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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La enseñanza de la lengua y la literatura en la voz de Carlos Lomas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>La ense&ntilde;anza de la lengua y la literatura en la voz    de Carlos Lomas.</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>Dialogs with... Carlos Lomas. Teaching of language and literature.</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Raquel Bruzual Leal *</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2">Universidad del Zulia Edo. Zulia - Venezuela   <span class="email">raquelbruzual@cantv.net</span></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><span class="parraftabla"><font face="Verdana" size="2">* Docente e Investigadora, Titular    a Dedicaci&oacute;n Exclusiva de la Maestr&iacute;a en Ling&uuml;&iacute;stica    y Ense&ntilde;anza del Lenguaje y del Doctorado en Ciencias Humanas de la Facultad    de Humanidades y Educaci&oacute;n y del Departamento de Ciencias Humanas    de la Universidad del Zulia. Editora-Jefa de la Revista Cuadernos Latinoamericanos    y Editora Asociada de la Revista Lingua Amaricana</font></span></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los docentes e investigadores en el &aacute;rea de ense&ntilde;anza    de la lengua estamos en una b&uacute;squeda constante para encontrar respuestas    a los problemas que se presentan en el aula de clase. Los problemas se han podido    detectar tanto en la lengua escrita como en la lengua hablada, desde la educaci&oacute;n    inicial hasta la universitaria.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El quehacer diario de ense&ntilde;ar la expresi&oacute;n oral    adecuada, la lectura comprensiva y la escritura significativa requiere    de todo nuestro esfuerzo y preparaci&oacute;n. De all&iacute; que d&iacute;a    a d&iacute;a debemos estar en conocimiento de los trabajos realizados, de las    &uacute;ltimas investigaciones, los nuevos enfoques y metodolog&iacute;as, de    las experiencias de otros docentes en el aula y, sobre todo, de las &uacute;ltimas    publicaciones. Todo esto nos ayudar&aacute; a afrontar, reflexionar, analizar    las distintas situaciones y, tambi&eacute;n, proponer las alternativas necesarias.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es as&iacute; como llegamos a leer e interactuar con los autores    que se han dedicado a investigar, reflexionar y escribir sobre c&oacute;mo    debe abordarse la ense&ntilde;anza de la lengua. &Eacute;sta es otra tarea m&aacute;s    del docente e investigador. Por tal raz&oacute;n, en esa misi&oacute;n formativa    del docente hemos considerado de relevancia dar a conocer las apreciaciones    de los investigadores y estudiosos en este tema.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esta oportunidad, hemos realizado una entrevista a uno de    los autores m&aacute;s le&iacute;dos y citados en Venezuela, en el &aacute;rea    de la ense&ntilde;anza de la lengua materna, Carlos Lomas Garc&iacute;a.    La entrevista tiene lugar en el Centro del Profesorado de Gij&oacute;n, en Asturias,    donde el Dr. Lomas se desempe&ntilde;a como asesor.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font size="2"> <strong><em><font face="Verdana">PREGUNTA:</font></em></strong> <font face="Verdana"> La palabra, oral o escrita,    el lenguaje y su estudio a trav&eacute;s de la ling&uuml;&iacute;stica constituye    en nuestros d&iacute;as un tema apasionante y vigente, entre otras razones,    porque los humanos mediante el uso de este instrumento, se empinan sobre    las dem&aacute;s especies y son capaces de cautivar y tambi&eacute;n someter    a otros hombres, pues, la potencia del verbo es ilimitada. Teniendo presente    esta realidad &iquest;qu&eacute; temas considera deben ser abordados por los    investigadores de esta &aacute;rea en esta &eacute;poca?</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">RESPUESTA</font></strong></em><font face="Verdana">: La investigaci&oacute;n    en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y literaria    debe intentar responder a interrogantes como &eacute;stos. &iquest;Para qu&eacute;    ense&ntilde;amos lengua y literatura? &iquest;Con qu&eacute; criterios deben    seleccionarse los contenidos ling&uuml;&iacute;sticos y literarios? &iquest;Aprenden    de veras los alumnos lo que les ense&ntilde;amos en las aulas? &iquest;Qu&eacute;    debe saber (y saber hacer) un alumno o una alumna para desenvolverse de    una manera adecuada en los diferentes contextos comunicativos de su vida    personal y social?</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hoy nadie niega ya que el objetivo esencial de la educaci&oacute;n    ling&uuml;&iacute;stica es la adquisici&oacute;n y el desarrollo de los conocimientos,    las habilidades, las actitudes y las capacidades que nos permiten desenvolvernos    en nuestras sociedades de una manera adecuada y competente en las diversas situaciones    y contextos comunicativos de la vida cotidiana. Por esta raz&oacute;n, el aprendizaje    ling&uuml;&iacute;stico en las aulas no debe orientarse de forma exclusiva al    conocimiento (a menudo ef&iacute;mero) de los aspectos morfol&oacute;gicos    o sint&aacute;cticos de una lengua sino que ante todo debe contribuir al    dominio de usos verbales que las personas utilizan habitualmente como hablantes,    oyentes, lectores y escritores de textos de diversa naturaleza e intenci&oacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El enfoque tradicional de la ense&ntilde;anza de la lengua,    orientado a la ense&ntilde;anza de la gram&aacute;tica y de la estructura    interna de una lengua, part&iacute;a del sofisma de considerar que s&oacute;lo    el conocimiento de las categor&iacute;as y de las reglas gramaticales har&iacute;a    posible la mejora del uso expresivo de las personas pero, con la extensi&oacute;n    de la ense&ntilde;anza obligatoria en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a alumnos    y a alumnas pertenecientes a grupos sociales hasta entonces ajenos a la educaci&oacute;n    escolar se ha comprobado que no basta con un saber gramatical que no es sino    una caricatura de cierta ling&uuml;&iacute;stica aplicada sino que lo que    se precisa es una educaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica orientada a la mejora    del uso oral y escrito de las personas. Rodolfo Lenz escribi&oacute; con iron&iacute;a    hace ya casi un siglo (1912): &#8220;Si conocer a fondo la gram&aacute;tica    fuera condici&oacute;n indispensable para ser artista del lenguaje, poeta, escritor,    orador, &iquest;por qu&eacute; no son los mejores gram&aacute;ticos a la    vez los m&aacute;s grandes escritores?&#8221;. Y, en la misma direcci&oacute;n,    escribir&iacute;a en 1924 el ilustre erudito Am&eacute;rico Castro: &quot;La    gram&aacute;tica no sirve para ense&ntilde;ar a hablar y escribir correctamente    la lengua propia, lo mismo que el estudio de la fisiolog&iacute;a y de la ac&uacute;stica    no ense&ntilde;an a bailar, o que la mec&aacute;nica no ense&ntilde;a a montar    en bicicleta.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Esto es de tal vulgaridad que averg&uuml;enza tener que escribirlo    una y otra vez&#8221;.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por eso desde hace dos d&eacute;cadas el &eacute;nfasis en la    investigaci&oacute;n did&aacute;ctica sobre la ense&ntilde;anza y el aprendizaje    de las lenguas se orienta a analizar c&oacute;mo favorecer la adquisici&oacute;n    y mejora de la competencia comunicativa de los estudiantes y en esa tarea no    basta tan s&oacute;lo con ense&ntilde;ar un cierto saber sobre la lengua. Lo    prioritario es ense&ntilde;ar a saber hacer cosas con las palabras. En este    contexto hay contenidos de investigaci&oacute;n especialmente relevantes como,    por ejemplo, la ense&ntilde;anza escolar de la competencia oral, el fomento    educativo de la lectura y de la escritura, la educaci&oacute;n literaria en    el siglo XXI, el an&aacute;lisis de los textos de la cultura de masas, y especialmente    de la televisi&oacute;n y de la publicidad, la adquisici&oacute;n escolar de    una consciencia ling&uuml;&iacute;stica en torno al papel del lenguaje como    herramienta de construcci&oacute;n de las identidades personales y sociales    y como herramienta de convivencia entre las personas pero tambi&eacute;n de    manipulaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n y enga&ntilde;o, etc&#8230;</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><em><strong><font face="Verdana" size="2">P</font></strong></em><font face="Verdana" size="2">: Compartimos con usted que el dominio    de la gram&aacute;tica no confiere capacidades ling&uuml;&iacute;sticas.    Pero cuando observamos con detenimiento lo que ocurre cotidianamente en    la prensa escrita y tambi&eacute;n en los noticieros de TV, no podemos menos    que reclamar un mayor y mejor apego a las reglas morfol&oacute;gicas del lenguaje    que parecen estar cada vez m&aacute;s ausentes en los centros de formaci&oacute;n    en general. Por ejemplo, con un escaso n&uacute;mero de &#8220;comodines&#8221;    con los cuales se pretende captar un complejo universo conceptual, los j&oacute;venes    &#8211;es nuestra experiencia como docentes&#8211; se enfrentan a un tit&aacute;nico    desaf&iacute;o cuando deben expresarse en la academia coherentemente y haciendo    uso de todos los recursos gramaticales. Entonces, &iquest;es posible que el    p&eacute;ndulo de un extremo, la gram&aacute;tica, se haya movido al otro,    las competencias comunicativas?</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: El &eacute;nfasis en la educaci&oacute;n    ling&uuml;&iacute;stica, especialmente en la ense&ntilde;anza obligatoria, debe    ponerse en la adquisici&oacute;n escolar de competencias comunicativas pero    ese &eacute;nfasis no debiera impedir a la vez una ense&ntilde;anza de los saberes    ling&uuml;&iacute;sticos y de las reglas gramaticales que son los que en &uacute;ltima    instancia permiten un uso correcto del lenguaje. Eso s&iacute;, el aprendizaje    gramatical en la ense&ntilde;anza obligatoria (otra cosa es en la Facultad de    Letras) est&aacute; justificado por su valor de uso comunicativo y social y    no por su estricto valor filol&oacute;gico. La reflexi&oacute;n metaling&uuml;&iacute;stica    y el aprendizaje de algunos saberes y habilidades gramaticales tienen sentido    porque nos permiten comunicarnos no s&oacute;lo de una manera eficaz sino tambi&eacute;n    correcta y adecuada a las situaciones de comunicaci&oacute;n en las que requiere    una cierta formalidad y el manejo de la variedad est&aacute;ndar e incluso culta    como, por ejemplo, el uso acad&eacute;mico del lenguaje en exposiciones orales,    en todo tipo de escritos escolares, etc&#8230; En otras palabras, de lo que    se trata es de organizar la ense&ntilde;anza ling&uuml;&iacute;stica no s&oacute;lo    en torno a los conceptos gramaticales sino tambi&eacute;n y sobre todo a las    destrezas orales y escritas que deben dominar las personas en nuestras sociedades    para comportarse comunicativamente de una manera adecuada, correcta, coherente    y eficaz. Hay que evitar el espejismo, por lo dem&aacute;s tan c&oacute;modo    para un profesorado que ya sabe gram&aacute;tica, de creer que ense&ntilde;ando    gram&aacute;tica y solo gram&aacute;tica se adquiere el resto de las habilidades    comunicativas, pero eso no significa desterrar de las aulas la ense&ntilde;anza    de una gram&aacute;tica del uso sin la cual no hay competencia comunicativa    ya que &eacute;sta exige un saber y un saber hacer en torno al uso de las palabras    que incluye tambi&eacute;n la correcci&oacute;n gramatical (dominio de la ortograf&iacute;a,    de la concordancia y de la sintaxis, manejo de un repertorio l&eacute;xico amplio,    etc&#8230;).</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">De ah&iacute; el papel de la educaci&oacute;n y de los medios    de comunicaci&oacute;n en la vigilancia de la correcci&oacute;n del lenguaje,    entendida &eacute;sta como la condici&oacute;n expresiva de las variedades    est&aacute;ndar y culta de una lengua, aunque en otras modalidades expresivas,    especialmente si son orales y coloquiales, no sea exigible.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Es obvio que el dominio de los    aspectos morfol&oacute;gicos, formales de una lengua, siendo necesarios    no es suficiente, es decir, no alcanza para desarrollar las competencias    verbales y comunicativas imprescindibles para la interrelaci&oacute;n social.    &iquest;Se infiere, a partir de este se&ntilde;alamiento, que su propuesta    sobre la ense&ntilde;anza de la lengua se orienta hacia nuevas perspectivas    o enfoques?</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: En realidad yo he sido un divulgador    de los denominados enfoques comunicativos de la ense&ntilde;anza del lenguaje    y en buena medida mis trabajos en este &aacute;mbito (C&oacute;mo ense&ntilde;ar    a hacer cosas con las palabras [Paid&oacute;s, 1999], por ejemplo), han intentado    poner al alcance del magisterio la investigaci&oacute;n did&aacute;ctica hasta    entonces arrinconada en los limbos acad&eacute;micos de las universidades.    Por otra parte, he vindicado el papel investigador del profesorado de aula,    tanto de educaci&oacute;n b&aacute;sica como de secundaria, por considerar    que a menudo los aportes del magisterio no universitario eran tan valiosos    o m&aacute;s que algunas tesis doctorales y algunos libros alejados de la realidad    cotidiana de las escuelas. En revistas como SIGNOS o como TEXTOS de Did&aacute;ctica    de la Lengua y de la Literatura he intentado convocar a maestros y a universitarios    a un di&aacute;logo entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica en el que nadie ostentara    ni el monopolio de lo te&oacute;rico ni olvido de lo pr&aacute;ctico. En otras    palabras, investigaci&oacute;n en la acci&oacute;n educativa y articulaci&oacute;n    directa entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica: ninguna teor&iacute;a tiene valor    si no nos ayuda a entender mejor la realidad y ninguna realidad es comprensible    sin una teor&iacute;a que la sustente.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Quiz&aacute;, y m&aacute;s all&aacute; de esa tarea de divulgaci&oacute;n    en torno a la conveniencia de orientar la educaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica    al fomento de la competencia comunicativa de nuestros estudiantes, en lo que    he trabajado un poco m&aacute;s a fondo, porque era una carencia indudable en    el &aacute;mbito de la ense&ntilde;anza de la lengua, en el an&aacute;lisis    cr&iacute;tico de los textos de la cultura de masas y de la publicidad. La investigaci&oacute;n    en lenguaje ha estado y est&aacute; muy centrada en lectura, escritura,    gram&aacute;tica y literatura y, en menor medida, en lenguaje oral, pero en    cuanto nos salimos de los contenidos tradicionales del &aacute;rea y nos    enfrentamos a textos complejos en los que se a&uacute;na lo verbal con lo visual    y con otros c&oacute;digos no verbales, apenas hay nada escrito (salvo en el    terreno de los estudios semiol&oacute;gicos, psicol&oacute;gico y sociol&oacute;gicos    que en nada tienen en cuenta la vertiente escolar).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, hoy no es posible contribuir a la adquisici&oacute;n    de la competencia comunicativa del alumnado si no ense&ntilde;amos, junto a    competencias de naturaleza gramatical, textual, socioling&uuml;&iacute;stica    y estrat&eacute;gica, una serie de conocimientos, actitudes y destrezas que    nos permitan analizar de un modo adecuado el significado (obvio y en ocasiones    oculto) de los textos de la cultura de masas que devoran nuestros alumnos y,    por qu&eacute; no reconocerlo, tambi&eacute;n el profesorado y casi todo    el mundo. Los mensajes de los medios de comunicaci&oacute;n de masas, de la    publicidad y de Internet invaden espe(cta)cularmente la vida cotidiana de las    personas con textos (y con contextos) a medio camino entre la realidad    y la ficci&oacute;n y reflejan en nuestras sociedades ese acto de poder que    consiste en contar las cosas desde la visi&oacute;n (y en consecuencia desde    la versi&oacute;n) que quienes controlan no s&oacute;lo lo dicho sino tambi&eacute;n    los canales de difusi&oacute;n a gran escala de esos mensajes.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de    la comunicaci&oacute;n (especialmente la televisi&oacute;n, la publicidad e    Internet) est&aacute;n creando en la actualidad adicciones y contextos de manipulaci&oacute;n    que exigen un tipo espec&iacute;fico de competencias lectoras en la selecci&oacute;n    e interpretaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y quiz&aacute; otras maneras    de entender la educaci&oacute;n. Como escribe Umberto Eco, &#8220;en nuestra    sociedad los ciudadanos estar&aacute;n muy pronto divididos, si no lo est&aacute;n    ya, en dos categor&iacute;as: aquellos que son capaces s&oacute;lo de ver la    televisi&oacute;n, que reciben im&aacute;genes y definiciones preconstituidas    del mundo, sin capacidad cr&iacute;tica de elegir entre las informaciones recibidas,    y aquellos que saben entender la televisi&oacute;n y usar el ordenador y, por    tanto, tienen la capacidad de seleccionar y elaborar la informaci&oacute;n.    Se necesita una nueva forma de destreza cr&iacute;tica, una facultad todav&iacute;a    desconocida para seleccionar la informaci&oacute;n brevemente con un nuevo    sentido com&uacute;n. Lo que se necesita es una nueva forma de educaci&oacute;n&#8221;.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> En esa nueva forma de comunicaci&oacute;n es esencial evitar    una actitud logoc&eacute;ntrica que excluya en las aulas el an&aacute;lisis    de los lenguajes visuales de la cultura de masas. Hay que analizar cr&iacute;ticamente    los modos ling&uuml;&iacute;sticos y visuales mediante los cuales se construyen    las noticias en televisi&oacute;n, en los anuncios publicitarios, en las    series, en las pel&iacute;culas... La cultura de masas debe ser objeto de an&aacute;lisis    y de reflexi&oacute;n en los escenarios de la cultura escolar. Esos teleni&ntilde;os,    esos depredadores audiovisuales que acuden a las aulas, tienen derecho a una    alfabetizaci&oacute;n escolar que favorezca el conocimiento cr&iacute;tico de    estos lenguajes y de sus mensajes en nuestras maneras de entender el mundo y    las relaciones entre las personas. En este campo he desarrollado algunos    trabajos, de los que El espect&aacute;culo del deseo (Usos y formas de la publicidad),    editado por Octaedro en Espa&ntilde;a y a punto de aparecer en la editorial    Magisterio de Colombia, es quiz&aacute; el m&aacute;s completo y accesible.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font size="2"> <em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Considerando el panorama descrito    tenemos una inquietud relativa al trabajo que realiza actualmente.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: En la actualidad, y tras interesarme    como he comentado por los enfoques comunicativos de la ense&ntilde;anza    del lenguaje y por los textos de la cultura de masas en la educaci&oacute;n,    en los &uacute;ltimos a&ntilde;os he investigado en el campo de los estudios    de g&eacute;nero a partir de los aportes del feminismo, de la antropolog&iacute;a    y de la sociolog&iacute;a. Mi trabajo se ha orientado a investigar en torno    a la construcci&oacute;n cultural de las identidades femeninas y masculinas    y a la necesidad de impulsar desde la educaci&oacute;n formas de ser mujeres    y de ser hombres que favorezcan la equidad sin privilegios ni exclusiones.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es decir, de lo que se trata es de coeducar para la igualdad    y desde las diferencias que existen entre unas y otros. El compromiso de la    educaci&oacute;n a favor de la equidad entre mujeres y hombres es irrenunciable.    En este sentido, mis trabajos se han movido en el &aacute;mbito de la coeducaci&oacute;n    y del an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la masculinidad tradicional (&iquest;Iguales    o diferentes?) G&eacute;nero, diferencia sexual, lenguaje y educaci&oacute;n,    &iquest;Todos los hombres son iguales?, Los chicos tambi&eacute;n lloran&#8230;).    A comienzos de 2008 saldr&aacute; en la editorial Pen&iacute;nsula mi trabajo    m&aacute;s completo en torno a estos temas, titulado &iquest;El oto&ntilde;o    del patriarcado?</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Finalmente, y en paralelo a estos trabajos sobre g&eacute;nero    y educaci&oacute;n, he indagado en el modo en que la literatura refleja    el mundo escolar, porque la escuela ha sido y es uno de los territorios por    excelencia de la memoria literaria. El recuerdo de aquellos a&ntilde;os del    colegio tan lejanos, entre maestros y maestras, entre colegas y camaradas,    entre amores y desamores, entre sonrisas y l&aacute;grimas, oscilando entre    el aburrimiento y el jolgorio, est&aacute; en el origen de multitud de poemas,    relatos y memorias literarias y nos invita a volver a mirar el tiempo pasado    de la infancia y de la adolescencia. El fulgor de aquella maestra tan afectuosa,    el miedo a aquel profesor, el olor &aacute;cido del internado, el color gris&aacute;ceo    del h&uacute;medo asfalto del patio del colegio, la algarab&iacute;a sin tregua    en la tregua del recreo, el &aacute;spero tacto de las pizarras y el agudo silbido    de las tizas, el sabor de los caramelos y del regaliz al salir de clase, la    angustia de los ex&aacute;menes y el temor a los castigos nos sit&uacute;an    en un tiempo en el que se conjugaban, como en un verbo irregular, el placer    con el deber, la alegr&iacute;a con la tristeza, la ilusi&oacute;n con el desencanto    y el amor con el odio.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por eso algunos de mis &uacute;ltimos libros (La vida en las    aulas, editado por Paid&oacute;s, o &Eacute;rase una vez la escuela, editado    por Gra&oacute;) constituyen una invitaci&oacute;n a un viaje literario    por las historias fingidas y verdaderas de los tiempos ya lejanos de la infancia    y de la adolescencia escolares. De la mano de escritoras y escritores de diferentes    &eacute;pocas y pa&iacute;ses, en estos libros acudimos al encuentro de los    a&ntilde;os del colegio en la literatura en la esperanza de encontrar en esos    textos literarios sobre los contextos escolares emociones, a&ntilde;oranzas,    malestares y cr&iacute;ticas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Sin que pretendamos hacer traslados    mec&aacute;nicos desde &eacute;pocas y lugares diferentes por donde transita    la permanente actividad escolar, sin embargo, creemos que existen algunas constantes,    algunos rasgos universales que, con sus matices identifican los conflictos de    la escuela. En este sentido &iquest;cu&aacute;les son los problemas m&aacute;s    resaltantes que, a su juicio se observan en la Educaci&oacute;n Primaria    y Secundaria de hoy en d&iacute;a?</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: Es evidente que la extensi&oacute;n    de la educaci&oacute;n obligatoria a edades y a sectores sociales que antes    estaban fuera de la educaci&oacute;n ha tra&iacute;do consigo dificultades,    conflictos y desasosiegos. Por otra parte, el escaso valor social otorgado    a la educaci&oacute;n y al magisterio por los gobiernos de turno tampoco favorece    el prestigio de la escuela y la autoridad del ense&ntilde;ante. Finalmente,    los medios masivos de comunicaci&oacute;n est&aacute;n construyendo un aula    sin muros enormemente atractiva para la mayor&iacute;a del alumnado infantil    y adolescente desde el que se difunden valores y conductas radicalmente    opuestas a los valores y conductas que debe promover la instituci&oacute;n escolar.    Si a ello se a&ntilde;aden las lamentables condiciones de trabajo de la mayor&iacute;a    de los docentes, la violencia que nos rodea y las tremendas desigualdades    sociales se entender&aacute; que la tarea de la escuela no es f&aacute;cil.    Pese a todo ello, el oficio de maestro (y el oficio de maestra) no es un oficio    cualquiera ni cabe en &eacute;l otra actitud que no sea la de la pasi&oacute;n    y la del compromiso. Porque, como dec&iacute;a Paulo Freire, no s&oacute;lo    ense&ntilde;amos lo que sabemos sino tambi&eacute;n, y sobre todo, lo que somos.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: En el contexto de sus planteamientos,    &iquest;c&oacute;mo debemos entender el &#8220;oficio&#8221; del maestro    (a)? Estimamos pertinente una aclaraci&oacute;n al respecto, pues, una de las    luchas hist&oacute;ricas de los docentes es por alcanzar status profesional,    al igual que un m&eacute;dico, un ingeniero, un abogado, superar la etapa artesanal,    especialmente si consideramos que los or&iacute;genes de la actividad docente    no son nobles, pues, los &#8220;paidagogos&#8221; fueron esclavos ilustrados.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: En mi opini&oacute;n hay que conjugar    la mejora de las condiciones laborales del profesorado, que en Latinoam&eacute;rica    son en general bastante lamentables, con la consciencia del papel &eacute;tico    de la educaci&oacute;n y de la idea de que el maestro y la maestra son intelectuales    que difunden el saber acu&ntilde;ado por la tradici&oacute;n cultural a    la vez que proporcionan instrumentos para leer el mundo de una manera cr&iacute;tica    y transformadora. En otras palabras, hay que dignificar el oficio de maestro    en el plano laboral (mejores salarios y condiciones de trabajo, recursos e instalaciones    adecuadas, menos n&uacute;mero de alumnos por aula, derecho a la formaci&oacute;n    continua y a la investigaci&oacute;n&#8230;) y social (campa&ntilde;as para    que la poblaci&oacute;n valore la tarea de la escuela y de quienes la hacen    posible) y a la vez ser conscientes de que, en tanto se van consiguiendo esos    derechos laborales y sociales, la tarea de educar es una tarea de un enorme    significado &eacute;tico. Por ello, y pese a las dificultades, a los vaivenes    pol&iacute;ticos y a los instantes del desaliento, el oficio de maestro (y el    oficio de maestra) no es un oficio cualquiera ni cabe en &eacute;l otra actitud    que no sea la de la pasi&oacute;n y la del compromiso. Porque, como dec&iacute;a    Paulo Freire, no s&oacute;lo ense&ntilde;amos lo que sabemos sino tambi&eacute;n,    y sobre todo, lo que somos.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font size="2"> <em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Compartiendo la necesidad de que    la ense&ntilde;anza de la lengua sirva para desarrollar habilidades comunicativas,    &iquest;qu&eacute; recomendaciones les dar&iacute;a a los docentes de educaci&oacute;n    primaria y secundaria en cuanto a las estrategias y actividades que deben realizarse    en la clase de lengua?</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: Hay quien piensa que ense&ntilde;ar    lengua en un contexto comunicativo es algo que rebaja la calidad docente    y que deval&uacute;a el nivel de los contenidos ense&ntilde;ados. Ante tal falacia    yo pregunto: &iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s f&aacute;cil, ense&ntilde;ar el    adverbio o ense&ntilde;ar a hablar de una manera fluida y adecuada a las caracter&iacute;sticas    de la situaci&oacute;n de comunicaci&oacute;n? &iquest;Ense&ntilde;ar la estructura    interna de una oraci&oacute;n simple o ense&ntilde;ar a escribir con correcci&oacute;n,    coherencia y cohesi&oacute;n? &iquest;Ense&ntilde;ar la vida y obra de un autor    consagrado por la tradici&oacute;n literaria o ense&ntilde;ar a apreciar    la expresi&oacute;n literaria y contribuir a formar lectores cr&iacute;ticos?    La tarea del profesorado en el contexto de un enfoque comunicativo es m&aacute;s    compleja ya que para ense&ntilde;ar en esta direcci&oacute;n no basta con tener    una cierta formaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica (casi siempre de orientaci&oacute;n    estructuralista o generativista) sino que hay que utilizar otros saberes ling&uuml;&iacute;sticos    (pragm&aacute;tica, ling&uuml;&iacute;stica del texto, semi&oacute;tica...)    y otras metodolog&iacute;as: frente a la clase magistral y a la calificaci&oacute;n    acad&eacute;mica del texto elaborado por un alumno o una alumna hay que actuar    como mediador e intervenir en el proceso de elaboraci&oacute;n de los textos    orales y escritos con estrategias de ayuda.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> En este contexto hay que tener en cuenta en todo momento que    la adquisici&oacute;n de destrezas comunicativas y de actitudes de aprecio ante    la literatura es una tarea m&aacute;s dif&iacute;cil y lenta que ense&ntilde;ar    un concepto gramatical o un hecho literario. Por otra parte es obvio que    en la adquisici&oacute;n de competencias comunicativas el contexto del alumno    es en ocasiones bastante determinante, por lo que si trabajamos con un    alumnado procedente de contextos culturales marginales o desfavorecidos, nuestra    tarea es m&aacute;s dif&iacute;cil que si lo hacemos con hijos e hijas de las    clases sociales m&aacute;s acomodadas. Por eso, no podemos evaluar la adquisici&oacute;n    de las destrezas y de las actitudes como se eval&uacute;a la adquisici&oacute;n    de un concepto o de una habilidad estrictamente acad&eacute;mica, como    el an&aacute;lisis sint&aacute;ctico. La competencia oral no se adquiere    en una semana, ni en un mes, ni en un curso ni a veces a lo largo de la escolaridad,    y algo semejante ocurre con la competencia escrita o literaria, pero nuestra    tarea es favorecer esas competencias, especialmente con el alumnado menos    favorecido socialmente, que tiene en la escuela su &uacute;nica esperanza de    acceso a esas competencias. Es decir, mi consejo es que el magisterio tenga    mucha paciencia y sea consciente de que los resultados del aprendizaje    han de evaluarse a largo plazo y no s&oacute;lo dependen de su acierto y entusiasmo    (imprescindible en cualquier caso) sino tambi&eacute;n de los contextos culturales    de los que procede cada alumno y cada alumna.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Una de las quejas constantes que    se escucha entre los docentes tiene que ver con el rechazo que en general    sienten los estudiantes por la lectura. No obstante esta apreciaci&oacute;n    generalizada, deber&iacute;amos plantearnos algunos conjeturas, como por ejemplo    que los estudiantes est&aacute;n leyendo aunque de otra manera. Pero como esta    es una hip&oacute;tesis discutible preferimos solicitarle algunas recomendaciones    para los docentes sobre c&oacute;mo abordar los problemas de la lectura y la    escritura</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: La lectura es la interacci&oacute;n    entre un lector, un texto y un contexto. El lector, al leer, incorpora los conocimientos    que posee, es decir, lo que es y lo que sabe sobre el mundo. El texto incluye    la intenci&oacute;n del autor, el contenido de lo dicho y la forma en que se    estructura el mensaje. El contexto, en fin, incluye las condiciones de la lectura,    tanto las estrictamente individuales (intenci&oacute;n del lector, inter&eacute;s    por el texto, efectos de la lectura del texto en el horizonte de expectativas    del lector...) como las sociales (en el caso de la lectura escolar, si la lectura    es compartida o no, el tiempo que se le destina en las aulas, el contraste entre    las diversas interpretaciones del texto....). La dial&eacute;ctica entre    lector, texto y contexto influye de una manera significativa en la posibilidad    de comprensi&oacute;n de un texto y, por tanto, en las actividades escolares    deber&iacute;a velarse por su adecuada vinculaci&oacute;n.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay tantas lecturas (y tantos objetivos de la lectura) como    lectores. Leemos con una finalidad pr&aacute;ctica (unas instrucciones de uso    de un electrodom&eacute;stico, por ejemplo), leemos para informarnos (una noticia),    para entender a los dem&aacute;s (una entrevista), para aprender en el contexto    escolar (una enciclopedia, un libro de texto...), para acercarnos a mundos    posibles (un cuento de ficci&oacute;n...), para acercarnos a los sentimientos    y a las emociones (poes&iacute;a...), para &#8220;dialogar&#8221; con otras    ideas y con otras &eacute;pocas (un ensayo, un trabajo de investigaci&oacute;n    hist&oacute;rica...) ...De ah&iacute; la diversidad de los textos escritos    y de ah&iacute; tambi&eacute;n los diferentes usos sociales de la lectura (y    de la escritura) en nuestras sociedades: desde la lectura de los textos escritos    habituales en la vida cotidiana de las personas (noticias, cr&oacute;nicas,    cat&aacute;logos, instrucciones de uso, reportajes, entrevistas, anuncios...)    hasta el disfrute de la lectura literaria, desde el uso pr&aacute;ctico de la    escritura (avisos, cartas, contratos, informes, instancias...) hasta los usos    m&aacute;s t&eacute;cnicos (informes, ensayos, esquemas...) o art&iacute;sticos    de los textos escritos (escritura de intenci&oacute;n literaria...).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por ello, la ense&ntilde;anza de la lectura, al igual que la    ense&ntilde;anza de la escritura, deber&iacute;a tener en cuenta los usos y    funciones de la lengua escrita en nuestras sociedades, orientarse a favorecer    el dominio expresivo y comprensivo de los diversos tipos de textos escritos    y adecuarse a las diferentes situaciones de comunicaci&oacute;n en que tiene    lugar el intercambio comunicativo entre las personas. Por eso, ense&ntilde;ar    a leer, a comprender y a escribir textos diversos en distintos contextos, con    variadas intenciones y con diferentes destinatarios, es hoy una forma de    contribuir desde el mundo de la educaci&oacute;n a la adquisici&oacute;n y al    desarrollo de la competencia comunicativa de los alumnos y de las alumnas. En    &uacute;ltima instancia, como se&ntilde;ala el escritor Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s,    &#8220;no se escribe para ser escritor ni se lee para ser lector. Se escribe    y se lee para comprender el mundo. Nadie, pues, deber&iacute;a salir a la vida    sin haber adquirido esas habilidades b&aacute;sicas&#8221;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font size="2"><em><strong><font face="Verdana">P</font></strong></em><font face="Verdana">: Jorge Larrosa, si mal no recuerdo    citando a otro autor, sostiene que hay verbos que no admiten el modo imperativo.    Por ejemplo, no podemos ordenar &#8220;ama t&uacute;&#8221;, como tampoco &#8220;lee    t&uacute;&#8221;. &iquest;Cu&aacute;l es la validez de este argumento?</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font size="2"> <em><strong><font face="Verdana">R</font></strong></em><font face="Verdana">: Es cierto que algunas actividades    humanas (como el amor y la lectura con fines de disfrute y de ocio) no se mueven    en los territorio del deber sino del placer. Cuando el amor se convierte    en algo obligatorio es esclavitud, infelicidad e incluso prostituci&oacute;n.    En el caso de la lectura literaria sucede algo parecido. Es probable que Jorge    Larrosa citara a Daniel Pennac, quien en Como una novela escribi&oacute;    que &#8220;el verbo leer no soporta el imperativo&#8221; y es en buena medida    cierto. La lectura literaria es una forma de goce, de vida alternativa y de    conocimiento porque, como escribiera el poeta Antonio Gamoneda, cuando leemos    vivimos otras vidas, y como dijera el novelista Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s,    &#8220;leemos para entender el mundo&#8221;. Otra cosa es la lectura realizada    con un inter&eacute;s pr&aacute;ctico, como la lectura de manuales orientada    a la adquisici&oacute;n de aprendizajes escolares culturales, la lectura    de instrucciones, de informes, de ensayos&#8230; Pero la lectura literaria debiera    moverse en otra l&oacute;gica aunque a menudo dentro de la l&oacute;gica    escolar tenga que haber una cierta coerci&oacute;n para que lean quienes no    quieren leer porque no le otorgan ning&uacute;n significado a la lectura. Entre    la imposici&oacute;n de lecturas obligatorias que responden al canon acad&eacute;mico    pero que no tienen ning&uacute;n inter&eacute;s para los adolescentes y j&oacute;venes    actuales y la demagogia nada inocente de inhibirse ante la abstenci&oacute;n    lectora del sector del alumnado que huye de los libros est&aacute; la actitud    del maestro que utilizando las estrategias de la animaci&oacute;n lectora    y de la escritura creativa abre a sus alumnos esas ventanas que solo el texto    literario abre y que nos permiten respirar mejor y vivir con la ilusi&oacute;n    de una mayor libertad.</font></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"> <font face="Verdana" size="2"><b>Carlos Lomas</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Carlos Lomas (Gij&oacute;n, 1956) es doctor en Filolog&iacute;a      Hisp&aacute;nica, catedr&aacute;tico de Lengua castelana y Literatura de educaci&oacute;n      secundaria y asesor de formaci&oacute;n del profesorado en el Centro del Profesorado      y de Recursos de Gij&oacute;n. Fue director de la revista SIGNOS durante sus      siete a&ntilde;os de existencia y es actualmente codirector de TEXTOS de Did&aacute;ctica      de la Lengua y la Literatura. Ha intervenido como conferenciante en diversos      congresos, cursos, jornadas y seminarios en Espa&ntilde;a, Portugal,      M&eacute;xico, Colombia, Venezuela y Puerto Rico. Es autor de diversos textos      de naturaleza ling&uuml;&iacute;stica y pedag&oacute;gica en el diario EL      PA&Iacute;S y en revistas como Cuadernos de Pedagog&iacute;a, AULA, Magisterio,      TEXTOS, Articles, SIGNOS o Revista de Educaci&oacute;n y lo es, entre otros      libros, de El espect&aacute;culo del deseo. Usos y formas de la persuasi&oacute;n      publicitaria (Octaedro, 1996), C&oacute;mo ense&ntilde;ar a hacer cosas con      las palabras. Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de la educaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica      (Paid&oacute;s, 1999), &Eacute;rase una vez la escuela &#8211;Los ecos de      la escuela en las voces de la literatura&#8211; (Gra&oacute; 2007), y Ciencias      del lenguaje, competencia comunicativa y ense&ntilde;anza de la lengua (Paid&oacute;s,      1993), este &uacute;ltimo en colaboraci&oacute;n con Andr&eacute;s Osoro y      Amparo Tus&oacute;n. Ha coordinado (colaborando tambi&eacute;n como autor)      la edici&oacute;n de vol&uacute;menes colectivos como El enfoque comunicativo      de la ense&ntilde;anza de la lengua (Paid&oacute;s, 1993), La ense&ntilde;anza      de la lengua y el aprendizaje de la comunicaci&oacute;n (Trea, 1994), La educaci&oacute;n      ling&uuml;&iacute;stica y literaria en la ense&ntilde;anza secundaria (Horsori,      1996), &iquest;Iguales o diferentes? G&eacute;nero, diferencia sexual, lenguaje      y educaci&oacute;n (Paid&oacute;s, 1999), El aprendizaje de la comunicaci&oacute;n      en las aulas (Paid&oacute;s, 2002), Mujer y educaci&oacute;n. Educar para      la igualdad, educar desde la diferencia (Gra&oacute;, 2002), La vida en las      aulas. Memoria de la escuela en la literatura (Paid&oacute;s, 2002), &iquest;Todos      los hombres son iguales? Identidades masculinas y cambios sociales (Paid&oacute;s      Contextos, 2003), Los chicos tambi&eacute;n loran (Paid&oacute;s, 2004), Hab&iacute;a      una vez una escuela&#8230; &#8211;Los a&ntilde;os del colegio en la literatura&#8211;      (Paid&oacute;s M&eacute;xico, 2005), en colaboraci&oacute;n con Ysabel Gracida</font>      ]]></body>

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