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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Variación en la composición de la costra microbiótica según la exposición (solana-umbría), en suelos del sector sur de la quebrada Los Barrancos, Valle de Quibor, estado Lara]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose was to compare the composition of the micro-biotic crust morphological groups according to exposure to sunshine and shade conditions in a semiarid environment. This is plotted on the two longitudinal transects surface and a quadrat square (25 x 25 cm) is used every ten meters in order to register the composition of the cover and scab and the exposure condition. Discontinuous growth is evident: registering 67.2% coverage, in the Solana area, consists of lichen, and in shady area extending 100% of the soil surface, containing 42.6% of lichen, 38.6% mixed and 18% bryophyte. We conclude that exposure to radiation conditions have an impact on the composition of the micro-biotic crusts, which is associated with the mechanisms of adaptation of each species.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Variación en la composición de la costra microbiótica según  la exposición (solana-umbría), en suelos del sector sur de la quebrada Los  Barrancos, Valle de Quibor, estado Lara</b></p>     <p ALIGN="center"><b>Variation in composition of the microbiotic crust according  to the exposure (sunshine - shaded), in soils of the southern sector of the  Barrancos river, Quibor valley, Lara state</b></p> </font>  <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Franklin Núñez Ravelo, Valentina Toledo Bruzual</b></p>     <p ALIGN="justify">Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto  Pedagógico de Caracas. Caracas, Venezuela. <a href="mailto:franklingeove@hotmail.com">franklingeove@hotmail.com</a>, <a href="mailto:toledo.valentina@gmail.com">toledo.valentina@gmail.com</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify">El propósito fue comparar la composición de la costra  microbiotica por grupos morfológicos según la exposición a condiciones de solana  y umbría en un ambiente semiárido. Para ello se trazaron dos transectas  longitudinales sobre la superficie del suelo y sobre estas se empleó cada diez  metros una cuadrata cuadrada (25 x 25 cm) con la finalidad de registrar la  cobertura y composición de la costra, así como la condición de exposición. Se  evidencia un crecimiento discontinuo: registrándose un 67.2% de cobertura en la  zona de solana constituida por liquen, y en la zona de umbría esta se extiende  en el 100% de la superficie del suelo, constituida por 42.6% de liquen, 38.6%  mixta y 18% de briofita. Se concluye que la exposición a las condiciones de  radiación tiene incidencia en la composición de las costras microbióticas, lo  cual está asociado a los mecanismos de adaptación de cada especie. </p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: Costras microbióticas; exposición;  composición</p>     <p ALIGN="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p ALIGN="justify">The purpose was to compare the composition of the micro-biotic  crust morphological groups according to exposure to sunshine and shade  conditions in a semiarid environment. This is plotted on the two longitudinal  transects surface and a quadrat square (25 x 25 cm) is used every ten meters in  order to register the composition of the cover and scab and the exposure  condition. Discontinuous growth is evident: registering 67.2% coverage, in the  Solana area, consists of lichen, and in shady area extending 100% of the soil  surface, containing 42.6% of lichen, 38.6% mixed and 18% bryophyte. We conclude  that exposure to radiation conditions have an impact on the composition of the  micro-biotic crusts, which is associated with the mechanisms of adaptation of  each species.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: microbiotic crusts; exposure; composition</p>     <p ALIGN="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">En las zonas áridas y semiáridas los suelos se encuentran por  lo general altamente degradados, con problemas de erodabilidad y de fertilidad,  originado, no sólo por la escasa cobertura vegetal - asociada desde luego a la  condición esporádica de las lluvias – sino además, por su ya antigua y continua  sobreexplotación por parte de los humanos, con fines agrícolas y pecuarios. En  Venezuela, más del 98% de la superficie del suelo, presenta al menos un tipo de  limitación agrícola, asociado en algunos casos a procesos de degradación.</p>     <p ALIGN="justify">En tal sentido, las áreas con mayor extensión de suelos  sometidos a procesos de desertificación se localizan justamente en las  denominadas regiones áridas y semiáridas de los estados Lara y Falcón, al  noroeste del país, generando impactos significativos en la vida de los  habitantes locales y en la capacidad productiva de los recursos naturales  (Ministerio de Ambiente y de los Recursos Naturales, 2000).</p>     <p ALIGN="justify">En el caso particular del estado Lara, existen grandes zonas  áridas y semiáridas sujetas a severos procesos de degradación del suelo,  incluyendo la erosión, la degradación estructural, la contaminación salina y la  contaminación química, así como el agotamiento y la contaminación del suelo  superficial y de los recursos hídricos subterráneos, además del agotamiento,  degradación y modificación de la composición de la vegetación (PNUD citado en  Quiñónez y Dal Pozzo, 2008.) Según reportan Shainberg y Rodríguez (1993), en los  suelos del referido estado, la estructura es inestable y la existencia de un  sello superficial, son el mecanismo más determinante de los bajos rendimientos  de los cultivos.</p>     <p ALIGN="justify">Vale la pena destacar que el sello superficial, al que se  refieren los autores mencionados, está constituido generalmente por una costra  inorgánica, que reduce la tasa de infiltración, pero cuando en ese sello  superficial predominan las arcillas floculadas<sup>1</sup> , se genera una estructura más  permeable, que permite una mayor tasa de infiltración, alcanzando el frente de  agua mayor profundidad (Ramírez, Rodríguez y Shainberg, 1999).</p>     <p ALIGN="justify">Entre las medidas factibles propuestas para minimizar la  degradación de los suelos, se encuentra la utilización de técnicas de cobertura  y de incorporación de materia orgánica, así como el uso reciente de  acondicionadores, con el fin de estabilizar la estructura y mejorar la porosidad  y la infiltración del agua en el suelo (Lentz, Shainberg, Sojka y Carter, 1992).  Esta cobertura debe plantearse, entre otros criterios, a partir de la  disponibilidad de organismos que se adaptan a las condiciones físico –  geográficas del área de estudio.</p>     <p ALIGN="justify">En tal sentido, Toledo y Urbina (2006) estudiaron una  cobertura biológica que crece de forma natural sobre el suelo en un sector en la  depresión del valle de Quíbor, la cual se distingue de la reportada por Ramírez  et. al. (ob. cit) por su carácter orgánico, ya que está constituida por  microorganismos y macroorganismos fotosintéticos (cianobacterias, musgos –  briofitas- y líquenes).</p>     <p ALIGN="justify">Investigadores como Johansen, Eldridge y Green (citados en  Hawkes, 2003) sostienen que para las regiones áridas, existen evidencias que  advierten de la influencia de los referidos parches orgánicos, denominados  costra biológica, no sólo en la fertilidad, sino además en la estabilidad de los suelos. En relación con esto  último, Ibáñez (2007), afirma que en los ecosistemas naturales, las costras  biológicas son extremadamente útiles, ya que contribuyen con la protección del  suelo, de la degradación física asociada a la erosión.</p>     <p ALIGN="justify">De allí que la presente investigación tuvo como propósito,  comparar la composición por grupos morfológicos de la costra microbiótica, que  crece de manera natural sobre la superficie del suelo en el sector sur de la  quebrada Los Barrancos, en el Valle de Quibor, del estado Lara; así como la  superficie cubierta por esta, de acuerdo a la exposición (solana – umbría) a fin  de identificar patrones de crecimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>Descripción del medio físico objeto de estudio</b></p>     <p ALIGN="justify">La depresión del Valle de Quíbor, se encuentra localizada en  la Parroquia Juan Bautista Rodríguez del Municipio Jiménez del estado Lara,  aproximadamente entre los 09º 54´ - 09º 55´ de latitud Norte y 69º 33´- 69º 37´  de longitud Oeste, a una altitud entre los 600 y los 800 m. s. n. m. y con una  superficie de 434 Km<sup>2</sup> .Se trata de una gran hoya tectónica que de  acuerdo con Strebin y Pérez (1982), ha sido colmatada por “sedimentos detítricos  cuaternarios, provenientes de la erosión de las sierras vecinas” que en la  actualidad está caracterizada por un paisaje de glacis, terrazas escalonadas,  que pasan gradualmente a una planicie aluvial hacia el fondo de las depresiones.  Las pendientes varían de 0 a 5 %.</p>     <p ALIGN="justify">El área de estudio se ubica en el sector Sur de la Depresión  de Quíbor, en la cuenca medio-alta de la Quebrada Los Barrancos. Ocupa un área  de aproximadamente 14 km2 enmarcados dentro de las coordenadas geográficas de  los 09º 52’ 53´´- 09º 55’53´´ N; y 69º 34’53” -69 º36’33” O. (<a href="#gra1">Gráfico  1</a>). En cuanto a las características de los suelos Comerma y Paredes (citados  en Casanova, 2005), afirman que los suelos de La Depresión de Quíbor presentan  limitaciones agrícolas por aridez, acompañados de otras limitantes como la  salinidad y la erosión.</p>     <p ALIGN="center"><a name="gra1"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v37n78//art10gra1.gif" width="507" height="334"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Para esto último, Gasperi (1975), realizó un mapa de 19.456  hectáreas erosionadas sobre un total de 26.800 hectáreas estudiadas en la  Depresión de Quíbor, especificando la superficie ocupada por diferentes tipos de  erosión: laminar 11.000 ha, surcos 2.635 ha y cóncavas 5.821 ha.</p>     <p ALIGN="justify">Por su parte, Elizalde, Viloria y Rosales (2007), señalan que  el balance geomorfológico de la zona, muestra que las pérdidas por erosión son  de intensidad mayor que las trasformaciones de los materiales que dan lugar al  desarrollo y evolución de los suelos, y ambos procesos son mucho mayores que las  ganancias de materiales.</p>     <p ALIGN="justify">Rodríguez y Guédez (1985), caracterizan el suelos de la  región como arcilloso fino, ilítico e isohipertérmico, calcáreo, con alta  actividad y dominio del Ca en el complejo de cambio, salino, bajo en materia  orgánica (MO). En cuanto a la mineralogía, Rodríguez (1982), identificó la  presencia de arcillas dispersivas (ilita y pirofilita) y expansivas (montmorillonita).</p>     <p ALIGN="justify">De acuerdo con Elizalde, Viloria y Rosales (ob. cit), y  atendiendo a los criterios de Soil Survery Staff de 1999, los suelos de la  región clasifican en el orden de los Aridisols Suelos minerales que poseen menos  de 90 días consecutivos húmedos y tienen bajo contenido de materia orgánica en  el epipedón. Asociados a las zonas más áridas; en el suborden de los Cambids  poseen horizontes con agregación de las partículas individuales en forma de  terrones (agregados), ausencia de estructura de rocas en más de la mitad de su  volumen y/o presencia de cantidades significativas de minerales meteorizables; y  en el gran grupo de los Haplocambids (con endopedón cámbico delgado).</p>     <p ALIGN="justify">Para el análisis de las condiciones climáticas del área de  estudio, se procedió a partir del análisis e interpretación de datos (promedio  mensual y montos anuales) de variables como temperatura máxima, mínima y media,  precipitación media, evaporación y humedad relativa, para el período comprendido  entre 1998 – 2008, con base en los datos aportados por el Instituto Nacional de  Investigaciones Agrícolas –INIA- (2009), para la estación agrometeorológica de  Quíbor, localizada a los 9º53´ N y 69º39´ O a 580 m. s. n. m.</p>     <p ALIGN="justify">La referida estación, es Tipo C1 (estación climatológica  principal) según los criterios de la Organización Mundial de Meteorología (OMM)  y fue instalada en Enero del año 1980. (INIA, ob. cit.).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Por la altitud de la estación, muy similar a la de Quíbor,  permiten ubicarla en el piso tropical, el cual según el criterio de Goldbrunner  (Citado en Foghin, 2002) abarcan franjas comprendida entre los 0 metros y los  600 metros con temperatura media a lo largo del registro anual, superarior a los  18ºC, aunada a una elevada insolación.</p>     <p ALIGN="justify">En efecto, el análisis de las condiciones térmicas para el  área de estudio, advierte que presenta una temperatura mínima media anual de  17.33 º C, la máxima media anual estimada es de 31.05 º C y la media anual es de  24.7 º C .</p>     <p ALIGN="justify">Lo anterior indica, que las fluctuaciones térmicas entre el  mes más cálido y el mes más frío son poco significativas, lo que se evidencia en  la amplitud térmica, siendo de 1.4º C para las temperaturas máximas, 2.8º C para  las mínimas y 1.9 º C para las medias, por lo que se puede señalar que presenta  un régimen isotérmico.</p>     <p ALIGN="justify">Esto se debe, fundamentalmente a que la zona en estudio se  encuentra en plena zona intertropical, mucho más próxima al Ecuador que al  Trópico de Cáncer lo que hace que la radiación solar incida de manera constante  durante todo el año, generando que en la mayor parte de la referida zona, las  temperaturas oscilen en una banda promedio durante todo el año.</p>     <p ALIGN="justify">De allí que Andressen (2007), afirme que la posición  latitudinal del territorio venezolano determina la cantidad de calor que se  recibe, que es más o menos constante a través del año, solo modulada por las  variaciones en la nubosidad y por la altitud en las regiones montañosas.</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto a las lluvias, de acuerdo con Foghin (2002),  incluyen a la región de Quíbor en el tipo pluviométrico barquisimetano, se  caracterizan por presentar montos medios anuales que pueden variar, según la  exposición local, desde menos de 400 hasta algo más de 500 mm.</p>     <p ALIGN="justify">Andressen (2007), sostiene que las depresiones del Estado  Lara, entre ellas Carora y Barquisimeto, en las cuales se incluye el valle de  Quíbor, se caracteriza por poseer un clima semiárido.</p>     <p ALIGN="justify">El monto anual de lluvias estimado para la Estación de Quíbor  es de 527.8 mm con un régimen de lluvia bimodal: un período lluvioso principal  en Mayo con un monto promedio registrado de 72,8 mm lo que representa el 13.7%  del total de las lluvias; y el otro entre Octubre y Noviembre, donde se  concentran poco más de 165 mm de las lluvias anuales, lo que constituye el  31.31% .</p>     <p ALIGN="justify">El máximo pluviométrico más importante para la estación se  registra entre en los meses de Octubre y Noviembre, y está provocado por la  intensificación del frente frío, el cual hace avanzar a masas de aire norteñas  sobre el mar Caribe, que se cargan de humedad hasta una latitud tan baja como  10° N, produciendo fuertes lluvias en la zona más norte del territorio nacional.  (Caldera, 2009).</p>     <p ALIGN="justify">Partiendo del criterio de lluviosidad establecido por Koppen,  se tiene que el área de estudio, presenta tres meses lluviosos, distribuidos de  manera discontinua y bimodal que acumulan el 45% del total de las lluvias, y 9  meses secos distribuidos en dos períodos que concentran 27.7 % y 27.1% de las  lluvias respectivamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">De acuerdo con Foghin (ob. cit.), esto se debe a que la zona  se encuentra expuesta a sotavento tanto de los vientos alisios como de los  vientos locales; esta situación mitiga notablemente los efectos de la ZCIT<sup>2</sup>  y la depresión aparece despejada de nubosidad durante buena parte del año.</p>     <p ALIGN="justify">En contraste con las precipitaciones y como es típico de las  zonas áridas y semiáridas, la evaporación durante todo el año es elevada, con un  comportamiento uniforme, los montos mensuales son superiores a los 140 mm,  alcanzando su máxima en Marzo con 194 mm, y una anual estimada de 2011.8 mm.</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto a la evaporación, supera durante todos los meses a  la precipitación, lo que genera un déficit hídrico estimado de 1484 mm anuales.  Según el criterio de clasificación de Köppen, se puede afirmar que la zona en  estudio, se ubica en el clima Bshi o semiárido isotérmico.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Costras microbióticas del suelo: definición y condiciones  para su existencia.</b></p>     <p ALIGN="justify">El debate sobre el término apropiado para referirse al  agregado de microorganismo, se ha venido dando desde la segunda mitad del siglo  XX.</p>     <p ALIGN="justify">En tal sentido, Williams (1994) señala que el término de  costras microbioticas del suelo (Belnap 1993) es sinónimo a la corteza del suelo  descrita como microfloras (Loope y Gifford 1972); criptogámica (Kleiner y Harper  1972; biológica (Danin 1978); organogénica (Evenari 1985); biocostras o  biogénicas (Thomas and Tsoar 1990); microfitica (Cameron 1978); biótica (McCune  1992a) y criptobiotica (Belnap 1993).</p>     <p ALIGN="justify">Estos términos hacen referencia al conjunto de  microorganismos que viven asociados conformando comunidades, que pueden  desarrollarse en las capas superficiales del suelo o bien sobre éste (Rivera,  Manuell y Godínez, 2004).</p>     <p ALIGN="justify">En efecto, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de  los Estados Unidos –USDA, por sus siglas en ingles- (1997), se trata de una  corteza formada por la organismos vivos y sus productos derivados, que generan  una capa superficial en el suelo adhiriendo sus partículas por materiales  orgánicos.</p>     <p ALIGN="justify">Términos más específicos dependen de los componentes más  elementales que constituyen la costra: costra algácea, costra de liquen, costra  de alga y liquen, costra de cianobacteria y alga, costra de cianobacteria y  líquen, costra de liquen-musgo. Recientemente las discusiones se han dado para  separar taxonómicamente las cianobacterias del reino de las algas. Dado esta  diferenciación, muchas de las costras algáceas examinadas en el pasado serían  identificadas correctamente como costras cianobácteriales. (Williams. Ob. cit.).</p>     <p ALIGN="justify">De lo anterior, se infiere las posibles causas de su  diferencial distribución espacial característica, siendo por lo general que en  las inmediaciones de estructuras verticales de mediano y gran tamaño (árboles o  arbustos) predominan los musgos y en los espacios sin vegetación arbórea los  líquenes (que se presentan como manchas amarillas, marrones y rosáceas) y las  cianobacterias (se muestran como una matriz negruzca), lo que propicia  respectivamente un aumento de la escorrentía y de la infiltración en estos  microambiente (Maestre, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El adhesivo que mantiene unidos a estos agregados al suelo,  lo constituyen los mismos organismos junto con polisacáridos pegajosos que  excretan mientras se mueven a través del suelo. Hawkes (2003). En efecto, la  estructura de fijación de los microorganismos, se entreteje en las capas  superficiales del suelo formando una especie de red que atrapa cuerpos orgánicos  y partículas minerales y permite la infiltración de agua, con lo que participan  en el ciclo hidrológico. (Rivera, Manuell y Godínez, ob. cit).</p>     <p ALIGN="justify">Las combinaciones de musgos, líquenes, algas (de  oro-marrones, verde), cianobacterias, hongos, diatomeas, bacterias y microfauna  asociadas con partículas del suelo, desarrollan una micro topografía áspera  distintivo de la superficie de éste. (Williams, Ob. cit).</p>     <p ALIGN="justify">Aunque las costras han sido encontradas en los ecosistemas  árticos, boreales y áridos, es en los últimos donde aparentemente tienen mayor  importancia ecológica, ya que pueden llegar a cubrir hasta el 70% de la  superficie. (Rivera, Manuell y Godínez, ob. cit).</p>     <p ALIGN="justify">Los requerimientos específicos para la existencia y evolución  de las costras microbióticas, son variados, dependiendo en todo caso de las  especies que las constituyen, no obstante en términos generales se puede señalar  la necesidad de espacios abiertos y alta intensidad de luz, como condiciones  necesarias para su presencia (Jiménez, 2007).</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto a la distribución de la costra microbiótica, esta  tiende a no ser uniforme en el paisaje, y como ya se mencionó, son  extremadamente vulnerables al disturbio, incluyendo el fuego y el pisoteo, por  lo que se pueden observar diferencias entre sitios debido a su historia de  incendios y a diferencias resultantes de disturbios locales como senderos o  veredas. (Hawkes, ob. cit).</p>     <p ALIGN="justify">De acuerdo con Rivera, Manuell y Godínez (ob. cit), el tiempo  de recuperación de las costras después de una perturbación es variable, ya que  depende de su composición específica y de la región en donde se hallan.</p>     <p ALIGN="justify">Según lo reportado por los referidos autores, para algunos  desiertos norteamericanos, se ha estimado que las cianobacterias y los líquenes  tardan en recuperarse de 35 a 65 años y de 45 a 85 años, respectivamente.</p>     <p ALIGN="justify"><b>MÉTODO</b></p>     <p ALIGN="justify">El trabajo de investigación tiene un enfoque metodológico de  campo, que de acuerdo con el Manual de Trabajo de Grado de Especialización y  Maestría y Tesis Doctorales de la Universidad Pedagógica Experimental Liberador  (2005), supone el análisis sistemático de problemas de la realidad, con el  propósito de describirlos, interpretarlos, entender su naturaleza y factores  constituyentes, explicar sus causas y efectos, o predecir su ocurrencia,  haciendo uso de métodos característicos de cualquiera de los paradigmas  conocidos.</p>     <p ALIGN="justify">Por su propósito, la investigación es de carácter descriptiva  y de tipo no experimental, ya que busca especificar las propiedades resaltantes  del fenómeno que es sometido al análisis investigativo (Hernández, Fernández y  Baptista, 2004); No experimental, ya que aun cuando el análisis se sustenta  fundamentalmente en ensayos de laboratorio, sólo se limita a observar el  comportamiento del fenómeno, para comprender sus características y poder  describirlo, sin intervenir en las mismas, sin alterar o manipular las  condiciones naturales.(Grajales, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Para su desarrollo se ejecutaron las siguientes fases:(a)  campo, (b) laboratorio y (c) oficina, que se describen a continuación:</p>     <p ALIGN="justify"><b>Fase de Campo</b></p>     <p ALIGN="justify">Con el fin de recolectar las muestras de suelo con y sin  costras microbióticas, se realizó el muestreo al inicio del período lluvioso, lo  cual asegura que los microorganismos que componen la costra vienen de tolerar un  período de desecación típico, asociado al período precedente de sequía.</p>     <p ALIGN="justify">Para la selección del área de muestreo, se procedió de manera  no probabilística, bajo un enfoque intencional, que supone obtener información  de las unidades de análisis escogidas de acuerdo a criterios preestablecidos. La  razón de hacer el muestreo de esta manera, obedece a que en los sistemas  naturales, no es usual conocer de antemano una medida de variación de la  variable de estudio, por lo que se requiere hacer suposiciones al respecto o  realizar un estudio piloto para determinar esta variabilidad, lo cual resulta  costoso (Klein, 2006).</p>     <p ALIGN="justify">El muestreo se desarrolló sobre una zona con intervención  antrópica reducida, en donde crece la costra microbiótica de manera natural,  específicamente en el sector sur de la Quebrada los Barrancos en el Valle de  Quíbor.</p>     <p ALIGN="justify">Sobre este terreno, se trazaron 2 transectas o transeptos,  atendiendo al criterio de exposición. En el primer caso se trazó una transecta  de 90 metros, en un área expuesta al sol y con escasas o nulas estructuras  vegetales arbóreas o arbustivas; para la segunda transecta se escogió un área  con menor exposición al sol, por encontrarse resguardada a la sombra de formas  vegetales arbustivas, por lo cual y atendiendo a las especificidades propias del  área, fue necesario reducir la extensión de la transecta a 20 metros.</p>     <p ALIGN="justify">Para ambas transecta, cada 10 m se colocó la cuadrata con  cuadradas de 25 x 25 cm.A través de la tabla de dígitos aleatorios se tomaron 2  muestras de suelo por cada punto de cuadrata, totalizando entre las dos  transectas 26 muestras, las cuáles fueron transportadas en bolsas herméticas y  refrigeradas.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Fase de laboratorio</b></p>     <p ALIGN="justify">Se procedió a levantar un registro de todos los especímenes  presentes en las muestras recolectadas, identificados por grupos morfológicos,  como sugieren Rosentreter, Eldridge y Kaltenecker (2001) y cuyos datos se  reportaron en la hoja diseñada para tal fin.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Fase de Oficina</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Se procedió al análisis de las observaciones individuales  realizadas durante el muestreo, para lo cual se hicieron las estimaciones de los  siguientes parámetros:</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">• Frecuencia (o frecuencia de aparición). Es la  	proporción de la Unidad de Muestreo (UM2) que contienen al menos un  	individuo de la especie i. Por ejemplo, si se analizan 20 UM y la especie i  	aparece en 10 de ellas, la frecuencia de aparición de la especie i en este  	muestreo es de 50%. Esta medida refleja la importancia, en términos de  	presencia, de una especie o espécimen dentro de un muestreo.</p> 	    <p ALIGN="justify">• Cobertura. Esta variable se refiere al espacio físico  	que ocupa un individuo de la especie i en una UM. La manera de determinar la  	cobertura varía según el caso de estudio, pero al emplear la cuadrata  	cuadrada se cuenta el número de cuadros que ocupa cada especie. En general,  	la fórmula para calcularla es la siguiente:</p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Cobertura sp<sub>i </sub>(%) = área que ocupa la sp<sub>i</sub>  / área de la UM</p>     <p ALIGN="justify">En donde:</p>     <p ALIGN="justify">Spi = especie observada (grupo morfológico) UM = Unidad  Muestral</p>     <p ALIGN="justify"><b>RESULTADOS</b></p>     <p ALIGN="justify"><b>Cobertura de crecimiento de las Costras Microbióticas en  el Sector Sur de la Quebrada los Barrancos del Valle de Quibor</b></p>     <p ALIGN="justify">El área de crecimiento de las costras microbióticas está  limitada astronómicamente por las coordenadas de los 9º 52´50´´ - 9º56´08´´ de  Latitud Norte y 69º34´57´´ - 69º36´45´´ de Longitud Oeste.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El área de evolución natural con menor intervención antrópica  se encuentra limitada por las carreteras Quibor – San Miguel al Este; Quibor –  Panamericana al Norte; Quibor – Las Cuibas al Oeste, y los cerros El Castillo y  Pan de Freites al Sur, en un perímetro estimado de 7.14 km para una superficie  de 3.57 km<sup>2</sup></p>     <p ALIGN="justify">De la superficie reportada, aproximadamente el 83.6% se  encuentra cubierta por algún espécimen de las costras microbióticas, con  variaciones del 67.2% en el área expuesta o de solana y hasta del 100% de  cobertura en las zonas de umbría o sombra (ver <a href="#cua1">cuadro 1</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v37n78//art10cua1.gif" width="507" height="529"></a></p>     
<p ALIGN="justify">De lo anterior, se pude concluir que aquellas áreas del suelo  que se encuentran a la sombra de algún elemento arbóreo o arbustivo, favorecen  el crecimiento y la mayor extensión de los microorganismos presentes en la  costra.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Composición de la Costra Microbiotica por grupos  morfológicos</b></p>     <p ALIGN="justify">El registro de la composición de las costras microbioticas en  el sector Sur de la quebrada los Barrancos en el Valle de Quibor, permite  establecer diferencias según la exposición.</p>     <p ALIGN="justify">En efecto, en las muestras de suelo con costra recolectadas  en el área de mayor exposición a la radiación solar (solana) se pudo observar  que en el 100% de estos están constituidos por liquen (no identificadas),  mientras que en las superficies del suelo que se encuentran bajo la sombra de  alguna especie arbórea o arbustiva (umbría), si bien se encuentran los líquenes  en promedio en el 42,67% de las superficie, en algunos sectores son remplazadas  por Briofitas en un 18,67% del área o mezclada con esta en el 38,67% de la  extensión (<a href="#cua2">Cuadro 2</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v37n78//art10cua2.gif" width="497" height="506"></a></p>     
<p ALIGN="justify">El Coeficiente de correlación lineal de Pearson<sup>3</sup>  estimado para las variables exposición y espécimen (r = 0.937; significancia  0.00), permite expresar que presentan una alta relación positiva (Góngora y  Hernández, 2009).</p>     <p ALIGN="justify">Lo anterior supone que a medida que aumenta la exposición y  con ella mayor radiación solar la composición tiende hacia los organismos más  tolerantes a las altas temperaturas propias de la referida exposición, por  consiguiente disminuye la posibilidad de supervivencia de organismos que  requieren mayor humedad en el suelo y menores condiciones térmicas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Es así como en las áreas más expuestas a la radiación solar,  se evidencia la presencia de costras constituidas fundamentalmente por líquenes,  esto probablemente ya que, estos microorganismos, por su condición de planta  poiquilohidrica<sup>4</sup>, su estado de hidratación tiende a variar de acuerdo  con las variaciones de humedad atmosférica, de allí que puedan tolerar varios  niveles de desecación de su estructura sin morir, mientras que absorben agua por  capilaridad a través de su superficie externa. (Mazparrote y Delascio, ob.  cit.).</p>     <p ALIGN="justify">Lindorf, Parisca y Rodriguez (2006), proponen un mecanismo  desarrollado por el liquen para la sustitución de agua ante su limitada  disponibilidad en el suelo, el cual supone que la cantidad de productos que  sintetiza el alga es mucho mayor a la que requiere el hongo, este exceso  permitiría una alta concentración de carbohidratos solubles en el hongo, que  pueden incrementar la presión osmótica interna y suministrar grupos de  hidróxilos que reemplazarían moléculas de agua perdida por desecación.</p>     <p ALIGN="justify">Por otro lado, en zonas en las cuales disminuye la exposición  de la superficie del suelo a la radiación solar, por estar bajo la sombra de  algún elemento arbóreo o arbustivo, se favorece el desarrollo de los organismos  menos tolerantes a la radiación, de allí que abunden parches biológicos con  predominancia de Briofitas.</p>     <p ALIGN="justify">En efecto, Mazparrote y Delascio (ob. cit), sostienen que en  el caso de las Briofitas, frecuentemente se desarrollan en lugares de escasa  luminosidad, lo cual explica su gran difusión en los bosques, entradas de  cavernas y hasta en las profundidades de las grutas.</p>     <p ALIGN="justify">Estas son fotosintetizadoras y por lo tanto autótrofas,  además también son poiquilohídricas, absorben la humedad atmosférica a través  las hojas, y la humedad del suelo gracias a los rizoides (estructuras  absorbentes delgadas y cortas) (Mazparrote y Delascio, ob. cit.; Lindorf,  Parisca y Rodriguez, ob. cit.).</p>     <p ALIGN="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p ALIGN="justify">Las costras microbióticas crece de manera discontinua sobre  la superficie del suelo en la zona sur de la quebrada Los Barrancos en el Valle  de Quibor, ocupando un área de 3,57 km2, su densidad espacial, depende de  factores climáticos, edáficos, el uso del espacio y exposición a la radiación.</p>     <p ALIGN="justify">En atención a la exposición, se considera que es una  limitante para la cobertura de los parches microbióticas. Se ha registrado un  67,2% de la superficie cubierta por costra en el área de mayor exposición  (solana) y hasta 100% de la superficie del suelo cubierta por costra en las  áreas resguardadas bajo algún espécimen arbóreo o arbustivo (umbría).</p>     <p ALIGN="justify">La exposición del suelo a la radiación solar, tiene  incidencia en la composición de la costra microbiótica. En la zona de mayor  exposición se registraron costras constituidas en un 100% de liquen, mientras  que en la zona de umbría la distribución es variada con 42.67% de liquen, 38.67%  mixta (liquen + briofita) y 18.07% solo de briofitas.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Notas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">1 La arcilla flocula o coagula cuando se unen, unas a otras,  las partículas dispersas. Las masas de arcillas floculada sólo alcanzan el  tamaño de las partículas de limo, esto significa que la arcilla floculada es un  medio desfavorable para el crecimiento de la planta, a menos que posteriormente  se formen agregados (Lomelí y Tamayo, 2009)</p>     <p ALIGN="justify">2 Zona de Convergencia Intertropical, en donde convergen los  vientos alisios del NE con los del SE en determinado momento del año.</p>     <p ALIGN="justify">3 Para variables cualitativas se procedió a asignar un código  numérico a juicio de experto: Para la variable exposición se consideró la  intensidad de la radiación recibida, otorgándole el valor 1 a la posición de  umbría o sombra y 2 a la posición solana; para los espécimen se considero la  resistencia de los espécimen a las condiciones térmicas, otorgándole el valor 1  a las briofitas, 2 a las mixtas y 3 al liquen.</p>     <p ALIGN="justify">4 Plantas con células pequeñas sin vacuolas centrales  (membrana de almacenamiento de agua y desechos metabólicos). El contenido del  agua depende de la humedad de los alrededores, modificando ésta su contenido de  agua en el protoplasma.</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Andressen, R. (2007). Circulación atmosférica y tipos de  clima. GeoVenezuela. (pp. 238 – 329). Caracas, Fundación Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187634&pid=S1010-2914201300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Caldera, O. (2009). Régimen de Lluvias y “Sabiduría de la  naturaleza”. Documento en línea. Disponible: <a href="http://www.vitalis.net/actualidad154.htm"> http://www.vitalis.net/actualidad154.htm</a> Consulta: 2009, Agosto 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187635&pid=S1010-2914201300010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Casanova, E. (2005). Introducción a la ciencia del suelo.  Caracas, UCV.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187636&pid=S1010-2914201300010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">4. Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. (USDA).  (1997). Introduction to microbiotic cruts. Libro en línea. Departamento de  Agricultura de los Estados Unidos. Disponible: <a href="http://soils.usda.gov/sqi/management/files/micro_crusts.pdf"> http://soils.usda.gov/sqi/management/files/micro_crusts.pdf</a> Consulta: 2012,  Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187637&pid=S1010-2914201300010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Elizalde, G., Viloria, J. y Rosales, A. (2007). Geografía de  los suelos de Venezuela. En: GeoVenezuela (pp. 402-537). Caracas, Fundación  Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187638&pid=S1010-2914201300010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6.&nbsp;Foghin, S. (2002). Tiempo y clima en Venezuela.  Miranda, UPEL – IPJMSM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187639&pid=S1010-2914201300010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Gasperi, R. (1978, Noviembre). Fenómeno de sufusión en áreas  erodadas de la depresión de Quíbor. Ponencia presentada en el V Congreso  Venezolano de la Ciencia del Suelo. Barquisimeto - Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187640&pid=S1010-2914201300010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">8. Góngora, J. y Hernández, R. (2009). Estadística descriptiva.  México: Editorial Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187641&pid=S1010-2914201300010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">9. Grajales, T. (2000). Tipos de Investigación. Documento en  línea. Disponible: <a href="http://www.tgrajales.net/investipos.pdf"> http://www.tgrajales.net/investipos.pdf</a> Consulta: 2012, Mayo ,15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187642&pid=S1010-2914201300010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">10. Hawkes, C. (2003). Microorganismos del suelo, plantas en  peligro de extinción y la conservación del Matorral de Florida. Ecosistemas:  Revista científica y técnica de ecología y medio ambiente. Revista en línea.  Disponible: <a href="http://www.revistaecosistemas.net/pdfs/209.pdf"> http://www.revistaecosistemas.net/pdfs/209.pdf</a>. Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187643&pid=S1010-2914201300010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">11. Hernández, R. Fernández, C. y Baptista, P. (2004).  Metodología de la Investigación. Chile: McGraw – Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187644&pid=S1010-2914201300010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">12. Ibáñez, J. (2007). Tipos de Costra sobre la superficie del  suelo. Artículo en línea. Disponible: <a href="http://weblogs.madrimasd.org/universo/archive/2007/01/01/56361.aspx"> http://weblogs.madrimasd.org/universo/archive/2007/01/01/56361.aspx</a>  Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187645&pid=S1010-2914201300010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">13. Instituto Nacional de Investigaciones Agricolas – INIA  (2009). Histórico de datos climáticos de la Estación Quíbor 1998-2008. Datos en  línea. Disponible: <a href="http://agrometeorologia.inia.gob.ve/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=367&Itemid=31"> http://agrometeorologia.inia.gob.ve/index.php?option=com_docman &amp; task=cat_view  &amp; gid=367 &amp; Itemid=31</a> Consulta: 2009, Septiembre 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187646&pid=S1010-2914201300010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">14. Jiménez, A. (2007). Dinámica Estacional de Costras Biológicas  en un Pastizal Semiárido Bajo Presión de Pastoreo. Ponencia en línea. Ponencia  presentada en Seminario de Ciencias Ambientales del Instituto Potosino de  Investigaciones científicas y tecnológicas, México. Disponible: <a href="http://sipicyt.Ipicyt.edu.mx:7779/web/WebEventos2.despliegaEvento?p_cveEvento=702"> http://sipicyt.Ipicyt.edu.mx:7779/web/WebEventos2.despliegaEvento?p_cveEvento=702</a>  Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187647&pid=S1010-2914201300010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">15. Klein, E. (2006). Guía de laboratorio de Ecología General.  Documento en línea. Técnicas de Muestreo I. Disponible: <a href="http://www.intecmar.usb.ve/eklein/abeco1/guia"> http://www.intecmar.usb.ve/eklein/abeco1/guia</a>. Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187648&pid=S1010-2914201300010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">16. Lentz, R., Shainberg, I., Sojka, R. y Carter, D. (1992).  Preventing irrigation furrow erosion with small applications of polymers. Soil  Science Society of America Journal, Madison, v. 56, n. 6, p. 1926-1932.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187649&pid=S1010-2914201300010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">17. Lindorf, H., Parisca, L. y Rodríguez, P. (2006). Botánica,  Clasificación, Estructura y Reproducción. Caracas, Universidad central de  Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187650&pid=S1010-2914201300010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">18. Maestre, F. (2008). Espartales Ibéricos. Investigación y Ciencia, 74-83. Revista en línea. Disponible:  <a href="http://www.escet.urjc.es/biodiversos/espa/personal/fernando/papers/IyC2008.pdf">http://www.escet.urjc.es/biodiversos/espa/personal/fernando/papers/IyC2008.pdf</a> Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187651&pid=S1010-2914201300010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">19. Mazparrote, S. y Delascio, F.  (1998). Botánica. Caracas, Venezuela: Editorial Biosfera.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187652&pid=S1010-2914201300010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">20. Ministerio de Ambiente  y de los Recursos Naturales (2000). Informe nacional sobre la implementación de  la Convención de Naciones Unidas de lucha contra la desertificación y mitigación  de la sequía. Informe Nacional de Venezuela CLD. Caracas, Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187653&pid=S1010-2914201300010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">21. Ministerio  de Obras Públicas, Dirección de Cartografía Nacional (1975). Mapa topográfico El  Tocuyo, hoja 6245. Escala Base 1:100.000. 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Soil Science, Baltimore, v. 164, n. 3,  p. 351-357.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187656&pid=S1010-2914201300010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">24. Rodríguez, O. y Guédez, J. (1985). Mineralogía, génesis y propiedades  químicas de un suelo bajo cultivo de café en Villanueva, estado Lara. FUDECO,  Suplemento Técnico Nº 31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187657&pid=S1010-2914201300010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">25. Rivera, V., Manuell, I. y Godínez, H. (2004). Las  costras biológicas del suelo y las zonas áridas. Ciencias. Revista en línea.  Disponible: <a href="http://www.ejournal.unam.mx/cns/no75/CNS07508.pdf">http://www.ejournal.unam.mx/cns/no75/CNS07508.pdf</a> Consulta:  2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187658&pid=S1010-2914201300010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">26. Rosentreter R., Eldridge D. y Kaltenecker J. (2001). Monitoring  and management of biological soil crust. In J. Belnap y O.L. Lange (ed.). Ecological Studies: Vol. 150. Biological Soil Crusts: Structure, Function and  Management (pp.457-468). 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Disponible:  <a href="http://www.ceniap.gov.ve/pbd/atlas/lara/arti/Capacidad%20de%20Uso%20de%20la%20Tierras%20del%20Estado%20Lara.pdf">http://www.ceniap.gov.ve/pbd/atlas/lara/arti/Capacidad%20de%20Uso%20de%20la%20Tierras%20del%20Estado%20Lara.pdf</a> Consulta: 2012, Mayo, 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187661&pid=S1010-2914201300010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">29. Toledo, V. y Urbina de Navarro, C. (2008).  Estudio Preliminar de la influencia de la costra macrobiótica en los suelos de Quíbor, Estado Lara, Venezuela, mediante microanálisis de rayos X (EDS). Acta  microscópica, 17(1) ,77-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187662&pid=S1010-2914201300010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">30. Universidad Pedagógica Experimental Libertador  (2008). Manual de Trabajo de grado de Especialización y Maestrías y Tesis  Doctorales. Caracas, Autor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187663&pid=S1010-2914201300010001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">31. Williams, J. (1994). Microbiotic crusts: A review. Documento en línea. Disponible: <a href="http://www.icbemp.gov/science/williams.pdf">http://www.icbemp.gov/science/williams.pdf</a> Consulta: 2012, Mayo,  15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3187664&pid=S1010-2914201300010001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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