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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Concepción ética en salud reproductiva</font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;Dra. Marisol García de  Yegüez</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Obstetra Perinatólogo Unidad de  Perinatología. Universidad de Carabobo. Ciudad Hospitalaria “Dr. Enrique Tejera”  Valencia Edo. Carabobo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">INTRODUCCIÓN </font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El hombre se nutre, crece, y se  reproduce como los vegetales; puede oler, ver y oír, incluso emocionarse y  recordar, como los animales, pero tiene además una vida racional por la que se  sitúa muy por encima del conjunto de las criaturas. Merced a ella, razona, habla  con lógica, tiene sentido del honor, valora la fidelidad. En una palabra, es un  universo en pequeño, un microcosmo, una especie de síntesis de la creación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Toda esta complejidad da lugar  a la vida natural humana. Cada grado de vida se subordina al uno superior, y es  tal el enlazamiento y compenetración entre ellos que resulta difícil establecer  la línea divisoria de cada nivel. Pero hay bastante más, mucho más. El hombre es  capaz de recibir una nueva vida que se sobrepone a su vida natural y le sitúa en  la esfera o ámbito de lo superior. Así, el hombre se hace en cada instante: la  persona no es lo que es, sino lo que se va haciendo con su obrar. Permanecer es,  en el hombre, seguir siendo hombre a través de los cambios de su vida; y en cada  hombre concreto y singular, seguir siendo ese hombre singular y concreto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Hacia una comprensión de la  persona humana</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El término latino persona  proviene del verbo personar, que significa resonar, hacer eco, donar con fuerza.  La raíz de este significado hay que buscarla en el término griego prósopon  (literalmente significa aquello se pone delante de los ojos). En este sentido se  habla de persona cuando un individuo humano en virtud de su nombre es reconocido  y puede desempeñar su papel en la sociedad; es decir, se es persona para  alguien.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La persona humana no es un que,  si no un quien; no es un algo, si no un alguien personal, es la libertad y el  dinamismo en su obrar: ser persona aparece para los filósofos personalistas como  una tarea a realizarse, dado el carácter abierto e inacabado del hombre (1).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El cuerpo humano y su  carácter personal</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Seguramente una de las primeras  evidencias que tiene la persona de sí misma (y de los demás) es la de su propio  cuerpo. A través del cuerpo es posible localizar e identificar a las personas.  Además, es fácil experimentar que las funciones vitales humanas son posibles por  la existencia de una serie de órganos que se unifican en un cuerpo determinado,  por lo que parece innegable que el cuerpo que cada hombre llama suyo aparece  como algo constitutivo de su yo personal, aunque desde un punto de vista  meramente espontáneo, lo percibo como algo que forma parte de mi propio ser.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En tanto, el cuerpo humano no  se diferencia esencialmente del cuerpo del resto de los animales más  evolucionados, sino, gracias a su unión sustancial con el espíritu, adquieren  unos caracteres únicos que lo hacen irreducible al cuerpo meramente animal,  adquiriendo esa individualidad que es indispensable para la perfección de la  persona. La corporeidad es el modo de hacerse presente la persona entera en el  mundo y en el tiempo. Por esta razón una de las primeras tomas de conciencia de  la libertad se hacen posible gracias a nuestro cuerpo. Soy capaz de dominar mi  cuerpo porque soy más que mi cuerpo, capaz de trascender de lo corpóreo y lo  temporal, que manifiesta por un lado la libertad propia de la persona; mientras  que su carácter finito expresa el carácter humano: libertad limitada, que al  tratarse del cuerpo humano posee toda la dignidad que corresponde a la persona  entera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Disponer del cuerpo de otro en  contra de su voluntad es tratar a la persona entera como una cosa, es tratarlo  indignamente. No puedo utilizar mi cuerpo como medio u objeto porque es  considerarme a mí entero, sólo un mero medio, me trato a mí mismo desagradándome  como persona (2).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La ciencia y la técnica al  servicio de la persona humana</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La investigación científica,  fundamental y aplicada, constituye una expresión significativa del señorío del  hombre, cuando se ponen a su servicio y promueven el desarrollo integral en  beneficio de todos. La ciencia y la técnica no pueden indicar por sí solas el  sentido de la existencia y del progreso humano, por estar ordenadas al hombre,  en el que tienen su origen, reciben de la persona y de sus valores morales la  dirección de su finalidad y la conciencia de sus límites (3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sería por ello ilusorio  reivindicar la neutralidad moral de la investigación científica y de sus  aplicaciones. A causa de su mismo significado intrínseco, la ciencia y la  técnica exigen el respeto incondicionado de los criterios fundamentales de la  moralidad: deben estar al servicio de la persona humana, de sus derechos  inalienables y de su bien verdadero e integral. Como recuerda Millán-Puelles:  “la humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por  ningún hombre como un simple medio, sino siempre, a la vez, como un fin, y en  ello precisamente estriba su dignidad” (4).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Antropología e  intervenciones biomédicas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esclarecer los problemas que  hoy día se plantean en el ámbito de la medicina presupone una adecuada  concepción de la persona humana en su dimensión corpórea. Desde esta visión  antropológica se deben encontrar los criterios fundamentales de decisión, cuando  se trata de procedimientos no estrictamente terapéuticos, como son los que miran  a la mejora de la condición biológica humana. La medicina y la biología  contribuyen con sus aplicaciones al bien integral de la vida humana, ningún  médico o biólogo puede pretender razonablemente decidir el origen y el destino  de los hombres, en nombre de su competencia científica (5).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Dignidad de origen del ser  humano</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este principio aparece  formulado de dos maneras: dignidad de origen del ser humano y naturaleza  personal de la procreación humana. Y de una manera explicita se introduce la  perspectiva moral con diversas expresiones: la procreación humana ha de hacerse  de modo consciente, responsable, digno, respetando su perfección moral, su  perfección propia y connatural, los valores de la procreación, su naturaleza  personal y los derechos de las personas. Con respecto a la dignidad de origen  del ser humano, la persona es la unión de cuerpo y alma, donde el cuerpo humano  tiene lugar en el cigoto, y el alma, aunque científicamente no puede ser  documentado pero que es una realidad espiritual, que no proviene de la materia,  ni es inerte, ni orgánica, y mucho menos originaria del alma de los padres,  porque siendo simple no se puede separar de ella; entonces el alma espiritual de  cada ser humano racionalmente probada es creada directamente (1,3,4).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La perspectiva moral de la  procreación humana significa: donar la vida que es el darse de las personas: don  que trasciende y transfigura el hecho biológico; acto de amor-don fecundo en  donde hay una naturaleza unitiva y procreadora (5).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un postulado indiscutible que  podríamos sintetizar en estos términos: el hijo nunca puede ser reducido a un  objeto, a un producto: su dignidad es igual a la de los padres y no pueden  crearse relaciones de dominio sobre él. En su origen único e irrepetible el hijo  habrá de ser respetado y reconocido con igual en dignidad personal a aquellos  que le dan la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ahora bien, en este postulado  no se respeta en el recurso de las técnicas de fertilización in vitro, pues  equivaldría a reducirlo a ser objeto de una tecnología científica. Nadie puede  subordinar la llegada al mundo de un niño a las condiciones de eficiencia  técnica mensurables según parámetros de control y de dominio. Este procedimiento  instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la  persona humana. Una tal relación de dominio es en sí contraria a la dignidad y a  la igualdad que debe ser común a padre e hijos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Escoger tener un hijo por  fecundación in vitro es escoger tener un hijo como producto de una actividad, es  una elección en la que el hijo no tiene el status del hijo fruto de una unión  sexual unitiva y procreadora: el status de radical igualdad con los padres, como  un compañero semejante a ellos en la comunidad familiar. El uso de la técnica  lleva a dar al hijo así originado el mismo status de otros objetos adquiridos,  de otros productos y como ellos queda sometido a criterios de control de  calidad, uso y rechazo (6,7).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El valor fundamental de la  vida humana Manipulación genética e intervenciones en embriones</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los estudios genéticos cubren  un amplio campo específico, que desde los sistemas de contracepción a los  métodos de gemelización, pasando por los proceso de fecundación in vitro. El  libre albedrío da al hombre el derecho y el deber de investigar, pero no a  someterse servilmente a hecho es físicos, químicos, fisiológicos o de otra  índole material, dado que supondría renunciar a su libertad. Es imprescindible  insistir en que la investigación científica y, especialmente la genética humana,  no es un valor absoluto, en el sentido de que, de cualquier modo que se  desarrolle, esté siempre éticamente justificada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las técnicas de recombinación  genética tratan de modificar la información genética del individuo, u organismo  por otros sintéticos, con manipulación directa de los mismos. La corrección de  anomalías hereditarias justifica, para algunos estos procedimientos de  favorables perspectivas en distintos campos pero cabe también la proliferación  de nuevos microorganismos con características peculiares y consecuentes peligros  para la especie humana. En la transgénesis, es viable la intervención en el  patrimonio genético de un ser, con adición de nuevos genes y alteración, por  tanto de sus características, consiguiéndose en meses, algo que la naturaleza  hubiera tardado siglos, donde se rompe totalmente la barrera natural entre  especies (8).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La clonación o reproducción  artificial gemelar o reproducción asexual que no utiliza el macho</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Basado en el tratamiento de  embriones la conferencia del Consejo Internacional de las Ciencias Médicas sobre  Políticas Sanitarias, Éticas y Valores Humanos no es justificable la  manipulación de ninguna de las células germinales que intervienen en la  reproducción, lo que podría originar que se transmitieran daños eventuales a la  descendencia del embrión, con el siguiente cambio en el patrimonio genético.  Desde el comienzo del cigoto humano, y subsecuentemente, en el embrión y en el  feto, hay un verdadero organismo; no diferente esencialmente del ya nacido, ni  de la persona adulta, realmente son personas humanas en diferentes estadios de  su desarrollo, durante el cual las características estructurales y funcionales,  normalmente asociadas con la personalidad, empiezan a manifestarse en forma  creciente. Hoerster reconoce los hallazgos de la genética y de la embriología  modernas: “tanto el feto como el embrión son desde el mismo instante de la  concepción un individuo de la especie Homo Sapiens. El feto o el embrión es ya  un ser humano inconfundible dotado de un programa humano irrepetible. Todas sus  propiedades físicas y psíquicas están presentes ya en forma de predisposiciones  en el óvulo fecundado”. El proceso de desarrollo hasta el nacimiento es continuo  (9).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La experimentación embrionaria  El feto es persona en acto, y de ningún modo sólo en potencia. Lo que es  potencial no es el ser persona, sino comportarse como persona. Con ello hemos  llegado al concepto de feto como persona potencial. Entonces podemos  preguntarnos ¿En qué momento de su desarrollo comienza el individuo humano a  convertirse en persona? Este planteamiento es incorrecto pues precisamente el  individuo humano no se convierte en persona sino que se convierte en ser humano.  Es de repetir que sobre el embrión, por su condición de ser humano, no caben ni  la experimentación, ni la interrupción de su desarrollo, ni su desecho cuando  sobre o no evolucione de modo favorable (10).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En nuestro tiempo, se tiende a  controlar el número de descendientes y se cumplen amplios programas a favor de  la contracepción, la esterilidad, el aborto y de la fecundación extracorpórea,  que tan a menudo en las relaciones internacionales condicionan las ayudas  económicas. Son, pues, tiempos plenos de llamativos contrasentidos. Desde este  punto de vista es importante considerar que biológicamente el fruto de la  concepción o fecundación de unión de los gametos masculino y femenino se llama  cigoto, es decir el primer estadio del embrión humano que viaja por la trompa de  Falopio como mórula y luego como blastocisto para implantarse en el útero,  entonces el concepto de precigoto coincidiría con la penetración del  espermatozoide al ovocito, que sería antes de la fecundación, entonces al  conjunto celular derivado del desarrollo embrionario de un cigoto, sea por  fecundación natural o en el laboratorio, no es un preembrión, será un embrión  preimplantatorio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La única realidad  preembrionaria es el cigoto en constitución –no estando constituido como tal, es  decir, no siendo aún cigoto– durante la fecundación: la célula mixta proveniente  de la fusión de los gametos, o la célula mixta formada por transferencia nuclear  –el nuclóvulo–. Sólo estos precigotos son realidades preembrionarias, términos  sin fundamento biológico ni filosófico usado sólo por motivos ideológicos; en  efecto, no existe estadio biológico precedente o siguiente al embrión, pues el  estadio anterior que precede son los gametos. Por lo tanto sobre la vida del  hombre, su dignidad, no debe depender de los criterios científicos, filosóficos  o jurídicos de cada momento (11,12).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la actualidad, con motivo de  la expansión de las técnicas de fecundación artificial, se produce una gran  cantidad de óvulos fecundados, en diversos grados de desarrollo embrionario.  Gran parte son destruidos a partir del momento en que no es segura su  supervivencia e implantación, pero muchos otros son manipulados para análisis  avanzados, experimentación variada y tratamientos de vanguardia, basándose en un  supuesto beneficio de la especie humana; se argumenta, que a nivel embrionario  la propia naturaleza es prolija en tanteos de ensayo y error.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En concreto, en el destino de  embriones residuales son destacables tres posturas: la que condena las técnicas  de instrumentación de embriones sean cuales fueren; la que asigna a los  embriones la finalidad de transferencias y ensayos genéticos, y la ambigua, que  aconseja el uso de embriones residuales y deja al criterio y deontología del  profesional el límite en el campo experimental.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Trasplantes de tejido fetal </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El Parkinson ha constituido  durante muchos años uno de los signos de impotencia médica frente a ciertas  enfermedades; en los inicios de la década de los años ochenta se vislumbró de  encontrar un remedio definitivo por la vía del trasplante con injertos de  células de origen fetal, los resultados fueron tan satisfactorios que se  extendieron su aplicación en la enfermedad de Alzheimer y algunos tipos de  leucemia. Paralelamente, se comenzó también a realizar trasplantes de órganos,  preferiblemente en niños, utilizando fetos como donadores.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los estudios realizados  mostraron enseguida la conveniencia de seleccionar más cuidadosamente el tejido  para injerto, al parecer las mejores condiciones están dadas entre la 8 y la 10  semana de vida del embrión. De ahí que, junto a los fetos procedentes de abortos  espontáneos, se haya recurrido a otros obtenidos por aborto voluntario e,  incluso, con objeto de lograr tejidos en óptimas condiciones, alguno ha  propuesto programar el momento y la técnica abortiva en función del trasplante.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Obviamente, estas nuevas  perspectivas terapéuticas plantean una serie de interrogantes éticos que,  constituyen quizá uno de los problemas más graves con los que se ha topado la  medicina moderna.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bajo nuestra óptica,  reconocemos la condición plenamente humana del embrión una vez que se ha  implantado en la mucosa uterina, lo que ocurre aproximadamente al finalizar la  segunda semana después de la fecundación, incluso ya desde el mismo momento de  la fertilización se dan las señales biológicas del programa de la vida, es ya la  vida misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este contexto, nadie puede  apropiarse la facultad de decidir qué condiciones debe reunir un representante  de nuestra especie para que le sean reconocidos sus derechos como ser humano  (13). Polaino-Lorente expresa: “Los derechos fundamentales no son otorgados por  otro: provienen de la naturaleza del mismo individuo, independientemente del  grado de madurez, o de la edad, o de las capacidades, o de la raza, o de la  calidad de vida, etc.”</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El feto como paciente en el  diagnóstico prenatal </font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A este respecto, cabe añadir  que solamente cuando haya consentimiento previo de los padres y la seguridad de  que no se dañará al embrión ni a la madre podrá pensarse en una consecuencia de  un diagnóstico prenatal. Los embriones no deben nunca exponerse a riesgos,  aunque se aluda a cuestiones tan aparentemente lícitas como su curación; su vida  y su integridad están por encima de todo, porque se lesionan sus intereses  actuales en la vida futura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El diagnóstico antenatal de los  defectos o enfermedades congénitas constituye, en la actualidad, un objetivo  fundamental en la medicina preventiva, es obvio que en este sentido en materia  asistencial el especialista debe reconocer con la mayor objetividad y precisión  posible el estado fetal durante la gravidez. De aquí que haya de incluirse en la  sistemática general del cuidado prenatal que conviene a seguir con la  embarazada, especialmente de aquellas con un cierto riesgo potencial de padecer  estas alteraciones con independencia de cualquier condición socioeconómica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es evidente que estos medios  diagnósticos prenatales pueden salvar algunas vidas humanas de fetos, al  permitir, en algunos casos, la instauración de tratamientos precoces y, en otros  al conocer precozmente los posibles trastornos genéticos o aberraciones  cromosómicas existentes. En otras ocasiones hay que prestar especial atención a  las enfermedades metabólicas que pudieran observarse o a las eventuales  malformaciones que en su desarrollo pueden afectar al feto en gestación y cuya  incidencia es del 2-3 por ciento en el conjunto de nacimientos, la instauración  de tratamiento preconcepcional o prenatal precoz constituye un medio preventivo  de complicaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el mejor de los casos, estos  procedimientos diagnósticos permiten conocer el normal desarrollo del feto con  lo que esto significa para la tranquilidad psicológica de sus padres,  especialmente si con anterioridad han tenido un hijo con alguna anomalía  estructural o cromosómica y en los casos en que el riesgo de recidiva sea  remoto, la educación prenatal contribuye a ayudar a los padres a esperar, sin  problemas ni temores, una nueva concepción.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Además, estas técnicas  diagnósticas y opcionalmente terapéuticas no se pueden utilizar en toda la  población gestante, pues ni existe razón científica para ello ni suficientes  posibilidades económicas para hacer el gasto ocasionado por este tipo de  estudios. Estos programas de chequeo diagnóstico prenatal han de ser valorados  mas de acuerdo con criterios éticos que económicos, ya que al realizarlos o no  puede representar un problema de vida o muerte para el feto. Su esencia estriba  en alentar el nacimiento de fetos que, de otra forma, acaso hubieran perecido en  el claustro materno o hubieran nacido con graves perturbaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Antes de poner en práctica los  procedimientos de diagnóstico prenatal que incluyen la ecografía, radiología,  amniocentesis, biopsia corial, fetoscopia y las pruebas hormonales, es preciso  que el clínico evalúe la necesidad y pertinencia de su realización, adecuando  cada una de ellas en función del fin diagnóstico que se persigue y teniendo  presente siempre el índice eficacia-peligrosidad del método empleado (8).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esto es lo que se conceptualiza  en definitiva de alto riesgo, en los que el médico alertará a su paciente aunque  no haya sido solicitada por la pareja, se propone contribuir a salvar la vida de  los niños que nazcan sanos. La ultrasonografía es el método que se utiliza en el  diagnóstico prenatal, dando como resultado una información inmediata, sin  embargo el diagnóstico no debe informarse a la madre hasta que no se haya  verificado y se tenga absoluta certeza. Sin embargo, se ha hecho posible el  estudio de la anatomía fetal de una manera no invasiva y sin riesgo alguno y la  técnica Doppler en la evaluación de la velocimetría de flujo, han permitido  iniciar esperanzadoramente investigaciones orientadas a esclarecer aspectos  funcionales hasta hoy desconocidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La flujometría Doppler pulsado  de la unidad feto placentaria ha permitido desentrañar de manera razonable una  serie de aspectos hemodinámicos del feto humano que nos estaban vedados por la  inexistencia de un recurso incruento, no invasor y exento de riesgo, hoy, a  través de la evaluación cualitativa o semicuantitativa de las ondas de velocidad  de flujo (OVF) obtenidas en diversos sectores vasculares materno y  placenta-fetales, ha sido posible establecer el comportamiento de las mismas a  lo largo del embarazo, tanto en circunstancias de normalidad como en situaciones  en que la salud fetal se encuentra comprometida (14).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Qué hacemos entonces ante la  divergencia de posturas con respecto al comienzo del embarazo y al momento a  partir del cual ocurre el aborto? Lo más honesto que se puede hacer es lo  siguiente: a) Reconocer que las fuentes autorizadas que afirman que el embarazo  comienza en la concepción —momento a partir del cual cualquier acción que,  interrumpiendo dicho embarazo, haga imposible la viabilidad del ser humano  concebido, constituye un aborto— son al menos tan numerosas y serias como las  que afirman lo contrario. b) La clonación daña seriamente la dignidad humana en  varios aspectos: se decide qué patrimonio genético va a tener un ser humano, y  nadie desea que le manipulen tan profundamente, el clonado sería una copia de un  original, su dignidad es menor y puede hablarse de copia defectuosa según se  parezca al original, no es fruto del amor humano conyugal, sino un producto de  fabricación y es utilizado para satisfacer deseos ajenos, las relaciones  familiares se alteran. c) La fecundación in vitro (fivet) daña seriamente la  dignidad humana en varios aspectos: la dignidad de los padres disminuye y pasan  a ser gente que ofrece material biológico a un laboratorio. La fecundación no la  realizan los padres sino un laboratorio, de modo que los padres pierden  paternidad. La dignidad del hijo empeora pues es objeto de fabricación, y  durante varios momentos de su vida es tratado como material de laboratorio  metido en un frasco más. En esos momentos, el hijo es manejado como un esclavo  de la antigüedad al que se domina y se puede destruir si saliera defectuoso.  Aunque las técnicas mejoren y no haya errores, el hijo seguiría siendo  considerado así. d) La decisión de un tratamiento prenatal, una vez que  disponemos del diagnóstico de la alteración fetal, se debe basar en los dos  principios básicos siguientes: 1.- Que exista una esperanza razonable </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">de que, tras el tratamiento, el  niño nazca sano y 2.- Que el feto sea más beneficiado por la terapia fetal que  por el tratamiento postnatal. Sin embargo debe orientarse, por tanto, hacia  aquellos casos en que los progenitores ya han tenido un hijo tarado, o bien  cuando los padres, aun teniendo hijos sanos, tienen ciertos antecedentes  familiares en su historial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante tal divergencia de  opiniones con respecto a un asunto tan importante en el cual está en juego la  vida de incontables seres humanos y ante la evidente necesidad de seguir lo  mejor que la ciencia moderna nos ofrece, no queda otro recurso que pronunciarse  en favor de la vida de dichos seres humanos. De otro modo se estaría corriendo  el riesgo de condenar a la muerte a un enorme sector de la humanidad, cuyo único  “delito” es no haber llegado todavía a implantarse en el útero de su madre.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. García JA. Antropología  filosófica. Pamplona España: Ediciones Universidad de Navarra. S. A.; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077104&pid=S0048-7732200700010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Rodríguez A. Ética General.  3ª edición. España: Ediciones Pamplona Universidad de Navarra. S. A.; 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077105&pid=S0048-7732200700010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Melé D. Cristianos en la  sociedad. 3ª edición. Caracas: Ediciones Vértice; 2000. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077106&pid=S0048-7732200700010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Millán A. Fundamentos de  filosofía. 10ª edición. Madrid: Ediciones Rialp S.A.; 1978.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077107&pid=S0048-7732200700010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Elizari J. Reproducción  digna del ser humano. En: Vidal Marciano, Elizari Javier, Rubio Miguel,  editores. El don de la vida. 11ª edición. Madrid: Editorial Covarrubias.  1987.p.113-126.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077108&pid=S0048-7732200700010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Lucas, R. El estatuto  antropológico del embrión humano. Bioética; 2004. www.bioéticaweb.com. Consulta  realizada en Junio de 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077109&pid=S0048-7732200700010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Tomás y Garrido GM.  Antropología y Problemas bioéticos. Barcelona, España: Editorial Ariel; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077110&pid=S0048-7732200700010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Andorno R. Bioética y  dignidad de la persona. Madrid: Editorial Tecnos, SA.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077111&pid=S0048-7732200700010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. Hoerster N. Abteribung im  säkularen Staat En: Rhonheimer, editor. Ética de la procreación. Madrid:  Ediciones Rialp, S.A.; 2004.p.179-180.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077112&pid=S0048-7732200700010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. Blázquez, N. Bioética  fundamental. Madrid: BAC 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077113&pid=S0048-7732200700010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Lucas R. Antropología y  problemas bioéticos. Madrid: B.A.C.; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077114&pid=S0048-7732200700010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Lucas R. Bioética para  todos. 2ª edición. México: Editorial Trillas; 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077115&pid=S0048-7732200700010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13. Santos Ruiz, A. El valor  fundamental de la vida humana En: Polaina-Lorente A, editor. Manual de Bioética  General. 4ª edición. Madrid: Ediciones Rialp; 2000. p. 179-225.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077116&pid=S0048-7732200700010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14. Sosa A, Inaudy E.  Evaluación de las ondas de velocidad de flujo Doppler de la arteria pulmonar  fetal durante la gestación. Rev Asociación Venezolana de Ultrasonido en  Medicina. 1998;14:1-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2077117&pid=S0048-7732200700010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">marisol@intercable.net.ve </font><font size="2" face="Verdana">Teléfono-Fax: 0241 8316056 -  8263439 Teléfono: 0241 8610063 </font><font size="2" face="Verdana">Celular: 0416 4411333 0414  4290423 </font><font size="2" face="Verdana">Dra. Marisol Garcia de Yegüez marisol@intercable.net.ve</font></p>       ]]></body>
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