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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las representaciones sociales y el realismo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This essay attempts to show how the theory of social representations shares common elements with certains forms of realism. In this sense, different perspectives of social representations have been presented such as the work developed by Serge Moscovici and the Geneva school. The conclusion is that the idea of social representations is not contrary to the external realism of John Searle and the perspectivist realism of Ronald Giere.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">      <P ALIGN="CENTER"> <B><FONT COLOR="000000" size="4"> Las representaciones sociales y el realismo </FONT></B> </P>      <P ALIGN="CENTER"><FONT COLOR="000000"> Emmanuel Borgucci </FONT></P>  <A NAME="opci-8"></A>    <P ALIGN="CENTER"><FONT COLOR="000000"> Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia. E:  mail: eborgucci@yahoo.com </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> Resumen </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Este trabajo busca mostrar cómo la teoría de las representaciones sociales  comparte elementos en común con algunas posturas del realismo. En tal sentido,  se revisaron las propuestas que en el campo de las representaciones sociales  han desarrollado Serge Moscovici y de la Escuela de Ginebra. Se concluye  que la idea de representaciones sociales no es contrario al realismo externo  de John Searle y el realismo perspectivista de Ronald Giere. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> Palabras clave</FONT></B><FONT COLOR="000000"><B>:</B></FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3"> Representaciones sociales, realismo, epistemologías naturalistas de corte  perspectivista.</FONT></P>      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000"> <b> Social Representations and Realism</b> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"> <B><FONT COLOR="000000"> Abstract </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> This essay attempts to show how the theory of social representations shares  common elements with certains forms of realism. In this sense, different  perspectives of social representations have been presented such as the  work developed by Serge Moscovici and the Geneva school. The conclusion  is that the idea of social representations is not contrary to the external  realism of John Searle and the perspectivist realism of Ronald Giere. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> Key words</FONT></B><FONT COLOR="000000"><B>:</B></FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3"> Social representations, realism, naturalistic epistemologies of a perspectivist  nature.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font color="#000000">Recibido: 27 de abril de 2005 • Aceptado: 15 de julio de 2005</font></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> INTRODUCCIÓN </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Según Moscovici (1991), la psicología social es una ciencia que estudia  el conflicto entre el individuo y la sociedad y cuyo objeto de estudio  son todos aquellos fenómenos relacionados con la ideología y la comunicación.  Para Moscovici: “… los primeros consisten en sistemas de representaciones  y de actitudes [...]. Por los que hace a los fenómenos de la comunicación  social, éstos designan los intercambios de mensajes lingüísticos y no lingüísticos  (imágenes, gestos, etc.) entre individuos y grupos” (1991: 19). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De acuerdo con Jost (1992), en la construcción de la realidad social existe  una especie de paralelismo entre el concepto de juegos de lenguaje de Wittgenstein  (2002) y la noción psicosociológica de representaciones sociales de Serge  Moscovici. Para Jost: “En el campo de la psicología filosófica, Wittgenstein  afirmó que desde el punto de vista del realismo mental (la creencia que  pensar por ejemplo, es un real proceso psicológico interno), nuestras formas  de hablar entorno a la mente nos permite inventar un mundo el cual contiene  entidades y procesos mentales” (1992: 117). Por otra parte, el paralelismo  antes mencionado se demuestra con la siguiente cita de Moscovici y Hewstone:  “La representación tiene la propensión de hacer que las propiedades y fuerzas  de los objetos correspondan a las ideas o palabras, de esta manera algo  que no es mas que un símbolo verbal o lógico tengan existencia ontológica”  (Jost, 1992: 117). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Lo anterior lleva a la afirmación de que las representaciones sociales  de algo son una representación también objetiva. En otras palabras, si  las representaciones sociales son de objetos y esos objetos son considerados  externos a la consciencia cognoscente, entonces necesariamente se debe  concluir que las representaciones sociales son externas a la experiencia  del sujeto cognoscente. Es decir, así como el objeto de la representación  tiene existencia propia también la representación de ese algo o alguien  también tiene una existencia propia. Ahora bien, si es posible “construir”  diferentes representaciones sociales de objetos externos a la consciencia,  entonces existirán tantas representaciones sociales objetivadas o externas  a la conciencia luchando para ser consideradas como dominantes. Sin embargo,  si una primera representación ya es objetivada se supone que es la representación  predominante dada su capacidad para dar cuenta de la manera de ser del  objeto de la representación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> En consecuencia, si las representaciones sociales son de objetos y esos  objetos son considerados como construcciones sociales, entonces las representaciones  se pueden considerar construcciones sociales. La cuestión es si es posible  construir socialmente representaciones que se refieran a determinadas formas  de los objetos (construidos socialmente) y que sea independiente de esas  representaciones. Tal posibilidad estará inscrita en dos aspectos analizados  por Searle (1997) y Giere (1999) al verse la interrogante desde el punto  de vista del realismo: de que el realismo no es una teoría de la verdad  por el significado y que no existe un léxico privilegiado para dar cuenta  de ese objeto. Luego, la existencia de una representación dominante o privilegiada,  no implica necesariamente que sea verdadera (en el contexto de la justificación  o de una verdad que lo capture todo o sea totalmente exacta). Por otra  parte, se pueden construir un conjunto de léxicos diferentes y hasta inconmensurables  con el propósito de describir algo o alguien. Tales léxicos son arbitrarios  porque son construcciones humanas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Sobre la base de lo antes expuesto, el siguiente ensayo busca dar cuenta  que la teoría de las representaciones sociales no solamente está alejada  de las posturas positivistas y del empirísmo lógico, sino que es más próxima  a las posturas del realismo externo y perspectivista en lo referente a  la relación sujeto-objeto. En tal sentido, se mostrará cómo las diversas  perspectivas de las representaciones sociales son compatibles con el realismo  científico sobre todo en las versiones de Searle y Giere. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> 1.</FONT></B> <FONT COLOR="000000"> <B>LA TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES DE SERGE MOSCOVICI</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> El surgimiento de las representaciones sociales como una modalidad del  conocimiento, está asociado al surgimiento de un conjunto de aportes tanto  en el campo de la sociología, la antropología y la psicología. Se pueden  mencionar teorías como las del interaccionismo simbólico de Herbert Mead  (1863-1931), el estudio crítico del concepto de conciencia colectiva y  representaciones colectivas de Emile Durkheim (1858-1917), la fenomenología  de Edmund Husserl (1859-1938), al sistema de memoria dual de Henri Bergson  (1859-1941), al construccionismo mental de Jean Piaget (1896-1980), la  antropología de Levy Bruhl (1857-1939) y la evolución de la psicología  social desde una perspectiva no behaviorista. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> El aporte de la fenomenología consiste en que es posible acercarse a las  cosas inmediatamente dadas en cuanto tal (fenómenos) [Prados, 1991]. La  investigación sola debe atenerse a lo dado de forma inmediata en y para  la conciencia. Como método, la fenomenología husserliana busca obtener  el <I>eidos</I>. Su búsqueda comienza poniendo entre paréntesis todo aquello que  no pertenece a su aparecer en la conciencia (es lo que Husserl denominó  <I>epoché </I>y que es una suspensión del juicio en varias etapas: de todo conocimiento  heredado, eliminación de los caracteres contingentes del objeto y prescindir  de la existencia real del objeto). El proceso concluye con la intuición  eidética (la esencia es de carácter lógico-ideal, no empírico). Aunque  la teoría de las representaciones sociales utiliza el método experimental,  no solo se busca sus procesos sino también comprenderlos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000">Por su parte, el aporte de Emile Durkheim provino de su crítica a la noción  de representaciones colectivas. Esta noción en Durkheim tuvo una serie  de transformaciones que comenzaron con su consideración de que eran hechos  sociales supraindividuales (Lissarrague, 1998) y que su causa depende de  los hechos sociales pretéritos y no de los estados de conciencia de las  personas. Para estudiar las relaciones entre la sociedad y las personas,  introdujo el concepto de conciencia colectiva. Este planteamiento implicó  que: la conciencia colectiva prevalece por sobre la individual y que ese  dominio se produce por medio de la coerción (la sanción, el lenguaje y  sus restricciones, creencias, normas, reglas entre otras). Posteriormente  en sus estudios sobre las creencias religiosas de las tribus australianas,  desarrolló el concepto de representación colectiva. Según este autor, las  representaciones surgen de hechos sociales tales como las diferentes formas  de conocimiento (creencias religiosas, los mitos, entre otros). Por su  parte, la producción de representaciones colectivas ocurre por la asociación,  mezcla y combinación de experiencias (además de ideas y saberes) en una  dimensión espacial/temporal que trasciende el individuo. La perspectiva  de Moscovici hace énfasis en que las representaciones sociales son también  una forma de entender y comunicar aquello que afecta a la sociedad. Por  lo antes esbozado, Moscovici, a mi entender, sustituye el calificativo  de colectiva (representaciones originadas por un grupo homogéneo de individuos,  dando unidad de contenido a la pluralidad de ideas) por el de representación  social que está más asociado a la idea de conjunto de conexiones (que a  su vez implican cohesiones y relaciones) entre hombres sobre la base de  situaciones coherentes (disposición de actuar en cierto sentido) (Lissarrague,  1998:6). En este sentido, Moscovici declara que, en la época moderna, una  creencia cultural se encuentra secularizada en una sociedad debido a que  la comunicación entre las personas es más importante que en las sociedades  tradicionales (Marková, 2003:142-143). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Con respecto a Bergson, es importante destacar que la vida mental no es  el resultado de la actividad cerebral (Prados, 1991). Según este autor,  la interacción mente/cerebro teóricamente se resuelve con su doctrina de  la memoria dual. La memoria se desdobla en dos formas diferentes: la memoria  pura (en donde las representaciones se transforman) y la memoria-hábito  (que actua con esquemas operativos fijos). La memoria-hábito hace que los  recuerdos latentes de la memoria pura afloren a la conciencia. Lo que aparece  en la memoria pura previamente pasa por el filtro de la memoria-hábito  (en donde actúa con las representaciones) y de esta manera es posible la  acción concreta. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Por otra parte, para que la teoría de las representaciones sociales pudiera  avanzar más allá del conductismo, se tuvo que esperar por los aportes de  Floyd Allport (1890-1971), George Simmel (1858-1918) y la Escuela de Chicago. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Con Floyd Allport se introdujo el conductismo en la psicología social (Alvaro  y Garrido, 2003) (1). Él cuestionó la validez del concepto de grupo y abogó  por una psicología social centrada en la persona en cuanto estimula a otras  o es estimulada por otras; esta visión determinó que el conductismo se  orientase al estudio de la <I>influencia social</I> y los procesos de <I>facilitación  social</I>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Al tiempo que el conductismo contaba con gran prestigio, la psicología  comenzaba sus reflexiones acerca de los factores sociales que inciden en  el comportamiento individual y dentro de la sociología comenzaba el interés  por estudiar los factores psicológicos de la conducta social. En este sentido,  Charles Ellwood (1873-1946) explicó la existencia real de las instituciones  sociales como producto de las interacciones mentales entre las personas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Sin embargo, fue George Simmel quien destacó el carácter dinámico de las  relaciones humanas como de las formas de socialización producto de la interacción  social (estudiando sus formas simples y complejas). Simmel estudió tanto  las formas de interacción (conflicto, subordinación, extrañeza o el intercambio  entre otras) como a los actores que participan en ellas. Estudió también  la relación (basadas en imágenes elaboradas mutuamente) individuo-grupo  y la relación entre grupos dependiendo de su tamaño. Afirmó que en las  relaciones interpersonales existe cierto grado de reflexibilidad, mientras  que entre los grupos se anula la capacidad de decisión personal.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> En una línea similar a la de George Simmel, se encuentran las aportaciones  de Charles Horton Cooley (1864-1929) referidas a la formación de la intersubjetividad  (por medio de la interacción social sobre la base del lenguaje y la comunicación)  y de la identidad (donde la imagen que los demás tienen de una persona  pasa a formar parte de su identidad y su conciencia). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Los aportes de Simmel y Cooley influyeron notablemente en la sociología  de la escuela de Chicago (Alvaro y Garrido, 2003). Con William Thomas (1863-1947),  la relación entre las actitudes y los valores explica los procesos de adaptación  y el cambio social producto de la interacción de la conciencia individual  y la realidad social; es decir, que la realidad social es una construcción  simbólica entre procesos de objetivación y subjetivación. Por su parte  George Mead considera que, en el estudio de los procesos sociales cuenta  la conciencia que determinadas personas tienen del objeto, sus experiencias  pasadas que promueven o inhiben sus respuestas y el intercambio con valor  simbólico para anticipar respuestas que cada acto provocará en otras personas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Por su parte, Levy Bruhl afirmó, a partir del estudio de la mentalidad  de las llamadas culturas primitivas a partir de causas sociales, que las  representaciones sociales son racionales en el contexto de determinada  cultura (Moscovici, 2003:97). De lo anterior se desprende que es imposible  convertir las formas superiores de pensamiento (que son racionales pero  en un sentido imperfecto) en leyes universales de la mente humana; es decir,  que las categorías kantianas de la mente humana no son las mismas en todas  las épocas y en todas las culturas. Aunado a ello, Levy Bruhl afirmó que  el desarrollo histórico del conocimiento y de las representaciones es el  resultado de una serie de discontinuas transformaciones cualitativas del  contenido y de las estructuras cognitivas (2) (Moscovici, 2003: 106). Según  la afirmación anterior, las representaciones “modernas” evolucionan de  las “primitivas”, implicando el reemplazo parcial (esto se presenta en  la relación pensamiento precientífico y el científico) de un patrón de  pensamientos y sentimientos por otro (esto es debido a que las representaciones  como juicios son antitéticos). Pero debido a que el reemplazo de las representaciones  “primitivas” por las “modernas” no es total, es lo que explica, según Moscovici,  el porqué las representaciones del mundo científico en algún momento se  convierten en representaciones del sentido común.  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000">Ahora bien, desde la perspectiva crítica en contra del conductismo que  hace Moscovici (1991), la psicología social es la ciencia del conflicto  entre el individuo y la sociedad. De acuerdo a lo anterior esta ciencia  debe estudiar fenómenos relacionados con la ideología (expresan una representación  social que los individuos forman para actuar y comunicar) y la comunicación  (que consiste en intercambios de signos lingüísticos e imágenes acústicas  entre individuos y grupos). Desde el punto de vista del conocimiento, desecha  la relación entre objeto y sujeto del conocimiento y propone una relación  en tres partes: Sujeto individual sujeto social (alter) y objeto (Moscovici,  1991: 21). Es decir, en los fenómenos relacionados con la comunicación  y la ideología se desarrollan producciones simbólicas acordes con el esquema  de representamen, interpretante y objeto de Charles Sandor Peirce (3) (Merrel,  1998). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Las representaciones sociales son concebidas como una modalidad de conocimiento,  una forma de pensamiento social o sistemas cognoscitivos. Como modalidad  de conocimiento, es la elaboración de los comportamientos y la comunicación  entre los individuos. En términos de Mora (2002) es el conocimiento del  sentido común que se origina en el intercambio de comunicaciones del grupo  social y que tiene como objetivo comunicar, estar al día y sentirse dentro  del ambiente social. Como forma de pensamiento social es un saber del sentido  común, cuyos contenidos hacen posible la realización de un conjunto de  procesos generativos y funcionales de carácter social. Como sistemas cognoscitivos  (Farr, 2003), las representaciones no son solo de opiniones, sino de teorías;  son sistemas de valores que establecen un orden para orientarse en el mundo  y un sistema que posibilita la comunicación entre un conjunto de personas  con competencias lingüísticas en situaciones concretas (Chomsky, 1976). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Las representaciones sociales emergen gracias a las condiciones en que  son pensadas y constituidas (por la dispersión de la información, la focalización,  la exigencia de opiniones, decisiones y acciones), principalmente en momentos  de crisis y conflictos (Mora, 2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Las dimensiones de las representaciones sociales son tres: la información,  el campo de representación y la actitud. La información es la suma de conocimientos  con que cuenta un determinado grupo acerca de un acontecimiento social  considerado como relevante. El campo de representación, expresa el carácter  de la organización del contenido de la representación. La actitud expresa  la orientación (valoración positiva o negativa) con relación al objeto  de representación social. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Los procesos mediante los cuales se generan las representaciones sociales  son dos: el <I>anclaje</I> y la <I>objetivación</I>. El primer proceso se concibe como  el abordar una situación problemática que se presenta y afecta el mundo  de vida de una persona. La persona trata, con su acervo de conocimientos  y experiencias, de adscribir las situaciones problemáticas nuevas a su  mundo de categorías. De esta forma las personas pueden, al menos realizar  dos cosas: 1) Enriquecer categorías que en algunos de sus elementos contenían  aspectos de la situación problemática; 2) no realizar ningún ajuste a sus  categorías; o 3) simplemente construir nuevas categorías. Por otra parte  y, casi al mismo tiempo, las personas establecen categorías de forma negativa.  En este sentido, las categorías que las personas elaboran contienen una  serie de atributos centrales y accidentales. Tales notas esenciales (y  accidentales) le permitirán a la persona adscribir los rasgos principales  (y accesorios) de una situación a las categorías establecidas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De esta forma, lo que en principio se presenta ante los ojos de la persona  como difícil, complicado y propio de personas con elevado grado de especialización,  se aparece como una situación fácil de entender y de manejar. Así el proceso  de anclaje incluye, a su vez, dos procesos: la denominación y la clasificación.  <I>La denominación</I> corresponde a nombrar con términos familiares a los objetos  o personas (el proceso de nominación lleva encerrado todo un conjunto de  notas esenciales o accesorias que le dan sentido). <I>La clasificación</I> consiste  en una ordenación de denominaciones subordinadas que se derivan (o generan)  de un supreordenado sobre la base de un criterio (que se refiere a las  características que deben ser tomadas en cuenta del objeto) con la finalidad  de ubicar los miembros que corresponden a cada clasificación subordinada.  La clasificación permite a las personas opinar y actuar de una manera más  o menos segura. Es necesario subrayar que dentro de un mismo grupo o en  diferentes grupos sociales, las personas no necesariamente clasifican en  forma exhaustiva (con un solo criterio o con un orden lógico único). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> El proceso de objetivación convierte una serie de denominaciones y clasificaciones  abstractas en denominaciones y clasificaciones con contenido concreto (para  [Jost, 1992: 118] se presentan una serie de procesos de transformación  sociopsicológica de las metáforas científicas o de procesos representacionales  en objetos concretos imbuidos de realidad ontológica). Este proceso consta  de dos fases: <I>la transformación icónica</I> y <I>la naturalización</I>. La transformación  icónica implica la asociación de un determinado objeto (denominado) y una  representación sensible que necesariamente no está presente al momento  en que se piensa, <I>es el núcleo figurativo </I>(figura que es o sirve de representación  de otra cosa). La imagen, en este sentido, es producida por la imaginación  (facultad por la cual las percepciones habidas pueden ser presentadas de  nuevo ante la conciencia en forma de imágenes en un mismo orden o en órdenes  diferentes). Además, la imagen aquí tiene connotación de particularidad  y concreción de un objeto con sus accidentes. De esta forma, del proceso  de transformación icónica surge el núcleo figurativo o la representación.   </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> La naturalización de una representación implica que los conceptos acuñados,  son utilizados por el público como conceptos despojados casi en su totalidad  de su contenido técnico y que es capaz de reconocer las razones que explican  determinada decisión o acción como perteneciente a la naturaleza o a la  calidad de las cosas a que se refieren los objetos estudiados por los científicos.  Se puede decir, que entre lo que dice un científico o un político con lo  que expresa cualquier ciudadano existe cierta aproximación con referencia  al objeto que los preocupa, aunque la forma de acceder a él es diferente.   </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000">De esta manera, la función de las representaciones sociales es la de transformar  algo que no es conocido en algo conocido. De acuerdo con esta hipótesis,  las palabras mas que representar cosas también las crean y les transfieren  sus propiedades en función a un referente de representación que es independiente  de la conciencia. No obstante, antes de entrar en la posibilidad de hablar  de construcción de representaciones sociales desde los realismos de Searle  y Giere, se debe adelantar en el concepto de conflicto sociocognitivo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> 2.</FONT></B> <FONT COLOR="000000"> <B>LA HIPÓTESIS DEL CONFLICTO SOCIOCOGNITIVO Y LAS REPRESENTACIONES SOCIALES  (ESCUELA DE GINEBRA)</B></FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Esta perspectiva de las representaciones sociales está encabezada por los  psicólogos sociales de la Universidad de Ginebra Willem Doise y Gabriel  Mugny. Sus trabajos se basan en estudios de Jean Piaget y Lev Vigotski  (Alvaro y Garrido, 2003). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De Piaget tomaron en cuenta su análisis del desarrollo infantil. Tal desarrollo  (cumpliendo una serie de etapas) es tanto cognitivo como social y moral.  En el proceso de desarrollo infantil, los esquemas de pensamiento incomplejos  dan paso a esquemas complejos, a medida que el niño interactúa con su entorno.  Tal proceso se lleva a cabo por la interacción de procesos de asimilación  (uso de esquemas previos que dan significado a nuevas experiencias) y procesos  de acomodación (adaptación de esquemas viejos a situaciones inéditas).  Por su parte, Vigotski trató de demostrar la relación entre el desarrollo  de procesos cognitivos y la interacción social. Entre ambos procesos se  encuentra el lenguaje al cual le asignó dos funciones: cultural y psicológica.  La interacción de ambas funciones fue descrita como la ley de la doble  función. El desarrollo se produce cuando desde la integración de ambas  funciones en el niño, el escuchar personas de su comunidad genera un empleo  cultural de palabras, que después se convierten en sus instrumentos psicológicos  hasta convertir el niño en un agente activo de la comunidad. Por lo tanto,  para Vigotski, el lenguaje une a los individuos en una espiral de cambio  histórico, continuo, dinámico e interactivo (Mercer, 2001). Más aún, Vygotsky  supone que las funciones mentales superiores del ser humano tienen sus  orígenes en la actividad social (Wertsch, 1993). La atención voluntaria,  la memoria lógica o la formación de conceptos en los niños, se presentan  inicialmente en un plano interpsicológico y posteriormente en un plano  intrapsicológico. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Doise y Mugny postulan que existe una interdependencia entre las regulaciones  sociales y el desarrollo cognitivo. De esta manera “<I>En todo momento de  su desarrollo, unas competencias específicas permiten a un individuo participar  en las interacciones sociales relativamente complejas que pueden dar lugar  a nuevas competencias individuales que se pueden enriquecer de nuevas conclusiones  de la participación en otras interacciones sociales”</I> (Tomado de Doise [1993]  en el sitio de la Unige, 2003. La traducción es nuestra). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Sus trabajos sobre los conflictos sociocognitivos, utilizaron los protocolos  piagetianos de conservación (4). Según tales estudios, la simple interacción  no garantiza los progresos cognitivos de las personas. Para que exista  el progreso cognitivo, según Doise y Mugny, es necesario un proceso previo  de decentramiento (décentration) de los actores para que posteriormente  se llegue a la coordinación de las centraciones (centrations) opuestas  en una acción común. Pero para que surja el progreso cognitivo ulterior  es requisito indispensable la existencia de la heterogeneidad de respuestas  (cuestionamiento de diferentes puntos de vista por la adquisición de una  visión más compleja del problema) entre los actores participantes. Lo antes  descrito es una condición necesaria para el desarrollo cognitivo de los  actores sociales en la interacción. La condición suficiente está dada por  la adquisición de esquemas cognitivos y la resolución de problemas de carácter  isomórfico (es decir, tareas con estructuras lógicas similares que permiten  resolver otras tareas con el reemplazo de las palabras que caracterizan  a determinada tarea) o heteromórficas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De esta manera, la fuente de cambio en el individuo y en los sistemas sociales  lo constituye el conflicto estructurante. El principio básico de que el  desarrollo cognitivo se manifiesta en el niño cuando este participa en  interacciones sociales que sólo serán estructurantes en la medida que susciten  un conflicto de respuestas entre los participantes (Carugati y Mugny, 1988),  se puede aplicar en la interacción de los adultos que contraponen diferentes  representaciones. Ejemplos de la aplicación de este principio se puede  encontrar en las discusiones sobre temas tales como el desarrollo económico,  la descentralización política, la democracia, la libertad de expresión  o el recalentamiento global, entre otras ideas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Según Carugati y Mugny (1988) el proceso antes descrito y que nosotros  hemos extrapolado a una esfera más allá de lo cognitivo, debe tomar en  cuenta una serie de prerrequisitos cognitivos (disposición de esquemas  mentales elementales) y de carácter social (capacidad de comunicación de  forma adecuada e interpretar correctamente los mensajes recibidos). La  comunicación, como instrumento cognitivo que interviene en la construcción  del conocimiento, se realiza siempre en el marco de una relación interpersonal  al menos indirecta o virtual, al permitir interacciones efectivas hace  progresar el intercambio de representaciones. En palabras de Beaudichon  y Vandenplas-Holper: </FONT></P>      <blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2"> “[La comunicación], provoca y mantiene una activación global de los procesos  de búsqueda y tratamiento de la información. Por otra parte, aumenta la  materia a tratar. Por último, mejora los controles del tratamiento, porque  gracias a ella en base al autocontrol, se introduce el control externo  del resultado -el mensaje-, y a través de ello, el control del proceso  de tratamiento que lo ha producido. Es la confrontación, lo que permite  que se tome en conciencia de las condiciones de veracidad de aceptabilidad  del mensaje; en otros términos, de las normas sociales a las que obedece  el discurso y la reflexión que lo sustenta” (1988: 186-187). </FONT></P>  </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De esta manera, representaciones sociales divergentes convergen hasta alcanzar  un consenso acerca de la mejor solución dentro de una situación socialmente  marcada. Dentro de una misma temática (idea, noción o concepto), la interacción  entre el desempeño individual y grupal permite la construcción social de  objetos externos independiente de la conciencia de quienes participan en  la búsqueda del concenso. Las condiciones de veracidad y aceptabilidad  de los mensajes portadores de representaciones inmersos en la articulación  individual-grupal puede darse según</FONT><FONT COLOR="ff0000" FACE="TimesNewRomanPS" SIZE="3"> </FONT><FONT COLOR="000000" SIZE="3">Roselli (1988) de tres formas: sintética-integradora  (integración de modos individuales), coincidente unilateral (adscripción  de la estrategia grupal a la de uno de sus integrantes), e incoherente  irregular (implica acuerdos transitorios entre las perspectivas individuales).  En conclusión, aceptando que la modalidad sintética-integradora es un caso  límite, se puede hablar de una construcción social de la realidad heterogénea  y, por tanto de representaciones sociales igualmente heterogéneas con cierto  grado de aceptabilidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Tanto la idea de objetivación, anclaje y de conflicto sociocognitivo implica  dos cosas: por una parte, la existencia de un objeto de referencia que  existe independendientemente de quienes formulen representaciones sociales,  y que se puede conocer ese objeto de referencia que existe independientemente  de los sujetos que loas formulen. Es decir, la realidad es exógena y posee  unas propiedades puedan ser o no recogidas por las representaciones que  se hagan de ellas. Además, las representaciones sociales son el medio para  acceder a esa realidad. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> 3.</FONT></B> <FONT COLOR="000000"> <B>LAS REPRESENTACIONES SOCIALES Y LOS REALISMOS DE SEARLE Y GIERE</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> En este punto se tratará de subrayar el hecho de que la teoría de las representaciones  sociales es compatible con las tesis del realismo externo de Searle y el  realismo perspectivista de Giere.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> 3.1. Las representaciones sociale y el realismo de Searle </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Un aspecto que Searle considera de gran importancia es el referido a lo  que denominó como la <I>tesis de la relatividad conceptual</I> (Searle, 1997:  160). Esta tesis hace referencia a la posibilidad de la existencia de un  número indefinidamente grande de diversos sistemas de representación para  dar cuenta de una misma realidad. Considera que cualquier sistema de denominación  o de clasificación para describir el mundo es convencional. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Searle para ejemplificar su tesis de la relatividad conceptual, hace uso  de un ejemplo ideado por Putnam. Supóngase que en determinado mundo existen  objetos: A, B y C. Si la pregunta fuese cuántos objetos existen en ese  mundo, las respuestas podrían ser tres. Sin embargo, Lesniewski y otros  lógicos polacos, dicen que existen siete (7) objetos. Es decir, 1) A, 2)  B, 3) C, 4) A+B, 5) A+C, 6) C+B, y 7) A+B+C. Como se podrá notar, se generan  diversos resultados con consistencia lógica. En resumen, no existe una  respuesta absoluta; ésta dependerá de la elección convencional de los esquemas  (Searle, 1997: 171). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De lo antes expuesto, se puede afirmar que los actores sociales involucrados  en procesos de denominación y clasificación, para incorporar lo poco familiar  y/o problemático al sistema de categorías de las personas hacen uso convencional  del sistema de denominación y clasificación que mejor se ajuste a la reducción  del desconocimiento e incertidumbre.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Ahora bien, esas categorías de uso convencional se expresan simbólicamente  permitiendo la comunicación (cuyas funciones son: el intercambio de ideas,  opinar, peticionar o conducir los actos prácticos de la vida) por medio  de actos de habla que deben expresar determinados fines (Serianni, 1991).  Por medio de un ejemplo de Serianni (1991), se puede hacer referencia a  la relación entre el acto de habla y una representación. Si una persona  come un chocolate, podría pronunciar una proposición como «¡Deben ser buenos  aquellos chocolates!», aquí el acto de habla tendría el fin de: expresar  una constatación objetiva («aquellos chocolates son buenos»); informar  al interlocutor que se está expresando un punto de vista («pienso que aquellos  chocolates son buenos»; expresar de manera indirecta una petición («desearía  que tu me ofrecieses tus chocolates»). En todos los casos, se producen  tres actos simultáneos: se produce una secuencia de símbolos con un orden  sintáctico determinado y referidos a un objeto (acto locucionario), una  acción que modifica las relaciones entre los participantes (acto ilocucionario),  y cuando la eficacia de la comunicación resulta de su efecto práctico sobre  el interlocutor (acto perlocucionario). En este último caso, el acto perlocutivo  será eficaz cuando la persona que está comiendo el chocolate dijese: «¿Quieren  un chocolate?». De esta manera, las representaciones sociales son construcciones  simbólicas convencionales que forman parte de actos de habla referidos  a determinados ‘objetos’ y con diversos grados de fuerza locucionaria o  perlocucionaria. Es decir, para que las representaciones sociales sean  consideradas como tales, es necesario que tengan una expresión simbólica,  que incida sobre las opiniones de los interlocutores, y que permita a los  actores realizar prácticas sociales dentro de los límites de su elaboración  simbólica en los procesos de objetivación y naturalización. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Si se toma, por ejemplo, el concepto de sociedad civil (Roitter, 2003),  se puede observar que en ambos han existido representaciones sociales dominantes  en cada momento histórico con diferentes grados de fuerza locucionaria  y perlocucionaria. En el caso del concepto de sociedad civil, en la década  de los noventa, en Latinoamérica con la llegada de la democracia y los  planes de ajuste macroeconómico, la sociedad civil se representó como conglomerado  de asociaciones que comparten con las sociedades mercantiles su condición  de organizaciones privadas y con el Estado el interés por lo público (expresión  en términos de lengua y efecto en la relación de los interlocutores) [Roittter,  2003:26]. Al ser representaciones generadas desde organismos multilaterales  (Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos o el Banco Interamericano  de Desarrollo), las organizaciones de la sociedad civil se convirtieron  en medios y condiciones para la canalización de la ayuda al desarrollo  (efecto sobre prácticas sociales asimilando su eficacia con sus contrapartes  en el primer mundo). Es decir, las representaciones de sociedad civil desde  el Banco Interamericano de Desarrollo se constituyeron en la sociedad civil  real (la ideal o la que se espera que sea desarrollada en Latinoamérica),  con las características principales o accesorias que ese organismo internacional  le atribuyó. De acuerdo a lo anterior, la eficacia de esta representación  social se verificará en el establecimiento de un marco que será capaz de  orientar las prácticas sociales de los actores involucrados.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> 3.2. Las representaciones sociales y el realismo de Giere </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Si las representaciones sociales son construidas socialmente, pueden representar  objetos del mundo. Esta forma de ver las representaciones construidas socialmente,  se acerca al denominado realismo perspectivista (constructivo) de corte  naturalista de Ronald Giere.  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> El compromiso de Giere con el naturalismo no se presenta bajo la forma  de una teoría sino de un programa, que entiende el conocimiento científico  como un modelo teórico o representación primaria de los objetos en la ciencia.  Tales objetos son, según el autor: “...objetos abstractos, entidades imaginarias  en las cuales sus estructuras pueden ser o no similares a determinados  aspectos de los objetos y procesos en el mundo real” (Giere, 1999: 5).  Para este autor las denominadas leyes de la naturaleza son ambigüedades  en la práctica actual de la ciencia. Más bien puede hablarse de principios,  que constituyen reglas generales que ayudan a la construcción de modelos.  Dentro del modelo, por lo tanto, las proposiciones son verdaderas; sin  embargo, no son proposiciones que den cuenta del mundo. Con respecto al  aspecto empírico, Giere sugiere que: “El ajuste entre la proposición y  el mundo real es parcial e imperfecto. No hay tal cosa como un modelo perfecto,  completo en todos sus detalles” (Giere, 1999: 6). En consecuencia, para  este autor es posible el realismo sin la verdad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> De esta manera al abandonar la búsqueda de la verdad, el recurso que se  emplea para expresar la noción de realismo es la idea de representación.  En este sentido expresa: “En lugar de usar la representación lingüística  de «El gato está sobre la alfombra», yo sugiero comenzar con un mapa de  carreteras” (Giere, 1999: 25). Para Giere, un mapa puede contener mucho  de los aspectos representacionales necesarios para entender cómo la ciencia  y los científicos representan el mundo. Admite que no existe un mapa universal  o que sea el medio de determinar si lo que representa es verdadero o falso.  Giere observa en esta metáfora una serie de ventajas: Puede ser más o menos  exacto, ser más o menos detallado, tener una gran o pequeña escala, su  construcción requiere una gran dosis de convencionalismo y su poder representacional  puede ser comprobado por cualquiera con competencias pragmáticas.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Un aspecto que Giere resalta en su modelo perspectivista de la ciencia  es que acepta que las representaciones científicas pueden ser construidas  socialmente, pero expresa que también se debe aceptar que las representaciones  socialmente construidas pueden ser descubiertas con la finalidad de ofrecer  un buen cuadro de los aspectos del mundo. Según Giere estas aceptaciones  no reducen la sociología de la ciencia a una sociología del error y en  tal sentido Giere dice: “Explicaciones del éxito y el fracaso permanecen  simétricas cuando se invocan la misma serie de actividades por parte de  los científicos. En particular no existen presupuestos de que el éxito  es el producto de la deliberación racional mientras que los fracasos son  el resultado de la intervención de factores sociales. No hay necesidad  de introducir nociones asimétricas tales como la racionalidad” (1999:26).   </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Todos los días se escucha hablar sobre el “fenómeno de la inflación”. Sin  embargo, la medición de la verdadera inflación no resulta tan fácil como  parece. En primer lugar, por ser una magnitud macroeconómica (agregado  macroeconómico) se debe calcular haciendo aproximaciones de carácter estadístico.  Siguiendo a Giere, no existe un modelo (mapa) universal para determinar  la verdad sobre los niveles reales de inflación, debido a que son mediciones  de carácter muestral. Sin embrago, se pueden diseñar representaciones que  se aproximen a su verdadero valor (los especialistas lo denominarían valor  poblacional). Tales representaciones, al menos en el campo de la economía  surgen en el ámbito de la economía fiscal, monetaria, de la macroeconomía  pura o la teoría de juegos. No obstante, todas esas representaciones, sean  o no de carácter formal (matemático), parten de la idea de que existe la  inflación independientemente de los que los modelos, acertadamente o desacertadamente,  arrojen en sus resultados cuantitativos o no. Lo importante para este enfoque  del realismo como para el de Searle es que los modelos de cálculos de la  inflación constituyan familias con creciente sofisticación representativa  de los aspectos vitales de la inflación, sin nunca pretender capturarlo  todo o ser totalmente exactos. Aunque se admite la existencia de la representación  perfecta no se busca un desarrollo tendiente hacia ella. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Otro elemento que es de vital importancia en el realismo perspectivista  de Giere es el concepto de “decisiones cruciales”. Con este concepto Giere  quiere indicar que sus afirmaciones acerca de experimentos cruciales serán  formuladas dentro de un conjunto de juicios (alternativas) humanos, construidos  por individuos o por grupos con competencias para realizar juicios. Giere  consideraba que los científicos eran los llamados a realizar esas decisiones  cruciales. Sin embargo, en la cotidianidad las personas de alguna manera  realizan decisiones cruciales, aunque no estén revestidas de la autoridad  que de la institucionalidad científica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Un ejemplo de Giere acerca del proceso para la toma de “decisiones cruciales”  en el tema de la inflación, lo constituyen la comparación de dos modelos  alternativos M1 (modelo de la nueva macroeconomía clásica) y M2 (modelo  nuevo keynesiano) de cálculo de la inflación. Ambos pueden generar una  matriz de decisión. La alternativa M1 se refiere al posible estado del  mundo que debe ser entendido como referido a la posibilidad de que el mismo  sea más o menos correspondiente al modelo idealizado (mapa). La selección  de M1 significa que el agente considera que este modelo provee de una representación  satisfactoria del nivel de inflación en una economía en un momento determinado,  o al menos, una mejor representación que la provista por M2 de cálculo  de la inflación de acuerdo con los datos obtenidos.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Al igual que el enfoque realista de Ronald Giere, la teoría de las representaciones  sociales no busca establecer la verdad como correspondencia, sino como  lo expresa Moscovici en una entrevista con Ivana Marková: “La teoría de  las representaciones sociales es una teoría alternativa en que está implícita  la crítica de otras teorías” (2003:149).  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> A MANERA DE CONCLUSIÓN </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> En lo referente a la relación objeto-sujeto, las representaciones sociales  son de objetos. En tal sentido Jost (1992) se basa en la siguiente cita  de Moscovici para expresar lo que Bass van Frassen denomina como una ‘actitud  epistémica’ cónsona con el realismo cuando se aborda el concepto de objetivación:  “...transformando una abstracción en algo cercano a lo físico, traduciendo  algo que existe en nuestras reflexiones en algo que existe en la naturaleza”  [la traducción es nuestra] (Jost, 1992: 119). Esto no contradice la idea  de que exista un solo objeto y tampoco que solo deba existir una representación  única de un único objeto. Es decir, las representaciones que pueden ser  construidas socialmente como modelos, no son necesariamente hegemónicos  debido a que los grupos con sus sistemas, flujos, canales de comunicación  y conflictos (estructurantes o no) pueden hacer prevalecer una representación  sobre otra en un intervalo de tiempo y lugar determinado.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Se debe aceptar con Giere que las representaciones sociales pueden ser  mapas que sirven para dar cuenta de procesos y prácticas sociales. Sin  embargo, se debe subrayar algunos aspectos que hacen que las representaciones  no sean exactamente mapas de ruta. En primer lugar, el grado de convencionalismo  en las representaciones sociales es parcial, mientras que en los mapas  es mucho mayor. En segundo lugar, los símbolos que se encuentran en los  mapas son más estables que en las representaciones aunque el objeto de  representación sea el mismo. En tercer lugar, la expresión lingüística  de una representación social no necesariamente sigue criterios de economía,  es decir, pueden que sean menos asertivos. En cuarto lugar, la escala de  medición en un mapa corresponderá al carácter extensivo de la representación,  cuyos límites no son precisamente bien definidos.  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Con Searle la teoría de las representaciones sociales se encuadra dentro  de la tesis de la relatividad conceptual, en que es posible la existencia  de un gran número de representaciones sociales para dar cuenta de una misma  realidad.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> Aunque la teoría de las representaciones sociales se basa en la existencia  de objetos independientes de la consciencia cognoscente, no es compatible  con la postura del realismo científico. Según Gómez (1995) el realismo  científico afirma que: el mundo estudiado por la ciencia es independiente  de la conciencia cognoscente; la ciencia es el mejor modo de dar cuenta  del mundo que rodea al hombre; la ciencia revela las entidades no observables  y explica sus comportamientos para predecir nuevos hechos; en tales explicaciones,  las leyes científicas expresan fielmente la realidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000">  Por otra parte, la teoría de las representaciones sociales es más compatible  con las diversas versiones disminuidas del realismo expuestos en este ensayo.  Sin embargo, tanto la teoría de las representaciones sociales como los  realismos de John Searle y Ronald Giere son antiinstrumentalistas. Lo anterior  significa que, ante la presencia de representaciones rivales, se proceda  a seleccionar aquella representación sobre la base de argumentos y evidencias  empíricas o que las representaciones sociales sean más adecuadas con los  hechos en términos de rigurosidad o confiabilidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> Notas </FONT></B> </P>  <basefont>     <p align="left"><font color="#000000">*</font> <font color="#000000">Deseo expresar mi agradecimiento a la Dra. Gladys Acurero y al Dr. Evaristo Méndez por su consejo y apoyo en la realización de este trabajo.</font></p>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 1.</FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El conductismo buscó que la psicología fuese una ciencia objetiva. Parte  del abandono de la conciencia y adoptaron la noción de conducta observable  como objeto de estudio. Metodológicamente, rechazaron la introspección  y aceptaron la experimentación, concentrándose en elaborar formas de medir  la conducta observable. El conductismo abordó inicialmente los problemas  del aprendizaje y los instintos. Se adoptó el esquema de condicionamiento  de Iván Pávlov (1849-1930), que conllevó al rechazo de las propuestas innatistas.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 2.</FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En otro contexto (la Revolución Bolchevique en sus primeros años), las  ideas de Levy Bruhl fueron sometidas a prueba por Lev Vygotsky (1896-1934)  y Alexandr Luria. A comienzos de la década de los años 30 en Uzbekistán  se trató de probar la noción de que los procesos mentales superiores no  eran universales estáticos o inmutables, sino que su estructura cambiaba  según las modificaciones del modo de vida social y la presencia o ausencia  de sistemas mediatizadores (Blanck, 1993).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 3.</FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Cuando Mosovici caracteriza esta relación triádica expresa lo siguiente:  Es el escenario donde se producen modificaciones en el pensamiento y el  comportamiento de los individuos; que puede ser dinámica (interacción entre  sujetos o grupos) o estática (donde solo se verifica la co-presencia);  una relación triádica estática predice mecanismos de facilitación social  (producidas por que la simple presencia de individuos haga que otros aprenda  con mayor facilidad respuestas familiares) y las fuerzas dinámicas generan  mecanismos de influencia social (por medio de la presión social, un individuo  adopte las conductas de dicho grupo).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 4.</FONT> <FONT COLOR="000000" SIZE="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Las tareas de conservación buscan ver si los niños pueden determinar si  dos magnitudes se mantienen iguales cuando se cambien los estímulos que  las originan. El experimento consiste en la realización de una tarea entre  niños que adquieren la noción de conservación y los niños que no. Los resultados  del experimento arrojaron la conclusión de que los niños sin la noción  de conservación la habían adquirido por la adquisición de nuevas estructuras  cognitivas.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000"> Bibliografía </FONT></B> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 1. ALVARO, J.L. y GARRIDO, A. (2003). <B>Psicología Social</B>. McGraw Hill/Interamericana  de España, S.A.U. Madrid.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464679&pid=S1012-1587200500020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 2. BEAUDICHON, J.; VANDENPLAS-HOLPER, C. y DUCROUX, N. (1988). “<B>Análisis de  las interacciones y sus efectos sobre la comunicación referencial y el  dominio de nociones</B>”. En Psicología social del desarrollo cognitivo; Mugny,  Gabriel y Pérez, Huan. A editores, presentación de Eugenio Garrido. Editorial  Anthropos. Promat, S. Coop. Ltda. Barcelona. Pp. 181-209.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464680&pid=S1012-1587200500020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 3. BLANCK, G. (1993). <B>Vygotsky: el hombre y su causa</B>. En Vygotsky y la educación;  Luis C. Moll (compilador). Aique Grupo Editor, S. A. Buenos Aires. Pp.  45-74. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464681&pid=S1012-1587200500020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 4. CARUGATI, F. y MUGNY, G. (1988). “<B>La teoría del conflicto sociocognitivo</B>”.  En Psicología social del desarrollo cognitivo; Mugny, Gabriel y Pérez,  Huan. A editores, presentación de Eugenio Garrido. Editorial Anthropos.  Promat, S. Coop. Ltda. Barcelona. Pp. 79-94. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464682&pid=S1012-1587200500020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 5. CHOMSKY, N. (1976). <B>Aspectos de la teoría de la sintaxis</B>. Tercera reimpresión.  Aguilar ediciones, S. A. Madrid. Pp. 260 </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464683&pid=S1012-1587200500020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 6. FARR, R.M. (2003). <B>De las representaciones colectivas a las representaciones  sociales: ida i vuelta</B>. En representaciones sociales. Problemas teóricos  y conocimiento infantiles. Castorina, José. A (compilador). Editorial Gedisa,  S. A. Barcelona. Pp. 153-177. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464684&pid=S1012-1587200500020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 7. GIERE, R.N. (1999). <B>Science without laws</B>. The university of Chicago Press.  Pp. 279. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464685&pid=S1012-1587200500020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 8. GÓMEZ, R. (1995). <B>Racionalidad: Epistemología y Ontología</B>. Edit. Trotta,  S.A. Madrid. 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(1998). <B>Bosquejo de teoría social</B>. Editorial Tecnos, S.  A. Madrid. Pp. 292. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464688&pid=S1012-1587200500020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 11. MARKOVÁ, I. (2003). <B>La presentación de las representaciones sociales: dialogo  con Serge Moscovici</B>. En representaciones sociales. Problemas teóricos y  conocimiento infantiles. Castorina, José. A. (compilado). Editorial Gedisa,  S. A. Barcelona. 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En Psicología social del desarrollo cognitivo; Mugny, Gabriel y Pérez,  Huan. A editores, presentación de Eugenio Garrido. Editorial Anthropos.  Promat, S. Coop. Ltda. Barcelona. Pp. 211-224.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464696&pid=S1012-1587200500020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 19. ROITTER, M. (2003). <B>El Tercer Sector como Representación Topográfica de  Sociedad Civil. Versión provisoria, sujeta a revisión. </B>Ponencia presentada  en el Coloquio Internacional: Políticas de Ciudadanía y Sociedad Civil  en Tiempos de Globalización. Caracas. Pp. 19-37. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464697&pid=S1012-1587200500020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 20. SEARLE, J.R. (1997). <B>La construcción de la realidad social</B>. Primera edición.  Editorial Paidós Ibérica, S. A. Barcelona. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464698&pid=S1012-1587200500020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 21. SERIANNI, L. (1991). <B>Grammatica italiana</B>. Utet Librería. Torino. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464699&pid=S1012-1587200500020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 22. UNIGE (Universidad de Ginebra). En el sitio (www.unige.ch/piaget/PiagetF.html)  [Consulta: 23-03-03]. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464700&pid=S1012-1587200500020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 23. WERTSCH, J.V. (1993). <B>La voz de la racionalidad en un enfoque sociocultural  de la mente</B>. En Vygotsky y la educación; Luis C. Moll (comp.) Aique Grup.  Editor, S. A. Buenos Aires. Pp. 135-152. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464701&pid=S1012-1587200500020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000"> 24. WITTGENSTEIN, L. (2002). <B>Investigaciones filosóficas</B>. Instituto de Investigaciones  Filosóficas. Universidad nacional Autónoma de México. Barcelona.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1464702&pid=S1012-1587200500020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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