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<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela, Centro de Estudios del Desarrollo.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El agro pampeano: sustento económico y social del actual conflicto en la Argentina]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims to elucidate the structural factors and social alliances in the conflict between the Argentinean government and the organizations of the pampean farmers in the wake of the new export taxes on grains, a policy put into effect in March 2007 and canceled this year. On the one hand, the technological and productive changes (especially the convergence of transgenic soybeans and direct sowing), that exacerbate the economies of scale in the pampean agricultural sector. On the other hand, the predominance of big landowners and the increase of leasing amid small and medium landholders. The combination of both processes resulted in brand new alliances in a context of high grain prices in the international markets.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Sector agropecuario]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana"><b>     <p ALIGN="center">El agro pampeano:  sustento económico y social del actual conflicto en la Argentina</p> </b></font>  <font FACE="Verdana" size="2">     <p align="center">Eduardo M. Basualdo*</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">* Investigador del  Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Área  de Economía y Tecnología de la Flacso. El autor agradece los valiosos  comentarios y aportes de Enrique Arceo y Nicolás Arceo. Argentina.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Correo-e: <a href="mailto:basu@flacso.org.ar">  basu@flacso.org.ar</a></p> </font><b> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">Resumen </p> </font> </b><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">Este trabajo intenta esclarecer los  factores estructurales y las alianzas sociales presentes en el conflicto entre  el Gobierno argentino y las organizaciones del agro pampeano, a raíz del nuevo  régimen de retenciones a las exportaciones de granos puesto en marcha en marzo  de 2007 y derogado durante el presente año. Por un lado, las transformaciones  tecnológicas y productivas (especialmente la conjugación de la soja transgénica  y la siembra directa) y la privatización de los servicios públicos, que  exacerbaron las economías de escala en el agro pampeano. Por otra parte, el  predominio de los grandes terratenientes y la expansión del arrendamiento entre  los pequeños y medianos propietarios. La combinación de ambos procesos dio como  resultado alianzas sectoriales inéditas en un contexto de elevados precios de  los granos en el mercado internacional.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="1"> </font><font FACE="Verdana"><b> </b></font></font><font FACE="Verdana" size="2"><b>     <p align="justify">Palabras clave:</b></font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"><font SIZE="2" face="Verdana"> Sector agropecuario / Terratenientes  / Economías de escala</p> </font><font FACE="Verdana"><b> </b></font></font><font FACE="Verdana" size="2"><b>     <p align="justify">Abstract</p> </b></font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">This paper aims to elucidate the  structural factors and social alliances in the conflict between the Argentinean  government and the organizations of the pampean farmers in the wake of the new  export taxes on grains, a policy put into effect in March 2007 and canceled this  year. On the one hand, the technological and productive changes (especially the  convergence of transgenic soybeans and direct sowing), that exacerbate the  economies of scale in the pampean agricultural sector. On the other hand, the  predominance of big landowners and the increase of leasing amid small and medium  landholders. The combination of both processes resulted in brand new alliances  in a context of high grain prices in the international markets.</p> </font> </font> <font FACE="Verdana" size="2"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Key words:</b></font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"><font SIZE="2" face="Verdana"> Agricultural sector / Big landowners  / Economies of scale</p>     <p align="justify">RECIBIDO: JULIO 2008</p>     <p align="justify">ACEPTADO: AGOSTO 2008</p> </font> </font><font FACE="Verdana" size="2">     <p align="justify"><b>Introducción</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Durante los últimos  meses se desplegó en la Argentina un prolongado conflicto entre el agro pampeano  y el actual Gobierno, elegido en octubre de 2007, a raíz del régimen de  retenciones móviles<sup>1</sup> instaurado en marzo de 2008 y anulado  recientemente tras su rechazo en el Senado de la nación.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Se  trata de un enfrentamiento inédito, tanto por su duración como por la cohesión  alcanzada por todas las organizaciones representativas del agro pampeano y los  métodos utilizados durante su desarrollo (cortes masivos de rutas,  desabastecimiento de alimentos a los centros urbanos, alianzas con los  transportistas, cacerolazos, etc.). No obstante, lo más peculiar de esta  confrontación es que se desarrolla en una etapa en que todos los productores,  sean pequeños, medianos o grandes, obtienen una elevada rentabilidad originada  tanto en la mayor devaluación del tipo de cambio real en la historia argentina  llevada a cabo en 2002, como en el notable incremento de los precios  internacionales a principios de 2008. Ambos factores impulsaron un incremento  acentuado de la rentabilidad sectorial aun con la aplicación de este nuevo  sistema de retenciones móviles. De acuerdo con las estimaciones disponibles, la  rentabilidad por hectárea de soja con posterioridad a la vigencia del nuevo  régimen alcanzó, en pesos constantes de 2007, a 1.223$ por hectárea, mientras  que el promedio de 2007, medido en la misma forma y para idéntico cultivo, había  sido de 846$ por hectárea. Es decir, que a pesar de la aplicación de las nuevas  retenciones, el ingreso por hectárea de los productores se incrementó en un 45  por ciento.<sup>2</sup></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En  general, los análisis realizados durante el desarrollo de este conmocionante  conflicto se han movido en el terreno político o han destacado el significado  económico de las retenciones, pero cuando se abordaron las problemáticas más  estructurales o referentes al comportamiento del agro pampeano, los diagnósticos  discreparon fuertemente y, salvo excepciones,<sup>3</sup> no estuvieron  respaldados por evidencias empíricas.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Teniendo en cuenta estos antecedentes, en este trabajo se intenta indagar las  continuidades y transformaciones más relevantes del agro pampeano durante las  últimas décadas para identificar los factores que, con las múltiples mediaciones  del caso, parecen impulsar este inusual veto de los distintos tipos de  productores a la política gubernamental. Constituye una crucial instancia  analítica porque se trata de un conflicto irresuelto, ya que en el año 2001 se  agotó el patrón de acumulación de capital basado en la valorización financiera,  puesto en marcha por la dictadura militar en 1976,<sup>4</sup> y se inició una  fase de transición donde se están desplegando nuevas alianzas y contradicciones  sociales que responden en última instancia a importantes modificaciones  estructurales que se originaron en décadas anteriores y persisten en la  actualidad.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En  la primera parte de este trabajo se realiza un somero recuento de la evolución  de la producción sectorial, las vías de incorporación de nueva tecnología y las  formas de trabajo durante las últimas décadas, para luego identificar el sujeto  social que encabezó ese proceso, con especial referencia a la incidencia actual  de los <i>pools de siembra</i>, los fondos de inversión agrícola y los  fideicomisos, los cuales han sido señalados en repetidas ocasiones como una  forma de producción controlada por agentes económicos extrasectoriales,  causantes de desequilibrios en el funcionamiento productivo y social del agro  pampeano.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Evolución sectorial durante las  últimas décadas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>La ruptura del ciclo ganadero a  partir de la dictadura militar</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La interrupción de la  sustitución de importaciones por parte de la dictadura militar que se inició en  1976 dio lugar a la fase de liquidación de ganado vacuno más prolongada y  profunda de la historia argentina, al menos desde que hay estadísticas sobre  faena y <i>stock</i> ganadero. Sobre la base de la información oficial, se  constata una inédita reducción del <i>stock</i> entre 1977 y 1988: de 61,1  millones de cabezas a sólo 47,1 millones en el último de los años mencionados.  Si bien en el primer quinquenio de los años noventa el <i>stock</i> volvió a  incrementarse, siempre se mantuvo claramente por debajo de los registros  alcanzados en los años setenta, ya que en 1994 llegó a 53,2 millones de cabezas.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Parece poco discutible que la declinación de la producción ganadera estuvo  asociada tanto a las transformaciones que se produjeron en la economía local  como a las modificaciones acontecidas durante esos años en los mercados  externos. En el plano local, la agricultura pampeana registró profundas  modificaciones tecnológicas y productivas que dieron lugar a un aumento en su  rentabilidad con respecto a la ganadería, a través de una reducción de los  costos de producción por unidad de producto. El cambio tecnológico en los  insumos demandados por la producción agrícola (herbicidas, fertilizantes,  semillas híbridas, etc.) produjo un notorio abaratamiento de los mismos, la  combinación de la producción de trigo-soja en un mismo ciclo de producción  impulsó un aumento de la producción, y al mismo tiempo se arraigó una nueva  forma de trabajo que permite un uso más intensivo de los bienes de capital: los  contratistas (empresas con maquinarias y equipos agrícolas que se dedican a  realizar la siembra o cosecha a cambio de un porcentaje sobre la producción  obtenida o de un pago en efectivo).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, el cierre paulatino de los mercados de exportación de carne  vacuna a mediados de los años setenta provocó una reducción significativa en el  volumen exportado, quedando la producción ganadera supeditada al comportamiento  de la declinante demanda doméstica. Asimismo, tras la abrupta contracción que  sufrieron los precios agrícolas como resultado de la crisis del petróleo, se  asistió a una recuperación en los precios de los mismos en el mercado mundial,  proceso que fue reforzado por la acentuada reducción de las retenciones a las  exportaciones que aplicó la dictadura militar.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">De  acuerdo al <i>modus operandi</i> tradicional del agro pampeano, cuando disminuye  el <i>stock</i> de animales vacunos se incrementa el área ocupada por la  producción agrícola, sobre la base de las tierras que son aptas para ambos tipos  de producciones y que quedaron libres de ganado. Sin embargo, este  comportamiento tan central en la producción agropecuaria no se cumplió, ya que  mientras estaba en marcha la mayor liquidación de cabezas de la historia  argentina, el área sembrada real durante diecisiete años nunca alcanzó la  superficie trabajada en la campaña 1976/1977 (v. <a href="#gra1">gráfico 1</a>). Cabe señalar que la  superficie sembrada consignada fue la que realmente se utilizó en cada uno de  los años que abarca el período considerado (eliminando la duplicación de la  producción de trigo-soja en el mismo ciclo), y que su reducción se registra a  pesar de que ella comprende las nuevas tierras que se incorporaron con fines  agrícolas durante esos años y que, por cierto, fueron cuantiosas.</p>     <p ALIGN="center"><a name="gra1"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03gra1.gif" width="566" height="492"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">En  consecuencia, las pruebas disponibles indican de una manera contundente que  durante el período analizado se expresaron alteraciones de tal magnitud en la  producción agropecuaria pampeana que permiten aseverar que se diluyó el  funcionamiento típico del mismo basado en el ciclo ganadero. Sin embargo, esta  disolución no estuvo relacionada, en esa época, con una especialización  sectorial en la producción de granos, ya que la superficie sembrada disminuyó en  forma ostensible a lo largo de todo el lapso. En realidad se trató de un  prolongado período en que el sector agropecuario pampeano expulsó recursos hacia  el resto de la economía (el valor de la liquidación ganadera) e incluso dejó una  ingente superficie de tierra sin utilizar con fines productivos, lo cual indica  que parte del excedente agrícola tampoco se reinvirtió en la actividad y migró  fuera de ella.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La  cuestión entonces radica en identificar las causas que determinaron esa  modificación, y para ello es decisivo tener en cuenta que toda la teoría del  ciclo ganadero supone que la alternancia entre la producción agrícola y la  ganadera se define sobre la base de sus rentabilidades relativas. Desde este  punto de vista, lo que están indicando las evidencias analizadas es que desde la  interrupción de la sustitución de importaciones en 1976 dichas rentabilidades ya  no fueron las únicas que rigieron el rumbo sectorial. De allí que el sector en  su conjunto haya expulsado recursos hacia el resto de la economía de una manera  tan acentuada que no sólo se registró una matanza ganadera inédita, sino que se  dejó una parte considerable de la tierra agrícola sin uso productivo. En  consecuencia, hay que buscar fuera de la actividad el factor desequilibrante que  generó esta alteración en el comportamiento sectorial del resto de la economía,  que fue, en principio, hacia donde se dirigió el excedente generado en esta  actividad.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Si  bien el análisis de la economía argentina en su conjunto supera largamente los  alcances de este trabajo, hay una serie de elementos que permiten arribar a  explicaciones plausibles y relevantes. Basta indicar, entonces, que uno de los  elementos decisivos de la política económica dictatorial para reestructurar la  economía argentina consistió en la aplicación de políticas monetaristas, para lo  cual fue fundamental la reforma financiera implementada a mediados de 1977. Una  de las consecuencias centrales de la misma fue eliminar la posibilidad de que el  sector estatal se financie mediante la emisión de dinero por parte del Banco  Central (BCRA), obligándolo a endeudarse con el sistema financiero. Como el  sector público es el mayor tomador de crédito de la economía argentina, esta  medida determinó que las elevadas tasas de interés de aquellos años fueran el  precio relativo predominante de la economía argentina. Posteriormente, a partir  de la transferencia de la deuda interna privada al sector público y la  consiguiente desmonetización de la economía, continuó la misma situación, ya que  el predominio de la tasa de interés promedio, resultante de las múltiples  colaciones financieras posibles, continuó prevaleciendo como precio relativo en  el conjunto de la economía nacional.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Si, como todos los indicios parecen indicar, la ganancia financiera derivada de  la elevada tasa de interés superó sistemáticamente la rentabilidad de las  principales producciones pampeanas (granos y carne), se tiene la explicación de  los motivos que determinaron la disolución del ciclo ganadero a lo largo del  período analizado. Es decir, la producción pampeana dejó de regirse por dos  rentabilidades (agrícola y ganadera), para pasar a definir el destino del  excedente sectorial por tres rentabilidades: la financiera, la agrícola y la  ganadera.<sup>5</sup> De esta manera, el agro pampeano se incorporó al patrón de  acumulación de capital sustentado en la valorización del capital que regía la  evolución de la economía argentina en su conjunto.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>La expansión agrícola desde  mediados de la década de los noventa</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">A partir de mediados  de la década de los noventa comienza un inédita expansión de la producción  agrícola, sustentada no solamente en un incremento de la productividad, sino  también en un crecimiento de la superficie sembrada y en una alteración en la  composición de la producción, ya que la soja será la que lidere esta nueva fase.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">De esta manera, tal  como se verifica en el <a href="#gra2">gráfico 2</a>, la producción de granos se eleva de 40 a 93  millones de toneladas entre 1994 y 2007, mientras que el área cultivada alcanza  a 31 millones de hectáreas en el último año mencionado, cuando trece años antes  llegaba a 20 millones de hectáreas. Al mismo tiempo, la información disponible  sobre el <i>stock</i> ganadero indica que este sigue descendiendo, pero a un  ritmo más moderado.</p>     <p ALIGN="center"><a name="gra2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03gra2.gif" width="571" height="540"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">La  convergencia de las nuevas innovaciones tecnológicas con la consolidación de las  transformaciones registradas en la etapa anterior impulsó este inédito  crecimiento de la producción agrícola. Indudablemente, la introducción de la  soja transgénica fue un factor relevante para incrementar la producción y la  productividad, debido a la aptitud de la misma para ser cultivada en zonas que  hasta ese momento no eran aptas para producir granos. Por otra parte, al mismo  tiempo que se consolida la presencia del «contratista», se desarrolla la  maquinaria y se difunde rápidamente la siembra directa que, al no exigir la  roturación de la tierra, disminuye el costo y la erosión del terreno.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Dentro de esta línea analítica, es preciso mencionar otros tres procesos que se  conjugan durante esta etapa. El primero de ellos se refiere al dinamismo que  adquiere, y las consecuencias que desencadena, la expansión sojera. La  información disponible indica que se trata del cultivo de mayor crecimiento,  tanto en términos de superficie sembrada como de producción física (v.  <a href="#cua1">cuadro  1</a>). No obstante, es necesario apuntar que la mayoría de los principales cultivos  registran un aumento apreciable en el área sembrada y especialmente en la  producción, siendo el girasol la única excepción en ambos aspectos, aunque el  resto de los cultivos (alpiste, sorgo, avena, cebada, etc.) sí exhiben una  reducción significativa en ambas variables. Es decir, que el crecimiento de la  soja no implica el desplazamiento masivo de los otros cultivos relevantes en el  agro pampeano, sino una expansión diferencial, salvo en el caso del girasol.  Estrechamente vinculado con lo anterior cabe remarcar que en todos los  principales cultivos, y la misma excepción, se registra un notable crecimiento  de la productividad, que en este caso es encabezado por el maíz.</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03cua1.gif" width="567" height="633"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">El segundo proceso  que se despliega durante esta etapa está relacionado con la evolución del precio  internacional. Como se verifica en el mismo <a href="#cua1">cuadro 1</a>, hasta el año 2007 el  precio internacional permanece estancado o desciende en todos los principales  cultivos pampeanos. Por lo tanto, el incremento del valor de la producción y de  las exportaciones resulta del aumento del área sembrada y de la productividad,  situación que se altera drásticamente a partir de 2008, ya que durante el primer  trimestre del corriente año se registran alzas inusitadas en los mismos. Es  indiscutible que esta alteración fue la que motivó la vigencia de la Resolución  125 del Ministerio de Economía (retenciones móviles) y la consiguiente reacción  de los productores agropecuarios.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El tercer proceso que  se registra durante esta etapa alude a la evolución diferencial de los costos de  acuerdo con la superficie explotada, debido a la intensificación de las  economías de escala en la región pampeana.<sup>6</sup> Al respecto, es insoslayable  mencionar, por su importancia, que tanto las principales transformaciones del  proceso de trabajo como las innovaciones tecnológicas y algunos de los grandes  cambios estructurales de la década de los noventa –como la privatización de las  empresas públicas– potencian las economías de escala, ensanchado la brecha entre  la rentabilidad de los grandes productores <i>versus</i> la de los pequeños y  medianos. Así, considerando únicamente el impacto de la privatización de las  empresas públicas, se constata que la transferencia de la producción petrolera y  los ferrocarriles las acentúan significativamente. Cuando Yacimientos  Petrolíferos Fiscales (YPF) pasa a manos de los sectores oligopólicos privados,  la nueva empresa vende el gasoil demandado por los terratenientes a lo largo del  año mediante el pago en cuotas y con una bonificación significativa (alrededor  del 20 por ciento), con la posibilidad de que el comprador lo retire, de acuerdo  a sus necesidades, de las estaciones de servicio de su zona. En el mismo  sentido, pero con características diferentes, opera la privatización del  transporte ferroviario de carga, porque los operadores de este servicio les  otorgan cupos a los demandantes que aseguren elevados volúmenes de carga a  transportar, que son, obviamente, los exportadores y los terratenientes dentro  de los productores agropecuarios.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Fracciones de la burguesía agraria  que son centrales en el comportamiento del agro pampeano</b></p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2">Aproximación general</font></b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">El estudio de la  importancia diferencial que asumen las fracciones del capital agrario en la  región pampeana enfrenta la dificultad de la inexistencia de información básica  al respecto. No ocurre lo mismo con la provincia de Buenos Aires, que constituye  el núcleo central de esa región al ser la de mayor productividad y concentrar el  41 por ciento de la superficie implantada y el 49 por ciento del <i>stock</i>  ganadero, lo cual permite realizar una aproximación relevante a esta  problemática.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Se puede asumir que  durante la Convertibilidad permanece la situación imperante a fines de la década  anterior, donde los propietarios explotan, directa o indirectamente, 25 millones  de hectáreas (el 92 por ciento de la superficie agropecuaria provincial), ya que  las violentas modificaciones que se verifican en la propiedad del capital en la  economía argentina en la década de los noventa no se expresan en el sector  agropecuario pampeano y específicamente en el agro bonaerense, aunque sí lo  hacen con alguna intensidad en la región extrapampeana. Los estudios realizados  al respecto indican que las transferencias netas de tierras vinculadas a los  grandes propietarios bonaerenses son relativamente reducidas, al menos hasta  mediados de la década pasada,<sup>7</sup> debido a que la concentración de la propiedad de  la tierra ya era sumamente elevada durante ese decenio.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">No es sorprendente,  entonces, que la superficie que controlan los grandes propietarios permanezca  más o menos estable entre fines de los años ochenta y mediados de los noventa.  Las evidencias empíricas sobre la concentración de la propiedad rural entre 1989  y 1996 confirman la primera suposición (<a href="#cua2">cuadro 2</a>). Los grandes propietarios  siguen controlando el 32 por ciento de la superficie provincial y en su  composición sólo se observan pequeñas alteraciones que dan como resultado un  leve acentuamiento en la relevancia de los propietarios con mayor superficie de  tierra.</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03cua2.gif" width="579" height="396"></a></p>     
<p ALIGN="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03cua3.gif" width="580" height="437"></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">Ante esta situación,  tampoco puede llamar la atención que la incidencia del capital extranjero no se  incremente durante el período analizado. Por cierto, la estabilidad de la  participación extranjera significa que sigue siendo tan poco relevante como  hasta ese momento, lo cual determina que la situación sectorial en esta materia  presente un marcado contraste con lo que ocurre en otras producciones primarias  que generan renta (petróleo, gas, minería en general), en las actividades  financieras, en la prestación de servicios públicos, en la producción  industrial, etc., donde la incidencia del capital extranjero alcanza niveles  extraordinariamente elevados en términos históricos.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Sobre la base de esta  primera aproximación a la propiedad, el análisis de la distribución del valor de  producción generado por los grandes propietarios según las distintas formas de  propiedad<sup>8</sup> permite diferenciar, a <i>grosso modo</i>, la conducta adoptada por  los estratos sociales que conviven dentro de la cúpula de los terratenientes  bonaerenses. Al respecto, cabe recordar que la superficie adoptada  tradicionalmente para delimitar los grandes propietarios rurales bonaerenses  (2.500 o más hectáreas) congrega al menos dos de los estratos sociales que  forman parte de la estructura social agraria bonaerense: parcialmente a los  propietarios mediano-grandes, y a la mayoría de la oligarquía pampeana. En  términos generales, el primero de ellos se expresa con intensidad en las  personas físicas y jurídicas, que son las que tienen el promedio de hectáreas  por propietario más reducido de la cúpula. Por el contrario, los grupos de  sociedades captan el núcleo central de la oligarquía pampeana, convergiendo allí  los integrantes más consolidados tanto de la fracción de la oligarquía  diversificada (grupos económicos) como de la eminentemente agropecuaria (grupos  agropecuarios insertos en múltiples actividades y especialmente las  industriales).<sup>9</sup> Finalmente, la naturaleza de las dos formas de propiedad  restantes (condominios y formas mixtas) indica que allí confluyen tanto  integrantes del estrato mediano-grande como de la oligarquía tradicional  eminentemente agropecuaria. Todo parece indicar que, mientras en los condominios  predominan los propietarios mediano-grandes, en las formas mixtas, por el  contrario, los integrantes de la oligarquía agropecuaria ejercen una influencia  relativa más intensa.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La composición del  valor bruto de producción de los propietarios rurales bonaerenses con 2.500 o  más hectáreas indica un claro predominio de los productos agrícolas sobre los  ganaderos. Así, la agricultura, que representa el 26,7 por ciento de la  superficie de la cúpula de los grandes propietarios, concentra el 58,9 por  ciento del valor bruto de producción, mientras que la ganadería, que ocupa el  69,9 por ciento de la superficie, representa el 41,1 por ciento del valor de  producción generado por los grandes propietarios en sus 8,3 millones de  hectáreas. Por lo tanto, ahora en términos del valor de producción éstos son  principalmente agrícolas debido a los precios relativos vigentes en el agro  pampeano a mediados de los años noventa.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Analizando este  fenómeno desde el punto de vista de las fracciones del capital agrario, resulta  evidente que los propietarios mediano-grandes (personas físicas y jurídicas) son  los más ganaderos de la cúpula, mientras que la oligarquía pampeana (grupos de  sociedades) es la relativamente más agrícola. En consecuencia, la situación de  la oligarquía pampeana en 1996 discrepa fuertemente de la visión que la  caracterizaba como una «oligarquía vacuna», ya que, considerando el valor de  producción, no solo predomina la agricultura –rasgo que comparte con el resto de  los grandes propietarios–, sino que, además, es la más asentada en la producción  agrícola de toda la cúpula.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, las  mismas pruebas empíricas indican otras características disímiles entre los  estratos sociales (y las formas de propiedad) que son significativas para  aprehender la naturaleza de la estructura económica y social del agro pampeano.  En un extremo se encuentra el estrato de propietarios mediano-grandes (personas  físicas y jurídicas) que concentran relativamente más tierras (el 17,9 por  ciento del total de superficie) que valor de producción (el 12,9 por ciento del  total). En el otro extremo, el núcleo central de la oligarquía pampeana (grupos  de sociedades) que, por el contrario, concentra menos tierra (el 42,1 por ciento  del total) y significativamente más valor de producción (el 49,0 por ciento del  total) porque están ubicados en las tierras más productivas de la región. La  situación relativa de las formas de propiedad que se ubican entre ambos extremos  responde al contenido social de las mismas. El comportamiento de los  condominios, donde predominan los propietarios mediano-grandes, es similar al de  las personas físicas y jurídicas, mientras que el de las formas mixtas es  asimilable al de los grupos de sociedades, es decir a la oligarquía bonaerense.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Aproximación específica a los grandes  propietarios y sus transformaciones recientes</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El examen de los  propietarios con veinte mil hectáreas o más en el distrito bonaerense permite  precisar la idiosincrasia de los grandes terratenientes en la actualidad. En el  <a href="#cua4">cuadro 4</a> se constata que los 53 propietarios que cumplen esa condición controlan  el 8,7 por ciento de la superficie agropecuaria provincial (2,4 millones de  hectáreas, <i>versus</i> 27,2 millones de hectáreas totales de acuerdo al Censo  Agropecuario de 1988).</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua4"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03cua4.gif" width="578" height="629"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">Tan o más importante  es que estos grandes propietarios, que también expresan las características que  exhiben los que se ubican en los estratos de tamaño menores a esta extensión,  continúan siendo en la actualidad las tradicionales familias propietarias de  tierras que conformaban la oligarquía agropecuaria durante el modelo agroexportador y fueron fundadoras del Estado moderno en la Argentina.  Obviamente, median diferencias con esa época que consisten no sólo en la  extensión de la superficie que controlan, porque en reiteradas oportunidades se  separan las propiedades de ramas familiares que tienen un mismo origen,<sup>10</sup> sino  también en la manera en que controlan sus propiedades. En efecto, en la  actualidad las familias terratenientes controlan sus tierras mediante el grupo  de sociedades, aunque ocasionalmente también recurren a una única sociedad o al  condominio. El grupo de sociedades es la forma de propiedad más efectiva para  reguardar la unidad de tierra y por esa razón es la más difundida no sólo en la  oligarquía diversificada (grupos económicos), que no tiene otra alternativa por  estar insertos en múltiples actividades económicas, sino también en aquella que  es eminentemente agropecuaria (grupos agropecuarios). No obstante, cabe señalar  que los grandes terratenientes bonaerenses mantienen una característica  relevante, que consiste en que son una parte significativa de los grandes  propietarios a nivel nacional debido a que tienen campos en múltiples  provincias.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En este contexto, es  ineludible mencionar que las transformaciones estructurales que se desplegaron  durante la década de los noventa modificaron la conformación de los mayores  terratenientes de la cúpula agropecuaria bonaerense. En los primeros años de esa  década ocurrió la primer transformación estructural, que consistió en la  privatización de empresas públicas, la cual trajo aparejada un notable  fortalecimiento económico de los principales grupos económicos locales (la  mayoría de los cuales eran, a su vez, grandes terratenientes), en tanto  participaron como accionistas de los consorcios privados que a partir de ese  momento pasaron a prestar los servicios públicos. Cuando hacia mediados de la  década pasada culminaba el grueso de la privatización de las empresas estatales,  se inició otra modificación estructural relevante que dio lugar a la  «extranjerización» de la economía argentina, ya que los grupos económicos  locales le vendieron al capital extranjero gran parte de sus principales  empresas industriales y su participación en los consorcios que prestan servicios  públicos. Esta modificación tiene una singular importancia porque los grupos  económicos constituyen la fracción oligárquica que condujo al conjunto de la  clase a partir de la industrialización del país, siendo un interlocutor  privilegiado del Estado por su incidencia en el sector manufacturero y además en  el agropecuario.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Notas acerca de la centralidad de los  propietarios y los <i>pools</i> de siembra en la producción pampeana</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Como se mencionó  anteriormente, a mediados de la década de los noventa, con la conjunción de los  precios internacionales y la consolidación de las nuevas tecnologías que elevan  la productividad en el agro pampeano (soja transgénica y siembra directa), la  rentabilidad agrícola supera la derivada de las colocaciones financieras y se  inicia la etapa actual, caracterizada por una acentuada expansión de la  producción. En esas circunstancias, surge una nueva forma de producción de  naturaleza financiera (los <i>pools de siembra</i> y los fondos de inversión  agrícola) porque se trata de empresas que les aseguran un rendimiento  determinado a los inversores y arriendan tierras para producir. Sin embargo, su  presencia fue minoritaria<sup>11</sup> y declinó sensiblemente a partir de la crisis final  de la convertibilidad que comenzó en 1998 y culminó en el 2002.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En la actualidad,  durante el enfrentamiento que se despliega alrededor del régimen de retenciones  móviles impulsado por el Poder Ejecutivo, las diferentes fracciones del capital  agrario, e incluso por momentos el propio Gobierno, coincidieron en afirmar que  los <i>pools</i> de siembra eran los actores centrales en la producción agrícola  y generaban el desplazamiento de los pequeños y medianos productores mediante el  arrendamiento de sus tierras.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Esta caracterización  de la situación en el agro pampeano implica postular que el liderazgo de esta  nueva forma de producción desplazó la figura del propietario como el principal  protagonista productivo y que, tan importante como esto, produjo la disolución  de la oligarquía pampeana o, al menos, que la misma ya no participa de las  producciones sectoriales más rentables. Es indudable que esta caracterización  impulsa la alianza política entre todas las fracciones del capital agrario  contra un enemigo común, ajeno al sector, como es el capital financiero que se  expresaría en los <i>pools</i> de siembra. Más aún, desde esta visión los nuevos  actores serían los favorecidos por el Gobierno, al aplicarles el mismo nivel de  retenciones a ellos y a los verdaderos productores, que tienen costos mucho más  elevados. Sin embargo, más allá de las razones políticas, es indispensable  indagar la veracidad de esos argumentos. La investigación de este aspecto tan  trascendente es posible, ya que el último Censo Nacional Agropecuario se realizó  en plena expansión de la producción agrícola y las primeras evidencias que  provee a este respecto constan en el <a href="#cua5">cuadro 5</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><a name="cua5"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03cua5.gif" width="579" height="491"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">La primera  comprobación es que durante la acelerada expansión actual el propietario rural  sigue siendo el protagonista decisivo de la producción pampeana. En efecto, los  propietarios<b> </b>trabajaban el 90 por ciento de la superficie agropecuaria en  1988 y el 86 por ciento de la misma en 2002, lo cual indica la posición  privilegiada que tienen en ambos relevamientos censales respecto a las restantes  formas de tenencia.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">No obstante esta  significativa estabilidad, es preciso reparar en una serie de alteraciones que  refuerzan el protagonismo que tradicionalmente ejercieron los propietarios, pero  que al mismo tiempo introducen nuevas facetas. En este sentido, es revelador  observar que la superficie trabajada por aquellos que sólo explotan sus tierras  descendió muy acentuadamente (9,5 millones de hectáreas), mientras que la de los  propietarios que, además de explotar sus tierras, trabajan otras, se incrementó  en forma ostensible (prácticamente en 5 millones de hectáreas). La importancia  de estos últimos se pone de manifiesto cuando se constata que son los «tomadores  de tierras» más relevantes de la región pampeana, superando ampliamente a  quienes son «arrendatarios puros», entre los que se encuentran los <i>pools </i> de siembra pertenecientes al sector financiero. En efecto, al confrontar la  superficie tomada en arrendamiento por los propietarios y por quienes no lo son,  se constata una notable superioridad de los primeros (17,3 <i>versus</i> 5,5  millones de hectáreas de acuerdo con el <a href="#cua5">cuadro 5</a>). Más aún, considerando el  incremento de la superficie entre 1988 y 2002 de cada uno de ellos, el aumento  de las tierras arrendadas por los propietarios supera al de los «arrendatarios  puros» en un 160 por ciento (5,8 contra 1,9 millones de hectáreas).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Pese a lo contundente  de estas evidencias para indicar la trascendencia del propietario, cabe la  posibilidad de que, pese a la escasa incidencia que alcanzan los «arrendatarios  puros» en términos de superficie (el 8,0 por ciento de la total), la misma se  concentre en el arrendamiento de grandes extensiones. Ciertamente, si esto fuera  así no se revertirían los resultados globales, pero sería un signo inequívoco de  la presencia de los <i>pools </i>de siembra conformados por el capital  financiero. Sin embargo, las estadísticas censales que reproduce el  <a href="#gra3">gráfico 3</a>  establecen que ocurre todo lo contrario, ya que, a medida que se incrementa la  superficie arrendada, la significación de los propietarios que la toman, y no de  los arrendatarios sin tierra propia, aumenta notoriamente.</p>     <p ALIGN="center"><a name="gra3"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v25n68/art03gra3.gif" width="579" height="434"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, es  muy relevante que la mitad de la superficie arrendada por propietarios de campos  se concentre en predios de hasta 1.500 hectáreas (8,6 millones de hectáreas  sobre un total 17,3 millones de hectáreas arrendadas por propietarios) porque  presumiblemente en esos tamaños predominan la toma de tierras por parte de los  pequeños y medianos propietarios pampeanos.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En consecuencia, la  información censal permite inferir que la nueva forma de producción agrícola que  constituyen los <i>pools </i>de siembra está vinculada primordialmente a los  propios propietarios pampeanos cualquiera sea su tamaño y, por lo tanto, los que  fueron organizados por el sector financiero tienen escasa significación.  Conclusión que, por otra parte, es plausible, ya que en una etapa donde rige una  elevada rentabilidad que se incrementa substancialmente a medida que lo hace la  superficie trabajada por el descenso de los costos de producción (economías de  escala), es esperable que tanto los pequeños y medianos propietarios como los  grandes terratenientes arrienden tierra para trabajarla, buscando reducir el  costo por hectárea y de esa manera elevar substancialmente su rentabilidad.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Síntesis y conclusiones</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Durante el cuarto de  siglo que media entre los años 1976 y 2001 se desplegó en la Argentina un patrón  de acumulación de capital específico, con una entidad comparable al modelo  agroexportador de principios de siglo o a la posterior industrialización basada  en la sustitución de importaciones, que en este caso estaba sustentado en la  valorización financiera del capital. Si bien el mismo implicó una «revancha  clasista» sin precedentes llevada a cabo por los sectores dominantes en  detrimento del trabajo, también trajo aparejada una redefinición de la propia  esfera del capital, incluso del gran capital oligopólico.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">A partir de 2002, se  inició una fase de transición, ya que a partir del 2001 no se plasmó un nuevo  patrón de acumulación de capital sino que se despliega una disputa entre los  diferentes sectores sociales por imponer uno determinado y diferente al  propuesto por los demás. Durante esa fase, la progresiva y acentuada expansión  de la economía real desplaza la centralidad que tuvo anteriormente la  valorización financiera, e incluso dentro de ella la producción primaria, la  industrial y la construcción ganan terreno en términos de las rentabilidades  relativas respecto a los servicios públicos, que desde la privatización de las  empresas estatales había predominado en la economía argentina, compitiendo  favorablemente con la tasa de interés.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Es pertinente indicar  que este replanteo en la economía argentina no puede ser asimilado a un retorno  a la sustitución de importaciones imperante en las décadas anteriores a la  dictadura militar que se inició en 1976, porque en la actualidad tanto la  conformación económica como el propio Estado fueron drásticamente  reestructurados. En otras palabras, en las presentes circunstancias tanto la  composición como el poder relativo de las diferentes fracciones del capital y de  los estratos de trabajadores son un resultado ligado a las profundas  alteraciones estructurales que se fueron combinando durante las últimas décadas,  entre las que se cuentan fenómenos tan relevantes y/o conmocionantes como: la  deuda externa y la fuga de capitales locales al exterior, la consolidación de la  electrónica como tecnología básica, la modificación del tipo de inversión, la  privatización de las empresas públicas, la irrupción del ejército industrial de  reserva, la disolución del mercado formal de trabajo, etc.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Por supuesto, no es  posible analizar aquí el conjunto de esas transformaciones y sus diferentes  repercusiones en las diferentes clases sociales y fracciones sociales, pero sí  mencionar una que constituye el contexto del conflicto actual que se despliega  entre el Gobierno y los productores del agro pampeano. Se trata de la nueva  situación de la relación entre el capital y el trabajo, que se expresa en los  límites que enfrentan los trabajadores para mejorar su situación en términos de  la distribución de ingreso. Sobre esta temática, cabe recordar que durante la  acentuada reactivación de la economía argentina desde 2002 en adelante, la  participación de los asalariados en el ingreso avanzó, principalmente, a través  del aumento de la ocupación, provocando una disminución significativa del  «ejército industrial de reserva», luego que en 2006/2007 comenzara una creciente  reivindicación de incrementos salariales e incluso de políticas estatales  encaminadas a recomponer el mercado de trabajo.<sup>12</sup> Sin embargo, en ese momento  comienzan crecientes presiones inflacionarias que las neutralizan a pesar de que  el costo salarial evolucionaba muy por debajo del salario real, impidiendo que  la participación de los asalariados alcanzara los guarismos que había registrado  en el año 2001, los cuales, por otra parte, se ubicaban entre los más bajos de  las últimas décadas.<sup>13</sup></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En estas  circunstancias, se inicia en marzo de 2008 la confrontación analizada, que  indica la intención del agro pampeano de terciar en la disputa por la  distribución del ingreso y, al mismo tiempo, subordinar a los asalariados y a la  producción industrial a su propio proceso de acumulación de capital. En efecto,  no se trata de una reacción sectorial ante un impuesto confiscatorio, ya que,  como fue señalado, el nuevo régimen de retenciones le reconocía a los  productores un incremento del 45 por ciento en su rentabilidad, sino de  incrementar sus beneficios y ocupar el centro de la escena política y económica  definiendo un patrón de acumulación de capital en donde tanto los asalariados  como la producción industrial operen de allí en más en función de sus propios  requerimientos de expansión.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Habiendo esclarecido,  o al menos planteado, una hipótesis de trabajo acerca de la relación que  mantiene este conflicto con el movimiento general de las fracciones más  relevantes del capital durante la etapa actual, es insoslayable extraer  conclusiones sobre los elementos políticos que intervienen y los factores  estructurales específicos del agro pampeano que habilitan la conformación de  alianzas sociales inéditas dentro y fuera del sector, las cuales les permiten a  los terratenientes pampeanos encabezar en la actualidad las reivindicaciones de  los sectores dominantes.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Respecto a los  elementos políticos que se expresaron en la disputa, cabe referir al menos dos  de ellos. Luego del triunfo en las elecciones presidenciales de octubre de 2007,  el Gobierno actual privilegió una construcción política sustentada en el Partido  Justicialista, asumiendo en consecuencia el ex presidente Néstor Kirchner la  presidencia del mismo. El principal argumento para hacerlo radicaba en que, si  el oficialismo no ocupaba ese espacio, lo haría la oposición. Sin embargo,  adoptar esa estrategia implicó una severa derrota, porque a lo largo de la  valorización financiera (1976-2001) ese partido fue cooptado por los sectores  dominantes mediante el «transformismo», perdiendo su capacidad de convocar a los  sectores populares.<sup>14</sup> De hecho, el conflicto político a raíz del régimen de  retenciones móviles se entabló entre un aparato estatal con una escasa capacidad  de convocatoria y movilización social y un frente social conformado por diversas  fracciones del agro pampeano, sectores medios, el oligopolio que controla los  medios de comunicación y las fuerzas políticas opositoras. De esta manera, en  una situación que se caracteriza por una creciente activación de la derecha  política y una desmovilización popular, a lo largo de la confrontación el  Gobierno perdió, primero la batalla por el «sentido común» en la sociedad, luego  la disputa de la movilización social en las calles, y finalmente el litigio  parlamentario.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">A su vez, durante el  tratamiento parlamentario se puso de manifiesto un debate de singular  importancia que seguramente formará parte de la nueva agenda política que  instaló este conflicto. Contrariando todas las previsiones oficiales, el escollo  insalvable durante el tratamiento parlamentario de las retenciones móviles no  estuvo en la Cámara de Diputados sino en la de Senadores, donde supuestamente la  representación del oficialismo era claramente superior a la que ostentaban las  fuerzas opositoras. Institucionalmente, el rasgo distintivo de los senadores es  que representan los intereses provinciales, y todo parece indicar que allí  estuvo uno de los factores que, junto al carácter del peronismo mencionado  previamente, determinó la derrota del proyecto oficial, pues los representantes  de las provincias expresaron no sólo la presión social imperante en sus  jurisdicciones –sumamente intensa especialmente en las pampeanas–, sino su  reclamo a participar en los ingresos derivados de la renta agropecuaria y, más  aún, en un replanteo de la manera en que se distribuyen los ingresos fiscales  entre el Gobierno nacional y los provinciales (coparticipación federal). De esta  manera se expresa y procesa en el país una problemática que está presente en  América Latina y que consiste en la autonomía de las regiones; situación que  tiene a Bolivia como punto neurálgico, pero que también se despliega en otros  países, como es el caso del Ecuador.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El abordaje de la  situación estructural del agro pampeano exige recordar que la articulación de  los nuevos insumos agrícolas (fertilizantes, herbicidas, etc.) con las nuevas  formas de trabajo (contratismo), la siembra directa y las privatizaciones dio  como resultado la potenciación de las economías de escala en ese sector. A su  vez, ese proceso de transformación productiva que permite la gran expansión  agrícola liderada por la producción de soja desde 1995 en adelante acentúa las  diferencias tradicionales entre los grandes terratenientes y los pequeños y  medianos productores pampeanos.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La exacerbación de  las economías de escala deviene en un hecho trascendente, porque la gran  propiedad sigue detentando un papel central en el agro pampeano. En efecto, tal  como se analizó previamente, los grandes terratenientes bonaerenses (aquellos  con 2.500 o más hectáreas) son propietarios de una parte significativa de la  superficie agropecuaria provincial (alrededor de 8,8 millones de hectáreas que  representan el 32 por ciento de la extensión total), y controlan sus tierras  mediante diversas formas de propiedad, siendo los grupos de sociedades decisivos  en los mayores propietarios porque les permite conservar la unidad de tierra,  neutralizando de esta manera los efectos disgregadores que tiene la sucesión  hereditaria. Las evidencias empíricas también indican que, cuando se inicia a  mediados de la década de los noventa la gran expansión productiva actual, los  grandes propietarios son principalmente productores agrícolas, rasgo que se  acentúa notoriamente a medida que aumenta la superficie que controlan.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">A pesar de la  importancia que adquieren la incidencia en la propiedad de la tierra y el  predominio agrícola en la producción como rasgos distintivos de los  terratenientes, son insuficientes para aprehender su naturaleza, porque tan  importante como ellos es que los mayores propietarios de tierras son la  continuidad de la oligarquía agropecuaria pampeana que conformó el Estado  moderno en el país. Más todavía, en la actualidad están presentes en la cúpula  agropecuaria las dos fracciones que se sucedieron a lo largo del tiempo en la  conducción de la clase en su conjunto. La eminentemente agropecuaria, que fue  hegemónica durante el modelo agroexportador de principios de siglo, y aquella  que, además de ser terrateniente, está inserta en otras actividades económicas,  y fue la conductora de la clase a partir de la consolidación de la  industrialización en el país.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">De por sí, esta  característica de los grandes terratenientes pampeanos es relevante, pero en la  actualidad lo es más porque una de las modificaciones trascendentes del segundo  quinquenio de la década de los noventa fue la extranjerización de la industria  local, principalmente por la venta de una parte significativa de sus empresas  industriales realizada por esa fracción diversificada de la oligarquía que  terminó fugando esos recursos al exterior. Es indudable que esa fracción  diversificada de la oligarquía, al ser principalmente financiera (inversiones de  ese tipo en el exterior) y agropecuaria, no sólo pierde capacidad de  interlocución e influencia sobre el Estado, especialmente en una etapa crítica  donde la expansión industrial es indispensable, sino que modifica su estrategia  de acumulación, que ahora se centra en la producción agropecuaria sobre la base  de las transformaciones antes mencionadas, las cuales se ven reforzadas a partir  del notable incremento de los precios internacionales de esos productos en 2008.  Esta fracción de la oligarquía no intenta recuperar sus posiciones en la  producción industrial disputándole al capital extranjero su predominio en esa  actividad, sino que intenta restringir el crecimiento y definir la composición  de la misma a través de la expansión del agro pampeano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Es decir, la fracción  hegemónica está conduciendo a la oligarquía en su conjunto hacia la recuperación  de sus posiciones en la economía real a través de la expansión de la producción  agropecuaria, sin disputarle al capital transnacional el control de la  producción industrial propiamente dicho, pero sí condicionándolo, para desde  allí recuperar su capacidad de determinar el carácter y rumbo del Estado. Desde  esta perspectiva, la disputa social tiene un carácter sectorial (agro <i>versus</i>  industria) mucho más acentuado que durante la segunda etapa de sustitución de  importaciones (1958-1975), momento en el cual la fracción hegemónica de la  oligarquía agropecuaria estaba decididamente inserta en la producción  manufacturera.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Tanto las condiciones  estructurales del agro pampeano como la evolución de los acontecimientos indican  que los terratenientes pampeanos son centrales en el proceso actual. No  obstante, el desarrollo del conflicto indica que la participación de una parte  significativa de los pequeños y medianos productores ha sido muy activa y vital  para la derrota parlamentaria y social del proyecto oficial sobre las  retenciones móviles. La gran novedad no ha sido la alianza entre la oligarquía  pampeana y los pequeños y medianos productores representados por la Federación  Agraria Argentina, porque este ha sido el <i>modus operandi</i> sectorial desde  al menos la segunda etapa de sustitución de importaciones, sino que la inédita  subordinación de dicha entidad a los dictámenes estratégicos de los  terratenientes arrastró a las fracciones del capital agrario más débiles a  desechar durante el conflicto una neta victoria de sus intereses económicos. La  importancia del tema amerita investigar con cierto detalle la fracción  específica que estableció esa alianza y en qué consistió esa derrota.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Es indudable que la  profundización de las economías de escala en el agro pampeano provocó una  elevación importante de los arrendamientos de tierra, que alcanzaron al 50,5 por  ciento de la superficie pampeana entre 1988 y 2002, comprometiendo en este  último año prácticamente 23 millones de hectáreas que representan alrededor del  34 por ciento de la superficie agropecuaria del área. Esta expansión es la que  le permitió a los representantes del agro señalar reiteradamente que los <i> pools</i> de siembra y los Fondos de Inversión Agrícolas organizados por agentes  financieros desplazaban a los verdaderos productores y se apoderaban de la renta  agropecuaria. Las evidencias censales de 2002 desmienten esta caracterización de  la situación, porque indican que los principales arrendatarios son los  propietarios de tierras (un 76 por ciento de la superficie arrendada en la zona  pampeana) y la incidencia de los mismos aumenta ostensiblemente a medida que  aumenta la superficie arrendada. En consecuencia, todas las evidencias  disponibles indican que mayoritariamente los <i>pools </i>de siembra y los  Fondos de Inversión Agrícola no pertenecen a fracciones del capital  extrasectoriales, sino a los propietarios, los cuales detentan un significativo  manejo financiero que adquirieron, tal como se analizó previamente, durante la  vigencia de la valorización financiera.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Teniendo en cuenta  las características que asumen los arrendamientos, parece oportuno preguntarse  cuáles son los propietarios que ceden tierra y los que la toman mediante el  arrendamiento de tierras. El primer aspecto a tener en cuenta es que  generalmente las economías de escala no implican una disminución permanente del  costo por hectárea, ya que a partir de determinada superficie se registra el  movimiento inverso porque comienza a operar, por distintos motivos, un proceso  inverso: las deseconomías de escala.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">A pesar de la escueta  explicación, este marco conceptual permite comprender que tanto a los pequeños y  medianos como a los grandes propietarios cuyas extensiones son inferiores a la  del costo medio mínimo les conviene aumentar la superficie trabajada tomando  tierra mediante el arrendamiento a otros propietarios, siempre que su precio sea  inferior al descenso de su costo medio. Asimismo, ese mismo marco conceptual  permite comprobar que a los grandes propietarios cuyas extensiones de tierra  superan aquella donde se registra ese costo mínimo, y tienen deseconomías de  escala, les conviene ceder tierras en el caso en que la combinación de la  rentabilidad total supere la percibida por trabajar toda su extensión.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Más allá de todas las  posibles alternativas en que se puede combinar la propiedad y el arrendamiento,  lo relevante de aprehender es que las nuevas condiciones que presenta el agro  pampeano indican que los pequeños y medianos propietarios que toman tierra  mediante el arrendamiento son a quienes principalmente expresa la Federación  Agraria Argentina e integran la alianza que conduce la oligarquía pampeana. De  esta manera, se pone de manifiesto, pese a las reiteradas manifestaciones en  contrario, un giro copernicano en la naturaleza de esta organización, la cual  nació en 1912 a partir de un enfrentamiento con la oligarquía pampeana debido a  la explotación que los pequeños y medianos productores sufrían como  arrendatarios,<sup>15</sup> con el agravante de que ahora gran parte de los que ceden  tierra son también pequeños y medianos propietarios.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">También influyó en la  conformación de esta alianza la propia acción del Gobierno, en tanto su política  no discriminó entre las diferentes fracciones del capital agrario ni vinculó el  nuevo régimen con acciones contra las grandes exportadoras de cereales ni el  oligopolio industrial demandante de insumos agrícolas. Políticas discriminadas  que hubieran sido importantes sabiendo que históricamente el sector agrario  siempre se unificó bajo la conducción de los terratenientes cuando pugnaba por  mayores ingresos. Igualmente importante parece haber sido no desactivar y, peor  aún, en ciertos momentos haber alentado la caracterización de que todos los  productores enfrentaban un enemigo común que eran los <i>pools </i>de siembra  pertenecientes a capitales financieros.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Bajo este mismo marco  conceptual de las economías de escala, se puede dilucidar la situación en que  quedan los integrantes de la alianza social pampeana luego de su victoria social  y parlamentaria en el conflicto de las retenciones. Resulta poco discutible que  los grandes terratenientes fueron los beneficiarios principales de ese proceso  en tanto las retenciones volvieron al nivel vigente antes del notable incremento  de precios internacionales y además, por la extensión de sus tierras, exhiben  las mayores economías de escala, es decir los costos por hectárea más reducidos.  También se benefician, pero en menor medida, los propietarios rentistas que  ceden y no trabajan sus tierras, ya que el valor del arrendamiento se incrementa  en función de la rentabilidad sectorial, que dadas las circunstancias  mencionadas aumentó ostensiblemente respecto a 2007.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Diferente es la  situación de los propietarios pequeños y medianos que toman tierras porque su  posición competitiva –no sólo para incrementar la superficie arrendada, sino  para poder conservar la que ya trabajan– empeora significativamente respecto de  los que tienen mayores economías de escala, sean latifundistas o propietarios  medianos grandes. Obviamente, también perjudicó a los pequeños propietarios que  ceden tierra, ya que los mismos, con el proyecto de diputados, podrían haber  mejorado aún más su rentabilidad. Desde esta perspectiva, la fracción del  capital agrario que se subordinó a los grandes terratenientes en la alianza  política que llevó a cabo el enfrentamiento contra las retenciones móviles logró  una victoria pírrica, porque participó activamente de un triunfo político ajeno  y fue derrotada en términos de sus intereses particulares.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Más aún, por su  subordinación a los intereses de la oligarquía agropecuaria esta fracción del  capital agrario dejó pasar un triunfo que tenía al alcance de la mano. El  proyecto del Poder Ejecutivo para la ratificación en el Congreso Nacional fue  modificado por la Cámara de Diputados, introduciéndole la denominada  segmentación de las retenciones (una alícuota menor para los pequeños y medianos  productores) y reconociendo una compensación por distancia (subsidio) para  aquellos que producían a más de 400 km de la zona portuaria. A pesar de que esa  propuesta, que fue aprobada por dicha Cámara y remitida a la de senadores,  conllevaba una victoria política y económica de esta fracción del capital  agrario, la Federación Agraria se opuso férreamente a la misma, acatando la  conducción real ejercida por los intereses de los grandes terratenientes, que sí  resultaban afectados por dicho proyecto en ambos aspectos.<sup>16</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Se trata de una  confrontación irresuelta para todos los participantes del conflicto porque  constituye un elemento central en la disputa política nacional con vistas a las  elecciones de 2009, donde se renuevan parcialmente las bancas del Congreso  Nacional. Pero también porque la fracción del capital agrario con mayor  capacidad de movilización ha sufrido una derrota en términos de sus intereses  económicos específicos.</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify"><b>Referencias bibliográficas</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">1. <b>Arceo, N., P.  Monsalvo</b> y <b>A. Wainer</b> (2007). <i>Empleo y salarios en Argentina: una visión de  largo plazo</i>, Buenos Aires, Colección Claves para Todos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795026&pid=S1012-2508200800020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">2. <b>Basualdo, E.M.</b>  (1996). «Los grupos de sociedades en el agro pampeano», <i>Desarrollo Económico</i>,  nº 143, Buenos Aires.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795027&pid=S1012-2508200800020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">3. <b>Basualdo, E.M.</b>  (2001). <i>Sistema político y modelo de acumulación en la Argentina</i>, Buenos  Aires, UNQ/Flacso/IDEP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795028&pid=S1012-2508200800020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">4. <b>Basualdo, E.M.</b>  (2006). <i>Estudios de historia económica argentina. Deuda externa y sectores  dominantes desde mediados del siglo XX a la actualidad</i>, Buenos Aires, Flacso/Siglo  XXI Editores Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795029&pid=S1012-2508200800020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">5. <b>Basualdo, E.M.</b>  (2008). «La distribución del ingreso en la Argentina y sus condicionantes  estructurales», en CELS, <i>Derechos humanos en Argentina. Informe 2008</i>,  Buenos Aires, Siglo XXI Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795030&pid=S1012-2508200800020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">6. <b>Basualdo, E.M., J.H.  Bang</b> y <b>N. Arceo</b> (1999). «La compraventa de tierras en la provincia de Buenos  Aires durante el auge de las transferencias de capital en la Argentina», <i> Desarrollo Económico</i>, vol. 39, nº 155, Buenos Aires.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795031&pid=S1012-2508200800020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">7. <b>Lindemboim, J., J.M.  Graña</b> y <b>D. Kennedy</b> (2005). «Distribución funcional del ingreso en la Argentina.  Ayer y hoy», documento de trabajo nº 4, Buenos Aires, Centro de Estudios sobre  Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795032&pid=S1012-2508200800020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">8. <b>Posada, M.</b> y  <b>M.  Martínez Ibarreta</b> (1998). «Capital financiero y producción agrícola: los <i> pools de siembra</i> en la región pampeana», <i>Realidad Económica</i>, nº 153,  Buenos Aires.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795033&pid=S1012-2508200800020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">9. <b>Verbitsky, H.</b>  (2008a). «Animal Planet», <i>Página 12</i>, 13 de julio, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795034&pid=S1012-2508200800020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">10. <b>Verbitsky, H.</b>  (2008b). «Preguntas», <i>Página 12</i>, 17 de agosto, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795035&pid=S1012-2508200800020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. <b>Verbitsky, H.</b> (2008c). «Radiografía  de la pampa», <i>Página 12</i>, 15 de junio, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=795036&pid=S1012-2508200800020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>1</sup> Hasta la Resolución  125, el impuesto a las exportaciones de soja llegaba al 35 por ciento. La citada  resolución elevó la alícuota de este impuesto, especialmente en el caso de la  soja, y al mismo tiempo lo vinculó a las alternativas del precio internacional  (cuando sube o baja, el impuesto a la exportación hace lo mismo de acuerdo con  una tabla preestablecida).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>2</sup> Al respecto,  consultar artículos de N. Arceo y J. Rodríguez en <i>Página 12</i>, 16.3.2008.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>3</sup> Este es el caso de  las editoriales dominicales de H. Verbitsky. Consúltese Verbitsky, 2008a, c.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>4</sup> Sobre las  características del patrón de acumulación sustentado en la valorización  financiera, consúltese Basualdo, 2006.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>5</sup> Este comportamiento  general reconoció excepciones vinculadas a la elevada rentabilidad que  exhibieron las zonas más productivas de la región pampeana. En esas tierras,  tanto el aumento de los rendimientos por hectárea como, especialmente, la  difusión del doble cultivo (fundamentalmente trigo-soja) permitieron a los  productores obtener un significativo incremento en la rentabilidad de la  producción agrícola que, al competir exitosamente con la obtenida en el mercado  financiero, se materializó en una expansión de la superficie sembrada en esa  región.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>6</sup> En principio, las  economías de escala aluden a la reducción de los costos que registra una  determinada empresa agropecuaria a medida que se incrementa la cantidad  producida, lo cual eleva el nivel de ganancias. Es decir, este aumento de la  producción no implica un incremento en los rendimientos medios por hectárea,  sino una reducción de los costos medios por unidad de superficie. En tanto los  rendimientos por hectárea son fijos en el corto plazo, la única manera de  obtener una mayor producción y la consecuente disminución del costo medio es  mediante la explotación de una superficie mayor. Por lo tanto, dada cierta  función de producción, las economías de escala surgen a medida que se incrementa  la superficie explotada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><sup>7</sup> Al respecto,  consúltese Basualdo y otros, 1999.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>8</sup> En este trabajo se  consideran las seis formas de propiedad que conviven en el agro bonaerense, que  son las siguientes: a) <i>persona física</i>, que consiste en la propiedad de la  tierra por parte de un solo individuo; b) <i>persona jurídica</i>, que se  verifica cuando el dominio de la tierra la ejerce algún tipo de sociedad  (anónimas, en comandita por acciones, de responsabilidad limitada, etc.),  fundación o entidad pública; c) <i>condominio</i>, que se constituye cuando  varios individuos, generalmente de una misma familia, ejercen la propiedad  conjunta sobre un inmueble rural; d) <i>grupo societario</i>, que en términos  generales comprende todos los tipos de agrupamiento de sociedades que pertenecen  a los mismos accionistas, incluyendo la conjunción de ellas con las otras formas  de propiedad. Esta categoría general comprende en la realidad tres formas de  propiedad diferenciadas: <i>el grupo económico, el grupo agropecuario, </i>y<i>  la forma mixta de propiedad</i>. El <i>grupo económico</i> está constituido por  empresas con distinta razón social y con diferentes actividades económicas que  actúan articuladamente, debido a que pertenecen a los mismos accionistas y son  coordinadas por un mismo conjunto de directores. <i>El grupo agropecuario</i> (o  de sociedades agropecuarias) comparte todas las características fundamentales  del grupo económico con la excepción de la inserción multisectorial. En estos  grupos la producción agropecuaria siempre ostenta una centralidad indiscutible,  aun cuando, marginalmente, alguna de sus firmas puede encarar otras actividades.  Finalmente, la <i>forma mixta de propiedad</i> se caracteriza por combinar  sociedades con la propiedad personal y el condominio establecido entre los  integrantes del grupo familiar.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>9</sup> El contenido social  de los grupos económicos y los grupos de sociedades agropecuarias puede  constatarse en Basualdo, 1996.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>10</sup> En reiteradas  ocasiones, de un mismo tronco familiar se fueron produciendo desprendimientos  por la separación de las herencias y/o casamientos, originándose entonces grupos  de sociedades diferenciados. De allí que dentro de los propietarios con veinte  mil o más hectáreas, un mismo apellido (como Alzaga, Santamarina, Anchorena o  Duhau) aparezca en diversos grupos agropecuarios.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>11</sup> Respecto a estas  nuevas formas de producción que se consolidan en la década de los años noventa,  ver Posada y Martínez Ibarreta, 1998.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>12</sup> Un interesante  estudio sobre la evolución del mercado de trabajo durante los últimos años se  encuentra en Arceo y otros, 2007.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>13</sup> Consúltese al  respecto Basualdo, 2008. También Lindemboim y otros, 2005.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>14</sup> La instauración de  un patrón de acumulación de capital sustentado en la valorización financiera  trajo aparejada una modificación del sistema político en la Argentina que se  expresa luego del agotamiento de la dictadura militar y se encuadra en el  concepto de <i>transformismo</i> que introdujo en la teoría política A. Gramsci  para explicar el proceso italiano (<i>El Risorgimento</i>, Granica, 1974). Desde  la perspectiva gramsciana<i>, </i>durante el<i> transformismo </i>la clase  dominante ejerce el consenso en la superestructura, sin modificar la situación  estructural de los sectores sociales subalternos, mediante el partido de derecha  (los moderados), lo cual determina que la hegemonía ideológica sea la principal  vía para cooptar las conducciones políticas y sociales de los sectores  subalternos. Ante la ausencia de un partido orgánico, en el caso argentino esto  no ocurre, porque el sujeto que impulsa la constitución de un nuevo sistema  político es una fracción de los sectores dominantes (la oligarquía  diversificada), que opera sobre los partidos políticos y las organizaciones  sociales sin mediación alguna. En esta alternativa, la ideología necesariamente  se subordina a otros factores de índole material. Una aproximación general al  proceso argentino durante la valorización financiera (1976-2001) permite  detectar esos factores materiales, que son la corrupción y los altos ingresos  relativos que perciben los integrantes del sistema político, en un contexto  social caracterizado por un agudo disciplinamiento de los sectores populares  vinculado a una creciente concentración del ingreso. Un estudio más desarrollado  de esta proceso se encuentra en Basualdo, 2001.</p>     <p ALIGN="justify"><sup>15</sup> El 25 de junio de  1912 se realizó una asamblea en la Sociedad Italiana del pueblo de Alcorta  (ubicado al sur de la provincia de Santa Fe), en la que participaron alrededor  de trescientos agricultores que declararon una huelga de los pequeños  productores rurales por tiempo indeterminado, hasta conseguir, entre otras  reivindicaciones, la rebaja del costo de los arrendamientos y que los mismos  tuvieran como mínimo 4 años de duración. A partir de allí, se generalizó la  rebelión agraria a toda la región pampeana, dando lugar en agosto de ese año a  la creación de la Federación Agraria Argentina.</p>     <p align="justify"><sup>16</sup> En un artículo de estos días, H. Verbitsky (2008b) demuestra sobre la base de la información de la <i>Revista  Márgenes Agropecuarios</i> que todos los productores pequeños (hasta 300  toneladas producidas en 300 hectáreas), al comparar el margen bruto que perciben  en la actualidad respecto el proyecto aprobado por la Cámara de Diputados, que  incluye retenciones diferenciales por tamaño y compensaciones por distancia,  perdieron entre el 11 por ciento y el 65 por ciento de su margen bruto según la  región de que se trate. Así, los menos afectados fueron los ubicados en el oeste  de la provincia de Buenos Aires, mientras que en el otro extremo se encuentran  los pequeños productores de Salta.</p> </font>      ]]></body>
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