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</front><body><![CDATA[ <p align="center" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"> <span style="color: #231F20; font-weight: 700"> <font face="Verdana" size="3"> Hiperbilirrubinemia</font></span></p>     <p align="center" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Dra. Gerka  Tremont*</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">*Centro Médico  Asistencial Federico Ozanam. Guatire edo- Miranda. Venezuela.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La  hiperbilirrubinemia es definida como la concentración de bilirrubina superior al  límite normal de laboratorio. La ictericia ocurre cuando la bilirrubina se hace  visible en piel, escleras y mucosas. La concentración en suero normal en los  adultos es menor de 1-1.5 mg/dl, menos del 5% esta presente en su forma  conjugada y no hay ictericia evidente hasta que la concentración sérica excede  los 3 mg/dl. La ictericia es una de las presentaciones más comunes de los  pacientes con enfermedades hepáticas y biliares. La causa puede ser establecida  en la mayoría de los casos con pruebas no invasivas, pero muchos pacientes  pueden requerir la referencia al especialista para su manejo. Pacientes con  altos niveles de bilirrubina, con evidencia de sepsis, colangitis, con alto  riesgo de complicaciones deben ser evaluados en la emergencia porque el retraso  en el tratamiento puede afectar el pronóstico<sup>(1,2)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">METABOLISMO  DE LA BILIRRUBINA</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La bilirrubina  es un tetrapirrol producto final de la degradación del hem en su mayor parte  (70-80%) de los eritrocitos senescentes y en menor proporción se origina de la  destrucción prematura de los eritrocitos neoformados en la medula ósea o en  circulación. El resto, 20-30%, se forma de la degradación de hemoproteinas en el  hígado como las catalasas y citocromos oxidabas<sup>(2)</sup>. Esta degradación  del hem en bilirrubina se produce en 2 pasos: en el sistema reticuloendotelial  el hem pasa a biliverdina por acción de la hem oxidasa y este a bilirrubina por  medio de la enzima biliverdina reductasa.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La bilirrubina,  en su estado inicial es un compuesto liposoluble y no conjugado y potencialmente  toxico, circula en plasma unido a albúmina y su eliminación requiere de  conversión por el hígado a conjugados hidrosolubles a través de la  glucuroniltransferasa y su posterior secreción hacia la bilis. En el intestino,  parte de la bilirrubina puede convertirse nuevamente a su forma no conjugada por  las glucoronidasa y ser reabsorbida a este nivel<sup>(3)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">PRUEBAS  HEPÁTICAS</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Las pruebas de  función hepática rutinariamente combinan marcadores de función (albúmina y  bilirrubina) y marcadores de daño hepático (transaminasas, fosfatasa alcalina y  gammaglutamiltransferasa). Anormalidades en la actividad enzimática hepática  proporcionan una gran ayuda acerca de la naturaleza de la injuria. La elevación  predominante de la aminotransferasa (normalmente contenida en el hepatocito)  sugiere un proceso hepático, en pacientes con coledocolitiasis y colangitis pueden presentarse con aumento de la  actividad enzimática hepática y biliar. La fosfatasa alcalina aumenta en  pacientes con obstrucción biliar, colestasis intrahepática y colangitis; la  fosfatasa alcalina también se produce en hueso y enfermedades óseas pueden  complicar la interpretación de aumentos de la misma por lo que debe medirse en  conjunto con la GGT la cual es de producción biliar. Concentraciones bajas de  albúmina sérica sugieren enfermedad hepática crónica, la vida media de la  albúmina en plasma es alrededor de 20 días y toma al menos 10 días disminuir su  rango de concentración normal. Los factores de coagulación II, V, VII y IX son  sintetizados en el hígado. Alteraciones en la coagulación ocurren tanto en la  obstrucción del árbol biliar como en enfermedad parenquimatosa hepática debido a  la combinación de una pobre absorción de vitamina K liposoluble (ausencia de  bilis en intestino) y una capacidad reducida del hepatocito lesionado de  producir factores de coagulación.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>DIAGNOSTICO  DIFERENCIAL DE ICTERICIA</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La ictericia se  produce como resultado del aumento de la producción de bilirrubina o de una  disminución de la depuración hepática. Existen distintos tipos de clasificación,  a continuación solo haremos una pequeña descripción de las distintas causas de  hiperbilirrubinemia o ictericia.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">TRASTORNOS  DEL METABOLISMO DE LA BILIRRUBINA</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La  Hiperbilirrubinemia no conjugada se produce ya sea por aumento en la producción  como hemólisis, eritropoyesis ineficaz, reabsorción de hematomas, transfusiones  masivas, así como, por la captación disminuida producida por fármacos como la  rifampicina entre otras. Enfermedades hereditarias como el Síndrome de Gilbert  donde predomina una alteración de la conjugación de la bilirrubina por  disminución de la actividad de la bilirrubina UDP glucuronil transferasa y el  Síndrome de Crigler Najjar donde la actividad de la bilirrubina UGT-1 (gen de la  bilirrubina) puede estar ausente (los pacientes mueren por Kernicterus en el  periodo neonatal) o sustancialmente disminuida, (estos pacientes sobreviven  hasta la edad adulta sin trastornos neurológicos) son el ejemplo frecuente del  trastorno metabólico de la bilirrubina. Producen también hiperbilirrubinemia  conjugada otros trastornos hereditarios como el Síndrome de Dubin-Johnson y el  Síndrome de Rotor donde la bilirrubina directa esta aumentada pero el resto de  las pruebas de función hepática son normales.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">ENFERMEDADES  HEPÁTICAS</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Trastornos como  la hepatitis viral, exposición a tóxicos, isquemia aguda, alteraciones  metabólicas pueden producir lesión hepatocelular aguda o subaguda con la  consecuente hiperbilirrubinemia e ictericia como manifestaciones clínicas. La  ingesta de acetaminofen o de setas, te verde, pueden inducir necrosis  hepatocelular e ictericia. Otros fármacos como isoniazida, metildopa, halotano,  etanol en caso de hepatitis alcohólica. Enfermedades venooclusivas, Sx Budd-Chiari  que producen hipoxia e isquemia, hepatomegalia, ascitis e ictericia deben ser  sospechadas. La Enfermedad de Wilson, trastorno hereditario del metabolismo del  cobre, puede manifestarse como una hepatitis viral aguda.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">En enfermedades  crónicas la ictericia es una manifestación frecuente. Pacientes con cirrosis  hepática (de diversas causas OH, tóxica, viral, inmune), Hemocromatosis,  deficiencia de -1 antitripsina, el diagnostico se realiza tanto con pruebas  serológicas como biopsia hepática.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">TRASTORNOS  COLESTÁSICOS NO OBSTRUCTIVOS</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Las  enfermedades infiltrativas hepáticas se asocian a colestasis e ictericia como  TBC, micosis, parasitosis, mononucleosis, Micobacterium Avium Intracelular,  sarcoidosis, linfomas, especialmente la Enf de Hodgkin. La Cirrosis Biliar  Primaria, donde estan involucrados la inflamación y pérdida de los conductillos  biliares predomina en mujeres manifestándose con ictericia, prurito y fatiga,  xantelasmas o xantomas, pudiendo realizar el diagnostico con pruebas séricas y  biopsia hepática. Fármacos como la clorpromacina, eritromicina, clopropramida,  estrógenos y metimazol estan asociados a colestasis. Ciertas formas de  colestasis de daño hepático inducido por drogas parece ser el resultado del la  inhibición de los sistemas de transporte hepatobiliar expresado en los 2 polos  dominantes de las células hepáticas mediadas por las drogas o sus metabolitos.  La acción coordinada de este sistema de transporte es esencial no solo para la  formación de bilis sino para la secreción también.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La alteración  funcional mediada por drogas de estos procesos puede llevar a la acumulación  intracelular de ácidos biliares potencialmente tóxicos resultando en el  desarrollo de daño celular por colestasis<sup>(4)</sup>. En adición, la  inhibición directa mediada por drogas del transporte hepatocelular, la función  de estos transportadores puede ser alterada por enfermedad hepática  preexistentes y factores genéticos lo cual contribuye al desarrollo de  colestasis inducida por drogas en individuos susceptibles.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La nutrición  parenteral con circulación entero hepática alterada puede estar asociada a  colestasis, se presenta una disfunción hepática como resultado de la combinación  de calorías excesivas con deficiencia de micronutrientes, desbalance hormonal, y  posiblemente, sobrecrecimiento bacteriano y translocación en intestino. El  incremento en la fosfatasa alcalina y la GGT son detectados en las primeras 24  horas de iniciada la NPT y sirven como indicador de injuria hepatocelular<sup>(5)</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La  hiperbilirrubinemia o ictericia es la principal manifestación de colestasis  asociada a sepsis y es encontrada en pacientes en estado crítico, generalmente  en cuidados intensivos (UCI) hasta en un 40%. Varios factores pueden ser  considerados como contributorios a la ictericia incluyendo hemólisis, CID,  hipoxemia, falla cardiaca, nutrición parenteral, soporte ventilatorio mecánico,  insuficiencia renal y toxicidad por drogas además de la sepsis desencadenada por  el propio germen y la cascada inflamatoria en respuesta del huésped<sup>(6)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La ictericia  por sepsis puede ocurrir a pocos días del inicio de la bacteriemia y puede  incluso aparecer antes que otros síntomas, la hepatomegalia esta presente en la  mitad de los casos y los niveles de bilirrubina oscila entre 2-10 mg/dl,  llegando en algunos casos a tener valores mayores a estos; la fosfatasa y  transaminasas estan modestamente elevadas, el síntoma predominante es la  colestasis intrahepática la cual está acompañada de hiperplasia de las células  de Kupffer, infiltrado celular mononuclear en el tracto portal y desprendimiento  de hepatocitos focales. Muy raramente la biopsia hepática es requerida para  realizar el diagnostico<sup>(7,8)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">En pacientes  con trauma la mayor causa de ictericia es debida a la sobrecarga de bilirrubina  proveniente de transfusiones masivas que conllevan a hemólisis en rango de 250  mg de bilirrubina por cada paquete de concentrado globular, extravasación  sanguínea, reabsorción de grandes hematomas de organos sólidos y disfunción  hepática secundaria a hipotensión y sepsis<sup>(9,10)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La ictericia  progresiva o persistente tiene implicaciones pronosticas en los pacientes con  traumas críticamente enfermos, aquella que supera los 12 días posterior al  trauma se ha encontrado asociada con pobre sobrevida y muerte por falla de  multiples organos y sepsis.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">ICTERICIA  DURANTE EL EMBARAZO</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La prevalencia  de la colestasis intrahepática del embarazo es variable, ocurre en el tercer  trimestre y se considera que existe una alteración en los mecanismos de  transporte canalicular o basolateral del hepatocito. Generalmente se asocia a  ictericia en solo 10-15%, el síntoma predominante es el prurito el cual  desaparece posterior al parto. Las transaminasas pueden estar elevadas hasta 10  veces y la GGT se eleva en el 50% de los pacientes. El hígado graso se puede  acompañar de ictericia, nauseas, dolor abdominal e incluso encefalopatía; la  presentación mas común es el Síndrome de Hellp, requiriendo evacuación uterina  inmediata.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">OBSTRUCCIÓN  DE LAS VíAS BILIARES</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La  coledocolitiasis es la causa más común de obstrucción biliar e  hiperbilirrubinemia. Los cálculos migran desde el conducto cístico a la vía  biliar común, pueden alojarse en la ampolla de Vater produciendo pancreatitis y  colangitis e incluso sepsis, el paciente puede presentarse como una colecistitis  (dolor abdominal en el cuadrante superior derecho, fiebre e ictericia) y  colelitiasis. En pacientes ancianos, cerca del 20% de los casos se presentan de  esta forma<sup>(11,12)</sup>. Las estenosis benignas son comúnmente vistas  posterior a la colecistectomía por laparoscopia o abierta con una frecuencia de  0.2 a 0.5% respectivamente<sup>(13)</sup>. Se puede presentar la retención de  cálculos en la vía biliar, ligadura o sección del colédoco, fuga del muñón del  cístico y estenosis de la anastomosis en aquellos pacientes con  hepaticoyeyunoanastomías o pancreaticoduodenostomías.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La enfermedad  de Caroli y atresia de vías biliares son otras condiciones que causan  obstrucción de las vías biliares. Es importante mencionar la Colangitis  Esclerosante Primaria (CEP) caracterizada por estrecheces focales y segmentarias  de tipo inflamatorio de los conductos biliares, usualmente progresiva,  caracterizada por fiebre recurrente, ictericia y dolor abdominal; junto a la  Cirrosis Biliar Primaria (CBP) representan las 2 causas de enfermedad hepática  colestásica crónica mas frecuente, afecta a hombres predominantemente (67%) y el  diagnostico se realiza alrededor de los 40 años de edad<sup>(14)</sup>. La  Colangiopatía por VIH puede ocasionalmente presentarse con ictericia, así como  la evidenciada posterior a lesiones quirúrgicas, neopla sias como el Ca de  páncreas y compresiones extrínsecas vasculares como aneurismas y cavernomatosis  de la porta. El colangiocarcinoma comprende menos del 10% de los tumores  malignos hepáticos y puede originarse de ductos intra o extrahepáticos, el 67%  ocurre a nivel de la bifurcación y es referido como tumor de Klatskin, la  incidencia es de 0.01-.2% y su resección quirúrgica es difícil, ciertas  condiciones como las antes mencionadas incrementan el riesgo de desarrollarlo<sup>(15)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">DIAGNÓSTICO  DEL PACIENTE CON ICTERICIA</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">El  interrogatorio y examen físico del paciente son los que nos permiten la  orientación inicial. Síntomas como anorexia, mialgias, fiebre, escalofríos,  dolor abdominal pueden sugerir hepatitis, colangitis. Determinar la ingesta de  toxinas, medicamentos, antecedentes quirúrgicos o familiares permitirán, en  conjunto con pruebas de laboratorio, caracterizar la ictericia e iniciar la  terapéutica adecuada en un 75% de los casos. La determinación en pruebas de  laboratorio de bilirrubina total y fraccionada, fosfatas alcalina,  aminotransferasas y tiempo de protrombina son esenciales en la orientación  diagnostica.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los estudios de  imagen como el ecosonograma abdominal, cuya sensibilidad y especificidad varía  de 55-95%. Siendo un método no invasivo, poco costoso, portátil nos permite  determinar el calibre de las vías biliares extrahepáticas, la presencia de LOE,  bilomas o cálculos. La TAC de abdomen permite medir lesiones tan pequeñas como  de 5 mm, no es tan preciso como la ecografía en colelitiasis, es más costoso. La  CPRE permite la visualización directa del árbol biliar y conductos pancreáticos,  es invasiva y su sensibilidad y especificidad van del 90-100%, permite la toma  de biopsia y material citológico para estudio, siendo terapéutica en muchas  oportunidades permitiendo la descompresión ductal y restauración del flujo  biliar. La Colangioresonancia permite un claro delineamiento del árbol biliar  sin requerir el uso de contraste, es menos invasiva que la CPRE y de gran  utilidad en el diagnostico de patología biliar<sup>(12,16)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">OPCIONES  TERAPÉUTICAS</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Actualmente es  posible evaluar más precisamente el paciente que presente hiperbilirrubinemia.  Esta estrategia puede ser aplicada a la evaluación de infantes con ictericia  persistente. Las primeras pruebas deben ser realizadas para detectar causas de  colestasis neonatal, sepsis, infecciones virales congénitas, deficiencia de -1  antitripsina, fibrosis quística, galactosemia, tirosinemia y desórdenes  endocrinos. Usando la combinación de síntomas clínicos, niveles de bilirrubina,  GGT, biopsia hepática es posible diferenciar los tipos de colestasis para un  acercamiento diagnóstico y terapéutico adecuado<sup>(17)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">En los  pacientes con obstrucción biliar el enfoque terapéutico incluye la  esfínterotomía, dilatación con balón y colocación de stents, el abordaje  radiológico terapéutico o la alternativa quirúrgica dependerá de la localización  y etiología de la lesión. El tratamiento de la etiología subyacente en el caso  de las enfermedades hepáticas colestásicas es la elección. La terapia de soporte  en casos de ictericia no obstructiva es esencial como en sepsis o NPT, en el  manejo de toxicidad por medicamentos, hemólisis, reabsorción de hematomas, el  esfuerzo debe enfocarse en mantener la estabilidad hemodinámica con adecuado  fluido EV, antibioticoterapia apropiada y detener la injuria.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">En el manejo de  prurito y de los marcadores bioquímicos se han usado resinas fijadoras de ácidos  biliares como la colestiramina, la dosis es de 4 gr/día preferiblemente antes  del desayuno incrementando hasta 16 gr si es necesario, la mejoría es observada  de 2-4 días de iniciados la terapia. El URSO ha mostrado retardo en la  progresión de CBP. La rifampicina ha demostrado mejoría del prurito y debe ser  considerada como droga de tercera línea, la dosis es de 150 mg dos o tres veces  al día<sup>(18)</sup>. La rifampicina puede actuar por inducción de la  hidroxilación de ácidos biliares hidrofobitos disminuyendo su citotoxicidad. El  URSO estimula la expresión de transportadores para la salida de ácidos biliares  a nivel canalicular y basolateral; y ambos estimulando la trascripción de un  grupo de genes en una forma complementaria con el resultado de una disminución  de la entrada de los ácidos biliares y un incremento en la excreción<sup>(19)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los  antagonistas opiodes han mostrado ser beneficiosos en el tratamiento del  prurito, la naloxona es altamente efectiva pero su administración es EV, la  natrelxona de administración oral ha causado mejoría en la mitad de los  pacientes en estudios clinicos, sin embargo presenta eventos adversos y su uso  no esta aprobado<sup>(20,21)</sup>.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">A FUTURO</font></b></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La aplicación  de tecnologías emergentes como chips de resecuenciación genética pueden  facilitar la incorporación del análisis del genotipo dentro del algoritmo  diagnóstico, así como, el uso de activadores de receptores nucleares de hormonas  que puedan restablecer parcialmente la homeostasis de la secreción biliar,  prevenir la colestasis y disminuir la injuria por ácidos biliares<sup>(22,23)</sup>.  Los avances moleculares ahora se pueden trasladar al diagnóstico y tratamiento  de colestasis. Aun hay mucho trabajo por realizar. La identificación de defectos  genéticos que son la base de enfermedades hepáticas específicas es el primer  paso en la determinación de la fisiopatología de las enfermedades, los  biomarcadores pueden estar disponibles prontamente. La emergencia de una  medicina personalizada y predictiva, significa el diagnóstico, prevención y  aplicación de algoritmos adecuados a pacientes con hiperbilirrubinemia y  colestasis para un tratamiento certero que lleve a una buena calidad de vida.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">1. Beckingham  J. ABC of diseases of liver, pancreas and biliary system. BMJ 2001; 322(6):  33-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963768&pid=S0016-3503200900020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">2. Feldman:  Sleisenger &amp; FordtranÊs Gastrointestinal and Liver Disease, 8th ed.; Chapter 14  Jaundice and Isolated Disorders of Bilirubin Metabolism.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963769&pid=S0016-3503200900020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">3. Moerschel S.  A practical approach to neonatal jaundice. 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Fuchs M.  Sepsis and Cholestasis. Clinics in Liver Disease 2008; 12(1): 151-172.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963773&pid=S0016-3503200900020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">7. Moseley R.H.:  Sepsis and cholestasis. 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Advance Practice in Acute Critical  Care 1999; 10(4):433-41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963777&pid=S0016-3503200900020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">11. Bansal V.  Jaundice in the Intensive Care Unit. Surg Clin Am 2006; 86:1495-1502.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963778&pid=S0016-3503200900020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">12. Moghimi M.  Obstructive jaundice in Iran: factors affecting early outcome. 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Koad M.  Proximal Biliary Malignancy. Surgical Clinic of Nort America. 2008; 88(6).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963782&pid=S0016-3503200900020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">16. Clarke D,  Pillay Y. The current standar of care in the periprocedural management of the  patients with obstructive jaundice. Ann R Coll Engl 2006; 88:610-16.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963783&pid=S0016-3503200900020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">17. Balistreri  WF, Bezerra JA. Intrahepatic Cholestasis: summary of an American Association for  Study of Liver Disease. Hepatology 2005; 42:222-35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963784&pid=S0016-3503200900020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">18. Clarke D,  Pillay Y. The current standar of care in the periprocedural management of the  patients with obstructive jaundice. Ann R Coll Engl 2006; 88:610-16.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963785&pid=S0016-3503200900020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">19. Marchall HU.  Complementary stimulation of hepatobiliary transport and detoxification systems  by rifampicin and ursodeoxycholic acid in humans. 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Clinic Liver  Dis 2009; 13:295-316.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963787&pid=S0016-3503200900020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">21. Bachs L, Pares A. Effects of Long-term rifampicin administration in primary biliary  cirrhosis. 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Gastroenterology 2007; 132:119-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963789&pid=S0016-3503200900020001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 100%; word-spacing: 0"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">23. Boyer Jl.  Nuclear receptor ligands: rational and effective therapy for chronic cholestatic  liver disease?. Gastroenterology 2005; 129:735-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2963790&pid=S0016-3503200900020001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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