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</front><body><![CDATA[ <p class="MsoNormal" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b> <span style="color: #383335">Hormonas  sexuales y hueso. Revision</span></b></font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">     <p ALIGN="center"><b>Jesús Alfonso Osuna C.</b></p>     <p ALIGN="justify">Un</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">idad </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">d</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">e </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">End</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">ocrinologia </font><font face="Verdana" size="2" color="#383335">IAHULA; Lab</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">oratorio </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">de Andr</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">ología</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">.  C</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">entro </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">de Microscopia Electr</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">6nica</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#706c6e">, </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">Es</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">cuela </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">de Medicina -  Universidad de Los And</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">es</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#949292">, </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">M</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">erida, </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335">V</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#524e4f">enezuela. </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335"> <a href="mailto:josunac@cantv.net">josunac@cantv.net</a> </p> </font>     <p ALIGN="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#383335"><b> INTRODUCCIÓN</b></p>     <p align="justify"><b>FISIOLOGÍA DEL TEJIDO OSEO</b></p> </font>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El hueso es un tejido estructural y funcionalmente complejo. Su formación se  inicia muy temprano durante el desarrollo del individuo. La formación y  resorción que caracterizan la fisiología del tejido óseo ocurren durante toda la  vida. Estos procesos están acelerados en los estadios iniciales del desarrollo  del esqueleto, durante el <b>modelamiento</b>, el cual determina la forma y  dimensiones de los huesos en relación con sus funciones. El remodelamiento óseo  mantiene la estructura normal del hueso prolongándose a 10 largo de la vida del  individuo después que el esqueleto ha terminado su maduración y reemplaza  periódicamente el hueso viejo por hueso nuevo en el mismo sitio, en las  denominadas- unidades de remodelación . El <b>remodelamiento</b> modula factores  y mecanismos intrínsecos y extrínsecos manteniendo el equilibrio entre la  formación y la resorción ósea; en el adulto evita la fatiga ósea funcional y  previene la acumulación de hueso viejo. Durante el crecimiento, el balance del  remodelamiento es positivo y su funci6n a diferencia del hueso del adulto es  aumentar el espacio para la medula ósea a la vez que aumenta el espesor del  hueso trabecular. El modelado ósea esta regulado por factores genéticos,  mecánicos y hormonales, los cuales actúan durante el crecimiento somático.  Mientras que el remodelado óseo, además de los factores genéticos, esta  influenciado por la parathormona (PTH), la vitamina o, la calcitonina, los  niveles séricos de calcio, las hormonas sexuales esteroides, la hormona de  crecimiento, la insulina y factores de crecimiento, citoquinas, hormonas  tiroideas, prolactina, prostaglandinas, factores mecánicos y factores  nutricionales, los cuales contribuyen a adaptar la densidad 6sea a las  necesidades funcionales<sup>1,2</sup>.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">La fisiología de la regeneración ósea es objeto de intenso  estudio, particularmente en 10 que concierne a los factores que controlan la  diferenciación de los osteoblastos y de los osteoclastos a partir de sus células  precursoras. El desarrollo y  diferenciación tanto de los osteoblastos como de los osteoclastos esta  controlado por factores de crecimiento, por citoquinas producidas en la medula  ósea y por factores sisternicos, entre ellos las hormonas sexuales. Los  osteoblastos expresan receptores para varias hormonas que regulan su  diferenciación, entre ellas la parathormona (PTH), la 1</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a </span></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"> 25dihidroxivitamina D<sub>3</sub>, los estrógenos y  los glucocorticoides. Además, existen otros factores locales, que mediante una  acción paracrina o autocrina intervienen también en la diferenciación de los  osteoblastos;&nbsp; estos factores son  las denominadas proteinas morfogeneticas del hueso (PMO o BMPs) particularmente  la 3 y la 4 que interactuando con el grupo de genes denominados Hedghogs y otros  factores de transcripción como el OOF2 (factor 2 osteoblastico especifico) y el  Cbfal o Pebp2</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a </span></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">A,  intervienen en la regulación de la diferenciaci6n de los osteoblastos y en la  formación de tejido óseo<sup>3</sup>. La  osteoclastogenesis esta regulada fundamentalmente por las citoquinas o  interleukinas,&nbsp; entre ellas la IL-l, IL-3, IL-6, IL-ll, el factor  inhibidor de la leucemia (LIF), oncostatin M (OSM),  factorciliar neurotrópico (CNTF), factor de necrosis tumoral (TNF-</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a </span></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">), el factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos  (GM-CSF), M-CSF Y el ligando c-kit, los cuales estimulan el desarrollo de los  osteoclastos; mientras que las  1Li IL-lO, IL-18 y el interferón-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">g</span><font FACE="Verdana" SIZE="2">  inhiben su desarrollo<sup>4</sup>.</p>     <p align="justify"><b>DETERMINANTES DE LA MASA OSEA</b></p>     <p ALIGN="justify">En los humanos el pico de masa ósea se adquiere a edades  tempranas, después que han completado su desarrollo puberal; mas temprano en la  mujer que en el hombre</font><sup><font face="Verdana" size="2">5</font></sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">.  La diferencia esta dada por el inicio tardío de los eventos de la pubertad en  los varones comparados con las hembras. La morfología del esqueleto del adulto  esta relacionada con los patrones de crecimiento en la pubertad, presentando  diferencias darás entre uno y otro sexo. El desarrollo de la masa ósea en los  adultos depende de los cambios que ocurren en la densidad y en las dimensiones  de los huesos, estas ultimas determinadas por las diferencias entre los sexos<sup>6,7</sup>.  El factor genético es determinante para la adquisición del pico de masa ósea<sup>8</sup>, pero esta a su vez esta  influenciada por factores ambientales como el estilo de vida (actividad física),  el peso corporal, la calidad de la alimentación, la ingestión de calcio, el uso  excesivo de alcohol, tabaco y otros tóxicos. En un lapso corto, durante la  pubertad, la masa ósea se triplica para permanecer estable hasta la cuarta o comienzos de la quinta década, cuando  empieza a declinar en ambos sexos<sup>9</sup>. La perdida de masa ósea se acelera  con la menopausia y en los siguientes 10 a 15 años, porque se pierde el  equilibrio entre la actividad de osteoblastos y osteoclastos durante el  remodelamiento óseo. el cual es regulado en parte por los estrogenos</font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">10</font></sup><font FACE="Verdana" SIZE="2"><sup>11</sup> . La deficiencia de  andrógenos  también se acompaña de osteoporosis. Con el envejecimiento continua la perdida  de masa ósea en ambos sexos<sup>12</sup>. La masa ósea a edades avanzadas  depende del pico de masa ósea que se ha ya adquirido en edad temprana y de los  factores que contribuyen a su declinaci6n, entre ellos el proceso normal de  envejecimiento, las enfermedades intercurrentes y las carencias hormonales.</p>     <p align="justify"><b>ESTEROIDES SEXUALES Y TEJIDO ÓSEO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Las hormonas sexuales esteroides en combinación con otras  hormonas son importantes en la fisiología del tejido óseo. Durante el desarrollo  del esqueleto los esteroides sexuales influyen sobre las dimensiones, forma y  ganancia de la masa ósea (pico de masa ósea). El dimorfismo sexual del esqueleto  es producto de la acción de las hormonas sexuales esteroides, las cuales  contribuyen a mantener el equilibrio en el proceso de renovaci6n del tejido óseo  en los adultos. Los huesos del var6n son de mayores dimensiones que los de la  hembra y el contenido mineral óseo total es mayor en los primeros, 3.100a 3.500  gramos en el adulto joven comparados con 2.300 a 2.700 gramos en la mujer<sup>6,7</sup>. Las diferencias en las dimensiones  del esqueleto en el adulto de acuerdo con el sexo tienen grandes implicaciones  para el riesgo de fractura.</p>     <p ALIGN="justify">Antes de la pubertad la masa ósea es comparable en ambos sexos.  Los cambios empiezan a notarse en la pubertad con el incremento de las hormonas  sexuales asteroideas, reforzadas en sus acciones por la hormona de crecimiento,  tiroideas, cortisol y otros factores. En este periodo del desarrollo se  establecen las diferencias entre los sexos. Durante la adolescencia se  incrementa la masa ósea por efectos hormonales, aumentando además la longitud y  el diámetro de los huesos; hay engrosamiento del hueso cortical y aumenta  la masa de tejido esponjoso. A partir de esta etapa del desarrollo continua la  ganancia de masa ósea hasta alcanzar su máximo nivel entre los 25 y 30 años. Las  adolescentes alcanzan la densidad ósea máxima en la columna lumbar alrededor de  los 16 años<sup>13</sup>. Los cambios hormonales de la pubertad aceleran el  cierre de las cintillas de crecimiento endocondral, enlenteciendo el crecimiento  lineal del esqueleto, proceso que termina alrededor de los 17 anos en la mujer y  a los 19 anos en el varón. De ocurrir un trastorno de la función gonadal que  altere la producción de hormonas sexuales esteroideas, no ocurrirá el estirón de  la pubertad y se retarda el cierre de las cintillas epifisiarias endocondrales;  el crecimiento lineal del esqueleto continua pero con un patrón prepuberal. La  consecuencia es un esqueleto con segmentos eunucoides, con una altura mayor de  la esperada para ese individuo, pero con osteopenia<sup>11</sup>.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify"><b>EFECTO DE LOS ESTROGENOS EN EL MANTENIMIENTO DE LA MASA OSEA</b></p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">El mantenimiento y los cambios de la masa ósea en los adultos se  logra por el balance en el proceso de remodelamiento. La perdida del balance  óseo puede ser por una actividad osteoclastica exagerada, por actividad  osteoblastica insuficiente para rellenar los espacios de resorción ósea, o por  la combinación de ambos procesos. Los estrógenos contribuyen a mantener un  equilibrio entre la actividad osteoelastica y la osteoblastica, acción esencial  para conservar la masa ósea en la mujer durante su vida reproductiva. Cuando hay  una deficiencia de estrógenos, hay una mayor activación de nuevas unidades de  remodelamiento, provocando un desequilibrio en el proceso, con mayor destrucción  ósea. En la posmenopausia estas alteraciones son aun mas severas. En la medida  que se acentúa la resorción ósea, ocurre perforación de las placas trabeculares  y perdida de la arquitectura ósea, con debilitamiento de los huesos que  contienen mas tejido esponjoso, como las vértebras y el antebrazo&quot;. Estas  alteraciones con aumento del recambio óseo y menos formación ósea, se acompañan  de un balance negativo del calcio de aproximadamente 100 mg/dia<sup>15</sup>. Se  ha comprobado que la administración de estrógenos revierte estos cambios<sup>16</sup>.  La perdida de tejido óseo en la posmenopausia es mayor en el hueso esponjoso que  en el cortical. Esta fase rápida de la perdida ósea en la posmenopausia se  enlentece en el hueso esponjoso transcurridos 2 0 4 anos, y 5 a 7 años después  en el hueso cortical<sup>17</sup>. Sin embargo, el componente  estrógeno-dependiente de la perdida</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#2f2a2c"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">de hueso continua en la  posmenopausia por 10  menos durante los siguientes 20 años<sup>18</sup>. Con el aumento de la perdida de  masa ósea aumenta el riesgo de fractura.</p>     <p ALIGN="justify">Se ha estimado que la mujer pierde a 10  largo de su vida aproximadamente 50%del máximo de su hueso esponjoso y cerca del  35% del hueso cortical adquirido. No se conoce con exactitud cuales son los  factores involucrados en esta perdida ósea, ni cuanta es consecuencia de la  deficiencia de estrógenos y que otro tanto es por el envejecimiento y por el  estilo de vida. Pero se estima que la provocada por la carencia de estr6genos es  el factor de riesgo mas importante para la osteoporosis de la.<sup>  19</sup> </font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Los estrógenos son esenciales para mantener un volumen óseo  normal, su deficiencia provoca aumento del recambio óseo en sitios específicos  del esqueleto. Estudios en animales de experimentación han revelado que las  diferencias en las respuestas a la deficiencia de estrógenos están relacionadas  con el aporte sanguíneo, con la población de células osteoprogenitoras, con el  recambio óseo de base y con la magnitud de la fuerza mecánica a que están  sometidas las células óseas. El efecto de los estrógenos sobre el recambio en el  hueso esponjoso es mas complejo que su efecto sobre el hueso cortical, además es  especifico para cada especie, con diferencias entre el animal joven y el adulto<sup>11</sup>.  En la rata se comprueba el dimorfismo sexual en la acción de los estrógenos, el  cual se pone en evidencia en relación con el crecimiento de los huesos largos,  mayor en los machos que en las hembras. Los esteroides sexuales en estos  animales influyen sobre la arquitectura ósea y sobre otros aspectos de la  estructura y composición del tejido óseo. El mecanismo celular de la acción de  los estrógenos sobre el hueso esponjoso es controversial. Además de la aceptada  acción inhibitoria sobre la resorción, en diferentes estudios se ha comprobado  inhibición y estimulo para la formación de hueso esponjoso<sup>19</sup>. A pesar  de las semejanzas de los cambios en el crecimiento yen el recambio óseo que  ocurren en la rata depravada de estrógenos con los observados en el humano, no  hay seguridad de que los mecanismos para la perdida ósea sean idénticos.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify"><b>MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS ESTROGENOS</b></p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Los esteroides difunden pasivamente hacia el interior de las  células donde se unen al dominio del ligando del receptor; una vez formado el  complejo esteroide-receptor este es transportado al interior del núcleo para  iniciar la cascada de eventos moleculares  característicos del esteroide sexual<sup>20</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">En 1988 dos grupos de investigadores reportaron simultáneamente  la existencia de receptores de estrógenos (RE) de alta afinidad en osteoblastos  de rata y en humanos<sup> 21,22</sup>. Posteriormente se  comprobó que los osteoclastos también expresan receptores para los estrógenos<sup> 23.</sup> El número de RE en cultivos de  osteoblastos es muy bajo comparado con los tejidos de los órganos del sistema  reproductor, lo cual guarda relación con el limitado  número de acciones directas de la hormona sobre el esqueleto<sup>11</sup>. En el tejido óseo humano se han  reportado cambios en los niveles de RNAm estable para varias proteínas óseas 3  horas después del tratamiento con estrógenos <sup>24</sup>. El periodo que transcurre entre la unión  del complejo estrógeno-receptor a los sitios de unión del aceptor nuclear y la  máxima respuesta de transcripción, ha sido denominada como fase de rezago (lag  phase), durante la cual ocurren una serie de eventos moleculares complejos. En  esta fase ocurre la activación de genes o factores (genes tempranos) que son  necesarios para la transcripción de genes tardíos. Diversos genes intervienen  como reguladores del proceso de transcripción, entre ellos los proto-oncogenes  nucleares</font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">11</font></sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">.  Los protooncogenes (c-fosy c-jun) juegan un papel importante en la fisiología de  los osteoblastos y sirven como mediadores en la regulación de los estrógenos  sobre el hueso. Las proteínas codificadas por los protooncogenes c-fos y c-jun  regulan la expresión de varios genes, incluidos entre ellos los de diversos  factores de crecimiento, como el gen del factor transformante-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">b</span><font FACE="Verdana" SIZE="2">  de crecimiento </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">TGF-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">b</span><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">este ultimo juega un papel  importante en la fisiología ósea, ya que induce la proliferación de células  similares a los osteoblastos humanos e influye sobre la resorción ósea producida  por los osteoclastos. Por lo tanto, la inducción de </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">TGF-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">b</span><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">&nbsp; </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">por los estrógenos podría explicar  su acci6n sobre la resorción ósea  <sup>11</sup></p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">La disminución de la resorción ósea es la acción mas importante  de los estrógenos sobre el remodelamiento óseo en el humano. Se ha postulado que  la unión de los estrógenos a sus receptores en los osteoblastos regularía  indirectamente la función de los osteoclastos. Factores como las citoquinas  actuarían a través de este mecanismo<sup>25</sup>. La unión de citoquinas a receptores de  los osteoblastos provocaría la liberación de factores solubles los cuales actúan  sobre los osteoclastos regulando su reclutamiento o su actividad. De esa manera  los estrógenos pueden inhibir la liberaci6n de factores estimulantes de los  osteoclastos o altemativamente pueden aumentar la liberación de factores  inhibidores de los osteoclastos<sup>11</sup>.</font></p>  <font SIZE="2" face="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Entre las citoquinas que aumentan la actividad osteoclastica  se encuentran el factor estimulador de colonias de macrófagos y granulocitos  (GM-eSF), el TNF-</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a </span></font><font SIZE="2" face="Verdana">, la IL-l y la IL-6. E1 </font> <font LANG="JA" face="Verdana" size="2">TGF-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">&nbsp;b</span><font FACE="Verdana" SIZE="2">  tiene un efecto variable sobre la resorción ósea, mientras que la IL4 inhibe la  formación de osteoclastos y la IL-8 tendria efecto sobre el rec1utamiento de los  osteoclastos<sup> 11,25</sup>. Una de las citoquinas mas estudiadas es la IL-6  por su potente acción resortiva, que además actúa como mediadora de la accion  resortiva de la IL-l <sup>26</sup>. La disminución de estrógenos en ratones  ooforectomizados aumenta la producción de IL-6, IL-l y de TNF-</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a </span></font><font SIZE="2" face="Verdana">en osteoblastos y en otras células  óseas derivadas del estroma. Estos factores, como fue señalado anteriormente,  estimulan indirectamente la diferenciación de los osteoclastos. Pero&nbsp;  además, los estrógenos por acción directa inhiben la función de los osteoclastos <sup>11,25</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">Los estrógenos inhiben la producción de IL-6, así como la  expresión de las dos subunidades de su receptor (IL-6R</font><font FACE="Times New Roman" SIZE="3"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">a</span></font><font SIZE="2" face="Verdana">  y gp J30) en células de la medula ósea del linaje osteoblastico<sup> </sup> </font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">25,27 </font></sup> <font FACE="Verdana" SIZE="2">e inhiben al TNF y al MCSF. Además, probablemente  la carencia de estrógenos aumenta la sensibilidad de los osteoclastos a la  acción de la IL-l <sup>4</sup>. La interacción del receptor estrogenico con  otros factores de transcripción y su posible efecto regulador sobre la actividad  del oxido nítrico (ON) son parte de los mecanismos a través de los cuales los  estrógenos interfieren con la actividad de las citoquinas<sup>25</sup>. Otras  acciones de los estrógenos estarían mediadas por una de las proteínas que  intervienen en la relación entre la osteoclastogenesis con las células del  linaje mesenquimal, la denominada osteoprotegerina (OPG), cuya síntesis es  estimulada por los estrógenos<sup> 28</sup>. La OPG tiene un potente efecto  inhibidor sobre la osteoclastogenesis y la resorcion osea <i>in vitro </i>e <i> in vivo. </i>La regulación de la vida activa de los osteoblastos y de los  osteoclastos es otro factor importante de la fisiología del tejido óseo. El  promedio de la vida activa de los osteoblastos es de aproximadamente 2 semanas,  mientras que la de los osteoclastos es de 3 meses. Ambas células mueren por  apoptosis. Los factores de crecimiento y las citoquinas que estimulan el  desarrollo de osteoblastos y osteoclastos, también influyen sobre la apoptosis  de dichas células<sup>4</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El remodelamiento óseo exagerado producido por la carencia de  estrógenos puede ser debido al aumento en la producción tanto de osteoblastos  como de osteoclastos; el desequilibrio entre la formación y la resorción ósea es  una consecuencia de una prolongada vida activa de los osteoclastos y del  acortamiento de la vida activa de los osteoblastos. Además, un retraso en la  apoptosis de los osteoclastos seria responsable de la profundidad de las  cavidades de resorción y de la perforación de las trabeculas asociadas con la  carencia de estrógenos <sup>4</sup>. Los estrógenos actúan sobre el tejido óseo  por mecanismos directos e indirectos, provocando cambios en la concentración de  factores sistémicos y locales, muchos de esos mecanismos son mediados por el  receptor estrogenico. Los agentes antiresortivos y en particular los estrógenos,  actúan disminuyendo el desarrollo de los precursores de los osteoclastos o su  reclutamiento y promoviendo la apoptosis de los osteoclastos maduros <sup>4</sup>. <a href="#fig1">Fig. 1</a>.</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v1n1/art03fig1.gif" width="480" height="389"></a></p> </font>     
<p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>EFECTO DE LOS ANDRÓGENOS  SOBRE EL TEJID0 ÓSEO</b></font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Los andrógenos actúan sobre el  tejido óseo durante el desarrollo y son necesarios para mantener la homeostasis  en el hueso formado. La densidad ósea en el hombre adulto es producto de la  ganancia que de la misma ocurre durante la pubertad. Este proceso es  andrógeno-dependiente. La. testosterona (T) directamente o sus metabolitos son  los estímulos esenciales para el incremento de la masa ósea, tanto del hueso  cortical como del esponjoso. En estudios clínicos se ha comprobado una estrecha  relación entre los niveles sericos de testosterona con estadios de la pubertad,  con el crecimiento lineal y con la adquisición de la masa mineral ósea durante  el&nbsp; desarrollo puberal del varón<sup>29</sup>. Kasper y cols<sup>30</sup>.  demostraron el efecto estimulante directo de los andr6genos sobre la  proliferaci6n y diferenciación de osteoblastos, en humanos y en la rata.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify"><b>MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS ANDRÓGENOS SOBRE EL TEJIDO ÓSEO</b></p>     <p ALIGN="justify">Aun no se conoce el mecanismo por medio del cual los  andrógenos afectan la densidad ósea. Diferentes estudios sugieren una acción  directa sobre los osteoblastos. La presencia de receptor androgenico (RA) en  estas células guarda relación con ese planteamiento<sup>3,32</sup>. Mas aun,  tanto los andrógenos aromatizables como los no aromatizables estimulan in vitro  la proliferación de los osteoblastos, proceso que requiere concentraciones  normales de vitamina D <sup>33,34</sup>. Otro argumento en favor de la acción  directa de los andrógenos sobre los osteoblastos es que además de promover su  diferenciación, estimulan la producción de colágeno e incrementan la expresión  del ARNm del pro colágeno tipo I<sup>35</sup>. El efecto de los andrógenos sobre  la proliferación y diferenciación de los osteoblastos parece ser debido ala  producció local de <font LANG="JA">TGF</font></font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">-b</span><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">&nbsp;</font><font face="Verdana" size="2"><font LANG="JA">  o</font> por aumento de la sensibilidad a la acción mito génica del factor de  crecimiento de los fibroblastos (FGF) y de la IGF<sup>11,30</sup>. EI TGF-</font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">b</span><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">&nbsp;</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">  estimula la actividad de la fosfatasa alcalina y la producción de colágeno.</p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Puesto que los receptores para  andrógenos no se expresan en los osteodastos, su acción sobre estas células  probablemente es indirecta, mediante la producción local de citoquinas. Los  factores de crecimiento insulina-similes (IGF) son parte de los mecanismos  locales que regulan la función de las células óseas. En estudios in vitro, la  testosterona y la DHT suprimen la producción de IL-6 en celulas provenientes del  estroma de la medula ósea, inhibiendo la expresión del gen de la IL-6, efecto  que es mediado por el receptor de andrógenos<sup>36</sup>. Además, tanto la  testosterona como la DHT inhiben la acumularon de AMPc estimulada por la PTH en  osteoblastos <i>in vitro</i><sup>37</sup> y detienen parcialmente la resorción  ósea inducida por la PTH y por la IL_1 <sup>38</sup> . Puesto que la IL-1 y la  IL-6 estimulan la activación y&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  diferenciación de los osteoclastos y de otras citoquinas con iguales  propiedades, la disminución en su actividad o en su producción local parece  jugar un papel importante en el mecanismo a través del cual los andrógenos  inhiben la resorción ósea Fig. 1.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">No se conoce con precision si los efectos de la testosterona  sobre el hueso son por acción directa del esteroide o a través de sus  metabolitos como el estradiol y la DHT. Cultivos de osteoblastos de mujeres en  la posmenopausia pueden convertir la androstenediona en testosterona y DHT<sup>  39</sup>. Sin embargo,&nbsp; no se conoce el papel de la DHT sobre el  metabolismo de la célula ósea. Observaciones de diferentes investigadores  sugieren que la aromatización de la testosterona a estrógenos es responsable de  su acción sobre el hueso. En favor de este planteamiento se ha demostrado  actividad de la aromatasa en osteoblastos humanos<sup> 40</sup>. En pacientes  con resistencia estrogenica completa por defecto en el receptor de estrógenos<sup>41</sup>&nbsp;  o por mutación en la enzima P-450 aromatasa<sup>42 ,43</sup> presentaron  osteopenia a pesar de tener niveles altos de testosterona. El tratamiento con  estrógenos en ambos casos produjo ganancia progresiva de la mas a ósea </font> <sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">44</font></sup><font face="Verdana" size="2">.  Estas son evidencias&nbsp; incuestionables sobre el papel de los estrógenos en  la adquisición del pico de masa ósea y para el mantenimiento de la densidad ósea  normal en el varón.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Los andrógenos también podrían afectar el metabolismo óseo  actuando sobre las hormonas reguladoras del calcio. Se ha reportado que en  pacientes hipogonadales los niveles de caleitonina son mas bajos que en el  hombre sana y que la administración de testosterona corrige esa alteración <sup> 45</sup>. Sin embargo, como los cambios observados no han sido consistentes, es  poco probable que los efectos sobre las hormonas reguladores del calcio jueguen  un papel importante en relación con la acción de los andrógenos sobre la masa  ósea, Es mas probable que efectos importantes de la testosterona sobre el hueso  estén mediados por la hormona de crecimiento (HC) y por el factor de crecimiento  insulina simil I (IGF-I) <sup>46,47</sup> . Se ha comprobado que la  administraci6n de andrógenos aromatizables a muchachos con retraso puberal  aumenta los niveles de HC y de IGF_I <sup>48 </sup>. </p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Estudios de diferentes  investigadores han producido resultados contradictorios en relación con el  efecto de los andrógenos sobre el recambio óseo en el humano. En hombres  hipogonadales no tratados el recambio óseo esta aumentado. Los niveles de  osteocaleina, la fosfatasa alcalina ósea especifica y los niveles de  hidroxiprolina urinaria aumentaron en hombres castrados; todos los marcadores  óseos disminuyeron cuando a esos hombres se les administro calcitonina para  inhibir la resorción ósea <sup>49</sup> . Los resultados con la administración  de testosterona también son variables; pero se acepta que dosis fisiológicas  inhiben el recambio óseo, mientras que dosis farmacológicas adicionalmente  estimulan la formación ósea. La variabilidad en los resultados obtenidos son  atribuidos ala metodología seguida para el estudio de las diferentes  poblaciones.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify"><b>PAPEL DE LOS ANDRÓGENOS EN LA ADQUISICIÓN DEL PICO DE MASA  ÓSEA</b></p>     <p ALIGN="justify">La densidad ósea en los adultos es el resultado de la masa  ósea que adquieren durante la niñez y la adolescencia, con la subsecuente  perdida de tejido óseo en el transcurso de la vida. El equilibrio en el  remodelamiento óseo esta influenciado por los andrógenos y otros factores a los  cuales nos referirnos anteriormente. Una formación deficiente de la masa ósea  crea un mayor riesgo de fractura en edades avanzadas. En el hombre adulto igual  que en la mujer, el riesgo de fractura guarda relación con la masa ósea. con la  densidad ósea y con las dimensiones de los huesos<sup>50</sup>.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Tanto el hueso cortical como el  esponjoso aumentan sensiblemente durante la pubertad en ambos sexos<sup>51</sup>.  El incremento de la testosterona en la pubertad corre paralelo con el aumento de  la fosfatasa alcalina y de 1amasa ósea <sup>52,53</sup>, poniendo en evidencia  la importancia de la testosterona y de sus metabolitos en el incremento de la  densidad mineral ósea en esta etapa del desarrollo, cuando alrededor de los  18años los varones adquieren el pico de masa ósea trabecular y posteriormente el  pico de masa ósea cortical. El hecho de que los varones adquieran un pico de  densidad mineral ósea mayor que las mujeres, sugiere que la testosterona tiene  un efecto independiente en relación con la adquisición del pico de masa ósea  cortical. Además, diferentes estudios han demostrado una estrecha relación  temporal entre los cambios en los niveles de la testosterona durante la  pubertad, con el crecimiento lineal, con la actividad osteoblastica y con la  adquisición de la masa osea<sup>29,51-53</sup>. Hombres con el antecedente de  retraso puberal y otros con historia de hipogonadismo hipogonadotrópico  presentaron estatura normal en vida adulta, con un pico de masa ósea bajo, 10  cual sugiere que el incremento de la masa ósea esta disociado del crecimiento  lineal, a pesar de la fuerte asociación entre el efecto de los andrógenos sobre  el crecimiento lineal y el incremento de la densidad mineral ósea durante el  desarrollo puberal. Lo observado en estos pacientes sugiere además que existe un  momento critico de la exposición a los andrógenos para la obtención de una masa  ósea optima<sup>54</sup>.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">La densidad ósea permanece  estable en el adulto joven para experimentar una declinación lenta con el correr  de los años. Observaciones de varios investigadores relacionan la perdida de  masa ósea con la declinación de la función gonadal. La osteoporosis ha sido  documentada en distintos estados hipogonadales, a su vez el hipogonadismo es  considerado como un factor de riesgo para el desarrollo de osteoporosis de la  columna vertebral y como un posible factor de riesgo para la fractura de pelvis  en los ancianos<sup>50,55</sup>. La osteopenia en los hipogonadismos idiopáticos  es debida principalmente a la deficiente obtención del pico de masa ósea, mas no  la consecuencia de una perdida prematura de tejido óseo. En el hipogonadismo del  adulto, también se ha demostrado la existencia de osteoporosis, 10 cual indica  que la deficiencia de andrógenos acelera la perdida de masa ósea<sup>50</sup>.</p> </font>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay pocos estudios  longitudinales que hayan permitido demostrar una clara correlación entre niveles  sericos de andrógenos y masa ósea en el adulto mayor, En un pequeño grupo de  hombres sometidos a orquidectomias se pudo comprobar un aumento del recambio  óseo, con base al incremento de marcadores bioquímicas del remodelamiento y a la  perdida de masa ósea. Efectos similares se comprobaron en hombres en quienes se  indujo un estado hipoandrogenico para el tratamiento de la hiperplasia benigna  de la próstata con la administración de un agonista de acción prolongada de la  hormona liberadora de gonadotropinas (aGnRH). Sin embargo, se reconoce que son  necesarios un mayor número de estudios clínicos en el adulto mayor que permitan  evaluar la relación entre los cambios en la función gonadal y la masa ósea, 10  cual contribuirá a un mejor conocimiento sobre la fisiopatología de la  osteoporosis y sobre su adecuado tratamiento en el varon<sup>56,57</sup>.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>BREVES CONSIDERACIONES TERAPÉUTICAS</b></p> </font>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde el punto de vista  terapéutico, los estrógenos, como terapia hormonal de reemplazo (THR) o  complementaria, junto con los bifosfonatos, la calcitonina y los moduladores  selectivos del receptor estrogenico (SERMs), el raloxifeno en particular, forman  parte del arsenal terapéutico para el tratamiento de la osteoporosis en la  mujer. Este grupo de fármacos antiresortivos actúan interfiriendo con el  desarrollo de las células progenitoras de los osteoclastos y/ o disminuyendo su  reclutamiento; promueven además la apoptosis de los osteoclastos maduros,  enlenteciendo de esa manera el remodelamiento óseo. La parathormona (PTH)  administrada en dosis bajas y en forma intermitente, tiene un efecto  anabolizante, aumentando la vida media de los osteoblastos maduros al disminuir  la prevalencia de su apoptosis.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otros compuestos  antiapoptoticos son objeto de estudio<sup>2,20,58</sup>. Una alternativa  terapéutica que ha cobrado reciente interés para el tratamiento de la  osteoporosis de la posmenopausia, es el uso de andrógenos, por su acción directa  o mediante su aromatización a estrógenos, influyendo sobre el mantenimiento de  la masa osea<sup>59</sup>. Agentes antiresortivos como los usados en la mujer  son objeto de estudio en el hombre, junto con otras medidas terapéuticas,  incluyendo el uso de andrógenos y la hormona de crecimiento50. Esta fuera del  alcance de esta revisión 10 relacionado con el tratamiento de la osteoporosis en  la mujer y en el hombre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p> </font>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El desarrollo de la masa ósea  en los adultos depende de los cambios que ocurren en la densidad y la dimensión  de los huesos, esta ultima esta determinada por las diferencias entre los sexos.  La interacción entre el factor genético con factores ambientales y con las  hormonas sexuales esteroides son fundamentales para la adquisición y el  mantenimiento de la masa ósea. Los estrógenos actúan sobre el tejido óseo por  mecanismos directos e indirectos, provocando cambios en la concentración de  factores sistémicos y locales, efectos que son mediados por el receptor  estrogenico. No se conoce con precisión si la testosterona actúa directamente  sobre el hueso o por intermedio de sus metabolitos como el estradiol y la DHT.  Diferentes estudios sugieren una acción directa de la testosterona sobre los  osteoblastos. Los andrógenos, igual que los estrógenos, interactuando con  factores sistémicos y locales, particularmente con factores de crecimiento,  ejercen sus efectos sobre la actividad de los osteoblastos.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#363133">     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Martin TI, Wah Ng K, Suda T</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#6c6869">. </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#363133">Bone Cell Physiology.  Endocrinol Metab Clin North Am 1989;18:833-858.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045136&pid=S1690-3110200300010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Manolagas SC, Birth, and Death,  o Bone Cells. Basic Regulatory Mechanisms and Implications for the Pathogenesis  and Treatment of Osteoporosis. Endocr Rev 2000;21:115137.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045137&pid=S1690-3110200300010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Yamaguchi A, Komori T, Suda  T. Regulation of Osteoblast Differentiation Mediated by Bone Morphogenetic  Proteins, Hedgehogs, and Cbfal. Endocr Rev 2000;21:393-411.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045138&pid=S1690-3110200300010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Manolagas S, Jilka RL, Bone  Marrow. Cytokines and Bone Remodeling: Emerging Insights into the  Pathophysiology of Osteoporosis. N Engl. J Med 1995;332:305-311.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045139&pid=S1690-3110200300010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Bonjour J-p, Theintz G,  Buchs B, Slosman D, Rizzoli R. Critical years and stages of puberty for spinal and  femoral bone mass accummulation&quot;during adolescence. J Clin Endocrinol Metab  1991;73:555-563.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045140&pid=S1690-3110200300010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Rico H, Revilla M, Hernandez  ER, VIlla LF, Alvarez del Buergo M. Sex differences in the acquisition of total  bone mineral mass peak assessed through dual-energy x-ray absorptiometry. 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Endocr Rev 1999;20:788-804.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045143&pid=S1690-3110200300010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Lanzer MD, Imrie R, Rogers  D, Worley D, Licata A, Secic M. Effects of heredity, age, weight, puberty,  activity, and calcium intake on bone mineral density in children. Clin Pediatr  1996;35:185-189.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045144&pid=S1690-3110200300010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Johnston Jr CC, Slemenda  CWo. Changes in skeletal tissue </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#363133">during the aging process</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#6c6869">. </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#363133">Nutr Rev 1992;50:385-387.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045145&pid=S1690-3110200300010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Turner RT, Riggs BL,  Spelsberg TC. Skeletal Effects of Estrogen. Endocr Rev 1994;15:275-300.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045146&pid=S1690-3110200300010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Jones G, Nguyen T, Sam  brook P, Kelly PJ, Eisman JA. Progressive loss of bone in elderly people:  longitudinal findings from the Dubbo osteoporosis epidemiology study. Br Med J  1994;309:691-695.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045147&pid=S1690-3110200300010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Recxker RR, Davies KM,  Hinders SM, Heaney RP, Stegman MR, Kimmel DB. Bone gain in young adult women. JAMA  1992;268:2403-2408.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045148&pid=S1690-3110200300010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">14. ParfittAM, Mathews CHE,  Villaneuva AR, Kleerekoper M, Frame B, Rao DS. Relationship between surface,  volume, and thickness of iliac trabecular bone in aging and in osteoporosis.  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Long term prevention of postmenopausal  osteoporosis by estrogen. Lancet 1976;1:10381041.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045151&pid=S1690-3110200300010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Lindsay R, Hart DM, Forrest  C, Baird C. Prevention of spinal osteoporosis in oophorectomised women. Lancet  1980;2:1151-1154.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045152&pid=S1690-3110200300010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Quigley ME, Martin PL,  Bumier AM , Brooks P. Estrogen therapy arrests bone loss in elderly women. Am J  Obstet Gynecol 1987;156:1516-1523.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045153&pid=S1690-3110200300010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">19. Richelson LS, Wahner HW, Melton LJ, Riggs  BL. Relative contributions of aging and estrogen deficiency to postmenopausal  bone loss. N Engl J Med 1984;311:1273-1275.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045154&pid=S1690-3110200300010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Gruber CI, Tschugguel  W, Schneeberger C, Huber JC. Production and actions of estrogens. N Engl J M 2002;  346: 340-352.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045155&pid=S1690-3110200300010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Komm BS, Terpening C, Benz  D, Graeme K, Gallegis A, Korc M, Greene GL. Estrogen binding, receptor rnRNA,  and biological response in osteoblast-like osteosarcoma cells . Science  1988;241:81-84.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045156&pid=S1690-3110200300010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Ericksen E, Colvard D, Berg  N, Graham M, Mann K, Spelsberg TC, Riggs BL. Evidence of estrogen receptors in  human osteoblast-like cells . Science 1988;241:84-87.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045157&pid=S1690-3110200300010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">23. Ousler MJ, Osdoby P,  Pyfferoen J, Riggs BL, Spelsberg TC. Avian osteoclasts as estrogens target cells.  Proc Nat. Acad Sci USA. 1991; 88:6613-7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045158&pid=S1690-3110200300010000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">24. Turner RT, Backup P,  Sherman PI, Hill E, Evans GL, Spelsberg Te. Mechanism of action of estrogen on  intramembranous bone formation: regulation of osteoblast differentiation and  activity. Endocrinology 1992;131:883-889.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045159&pid=S1690-3110200300010000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">25. Pfeilschifter J, Koditz R,  Pfohl, Schatz H. Changes in Proinflamatory Cytokine Activity after Menopause.  Endocr Rev 2002;23:90-119.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045160&pid=S1690-3110200300010000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">26. Jilka RL, Hangoc G,  Girasole G, Passeri G, Williams DC, Abrams JS, Boyce B, Broxmayer H, Manolagas  SC. Increased osteoclast development after estrogen loss: mediation by  interleukin-ó. Science 1992;257:88-91.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045161&pid=S1690-3110200300010000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">27. Lin Sc, Yamate T, Taguchi  Y, Borba vz, Girasole G, O'Brien CA, Bellido T, Abe E, Manolagas SC. Regulation  of the gp80 and gp130 subunits of the IL-6 receptor by sex steroids in the  murine marrow. JOin Invest 1997;100:1980-1990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045162&pid=S1690-3110200300010000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">28. Hofbauer LC, Khosla S,  Dunstan CR, Lacey DL, Spelsberg TC, Roggs BL. Estrogen stimulates gene expresion  and protein production of osteoprotegerin in human osteoblastic </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">cells. Endocrinology 1999;140:4367-4370.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045163&pid=S1690-3110200300010000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">29. Krabbe S, Christiansen e.  Longitudinal study of calcium metabolism in male puberty. I. Bone mineral  content, and serum level s of alkaline phosphatase, phosphate and calcium. Acta  Paediatr Scand 1984;73:745-749.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045164&pid=S1690-3110200300010000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">30. Kasperk C, Fitzsimmons R,  Strong D, Mohan S, Jennings J, Wergedal J, Baylink D. Studies of mechanism by  which androgens enhance mitogenesis and differentiation in bone cells. J Clin  Endocrinol Metab 1990;71:1322-1329.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045165&pid=S1690-3110200300010000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">31. Orwoll ES, Estribrska L,  Ramsey EE, Keenan EJ. Androgen receptors in osteoblast-like cells lines. Calcif  Tissue Int 1991;49:183-187.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045166&pid=S1690-3110200300010000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">32. Colvard DS, Eriksen EF,  Keeting PE, Wilson EM, Lubahan DB, French FS, Riggs BL, Spelsberg I'C .  Identification of androgen receptor in normal human osteoblast-like cells. Proc  Nat Acad Sci 1989;86:854-857.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045167&pid=S1690-3110200300010000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">33. Kasperk CH, Wergedal JE,  Farley JR, Linkhart TA, Turner RT, Baylink DJ. Androgens directly stimulate  proliferation of bone cells in vitro. Endocrinology 1989;124:1576-1578.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045168&pid=S1690-3110200300010000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">34. Gray C, Colston KW, Mackay  AG, Taylor ML, Arnett TR. Interaction of androgen and 1,25-dihydroxyvitamin D3:  effects of normal rat bone cells. J Bone Miner Res 1992;7:41-46.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045169&pid=S1690-3110200300010000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">35. Benz D, Haussler M, Thomas  M, Speelman B, Komrn B. High -affinity androgen binding and androgenic  regulation of a 1(I)-procollagen and TGF-IS steady state messenger ribonucleic  acid levels in human osteoblast-like cells. Endocrinology 1991;128:2723-2730.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045170&pid=S1690-3110200300010000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">36. Bellido T, Jilka RL, Boyce  BF, Girasole G, Broxmeyer H, Dalrymple SA, Murray R. Manolagasse Regulation of  interleukin-S, osteoclastogenesis, and bone mass by androgens. The role of the  androgen receptor. J Clin Invest 1995;95;2886-2895.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045171&pid=S1690-3110200300010000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">37. Fukayama S, Tahsjian AH.  Direct modulation by androgen s of the response of human bone cells (SaOS-2) to  human parathyroid hormone (PTH) and PTH-related protein. Endocrinology  1989;125:1789-1794.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045172&pid=S1690-3110200300010000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">38. Pilbeam CC, Raisz IG.  Effects of androgens on parathyroid hormone and interleukin-l stimulated  prostaglandin production in cultured neonatal mouse calvariae. J Bone Miner Res  1990;5:1183-1188.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045173&pid=S1690-3110200300010000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">39. Bruch H6R, WolffL, Budde R,  Romalo G, Schweikert H-U . Androstenedione metabolism in cultured human  osteoblast- like cells. J Clin Endocrinol Metab 1992;75:101-105.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045174&pid=S1690-3110200300010000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">40. Tanaka S, Haji M, Nishi Y,  Yanase T, Takayanagi R, Nawata H. Aromatase activity in human osteoblast-like  osteosarcoma cells. Calcif Tissue Int 1993;52:107-109.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045175&pid=S1690-3110200300010000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">41. Smith EOp, Boyd J, Frank GR,  Takahashi H, Cohen RM, Specker B, William s TC, Lubahn DB, Korach K. Estrogen  Resistance Caused By a Mutation in the Estrogen-Receptor Gene In a man. N Engl J  Med 1994;331:1056-1061.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045176&pid=S1690-3110200300010000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">42. Morishima A, Grumbach MM,  Simpson ER, Fisher C, Qin K. Aromatase defficiency in male and female siblings  cau sed by a novel mutation and the physiological role of estrogens. Clin  Endocrinol Metab 1995;80:3689-3698.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045177&pid=S1690-3110200300010000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">43. Carani C, Qin K, Simoni M,  Faustini-Faustini M, Serpente S, Boyd J, Korach K, Simpson ER . Effect of  testosterone and estradiol in a man with aromatase deficiency. N Engl J Med  1997;337:91-95.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045178&pid=S1690-3110200300010000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">44. BilezikianW, Morishima A,  Bellj, Grumbach MM. Increased Bone Mass a Result of Estrogen Therapy in a Man  With Aromatase Defficiency. N Englj Moo 1998;339:599-5603.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045179&pid=S1690-3110200300010000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">45. Foresta C, Zanatta GP,  Busnardo B, Scanelli G, Scandellari e. Testosterone and calcitonin plasma levels  in hypogonadal osteoporotic young men. Endocrinol Inve st 1985;8:377-379.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045180&pid=S1690-3110200300010000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">46. Baum HBA, Biller BMK,  Finkelstein JS, Cannistraro KB, Oppenheim DS, Schoenfeld DA. Effects of  physiologic growth hormone therapy on bone density and body composition in  patients with adult-onset growth hormone defficiency. Ann Int Med  1996;125:883-890.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045181&pid=S1690-3110200300010000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">47. Grispoon SK, Baum HBA,  Peterson S, Klibanski A. Effects of rhIGF-1 administration on bone turnover  during shortterm fasting . J Clin Invest 1995;96:900-906.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045182&pid=S1690-3110200300010000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">48. Ulloa-Aguirre A, Blizzard  RM, Garcia-Rubi E, Rogol AD, Link K, Christie CM.. Testosterone and oxandrolone,  a nonaromatizable androgen, specifically amplify the mass and rate of growth  hormone (GH) secretad per burst without altering GH secretory burst duration or  frequency or GH half-life. J Clin Endocrinol Metab 1990;71:846-854.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045183&pid=S1690-3110200300010000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">49. Stepan JJ, Lachman M,  Zverina J, Pacovsky V, Baykilin DJ. Castrated men exhibit bone loss : effect of  calcitonin treatment on biochemical indices of bone remodeling. J Clin  Endocrinol Metab 1989;69:523-527.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045184&pid=S1690-3110200300010000300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">50. Orwoll ES, Klein RF.  Osteoporosis in men. Endocr Rev 1995;16:87-116.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045185&pid=S1690-3110200300010000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">51. The intz G, Buchs B,  Rizzoli R, Slosman D, Clavien H, Sizonenko PC, Bonjour JP. Longitudinal  monitoring of bone mass accumulation in healthy adolescents: evidence for a  marker reduction after 16 years of age at the levels of lumbar spine and femoral  neck in female subjects. J Clin Endocrinol Metab 1992;75:1060-1065.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045186&pid=S1690-3110200300010000300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">52. Riis BJ, Krabe S,  Christiansen C, Catherwood BD, Deftos LJ. Bone turnover in male puberty: a  longitudinal study. Calcif Tissue Int 1985; 37:213-217.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045187&pid=S1690-3110200300010000300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">53. Bourguignon W. Linear growth  as a function of age onset of puberty and sex steroid dosage: therapeutic  implications. Endocr Rev 1988;9:467-488.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045188&pid=S1690-3110200300010000300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">54. Finkelstein JS, Neer RM,  Biller BMK, Crawford JD, Klibanski A. Osteopenia in men with a history of  delayed puberty. N Engl J Moo 1992;326:600-604.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3045189&pid=S1690-3110200300010000300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">55. Foresta C, Ruzza A, Mioni  R, Guarneri G, Gribaldo R, Meneghello A, Mastrogiacomo I. Osteoporosis and  decline of gonadal function in the elderly male. 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