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<institution><![CDATA[,Universidad de Carabobo, Núcleo Aragua Fac Cs de la Salud Laboratorio de Microscopia Electrónica]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: To evaluate the effects of diabetes on pregnancy and maternal and fetal complications in pregnant women with diabetes. Methods: A retrospective, epidemiological, descriptive analysis of 197 cases of pregnant women with diabetes from 1999 to 2008. Setting: Department of Obstetrics, Hospital Central de Maracay. Results: The incidence was 0.067% of all cases treated at the Department. The average age was 28.9 years. In parity 53.3% had two to four pregnancies. The 42.65% had gestational diabetes. There were 46.0% of pregnancies that were interrupted by cesarean section. 42.% had a normal obstetric outcome. Conclusions: Diabetes is a disease with pathological consequences for the mother and fetus. Early detection is needed, and select cases to handle them properly.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Diabetes]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>Diabetes y embarazo </b></p> </font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center"><b>Dra. María Scucces*</b></p><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">Correspondencia: CIADANA (Centro de Investigación y Análisis  Docente Asistencial del Núcleo Aragua). Laboratorio de Microscopia Electrónica,  Fac Cs de la Salud, Universidad de Carabobo, Núcleo Aragua, Maracay, Edo.  Aragua. Correo electrónico: <i><a href="mailto:mscucces@yahoo.com">mscucces@yahoo.com</a></i></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>RESUMEN</b></p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Objetivo</b></u><b>: </b>Evaluar los efectos de la  diabetes sobre el embarazo y las complicaciones materno-fetales en las gestantes  diabéticas.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Métodos</b></u>: Estudio retrospectivo, epidemiológico,  descriptivo de 197 casos de gestantes diabéticas de 1999 a 2008.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Ambiente</b></u>: Departamento de Obstetricia, Hospital  Central de Maracay.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Resultados</b></u>: La incidencia fue del 0,067 % del  total de casos atendidos en el Departamento. La edad promedio fue de 28,9 años.  En paridad 53,3 % tenían de dos a cuatro embarazos. El 42,65 % presentó diabetes  gestacional. Hubo 46,0 % de los embarazos que se interrumpió por cesárea  segmentaria. El 42.% obtuvo un resultado obstétrico normal.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Conclusiones</b></u>: La diabetes es una enfermedad con  consecuencias patológicas para la madre y el feto. Es necesaria su detección  precoz, y seleccionar los casos para manejarlos adecuadamente.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Palabras clave</b>: Diabetes. Embarazo. Diagnóstico.  Complicaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>SUMMARY</b></p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Objective</b></u>: To evaluate the effects of diabetes on  pregnancy and maternal and fetal complications in pregnant women with diabetes.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Methods</b></u>: A retrospective, epidemiological, descriptive  analysis of 197 cases of pregnant women with diabetes from 1999 to 2008.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Setting</b></u>: Department of Obstetrics, Hospital Central de  Maracay.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Results: The incidence was 0.067% of all cases treated at  the Department. The average age was 28.9 years. In parity 53.3% had two to four  pregnancies. The 42.65% had gestational diabetes. There were 46.0% of  pregnancies that were interrupted by cesarean section. 42.% had a normal  obstetric outcome.</p> <u>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Conclusions</b></u>: Diabetes is a disease with pathological  consequences for the mother and fetus. Early detection is needed, and select  cases to handle them properly.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>: Diabetes. Pregnancy. Diagnosis. Complications.</p> </font><font SIZE="1">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font SIZE="2" face="Verdana"><b>INTRODUCCIÓN</p> </b></font></font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad  endocrino-metabólica, poligénica, que caracteriza a un grupo heterogéneo de  patologías cuya acción, provoca una hiperglucemia, causada por la destrucción  autoinmunitaria de las células beta (&#946;) del páncreas, sin secreción de insulina  (Tipo 1), o bien, por resistencia a la hormona y una alterada secreción de la  misma (Tipo 2), todo lo cual se traduce en intolerancia a los hidratos de  carbono de severidad variable (1).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Solo gracias a la insulinoterapia, ha sido posible garantizar  la sobrevivencia de la mujer diabética y hacer posible su fecundidad (2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la etiología de la DM, se identifica una tendencia  hereditaria con una herencia ligada por lo menos a un gen autosómico recesivo  con penetrancia variable (2). Pero el componente genético, sin embargo, es solo  parte del cuadro, pues la patología se manifiesta </p> </font></font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">cuando otros factores como la obesidad, la falta de ejercicio  físico, el exceso de carbohidratos, algunos medicamentos y otras endocrinopatías  sobrecargan la homeostasis de la glucosa en el organismo (1,2). Es así como,  según las causas que la generan, es posible </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">identificar diversos tipos de diabetes: (a)  Idiopático: comprende la DM tipo 1 y 2, y la intolerancia glucosada sin causa  aparente; (b) Pancreático: sobreviene por destrucción del tejido insular del  páncreas (por ejemplo en las pancreatitis, el carcinoma de páncreas, la ablación  quirúrgica, en las complicaciones de la fetopatía rubéolica, en las fetopatías  virales, en los síndromes genéticos); (c) Endocrino: es secundario a  endocrinopatías (hiperpituitarismo con acromegalia, hipertiroidismo,  hipersuprerrenalismo, tumores de células &#945; de las ínsulas pancreáticas); (d)  Iatrogénico: es provocado por esteroides, y diuréticos (por ejemplo las tiazidas,  etc.) (2).</p>     <p align="justify">El riesgo para la descendencia de padecer DM tipo 1 en el  caso que 1 hermano resulte afectado es del 5 %, si se comparte un haplotipo, es  del 13 % si se comparten dos y es del 2 % si no lo hay. De estar ambos padres  afectados, el riesgo de DM tipo 1 es del 33 % (3). </p>     <p align="justify">En la DM tipo 2 la familiaridad es un factor particularmente  importante. Para la de primer grado, el riesgo relativo es del 15 % en el caso  de la DM tipo </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2 y del 30 % o más para la intolerancia a la  glucosa. Si ambos progenitores tienen DM tipo 2 la incidencia de padecerla en la  descendencia es del 60 %-70 %. Para los gemelos monocigotos el riesgo es de casi  el 100 % en la DM tipo 2 y del 20 %-50 % para la DM tipo 1 (3). </p>     <p align="justify">Cerca del 4 % de los embarazos está complicado por DM. En 90  % de los casos ella hace su exordio durante el embarazo (diabetes gestacional) y  en el restante 10 % lo precede (DM tipo 1 y 2) (4-6). </p>     <p align="justify">Se calcula que en el mundo existan alrededor de 200 millones  de personas con DM. En occidente cerca del 3 %-5 % de los individuos son  diabéticos o </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">lo serán, con neta preponderancia del sexo  femenino sobre el masculino. Esa frecuencia aumenta con la edad y la paridad,  aun cuando la obesidad es un factor predisponente de importancia relevante (2).  En Latinoamérica su frecuencia varía entre 4,3 % y 13,8 % (6). </p>     <p align="justify">Del total de la población con DM, 85 % a 90 % tiene DM tipo  2, mientras que 10 % a 15 % padece DM tipo 1 (7). La diabetes gestacional  representa del 3 % al 5 % de la población obstétrica (8). La prevalencia de la  DM tipo 1 y 2 se ubica entre el 0,38 % y el 18 % y la DM gestacional alcanza el  10-50:1 000 embarazos (6,9). La mortalidad materna representa el 0,1 % en  diabéticas tipo 1 y 2. La tasa de mortalidad perinatal en la mujer diabética con  un óptimo control de la glicemia, excluyendo aquellos casos de muertes causadas  por malformaciones mayores, es similar a la que se observa en las embarazadas  normales y representa el 7 a 22 por mil de los embarazos (6,8,9). </p>     <p align="justify">La gestación es de por si una condición de estrés diabetógeno,  y puede implicar condiciones diversas, que, aun ameritando un enfoque  diagnóstico distinto, poseen idénticas repercusiones sobre el feto. Tenemos así,  en primer lugar a la embarazada diabética conocida, cuyo problema esencial  estriba en una terapéutica óptima establecida en el período preconcepción y  durante el embarazo y en segundo </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">lugar está la diabetes gestacional entendida esta,  como un trastorno de la tolerancia a la glucosa de grado variable, evidenciado o  diagnosticado por vez primera durante el embarazo (4). </p>     <p align="justify">El </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">National Diabetes Data Group (NDDG) clasifica las  alteraciones del metabolismo glucídico como sigue: </p> <dir> 	    <p align="justify">I. Alteraciones pre-existentes al embarazo</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A. Diabetes mellitus tipo 1 (insulino-dependiente) </p> 	    <p align="justify">B. Diabetes mellitus Tipo 2 (no insulino-dependiente) </p> 	    <p align="justify">1. Sin obesidad </p> 	    <p align="justify">2. Con obesidad</p> 	    <p align="justify">C. Intolerancia glucosada (</font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"><font FACE="Verdana" SIZE="2">Impaired  	Glucose Tolerance: IGT) </p> 	    <p align="justify">1. Sin obesidad </p> 	    <p align="justify">2. Con obesidad </p> 	    <p align="justify">II. Alteraciones diagnosticadas por primera vez en el  	embarazo</p> </dir>     <p align="justify">Diabetes mellitus gestacional: (glicemia en ayunas </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">&gt;105 mg/dL dos o más veces, o bien, 2 o más  valores alterados de la prueba de sobrecarga oral de glucosa de 100 g).</p>     <p align="justify">Intolerancia glucosada (</font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"><font FACE="Verdana" SIZE="2">Impaired  Gestacional Glucose Tolerance: [IGGT] el valor de la glicemia a 120 minutos está  entre 140-164 mg/dL) (2). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las modificaciones fisiológicas del metabolismo glucídico  materno inducidas por el embarazo, garantizan el mantenimiento de un continuo y  constante aporte de glucosa al feto a través de intercambios a nivel  placentario. Durante el período gestacional se dan dos diferentes fases, cada  una de las cuales se caracteriza por una impronta metabólica diferente (10). Hay  un aumento progresivo de la concentración de la insulina materna a lo largo de  toda </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">la gestación, que trae como resultado  modificaciones metabólicas de tipo anabólico, pues la hormona determina una  mayor utilización de la glucosa con un acúmulo del glucógeno a nivel del hígado  y los tejidos (10).</p>     <p align="justify">En la primera mitad del embarazo, la tolerancia glucídica  mejora en aquellas embarazadas con </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">DM tipo 1 y 2, evidenciándose clínicamente por la  reducción de los requerimientos totales de insulina (de 0,4-0,7 UI/kg de peso  entre la 6ª y 18ª semanas) y una mayor frecuencia de los episodios de  hipoglucemia sobre todo, aquellos nocturnos. En este primer período ello es  debido al aumento de las células pancreáticas y de su función, bajo el estímulo  del estrógeno y la progesterona, todo lo cual determina un marcado anabolismo  materno con escaso aporte energético fetal (10). </p>     <p align="justify">En la segunda mitad del embarazo, la tolerancia glucídica  materna empeora progresivamente a causa de la creciente producción de hormonas  con efecto hiperglicemiante y antiinsulínico; serie de eventos que se traduce a  nivel clínico en un incremento de los requerimientos de insulina total (de 1 UI/kg  de peso durante las últimas 4-6 semanas) y en una mayor tendencia a la  cetoacidosis con empeoramiento de la patología diabética pregravídica o con la  aparición ex novo de la misma durante el embarazo (diabetes gestacional) (2,6).  A medida que progresa la gestación, se incrementan progresivamente una serie de  factores </font><font FACE="Times,Times" SIZE="1"> <font FACE="Verdana" SIZE="2">antiinsulínicos que desplazan el flujo nutricional  de la fase anabólica materna hacia la fase anabólica fetal (10). </p>     <p align="justify">La insulina es una hormona producida por las </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">células beta (&#946;) de los islotes de Langherhans los  cuales representan aproximadamente el 1 % de todo el tejido pancreático en el  adulto y cerca del 10 % del páncreas endocrino en el recién nacido. Se componen  de 4 diferentes tipos celulares: las células alfa (&#945;) (25.% del total)  productoras de glucagon, las células &#946; (60 %-70 % del total) productoras de  insulina, las células gamma (&#947;) (10 % del total) productoras de somatostatina,  las células F o PP productoras del polipéptido pancreático cuya función no está  aún aclarada (10,11). Para algunos autores, los islotes de Langherhans  representan una especie de &quot;sincicio&quot;, casi, una unidad funcional, encargada de  coordinar oportunamente las secreciones de las diferentes hormonas. Durante el  embarazo hay hiperplasia de las células &#946; del páncreas, con modificación de la  relación cuantitativa alfa/beta a favor de estas últimas. La deficiencia de las  células beta (&#946;) del páncreas es el componente fisiopatológico y causa primaria  de la disfunción de los islotes de Langherhans pues ello es prerrequisito para  el desarrollo de la DM y los individuos con resistencia a la insulina (obesas,  embarazadas) no desarrollan hiperglucemia a menos que falle la compensación por  parte de dichas células (12).</p>     <p align="justify">El efecto &quot;diabetógeno&quot; del embarazo se relaciona  principalmente con la acción del lactógeno de la placenta humana (HPL), hormona  proteica de origen placentario que modifica el equilibrio glucometabólico a  través de acciones como: 1) la activación de la lipólisis; 2) un aumento de la  resistencia tisular (efectos bloqueadores) a la acción de la insulina; 3) la  mayor utilización de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol, como  sustratos energéticos para el metabolismo materno; 4) una estimulación directa  de la secreción de insulina por parte de las células &#946; del páncreas (2). La  acción combinada de esta hormona junto con la insulinasa placentaria produce una  fisiológica condición de resistencia a la insulina, con la consiguiente  hiperinsulinemia que garantiza la homeostasis glucídica materna y que en  aquellas mujeres con déficit latente o manifiesto de la actividad de las células  &#946; del páncreas desencadena la intolerancia a la glucosa (2,6).</p>     <p align="justify">También, factores parcialmente conocidos, como son: el  aumento de la hormona ACTH, los esteroides glicoactivos, el estradiol, la  progesterona, el cortisol, el factor de necrosis tumoral alfa (&#945;), la leptina,  la prolactina, el glucagon, la somatostatina, las somatomedinas maternas, las  hormonas tiroideas, el péptido gastroinhibidor (GIP), antagonizan a la insulina,  pero actúan con un mecanismo integrado logrando un aporte alimenticio continuo  al feto aun cuando la nutrición de la madre ocurra a intervalos, de forma tal  que todos estos susstratos, en modo particular la glucosa, ejercen su función  sobre el feto a través de las modificaciones que son inducidas por la insulina  fetal, la cual constituye, en última instancia, la principal protagonista de su  crecimiento (10).</p>     <p align="justify">Durante el parto puede haber modificaciones metabólicas no  previsibles por lo que se hace necesario un riguroso control de la paciente  diabética. Los requerimientos de insulina disminuyen de modo crítico después del  parto, de allí la necesidad de modificar sus dosis. En el posparto y en ausencia  de complicaciones infecciosas, se restablece rápidamente el equilibrio  glucometabólico a los niveles pregravídicos (2,6).</p>     <p align="justify">En obstetricia, el principal objetivo consiste en identificar  todas aquellas formas de diabetes asintomática que anteceden el embarazo así  como la diabetes gestacional, ya que la mayoría de las mujeres jóvenes, sin  factores de riesgo y en aparente buen estado de salud no es sometida durante ese  período a una prueba de sobrecarga oral de glucosa y, por </p> </font></font></font></font></font></font></font></font></font></font></font></font> <font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">ende, la intolerancia glucídica  pregestacional es solo un diagnóstico presuntivo (8).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Siendo la DM una enfermedad con  manifestaciones múltiples, en el presente trabajo, nos proponemos </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">evaluar cuáles son sus efectos sobre el embarazo y  las complicaciones materno-fetales, en las pacientes diabéticas atendidas entre  los años 1999 a 2008 en el Hospital Central de Maracay.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">MÉTODOS</p> </b></font><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Estudio retrospectivo, epidemiológico y  descrip-tivo, pues se toman en cuenta los casos con diabetes mellitus en el  embarazo, atendidos en el Servicio de Obstetricia del Hospital Central de  Maracay desde 1999 al 2008.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La muestra se formó tomando en cuenta  aquellos casos seleccionados en base al diagnóstico de egreso </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">codificado en los archivos del Departamento de  Historias Médicas como: diabetes mellitus pre-existente, insulino-dependiente en  el embarazo y diabetes mellitus no especificada en el embarazo en el </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">período comprendido de 1999 a 2008, en el  Hospital Central de Maracay.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Se registraron un total de 197 casos de  diabetes. Los datos se recopilaron en forma personal y directa. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">Se agruparon, ordenaron y clasificaron para  realizar cuadros y se analizaron de acuerdo al porcentaje.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">RESULTADOS</p> </b></font><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Entre 1999 y 2008 se atendieron 294 073  pacientes en el Servicio de Obstetricia del Hospital Central de Maracay. Se  registraron 197 casos de diabetes. Lo que representa una incidencia del 0,067 %.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El <a href="#cua1">Cuadro 1</a> muestra  que el 75 % (147/197 casos) tenían edades entre 20 y 34 años con extremos de 16  y 44 años y una edad media de 28,9 años.</font></p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua1.gif" width="272" height="233"></a></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     
<p ALIGN="JUSTIFY">La paridad se expone en el <a href="#cua2">Cuadro 2</a>,  observándose </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">que el 53,3 % (105/197  casos) tenía entre II y IV embarazos.</font></font></p>     <p ALIGN="center"><font SIZE="2"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua2.gif" width="291" height="259"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Los tipos de diabetes se reportan en el <a href="#cua3">Cuadro 3</a>, donde se evidencia que 42,6 % (84/197 casos)  presentaba diabetes gestacional.</font></p>     <p ALIGN="center"><a name="cua3"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua3.gif" width="298" height="224"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En cuanto a las complicaciones maternas,  estas se </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">detallan en el <a href="#cua4">Cuadro 4</a>, observándose que el 46,0.% (133/197 casos) de los  embarazos se interrumpió predominantemente por cesárea segmentaria.</font></p>     <p ALIGN="center"><font FACE="Verdana" SIZE="2"><a name="cua4"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua4.gif" width="560" height="207"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">Las complicaciones fetales se analizan en el <a href="#cua5"> Cuadro 5</a>, donde el 42 % (85/202 casos) obtuvo un resultado obstétrico  normal, en 25,2 % (51/202 casos) hay macrosomía fetal y en 12,4 % (25/202 casos)  hay retardo del crecimiento intrauterino (RCIU).</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua5"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua5.gif" width="312" height="306"></a></p> <b>     
<p ALIGN="JUSTIFY">DISCUSIÓN</p> </b></font><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La DM es mayoritariamente el producto de  una compleja interacción entre numerosos genes y diversas condiciones que se  relacionan tanto con el ambiente como con el desarrollo (1).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Entre los factores de riesgo para la  diabetes </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">gestacional se encuentra  una edad materna &#8805; de 30 años. La edad materna avanzada constituye un peligro  para la madre y el feto. En gestantes mayores de 44 años aumenta la posibilidad  de cesáreas segmentarias, de hipertensión inducida por el embarazo, de diabetes  gestacional y también aumenta la mortalidad perinatal. Esta eventualidad es aún  mayor si se ha concebido con técnicas de reproducción asistida (13). Los datos  señalan, en el <a href="#cua1">Cuadro 1</a>, un 75 % (147/197 casos) de DM en el  grupo etario comprendido entre 20 y 34 años, y ello concuerda con lo reportado  por Gaviria y col. (5), quienes indican un riesgo mayor para DM gestacional en  las embarazadas &gt; de 25 años (5). Por otra parte estudios realizados en hermanos  asintomáticos con DM tipo 2 el mayor porcentaje se </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">ubica en las edades entre 41 y 50 años (2,7,13).</font></font></p> <font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En el <a href="#cua2">Cuadro 2</a> se  registra que 53,3 % tenía entre 1 y 4 hijos. El estado gravídico agrava o  facilita las complicaciones de la DM o el surgimiento de las mismas. En lo que  respecta los efectos de la DM sobre la fertilidad la literatura reporta que no  existe una </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">significativa reducción  de la misma </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">(2). La frecuencia de la  DM aumenta con la edad y la paridad y ello se corresponde con los resultados  obtenidos (2,6).</font></font></p> <font SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En cuanto a la frecuencia de la DM los  datos evidencian un 42,6 % de diabetes gestacional (<a href="#cua3">Cuadro 3</a>).  El diagnóstico se realizó exclusivamente sobre la base de los valores de la  glicemia en ayunas.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">Las formas asintomáticas de DM, requieren la ejecución de un  programa diagnóstico en sujetos aparentemente sanos. Niveles de glucosuria  superiores a 2 g/L repetidos a distancia de algún día indican la necesidad de  realizar una prueba de sobrecarga oral de glucosa. Durante el embarazo, la DM  puede ser debida mayormente a una DM tipo 2, que si no se diagnostica, puede ser  significativamente más devastadora en cuanto a sus complicaciones pues </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">los efectos inician desde la concepción  siendo entonces esencial, que los cuidados sean inmediatos para ayudar a mediar  las repercusiones en el embarazo (14). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La II conferencia mundial sobre diabetes </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">gestacional en el año de 1984, la ha  definido como &quot;una reducida tolerancia glucídica, de entidad variable que  aparece o se diagnostica por primera vez durante el embarazo&quot;, la definición se  aplica independientemente de la terapia dietética y/o insulínica que se utilice,  así como lo es del hecho que la patología esté presente antes del embarazo o  persista después del mismo. Es una condición morbosa heterogénea, cuya causa se  debe a una resistencia a la insulina, con posibilidad de consecuencias  desfavorables sobre la salud de la mujer y sobre el resultado obstétrico (2,5).  La DM gestacional puede ser clasificada como tal solo 6 meses después del parto  pues es imposible prever si la alteración del metabolismo glucídico ocurrida  durante el embarazo desaparecerá en el puerperio (diabetes gestacional) o si  persistirá (diabetes de insurgencia en el embarazo). Alrededor del 50 % de las  pacientes afectadas por DM gestacional desarrolla diabetes propiamente dicha  (generalmente tipo 2) durante los 5 a 15 años sucesivos al parto, y más aún si  son obesas y de edad superior a los 33 años. El riesgo de recurrencia de la DM  gestacional en los embarazos sucesivos es del 90 % (2,8).</font></p>     <p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2">Para evaluar la patología  diabética durante el embarazo se ha propuesto realizar una prueba de sobrecarga  oral de glucosa de 50 g (Glucose Challenge Test: 50-GCT) a realizarse entre las  24ª y 28ª semanas de gestación. Consiste en la suministración de una carga oral  de 50 g de glucosa, a cualquier hora del día, independientemente del ayuno,  luego, se evalúa la glicemia materna una hora después. En presencia de valores &#8805;  de 130 mg/dL, será necesario realizar una prueba de sobrecarga con 100 g de  glucosa según la modalidad de O ´Sullivan y Mahan (1964) que consiste en la  administración de 100 g de glucosa en la mañana luego de un ayuno mínimo de 8  horas y no superior a las 14 horas. En los tres días anteriores a la prueba la  paciente deberá ingerir una dieta normoglucídica (ingerir por lo menos 150 g de  carbohidratos al día) y realizar una normal actividad física. La glicemia  materna será evaluada en ayunas y luego 1-2- y 3 horas después de la carga oral  de glucosa. El diagnóstico de diabetes gestacional se establece cuando dos o más  valores de glicemia resultan mayores o iguales a los establecidos por la NDDG (<a href="#cua6">Cuadro  6</a>). En presencia de valores de glicemia a los 120 minutos comprendidos entre  140 y 164 mg/dL se plantea el diagnóstico de intolerancia glucosada en el  embarazo (2,8).</font></p>     <p align="center"><a name="cua6"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua6.gif" width="352" height="295"></a></p>     
<p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2">La anamnesis familiar y la  obstétrica son elementos de sospecha muy importantes para DM. En el ámbito de la  primera, es particularmente indicativo el hecho de que la paciente tenga ambos  progenitores diabéticos o que sea la hija de uno de ellos y posea un pariente de  primer grado diabético, o sea la gemela de un sujeto diabético. En el caso de la  anamnesis obstétrica el hecho de que la paciente haya parido uno o más fetos  macrosómicos es factor de riesgo de relevancia. En presencia de tales rasgos, el  test (50-GCT) ha de realizarse en el primer trimestre, a las 24ª y 28ª semanas  y, aun con valores de glicemia normales, este ha de repetirse a las 32ª y 34ª  semanas de gestación. Además, como la alteración de la homeostasis glucídica  puede anteceder al embarazo se hace, por ello, necesario observar a estos  sujetos en el posparto, por lo que se ha propuesto realizar una prueba de  sobrecarga oral de glucosa de 75 g en las primeras 6 semanas del posparto, un  segundo test en los 6 meses sucesivos y posteriormente por lo menos 1 vez al año  (2,8). La prueba consiste en provocar una hiperglucemia, medida durante dos  horas después de una carga de 75 g de glucosa. Si cualquiera de los casos  resultare positivo, entonces, se establecería el diagnóstico de diabetes  gestacional (<a href="#cua6">Cuadro 6</a>). La prueba de sobrecarga oral de  glucosa tiene limitaciones debido a la presencia de falsos positivos, de allí  que deba ser realizada por lo menos dos veces antes de ser considerada como  anormal (2,8). </p>     <p align="justify">Más recientemente, Zavino y col. (15) han propuesto un método  diagnóstico alternativo en las embarazadas con valores superiores los 140 mg/dL  al 50-GCT y ello consiste en suministrar una nueva sobrecarga oral de 50 g de  glucosa en 250 mL de agua evaluando la glicemia cada 30 minutos por tres horas  después de la sobrecarga con la finalidad de calcular el área de la curva de  tolerancia según la fórmula: 1/2A+B+C+D+E+F+1/2G siendo A el valor de la  glicemia en ayunas y las letras siguientes indican los valores sucesivos a la  sobrecarga oral. El valor límite propuesto es de 750 (15). Ante la presencia de  valores normales de dicha área, esta se repetirá solo en aquellas gestantes con  factores de riesgo para diabetes gestacional. Valores patológicos implican la  evaluación de la paciente a dieta libre, y del perfil glicémico nictémero (horas  8, 11, 15, 18, 22), controlándolo hasta el término (15). Valores &gt; 100 mg/dL  imponen una dieta de 2 700 calorías con 270 g de carbohidratos, y, de no  lograrse una normalización de los valores de glicemia, se empleará la insulina,  a dosis variables. Hay unanimidad en el uso de multidosis de insulina con  mezclas de tipos de acción intermedia y corta (4,5,6,15). En los casos de  diabetes inestables, la terapia insulínica tradicional, puede ser sustituida por  la suministración continua de inyecciones por vía subcutánea a través de bombas  de infusión, que permiten un control más fácil y riguroso de la glicemia materna  (6). El diagnóstico de una diabetes gestacional plantea el problema de la futura  evolución metabólica de la madre, puesto que quienes la padecen poseen riesgo  elevado (40 %) de presentar, a distancia, una DM, predominantemente del tipo 2  (4,16).</p>     <p align="justify">En la DM tipo 1, la programación del embarazo está finalizada  a la obtención de un adecuado control glucometabólico en el período  periconcepcional y en el organogenético. Para el año de 1986 el American College  of Obstetricians and Gynecologists elabora una actualización de la clasificación  de Priscilla White para la diabetes en el embarazo:</p>     <p align="justify">Clase A: patología diabética asintomática de cualquier  duración o edad de inicio; se controla solo con dieta.</p>     <p align="justify">Clase A1: diabetes gestacional con glicemia en ayunas &lt; 105  mg/dL y glicemia posprandial &lt; 120 mg/dL; se controla solo con dieta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Clase A2: diabetes gestacional con glicemia en ayunas &gt; 105  mg/dL y glicemia posprandial &gt; 120 mg/dL; es necesaria la terapia con insulina.</p>     <p align="justify">Clase B: inicia a la edad de 20 años o más con una duración  inferior a los diez años; ausencia de compromiso vascular; se controla con  terapia insulínica.</p>     <p align="justify">Clase C: aparición entre los 10 y 19 años de edad o bien  duración entre 10 y 19 años; ausencia de compromiso vascular; se controla con  terapia insulínica.</p>     <p align="justify">Clase D: inicio antes de los 10 años de edad o de duración  mayor a los 20 años; presencia de retinopatía benigna; se controla con terapia  insulínica.</p>     <p align="justify">Clase F: evidencia clínica de nefropatía diabética  independientemente de la edad de inicio o de la duración.</p>     <p align="justify">Clase H: evidencia clínica de enfermedad ateroesclerótica  cardíaca independientemente de la edad de inicio o de la duración.</p>     <p align="justify">Clase R: evidencia clínica de retinopatía proliferante  independientemente de la edad de inicio o de la duración.</p>     <p align="justify">Clase RF: presencia de ambos criterios de la clase R y F (2).</p>     <p align="justify">La clasificación de P. White es válida para evaluar la  gravedad de la patología materna y su pronóstico en el caso de la DM tipo 1  (clase B-RF), pero solo posee valor histórico para la definición de la diabetes  gestacional (2,6).</p>     <p align="justify">Las pacientes con DM tipo 2 son, por lo general, obesas, y  deben suspender el tratamiento con hipoglicemiantes orales, para iniciar la  insulinoterapia (2). Esta se indicará si los niveles de hemoglobina glicosilada  HbA1c son &lt; 7 % y no pueden mejorar a pesar de las medidas nutricionales y de  cambios en el estilo de vida. Dicha hemoglobina, pertenece a las llamadas  &quot;hemoglobinas veloces&quot; debido a que en la cromatografía &quot;migran&quot; antes del pico  de la hemoglobina &quot;A&quot;. Se denomina con la sigla Hb1 y está constituida por  varias fracciones: Hb1-a; HbA1-c; las dos primeras son consideradas formas  intermedias para la formación de la HgbA1-c que constituye la hemoglobina  glicosilada en sentido estricto. Su valor es de interés clínico pues se  relaciona con el perfil glicémico medio de los 30-60 días anteriores, y no  sustituye a la prueba de sobrecarga oral de glucosa, sino que la complementa  (2,17).</font></p> <font SIZE="2" face="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Además del componente dismetabólico en la DM, se reconoce un  componente vascular caracterizado por la aparición precoz de una microangiopatía  típica a expensas de los vasos oculares y renales (2). El embarazo en la madre  diabética, no acarrea particulares consecuencias. En lo que atañe a la evolución  de la enfermedad, una nefropatía incipiente, limitada a la presencia de  microalbuminuria, no contraindica el embarazo. En cambio, formas severas (macroproteinuria,  alteración de la funcionalidad renal, hipertensión arterial) contraindican la  gestación pues la sintomatología se agravaría. De igual forma ocurre en caso de  insuficiencia coronaria conocida. La retinopatía diabética puede agravarse sobre  todo en aquellos casos de la modalidad proliferativa, ello está relacionado con  el restablecimiento relativamente rápido del equilibrio glicémico, de allí la  necesidad de una particular vigilancia oftalmológica (4). </p>     <p align="justify">Las complicaciones maternas se enuncian en el <a href="#cua5">Cuadro 5</a>. Una  de ellas es el surgimiento precoz de preeclampsia, la cual está triplicada en  las diabéticas respecto a las no diabéticas (20 % respecto del 3 % a 10 % de la  población normal) (2). En la DM, la incidencia de hipertensión gestacional y  preeclampsia es cuatro veces mayor respecto a la población normal, aun en  ausencia de compromiso renal y vascular pre-existente (2,4,18). DM e  hipertensión arterial, coexisten en 30 % de los casos de la DM tipo 1 y en 20 %  a 60 % de la DM tipo 2, expresándose clínicamente por proteinuria persistente,  hipertensión arterial, disminución progresiva de la funcionalidad renal, o como  parte de un síndrome metabólico (7). Una mayor susceptibilidad a las infecciones  en el embarazo y el posparto se asocia a un escaso control glucometabólico y son  causa frecuente de muerte materna. El parto prematuro es superior al 20 %, y siempre y cuando no sobrevenga antes de las 35 semanas es  un evento, en general, favorable tanto para el feto como para la madre. Un  tentativo para prevenirlo con útero inhibidores está justificado solo antes de  las 32 semanas y bajo estricta vigilancia médica. Los esteroides para la  maduración pulmonar son de utilidad relativa, el ambroxol es más eficaz y menos  riesgoso (2,4). En 46 % (133/289 casos) la interrupción del embarazo se registra  por cesárea segmentaria. La vía y el momento del parto, en la DM, han de ser  individualizados (8). Ante un excelente control, sin evidencias de hipertensión  o vasculopatía, crecimiento fetal normal y test de reactividad fetal (TRF)  reactivo, puede esperarse el inicio del trabajo de parto espontáneo. En 10,4 %  (30/289casos) los partos son espontáneos. Ante el surgimiento del trabajo de  parto, debe suministrarse la insulina en solución glucosada al 5 % para prevenir  la hipoglucemia neonatal (2,6). Todas las gestantes diabéticas tienen un modesto  aumento del líquido amniótico (20 %). Un polihidramnios muy marcado, debe hacer  sospechar una malformación fetal o un embarazo múltiple. Otras complicaciones a  largo plazo implican un aumento de la obesidad, la hiperlipemia, y la patología  arterioesclerótica (<a href="#cua5">Cuadro 5</a>) (4). </p>     <p align="justify">Los criterios asistenciales de las embarazadas diabéticas  incluyen: (a) Consejo periconcepcional; (b) Vigilancia de la evolución del  embarazo bajo régimen ambulatorio cada 15 días hasta la semana 28ª y luego  semanalmente; hospitalización en el caso del inicio de la terapia insulínica, de  poca colaboración de la paciente, de un mal control de la patología diabética,  ante la presencia de retinopatía y nefropatía diabética, del surgimiento de  complicaciones maternas o fetales; (c) Monitoreo del bienestar fetal mediante  ecografía obstétrica a las 9ª-12ª semanas (edad gestacional), a las 20ª-22ª  semanas (morfología fetal), y luego a las 28ª, 32ª, 37ª semanas (evaluación del  crecimiento fetal). Para identificar la macrosomía fetal los parámetros  mayormente empleados son, la circunferencia abdominal (CA), el diámetro  biparietal (DBP), y las fórmulas de peso fetal estimado (PFE). Es necesario  realizar eco-Doppler materno-fetal, cardiotocografía una vez a la semana desde  las 28ª - 32ª semanas y luego dos veces a la semana, realizar perfil biofísico  fetal en caso de test no reactivo o cerca del término; (d) Cesárea electiva </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">a las 39ª semanas por: macrosomía  fetal, historia obstétrica infausta, poca colaboración materna, escaso control  glucometabólico o vasculopatía diabética. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En el caso de presentarse sufrimiento  fetal agudo, complicaciones como hipertensión gestacional severa, preeclampsia,  empeoramiento de la vasculopatía diabética, episodios de cetoacidosis y  pielonefritis, es necesario interrumpir el embarazo de inmediato (2,4).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En el <a href="#cua5">Cuadro 5</a> se  explican las complicaciones fetales. Un 25,2 % (51/201casos) presenta </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">macrosomía fetal. Es la complicación fetal  más conocida y se refiere a la entidad de desequilibrio glicémico. Aun ante la  presencia de un buen control metabólico persiste un riesgo de macrosomía que  está alrededor del 20.%. El dato es atribuible al pasaje transplacentario de  sustratos distintos a la glucosa y también a la calidad de la insulina asumida  por la madre, pues parece exista un pasaje de insulina exógena y más aún, de  inmunocomplejos con la intermediación de anticuerpos antiinsulina circulantes,  que justifican la utilización de insulinas lo menos inmunógenas posibles para la  madre (4). Recientes estudios, <i>in vitro</i>, hacen pensar en la posibilidad  de un mecanismo de <i>feed-back </i>feto placentario de modulación del  crecimiento que actúa como agente fisiopatológico del fenotipo macrosómico fetal  (19). El término de macrosomía fetal se aplica exclusivamente al peso absoluto  al nacer de por lo menos 4 000 g, independientemente de la edad gestacional u  otras variables, en cambio se aplica el término de grande para edad gestacional  (GEG) a fetos cuyo peso supere el percentil 90º (20). En la gestante diabética  puede, en ocasiones, ocurrir el aborto, sobre todo si está mal compensada o en  caso de que una diabetes desconocida sea la causa de abortos a repetición. Ese  riesgo es mayor en el caso de gestantes con nefropatía y retinopatía (clase F,  R, FR) (2,4). La muerte del feto, con escasos o ausentes signos premonitorios y  sin causa inmediata aparente, es una de las manifestaciones más notorias y  características de la fetopatía diabética. Los datos exhiben 6,4 % de muertes  fetales, y ello es mayor a lo reportado por López Mora y col. (2) en el Hospital  Universitario de Caracas (HUC) donde fue del 4,9 %, pero además, en la  literatura, la mortalidad perinatal </font><font SIZE="2"><font face="Verdana"> de la DM se ubica en el 4 % lo que resulta ser mayor respecto a lo observado en  la población general, sobre todo en ausencia de un adecuado tratamiento (2).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Hay además, en la DM, una notable  incidencia </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">de malformaciones fetales  que aumenta desde la clase A hacia aquellas de mayor gravedad. Las  malformaciones están en el orden del 6 % al 8 %, lo que representa 4 a 6 veces  más que el valor registrado en la población general, que es del 2 % - 3 %. En la  diabetes de tipo F se ha observado una incidencia de malformaciones del 14 % y  ello es atribuible al &quot;ambiente&quot; uterino, más no a una base genética (2). La  embriofetopatía diabética se caracteriza por la presencia de malformaciones  congénitas de grado diverso, asociada a complicaciones metabólicas,  respiratorias o vasculares, cuya importancia y gravedad, están en correlación  con el equilibrio metabólico de la madre. Las malformaciones mayores ocurren en  7,5 % a 12,9 % de madres diabéticas y esta frecuencia es 7 a 10 veces mayor a la  norma. Algunas ocurren durante las 7 primeras semanas de vida intrauterina, como  por ejemplo el síndrome de regresión caudal, malformaciones cardíacas, renales y  del SNC. También, dentro de las malformaciones congénitas fetales las cardíacas  son 3 veces superiores respecto a los controles (2). Los niveles de hemoglobina  glicosilada son muy importantes en el primer trimestre del embarazo, como  criterio de previsión del riesgo de malformaciones. Solo un buen control  glicémico preconcepciones puede evitar el riesgo de malformaciones, mientras que  un control periconcepcional solo implicaría una parcial disminución de tal  incidencia. Se registró un 2 % (4/202 casos) de malformaciones congénitas lo  cual es menor a lo reportado por López Mora y col. (6) que señala en el HUC un  3,9 % (2,6,19,21).</font></p><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">En la DM se registra mayor incidencia de retardo en el  crecimiento fetal (RCIU), en presencia de vasculopatía con insuficiencia  placentaria sobreañadida. Los niños con bajo peso al nacer, y con cierta  constitución genética (fenotipo &quot;thrifty&quot;), al ser sometidos a una relativa  inactividad física y a una dieta abundante, poseen fuerte tendencia a  desarrollar diabetes (1,2). Cerca del 25 % de los nacidos de madre diabéticas  poseen, además, complicaciones metabólicas al nacer como: hipoglicemia (&lt;35 mg/dL),  hipocalcemia (&lt;7,5 mg/dL), hiperbilirrubinemia (&gt;12 mg/dL), policitemia (Hct &gt;65  %) (4). También hay una mayor incidencia en los fetos prematuros del síndrome de  distress respiratorio (RDS) a causa del retardo en la maduración pulmonar. En  efecto, la hiperglucemia y el hiperinsulinismo fetales alteran cualitativamente  y cuantitativamente la síntesis de surfactante, predisponiendo al surgimiento  del RDS. Otras complicaciones a largo plazo son la mayor incidencia de obesidad,  de diabetes tipo 2, y de déficit motor e intelectual durante la infancia </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">(<a href="#cua6">Cuadro 6</a>) (2,22).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">A modo de conclusión diremos que la  diabetes representa un problema de salud y que causas genéticas, sociales y  ambientales pueden determinar </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">el que  ciertas poblaciones se hagan más vulnerables. </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">La DM pone en riesgo a la madre, el desarrollo fetal y, a  menudo, se relaciona con un crecimiento anormal del mismo, las consecuencias  patológicas a largo plazo afectan tanto la madre como el feto, de allí que la  detección precoz y su tratamiento mejoren notablemente el pronóstico y las  condiciones de salud de ambos. Es necesario, para ello, hacer una adecuada  selección de los casos y realizar las pruebas diagnósticas apropiadas para  detectar la enfermedad (22).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Finalmente, la contracepción, representa  un aspecto muy importante en la diabética joven. La </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">planificación familiar debe usarse para escoger el  mejor momento para el embarazo, lo que reduce el riesgo de malformaciones  congénitas, en aquellas pacientes insulino-dependientes. Los riesgos de trombo  embolismo y vasculopatía, aumentan en la embarazada diabética, de allí que se  recomienda estudiar el perfil lipídico, y por ende, se contraindican los  estroprogestínicos, pues inducen una disminución de la tolerancia a la glucosa.  La mini píldora (o variantes como los implantes subdérmicos), tiene indicación  en la paciente diabética, así como la anticoncepción mecánica con DIU. La  anticoncepción hormonal intramuscular trimestral no se aconseja porque induce  desequilibrios en el metabolismo glucídico (23). Pacientes obesas con  dislipidemias no deberán recibir contracepción hormonal. La esterilización  quirúrgica, es recomendable, en pacientes con vasculopatía y en las que hayan  completado el número de hijos (8,17,24).</font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2" face="Verdana"><b>REFERENCIAS </b></font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">1. Ross  D. Introduzione alla Medicina molecolare. Milano, Springer-Verlag; 2005.  p.93-95.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099166&pid=S0048-7732201100010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">2. Pescetto G, De Cecco L, Pecorari D, Ragni N. Manuale di  Ginecologia e Ostetricia (Volumen II) Roma, Societá Editrice Universo;  1989. p.1217- 1233. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099167&pid=S0048-7732201100010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">3. Palmer SM. En: DeCherney AH, Pernoll ML, editores. Current  Obstetric &amp; Gynecologic Diagnosis &amp; Treatment. Connecticut: Appleton &amp; Lange;  1994. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099168&pid=S0048-7732201100010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">4. Schalader G, Messer J, Haddad J, Langer B. Medicina Fetale  e Neonatale. Roma, CIC Edizioni Internazionali; 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099169&pid=S0048-7732201100010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">5. Gaviria Rincón J, Gaviria Parada J. En: Uzcátegui O,  editora. El embarazo. Serie temas de medicina para la comunidad. Caracas:  Editorial Ateproca; 2002.p.232-237. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099170&pid=S0048-7732201100010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">6. López Mora JA, Camejo Marin. En: Zighelboim I, Guariglia  D, editores. Clínica Obstétrica. Caracas: Disinlimed, c.a; 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099171&pid=S0048-7732201100010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. López JE, Urbaneja H. Tolerancia a la glucosa e  insulinemia en hermanos asintomáticos de pacientes diabéticos tipo 2. Gac Méd  Caracas 2006. Disponible <a href="http://www.scielo.org.ve/">http://www.scielo.org.ve/</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099172&pid=S0048-7732201100010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">8. Glover Charles. Current Therapy in Obstetrics. Filadelfia:  B.C. Decker Inc; 1988. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099173&pid=S0048-7732201100010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">9.  Valle A, Bottino S, Meregalli V, Zanini A. Manuale di Sala Parto. Milano, Edi  ermes; 1992. p.136-138.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099174&pid=S0048-7732201100010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">10. Giorlandino C. L’accrescimento Fetale: Basi Razionali e  Dati Biometrici. Roma, CIC Edizioni Internazionali; 1991. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099175&pid=S0048-7732201100010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">11. Sternberg S. Histology for Pathologists. Filadelfia, Lippincott Williams &amp; Wilkins; 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099176&pid=S0048-7732201100010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">12. Ritzel RA. Therapeutic approaches based on betake-cell  mass preservation and/or regeneration. Front Biosci. 2009;14:1835. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099177&pid=S0048-7732201100010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">13. Schoen C, Rosen T. Maternal and perinatal risks for women  over 44—a review. Maturitas. 2009;64(2):109-113. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099178&pid=S0048-7732201100010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">14. Boinpally T, Jovanovic L. Management of type 2 diabetes  and gestational diabetes in pregnancy. Mt Sinai J Med. 2009;76(3):269-280. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099179&pid=S0048-7732201100010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">15. Zavino S, Carlomagno G. Identificazione e trattamento del  diabete gestazionale: Revisione casistica. Giorn It Ost Gin. 1995;XVII:521-524. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099180&pid=S0048-7732201100010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">16. Bonomo M. Lo screening del diabete in gravidanza. Stato  attuale delle conoscenze. Giorn It Ost Gin. 1996;XVIII:11-18. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099181&pid=S0048-7732201100010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">17. Lanker A, Müller B, Diem P. [Insulin and type 2 diabetes  mellitus]. Ther Umsch. 2009;66(10):685-693. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099182&pid=S0048-7732201100010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">18. Reyna-Villasmil E, Prieto-Franchi M, Torres-Montilla M,  Reyna-Villasmil N, Mejias-Montilla M, Reyna-Villasmil N, et al. Peroxidación  lipídica en embarazos con pre-eclampsia y diabetes. Rev Obstet Ginecol Venez  2002. Disponible <a href="http://www.scielo.org.ve/">http://www.scielo.org.ve/</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099183&pid=S0048-7732201100010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. McIntyre HD, Zeck W, Russell A. Placental </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">growth hormone, fetal growth and the IGF  axis in normal and diabetic pregnancy. Curr Diabetes Rev. 2009;5(3):185-185. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099184&pid=S0048-7732201100010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">20. Chiechi LM, Lobascio A, Ceci O,  Carriero C, Di Gesú G, Loizzi P. Macrosomía fetale: un rischio materno. Giorn It.  Ost. Gin. 1996; XVII: 355-358. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099185&pid=S0048-7732201100010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">21. Corrigan N, Brazil DP, McAuliffe F.  Fetal cardiac effects of maternal hyperglicemia during pregnancy. Birth Defects  Res A Clin Mol Teratol. 2009;85(6):523-530. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099186&pid=S0048-7732201100010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">22. Reece EA, Leguizamón G, Wiznitzer A.  Gestational diabetes: The need for a common ground. Lancet.  2009;373(9677):1789-1797. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099187&pid=S0048-7732201100010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">23. Maneschi M, Martorana A. Ginecología  Endocrinologica. Clinica e terapia. Roma, CIC Edizioni Internazionali;  1986. p.278. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099188&pid=S0048-7732201100010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">24. Speroff L, Darrney P. Contraception. Madrid, Marbán  Libros, S.L.; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2099189&pid=S0048-7732201100010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="JUSTIFY">AGRADECIMIENTOS</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Se agradece a la Dra. Ana Claudia Casilli, Directora Docente  del Hospital Central de Maracay. A todo el personal que labora en el  Departamento de Historias Médicas, en modo especial a la Sra. Mireya Macías y la  Sra. Fátima Pérez.</p>     <p ALIGN="center"><b>Actualización de las recomendaciones para proveedores de  atención médica obstétrica relacionados con el uso de medicamentos antivirales  en el tratamiento y la prevención de la influenza durante la temporada 2010-2011</b></p> <font SIZE="2">     <p align="justify">CDC, Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta, 29  de diciembre 2010</p> </font>     <p align="justify">Estas recomendaciones ofrecen una guía para profesionales de  la salud obstétrica en la prescripción de medicamentos antivirales para el  tratamiento y la prevención de la influenza durante la temporada 2010-2011.  Estas recomendaciones son coherentes con las recomendaciones actuales para el  tratamiento antiviral del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización. Además,  el CDC convocó a una reunión de expertos en agosto de 2010, para revisar las  pruebas y dar su opinión sobre el tratamiento y la prevención de la gripe  durante el embarazo. Participaron en la reunión, expertos en los campos de la  influenza, obstetricia, pediatría, farmacia, teratología, medicina  materno-fetal, medicina </p>     <p align="justify">preventiva, salud pública, atención de emergencias, y otros.  Los datos de la temporada de influenza 2009-2010 mostraron que las mujeres que  recibieron tratamiento temprano con medicamentos antivirales eran menos  propensas a ser admitidas en una unidad de cuidados intensivos y menos  probabilidades de morir (Siston et al, 2010;. Louie et al, 2010). Además, los  datos disponibles sugieren que los inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir  y zanamavir) no son teratogénicos (Rasmussen et al, 2009; Tanaka et al, 2009;.  Greer et al, 2010). Estas recomendaciones de tratamiento se actualizarán cuando  sea necesario.</p><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Tratamiento </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Las embarazadas tienen un mayor riesgo de complicaciones  graves y muerte por la influenza. Los cambios en los sistemas inmunológico,  respiratorio y cardiovascular que se producen durante el embarazo hacen que las  gestantes se vean más severamente afectadas por ciertos patógenos, incluyendo la  influenza. </p>     <p align="justify">• Las mujeres en puerperio, que están en transición a la  función inmune, cardíaca y respiratoria normal, deben ser consideradas de alto  riesgo de complicaciones relacionadas con la influenza hasta 2 semanas después  del parto (incluyendo la pérdida del embarazo). </p>     <p align="justify">• El tratamiento con medicamentos antivirales se recomienda  para las embarazadas o las puérperas hasta 2 semanas después del parto  (incluyendo la pérdida del embarazo) con sospecha de influenza o confirmada y se  pueden administrar durante cualquier trimestre del embarazo. </p>     <p align="justify">• Para el tratamiento de las embarazadas o las mujeres en  puerperio hasta 2 semanas después del parto con sospecha o confirmación de la  gripe, el oseltamivir es actualmente preferido. La duración del tratamiento  antiviral es de 5 días. Véase el <a href="#cua">cuadro 1</a> (abajo) para  información de la dosificación. </p>     <p align="center"><a name="cua"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v71n1/art02cua.gif" width="564" height="87"></a></p>     
<p align="justify">• Pacientes hospitalizadas con infecciones graves (tales como  aquellas con infección prolongada o que requieren ingreso en unidades de cuidado  intensivo) podrían requerir más tiempo de tratamiento. Algunos expertos han  abogado por el uso de aumento (duplicado) de dosis de oseltamivir para algunas  pacientes gravemente enfermas, aunque no se han publicado datos que demuestren  que dosis más altas son más eficaces.</p>     <p align="justify">• El oseltamivir y el zanamivir son medicamentos antivirales  aprobados por la FDA para el tratamiento de la influenza. El embarazo no debe  considerarse como una contraindicación para el uso de estos productos. Están  clasificados como Categoría C lo que indica que no existen estudios clínicos  realizados para evaluar la seguridad de estos medicamentos para las embarazadas.  Sin embargo, los datos disponibles de riesgo-beneficio indican que las gestantes  con sospecha o confirmación de la influenza deben recibir tratamiento antiviral  tempranamente. </p>     <p align="justify">• El tratamiento debe iniciarse tan pronto como sea posible  porque los estudios demuestran que el tratamiento precoz (es decir, dentro de  las 48 horas de aparición de la enfermedad) es más beneficioso. Sin embargo,  algunos estudios de pacientes hospitalizados con la influenza, incluyendo un  análisis de las mujeres embarazadas hospitalizadas, han sugerido beneficio del  tratamiento antiviral, incluso cuando el tratamiento se inició más de 48 horas  después del inicio de la enfermedad. </p> <font SIZE="2">     <p align="justify">• El tratamiento de la influenza no debe esperar la </font> confirmación de laboratorio, porque las pruebas de laboratorio pueden retrasar  el mismo y porque una prueba rápida negativa de la influenza no la descarta. Las  embarazadas son consideradas de mayor riesgo de complicaciones de la influenza  por el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, y por lo tanto, se  recomienda el tratamiento empírico. Las decisiones de tratamiento, especialmente  los tratamientos empíricos, debe ser informado para el conocimiento de la  actividad gripal en la comunidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">• En este momento, casi todos los virus de la influenza son  sensibles al oseltamivir y al zanamivir. Sin embargo, los regímenes de  tratamiento antiviral podrían cambiar dependiendo de la resistencia a los nuevos  antivirales o información de vigilancia viral. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• Dado que el acceso rápido a los medicamentos antivirales es  importante, los médicos que atienden embarazadas y puérperas (incluyendo la  pérdida del embarazo) deben desarrollar métodos para asegurar que el tratamiento  se pueda iniciar inmediatamente después del inicio de los síntomas. Las acciones  que apoyará el inicio del tratamiento precoz incluyen: </p>     <p>•• Informar a las embarazadas y las puérperas (incluyendo la pérdida del  embarazo), los signos y síntomas de la influenza y la necesidad de un  tratamiento temprano después de la aparición de los síntomas. Las  manifestaciones típicas de la influenza incluyen fiebre, tos, rinorrea, dolor de  garganta, cefalea, dificultad para respirar, y mialgia. Algunas pacientes con  influenza tienen vómitos, diarrea o conjuntivitis, y algunas tienen síntomas  respiratorios sin fiebre.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">•• Asegurar un rápido acceso a la consulta telefónica y la  evaluación clínica para embarazadas y puérperas (incluyendo la pérdida del  embarazo)</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">•• Teniendo en cuenta el tratamiento empírico de las  embarazadas y puérperas hasta 2 semanas después del parto (incluyendo la pérdida  del embarazo) a partir de teléfono de contacto si la hospitalización no está  indicada y si esto reducirá sustancialmente retraso antes de que el tratamiento  se inicial. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">• La fiebre en las embarazadas debe ser tratada por el riesgo  que parece representar para el feto. El acetaminofén parece ser la mejor opción  para el tratamiento de la fiebre durante el embarazo.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Fecha: Diciembre 29, 2011</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Fuente: Centers for Disease Control and Prevention </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"> <a href="http://www.cdc.gov/flu/professionals/antivirals/avrec_ob2011.htm"> http://www.cdc.gov/flu/professionals/antivirals/avrec_ob2011.htm</a></p>     <p>Traducción: R. Pérez D’Gregorio </p> </font>      ]]></body>
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