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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La dimensión estética del poder mediático]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Aesthetic Dimension Of The Media Power]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The power of the media is, in most cases, analyzed from the command-obedience relation, it means as a coercive power. This involves to be centered in the effects of this power, and not in what the media power particularity makes in the restructuring of the current societies. This article strikes to characterize this media power - multiplied by the massive development of the technologies of information and communication - no longer as a "power on" but as a symbolic power, that is to say as a merely aesthetic power.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <b><font FACE="Verdana">     <p align="center">La dimensión estética del poder mediático</p>     <p align="center">Ximena González</font><sup><font FACE="Verdana">1</font></sup></b></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">1 Licenciada en Filosofía. Doctora en Estudios Políticos y  Filosofía. Investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas  (IVIC). Correo electrónico: <a href="mailto:xigonz@gmail.com">xigonz@gmail.com</a> </p> <b>     <p align="justify">Resumen</p> </b>     <p align="justify">El poder de los medios de comunicación y información es, en  la mayoría de los casos, analizado a partir de la relación comando-obediencia,  es decir como poder coercitivo. Esto conlleva a centrarse en los efectos de  dicho poder, y no en lo que hace la particularidad del poder mediático en la  reestructuración de las sociedades actuales. Este artículo plantea caracterizar  este poder mediático - multiplicado por el desarrollo masivo de las tecnologías  de información y comunicación - ya no únicamente como poder <i>sobre</i>, sino  como poder simbólico, es decir como poder meramente estético.</p> <b>     <p align="justify">Palabras clave</b>: Tecnologías de información y  comunicación, medios de comunicación e información, poder simbólico, estética</p> </font><font FACE="Georgia" SIZE="1"><b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="center">The Aesthetic Dimension Of The Media Power</p>     <p align="justify">Abstract</p> </font></b></font><font face="Verdana" size="2">     <p align="justify">The power of the media is, in most cases, analyzed from the  command-obedience relation, it means as a coercive power. This involves to be  centered in the effects of this power, and not in what the media power  particularity makes in the restructuring of the current societies. This article  strikes to characterize this media power – multiplied by the massive development  of the technologies of information and communication - no longer as a &quot;power on&quot;  but as a symbolic power, that is to say as a merely aesthetic power.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Key words: </b>Information and Communication Technologies,  Media, Symbolic Power, Aesthetics </p>     <p align="justify">Recibido: 07-11-09 Aceptado: 10-12-09</p>     <p align="justify">En las sociedades democráticas los medios de comunicación  tienen un papel sumamente importante que se ha ido profundizando con el  desarrollo y la difusión de las tecnologías de información y comunicación. Los  medios de comunicación, que a la base pueden ser definidos como  medios-mediadores<sup>2</sup>, se fueron poco a poco transformando, en el imaginario  social, en mediosactores, dotados de un rol propio y autónomo e influyendo sobre  eso que debían difundir. De ahí nace la idea de un poder propio de los medios,  es decir la idea de éstos como un “cuarto poder”.</p>     <p align="justify">A la base, el poder del “cuarto poder” consistía en limitar a  los otros poderes y, en este sentido, su papel era de actuar como un  contra-poder. Sin embargo éste contra-poder poco a poco fue tomando más relieve,  hasta ser visto como un poder propio y autónomo. Ello quiere decir que el cuarto poder es  considerado, no sólo como autónomo del control de los aparatos de poder  establecidos, sino como influencia indiscutible sobre los mismos. De esta  manera, el cuarto poder se transforma entonces en meta-poder, en poder que  engloba a los otros.</p>     <p align="justify">No obstante, la misma noción de “cuarto poder”, en el  imaginario popular, lleva consigo un sentido casi opuesto. Se piensa, de hecho,  que el cuarto poder es poder en tanto es controlado por lógicas que le son  ajenas, lógicas políticas y económicas.&nbsp; En este sentido es percibido como  un poder al servicio de otro poder. De esta manera, la idea de “cuarto poder”  mezcla, estas dos concepciones en una contradicción teórica patente: la de un  poder autónomo que controla a los otros, y la de un poder totalmente sometido a  las lógicas políticoeconómicas.&nbsp; Los medios de comunicación son vistos,  simultáneamente, como manipuladores y manipulados.</p>     <p align="justify">Es de notar que estas concepciones del poder de los medios de  comunicación e información, dan excesivo (en tanto manipuladores) o muy poco (en  tanto manipulados) poder a los medios de comunicación. El límite de la mayoría  de estos análisis radica en el hecho que el poder de los medios de comunicación  es pensado a partir de una reflexión sobre el poder como poder de constreñir,  como relación de comando-obediencia<sup>3</sup>. Esto impide ver en qué medida los medios  de comunicación <i>participan </i>del poder. Una pregunta se impone entonces:  ¿cómo se puede pensar el poder de los medios de comunicación sin pasar por la  noción de coerción?</p>     <p align="justify">El cuarto poder escapa de los criterios que valen para el  análisis de los poderes clásicamente definidos, pero estos últimos no pueden ser  concebidos sin él. La razón principal de ello se encuentra en el hecho que los  medios de comunicación son el eje en torno al cual se establece el proceso  representativo, clave de las democracias contemporáneas. Los medios son uno de  los lugares centrales en donde el lazo entre el poder establecido y el pueblo  soberano es creado, alimentado y, sobre todo, vinculado en los dos sentidos &#8722;  del poder establecido hacia la sociedad, y de la sociedad hacia el poder  establecido. Hay “cuarto poder” porque es imprescindible, en todo sistema  representativo, la representación del poder de la sociedad y de los ciudadanos &#8722;  así como la representación del poder establecido. El “cuarto” poder es lo que  permite a los individuos tener acceso al poder, a través de su representación en  los diferentes tipos de “pantallas” mediáticas.</p>     <p align="justify">Los medios son el lugar en el cual la comunidad política se  hace presente y visible a través de la escenificación de sus representantes y de  los debates políticos y sociales que tocan la sociedad.De hecho, el espacio de los medios se ha convertido en uno de  los espacios privilegiados de la mediación política<sup>4</sup>. El poder representativo  necesita de la escena que le ofrecen los medios para poder ejercerse, funcionar.  En este sentido, los medios de comunicación participan del poder, y constituyen  una rueda imprescindible al buen funcionamiento del poder. Los medios de  comunicación crean una unión o lazo virtual, por una parte entre el  telespectador y el poder, por otra de la sociedad consigo misma, y finalmente  entre los telespectadores, creando una comunidad “invisible”. Es ahí en donde  los medios son el vehículo de una identidad social, de un nuevo género,  constituida por una serie de identificaciones, que hemos decidido llamar  estéticas. Veamos estos tres puntos un poco más en detalle.</p> <b>     <p align="justify">El lazo poder/ individuo-telespectador</p> </b>     <p align="justify">Los medios permiten al individuo participar ficticiamente del  poder, sin tener que comprometerse en la realidad factual. De este modo los  medios de comunicación hacen posible una participación política virtual de los  individuos. El problema es que dicha participación virtual no hace de los  individuos un pueblo de ciudadanos, sino los miembros regados de un público. El  público de telespectadores es una comunidad, pero una comunidad privada y  virtual de espectadores. El poder, a través de los medios, logra entonces un  doble reto: crear un verdadero lazo con los individuos que no participan  activamente en él&nbsp; y, de esta manera, hacer participar a la sociedad del  poder, ficticiamente, más allá de su pasividad y de su desinterés más o menos  establecido. Los medios de comunicación pretenden reemplazar la participación  factual del pueblo al poder, por la información y la contemplación del público<sup>5</sup>.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El lazo de la sociedad con ella misma</p> </b>     <p align="justify">Los medios de comunicación participan también de la economía  de la representación de una manera que, si bien no es directamente política, no  deja de ser sumamente importante en la re-configuración del poder democrático.  Los medios de comunicación son uno de los lugares en el cual la sociedad tiene  acceso a ella misma. Es decir que los medios de comunicación son los que hacen  audible y visible la vida colectiva. Son el lugar en el cual la sociedad se  muestra a ella misma. La televisión, que puede ser tomada aquí como paradigma, pone  a disposición de la sociedad toda una serie de repertorios que antes eran de la  competencia de instituciones tradicionales como la escuela, la familia, los  partidos políticos, el Estado. </p>     <p align="justify">Los medios crean de esta manera un nuevo tipo de  espacio público, que se configura a partir de experiencias privadas. De esta  manera las diferentes tecnologías de información y comunicación le permiten al  individuo “conectarse” a su propia sociedad. Mirando la televisión, escuchando  la radio, conectándose a la red, el individuo se conecta no sólo con una  cantidad de pequeñas comunidades fluctuantes, sino también con toda una serie de  imágenes que le significan algo esencial de la sociedad a la cual pertenece<sup>6</sup>.</p>     <p align="justify">Los medios de comunicación son entonces el lugar de  dramatización de las representaciones sociales. Propician una escena para los  hábitos, los modos de vida, de pensamiento, los valores, las ideas que  atraviesan la sociedad. Los medios de comunicación no son entonces solamente el  lugar donde el lazo entre el poder y la sociedad se establece, sino también el  lugar en el cual el lazo de la sociedad con ella misma, del individuo con su  sociedad, se teje. Detrás de su fin aparentemente recreativo e informativo, los  medios de comunicación ocupan una función sumamente importante en el sistema  general de representación simbólica de la sociedad. Permiten que la sociedad se  construya como sujeto colectivo: tal es el papel simbólico de los medios de  comunicación.</p>     <p align="justify">La imagen ficticia de la sociedad que los medios reflejan  transmite una realidad sobre la sociedad<sup>7</sup>. De esta manera los medios funcionan  como espejo, en el cual el individuo puede contemplar su sociedad. Los medios de  comunicación llenan un vacío que el poder no logra superar: el de representar la  sociedad como pluralidad. Le ofrecen a la sociedad un bien que le es esencial:  la presencia a sí misma. Permiten que eso que hace el sentido de la sociedad  circule gracias a esa imagen ficticia de ella que reenvían, imagen que toma el  lugar de la sociedad en el orden de la representación<sup>8</sup>.</p>     <p align="justify">Los medios se convierten de este modo, y de más en más, en el  vehículo privilegiado para la construcción del imaginario social, y por lo  tanto, en el componente simbólico primordial de la constitución y la  representación de la identidad de una sociedad. La imagen que los medios  reenvían de la sociedad estructura la realidad, no en el ámbito de la realidad  empírica, sino más bien en el campo de la representación. El poder mediático  actúa sobre la sociedad determinando en gran parte la representación que los  individuos tienen de ella.</p> <b>     <p align="justify">El lazo entre los individuos telespectadores: la comunidad  invisible y las identificaciones estéticas</p> </b>     <p align="justify">Es de notar que los medios “representan” gracias a la  estética, es decir gracias a la forma, que es transmitida por los sentimientos,  por las sensaciones. Ello quiere decir entonces que la imagen de la sociedad que  reenvían los medios es elaborada a partir de relaciones afectivas. En otras  palabras, podríamos afirmar que los medios permiten al individuo participar de  manera afectiva de una identidad social imaginaria cuyas características son  meramente modernas.</p>     <p align="justify">Circulación afectiva de sentido que crea, a su vez, un tipo  muy particular de “estar juntos”, de ser colectivo específicamente contemporáneo  que podríamos llamar la comunidad invisible. A la base de la misma se encuentra  un verdadero lazo entre los individuos. Este tipo de comunidad tiene que ver con  el desarrollo y la visibilidad de identidades de un nuevo género. Hablamos  entonces de identidades cuyo contenido no pasa por la definición de valores  morales, políticos y sociales, sino más bien por una preeminencia del valor  estético fundado en la imagen.</p>     <p align="justify">El poder mediático reside entonces precisamente en ello: crea  comunidades imaginarias <font SIZE="2">y, por lo tanto, lazos entre los  individuos; dichos lazos crean, a su vez, una ulterior unión entre la sociedad y  su propia imagen. De tal manera, el poder mediático puede ser visto como poder  de mostrar, de dramatizar, de actuar la imagen de la sociedad para que ésta se  pueda ver a sí misma. Las imágenes que reflejan los medios comunican a los  individuos los cánones de la identidad de la sociedad, haciéndolos miembros de  una&nbsp; colectividad, de una comunidad invisible. Lo que hace la  particularidad de dicha colectividad es que está fundada en una comunidad  estética, una comunidad de sentimientos. Se trata de una comunidad sentimental  que vehicula toda una serie de modelos que se presentan como los verdaderos  valores propios de la sociedad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A partir de lo antes dicho, hemos de notar que la forma de  identificación que los medios, y su profusión de imágenes vehiculan, está  fundada en un género muy particular: dicha identificación permite al individuo  acceder a una identidad que – de hecho – es pura forma, es decir, una identidad  elaborada a partir de un componente meramente estético y sentimental, fundado  sobre el mero <i>pathos </i>del individuo. Hablamos entonces de un sentido que  se vehicula a partir de la imagen y de su componente meramente estético. La  identificación que las imágenes, como medio estético y sentimental de  transmisión de sentidos colectivos, transmiten es una identificación de pura  forma, una identificación estética.</p> </font>     <p align="justify">&nbsp;<font SIZE="2">En conclusión y a partir de los antes dicho, es primordial  medir entonces el real impacto que estos modelos – transmitidos por las imágenes  – tienen sobre los ideales sociales. En otras palabras, ¿pueden dichos modelos  ser vistos como reales ideales sociales? ¿Los modelos estéticos que los medios  transmiten funcionan realmente como ideales, es decir, como cuadros  referenciales que permitan a los individuos construir sus identidades propias a  partir de ellos y en oposición a ellos; o por el contrario, éstos funcionan  únicamente como modelos, propiciando una reproducción de las imagines que  vehiculan? ¿Las identificaciones estéticas que los medios proporcionan identidad  o encierran el individuo en el mundo de las formas?</p>     <p align="justify">Es importante aclarar que la diferencia mayor entre ideales y  modelos puede verse como una cuestión de distancia: el “yo” – a partir del ideal  considerado como horizonte de valores – efectúa un movimiento de regreso hacia  él mismo. Contrariamente, ese mismo “yo” se confunde y pierde su autenticidad a  través del modelo que intenta imitar. Es decir que el individuo al imitar el  modelo, imprime en él la forma que este tiene. En este caso, no se trata más de  construir el yo, sino de darle forma a la imagen del modelo. Esto implica una  cierta pasividad, una no-reflexividad, ya que el individuo no tiene que situarse  frente al modelo, sino, al contrario, que eclipsarse para fundirse en él</font><sup>9</sup><font SIZE="2">.</p>     <p align="justify">La pluralidad de imágenes que los medios de comunicación  reenvían, imágenes a las cuales el individuo puede, gracias al desarrollo de las  tecnologías de información y comunicación, conectarse a cada instante,  constituyen verdaderos modelos que propician un encierro del individuo en un  mundo virtual de puras formas. Dicho encierro puede ser visto como el resultado  de una serie de identificaciones estéticas que nunca se unen de manera  definitiva.El individuo queda atrapado en las formas que le dan forma.  El sentido último, la elaboración de su identidad propia, es decir la  unificación de su “yo”, queda suspendida en la pluralidad de identificaciones  estéticas sucesivas. Identificaciones estéticas&nbsp; sucesivas y conectividades  permanentes, en las cuales el individuo pierde su consistencia de yo, y también  su dimensión de sujeto.</p>     <p align="justify">Las identificaciones estéticas proporcionan en este sentido  una des-individualización del individuo que se funde en la forma, en las formas  que las imágenes imprimen a su ser. De esta manera el individuo pierde su  individualidad en el momento mismo en el que piensa estar definiéndose de manera  propia</font><sup>10</sup><font SIZE="2">. Se funde en un “sentir juntos”, en una comunión  de imágenes que estructuran su ser a la imagen de las imágenes. Porque ese  sentir juntos es lo que le da sentido, lo que crea este nuevo genero de  colectividad estética. Colectividad estética, que si bien disuelve el yo en las  imágenes, le propicia en cambio el sentimiento de ser, de existir y de vibrar al  unísono con todos estos otros que, como él, forjan su imagen propia a partir de  las imágenes estéticas de la sociedad que los medios reflejan.</p>     <p align="justify">Lo inquietante aquí es que, con el desarrollo masivo de las  tecnologías de información y comunicación, y su corolario ideológico, la  sociedad de la información, esta colectividad estética no se confina ya a las  fronteras nacionales de cada país, y conecta en un sinfín de instantes  desconectados el mundo entero. De tal manera crea no solamente una imagen  globalizada del mundo, constituida de puros instantes desconectados entre si,  sino que crea una colectividad estética mundializada, vaciada de todo sentido,  pero llena de comuniones sentimentales que pretenden tomar el paso sobre la  verdadera comunicación.</p>     <p align="justify">Tal es entonces el poder mediático. No se trata de una  imposición, de una manipulación. Es un poder mucho más suave, mucho menos  espectacular. El poder mediático es un poder meramente simbólico, que usa la  estética para modelar a los individuos, para proporcionarles un estar juntos  virtual y estético, hecho de puras sensaciones y sentimientos. Lo que se pierde  en el camino es el sentido de este estar juntos, y con él, lo que hace la  profundidad de la comprensión del mundo.</p> <b>     <p align="justify">Bibliografía</p> </b></font>     <!-- ref --><p align="justify">1.Charaudeau, P. (2005). ¿Nos manipulan los medios<i>? </i> Cuadernos de Información y Comunicación, Numero 10, 319-330&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874437&pid=S1690-7515200900030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2.Chomsky, N. (1997). <i>El control de los medios de  comunicación</i>. Red Voltaire. Recuperado el 03 de diciembre de 2009 del sitio  Web: <a href="http://www.voltairenet.org/article145977.html"> http://www.voltairenet.org/article145977.html</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874438&pid=S1690-7515200900030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3.Dayan, D. y Katz, E. (1995). <i>La historia en directo. La  retransmisión televisiva de los acontecimientos</i>. Barcelona, España: G. Gili&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874439&pid=S1690-7515200900030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4.Freud, S. (1982). <i>Tótem y Tabú</i>. España, Madrid:  Alianza&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874440&pid=S1690-7515200900030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5.Freud, S. (1984). <i>El porvenir de una ilusión</i>.  España,Madrid: Alianza&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874441&pid=S1690-7515200900030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6.Freud, S. (2006). <i>Malestar en la cultura</i>. España,  Madrid:Alianza&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874442&pid=S1690-7515200900030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7.Habermas, J. (1981). <i>Historia y critica de la opinión  pública. La transformación estructural de la vida publica</i>. España,  Barcelona: C. Gili&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874443&pid=S1690-7515200900030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8.Horkheimer, M. y Adorno, T. (1972). <i>La dialéctica del  iluminismo</i>. Argentina, Buenos Aires: Sur&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874444&pid=S1690-7515200900030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9.Wolton, D. (1992). <i>Elogio del gran publico. Una teoría  critica de la televisión</i>. Barcelona, España: Gedisa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2874445&pid=S1690-7515200900030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><b>Notas:</b></p> </font><font face="Verdana">     <p align="justify"><font size="2">2 Lo que está en el medio, lo que establece el  contacto.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">3 El hecho de analizar el poder de los medios  a partir de la idea de coerción, conlleva a la construcción de análisis que  pueden ser sintetizados en las dos posturas opuestas: manipulación contra  recepción. Los análisis de Horkheimer y Adorno (1972) constituyen una referencia  ejemplar del primer caso, en el cual los medios son analizados como instrumentos  de manipulación y alineación. Al contrario, en los análisis de Wolton (1992),  como en todos los análisis que privilegian la recepción, es decir el vínculo  medios público, el acento es puesto en la capacidad a tomar distancia y  relativizar el mensaje trasmitido por los medios que poseen los individuos. Sin  embrago en estos dos casos se reflexiona sobre el poder de de los medios como  poder <i>sobre</i>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">4 Ver los análisis de Habermas (1981; 1998)  sobre la conformación del espacio público.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">5 Ver los análisis de Noam Chomsky (1997)  sobre la democracia del espectador.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">6 Los análisis de Dayan y Katz (1995) sobre la  televisión ceremonial muestran como la retransmisión en directo de grandes  eventos históricos (deportivos, políticos, sociales y culturales) permiten a la  sociedad comunicar con ella misma y construirse como sujeto colectivo.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">7 Ver los análisis de Charaudeau (2005) sobre  la creación de una realidad ilusoria.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">8 De ahí se pude entonces entender la  acusación que se les hace a los medios de fabricar la sociedad. La sociedad  termina pensado que es su representación lo que la hace existir. Una inversión  simbólica se produce entonces, que nutre todas las acusaciones que se les hace a  los medios, como cuarto poder manipulador.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">9 Ver los análisis de Freud (1982, 1984, 2006)  sobre la agresividad en donde describe los mecanismos de la identificación a  partir de estos dos modelos.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2">10 Esto se evidencia por ejemplo en el impacto  de las imágenes, difundidas por los medios a través de los clips musicales, de  los raperos norte americanos, imágenes que se han constituido <i>de facto </i> como modelos estéticos reproducidos por las jóvenes generaciones occidentales  quien, parecen, justamente, salidas todas del mismo molde.</font></p> </font><font face="Verdana" size="2"> </font>       ]]></body>
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