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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><span style="font-family: Verdana">Hipertiroidismo  subclínico: ¿Factor de riesgo para enfermedad cardiovascular?</span></b></p>     <p align="center"><b><span style="font-family: Verdana"><font size="2">Mariela  Paoli-Valeri</font></span></b></p>     <p align="justify"><span style="font-family: Verdana"><font size="2">Unidad de  Endocrinología, Facultad de Medicina, Universidad de los Andes. Instituto  Autónomo Hospital Universitario de los Andes. Mérida-Venezuela.&nbsp;</font></span><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#292526"><a href="mailto:paolimariela@hotmail.com">paolimariela@hotmail.com</a>. </p> </font>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2"><b>Recibido:</b> Noviembre 2002; <b>Aceptado: </b>Enero 2003</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El eje hipotálamo-hipófisis-tiroides es un sistema de autocontrol  de la función tiroidea sumamente sensible y se observa que un pequeño incremento  en los niveles de las hormonas tiroideas, aún dentro del rango de referencia  considerado normal, produce una disminución y hasta una supresión de la  tirotropina (TSH). Esta situación de niveles bajos de TSH sugiere un exceso leve  de hormonas tiroideas a nivel sistémico, ya que indica que existe una  concentración de las mismas suficientemente alta como para ejercer una  retroalimentación negativa a nivel hipofisiario y disminuir la producción y  secreción de TSH<sup>1,2</sup>. Así, aunque las hormonas tiroideas séricas  pueden permanecer dentro del rango normal para la población, ellas superan el  nivel umbral para la retroalimentación negativa del hipotálamo-hipófisis del  individuo, y en consecuencia, la TSH disminuye<sup>3</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El nivel de TSH para diagnosticar esta condición, denominada  hipertiroidismo subclínico (HS), es controversial. Antes de los ensayos de  segunda y tercera generación de TSH, un nivel por debajo de 0,5 uU/ mL de TSH  era considerado como suprimido; actualmente se ha propuesto que se use para el  diagnóstico un nivel de TSH menor de 0,1 uU/mL. Así, el Hipertiroidismo  Subclínico es definido como una concentración sostenida de TSH menor de 0,1 uU/mL  con concentraciones normales de tetrayodotirosina (T4L) y triyodotirosina (T3L)  libres, en ausencia de disfunción hipotálamo-pituitaria o de enfermedad no  tiroidea<sup>4</sup>. En el HS, los niveles de T4L y T3L se encuentran dentro  del rango normal, usualmente hacia la mitad superior del rango, a diferencia del  hipertiroidismo manifiesto (HM), donde se encuentran francamente elevadas con  una TSH suprimida<sup>4</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Los pacientes con HS pueden presentarse asintomáticos, o pueden  tener las manifestaciones clásicas de un HM, incluyendo bocio, palpitaciones,<span style="color: black"> </span>tremor, nerviosismo, intolerancia al calor y sudoración<sup>5,6</sup>. En  los pacientes geriátricos, estas manifestaciones muchas veces no son evidentes y  pueden aparecer apáticos o presentar fibrilación auricular<sup>3</sup>. La  importancia del HS radica en que actualmente es considerado un estado de  tirotoxicosis tisular leve, con una serie de manifestaciones sutiles que pueden  conllevar a consecuencias mas serias<sup>1</sup>. El objetivo de este artículo  es presentar una revisión actualizada sobre la etiología, la epidemiología y los  efectos a nivel cardiovascular de la hiperfunción subclínica de la tiroides, así  como de sus repercusiones y las recomendaciones sobre su manejo terapéutico.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Etiología</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El HS puede ser de origen endógeno o exógeno. Es endógeno cuando  se presenta en pacientes con enfermedad nodular de la tiroides, con enfermedad  de Graves-Basedow, con tiroiditis subaguda y con tiroiditis silente o postparto.  El HS es exógeno cuando resulta en pacientes que reciben tratamiento con  levotiroxina, bien sea por una sobredosificación de levotiroxina al indicar  terapia sustitutiva en casos de hipofunción tiroidea, o con la intención de dar  terapia supresiva de TSH cuando se quiere disminuir el tamaño de un bocio  benigno o por el antecedente de carcinoma de tiroides<sup>1,4</sup>. La causa  mas frecuente de HS es la terapia supresiva con levotiroxina en pacientes con  antecedente de carcinoma de tiroides, puesto que algunos estudios han demostrado  una menor frecuencia de recidivas del cáncer y mayor sobrevida en estos  pacientes cuando la TSH se mantiene suprimida. Se ha reportado que hasta un  23,5% de pacientes recibiendo hormona tiroidea presentan HS<sup>1,4,7</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Se debe destacar que no todos los pacientes con TSH suprimida y  T3L y T4L normales tienen HS, ya que estos resultados de laboratorio pueden  observarse<span style="color: black"> </span>en otras entidades como son: 1.-El  Síndrome del Eutiroideo Enfermo, situación en la que los pacientes con  enfermedad severa no tiroidea desarrollan una especie de hipotiroidismo central  transitorio; se puede hacer la diferencia con la determinación de TSH de tercera  generación, porque un paciente eutiroideo enfermo casi nunca tendrá niveles  menores de 0,02 uU/mL, lo que es usual en la tirotoxicosis<sup>7</sup>. 2.-El  uso de medicamentos como la amiodarona, que por su contenido de yodo puede  simular un hipertiroidismo subclínico; la ingesta de cantidades farmacológicas  de yodo; la dopamina y la dobutamina que producen una inhibición en la secreción  de TSH; altas dosis de corticosteroides que pueden producir supresión de TSH con  hormonas tiroideas normales. 3.-Finalmente, un hipotiroidismo central puede  presentar TSH baja con T3L y T4L normales o bajas, aunque la TSH puede ser  usualmente detectada con ensayos muy sensibles, ya que está disminuida, mas no  suprimida<sup>1,4</sup>.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Epidemiología</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La frecuencia de HS en adultos oscila, según las series, entre  0,7 y 3,9%, y en personas mayores de 60 años de edad entre 3 y 16%<sup>1,4,7,8</sup>.  El rango tan amplio probablemente se debe a las diferencias en el nivel de TSH  utilizado para hacer el diagnóstico de HS. Esto se evidencia en el estudio de  Parle 2001<sup>2</sup>, donde se incluyeron pacientes mayores de 60 años de edad  y la frecuencia de HS diagnosticada con una TSH &lt;0,1 uU/mL, fue de 1,7%, pero si  se incluyen aquellos pacientes con TSH &lt;0,5 uU/mL, la frecuencia de HS asciende  a un 6%. También se ha demostrado una frecuencia mayor de HS en áreas con  deficiencia de yodo, así como una inducción de HS por la introducción de yodo  como profilaxis en áreas previamente deficientes<sup>6</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La progresión del HS al hipertiroidismo manifiesto en una persona  con bocio uni o multinodular es de 4-5% por año y algo menor en la Enfermedad de  Graves-Basedow<sup>1,9</sup>. En el estudio de Parle 2001, 3 de 20 participantes  con TSH &lt;0,1 uU/ml (15% en total) presentaron hipertiroidismo manifiesto durante  el seguimiento, a los 2, 3 y 4 años del inicio del estudio (5% por año)<sup>2</sup>.  Otros autores reportan una progresión mas lenta, de 4,3% después de 4 años de  seguimiento<sup>7</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Por otro lado, se ha observado en algunos estudios que un número  importante de pacientes (hasta 50- 60%) que presentaron niveles bajos de TSH,  con el tiempo normalizaron espontáneamente sus niveles<sup>10</sup>, de allí,  que para establecer el diagnóstico de HS se debe hacer un seguimiento mínimo y  repetir los exámenes de laboratorio, de manera que se constate<span style="color: black"> </span>una concentración sostenida de TSH menor de 0,1 uU/mL<sup>4</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Manifestaciones cardiovasculares en el hipertiroidismo  subclínico:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Mecanismo de acción de las hormonas tiroideas en el corazón:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Las hormonas tiroideas tienen efectos importantes sobre el  músculo cardíaco, la circulación periférica y el sistema nervioso autónomo, que  alteran la hemodinámica cardiovascular de una manera predecible en pacientes con  hipertiroidismo manifiesto. El estado tirotóxico induce profundas alteraciones  en el sistema cardiovascular, incluyendo un incremento en el volumen sanguíneo  total, una resistencia vascular sistémica disminuida y un tiempo circulatorio  acortado; estos cambios hemodinámicos causan un incremento en el trabajo  cardíaco, que lleva con el tiempo a la hipertrofia cardíaca. Además, existe una  predisposición a arritmias, principalmente fibrilación auricular, debido al tono  simpático aumentado, la mayor excitabilidad auricular y acortamiento del período  refractario del sistema de conducción<sup>11</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El mecanismo de acción de la T3 en el corazón es sobre la  expresión de genes específicos a nivel nuclear, moduladores de proteínas tanto  estructurales como regulatorias<sup>8</sup>,<sup>11</sup>. La expresión de genes  que regulan transportadores específicos en la membrana plasmática como la bomba  sodio-potasio ATPasa, la de intercambio sodio-calcio y los canales de voltaje de  entrada de potasio, son también controlados por las hormonas tiroideas<sup>12</sup>.  Las hormonas tiroideas tienen también acciones extranucleares a nivel cardíaco,  independientes del receptor nuclear, que influencian primariamente el transporte  de aminoácidos, azúcares y calcio a través de la membrana celular<sup>8</sup>,<sup>11</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Muchos síntomas y signos en pacientes con hipertiroidismo  sugieren además una anormalidad del sistema nervioso autónomo. Aunque el efecto  de las hormonas tiroideas sobre este sistema ha sido objeto de estudio por  varios años, todavía existen dudas sobre la naturaleza de esta interacción. Se  ha sugerido que hay una alta actividad adrenérgica y una baja actividad vagal en  el hipertiroidismo, manifestada por un efecto cronotrópico e inotrópico  positivo, pero la concentración de catecolaminas circulantes se ha encontrado  normal y hasta disminuida<sup>13,14,15</sup>. Para explicar esta paradoja, se ha  sugerido que la T3 produce un incremento en la densidad de los receptores  &#946;-adrenérgicos, aumentando la sensibilidad tisular a las catecolaminas<sup>16</sup>,  o que produce una expresión aumentada de la proteina G<span style="color: black"> </span>estimulatoria<sup>17</sup> o que la T3 ejerce una acción símil a las  catecolaminas, debido a su parecido estructural<sup>8</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Morfología, función y hemodinámica cardíaca en el HS:</font></span></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El hipertiroidismo subclínico puede también estar asociado con  cambios en la función y en la morfología cardíaca, similares a los que se  observan en el hipertiroidismo manifiesto, e incluyen principalmente el aumento  en la frecuencia cardiaca, el incremento en el índice de masa del ventrículo  izquierdo y la inducción de arritmias supraventriculares, principalmente  fibrilación ventricular<sup>3</sup>. Se debe señalar que estas complicaciones  son mas frecuentes en el HS endógeno, sobre todo cuando existe enfermedad  tiroidea multinodular, ya que la anormalidad bioquímica es persistente y la  frecuentemente edad avanzada de estos pacientes, los hace mas propensos al  riesgo de enfermedad cardiaca isquémica o estructural<sup>1</sup>. A pesar de  que la mayoría de los estudios han reportado anormalidades cardíacas en el HS,  éstas no han sido consistentemente halladas en todas las poblaciones estudiadas<sup>18</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Biondi y cols.<sup>6</sup>, estudiaron 23 pacientes en edad media  de la vida con HS endógeno persistente por al menos 6 meses y los compararon con  controles normales; encontraron mayor frecuencia de síntomas de tirotoxicosis,  menor calidad de vida, mayor frecuencia cardíaca, incremento en la masa  ventricular izquierda por engrosamiento de la pared posterior y del septum, una  función ventricular aumentada y parámetros de función diastólica alterados en  los pacientes. Consideran que estos cambios son secundarios a la sobrecarga  cardiaca en el estado de HS debido al efecto adrenérgico indirecto y el efecto  cronotrópico positivo directo de las hormonas tiroideas. La hipertrofia del  ventrículo izquierdo es un factor de riesgo reconocido de morbilidad, mortalidad  cardiovascular y de muerte súbita<sup>19</sup>. Igualmente un aumento  persistente de la frecuencia cardíaca, tanto en jóvenes como en adultos, ha  mostrado estar asociado con un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular y no  cardiovascular (Framinghan)<sup>20</sup>. Así, los autores consideran que las  personas con HS, sea endógeno o exógeno presentan síntomas y una serie de  cambios cardiovasculares de riesgo, por lo que recomiendan que esta entidad sea  considerada como una forma leve de tirotoxicosis tisular y no simplemente como  un mecanismo compensatorio del eje hipotálamohipófisis- tiroides ante unos  niveles normales-altos de hormonas tiroideas<sup>6</sup>. Previamente, los  mismos autores<sup>5</sup> demostraron que el uso del betabloqueador bisoproplol,  un &#946;1 selectivo, en dosis bajas (2,5-5 mg/<span style="color: black"> </span> día) en pacientes sometidos a terapia supresiva con levotiroxina, produjo una  reducción de las manifestaciones de hiperfunción, la normalización de la  frecuencia cardíaca, la desaparición de arritmias auriculares, la normalización  del índice de masa ventricular izquierda por ecosonografía y mejoría de la  función sistólica ventricular izquierda. Ellos concluyeron que la adición de  bisoprolol mejoró la calidad de vida de estos pacientes con manifestaciones de  sobreactividad adrenérgica y sugieren que los pacientes con HS, tanto jóvenes  como ancianos, deben recibir tratamiento específico para su afección tiroidea,  en casos de HS endógeno, o bien âboqueadores, para atenuar los síntomas y signos  del hipertiroidismo, mejorar la calidad de vida y evitar las consecuencias sobre  el corazón de una exposición larga a un exceso leve de hormonas tiroideas<sup>5,6</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">En apoyo a los estudios anteriores, Faber y cols.<sup>9</sup>  estudiaron los cambios hemodinámicos por impedancia cardiográfica en 6 mujeres  con HS endógeno comprobado antes y después de la normalización de TSH con yodo  radiactivo. Observaron una reducción de la frecuencia cardíaca del 11%, del  gasto cardíaco en un 19% y un aumento de la resistencia periférica del 30%.  Además, obtuvieron una correlación entre los niveles de T3L y de TSH con los  parámetros hemodinámicos. Concluyen en que el tratamiento del HS endógeno  resulta en cambios favorables en los parámetros hemodinámicos del corazón y  sistema vascular, compatibles con algún grado de exposición tisular excesiva a  hormonas tiroideas previo al tratamiento. Petretta y cols.<sup>21</sup>  estudiaron la hemodinámica cardiovascular y el control autonómico cardíaco en 30  pacientes con HS, 30 con HM y 20 controles entre 40 y 60 años de edad;  encontraron cambios morfológicos del corazón solo en pacientes con HM y  alteraciones del sistema autonómico, específicamente una reducción de la  actividad parasimpática cardíaca tanto en el HM como en el HS. Esta marcada  reducción en la actividad aferente del componente parasimpático junto con un  incremento en la actividad simpática pueden contribuir a la génesis de la  taquicardia sinusal en el hipertiroidismo.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Una contribución adicional es aportado por el estudio de Mercuro  y cols.<sup>22</sup>, donde además de los cambios morfológicos y funcionales  mencionados anteriormente reportan una menor tolerancia al ejercicio en  pacientes en edad media de la vida (promedio de 44 años) quienes tenían terapia  supresiva de larga data (2-20 años) con HS; encontraron una reducción en el  consumo máximo de oxígeno y en el umbral anaeróbico con el ejercicio, lo cual  sugiere, por un lado, una función aeróbica<span style="color: black"> </span> máxima alterada y por el otro, una ocurrencia temprana de mecanismos anaeróbicos  para producir energía, es decir una contribución anaeróbica inusualmente alta  durante el ejercicio. La explicación de este fenómeno no está clara, sin embargo  los autores refieren que probablemente la disfunción diastólica conlleva a una  disminución de la función sistólica durante el ejercicio con la inhabilidad para  aumentar el flujo sanguíneo necesario para satisfacer los requerimientos  metabólicos. Estos son hallazgos menos severos a los reportados en pacientes con  HM. Además, es interesante señalar, que a un subgrupo de estos pacientes se les  tituló la levotiroxina para buscar la dosis mínima que lograba mantener la TSH  en 0,l uU/mL, notándose que todos los parámetros mejoraron posteriormente.  Recomiendan un menor grado de supresión en pacientes con enfermedad benigna de  la tiroides o bajo riesgo de recidiva del cáncer de tiroides, y en casos de alto  riesgo de cáncer, estudiar la posibilidad de asociar b-bloqueantes.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Contrario a estos trabajos, Shapiro y cols.<sup>18</sup> reportan  efectos cardíacos mínimos en un grupo de 17 pacientes, todos menores de 55 años,  tiroidectomizados por cáncer de tiroides y con supresión documentada de TSH por  la terapia de levotiroxina por al menos l año; este grupo se caracterizó por  presentar pocos síntomas de hiperfunción tiroidea, y en relación a la frecuencia  cardíaca, la frecuencia de arritmias supraventriculares, los índices de función  sistólica y diastólica y el grosor de la pared interventricular, no hubo  diferencias en comparación con los controles. Sin embargo, se evidenció un  índice de masa ventricular izquierdo mayor en los pacientes, aunque aún dentro  del rango normal. Los autores sugieren que las anormalidades cardíacas pueden  ser mas marcadas en pacientes tratados con levotiroxina que presenten síntomas  adrenérgicos de tirotoxicosis, que en aquellos que son asintomáticos. En  consecuencia, ellos sugieren que pacientes asintomáticos tratados con dosis  supresivas de levotiroxina, pueden ser seguidos clínicamente sin necesidad de  estudios cardíacos especiales. Estos son hallazgos muy diferentes a los  reportados por la mayoría de los autores <sup>5,23</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Arritmias supraventriculares en el HS:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La fibrilación auricular se considera un factor de riesgo  independiente para eventos vasculares, sobre todo insuficiencia cardiaca  congestiva y con menos frecuencia tromboembolismo arterial y eventos  cerebrovasculares, y es una manifestación bien conocida del hipertiroidismo<sup>2,8</sup>.  Se reporta una frecuencia de fibrilación en el 5 a 15% de los pacientes con HM,  sobre todo mayores y el 38% de ellos<span style="color: black"> </span> normalizan el ritmo cardíaco entre las 8 y 10 semanas de haber logrado el  eutiroidismo. Entre pacientes con fibrilación auricular se ha encontrado al  hipertiroidismo como causa de la misma en el 3-13% de los casos<sup>11,17,24</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Varios estudios han investigado el riesgo de fibrilación  auricular en pacientes con HS. En 1994, Sawin y cols.<sup>25</sup> encontraron,  en un estudio poblacional (Framingham), longitudinal, no seleccionado, con la  participación de 2007 personas de 60 años de edad o mas, seguidas por 10 años,  que el 21% de las personas con niveles de TSH &lt;0,1 uU/ mL y 16% con niveles  entre &gt;0,1 y &lt;0,4 uU/mL desarrollaron fibrilación auricular; el riesgo relativo  de sufrir fibrilación auricular en personas con HS fue de 1,6 a 3,1, según el  grado de tirotoxicosis subclínica, cuando se comparó con aquellos que tenían TSH  normal. Auer y cols.<sup>24</sup> realizaron un estudio retrospectivo con la  participación de 23638 personas seguidas desde 1986 hasta 1995 y encontraron que  la frecuencia de fibrilación auricular fue de 13,2% en los pacientes con HM, de  12,7% con HS y de 2,3% en el grupo normal, con un riesgo 5 veces mayor de hacer  fibrilación en la tirotoxicosis, tanto manifiesta como subclínica. Aunque  algunos autores señalan que solo hay evidencia limitada de que una fibrilación  auricular establecida en un paciente con HS revierta espontáneamente o por  cardioversión una vez que se hayan normalizado los niveles de TSH con terapia  antitiroidea<sup>1</sup>, en este estudio, luego de lograrse la eufunción  tiroidea con medicamentos, radioyodo o cirugía, según el caso, el 24% de los  pacientes con HM y el 19% con HS retornaron al ritmo sinusal y la mayoría de los  sujetos que permanecieron con fibrilación auricular presentaban alguna  enfermedad cardíaca subyacente. Estos estudios apoyan la visión de que el exceso  leve de hormonas tiroideas puede resultar en morbilidad vascular a largo plazo y  que pacientes mayores con TSH suprimida deben ser seguidas por el posible  desarrollo de fibrilación auricular<sup>2,25</sup>. No se conoce si el  tratamiento antitiroideo precoz puede prevenir la presentación de una  fibrilación auricular en tales pacientes<sup>9</sup>. En otros estudios  realizados con un menor número de pacientes y de menor edad (40±10 años), no se  ha encontrado esta mayor frecuencia de fibrilación auricular en el HS<sup>6,18</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El HS puede agravar una enfermedad cardíaca preexistente y  producir fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca congestiva, empeoramiento  de una angina de pecho, o puede desencadenar eventos cardíacos, sobre todo en  personas mayores de 60 años, donde ya la respuesta cardíaca está reducida por  cierto grado de fibrosis intersticial, situación en<span style="color: black"> </span>la cual, una masa ventricular incrementada por la presencia de un HS,  puede empeorar la función cardíaca<sup>24,26</sup>. También influye el grado de  hiperfunción existente, ya que son mas sintomáticos y tienen mayores  alteraciones cardíacas aquellos pacientes con una mayor supresión de TSH, así  como también son mayores las anormalidades en el HM que en el HS<sup>3</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La mayor frecuencia de arritmias en las aurículas que a los  ventrículos se debe a diferencias en la sensibilidad de los dos tejidos a los  efectos de las hormonas tiroideas. En animales de laboratorio, el metabolismo de  la noradrenalina es marcadamente mayor en el tejido auricular que en el  ventricular<sup>8</sup>. La capacidad de unión del &#946;-adrenoreceptor en la  aurícula derecha es el doble de la del ventrículo izquierdo<sup>27</sup>.  También se ha reportado que alrededor del 26% de los receptores en la aurícula  derecha son del subtipo &#946;2, mientras que en el ventrículo, éstos representan el  14%. El efecto de un exceso de hormonas tiroideas sobre la expresión de estos  receptores, afecta la generación y propagación del impulso y de esta forma la  génesis de arritmias<sup>28</sup>. Además, el nivel de expresión de los canales  de voltaje de entrada de potasio es 30% mayor en la aurícula, comparado con el  ventrículo y el miocardio, lo cual puede también explicar la diferencia  observada<sup>12</sup>.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Riesgo de mortalidad en el hipertiroidismo subclínico</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La mortalidad a largo plazo debida a las alteraciones  cardiovasculares descritas en el HS se desconoce. El único trabajo al respecto  es el de Parle y cols<sup>2</sup>. quienes realizaron un estudio poblacional de  mortalidad en una cohorte de 1191 individuos mayores de 60 años que no recibían  levotiroxina ni antitiroideos. Ellos midieron la concentración de TSH en 1988-89  y recogieron datos vitales en 1999, buscando quienes habían muerto y la causa de  la muerte. Reportaron que una determinación de TSH baja (&lt;0,5 mU/mL) estuvo  asociada con una mortalidad incrementada por todas las causas y en particular  por enfermedad cardiovascular (riesgo relativo de 2,7 en promedio). Es  interesante señalar que se encontró asociación entre mortalidad y niveles de TSH,  pero no con los niveles de T4L o T3L, por lo que sugieren que la determinación  de TSH es mas específica como marcador tisular del estado tiroideo. Ellos  concluyen que las personas con TSH persistentemente reducida (endógena) debieran  ser consideradas para terapia, principalmente con yodo radiactivo, para  restaurar la función tiroidea normal, con el objeto de reducir la mortalidad  aumentada por causas circulatorias en<span style="color: black"> </span>estos  pacientes. Se requieren estudios prospectivos mejor controlados, donde se haga  seguimiento en los niveles de TSH y se descarten otras posibles causas de una  TSH disminuida, como es el Síndrome del Eutiroideo Enfermo o el uso de algunos  medicamentos, para definitivamente aclarar si el HS se asocia con una mayor  mortalidad como lo sugieren estos resultados<sup>2</sup>.</font></span><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Considerando que la frecuencia cardíaca aumentada, la hipertrofia  ventricular izquierda y las arritmias supraventriculares, se han asociado con un  mayor riesgo de mortalidad por causa cardiovascular, principalmente en personas  mayores de 60 años de edad, y que son patologías que se han descrito en los  pacientes con HS, se infiere que estos podrían ser los mecanismos involucrados  en la mayor mortalidad reportada por Parle y cols.<sup>26</sup>. En tal sentido,  Twickler y cols.<sup>29</sup> mencionan que apenas el 40% de los eventos  cardiovasculares pueden ser explicados por los factores de riesgo cardiovascular  clásicos, como HTA, dislipidemia y obesidad, por lo que son necesarios estudios  como los de Parle y cols.<sup>2</sup>, para buscar otros mecanismos  fisiopatológicos que relacionen los disturbios hormonales con la patología  cardiovascular.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Manejo terapéutico del hipertiroidismo subclínico</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Hipertiroidismo subclínico endógeno:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">La mayoría de los autores esta de acuerdo en que el HS está  asociado con alteraciones a nivel cardiovascular por lo que debe indicarse  tratamiento, especialmente en pacientes de riesgo como son los mayores de 60  años de edad y los que presentan alguna enfermedad cardíaca subyacente<sup>4</sup>.  La Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos (American Asociation of  Clinical Endocrinologists- USA) refiere que el HS asociado a bocio requiere  tratamiento en la mayoría de los casos<sup>30</sup>. Sin embargo, hay  controversia a nivel mundial al respecto; según refiere Toft en su revisión, el  Colegio Royal de Médicos de Londres en 1996 y el Colegio Americano de Médicos en  1998, consideraron que no había acuerdo sobre los beneficios de detectar y  tratar el HS endógeno<sup>1</sup>. Así, no hay recomendaciones universales para  el manejo del HS y la terapia debe ser individualizada.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">En pacientes con HS debido a nódulo tiroideo autónomo, único o  múltiple, la normalización espontánea de la función tiroidea es poco probable y  se recomienda el tratamiento con radioyodo y como segunda opción, la cirugía.  Cuando el bocio nodular es grande la mayoría de los autores justifica la  realización de tiroidectomía subtotal<sup>1,4</sup>. En los casos de HS debido a  enfermedad de Graves Basedow o en casos dudosos, se recomienda una prueba  terapéutica con medicamentos antitiroideos a dosis bajas, de 5-10 mg de  metimazol o 50-100 mg de propiltiouracilo (PTU) por 6 meses; si es efectivo este  tratamiento y las manifestaciones mejoran, se debe decidir mantener tratamiento  médico hasta la remisión del cuadro o dar terapia ablativa con radioyodo<sup>1</sup>.  Debe descubrirse la causa precisa del HS antes de intervenir definitivamente, ya  que en casos de tiroiditis silente o postparto, una condición transitoria de  hipertiroidismo, solo se requiere dar terapia sintomática<sup>4</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Hipertiroidismo subclínico exógeno:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Para evitar efectos adversos en pacientes que reciben  levotiroxina, la dosis debe ser la mínima necesaria para alcanzar la meta  deseada. Los pacientes que reciben terapia de reemplazo con levotiroxina por  hipofunción tiroidea, deben mantener niveles normales de T4L y TSH (eutiroidismo),  para lo cual se deben hacer los ajustes de dosis necesarios<sup>1</sup>. Los  estudios sugieren que la terapia de reemplazo con levotiroxina no puede basarse  solo en la simple observación clínica, sino que la dosis debe ser ajustada para  obtener niveles de TSH dentro del rango<sup>33</sup>. Carr y cols.<sup>33</sup>  estudiaron 21 pacientes hipotiroideos recibiendo levotiroxina y demostraron que  los niveles de TSH fueron mucho mas sensibles que los de T3L y T4L ante los  pequeños incrementos o disminuciones de la dosis de levotiroxina; los niveles  reducidos de TSH fueron marcadores de la función tiroidea aumentada, a pesar de  observarse niveles de T3L y T4L dentro del rango estimado normal. Mas de la  mitad de los pacientes que recibieron una sobredosis de 25 ug de levotiroxina,  tuvieron una TSH subnormal, pero menos del 10% de ellos presentaron elevación de  la concentración de T4L. Casi todos los pacientes que recibieron una sobredosis  de 50 ug de levotiroxina, tuvieron una TSH indetectable, pero menos del 10%  tuvieron T4L elevada. La dosis promedio óptima de levotiroxina, observada en  pacientes hipotiroideos, fue de 1,5 ug/kg/día.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Para pacientes en los cuales la meta es la supresión de TSH para  prevenir el crecimiento de lesiones<span style="color: black"> </span>benignas  de la tiroides, la concentración de TSH debe ser mantenida entre 0,1 y 0,4 uU/ml.  Para pacientes con cáncer tiroideo, sobre todo con enfermedad metastásica, puede  ser necesaria una supresión mayor de TSH (0,05 uU/ml), pero se debe evitar que  los niveles de hormonas tiroideas (T4L y T3L) excedan el límite superior del  rango<sup>4</sup>. Un estudio reciente sugiere que es suficiente un nivel de TSH  de 0,1 uU/ml para ejercer la máxima supresión de tiroglobulina sérica, ya que  niveles mas bajos de TSH no lograron disminuir en mayor grado este marcador  tumoral<sup>34</sup>. Se debe aclarar el nivel de supresión de TSH óptimo en  estos casos, para evitar sobredosificación innecesaria de levotiroxina.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Terapias alternativas:</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">En aquellos casos que no se puede tratar la enfermedad tiroidea o  que es necesaria la terapia supresiva de TSH como en pacientes con alto riesgo  de recidiva del cáncer de tiroides, los efectos adversos del HS podrían también  ser reducidos por terapias dirigidas al órgano blanco. Así, aunque se requieren  estudios prospectivos para definir el papel de estos agentes terapéuticos,  podría ser de ayuda el uso de antiplaquetarios, antitrombóticos y principalmente  bloqueadores &#946; adrenérgicos y otros antiarrítmicos, para reducir la morbilidad y  mortalidad cardiovascular asociada con el hipertiroidismo tanto manifiesto como  subclínico. Es recomendable el manejo conjunto entre el endocrinólogo y el  cardiólogo en este tipo de pacientes<sup>8</sup>.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Conclusiones:</font></span></b><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">El HS es una forma leve de hipertiroidismo, que puede estar  asociado con cambios en el funcionamiento y morfología cardiaca. Se considera  que el HS es un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular, cuyas  principales manifestaciones son la hipertrofia del ventículo izquierdo, el  aumento persistente de la frecuencia cardíaca y la fibrilación auricular, las  cuales están asociadas a un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular y de  muerte súbita. Es recomendable determinar los niveles de TSH en todo paciente  con hipertensión sistólica, presión de pulso amplia, angina de inicio reciente,  fibrilación auricular, hipertrofia ventricular o exacerbación de una enfermedad  cardíaca isquémica subyacente.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">En general se recomienda un tratamiento mas agresivo del HS,  tanto en pacientes jóvenes como en ancianos, sobre todo en aquellos que  presentan manifestaciones adrenérgicas. El tratamiento se basa en la resolución  de la enfermedad tiroidea subyacente, en los casos de HS endógeno o en el ajuste  apropiado de la dosis de levotiroxina, en el HS exógeno. Otros tratamientos  alternativos como<span style="color: black"> </span>es el uso de los  bloqueadores B-adrenérgicos, son una posibilidad.</font></span></p>     <p style="text-align: justify"><b><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">Referencias bibliográficas</font></span></b></p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">1. Toft A. Subclinical Hyperthyroidism. </font></span> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US"><font size="2">N Engl J Med  2001; 345: 512-516.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049240&pid=S1690-3110200300020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">2. Parle J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Maisonneuve P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sheppard M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Boyle P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Franklyn J. Prediction of all-cause and cardiovascular mortality in elderly  people from one low serum thyrotropin result: a 10-year cohort study. Lancet  2001; 358: 861-865.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049241&pid=S1690-3110200300020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">3. Burmeister L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Flores A. Subclinical Thyrotoxicosis and the heart. Thyroid 2002; 12: 495-499.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049242&pid=S1690-3110200300020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US"> <font size="2">4. Fatourechi V. Subclinical thyroid disease. Mayo Clin Proc  2001; 76: 413-417.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049243&pid=S1690-3110200300020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">5. Biond B</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Fazio S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Carella C</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sabatini D</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Amato G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Cittadini A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Bellastela A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lombardi G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sacca L. Control of adrenergic overactivity by B-Blockade improves the quality  of live in patients receiving long term suppressive therapy with levothyroxine.  J Clin Endocrinol Metab 1994; 78: 1028-1033.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049244&pid=S1690-3110200300020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">6. Biondi B</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Palmieri E</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Fazio S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Cosco C</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Nocera M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sacca L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Filetti S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lombardi G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Perticone F. Endogenous subclinical hyperthyroidism affects quality of life and  cardiac morphology and function in youg and middleaged patients. J Clin  Endocrinol Metab 2000; 85: 4701- 4705.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049245&pid=S1690-3110200300020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US"> <font size="2">7. Ross D. Serum thyroid-stimulating hormone measurement for  assessment of thyroid function and disease. Endocrinol Metab Clin NA 2001;  245-264.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049246&pid=S1690-3110200300020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">8. Osman F</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Gammage M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sheppard M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Franklyn J. Cardiac dysrhythmias and thyroid dysfunction: the hidden menace?. J  Clin Endocrinol Metab 2002; 87: 963- 967.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049247&pid=S1690-3110200300020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">9. Faber J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Wiinberg N</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Schifter S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Mehlsen J. Haemodinamic changes following treatment of subclinical and overt  hyperthyroidism. Eur J Endocrinol 2001; 145: 391-396.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049248&pid=S1690-3110200300020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">10. Parle J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Franklyn J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Cross K</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Jones S, Sheppard M. Prevalence and follow-up of abnormal thyrotrophin (TSH)  concentrations in the elderly in the United Kingdom. Clin Endocrinol (Oxf) 1991;  34: 77-83.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049249&pid=S1690-3110200300020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">11. Klein I</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Ojamaa K. Thyroid hormone and the cardiovascular system. N Engl J Med 2001; 344:  501-508.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049250&pid=S1690-3110200300020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">12. Ojamaa K</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sabet A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Kenessey A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Cshenoy R</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Klein I. Regulation of rat cardiac kv 1,5 gene expression by thyroid hormone is  rapid and chamber specific. Endocrinology 1999; 140: 3170-3176.</span></font><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US"><font size="2">&nbsp;</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049251&pid=S1690-3110200300020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">13. Masiel C</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Gallo L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Marineto J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Masiel L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Alves M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Paccola G. The role of the autonomic nervous system in the resting tachycardi of  human hyperthyroidism. Clin Sci 1987; 72: 239-244.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049252&pid=S1690-3110200300020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">14. Osman F</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Daykin J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Sheppard M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Franflyn J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Gammage M. Cardiac rhythm abnormalities in thyrotoxicosis – the explanation for  excess vascular mortality. J Endocrinol 2000; 164: p321.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049253&pid=S1690-3110200300020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">15. Cacciatori V</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Bellavere F</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Pesarosa A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Dellera A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Gemma M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Thomaseth K</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Castello R</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Moghetti P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Muggeo M. Power spectral analysis of heart rate in hyperthyroidism. J Clin  Endocrinol Metab 1996; 81: 2828-2835.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049254&pid=S1690-3110200300020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">16. Masiel B</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Gallo L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Marineto J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Masiel L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Martins L. Autonomic control of heart rate during dynamic exercise in human  hyperthyroidism. Clin Sci 1988; 75: 209- 215.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049255&pid=S1690-3110200300020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">17.</span><span style="font-family: Verdana"> </span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">Klein I. Cardiovascular  effects of hyperthyroidism. Disponible en:  <a href="http://www.uptodate.com/topics/topics/20562q2.htm">http://www.uptodate.com/topics/topics/20562q2.htm</a>. Accesado: 04-09-2002.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049256&pid=S1690-3110200300020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">18. Shapiro L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Ong L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Ocampo E</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Chance R</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lee M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Nanna M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Ferrick K</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Surks M. Minimal cardiac effects in asynptomatic athyreotic patients chronically  treated with thyrotropin-suppressive doses of L-thyroxine. 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Petretta M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Bonaduce D</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Spinelli L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Vicario M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Nuzzo V</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Marciano F</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Camuso P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  De Sanctis V</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lupoli G. 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Mercuro G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Panzuto M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Bina A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Leo M</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Cabula R</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Petrini L</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Pigliaru F</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Mariotti S. Cardiac function, physical excercise capacity and quality of life  during longterm thyrotropin-suppressive therapy with levothyroxine: effect of  individual dose tailoring. 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Auer J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Scheibner P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Mische T</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Langsteger W</span><span style="font-family: Verdana">.,</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">  Eber O</span><span style="font-family: Verdana">.,</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">  Eber B. Subclinical Hyperthyroidism as a risk factor for atrial fibrillation. 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Sawin C</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Geller A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Wolf P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Belanger A</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Baker E</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Bacharach P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Wilson P</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Benjamin E</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  D’Agostino R. Low serum thyrotropin concentrations as a risk factor for atrial  fibrillation in older persons. 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Effects of thyroid hormone on cardiac function: the relative importance  of heart rate, loading conditions and myocardial contractility in the regulation  of cardiac performance in human hyperthyroidism. J Clin Endocrinol Metab 2002;  87: 968-974.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049265&pid=S1690-3110200300020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">27. Golf S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lovstad R</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Hansson V. Beta-adrenoreceptor density and relative number of beta-adrenoreceptor  subtypes in biopsies from human right atrial, left ven-<span style="color: black"> </span>tricular, and right ventricular myocard. Cardiovasc Res 1985; 19:  636-641.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049266&pid=S1690-3110200300020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">28. Stiles G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Taylor S</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Lefkowitz R. human cardiac betaadrenergic receptors: subtype heterogeneity  delineated by direct radioligand binding. 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Lancet 2002; 359: 799.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049268&pid=S1690-3110200300020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US"> <font size="2">30. American Association of Clinical Endocrinologists releases  clinical guidelines for thyroid disease. Am Fam Physician 1995; 51: 679-680.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049269&pid=S1690-3110200300020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">31. Díez J</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Iglesias P. Mortality in the elderly patient with<span style="color: black"> </span>subclinical hyperthyroidism. 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Lancet 2002; 359: 797-798.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3049271&pid=S1690-3110200300020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify"><font size="2"> <span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">33. Carr D</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Mcleod D</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Parry G</span><span style="font-family: Verdana">.</span><span style="font-family: Verdana" lang="EN-US">,  Thornes H. Fine adjustment of thyroxine replacement dosage: comparison of the  thyrotropin releasing hormone test using a sensitive thyrotrophin assay with  measurement of free thyroid hormones and clinical assesment. 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