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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historiador de oficio Federico Brito Figueroa: Memorias para comprender nuestra Historia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The trial aims to give the reader a testimony of the intellectual history of the historian Federico Brito Figueroa, cultor of exponent militant and faithful history of the theoretical precepts of Marc Bloch. Resorting to a prose in light style, without greater formalities, the author tries to an approach to knowledge of who was his teacher in the understanding of the history; especially in conversations that kept at his home and during several trips depending on educational work, part of which published in press articles with the title of "Conversations tutorials".]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Historiador de oficio Federico Brito  Figueroa: Memorias para comprender nuestra Historia</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Manuel E. Carrero</font></b></p>     <p align="justify"><a href="mailto:manuelcm50@hotmail.com"> <font size="2" face="Verdana">manuelcm50@hotmail.com</font></a></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El ensayo se propone ofrecer al  lector un testimonio de la trayectoria intelectual del historiador Federico  Brito Figueroa, cultor de la historia militante y fiel exponente de los  preceptos teóricos de Marc Bloch. Recurriendo a una prosa en estilo ligero, sin  mayores formalidades, el autor intenta una aproximación a los conocimientos  adquiridos de quien fue su Maestro en la comprensión de la Historia; sobre todo  en conversaciones que mantuvieron en su casa y durante diversos viajes  realizados en función de trabajo docente, parte de las cuales publicó en  artículos de prensa con el título de “Conversaciones Tutoriales”.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>:  Venezuela, Federico Brito Figueroa, historia, testimonio.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Historian of nursing Federico  Brito Figueroa: Memories to understand our history</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">The trial aims to give the  reader a testimony of the intellectual history of the historian Federico Brito  Figueroa, cultor of exponent militant and faithful history of the theoretical  precepts of Marc Bloch. Resorting to a prose in light style, without greater  formalities, the author tries to an approach to knowledge of who was his teacher  in the understanding of the history; especially in conversations that kept at  his home and during several trips depending on educational work, part of which  published in press articles with the title of &quot;Conversations tutorials&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Keywords</b>: Venezuela,  Federico Brito Figueroa, history, testimony</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: 15/01/2013 Aprobado:  03/07/2013</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Pórtico</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Me propuse escribir este texto  sobre el doctor Federico Brito Figueroa de manera afectiva porque tuvimos una  relación de amistad que me permite abordarlo desde ese ángulo. Establecí trato  cordial con él cuando comencé mis estudios de postgrado en la Universidad Santa  María, y a través de clases y diálogos informales que sosteníamos fuera de las  aulas, avancé en la comprensión de la ciencia de la Historia aprendiendo de sus  enfoques. De ese acercamiento resultó un trato solidario y deferente que, entre  otras cosas, se tradujo en orientaciones muy valiosas en la Especialización, y  la tutoría de la Maestría y el doctorado en Historia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esas conversaciones que sostuve  con el doctor Brito Figueroa comenzaron con el abordaje del tema que debía  resolver durante el curso de la Especialización, más bien como preámbulo a la  investigación del Trabajo de Grado. Me hice asiduo visitante a su casa y a sus  clases en las Instituciones donde las impartía; igualmente “lo seguí” como  lector de su columna “El Aula en la Calle”, y sobre todo en los Ensayos y  capítulos de libros que publicaba en esa singular “Academia” que fue el  Suplemento Cultural de Ultimas Noticias, injustamente liquidado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Poco a poco me acostumbré a  redactar notas memorísticas posteriores a las conversas que sosteníamos, y  también a realizar grabaciones furtivas que conservo en mi archivo personal. No  se negaba a que lo grabaran, pero tomaba las previsiones en cada caso: “-No me  siento libre de hacer la clase como yo quiero si veo que me están grabando,  porque algunas veces se me sale una ‘federicada’, pero entiendo que las quieran  oír de nuevo, y en ocasiones yo mismo pregunto si van a grabar para hablar un  poco más alto y más despacio”, me dijo en alguna ocasión. Esas conversaciones  grabadas, notas, apuntes de clases y asesorías, las he conservado con el fin de  redactar un Ensayo extenso que aún espera.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">El hombre y su método</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Nacido en el Barrio La Otra  Banda de La Victoria, el 2 de noviembre de 1921, tuvo por padrino al doctor  Santos Cerró, médico, boticario y comunista, de quien recordaba gratamente haber  recibido el libro de Nicolás Bujarin: El Materialismo Histórico, con el cual se  inició en la literatura marxista, e influido por otras personalidades y el  ambiente político en La Victoria, formó filas en el Partido Comunista; “el PCV  de esa época”, apuntaba. Como cuadro político contribuyó a formar ligas  campesinas, sindicatos, uniones de obreros y grupos de campesinos en poblaciones  de los Valles de Aragua.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1946 egresó del Instituto  Pedagógico Nacional con el título de Profesor en Historia y Geografía formando  parte de la Promoción Juan Vicente González, en la cual también egresaron Elio  Gómez Grillo, Luis Amengual, América Bracho, Antonio Mieres, Guillermo Morón,  Ramón Tovar y Carlos Gauna. Poco después, ejerciendo la docencia en educación  media, por su militancia política, fue a prisión bajo la dictadura de Marcos  Pérez Jiménez; después fue confinado a San Felipe, estado Yaracuy, en condición  de ciudad por cárcel. Para entonces ya había publicado en 1949 sus primeras  aproximaciones al tema histórico-social en Venezuela un folleto sobre: La  Liberación de los Esclavos en Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el viejo Instituto  Pedagógico aprendió con grandes Maestros de la época, entre los cuales recordaba  a varios extranjeros: Juan Gómez Millas, chileno; Luis Arosena, argentino; Pablo  Vila y Juan David García Bacca, españoles, y entre los venezolanos “…me atrevo a  mencionar cuatro o cinco personas que influyeron en mi formación como  historiador: Héctor García Chuecos, que nos enseñó a tocar el documento; Augusto  Mijares, con su concepción conservadora-liberal de la Historia, pero muy  meticuloso en cuanto a referencias; J. M. Siso Martínez, J.M. Alfaro Zamora; y  aun cuando usted no lo crea, Rafael Pinzón…”<sup>1</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“Sí. Después de pasar cuatro  años por la cárcel en Venezuela (…), salgo a México y caigo en la Escuela  Nacional de Antropología e Historia donde está presente la inmigración española  y en el Colegio de México. Mi gran Maestro se llamó José Miranda [exiliado  español]; fui alumno de Wenceslao Roses, traductor de ‘El Capital’. Me dio  Teoría Económica y es ahí donde comienzo a aproximarme a la Escuela Francesa, la  Escuela de los Annales, a Marc Bloch…”<sup>2</sup>. Durante su permanencia en  México, además de “conocer” al autor de Apología de la Historia o el Oficio de  Historiador, se acercó a la obra de Ernesto Labousse, Pierre Vilar, Fernand  Braudel, Albert Soboul, Lucien Febvre y Francois Chevallier.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El historiador inicia su  siembra</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al caer la dictadura de Marcos  Pérez Jiménez en 1958 retornó al país con el título de Maestro en Ciencias  Antropológicas obtenido con la tesis: Desarrollo económico y proceso demográfico  en Venezuela. No contaba cuarenta años cuando regresó equipado con teoría,  técnica y método para consagrarse al oficio de la Historia, a la que Marc Bloch  llamó: “…ciencia que se halla en la infancia: como todas las que tienen por  objeto el espíritu humano…”,<sup>3</sup> ciencia que aún no ha resuelto  problemas básicos de su método, y que Pierre Bayle y Fustel de Coulanges,  llamaron “la ciencia más difícil de todas las ciencias”<sup>4</sup>. Con cargo  de docente ingresó a la Universidad Central de Venezuela y al Instituto  Pedagógico Nacional; en la misma Universidad Central se abrió la posibilidad de  impartir la asignatura “Introducción a la Historia” que administraba Luis  Beltrán Guerrero, y desde ese momento comenzó a difundir los conocimientos  adquiridos en México, a ahondar en las tesis de Marc Bloch, y a aplicar técnicas  en la investigación y el método marxista en los análisis históricos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“Usted es el iniciador del  método del fichaje, del método en nuestro país? -Sí. Yo creo que es algo más:  soy iniciado de una tendencia. Fíjese usted que mi libro ‘Historia Económica y  Social de Venezuela’ dice: ‘una estructura para su estudio’ no plantea una cosa  definitiva, sino algo para aproximarse; hay distintos caminos para llegar. Yo  siempre combino cátedra, investigación y divulgación,…”<sup>5</sup>. En 1960  obtuvo en la UCV la Licenciatura en Historia, y en 1962 defendió su Tesis  doctoral en Antropología e Historia: La Estructura Económica de Venezuela  Colonial. “Rodolfo Quintero y yo fuimos de las primeras camadas de Antropólogos.  Yo soy el segundo doctor en Antropología de la Universidad Central, después de  Rodolfo Quintero”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta tesis se convirtió poco  después en una fuente obligatoria de consulta para investigadores de las  Ciencias Sociales, tanto por la globalidad de tema-problema investigado, los  datos y las fuentes, como por el método y la metodología empleada para estudiar  la intrusión violenta de una cultura ajena a lo autóctono, hasta incorporar este  continente a los centros de desarrollo preindustrial afincados en Europa. D.F.  Maza Zavala dice en el prólogo a la primera edición: “Considerada así, la  historia (…), destaca su poderoso valor como ciencia social que se nutre de la  materia prima de los archivos documentales y de los testimonios materiales  subsistentes, para entregar, en manos hábiles de artífice de la retrospectiva,  una visión analítica de las raíces de nuestra hechura de nación y de nuestro  drama económico. Lejos queda la pura narrativa, la acumulación insustancial de  hechos o el intento de llenar vacíos documentales con la conjetura infundada por  no científica…”<sup>6</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya formado y con madurez de  historiador, comenzó a desarrollar el plan de la Historia de Venezuela con  propósito de obra y no de un libro suelto. Construyó el método partiendo del  tiempo aborigen y definió como hipótesis de trabajo la Historia económica y  social, reafirmando la convicción del hecho económico en el ser humano en tanto  ser social, binomio indisoluble, e improbable de estudiarse y comprenderse  históricamente por separado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“¿Qué es para usted la  Historia?, le preguntó Oldman Botello en 1991: “Es la comprensión de los hechos  del hombre, en el pasado y en el presente”<sup>7</sup>. La respuesta evidencia  su adhesión al postulado marcblochiano de “Ciencia de los hombres (…), de los  hombres en el tiempo”<sup>8</sup> , es una derivación cabal y honorable que la  declara cuando ya había desarrollado los estudios de post grado en Historia en  la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Santa  María, Universidad José María Vargas, en Caracas; Instituto Pedagógico de  Barquisimeto conjuntamente con la Universidad Lisandro Alvarado, así como en el  Instituto Tecnológico de la Victoria (que hoy se llama Universidad Politécnica  Territorial Federico Brito Figueroa).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En una ocasión, durante un  viaje a Barquisimeto, le pregunté: “Compañero, cuánto tiempo tardó usted para  hacerse historiador. –¡Qué vaina compañero! No sé, yo no sé. No haga esas  preguntas… ¿Que cuánto tardé? ¡Toda la vida! Esa ha sido mi ocupación desde  niño, desde mucho antes de entrar al viejo Pedagógico... Uno va observando, va  mirando las cosas en la vida y se va haciendo un juicio… Hay cosas que a uno le  emocionan y otras que le indignan, cosas injustas, ya sea porque las ve o las  lee, pero uno se pregunta el por qué de esas injusticias, y va guardando,  guardando, guardando en la memoria, y sin proponérselos uno va llevando una  relación de cómo han pasado esas cosas y cómo pudieron haber sido, y eso va  creando criterios en uno, y un deseo de saber por qué las cosas han sido de esa  manera…, digo más bien de comprender. Así se fue despertando en mí la curiosidad  por la investigación, y bueno… usted comprenderá que en eso se lleva uno la vida  entera… No vaya a creer que yo llegué a la Universidad y ese día decidí hacerme  investigador a la hora de entrar al aula... Junto con esas cosas que uno va  descubriendo, nace la necesidad de contarlas, de escribirlas… yo comencé desde  niño a escribir. En La Victoria dirigí con otros muchachos un periodiquito  cuando apenas tenía quince años. Se llamaba ‘El Escolar’, eso fue en la Escuela  José Félix Ribas. Pero desde luego en mi formación fue fundamental la lectura de  historiadores venezolanos, la Historia Documental y Critica que creo que ahora  ni se enseña…”.<sup>9</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se extasiaba rememorando textos  de historiadores clásicos latinoamericanos y venezolanos, y en las sesiones de  clase, asesorías o conversaciones para evaluar algún libro de Historia, se  refería con respeto a los “historiadores positivistas”, en cuyos textos se formó  su generación, principalmente en los libros de Lisandro Alvarado, José Gil  Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, Francisco González Guinán, y sobre todo Laureano  Vallenilla Lanz, a quien recordaba de manera especial por la fuerza narrativa y  la forma de abordar los problemas sociales venezolanos de la colonia y del siglo  XIX. “Escribía muy bien Don Laureano. Construía muy bien las ideas y el  discurso. Emociona leerlo ¡Claro que era positivista! Pero eso no es un pecado.  ¿Acaso los positivistas no fueron un avance frente a los románticos y los  providencialistas?… Cómo dejar de leer a Gil Fortoul, a Arcaya, a Don Lisandro y  a los demás…, sin ellos, no hay Historia escrita… Y qué tiene que ver que eran  positivistas?”<sup>10</sup> Reconocía igualmente los aprendizajes obtenidos de  respetables profesores como Héctor García Chuecos, Augusto Mijares, José Manuel  Siso Martínez, J.M. Alfaro Zamora y Rafael Pinzón.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De Lisandro Alvarado admiraba  la pasión para recoger “muestras” de la Venezuela que iba desapareciendo; “la  recolección directa de cosas que aún quedaban intactas de lo genuino venezolano”<sup>11</sup>,  y solía enaltecer a Vallenilla Lanz por el pulcro uso del idioma, la  interpretación sociológica de los problemas históricos y la agudeza de su  pensamiento, pero en general, respetaba el desempeño de los positivistas  venezolanos. Y cuando un alumno refutaba a aquellos historiadores, de inmediato  señalaba la carencia de criterios en la valoración del tiempo y el conocimiento  de la época:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“-Y qué le van a pedir ustedes  a esa gente. Estimen lo que significó escribir una Historia de tres tomos como  la de Gil Fortoul, apoyándose sólo en documentos, sin saber de método ni  técnica, ni nada de eso. Casi todo lo anterior a ellos eran Memorias, recuerdos,  las guerras de la independencia, hazañas los próceres y cosas así. En ese tiempo  muy poco se hablaba de hacer teoría de la Historia, no era como ahora. Con Marc  Bloch y Lucien Febvre fue que se comenzaron a hablar estas cosas; aquí no se  conocía ni un cuaderno sobre las formas modernas para escribir la Historia. Esos  historiadores escribieron sus libros revisando los papeles que podían escudriñar  y tragando polvo, y así avanzaron, con conocimientos a retazos. Eso fue un  avance significativo, eso no lo pueden soslayar ustedes. Carlos Irazábal, Juan  Fuenmayor y Salvador de la Plaza fueron los primeros que escribieron la Historia  con visión marxista, era muy poco lo que se podía leer de marxismo en  castellano. Pero eso de método, de técnicas, eso era extraño, eso lo traje yo de  México y lo comencé a enseñar en la Universidad Central y en el viejo  Pedagógico”.<sup>12</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La Historia se escribe con H</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Federico Brito Figueroa conoció  el marxismo como método de investigación histórica en México, y al retornar a  Venezuela, continuó sus estudios de Historia de Venezuela siguiendo dos  variables: población y desarrollo económico, en otras palabras comienza a  escribir Historia económica y social, como advierte en la Introducción a la  Historia Económica y Social de Venezuela, “…orientada a investigar fenómenos con  una visión de conjunto…”,<sup>13</sup> y aunque varios autores marxistas ya  habían escrito textos de Historia de Venezuela, tomar lo económico y social como  método y como hilo conductor del proceso histórico resultaba novedoso.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“Yo aprendí a escribir la  Historia con H mayúscula siguiendo mi pasión por Venezuela, así como dijo Rómulo  Gallegos de sus novelas, que las escribió pegando el oído al suelo venezolano…  Ponga cuidado, yo creo que la Historia de Venezuela se puede escribir siguiendo  el hilo de la dependencia. Eso lo comprendí cuando descubrí el sistema global de  relaciones de producción y el estado de evolución de las fuerzas productivas,  desde el mismo momento en que nuestra Historia comenzó a escribirse en idioma  castellano. Eso me sirvió como hilo conductor a mi obra. Usted me dijo el otro  día que quería escribir una Historia del pueblo venezolano y tiene que tener  bien claro cuál es el hilo de ese problema. Acuérdese de lo que dice Marc Bloch:  en investigación, quien no sabe lo que busca, no sabe qué hacer con lo que  encuentra. Lo primero que tiene que hacer es comprender la globalidad del  problema, y a eso se llega estudiando todo, todo sin dejar nada de lado. Y no se  ponga a emitir juicios que un historiador no es un juez, eso lo puede dejar pa’  después. No puede soslayar el problema colonial en esas cosas, porque ahí  comienza el problema, en lo colonial. Lea mis libros otra vez para que se  adentre en lo colonial. Y lo otro es lo neocolonial, porque terminan siendo dos  extremos en el proceso histórico nuestro. Ahí también está lo estructural,  comienzo y presente, la totalidad. Lea el libro de Vilar, el del Vocabulario del  análisis histórico, lo va a ayudar mucho. No confunda lo colonial con lo  neocolonial, no son meras palabras sino síntesis para trabajar, son cosas  distintas. Vaya escribiendo poco a poco, ustedes tienen tiempo para profundizar  en eso y ahí tienen mis libros. A uno le tocó abrir camino. Aprovéchenme ahora  porque no les voy a durar toda la vida y los tiros están pegando cerca. Yo tengo  que terminar mi obra y no sé cuánto tiempo me quede.”<sup>14</sup></font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El maestro visto por un  discípulo</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Puedo decir que fui afortunado  al contar con la enseñanza de mi Maestro Federico Brito Figueroa. Más que su  alumno me siento su discípulo. Bajo su guía aprendí claves fundamentales para  comprender la ciencia de la Historia, y además me ayudó a tomar el camino para  ejercer la docencia en niveles superiores; me abrió puertas para escribir en la  prensa nacional y la estrecha amistad personal que mantuvimos me permitió ser  beneficiario de su calidad humana. Compartí, con buen aprovechamiento de mi  parte, conversaciones con otros científicos sociales, horas de clases,  discusiones de tesis, redacción de artículos, corrección de trabajos, y  escribimos a dos manos artículos especializados para la prensa que fueron  publicados posteriormente en su último libro: Historia disidente y militante,  editado en Bogotá por Plaza &amp; Janes en marzo de 2000. Puedo decir que fuimos  amigos con el trato de “compañero” antes que el de profesor, en una solidaria  relación Maestro-discípulo hasta el final de su existencia física el 28 de abril  de 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este breve texto utilizo  algunos de esos materiales junto con citas de sus libros, que hubiese preferido  dejarlas sin las referencias de rigor porque doy por descontado el  reconocimiento de su personalísimo lenguaje escrito. Y aunque tengo acumulados  gran cantidad de datos, no me he propuesto hacer un bosquejo biográfico, entre  otras razones porque ya se han escrito varios, algunos de los cuales se pueden  consultar en internet, y principalmente porque Federico Brito Figueroa merece  una sólida y densa biografía intelectual, que lo reafirme como referencia  insoslayable de las ciencias sociales en Venezuela, aunque esto produzca dentera  entre la “pequeña canalla intelectual”, por la irreverencia de sus tesis frente  a los “saberes establecidos” y comprometidos con la “historia anti-pueblo” y “anti-patria”,  que seguramente será más apropiada calificarla tomando su propia definición en  el Prefacio a la segunda edición del tomo I de su Historia Económica y Social de  Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta tesis del doctor Brito  Figueroa me interesó como instrumento teórico para el análisis y comprensión de  nuestra realidad contemporánea. Esa es la Historia necesaria, donde la conceptúa  de: “…historia farisaica o historia asociada. Historia asociada a los intereses  coloniales en el estudio del pasado nacional, historia igualmente asociada a los  intereses extranacionales y foráneos en el estudio del presente…”<sup>15</sup>  que resultaba encubridora de la dominación foránea.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante su enseñanza  prevaleció hasta los años sesenta del siglo XX anestesiando la conciencia  nacional y desviando la posibilidad de impulsar la trayectoria de independencia  integral. Para la Academia y los académicos comprometidos, esas “blasfemias e  irreverencias”, producían escozor porque la historia alienante estaba  “…orientada a ‘explicar’, pero sobre todo a justificar una situación que aspiran  a presentar [sus cultores] como eterna e inevitable.”<sup>16</sup> Esa fue la  historia que se divulgó a lo largo del siglo XX en las Universidades públicas y  privadas, en centros de investigación y medios de comunicación al servicio del  establishment.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Considero de gran valor estas  reflexiones -que deben ser meditadas principalmente por historiadores nóveles-,  escritas en los años sesenta del siglo XX cuando ya mostraba una aguda  penetración, dominio y maestría en el oficio de Historiador, al tiempo que  desarrollaba un discurso categorial vigoroso, motivador para el debate fértil.  No en vano ofrecía orientaciones teóricas al aseverar que el decurso de nuestra  Historia contemporánea es un “…proceso de cambios impulsado por su incorporación  al mundo histórico concreto regido por los monopolios internacionales, en  especial los norteamericanos…”.<sup>17</sup> Esta Historia generó polémicas  entre académicos y hostilidades contra Brito Figueroa en reacciones con cierta  lógica porque se requería sólida y consistente formación profesional como  Historiador de oficio, libertad ideológica y un probado carácter científico para  confrontar con tesis nuevas los “saberes históricos establecidos”. No en vano el  Maestro Brito Figueroa era historiador, geógrafo, etnólogo, antropólogo y cultor  de prosa pulcra y discurso certero.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debe saberse que la propagación  de esa historia falaz fue posible por la penetración de los monopolios de origen  United States en las estructuras educativas y culturales del Estado venezolano,  y también porque el cultivo de la ciencia de la Historia, hasta la década de los  años sesenta cuando nuestras instituciones superiores comenzaron a egresar  historiadores profesionales, dejaba campo abierto a “historiadores” empíricos  carentes del instrumental científico: método y técnica en primer lugar, que en  no pocas ocasiones “simpatizaban” con instituciones y empresas editoras  nacionales y extranjeras.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La trinchera del militante</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una de las claves fundamentales  de su obra, a la vez que aporte principal en el estudio de nuestra Historia es  el papel que le adjudica al pueblo como “agente histórico” y no como “masa  amorfa, barro vil y moldeable en manos de los despóticos régulos militares o de  los demagogos, sus testaferros intelectuales”<sup>18</sup>, según anota en Las  insurrecciones de los esclavos negros en la sociedad colonial venezolana. En su  obra histórica el pueblo aparece como una hacedor, como un creador del devenir  en calidad de protagonista; el pueblo es impulsor de transformaciones  socio-económicas, con lo cual reivindica su condición trascendente, sobre todo  frente a la historia oficial que lo coloca uncido a las determinaciones del amo,  del latifundista, de la figura emblemática de la inteligencia y del orden.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De manera que no fue casual que  comenzara su obra aproximándose a la Historia de Venezuela abordando el problema  hombre-social a través del referido folleto: La Liberación de los Esclavos en  Venezuela, que originalmente fue tesina presentada para el grado de Profesor en  el Instituto Pedagógico Nacional, y que tuvo continuidad orgánica al desarrollar  sus hipótesis sobre el problema tierra-esclavos-propiedad  territorial-mestizaje-rebeliones de esclavos, y en general el tema colonial. Un  año después publicó otro folleto: Miranda, pasión de la Libertad Americana,  (accésit en el concurso centenario de este prócer), que no se deben valorar por  la extensión sino por lo que desde ese momento asoman como temática de  investigación histórica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con el libro: Ezequiel Zamora,  un capítulo de la Historia Nacional, avanzó en la definición del tema-problema  fundamental de su trayectoria; y no obstante a ser un libro de preparación, se  debe estimar como muestra preliminar del contenido y argumento que desarrolló en  adelante: pueblo, lucha social, tierra, nación. “Ese fue un libro de iniciación  y aprendizaje. Carece de técnica y método porque esas cosas no se conocían aquí  en las Instituciones superiores. En México fue donde aprendí esas cosas con  profesores españoles que habían emigrado por la guerra civil; ellos trajeron  esos conocimientos. Pero en mis otros libros ya tenía la disciplina, eso se ve  enseguida en la Historia Económica y Social de Venezuela, y en mis otros libros,  desde luego, sin duda porque son ya libros maduros“, me dijo en una entrevista  grabada<sup>19</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo trascendente de este  científico social es su obra escrita, el método para abordar lo los problemas  que sintetizó luego en categorías de análisis. Trasciende igualmente por su  empeño en la formación de investigadores, su labor docente, la difusión de las  investigaciones a través de libros, Revistas, Gacetas, prensa y eventos. En este  sentido escasean, lamentablemente, maestros que dejen herencia en el campo de la  Historia. Toda una generación de profesores e investigadores formados por  Federico Brito Figueroa se encuentran esparcidos en Venezuela y el exterior,  desarrollando actividades</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">docentes en Instituciones  universitarias y Centros de Investigación, todos originados por el impulso dado  a los estudios de post-grado en Historia en varias instituciones de educación  superior, sobre todo en la Universidad Santa María donde logró concentrar lo que  algunas figuras de las ciencias sociales llamaron la “Escuela de Caracas”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los aportes de su obra perviven  porque superó la concepción histórica basada en la épica, en la hazaña, y en la  descripción del proceso histórico en términos informativos y descriptivos,  historia de grandes héroes y batallas, de lenguaje ampuloso, en ocasiones  aderezada con fábulas que extasiaban al lector, resultaba poco o nada útil al  aprendizaje crítico y reflexivo de la Historia como instrumento para la  liberación, porque entre otras cosas, el factor de cambio social pueblo aparece  como objeto y no como sujeto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1966, en la Introducción al  primer tomo de la Historia Económica y Social de Venezuela, había escrito: “…La  historia no es un conjunto de tesis a demostrar, pero en todo trabajo  historiográfico (…), es necesario constatar el hilo conductor teórico reflejado  en la capacidad de abstracción del historiador. La historia no es la política,  pero el historiador, hombre de su tiempo, factor histórico individual de los  problemas sociales de su tiempo y de su sociedad, no puede eludir la comprensión  del presente para penetrar con más fuerza y certeza en la explicación del  pasado…”.<sup>20</sup> En esta afirmación se aprecian derivaciones de Marc Bloch,  sobre todo cuando expresa que: “En efecto, hace mucho que nuestros grandes  antepasados un Michelet y un Fustel de Coulanges, nos habían enseñado a  reconocerlo: el objeto de la historia es esencialmente el hombre. Mejor dicho:  los hombres…”,<sup>21</sup> y agrega que la Historia es la ciencia de los  hombres en el tiempo, porque “…El historiador piensa no sólo en lo ‘humano’. La  atmósfera en que su pensamiento respira naturalmente es la categoría de la  duración.” <sup>22 </sup>es decir: en cuál y en cuánto tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por eso al abordar los  fenómenos sociales expresados en las insurrecciones y rebeliones de la Venezuela  que comenzaba a ser mestiza, zamba, mulata y parda, comprendió el valor del  pueblo como fuerza orgánica apuntalando el desarrollo histórico y no como una  simple masa amorfa.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ese afán lo inició con los dos  escritos ya referidos, uno sobre las rebeliones de negros esclavos y otro sobre  Francisco de Miranda, impresos a mediados del siglo XX. Quince años después  publicó los primeros tomos de una sólida Historia Económica y Social de  Venezuela, que ha influido profundamente a profesionales del ámbito de las  Ciencias Sociales, y cuya tesis plantea la irrupción del sistema capitalista en  el continente americano, antes que la anodina aventura de un extraño navegante,  enfrentando la Historia oficial y la “palabra sacra” de los ungidos. Por primera  vez se analizaba la Historia de Venezuela desde un enfoque económico-social de  manera sistemática hasta poco después de la primera mitad del siglo XX, con  fuentes documentales, reflexiones comparativas, cuadros estadísticos, procesos  detallados y tiempos históricos, para comprender cómo se tejieron las ataduras  neocoloniales una vez penetrada la médula social. De esa compleja reflexión  surgió una “duda metódica” que constituye uno de los puntales de su quehacer  investigativo: hasta dónde lo colonial y desde cuándo lo postcolonial y lo  neocolonial en Venezuela.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los ocho capítulos de La  Estructura Económica de Venezuela Colonial, con la cual obtuvo el título de  Doctor en Antropología, configuran un profuso examen sobre la economía colonial  en nuestra nación y la implantación de los nexos de dependencia. Sus estudios de  la Historia colonial de Venezuela y América Latina se sustentan, teórica y  metodológicamente, en la comprensión global del sistema capitalista en  desarrollo, digamos: en el dominio del sistema global de relaciones de  producción y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas hasta el momento  de la ruptura de la dominación colonial, que encadenó nuestras naciones a Europa  en condición de dependencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La obra del Maestro Brito  Figueroa está articulada en varios libros y escritos que responden a un plan de  estudio y análisis de la Historia Económica y Social de Venezuela. Obra por la  concepción del problema total, el método, la estructuración del trabajo, la  relación del proyecto, el uso y aplicación de las categorías, la diversificación  de los resultados y por el debate generado entre científicos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La “irreverencia” de Brito  Figueroa le permitió plantearse hipótesis en términos de libre arbitrio,  confrontando realidades profundas que finalmente lo persuadieron de ser un  historiador disidente, tal como tituló su último libro: Historia militante y  disidente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro aporte fundamental se  concreta en el análisis del Estado como estructura y plataforma de las clases  dominantes en Venezuela, a las cuales califica de oligarquía financiera nativa o  aristocracia del dinero, cuyos orígenes los ubica hacia la sexta década del  siglo XX, como resultado del desarrollo interno del capitalismo dependiente y su  relación con la economía trasnacionalizada a escala internacional.<sup>23</sup>  Para llegar a esta tesis caracterizó primero el Estado neocolonial surgido en el  contexto de postguerra mundial; cuyo modelo comenzó a perfilarse paralelo a la  explotación de los hidrocarburos con capitales provenientes de los grandes  centros financieros del mundo capitalista, para lo cual la oligarquía  latifundista y comercial decimonónica, agotada en su propia aridez, ya en fase  de desconcierto al concluir el siglo XIX, sirvió de intermediaria para la  neocolonización, o más claramente, para el incursión de los monopolios como  fuerza de poder en las Instituciones estatales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Brito Figueroa profundizó en la  Historia de una República secuestrada desde los inicios de su vida independiente  por la oligarquía que formaban latifundistas, comerciantes, usureros, sus  ideólogos y caudillos militares, (incluyendo la iglesia católica como  Institución propietaria), que al mismo tiempo eran operadores de la educación y  de la opinión pública.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa oligarquía y los grupos  periféricos que compartían el poder con los jefes militares -carentes de moral  republicana y del sentido de lo nacional venezolano-, estafaron el sacrificio  del pueblo en su legitima lucha por la libertad, por la tierra para vivir, por  la igualdad ante la justicia y la educación, y la participación en las  decisiones políticas y ciudadanas. Así concluyó el siglo XIX, prolongado en su  crisis económica hasta los inicios de la renta petrolera. Desde entonces la  disminuida estirpe heredara de aquella oligarquía agraria buscó albergue a la  sombra de los balancines petroleros.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Poco después Venezuela fue  convertida en factoría exportadora de petróleo y reexportadora del capital  invertido por los monopolios a través de la importación de mercancía y  tecnología, en un ciclo incesante que dejaba vacío el subsuelo, mediatizada la  soberanía y formadas importantes fortunas en manos de la clase nueva-rica a  cuenta de pago “por favores recibidos”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa oligarquía fue  “colaboracionista” fundamental en la entrega de la riqueza minero-extractiva y  en la violación a la soberanía nacional. Se asumió cómplice en la inserción de  “agentes socio-antropológicos” hostiles a la cultura vernácula, para apoyar los  objetivos del imperialismo en su propósito de implantar referentes culturales  garantes de la dependencia. Así ocurrió en las décadas iniciales del siglo XX,  cuando Venezuela fue asediada por comisionistas (algunos de ellos venezolanos),  al servicio de los monopolios financieros e industriales anglo-sajones y  norteamericanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los monopolios buscaba la forma  de asegurarse la explotación de petróleo y el retorno del capital invertido. En  esos propósitos fue determinante el papel desempeñado por los propagadores de la  cultura estadounidense a través de textos educativos, libros, magazines,  folletería diversa, bisutería, revistas de modas, mercancía de uso doméstico,  música, películas, vestimenta, calzado, alimentos envasados, equipos domésticos,  confitería, vajillas, calendarios, muebles, prendas, foto-afiches, equipos  fotográficos y sonográficos, máquinas de escribir, herramientas para la  agricultura y toda clase de fruslería, pudiendo agregarse modalidades de  recreación, clubes sociales, deportes, ritmos bailables, automóviles,  arquitectura y hasta formas de vida familiar. Así, penetrando en los conductos  neurálgicos de la economía y la cultura venezolana, se introdujeron códigos  culturales ajenos a los caracteres venezolanos hasta reproducir en nuestro país  el neocolonialismo y la “american way of life”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De esa clase emergieron los  oportunistas asesores de Castro y Gómez. Se arrimaron a los círculos del poder  para justificar y encubrir negocios lesivos a los intereses nacionales animados  por el lucro que obtenían en esos tiempos de carestía. Eran ricos de mermadas  fortunas que presumían de burgueses, surgidos a la sombra de Guzmán Blanco  acumularon grandes caudales que ahora, sin esa estirpe de caudillos y lejos del  amparo que da el poder, se resignaban a la rusticidad de los hombres de la  montaña.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bajo el régimen de Castro, los  Echenagucia, Vigas, Aranguren, Jiménez Arráiz y Planas, quedaron registrados  como primeros beneficiarios de concesiones petroleras transferidas poco después  a capitales extranjeros, iniciando una modalidad que caracterizó los primeros  tiempos de las inversiones monopólicas petroleras.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa clase social, afectada por  la crisis del mercado mundial desde finales del siglo XIX, se vio obligada a  tolerar en el poder a los caudillos andinos ajenos a las camarillas  tradicionales. Cuando Cipriano Castro llegó a Valencia lo acorralaron  “…Negociantes sin escrúpulos y arruinados, dispuestos a sacar provecho de todo,  han visto ya las ventajas que pueden sacar de la situación y comienzan a rodear  al jefe…”<sup>24</sup>. Y con Castro ejerciendo el poder, no pocas figuras de  esa clase de usureros, latifundistas, comerciantes, banqueros, militares  hacendados, rábulas y asociados, se disputaban la alcahuetería y la adulancia,  pero al ser derrocado el “Cabito”, los mismos oportunistas corrieron a convencer  al General Gómez de la mejor forma para subastar el petróleo y la soberanía  venezolana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Edwin Lieuwen, historiador  estadounidense especialista en América Latina, dice en su libro: Petróleo en  Venezuela: “La lista de las concesionarios primitivos demuestra claramente que  Gómez otorgaba las concesiones a sus favoritos, y que el solicitante que resultó  más favorecido fue su yerno Julio F. Méndez, a quien se le concedieron  diecisiete arrendamientos de 15.000 hectáreas. La mayoría de las concesiones de  1919 fueron compradas por la Maracaibo Oil Exploration Company, empresa  especuladora norteamericana, (…). En 1920 se adjudicaron 176 concesiones, todas  a favoritos venezolanos, y nuevamente fueron vendidas a compañías  norteamericanas…”<sup>25</sup>, lo cual evidencia el origen de algunas fortunas  familiares actuales que alardean de ser “gente decente”, pero igualmente muestra  la sostenida penetración de capitales monopolistas destinados a la explotación  petrolera mayormente estadounidenses, y agrega que: “…Las empresas petroleras  averiguaron pronto quien podía y quien no podía conseguir concesiones: los  afortunados intermediarios se convirtieron, en realidad, en agentes de las  compañías. (…). Más de 2.300 venezolanos adquirieron tales concesiones en todos  los Estados y territorios del país”.<sup>26</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Terminada la Segunda Guerra  Mundial y definida la supremacía de Estados Unidos como potencia mundial, esa  clase social aprobó la presencia militar y Agencias de seguridad extranjeras  dentro del país, bajo el argumento de la amenaza comunista. Y cuando el  Presidente Rómulo Gallegos fue derrotado, celebró en notas de prensa la  restitución del orden y la disciplina del país. Su comportamiento ante las  nuevas concesiones petroleras cedidas por Pérez Jiménez no dejó dudas sobre sus  conexiones con los monopolios internacionales y la aprobación para subordinar a  Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El papel de los monopolios fue  investigado por Brito Figueroa con hondura de método, concluyendo que entre  1945-58 -tiempo de post-guerra, de reconstrucción de la economía mundial, de  expansión del militarismo en América Latina, de fifty-fifty petrolero, de golpe  de Estado y dictadura militar pentagonista, de “etapa de oro de las exploración”  petrolera, de otorgamiento de nuevas concesiones y de retorno a la democracia  burguesa-, en esa década de “nuevorriquismo”, los monopolios penetraron las  Instituciones del Estado, principalmente las culturales y científicas, las  estratégicas de defensa y los partidos políticos. “En el curso de una década, en  1948-1958, los monopolios norteamericanos fortalecieron su dominio sobre la  economía venezolana y restitución del orden y la disciplina del país. Su  conducta ante las nuevas concesiones economía mundial, de expansión del  militarismo en América Latina, de fifty-fifty petrolero, de golpe de Estado y  dictadura militar pentagonista, de “etapa de oro de la exploración” petrolera,  de otorgamiento de nuevas concesiones y de retorno a la democracia burguesa-, en  esa década de “nuevorriquismo”, los monopolios penetraron las Instituciones del  Estado, principalmente las culturales y científicas, las estratégicas de defensa  y los partidos políticos. “En el curso de una década, en 1948-1958, los  monopolios norteamericanos fortalecieron su dominio sobre la economía venezolana  y forjaron los instrumentos para la neocolonización global de nuestro país…”<sup>27</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante ese período de diez  años “los grupos económicos” en formación renegaron el frágil proyecto  democrático para beneficiarse de las políticas emanadas por Washington,  negociando y acumulando cuantiosas sumas de capital con las cuales acallaban  todo reproche por la entrega de la riqueza nacional. En ese contexto se  produjeron las desviaciones que Brito Figueroa califica como: “acumulación  delictiva de capital”, para explicar el origen ilegal e inmoral de riquezas  súbitas “…porque es el resultado del robo con el apoyo de las instituciones  estatales, la influencia de los más calificados representantes del poder  político y el tráfico de comisiones y recomendaciones…”28 Por esa vía -es  necesario repetirlo en beneficio de la Historia que demanda verdades-, reputados  apellidos y afamadas familias en Venezuela han acumulado “…la base material para  el desarrollo de un nuevo y poderoso sector en la estructura social de las  clases poseyentes nativas, que venimos denominando, ya desde los años sesenta,  burguesía burocrática y peculadora o simplemente lumpenburguesía”<sup>29</sup>,  cuya crecimiento requiere de la corrupción y la inmoralidad para aumentar  patrimonio y capital concretando negocios ignominiosos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La institucionalización del  dolo se tradujo en antivalor susceptible de halagos y alabanzas en medio de una  moral social disminuida; mientras que el desempeño de la política injurió de  bribón a quien la ejercía, porque en efecto fue reducida a un permanente  contubernio, apropiado para el fraude asociado con presuntuosos apellidos  finalmente beneficiarios de lucros destinados a cuentas personales o grupos  familiares.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Llegada la década de los  sesenta del siglo XX, esos grupos económicos relacionados entre sí a través de  la actividad bancaria, industrial, financiera, comercial, servicios,  comunicaciones y hasta por asociaciones delictuales, dieron el gran salto, o  mejor el gran asalto a las Instituciones del Estado venezolano tras el logro de  riqueza. Nada nuevo en verdad, porque así vino ocurriendo desde la fundación de  la República en 1830, sólo que en este tiempo sucedió de otra forma y con  participación de figuras plebeyunas coligadas para el delito, generalmente con  nombres de ilustre linaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esas condiciones, dice Brito  Figueroa, el Estado venezolano evolucionó “…hacia los intereses de la oligarquía  financiera nativa, especialmente con respecto al grupo que con fundamentación  denominamos aristocracia del dinero, facilita la acumulación delictiva de  capital, apoyándose en disposiciones de gobierno inobjetables desde el punto de  vista legal…”.<sup>30</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este discurso, de un  Historiador de oficio y militante con la prédica profesional, desenmascaró a la  historia indulgente y originó incomodidades en el seno de la Academia adormecida  en la neutralidad atávica del así ha sido siempre. “…Esto es así desde los años  sesenta, pero en la actualidad [habla del tiempo de Jaime Lusinchi en el poder],  funcionan dos nuevos elementos que determinan el cuadro económico-social: 1°) El  Estado venezolano es prisionero de los monopolios nacionales y de las  trasnacionales, y 2°) El Estado venezolano racionaliza su política económica  (planificación y vías para el desarrollo) en función de los intereses de esos  monopolios y trasnacionales”.<sup>31</sup> Esta caracterización del Estado  venezolano, redactada a finales del siglo XX, parece haber asomado la fractura  de la institucionalidad oligárquica delictual que prevaleció desde 1830 y que la  verba común ha denominado “cuarta República”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La pluma del Maestro Federico  Brito Figueroa no cesó de buscar en el fondo de los procesos económicos y  sociales la usurpación cometida contra la germinal Nación Venezuela desde la  inserción al sistema capitalista en formación. Por esa razón insistió en la  necesidad de conocer a profundidad el tiempo colonial, pero igualmente estimaba  necesario investigar la fundación y desarrollo de la República a los fines de  comprender la transición de ese fenómeno al período republicano, y  posteriormente, siguiendo el mismo hilo conductor, el proceso hacia la  neocolonización como refugio de las clases sociales apátridas y holgazanas que  ejercieron el poder lesionando los derechos del pueblo protagonista de la  Historia, hasta tipificar el carácter de clases de Estado venezolano actual.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1 Oldman Botello, “El Maestro  Brito Figueroa”, Diario El Siglo. (Maracay), 7 de enero de 1991.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2 Oldman Botello, Prólogo a:  José Marcial Ramos Guédez: Bibliografía y Hemerografía de Federico Brito  Figueroa, La Victoria, Edo. Aragua, 1991, p.13.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3 Marc Bloch, Apología de la  Historia o el oficio del Historiador, Caracas, Fondo editorial Lola de Fuenmayor  y Fondo Editorial Buría, Colección Textos Clásicos, Nº 1, 1986, p. 56.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4 Ibídem., p. 56.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5 Oldman Botello, Prólogo  citado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6 D.F. Maza Zavala, Prólogo a:  Federico Brito Figueroa, La Estructura Económica de Venezuela Colonia, Caracas,  UCV, EBUC (Colección Ciencias Económicas y Sociales N° XXII), 1996.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7 Oldman Botello: Prólogo  citado, p. 15.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8 Marc Bloch, Op. Cit., p. 68.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9 Material grabado e inédito,  c. 1990. Reposa en el archivo del autor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10 Ibíd.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11 Ibid.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12 Ibid.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13 Federico Brito Figueroa,  Historia Económica y Social de Venezuela, Caracas, UCV, Tomo I, Ediciones de la  Biblioteca, 2000, p. 9.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14 Material grabado e inédito  citado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15 Federico Brito Figueroa, Op.  Cit., s/n/p.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16 Ibídem, p. 15</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17 Ibid., p. 14.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18 Federico Brito Figueroa, Las  insurrecciones de los esclavos negros en Venezuela, Caracas, Editorial  Cantaclaro, 1961, p. 5.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19 Material grabado e inédito  citado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20 Federico Brito Figueroa, Op.  Cit., p. 13.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21 Marc Bloch, Op. Cit., pp.  66-67.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22 Ibidem, p. 68.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23 Cf.: Federico Brito  Figueroa, La Aristocracia del Dinero Actual en Venezuela, 1945-1985,  Barquisimeto, Fondo Editorial BURIA, 1986, p. 9.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24 Edwin Lieuwen, Petróleo en  Venezuela, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, (Colección Ensayos), 1964, pp.  66-67.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25 Enrique Bernardo Núñez, El  hombre de la levita gris, Caracas, Monte Ávila Editores, C.A., 1986, p.35.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26 Ibíd</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27 Federico Brito Figueroa,  Venezuela contemporánea ¿país neocolonial?, Caracas, Venediciones, C.A., 1972,  p. 19.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28 Federico Brito Figueroa, La  aristocracia del dinero en Venezuela actual (1945-1985), Barquisimeto, Editorial  Buría, Colección Folletos N° 1, 1986, pp. 13-14.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29 Ibídem, p. 14.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">30 Ibid., p. 24.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">31 Ibid., p. 25.</font></p>       ]]></body>

</article>
