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</front><body><![CDATA[ <p style="text-align: center; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px" align="center"> <b><span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana">Chlamydia  Trachomatis e infección genital. Enfermedad de transmisión sexual.</span></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: center; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px" align="center"> <b><span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2"> Dra. Ingrid Tortolero Mendoza</font></span></b></p>     <p style="text-align: center; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px" align="center">&nbsp;</p>     <p style="text-align: center; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px" align="center"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2"> Cátedra de Fisiología. Facultad de Farmacia y Bioanálisis. Laboratorio de  Neuroendocrinología de la Reproducción. Universidad de los Andes.  Mérida-Venezuela.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">La  infección por Chlamydia trachomatis representa la enfermedad de transmisión  sexual (ETS) más común y curable, en la mayoría de los países industrializados.  Ha alcanzado proporciones epidémicas en sociedades occidentales provocando un  significativo impacto deletéreo en el campo de la fertilidad y de la  perinatología; en países en desarrollo se ha transformado en causa protagónica  de patología ocular.</font></span><span style="color: black; font-family: Verdana"><font size="2"> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">En  mujeres es la mayor causa de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). El  diagnóstico y tratamiento de la infección podría evitar la infertilidad futura  en varones y mujeres. En el varón infecta las glándulas sexuales accesorias  produciendo epididimitis, prostatitis, uretritis y en ambos, artritis reactivas,  perihepatitis y síndrome uretral agudo. Estudios epidemiológicos sugieren que la  infección por C. trachomatis también supone un incremento en el riesgo de  carcinoma de cérvix de células escamosas. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">La  correlación demográfica más común de infección con C. trachomatis en mujeres es  la edad joven (menos de 20 años). Los factores demográficos asociados con  mujeres de mayor edad incluyen: estatus de no casada, nulípara, raza negra y  condiciones socioeconómicas pobres. Otros factores asociados con infección por  C. trachomatis son alto número de parejas sexuales, nueva pareja sexual,  carencia del uso de anticonceptivos de barrera e infección concurrente por  Neisseria gonorrheae. La infección por C. trachomatis es la enfermedad de  transmisión sexual más frecuente en Estados Unidos, el rango de prevalencia es  de 3%-11% en mujeres entre 15-24 años. En el mundo, se cree que hay más de 50  millones de nuevos casos anualmente. Se han descrito tasas de prevalencia muy  altas en países en vías de desarrollo, como en Martinique, Senegal y Cuba, sin  embargo los datos de estos países son insuficientes debido al alto costo del  diagnóstico. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">La  tendencia mundial es a aumentar cada año, con excepción de Suecia, donde se  implantó en 1996 un programa de screening (detección-tratamiento de C.  trachomatis y educación de prevención de ETS cuyo resultado ha sido una  reducción importante de la infección por C. trachomatis y de sus complicaciones.  La conducta sexual y el porcentaje de ETS no es el mismo en los diferentes  países (Penney y cols, 2005), por lo que nuestro país no puede asumir como  propias las tasas de esta infección existentes en la bibliografía mundial. En  Venezuela disponemos de escasos datos sobre la prevalencia e incidencia de la  infección por C. trachomatis. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">El  orden de los Chlamydiales incluyen Chlamydia psittaci, Chlamydia pneumoniae y  Chlamydia trachomatis. La Chlamydia trachomatis es la que infecta al hombre y  anualmente el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en USA  declara que 4 millones de nuevos casos son tratados, a un costo de 2.4 billones  de dólares. El mayor desafío para el control de la infección por C. trachomatis  es que más del 70%-80% de las mujeres y más del 50% de los varones que se  infectan no experimentan ninguna sintomatología. Esto da como resultado un gran  reservorio de individuos infectados no reconocidos que son capaces de trasmitir  la infección a sus parejas sexuales. A este desafío contribuye el hecho de que  son frecuentes las infecciones recurrentes, porque la inmunidad que aparece  después de esta infección es específica, pero sólo parcialmente protectora. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Las  Chlamydias son clasificadas como bacterias, a pesar de ser organismos  intracelulares obligados, carecer de mitocondrias no producir su propia energía  y depender del metabolismo de la célula huésped, pero cuentan con la capacidad  de reproducirse por fisión binaria, presentan DNA, RNA y enzimas, además de  compartir sensibilidad a antibióticos. Su ciclo reproductivo reconoce dos  formas, el cuerpo elemental (forma infectante y extracelular) y la forma  reticular (no infectante e intracelular), necesitando 48 horas para provocar la  lisis de la célula huésped. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2"> Actualmente se han identificado 18 serotipos de Chlamydia trachomatis, de los  cuales D, E, F, G, H, I, J y K son los implicados en las patologías  oculo-genitales. El período de incubación de la infección genital es de 6-14  días siendo el órgano blanco el endocérvix no presentando sintomatología la  mujer infectada en la mayoría de los casos. Esta infección asintomática, debido  a la exposición continua de antígenos infectantes con gran poder de producir  intensa reacción inflamatoria mononuclear (Hsp 60 y Hsp 10), es la que a la  postre se transforma en una fuente secuelar crónica de infertilidad, embarazos  ectópicos y patología de alto riesgo perinatal. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">La  infección por Chlamydia dispara tres mecanismos de defensa inmune: la producción  local de IgA secretoria, la defensa mediante linfocitos-T-citotóxicos, la  producción de anticuerpos humorales de isotipos de IgM, IgA e IgG. Anticuerpos  contra la LPS son producidos inmediatamente después de la infección, al igual  que los anticuerpos contra la MOMP. La primera respuesta de defensa es la  producción de IgA secretoria en el sitio de la infección. Esto es seguido por la  producción de anticuerpos humorales. Anti LPS específico IgM, IgA e IgG  comienzan a aparecer entre la 5ª y 20ª semana después de la infección.El curso  crónico de la enfermedad es caracterizado por la presencia de anticuerpos IgA e  IgG. Por el contrario en la infección aguda, los títulos no están a niveles  constantes. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">En  menos del 3% de los casos crónicos solamente son detectables anticuerpos IgA  antes de que aparezcan los anticuerpos IgG. Los anticuerpos IgA sin los  correspondientes IgG pueden ser evidentes solo en pocos casos crónicos. En  pacientes asintomáticos IgA son constantemente bajos por varias semanas,  indicando que el agente persiste lo cual no puede ser relacionado con una  infección primaria. IgG sóla</font></span><span style="color: black; font-family: Verdana"><font size="2"> </font></span><span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"> <font size="2">representa una infección curada. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">El  diagnóstico de laboratorio se basa en técnicas directas e indirectas, dentro de  las primeras destacan la tinción directa de las células obtenidas de la lesión,  siendo el cultivo celular el método diagnóstico de confirmación (cultivo de  células de McCoy) y en los últimos años se han desarrollado pruebas de  amplificación de ácidos nucleicos (PAAN), que han supuesto un importante avance  en el diagnóstico de esta infección. La técnica de reacción en cadena de la  polimerasa (PCR) y la técnica de reacción en cadena de la ligasa (LCR), alcanzan  ambas una sensibilidad y una especificidad cercanas al 90%, respectivamente  (Boulanger y cols, 2004). Existe otra técnica de diagnóstico directa, como lo es  la detección de antígenos mediante técnicas de inmunofluorescencia directa, la  cual es la más utilizada gracias a su rapidez y bajo costo, presentando una  sensibilidad del 70-100% y una especificidad de 95%. La serología (técnica  indirecta) basado en la determinación de títulos de IgA, IgM y/o IgG es de ayuda  en el caso de sospecha de primoinfección de carácter sistémico y como  herramienta útil epidemiológica en la evolución de la prevalencia e incidencia  de esta infección en la población de riesgo. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Existe  una diferencia importante en la información dada sobre la prevalencia de la  infección por Chlamydia, por los distintos métodos diagnósticos utilizados en  los diferentes centros de salud de prevención de ETS. Se reporta en la  literatura una baja prevalencia de la enfermedad por los métodos directos  (0,7%-2,3%). Esto puede ser explicado porque algunos pacientes pudieran haber  recibido antibióticos en otras unidades de Cuidados Primarios o con sus médicos  de cabecera a causa de alguna sintomatología relacionada con infecciones  genitales y posteriomerte llegaron a la Unidad de Infertilidad. El tratamiento  con antibióticos puede erradicar el microorganismo, pero los anticuerpos pueden  aparecer hasta mucho tiempo después de que la infección haya pasado o puede  enmascarar los resultados obtenidos por los métodos diagnósticos directos. Los  anticuerpos generados por la infección por C. trachomatis no inactivan a los  parásitos que se encuentran ya en el interior de las células pudiendo esta  situación inducir cuadros infecciosos crónicos por meses y años, dañando órganos  y tejidos. En la bibliografía mundial se ha publicado la dificultad para  dignosticar la Chlamydia por métodos directos. En estos casos la serología  representa el método diagnóstico de elección. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Es  importante considerar la realización de pruebas de screening a todas las  pacientes con factores de riesgo para ETS, existencia de otra ETS en ella o en  su pareja, nueva pareja sexual en los últimos 6 meses o más de 2 en el último  año. Además, se deben hacer pruebas diagnósticas en las siguientes situaciones  clínicas: cervicitis, uretritis, EPI, infertilidad y en situaciones donde la  citología arroje resultados con células atípicas sospechosas del virus del  papiloma humano (VPH) y cáncer de cérvix (Varela y cols, 2006. En la gestación,  el diagnóstico precoz de la C. es crítico para la salud materno-fetal, para  tratarla y evitar los efectos adversos durante el embarazo y la transmisión al  recién nacido. El papel de la C. trachomatis como factor de infertilidad  masculina está muy debatido . Puede ser trasmitida a sus parejas causando un  proceso inflamatorio, infertilidad tubárica y la generación de anticuerpos  antiespermáticos. Las secuelas de la infección ascendente en el hombre puede ser  la causa de oclusión en el sistema canalicular del tracto genital, estenosis de  los órganos infectados y daño de las células espermatogénicas Este  microorganismo al igual que otros puede adherirse al espermatozoide y servir  como agente activo en la diseminación de la infección.Por otra parte, se ha  demostrado que la Chlamydia infecta al espermatozoide penetrando en el núcleo  como cuerpos elementales o formas reticulares, siendo así un agente activo en la  trasmisión de enfermedad a la mujer, infectando al cigoto, lo cual finalmente  infecta al embrión. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Además  la presencia de C. trachomatis en el tracto genital está asociado con aumento en  semen de leucocitos polimorfonucleares citoquinas aumento de especies de oxígeno  reactivas (ROS) y una disminución de la capacidad antioxidante en el plasma  seminal, que inciden negativamente sobre los parámetros seminales; disminuyendo  la movilidad, concentración y formas normales del espermatozoide. Factores que  afectan la fertilidad del varón. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Los  agentes quimioterapeúticos pueden entrar a la célula huésped y ser efectivos.  Solamente las tetraciclinas (tetraciclina, doxiciclina), kinolonas  (ciprofloxacin, ofloxacina) y macrólidos (eritromicina, claritromicina,  azitromicina) son efectivos para la infección de Chlamydia. Las cefalosporinas y  penicilinas no son efectivas. Los antibióticos corrientemente en uso son  solamente efectivos durante la fase reproductiva, fase de cuerpos reticulares de  la Chlamydia . La fase reproductiva puede ocurrir en períodos prolongados,  durante el cual el antibiótico es inefectivo. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">El  tratamiento inadecuado frecuentemente resulta en el establecimiento del curso  crónico de la enfermedad, con la persistencia de la Chlamydia por muchos años.  La cronicidad e infección persistente de la Chlamydia puede cursar con:  molestias abdominales no claras en mujeres, inflamación de las glándulas  sexuales</font></span><span style="color: black; font-family: Verdana"><font size="2"> </font></span><span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"> <font size="2">accesorias, infertilidad masculina y femenina, artritis reactiva,  asma crónica, enfermedades respiratorias, endocarditis, enfermedad coronaria.  Mientras que la infección aguda por Chlamydia cursa con: uretritis, cervicitis,  conjuntivitis y enfermedad respiratoria. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">En  conclusión: la infección genital por Chlamydia es un problema importante para la  salud pública y hace falta implantar un programa de búsqueda activa de casos,  así como una notificación de contactos sexuales, que reduzcan el peso  socioeconómico de la infección. En la actualidad, la detección fuera de los  servicios especializados es limitada y las intervenciones destinadas a reducir  la incidencia de la infección deben llegar a una mayor proporción de la  población. No debemos olvidar que el camino menos caro para prevenir las  infecciones del tracto genital superior y sus graves secuelas es la prevención  de las ETS y el camino más efectivo es evitar la transmisión de la infección a  otras personas.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <b><span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2"> Referencias bibliográficas</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">1.  Frontela N M, Rodríguez M Y, Varela L O, Varela V L, Martínez V F. Infección por  Chlamydia trachomatis en mujeres cubanas en edad reproductiva. </font></span> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">Rev Cubana Endocrinol 17 (2): 2006.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060228&pid=S1690-3110200700020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">2. Penney, G. C., Brace, V., Cameron, S., and Tucker, J. An  evaluation of the impact of a national health demonstration project on testing  and management for Chlamydia trachomatis infections in two regions of Scotland.  [Journal]. Public Health 119, 1031-1038, 2005.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060230&pid=S1690-3110200700020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">3. Eggert-Kruse W, Rohr G ,Demirakca T, Rusu R , Naher H,  Petzoldt D , Runnebau B .Chlamydial serology in 1303 asymptomatic subfertile  couples. Human Reproduction, 12, 1464-1475, 1997.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060232&pid=S1690-3110200700020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">4. Boulanger JC, Hamdad F, Orfila J. Chlamydia trachomatis  urogenital infections in women. Best diagnostic approaches. Gynecol Obstet  Fertil.32(12):1064-74, 2004.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060234&pid=S1690-3110200700020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">5. Varela JA, Otero L, Junquera ML, Melon S, del Valle A, Vazquez  F. Research on sexually transmitted infections in asymptomatic heterosexual  males whose partners have cervical intraepithelial neoplasia. </font></span> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Actas  Dermosifiliogr 97(5):319-22, 2006 .</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060236&pid=S1690-3110200700020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">6.  Guerra-Infante F.M., Tapia-Yanez J.R., Lopez-Hurtado M., Flores-Medina S.,  Diaz-Garcia F.J. Infección por Chlamydia trachomatis en varones y su asociación  con las alteraciones ginecológicas de su compañera sexual. Rev Invest Clin. 57:  406-14, 2005.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060238&pid=S1690-3110200700020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">7.  Tortolero I., Sanz Valoración de una técnica de detección de anticuerpos  anti-chlamydia trachomatis en suero y en plasma seminal en pacientes con  parámetros sospechosos de Inflamación/Infección del tracto urogenital (Datos no  publicados).</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060240&pid=S1690-3110200700020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">8. Chlamydia and Apoptosis: Life and Death Decisions of an  Intracellular Pathogen. </font></span> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">Gerald  Byrne y David Ojcius. Nature Reviews </font></span> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">Microbiology, vol 2, N° 10, pág. 802, 2004.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060242&pid=S1690-3110200700020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana"><font size="2">9.  Tortolero I, Arata Bellabarba G, Osuna C J, Gómez Pérez R , Regadera J. Estrés  oxidativo y función espermática Rev Venez Endocrinol Metabol 3: 12-19; 2005.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060244&pid=S1690-3110200700020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; text-autospace; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"> <span style="color: rgb(35, 31, 32); font-family: Verdana" lang="EN-GB"> <font size="2">10. Brocklehurst P, Rooney G. Interventions for treating genital  chlamydia trachomatis infection in pregnancy (Cochrane Review) In : The Cochrane  Library, Issue 3,2002. Oxford :Update Software.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3060246&pid=S1690-3110200700020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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