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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Carabobo]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La comunicación para la salud y el desafío del enfoque ecosistémico]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La comunicación para la salud, una práctica disciplinar específica que desde hace décadas se utiliza para los procesos de cambio de actitudes y de conductas en los planes de intervención sanitaria, se enfrenta al reto de la complejidad. Diferentes experiencias e investigaciones apuntan a la necesidad de cambiar la perspectiva desde la que se ha concebido, así como de modificar su práctica profesional. El enfoque de la EcoSalud, con su mirada integradora proporciona algunas pistas que deben considerarse para lograr un comunicador para la salud con mirada integradora, equitativa, transdisciplinaria y participativa, competente para crear una atmósfera dialógica en la que se pueda construir una sociedad saludable.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">La comunicación para la salud y el  desafío del enfoque ecosistémico.</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Health</font><font face="Verdana">  communication and the challenge of ecosystemic approach.</font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><font size="2">Acianela Montes de Oca <sup>1</sup>; Marlene Rizk</font><sup><font size="2">2</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">1</font></sup><font size="2">  Escuela de Comunicación Social. Universidad Católica Andrés Bello. <sup>2</sup>  Periodista, editora y colaboradora de publicaciones impresas en salud.  Correspondencia: </font><a href="mailto:amontes@ucab.edu.ve"><font size="2"> amontes@ucab.edu.ve</font></a></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">ABSTRACT</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">The health communication, a  specific disciplinar practice that for decades has been used for the process of  changing attitudes and behaviors in health intervention plans, faces the  challenge of complexity. Different experiences and researches points to the need  to change the perspective from which has been conceived and to modify their  practice. EcoHealth approach provides some clues to be considered for a health  communicator with inclusive, equitable , transdisciplinary and participatory  attitude, responsible for creating a dialogic atmosphere in which they can  contribute to build a healthy society.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">KEY WORDS:</font></b><font size="2">  Health Communication, Ecosystemic Approach, Ecohealth.</font></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La comunicación para la salud,  una práctica disciplinar específica que desde hace décadas se utiliza para los  procesos de cambio de actitudes y de conductas en los planes de intervención  sanitaria, se enfrenta al reto de la complejidad. Diferentes experiencias e  investigaciones apuntan a la necesidad de cambiar la perspectiva desde la que se  ha concebido, así como de modificar su práctica profesional. El enfoque de la  EcoSalud, con su mirada integradora proporciona algunas pistas que deben  considerarse para lograr un comunicador para la salud con mirada integradora,  equitativa, transdisciplinaria y participativa, competente para crear una  atmósfera dialógica en la que se pueda construir una sociedad saludable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">PALABRAS CLAVE:</font></b><font size="2">  Comunicación para la Salud, Enfoque Ecosistémico, Ecosalud.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Recibido</font></b><font size="2">:  Noviembre, 2014 <b>Aprobado</b>: Diciembre, 2014</font></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">INTRODUCCIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pocas disciplinas están tan  estrechamente entrelazadas como la comunicación y la salud aunque es solamente  en los últimos dos siglos cuando se ha puesto de relieve esa relación y más aún  en las últimas décadas, con el desarrollo de la comunicación social como  disciplina, y con su práctica especializada, la comunicación para la salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">No obstante, tanto la  comunicación como la salud se encuentran con los retos que implica la  complejización de la sociedad y de los problemas de los grandes colectivos  humanos. En las siguientes páginas pasaremos revista a estos desafíos y cómo  podrían abordarse a partir del enfoque de la Ecosalud.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1. El enfoque de Ecosalud y  la comunicación</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La idea de salud, como todas  las dinámicas y procesos culturales, ha ido transformándose en el decurso de los  años. Una de las nociones que perduró durante mayor tiempo fue la concepción  mecanicista, nacida en las sociedades europeas. Éstas, atravesadas por una idea  de Modernidad basada en la razón y el conocimiento científico como vías para  alcanzar la libertad y la expansión de los mercados, desarrollaron una visión de  la persona humana y de su salud, que pasó por diferenciar mente y cuerpo, y  mantuvo durante siglos la aspiración de estudiarlos aisladamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">El positivismo y su  visión de las ciencias naturales profundizó en esa concepción para hacerla más  operacionalizable. Se le definió entonces como &quot;ausencia de enfermedad&quot;, con lo  que se dejaban fuera las subjetividades que acompañaban la dualidad mente-cuerpo  y se la reducía al ámbito del cuerpo individual, al espacio anatómico, clínico.</font><sup><font size="2">1</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Sin embargo, los retos  del siglo XX obligaron a replantearse de nuevo el concepto de salud y a admitir  que más que un estado biológico es una condición biopsico- social. En el marco  de las discusiones Este-Oeste, en plena búsqueda de modelos más justos de  desarrollo, en 1978, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la  Salud, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reunida en Alma Ata declaró  que la salud es <i>&quot;un estado de completo bienestar físico, mental y social y no  solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Es un derecho fundamental y  el logro del grado más alto de salud es un objetivo social sumamente importante  en todo el mundo&quot;</i>.</font><sup><font size="2">2</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">A esta idea, (que integra  lo psicológico, lo ecológico-colectivo, y lo fisiológico) le sumaba una  importante formulación de principios: <i>&quot;El desarrollo económico y social,  basado en un Nuevo Orden Económico Internacional, es de importancia fundamental  para lograr el grado máximo de salud para todos y para reducir el foro que  separa, en el plano de la salud, a los países en desarrollo de los países  subdesarrollados. La promoción y protección de la salud del pueblo es  indispensable para un desarrollo económico y social sostenido, y contribuye a  mejorar la calidad de vida y a alcanzar la paz mundial&quot;</i>. </font><sup> <font size="2">2</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Dentro de este aumento de  complejidad en la mirada sobre salud, el planteamiento de Ecosalud sumó una  perspectiva integradora al considerar fundamentales las relaciones entre el  ecosistema y los sistemas humanos. Como se recordará, en el enfoque ecosistémico  se da importancia equivalente al manejo ambiental, a los factores económicos y a  las aspiraciones de la comunidad, puesto que se basa en el concepto de que la  salud de los ecosistemas es determinante en la salud humana. La fragmentación o  segmentación de enfoques o perspectivas se ha demostrado insuficiente, por  tanto, la actividad humana y el ambiente deben manejarse conjuntamente, pero  también deben combinarse las más distintas disciplinas para estudiar  conjuntamente la relación personas-medio ambiente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Como consecuencia lógica  de este postulado, el enfoque metodológico se basa en tres principios  fundamentales: transdisciplinariedad, participación social y equidad social y de  género, (entendiendo esta última como la integración y comprensión de los  respectivos papeles de hombres y mujeres, así como de los diferentes grupos  sociales). Simultáneamente, Ecosalud postula que los actores cruciales en estos  procesos son los miembros de las comunidades, incluyendo a ciudadanos comunes,  campesinos, pescadores, personas del área urbana y rural; investigadores y otros  especialistas, y por supuesto, quienes toman las decisiones. </font><sup> <font size="2">3</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Como vemos, la participación  social es una de las bases de este enfoque y se le considera esencial por su  capacidad para lograr consenso y cooperación entre los actores clave. Es también  un aspecto desafiante porque implica poner en condiciones dialógicas intereses  que podrían ser divergentes o hasta contrapuestos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una de las disciplinas  fundamentales para lograr la puesta en relación entre los distintos actores y su  participación en los procesos de construcción de salud, es la comunicación.  Desde mediados del siglo XX naciones y organismos internacionales, lo habían  comprobado así, y venían desarrollando iniciativas con diferentes niveles de  éxito, al punto que fué necesario empezar a trabajar en esta área específica  como ámbito de estudio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este sentido,Coe,<sup>4</sup>  Asesora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha caracterizado la  comunicación para la salud como un proceso que permite construir comportamientos  individuales y colectivos más sanos: <i>&quot;es la modificación del comportamiento  humano y de los factores ambientales relacionados con ese comportamiento, los  cuales directa o indirectamente promueven la salud, previenen enfermedades o  protegen a los individuos del daño, o como el proceso de presentación y  evaluación de la información educacional persuasiva, incorporativa y atractiva,  que conduce a conductas individuales y sociales saludables&quot;</i>.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2. Perspectivas de la  Comunicación para la Salud</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Durante las primeras décadas,  el enfoque de la Comunicación para la salud fue fundamentalmente difusionista y  predominaba la noción clásica de &quot;educación para la salud&quot; (recordemos que la  comunicación se concebía como el mecanismo a través del cual un emisor  competente transmitía ideas, modelos y conocimientos útiles para facilitar el  paso de una condición de atraso a otra de modernidad). Se aspiraba entonces a  encontrar las fórmulas para llevar un mensaje que diera lugar a conductas  capaces de eludir la enfermedad, de prevenirla, o posteriormente de promover la  salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, la evolucióna a  través de experiencias hizo ostensible que los modelos orientados a una simple  transmisión de información no funcionaban cabalmente. Se asumía que la gente iba  a seguir instrucciones, y cuando no lo hacían se pensaba que era culpa de la  persona que <i>&quot;recibía las instrucciones&quot;</i> y no de quienes &quot;las daban&quot; o del  método para impartirlas.<sup>5</sup> Era clara la necesidad de cambiar de  modelo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Apoyados fundamentalmente en  teorías de cambio del comportamiento, los investigadores en la comunicación para  la salud buscaron diferentes formas de generar mensajes eficaces para modificar  comportamientos identificados como factores de riesgo para desarrollar  enfermedades y problemas de salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Dentro de las teorías más  usadas, según reportan trabajos presentados por investigadores de USAID (Agencia  Norteamericana para el Desarrollo Internacional), están el modelo de la creencia  en salud, la teoría de la acción razonada y la teoría de aprendizaje cognitivo  social, por su utilidad para la prevención del cáncer, en campañas de promoción  de terapias, cesación del hábito de fumar, y en estrategias de prevención del  SIDA.</font><sup><font size="2">5</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">El modelo de la creencia  en salud propone identificar las creencias o factores psicológicos determinantes  en el público cuyo comportamiento se quiere cambiar. La teoría de la acción  razonada, se enfoca en la relación existente entre creencias, actitudes,  intenciones y comportamiento, y señala que para cambiar cualquier conducta es  imprescindible cambiar el proceso cognitivo en que ésta se basa. La teoría del  aprendizaje cognitivo social, postula que para cambiar su comportamiento las  personas requieren no sólo motivos, sino también apoyo psicológico, social y de  conducta. </font><sup><font size="2">5</font></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estas y otras teorías del  comportamiento humano y social facilitaron el desarrollo de diferentes  estrategias y modelos de comunicación para la salud dentro de los cuales, la OPS  ha indicado como útiles en sus publicaciones tanto el mercadeo social como el  activismo informativo.<sup>6</sup> En ambas fórmulas, los medios de comunicación  masivos tienen un lugar preponderante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">El mercadeo social aplica  elementos de publicidad y mercadeo a la difusión de criterios o prácticas de  salud, para lo cual combina los principios de la comercialización con teorías  sociopsicológicas. <i>&quot;Este método consiste en tomar las variables de  planificación del mercadeo -producto, precio, promoción, lugar- y  reinterpretarlas en función de determinadas cuestiones sanitarias&quot;</i>. </font> <sup><font size="2">6</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">También incluye la movilización  de organizaciones locales y de redes interpersonales, a las que considera como  fuerzas capaces de impulsar cambios en actitudes y comportamientos. Como está  más orientada a las audiencias, permite identificar sus necesidades y trata de  responder a ellas, en lugar de elaborar mensajes y estrategias mediante  criterios preconcebidos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En múltiples oportunidades los  programas de mercadeo social han funcionado como complementos de los  dispensarios y los servicios comunitarios de salud como, por ejemplo,  telenovelas que plantean temas sobre planificación familiar, salud y  alfabetización.<sup>7</sup> Sin embargo, cada vez queda más claro que por sí  solos, estos programas no constituyen una solución a los problemas sanitarios ni  de comunicación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con respecto al activismo  informativo, pretende influir en la forma en que se presentan las informaciones  sobre temas de salud y se le propone como un uso estratégico de los medios de  comunicación para proponer iniciativas sociales o de políticas públicas. En  general no pretende modificar directamente los comportamientos de riesgo de los  individuos, sino más bien mostrar el contexto de los problemas y enfocarlos  desde una perspectiva de salud pública.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Como señala Wallack<sup>6</sup>,  implica un cambio en la medida en que muestra la importancia del entorno, del  contexto social, y deja de enfocar la salud como un asunto meramente individual.  Trata de potenciar el papel de las personas proporcionándoles los datos  intercambiando conocimientos técnicos para que puedan participar más activamente  en modificar los factores sociales y políticos que condicionan la situación  sanitaria. Desde esta perspectiva se enfatiza en la salud de la comunidad más  que en la del individuo. La participación en el proceso de gestación de las  políticas se convierte en un instrumento de promoción de la salud.</font><sup><font size="2">6</font></sup></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">3. Evaluación: gran ausente</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todos estos esfuerzos,  teóricamente deberían ir acompañados de empeños de evaluación, que permitieran  detectar la efectividad de los mensajes, de manera de saber si son aceptados,  comprendidos y asumidos por los grupos a los que van dirigidos. Además, permiten  orientar los procesos de comunicación de manera más directa y descartar los  mecanismos que no funcionan adecuadamente, lo cual implica ahorro tanto de  esfuerzos como de recursos (con mayor efectividad general).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La evaluación, también  permitiría demostrar la necesidad de más recursos en una intervención, de  promover acuerdos de cooperación con otras organizaciones e instituciones  involucradas, y sobre todo, de repetir errores en futuros esfuerzos. En general  se recomiendan tres tipos de evaluaciones: formativa (que se hace al principio  de una intervención para establecer fortalezas, debilidades y criterios de los  materiales o estrategias antes de ponerlos en práctica); de proceso (que examina  los procedimientos y tareas que se realizan durante la intervención) y de  resultado (que compila y analiza el logro de los objetivos a través de hechos  concretos).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Hay otro tipo de  evaluación, quizás la más interesante pero también la más compleja de lograr, la  de impacto. Ésta revisa los resultados en el largo plazo y los cambios o mejoras  del estado de salud de las personas como producto del programa. Dada la cantidad  de variables que intervienen en procesos de este tipo y la dificultad de aislar  cuáles efectos provienen de la intervención en comunicación y cuáles no, y el  muy alto costo económico, pocas veces puede ensayarse una evaluación de este  tipo.</font><sup><font size="2">8</font></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Más de 40 países  recibieron asistencia técnica en programas de comunicación para la salud entre  1978 y 1995 usando los recursos del mercadeo social. En Honduras, Ecuador, Perú,  Guatemala, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Filipinas, Jordania, Yemen del Norte,  Lesotho, Malawi, Nigeria, Zaire, Gambia y Swazilandia se concentraron en  promover la terapia de rehidratación oral (que evita la mortalidad por  deshidratación producto de las diarreas infantiles), programa de inmunizaciones,  tratamiento de infecciones respiratorias agudas, lactancia materna,  planificación familiar y prevención de la malaria. Posteriormente, se  proporcionó ayuda de largo plazo a Burkina Faso, Egipto, Malí, Senegal,  Honduras, Perú, Yemen, Filipinas e Indonesia para intervenciones relacionadas  con prevención del cólera y de la ceguera del río, así como campañas para evitar  la mortalidad infantil. Todos estos enormes esfuerzos, intensivos en capital y  en movilización de recursos humanos, sin embargo, se revelaron como  insuficientes a la vuelta de pocos años.</font><sup><font size="2">5</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Entretanto, en Latinoamérica se  perfilaban opciones en comunicación que conferían mayor importancia a la  respuesta de las audiencias y a formas novedosas de presentar los mensajes  sanitarios a partir de elementos vinculados con las expresiones culturales de  las poblaciones. Una de las manifestaciones más notables -según recoge la OPS-  es el edu-entretenimiento, del que ha habido importantes experiencias en nuestro  continente, especialmente, Perú y México.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">El edu-entretenimiento,  que ha tenido como vehículo esencial la televisión, preconiza que la información  educativa debe ser atractiva y divertida. Los programas producidos desde este  modelo han promovido la alfabetización de adultos, la planificación de la  familia, el uso de anticonceptivos y condones, la crianza responsable de los  niños, el control del abuso de drogas y la reducción de la violencia, entre  otros. </font><sup><font size="2">4</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En su mayoría, estos esfuerzos  de organismos internacionales (como OMS-OPS) o de los Ministerios de Salud de  los distintos países, se limitaban a copiar experiencias exitosas en otros  lugares y transplantarlas sin mayores modificaciones a entornos que podían ser  radicalmente distintos. En el mediano y largo plazo, los resultados han  demostrado el reducido alcance de estas iniciativas y de estos modelos de  trabajo en comunicación para la salud basados en información para cambiar  conductas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ejemplos interesantes lo  constituyen inversiones que se han hecho -y se sigue invirtiendo- en campañas de  comunicación orientadas a la prevención, sin que haya resultados positivos  aparentes: la epidemia del SIDA, que comenzó a principios de la década de los 80  y que en el año 2015 prosigue con preocupante vigor; la adicción al tabaco y  otras drogas, así como enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">4. Aprender de los errores</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué la  comunicación para la salud se ha convertido en esta suerte de manto de Penélope  en que se avanza tanto como se retrocede? ¿Cuáles han sido los principales  errores cometidos?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Investigadores como Rosa María  Alfaro, directiva de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria; Estela  Roeder, docente de la Universidad de Lima; Washington Uranga, director de la  maestría en Planificación y Gestión de la Comunicación en la Universidad  Nacional de La Plata; Hernán Díaz, docente de esa misma universidad argentina, y  Gastón Femia, profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de  Buenos Aires, por sólo citar los latinoamericanos, han reflexionado sobre estos  temas y proponen algunas respuestas, vinculadas por una parte con el uso  instrumental o básicamente técnico de la comunicación como apoyo de procesos  sanitarios, y por la otra con la carencia de políticas sanitarias integrales por  parte de los Estados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la medida en que la  comunicación se identifica primordialmente con un medio para transmitir  mensajes, se limitan sus numerosas dimensiones y potencialidades, y se le  transforma en un quehacer técnico, en una simple secuencia de pasos a cumplir  para lograr un objetivo, o en una receta de trabajo práctico. No se le mira como  una disciplina con implicaciones estratégicas sino con un simple &quot;saber hacer&quot;  para que ciertos materiales y productos tengan mejor apariencia o mayor  difusión.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se tiende además a homogeneizar  los productos y a utilizar el recurso de la &quot;campaña&quot; (generalmente con una  visión publicitaria estereotipada) como comodín para las iniciativas de  comunicación para la salud.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este uso de la comunicación  como mero soporte técnico, además de implicar un subaprovechamiento de una  disciplina poderosa, trae otras consecuencias. En la medida en que se le  considera estrictamente un recurso de información, la mayor atención se brinda a  los mensajes y a la adecuación de éstos a un contenido científico que en muchos  sentidos reproduce la relación médico paciente y privilegia la curación de  enfermedad por encima de la promoción de la salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En efecto, estas campañas  suelen calcar la relación médico paciente, que en nuestros países funciona como  un proceso de transmisión de información -muchas veces en clave científica-  desde una fuente autorizada, el médico, hasta una audiencia ignorante, que debe  aprender y seguir instrucciones, más allá de su contexto cultural, comunitario o  social.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Los materiales de apoyo  de esas campañas tienen una función informativa o a lo más persuasiva, pero  pocas veces consideran ni las expectativas ni elementos sociales o culturales de  las audiencias a las que van destinados. En muchos casos son mensajes  descontextualizados, sin relación con la realidad concreta de los destinatarios.  Además suelen enfocarse en riesgo, enfermedad y muerte, no en comprender los  procesos de la salud. Se sitúan en la cultura de la enfermedad y no en la  cultura de la salud y de la vida.</font><sup><font size="2">9</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En efecto, la práctica de  campañas tanto persuasivas como informativas se ha concentrado en hablar sobre  enfermedades, daños. El acento se ha puesto en el error, en el problema, y no en  la promoción como solución compartida. A lo sumo, se pro los servicios de los  Estados para atender a los ciudadanos, pero difícilmente se producen mensajes  que promuevan estilos de vida saludables, tanto en lo individual como en lo  colectivo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La confianza en que las teorías  de cambio de comportamiento pudieran resultar suficientes para cambiar actitudes  y conductas de las audiencias más díscolas se ha tambaleado en la medida en que  se ha evidenciado que el impacto de las costosas campañas se desvanece en pocos  meses, y las colectividades o grupos a las que eran dirigidas permanecen  apáticos o indiferentes ante las propuestas de modificación de actividades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una parte del problema puede  relacionarse con la falta de evaluación de los procesos e intervenciones en  comunicación para la salud. Son pocos los programas de este tipo que colocan  como componente fundamental la evaluación (en cualquiera de sus tipos:  formativa, de procesos, de resultados o de impacto). Y si evalúan, lo hacen  apenas usando uno o dos factores, por lo cual no se puede conocer con claridad  si el esfuerzo ha rendido los frutos esperados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">También se ha puesto en  duda la eficiencia de los mensajes con el visto bueno de la comunidad  científica. Si bien en muchos casos se corresponden con lo que la medicina y la  ciencia consideran adecuado, no necesariamente resultan útiles para las  comunidades: al hablarles en términos que les resultan ajenos, sobre síntomas  que no están vinculados con sus prácticas o actividades, se les asusta con  horrores por venir y no con bondades por lograr, a través de textos complicados  y nada atractivos. De esta manera resulta poco probable lograr transformaciones  medianamente duraderas.</font><sup><font size="2">9</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">El uso permanente de  mensajes ajenos a las prácticas sociales de los colectivos, así como de un  esquema vertical de transmisión de conocimientos, en el que lo fundamental es la  producción de mensajes y materiales, y en la que además operan relaciones  desiguales de poder, en que los interlocutores y destinatarios de esos procesos  de comunicación en salud siempre están en un lugar de receptor pasivo, de  &quot;paciente&quot;, implica relaciones excluyentes por definición.</font><sup><font size="2">9</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En efecto, la verticalidad/  unidireccionalidad opera en contra del diálogo y la reciprocidad y por tanto,  desarma cualquier posibilidad real de participación. Ésta se convierte en un  ejercicio retórico -algunas personas que comentan sus experiencias pero que  realmente no son tomadas en consideración a la hora de planificar o ejecutar las  estrategias de comunicación- y no en un recurso fundamental para generar  compromiso y hacer viables las transformaciones. Y tal práctica- que Rosa Alfaro<sup>10</sup>  ha calificado de deshumanización ética de la comunicación en salud- encuentra en  los gobiernos sus principales ejecutores: <i>&quot;El propio sistema de salud  conducido por el Estado está atrapado en pensamientos y conductas de carácter  normativo desde donde emana lo que hay que hacer, sin ida y vuelta, de arriba  hacia abajo, llegando el proceso comunicativo a la población totalmente  desgastado&quot;</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Esta autora también ha  señalado otros problemas que parten de la ausencia de políticas comunicacionales-  sanitarias integrales por parte de los Estados: una visión parcial o utilitaria  de lo comunicacional (se la usa para producción de materiales promocionales o  propagandísticos, para proyectos específicos, contingenciales y de escasa  trascendencia, sin enlace con políticas y estrategias generales de promoción de  la salud), establecimiento de políticas de salud sin enlace con políticas de  comunicación, un sistema de salud desgastado y deshumanizado, con importantes  fallas de comunicación que provocan no sólo carencias de participación  democrática sino también desarticulación y redundancia de iniciativas, así como  frustración de los distintos actores involucrados.</font><sup><font size="2">10</font></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Se trata, pues, de un  sistema que convierte los centros de salud en centros de búsqueda de curación,  centros de asistencia para recuperarse de la enfermedad. Esto evidencia una  mirada asistencialista, poco o nada preventiva y mucho menos en capacidad de  promover salud. </font><sup><font size="2">11</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Un aspecto -también  relacionable con la falta de políticas del Estado - es la carencia de opciones  de formación en cuanto a comunicación para la salud. No se le contempla como  línea clave de capacitación, ni tampoco se proporcionan herramientas ni a los  comunicadores ni al personal de salud, ni a los promotores, con los problemas  que ello implica: se contrata a comunicadores para tareas específicas sin  integrarlos a las políticas de conjunto. Y sin manejo de la comunicación con  perspectiva estratégica, no es posible la promoción, ni siquiera la prevención.</font><sup><font size="2">10</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro ámbito conflictivo es que  muchas comunidades y especialistas perciben los programas de comunicación para  la salud como ajenos, ya que se los ve como engendrados desde fuera y sin  capacidad para responder a necesidades domésticas. El desafío es aprender a  vincular los intereses de actores locales, regionales y hasta internacionales en  proyectos que respondan a necesidades comunes.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">5. Caminos por transitar</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Experiencias e investigaciones  apuntan a la necesidad de cambiar la perspectiva desde la que se concibe la  comunicación para la salud, así como modificar la práctica de esta disciplina.  El enfoque de EcoSalud, con su mirada integradora proporciona algunas pistas que  deben considerarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Una primera vía es asumir  que los procesos de comunicación para la salud están insertos dentro de  prácticas culturales híbridas, en las que operan múltiples mediaciones a través  de las cuales las comunidades y las personas (una multiplicidad de actores por  conocer y comprender) construyen sentidos y significaciones. Darle espacio a esa  construcción común es fundamental para comunicar y para compartir salud. También  lo es crear una perspectiva compleja en la cual la comunicación se relacione con  diferentes disciplinas, pero también con los llamados &quot;saberes vulgares&quot; o de  sentido común, imprescindibles para entender a las audiencias, especialmente a  las comunidades, su lógica de acción, sus necesidades y el sentido que quisieran  imprimirle a los cambios.</font><sup><font size="2">9</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro camino será trabajar la  comunicación para la salud como proceso de aprendizaje social (en el que todos  los involucrados aprenden en una relación dialógica), en el que tanto los  formatos como los contenidos de la comunicación sean novedosos, diversos,  múltiples y vinculantes con las prácticas y actividades concretas de los  colectivos, lo que probablemente permitirá una mayor implicación y compromiso de  los involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Al mismo tiempo el trabajo  deberá enmarcarse en una verdadera promoción de la salud, que impulse la  adopción de hábitos saludables, dentro de una cultura de la vida, capaz de  enfocarse en los procesos de producción de salud y no sólo en sus resultados o  consecuencias. Se trata de proponer una cultura de la calidad de vida, del  bienestar, que sustituya a la cultura del miedo y de la enfermedad sobre la cual  se han basado tradicionalmente los mensajes de comunicación para la salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todas las acciones de  comunicación para la salud deben estar orientadas de manera preferente a la  promoción de la salud que, como indica Rosa María Alfaro,<sup>10</sup> debe ser  concebida de una manera integral: <i>&quot;como el proceso social, educativo y  político que incrementa la conciencia pública sobre salud, que promueve estilos  de vida saludables y la acción comunitaria a favor de la salud, que brinda  oportunidades y ofrece a la gente la posibilidad de ejercer sus derechos y  responsabilidades, para formar ambientes sistemas y políticas favorables a la  salud y al bienestar&quot;</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Esta autora va aún más  allá, al insistir que la salud debe ser asumida como el derecho fundamental que  en efecto es, y por tanto debería ser objeto de debates públicos <i>&quot;haciendo de  esta tarea una nueva gesta democrática, donde los propios sujetos definan lo que  son y lo que quieren ser con el apoyo de autoridades y el personal de salud&quot;</i>.</font><sup><font size="2">10</font></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">La relación armónica con  los ecosistemas deberá ser el gran marco desde el que se conciba la salud  humana, pero siempre recordando que el enfoque de ecosalud asume la gestión de  los ecosistemas como una búsqueda de equilibrio entre el ambiente y el bienestar  del ser humano (el objetivo no es preservar el entorno natural para que vuelva a  ser como era antes que aparecieran los asentamientos humanos y sus actividades  productivas). La equidad en el acceso a información y a la producción de  contenidos entre los distintos actores, pero también entre hombres y mujeres,  entre grupos rurales y urbanos, entre distintos estratos sociales, deberá  constituirse en el norte de la actividad comunicativa.</font><sup><font size="2">3</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Ahora bien, para  transitar estos senderos hace falta un comunicador para la salud con habilidades  y competencias mayores de las tradicionales, porque su campo de acción será más  complejo y extenso. Se trata de un profesional que estará obligado a superar los  enfoques convencionales, instrumentales, de la comunicación para la salud  (difusión, producción de materiales, imagen institucional), para manejar  participación, entendimiento, así como negociación de conocimientos y de  prácticas.</font><sup><font size="2">12</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Tendrá que ser, en síntesis, un  comunicador capaz de relacionarse con diferentes actores, disciplinas, modelos,  estrategias y criterios, así como a ponerlos al servicio de la población para  que ésta, libremente, decida sus prioridades en materia de salud y de cambios.  Formar este comunicador para la salud con mirada integradora, equitativa,  transdisciplinaria y participativa, competente para crear la atmósfera dialógica  en la que se produzcan estos encuentros, es decir un comunicador para la salud  con perspectiva ecosistémica, es uno de los desafíos urgentes para la sociedad  venezolana.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1) Canelones, P. Algunas  expresiones de la salud. Hacia la construcción de un concepto sustantivo de  salud. UCV: Cuadernos de Postgrado. 2001 (16): 11-34.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150074&pid=S1690-3293201400030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2) Organización Mundial de la  Salud Informe sobre la salud en el mundo 2004: cambiemos el rumbo de la  historia. 2004 [Documento en línea] Disponible en: <a href="http://www.who.int"> http://www.who.int</a> [Consultado el 10 de Noviembre de 2005]</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150075&pid=S1690-3293201400030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3) Lebel, J. Salud. Un enfoque  ecosistémico. 2005 [Documento en línea] Disponible en <a href="http://web.idrc.ca/openebooks/174-4/"> http://web.idrc.ca/openebooks/174-4/</a> [Consultado el 2 de Mayo de 2014]</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150076&pid=S1690-3293201400030000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4) Coe, G. Comunicación Social  y Salud de los Trabajadores. 1998 [place unknown: publisher unknown]</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150077&pid=S1690-3293201400030000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5) Academia para el Desarrollo  Educativo Herramientas para desarrollar destrezas en comunicación para la salud.  Washington: Healthcom-USAID.1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150078&pid=S1690-3293201400030000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6) Wallack, L. Dos métodos para  promover la salud en los medios de comunicación social. California: Foro Mundial  de la Salud. 1990. (11): 139-163.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150079&pid=S1690-3293201400030000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7) Fox E, Coe G. Teorías del  comportamiento y comunicación social. ¿Hacia dónde nos llevan?. 2001 [Documento  en línea] Disponible en: <a href="http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/lacth/lasld-240.html"> http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/lacth/lasld-240.html</a>. [Consultado  el 19 de abril de 2005].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150080&pid=S1690-3293201400030000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8) Tinker T. S Fundamentos de  Evaluación para los Programas de Comunicación de Riesgos a la Salud y sus  Resultados. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. P  1997 [Documento en línea] Disponible en: <a href="http://www.comminit.com/la/materiales/lamaterials-2004/materiales-948.html"> www.comminit.com/la/materiales/lamaterials-2004/materiales-948.html</a>.  [Consultado el 11 de enero de 2006].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150081&pid=S1690-3293201400030000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9) Uranga W, Femia G, Díaz H.  Acerca de la práctica social de los comunicadores. Consideraciones teóricas,  metodológicas y políticas. Una mirada sobre comunicación y salud&quot; 2002  [Documento en línea] Disponible en <a href="http://www.cpcbol.org/Archivo%20-PDF/Washin%20uranga.pdf"> www.cpcbol.org/Archivo%20-PDF/Washin%20uranga.pdf</a>. [Consultado el 23 de  octubre de 2005].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150082&pid=S1690-3293201400030000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10) Alfaro, R. M. Desencuentros  Comunicativos en Salud. 2004 [Documento en línea] Disponible en <a href="http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/pensamiento2004/pensamiento-8.html"> http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/pensamiento2004/pensamiento-8.html</a>  [Consultado el 26 de septiembre de 2010]</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150083&pid=S1690-3293201400030000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11) Paredes, S. Reflexiones  acerca de la comunicación y la promoción de la salud: redescubriendo o  retornando a la realidad. 2004 [Documento en línea] Disponible en <a href="http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/pensamiento2004/pensamiento-21.html"> http://www.comminit.com/la/pensamientoestrategico/pensamiento2004/pensamiento-21.html</a>.  [Consultado el 18 de octubre de 2005].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150084&pid=S1690-3293201400030000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12) Roeder E. Desarrollo de  capacidades en comunicación para la salud: ¿desde dónde ubicar los nuevos  paradigmas? 2004 [Documento en línea] Disponible en <a href="http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/teorias2004/teorias-13.html"> http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/teorias2004/teorias-13.html</a>.  Recuperado el 17 de octubre de 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3150085&pid=S1690-3293201400030000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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