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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Seguridad e interacciones de los IBP]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p style="text-align: center"> <span style="font-family: Verdana; color: #211E1E; font-weight: 700">Seguridad e  interacciones de los ibp.</span></p>     <P style="text-align:center; "> <font face="Verdana" size="2"> <SPAN style="font-weight:700; color:#211E1E" >Dres. Esplugues Juan V *, Martí-Cabrera Miguel*.</SPAN ><SPAN style="font-weight:normal; color:#211E1E" > </SPAN ></font></P>     <P style="text-align:justify; "> <font face="Verdana" size="2"><SPAN style="font-weight:normal; color:#211E1E" >*Departamento de Farmacología, Facultad de Medicina, Universidad de Valencia,  España.</SPAN ></font></P>     <P style="text-align:justify; "> <font face="Verdana" size="2"><SPAN style="font-weight:normal; color:#211E1E" >Para cualquier información o separata contactar a la Dr. Esplugues Juan.  Correo-e: <a href="mailto:juan.v.esplugues@uv.es">juan.v.esplugues@uv.es</a></SPAN ></font></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >RESUMEN</SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" > </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Los IBP han demostrado ser fármacos relativamente seguros después de muchos años de una amplia utilización. Las reacciones adversas con las que más frecuentemente se han asociado son leves y con escasa repercusión clínica. Inducen hipergastrinemia pero esta no se ha relacionado con una capacidad para inducir lesiones malignas Parece que pueden facilitar determinadas infecciones bacterianas a nivel digestivo y del aparato respiratorio, aunque este hecho no limita su prescripción dada la facilidad de su tratamiento. Desde el punto de vista farmacocinético se han descrito la posibilidad de interacciones con otros fármacos a nivel del citocromo P450, pero ello no parece tener mayor trascendencia clínica y terapéutica en general. Sin embargo, recientemente se está incidiendo por las agencias reguladoras en la hipotética interacción de los IBP (sobre todo omeprazol) con el clopidogrel generando una reducción en su efecto antiagregante. Aunque se debe seguir esta recomendación, necesitaria ser evaluado de forma específica para poder determinar su realidad clínica y las posibles alternativas existentes en los pacientes con riesgo de sangrado gastrointestinal. En último lugar se revisa su administración en situaciones especiales, objeto de discusión, como en la mujer embarazada o durante la lactancia materna. </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:bold; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Palabras clave:</font></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"> Secreción ácida, inhibidores de la bomba de protones (IBP), farmacología, seguridad, interacciones, clopidogrel, toxicidad, reacciones adversas, utilización en situaciones especiales, embarazo, lactancia</font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; "> <font face="Verdana" size="2"><SPAN style="font-weight:normal; color:#211E1E" >Fecha de Recepción Sep. 2009 Fecha de Revisión Nov. 2009 Fecha de Aprobación  Mar. 2010</SPAN ></font></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >INTRODUCCIÓN</SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:30px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">No existen grandes diferencias en los potenciales efectos ad-versos los inhibidores de la bomba de protones (IBP) comercializados y, cuando se refieren, son en general, de poca entidad. En este artículo revisamos la toxicidad atribuida a los IBP haciendo especial énfasis en aspectos relacionados con su administración continuada, con situaciones especiales de los pacientes (ancianos, gestación y lactancia materna, uso pediátrico,..) o en interacciones con otros medicamentos. Un detalle que merece la pena resaltar es que el número de efectos adversos atribuidos a los IBP podría reducirse mucho con una prescripción adecuada de los mismos, puesto que hay evidencias de que casi un 60% de sus prescripciones lo son en indicaciones médicas donde su eficacia y utilidad es cuestionable</font><Sup><font size="2">(1)</font></Sup><font size="2">.  </font></SPAN ></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >EFECTOS COLATERALES </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Los descritos más habitualmente</font><Sup><font size="2">(2)</font></Sup><font size="2"> son cefalea, estreñimiento, diarrea, náuseas y dolor abdominal. Estas manifestaciones son casi siempre de aparición aguda, de intensidad leve, autolimitadas, no relacionadas con dosis o edad y, en general, con escaso significado en la práctica clínica pues su incidencia raramente supera el 3%; y su control no condiciona en general reducciones en la dosis. Es poco usual la aparición de efectos adversos graves, pero se han descrito episodios de nefritis intersticial y hepatitis tóxica. También hay recogidos trastornos oculares referidos con la administración intravenosa de omeprazol, pero al haber sido descritos en población anciana y polimedicada no se ha podido demostrar una relación causal. La sospecha de mayor mortalidad de causa cardiovascular en pacientes tratados con IBP tenía errores de interpretación. Un análisis más riguroso desestimó atribuirlo a un efecto farmacológico intrínseco puesto que se consideró ser consecuencia de un uso inadecuado del IBP para tratar dolor torácico supuestamente relacionado con el reflujo gastroesofágico, cuando en realidad se debía a enfermedad cardíaca que quedó sin tratamiento. </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >HIPERGASTRINEMIA Y GASTRITIS </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">La hipergastrinemia en el curso del tratamiento con IBP es la respuesta  fisiológica esperable como consecuencia de la inhibición ácida gástrica, como sucede igualmente con otros agentes antisecretores, como los antagonistas H2, o con la vagotomía. Por tanto, en el caso de los fármacos, debe considerarse un efecto de clase que por otra parte es reversible en poco tiempo al suprimir el tratamiento. En cambio no se puede revertir por razones obvias en los pacientes vagotomizados. Aunque se han descrito casos de hiperplasia o redistribución de células enterocromafines hasta en un 10-30% de los consumidores crónicos de IBP, sobre todo los infectados con Helicobacter pylori y con los niveles de gastrina más elevados, después de casi dos décadas no hay constancia de un solo tumor carcinoide en humanos, en estómago o en colon, eliminando la reserva inicial que existió para el uso continuado de los IBP durante períodos prolongados</font><Sup><font size="2">(3-4)</font></Sup><font size="2">.  </font> </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:30px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">La infección por </font> </SPAN > <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-style:italic; font-weight:normal; color:#211E1E" ><font size="2">Helicobacter pylori</font></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"> genera una gastritis crónica de localización predominantemente antral. El uso prolongado de IBP influencia el tipo y severidad de esta gastritis pero no incrementa el riesgo de una potencial malignización. Además fue relacionado con un aumento en la extensión de la misma afectando el cuerpo y fondo gástrico, que potenciaría aun más el efecto antisecretor de los IBP, y una limitada progresión hacia gastritis atrófica y, excepcionalmente, hacia metaplasia intestinal</font><Sup><font size="2">(5)</font></Sup><font size="2">. Esta evolución no ha sido confirmada y tampoco se acompaña de un mayor riesgo de cáncer gástrico</font><Sup><font size="2">(3)</font></Sup><font size="2">, aunque se recomienda erradicar  </font></SPAN > <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-style:italic; font-weight:normal; color:#211E1E" ><font size="2">Helicobacter pylori</font></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"> en aquellos pacientes que van a ser sometidos a un tratamiento antisecretor de larga duración.  </font> </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >RIESGO DE INFECCIONES </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:30px; "> <SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><font size="2">El ácido gástrico juega un papel fisiológico de barrera para evitar la colonización bacteriana y su disminución se ha asociado con la colonización del tracto digestivo alto y una alteración en la  flora bacteriana. Los pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) tratados con dosis de IBP que logran valores mantenidos de pH intragástrico superiores a 4, tienen un aumento de la carga bacteriana</font><Sup><font size="2">(6)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:9pt; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >. Aunque es difícil evaluar la importancia clínica real de este hecho, en los últimos años han aparecido estudios</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(7-9)</font></Sup></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" > que vinculan los fármacos antisecretores con un incremento de infecciones producto de la colonización bacteriana de territorios digestivos, destacando dos: la neumonía por aspiración</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(10)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal" ><font size="2"> y la diarrea por </font> </SPAN ><SPAN style="font-style:italic; font-weight:normal" ><font size="2">Clostridium difficile</font></SPAN ><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal" ><Sup><font size="2">(11)</font></Sup><font size="2">. El riesgo se incrementa por 4 en el primer caso y por 2 en el segundo, y aparece tanto con IBP como con antagonistas H2, sugiriendo por tanto que es un efecto relacionado con la acción antisecretora y no específico de ninguno de los compuestos. Un incremento en la incidencia de infecciones por  </font></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-style:italic; font-weight:normal" >Salmonella</SPAN ><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal" > o </SPAN ><SPAN style="font-style:italic; font-weight:normal" >Campylobacter</SPAN ></font><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal" ><font size="2"> también ha sido sugerido</font><Sup><font size="2">(12)</font></Sup><font size="2">. Con una cierta salvedad en la profilaxis del sangrado por ulcera de stress, cuestionada incluso en pacientes de alto riesgo no solo por el riesgo de neumonía sino por la ineficacia del tratamiento antisecretor, estas infecciones tienen una baja incidencia, su control farmacológico es relativamente sencillo</font><Sup><font size="2">(13)  </font> </Sup></SPAN ></SPAN ><font size="2"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >y se vincula a la administración de pautas prolongadas de tratamiento en pacientes de edad avanzada y lactantes. </SPAN ></font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; margin-right:72px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >INTERACCIONES FARMACODINÁMICAS Y FARMACOCINÉTICAS </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Debido a su pKa, los IBP se inactivan con rapidez en el medio ácido del estómago siendo necesaria para la administración oral su formulación con cubierta entérica, ya sea en forma de cápsulas conteniendo gránulos con esta cubierta (omeprazol, lansoprazol y esomeprazol) o tabletas recubiertas de la citada cubierta entérica (pantoprazol y rabeprazol). El uso concomitante de antiácidos, al elevar el pH luminal de forma brusca, podría conllevar una liberación prematura del IBP y disminuir su efectividad terapéutica, pero la evidencia de este efecto es controvertida</font><Sup><font size="2">(14-15)</font></Sup><font size="2">. De igual modo, la administración simultánea de un antagonista H2, esta sometida a discusión. Los IBP son rápidamente absorbidos en la parte proximal del intestino delgado y la misma se enlentece con la administración concomitante de alimentos. </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">El incremento del pH intragástrico producido por la acción de los IBP modifica la absorción de otros fármacos o nutrientes. En algunos casos la reduce, y como ejemplos más significativos tenemos el ketoconazol, la tiroxina o antirretrovirales como atazanavir y ritonavir. También se ha postulado la posibilidad de déficits en la absorción de calcio, hierro (en los alimentos o administradas terapéuticamente en sus distintas sales) y vitamina B12.  Hay estudios</font><Sup><font size="2">(16-17)  </font> </Sup><font size="2">que describen un incremento en las fracturas de cadera en pacientes que toman IBP de forma crónica, sobre todo mujeres, pero muchos han sido cuestionados</font><Sup><font size="2">(18)</font></Sup><font size="2"> por excluir el impacto de situaciones clínicas concomitantes (insuficiencia renal, aclorhidria,…) que afectan el metabolismo de este mineral o los métodos utilizados para evaluar la absorción del calcio, de tal forma que este tema aún no esta cerrado y no parece lógico restringir el uso de IBP por esta razón. La influencia sobre la absorción de hierro es discutible y el análisis de pacientes con el síndrome de Zollinger-Ellison tratados con antisecretores potentes por periodos largos, entre 6 y 10 años, no pudo observar una disminución en los depósitos férricos o síntomas de deficiencia en este meta</font><Sup><font size="2">(19)</font></Sup><font size="2">. En el caso de la vitamina B12 la causa de su déficit es dual, por un lado la inhibición ácida dificulta la acción de la pepsina rompiendo la unión entre las proteínas y esta vitamina. Por otro lado, el sobrecrecimiento bacteriano secundario a una inhibición mantenida del ClH incrementa su consumo intestinal. Sin embargo, su importancia es cuestionable ya que los depósitos de vitamina B12 existentes en el hígado, bazo, etc. hace que se necesiten tratamientos muy prolongados para que ambas acciones tengan relevancia clínica, salvo en poblaciones de riesgo como ancianos o sujetos con dietas especiales e, incluso en estos casos, es fácilmente prevenible porque no se interfiere la absorción de la vitamina B12 contenida en los preparados vitamínicos de uso frecuente 20 o la administración parenteral de la misma.</font></SPAN ></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P style="text-align:justify; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">El tratamiento con IBP incrementa la absorción de otros fármacos, siendo la digoxina, nifedipina, aspirina y furosemida los ejemplos más significativos. De igual modo la interacción con claritromicina aumenta el área bajo la curva del IBP originando una potencial sinergia beneficiosa para la terapia erradicadora. Desde este punto de vista cabe destacar como el papel de Ios IBP en las pautas erradicadoras de </font></SPAN > <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-style:italic; font-weight:normal; color:#211E1E" ><font size="2">Helicobacter pylori</font></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"> esta basado en una interacción farmacocinética. Los IBP no tienen prácticamente acción bactericida, pero reducen la degradación ácido-dependiente de los antibióticos y permiten que actúen durante más tiempo sobre el germen.</font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Todos los IBP se unen mucho a las proteínas plasmática, sobre todo albúmina, y sufren un importante metabolismo hepático, dando origen a diversos metabolitos inactivos excretados por la orina o por la bilis. Con la excepción parcial del rabeprazol, que tiene un importante componente no enzimático, la metabolización corre a cargo del sistema citocromo P-450, principalmente los isoenzimas CYP2C19 y CYP3A4 (<a href="#fig1">Figura 1</a>) 21-23. La vía del CYP2C19 es más utilizada que la del CYP3A4 y tiene una velocidad cinética diferente. Son muchos los fármacos metabolizados por estos dos isoenzimas, existiendo la posibilidad teórica de interacciones múltiples y potencialmente relevantes 24-25. En la práctica la mayoría de tales interacciones se circunscribe al CYP2C19, porque, dada su escasa afinidad por esta vía, se necesitan concentraciones de IBP tan altas para interferir con la vía CYP3A4 que se consideran menos relevante en situaciones clínicas. Incluso con la vía CYP2C19, mayoritaria en la metabolización de IBP, solo había información sobre la fenitoína, carbamacepina, warfarina y diazepam y la repercusión clínica de estas potenciales interacciones se consideraba muy limitada, con frecuencias inferiores al 0.1-0.2 por millón de prescripciones y sin que existieran diferencias significativas entre los diferentes IBP (<a href="#tab1">Tabla 1</a>)</font><Sup><font size="2">(26)</font></Sup><font size="2">.  </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:center; margin-bottom:14px; "> <a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gen/v64n3/art14fig1.gif" width="512" height="559"></a></P>     
<P style="text-align:center; margin-bottom:14px; "> <a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gen/v64n3/art14tab1.gif" width="510" height="429"></a></P>     
<P style="text-align:justify; "> <font size="2"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >Recientemente, sin embargo, se han publicado diferentes artículos</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(27-32)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'serif', 'Bookman Old Style', serif; font-size:9pt; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2"> que analizan y alertan sobre una posible interacción entre los IBP y el clopidogrel. Dado el volumen de población recibiendo doble antiagregacion (AAS + clopidogrel) y la gravedad de la condición clínica inicial que determina utilizarla, esta alarma esta siendo objeto de mucho discusión y ha dado origen a diversas alertas por parte de las agencias reguladoras nacionales e internacionales que sugieren limitar su administración conjunta, incluso con pautas de administración temporal separadas para minimizar esta posible interacción. El clopidogrel es un profármaco y para actuar necesita ser convertido en su forma activa por el CYP2C19, el mismo isoenzima involucrado en el metabolismo de los IBP. Esto abre la posibilidad de una competición entre ambos substratos que determine una menor actividad del CYP2C19 sobre el clopidogrel y, por tanto, de </font><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal" ><font size="2">una reducción en su biodisponibilidad y en su eficacia. Hay evidencias de que los sujetos con un polimorfismo genético en el CYP2C19 muestran una marcada reducción en los efectos antiagregantes del clopidogrel, mientras que los pacientes con enfermedad coronaria con disfunción genética del CYP2C19 y tratados con clopidogrel muestran un menor efecto del fármaco</font><Sup><font size="2">(33)</font></Sup></SPAN ></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" > a nivel plaquetario y mayor índice de problemas cardíacos que los pacientes que no tienen dicha mutación genética</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(34-35)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">. Consistente con la hipótesis inicial, estudios observacionales parecen señalar una mayor incidencia de eventos cardiovasculares en pacientes combinando IBP y clopidogrel + aspirina que aquellos que no toman IBP</font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal" ><Sup><font size="2">(36)</font></Sup><font size="2">. Sin embargo, en estos mismos trabajos los pacientes con mayor riesgo cardiovascular eran los que más IBP recibían por lo que no podemos diferenciar si es el IBP o la mayor gravedad inicial del paciente el responsable del incremento en la incidencia de efectos cardiovasculares. Aunque estudios con omeprazol han demostrado que tras 7  días de uso parece disminuir la eficacia antiagregante del clopidogrel</font><Sup><font size="2">(27)</font></Sup><font size="2">, el análisis con otros IBP como lansoprazol, pantoprazol o esomeprazol no confirmó estos efectos</font><Sup><font size="2">(28,37)</font></Sup><font size="2">. Por último un reciente estudio publicado con más de 13.000 pacientes señala que si bien algunos parámetros de respuesta plaquetaria están modificados, el tratamiento concomitante con un IBP y clopidogrel (u otra tienopiridina como prasugrel) no se asocia con un aumento en el riesgo de muerte cardivascular, infarto de miocardio o ictus</font><Sup><font size="2">(38)</font></Sup></SPAN ></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >. La propia Agencia Española del Medicamento reconoce</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(47)</font></Sup></SPAN ></SPAN ><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal; font-size:9pt; color:#211E1E" ><font size="2" face="Verdana"> que hasta la fecha no se dispone de ensayos clínicos controlados, diseñados para evaluar si existe un incremento en la morbi-mortalidad cardiovascular relacionado con esta interacción, y que la evidencia disponible respecto a su repercusión clínica no es homogénea entre estudios observacionales y análisis a posteriori de ensayos clínicos controlados. Esta inconsistencia entre distintos estudios puede ser debida a la diferente metodología utilizada, así como a la posibilidad de que el perfil cardiovascular de los pacientes incluidos en los ensayos clínicos no represente completamente el riesgo de los pacientes tratados en la práctica clínica habitual. Aunque la evaluación realizada por las agencias reguladoras ha concluido que los datos disponibles no apoyan una reducción clínicamente relevante de la eficacia de clopidogrel como consecuencia de la posible interacción con los IBP estudiados, en pacientes en tratamiento con clopidogrel se desaconseja el uso concomitante de omeprazol o esomeprazol, excepto que se considere estrictamente necesario. Estas recomendaciones no se aplican actualmente al resto de IBP ya que, aunque no puede descartarse esta interacción, la evidencia disponible no apoya esta precaución. En cualquier caso, se recomienda valorar individualmente la necesidad del tratamiento con IBP en pacientes tratados con clopidogrel y los beneficios esperados del mismo en relación a sus </font></SPAN > <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">posibles riesgos</font><Sup><font size="2">(48)</font></Sup><font size="2">. Sin embargo dado el riesgo demostrado de sangrado gastrointestinal que acompaña el uso de AINE en poblaciones con factores predisponentes, la valoración de lo que es “estrictamente necesario” o “ los beneficios esperados del mismo” podrían considerarse como términos demasiados vagos y abiertos a múltiples interpretaciones. Por ultimo, visto los parámetros farmacocinéticas de los IBP, enparticular su limitada vida media, se puede plantear la opción de darlos por la mañana y el clopidogrel por la noche, buscando separarlos en el tiempo y disminuir la posibilidadde que coincidan en su metabolización hepática. </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >SITUACIONES ESPECIALES </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:30px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Todos los IBP se eliminan rápidamente (vida ½ aprox. 1h) lo que hace difícil que se alcancen niveles plasmáticos tóxicos, incluso en circunstancias en las que el aclaramiento está reducido. De hecho, aunque en los ancianos o en pacientes con insuficiencia renal o hepática su velocidad de eliminación está solo ligeramente alargada</font><Sup><font size="2">(39)</font></Sup><font size="2">, utilizado a dosis convencionales no se considera necesario modifi car la dosificación del IBP salvo en condiciones graves. Existe un pequeño porcentaje de sujetos (1% en la población de color, 3-6% en caucásicos y entre el 15-23% en chino-coreanojaponesa) donde el metabolismo hepático de los IBP está prolongado como consecuencia de una alteración hereditaria en la isoenzima CYP2C19 que puede llegar a triplicar la vida media plasmática, y a multiplicarse por 10 la curva concentración plasmática/tiempo</font><Sup><font size="2">(40)</font></Sup><font size="2">. Con pequeñas diferencias (omeprazol &gt; lansoprazol &#8805; esomeprazol &gt; pantoprazol &gt; rabeprazol) esta singularidad metabólica ocurre con todos los IBP, y no es específica de este grupo sino que afecta también a otros agentes terapéuticos como diazepan o fenitoína. Aunque disminuida, con las dosis habituales la capacidad metabólica remanente es suficiente para impedir una acumulación excesiva de IBP que, por su escasa toxicidad intrínseca, no se acompaña de fenómenos adversos y no es necesario reducir las dosis</font><Sup><font size="2">(24)</font></Sup><font size="2">.  </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >EMBARAZO Y LACTANCIA </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><font size="2">Los síntomas característicos del reflujo gastroesofágico son muy frecuentes durante el embarazo, en especial la pirosis. La refieren cerca del 90% de las mujeres</font><Sup><font size="2">(41)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'serif', 'Bookman Old Style', serif; font-size:9pt; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><SPAN style=" font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><font size="2"> y, aunque puede presentarse en cualquier fase de la gestación, su incidencia suele aumentar conforme avanza la misma, coincidiendo con la existencia de un menor riesgo teratogénico. Es una norma terapéutica general, el evitar la administración de fármacos durante la gestación preservando su potencial efecto sobre el feto, pero obviamente no se puede dejar de tratar los problemas clínicos que pueden aparecer, cuando tienen relevancia, aunque sólo sea por el impacto de los síntomas, como es el caso del refl ujo gastroesofágico</font><Sup><font size="2">(42-43)</font></Sup><font size="2">. Desgraciadamente faltan estudios prospectivos rigurosos sobre la seguridad del tratamiento con IBP en gestantes; los datos disponibles proceden de estudios observacionales, y de experimentación animal que no predicen necesariamente con exactitud la respuesta en humanos. Los IBP son los fármacos más efectivos para tratar los síntomas del reflujo gastroesofágico y en la práctica se utilizan bastante en embarazadas. Con más de mil millones de prescripciones no se ha constatado formal-mente que induzcan teratogenia en humanos, pero la prudencia obliga a seguir manteniendo un mínimo de cautela. Sobre todo con el omeprazol, dado el antecedente de que en estudios animales se encontró cierta capacidad teratogénica y de mortalidad fetal</font><Sup><font size="2">(44)</font></Sup></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >, si bien aparecían con dosis decenas de veces superiores a las empleadas en humanos y el gran volumen de pacientes tratadas hasta el momento no parece sustentarla. Aun así la Food and Drug Administration (FDA) cataloga al omeprazol como categoría C, y por tanto sugiere que debería ser evitado durante la gestación. Por el contrario, el resto de los IBP no tienen esta contraindicación pues están catalogados como categoría B, que implica un nivel de riesgo menor</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(41)</font></Sup></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >. De hecho, existen grupos de trabajo que aún desaconsejan cualquier IBP para el control de los síntomas de embarazadas, sustituyendo su uso por antagonistas H2 o antiácidos</SPAN ></font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal; font-family:Verdana; color:#211E1E" ><Sup><font size="2">(45)</font></Sup><font size="2">. No deja de ser una propuesta singular, sobre todo en los casos más graves, dado la menor efectividad de estos fármacos y el hecho de que la propia FDA los catalogue con el mismo nivel de riesgo (B) que todos los IBP, menos el omeprazol (<a href="#tab2">tabla 2</a>). Un meta-análisis con cerca de 600 nacimientos de niños cuyas madres tomaron IBP (incluido omeprazol) durante el primer trimestre no puso de manifiesto la existencia de riesgo teratogénico</font><Sup><font size="2">(46)</font></Sup></SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">. Sin embargo, no existen datos sobre la posibilidad de un efecto de los IBP en los primeros días de embarazo que resulte en un aborto inadvertido para la madre. Un aspecto singular es el control de la aspiración ácida durante el parto o la cesárea; aquí dado lo singular del momento y lo puntual de la dosis no existen reservas a la hora de administrar IBP</font><SPAN style="font-weight:normal; font-style:normal" ><Sup><font size="2">(41)</font></Sup></SPAN ></SPAN ><font size="2"><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" >.</SPAN ></font></SPAN ></P>     <P style="text-align:center; margin-bottom:14px; "> <a name="tab2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gen/v64n3/art14tab2.gif" width="507" height="541"></a></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P style="text-align:justify; margin-bottom:30px; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Los IBP no son recomendables durante la lactancia. Todavía se desconoce si se eliminan y cuanto con la leche humana. Aunque no inducen alteraciones de relevancia, se ha sugerido que pueden asociarse con un menor aumento de peso en el neonato, por lo que se recomienda buscar otras alternativas</font><Sup><font size="2">(41,43)</font></Sup><font size="2">.  </font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px; "> <font size="2"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >CONCLUSIONES</SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" > </SPAN ></font></P>     <P style="text-align:justify; "> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">La experiencia clínica adquirida tras muchos años de uso clínico de los IBP y con tratamientos mantenidos de forma muy prolongada, no deja duda sobre la alta efectividad terapéutica de estos agentes, fruto de su potencia inhibitoria del ácido gástrico. Todos los IBP comercializados comparten una base química común y no existen grandes diferencias en sus potenciales efectos adversos, ya sea en aspectos relacionados con su administración continuada o en circunstancias relacionadas con situaciones especiales de los pacientes, como son los ancianos, la insuficiencia hepática, la gestación y la lactancia materna y su uso pediátrico. Tampoco parecen diferenciarse en la posibilidad de favorecer infecciones oportunistas que, cuando aparecen, son de poca entidad. A pesar de su uso masivo en los últimos 20 años, los IBP no han generado interacciones medicamentosas de importancia hasta ahora. Sin embargo, las agencias reguladoras no aconsejan hoy la utilización conjunta con clopidogrel, pero vista la heterogeneidad de la evidencia actual y dado la importancia de los IBP para prevenir el sangrado gastrointestinal que acompaña a la ingesta de AINE, AAS e, incluso, clopidogrel; el restringir su uso o sustituirlo por agentes de mucha menor eficacia como los antagonistas H2, es una decisión que se deberá reevaluar sopesando muy bien la posibilidad de reducir la potencial interaccion con pauatas de  administración distanciadas en el tiempo y, sobre todo, considerando los riesgos gastrointestinales y cardiovasculares de un paciente.</font></SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >AGRADECIMIENTOS</SPAN ><SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" > </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:30px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">Dora Martí por la preparación de las figuras. </font> </SPAN ></P>     <P style="text-align:justify; margin-bottom:14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-size:10pt; font-weight:700; color:#211E1E; font-style:normal" >REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</SPAN ></P>     <!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">1. Pharm CQ, Regal RE, Bostwick TR, Knauf KS. Acid suppressive  therapy use on an inpatient internal medicine service. Ann Pharmacother 2006;  40: 1261-6.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972549&pid=S0016-3503201000030001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">2. Martin RM, Dunn NR, Freemantle S, Shakir S. The rates of  common adverse events reported during treatment with proton pump inhibitors used  in general practice in England: cohort studies. Br J Clin Pharmacol 2000; 50:  366-72.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972550&pid=S0016-3503201000030001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">3. Lundell L, Miettinen P, Myrvold HE, Pederssen SA, Thor K,  Andersson A, et al. Lack of effect of acid suppression therapy on gastric  atrophy. Nordic Gerd Study Group. Gastroenterology 1999; 117: 319-26.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972551&pid=S0016-3503201000030001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">4. Gisbert JP, Piqué JM. Indicaciones y consecuencias de la  erradicación de Helicobacter Pylori en la enfermedad por refl ujo  gastroesofágico. Med Clin (Barc) 2005; 124: 697-709.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972552&pid=S0016-3503201000030001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">5. Kuipers EJ, Lundell L, Klinkenberg-Knol EC, Havu N, Festen  HP, Liedman B, et al. Atrophic gastritis and H. Pylori infection in patients  with refl ux esophagitis treated with omeprazole or fundoplication. N Engl J Med  1996; 334: 1018-22.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972553&pid=S0016-3503201000030001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">6. Theisen J, Nehra D, Citron D, Johansson J, Hagen JA, Crookes  PF, et al. Supression of gastric acid secretion in patients with  gastroesophageal reflux disease results in gastric bacterial overgrowth and  deconjugation of bile acids. J Gastrointest surg 2000; 4: 50-4.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972554&pid=S0016-3503201000030001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">7. Trey G, Marks IN, Louw JA, Jaskiewicz K, Sipponen P, Novis  BH, et al. Changes in acid secretion over the years. A 30-year longitudinal  study. J Clin Gastroenterol 1997; 25: 499-502.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972555&pid=S0016-3503201000030001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">8. Vesper BJ, Jawdi A, Altman KW, Haines GK, Tao L, Radosevich  JA. The effect of proton pump inhibitors on the human microbiota. Curr Drug  Metab 2009; 10 : 84-9.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972556&pid=S0016-3503201000030001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">9. Canani RB, Terrin G. Gastric acidity inhibitors and the risk  of intestinal infections. Curr Opin Gastroenterol 2010; 26: 31-5.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972557&pid=S0016-3503201000030001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">10. Laheij RJF, Sturkenboom MCJ, Hassing RJ, Dieleman J,  Stricker BHC, Jansen JBMJ. Risk of community acquiered pneumonia and use of  gastric acid suppressive drugs. JAMA 2004; 292: 1955-60.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972558&pid=S0016-3503201000030001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">11. Leonard J, Marshall JK, Moayyedi P. Systematic review of the  risk of enteric infection in patients taking acid supresión. Am J Gastroenterol  2007; 102: 2047-56.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972559&pid=S0016-3503201000030001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">12. Ali T, Roberts DN, Tierney WM. Long-term safety concerns  with proton pump inhibitors. Am J Med 2009, 122: 896-903.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972560&pid=S0016-3503201000030001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">13. Metz DC. Clostridium difficile colitis: Wash your hands  before stopping the proton pump inhibitors. Am J Gastroenterol 2008; 103:  2314-16.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972561&pid=S0016-3503201000030001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">14. Navarro MA, Raei N, Torres F, Granero l, Garcia-Zaragoza E,  Esplugues JV, et al. Diferencias en la liberación de omeprazol en cuatro  preparados comerciales: Infl uencia del pH y la concentración iónica.  Gastroenterol Hepatol 1998; 21: 63-70.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972562&pid=S0016-3503201000030001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">15. Sharma VK, Peyton B, Spears T, Raufman JP, Howden CW. Oral  pharmacokinetics of omeprazole and lansoprazole after single and repeated doses  as intact capsules or as suspensions in sodium bicarbonate. Aliment Pharmacol  Ther 2000; 14: 887-92.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972563&pid=S0016-3503201000030001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">16. Yang YX, Lewis JD, Epstein S, Metz DC. Long-term proton pump  inhibitor therapy and risk of hip fracture. JAMA 2006; 296: 2947-53.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972564&pid=S0016-3503201000030001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">17. Vestergaard P, Rejnmark L, Mosekilde L. Proton pump  inhibitors, histamine H2 receptor antagonists, and other antacid medications and  the risk of hip fracture. Calcif Tissue Int 2006; 79: 76-83.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972565&pid=S0016-3503201000030001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">18. Insogna KL. The effect of proton pump-inhibiting drugs on  mineral metabolism. 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Aliment Pharmacol Ther 2008; 27: 1110-21.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972568&pid=S0016-3503201000030001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">21. Esplugues JV: A pharmacological approach to gastric acid  inhibition. Drugs 2005; 65(Suppl 1): 7-12.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972569&pid=S0016-3503201000030001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">22. Esplugues JV, Marti-Cabrera M, Flórez J. Farmacología de la  secreción gastrointestinal y de la ulceración mucosa digestiva. En: Flórez J,  Armijo JA, Mediavilla A, editores. Farmacología humana, 5ª ed. 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N Engl J Med 2005; 352: 2211-22.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972571&pid=S0016-3503201000030001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">24. Martín de Argila C. Safety of potent gastric acid inhibition.  Drugs 2005; 65(Suppl 1): 97-104 .</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972572&pid=S0016-3503201000030001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">25. Li XQ, Andersson TB, Ahlström M, Weidolf L. Comparison of  inhibitory effects of the proton pump-inhibiting drugs omeprazole, esomeprazole,  lansoprazole, pantoprazole, and rabeprazole on human cytochrome P450 acttivities.  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Aliment  Pharmacol Ther 2003; 17: 1015-19.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972574&pid=S0016-3503201000030001400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">27. Gilard M, Arnaud B, Cornily JC, Le Gal G, Lacut K, Le Calvez  G, et al. Infl uence of omeprazol on the antiplatelet action of clopidogrel  associated with aspirin: the randomized, double-blind OCLA (Omeprazole  Clopidogrel Aspirin) study. J Am Coll Cardiol 2008; 51: 256-60. </font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972575&pid=S0016-3503201000030001400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">28. Siller-Matula JM, Spiel AO, Lang IM, Kreiner G, Christ G,  Jilma B. Effect of pantoprazole and esomeprazole on platelet inhibition by  clopidogrel. 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Gastroenterol Hepatol 2010; 33: 1-5.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972579&pid=S0016-3503201000030001400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">32. Laine L, Hennekens C. Proton pump inhibitor and clopidogrel  interaction: Fact or fiction?. Am J Gastroenterol 2010; 105: 34-41.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972580&pid=S0016-3503201000030001400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">33. Hulot JS, Bura A, Villard E, Azizi M, Remones V, Goyenvalle  C, et al. Cytochrome P450 2C19 loss of function polymorphism is a major  determinant of clopidogrel responsiveness in healthy subjects. 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Lancet 2009; 374: 989-97.</font></SPAN >&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972586&pid=S0016-3503201000030001400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align: justify; margin-bottom: 14px"> <SPAN style="font-family:'Verdana'; font-weight:normal; color:#211E1E; font-style:normal" ><font size="2">39. Pique JM, Feu F, De Prada G, Ross K, Hasselgren G.  Pharmacokinetics of omeprazole given by continuous intravenous infusion to  patients with varying degrees of hepatic dysfunction. 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<source><![CDATA[Nota informativa 2010/04 de 26 de abril de 2010 (corrección de 27 de abril de 2010): “Interacción de clopidogrel con los inhibidores de la bomba de protones: Actualización de la información y recomendaciones de uso”]]></source>
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