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<journal-title><![CDATA[Revista Venezolana de Endocrinología y Metabolismo]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">Complicaciones agudas. Crisis  hiperglucémica.</p> </font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center">Dra. Ingrid Yépez, Dr. Roberto García P., Dr. Tomas Toledo.</p> </font></b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font SIZE="2" face="Verdana"><b>INTRODUCCIÓN</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Las urgencias relacionadas al control metabólico de la  glucemia en el paciente diabético son relativamente infrecuentes en la  actualidad, gracias a un mejor conocimiento e importancia de la adherencia al  tratamiento tanto por el paciente como por el médico e igualmente pueden  presentarse en los portadores de diabetes tipo 1 como de tipo 2. En líneas  generales, las complicaciones agudas de la diabetes son evitables y el  tratamiento a tiempo, siguiendo las pautas establecidas para ello, se traduce en  una menor morbimortalidad.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Tanto la hipoglucemia como las crisis hiperglucémica son  consideradas complicaciones agudas y debidas, habitualmente, a factores  precipitantes como son: fallas de cumplimiento del tratamiento, procesos  infecciosos asociados, estrés, ictus, dieta poco rigurosa, consumo excesivo de  alcohol y cocaína2. Por su lado, la cetoacidosis diabética (CAD) es una  complicación aguda de alta mortalidad que ocurre, anualmente, hasta en el 10-30%  de los pacientes con diabetes tipo 1 y en los diabéticos tipo 2 cuando se  exponen a un estrés intenso<sup>2,3</sup>.</p>     <p align="justify">El objetivo de este capítulo es unificar criterios en el  tratamiento correspondiente de dichas complicaciones y lograr de esta manera la  rápida estabilización y mejoría del paciente.</p>     <p align="justify"><b>HIPOGLUCEMIA</p> </b></font><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Constituye la complicación aguda más  temida, debido a las características que ella implica y está relacionada a una  diversidad de situaciones, aunque con mayor frecuencia es debida a la terapia  farmacológica recibida (bien sea con hipoglucemiantes orales [sulfonilureas] o  insulina), a la omisión o retraso de una comida y al ejercicio no habitual sin  ajuste terapéutico y aporte calórico apropiado; otras causas menos frecuentes se  listan en la <a href="#tab1">tabla 1</a> y en la <a href="#tab2">tabla 2</a> se  mencionan los distintos fármacos (según el grado de causalidad categorizado por  la evidencia)<sup>4</sup>.</font></p>     <p ALIGN="center"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab1.gif" width="548" height="264"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="tab2"><img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab2.gif" width="541" height="494"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La Asociación Americana de Diabetes  (ADA), en el año 2005, definió la hipoglucemia como </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>&quot;todo episodio anormal de bajas concentraciones  de glucemia que exponen al individuo a un riesgo potencial&quot;</b></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">,  y recomendó que a aquellos tratados con secretagogos o insulina, se calificara  de hipoglucemia cuando la concentración plasmática es igual o menor a 70mg/dL<sup>5</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Los síntomas clínicos varían, pero los  más comunes son: temblor, transpiración fría, visión borrosa y en casos  extremos, pérdida del conocimiento y convulsiones<sup>3</sup>.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">TRATAMIENTO DE LA HIPOGLUCEMIA</font></p> </b></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">La conducta depende de<sup>3,4</sup>: </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">a. Si la glucemia se encuentra entre 50 mg y 69 mg/dL, el  paciente debe ingerir inmediatamente 15 g de carbohidratos (CHO):</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Medio vaso o 120 cc de una gaseosa no dietética o jugo de  naranja azucarado o </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Dos galletas tipo María o cuatro caramelos. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Después comer o merendar si es el caso.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• b. Si la glucemia es menor de 50mg/dL el paciente debe  consumir 30 g de CHO:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Un vaso de 240cc de refresco no dietético, o </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">• Cuatro galletas María, u </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Ocho caramelos. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Luego merendar o comer si es el caso.</p>     <p align="justify">Luego de una hipoglucemia y su corrección </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">el paciente debe repetir la determinación de  glucemia 20 a 30 minutos después para conocer si el valor ya es normal, de lo  contrario repetir el consumo de CHO.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">c. Si el paciente es incapaz de tratar  su hipoglucemia, por si mismo o pierde el conocimiento y/o convulsiona, la  recomendación es no administrar ningún alimento por vía oral; en estos casos  (llamados hipoglucemia severa) el familiar debe estar en capacidad de inyectarle  glucagon 1mg por vía intramuscular o subcutánea; 15 a 20 minutos después, medir  la glucemia capilar y asegurar que la misma haya alcanzado valores iguales o  superiores a 100 mg/dL.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Una vez que el paciente recupera la  conciencia, debe ingerir alimento. Es importante hacer énfasis en el consumo  necesario de CHO sólo para corregir la hipoglucemia, a fin de evitar  hiperglucemia horas más tarde<sup>2,3</sup>.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">CRISIS HIPERGLUCÉMICA</p> </b>     <p align="justify">Las emergencias hiperglucémicas son las </font> <font face="Verdana"><font SIZE="2">endocrinopatías que más frecuentemente  requieren del ingreso a la unidad de cuidado intensivo y comprende dos entidades  que ocupan los extremos de la descompensación diabética</font><sup><font SIZE="2">7,8</font></sup></font><font size="2"><font face="Verdana">:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">• La cetoacidosis diabética (CAD)  caracterizada por acidosis metabólica (pH &lt;7,3), bicarbonato plasmático &lt;15 mmol/L,  glucemia &gt;250 mg/dL y presencia de cuerpos cetónicos en orina y/o plasma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">• El estado hiperosmolar hiperglucémico  (EHH) reemplaza a la antigua denominación de estado hiperomolar hiperglucémico  no cetósico y se caracteriza por hiperglucemia severa &gt;600 mg/dL,  hiperosmolaridad &gt;340 mOsm/kg con trazas o mínimas cantidades de cuerpos  cetónicos en orina y/o plasma.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Ambas condiciones permanecen como las  complicaciones metabólicas agudas más serias de la diabetes y todavía asociadas  a un notable exceso de mortalidad. El grado de alteración metabólica es lo  suficientemente severo como para justificar la hospitalización de emergencia,  corrección inmediata con la hidratación e insulina con la finalidad de aumentar  la probabilidad de una recuperación exitosa</font></font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">2,7,8</font></sup></font><font size="2"><font face="Verdana">.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La incidencia anual de la CAD y el EHH  es de 4,6 a 8 episodios x mil pacientes diabéticos. En cuanto a la mortalidad,  gracias a la cada vez mayor observación de las pautas estandarizadas de  tratamiento, en los últimos años se ha reducido a menos del 2% en la CAD con  mayor ocurrencia en los ancianos y en los pacientes con comorbilidades  amenazadoras de la vida<sup>8,9</sup>. En cuanto al EHH, la mortalidad a corto  plazo (28 días) se ha reducido a 11,6%<sup>9</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En los pacientes diabéticos tipo 1 la  mayor mortalidad ocurre en aquellos con edad &gt; de 30 años, quienes a su vez  presentan mayor incidencia de enfermedad microvascular (21%) o macrovascular  (10%)</font></font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">2,3</font></sup></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="justify">FISIOPATOLOGÍA</p> </b>     <p align="justify">El mecanismo básico en ambas complicaciones es una reducción  en la concentración neta de insulina acoplada simultáneamente al aumento de los  niveles de hormonas contrarreguladoras (glucagón, cortisol, hormona de  crecimiento y catecolaminas)<sup>1,10,11</sup>. Esta asociación conduce a una  alteración en la producción y utilización de la glucosa y a un incremento de la  lipólisis, con elevación de los niveles de ácidos grasos libres, que son  oxidados a cuerpos cetónicos, dando lugar a la cetogénesis y acidosis metabólica <b>(<a href="#fig1">Figura 1</a>)</b>.</p>     <p align="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11fig1.gif" width="568" height="424"></a></p>     
<p align="justify">La presencia de cantidades residuales de insulina en el EHH,  demostrada por la elevación de los niveles basales y estimulados de péptido C,  minimiza la cetosis, pero no controla la hiperglucemia lo cual conduce a una  deshidratación severa por perdida de agua, sodio potasio y otros electrolitos.  Asimismo, estos factores aunados a otras comorbilidades (infecciones,  cardiopatía isquémica, diarreas agudas, entre otras) aumentan el riesgo de  padecerla en formas más severas.</p> <b>     <p align="justify">CLÍNICA</p> </b>     <p align="justify">Los síntomas se presentan de forma abrupta en la CAD pero  insidiosa en la crisis hiperosmolar. Con frecuencia en la primera se presentan  nauseas y vómitos, alteraciones del estado mental que van desde el alerta hasta  la obnubilación y coma. En casos severos, es posible apreciar la respiración de  Kussmaul y aliento cetósico. El factor precipitante con frecuencia es el mal  control metabólico seguido de las infecciones<sup>2</sup>, por tanto es  importante investigar si existe algún proceso infeccioso así no tengan fiebre.  Entre otros factores precipitantes se han descrito<sup>2,7,8,10</sup>: la  omisión del tratamiento que ocurre en un alto porcentaje de pacientes de manera  intencional o regular, abuso de alcohol, traumatismo, infarto del miocardio,  embolismo pulmonar y drogas que alteren el metabolismo de los carbohidratos como  corticosteroides, agentes simpaticomiméticos, bloqueadores alfa y beta  adrenérgicos, asimismo, el uso excesivo de diuréticos en edades avanzadas. En el  caso de la crisis hiperosmolar a menudo se presentan síntomas de desarrollo más  lento, tales como poliuria, polidipsia y pérdida de peso. En ambos casos, si hay  dolor abdominal, pensar en un abdomen agudo, aunque esta situación es más  frecuente en niños.</p> <b>     <p align="justify">DIAGNÓSTICO</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sugerido por la clínica, implica una historia cuidadosa con  un examen físico minucioso, donde deben buscarse signos de deshidratación de  piel y mucosas, evaluar signos vitales, frecuencia respiratoria y precisar el  estado mental, renal y cardiovascular. En la <a href="#tab3">tabla 3</a> se  resumen las características distintivas en la variables bioquímicas y estado de  conciencia entre los diversos grados de la CAD y el EHH.</p>     <p align="center"><a name="tab3"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab3.gif" width="554" height="196"></a></p> <b>     
<p align="justify">EXÁMENES DE LABORATORIO</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Al ingreso del paciente y con carácter de urgencia,  solicitar:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Glucemia y cuerpos cetónicos en sangre y orina </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Electrolitos, urea y creatinina </p>     <p align="justify">• Gases arteriales </p>     <p align="justify">• Hematología completa</p>     <p align="justify">Los valores de pH y los niveles de bicarbonato orientan el  tratamiento y el seguimiento del paciente (ver <a href="#tab3">tabla 3</a>). Las  diferencias en los parámetros bioquímicos establecidas entre la CAD y el EHH se  listan en la <a href="#tab4">tabla 4</a>.</p>     <p align="center"><a name="tab4"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab4.gif" width="541" height="555"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se necesita obtener muestras para cultivo de orina, sangre u  otros líquidos o secreciones en caso de sospecha clínica de algún proceso  infeccioso. </p>     <p align="justify">Los pacientes con CAD severa, presentan niveles de  bicarbonato &lt; de 10mEq/L y/o pH&lt; 7,0: osmolaridad &gt; de 330 mOsm Kg y  obnubilación mental. Durante el seguimiento, la glucemia se medirá cada hora,  luego cada 2 horas y dependiendo de la severidad del cuadro clínico se decidirá  cuando espaciar a cada 4-6 horas. Los electrolitos y gases arteriales deberán  ser medidos cada 4-6 horas, igualmente de acuerdo a la severidad del caso.</p> <b>     <p align="justify">TRATAMIENTO</p>     <p align="justify">Objetivos</b>2: </p>     <p align="justify">1. Mantener el volumen circulatorio y de perfusión tisular. </p>     <p align="justify">2. Disminuir los niveles de glucemia y osmolaridad plasmática  en forma gradual. </p>     <p align="justify">3. Corregir el desequilibrio hidroelectrolítico. </p>     <p align="justify">4. Eliminar los cuerpos cetónicos, séricos y urinarios. </p>     <p align="justify">5. Identificar y tratar los eventos desencadenantes.</p>     <p align="justify">El tratamiento se sustenta en la administración de insulina,  hidratación adecuada con reposición de electrolitos de acuerdo a las  recomendaciones de la ADA (<a href="#tab5">Tabla 5</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab5"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab5.gif" width="454" height="506"></a></p>     
<p align="justify">Es importante considerar que el éxito del tratamiento se basa  en un diagnóstico temprano, la identificación del factor precipitante, el inicio  intensivo de hidratación y luego el mantenimiento, así como la dosificación  preferiblemente con dosis bajas pero continuas de insulina.</p>     <p align="justify">No menos importante es considerar que es clave la conducta y  vigilancia estricta por parte del personal medico y enfermería las primeras  10-12 horas<sup>13</sup>. No se deben planificar indicaciones para varias horas,  ya que la situación debe ser reevaluada, inicialmente cada hora y luego cada 2  horas hasta que se evidencie una franca mejoría de todos los parámetros, a  partir de la cual los controles podrán espaciarse cada 4-6 horas. </p> <b>     <p align="justify">TRATAMIENTO DE LA CETOACIDOSIS EN DIABETES TIPO1 Y TIPO2<sup>13,14</sup></p> </b>     <p align="justify">1. Suspender la insulina cristalina subcutánea. </p>     <p align="justify">2. Medición horaria de los niveles de glucemia y de cetonas  urinarias cada 4 horas.</p>     <p align="justify">3. Solución dextrosa al 5% por via EV preferiblemente por  bomba de infusión.</p>     <p align="justify">4. Insulina cristalina 0,5 U/mL en solución dextrosa al 5%.</p>     <p align="justify">5. Según los cambios de la concentración horaria de la  glucemia, se realizaran modificaciones en las 2 infusiones&nbsp; de acuerdo a lo  reseñado en la tabla 6.</p>     <p align="center"><a name="tab6"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11tab6.gif" width="397" height="294"></a></p> <font COLOR="#221e1f"><b>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">RECOMENDACIONES GENERALES</p> </b>     <p align="justify">El éxito del tratamiento de ambas condiciones requiere de la  corrección de la hidratación, hiperglucemia y desequilibrio electrolítico; la  identificación y corrección de los eventos mórbidos precipitantes y,  especialmente, el monitoreo frecuente del paciente como se ha establecido en el  protocolo correspondiente<sup>15</sup><b> (<a href="#fig2">Figura 2</a>)</b>.</p>     <p align="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11fig2.gif" width="578" height="416"></a></p> <b>     
<p align="justify">HIDRATACIÓN</p> </b>     <p align="justify">Se iniciará con solución salina al 0,9%, tanto en el caso de  cetoacidosis como en el de crisis hiperosmolar, suministrando en forma rápida  1000-2000 cc. A continuación, es posible sustituir por una solución salina al  0,45% o continuar con 0,9% dependiendo de los niveles de sodio y la situación  hemodinámica del paciente. Usualmente se administrarán adicionalmente 500-1000  cc en el curso de las próximas 2 horas, después de las cuales se realizarán los  ajustes necesarios, calculando la reposición de las pérdidas en 24 horas. Una  vez que la glucemia se ha reducido a menos de 250 mg/dL se iniciarán soluciones  glucosadas al 5% o de 0,45% con dextrosa al 5%. La determinación del sodio  plasmático orientará el cambio del tipo de solución. Es importante calcular la  osmolaridad efectiva para la cual se aplica la siguiente fórmula: 2[sodio (mEq/L)  + glucosa (mg/ dL)]/<sup>18</sup>. Una osmolaridad efectiva mayor de 320 mOsm/L  se relaciona con estupor y coma. En la pirámide del tratamiento y de acuerdo al  protocolo recomendado por la ADA para estos casos, la base fundamental es la  hidratación, seguida por las otras recomendaciones con igual grado de evidencia<sup>2,15,16</sup> <b>(<a href="#fig3">Figura 3</a>)</b></p>     <p align="center"><b><a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v10s1/art11fig3.gif" width="330" height="297"></a></p>     
<p align="justify">INSULINA</p> </b>     <p align="justify">Actualmente, las dosis de insulina son más bien pequeñas,  pero repetidas<sup>15,17,18</sup>. </p>     <p align="justify">Inicialmente cada hora preferiblemente por vía intravenosa o  intramuscular, ya que en caso de deshidratación severa disminuye la absorción  subcutánea. En caso de shock hipovolémico solo debe usarse la vía endovenosa. La  administración de insulina por bomba de infusión continua es la forma más  conveniente.</p>     <p align="justify">Se iniciará el aporte de insulina regular a razón de 0,1  unidad/ kg/hora pudiéndose adicionar bolus de 0,15 UI/kg. Una vez obtenido  niveles de glucosa de 250-300 mg/dL, la dosis de insulina puede ser reducida a  0,05 UI/kg hasta lograr estabilizar la glucemia, distanciándose dosis de aporte  de insulina cada 2-4 o 6 horas.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">ELECTROLITOS SÉRICOS</p> </b><i>     <p align="justify">Potasio. </i>La hiperosmolaridad por la hiperglucemia causa  salida de agua y potasio del espacio intracelular al extracelular, por lo que  pudieran apreciarse valores normales de potasio en presencia de un déficit real,  el cual se acentúa por la falta de insulina, la acidosis, las pérdidas renales  que ocurren por la diuresis osmótica e hiperaldosteronismo secundario. Es de  hacer notar que si los niveles de potasio son &lt; de 3,3 mEq/L el aporte de  insulina debe posponerse hasta corregir el déficit, para evitar así la génesis  de arritmias y paro cardíaco por hipopotasemia.</p>     <p align="justify">Se sugiere administrar de 20-40 mEq/L si el nivel de potasio  es &lt;4 mEq/L y de 10-20 mEq/L si la concentración es mayor de esa cifra. </p> <i>     <p align="justify">Bicarbonato. </i>Revisiones actuales no recomiendan su uso  rutinario en la CAD, ya que la acidosis tiende a corregirse con la hidratación y  terapia insulínica. Su empleo es controversial pero tiende a ser favorecido  cuando el pH es &lt;7,0 y la vida del paciente esta en peligro.</p>     <p align="justify">A valores de pH de 6,9-7, suministrar 50 mmol de NaHCO</font><font COLOR="#221e1f"><sub>3 </sub>e infundir en 1 hora. Si el pH es &lt;6,9, suministrar a razón de 100 mmol a  razón de 50mmol/hora recomendándose la corrección en 4 horas.</p> <i>     <p align="justify">Fosfato. </i>Su empleo es controversial y está indicado  cuando la fosfatemia es &lt; de 1,5 a 2 mg/dL después de 6 a 8 horas de iniciado el  tratamiento de la acidosis, en presencia de calcemia normal. Se recomienda  suministrar de 20 a 30 mEq de fosfato potásico. Se duplica la dosis en pacientes  con desnutrición severa y/o en alcohólicos.</p> <b>     <p align="justify">COMPLICACIONES DE LA TERAPIA</p>     <p align="justify">Hipoglucemia e hipopotasemia. </p> </b>     <p align="justify">Antes del advenimiento de los protocolos de dosis baja de  insulina esta complicación era observada en mas del 25% de los pacientes, sin  embargo, la hipoglucemia continúa siendo una complicación potencial de la  terapia insulínica, situación que es controlada con el uso de soluciones  glucosadas cuando la glucemia se aproxima a 250 mg/dL y será necesario reducir  la velocidad de infusión de insulina. Asimismo, la adición de potasio en la  hidratación y su monitoreo frecuente durante todas las fases de la terapia de la  CAD y el EHH, deberían reducir la incidencia de hipopotasemia.</p> <b>     <p align="justify">Edema cerebral. </p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es una complicación rara, pero frecuentemente fatal que  ocurre de 0,7 a 1% de los niños con CAD. Es mas común en niños con diagnóstico  reciente. Se caracteriza por el deterioro del nivel de conciencia, lo cual puede  conducir rápidamente a convulsión, cambios papilares, bradicardia y paro  respiratorio. Siendo consecuencia de cambios osmóticos del sistema nervioso  central, cuando se reduce rápidamente la osmolaridad plasmática en el  tratamiento de la CAD y del EHH. Acidosis hiperclóremica. La acidosis metabólica  hiperclóremica con intervalo aniónico normal está presente en, aproximadamente,  10% de los pacientes con CAD; sin embargo, está casi uniformemente presente  después de la resolución de la acetonemia. Esta puede ser exagerada por la  administración excesiva de NaCl, por lo que se recomienda la hidratación por vía  oral tan pronto como sea posible.</p> <b>     <p align="justify">CONCLUSIONES</p> </b>     <p align="justify">La mayoría de las emergencias hiperglucémicas son evitables.  Gran parte de este reto es asegurar el cumplimiento del tratamiento apropiado de  los pacientes diabéticos para prevenir estas complicaciones, lo cual incluye: un  mayor esfuerzo en la educación con una comunicación más efectiva, tanto en los  pacientes diabéticos como en sus familiares, médicos y todos aquellos que  participan en el cuidado y atención del paciente diabético.</p>     <p align="justify">La observación tan común que se ha suspendido el tratamiento  por razones económicas es el factor precipitante más frecuente, junto con las  transgresiones alimenticias.</p> <b>     <p align="justify">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</p> </b>     <!-- ref --><p align="justify">1. Kearney T, Dang C. Diabetic and endocrine emergencies.  Postgrad Med J 2007;83:79-86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076014&pid=S1690-3110201200040001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. American Diabetes Association. Hyperglycemic Crises in  Diabetes. Diabetes Care 2004;27(suppl 1):S94-S102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076015&pid=S1690-3110201200040001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Smith CP. Diabetics Ketoacidosis. Curr Paediatrics 2006;  16:111-116.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076016&pid=S1690-3110201200040001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Cryer PE, Axelrod L, Grosmman AB, Heller SR, Montori VM, et  al. Evaluation and management of adult hypoglicemic Disorders: and Endocrine  Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab 2009;94:709-728.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076017&pid=S1690-3110201200040001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. American Diabetes Association. Defining and Reporting  Hypoglycemia in Diabetes: A report from the American Diabetes Association  Workgroup on Hypoglycemia. Diabetes Care 2005;28:1245-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076018&pid=S1690-3110201200040001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Murad MH, Coto Yglesias F, Wang AT, Mullan RJ, Elamin M,  et al. Drug-induced hypoglycemia: a systematic review. J Clin Endocrinol Metab  2009;94:741–745&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076019&pid=S1690-3110201200040001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. American Diabetes Association. Hyperglycaemic crisis in  patients with diabetes mellitus. Diabetes Care 2002; 25: 154 – 170.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076020&pid=S1690-3110201200040001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Kitabchi AE, Umpierrez GE, Fisher JM, Murphy MB, et al. Thirty years of Personal experience in Hyperglycemic Crises: Diabetic  Ketoacidosis and Hyperglycemic Hyperosmolar State. J Clin Endocrinol Metab  2008;93:1541–52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076021&pid=S1690-3110201200040001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Chen HF, Wang CY, Lee HY, See TT, Chen MH, Jiang JY, Lee  MT, Li CY. Short- term case fatality rate and associated factors among  inpatients with diabetic ketoacidosis and hyperglycemic hyperosmolar state: a  hospital-based analysis over a 15-year period. Intern Med. 2010;49(8):729-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076022&pid=S1690-3110201200040001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Kitabchi AE, Umpierrez GE, Miles JM, Fisher JM.  Hyperglycemic crises in adult patients with diabetes. Diabetes Care  2009;32:1335-43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076023&pid=S1690-3110201200040001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Peyrot M, Rubin RR, Kruger DF, Travis LB. Correlates of  insulin injection omission. Diabetes Care 2010; 33:240-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076024&pid=S1690-3110201200040001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Kitabchi AE, Umpierrez GE, Murphy MB, Barrett EJ,  Kreisberg RA, Malone JI, Wall BM. Management of hyperglycemic crises in patients  with diabetes. Diabetes Care 2001;24:131–153.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076025&pid=S1690-3110201200040001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Tokuda Y, Omata F, Tsugawa Y, Maesato K, Momotura K,  Fujinuma A, Stein GH, Cook EF. Vital sign triage to rule out diabetic  ketoacidosis and non-ketotic hyperosmolar syndrome in hyperglycemic patients.  Diabetes Res Clin Pract 2010;87:366-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076026&pid=S1690-3110201200040001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Newton CA, Reskin P. Diabetic ketoacidosis in type 1 and  type 2 diabetes mellitus. Clinical and biochemical differences. Arch Inter Med  2004;164:1925-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076027&pid=S1690-3110201200040001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Kitabchi AE, Umpierrez GE, Murphy MB, Kreisberg RA.  Hyperglycemic crises in adult patients with diabetes: a consensus statement.  Diabetes Care 2006;29:2739–2748.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076028&pid=S1690-3110201200040001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Sociedad Venezolana de Endocrinología y Metabolismo.  Consenso nacional de diabetes tipo 2. Venezuela 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076029&pid=S1690-3110201200040001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Sociedad Venezolana de Endocrinología. Guía Práctica para  el Uso de la Insulina en Diabetes Mellitus tipo 2. Caracas, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076030&pid=S1690-3110201200040001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Goyal N, Miller JB, Sankey SS, Mossallam U. Utility of  initial bolus insulin in the treatment of diabetics ketoacidosis. J Emerg Med  2010; 38:422-427, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3076031&pid=S1690-3110201200040001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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