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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><span style="font-family: Verdana; font-weight: 700"> Anticonceptivos<span style="letter-spacing: -2.05pt"> </span>hormonales</span></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="center"> <font size="2" face="Verdana">Dr. Francisco Yaremenko</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Médico Especialista en Obstetricia y Ginecología.  Especialista en Endocrinología Ginecológica HUC- UCV. Unidad de Endocrinología  Ginecológica Femisalud. Barquisimeto</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Los anticonceptivos hormonales combinados por su  composición de estrógenos y progestinas, son sin duda una de las opciones  terapéuticas más importantes para las pacientes con síndrome de ovario  poliquístico (SOP) aun para aquellas que no requieran anticonconcepción, ya que  está demostrado sus beneficios en el control de los trastornos menstruales y del  hiperandrogenismo, los cuales representan los principales síntomas que afectan a  las pacientes con SOP.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"><b> <font size="2" face="Verdana">Anticoncepción hormonal y tromboembolismo venoso y  síndrome de ovario poliquístico</font></b></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Debe tomarse en cuenta que los anticonceptivos  combinados orales (ACO), inclusive los de bajas dosis (con menos de 50 µg de  etinil estradiol (EE)) han sido relacionados con incremento del riesgo de  eventos cardiovasculares, incluido el tromboembolismo venoso (TEV) en la  población general y particularmente en la paciente con SOP (1). Al momento de  elegir la formulación adecuada para la paciente debe ser considerado sus  antecedentes, hábitos y estado de salud general (entre otros), a fin de  estratificar el riesgo de cada usuaria en caso que resulte elegible y de esta  forma, evitar su prescripción en mujeres de riesgo elevado (2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La incidencia de TEV en mujeres  jóvenes que no usan ACO en edad reproductiva es de 2- 4 por 10 000 mujeres/año,  las usuarias de ACO, incluyendo los de baja dosis es de 9-11 por 10 000  mujeres/año; y en embarazadas el riesgo es de 29 por 10 000 mujeres/ año; en  general la trombosis venosa es un proceso multifactorial, que se manifiesta  comúnmente cuando coinciden varios factores de riesgo en un individuo (2). El  riesgo de trombosis venosa en usuarias actuales de anticonceptivos orales  combinados disminuye con el tiempo de uso (2), sin embargo, esta disminución no  fue evidenciada con el uso de anticoncepción hormonal no oral en el estudio de  Lidegaard y col. (3) en 2012 con el uso de anticoncepción hormonal no oral.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">El metanálisis publicado en 2012 por Manzoli y  col. (4) reportaron que el uso de ACO de segunda generación (levonorgestrel (LNG))  se asocia con menor incremento en el riesgo de TEV. Para la misma dosis de  estrógeno y el mismo tiempo de uso, los anticonceptivos con desogestrel,  gestodeno, o drospirenona (DRSP) se asociaron con un riesgo mayor de trombosis  venosa comparado con los ACO con LNG. Los anticonceptivos orales de progestágeno  solo y sistema intrauterino liberador de LNG (SIU- LNG) no se asociaron con  aumento en el riesgo de trombosis venosa (2). No hay acuerdo definitivo en que  los ACO de segunda generación se asocien a menor riesgo de TEV en comparación  con los de tercera generación (5).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"><b> <font size="2" face="Verdana">Aspectos metabólicos y cardiovasculares</font></b></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Un aspecto a considerar es el impacto de los ACO y  las progestinas en el metabolismo lipídico y de los hidratos de carbono, ya que  es conocida la mayor incidencia de síndrome metabólico en pacientes con SOP. Las  pacientes con SOP tratadas con ACO en general no mostraron significativas  alteraciones del metabolismo de los carbohidratos y del perfil lipídico durante  el tratamiento, sin embargo, el mayor impacto puede estar relacionado con el uso  de progestinas 19- nor derivadas, sobre todo en pacientes obesas&amp;(1,5). No hay  estudios que evalúen a largo plazo los efectos metabólicos de los ACO en  pacientes con SOP (6). Tres meta-análisis no evidenciaron asociación  significativa con efectos metabólicos adversos en pacientes con SOP usuarias de  ACO, aunque de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la  Salud (OMS) en pacientes hipertensas o que presenten riesgo elevado de TEV,  deben usarse píldoras de solo progestinas o SIU-LNG (7).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">En la mayoría de los estudios clínicos,  independientemente del índice de masa corporal (IMC) de las pacientes con SOP,  que usaron ACO durante 3 a 12 ciclos, no se encontraron efectos deletéreos sobre  la sensibilidad insulínica, clamp euglicémico, test de tolerancia a la glucosa o  lípidos en plasma, algunos autores reportan alteraciones de la sensibilidad  insulínica. Los anticonceptivos de solo progestinas a baja dosis y el anillo  vaginal, tienen bajo impacto sobre la sensibilidad insulínica. Los implantes de  etonorgestrel reducen alrededor de un 30 % la sensibilidad a la insulina en  mujeres sanas, sin embargo no se han evidenciado cambios en la HbA1C aun en  pacientes diabéticas usuarias de implantes anticonceptivos o SIU-LNG (7).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">El único método anticonceptivo con un efecto  deletéreo y demostrado sobre la resistencia insulínica es el acetato de  medroxiprogesterona inyectable de 150 mg trimestral, pues aumenta el IMC y la  grasa abdominal, y si es administrado en el puerperio aumenta el riesgo de  desarrollo de diabetes mellitus en los siguientes 2 años (8).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">En relación al peso corporal, no hay suficiente  evidencia en relación al uso de ACO, parches anticonceptivos y anillos vaginales  y ganancia de peso en las usuarias, incluso en aquellas con sobrepeso y  obesidad; aunque cabe acotar que un estudio clínico reveló mayor incidencia de  embarazos en pacientes con peso mayor a 90 kg usuarias de parches  anticonceptivos (8).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Se ha evidenciado un discreto incremento en los  triglicéridos en mujeres sanas usuarias de ACO, parches y anillos, relacionado  con el componente estrogénico, mas no en usuarias de implantes anticonceptivos,  minipíldoras y SIU-LNG; sin embargo, el impacto clínico de estos hallazgos no es  significativo. Por otro lado la mayoría de los anticonceptivos hormonales no  tienen impacto, o elevan el HDL colesterol, en general este comportamiento se  mantiene idéntico en mujeres sanas comparadas con aquellas con antecedente de  diabetes gestacional y con SOP (8).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Los ACO de bajas dosis producen una discreta y  reversible elevación de la presión arterial en pacientes hipertensas y  normotensas, sin embargo, la evidencia es poco concluyente sobre el aumento de  la incidencia de eventos cardiovasculares en usuarias de anticoncepción  hormonal. Los anticonceptivos con DRSP inducen una ligera disminución de la  presión arterial, pero no se dispone de estudios clínicos que discriminen el  comportamiento de estos parámetros en pacientes sanas, con SOP y con  antecedentes de diabetes gestacional (8). Un estudio piloto no demostró  alteraciones en los marcadores de riesgo cardiovascular en mujeres delgadas con  SOP (9).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Está bien documentado que la hipertensión no  controlada es una contraindicación para el uso de anticoncepción hormonal  combinada. En general, a las pacientes con contraindicaciones para el uso de  anticoncepción hormonal se les debe ofrecer métodos no hormonales de  planificación familiar.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Las combinaciones de valerato de estradiol (VE2) y  dienogest (DNG) (no disponible en Venezuela) comparado con EE y LNG tienen un  efecto similar o menor sobre los parámetros hemostáticos y metabólicos, por lo  cual podría ser considerado su uso en aquellas pacientes con resistencia  insulínica y/o sobrepeso (9). Aunque la evidencia es escasa, los anillos  vaginales y VE2/DNG podrían ser más recomendadas que anticonceptivos que  contengan EE/Drospirenona (DRSP) (9).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Anticoncepción hormonal e hiperandrogenismo Los  ACO han demostrado ser útiles en el control de los trastornos menstruales  relacionados con la anovulación crónica, así como también con el control de las  manifestaciones clínicas del exceso de andrógenos (acné, seborrea, hirsutismo y  alopecia), disminuyendo efectivamente los andrógenos circulantes al suprimir su  producción ovárica e incrementar los niveles séricos de globulina transportadora  de hormonas sexuales (SHBG). Por estas razones los ACO son considerados la  primera línea de tratamiento de los síntomas de exceso de andrógenos (10).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">La selección de la progestina es un aspecto  crucial para la prescripción, ya que el potencial antiandrogénico es diferente  entre ellas, incluso algunas tienen propiedades androgénicas. Las cuatro  progestinas con mayor potencia antiandrogénica son: de mayor a menor, acetato de  ciproterona (ACP), dienogest (DNG), drospirenona (DRSP) y acetato de  clormadinona (ACM) (11).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">El tratamiento con anticonceptivos hormonales para  el SOP no está exclusivamente relacionado con la administración oral de la  formulación, sino también la vía vaginal o parches transdérmicos (7), sin  embargo, la vía oral puede ser más efectiva para controlar el acné y el  hirsutismo (10).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Para el tratamiento del hiperandrogenismo los ACO  pueden ser usados bien sea sólos o en combinación con otras drogas según sea la  necesidad de la paciente, así por ejemplo, los antiandrógenos bloquean los  efectos de las hormonas con efecto androgénico en la unidad pilosebácea, entre  ellos la espironolactona, flutamida o el finasteride. Los ACO también pueden  usarse en combinación con dosis fisiológicas de prednisona o dexametasona que  pueden disminuir la producción adrenal de andrógenos (10). Aquellas pacientes  tratadas con drogas antiandrogénicas y con riesgo de embarazo, debe asociarse  siempre un método de planificación familiar debido al riesgo potencial de  teratogenicidad de estos fármacos (1,11). El uso de antiandrógenos solos puede  ocasionar sangrado genital anormal (10).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Terapias antiandrogénicas como ACP y flutamida han  demostrado su utilidad en adolescentes con SOP, sin embargo, debe considerarse  el efecto negativo que puedan tener estas terapias sobre la masa ósea de la  adolescente (10). Un estudio retrospectivo reciente comparó adolescentes  tratadas con metformina sola vs metformina, ACO antiandrogénicos y flutamida por  1 año, no encontraron diferencias significativas en cuanto a masa corporal,  circunferencia abdominal, sensibilidad insulínica y densidad mineral ósea (10).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Un estudio aleatorizado comparó los efectos de los  ACO que contienen ACP y DRSP en el tratamiento del SOP durante 12 meses y  demostró que los efectos sobre el metabolismo de los carbohidratos, perfil  lipídico y parámetros de stress oxidativo fueron similares. Sin embargo, los  preparados con ACP demostraron ser más efectivos para el tratamiento del  hirsutismo (12).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">Anticoncepción hormonal y trastronos menstruales  Debe considerarse siempre el tratamiento del trastorno menstrual tipo  oligomenorrea y amenorrea en pacientes con SOP y anovulación crónica (13); estas  tienen riesgo de padecer complicaciones relacionadas con la estimulación  estrogénica sin oposición progestacional, como la hiperplasia endometrial, la  cual es 2 a 3 veces mayor en la paciente con SOP que en la población general  (13), y cáncer de endometrio. El tratamiento con ACO reduce entre 50 % y 70 % el  riesgo de cáncer de endometrio en pacientes tratadas&amp;(13). Una alternativa a los  ACO es el tratamiento cíclico progestinas, como la progesterona natural  micronizada de 100 a 200 mg por día o el acetato de medroxiprogesterona 10 mg  diarios durante 10 a 14 días cada mes. Otra alternativa recomendada es el SIU-LNG  (13).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"><b> <font size="2" face="Verdana">Conclusiones</font></b></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- La anticoncepción hormonal combinada representa  la mejor terapia para regularizar el ciclo menstrual y evitar las consecuencias  a largo plazo de la anovulación crónica en paciente con SOP.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- Ningún método anticonceptivo está contraindicado  en pacientes con SOP.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- Los ACO están indicados en pacientes con  manifestaciones clínicas por exceso de andrógenos (hirsutismo, acné y seborrea).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- No existen evidencias de efectos metabólicos  adversos, entre ellos, resistencia a la insulina o diabetes en usuarias de AH y  SOP, a excepción del inyectable con acetato de medroxiprogesterona trimestral  que tiene un impacto negativo.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- En pacientes obesas con SOP debe evitarse el uso  de ACO, ya que podrían agravar otros factores de riesgo cardiovascular.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- En pacientes con otras terapias para SOP debe  considerarse el uso de anticoncepción si se debe o desea evitar el embarazo.</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">- La prescripción del anticonceptivo debe  individualizarse de acuerdo al fenotipo metabólico e historia personal de cada  paciente (historia familiar de DM2, obesidad, dislipidemia, hipertensión  arterial).</font></p>     <p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"><b> <font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">1. Conway G, Dewailly D, Diamanti-Kandarakis E,  Escobar-Morreale H, Franks S, Gambineri A, et al. The polycystic ovary syndrome:  A position statement from the European Society of Endocrinology. Eur J  Endocrinol. 2014;171:1-29.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130601&pid=S0048-7732201600030001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">2. Pizzi R. Anticonceptivos orales y  tromboembolismo venoso: la controversia de los progestágenos. Rev Obstet Ginecol  Venez. 2014;74:145-147.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130602&pid=S0048-7732201600030001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">3. Lidegaard Ø, Hougaard L, Wessel Ch, Løkkegaard  E. Venous thrombosis in users of non-oral hormonal contraception: Follow-up  study, Denmark 2001-2010. BMJ 2012;344:2990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130603&pid=S0048-7732201600030001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">4. Manzoli L, De Vito C, Arzuillo C, Boccia A,  Villari P. Oral contraceptives and venous thromboembolism a systematic review  and meta-Analysis. Drug Saf. 2012;35:191-205.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130604&pid=S0048-7732201600030001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">5. Bajares M, Pizzi R. Consenso de Anticoncepción  Hormonal 2013 [Internet site]. Disponible en: <a href="https://7ebbf9b82efa89d7a186743a847490d2077cda4d.googledrive.com/host/0B2PKz5ZFR7QtYW9VSnpCVmtHdnM/CONSENSO%20ANTICONCEPCIO&#769;N%20HORMONAL%202013.pdf"> https://7ebbf9b82efa89d7a186743a847490d2077cda4d.googledrive.com/host/  0B2PKz5ZFR7QtYW9VSnpCVmtHdnM/CONSENSO%20ANTICONCEPCIO%CC%81N%20HORMONAL%202013.pdf</a>  Accesado 10/02/2015</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130605&pid=S0048-7732201600030001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">6. Barthelmess E, Naz R. Polycystic ovary syndrome:  current status and future perspective. Front Biosci. 2014; 6: 104–119.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130606&pid=S0048-7732201600030001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">7. Mendoza N, Simoncini T, Genazzani A. Hormonal  contraceptive choice for women with PCOS: A systematic review of randomized  trials and observational studies. Gynecol Endocrinol, 2014;30:850-860.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130607&pid=S0048-7732201600030001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">8. Verhaeghe J. Hormonal contraception in women  with the metabolic syndrome: A narrative review. Eur J Contracept Reprod Health  Care. 2010;15:305-313.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130608&pid=S0048-7732201600030001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">9. Mancini F, Cianciosi A, Persico N, Facchinetti  F, Busacchi P, Battaglia C. Drospirenone and cardiovascular risk in lean and  obese polycystic ovary syndrome patients: A pilot study. Am J Obstet Gynecol.  2010;202:169 e1-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130609&pid=S0048-7732201600030001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">10. Goodman NF, Cobin RH, Futterweit W, Glueck JS,  Legro RS, Carmina E. American Association of Clinical Endocrinologists, American  College of Endocrinology, and Androgen Excess and PCOS Society Disease State  Clinical Review: Guide to the best practices in the evaluation and treatment of  Polycystic Ovary Syndrome – Part 2. Endocr Pract 2015; 21:1415-1426.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130610&pid=S0048-7732201600030001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">11. Bajares M, Pizzi R, Velázquez E. Consenso  venezolano de síndrome de ovario poliquístico. Rev Venez Endocrinol Metab.  2007;5(3):85.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130611&pid=S0048-7732201600030001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">12. Kahraman K, Emre Y, Somer C, Ates C, Task&#305;n S,  Esra S, et al. Comparison of two oral contraceptive forms containing cyproterone  acetate and drospirenone in the treatment of patients with polycystic ovary  syndrome: a randomized clinical trial. Arch Gynecol Obstet. 2014;290:321-328.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130612&pid=S0048-7732201600030001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="punctuation-wrap: simple" align="justify"> <font size="2" face="Verdana">13. Goodman N, Cobin R, Futterweit W, Glueck J,  Legro R, Carmina E. Guide to the Best Practices in the Evaluation and Treatment  of Polycystic Ovary Syndrome. Part-1. Endocr Pract. 2015; 21:1291-300.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2130613&pid=S0048-7732201600030001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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