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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Disruptores endocrinos: un nuevo informe   con recomendaciones para reducir sus   efectos adversos a la salud</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Yalitza Aular</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">   Maestría en Toxicología Analítica. Departamento de Farmacología Facultad de  Ciencias de la Salud Universidad de Carabobo <a href="mailto:yaularz@gmail.com"> yaularz@gmail.com</a> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  El sistema endocrino es  	un complejo sistema químico interno que regula funciones vitales de   	nuestro organismo, como la reproducción, el desarrollo embrionario, el  	sistema inmunológico y  hasta aspectos del comportamiento psicosocial. Las  	sustancias que regulan estas funciones se  llaman hormonas. Los  	disruptores endocrinos (DE) son sustancias químicas capaces de alterar  el  	sistema hormonal y ocasionar diferentes daños sobre la salud de las mujeres  	y hombres  expuestos y en sus hijas e hijos. Los efectos más preocupantes  	ocurren en hijas e hijos de  madres expuestas durante el embarazo y la  	lactancia. También afectan a la reproducción y la  salud de otras especies  	animales debido a la contaminación ambiental. Los efectos de los DE se   	producen a dosis muy bajas, en general muy por debajo de los límites de  	exposición legalmente  establecidos. Estamos expuestos a los DE en  	nuestros lugares de trabajo, pero también en  nuestros hogares por la  	contaminación de alimentos con plaguicidas, la exposición a productos   	plásticos y a plastificantes, el uso de algunos detergentes y por la  	contaminacióndel medio  ambiente. La Comisión Europea reconoce la urgencia  	de abordar este problema y la falta de  información suficiente, por lo que  	está realizando una ambiciosa campaña de investigación y  documentación.  	Entre tanto, se recomienda la aplicación del Principio Precaución.</font></p> 	    <p><b><font size="2" face="Verdana">  Comité Editorial Salus</font></b></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   La vida se desarrolla en un entorno que no es ajeno a   la actividad del hombre y muchas de esas actividades   tienen consecuencias negativas sobre el medio ambiente   y, directa o indirectamente, sobre la salud humana.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   En este sentido, el ambiente físico y los seres vivos resultan   fácilmente expuestos a las nuevas sustancias químicas, ya   sea en el momento de su fabricación, a través de los procesos   de distribución y uso o, por último, durante el proceso de   degradación medioambiental de esas sustancias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Así, en los últimos 150 años, el hombre ha ido sintetizando   muy diversos productos químicos con objeto de satisfacer   las necesidades crecientes del desarrollo tecnológico   y mejorar su calidad de vida. Desde el inicio de la   revolución industrial, se estima en más de 120 000 los   compuestos químicos sintetizados, siendo la media anual   de incorporación cerca de 2000 nuevas sustancias.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Sin embargo, las consecuencias de la interacción entre   los seres vivos y muchos de esos compuestos no son   bien conocidas, pero se ha advertido sobre la peligrosidad   de algunos de ellos y se han sugerido medidas para   disminuir la exposición. Además, el costo en salud no es   bien conocido debido, por una parte, a la inespecificidad   del efecto patológico y al tiempo de latencia transcurrido   entre exposición y la manifestación de los síntomas, y por   la otra, a la universalidad de la exposición que no permite   identificar en la actualidad poblaciones libres del residuo   de sustancias como los plaguicidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Se ha sugerido que algunas de estas sustancias   químicas que producen estos efectos, lo hacen porque   se comportan como hormonas, lo que significa que son   capaces de incorporarse a los organismos vivos y alterar   los mecanismos de actuación en los que participan las   hormonas naturales. Entre las alteraciones sobre la salud   animal que han sido detectadas se incluyen enfermedades   en sistemas dependientes de las hormonas y alteraciones   en el desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   En 1991, un grupo de investigadores reunidos en   Wingspread (USA) para discutir la evidencia existente;   concluyeron que un gran número de sustancias químicas,   sintetizadas por el hombre y liberadas al medio ambiente,   así como algunas naturales, tienen efecto sobre el   sistema endocrino del hombre y de los animales. Se   trata de compuestos persistentes, organohalogenados   y bioacumulables que incluyen algunos plaguicidas   (fungicidas, herbicidas e insecticidas), compuestos   de síntesis y algunos metales., los cuales se conocen   desde entonces como disruptores endocrinos (endocrine   disrupting chemicals) (DE).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Actualmente, el término DE define a un grupo sustancias   químicas de muy diferente origen, estructura y uso.   Se trata de sustancias exógenas al organismo,   naturales o sintéticas, que interfieren con la producción,   liberación, transporte, metabolismo, unión, acción   biológica o eliminación de las hormonas responsables   del mantenimiento de la homeostasis y regulación del   desarrollo embrionario y por tanto con capacidad de   provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo   o de su descendencia (1).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Diversos estudios, han sugerido que los DE presentan   características particulares que los hacen distintos a otros   tóxicos medioambientales y que condicionan cualquier   aproximación a la relación de causalidad buscada entre   exposición y enfermedad (2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">      En consecuencia, su toxicidad podría deberse a que:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   1) El momento de la exposición es decisivo para   determinar el carácter, la gravedad y la evolución posterior   del efecto. Los efectos son distintos sobre el embrión, el   feto, el organismo perinatal o el adulto; si actúan durante   un periodo crítico, como por ejemplo en los estadios   tempranos de la vida, caracterizados por una rápida   diferenciación celular y organogénesis, producen lesiones   irreversibles.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   2) Los efectos pueden no aparecer en el momento de la   exposición; las consecuencias se manifiestan con mayor   frecuencia en la descendencia que en el progenitor   expuesto; la exposición embrionaria puede tener   consecuencias que no son evidentes hasta la madurez   del individuo; el desarrollo anormal no se expresa   necesariamente en el nacimiento; sus efectos pueden   permanecer latentes durante años o hacerse patentes en   la descendencia en lugar de en los individuos expuestos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   3) No existe un umbral de concentración preciso para el   desarrollo del efecto toxicológico, o al menos, ese nivel de   concentración es muy inferior al reconocido como límite de   seguridad para otros aspectos toxicológicos distintos de la   disrupción endocrina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   4) Es posible la acción combinada de los disruptores   que pueden adquirir al actuar conjuntamente un efecto   paradójico, ya sea sinérgico, antagónico o simplemente   aditivo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Hasta ahora se han descrito más de 10 grupos de   sustancias sintéticas, pertenecientes a diferentes familias   químicas, que se comportan en modelos animales como   los estrógenos naturales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Entre ellos:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   • Algunos bifenilos policlorados o PCBs, usados hasta   hace poco en los transformadores eléctricos, como aceites   refrigerantes o en la formulación de pesticidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   • El grupo de los alquilfenoles, (nonifenol) utilizados en los   detergentes industriales en forma de polietoxilatos, como   espermicida, como aditivo en la fabricación del plástico,   como agentes de secado o como humectantes en la   formulación de pesticidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   • Algunos ftalatos, (n-butilftalato, benzibutilftalato) usados   en la industria del envasado de alimentos, tratamientos   de suelos, antioxidantes alimentarios, y como aditivos   en el plástico proporcionándole elasticidad, en productos   tales como bolsas de transfusión de sangre, tetinas y   mordedores infantiles.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   • Bisfenol A y compuestos relacionados, empleados en la   fabricación del plástico policarbonato (envases alimentarios   y biberones), en resinas epoxi (en el interior de latas de   conserva), selladores dentales y en la composición de   pegamentos de uso habitual, entre otros.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   • Compuestos organoclorados (DDT y sus metabolitos,   dieldrín, clordecona, toxafeno, endosulfán, o metoxicloro).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Los cuatro primeros son plaguicidas ya prohibidos en la   mayor parte de los países desarrollados; el endosulfán es   un pesticida todavía en uso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   En este punto, es interesante destacar que muchos de   estos compuestos referidos son sustancias con una   toxicidad baja según los análisis tradicionales y han   pasado todos los tests de seguridad biológica (1, 2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Muy recientemente, el pasado mes de Febrero, fue   presentado un nuevo informe del Programa de las   Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la   Organización Mundial de la Salud (OMS)(3), acerca del   estado de los conocimientos científicos sobre las sustancias   químicas que perturban la función endocrina (State of the   Science of Endocrine Disrupting Chemicals), muchas   de ellas, todavía están por investigarse y podrían tener   importantes repercusiones en la salud.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   El informe conjunto solicita a la comunidad científica, se   siga investigando para entender plenamente las relaciones   entre esos denominados perturbadores endocrinos o   DE. El informe señala que estudios más exhaustivos y   mejores métodos analíticos podrían reducir el riesgo de   enfermedad y generar ahorros considerables para la salud   pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Así mismo, señala que la salud humana depende del   buen funcionamiento del sistema endocrino, que regula   la liberación de hormonas esenciales para funciones   tales como el metabolismo, el crecimiento y desarrollo, el   sueño o el estado de ánimo y que los DE pueden alterar   el funcionamiento normal de este sistema hormonal y en   consecuencia aumentar el riesgo de efectos adversos   para la salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Además, el informe, considerado el más completo sobre   los DE realizado hasta la fecha, destaca algunas relaciones   entre la exposición a los DE y diversos problemas de   salud, en particular la posibilidad de que contribuyan a   la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos)   en los jóvenes, al cáncer de mama en la mujer, al cáncer   de próstata en el hombre, a problemas de desarrollo del   sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad en   los niños o al cáncer de tiroides.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Finalmente, el informe formula una serie de   recomendaciones para mejorar los conocimientos   mundiales sobre esas sustancias químicas, reducir los   riesgos de enfermedad y recortar los costos conexos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   Entre ellas destaca:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   1- Métodos analíticos más completos para identificar   otros posibles DE, sus fuentes y las vías de exposición,   puesto que los DE conocidos representan solo la punta   del iceberg.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   2- Investigaciones para identificar los efectos de diferentes   combinaciones de DE (sobre todo de origen industrial) a   los cuales están cada vez más expuestos tanto los seres   humanos como los animales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   3- Notificación e información sobre las sustancias químicas   presentes en diferentes productos, materiales y bienes, ya   que muchas fuentes de DE son desconocidos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   4- Un mayor intercambio de datos entre los científicos</font> <font size="2" face="Verdana">   y los países que pueda contribuir a corregir las lagunas   existentes, sobre todos en los países en desarrollo y en   las economías emergentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">REFERENCIAS</font></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   1. Romano, D. Disruptores endocrinos: Nuevas respuestas   para nuevos retos. Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y   Salud (ISTAS). España, 2012.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3218768&pid=S1316-7138201300010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">   2. Fernández, M; Olmos, B; Olea, N. Exposición a disruptores   endocrinos y alteraciones del tracto urogenital masculino   (criptorquidia e hipospadias). Gac Sanit 2007; 21 (6): 500-14.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3218769&pid=S1316-7138201300010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">   3. Organización Mundial de la Salud (2012). Nuevo   informe sobre las sustancias químicas que perturban   la función endocrina. 2012 Disponible: </font> <a href="http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/hormone_disrupting_20130219/es/index.html"> <font size="2"> http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/hormone_disrupting_20130219/es/index.html</font></a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3218770&pid=S1316-7138201300010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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