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</front><body><![CDATA[   <b><font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center">Las máscaras de un mito: Claude Lévi-Strauss</p>     <p ALIGN="center">Álvaro B. Márquez-Fernández</font></b><font face="Verdana"><b><sup>1</sup></b></p> </font>  <font face="Verdana" size="2">     <p ALIGN="LEFT">1 Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos (CESA).  Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad del Zulia, Maracaibo.  Correo electrónico: <a href="mailto:amarquezfernandez@gmail.com"> amarquezfernandez@gmail.com</a> </p>     <p ALIGN="LEFT">Fue una de esas mañanas de biblioteca. Agobiado por el viento  rapaz de un invierno de abril, un poco antes que la lluvia terminara por  penetrar con su sinfonía, a última hora, la helada y sombría neblina del <i> Quartier Latin</i>, logré atravesar la plaza <i>August Comte </i>en búsqueda de  la puerta nº. 17 y lograr el resguardo tibio y ancestral de la escalera de  mármol en semi círculo y los pasillos de madera de la <i>U.E.R de Philosophie </i>de la Sorbonne.</p>     <p ALIGN="LEFT">Me zafaba, poco a poco, al entrar en “calor”, de ese eclipse  invernal en el que se convierte Paris las primeras horas de brumas de un día sin  sol matutino… Una mirada de reojo a los afiches de la cartelera, me obligó a  recortar el paso, sin mucho entusiasmo por los típicos marullos de  informaciones, porque en letras altas, gruesas y negritas, sobre el color rosado  del afiche, se comunicaba que M. Lévi Strauss del <i>Collège de France </i>y de <i>L’Académie Française</i>, impartiría un ciclo de conferencias sobre su último  libro <i>La Potière Jalouse </i>(1985).</p>     <p ALIGN="LEFT">No pude resistir ese canto de sirenas… Había estudiado en uno de  mis seminarios de Becaduría Docente de la Escuela de Filosofía, con el insigne,  recientemente fallecido, Maestro José Sazbón, sus dos principales obras <i> Anthropologie Structurale </i>y <i>La Pensée Sauvage</i>. Indiscutible,  entonces, la influencia de Lévi Strauss en mis primeros años de formación y por  un cierto tiempo más, era una total inspiración el estructuralismo lingüístico.  Mi interés por el estudio del lenguaje tuvo su principio en la filosofía  analítica, en especial, con las interpretaciones de Ernesto H. Battistella,  sobre Carnap y Wittgenstein. Luego mi recepción de Greimas y Barthes, junto a  mis reflexiones gramscianas sobre la hegemonía y la ideología, le dieron  consistencia a mis tesis filosóficas del lenguaje en su relación con la  ideología y con las formas discursivas del poder político. Había llegado en 1985  a Paris para disfrutar mi primer Año Sabático en la Sorbonne y obtener mi DEA (y  posterior Doctorado) con Mme. Hélène Vedrine.</p>     <p ALIGN="justify">Después de otra gélida mañana, pasadas las primeras horas del  medio día, fue que me di cita con las conferencias de Lévi Strauss sobre las  investigaciones de su último libro… Más allá de los encuentros a desvelos que  viví a través de la lectura de sus libros, en mi ambiente tropical de Maracaibo,  ahora podía escuchar y desenmascarar a <i>viva voce </i>la presencia de este  Maestro. A la hora habitual, este hombre delgado y sereno, de pequeños ojos y  mirada vivaz y contemplativa, calvicie pronunciada y cabello blanco muy  recortado, anteojos gruesos de amplio vidrios transparentes, de un caminar  parsimonioso, curvatura espinal que parecía arcada medieval, atento al silencio  de su auditórium, de caligrafía dispersa y trazos cubitas, conferencia tras  conferencia nos declaraba con su voz de tonos altibajos y casi melodiosa, una y  otra vez, a través de un discurso que obliga a agudizar la escucha, que el mundo  es el escenario de un gran relato mítico donde todo es una sinfonía de escalas  que se reorganizaban entre sí por la acción comunicativa de los sistemas de  signos…. Igual que la pintura, la música o la escultura, en el orden de las  artes…. Y, entonces, su larga y quizás triste figura que parecía concentrar  todos los grises de la luz, emergía desde un cuerpo de bengala que se aferraba a  la tiza y a la fuerza de un trazo sobre la pizarra para marcar hacia arriba o  hacia abajo, en horizontal o diagonal, por círculos o cuadrados esa gramática  ignota, <i>sauvage </i>del pensamiento de quien ya no es más alguien que se  comunica o expresa desde su cultura, sino otro que busca las polifonías de otras  voces que es capaz de escuchar y desea hacerlas visibles en sus particulares  significaciones.</p>     <p ALIGN="justify">En sus palabras y en sus gestos se cristalizaban la humildad  y natural <i>sapientia </i>de quien no pierde su fe en la génesis de las  representaciones y en la contextualidad material de los sentidos. A sus sesiones  de conferencias accedía por la puerta del lado izquierdo de la sala, que parecía  fin y principio de dos mundos que compartía de un modo correlativo: la  investigación y la cátedra, la escritura y la voz de la palabra. En cada acento  o en cada giro, en cada insistencia o resistencia argumentativa, en contra o a  favor de sus críticos, la ecuanimidad ante la diferencia era una característica  de su personal forma de hacerse entender. Mi primer y último contacto vivencial  con el “padre” del estructuralismo francés pasó en un ambiente de permanente  perplejidad y descubrimiento. En alguna entrevista afirmó que <i>La Potière  Jalouse</i>, sería su última obra escrita. Que le temía a las reiteraciones y a  la perdida de originalidad. Un <i>mito </i>de la modernidad que supo cuestionar  y superar… pues hasta su último año de los 100 que vivió con toda lucidez,  siempre se hizo acompañar de sus más reveladoras mitologías cotidianas….  Aprendía de sí mismo y de sus interlocutores, en un afán por aclarar a veces lo  inaclarable o inefable, por eso su afición por las artes como expresión de lo  más simbólico de la sensibilidad. Eso le valió con toda justicia, su  nombramiento de curador del </font>  <i><font SIZE="2" face="Verdana">Museo del Hombre </font></i> <font SIZE="2" face="Verdana">de Orsay. </p>     <p align="justify">Expresa Andrés Ortiz Osés que se le concedía el mérito de  haber aplicado el método estructural saussuriano a los productos culturales-mitos, sistemas de parentesco, usos sociales, etc, a fin de establecer las  pautas elementales del comportamiento, las estructuras generales subyacentes&nbsp;  a tales formaciones culturales y, en definitiva, la gramática profunda, de modo  que ha podido comparar asimismo su actividad develadora de estructuras profundas  al marxismo y al psicoanálisis freudiano. Más en concreto, se trata de  descodificar en cada caso un universo cultural, o, si se prefiere, de descifrar  los diversos mensajes a base de reglas de transformación.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;Según Lévi Strauss, la  cultura se edifica como símbolo máximo del lenguaje sobre una estructura de  oposiciones y correlaciones, es decir, por las relaciones lógicas (antropología  estructural). Intenta establecer las leyes naturales (inconscientes) de  nuestros productos culturales (conscientes). De este modo, lo que a un primer  nivel del sentido común aparece sin-sentido ni significación, a un nivel de  estructura inconsciente develada por el análisis estructural–construida por el  etnólogo pero con fundamento en la explicación-reaparece con sentido. El  estructuralismo busca, por consiguiente, las relaciones sincrónicas en su  verificación diacrónica.</p>     <p align="justify">Se puede, sin abandonar nuestra sociedad, comprender a priori  a las demás incorporándolas a la unidad cultural que les da significancia a  nuestro devenir. Lévi Strauss abre la posibilidad de hacer admisible un elemento  de interpretación de la historia y la realidad a partir de una lógica del  análisis estructural que nos permitiría varios ordenes de reducciones  cognoscitivas sobre los acontecimientos históricos. El procedimiento consiste en  tomar la parte del todo, esto supone un elemento articulador de la razón  analítica como racionalidad constituyente y vendrá a jugar un papel muy  importante en el momento de las interpretaciones de la lengua, así como de  cualquier sistema de significación; primeramente, valida la interpretación de  las relaciones de un sistema de parentesco, en segundo lugar, su uso se hace  extensivo al campo de la complejidad social que se constituye como un orden de  relaciones susceptibles de ser descompuesto de forma igual al código  lingüístico. Al momento de estudiar ciertos aspectos de dos civilizaciones, una  actual y otra desaparecida, ambas presentan ciertas semejanzas, una analogía en  todos los aspectos. Enfoque problemático y polémico. Sin embargo, Lévi Strauss considera relevante los puntos de  convergencia que integran a las sociedades que resultan en un sentido  compartido, es decir, las invariantes: características que pueden definir,  clasificar u oponer culturas. </p>     <p align="justify">De estas originales ideas y otras más escépticas, se  escribieron catedrales de papeles hasta reciente data. No podía pasar  desapercibido esa figura del pensamiento francés que deambulaba por los  corredores del <i>Collège de France</i>, instalado en aquel <i>Bureau </i>de la <i>Sección V</i>….y que de vez en cuando solía acercase al ventanal, correr las  cortinas, despejar la mirada y contemplar en el horizonte de su imaginación las  máscaras de las culturas, los mitos y símbolos que anidan en lo más subyacente  de la conciencia y que brotan como las espigas del maíz y rotan como los  girasoles, cada vez que la voluntad de interpretación nos exige comprender la  historia de nuestra humanidad.</p>     <p align="justify">Sentado en una de las bancas del pequeño y siempre floreado  jardín interno del <i>Collège</i>… hoy evoco aquella tarde cuando puede  contemplar, en mi anonimato, en ese ventanal, al trasluz de una estatua griega,  a la que miraba en todas sus formas, a ese <i>Espíritu de la Historia </i>del  que nos cuenta Hegel todos deberíamos pertenecer….</p> </font>       ]]></body>

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