<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1690-7515</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Enlace]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Enlace]]></abbrev-journal-title>
<issn>1690-7515</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Zulia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1690-75152009000100006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La ciencia y tecnología indisciplinaria: ciencia y tecnología como poder, la bioética como antipoder]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Undisciplinary Science and Technology: Science and Technology as Power, Bio-ethic as Anti-power]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Estudios Avanzados (IDEA)  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Caracas ]]></addr-line>
<country>Venezuela</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>6</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>73</fpage>
<lpage>83</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1690-75152009000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1690-75152009000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1690-75152009000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente artículo describe los dos nichos de poder fundamentales de la ciencia y la tecnología moderna. Por una parte, la monopolización del conocimiento a través de las disciplinas; por otra, la manipulación de la vida a través del biopoder científico. En ambos casos se trata de un preocupante control de la realidad, por parte de un individuo moderno y de una ciencia que Habermas describió como "ideologizada", que requieren límites. A partir de ello se plantea entonces la necesidad de una "indisciplinariedad" científica, que surge del "paradigma bioético", entendido como convergencia transdisciplinaria de conocimientos en pro del respeto por la vida.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article describes the two fundamental power niches of science and modern technology. On the one hand, the monopolization of knowledge across disciplines; on the other hand, the manipulation of life through scientific biopower. In both cases, this is about a worrying control of reality by a modern individual and a science described by Habermas as "ideologized" that require limits. From this the need for a scientific "indisciplinarity" which comes from the "bioethical paradigm" arises, understood as a transdisciplinary convergence of knowledges towards the respect for life.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ciencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[disciplina]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[bioética]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[biopoder]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[transdisciplinariedad]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Science]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Discipline]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Bioethics]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Biopower]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Transdisciplinarity]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Poder y Disciplina]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <b><font COLOR="#221e1f" face="Verdana">     <p align="center">La ciencia y tecnología <i>indisciplinaria</i>: ciencia y  tecnología como poder, la bioética como antipoder</p> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f" face="Verdana">     <p align="center">Miguel Pérez</font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#221e1f">1</font></sup></b></p> <font SIZE="2" COLOR="#221e1f" face="Verdana">     <p align="justify">1 Director del Centro de Investigaciones Teóricas (CENIT) del  Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), Jefe de la Unidad de Ciencia Política,  Caracas, Venezuela. Post-doctor en Filosofía Política por la Sorbona, Paris 1,  Francia; Dr. en Filosofía Política por la Pontificia Università Gregoriana de  Roma, Italia. Correo electrónico: <a href="mailto:mperez@idea.gob.ve"> mperez@idea.gob.ve</a></p> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f" face="Verdana"><b>     <p align="justify">Resumen</p> </b>     <p align="justify">El presente artículo describe los dos nichos de poder  fundamentales de la ciencia y la tecnología moderna. Por una parte, la  monopolización del conocimiento a través de las disciplinas; por otra, la  manipulación de la vida a través del <i>biopoder </i>científico. En ambos casos  se trata de un preocupante control de la realidad, por parte de un individuo  moderno y de una ciencia que Habermas describió como &quot;ideologizada&quot;, que  requieren límites. A partir de ello se plantea entonces la necesidad de una &quot;indisciplinariedad&quot;  científica, que surge del &quot;paradigma bioético&quot;, entendido como convergencia  transdisciplinaria de conocimientos en pro del respeto por la vida. </p> <b>     <p align="justify">Palabras clave: </b>ciencia, disciplina, bioética, biopoder,  transdisciplinariedad</p> <b><font COLOR="#221e1f">     <p align="center">Undisciplinary Science and Technology: Science and Technology  as Power, Bio-ethic as Anti-power</p> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f">     <p ALIGN="JUSTIFY">Abstract</p> </font></b><font COLOR="#221e1f">     <p ALIGN="JUSTIFY">This article describes the two fundamental power niches of  science and modern technology. On the one hand, the monopolization of knowledge  across disciplines; on the other hand, the manipulation of life through  scientific biopower. In both cases, this is about a worrying control of reality  by a modern individual and a science described by Habermas as &quot;ideologized&quot; that  require limits. From this the need for a scientific &quot;indisciplinarity&quot; which  comes from the &quot;bioethical paradigm&quot; arises, understood as a transdisciplinary  convergence of knowledges towards the respect for life.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Key words: </b>Science, Discipline, Bioethics, Biopower,  Transdisciplinarity, Poder y Disciplina </p> </font>     <p align="justify">Recibido: 10-02-08 Aceptado: 12-06-08</p> <font SIZE="2" COLOR="#221e1f">     <p align="justify">La <i>transdisciplinariedad </i>como característica  fundacional de la bioética</font><font COLOR="#221e1f"><sup>2</sup> </font> <font SIZE="2" COLOR="#221e1f">la aleja de ese <i>modus operandi </i>propio de  la disciplina. De hecho, la disciplina ve la realidad sólo a partir de un punto  de vista o, por así decirlo, una dimensión cognoscitiva. Por el contrario, la  bioética parte de eso que podríamos llamar la &quot;indisciplina&quot;, es decir, que  parte de la voluntad de romper con las amarras propias de un solo punto de vista  sobre la realidad. La bioética propone más bien posar una mirada-otra sobre ese  inmenso e inconmensurable objeto de reflexión que es la vida <i>(Bio)</i>.</p>     <p align="justify">Lo dicho a propósito de la disciplina como mirada única puede  también ser conjugado a la <i>pluri-multi-inter-disciplinariedad</i>: en todos  estos métodos epistemológicos existe siempre, en menor o mayor proporción, una  relación disciplinaria con relación a la naturaleza estudiada. </p>     <p align="justify">El argumento disciplinario puede ser enunciado así: yo hablo  y parto desde las certezas y (en ocasiones) los dogmas de mi disciplina,  defiendo ese castillo o fortín del conocimiento que me he forjado a través de la  historia epistemológica de mi disciplina. En otras palabras, en la <i>pluri-multi-inter-diciplinariedad </i>existe una especie de diplomacia del conocimiento que me permite, en un  momento determinado, realizar un acto de tolerancia epistemológica con el otro  encarnado en las otras disciplinas.</p>     <p align="justify">En la bioética no hay, o al menos no deberían haber, actos  diplomáticos del conocimiento. La bioética parte más bien de la necesidad que  impone el respeto por la vida. Respeto que obliga a las disciplinas a sentarse  juntas para reflexionar y pactar en torno a problemas imposibles de resolver  éticamente a partir de las especializaciones propias de las disciplinas.</p>     <p align="justify">De hecho, si observamos con detenimiento la realidad como  objeto de investigación, nos percatamos que la misma es un hecho o fenómeno  holístico: la realidad es un &quot;todo&quot;, y precisamente en cuanto &quot;todo&quot;, es que  habrá de entenderse en su complejidad. Fue precisamente ésta la intuición y  metodología que percatamos desde Aristóteles en la antigüedad, hasta Leonardo Da  Vinci en el Renacimiento. La realidad era concebida como un todo, y desde esa  visión holística venía escrutada y pensada. De ahí precisamente el carácter  transdiciplinario de dichos pensadores que no dudaron en ser: biólogos,  teólogos, físicos, filósofos, astrónomos, eticistas, ingenieros, etc. </p>     <p align="justify">Es precisamente con la disciplina moderna que se termina de  anular la categoría griega de filosofía con la cual se entendía una ciencia que  era &quot;madre de todas las ciencias&quot;, o mejor, un saber (y práctica del saber) que  no fragmentaba el conocimiento humano en parcelas disciplinarias, sino que lo  concebía como un todo.</p>     <p align="justify">La filosofía practicada por un Aristóteles se acercaba a la  realidad para su estudio y comprensión a partir de la unión natural de las  disciplinas, no como hecho diplomático, sino como método certero para entrar en  los secretos de la naturaleza y convertirlos en conocimientos humano.</p>     <p align="justify">Contrariamente a ello, la realidad en cuanto todo, al ser  parcializada por una disciplina sólo nos muestra una parte o fragmento de ella  misma. Es el caso del disciplinado investigador que toma sólo una parte de la  realidad y la describe como un todo: La realidad sería entonces – como se dijo  alguna vez – una vaca, de la cual el biólogo, vendado por su disciplina, tocaría  sólo la cabeza y la cola, concluyendo que una vaca es un animal raro cuya  fisonomía consiste en una cabeza pegada a una cola. También es el caso de un  disciplinado filósofo que vendado tocase sólo una ubre y una pata de la vaca, lo  cual lo haría concluir que una vaca es un extraño animal cuyo cuerpo es una pata  que termina en una ubre de la cual sale leche.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De este modo la realidad viene fragmentada, en vista de una  disciplina que no nos deja penetrar en la complejidad que ésta esconde. De ello  nace precisamente la necesidad de crear mecanismos-otros fundados en un  pensamiento del todo a partir del todo: he aquí la vocación de la bioética, y  hasta su misma necesidad, en cuanto puente del conocimiento humano que piensa  todo lo relacionado a la realidad hecha vida.</p>     <p align="justify">Pero llegados a este punto una aclaratoria se impone: todo lo  antes dicho no implica de ninguna manera la iniciación de una cruzada  epistemológica contra la(s) disciplina(s). Éstas son y nacieron como necesidad  metodológica para explorar la realidad de forma más racional, ordenada y  efectiva. De hecho, conociendo y aplicando como investigador los instrumentos  teóricos y prácticos propios de una disciplina, seguramente se podrá fragmentar  mejor un trozo de realidad que será estudiada de forma más adecuada. Sería por  ello </p>     <p align="justify">irresponsable, en nombre de la transdisciplinariedad, darle a  un filósofo un bisturí para que realice una operación a corazón abierto. No es  desde esta perspectiva que hay que estructurar la crítica a la disciplinariedad.</p>     <p align="justify">La mirada crítica va más bien en otra dirección. La misma  radica en el hecho que los &quot;disciplinarios&quot; no tardaron mucho en entender que  toda disciplina es fuente innegable de poder: quien posee el conocimiento sobre  un fragmento de la realidad, posee el poder sobre la misma y sobre quienes  quieran acceder a ella. Y el arma fundamental para ejercer dicho poder no es  nada más y nada menos que la palabra.</p>     <p align="justify">Las disciplinas a través de un lenguaje fundado en el  hermetismo de cada campo fueron alejando entonces al otro para habitar y  amurallar su fragmento epistemológico de la realidad: la vaca fue picada en mil  pedazos y cada pedazo fue patentado por una disciplina.</p>     <p align="justify">Todo esto creó un fenómeno, más que conocido y practicado,  según el cual, por ejemplo, un biólogo molecular, un físico cuántico y un  matemático fundamental, tienen dificultad para dialogar entre sí; así como  también un filósofo analítico, un sociólogo del trabajo y un antropólogo forense  penan para encontrar un lenguaje común. ¿Qué decir en este sentido del diálogo y  el acuerdo entre un matemático fundamental, un antropólogo forense y un físico  cuántico? Y es que la Torre de Babel disciplinaria ha llegado incluso al interno  de las disciplinas: un filósofo político, un filósofo analítico y un filósofo  estético, muchas veces no logran ni siquiera entenderse. Cada uno de éstos se  cerró en su fortín del conocimiento y escondió la llave de su lenguaje debajo de  la almohada de su facultad universitaria.</p>     <p align="justify">A la luz de lo antes dicho, cómo pensar algo al menos  parecido a la bioética donde &quot;especialistas&quot; de muchas disciplinas se unen para  pensar y normar sobre, nada más y nada menos, la capital de la realidad: la  vida. </p> <b>     <p align="justify">Indisciplina y derecho</p> </b>     <p align="justify">La respuesta a dicha interrogante debe partir de la premisa  siguiente: la bioética es fruto de una necesidad humana. Como lo afirma Hooft:  &quot;Hiroshima y Nagasaky hicieron que los físicos –en palabras de Oppenheimer–  ‘conocieran el pecado’; Dachau y Auschwitz fueron los espejos que reflejaron las  atrocidades cometidas con seres humanos en nombre de la ciencia y la medicina.  Lo propio ocurriría con los juristas –pensemos en Gustavo Radbruch, en los años  de post guerra– cuando éstos tomaron conciencia que justamente en nombre de la  ley y del derecho (<i>gezets ist gezest</i>) se habían conculcado y violado  sistemáticamente la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales  en los dos grandes sistemas totalitarios del siglo XX&quot; (Hofft, 2004, p.4-5). </p>     <p align="justify">La bioética surge entonces como una postura ineluctable de  frente a la acción humana en relación a la vida. Es por ello que la bioética no  puede observar, medir, escrutar desde la disciplina fragmentaria del físico, el  médico o el jurista, sino más bien desde el todo. Lo propio de la bioética es  entonces ver juntos como seres humanos eso que se nos dificulta ver de forma  aislada. La pregunta sería entonces: ¿cómo realizar esta empresa  transdisciplinaria sin caer en la tentación de una práctica diplomática entre  investigadores disciplinarios en pro de un resultado &quot;políticamente correcto&quot;?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por lo pronto se debería pensar en dos &quot;caminos&quot; (del griego  método) que acaso podrían verse como incompatibles entre sí: la aplicación de un  método (a) indisciplinario que nos permita llegar a (b) el derecho. </p>     <p align="justify">Se habla aquí de la indisciplina como postura y acción común  por parte de las disciplinas para acceder de forma transparente a un <i>savoir  faire </i>transdisciplinario. En otras palabras, cada disciplina a través de una  posición y diálogo <i>indisciplinario </i>podría hacer &quot;implotar&quot; esas &quot;certezas  epistemológicas&quot; que hacen muchas veces de la ciencia una &quot;ideología  científica&quot;, en el sentido de &quot;dogma científico&quot; que le da Habermas (1984).</p>     <p align="justify">Cuando se hace de la disciplina científica y de la ciencia en  general un dogma, se cae en la tentación de destruir todo aquello que vaya  contra el &quot;progreso&quot; de la propia disciplina o ciencia, diciendo que dicho  disenso iría contra el &quot;bienestar&quot; y &quot;desarrollo&quot; de la humanidad toda. El  primer recurso que utiliza entonces la <i>dogmatización </i>científica es  recurrir a una especie de chantaje en nombre del &quot;progreso&quot;, la &quot;libertad&quot; y la  &quot;esperanza&quot; del ser humano a través de la ciencia (véase Pérez Pirela, 2008). El  motor de dicha postura se encarna muchas veces en la certeza del especialista  disciplinario al cual (nos lo ha demostrado el siglo XX), se le hace de más en  más difícil aceptar y colocar límites a su accionar científico.</p>     <p align="justify">Es justamente aquí que surge la necesidad de una postura  epistemológica que hemos querido llamar <i>indisciplinaria</i>. Muchas veces la <i>dogmatización </i>de las propias certezas es peligrosa, por lo que la  relativización de la misma se convierte en imperativo ético y epistemológico. Se  trataría de una especie de momento crítico por el cual hacer pasar la propia  disciplina para llegar, en un segundo momento, a una síntesis positiva, no sólo  para la propia disciplina, sino también para el entorno y la sociedad.</p>     <p align="justify">La bioética y el carácter <i>indisciplinario </i>que le hemos  querido atribuir se inscribe precisamente en este momento crítico que  interpretamos en el sentido hegeliano: tesis-antítesis-síntesis. La indisciplina  sería un momento antitético que, a partir de una crítica ética y epistemológica  de la propia disciplina, nos acercaría a una síntesis que podríamos llamar  &quot;Síntesis Bioética&quot;.</p>     <p align="justify">La indisciplina podría partir entonces de una mirada de la  propia disciplina a partir de otras disciplinas. Podríamos ir incluso más allá y  plantear el punto de partida de la bioética como una mirada de la propia  disciplina desde la meta-disciplina, es decir, desde la sociedad humana  entendida como fenómeno holístico y no necesariamente disciplinario. </p>     <p align="justify">De lo que se trata aquí es de aplicar en cierta medida el  método hursseliano (ver Husserl, 1962), de la fenomenología que consiste en  &quot;colocar entre paréntesis&quot; (en este caso) la propia disciplina, para objetivarla  y medir sus posibilidades y consecuencias éticas y epistemológicas. Al negar la  práctica científica disciplinaria como mero dogma, y al objetivarla y colocarla  entre paréntesis, se estaría dando el primer paso para la necesaria transición,  de una ciencia a una con-ciencia.</p>     <p align="justify">La conciencia en este caso no es otra cosa que una  mirada-otra sobre un objeto determinado – en este caso la ciencia – que nos  permite percatarnos de dos cosas: (a) que el objeto existe, es decir, que existe  una ciencia que no puede ser negada en cuanto realidad objetiva; (b) que el  sujeto conciente que mira el objeto o ciencia, también existe como realidad  insoslayable. Ello quiere decir entonces que la conciencia nos coloca delante,  no sólo de una ciencia como fenómeno auto-referencial, sino también delante de  un sujeto o ser humano que la practica y la vive. </p>     <p align="justify">Dicho descubrimiento abre entonces la ciencia a su dimensión  humana. El científico, a partir de ello, es conciente del hecho que la ciencia  no es un fenómeno justificable en sí mismo, sino en razón del sujeto o ser  humano que lo funda: la ciencia es de este modo humanizada.</p>     <p align="justify">Al quitarle entonces a la ciencia su carácter dogmático, al  darle matices de indisciplina, al hacerla transdisciplinaria, al permitirle  dialogar con realidades humanas meta-científicas, no hacemos más que aplicarle a  la ciencia los métodos, contenidos y criterios bioéticos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pero el método <i>indisciplinario</i>, hasta ahora apenas  esbozado, no basta para realizar un verdadero trabajo de pensamiento y  re-pensamiento de los fines, acciones y métodos de la ciencia desde la  perspectiva bioética. La indisciplina <i>deconstruye </i>sin verdaderamente  construir. La indisciplina es antítesis y no síntesis. Es precisamente en este  punto que surge el segundo camino o método propuesto: el Derecho.</p>     <p align="justify">La bioética se debate en tres dimensiones: la teórica  (fundamentos filosóficos y éticos), la práctica (comités de bioética) y la  normativa (códigos de bioética). La postura teórica nos da luces sobre los que  deberían ser los &quot;principios de la bioética&quot; (pensemos en el modelo basado en  los principios de Beauchamp y Childress, 1979). Por otra parte, la postura  práctica coloca como punta de lanza los comités de bioética y su toma de  decisiones fundadas en la casuística (pensemos en la oposición a la &quot;tiranía de  los principios&quot; de Jonsen y Toulmin, 1988).</p>     <p align="justify">Pero hay que aclarar que ambas posturas serían etéreas y  hasta infructíferas sin un apoyo o fundamento amparado en el derecho. Tomamos  aquí la categoría de &quot;derecho&quot; en su dimensión más amplia. Desde este punto de  vista el derecho no puede ni debe reducirse a un conjunto de leyes o normas;  tampoco a un derecho especializado como por ejemplo el derecho penal o  administrativo.</p>     <p align="justify">El derecho es tomado aquí como el producto cultural, es decir  humano, de una reflexión holística sobre la realidad humana. De hecho, no hay  derecho sin una previa profundización teórica sobre los comportamientos del  hombre. Más aún, no hay derecho sin un previo diálogo social que, en último  término, le de fundamento. De ahí precisamente el carácter contractual,  dialógico, consensual, del derecho.</p>     <p align="justify">El derecho como horizonte de regulación fundamental de la  vida social de los seres humanos sería por ello una especie de <i>work in  progress</i>, es decir, de continuo trabajo humano cuyos fundamentos, límites y  posibilidades son, a cada momento, pensados y re-pensados nuevamente. Ello  quiere decir que se puede relativizar, anular o superar una ley o norma, pero  nunca la continua labor humana de construcción, deconstrucción y estructuración  del comportamiento del hombre a través del derecho.</p>     <p align="justify">Por otra parte, el derecho (como lo afirmamos en relación a  la bioética) es fruto de una necesidad: no hay vida social sin derecho. La  normatividad de los comportamientos es la premisa incondicional de la vida en  común. Es precisamente en este punto que comienzan a surgir las perplejidades en  relación a cuál <i>ley</i>, y fundada en cuál idea de <i>bien</i>.</p>     <p align="justify">La problemática surge de la idea misma de Aristóteles que  consideraba al hombre como <i>Zoom Politikon</i>, es decir, como un animal  político, un ser social. Partiendo de esta premisa el filósofo pensaba que toda  actividad humana parte de una finalidad <i>(telos) </i>y que la finalidad de una  acción corresponde a la idea de <i>bien </i>(véase Aristóteles, 2000: I, 1,  1094). De ahí el hecho que Santo Tomás de Aquino (Santo Tomás de Aquino, 1994),  retomando a Aristóteles, planteaba que el hombre, por ser hijo de Dios, siempre  hace el bien. Es por ello que, según el Doctor de la Iglesia, cuando alguien  hace el mal lo hace pensando que es el bien. Dicho de otro modo, no hay otra  dimensión, ni finalidad posible para el hombre que el bien. El siglo XX y sus  genocidios racionalizados, la bomba nuclear, el paulatino ecocidio planetario,  entre otros fenómenos ligados a la voluntad del ser humano parece contradecir  dicha postura.</p>     <p align="justify">Como podemos ver, <i>bien </i>y <i>mal </i>se confunden en  las definiciones y prácticas humanas, dejándonos serias perplejidades en  relación a cuál ha de ser la idea de <i>bien </i>para el hombre. Sin previa idea  de <i>bien </i>parece no existir ética posible, y por supuesto, tampoco  bioética. Además, cómo plantear una regulación de la acción humana a través del  derecho sin una idea de bien que funja como marco teleológico para saber qué es  permitido y prohibido hacer. </p>     <p align="justify">Algo es cierto con relación a lo antes dicho: sin diálogo y  acuerdo entre los seres humanos no es posible hacer surgir una idea de <i>bien</i>.  Entre el derecho y el bien se encuentra entonces el diálogo, acuerdo y contrato  social como mediador.</p>     <p ALIGN="center">Derecho ---------------Diálogo------------------Bien </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="CENTER">Acuerdo </p>     <p align="center">Contrato</p> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f">     <p align="justify">Delante de esta triade surgen entonces ulteriores  perplejidades que complejizan la cuestión: ¿el derecho antecede al <i>bien </i>o  el <i>bien </i>es el fundamento del derecho? ¿Para crear el derecho debemos  partir de una visión específica de <i>bien</i>, o es precisamente el derecho que  define qué cosa es el <i>bien</i>?</font><font COLOR="#221e1f"><sup>3</sup> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f">¿Cuál es el peso del  diálogo-acuerdo-contrato entre los hombres en la resolución de la anterior  diatriba?</p>     <p align="justify">Las problemáticas apenas planteadas han recorrido la historia  de la humanidad dando como resultado diversas interpretaciones y posturas. El  problema es que dichas perplejidades deben ser afrontadas de un modo todavía más  radical por encontrarnos nosotros en el siglo XXI. De hecho, los siglos XX y XXI  nos colocan delante de un reto mayor: no sólo debemos reflexionar sobre el <i> bien </i>sino también, y sobre todo, sobre el <i>mal</i>. Claro está, el  fenómeno del <i>mal </i>no es nuevo en la historia de la humanidad, lo que sí es  una novedad es que, a través del desarrollo tecno-científico, el ser humano  puede acceder a la seria hipótesis del fin de la vida y la humanidad sobre el  planeta. </p>     <p align="justify">Ello quiere decir que hoy día no sólo debemos ponernos de  acuerdo sobre qué es el <i>bien</i>, sino también y sobre todo, sobre cuál es el <i>mal </i>último a evitar. Es justamente aquí que surge la bioética como  necesidad humana, que ha de acompañar la transmilenaria diatriba entre el <i> derecho </i>y el <i>bien</i>.</p>     <p align="justify">La cuestión está en que una minoría de seres humanos hoy día  monopolizan un conocimiento a la vez maravilloso y horrendo, muy parecido a eso  que los griegos llamaban &quot;<i>Deinos</i>&quot;. La ciencia, a través de sus  disciplinas, hoy por hoy detenta parcelas de conocimiento que pueden, sin más,  modificar el curso de la vida en la tierra. No debemos ser ingenuos cuando de  bioética se trata. La cuestión de la regulación normativa de la bioética debe  comenzar insoslayablemente por la cuestión del biopoder.</p>     <p align="justify">Biopoder que puede reflejarse y alimentarse en la metodología  disciplinaria y sus fortines de poder, pero que además radica en un poder  meta-científico. De hecho, ¿quiénes están detrás del accionar científico, de sus  descubrimientos, de sus necesidades materiales y normativas?</p>     <p align="justify">De hecho, la monopolización del poder no se ve reflejada sólo  en las disciplinas a través de un poder epistemológico del conocimiento, sino  que también se conjuga como poder sobre la vida o biopoder. La vida, desde este  punto de vista, se encontraría entonces entre dos frentes: un poder sobre el  conocimiento, hecho disciplina, y un poder sobre la vida, hecha objeto.</p>     <p align="justify">La pregunta se impone naturalmente: ¿a partir de cuál método  epistemológico y cuál ideal de derecho actuar, para placar estos biopeligros?</p> <b>     <p align="center">Bioética – biopoder – bioderecho</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La respuesta pasa por una reflexión sobre los derechos  humanos. Estos se presentan hoy día como uno de los puntos de partida  incontestables de una ética universal de los seres humanos. Los mismos fungen  como tablas laicas de la ley que la segunda guerra mundial entregó a la  humanidad. No es casualidad que la universalización de los derechos humanos  coincide con el constitucionalismo de la segunda postguerra: &quot;Enseña Fernández  Segado (1996) que uno de los rasgos sobresalientes del constitucionalismo de la  segunda postguerra que coincide con la &quot;universalización de los derechos  humanos&quot; y el nacimiento del derecho internacional de los derechos humanos &quot;es  la elevación de la dignidad de la persona humana a la categoría de núcleo  axiológico constitucional y, por lo mismo, a valor jurídico supremo del conjunto  ordinamental&quot; (Hofft, 2004, p.9).</p>     <p align="justify">Desde esta perspectiva los derechos humanos se presentan como  una suerte de acuerdo fundamental común de la humanidad. Los mismos serían un  punto de partida para profundizar la relación entre el accionar humano y la  vida. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Lo cierto es que para entender los derechos humanos en toda  su amplitud no debemos considerarlos como meras reglas de vida en común, sino  más bien como un llamado a principios éticos de la humanidad toda. Reducirlos a  un manual de conducta quiere decir despojarlo de su carácter universal.</p>     <p align="justify">Pero ¿realmente existe un carácter universal en lo que  respecta a los derechos humanos? Aquí radica el problema. La bioética parece  caer en la tentación de querer sostenerse a sí misma en fundamentos &quot;objetivos&quot;,  y los derechos humanos han sido una excelente materia prima para llenar este  sueño de objetividad. Desde este punto de vista los derechos humanos no serían  sólo un conjunto de normas, sino también, principios universales, y por lo  tanto, objetivos.</p>     <p align="justify">Es aquí que interviene el filósofo Marcel Gauchet (2002) para  recordarnos que los derechos humanos se han erigido nada más y nada menos que  como &quot;fundamentos&quot;: &quot;ello quiere decir que estos no son simplemente posiciones  de valores reguladoras supremas hacia la cual tender para bien o para mal. Los  derechos humanos no serían tampoco simplemente barreras impenetrables opuestas  al poder. Los mismos se proponen más bien como principios definitorios que son,  a la vez, primeros y exhaustivos y que solicitan determinar todo desde la base y  no dejar que nada escape de ellos&quot; (Gauchet, 2002, p. 331). Según Gauchet, los  derechos humanos se imponen de este modo a la conciencia colectiva como &quot;único  instrumento disponible para pensar la coexistencia&quot; (Gauchet, 2002, p.347).</p>     <p align="justify">No cabe duda que al presentarse bajo estas prerrogativas, se  colocan éstos como fin último del ser humano e ideal de <i>bien </i>máximo. La  cuestión radica entonces en preguntarnos cuáles son las raíces históricas e  ideológicas de los derechos humanos, y si los mismos no llevarían al hombre a  una identidad única y una sola concepción de los valores y la ética: ¿dicha  ética de los valores humanos universales no esconde detrás de sí un etnocidio  vehiculado por las sociedades occidentales? ¿Los derechos humanos no podrían  verse como la elevación a valores universales de valores étnicos de una  tradición humana específica? Si la respuesta es positiva, dicha universalización  de valores parciales sería en desmedro de aquellas tradiciones étnicas excluídas.</p>     <p align="justify">Si los derechos humanos se aceptan como ética universal, qué  hacer entonces del artículo 12 de la Declaración Universal sobre Bioética y  Derechos Humanos que llama al &quot;respeto de la diversidad cultural y del  pluralismo&quot;</font><sup><font COLOR="#221e1f">4</font></sup><font SIZE="2" COLOR="#221e1f">.  ¿Todas las culturas tienden irremediablemente hacia una fundación universal de  su accionar a partir de los derechos humanos promulgados en 1948? </p>     <p align="justify">Hay que estar atentos, no se trata aquí de relativizar, ni  mucho menos anular lo conquistado con la promulgación de los derechos humanos.  El reto para nosotros está más bien en establecer con claridad la vinculación  que existe entre los derechos humanos y la necesidad de fundamentos bioéticos.  Lo importante es saber si los derechos humanos deben ser considerados como  fundamentos de la bioética, o si más bien la bioética debe ser considerada como  nuevo horizonte de los derechos humanos. La dogmatización e ideologización de  los derechos humanos no resuelve los vacíos fundacionales de la bioética. Por el  contrario, la hace entrar en un necio círculo vicioso.</p>     <p align="justify">Lo importante de los derechos humanos para la discusión  bioética no son tanto sus artículos, sino el carácter dialógico de los mismos.  De ellos debemos recuperar entonces su valor metodológico el cual nos dice que,  a partir de una discusión generalizada entre los seres humanos, es posible  establecer principios que, aunque no son dogmas, poseen un carácter de  inviolabilidad. Como lo expresa Bauzon: &quot;La pretensión de los derechos humanos  de ser universal no reside tanto en su expresión, sino más bien en la  permanencia de su estructura&quot; (Bauzon, 2006, p.38). Permanencia que, hay que  aclarar, ha mutado desde el judeocristianismo hasta nuestros días, pero que  encuentra su riqueza humana precisamente en esa mutación.</p>     <p align="justify">Es justamente en este punto que la bioética puede encontrar  una fundación sólida en los derechos humanos: los mismos deben ser percibidos  como una discusión universal en torno a la idea de &quot;derecho&quot; y &quot;bien&quot;, cuyo  principal objetivo es encontrar el modo más idóneo para distinguir entre sujeto  y objeto, persona y cosa, vida y muerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La bioética nos ofrece, entonces, la posibilidad de pasar del  derecho, al derecho humano, para llegar en último término al bioderecho. Éste  último, entendido como regulación humana del biopoder en medio de la era  tecno-científica, que tiene entonces la inconmensurable responsabilidad de  situar la frontera entre una cosa y un ser vivo, un objeto y un sujeto. Todo ser  vivo, es decir, todo ser que tenga un &quot;movimiento inmanente y  auto-perfeccionante&quot;, reenvía a la idea de sujeto. No es lo mismo mutilar una  silla que una persona. Tampoco lo es gestionar el uso y la disposición de la  pata de la silla mutilada y de la pierna de una persona. La pregunta sería ¿por  qué? La respuesta pasa por toda la historia de la humanidad. </p>     <p align="justify">El ser vivo apela a una categoría bioética precisamente por  ser sujeto y no objeto<i>. </i>De aquí el hecho que toda monopolización del ser  vivo en cuanto sujeto, sea ésta disciplinaria (poder sobre el conocimiento), o  amparada en el biopoder (poder sobre la vida) de grupos minoritarios, debe ser  sometida a la crítica o antítesis propia de la bioética: Si la ciencia es una  tesis, la bioética es esa antítesis necesaria que la llevará hacia una síntesis  humana. </p>     <p align="justify">Ese momento antitético que es la bioética de ningún modo debe  ser entonces percibido como una disciplina, sino más bien como un lugar o topos  transdiciplinario e <i>indisciplinario </i>desde donde ha de fraguarse la  necesaria reflexión y gestión de la vida, en miras a la creación de un  bioderecho que nos obligue a ser y permanecer como seres <i>humanos </i>delante  de una ciencia y tecnología cada vez más &quot;biopotente&quot;. </p> </font>     <p align="justify"><b>Notas</b></p> <font COLOR="#221e1f">     <p align="justify">2 Desde el mismo inicio hay que descartar la figura de  &quot;bioeticista&quot; como protagonista y personificación de la bioética. Hablar de  bioeticista implica partir del hecho que la bioética es una disciplina: nada más  suicida para esta nueva empresa humana que, desde su mismo nacimiento, es y debe  permanecer transdiciplinaria.</p>     <p align="justify">3 Sobre esta discusión véase: Rawls, J. (1993). <i>Teoría de  la Justicia, </i>Buenos Aires: FCE; Sandel, M. (2000). <i>El Capitalismo y los  límites de la justicia</i>, Barcelona: Gedisa.</p>     <p align="justify">4 El articulo 12 de la Declaración Universal sobre Bioética y  Derechos Humanos establece que: &quot;Se debería tener debidamente en cuenta la  importancia de la diversidad cultural y del pluralismo. No obstante, estas  consideraciones no habrán de invocarse para atentar contra la dignidad humana,  los derechos humanos y las libertades fundamentales o los principios enunciados  en la presente Declaración, ni tampoco para limitar su alcance.&quot; Recuperado el  18 de mayo de 2008, del sitio Web de la Organización de las Naciones Unidas para  la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): <a href="http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001461/146180S.pdf"> http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001461/146180S.pdf</a></p> </font><font SIZE="2" COLOR="#221e1f"><b>     <p align="justify">Bibliografía</p> </b></font><font COLOR="#221e1f">     <!-- ref --><p align="justify">1. Aristóteles (2000). <i>Ética Nicomaquea</i>. Porrúa,  Mexico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871958&pid=S1690-7515200900010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Bauzon, S. (2006). <i>La persone biojuridique. </i>&nbsp;Presses  Universitaires de France, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">Paris.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871959&pid=S1690-7515200900010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Beauchamp, T. y Childress, J. (1979). <i>Principles of  biomedical ethics. </i>Oxford University Press, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">New York.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871960&pid=S1690-7515200900010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Gauchet, M. (2002). <i>La démocratie contre elle-même.</i>  Gallimard, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">Paris</font>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871961&pid=S1690-7515200900010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Habermas, J. (1984). <i>Ciencia y técnica como ideología</i>,  (trad. de M. Jiménez y M. Garrido). Tecnos, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">Madrid.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871962&pid=S1690-7515200900010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Hofft, P. (2004). <i>Bioética y Derechos Humanos</i>.  Desalma, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">Buenos Aires.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871963&pid=S1690-7515200900010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Husserl, E. (1962). <i>Ideas relativas a una fenomenología  pura y filosofía fenomenológica</i>, (trad. de J. Gaos). <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">FCE, </font>México.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871964&pid=S1690-7515200900010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Jonsen, A. y Toulmin, S. (1988). <i>The Abuse of Casuistry:  A History of Moral Reasoning. </i>University of California Press, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana">Berkeley</font>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871965&pid=S1690-7515200900010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Pérez, M. (2008). Bio-poder, Bio-ética, Bio-política: la  Bene-fi-ciencia o el bien de la ciencia. Revista RELEA N° 26 (en prensa).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871966&pid=S1690-7515200900010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Santo Tomás de Aquino (1994). <i>Suma teológica</i>.  Biblioteca de Autores Cristianos, <font COLOR="#221e1f" SIZE="2" face="Verdana"> Madrid.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2871967&pid=S1690-7515200900010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aristóteles]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ética Nicomaquea]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Mexico ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Porrúa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bauzon]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La persone biojuridique]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Presses Universitaires de France]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beauchamp]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Childress]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Principles of biomedical ethics]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gauchet]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La démocratie contre elle-même]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gallimard]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Habermas]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[de M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Garrido]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ciencia y técnica como ideología,]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hofft]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Bioética y Derechos Humanos]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Desalma]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Husserl]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaos]]></surname>
<given-names><![CDATA[de J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ideas relativas a una fenomenología pura y filosofía fenomenológica,]]></source>
<year>1962</year>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jonsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Toulmin]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Abuse of Casuistry: A History of Moral Reasoning]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Bio-poder, Bio-ética, Bio-política: la Bene-fi-ciencia o el bien de la ciencia]]></source>
<year>2008</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santo Tomás de Aquino]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Suma teológica]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca de Autores Cristianos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
