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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Tratamiento de la cefalea crónica. Énfasis en la cefalea  cervicogénica y el empleo de la toxina botulínica*</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dr. Rafael Muci-Mendoza**</b></p>     <p ALIGN="justify">* XVI Congreso Venezolano de Ciencias Médicas “Dr. Guillermo  Mujica Sevilla”. Valencia 8 al 12 de abril de 2008. Simposium: Conducta ante del  dolor crónico, miércoles 9 de abril de 2008.</p>     <p ALIGN="justify">** Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina de  Venezuela, Sillón 4.</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="justify">INTRODUCCIÓN</p> </b>     <p ALIGN="justify">Feinstein y col. (1954) (1) hallaron que estimulando los  tejidos blandos en la mitad de una línea entre la protuberancia occipital  externa y el arco posterior del atlas (C1), producía dolor referido a la frente.  Posteriormente, en 1961 Kerr (2) demostró que la estimulación eléctrica de las  terminaciones de la primera raíz cervical (C1) produce dolor referido a la  órbita, región frontal y el vértex craneal, y concluyó que existe una conexión  funcional entre las raíces cervicales superiores (C1, C2 y C3) y el tracto  trigémino-cervical (TTC). Siendo que el trigémino y específicamente su rama  oftálmica y no las primeras raíces cervicales, inerva la frente y la región  periocular, es posible que la irritación de articulaciones o tendones de la  columna cervical superior vía aferentes al TTC produzca dolor en las referidas  áreas. Lo antedicho sugiere una conexión entre estructuras cervicales y áreas  diferentes a las correspondientes a las dermatomas de las raíces cervicales  superiores. Si no fuera para establecer un contacto funcional, ¿Por qué el  núcleo somático del trigémino desciende hasta</p>     <p ALIGN="justify">el nivel de la tercera metámera cervical? El dolor de las  cefaleas vasculares es entonces mediado por dependientes de los sistemas  sensitivos del trigémino y las primeras raíces cervicales (<a href="#fig1">Figura  1</a>). Fibras sensitivas se encuentran en las arterias cerebrales, meníngeas,  senos durales y arterias intracraneales, y su estimulación eléctrica en humanos,  produce un dolor similar en localización e intensidad a los que sufren cefaleas.  Tal dolor es transmitido siguiendo las tres divisiones del trigémino, pero la  rama oftálmica a través del nervio del tentorio es el responsable de la mayor  parte de la transmisión (Lambert y col. 1991) (3).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v117n1/art02fig1.gif" width="422" height="466"></a></p> </font><font FACE="Times-Roman" SIZE="1"></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     
<p ALIGN="justify">La migraña crónica, también conocida como migraña  transformada, cefalea crónica diaria o cefalea tipo tensional crónica, es un  nuevo ítem diagnóstico introducido por la Sociedad Internacional de Cefaleas en  1988 (4). El paciente típico se queja de un agravamiento gradual de sus dolores  en un período de meses o años. Aunque los síntomas asociados, llámense  fotofobia, fonofobia y náuseas son menos severos, la cefalea se va haciendo cada  vez más resistente al tratamiento, de allí que el paciente abuse de la  medicación analgésica, sea antiinflamatorios no esteroideos, barbitúricos,  opiodes, triptanos o derivados de ergotamina. La cefalea de tipo tensional es  más común que la migraña, pudiendo ser difusa o bilateral y con frecuencia  compromete la región occipital y el cuello.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>Toxina botulínica y su empleo</b></p>     <p ALIGN="justify">La historia de la toxina botulínica se remonta a 1973 cuando  Alan Scott y col. (5) la emplearon en modelos animales experimentales. Su uso  clínico se inició a partir de 1989 para casos de estrabismo, blefaroespasmo  idiopático y diversos desórdenes en los que se produce hiperactividad muscular  esquelética (6,7). La toxina botulínica es producida por el Clostridium  botulinum y constituye una de las neurotoxinas más potentes conocidas. Existen  ocho serotipos identificados con pesos moleculares idénticos aunque con  propiedades antigénicas diferentes. La toxina botulínica tipo A (TB-A) es la más  potente y fue la primera en comercializarse con fines terapéuticos. Su mecanismo  de acción se basa en la inhibición temporal de la liberación de acetilcolina en  la terminación nerviosa, bloqueando de esta manera la neurotrasmisión en la  placa mioneural con la consiguiente parálisis muscular (desnervación química).  Por su capacidad para generar un bloqueo casi selectivo de músculos  hiperactivos, poco después se empleó en neurología con excelentes resultados,  especialmente en los síndromes distónicos. Por ello, en años recientes, la  toxina botulínica (Botox®) se ha agregado al armamentárium terapéutico médico y  ha revolucionado el tratamiento de muchos desórdenes neurológicos crónicos,  mejorando significativamente la discapacidad y la calidad de vida de enfermos  con afecciones como las distonías focales, el espasmo hemifacial, el  blefaroespasmo y la espasticidad. Todas ellas comparten la hiperactividad  muscular involuntaria crónica, y se destacan por su pobre respuesta y  tolerabilidad a los tratamientos farmacológicos empleados (6,7).</p>     <p ALIGN="justify">El descubrimiento de la toxina botulínica (Botox®) en el  tratamiento de cefaleas crónicas fue un afortunado accidente. Siendo que los  cirujanos plásticos emplean la droga para hacer desaparecer las arrugas en la  cara, sus pacientes migrañosos les comentaron que sus cefaleas habían  desaparecido o se habían atenuado. Como variados tipos de cefalea comparten el  denominador común de la tensión muscular pericraneal, se ha demostrando  disminución del dolor en migraña, cefalea crónica diaria (más de 15 días de  cefalea por mes), cefaleas tensionales y posteriores a síndrome de latigazo  cervical. La eliminación de la tensión pericraneal puede reducir las mialgias  asociadas y contrarrestar influencias que pueden desencadenar cefaleas  secundarias (6,7).</p>     <p ALIGN="justify">La eficacia de la toxina botulínica se debe a la vía de  administración local y a la alta afinidad por las terminaciones colinérgicas. De  otro lado, la reversibilidad de sus efectos es debida a que se forman gemaciones  colaterales a partir de los axones cuyas terminales sinápticas se han inhibido  por TB-A. Se establecen así, neosinapsis funcionantes con la consiguiente  recuperación de la función motora y del desorden neurológico asociado a  hiperactividad muscular involuntaria. Este proceso dura por lo menos tres meses  coincidiendo con el tiempo promedio de acción clínica de TB-A. De esta forma la  cefalea tensional crónica puede aliviarse mediante infiltraciones de toxina en  los músculos pericraneales (<a href="#fig2">Figura 2</a>). Se infiltran 5-10 U  de Botox® en 10-17 puntos en los músculos frontales, ciliares y temporales. El  Botox® aún no ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de la migraña.</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v117n1/art02fig2.gif" width="516" height="267"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Debido a la falta de uniformidad en la calidad de los  estudios y a las diferencias metodológicas de los protocolos de tratamiento, no  hay datos conclusivos sobre la eficacia de la NTBo en la cefalea tensional. La  contribución de la relajación muscular al efecto antinociceptivo en la cefalea  tensional es objeto de discusión. Se ha argumentado que la contracción de los  músculos craneofaciales o los procesos de sensibilización central tras la  recepción continua de información nociceptiva desde los músculos craneofaciales  contribuyen a la patogénesis de la cefalea tensional y explica los efectos  terapéuticos observados con la NTBo (8). Otros argumentos sostienen que no hay  suficientes pruebas de que la hiperactividad muscular desempeñe un papel en la  etiología de la cefalea tensional ni en los efectos de la NTBo sobre ésta (9).</p>     <p ALIGN="justify">Se ha propuesto que las cefaleas de tipo tensional están  relacionadas con la sensibilización central a nivel del asta posterior de la  médula espinal o del núcleo trigeminal debido a la prolongada estimulación  nociceptiva aferente desde los tejidos miofasciales pericraneales. La llegada de  información aferente nociceptiva anormalmente alta a estas estructuras podría  dar lugar a una sensibilización supraespinal (10). El primer estudio prospectivo  del efecto de la NTBo en la migraña, aleatorio, diseñado doble ciego y  controlado con placebo, mostró según la evaluación del consumo de medicación  antimigrañosa y la presencia de síntomas relacionados con los episodios, que la  toxina redujo significativamente la frecuencia y la gravedad de las crisis (Silberstein  y col., 2000) (11). En otros estudios de diseño doble ciego, controlado con  placebo, la NTBo redujo la intensidad pero no la frecuencia ni la duración de  los ataques de migraña (12,13).</p>     <p ALIGN="justify">Adicionalmente, a eficacia de la NTBo en la migraña podría  explicarse por su efecto relajante muscular: En un reciente estudio se demostró  una asociación entre la migraña y síntomas musculoesqueléticos como dolor de  cuello, dolor lumbar y dolor de los músculos de las piernas (14). A esta  hipótesis la respalda la observación de que la resección quirúrgica de los  músculos corrugadores de las cejas (corrugator supercilii) puede mejorar o  eliminar la migraña (15). Los investigadores propusieron que las ramas  terminales del nervio trigémino son estimuladas por la contracción de estos  músculos y los músculos temporales, y que esta irritación causa la inflamación y  la liberación de neuropéptidos, como la sustancia P, el CGRP y la neurocinina A.  La supresión del “bombardeo” sobre estas ramas nerviosas trigeminales mediante  la extirpación quirúrgica de dichos músculos, o por efecto de su relajación  “química” con la NTBo, podría por consiguiente, contribuir a la mejoría o a la  eliminación de la migraña (15).</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Feinstein B, Langton JBK, Jameson RM, Schiller F.  Experiments on referred pain from deep somatic tissues. J Bone and Joint Surgery.  1954;36A:981-997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768742&pid=S0367-4762200900010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Kerr FWL. Structural relation of the trigeminal spinal  tract to upper cervical roots and the solitary nucleus in the cat. Exp Neurol.  1961;4:134-148.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768743&pid=S0367-4762200900010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Lambert GA, Zagami AS, Bogduk N, Lance JW. Cervical spinal  cord neurons receiving sensory input from the cranial vasculature. Cephalalgia.  1991;11:75-85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768744&pid=S0367-4762200900010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">4. Headache Classification Committee of the International  Headache Society. Cephalalgia. 1988;(Suppl.7):1-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768745&pid=S0367-4762200900010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Scott AB. Botulinum toxin injection of eye muscles to  correct strabismus. Trans Am Ophthalmol Soc. 1981;79:734-770.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768746&pid=S0367-4762200900010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Biondi LE. Use of botulinum toxins for chronic headaches:  A focused review. Clin J Pain. 2002;18(Suppl):169-176.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768747&pid=S0367-4762200900010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Biondi DM. Cervicogenic Headache: A review of diagnostic  and treatment strategies. J Amer Osteopat Ass. 2005;105:16-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768748&pid=S0367-4762200900010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">8. Martelletti P, van Suijlekom H. Cervicogenic headache:  Practical approaches to therapy. CNS Drugs. 2004;18(12):793-805.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768749&pid=S0367-4762200900010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">9. Wheeler AH. Botulinum toxin A, adjunctive therapy for  refractory headaches associated with pericranial muscle tension. Headache.  1998;38:468-471.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768750&pid=S0367-4762200900010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">10. Schmitt WJ, Slowey E, Fravi N, Weber S, Burgunder JM.  Effect of botulinum toxin A injections in the treatment of chronic tension-type  headache: A double-blind, placebo-controlled trial. Headache. 2001;41:658-664.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768751&pid=S0367-4762200900010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">11. Rollnik JD, Tanneberger O, Schubert M, Schneider U,  Dengler R. Treatment of tension-type headache with botulinum toxin type A: A  double-blind, placebocontrolled study. Headache. 2000;40:300-305.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768752&pid=S0367-4762200900010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">12. Silberstein S, Mathew N, Saper J, Jenkins S, for the  Botox® Migraine Clinical Research Group. Botulinum toxin type A as a migraine  preventive treatment. Headache. 2000;40:445-450.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768753&pid=S0367-4762200900010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">13. Brin M, Swope D, O’Brien C, Abbasi C, Pogoda J. Botox for  migraine: Double-blind, placebo-controlled, region-specific evaluation (abstract). Cephalalgia. 2000;20:421-422.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768754&pid=S0367-4762200900010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">14. Hagen K, Einarsen C, Zwart JA, Svebak S, Bovim G. The co-occurrence  of headache and musculoskeletal symptoms amongst 51,050 adults in Norway. Eur J  Neurol. 2002;9:527-533.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768755&pid=S0367-4762200900010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">15. Guyuron B, Tucker T, Davis J. Surgical treatment of  migraine headaches. Plast Reconstr Surg. 2002;109:2183-2189.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2768756&pid=S0367-4762200900010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="center"><b>Borrador Conclusiones y Recomendaciones de la XVIII Reunión  del Consejo Directivo de la ALANAM Ciudad de México, 18 y 19 de septiembre de  2008</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Conclusiones Latinoamérica está constituida por naciones en  diferentes etapas de desarrollo, con múltiples dificultades para implementar un  Servicio Único de Salud por sus características demográficas, sociales,  económicas, políticas y culturales.</p>     <p ALIGN="justify">Ya transcurrieron más de treinta años desde la reunión de  Alma Alta y de las primera acciones emprendidas por los Ministerios de Salud  para incrementar y respaldar la Atención primaria de Salud, mediante diversas  estrategias concebidas, planificadas y ejecutadas por las autoridades  principales de los gobiernos constitucionales.</p>     <p ALIGN="justify">Existe una rica experiencia sobre la aplicación de dichas  estrategias en población urbana y rural, perfeccionando las mismas a través de  reglamentaciones pertinentes y en beneficio progresivo de una mayor cantidad de  habitantes en todo el territorio de la región.</p>     <p ALIGN="justify">En la última década se ampliaron aún más la prestaciones  subsidiadas para un sector de población cada vez mayor, particularmente enfocada  hacia el niño menor de cinco años, los niños de alto riesgo y la mujer de edad  fértil, así como la embarazada hasta más allá de su puerperio.</p>     <p ALIGN="justify">Es de gran utilidad la programación de acciones destinadas a  asegurar una alimentación equilibrada y una apropiada nutrición, de preferencia  de producción local, para todos los sectores de la población, con miras a  erradicar lo antes posible la desnutrición, tanto en la madre como en el niño.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El tesoro general de la nación, en cada país, adquiere cada  vez más la responsabilidad de un adecuado financiamiento de la atención primaria  de salud, con la cooperación y coordinación de los municipios que reciben  recursos directos, según su organización, población, importancia y localización  geográfica.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Recomendaciones</b></p>     <p ALIGN="justify">Dentro de un respeto absoluto del contexto nacional, acorde  con políticas de salud locales, que estimulen la práctica adecuada de la  atención primaria en salud en la región, se deben emitir recomendaciones  expresas, actuales, coherentes con la situación sanitaria de los diferentes  países de la región, probablemente coincidentes con otras aplicadas en la  región, probablemente coincidentes con otras aplicadas en la región de las  Américas. Se anticipan las siguientes recomendaciones, que procuran reforzar  toda acción inherente a la atención primaria de la salud: Borrador Conclusiones  y Recomendaciones de la XVIII Reunión del Consejo Directivo de la ALANAM Ciudad  de México, 18 y 19 de septiembre de 2008</p>     <p ALIGN="justify">1. Implementar políticas que permitan salvar barreras  culturales, sociales, religiosas, epidemiológicas y geográficas para un enfoque  integral de la salud.</p>     <p ALIGN="justify">2. Priorizar la atención en salud y en orientación  nutricional a los grupos sociales secularmente postergados o poco atendidos por  barreras como son: poblaciones indígenas, campesinas y originarias, mujeres de  todo edad, menores de cinco años, adolescentes, adultos mayores con enfermedades  crónicas no transmisibles, personas discapacitadas, pacientes con VIH-SIDA.</p>     <p ALIGN="justify">3. Comprometer a los municipios y poblaciones menores para  que planifiquen el control de las enfermedades prevalentes, emergentes y  reemergentes en los diferentes pisos ecológicos de cada país.</p>     <p ALIGN="justify">4. Respaldar toda estrategia y acción que haga efectiva una  atención primaria en salud de amplia cobertura, sin discriminación alguna, con  la mayor extensión geográfica posible y la mayor coordinación indispensable  entre el gobierno central de cada país, a través del Ministerio de Salud o su  equivalente, con las poblaciones menores como responsables regionales de salud y  los municipios con una responsabilidad gradualmente creciente, en la asistencia  sanitaria a todos los sectores de la población.</p>     <p ALIGN="justify">5. Apoyar, en cada país, los esfuerzos del gobierno  constitucional en lo referente a acciones que erradiquen, en un plazo prudente,  la desnutrición en sus diferentes grados de severidad. Así como impulsar otras  estrategias para implementar políticas de alimentación, que equilibren la  nutrición y alcancen a todos los grupos etários.</p>     <p ALIGN="justify">6. Discutir, en foros con participación internacional,  regional, la experiencia lograda por los diferentes países de la región de las  Américas, para identificar acciones similares y eficaces que amplíen la atención  primaria en salud en todo el territorio nacional de cada país.</p>     <p ALIGN="justify">7. Proponer acciones conjuntas con las autoridades de salud e  instituciones médicas de los diversos países americanos, a favor de una atención  gratuita y responsable a sus habitantes con residencia en áreas urbanas y en  particular, en áreas periféricas o rurales.</p> </font>      ]]></body>
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