. Particularmente, la que    deriva de la brecha entre la universidad del conocimiento y la universidad    de la mezquindad, la universidad del saber y la universidad del poder.    En t&eacute;rminos de tan parad&oacute;jica situaci&oacute;n, esa &#8220;anti-universidad&#8221;    pone al descubierto la ausencia de un proyecto institucional por el cual pueda    reorientar sus capacidades en funci&oacute;n de las limitaciones y potencialidades    end&oacute;genas, as&iacute; como tambi&eacute;n de las amenazas y oportunidades    ex&oacute;genas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Precisamente, la falta de un proyecto de universidad que ilumine    el camino a recorrer, aun cuando &#8220;entre golpes y traspi&eacute;s&#8221;,    es en verdad la m&aacute;s elemental raz&oacute;n que tristemente &#8220;justifica&#8221;    los reveses determinados por decisiones duales, alevosas, ensa&ntilde;adas y    equivocadas que s&oacute;lo apuntan a mantener una visi&oacute;n de universidad    solazada en una realidad desdibujada por el acometimiento de las actuales exigencias    sociales y econ&oacute;micas, organizacionales y pol&iacute;ticas, cient&iacute;ficas    y tecnol&oacute;gicas, ideol&oacute;gicas y culturales.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En medio de esa &#8220;anti-universidad&#8221;, adem&aacute;s    de desdibujarse toda intenci&oacute;n de apuntalar la autonom&iacute;a    universitaria como blas&oacute;n de las fuerzas que inspiran coherencia    institucional y convicci&oacute;n por el resguardo de las libertades acad&eacute;micas,    no hay espacio para afianzar la vocaci&oacute;n de instituci&oacute;n pertinente,    perseverante y consistente en sus prop&oacute;sitos acad&eacute;micos, disciplinada    en su proceder, aunque irreverente para acuciar la b&uacute;squeda del    conocimiento, como bien debe ser el fundamento de una universidad comprometida    con la formaci&oacute;n de una civilizaci&oacute;n que se precie del respeto    al hombre en tanto su opini&oacute;n estructure los cimientos de la verdad,    la libertad y la justicia social. Pues en ello descansa la estructura de la    cual se asienta la autonom&iacute;a universitaria, sus relaciones, imbricaciones    e implicaciones.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 4. Tercera realidad: &iquest;sumisi&oacute;n en el devenir    de la universidad?</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> A la universidad venezolana le ha resultado un verdadero    problema acometer los cambios que, con el tiempo, han demandado los avatares    propios del procurado desarrollo econ&oacute;mico y social. Desde luego, habr&aacute;    que admitir la incidencia de m&uacute;ltiples dificultades de distinta &iacute;ndole    por cuyos efectos la universidad se ha visto inhibida, impedida o dificultada    para adaptar su funcionalidad a las nuevas situaciones derivadas de las realidades    m&aacute;s pr&oacute;ximas a su entorno.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No cabe duda de que la instituci&oacute;n universitaria, con    base en la concepci&oacute;n de autonom&iacute;a, sabr&aacute; adecuarse a las    necesidades y acabar&aacute; liderando la transformaci&oacute;n social que el    pa&iacute;s reclama. No obstante, los reveses parad&oacute;jicamente siguen    limitando su desempe&ntilde;o. Particularmente en estos &uacute;ltimos    a&ntilde;os, la universidad se ha mantenido aislada de la sociedad a la    cual se debe. Los embates internos la han ensimismado al extremo de constre&ntilde;ir    su visi&oacute;n de los problemas nacionales. Bien expresaba D. F. Maza Zavala    que &#8220;la adaptaci&oacute;n rutinaria a lo que transcurre, a lo que    se impone como realidad concreta, inhabilita a la universidad para desempe&ntilde;ar    su funci&oacute;n creadora y transformadora, su labor excelsa de proyectista    del suceder&#8221; (Aut. cit.; 1979; p. 188).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esto ha sucedido, justamente, porque su reticencia para enfrentar    las exigencias que se le plantean, puede explicarse &#8220;&#8230;como una conducta    regresiva de quienes tienen, como responsables a distintos niveles de la gesti&oacute;n    acad&eacute;mica y administrativa, la posibilidad y la oportunidad de promover    el progreso universitario&#8221; (Ib&iacute;dem; p. 189). Sin olvidar que hay    excepciones, por supuesto, el problema de una universidad que se comporta erradamente    sumisa, sigue mellando la condici&oacute;n de academia, de instituci&oacute;n    motriz y matriz del saber y del conocimiento.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Precisamente, cuando m&aacute;s la universidad debe salirle    al paso a las recrudecidas interrogantes que deambulan en medio de las recurrentes    confrontaciones que se suscitan por la confusi&oacute;n y p&eacute;rdida    de objetivos de desarrollo nacional, asume entonces una actitud displicente    y subordinada que, en nada, se corresponde con una universidad que debe,    puede y tiene que ser &#8220;memoria del pasado y atalaya del futuro, vanguardia,    a todas las instancias, de la solidaridad intelectual y moral&#8221; (Laporte;    1998; p. 12)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No es pues digno de esa universidad din&aacute;mica, capaz de    renovarse, de solazarse con las nuevas variables determinadas por las realidades    y las necesidades, que contin&uacute;e callada, silente, en c&oacute;moda actitud    de conformidad, frente al bochorno de decisiones del Ejecutivo Nacional tomadas    al margen del esfuerzo de formar &#8220;&#8230;los equipos profesionales    y t&eacute;cnicos que necesita la Naci&oacute;n para su desarrollo y progreso&#8221;    (Del Art&iacute;culo 3&ordm;, Ley de Universidades). De hecho, la inconsulta    determinaci&oacute;n gubernamental, a los fines de incorporar algunos cientos    especialistas antillanos, entre metod&oacute;logos, profesores de educaci&oacute;n    f&iacute;sica, recreaci&oacute;n y cultura f&iacute;sica, entrenadores y preparadores    f&iacute;sicos, a labores para las cuales la universidad venezolana viene    preparando profesionales a trav&eacute;s de programas, c&aacute;tedras y carreras    con cr&eacute;dito acad&eacute;mico propio de encomiarse y emularse, no    fue cuestionado en su oportunidad por las respectivas instancias universitarias.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y aunque la idea de este acuerdo pueda no contemplar &#8220;sustituir    a los profesores venezolanos en sus puestos de trabajo, sino generar apoyo t&eacute;cnico    y asesor&iacute;a profesional&#8221;, como lo manifestara un connotado    representante del Gobierno Nacional, queda en entredicho la misi&oacute;n de    la universidad venezolana por cuanto a ella corresponde colaborar en la    orientaci&oacute;n conceptual y pr&aacute;ctica de la vida del pa&iacute;s.    Sobre todo, cuando en un tiempo la consigna del Gobierno fue: &#8220;Venezuela    en movimiento con Cuba para todo el tiempo&#8221;. Ello resultar&iacute;a peor    a&uacute;n, si la universidad sigue haciendo mutis toda vez que el Alto    Gobierno busque imponer sus criterios de manera inconsulta; o sea, a desd&eacute;n    de la opini&oacute;n que pudiera emitir el Consejo Nacional de Universidades    como instancia con facultades normativas sustentada por la Ley de Universidades    para favorecer u oponerse a alguna propuesta gubernamental que pueda trastocar    la concepci&oacute;n de &#8220;libertad de iniciativa&#8221; a la cual    las universidades tienen pleno derecho de accionar.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5. Cuarta realidad: la autonom&iacute;a incomprendida (desde    el poder)</b></font> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En principio, debe entenderse que las implicaciones del poder    son m&uacute;ltiples y adem&aacute;s complejas. Su multiplicidad radica    no s&oacute;lo en las interpretaciones que, ante circunstancias, condiciones    y percepciones, puedan tenerse, sino tambi&eacute;n en las racionalidades que    comprometen su realidad. Su complejidad se halla determinada por sus innumerables    efectos, indistintamente del orden que sigan y de las distorsiones que contraigan    su praxis. Su comprensi&oacute;n ha originado vehementes debates. Desde    el remoto esplendor griego hasta el convulsionado presente, ha sido objeto de    incontables consideraciones. Su profusi&oacute;n te&oacute;rica y su pluralidad    pragm&aacute;tica, han llevado a expresar, por ejemplo, que &#8220;pocos conceptos    tan polif&oacute;nicos como el de poder &#8221; (Estefan&iacute;a; 2000; p.    21).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hoy, cualquier diccionario dedica un espacio a la palabra poder,    por cuanto puede decirse que todo el hacer del hombre est&aacute; basado    en una relaci&oacute;n de poder. De hecho, &#8220;no existe pr&aacute;cticamente    relaci&oacute;n social en la cual no est&eacute; presente, de alguna manera,    la influencia voluntaria de un individuo o de un grupo sobre la conducta    de otro individuo o grupo&#8221; (Bobbio et al.; 1983, p. 1198). Sin embargo,    el problema surge cuando en el medio de esa convivencia aparece solapada alguna    intenci&oacute;n capaz de encubrir situaciones de desigualdad que descompensan    el fr&aacute;gil equilibrio social a partir del cual se deparan importantes    valores del hombre. Si ese es el caso, el significado de poder va entonces a    remitir a otra lectura que comprometer&aacute; racionalidades pol&iacute;ticas,    &eacute;ticas y culturales.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">&iquest;Pero por qu&eacute; aludir al poder en la universidad?    Porque cualquier disquisici&oacute;n pol&iacute;tica que enfoque sus realidades,    pasa por el tamiz del poder. B&aacute;sicamente, por cuanto su condici&oacute;n    de &#8220;comunidad de intereses espirituales&#8221;, dispuesta a &#8220;buscar    la verdad&#8221;, entre las dificultades que sus procesos involucran, acicatea    respuestas que si bien por un momento pueden considerarse de leg&iacute;tima    acci&oacute;n, por otro pueden alentar ideas capaces de desafiar objetivos esencialmente    acad&eacute;micos. Justamente, ac&aacute; el poder se convierte en un perverso    recurso para manipular decisiones de gobierno y por tanto, forzar razones    para ajustarlas al patr&oacute;n normativo dominante y justificar su condici&oacute;n    de instrumento de gobierno. Estas realidades refieren el problema del asedio    que se incita desde adentro de la propia Universidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El hecho de establecer normativa y taxativamente que &#8220;las    universidades son aut&oacute;nomas&#8221;, s&oacute;lo ha constituido una    mera referencia para favorecer situaciones muchas veces parad&oacute;jicas que    han debilitado o fortalecido ejecutorias acad&eacute;micas. En cualquiera    de ellas, han tendido a transgredirse normas como resultado de posiciones enfrentadas    entre actores para lo cual el poder se ha tornado en un imprescindible &#8220;arma    de doble filo&#8221;. El &#8220;filo&#8221; hacia adentro les ha permitido    a &eacute;stos reivindicar cualquier causa, por endeble que fuera, pero que    les valiera oportunidades para entronizarse en la burocracia universitaria.    Asimismo, un &#8220;filo&#8221; hacia afuera para atacar al opositor aun cuando    reconocieran que el plan del contrario fuera superior en m&eacute;todo y contenido.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otra de las expresiones del poder en la Universidad, deriva    de la repulsiva pr&aacute;ctica de desvirtuar funciones o tergiversar objetivos    ya instituidos con el prop&oacute;sito de convenir nuevos procedimientos los    cuales casi siempre resultan incomprendidos e ineficaces. S&oacute;lo para demostrar    una intenci&oacute;n la cual si bien puede lucir ruidosa, por su parafernalia    instrumental, apenas se reduce a un oneroso gasto f&uacute;til por improductiva.    Es ah&iacute; cuando luce posible hablar del &#8220;ruidoso silencio de la Universidad&#8221;.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El juego del poder, ofusca decisiones y tergiversa valores raz&oacute;n    por lo cual se convierte en mecanismo f&aacute;cil para sacar ventajas    de las circunstancias. Y desde las posturas universitarias, estas realidades    no son de ning&uacute;n modo distintas. Habr&aacute; de reformarse la manera    de c&oacute;mo se ejerce el poder en la universidad, pues de lo contrario    podr&iacute;a verse exang&uuml;e o desalentada la significaci&oacute;n de la    autonom&iacute;a universitaria incitando lo que ha venido ocurriendo a prop&oacute;sito    de las determinaciones tomadas a nivel del Ejecutivo Nacional cuando, por ejemplo,    el Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, a trav&eacute;s de la    Oficina Nacional de Presupuesto ordena implementar una nueva t&eacute;cnica    para elaborar el Proyecto y la Ley Anual de Presupuesto. La misma, dise&ntilde;ada    como mecanismo de intervenci&oacute;n administrativa para &#8220;asignar y distribuir    los recursos p&uacute;blicos mediante proyectos&#8221;, pretende &#8220;&#8230;tratar    a la Universidad como un Ministerio m&aacute;s al servicio del Ejecutivo Nacional    olvidando que las universidades aut&oacute;nomas son entes corporativos    descentralizados que se rigen por una normativa especial establecida en la Ley    de Universidades&#8221; (Tomado del documento &#8220;Adi&oacute;s Autonom&iacute;a&#8221;;    2005, snp)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Adem&aacute;s, desde el enfoque de la autonom&iacute;a universitaria    por lo que dicho tratamiento significa, es de observar que medidas de esta    &iacute;ndole &#8220;&#8230;no pueden menos que producir un severo impacto el    car&aacute;cter sumiso con el que ha sido atacada en nuestra Universidad la    presentaci&oacute;n de esta nueva estrategia de gobierno para secuestrar el    &uacute;ltimo rescoldo de apertura que nos quedaba a los acad&eacute;micos&#8221;    (&Iacute;dem)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>6. Quinta realidad: la transici&oacute;n pol&iacute;tica</b></font> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay que concienciar que cuando se discute la transformaci&oacute;n    de las sociedades, hay que hacer referencia al papel de las universidades. Sobre    todo, ante los desaf&iacute;os que tiene el pa&iacute;s en momentos a partir    de los cuales habr&aacute;n de vivirse agudas modificaciones en la m&eacute;dula    de las estructuras pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social, fundamentalmente.    De hecho, nunca la universidad venezolana se hab&iacute;a visto m&aacute;s aludida    que ahora no s&oacute;lo por los problemas que se entronizaron en el marco de    su funcionalidad acad&eacute;mica a consecuencia de insistir en teorizar sobre    teor&iacute;as cual obstinada pr&aacute;ctica de generaci&oacute;n de conocimientos.    Tambi&eacute;n, por causa de la complejidad de los procesos sociales creativos    toda vez que su descripci&oacute;n, muchas veces, violenta la rigurosidad del    m&eacute;todo por la reducci&oacute;n al absurdo del cual es objeto el sentido    de su an&aacute;lisis.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ejemplos deben sobrar. No obstante, el caso que representa la    Universidad Nacional Experimental Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez, cuando declara    su apego al &#8220;proyecto revolucionario bolivariano&#8221; mediante    comunicados publicados en la gran prensa a lo largo del a&ntilde;o 2001, reflej&oacute;    el colmo de la adulancia y la encarnaci&oacute;n de la petulancia. Situaci&oacute;n    &eacute;sta que si bien continuaron evidenci&aacute;ndola otras universidades    como la R&oacute;mulo Gallegos, la Ezequiel Zamora, la Francisco de Miranda,    y por supuesto las de reciente incursi&oacute;n al mercado de la educaci&oacute;n    superior como la Bolivariana, la UNEFA y la del Sur del Lago, pone al descubierto    la confusi&oacute;n de valores de quienes, entre los resquicios de una singular    cultura pol&iacute;tica, cayeron en la trampa de la propuesta hueca que siempre    areng&oacute; el Gobierno central. Tanto que, en los comunicados emitidos a    nombre de las autoridades y cuadros directivos de esa universidad, en aras de    la &#8220;&#8230;pol&iacute;tica de cambio que adelanta el proyecto revolucionario    bolivariano&#8230;&#8221; (En El Universal, 7 marzo 2001, pp. 5 &#8211;2), se    pretend&iacute;a &#8220;&#8230;apoyo irrestricto al proyecto y los principios    filos&oacute;ficos que lo orientan&#8230;&#8221;. (En El Nacional, 27 noviembre    2001, p. D&#8211;4). M&aacute;s, porque el momento hist&oacute;rico es de tanta    trascendencia que &#8220;&#8230;por s&iacute; s&oacute;lo genera la discusi&oacute;n    de ideas para la transformaci&oacute;n universitaria&#8221; (&Iacute;dem)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta deplorable situaci&oacute;n, vale como referencia v&aacute;lida    para que se restituya el papel de la universidad ante la realidad pol&iacute;tica    que en lo sucesivo deber&aacute; ajustar las capacidades del pa&iacute;s    a los planteamientos expuestos a trav&eacute;s del proceso de restablecimiento    del sistema democr&aacute;tico un tanto extraviado entre los desmanes del militarismo,    del populacherismo y del fanfarronismo.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">SI bien puede decirse que &#8211;en el contexto de la consabida    transici&oacute;n pol&iacute;tica que vive el pa&iacute;s&#8211; comenzaron    a reducirse las posibilidades de acorralar la universidad desde afuera    (l&eacute;ase OPSU, Ministerio del Poder Popular para la Educaci&oacute;n Superior,    Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, particularmente), igualmente    deber&aacute; reconocerse que el asedio seguir&aacute; persistiendo desde    adentro, desde los mismos rincones donde se han escondido quienes mantienen    una actitud de solapado rechazo a todo universitario que se declare a favor    del cambio institucional y del enfrentamiento con la incertidumbre mal definida.    Sin embargo, habr&aacute; que aceptar que ante la fuerza de estas nuevas realidades    pol&iacute;ticas, no s&oacute;lo continuar&aacute; vi&eacute;ndose la insidia    de detractores (de viejo y nuevo cu&ntilde;o), sino que adem&aacute;s se contar&aacute;    con nuevas argumentos para encarar las amenazas que, indudablemente, seguir&aacute;n    d&aacute;ndose a consecuencia de deformados sentimientos, tergiversados prop&oacute;sitos    y mal interpretadas respuestas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el curso de la presente transici&oacute;n pol&iacute;tica,    tal como el mismo Gobierno Nacional lo ha definido, la universidad venezolana    deber&iacute;a tener una importante cuota de participaci&oacute;n en el proceso    real de elaboraci&oacute;n y toma de decisiones que habr&iacute;a de orientar    la acci&oacute;n de los gobernantes. Ello, por dos razones b&aacute;sicas:    la primera, obedece al principio de colaboraci&oacute;n que compromete la funci&oacute;n    acad&eacute;mica en t&eacute;rminos del apoyo al progreso y desarrollo    nacional. La segunda, refiere la consolidaci&oacute;n de un Estado democr&aacute;tico    de derecho a partir del cual le corresponde a la universidad venezolana    asentir los procesos educacionales que garantizan las posibilidades de inducir    el conocimiento a trav&eacute;s de la docencia y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica,    human&iacute;stica y tecnol&oacute;gica. De esta forma, ante la transici&oacute;n    pol&iacute;tica en ciernes, la universidad tendr&aacute; que ver realzada su    misi&oacute;n acad&eacute;mica y sus compromisos con el futuro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, vale considerar que en medio de estas realidades,    indistintamente de la ideolog&iacute;a que sostiene un proyecto de gobierno,    se encubren actitudes y disposiciones que lejos de asegurar procesos pol&iacute;ticos    que se tracen el prop&oacute;sito de reducir la brecha entre la capacidad para    gobernar sistemas sociales y su dificultad para conducirlos hacia objetivos    adoptados democr&aacute;ticamente, se ha marginado el papel de las universidades    frente a su elevada misi&oacute;n de coadyuvar con la &#8220;&#8230;orientaci&oacute;n    de la vida del pa&iacute;s en el esclarecimiento de los problemas nacionales&#8221;    (Art&iacute;culo 2&ordm;, Ley de Universidades).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el discurso pol&iacute;tico de quienes se han arrogado la    dif&iacute;cil gesti&oacute;n de enderezar los entuertos de la Naci&oacute;n    desde la pretendida &#8221;revoluci&oacute;n&#8221;, verbigracia, la universidad    no luce entre los llamados &#8220;factores de la sociedad democr&aacute;tica&#8221;    lo cual si bien no se entiende con base en la concepci&oacute;n integradora    y cr&iacute;tica de universidad, pudiera admitirse si acaso se reconoce en el    fondo de todo esto la ofuscaci&oacute;n que prevalece como resultante de la    desesperaci&oacute;n por salir de la situaci&oacute;n de crisis que tiene    exasperado y consternado al pa&iacute;s. No obstante, habr&iacute;a que preguntarse    si acaso tan ignominiosa omisi&oacute;n es la resultante de haberse entendido    un sistema de sociedad que a juicio de Jurgens Habermas, la universidad no cierra    filas en &eacute;l. Es decir, una sociedad que en tanto oprimida y extenuada,    ha debilitado su capacidad de reconocer nuevas posibilidades &#8220;&#8230;de    resolver problemas que le son requeridos para su conservaci&oacute;n&#8221;    (Aut. cit.; 1998, p. 21). Y en consecuencia, cualquier idea que desde la universidad    se aliente, ser&iacute;a desatendida por el efecto s&oacute;rdido de una estructura    social ahogada por la obsolescencia de sus criterios de funcionamiento.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero al mismo tiempo, cabr&iacute;a preguntarse si ello ha ocurrido    en una universidad que ha cobijado a sus propios depredadores y detractores.    En otras palabras, se tratar&iacute;a de interrogarse &iquest;por qu&eacute;    la universidad venezolana sigue distanciada de la vanguardia de la reflexi&oacute;n    y de la lucha por la democracia, la libertad y la justicia en el pa&iacute;s?    Mientras la universidad contin&uacute;e sumida en problemas intermedios relacionados    con el reivindicativismo o el mero academicismo, por encima de problemas terminales    del sistema pol&iacute;tico-educativo, incluso por parte de sus sectores m&aacute;s    pugnaces, podr&iacute;a condenarse a naufragar en medio de las exigencias del    siglo XXI. S&oacute;lo la ignorancia y la incultura justificar&iacute;an no    s&oacute;lo la barbarie pol&iacute;tico-social, sino adem&aacute;s la ausencia    de la universidad del debate desde el cual se determina y reafirma el desarrollo    econ&oacute;mico pol&iacute;tico y social de Venezuela. Aun en tiempos    de transici&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>7. Sexta realidad: autonom&iacute;a universitaria, m&aacute;s    que un concepto</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mucho se ha escrito sobre la universidad en t&eacute;rminos    de sus razones, de su devenir e importancia. Desde el mismo momento en que surgen    las primeras instituciones universitarias, tanto en Bolonia como en Par&iacute;s,    en los albores del siglo XII, comienza a cultivarse un sentido de fidelidad    con la universidad, pues, en medio de los intereses que desde su funcionalidad    se movilizaban como centro de referencia pol&iacute;tico-institucional, siempre    incit&oacute; la atenci&oacute;n de la sociedad. Aunque tambi&eacute;n,    por parte de quienes &#8211;hist&oacute;ricamente&#8211; han detentado el poder    en cualquiera de sus expresiones o manifestaciones.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la actualidad, la universidad, en tanto que soporte estructural    de procesos acad&eacute;micos que comprometen la creaci&oacute;n, organizaci&oacute;n    y disposici&oacute;n de conocimientos, es cauce de acciones y reacciones asociadas    al hecho social, cultural, administrativo, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico    y &eacute;tico que caracteriza su entorno. Por su efecto, la universidad se    comporta de manera sensible frente a todo cambio o transformaci&oacute;n,    modificaci&oacute;n o alteraci&oacute;n que pueda sucederse a su alrededor.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esto, indiscutiblemente, hace ver a la universidad como una    organizaci&oacute;n cuya suspicacia la lleva a actuar de manera inmediata por    cuanto su gente no est&aacute; exenta de las contingencias p&uacute;blicas que    tienen plena incidencia ante cualquier grupo o sector de la poblaci&oacute;n.    Su gente, aun cuando constituye &#8220;&#8230;una comunidad de intereses espirituales&#8230;&#8221;,    en virtud de los ideales que conviven y los sentimientos que comparten, es igualmente    objeto de las mismas represiones o atropellos que padece cualquier ciudadano    indistintamente de la capacidad intelectual que posea o de la actividad econ&oacute;mica    que ejerza.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La universidad, realmente, es m&aacute;s que lo que pudiera    significar el sentido que le depara el hecho de converger sus fuerzas en    torno a la misi&oacute;n que la ley le infunde cuando determina que a ella le    corresponde &#8220;&#8230;colaborar en la orientaci&oacute;n de la vida del    pa&iacute;s mediante su contribuci&oacute;n doctrinaria en el esclarecimiento    de los problemas nacionales&#8221; (Del art&iacute;culo 2&ordm;, Ley de Universidades).    Pero por lo que ello representa, en la perspectiva de un espacio axiol&oacute;gico,    deontol&oacute;gico y ontol&oacute;gico, las realidades actuales son demostrativas    de consideraciones divergentes puesto que no todos los miembros de una    comunidad universitaria, comprenden lo que en esencia exalta y exhorta    la misi&oacute;n de la universidad, sus funciones, valores y principios.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde luego, existen suficientes razones que explican y    hasta justifican estas inconveniencias. Pudiera se&ntilde;alarse, entre    otras, la falta de una cultura pol&iacute;tica debidamente entendida que    envuelva al concepto de universidad para de esa forma asentir las cualidades    que, como instituci&oacute;n, destaca la presencia e injerencia que la    universidad es capaz de evidenciar. O como dir&iacute;a el profesor universitario    Jos&eacute; Miguel Monagas &#8220;de poner al vuelo las ideas y con ellas construir    un nuevo cielo desde el cual iluminar nuevos horizontes&#8221;.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Precisamente, ante el vac&iacute;o que una exigua consciencia    genera en la actitud de algunos miembros de la comunidad universitaria, se acucian    detracciones de quienes se han aventurado a denigrar contra la universidad    mediante ejecutorias ingratas y desleales que, en ning&uacute;n momento, pudieran    corresponderse con lo que la universidad les ha brindado como individuos    que &#8211;supuestamente&#8211; han empe&ntilde;ado su palabra de honrar    y enaltecer la grandeza institucional que irradia la universidad toda vez que    sustenta sus funciones y actuaciones en la concepci&oacute;n de autonom&iacute;a.    No es justo pues que por causa de la insidia y la mezquindad de algunos,    la universidad pueda ver menguada su imagen y debilitada su tarea de respaldar    la transformaci&oacute;n de la sociedad venezolana a trav&eacute;s de una docencia    conciliada con la investigaci&oacute;n y en consonancia con la extensi&oacute;n.    De esta manera, dejar&iacute;a de estarse apostando a los mejores cambios    tanto a lo interno como a lo externo pues, ineludible e indiscutiblemente, debe    reconocerse que la autonom&iacute;a es para la universidad como la espiritualidad    al hombre.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b>8. S&eacute;ptima realidad: &iquest;el ocaso de la autonom&iacute;a universitaria?</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> No hay duda de que los tiempos que se aproximan se tornar&aacute;n    cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles. Las venideras realidades habr&aacute;n    de estar m&aacute;s saturadas de nuevos y enrarecidos componentes que determinar&aacute;n    la evidente complejidad de los hechos que caracterizan las situaciones en medio    de las contingencias propias de la vida de toda instituci&oacute;n u organizaci&oacute;n.    Desde luego, para la universidad lo ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s debido    a las razones que justifican su funcionalidad. Particularmente para la universidad    aut&oacute;noma por cuanto la condici&oacute;n que compromete la significaci&oacute;n    e implicaci&oacute;n de &#8220;autonom&iacute;a&#8221;, envuelve una serie    de necesidades, as&iacute; como un considerable n&uacute;mero de exigencias,    cuyas respuestas s&oacute;lo se hallan en las estructuras sint&aacute;xtica-dial&eacute;ctica    y sem&aacute;ntica-hermen&eacute;utica del aludido t&eacute;rmino.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante lo que pudiera venir en el campo de acci&oacute;n de la    pol&iacute;tica gubernamental, esta situaci&oacute;n adquiere una connotaci&oacute;n    de extremo cuidado. Sobre todo, luego de haberse anunciado &#8211;por parte    del Alto Gobierno&#8211; cambios contundentes en la funcionalidad de la    Rep&uacute;blica lo cual, independientemente de las complicaciones te&oacute;rico-conceptuales    y te&oacute;rico-metodol&oacute;gicas que ello generar&iacute;a, as&iacute;    como de otros engorros de naturaleza enteramente pragm&aacute;ticas u operacionales,    pareciera una burda expresi&oacute;n del estado de obstinaci&oacute;n que vive    el propio Ejecutivo Nacional toda vez que no atina a demostrar ni a convencer    &#8211;con base en s&oacute;lidos argumentos&#8211; el car&aacute;cter social    y democr&aacute;tico de la denominada &#8220;revoluci&oacute;n bolivariana&#8221;.    M&aacute;s, cuando le ha dado por aludir al supuesto &#8220;socialismo del siglo    XXI&#8221; sin haber fundamentado sus principios, criterios de acci&oacute;n    y modos de operaci&oacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> El desquicio demostrado mediante la conjura oficialista    de crear una nueva misi&oacute;n: &#8220;Alma Mater&#8221;, corrobora el sentido    equivocado que tiene el Alto Gobierno sobre una educaci&oacute;n superior la    cual, lejos de considerarse como factor de desarrollo con responsabilidades    de vanguardia en la lucha contra la dependencia, la insuficiencia, la deformaci&oacute;n    y el desperdicio, ha sido entendida como &#8220;punta de lanza&#8221; de    la gesti&oacute;n pol&iacute;tica del Gobierno en aras de ser aprovechada como    mecanismo de manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica y de desarticulaci&oacute;n    de las estructuras capaces de cuestionar los desmanes de toda &iacute;ndole    que han sido provocados por la concepci&oacute;n obsoleta de pa&iacute;s que,    bajo el nombre de &#8220;proceso revolucionario&#8221; se ha pretendido llevar    adelante sin la menor pena. Aunque s&iacute; con el mayor descaro.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al dirigir los esfuerzos y recursos al &#8220;reino de la utop&iacute;a&#8221;,    el actual Gobierno ha declarado la obtusa determinaci&oacute;n de crear    m&aacute;s de cincuenta instituciones de educaci&oacute;n superior, entre    universidades, institutos polit&eacute;cnicos e institutos tecnol&oacute;gicos,    con la perversa intenci&oacute;n de desmoronar un subsistema de educaci&oacute;n    superior liderado por las universidades que &#8220;supuestamente&#8221; gozan    de autonom&iacute;a plena. Precisamente, para abrirle camino a los objetivos    de obstaculizar la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico nacional    para lo cual buscar&iacute;a menguar los niveles de calidad y de excelencia    logrados en lo intr&iacute;nseco de estas universidades.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">De esta manera, el Ejecutivo Nacional s&oacute;lo estar&iacute;a    demostrando la alucinaci&oacute;n que el pa&iacute;s tiene ante la necesidad    de avanzar en medio de las contingencias propias del desarrollo econ&oacute;mico    y social al cual est&aacute; llamada Latinoam&eacute;rica. De hecho, el    gobierno persigue una educaci&oacute;n superior bajo la cual se pretenda    una formaci&oacute;n que se rija por el principio de &#8220;saber hacer las    cosas&#8221;. Cuando para el conocimiento cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico    y human&iacute;stico, el problema educacional radica en el principio de    &#8220;descubrir y aplicar nuevos modos de hacer las cosas&#8221; lo cual    se convierte en una ventaja competitiva y comparativa que bien puede alcanzarse    desde la plataforma que se ha construido en la l&iacute;nea de tierra de    la &#8220;autonom&iacute;a universitaria&#8221;. As&iacute;, podr&iacute;a entonces    pensarse en la universidad aut&oacute;noma como forjadora de la consciencia    social a partir de la cual habr&iacute;a de garantizarse el desarrollo nacional.    Lo contrario, ser&iacute;a s&oacute;lo someter la autonom&iacute;a al escarnio    para as&iacute; incitar su ocaso o peor a&uacute;n, llevarla al pat&iacute;bulo.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>9. Ep&iacute;logo</b></font> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los tiempos han cambiado. No se puede seguir ignorando    las realidades. Sobre todo, cuando &eacute;stas devienen en procesos pol&iacute;ticos,    econ&oacute;micos y sociales, aparte de aquellas que inciden en las ciencias,    las tecnolog&iacute;as y las humanidades, que involucran la funcionalidad de    la universidad. Es cuando la complejidad alcanza su paroxismo, fase &eacute;sta    a partir de la cual la instituci&oacute;n comienza a estremecerse en virtud    de las distintas emergencias que acosan tanto su estructura formal, como su    cultura institucional y organizacional y su perspectiva del mundo que la rodea.    No hay manera alguna de resistirse a los cambios que, ineludiblemente,    deben afrontarse. Cualquier menosprecio a lo que todo ello puede significar    para el devenir universitario, habr&aacute; de redundar en graves contracciones    no s&oacute;lo para la universidad, sino fundamentalmente para el pa&iacute;s.    Particularmente, si ello se realiza con base en el concepto de autonom&iacute;a    universitaria.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante, cualquier v&iacute;a de an&aacute;lisis pensada    o elaborada en t&eacute;rminos de estructurar mecanismos que permitan    equilibrar el impacto de los cambios por venir, de ser debidamente razonada    y concienciada, tendr&aacute; la fuerza suficiente para conciliar en lo posible    recursos con oportunidades y capacidades con demandas, por cuyas relaciones    se pueda garantizar la mayor adecuaci&oacute;n entre la funcionalidad de    la universidad y las necesidades clamadas por la sociedad.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todo estas consideraciones si bien dejan ver la intenci&oacute;n    de reconvertir la estructura funcional acad&eacute;mica, en aras de incitar    su desempe&ntilde;o como instituci&oacute;n a la que &#8220;&#8230;corresponde    colaborar en la orientaci&oacute;n de la vida del pa&iacute;s mediante su contribuci&oacute;n    doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales&#8221; (Art&iacute;culo    2&ordm;, Ley de Universidades), igualmente revelan la complejidad propia de    la instituci&oacute;n universitaria en virtud de los desaf&iacute;os y compromisos    que debe encarar a los fines de incitar su renovaci&oacute;n, si es que as&iacute;    lo decide la fuerza de su convicci&oacute;n y voluntad. O sencillamente    deber&aacute; resignarse a seguir acumulando problemas cuyas consecuencias revocar&iacute;an    buena parte del desarrollo logrado con base en el esfuerzo de quienes han entendido    los susodichos desmanes y avatares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta situaci&oacute;n obliga a superar la incertidumbre en la    que la instituci&oacute;n se ha visto atrapada por causa de una cuestionada    insuficiencia de criterios por los cuales, quienes gobiernan o conducen sus    procesos institucionales, equivocaron sus decisiones provocando as&iacute; un    descarrilamiento de prop&oacute;sitos que, en principio, contemplaron la idea    de construir una universidad que se distinguiera por su capacidad de tomar parte    decidida en la reestructuraci&oacute;n de una nueva sociedad. Sin embargo, no    fue as&iacute;. De hecho, muchos de los problemas que atascan la funcionalidad    universitaria se explican no s&oacute;lo en la p&eacute;rdida de prop&oacute;sitos    declarados a instancia de intereses pol&iacute;tico-partidistas o de coyunturas    electorales. Tambi&eacute;n, porque su repercusi&oacute;n ha sido estimulada    por carecer de mecanismos formales de aproximaci&oacute;n al estudio de situaciones    difusas o de situaciones integrales desde donde se manejen posibilidades reales    de determinar razones y actuaciones que corrijan los desafueros infringidos    lo cual luce como un absurdo realmente potenciado.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No hay raz&oacute;n posible que justifique el car&aacute;cter    parad&oacute;jico que lleva a sumir la praxis universitaria. Contradicciones    por doquier. Desde las confusiones que son provocadas desde ambientes acad&eacute;micos    preparados para &#8220;viajar&#8221; tras la b&uacute;squeda de la verdad, hasta    el desfase que se incita en la deformada estructura sobre la cual se pretende    aludir la relaci&oacute;n entre la demanda de soluciones y la oferta acad&eacute;mica.    Precisamente, como resultado del exiguo conocimiento de aquellos valores que    le inspiran raz&oacute;n y direcci&oacute;n a conceptos tan fundamentales como    la autonom&iacute;a universitaria o la libertad acad&eacute;mica. Si no es porque,    como conceptos, son disociados de su contexto, es porque entonces son manipulados    con base en acepciones infundadas. De no invertirse esta tendencia, la universidad    podr&iacute;a desfallecer y sus vac&iacute;os ser allanados por reticencias    y meras especulaciones. Por lo tanto, no hay otro camino que no sea la construcci&oacute;n    de una nueva universidad cuyo horizonte sea la excelencia, pero tambi&eacute;n    su suelo y sus ra&iacute;ces.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La fuerza de la autonom&iacute;a universitaria inspirar&aacute;    nuevas ilusiones desde las cuales la universidad venezolana sabr&aacute;    consolidarse y arraigarse de manera definitiva en la consciencia de cada ciudadano    cr&iacute;tico, creativo y perseverante. Porque al fortalecerse con pie    firme en la autonom&iacute;a, la universidad ser&aacute; como el &#8220;&aacute;rbol    del conocimiento&#8221; de Pablo Neruda cuando expresaba que la universidad    es &#8220;para compartir sus frutos y convivir al regazo de su sombra dadora    de dignidad, espiritualidad y solidaridad&#8221;.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Bobbio Norberto, Matteucci Nicola y Pasquino, Gianfranco.      (1989). Diccionario de Pol&iacute;tica. Madrid: Siglo XXI Editores.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860648&pid=S1316-4910200800010001800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Estefan&iacute;a, Joaqu&iacute;n. (2000). El poder en el mundo Barcelona:      Plaza &amp; Jan&eacute;s Editores.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860649&pid=S1316-4910200800010001800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Habermas, Jurgens. (1998). Problemas de      legitimaci&oacute;n en el capitalismo tard&iacute;o. Buenos Aires: Editorial      Amorrortu.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860650&pid=S1316-4910200800010001800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Laporte, Josep. En Porta Jaume. (1998). La universidad en el cambio de siglo.      Madrid: Alianza Editorial.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860651&pid=S1316-4910200800010001800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Marcuse, Herbert. (1990). La sociedad opresora. Caracas: Editorial Tiempo      Nuevo.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860652&pid=S1316-4910200800010001800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Maza Zavala, D. F. (1973). Los mecanismos de la dependencia. Caracas: Fondo      Editorial Salvador de La Plaza.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860653&pid=S1316-4910200800010001800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Maza Zavala, D. F. (1979). Universidad, ciencia y tecnolog&iacute;a. Caracas:      Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860654&pid=S1316-4910200800010001800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Ojeda de Ilija, Raiza et al. (2005). Adi&oacute;s autonom&iacute;a. M&eacute;rida:      Mimeografiado.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860655&pid=S1316-4910200800010001800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. (1999). Constituci&oacute;n      de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860656&pid=S1316-4910200800010001800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">10 Rep&uacute;blica      de Venezuela. (1970). Ley de Universidades. Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860657&pid=S1316-4910200800010001800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Rep&uacute;blica de Venezuela. (1961). Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica      de Venezuela. Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860658&pid=S1316-4910200800010001800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hemerograf&iacute;a</font></p>     <!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Blanco, Carlos. Testimonios. En El Universal. 25 mayo 1991,      Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860660&pid=S1316-4910200800010001800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Universal, 7 marzo 2001, p. 5&#8211;2</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Nacional, 27 noviembre      2001, p. D&#8211;4</font>      ]]></body>
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