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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los nuevos derechos humanos: gobierno electrónico e informática comunitaria]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article analyses the relation between human rights, technology and democracy. Particularly, the relation between Internet, the politics of digital inclusion, and the development of e-Government, with reference to the cases of Brazil and Spain. Factors for a real change of the limits of democracy and of the concept of citizenship. The Linux movement, virtual communities and hackers’ ethics, among others, are manifestations of a first generation of deeply transforming, powerful alternative uses. The concepts of citizenship and human rights are being transformed in this new environment from a new set of values and metaphors, as well as a new ethical paradigm.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Los nuevos derechos humanos: gobierno electrónico e informática comunitaria<sup>1</sup></font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Javier Bustamante Donas<sup>2</sup></font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Este artículo se encuadra en el proyecto de investigación A/6909/06 de la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional), titulado: Experiencias de inclusión digital y gobierno electrónico en las  administraciones públicas. Un estudio comparado Brasil - España.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><sup>2</sup> Profesor de Ética y Sociología. Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro-Instituto Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CICTES) Profesor visitante del Departamento de política científica e tecnológica (DPCT).  Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP). Correo electrónico: jbustamante@telefonica.net. España.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Resumen</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este artículo analiza la relación entre derechos humanos, tecnología y  democracia. En particular, la relación entre el uso de Internet, las políticas de inclusión digital y el desarrollo del  gobierno electrónico, con referencias a los casos de Brasil y España. Se identifican factores que suponen un cambio real  en la definición de los límites de la democracia y en el concepto de ciudadanía. El movimiento Linux, las comunidades  virtuales y la ética de hackers son manifestaciones de una primera generación de usos alternativos de profundo  poder transformador. Los conceptos de ciudadanía y de derechos humanos se redefinen en este nuevo entorno a partir  de un nuevo conjunto de valores y metáforas, de un nuevo paradigma ético.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>: democracia y tecnología, e-gobierno, democracia electrónica, cibercultura.</font></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">The New Human Rights: e-Government  and Community Computing</font></b></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Abstract</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">This article analyses the  relation between human rights, technology and democracy. Particularly, the  relation between Internet, the politics of digital inclusion, and the  development of e-Government, with reference to the cases of Brazil and Spain.  Factors for a real change of the limits of democracy and of the concept of  citizenship. The Linux movement, virtual communities and hackers’ ethics, among  others, are manifestations of a first generation of deeply transforming,  powerful alternative uses. The concepts of citizenship and human rights are  being transformed in this new environment from a new set of values and metaphors,  as well as a new ethical paradigm.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Key words</b>: democracy and  technology, e-Government, electronic democracy, cyberculture.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Recibido: 07-02-07 Aceptado: 10-04-07</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Introducción</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El desarrollo social y moral  del ser humano en estos tiempos de globalización va en paralelo con el  desarrollo de las realidades técnicas y científicas. Dichas realidades se  constituyen en condición de posibilidad para el cambio social, la emergencia de  nuevos valores y la aparición de nuevos paradigmas éticos. Transforman así el  ámbito en el que se manifiestan, profundizan, y desarrollan los derechos  humanos. Nos encaminamos hacia una cuarta generación de los derechos humanos. La  globalización económica, así como la ideológica y simbólica, la transición de la  sociedad de información a la sociedad del conocimiento, la globalización  neoliberal a través de la extensión universal de las redes telemáticas al mundo  de los negocios, así como los fenómenos de multiculturalismo provocado por los  flujos migratorios, son claros síntomas de que algo sustancial está cambiando.  Si la información es poder, las tecnologías telemáticas, de las que Internet es  paradigma actual, pueden ser una poderosísima infraestructura de liberación para  el hombre. En este contexto tiene sentido hablar de gobierno electrónico,  democracia electrónica e inclusión digital, pues el desarrollo del concepto de  ciudadanía y la extensión a los colectivos tradicionalmente marginados pasan por  un acceso universal a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC),  y por una aproximación de los servicios del Estado a los ciudadanos. Esta es la  línea argumental en la que baso mi concepción de la estrecha relación entre la  ética y la tecnología (Bustamante 1993), y más concretamente entre los derechos  humanos y la tecnología (Bustamante, 2001), y es introducción para el estudio  del gobierno electrónico, la inclusión digital y la informática comunitaria en  el desarrollo de aquellos.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Ética, política y  tecnología: tres generaciones de derechos humanos</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ética, política y tecnología no  son territorios separados, y los tres ámbitos convergen en la consideración de  los derechos humanos. Como ya defendiera Norberto Bobbio (1992), la cuestión de  los derechos humanos en nuestro tiempo no es la de su fundamentación, sino la de  su protección. No es un problema filosófico, sino político. Quizá no es el  momento de elaborar listas de derechos humanos y de definir su naturaleza y  fundamento, de saber si son derechos absolutos, relativos, sujetos o no al  devenir histórico. Es el momento de identificar cuál es la forma más segura de  garantizarlos, de utilizar la tecnología como motor de democratización y  promoción de estos derechos, para impedir que las declaraciones solemnes se  queden en palabras vacías.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hablar de derechos humanos en  el contexto de la sociedad de la información supone necesariamente hablar de  calidad de vida y de acceso a mejores condiciones para diseñar y realizar  nuestra propias vidas, reconociendo en ellas algo mucho más digno que la simple  existencia biológica, y ello resulta imposible sin hablar de la tecnología. Si  la información y el conocimiento son poder, la tecnología puede ser una  poderosísima infraestructura de liberación para el hombre. No es apenas una  liberación con respecto a las insuficiencias de su naturaleza, sino también de  sus propios miedos: de su miedo a la diferencia y a reconocer en los otros la  misma apelación a la dignidad; del miedo a la felicidad; del miedo como  fundamento insuficiente de una ética de la responsabilidad. Introducir la  tecnología en este contexto ético, e introducir la ética en un contexto técnico,  significa atender a la necesidad de traducir el discurso ético en términos que  engloben a la ciencia y a la tecnología en el espacio en el que se manifiestan,  profundizan, y desarrollan los derechos humanos de cuarta generación  (Bustamante, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para hablar de esta cuarta  generación es necesario recordar la evolución histórica de los derechos humanos.  Los derechos civiles y políticos de primera generación, aquellos que inciden  sobre la expresión de libertad de los individuos, proceden de la tradición  constitucionalista liberal, y están recogidos en la Declaración Universal de los  Derechos Humanos de 1948 y los Pactos Internacionales de 1966, a saber, el de  los Derechos Civiles y Políticos, y el de los Derechos Económicos, Sociales y  Culturales. El derecho a la dignidad de la persona, y a su autonomía y libertad  frente al estado, su integridad física, las garantías procesales, nacen de la  Ilustración y el contractualismo social. El liberalismo impulsó la inclusión de  dichos derechos en las constituciones de los Estados nacionales europeos durante  siglo XIX, favoreciendo así la universalización de los derechos civiles y  políticos básicos. Limitando el poder del estado frente los individuos se  garantizaba un cierto equilibrio entre las instituciones y los ciudadanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los derechos de segunda  generación nacen de una tradición de pensamiento humanista y socialista; son de  naturaleza económica y social, y afectan a la igualdad de los individuos. Los  derechos de primera generación defendían a los ciudadanos frente al poder del  estado, pero ahora es el estado quien debe garantizar un acceso igualitario a  los derechos anteriormente citados, compensando las desigualdades naturales  creadas por las ventajas y desventajas de clases, etnia y religión que  caracterizan las diferencias sociales de los individuos desde su propio  nacimiento. Se pedía así al estado que garantice el acceso a la educación, el  trabajo, la salud, la protección social, etc., creando las condiciones sociales  que posibiliten un ejercicio real de las libertades en una sociedad donde no  todos los hombres nacen iguales. La universalización del sufragio y el  reformismo social permitieron que las constituciones liberales del siglo XIX  pudieran encajar estos derechos. Las ideologías de corte socialista impulsaron  definitivamente la conciencia de la necesidad de extender a todos los  ciudadanos, y de forma progresiva, el derecho a la educación, al trabajo, a una  salud garantizada por el estado, etc.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los llamados derechos de la  solidaridad constituyen una tercera generación que se concretiza en la segunda  mitad del siglo XX, y parten de la acción de colectivos que reclaman legítimos  derechos. Aparecen en forma de declaraciones sectoriales que protegen los  derechos de colectivos discriminados grupos de edad, minorías étnicas o  religiosas, países del Tercer Mundo, que se ven afectados por alguna de las  múltiples manifestaciones que cobra la discriminación económica y social. En las  dos últimas décadas estos derechos han ido cobrando un papel cada vez más  importante, y gracias a ellos se ha desarrollado el concepto de diálogo  Norte-Sur, el respeto y la conservación de la diversidad cultural, la protección  del medio ambiente, la conservación del patrimonio cultural del humanidad, etc.  Son expresión de un nuevo contexto en el que surgen nuevas necesidades humanas y  donde estas exigencias exigen nuevos derechos que garanticen el acceso universal  a formas más avanzadas de ciudadanía y civilidad, de libertad y de calidad de  vida. La globalización económica, así como la ideológica y simbólica, la  transición de la sociedad de información a la sociedad del conocimiento, la  integración del mundo a través de la extensión universal de los medios de  comunicación de masas, así como los fenómenos de multiculturalismo provocado por  los flujos migratorios, son claros síntomas de que algo sustancial está  cambiando.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Comienzan a reivindicarse con  fuerza el derecho a la paz y a una justicia internacional, a poder intervenir  desde instituciones de carácter supranacional en los conflictos armados locales,  imponiendo la paz desde una fuerza legítima. La persecución sin fronteras de los  dictadores, la limitación del derecho a la inmunidad diplomática para  determinados delitos, y el derecho a crear un tribunal internacional que actúe  de oficio en los casos de genocidio y crímenes contra la humanidad. El derecho a  escoger modelos de desarrollo sostenible que garanticen la biodiversidad y que  permitan preservar el medio ambiente natural, así como el patrimonio cultural de  la humanidad. El derecho a un entorno multicultural que supere el concepto de  tolerancia, permitiendo la articulación de sociedades que albergan en su seno  culturas diferentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas nuevas condiciones  permiten que vayan cristalizando nuevos derechos que aspiran a concretarse en  declaraciones como las anteriores de los derechos civiles y políticos y de los  derechos económicos, sociales y culturales. Se reivindica el derecho a la paz y  a la intervención desde un poder legítimo internacional en los conflictos  armados; el derecho a crear un Tribunal Internacional que actúe en los casos de  genocidio y crímenes contra la humanidad; el derecho a un desarrollo sostenible  que permita preservar el medio ambiente natural y el patrimonio cultural de la  humanidad; el derecho a un mundo multicultural en el que se respeten las  minorías étnicas, lingüísticas y religiosas; el derecho a la libre circulación  de las personas, no sólo de capitales y bienes, que permita condiciones de vida  dignas a los trabajadores inmigrantes. Este conjunto de derechos va tomando  forma en las últimas décadas, y abre el camino para un gran reto añadido en el  siglo XXI: las nuevas formas que cobran los derechos de primera, segunda y  tercera generación en el entorno del ciberespacio, es decir, la cuarta  generación de los derechos humanos.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Derechos en el ciberespacio,  software libre y nueva economía</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El desarrollo de la cuarta  generación de derechos humanos está intrínsecamente relacionado con la  capacitación de los ciudadanos para disfrutar de las posibilidades de  realización personal que aportan las TIC. Hoy en día, estar digitalmente  excluido significa estar socialmente excluido. Al ser la información riqueza, la  falta de acceso a las TIC, o el desconocimiento de su uso, se convierte en un  factor fundamental de discriminación social, una nueva brecha que divide a ricos  y pobres. Se crean así las categorías de info-ricos e info-pobres. Esta cuarta  generación tiene su reflejo en varios fenómenos que tienen que ver con los usos  más populares de las TIC, y con aquellos comportamientos que van conformando  poco a poco una cibercultura según ha sido definida por Lèvy (1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta nueva economía sobrepasa  las rígidas leyes de la oferta y la demanda. Es verdad que el valor de los  bienes está tradicionalmente basado en su escasez, y en la demanda que de él  exista. Sin embargo, aquí nos enfrentamos con una lógica bien diferente.  Internet es valiosa no porque es patrimonio de unos pocos, sino porque muchos  tienen acceso a ella, y suma el acervo aportado por sus propio usuarios. Si  fueran pocos los usuarios, también serían escasos los contenidos de la misma.  Paradójicamente, mi correo electrónico es valioso porque otros muchos también lo  tienen (al contrario de lo que ocurre con los sellos de correos, las obras de  arte, los coches, las joyas, los productos de marca...). Si fuera el único que  disfrutase del servicio, no podría enviar un mensaje a nadie, ni recibirlo.  ¿Para qué quiero un móvil si mis amigos no lo tienen, o un fax en casa si nadie  más lo tiene? Un programa funciona mejor cuando su código es abierto, cuanto  mayor es el número de usuarios que lo utilizan y depuran. Al contrario de lo que  ocurre con los bienes materiales, la riqueza basada en la información no se  consume, no se agota. Se automultiplica al compartirse, sin que pierda valor por  ello. Cuantos más miembros de la comunidad virtual acceden al servicio, mayor es  el valor del mismo para todos. Esta es una de las bases filosóficas del  movimiento software libre (SL).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El papel del software libre  (SL) no se reduce a la aportación de una novedosa plataforma de desarrollo de  software a través de la colaboración voluntaria de decenas de miles de  programadores en el mundo entero. Asistimos a una revolución tecnológica que  está reestructurando el mundo a través del proceso de globalización, creando una  nueva metáfora llamada sociedad de la información. Sin embargo, todavía queda  pendiente la tarea de hacer una reingeniería de los procesos, en lugar de hacer  las mismas tareas de siempre con instrumentos cada vez más rápidos. Y es aquí  donde el SL tiene un papel fundamental, pues su metodología se corresponde con  una revolución organizacional fundamental: el paso de los modelos jerárquicos a  los modelos en red, a las organizaciones e instituciones flexibles y dinámicas  que se adaptan con mayor facilidad a su medio ambiente. Con el movimiento de SL  llega ahora el turno a una revolución de los conceptos. Tanto la producción de  información como el acceso a la misma se democratizan, y la vida cotidiana se  potencia a todos los niveles con un universo de datos que los ciudadanos de esta  nueva aldea global tienen a su alcance. Las nuevas formas de transmisión y  construcción del conocimiento tendrán como vehículos en un futuro próximo la  explosión de la cultura mediática e hipertextual, la expansión popular del uso  de la telemática y, más particularmente, el acceso a las autopistas de  información con carácter de servicio público.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A nivel metodológico, se  quiebra el paradigma neoliberal de maximización del beneficio individual,  sustituyendo la competición por la sinergia, esto es, por la convergencia de  esfuerzos individuales en pro de un objetivo común. Se rompe un monopolio mental  según el cual más tenemos cuanto más guardamos para nosotros mismos, donde las  resultados de una investigación (o de un desarrollo de software) no están  sometidos al escrutinio público ni a mecanismos abiertos de mejora. En el  movimiento de SL la interactividad y la participación activa se revelan como las  reglas básicas del juego. Con su llegada, los métodos de desarrollo de software  y de acceso y distribución de la información mudaron radicalmente, con enormes  consecuencias para la sociedad civil y los gobiernos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El progresivo desarrollo y  abaratamiento de las tecnologías de la información y la comunicación, hacen que  su uso se extienda cada vez más y sea más difícil restringir su disfrute a  sectores habitualmente desfavorecidos de la sociedad. Quizá la propia esencia  del SL no sea por sí sola un elemento de transformación de la sociedad. Sin  embargo, la intersección de pericia técnica con una voluntad solidaria de  desarrollo y profundización de la democracia, puede convertirse en uno de los  elementos definidores de los nuevos patrones liberación de los pueblos en la  sociedad futura. La llegada del SL ha alterado la gramática de poder, y ha  supuesto la democratización y popularización de los métodos de acceso y  distribución de información. Las reglas de producción y difusión de software han  cambiado radicalmente. Las redes telemáticas transcienden las fronteras  nacionales de una manera única y novedosa, que no puede ser igualada por ninguna  de las tecnologías anteriormente implantadas, abriendo una nueva vía para el  debilitamiento de las barreras a la libertad de expresión y a la libre  circulación de ideas, y el SL permite un acceso más democrático a las mismas,  más controlable desde la propia sociedad. Estas características únicas son las  que nos ofrecen una esperanzada de promoción de las libertades relacionadas con  la compartición de la información y el conocimiento, esencial para el desarrollo  tanto de la educación y la democracia como de la sociedad civil, en un grado  antes impensable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El gran éxito de GNU/Linux  muestra al mundo las ventajas de la descentralización del proceso de desarrollo.  Esta metáfora de libre colaboración y sinergia frente a competencia, también se  ha extendido a las llamadas comunidades de intercambio —Napster y Gnutella  fueron las primeras—que transforman el concepto de negocio y de intercambio de  bienes, poniendo en jaque el sistema de mercado y la separación de roles entre  productor y consumidor. Estas características son ajenas a la forma tradicional  de hacer negocios. Los medios tradicionales que son interactivos no tienen un  gran alcance, y los que poseen este alcance son de uno a muchos, es decir,  asimétricos y escasamente interactivos. No permiten tampoco una relación P2P  (peer to peer, esto es, negocios entre usuarios sin intervención una empresa que  venda o preste un servicio a un consumidor), lo que resulta técnicamente  sencillo y hasta natural en Internet. Los nuevos medios reúnen las  características de alcance, anonimato, interactividad y reproductibilidad.  Dichas características crean la necesidad del desarrollo de una ética on-line  que dé razón de los intercambios humanos que se producirán sin mediación de una  presencia física, en el contexto del ciberespacio. Sin una pluralidad de fuentes  no podríamos hablar con propiedad de libertad de pensamiento, conciencia o  religión. Sin acceso a medios de alcance internacional no tiene sentido hablar  de libertad de opinión y de difusión de las mismas sin limitación de fronteras.  Sin el desarrollo de una nueva generación de derechos humanos, no se podrá  profundizar en las posibilidades de poder solidario que las nuevas tecnologías  ponen en las manos de los individuos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Internet aparece como icono de  una nueva ciudadanía global, pues es una de las estructuras sociales más  democráticas y participativas que las nuevas tecnologías de la comunicación  hayan traído. Por primera vez contamos con unas nuevas&nbsp; vías de acceso a la  información que con una inversión mínima permiten un alcance máximo. Este cambio  cualitativo trae consigo nuevas oportunidades de control social horizontal y  participación ciudadana, en pro de una mayor transparencia social. Una  consecuencia directa de este desarrollo tecnológico será la amenaza al concepto  de fronteras nacionales y creación de comunidades electrónicas. Por el hecho de  ser Internet una infraestructura técnica orientada a proporcionar una cobertura  de comunicación barata, horizontal y de ámbito global, las libertades de  pensamiento, credo y expresión no sólo deben aplicarse en toda su extensión a  las actividades personales que se llevan a cabo en la red, sino que cobran aquí  una relevancia que no aparece en los medios tradicionales de comunicación.  Teóricamente cualquiera puede exponer sus opiniones a través de los massmedia.  En la práctica, sólo los grandes grupos de la comunicación y aquellos que  componen los variados mecanismos del poder social tienen la posibilidad real de  hacer oír su voz. Por el contrario, en Internet muy pocos medios son suficientes  para comunicar un mensaje, para hacerlo llegar a todos los rincones del globo.  Cualquiera puede crear sus páginas Web, participar activamente en foros de  discusión, enviar y recibir mensajes de correo electrónico a un coste  prácticamente nulo. En la red, cualquier ciudadano se convierte en emisor y  receptor a un tiempo, y la interactividad y la participación se agrupan como las  reglas básicas del juego. Todas estas característica son ajenas a los medios  tradicionales (Bustamante, 2001).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Inclusión digital, gobierno  electrónico y ampliación de la ciudadanía</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro aspecto fundamental del  desarrollo de los derechos humanos de cuarta generación se refiere a la  aproximación del Estado al ciudadano, facilitando el acceso a los servicios de  administración y creando nuevas formas de apropiación social de la tecnología.  Estas políticas se enmarcan en el llamado gobierno electrónico, y son un factor  determinante de desarrollo social, que cobra además una relevancia especial en  los países de economía emergente. La introducción de las TIC está a punto de  generar profundos cambios en las administraciones públicas en regiones  periféricas y semiperiféricas de la escena internacional. En estas regiones, el  proceso de integración en la sociedad de la información está acompañado de la  aparición de bolsas de subdesarrollo económico y una gran desigualdad social.  Dentro de este espacio político, Brasil ha marcado en los últimos años la pauta  en las iniciativas de integración digital y gobierno electrónico, siendo  posiblemente la nación que ha promovido el mayor número de iniciativas  institucionales a nivel de administración local, estatal y federal. No es  extraño que así suceda, puesto que la gran extensión de su territorio, las  desigualdades regionales de renta y calidad de vida, su pujante demografía y la  dispersión de la población, hacen necesario profundizar en los derechos humanos  a partir de un uso inteligente y solidario de las TIC. No puede haber justicia  social sin inclusión social, y no se puede entender en estos días la inclusión  social sin inclusión digital.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El concepto de inclusión  digital tiene tres sentidos principales. En primer lugar, incide sobre la  ampliación del concepto de ciudadanía, entendida como capacidad para interactuar  con las administraciones a través de redes de información y para acceder a  servicios más completos y simples de utilizar. En segundo lugar, tiene un  aspecto socioeconómico en la lucha contra la exclusión digital como inserción de  colectivos marginales en el mercado de trabajo en una sociedad de la  información, promoviendo políticas de profesionalización y capacitación. En  tercer lugar, hace referencia a un conjunto de políticas de educación ciudadana,  cuyo objetivo es crear una inteligencia colectiva que asegure una inserción  autónoma de cada país en un mundo globalizado. (Amadeu, 2003). El acceso a las  TIC y el conocimiento de su uso va a establecer nuevos criterios de  diferenciación social entre los ciudadanos de la cibersociedad, en el sentido  que propugna Joyanes (1997). Individuos, etnias, colectivos sociales que no  tengan acceso por razones económicas, técnicas o de rechazo psicológico, se  encontrarán en una posición precaria a la hora de definir su presente y futuro.  La asimetría de la globalización es también una de las sombras de la  cibercultura. Cuando las barreras proteccionistas caen, el intercambio es  aparentemente libre y total. Los flujos que componen dichos intercambios no  caminan en todas direcciones en la misma medida. Existe el riesgo de que los  colectivos que producen información y los que sólo reciben información acaben  distanciándose cada vez más, de forma que nunca se lleve adelante la promesa de  un mundo en el que todos tendríamos voz. Las posibilidades son tantas que una  nueva ética reclama una protección más imaginativa de la sociedad y de los  derechos de los individuos. De hecho, la propia tecnología demanda una  protección más global de la libertad de expresión y una redistribución del poder  que, por una vez en la historia, podría ser a favor del individuo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Experiencias de inclusión  digital en Brasil y España</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay un gran abanico de  iniciativas de inclusión digital en Brasil, y también de uso institucional del  software libre y de código abierto (SL/CA). Existen diferentes estudios acerca  de algunas de ellas, pero no contamos con uno que considere todas ellas en  relación con la transformación del papel de las administraciones públicas en la  línea de la llamada democracia electrónica (e-democracy). Varias iniciativas  brasileñas son pioneras a nivel mundial: Las experiencia de los Telecentros en  São Paulo y otras regiones del país, proyectos como Sampa.org, el Comité para a  Democratização da Informática (CDI y CDI-São Pâulo), Rede Favela en Rio de  Janeiro, Garagem Digital, Informática na Comunidade, organizaciones como RITS  (Rede de Informação do Terceiro Setor), etc. Las experiencias recientes de  instalación de redes Wi-Fi de acceso público en las ciudades de Campinas y Ouro  Preto (Ouro Preto Cidade Digital) suponen un nuevo nivel de integración  ciudadana a través de la convergencia de tecnologías, con vistas al  establecimiento de un nuevo modelo&nbsp; de gestión municipal de servicios  relacionados con las industrias del conocimiento. Son conocidas cerca de  cincuenta experiencias de gobierno electrónico e inclusión digital en Brasil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas experiencias de inclusión  digital y social superan con imaginación, cariño y talento la falta de recursos  financieros y de medios tecnológicos sofisticados. En São Paulo los jóvenes del  Proyecto Aprendiz decidieron hacer algo más por los jubilados del barrio de Vila  Madalena. Ayudados por el patrocinio de una empresa local, acuden al hogar de  jubilados Golda Meir. Acompañados de psicólogos y de sus profesores, estudiantes  de bachillerato, voluntarios del proyecto, aprenden a trabajar con la Tercera  Edad: discuten sobre el fenómeno del envejecimiento de la población, se plantean  cómo es la relación entre jóvenes y viejos, establecen una didáctica. A partir  de ahí, comienza el intercambio. Los estudiantes enseñan a los jubilados a  navegar por Internet, a guardar para la posteridad la experiencia de sus vidas a  través de un museo virtual en Internet, llamado Museo de la Persona, que recoge  en una página Web relatos de la vida de muchos seres anónimos para la historia.  Por su parte, los jubilados transmiten su experiencia de tantos años de vida.  Los ancianos salen del aislamiento y la marginación; los estudiantes salen  enriquecidos con una experiencia de conocimiento y comprensión. Chavales que  tienen su primera experiencia como profesores, mayores que se abren al mundo.  Dar paseos virtuales por museos e instituciones culturales, visitar ciudades a  través de las web-cam distribuidas por todo el mundo, intercambiar mensajes con  sus nietos que viven en otros países, encontrar en las bibliotecas on-line  aquellos libros que leyeron con tanto cariño en su infancia y que ya están  descatalogados, poder leer las ediciones electrónicas de los principales  periódicos del mundo, volviendo en muchos casos a entrar en contacto con la  realidad de la tierra de la que emigraron hace mucho años... son algunas de las  actividades del proyecto que hacen la de la tecnología una herramienta de  humanización del mundo, de profundización de los derechos humanos, de encuentro  entre personas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El proyecto inicial, que data  de 1999, se ha extendido a un gran número de escuelas participantes y de asilos  atendidos. Se crea la llamada Oldnet —su nombre lo dice todo—, y actualmente se  está instalando también en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais. Pero es  mucho más, es una metáfora de un mundo en el que jóvenes y mayores están creando  un ambiente para intercambiar recuerdos y esperanzas, las experiencias del  pasado y las expectativas futuras. Hay un buen número de ejemplos de aplicación  de las tecnologías de la información y la comunicación a la mejora de las  condiciones de vida de sectores desfavorecidos de la sociedad, ya sean Tercera  Edad, personas portadoras de necesidades especiales, colectivos marginados, etc.  (Bustamante, 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un joven programador de  informática de Rio de Janeiro llamado Rodrigo Baggio está abriendo un camino  insospechado de integración social. Hace una década tuvo el sueño de llevar  ordenadores a las favelas de Rio. Se dedicó durante meses a pedir ordenadores ya  obsoletos en bancos y empresas, sin que le hicieran caso. Pero un día consiguió  que le escucharan. Fundó el Comité para la Democratización de la Informática  (CDI), cuyos voluntarios se dedican a recoger dichos ordenadores, aprovechar sus  componentes, instalar sistemas operativos con programas adecuados (cedidos por  Microsoft en la mayoría de las escuelas, Linux en algunos casos), y dar clases  con ellos en las favelas, creando las llamadas escuelas de informática y  ciudadanía. Hoy en día se han formado a través de dichas clases más de 300.000  favelistas, y más de la mitad de ellos ya ha encontrado empleo. Se están creando  comités en otros países, cada cual con su propia idiosincrasia, lo que demuestra  cómo iniciativas muy sencillas pueden provocar un efecto dominó cuyas  consecuencias transformadoras no podemos aún prever. Todos estos proyectos son  prueba del enorme poder de la imaginación —a pesar de los medios limitados— y la  voluntad de ayudar a los otros, de potenciar a las comunidades para dotarlas de  herramientas con las que puedan decidir mejor su propio destino. (Bustamante,  2004). No es el objetivo de este artículo recoger todas ellas, pero el lector  interesado puede encontrar en las páginas web de cada una de estas iniciativas  una gran cantidad de información que no se refiere sólo a los datos técnicos,  sino a la forma en que las personas viven la experiencia de la inclusión, la  manera en que se apropian socialmente la tecnología para facilitar la  consecución de fines propuestos por las propias comunidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, España tiene en  la Comunidad Autónoma de Extremadura un extraordinario laboratorio de pruebas de  iniciativas de integración social y gobierno electrónico, que han obtenido  reconocimiento internacional, y que han influido en los programas de ámbito  europeo en&nbsp; la implantación de la sociedad de la información. El proyecto  Linex demostró que el software libre es ya una alternativa económicamente  viable, tecnológicamente innovadora y estable sobre la cual construir una  infraestructura de gestión y servicios. Andalucía ha asumido su política de  gobierno electrónico como una segunda modernización, como la mejor vía de pasar  a una sociedad del conocimiento. Su apuesta por el software libre a través de su  propia versión, llamada Guadalinex, las iniciativas de telecentros Guadalinfo y  la informatización del sistema autonómico de salud son sus propuestas más  innovadoras. Antes de 2009, todas las localidades de menos de 10.000 habitantes  tendrán acceso público y gratuito a través de telecentros comunitarios. Castilla  la Mancha con su Molinex y la Comunidad Valenciana (Lliurex) tienen también sus  propias iniciativas para transformar el avance en las TIC en desarrollo social y  en ampliación del concepto de ciudadanía.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ambas experiencias —brasileña y  española— se complementan y realimentan, y se abre un espacio para la  cooperación internacional que puede clasificarse en los siguientes apartados: En  primer lugar, es una tarea urgente analizar y sugerir pautas de adecuación de  los nuevos medios telemáticos a las necesidades reales de los procesos  administrativos en Brasil, exportando el modelo Linex desarrollado en  Extremadura y aprendiendo al mismo tiempo de las iniciativas brasileñas de  inclusión digital. En segundo lugar, Brasil es en este momento el principal  motor de la economía regional sudamericana, y sus procesos sociales y políticos  tienen un enorme impacto en la transformación social del continente. En un  futuro próximo, Brasil será uno de los grandes mercados de consumo de TIC, como  consecuencia de la modernización de las administraciones públicas, de la  incorporación de la telemática a las políticas de desarrollo social y educativo.  Un estudio de las formas en que estos proyectos están llevándose a cabo puede  ayudar a armonizar los programas de inclusión digital, modernización  administrativa y capacitación técnica, de forma que se consolide un valor  agregado a la economía nacional. Brasil será uno de los espejos en que se miren  el resto de los países sudamericanos al iniciar estos mismos procesos. El hecho  de tomar como modelo el proyecto Linex de inserción de Extremadura en la  Sociedad de la Información y presentarlo como paradigma, va a crear nuevos lazos  culturales entre Brasil y España al establecer una interfase con las propias  iniciativas brasileñas. Además, el hecho de que el español sea en un futuro  inmediato lengua obligatoria en la enseñanza primaria y secundaria va a ayudar a  la difusión de plataformas de software desarrolladas por el proyecto Linex con  estándares no-propietarios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es interesante comparar ambos  marcos de iniciativas institucionales a partir de las administraciones locales  para desarrollar un nuevo sentido de ciudadanía aproximando la administración al  ciudadano, creando nuevos servicios y creando nuevas vías de integración social  a través de los programas de integración digital. En un estudio más amplio  tenemos como objetivo no solo realizar un análisis descriptivo de las  iniciativas actuales, sino explorar un conjunto de recomendaciones para  optimizar el rendimiento de las inversiones realizadas en este terreno. La  piedra de toque del impacto real de estas iniciativas en términos de beneficio a  la ciudadanía está en las posibilidades de la convergencia de tecnologías  telemáticas que comienzan a ser usadas en Brasil: telefonía móvil (celular),  proyecto “PC conectado”, televisión digital terrestre, Internet vía satélite y a  través de redes inalámbricas Wi-Fi y Wimax, Software Libre y de Código Abierto.  Una adecuada combinación de estas tecnologías es la base de un modelo de  integración digital seguramente exportable a los países del continente  latinoamericano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, al comparar  estas iniciativas de ambos países, hay un conjunto de dimensiones de gobierno  electrónico que nos interesan en particular: Nuevos servicios de la  administración accesibles a través de medios telemáticos; servicios  tradicionales traspasados al ámbito de Internet; iniciativas de inclusión  digital y desarrollo comunitario; servicios interactivos con el ciudadano (con  especial hincapié en la realimentación por parte de los ciudadanos);  convergencia de tecnologías y sus posibilidades en la aproximación de la  administración al ciudadano; papel de los diferentes actores sociales (ONG,  universidades, empresas, etc.) en las iniciativas institucionales (programas de  financiación / gestión comunes); grado de implementación de Software Libre /  Código Abierto en las administraciones públicas.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Conclusiones: Creatividad  social frente a la desesperanza</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de todas las  iniciativas anteriormente indicadas, siguen existiendo dudas razonables sobre la  vitalidad de las democracias representativas y su capacidad para satisfacer las  demandas de protección de los derechos básicos, así como las posibilidades de  realización personal. No existe mejor antídoto contra la paralización de una  democracia representativa —y para la promoción de una democracia participativa—  que una apropiación inteligente y creativa de la tecnología. En 2004 cobró en  España una especial relevancia la relación entre el uso de Internet y la  telefonía celular y el ejercicio de la democracia popular a través de la  movilización política de la ciudadanía. Después de los atentados terroristas del  11 de marzo de dicho año en Madrid, y en la víspera de unas elecciones  generales, diferentes grupos de personas protestaron en la Puerta del Sol,  centro neurálgico de la capital de España, y frente a la sede del Partido  Popular en la calle Génova. Se acusaba al gobierno presidido por José María  Aznar de ocultar información clave sobre la autoría de dichos atentados, de  retrasar la divulgación de datos de la investigación policial que refuerzan la  hipótesis de un atentado terrorista islámico. Si se sostenía por tan sólo unos  días la autoría de ETA durante unos pocos días más, el gobierno renovaría  seguramente su mandato. Sin embargo, si los electores estableciesen una relación  de causalidad entre los atentados y la participación española en la guerra de  Irak, habría grandes posibilidades de un vuelco electoral por el previsible voto  de castigo de una población profundamente irritada que ya se había manifestado  mayoritariamente&nbsp; en contra del conflicto. Habían sido convocados a través  de Internet y de mensajes SMS enviados y recibidos por teléfonos celulares. Son  flash mobs (muchedumbres relámpago), convocadas en un tiempo record, movilizadas  con una flexibilidad desconocida hasta ahora. Sólo un año antes, el 15 de  febrero de 2003, millones de ciudadanos participaron en la primera  telemanifestación global de la historia. Los organizadores articularon el tempo  de la misma a través de Internet, comenzando en Australia e incorporando  sucesivamente ciudades de todo el mundo en función de su diferencia horaria. Una  multitud de lenguas y lemas la conformaron, reflejando el carácter multicultural  de los participantes. Eran gentes con diferentes orígenes, diferentes culturas,  sin que puedan señalarse otros criterios de uniformidad más allá del propósito  de la manifestación: la protesta contra la intervención bélica occidental en  Irak. Seguramente no es un caso anecdótico, sino el síntoma de que están  surgiendo nuevas formas de participación popular en los asuntos públicos  desencadenadas por la apropiación social de la tecnología, que se manifiesta en  la aparición de formas creativas de usar la tecnología que la población comienza  a tener a su alcance. En este caso, los juguetes digitales se transformaron en  armas políticas de primer orden. Nos falta definir los criterios y las  circunstancias que pueden llevarnos de un fenómeno al otro. Será, sin duda, una  tarea pendiente para la ciencia política. Y tendrá también una notable dimensión  práctica de la política, pues los movimientos sociales se potenciarán por el uso  de una tecnologías cuya potencialidad va mucho más allá de los usos previstos  por sus creadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Junto con estas nuevas formas  de apropiación social de la tecnología, las medidas de universalización de  acceso a la información, la inclusión digital y el uso intensivo de las TIC  contra las desigualdades, forman parte de una malla de iniciativas  institucionales estratégicas para un desarrollo sostenible, el combate contra la  pobreza, la democratización y la inserción de países semiperiféricos del área  latinoamericana en un contexto de globalización. Salvar la brecha entre info-ricos  e infopobres es uno de los elementos de cohesión social y estabilidad  democrática, y por tanto debe ser un objetivo clave para las administraciones  públicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las estrategias de defensa de  derechos humanos tienen un nexo esencial con el desarrollo de políticas de  gobierno electrónico y las iniciativas de inclusión digital. El acceso a las  comunicaciones telemáticas es la nueva cara de la libertad de expresión en la  era de la información. Todo ciudadano debe tener el derecho a utilizar los  servicios de la administración que van incorporándose a la Red, y ser ciudadano  de pleno derecho en la era de la información supone la capacitación necesaria  para hacer uso de estas tecnologías independientemente de la condición social.  No es sólo un problema de democratización de los beneficios tecnológicos, es una  cuestión de soberanía nacional, y supone el deber de incentivar el desarrollo y  la autonomía de una inteligencia colectiva capaz de garantizar la inserción  autónoma de nuestros países en un entorno globalizado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Usos alternativos, nuevas  interpretaciones de la tecnología, sin consecuencia del horizonte de  interpretación que cada individuo, cada comunidad, proyecta sobre la tecnología  que tiene a su alcance. Quizá sea éste el caldo de cultivo de una nueva forma de  vivir la tecnología. No existe una forma canónica, óptima, políticamente  correcta de entender la informática. Históricamente la tecnología ha tenido una  dimensión instrumental y, por tanto, los artefactos podían ser entendidos como  herramientas que servían a un fin determinado de antemano. Así, un martillo  sería la extensión de nuestros brazos para poder golpear o percutir con mayor  fuerza. Explicada la función, explicado el artefacto. Sin embargo, no ocurre lo  mismo con la tecnología informática. ¿Cuál es la función de un computador?  ¿Dónde se cierra el abanico de sus aplicaciones posibles? La respuesta tiene que  ver con la teoría de autómatas, con el modelo llamado máquina de Turing, que  demuestra que un computador es un ente que tiene sintaxis, pero no semántica. Es  decir, transforma signos, pero desconoce el significado de los mismos. Cualquier  transformación es posible, cualquier regla puede ser aplicada. En la práctica,  esto se traduce en que un computador sirve para todo, no se agota su conjunto de  aplicaciones, limitado tan sólo por la creatividad humana. Es  extraordinariamente flexible, y no agotamos su significación cuando decimos que  es un instrumento de procesamiento de información. Por tanto, es posible que a  partir de estas experiencias se descubran nuevas formas de entender la  informática, de hacer de ella la expresión de una cultura propia, de usarla como  palanca para una transformación autónoma, genuina, de los modos de vida de las  comunidades que han vivido de espaldas a la tecnología. Muchos piensan que esto  es sólo una utopía, que, en el fondo, cuando se extienda el uso de las TIC a  otras personas, a otros colectivos ahora excluidos, no vamos a encontrarnos  ninguna novedad: aprenderán a usarlas según los modelos vigentes, aplicando a  rajatabla una visión neoliberal de la tecnología.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ellul (1954) afirmaba que las  lágrimas y las alegrías humanas son cadenas para la aptitud de la máquina, y que  la tecnología se encuentra enfrentada a una expresión humana de la cultura.  Frente a esta desesperanza, quiero recordar un notable caso histórico donde se  muestra que este camino no es inevitable. Acabada la Guerra de Secesión en los  Estados Unidos, los esclavos liberados no tenían capacidad adquisitiva para  comprar instrumentos musicales. La única opción fue conseguir a un precio módico  la chatarra de la guerra: trompetas, timbales, tambores, clarinetes...Tampoco  tenían educación musical formal, puesto que la entrada en los conservatorios era  impensable para ellos. Los esclavos no tenían derecho a la educación, y menos  aún a la educación musical. Todo parece indicar que no existían las condiciones  para desarrollar una expresión musical de calidad. Sin embargo, la historia nos  cuenta algo muy diferente: a pesar de la limitación técnica de los instrumentos  disponibles, a pesar de la carencia de formación musical —o precisamente por  eso—, en lugar de imitar las formas musicales vigentes, acabaron inventando el  jazz y el blues, considerados por muchos como una auténtica música clásica del  siglo XX. Encontraron la forma de usar los instrumentos disponibles como  expresión de una riquísima tradición cultural afro-americana. ¿Por qué no puede  pasar lo mismo un día con la informática comunitaria? Estemos atentos a las  políticas de inclusión social de colectivos tradicionalmente marginados.  Prestemos atención a los movimientos alternativos —hackers, radios libres, ciber-okupas,  software libre o de código abierto, Linux, etc.— pues van más allá de simples  iniciativas tecnológicas. Encarnan formas de concebir la existencia, proponen  nuevas vías para extender los derechos humanos y la justicia social, ponen en  tela de juicio los fundamentos de la economía vigente, postulan nuevos  paradigmas éticos, como es el caso de la ética de hackers. En definitiva, si los  derechos humanos tienen como razón de su existencia la extensión a todos los  individuos sin excepción de los estándares de una vida digna, de una vida que  puede ser calificada de humana en sentido pleno, la informática es una aliada  fundamental. Saber cómo integrarla en las culturas populares sin que éstas  pierdan su esencia; aprender a usarla como palanca para la profundización de los  derechos humanos, se convierte en una de las tareas esenciales en un mundo donde  la tecnología, más que un instrumento, es una forma de vida.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Bibliografía</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Amadeu Da Silveira, S.  (2003). Inclusão digital, software livre e globalização contra-hegemônica, en  AMADEU, S. et al. (2003). Software Livre e Inclusão Digital. São Paulo: CONRAD.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866474&pid=S1690-7515200700020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Bobbio, N. (1992). El  problema de la guerra y la vía de la paz. Barcelona: Gedisa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866475&pid=S1690-7515200700020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Bustamante, J. (2006).  ¿Puede la tecnología humanizar el mundo? Inclusión digital y nueva ciudadanía.  Actas ciclo conferencias Cátedra S. Pío X. Madrid: Ed. Santillana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866476&pid=S1690-7515200700020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Bustamante, J. (2004). Qué  puede esperar la democracia de Internet? Una reflexión sobre la crítica de  Langdon Winner al poder político transformador de la tecnología. Argumentos de  Razón Técnica, septiembre, 10-48.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866477&pid=S1690-7515200700020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Bustamante, J. (2001). Hacia  la cuarta generación de derechos humanos. Revista electrónica CTS+I. Núm. 1,  nov. Organización de Estados Iberoamericanos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866478&pid=S1690-7515200700020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Bustamante, J. (1993).  Sociedad informatizada, ¿sociedad deshumanizada? (una visión crítica de la  influencia de la tecnología sobre la sociedad en la era del computador). Madrid:  Gaia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866479&pid=S1690-7515200700020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Collins, M. (1989).  Computers and the Sociology of Scientific Knowledge. Social Studies of Science,  Vol. 19, 613-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866480&pid=S1690-7515200700020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Ellul, J. (1954). La  Technique ou l’enjeu du siecle. París: Armand Colin.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866481&pid=S1690-7515200700020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Joyanes, L. (1997).  Cibersociedad. Madrid: McGraw-Hill.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866482&pid=S1690-7515200700020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Levy, P. (1997).  Ciberculture. Paris: Editions Odile Jacob.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2866483&pid=S1690-7515200700020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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