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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Estado actual de la vacunación en adultos y grupos  especiales</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="center"><b>Dras. Trina M. Navas B, María Inés Calatroni</b></p> </font>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las enfermedades infecciosas  prevenibles por vacunas han sido la inspiración del pensamiento científico desde  tiempos inmemorables. Su creación ha inspirado la solución de problemas y ha  marcado pauta en el pensamiento científico. Han trascendido más allá de la  enfermedad en sí, permitiendo el desarrollo científico y la evolución de las  civilizaciones. Clásicamente, ha sido muy bien implementada la inmunización en  la edad pediátrica y en la actualidad se demuestra, con cada vez mayor énfasis,  la necesidad de que el médico que atiende al adulto conozca e indique las  diversas inmunizaciones requeridas, con el objetivo de prevenir enfermedades en  el individuo y evitar la propagación de las mismas en su familia y comunidad.  Ciertas poblaciones especiales con compromiso inmunológico ameritan las  vacunaciones para mantener su estatus de salud. Es por ello que el objetivo de  esta revisión es actualizar las pautas de las inmunizaciones en el adulto para  una implementación adecuada. El costobeneficio de las inmunizaciones en estas  poblaciones es una consideración fundamental, en la cual la balanza se inclina  hacia la necesaria inversión económica en pro de ofrecer una mejor calidad de  vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>:  Inmunizaciones. Vacunas. Prevención. Inmunosupresión.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Trascendencia histórica de  las inmunizaciones</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la historia de la medicina,  las enfermedades infecciosas han sido cruciales para la comprensión de la  importancia de la salud en el progreso de la humanidad. La aparición de  epidemias incontrolables diezmó culturas y retrasó el desarrollo de la  civilización, por ende, de la humanidad misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La prevención a través de la  vacunación ha demostrado que el control de enfermedades infecciosas permite el  crecimiento poblacional, cultural y social. El ser humano se vio en la  obligación de buscar preguntas y respuestas de investigación, que lo llevaron a  desarrollar el pensamiento científico y la solución de problemas; de esta forma,  se logró el progreso, tanto en el área de la medicina, como en toda la  civilización humana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La documentación de  enfermedades infecciosas data de tiempos inmemorables. En documentos épicos de  Babilonia (Gilgamesh) y dinastías del antiguo Egipto existen descripciones de  plagas y pestes sufridas por esas culturas. En Menfis, capital del antiguo  Egipto, existe la primera evidencia gráfica que dibuja con maestría una lesión  residual del miembro inferior del sacerdote del templo, llamado Ruma, por una  poliomielitis.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las primeras evidencias del uso  de las vacunas fue la variolización. Esta práctica está documentada desde  aproximadamente 1000 años A.C.. Se implementaba una forma empírica de  vacunación, que era usada en la cultura China y en India. Esta práctica se  extendió geográficamente, llevando el concepto de prevención de la viruela a  otros países (China, Asia, África) e inclusive —más tarde— a otros continentes.  Así, en 1721, la hija del cónsul británico en Estambul, llevó el concepto a su  país natal —Inglaterra— con la idea de minimizar las consecuencias de la  enfermedad en la población. Como ejemplo, se vacunó al príncipe de Gales, dada  la necesidad de demostrar la viabilidad del procedimiento y estimular a la  población a seguir la iniciativa en todo el reino británico. En América, una de  las evidencias de la llegada de la vacunación a nuestro país fue escrita por Don  Andrés Bello, quien es sus primeros años de escritura (1), agradece poéticamente  el interés del reino español en traer a estas costas cuidados en salud, que  erradicarían la viruela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La variolización fue una  vacunación implementada de forma rústica y empírica, con el objetivo de prevenir  una enfermedad, a través de provocar una infección leve, por la administración  de material obtenido de un enfermo (contenido o escamas de pústulas de enfermo).  Gracias a este procedimiento, respaldado por un pensamiento clínico muy básico,  pero basado en una buena observación clínica sustentada durante siglos, nace y  crece el concepto de la prevención de enfermedades infecciosas a partir de una  vacuna, convirtiéndose en un evento científico en 1798, con la publicación de  Edward Jenner sobre “la protección contra la viruela usando la vacunación”.  Menos de 100 años tardaría la declaración oficial de la OMS: “El mundo y su  gente libre de la viruela”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El control de enfermedades  prevenibles a través de la vacunación se ha convertido en una meta de salud  pública mundial. Esta meta es bien conocida y aceptada por la población médica y  por los pacientes, para ser aplicada en los niños, aunque trasladar el concepto  a la población adulta no ha sido fácil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un ejemplo de la importancia de  esta modalidad terapéutica, según los datos del boletín de inmunización de la  Oficina Sanitaria Panamericana (OPS), lo constituye la vacunación de la rubéola  y la disminución de la casuística tanto de la rubéola como del síndrome de  rubéola congénita (SRC). Esto fue demostrado por el Grupo Técnico Asesor (GTA)  de la OMS – OPS para el plan de eliminación del SRC. El GTA reconoce un  significativo progreso regional hacia el objetivo de eliminación de la rubéola y  del SRC para el 2010. Los casos confirmados de rubéola disminuyeron en 96,2 %  entre 1998 y 2005 (de 135 947 casos a 5 209) en los países que implementan el  proyecto. El impacto ha sido mayor en países que vacunaron a hombres y mujeres  (0 casos de rubéola después de las campañas), en comparación con otros países  donde sólo mujeres fueron vacunadas (N = 254, tasa = 0,1 por 100 000). La  incidencia de la rubéola ha sido mayor en los grupos de países que aún no han  implementado campañas de vacunación (N = 4 618, correspondiendo a una tasa de  1,6 por 100 000. Según publicaciones en línea, en la página web del Ministerio  de Salud y Desarrollo Social (MSDS), en Venezuela se está preparando la  vacunación masiva para adultos en pro de eliminar el SRC, programa que será  impartido en el segundo trimestre de 2007 por la red de inmunizaciones del MSDS.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En países con baja cobertura de  vacunación, no debe olvidarse que los adultos son reservorio de gérmenes  potencialmente infectantes para sus niños no vacunados; e inclusive inverso, al  tener en casa personas de grupos especialmente vulnerables como ancianos o  enfermos crónicos, los niños podrían ser fuente de infecciones que producirían  alta morbi – mortalidad en ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas son productos  biológicos que se obtienen por diversos métodos, con un estricto control de  calidad, no están exentos de efectos colaterales como señalaremos más adelante y  poseen indicaciones y contraindicaciones específicas aceptadas a nivel  internacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la historia de la producción  de las vacunas es interesante destacar que el azar fue extremadamente útil en  todo este proceso. Según los estudiosos, en las vacunaciones empíricas se  llegaba a una mortalidad del 30 %, lo que actualmente sería inadmisible para  cualquier droga; sin embargo, en un principio no existía una antisepsia adecuada  en la toma de las muestras, no se estimaba el número de partículas infectantes,  se utilizaban virus vivos sin atenuación y se desconocía la vulnerabilidad  individual ante las infecciones del sujeto vacunado, por lo que la mortalidad  podría haber sido mayor. Ejemplo patente fue la primera administración de la  vacuna antirrábica por el Dr. Luís Pasteur, quien hizo historia al lograr la  sobrevivencia del primer paciente que la recibía, aún en las precarias  circunstancias de fabricación del medicamento. Actualmente, se cuenta con un  arsenal de vacunas que cumplen con las buenas normas de manufactura, gracias a  lo cual su uso es seguro y se conoce tanto su riesgo previsible como sus efectos  colaterales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas dirigidas a  prevención de enfermedades infecciosas y el principio activo utilizado, de uso  frecuente en la población general, se resume en el <a href="#cua1">Cuadro 1</a>.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v116n3/art02cua1.gif" width="580" height="247"></a></font></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La población general acepta la  vacunación como un procedimiento para evitar la aparición de enfermedades.  Lamentablemente, en estos tiempos, en nuestro país, hemos visto aberraciones  publicitarias en las que se anuncia como un tratamiento médico la “Vacuna contra  la obesidad”, (www.trujillonet.com. ve/centroesteticovida.htm) para nada  relacionado con los recientes hallazgos de ingeniería genética, que visualizan  un futuro promisorio para esta enfermedad. Este anuncio, representa la antítesis  de la educación médica para la población y es un punto necesario de reflexión,  pues nos señala, una vez más, la necesidad de que el médico asuma su rol docente  y evite fraudes a poblaciones vulnerables. Sólo la educación en salud, permitirá  que la población en sus conocimientos más elementales, pueda ejercer conductas  propias de medicina preventiva básica y automedicación, sin aberraciones ni  fraudes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Muchas de las enfermedades  prevenibles por vacunas han signado el pensamiento médico más allá del logro de  la inmunización misma. Un ejemplo, comparable con la llegada del hombre a la  luna, es la implementación y perfeccionamiento de la atención a la epidemia de  poliomelitis, la cual se inició en 1916, en Estados Unidos, y progresivamente,  se convirtió en una pandemia que se extendió más allá de los años 50 y significó  un sufrimiento para toda la población. Entre sus víctimas estuvo quien, en años  siguientes, fuera presidente de esa nación, Franklin Delano Roosvelt, quien  contrajo la enfermedad en 1921 y, al llegar a la primera magistratura,  contribuyó con la implementación de la fisioterapia de apoyo para gran cantidad  de enfermos en el asentamiento “Warm Spring”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los avances más importantes  fueron la vacuna del médico estadounidense Jonas Salk (1955) —paso definitivo  para la erradicación de la poliomelitis— y el pulmón de acero, gracias al cual  se trataba la insuficiencia respiratoria asociada a la enfermedad, que era la  primera causa de muerte. Las experiencias escandinava y británica en respiración  asistida constituyeron la base para la implementación en masa de la ventilación  mecánica, a través del legendario “pulmón de acero” (2). Es de hacer notar que  el esfuerzo del Dr. Salk, posteriormente mejorado por el Dr. Sabin, hizo posible  la progresiva limitación del polio en el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A todo esto se agregó el  esfuerzo mundial para la creación de la UNICEF y la OMS, organizaciones que  fundadas en escasos años previos, promovieron la distribución de las vacunas a  través del mundo, en pro de la salud mundial, particularmente en los niños.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La observación científica  demostró la necesidad de resolver otros problemas, entre ellos la inactivación  de las vacunas debida a cambios de temperatura durante su traslado, puesto que,  por ejemplo, en países asiáticos los resultados de la vacunación no se  comparaban con los obtenidos con la misma inmunización en Estados Unidos, debido  al traslado inadecuado del medicamento. Es así como se creó la cadena de frío,  que garantiza el mantenimiento de la eficiencia de las vacunas en lugares  distantes al sitio de su elaboración. El siguiente párrafo se resume: el  pensamiento científico del hombre fue catalizado (por la urgencia) y guiado (por  la necesidad) de resolver no sólo problemas científicos inherentes al  laboratorio, sino también cómo llevarlos al mundo real para solucionar  problemas. De esta forma se demuestra nuevamente, que las enfermedades  infecciosas fueron la urgencia que llevó a desarrollar soluciones científicas  ante retos que lesionaban el avance de la civilización, y la importancia de la  organización social con alcance mundial, en la solución de problemas de salud  mundiales en todo el planeta. El desarrollo del pensamiento científico dejado en  el camino es invaluable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, la vacunación no  es un proceso inmóvil e infalible en el tiempo. Para obtener una respuesta  eficaz de por vida, muchas vacunas requieren dosis sucesivas en determinados  lapsos de tiempo, por ejemplo, el toxoide tetánico y su refuerzo con la misma  fórmula farmacológica cada 10 años. Hay gérmenes con una estructura tan compleja  que requieren de una inmunización al año para obtener protección eficaz, tales  como, el virus influenza, cuyas mutaciones son tan frecuentes que una vacunación  aislada no garantiza protección por más de un año, a lo cual se agrega la  reciente aparición de las formas H5N1 y la presentación de varias formas  serológicas simultáneas y distintas en una misma zona. Algunos ejemplos son: en  2003, en Hong Kong, la coexistencia de los serotipos H9N2 y H5N1; la presencia  del serotipo H5N1 simultáneamente en Tailandia, Camboya, Indonesia, China y  Vietnam, y en 2004-2005, el H7N3 en Canadá y el H10N7 en Egipto (3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante la presencia potencial de  una pandemia mundial, desde hace años, se llevan a cabo los programas “Secuencia  del genoma de la Influenza” y el “WHO global influenza program”. El primero  tiene como objetivo dilucidar el enigma de las mutaciones del virus en el  tiempo, mientras que el segundo se encarga de la vigilancia estricta a nivel  mundial y acciones a tomar sobre la influenza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El objetivo final de la  vacunación es obtener una respuesta inmunológica específica y protectora a un  germen en particular. De tal forma, que el sistema inmunológico es expuesto  artificialmente a antígenos, produciendo una respuesta cónsona y eficaz, similar  a la que hubiese adquirido de haber sufrido una infección; por tanto, en  ausencia de enfermedad el organismo adquiere memoria inmunológica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este concepto tan útil a la  humanidad, sigue siendo innovador, cuando pensamos en la modulación de la  respuesta inmune que, hoy en día, se logra con otras drogas, extendiendo las  fronteras de la importancia de la respuesta inmunológica en la curación o  control de enfermedades no infecciosas, tales como el cáncer y patologías  autoinmunes. Por tanto, la humanidad le debe a las vacunas, mucho más que el  control de las epidemias del pasado y el presente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La historia sigue retando a la  medicina, inclusive en aspectos inesperados como los ataques terroristas con  armas biológicas (Ántrax, 2001). Nuevamente, un hecho científico, con más de 100  años de experiencia demostrada (la vacunación), se convierte en un instrumento  para paliar el riesgo de muerte en masa. En la actualidad, la diferencia radica  en contar con todo un sistema que permite, en menos tiempo, lograr las metas de  control de enfermedad, aplicando también con otras medidas como la  quimioprofilaxis.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La historia de las vacunas no  termina y, aunque todavía continuamos administrando muchas vacunas sintetizadas  por métodos clásicos, la ingeniería genética señala el futuro de esta modalidad  terapéutica. A través de los logros de esta técnica, se podrán obtener vacunas  atenuadas por modificación genética, péptidos sintéticos, vacunas anti-idiotipo,  vacunas de pétidos recombinantes y , en un futuro, vacunas génicas, que  permitirán una mejor calidad de vida, lo que sólo será posible a través de una  gran inversión económica y responsabilidad política y social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacunación contra  enfermedades infecciosas prevenibles en el adulto</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El objetivo de esta revisión se  basa en ofrecer, de forma didáctica, información sobre utilidad e indicaciones  de las inmunizaciones para enfermedades infecciosas en el adulto. Han sido  múltiples los esfuerzos para introducir la vacunación en adultos en los últimos  años (4-6). Esta revisión se orienta a las inmunizaciones en enfermedades  infecciosas prevenibles en adolescentes, adultos sanos y en grupos especiales.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacunación en adultos sanos</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No existe duda respecto a la  necesidad de este instrumento preventivo, cuando se estima un total de 600 000  casos al año de infecciones respiratorias prevenibles por vacunas en adultos  entre 19 y 64 años de edad (7).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Internacionalmente, se han  acordado esquemas de vacunación que orientan la práctica médica mundial, los  cuales ofrecemos a continuación, seguidos del análisis de cada vacuna en  particular.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas recomendadas en  este grupo son fundamentalmente: tétano – difteria, antineumocócica, influenza,  varicela y sarampión – rubéola. Dependiendo del riesgo, también se contempla la  administración de la vacuna contra la hepatitis A y la hepatitis B, herpes  zoster y VPH, esta última es de especial importancia en nuestros tiempos, pues  si se implementan planes adecuados de vacunación, puede significar el cambio de  la historia actual del cáncer de cuello uterino en los países del tercer mundo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacunación antitetánica,  antipertusis y antidiftérica</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La indicación de esta vacuna  está orientada a las personas con historia imprecisa de vacunación primaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se recomienda una dosis para  adultos entre 19 y 64 años de edad con la vacuna para adultos (Tdpa). Se insiste  en la forma farmacéutica para adultos, pues la pediátrica posee mayor número de  partículas inmunogénicas y no está autorizada su administración en adultos. Esta  vacuna está compuesta por 5 proteínas de Bordetella pertussis acelular combinado  con toxoide diftérico y tetánico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se deben administrar 3 dosis de  Tdpa, con una diferencia de 4 semanas entre las primeras dos dosis;  preferiblemente estas dos primeras dosis con la combinación Tdpa. La tercera  debe administrarse entre 6 y 12 meses luego de la segunda y puede ser con  toxoide tetánico solamente (precipitado de sales de aluminio). Puede  administrarse un refuerzo cada 10 años con Tdpa. Los efectos adversos son:  flogosis autolimitada y dolor en el sitio de inyección, eventualmente, en casos  de múltiples dosis, se presenta el fenómeno de Arthus; la fiebre es muy poco  frecuente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacuna MMR:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta vacuna está dirigida a  rubéola, parotiditis y sarampión. Ha permitido la disminución eficaz del  sarampión y, a pesar de que la rubéola congénita sigue siendo una enfermedad de  importancia en países del tercer mundo, actualmente se están tomando medidas,  impulsadas por la OPS, para disminuir las consecuencias de la misma. Los  componentes de la vacuna pueden ser obtenidos independientemente (Attenuvax para  sarampión, Mumpsvax para la parotiditis y Meruvax para la rubéola), la forma  trivalente es preferible para la vacunación de rutina del adulto. Las  individuales deben usarse en presencia de inmunidad específica para alguna de  las otras enfermedades contenidas en la trivalente o si alguno de los  componentes está contraindicado. La trivalente posee virus vivos atenuados de  sarampión y parotiditis, ambos cultivados en embrión de pollo, y el virus de la  rubéola proviene de células diploides obtenidas por cultivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Está indicada una dosis en  adultos que suele ser suficiente. Eventualmente, en situaciones de alto riesgo,  se justifica una segunda dosis, por lo menos 28 días después de la primera, para  asegurar la protección de los componentes rubéola o parotiditis. Se plantea que  los adultos, aun con historia de la enfermedad o evidencia paraclínica de  inmunidad, deben recibir por lo menos una dosis. Una segunda dosis es  recomendada en los adultos que recibieron la vacuna de los años 60 (virus  muertos), estudiantes adolescentes, trabajadores de salud y de instituciones  educativas, viajeros a zonas potencialmente riesgosas para adquirir la  enfermedad e, inclusive, adultos susceptibles con exposición reciente al  contagio. La ACIP recomienda la vacunación de todos los individuos nacidos luego  de 1957, sin historia de la enfermedad o evidencia paraclínica de anticuerpos o  historia de vacunación. En adultos en riesgo elevado como viajeros a zonas  endémicas, trabajadores de salud y estudiantes de segundo nivel, deben recibir 2  dosis. En caso de epidemia o brotes locales, los trabajadores de salud deben ser  vacunados en ausencia de historia de la enfermedad, vacunación o presencia de  anticuerpos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta vacuna es especialmente  importante por la prevención de la rubéola, las mujeres deben recibirla, en  ausencia de historia de la enfermedad o evidencia preclínica de respuesta  inmunitaria. El énfasis en esto radica en prevenir la enfermedad de la vacunada  y evitar la potencial aparición del síndrome de rubéola congénita. Inclusive,  las mujeres deben recibirla durante el puerperio, al ser egresadas del hospital.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las contraindicaciones se basan  en su condición de virus vivos atenuados, por ello las mujeres embarazadas no  deben recibirla, tampoco los pacientes con SIDA o inmunodeficiencia moderada o  severa. Los individuos con infección por VIH asintomática o sintomáticos sin  evidencia clara de inmunosupresión severa (CD4+&lt;200 células/mcL o &lt; 14 % del  total), deben recibir la vacuna si existe riesgo de sufrir la enfermedad.  Tampoco deben recibirla los pacientes alérgicos a la neomicina o al huevo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacuna contra la influenza:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es una vacunación 80 % efectiva  en su efecto final, pero en el anciano su eficacia alcanza sólo entre 30 % y 40  % de prevención. Es importante la vacunación anual que se adecúa a las cepas  circulantes. Todas contienen 2 tipos de influenza B. En Estados Unidos, hay dos  formas farmacéuticas: una inactivada de uso intramuscular y una intranasal de  virus vivos atenuados. No existen formas comerciales para la influenza aviar,  aunque se plantea que, en base a la presencia de proteínas N1 y N2, podría  poseer alguna acción biológica contra esta entidad clínica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Su recomendación es el uso  anual entre octubre y noviembre. Aquellos con mayor riesgo son: mujeres  embarazadas, adultos mayores de 65 años, asmáticos a cualquier edad, diabéticos  o portadores de enfermedades crónicas, cuidadores de niños menores de 6 meses o  en instituciones y trabajadores de salud. Estos últimos deben ser los primeros  vacunados. Se plantea que todos los adultos, en especial los mayores de 50 años  de edad, deben ser vacunados, aunque su riesgo es menor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La forma intranasal está  aprobada sólo para personas sanas y no embarazadas hasta los 49 años de edad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre los efectos adversos se  describen fiebre, mialgia y astenia. La forma inactivada ha sido  controversialmente relacionada con el síndrome de Guillain Barré. La forma  intranasal es bien tolerada y se ha relacionado con rinorrea, odinofagia y  exacerbación de asma. Luego de recibir la forma de virus vivos debe evitarse el  contacto con inmunosuprimidos por el riesgo teórico y potencial de transmitir el  virus en los 7 días siguientes. Todas estas vacunas son producidas en huevo, por  lo que debe evitarse su aplicación en individuos con alergia al huevo (8).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La protección conferida por  esta vacuna no es absoluta y se limita a un año, debido a las referidas  mutaciones anuales del genoma viral. Según el Departamento de Salud y servicios  humanos de Estados Unidos, en 2006, se calculó que el 15 % de la población  vacunada podría sufrir la enfermedad debido al fenómeno genético denominado  drift; sin embargo, en un metanálisis, Manzoli y col. demostraron que la  vacunación protege a niños y adolescentes, inclusive en una proporción mayor a  la estimada (9,10).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podríamos hablar infinitamente  de la influenza aviar. La historia de los grandes brotes de influenza humano han  tenido su origen en la forma aviar. Se ha documentado su evolución a los  mamíferos intermediarios (cerdo - caballo) y directamente al ser humano. Este  último paso se plantea como la vía de la última gran pandemia mundial que  acompañó al final de la primera guerra mundial. Esta pandemia afectó a 500  millones de personas a nivel mundial, con una mortalidad estimada en 20  millones, de los cuales 25 000 fueron venezolanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las experiencias con la  influenza, incluyendo la forma aviar, han planteado un gran reto a la salud  mundial, con éxito hasta el momento. Se han diagnosticado y controlado sólo dos  brotes aislados en humanos, los cuales han sucedido en Asia, que suele ser el  punto de partida de todas las ondas epidémicas de influenza sucedidas en la  historia. Si emergiera un brote de influenza aviar, serían prioritarias las  medidas preventivas en el momento de choque, mientras se desarrolla la vacuna  específica, cuya fabricación tomaría, al menos, 6 meses, tiempo suficiente para  que el sufrimiento mundial fuera de dimensiones catastróficas (11).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una de las formas de evitar la  posibilidad de que aumente la patogenicidad del virus potencial productor de una  epidemia, es la inmunización masiva con la vacuna de la influenza estacional. De  esta forma, se evitaría la coexistencia de los 2 virus en un individuo, con el  riesgo potencial de mutaciones “cruzadas” que aumenten la patogenicidad. Es  obvio que el costo de esta estrategia es elevado, difícil y necesita de  estructuras sanitarias por países, que garanticen una cobertura virtualmente  total.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La amenaza inminente de un  brote de influenza, predecible por los ciclos históricos, sumados a los  hallazgos recientes del seguimiento periódico de los virus circulantes y  atípicos, enfrenta dos posibilidades históricas: una nueva epidemia en un mundo  con áreas extremadamente vulnerables ya instaladas y otras por instalarse,  dependiendo de la responsabilidad, voluntad política y social de los gobiernos a  cargos; o el éxito de la ciencia en continuar evitando la aparición del nuevo  brote. Esperamos que la segunda opción se mantenga con éxito.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Vacuna antineumocócica</b>:  su objetivo es disminuir el riesgo de neumonía, bacteriemia, meningitis y,  secundariamente, reducir la morbimortalidad La vacuna PPV23, comprende proteínas  de 23 serotipos de S. pneumonie, en 25 &#956;g de polisacáridos purificados de  antígeno capsular. Esta composición posee un 85 %-90 % de las cepas que  usualmente infectan de forma invasiva al humano. Además posee reacción cruzada  con otros antígenos que confieren protección adicional en 8 % de enfermedades  invasivas por esta etiología.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Recientemente, la Food &amp; Drugs  Administration (FDA) de Estados Unidos aprobó una nueva: la vacuna conjugada con  7 serotipos de neumococo. Esta inmunización se recomienda en todo adulto mayor  de 65 años de edad, personas con enfermedades crónicas como diabetes mellitus,  enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad  hepática crónica, inmunodeficiencias, enfermedad neoplásica, esplenectomizados,  uso de inmunosupresosres o pacientes en casas de cuidados. Se recomienda una  segunda dosis, sólo 5 años luego de una esplenectomía, en inmunosuprimidos, o en  aquellos pacientes vacunados antes de los 65 años de edad. Entre los efectos  adversos se encuentran los signos de flogosis en el área de inyección; en un  estudio no se encontraron efectos colaterales luego de recibir 3 dosis (12).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Vacuna contra la hepatitis B</b>:  la medicina preventiva del adolescente es un objetivo principal del médico  internista, quien debe recibir al paciente con el regimen de vacunación propio  de la edad pediátrica cumplido a cabalidad, en cuyo caso, el internista debe  vigilar los refuerzos y las vacunaciones requeridas por riesgos especiales. Sin  embargo, existe una cantidad, no conocida, de adolescentes, que no ha cumplido  su esquema de vacunación en la infancia. Esta población debe ser identificada e  iniciarle los esquemas de vacunación según las pautas internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas deben monitorizarse  estrictamente, según se propuso en el <a href="#esq1">esquema 1</a>, manteniendo  los criterios de uso explicados anteriormente. Para esta edad, haremos énfasis  en algunas vacunas.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><a name="esq1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v116n3/art02esq1.gif" width="571" height="326"></a></font></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De forma ideal, el adolescente  debe recibir una dosis única en la vida, entre los 11 y 12 años de edad. De no  ser así, se le deberá administrar en la vida adulta.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La hepatitis B es una  enfermedad prevenible, que usualmente tiende a ser autolimitada en la infancia y  el riesgo de cronificarse sucede en la adultez. Su forma de transmisión puede  ser por: contacto sexual con múltiples parejas (también se considera como una  enfermedad de transmisión sexual), drogas intravenosas, prácticas homosexuales  en el hombre, contacto continuo con enfermos crónicos y trabajo en casas de  cuidado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La identificación del riesgo no  es eficaz, lo cual se demuestra por la estadística que indica que el 30.%- 40 %  de los portadores de la enfermedad crónica no presenta factores de riesgo. Los  predictores de cronificación de una infección por hepatitis B son: curso de la  enfermedad más largo de lo usual, presencia de enfermedad hepática crónica,  estado comórbido (abuso de alcohol e infección por VIH, por ejemplo).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En presencia de hepatitis B,  debe sugerirse la prevención de otras formas de lesión, tales como, la ingesta  de alcohol e infección viral por hepatitis A, aunque no existe evidencia  demostrada de la eficacia de estas medidas (13).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las formas disponibles de  vacuna contra la hepatitis B contienen antígeno de superficie (HBsAg) obtenido  en células levaduriforme. Una parte del virus de la hepatitis B, que codifica  este gen, es clonado en la citada levadura y la vacuna es producida a partir de  estos cultivos, obteniendo una HBsAg recombinante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el mercado, existen dos  formas farmacéuticas que contienen diferentes concentraciones de elementos  inmunogénicos (1 mL de Engerix-B contiene 20 &#956;g de HBsAg y Recombivax HB  contiene 10 &#956;g of HBsAg). Se dispone también de una forma combinada de vacuna  contra hepatits A y B Twinrix para mayores de 16 años en riesgo (14).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se recomienda inmunización con  hepatitis B para adultos o adolescentes con riesgos médicos, ocupacionales o con  conductas de riesgo. Las situaciones médicas incluyen la hemodiálisis o  tratamiento con factores de coagulación, los riesgos ocupacionales incluyen al  personal de salud y salvamento, cuidadores y todo aquel potencialmente expuesto  a fluidos corporales o sangre. En cuanto a conductas riesgosas se mencionan la  farmacodependencia, sobre todo intravenosa, la promiscuidad, homosexualidad  masculina y presencia de enfermedades de transmisión sexual. También deben  considerarse las parejas de los pacientes recientemente diagnosticados y  viajeros a zona con riesgo (15).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La vacunación debe constar de 3  dosis, aplicando la segunda dosis luego de un mes de haber administrado la  primera y la tercera, 6 meses después de la segunda. Existe un esquema  alternativo, aprobado para la forma comercial Engerix B, que consta de 4 dosis,  las cuales se administran al mes, a los 2 meses y al año de la primera dosis. La  suspensión de alguna dosis no significa que deba reiniciarse y puede ser  completada con la administración de una tercera vacuna. La protección es para  toda la vida al cumplir el esquema completo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El efecto adverso más frecuente  es el dolor en el sitio de la infección; la fiebre se observa en menos del 10 %  de los vacunados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>La vacuna contra la  hepatitis A</b>: es una vacuna rutinaria en la edad pediátrica. En ausencia de  su cumplimiento, debe administrarse en la adolescencia. Las formas disponibles  son virus completos y en combinación con hepatitis B, esta última recombinante.  Está indicada en situaciones similares a hepatitis B, además de enfermedad  hepática crónica, incluyendo hepatitis B o C. También deben recibirla los  viajeros a Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Sur Corea o el Oeste  Europeo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La vacunación eficaz se logra  con dos dosis, separadas por 6 meses, pues una dosis brinda cobertura parcial.  Si se utiliza la combinación hepatitis A y B,</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Vacuna antimeningocóccica</b>:  debemos señalar que el segundo pico en frecuencia de enfermedades  meningocóccicas sucede en la adolescencia o en el adulto joven. El 3 % sucede en  colegiales especialmente aquellos que se encuentran en sistema de internado. Los  serotipos de Neisseria meningitidis que, con mayor frecuencia, producen  enfermedades en humanos son: A, B, C, Y y W-135. Las vacunas disponibles son  activas contra A, C Y y W-135. También está disponible una forma comercial  conjugada al toxoide diftérico. Ambas formas son efectivas y confieren inmunidad  de por vida en el 90.% de los inmunizados (16).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta vacuna está especialmente  indicada en asplenia funcional, personal de laboratorio en riesgo,  inmunosuprimidos y con deficiencia de la parte terminal de la cascada del  complemento. Se administra en dosis única de cualquiera de las dos formas  comerciales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Vacuna contra el virus del  papiloma humano (VPH)</b>: uno de los problemas más serios en oncología,  particularmente en el tercer mundo, es la alta morbimortalidad por cáncer de  cuello uterino. Según estimaciones de la OMS, el cáncer de cuello uterino es  responsable de 288 000 muertes femeninas en el mundo por año. Constituye la  primera causa de muerte en mujeres, en especial, en países donde rigen los bajos  recursos y pobre planificación en salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En mujeres que inician la vida  sexual activa, la frecuencia acumulada de la enfermedad a los 16 meses es de 40  %. Aunque la mayoría de estas infecciones pueden autolimitarse, un porcentaje  importante puede evolucionar en el tiempo a cáncer de cuello uterino (17). Otra  señal indirecta de la importancia de esta infección, es que existe evidencia de  que el 50 % de mujeres con vida sexual activa ha tenido una infección por algún  serotipo de esta enfermedad (18).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre las formas infectantes de  este virus existen, por lo menos, 30 serotipos descritos; de ellos, el 16 y el  18 producen cerca del 70 % de las transformaciones malignas o de sus formas  precursoras. Los serotipos 6 y 11 producen el 90 % del papiloma genital.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En junio de 2006, la FDA aprobó  una vacuna contra el VPH para el uso en mujeres entre 9 y 29 años y el Control  Diseases Center (CDC) de Estados Unidos recomienda la inmunización de rutina en  niñas entre los 11 y los 12 años de edad; puede administrarse en niñas de 9 años  o más, a decisión del médico tratante. Actualmente, se realizan estudios sobre  la efectividad de la vacuna en hombres entre 16 y 26 años y en mujeres entre 24  y 45 años (19).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta vacuna se obtiene por  técnica recombinante. Se prepara a partir de partículas similares al virus (VLPs)  obtenidas de la proteína mayor de la cápside (L1) de los virus VPH 6, 11,16 y  18. La proteína de la cápside es producida por fermentación en Saccharomyces  cerevisiae y autoensamblada en las partículas similares a virus.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta vacuna es denominada  cuatrivalente, pues es activa contra los serotipos 6, 11, 16 y 18, responsables  de la gran mayoría de lesiones de mal pronóstico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La vacuna ha demostrado una  excelente eficiencia en diversos estudios realizados. Se señala gran eficacia en  seguimientos de 17 y 48 meses, 2 y 3 años. Se considera 100 % efectiva en la  administración preventiva (20-23).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Particularmente importante es  la investigación de Houtsky y col., quienes aplicaron la vacuna sin excluir  infección previa por el virus y, en un seguimiento de 3 años, obtuvieron como  resultado, evidencia de infección viral en 4 mujeres contra 36 que recibían  placebo, equivalente a un 90 % de reducción de la frecuencia de la enfermedad,  lo que señala eficacia en prevención y en tratamiento (24). No obstante, esta  vacunación debe ser seguida cuidadosamente en el tiempo, para evaluar su  eficacia en uso masivo; también debe procurarse su uso en toda la población en  riesgo en nuestro país, lo que debe ser una exigencia para las autoridades  sanitarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La administración ideal de la  vacuna es antes del inicio de la vida sexual activa; sin embargo, no es una  limitante, por lo que debe ser administrada en quienes hayan iniciado vida  sexual. El ACIP recomienda la vacunación en mujeres entre 11 y 26 años de edad,  la cual debe realizarse durante las evaluaciones de rutina del adolescente por  parte de su médico, quien debe suministrar una evaluación periódica y consejo  médico a la paciente. Nunca debe administrarse durante el embarazo. La  administración debe ser intramuscular, en el deltoides, en 3 dosis de 0,5 mL; la  segunda dosis debe ser luego de dos meses de haber suministrado la primera,  mientras que para la tercera se debe esperar 6 meses luego de la segunda dosis.  Los efectos colaterales son locales, fiebre entre 1 y 15 días posvacunación en  un 10 % de los casos (25).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En un país saludable, una mujer  embarazada debe haber cumplido su esquema de vacunación respectivo, tanto de la  infancia como del adolescente. En caso de no haber sido así, o necesitar un  refuerzo, el ACIP propone las siguientes pautas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cuanto al uso de la vacuna  combinada de tétanos y difteria (Td) y de la vacuna combinada de tétanos,  difteria y tos ferina celular (Tdpa) en adolescentes y en embarazadas que no la  han recibido (desde los 11 a los 64 años de edad) (26,27) el CDC recomienda en  la paciente que ha sido eficazmente vacunada, según tres escenarios: 1) menor de  30 años de edad, y ha recibido su esquema de vacunación completa y, por lo  menos, un refuerzo de Td en la adolescencia; 2) mayor de 30 años, cumplió su  esquema de vacunación pediátrico y recibió, por lo menos, dos refuerzos de Td; y  3) si existe la evidencia de niveles protectores de anticuerpos (&gt;0,1 IU/mL por  ELIS). En estos casos, no estaría indicada la vacuna.</font></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v116n3/art02cua2.gif" width="578" height="178"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la gestación debe utilizarse  Td si la protección contra el tétano y la difteria son requeridas. Si se  considera necesario, por existencia de riesgo de infección por Bordetella  pertussis, se puede utilizar Tdpa y se sugiere el 2° o 3° trimestre de embarazo.  Si son administradas de esta forma, el paso de anticuerpos transplacentarios  protegen al producto en su vida temprana, pero también dejarían al niño con  interferencia en la respuesta inmunológica al administrar DTaP, con una  protección menor contra Bordetella pertussis. Se considera que, en la  adolescencia, el riesgo de infección por B pertussis aumenta, por lo que estas  consideraciones son importantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si se requiere protección para  tétano y se recibió una dosis, por lo menos en los 5 años previos a la situación  en evaluación, puede administrarse Td en sustitución de Tdpa. Es necesario  señalar que si no ha recibido ninguna vacunación debe indicarse una serie de 3  dosis. Dos dosis de Td durante el embarazo para asegurar protección maternofetal  contra el tétano; estas dosis, deben estar separadas por 4 semanas y la  siguiente Tdap 6 meses posterior a la segunda dosis. El tratante decidirá si se  sustituye Tdpa por Td durante el embarazo. Existen modalidades terapéuticas  diferentes a las vacunas útiles en caso de niños con riesgo (contacto con niños  menores de 12 años), esto se basa en la profilaxis antibiótica temprana (28).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">En el puerperio</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si la paciente no la ha  recibido nunca, debe indicarse en este período, inclusive si está lactando. Debe  recibirla en el puerperio inmediato, antes del egreso hospitalario; en caso de  no ser posible, debe indicarse a la brevedad, de forma ambulatoria, en el primer  control puerperal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si han pasado 2 años de la  última dosis de Td, puede administrarse Tdpa en búsqueda de protección para  Bordetella pertussis y ésta sustituiría la próxima vacuna a ser administrada en  los próximos 10 años de Td. Puede ser administrada con otras vacunas si fuera  necesario. También debe administrarse, si han pasado más de 10 años de la última  dosis.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el control prenatal debe  evaluarse la inmunidad previa a varicela (29). Si la evidencia es negativa, debe  administrarse la primera dosis en el puerperio inmediato o a la brevedad  posible, la segunda dosis entre las 4 u 8 semanas siguientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En toda mujer mayor de 13 años,  la vacuna está indicada si: tiene contacto con personas en riesgo para  enfermedad severa (proveedor de salud, contacto con inmunodeprimidos) y ausencia  de evidencia de inmunidad. El ACIP recomienda que toda población mayor de 13  años, sin evidencia de inmunidad, debe recibir dos dosis de vacuna contra la  varicela con un intervalo entre dosis de 4 a 8 semanas, lo que debe realizarse  en consultas de cuidados generales. En época de epidemia de varicela, la segunda  dosis puede administrarse desde los 3 meses de la primera dosis (para individuos  entre 12 meses y 12 años) y 4 semanas para mayores de 12 años.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La rubéola es una enfermedad  autolimitada, en la mayoría de los casos, pero si se contrae y sufre durante el  embarazo, produce consecuencias severísimas en el feto, pudiendo casuar aborto,  microcefalia, retardo del crecimiento intrauterino y el síndrome de rubéola  congénita (SRC), que consiste en acusia (sensorial uni o bilateral),  malformación congénita cardíaca (persistencia del conducto arterioso,  miocarditis, defecto septal interventricular, estenosis de la arteria pulmonar),  microcefalia, trastornos visuales (catarata congénita, lesión corneal  transitoria, microftalmia, glaucoma, hipolasia del iris, retinitis pigmentaria)  y alteraciones del sistema nervioso central (microcefalia, meningoencefalitis,).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">También se describe neumonitis  y linfadenitis en el recién nacido; más tardíamente trastornos del  comportamiento y del lenguaje. Inclusive, existen descripciones de seguimiento a  largo plazo, por más de 60 años, que documentan la relación de esta enfermedad  con diabetes tipo 2 en 22 % (prevalencia local es del 13 %) y, a su vez, estos  pacientes presentaban 19 % de trastornos tiroideos, 73 % menopausia precoz y 13  % de osteoporosis, El costo familiar, social e institucional es enorme, al  compararlo con la vacunación a tiempo (30,31).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La forma ideal de prevenir el  SRC u otras complicaciones es la inmunización precoz. Esta vacuna se sintetiza a  partir de la cepa viral RA27/3, aislada de un feto muerto, y crece en células  dipolides humanas. La vacuna estimula una respuesta inmune eficaz con un 90 % de  corroboración serológica de la inmunización, inclusive luego de 21 años de su  aplicación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El efecto colateral más  frecuente lo constituyen los síntomas articulares (artritis o artralgias) que  han sido reportados hasta en un 40 % de los casos. Es importante señalar que, la  erradicación de esta enfermedad amerita una cobertura de 90 % de vacunación, de  allí la importancia de la planificación sanitaria. Como ya señalamos, en nuestro  país se aspira realizar una vacunación masiva en el segundo semestre de 2007,  según información de la página web del MSDS.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aunque no se han demostrado  lesiones fetales por vacunaciones durante el embarazo, no se recomienda su  utilización en este período. Se recomienda la administración de la vacuna triple  viral antes del embarazo (algunos autores señalan 3 meses) y en el puerperio  inmediato. Su aplicación ideal es la forma preventiva durante la infancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debe recordarse que el ACIP  señala la necesidad de estudiar la inmunidad de toda embarazada para hepatitis B  y rubéola, y garantizar conductas seguras. Por otro lado, ninguna vacuna es  contraindicación para la lactancia materna.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Inmunizaciones en el adulto  mayor</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El paciente geriátrico es de  especial importancia para el internista. Suelen estar polimedicados y ser  portadores de enfermedades crónicas invalidantes, que comprometen el sistema  inmune; además de la ya conocida disminución de la respuesta inmune celular que  acompaña el envejecimiento. Son especialmente importantes la inmunización anual  contra la influenza, la vacunación antineumocócica en dosis única luego de  cumplir 65 años de edad. Es clave la inmunización contra el tétano y la  difteria, cuya administración se debe realizar cada 10 años. Existe evidencia de  que la mayor frecuencia de tétano suele observarse en estas edades (32-34).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Vacuna contra el herpes</b>:  recientemente se aprobó esta vacuna. Existe suficiente evidencia de que el  adulto mayor sufre con más severidad los síntomas de herpes zoster. Es por ello  que se estudia una posibilidad de evitar esta circunstancia y fue aprobada la  vacuna para adultos mayores de 60 años de edad. El estudio de Oxman y col.,  evaluó la eficacia de la vacuna en adultos mayores que hubiesen sufrido varicela  en su vida, y demostró que la frecuencia en los vacunados después de un  seguimiento de 3 años disminuyó en general en un 61 %, la neuralgia posherpética  en un 66 % y la incidencia del herpes zoster disminuyó en un 50 %. La frecuencia  obtenida de herpes zoster fue del 50 %. Se obtuvieron mayores beneficios en el  grupo de 60 – 69 años, pero al aumentar la edad, este beneficio disminuyó,  probablemente relacionado con la disminución de la respuesta asociada a la  inmunidad celular (35).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Vacuna para viajeros</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es claro que la epidemiología  de algunas enfermedades varía según la geografía, es por ello que la vacunación  para viajeros no es estándar y debe ser aplicada individualmente. Cada vacuna  debe ser interpretada según se ha señalado en la descripción previa. El CDC ha  considerado tres grupos: vacunación rutinaria, vacunación selectiva y vacunación  obligatoria (36).</font></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v116n3/art02cua3.gif" width="427" height="359"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Grupos especiales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la práctica clínica existen  enfermedades que comprometen el sistema inmunológico del paciente. En estos  casos, la inmunización tiene especial interés para poder protegerlo contra  ciertas infecciones que se pueden prevenir a través de este método. Sin embargo,  como el sistema inmunológico está debilitado, en algunos casos, hay que usar más  dosis para poder obtener el efecto deseado. El grado de inmunocompromiso de cada  paciente debe ser determinado por su médico (37-40).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas derivadas de  gérmenes muertos o inactivos no representan un peligro para los pacientes  inmunocomprometidos y deben ser administradas como se hace habitualmente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En Estados Unidos, el ACIP  divide a los pacientes inmunosuprimidos en tres categorías:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Grupo A</b>:  inmunosuprimidos no infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).  En este grupo se incluyen pacientes con leucemias, linfomas y otras enfermedades  malignas; pacientes en tratamiento con drogas alquilantes, antimetabolitos o  radioterapia y pacientes en tratamiento con esteroides a dosis altas (&gt; 20 mg/día  por más de 2 semanas).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Grupo B</b>: pacientes  infectados por el VIH.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Grupo C</b>: pacientes con  inmunosupresiones limitadas, en los cuales se incluyen aquellos con asplenia  anatómica o funcional (linfomas, mieloma&nbsp; múltiple).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">RECOMENDACIONES GENERALES  PARA PACIENTES GRUPO A (41-43)</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen pocos estudios  disponibles sobre los cuales basar un consenso firme, por lo cual la mayoría de  las recomendaciones descansan sobre bases teóricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Investigar si ha recibido su  esquema de vacunación regular. El paciente no vacunado deberá recibir las  inmunizaciones necesarias, por lo menos, dos semanas antes del inicio de la  quimioterapia (QT) o radioterapia (RT). De no ser posible, debido a la  emergencia del tratamiento para la enfermedad de base, las inmunizaciones deben  realizarse, al menos, 3 meses después del último curso del tratamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se deben administrar todas las  vacunas que hagan falta, a pesar de la posibilidad de que disminuya su eficacia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas de virus vivos  están contraindicadas, ya que existe el riesgo de infección post-vaccinal. Los  pacientes con leucemia en remisión, que no hayan recibido QT en los últimos 3  meses, no se consideran severamente inmunosuprimidos para recibir vacunas a  virus vivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La vacuna antipoliomielítica  oral está contraindicada en las personas que conviven con el paciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Trasplante de médula ósea (MO)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los niños se debe iniciar la  vacunación tan pronto como se tome la decisión, o preferiblemente cuando se  inicia la enfermedad antes del primer ciclo de QT. De no ser posible debe  esperarse un año después de realizado el trasplante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los receptores del mismo deben  recibir el esquema oficial de vacunación más aquellas inmunizaciones que se  recomiendan para pacientes con enfermedades crónicas como anti-influenza y  antineumocóccica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sistema inmunológico humoral  se recupera primero (aproximadamente en dos años), y el celular requiere de más  tiempo. Por tanto, en este grupo de pacientes están contraindicadas las vacunas  de virus vivos atenuados hasta dos años después de realizado el trasplante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los pacientes con trasplantes  de MO son más susceptibles de padecer de infecciones por bacterias encapsuladas  como S. pneumoniae, N. meningitidis y H. influenzae b (44).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RECOMENDACIONES GENERALES  PARA PACIENTES DEL GRUPO B: INFECTADOS CON EL VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA  (VIH)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los pacientes infectados por el  VIH presentan un defecto en la inmunidad celular. La inmunidad humoral también  se encuentra afectada. Se postula que la activación de los linfocitos T CD4, en  respuesta al estímulo antigénico, pudiera favorecer la replicación viral.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los pacientes VIH positivos  sintomáticos tienen una respuesta inmunológica a las vacunas sub-óptima. La  respuesta a los antígenos, tanto vivos como muertos, disminuye a medida que  progresa la enfermedad. Por tanto, se recomienda que la inmunización sea más  efectiva en pacientes con niveles de T CD4 mayores de 200/mm3, y aún más en  aquellas personas que reciben tratamiento antirretroviral de alta eficacia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las vacunas hechas con  microorganismos vivos (BCG, polio oral, fiebre tifoides, varicela y fiebre  amarilla) están contraindicadas en pacientes con enfermedad no controlada  (45,46).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RECOMENDACIONES GENERALES  PARA PACIENTES DEL GRUPO C</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Algunas enfermedades, como la  insuficiencia renal, la diabetes, la cirrosis hepática o los pacientes  asplénicos, pueden aumentar el riesgo de presentar ciertas enfermedades  infecciosas. Para esta población se recomiendan vacunas bacterianas  polisacáridas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los pacientes esplenectomizados  requieren de vacunas adicionales sobre todo Haemophilus influenzae tipo b (Hib),  neumococo y meningococo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Generalmente, la respuesta  inmunológica de estos pacientes ante los antígenos de las vacunas no es tan  buena como la de las personas inmunocompetentes y suelen requerir dosis mayores  o refuerzos más frecuentes para lograr el efecto deseado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estos pacientes no se  consideran inmunosuprimidos para los propósitos de la vacunación y deben recibir  las inmunizaciones, tanto inactivas como atenuadas, según los esquemas  habituales (47,48).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En resumen, las indicaciones  para grupos especiales los podemos resumir en el <a href="#esq2">esquema 2.</a></font></p>     <p align="center"><a name="esq2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v116n3/art02esq2.gif" width="574" height="514"></a></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En síntesis, podemos concluir que la vacunación del adulto  debe ser considerada como una necesidad por todas las especialidades médicas.  Por tal motivo, debería ser objeto de actualización continua y de implementación  en la consulta médica periódica. Las indicaciones deben ser bien conocidas y el  paciente y su entorno debe ser educado en cuanto a la necesidad preventiva de su  administración.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Riveros L. Andrés Bello y la  Universidad de Chile. Anales de la Universidad de Chile, VI serie, 15 diciembre  2003, tomada de http://www2.anales.uchile. cl/CDA/an_ completa/0,1281,SCID%253D6806%25  26ISID%253D377%2526ACT%253D0%2526PRT% 253D6799,00.html</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765056&pid=S0367-4762200800030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Backman M. A breath of life.  Psicological reaction to the “iron lung”.charperter 6 in The post polio  experience. 2006. Publicaciones Univers 46 – 52. http://books.google.co.ve/books.  Accesado en 20 de febrero 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765057&pid=S0367-4762200800030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Fauci A. Pandemic Influenza Threat  and Preparedness. Emerging Infectious Diseases 2006;12(1):73-77.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765058&pid=S0367-4762200800030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Poland GA, Shefer AM,  McCauley M, Webster PS, Whitley-Williams PN. Standards for adult immunization  practices. Am J Prev Med. 2003;25(2):144-150.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765059&pid=S0367-4762200800030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Recommended Adult  Immunization Schedule — United States, October 2005–September 2006 MMWR 2005. 54  ;40: Q1- Q3</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765060&pid=S0367-4762200800030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Harper SA, Fukuda K, Uyeki  TM, Cox NJ, Bridges CB; Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP),  Centers for Disease Control and Prevention (CDC).Prevention and control of  influenza. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP).  MMWR Recomm Rep. 2004- 28;53(RR-6):1-40.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765061&pid=S0367-4762200800030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Provisional recommendations  for Tdap in adults. Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) –  October 2005. Available at www.cdc.gov/ nip. accesada en 15 enero 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765062&pid=S0367-4762200800030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Influenza vaccine 2005-2006.  Med Lett Drugs Ther 2005; 47:85.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765063&pid=S0367-4762200800030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Manzoli L, Schioppa F,  Boccia A, Villari P. The Efficacy of Influenza Vaccine for Healthy Children: A  Meta- Analysis Evaluating Potential Sources of Variation in Efficacy Estimates  Including Study Quality. Pediatr Infect Dis J. 2007. 26: 2: 97-106.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765064&pid=S0367-4762200800030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Layne S. Human Influenza  Surveillance: The Demand to Expand Emerging Infectious Diseases. 2006;12(4):562-  568.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765065&pid=S0367-4762200800030000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Luke C, Subbarao S.  Vaccines for Pandemic Influenza Emerging Infectious Diseases 2006. 12;1: 66 - 72</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765066&pid=S0367-4762200800030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Walker FJ, Singleton RJ,  Bulkow LR, Strikas RA, Butler JC, et al. Reactions after 3 or more doses of  pneumococcal polysaccharide vaccine in adults in Alaska. Clin Infect Dis 2005;  40:1730.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765067&pid=S0367-4762200800030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. The Guide to Clinical  Preventive Services 2006 Recommendations of the U.S. Preventive Services Task  Force, agency for Health Care research and Quality, Advance Excelence in Health,  Departament of Health &amp; human services USA. 2007, sección 2: pp: 90 – 91.  disponible en: http://www.ahrq.gov/ clinic/pocketgd07/pocketgd07.pdf.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765068&pid=S0367-4762200800030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Twinrix: A combination  hepatitis A and B vaccine. Med Lett Drugs Ther. 2001;43:67.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765069&pid=S0367-4762200800030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Provisional recommendations  for hepatitis B vaccination of adults. Advisory Committee on Immunization  Practices (ACIP) – October 2005. Available at www.cdc.gov/nip. Accessed January  17, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765070&pid=S0367-4762200800030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Bilukha OO, Rosenstein N.  Prevention and control of meningococcal disease. Recommendations of the Advisory  Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR May 27, 2005 / 54(RR07);1-21.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765071&pid=S0367-4762200800030000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Winer R, Lee S, Hughes J ,  Adam A, Kiviat N, Koutsky L. Genital Human Papillomavirus Infection: Incidence  and Risk Factors in a Cohort of Female University Students 2003. Am J Epidemiol.  157:218-226.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765072&pid=S0367-4762200800030000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Zighelboim I, Geevarghese  S, Mutch M. HPV Vaccines: The Second Hit to Cervical Cancer Post graduated  Obstetrics ginecol 2006. 26;12:1 – 7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765073&pid=S0367-4762200800030000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19. News and Views, HPV Vaccine  fights cervical cancer CA Cance J Clin. 2006;58(5):249-250.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765074&pid=S0367-4762200800030000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Mao M, Koutsky L, Ault K,  Wheeler C, Brown D, Wiley D, et al. Efficacy of Human Papillomavirus-16 Vaccine  to Prevent Cervical Intraepithelial Neoplasia. A Randomized Controlled Trial.  Obstetrics &amp; Gynecology. 2006;107;(1):18-27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765075&pid=S0367-4762200800030000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Villa LL, Costa RL, Petta  CA, Andrade RP, Ault KA, Giuliano AR, et al. Prophylactic quadrivalent human  papillomavirus (types 6, 11, 16, and 18) L1 viruslike particle vaccine in young  women: A randomised double-blind placebo-controlled multicentre phase II  efficacy trial. Lancet Oncol. 2005;6(5):271-278.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765076&pid=S0367-4762200800030000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Harper DM, Franco EL,  Wheeler C, Ferris DG, Jenkins D, Schuind A, Et al. Efficacy of a bivalent L1  virus-like particle vaccine in prevention of infection with human papillomavirus  types 16 and 18 in young women: A randomised controlled trial 2004. Lancet.  364;9447:1731-1732.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765077&pid=S0367-4762200800030000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23. Villa LL, Costa RL, Petta  CA, Andrade RP, Paavonen J, Iversen OE, et al. High sustained efficacy of a  prophylactic quadrivalent human papillomavirus types 6/11/16/18 L1 virus-like  particle vaccine through 5 years of follow-up. 2006. 95;11:1459-1466.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765078&pid=S0367-4762200800030000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24. Koutsky L, Ault K, Wheeler  C, Brown C, Barr E, Alvarez F. A Controlled Trial of a Human Papillomavirus  Type 16 Vaccine N Eng J Med 2002;347(21):1645-1651.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765079&pid=S0367-4762200800030000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25. Human papilloma vaccine.  The Medical Letter . 2006. 48;1241/1242:65-66.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765080&pid=S0367-4762200800030000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26. Prevention of Tetanus,  Diphtheria and Pertussis among Pregnant Women: Provisional ACIP Recommendations  for the Use of Tdap Vaccine Date of ACIP vote: June 30, 2006, Date of posting of  provisional recommendations: August 1, 2006. Tentative date of publication of  recommendations in CDC Morbidity and Mortality Weekly Report: pending.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765081&pid=S0367-4762200800030000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27. Kretsinger K, Broder, K,  Cortese, M, Joyce P, Ortega-Sanchez I, Preventing Tetanus, Diphtheria, and  Pertussis Among Adults: Use of Tetanus Toxoid, Reduced Diphtheria Toxoid and  Acellular Pertussis Vaccine. 2006;55(RR17);1-33.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765082&pid=S0367-4762200800030000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28. Broder B, Cortese M,  Iskander J, Kretsinger K, Slade A. Preventing Tetanus, Diphtheria, and Pertussis  Among Adolescents: Use of Tetanus Toxoid, Reduced Diphtheria Toxoid and  Acellular Pertussis Vaccines Recommendations of the Advisory Committee on  Immunization Practices (ACIP). MMWR 2006. 55(RR03);1-34.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765083&pid=S0367-4762200800030000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29. Prevention of Varicella:  Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) MMWR  1996;45(RR11):1-25.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765084&pid=S0367-4762200800030000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">30. Zapata L. Prevención y  eliminación del síndrome de rubéola congénita. Rev Obstet Ginecol Venez. 2006;66  (3);157:187-190.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765085&pid=S0367-4762200800030000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">31. Banatvala J, Brown D.  Rubella. Lancet. 2004;363:1127- 1137.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765086&pid=S0367-4762200800030000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 32. Moraes E, Pedroso E. Tetanus in Brazil:  A disease of the elderly? Revista da Sociedade Brasileira de Medicina Tropical.  2000;33(3):271-275.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765087&pid=S0367-4762200800030000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">33. Pedalino, B., Cotter, B., Ciofi degli Atti,  M., Mandolini, D., Parroccini, S., Salmaso, S. Epidemiology of  tetanus in Italy in years 1971-2000. eurosurvillance. 2002;7(7-8):103-120.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765088&pid=S0367-4762200800030000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">34. Bluestein D. Preventive  services: Screening Health maintenance examinations include screening for  diabetes, heart disease, cancer, osteoporosis, hearing and vision loss  Geriatrics 2005;60(2):34-39.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765089&pid=S0367-4762200800030000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">35. Oxman MN, Levin MJ, Johnson  GR, Schmader KE, Straus SE, Gelb LD, et al. A vaccine to prevent herpes zoster  and postherpetic neuralgia in older adults. N Engl J Med.  2005;352(22):2271-2284.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765090&pid=S0367-4762200800030000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">36. OMS Vaccine-preventable  diseases, vaccines and vaccination in charperter 6 in Internacional travel and  health 2005. OMS publicationa 87 – 131 accesed in www.who.int/ith/en/, 16 de  Febrero 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765091&pid=S0367-4762200800030000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">37. Centers for Disease Control  and Prevention. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization  Practices (ACIP): Use of Vaccines and Immune Globulins in Persons with Altered  Immunocompetence. MMWR 1993;42(RR-4):1-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765092&pid=S0367-4762200800030000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">38. Centers for Disease Control  and Prevention. Recommended Immunization Schedules for Persons Aged 0–18 Years —United  States, 2007. MMWR 2007; 55:1-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765093&pid=S0367-4762200800030000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">39. Centers for Disease Control  and Prevention. Recommended Adult Immunization Schedule—United States, October  2006-September 2007. MMWR 2006; 55:Q1-Q4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765094&pid=S0367-4762200800030000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">40. Avery RK. Immunizations in  adults immunocompromised patients: Which to use and which to avoid. Cleve Clin J  Med. 2001;68:337- 348.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765095&pid=S0367-4762200800030000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">41. Bilukha OO, Rosenstein N,  National Center for Infectious Diseases, Centers for Disease Control and  Prevention (CDC). Prevention and control of meningococcal disease.  Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR  Recomm Rep. 2005;54(RR- 7):1-21.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765096&pid=S0367-4762200800030000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">42. Advisory Committee on  Immunization Practices. Preventing pneumococcal disease among infants and young  children. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP).  MMWR Recomm Rep. 2000;49(RR-9):1-35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765097&pid=S0367-4762200800030000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">43. Whitney CG, Schaffner S,  Buttler JC. Rethinking Recommendations for use of Pneumococcal Vaccines in  Adults. Clin Infect Dis 2001;33:662-675.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765098&pid=S0367-4762200800030000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">44. Centers for Disease Control  and Prevention. Guidelines for preventing opportunistic infections among  hematopoietic stem cell transplant recipients: Recommendations of CDC, the  Infectious Disease Society of America, and The American Society of Blood and  Marrow Transplantation. MMWR 2000;49 (RR-10):1-125.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765099&pid=S0367-4762200800030000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">45. American Academy of  Pediatrics. Committee on Infectious Diseases and Committee on Pediatric AIDS.  Measles immunization in HIV-infected children. Pediatrics 1999;103:1057-1060.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765100&pid=S0367-4762200800030000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">46. Spach DH. Immunizations for  HIV-infected Adults: Indications, Timing, and Response. Top HIV Med.  2006;14:154-158. Acceseada en 28 de Febrero 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765101&pid=S0367-4762200800030000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">47. The Advisory Committee on  Immunization Practices (HCIP). ACIP Web site. Available at:http://www.cdc. gov/nip/acip.  Accessed February 3, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765102&pid=S0367-4762200800030000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">48. Centers for Disease Control  and Prevention.National Immunization Program Web site.Available at http://  www.cdc.gov/nip/. Accesada el 3 febrero de 2007</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2765103&pid=S0367-4762200800030000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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