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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CARBON SIERRA, Amaury: Presbítero Félix Varela y Morales. Metafísica. Tomo II de las Instituciones de Filosofía Ecléctica editadas para el uso de la juventud estudiosa, ed. facsimilar y traducción castellana, Vitral, Pinar del Río (Cuba), 271 págs.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P ALIGN="center"><b><font color="000000" face="Verdana" size="3"> CARBON SIERRA, Amaury: <I>Presbítero Félix Varela y Morales. Metafísica. </I>Tomo  II de las <I>Instituciones de Filosofía Ecléctica editadas para el uso de  la juventud estudiosa, </I>ed. facsimilar y traducción castellana, Vitral,  Pinar del Río (Cuba), 271 págs.</font></b></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Una edición a cargo del Dr. Amaury Carbón Sierra. Nacido –según la presentación  de la <I>solapa</I> del libro- en Banes, en 1942. “Latinista, -continúa la <I>solapa</I>-<I>  </I>Profesor Titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de  la Habana. Doctor en Ciencias Filológicas. Miembro de la Sociedad Internacional  de Estudios Neolatinos y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  Ha publicado diversos artículos en libros y revistas en Cuba y en el extranjero”.  Más allá de esta fría información académica, podríamos añadir algo más  sobre el editor de la obra, en datos que descubrimos no ya en la <I>solapa</I>,  sino solapados y escondidos en la presentación de la edición; y datos que  nos revelan quizá mucho más de su acucioso espíritu investigativo.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En efecto, hace falta un espíritu investigativo algo más que acucioso para  persistir en la búsqueda de una obra que, aunque publicada en 1812, era  “sólo mencionada desde hace más de medio siglo”<SUP>1</SUP>, y que había pasado inadvertida  para otros investigadores, para quienes éste era un tomo “por desgracia  no localizado”<SUP>2</SUP>. Porque el Dr. Carbón Sierra vino a deshacer esta desgracia  y a poner en evidencia la inconsistencia investigativa de tantos que tuvieron  en sus manos, como él, el tomo primero, y no fueron capaces de abrirlo  para encontrar al final, donde correspondía, este tomo segundo “encuadernado  a continuación del tomo I”<SUP>3</SUP>. Y lo tuvieron ahí mismo, en el Departamento  de Libros Raros y Valiosos de la Biblioteca Nacional de La Habana, donde  se conserva.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Y hace falta un espíritu investigativo algo más que constante y paciente  para descifrar un original que, con el acoso del tiempo, resulta en muchas  de sus páginas de no muy fácil lectura. Según el editor, “para evitar un  deterioro mayor, se prefirió no maltratar el original” y reproducirlo como  estaba. Algo que, a fin de cuentas, habremos de agradecer quienes nos dedicamos  a este tipo de trabajo, por cuanto el lector podrá así apreciar lo laborioso  que la mayoría de las veces resulta. Pero el Dr. Carbón Sierra no se detuvo  en ello, y añadió una excelente traducción, para alivio de recelosos de  Ovidios y Cicerones. Tratándose de obra principal de uno de los principales  pensadores cubanos, la importancia de esta edición es por sí misma evidente,  igual que la importancia del trabajo del Dr. Carbón Sierra. Esperemos que  los círculos intelectuales cubanos sepan apreciar su esfuerzo y resultado.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Como decimos, esta <I>Metaphysica</I> es el segundo volumen de las <I>Instituciones  Philosophiae Eclecticae ad usum studiosae iuventutis editae</I>, y publicadas,  sin indicación de autor, en 1812, en la imprenta habanera de Antonio Gil.  El primer volumen lo constituía la <I>Logica</I><SUP>4</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Hasta 1771 no tiene lugar la reforma de las Universidades en España, con  la implantación de las Cátedras de Astronomía, Matemática, Física Experimental  y Química. Sólo en 1787 el Consejo de Castilla ordena al Claustro de Salamanca  el empleo de las <I>Institutiones Philosophicae, </I>del francés y profesor en  Roma, François Jacquier<SUP>5</SUP>. Muy difícilmente las colonias podrían haber disfrutado  de unas directrices formativas no implantadas en la metrópoli. Como sea,  la primera cátedra norteamericana de Teología no se abrió sino hasta 1791,  mucho más tarde que en las colonias iberoamericanas, en donde se dispersaron  más de veinte institutos universitarios<SUP>6</SUP>. Pero, además de esto, llegado  el momento, también se supo en las colonias dar el paso hacia el pensamiento  moderno. Y no precisamente más tarde que en la metrópoli. Desde México,  con los <I>Elementos de Filosofía Moderna </I>del Oratoriano Díaz de Gamarra,  publicados en 1774, hasta Argentina, donde en la Universidad de Córdoba,  y a partir de 1780, se desempeña el Franciscano Fray José Elías del Carmen  con sus <I>Conclusiones ex universa Philosophia</I><SUP>7</SUP><I>.</I> Pasando por los Alzate y  otros más en México; José Antonio Liendo Goicoechea, en Guatemala; José  Agustín Caballero, en Cuba; Sánchez Valverde en Santo Domingo; Baltasar  Marrero, en Venezuela; Caballero y Góngora, en Bogotá; José Eugenio Llano  Zapata, en Perú; Juan Baltasar Maciel, en Buenos Aires... Y, de nuevo en  Cuba, aunque años más tarde, Félix Varela. Sin embargo, uno no entiende  cómo una Antología del pensamiento latinoamericano pueda obviar el referirse  a Varela. La de Monal, por ejemplo, a pesar de reconocer que en ella “algunos  de los nombres que aparecen son casi desconocidos fuera de las fronteras  de sus propios países”, y con todo y estar editada en Cuba y deberse a  autoría cubana, no le dedica ni una sola línea; ni siquiera para dejar  constancia de su nombre<SUP>8</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Años más tarde, sí, pero enlazando con la lista de otros reformadores de  la Filosofía. Porque, coincidencialmente, Varela nace &nbsp;en La Habana, cuando  Baltasar Marrero, el catedrático innovador de Caracas, tomaba posesión  de su Cátedra, en 1788. Enlazaba con la lista y se hacía él mismo un innovador.  El quien inicia en el Seminario de San Carlos la reflexión sobre la ciencia;  él quien pretende dirigir esa ciencia para influir en la sociedad; él de  quien, nada menos que por boca de José de la Luz Caballero, se dijo que  “mientras se piense en la Isla de Cuba, se pensará en quien nos enseñó  primero en pensar”<SUP>9</SUP>; él, el primero que en Cuba abandonó el latín como  lengua académica, para utilizar en su Cátedra el castellano. ¿No era justo  que Carbón Sierra continuara su estela y nos facilitara la traducción de  la <I>Metafísica </I>vareliana?</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La <I>Metafísica </I>de Varela es, más bien, breve. O, quizá mejor, muy breve.  Estrictamente hablando, son sólo escasas diez páginas, en la letra no precisamente  menuda de la edición. Ello pueda darnos idea ya del enfoque “modernista”  que le imprime su autor. No era raro esto en la época. Ya en 1758, la <I>Metafísica  </I>del caraqueño Antonio José Suárez de Urbina ocupa también sólo folio y  medio del manuscrito. Las 109 páginas restantes de Varela las ocupan la  Parte II o Psicología, dedicada al estudio de la mente humana, al de la  relación de ésta con el cuerpo y al de las afecciones anímicas; y la Parte  III, que se ocupa de la Teología Natural o Teodicea. En todas ellas, como  acota el Estudio Introductoria de José Rodríguez Alegre, “en diálogo con  los pensadores más importantes de Europa, el maestro de San Carlos va desbrozando  camino y asentando una reflexión que se caracteriza por su libertad de  juicio, su apego al análisis de la realidad, sin dejarse agarrar por las  marañas de las teorías y las discusiones bizantinas entre escuelas”<SUP>10</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Angel Muñoz García</B></FONT></P>     <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Universidad del Zulia Maracaibo, Venezuela</B></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1 P. 19.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2 AGRAMONTE, R.: <I>José Agustín Caballero y los orígenes de la conciencia cubana,  </I>Ucar y García, La Habana, 1952, p. 169.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 3 P. 19. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 4 Puede verse en TORRES-CUEVA, E., IBARRA, J. y GARCÍA, M. (eds.), <I>Felix  Varela. Obras</I>, Tomo I, Ed. Cultura Popular, La Habana, 1977. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5 (1711-1788). El título completo de la obra es <I>Institutiones Philosophicae  ad studia theologica potissimum accommodata, </I>editada en 1757, y reeditada  en Alcalá 1785 y 1794, y en Madrid 1814. Los dos primeros tomos, dedicados  a Lógica y Ontología, son aún netamente escolásticos; pero los otros dos  están dedicados libremente a Aritmética, Algebra, Geometría, Física, Astronomía,  Geografía y Filosofía Moral. De gran popularidad en España, en donde ya  antes de 1790 tuvo tres ediciones, fue recomendada en 1791 en la Universidad  de Sto. Tomás de Quito, y en 1802 en la argentina de Córdoba. Cfr. Leal,  I.,<I> </I>“Andrés Bello y la Universidad de Caracas”<I>, en Bello y Caracas. Primer  Congreso del Bicentenario, </I>Caracas, 1979, p. 174.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 6 Parra Leon, C.: La <I>Instrucción en Caracas (1567-1725), </I>Caracas 1930, pp.  58 y 64.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 7 Cfr. Furlong, G.: <I>Nacimiento y desarrollo de la Filosofía en el Río de  la Plata</I>, 1536-1810, Buenos Aires, 1952, p. 265.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 8 Monal, I.: <I>Las ideas en América Latina</I>, Casa de las Américas, La Habana,  1985.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 9 RODRIGUEZ, J.: <I>Vida del Presbítero Félix Varela, </I>Arellano, La Habana, 1944,  p. 255.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 10  P. 11-12. Terminando este comentario nos enteramos del fallecimiento del  Dr. Carbón Sierra. Sirvan estas lineas como homenaje de nuestra Revista,  y como nota de condolencia a su familia.</FONT></P>       ]]></body>

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