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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Talla baja: enfoque diagnóstico y bases terapéuticas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Short stature is a complaint of increasing frequency in pediatrics. Given the diverse etiology of growth failure, the pediatrician must be able to make a correct assessment of the growth and development of children, including a complete medical history, physical examination and a proper auxological assessment with a carefully monitoring of their growth rate. This way, any further examination shall be designed to confirm a diagnostic suspicion. Although most patients will have an idiopathic short stature, in about 5% of cases we will find pathology. The therapeutic approach should always be oriented to the cause. There are therapies that can improve the final height but have precise indications and are not exempt from complications. A healthy lifestyle and a positive psychosocial environment, allow the child to develop his full genetic potential.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Talla baja: enfoque diagnóstico y bases terapéuticas.</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Joel Riquelme, Jeannette Linares, Verónica Mericq.</b></p>     <p ALIGN="justify">Instituto de Investigaciones Materno Infantil. Universidad de  Chile, Santiago de Chile, Chile.</p>     <p ALIGN="justify">Dirigir correspondencia a: Verónica Mericq, Email: <a href="mailto:vmericq@med.uchile.cl">vmericq@med.uchile.cl</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify">La talla baja es un motivo de consulta cada vez más frecuente  que el pediatra debe pesquisar. La evaluación debe incluir una historia clínica  completa, examen físico con una correcta evaluación auxológica y un seguimiento  adecuado de la velocidad de crecimiento. De esta forma, los exámenes  complementarios irán orientados a confirmar una sospecha diagnóstica. En países  desarrollados la mayoría de los pacientes que consulta por talla baja  corresponderá a retraso constitucional del crecimiento o a una talla baja  familiar, sin embargo, en alrededor de un 5% de los casos estaremos frente a  patología como por ejemplo desnutrición, malabsorción, enfermedades sistémicas y  sus tratamientos, déficit de hormona de crecimiento y enfermedades genéticas  entre otras. El enfoque terapéutico, debe estar siempre orientado a la causa.  Existen terapias que pueden mejorar la estatura final pero tienen indicaciones  precisas y no están exentas de complicaciones. Un estilo de vida saludable y un  ambiente psicosocial favorable, permitirán que el niño desarrolle al máximo su  potencial genético.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: talla baja, velocidad de crecimiento,  hormona de crecimiento.</p>     <p ALIGN="center"><b>Short stature: diagnostic approach and therapeutic basis.</b></p>     <p ALIGN="justify"><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Short stature is a complaint of increasing frequency in  pediatrics. Given the diverse etiology of growth failure, the pediatrician must  be able to make a correct assessment of the growth and development of children,  including a complete medical history, physical examination and a proper  auxological assessment with a carefully monitoring of their growth rate. This  way, any further examination shall be designed to confirm a diagnostic suspicion.  Although most patients will have an idiopathic short stature, in about 5% of  cases we will find pathology. The therapeutic approach should always be oriented  to the cause. There are therapies that can improve the final height but have  precise indications and are not exempt from complications. A healthy lifestyle  and a positive psychosocial environment, allow the child to develop his full  genetic potential.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: short stature, growth rate, growth hormone.</p>     <p ALIGN="justify">Articulo recibido en: Diciembre 2013. Aceptado para  publicación en: Noviembre 2014.</p>     <p ALIGN="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">La estatura es un parámetro auxológico muy útil para  determinar el estado de salud de un niño. En este sentido el retraso del  crecimiento puede ser la manifestación más precoz de patologías congénitas y  adquiridas.</p>     <p ALIGN="justify">La estatura tiene una herencia multifactorial, modulada por  la acción de varias hormonas y factores de crecimiento que tienen un rol  diferente en la vida pre y postnatal. Se ve influenciada además por factores  ambientales como la alimentación y un adecuado entorno afectivo y psicosocial.  Todo lo anterior da cuenta de que el crecimiento longitudinal es un proceso  continuo, pero no lineal, que se va modificando tanto en ganancia absoluta como  en velocidad en las distintas etapas de la vida<sup>1</sup>. Así por ejemplo en  el primer año de vida se espera una ganancia promedio de longitud de 25cm, y de  12 cm en el segundo año. Talla baja se define como una longitud o estatura menor  al percentil 3 o menor a -2 desviaciones estándar (DE) para la edad y sexo,  respecto a la media de la población de referencia<sup>2</sup>.</p>     <p ALIGN="justify"><b>EVALUACIÓN INICIAL DEL NIÑO CON TALLA BAJA</b></p>     <p ALIGN="justify">El enfrentamiento inicial de un niño con talla baja debe  considerar la evaluación de una serie de indicadores de crecimiento, que nos  permitirán hacer una estimación aproximada de los cambios somáticos que  experimenta el paciente en el tiempo. Dentro de éstos cabe destacar:</p>     <p ALIGN="justify"><b>1. Curva de crecimiento</b>: es de vital importancia  contar con curvas de referencia poblacional actualizadas y aplicables a la  realidad local. En el caso particular de Chile, frente a la ausencia de curvas  poblacionales validadas, el MINSAL (Ministerio de Salud del Gobierno de Chile)  ha sugerido que los niños chilenos sean evaluados con las curvas de la OMS, que  establecen al lactante alimentado con leche materna como patrón de referencia  para determinar el crecimiento adecuado hasta los 5 años3. Luego se puede  utilizar las curvas NCHS, recordando que éstas representan a población  norteamericana, de estrato socioeconómico medio y alto, alimentados con  fórmula4. Venezuela cuenta con curvas de crecimiento propias (de FUNDACREDESA).  El Primer Estudio Nacional de Crecimiento y Desarrollo Humano de la República de  Venezuela se levantó entre los años de 1981 y 1987 y fue publicado  definitivamente en el año de 1995. El Segundo Estudio Nacional de Crecimiento y  Desarrollo Humano de la República Bolivariana de Venezuela fue llevado a cabo  entre los años 2007-2012 y ha permitido contar patrones antropométricos propios  para evaluar el crecimiento de los niños venezolanos.</p>     <p ALIGN="justify"><b>2. Medición de la estatura</b>: respecto a la talla, las  medidas deben ser obtenidas en forma correcta, con el paciente descalzo y con  instrumentos adecuados, usando un estadiómetro fijo a la pared con barra móvil  en 90° y escala métrica, desde los dos años, y con infantómetro (podómetro) para  medición de talla en decúbito en lactantes. Recordar que en la transición de  medición en decúbito a evaluación de pie, no debiera existir una diferencia  mayor a 2 cm.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>3. Talla absoluta</b>: Una talla menor a -3 DE, debe  considerarse siempre como patológica, mientras que la mayoría de los niños que  crecen entre percentil 3 y 5, en general no tienen patología y corresponden a  variantes normales (talla baja familiar y/o retraso constitucional del  desarrollo). </p>     <p ALIGN="justify"><b>4. Velocidad de crecimiento</b>: expresada en cm/año,  constituye uno de los elementos críticos en la evaluación de un paciente con  talla baja. Una velocidad de crecimiento normal, es un buen y precoz indicador  de salud en un niño. Debe ser establecida en un período no menor a 3 meses en el  lactante y a 6 meses en el niño mayor1. Hay que considerar que en los primeros  dos años de vida un sujeto adquiere el carril de crecimiento que corresponde a  su carga genética, por lo tanto, en ese período pueden ocurrir cambios en la  curva de crecimiento (canalización). Posteriormente y hasta el inicio del  desarrollo puberal, no es habitual cambiar de carril de crecimiento y siempre  amerita evaluación. Cabe señalar que luego de los 2 años no debieran producirse  cambios en la curva de crecimiento &gt;0,25DE/año5. La velocidad de crecimiento  varía en las distintas etapas de la vida (ver <a href="#tab1">tabla I</a>) y es importante destacar  que su valor mínimo se alcanza en edad escolar previa al inicio puberal y no  debe ser inferior a 4 cm/año.</p>     <p ALIGN="center"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02tab1.gif" width="344" height="291"></a></p>     
<p ALIGN="justify"><b>5. Relación Peso/Talla</b>: es importante evaluar la talla  de un niño en el contexto de su curva de peso. Así por ejemplo, aquel paciente  en el cual se comprometió primero el peso y luego la talla, orienta a una  enfermedad sistémica como causa del hipocrecimiento (enfermedades renales,  cardíacas, pulmonares, desnutrición o malabsorción). Por el contrario, una talla  baja asociada a un incremento de peso, hace necesario descartar una patología  endocrina, como déficit de hormona de crecimiento, hipotiroidismo,  hipercortisolismo, entre otras.</p>     <p ALIGN="justify"><b>6. Talla diana o carga genética</b>: la talla final de un  niño tiene relación directa con la estatura de sus padres, la cual debe ser  medida por el pediatra y no solo referida anamnesticamente. En el caso de  evaluar una niña, la carga genética se determina: [(talla padre-13 cm) + talla  madre]/2 y en el caso de los niños: [talla padre + (talla madre +13 cm)]/2.  Luego se grafica en la curva de crecimiento y se dibuja el rango de 1 desviación  estándar que para hombre corresponde a +/- 7 cm y en el caso de las mujeres, a  +/- 5 cm. <a href="#fig1">Figura Nº 1</a>. Curva de crecimiento normal.</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02fig1.gif" width="342" height="558"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Una vez establecido el diagnóstico de talla baja, se debe  precisar su causa, para lo cual se procederá a efectuar una exhaustiva anamnesis  y examen físico, junto con exámenes complementarios de laboratorio e imágenes.  De esta forma podremos catalogar las causas de talla baja como Idiopáticas (sin  causa reconocible) o Patológicas, que a su vez pueden ser primarias (trastornos  del crecimiento que afectan directamente al cartílago de crecimiento) o  secundarias a condiciones ambientales o patología sistémica (ver <a href="#tab2">tabla II</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="tab2"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02tab2.gif" width="517" height="643"></a></p>     
<p ALIGN="justify"><span style="text-transform: uppercase"><b>Anamnesis y Examen</b></span></p>     <p ALIGN="justify">físico En la anamnesis de un paciente con talla baja se  deberá precisar antecedentes perinatales como enfermedades y noxas maternas  durante el embarazo, crecimiento intrauterino, edad gestacional, peso y talla al  nacer, posibles lesiones del parto, entre otras. En relación a los antecedentes  personales se debe consignar el tiempo de evolución de baja estatura, desarrollo  psicomotor, encuesta y estado nutricional, desarrollo puberal, uso de fármacos  y/o drogas, comorbilidades, hábitos de vida, actividad deportiva, horas de  descanso y el entorno social. Los antecedentes familiares son importantes ya que  la herencia influye de forma significativa en la talla, debiendo objetivarse la  talla parental y la de familiares directos (medir toda vez que sea posible), así  como la edad de desarrollo puberal de ambos padres, edad de menarquia de la  madre, consanguinidad y enfermedades familiares de posible carácter genético.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El examen físico de un niño con talla baja debe incluir una  detallada evaluación auxológica de peso (P), talla (T), relación P/T, y  proporciones corporales: circunferencia craneana, envergadura, talla sentado,  segmento superior (SS), segmento inferior (SI), relación SS/SI, distancia  acromion-olécranon, olécranon-radio. Todas estas medidas están estandarizadas  por edad y sexo para una población determinada. El SI corresponde a la distancia  entre sínfisis pubiana y el suelo. El SS se obtiene restando a la talla el SI.  La relación SS/SI normalmente declina con la edad, alcanzando aproximadamente  1,7 en recién nacidos y 1 desde los 10 años hasta la vida adulta. La envergadura  se mide con los brazos en extensión completa y abducción de 90º; en condiciones  normales esta medición es más corta que la estatura en pacientes prepuberales y,  luego de la pubertad, se hace ligeramente superior a la talla<sup>1</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El estudio de proporciones corporales es de especial  relevancia, ya que existen patologías que se caracterizan por un crecimiento  disarmónico, como es el caso de las displasias esqueléticas. Así por ejemplo, en  las acondroplasias e hipocondroplasias se observa un acortamiento rizomélico de  extremidades, mientras que la haploinsuficiencia del gen SHOX (short stature  homeobox) se asocia a acortamiento mesomélico de las extremidades (Síndrome de  Leri-Weill), ver <a href="#fig2">figura Nº 2</a>. Por otro lado, un paciente con talla baja  proporcionada y una relación P/T normal a aumentada puede asociarse a endocrinopatías como déficit de hormona de crecimiento, hipotiroidismo o  Síndrome de Cushing.Una talla baja proporcionada con una relación P/T disminuida  puede asociarse a patologías con un mayor gasto metabólico (cardiopatía,  insuficiencia hepática, insuficiencia renal) o malabsorción. Los signos  carenciales de esta última deben ser buscados activamente en el examen físico,  así como también una adecuada evaluación del grado de desarrollo puberal.</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02fig2.gif" width="336" height="332"></a></p>     
<p ALIGN="justify">El examen físico segmentario debe buscar dismorfias y  fenotipos que orienten a algún síndrome genético asociado a talla baja, como  Síndrome de Turner (cuello alado, cúbito valgo, implantación baja del cabello,  coartación aórtica, malformaciones renales), Síndrome de Noonan (cuello corto,  orientación antimongoloide de hendiduras palpebrales, estenosis pulmonar,  malformaciones torácicas y esternales), Síndrome de Silver-Rusell (facie  triangular, historia de restricción del crecimiento intrauterino)<sup>6</sup>.  Otros síndromes genéticos asociados a talla baja se detallan en la  <a href="#tab3">tabla III</a>.</p>     <p ALIGN="center"><a name="tab3"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02tab3.gif" width="518" height="605"></a></p>     
<p ALIGN="justify"><span style="text-transform: uppercase"><b>Estudio  complementario</b></span></p>     <p ALIGN="justify">El estudio complementario debe ser orientado según los  hallazgos de la anamnesis, examen físico y auxológicos con el fin de establecer  un diagnóstico etiopatogénico<sup>2</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">En aquellos pacientes con talla baja en los que la historia y  examen físico no orienten a una causa en particular, el pediatra debe solicitar  exámenes generales que se detallan a continuación:</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Hemograma/VHS: la talla baja puede asociarse a anemia,  talasemia, hemoglobinopatías, infecciones subagudas y crónicas, enfermedad  inflamatoria intestinal y otros procesos inflamatorios crónicos.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Creatinina, electrolitos plasmáticos, Ca/P plasmático,  gases venosos, orina completa: la enfermedad renal crónica puede asociarse a  talla baja, incluso en ausencia de otros síntomas de enfermedad. En niños &lt; de 3  años con hipocrecimiento se debe tener presente la acidosis tubular renal como  causa de hipocrecimiento de origen renal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">&#8722; Albúmina, glicemia, pruebas hepáticas: para descartar  enfermedad hepática.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; IgA total, anticuerpos IgA antitransglutaminasa e IgA  antiendomisio: un 2-8% de los niños con talla baja sin síntomas  gastrointestinales tienen enfermedad celíaca. Este porcentaje puede aumentar a  un 19-59% si las otras causas de talla baja han sido ya descartadas. Se debe  recordar que entre un 7-10% de los pacientes con enfermedad celíaca tienen  déficit de IgA, por lo que ésta debe ser siempre solicitada junto al estudio  serológico específico<sup>5</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Radiografía de Carpo: para determinación de edad ósea y, a  través de ésta, predicción de talla adulta. Debe ser solicitada a todos los  pacientes con talla baja. Además es útil para evaluar anormalidades óseas  asociadas a Sd. Leri-Weill o a raquitismo.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; TSH y T4 libre: para descartar hipotiroidismo primario,  dada su prevalencia en población general. En caso de estar alteradas, completar  estudio con anticuerpos antitiroideos (tiroiditis autoinmune) y, en caso de  existir bocio, con ecografía tiroídea.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Parasitológico seriado de deposiciones: como causa de  malabsorción secundaria. Existe una serie de exámenes de segunda línea, que  pueden ser solicitados por el pediatra en caso de que el estudio inicial sea  negativo, aunque pueden ser pedidos desde el principio en caso de encontrar  hallazgos que ameriten su solicitud5.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Cariotipo: en caso de dismorfias sugerentes de síndromes  cromosómicos asociados a talla baja. El diagnóstico de Síndrome de Turner  (prevalencia de 1:2000) debe ser considerado en toda niña con talla baja sin  causa aparente. En varones con talla baja debe solicitarse si ésta se asocia a  anomalías genitales, retraso del desarrollo psicomotor o RCIU severo sin  crecimiento compensatorio posterior.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Estudio de eje Somatotropo: el déficit de hormona de  crecimiento (HC) tiene una prevalencia de 1:2500-1:6000. Dado que la HC  circulante se secreta en pulsos durante el día, su determinación en condiciones  basales no es de utilidad cuando se sospecha deficiencia. Su estudio se basa en  la determinación de niveles plasmáticos de factores de crecimiento de síntesis  hepática (o de sus proteínas transportadoras), dependientes de la hormona de  crecimiento. Así se puede medir IGF-1 e IGFBP-3. Debe recordarse que los niveles  de IGF-1 son dependientes de la HC y varían según edad y sexo, pero también  dependen del estado nutricional y la función hepática. Como los valores de IGF-1  aumentan progresivamente con la pubertad, deben ser siempre correlacionados con  el grado de maduración ósea, más que con la edad cronológica7. Si los valores de  IGF-1 y/o IGFBP-3 están bajos, se sugiere efectuar una prueba de estimulación de  HC (clonidina, L-dopa, arginina, glucagón, ejercicio o insulina). Ésta solo debe  ser indicada por el especialista. Si a pesar de la estimulación los niveles de  HC son menores de 5 ng/ml (medidos por ICMA), es altamente probable el  diagnóstico de déficit de hormona de crecimiento.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Radiografía de esqueleto: debe solicitarse siempre dentro  del estudio de un paciente con talla baja desproporcionada con el fin de  descartar una displasia esquelética8. El estudio radiológico debe incluir cráneo  (proyección PA y lateral), columna total (AP y lateral), tórax (AP), pelvis (AP),  huesos largos (1 brazo y 1 pierna AP), mano izquierda (PA). Algunos de los  hallazgos posibles de encontrar son craneosinostosis, platispondilia (en  osteogénesis imperfecta), el estrechamiento de la distancia interpeduncular  caudal de la columna (en la hipocondroplasia), retraso de osificación de huesos  púbicos (condrodistrofia neonatal), la deformidad de Madelung (incurvamiento del  radio y subluxación cubital distal observada en la discondrosteosis de Leri-Weill),  entre otras (ver <a href="#fig2">figura Nº 2</a>).</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Neuroimagen: RNM cerebral solo en caso de sospecha de  lesión intracraneana, defectos de línea media, déficit de HC o hipopituitarismo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>ORIENTACIÓN DIAGNÓSTICA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Una vez es evaluada la curva de crecimiento, la  antropometría, la talla diana (carga genética), la historia familiar y la edad  ósea, será posible orientar el estudio etiológico en la mayoría de los pacientes  con talla baja1. A continuación se detalla un algoritmo de evaluación (ver  <a href="#fig3">figura Nº3</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02fig3.gif" width="517" height="431"></a></p>     
<p ALIGN="justify"><b>Talla Baja Idiopática (TBI)</b></p>     <p ALIGN="justify">Se define como una condición en la cual la talla de un  individuo está bajo 2 desviaciones estándar para su edad, sexo y población, sin  evidencia de alteraciones sistémicas, nutricionales, endocrinas o cromosómicas.  Tienen un peso y talla de nacimiento normal, y no son deficientes de hormona de  crecimiento<sup>9</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">En el año 2008 la sociedad europea de endocrinología  pediátrica (ESPE) y la sociedad americana de endocrinología pediátrica  consensuaron clasificar la TBI en 2 subgrupos: 1) con o sin talla baja familiar  2) con o sin retraso constitucional del desarrollo9. Los varones,  independientemente de su clase social, perciben una mayor desventaja de su talla  baja en comparación con las mujeres; se ha descrito además como factor de riesgo  para problemas psicosociales como infantilización, baja autoestima y acoso  escolar, especialmente aquellos que son derivados al especialista. Se estima que  entre el 60 a 80% de todos los niños con talla &lt;-2 DE, serán catalogados como  talla baja idiopática. Esta definición incluye a los pacientes con talla baja  familiar y retraso constitucional del crecimiento y desarrollo, antiguamente  catalogadas como variantes de normalidad<sup>10</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">La talla baja familiar se caracteriza por una talla bajo el  percentil 3, pero con un crecimiento y desarrollo a una velocidad normal, edad  ósea dentro de límites normales y una estatura acorde a la talla parental.  Recordar siempre medir a los padres y sus proporciones corporales, ya que un  padre con talla baja severa, podría corresponder a una displasia esquelética,  como la hipocondroplasia o un síndrome de Leri-Weill, que son de herencia  autosómico dominante (ver <a href="#fig4">figura Nº 4</a>, A).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig4"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02fig4.gif" width="518" height="437"></a></p>     
<p ALIGN="justify">El retraso constitucional del crecimiento y desarrollo, se  caracteriza por una maduración física lenta. Tienen peso y talla de nacimiento  normal, pero su velocidad de crecimiento cae en algún momento de la infancia,  para luego discurrir paralela y cercana al percentil 3. Su edad ósea está  atrasada &gt;2 DE y progresa lentamente. Inician su pubertad en forma tardía y  hasta el 90% tienen el antecedente de desarrollo puberal tardío en los padres o  familiares. Durante la pubertad incrementan su velocidad de crecimiento por lo  que, en general, tienen un buen pronóstico de talla final, ya que crecen por  tiempo más prolongado (ver <a href="#fig4">figura Nº4, B</a>).</p>     <p ALIGN="justify">Respecto al manejo del paciente con TBI, la principal  distinción es entre aquellos niños con historia de talla baja familiar, cuya  talla está dentro de lo esperado para su carga genética y aquellos niños cuya  estatura está bajo la talla parental. La talla adulta de los niños con TBI  generalmente será menor que su talla diana9. Además se deben clasificar por la  presencia o ausencia de retraso de la edad ósea, que indicará la posibilidad de  un retraso de su crecimiento y desarrollo. Estos elementos, junto a la  predicción de talla adulta y la severidad de la baja estatura, deben ser  considerados al momento de decidir iniciar un tratamiento.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Pequeño Para la Edad Gestacional (PEG)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Se define como un peso y/o talla de nacimiento menor a -2DE  para una población determinada. </p>     <p ALIGN="justify">Requiere de datos referenciales de peso y longitud en una  población y etnia determinadas. La Sociedad Chilena de Pediatría, recomienda  utilizar las curvas Alarcón-Pittaluga. Cerca del 90% de los pequeños para edad  gestacional logrará un crecimiento compensatorio, el patrón de éste muestra un  incremento en la velocidad de crecimiento los primeros 2 a 3 años de vida,  seguido por una talla estable en la infancia, una edad normal de inicio puberal  y una talla adulta menor a su carga genética11. Aquellos que no han comenzado su  crecimiento compensatorio dentro de los primeros 6 meses de vida requieren una  mayor evaluación y aquellos que se mantengan bajo -2DE a los 2 años, son  candidatos a tratamiento con hormona de crecimiento.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Endocrinopatías</b></p>     <p ALIGN="justify">Aunque en la mayoría de los casos el paciente con talla baja  tendrá una variante de la normalidad, aproximadamente un 5% tendrá una patología  que cause su baja estatura. En el crecimiento postnatal el eje hormonal más  importante es el de la hormona de crecimiento, influyen también otros sistemas  hormonales, como las hormonas tiroideas, el cortisol y los esteroides sexuales.</p>     <p ALIGN="justify">Dentro de las endocrinopatías cabe mencionar:</p>     <p ALIGN="justify">- Déficit de hormona de crecimiento: puede presentarse en  cualquier momento de la vida, si es congénito, el recién nacido puede presentar  hipoglicemia asociada o no a ictericia prolongada, micropene, defectos de línea  media, criptorquidia y una facie característica (ver <a href="#tab4">tabla IV</a> y  <a href="#fig5">figura Nº 5</a>)<sup>2</sup>.  La mayoría presenta peso y talla de nacimiento normal y la velocidad de  crecimiento cae después de los 6 meses de vida. Si es adquirido, el único signo  puede ser una caída en la velocidad de crecimiento, seguido de talla baja  asociado a un aumento de peso concomitante. Esto último siempre debe ser un  signo de alarma, ya que lo esperado en un paciente con sobrepeso es que tenga  una talla normal o que aumente su velocidad de crecimiento secundario al avance  de edad ósea que se produce con el aumento de los estrógenos provenientes de su  aromatización en el tejido adiposo. En la historia siempre se debe indagar por  traumatismo o infección del sistema nervioso central, irradiación craneal y  síntomas de tumor como cefalea y alteraciones visuales.</p>     <p ALIGN="center"><a name="tab4"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02tab4.gif" width="255" height="281"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="fig5"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvdem/v13n2/art02fig5.gif" width="519" height="492"></a></p>     
<p ALIGN="justify">- Hipotiroidismo: en las formas adquiridas, los pacientes en  general son normales al examen físico. Dependiendo del tiempo de instalación  pueden presentar un retraso en su crecimiento y en su edad ósea, y la caída de  la talla ser el único signo. Respecto a los síntomas, se debe preguntar por  crecimiento de fanéreos, sequedad de la piel, constipación, intolerancia al  frío, desánimo y alteraciones menstruales.</p>     <p ALIGN="justify">- Hipogonadismo: más frecuente en varones, son pacientes que  llegada la adolescencia tienen una pubertad ausente (ausencia de caracteres  sexuales a los 13 años en la niña y 14 años en el niño) o incompleta, por lo que  no presentan estirón puberal, siendo éste generalmente el motivo de consulta.  Pueden tener historia de micropene o criptorquidia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">- Hipercortisolismo: la mayoría de las veces será  iatrogénico, el síndrome de Cushing de causa orgánica es muy raro. Las  manifestaciones clínicas independiente de la causa son: cara de luna, relleno  temporal, giba dorsal, acné, hirsutismo, estrías violáceas, HTA, hiperglicemia y  talla baja asociada a obesidad centrípeta, siendo estos dos últimos, los signos  más sensibles<sup>2</sup>.</p>     <p ALIGN="justify"><b>¿CUÁNDO DERIVAR AL ENDOCRINÓLOGO?</b></p>     <p ALIGN="justify">Deben ser derivados para evaluación por endocrinólogo  infantil aquellos pacientes que presenten alguno de los siguientes criterios<sup>5</sup>:</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Talla/Edad &lt;-3DE.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Talla/Edad en repetidos controles &lt;-2,5DE.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Diferencia entre carga genética y talla actual &gt;2DE.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Velocidad de crecimiento &lt;4cm/año a cualquier edad.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Caída sostenida de percentiles de talla luego de los 18-24  meses de edad (cambios &gt;1DE).</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Talla baja asociada a desproporción o dismorfias.</p>     <p ALIGN="justify">&#8722; Pequeño para la edad gestacional (PEG) sin crecimiento  compensatorio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>ENFOQUE TERAPÉUTICO</b></p>     <p ALIGN="justify">El enfoque terapéutico del paciente con talla baja debe estar  orientado a su causa y debe ser siempre individualizado y consensuado con el  paciente y su familia. El tratamiento racional de la talla baja tiene por  objetivo mejorar la estatura y favorecer la adaptación psicosocial del paciente  con un adecuado balance en las relaciones riesgo:beneficio y costo:beneficio. En  la mayoría de los casos de TBI, la simple observación y seguimiento clínico y de  velocidad de crecimiento, resultan ser una medida racional dada la ausencia de  buena evidencia respecto al beneficio psicosocial a largo plazo de terapias que  promuevan el crecimiento<sup>7</sup>. Dentro de las múltiple alternativas farmacológicas  disponibles para el tratamiento del paciente con talla baja se puede mencionar  el uso de hormona de crecimiento (único formalmente aprobado por la FDA para  manejo de la talla baja), análogos de GnRH, andrógenos e inhibidores de la  aromatasa entre otros<sup>7</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El tratamiento con hormona de crecimiento está disponible  hace más de cinco décadas, y como hormona recombinante humana, creada por  bioingeniería genética, desde 1985. Es un tratamiento inyectable, de uso diario  y de alto costo; no exento de complicaciones. La evidencia de sus resultados con  estatura final en las diferentes patologías y de sus efectos adversos a largo  plazo, es aún limitada12-16. Los usos aprobados actualmente por la Food and Drug  Administration (FDA) se enumeran en la tabla V<sup>17</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El objetivo del tratamiento es normalizar la talla durante la  niñez, debiendo estar centrado en el interés del paciente. Lograr una talla  adulta lo más cercana a lo normal para su población, que le permita una adecuada  adaptación social y evitar las eventuales consecuencias psicológicas negativas  derivadas de la baja estatura. Requiere monitorización clínica y bioquímica  periódica por el endocrinólogo infantil y debe mantenerse hasta que el paciente  alcance su talla final, es decir, cuando se han fusionado los cartílagos de  crecimiento o la velocidad de crecimiento es menor a 2 cm/año.</p>     <p ALIGN="justify">En EE.UU ha sido aprobado el uso de HC en talla baja  idiopática cuando la estatura en &lt;-2,25DE. El tratamiento puede llegar a mejorar  modestamente el pronóstico de talla adulta (entre 3 a 7 cm), y la velocidad de  crecimiento en &#8776;1cm/año. La magnitud del incremento se verá influenciada por  factores como la edad de inicio del tratamiento, la edad ósea y por la talla  media parental<sup>l7</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El tratamiento con HC es, en general, bien tolerado y seguro,  pero costoso. Dentro de sus complicaciones se describen lipodistrofia en el  sitio de punción, aumento de nevus, hipertensión intracraneana benigna,  ginecomastia prepuberal, artralgias, edema, hipotiroidismo transitorio,  hiperglicemia e intolerancia a la glucosa. La asociación entre el tratamiento  con hormona de crecimiento y malignidad no se ha demostrado<sup>14,15</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">La monoterapia con análogos de GnRH en ambos sexos ha  demostrado un pequeño y variable efecto en la ganancia de talla adulta y, en  general, no se recomienda. Deben ser considerados los efectos adversos respecto  al efecto potencial a corto plazo sobre la densidad mineral ósea, sobre la  magnitud del estirón puberal, así como también respecto a las consecuencias  psicológicas de retrasar la pubertad. Sin embargo, la terapia combinada de HC y  análogos de GnRH pudiese tener un efecto positivo, que ha sido demostrado en  pacientes que llegan al momento de inicio puberal con un gran déficit estatural<sup>9,18-21</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">Otro tratamiento utilizado como coadyuvante para mejorar el  crecimiento lineal en pacientes varones peripuberales con retraso  constitucional, pero no aprobado por la FDA, es la Oxandrolona, un andrógeno no  aromatizable poco potente en bajas dosis (1,25 a 2,5 mg/día), de relativo bajo  costo que ha demostrado incrementar la velocidad de crecimiento en 3 a 5 cm/año  en algunos estudios controlados. Debe ser usado idealmente con edad ósea &lt;11  años y se debe descontinuar al documentar un aumento de la testosterona endógena<sup>7</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">Los inhibidores de la aromatasa reducen la produción de  estrógeno a partir de andrógenos y retrasan la maduración ósea. Han sido  utilizados en niños con talla baja y retraso puberal para prolongar el  crecimiento puberal e incrementar la talla, sin embargo, han demostrado ser  menos efectivos que los andrógenos. Su uso prolonado puede asociarse a  deformidades vertebrales, debido a la deficiencia estrogénica relativa, durante  el crecimiento puberal, razón por la cual no deben ser considerados para el  tratamiento de pacientes con talla baja fuera de estudios de investigación<sup>7,16</sup>.</p>     <p ALIGN="justify">El Zinc es un oligoelemento esencial para el crecimiento  somático en niños, sin embargo, su deficiencia en rangos moderados a severos es  inusual incluso en países subdesarrollados. Por otro lado la prevalencia de la  deficiencia de Zinc en países occidentales es desconocida, pero se presume que  sería baja5. Por lo tanto su suplementación como parte del manejo de un paciente  con talla baja debe ser considerada solo en aquellos casos con fuerte sospecha  de su deficiencia, particularmente en pacientes con malabsorción y/o  desnutrición severa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El éxito del tratamiento del hipocrecimiento dependerá del  diagnóstico precoz de la patología específica que lo causa. Frente a los  pacientes con variantes de la normalidad, se debe recomendar siempre una  adecuada alimentación y un estilo de vida saludable que incluya deporte y un  adecuado hábito de sueño. Los pacientes con significativa desaceleración del  crecimiento deben ser derivados al especialista.</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Cassorla F, Eyzaguirre F, Gaete X. Clasificación y  valoración de la talla baja. En Pombo M. Tratado de Endocrinología Pediátrica.  McGraw Hill-Interamericana. Cuarta Edición. España 2009:174-180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085120&pid=S1690-3110201500020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Pombo M, Castro-Feijóo L, Cabanas Rodríguez P. El niño con  talla baja. Protoc Diagn Ther Pediatr 2011;1:236-254.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085121&pid=S1690-3110201500020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">3. National Center for Health Statistics, National Center for  Chronic Disease Prevention and Health Promotion. 2000. Accesado Julio 2014.  Disponible en: <a href="http://www.cdc.gov/growthcharts"> http://www.cdc.gov/growthcharts</a>.</p>     <p ALIGN="justify">4. Organización Mundial de la Salud. Patrones de crecimiento  infantil. Accesado Julio 2014. Disponible en: <a href="http://www.who.int/childgrowth/standards/curvas_por_indicadores"> http://www.who.int/childgrowth/standards/curvas_por_indicadores</a>.</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Oostdijk W, Grote FK, de Muinck Keizer-Schrama SM, Wit JM.  Diagnostic approach in children with short stature. Horm Res 2009;72:206-217.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085124&pid=S1690-3110201500020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Wit JM, Kiess W, Mullis P. Genetic evaluation of short  stature. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab 2011;25:1-17.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085125&pid=S1690-3110201500020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Allen DB, Cuttler L. Short stature in childhood--challenges  and choices. N Engl J Med 2013;368:1220- 1228.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085126&pid=S1690-3110201500020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">8. Kant SG, Grote F, de Ru MH, Oostdijk W, Zonderland HM,  Breuning MH, Wit JM. Radiographic evaluation of children with growth disorders.  Horm Res 2007;68:310-315.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085127&pid=S1690-3110201500020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">9. Cohen P, Rogol AD, Deal CL, Saenger P, Reiter EO, Ross JL,  Chernausek SD, Savage MO, Wit JM; 2007 ISS Consensus Workshop participants.  Consensus statement on the diagnosis and treatment of children with idiopathic  short stature: a summary of the Growth Hormone Research Society, the Lawson  Wilkins Pediatric Endocrine Society, and the European Society for Paediatric  Endocrinology Workshop. J Clin Endocrinol Metab 2008;93:4210–4217.</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">10. Wit JM1, Clayton PE, Rogol AD, Savage MO, Saenger PH,  Cohen P. Idiopathic short stature: definition, epidemiology and diagnostic  evaluation. Growth Horm IGF Res 2008;18:89-110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085129&pid=S1690-3110201500020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">11. Wit CC, Sas TC, Wit JM, Cutfield WS. Patterns of catch-up  growth. J Pediatr 2013;162:415-420.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085130&pid=S1690-3110201500020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">12. Wit JM, Reiter EO, Ross JL, Saenger PH, Savage MO, Rogol  AD, Cohen P. Idiopathic short stature: management and growth hormone treatment.  Growth Horm IGF Res 2008;18:111-135. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085131&pid=S1690-3110201500020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">13. Wit JM. Introduction: unresolved issues in the management  of children with idiopathic short stature. Horm Res 2009;71(suppl 1):68-69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085132&pid=S1690-3110201500020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">14. Bell J, Parker KL, Swinford RD, Hoffman AR, Maneatis T,  Lippe B. Long-term safety of recombinant human growth hormone in children. J  Clin Endocrinol Metab 2010;95:167-177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085133&pid=S1690-3110201500020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">15. Sävendahl L, Maes M, Albertsson-Wikland K, Borgström B,  Carel JC, Henrard S, Speybroeck N, Thomas M, Zandwijken G, Hokken-Koelega A.  Long-term mortality and causes of death in isolated GHD, ISS, and SGA patients  treated with recombinant growth hormone during childhood in Belgium, The  Netherlands, and Sweden: preliminary report of 3 countries participating in the  EU SAGhE study. J Clin Endocrinol Metab 2012;97:E213-E217.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085134&pid=S1690-3110201500020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">16. Wit JM, Hero M, Nunez SB. Aromatase inhibitors in  pediatrics. Nat Rev Endocrinol 2012;8:135-147.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085135&pid=S1690-3110201500020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">17. Ranke MB, Lindberg A, Mullis PE, Geffner ME, Tanaka T,  Cutfield WS, Tauber M, Dunger D. Towards optimal treatment with growth hormone  in short children and adolescents: evidence and theses. Horm Res Paediatr  2013;79:51-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085136&pid=S1690-3110201500020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">18. Lanes R, Gunczler P. Final adult height in short healthy  children treated with growth hormone and gonadotropin- releasing hormone analogs.  J Clin Endocrinol Metab 2001;86:458.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085137&pid=S1690-3110201500020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">19. Mericq V, Gajardo H, Eggers M, Avila A, Cassorla F.  Effects of treatment with GH alone or in combination with LHRH analog on bone  mineral density in pubertal GH-deficient patients. J Clin Endocrinol Metab  2002;87:84-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085138&pid=S1690-3110201500020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">20. Mericq MV, Eggers M, Avila A, Cutler GB Jr, Cassorla F.  Near final height in pubertal growth hormone (GH)- deficient patients treated  with GH alone or in combination with luteinizing hormone-releasing hormone  analog: results of a prospective, randomized trial. J Clin Endocrinol Metab  2000;85:569-573.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085139&pid=S1690-3110201500020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">21. Lem AJ, van der Kaay DC, de Ridder MA, Bakker-van Waarde  WM, van der Hulst FJ, Mulder JC, Noordam C, Odink RJ, Oostdijk W, Schroor EJ,  Sulkers EJ, Westerlaken C, Hokken-Koelega AC. Adult height in short children  born SGA treated with growth hormone and gonadotropin releasing hormone analog:  results of a randomized, dose-response GH trial. J Clin Endocrinol Metab  2012;97:4096-4105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3085140&pid=S1690-3110201500020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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