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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los enclaves azucareros de la región nororiental de Cuna (1900-1930): El batey del central tacajó]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The enclaves mills of the north-eastern region of Cuba (1900-1930): The central Tacajo Batey]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The United Fruit Company and Cuban American Sugar Company invested in the sugar industry during the fi rst years of the century XIX. It was through the establishment of modern sugar mill in the oriental region of the country. Th e employees were living in communities which name was bateyes, were made to keep the workers during the sugar harvest. From 1915, the owners cuban-spanish made new sugar mill more small and with less production motivated by the stable prices. Th e first one of them in the northeastern region of Cuba was Tacajó, in 1916. Next this was the new sugar batey very similar with the american sugar mill. Th ey took as reference the distribution of the inhabited space and diff erent kind of buildings. One century later the majority of the wood buildings of these communities have disappearing without the support of the government or some institution to stop the destruction. Soon the traditional buildings will disappear like a time footprint. For this reason it’s necessary to make projects for to keep the cuban architectural heritage among 1900 and 1930.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Los enclaves azucareros de la región  nororiental de Cuna (1900-1930). El batey del central tacajó</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">The enclaves mills of the north-eastern  region of Cuba (1900-1930). The central Tacajo Batey</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">José Luis Reyes González</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Licenciado en Historia del Arte  por la Universidad de Oriente, Cuba, en el 2008. Profesor Asistente de la  Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya. E-mail: <a href="mailto:jreyes@fh.uho.edu.cu">jreyes@fh.uho.edu.cu</a>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Resumen</b>: En los primeros  años del siglo XX la United Fruit Company y la Cuban American Sugar Company  impulsaron la industria azucarera mediante el establecimiento de modernos  centrales azucareros en la región oriental del país. Estas entidades también se  encargaron de conformar unas comunidades, denominadas bateyes, para lograr la  permanencia de los empleados contratados para la realización de la zafra. El  alza sostenida del precio del azúcar motivó también a los propietarios  cubanos-españoles quienes construyeron, a partir de 1915, un conjunto de  centrales mucho más modestos desde el punto de vista de la capacidad de  producción. El primero de los establecidos con capital cubano-español en la  región nororiental de Cuba fue el central Tacajó, en 1916. Próximo a éste quedó  ubicado el nuevo batey azucarero, para el que se tomó como referencia la  distribución físico-espacial y los tipos constructivos desarrollados en los  enclaves azucareros fomentados por el capital estadounidense. Un siglo después,  la mayoría de las construcciones de madera de estas comunidades han  desapareciendo sin que organismos e instituciones del país hayan tomado medidas  para contrarrestar tal destrucción; los edificios que estoicamente permanecen en  pie amenazan con desaparecer en los próximos años. Por tanto, urge elaborar  proyectos orientados hacia su salvaguarda ya que todas ellas forman parte  indisoluble del patrimonio arquitectónico cubano construido entre 1900 y 1930.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>: Cuba,  compañías norteamericanas, centrales azucareros, batey. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Abstract</b>: Th e United  Fruit Company and Cuban American Sugar Company invested in the sugar industry  during the fi rst years of the century XIX. It was through the establishment of  modern sugar mill in the oriental region of the country. Th e employees were  living in communities which name was bateyes, were made to keep the workers  during the sugar harvest. From 1915, the owners cuban-spanish made new sugar  mill more small and with less production motivated by the stable prices. Th e  first one of them in the northeastern region of Cuba was Tacajó, in 1916. Next  this was the new sugar batey very similar with the american sugar mill. Th ey  took as reference the distribution of the inhabited space and diff erent kind of  buildings. One century later the majority of the wood buildings of these  communities have disappearing without the support of the government or some  institution to stop the destruction. Soon the traditional buildings will  disappear like a time footprint. For this reason it’s necessary to make projects  for to keep the cuban architectural heritage among 1900 and 1930.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Key words</b>: Cuba,  northamerican companies, sugar mill, batey.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: 08/02/2014. Aprobado:  10/06/2014.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">A manera de introducción</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Al concluir la contienda bélica  que José Martí denominara Guerra Necesaria (1895-1898) varias corporaciones  financieras del extranjero concedieron empréstitos a empresarios cubanos y  españoles con el objetivo de recuperar la industria azucarera nacional, afectada  durante el desarrollo de las operaciones militares. Al mismo tiempo, algunas  compañías norteamericanas como la Boston Fruit Company &#8213;que en 1899 cambiaría su  nombre por el de United Fruit Company&#8213; comenzaron a apropiarse mediante la  compra de grandes porciones de tierra en puntos estratégicos de la región  oriental y central del país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En estas tierras adquiridas por  las compañías estadounidenses, en su mayoría fértiles y cubiertas de bosques o  sabanas, se introdujo en los primeros años del siglo XX el cultivo de la caña de  azúcar, atendiendo a la tradición azucarera cubana y al alza sostenida del  precio del grano entre 1902 y 1920. Este hecho determinó el establecimiento de  un conjunto de “novísimos colosos azucareros al amparo del capital  estadounidense” (Vega, 2004: 56).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Establecimiento de los  centrales azucareros en la región nororiental de Cuba por las compañías que  operaban con capital estadounidense (1900-1920)</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el norte de la región  oriental de Cuba, en el propio año 1901, aparecieron los primeros centrales. La  United Fruit Company —compañía norteamericana que fue el “resultado de la fusión  el 30 de marzo de 1899 en New Jersey de Boston Fruit Company y Tropical Trading  Co. Ltd, de Minor C. Keith, ambas de capital bostoniano” (Jiménez, 2004: 595)  estableció el Boston en un islote conocido como Cayo Macabí, Banes, en la  antigua provincia Oriente. En este mismo año se fundó el Chaparra por gestiones  del general Mario García Menocal y con capital de la Cuban American Sugar  Company.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La United Fruit Company  incorporaría en 1907 uno de los centrales de mayor capacidad de producción y  propietario de 5191 caballerías de tierra: el Preston. Cuatro años más tarde la  Cuban American Sugar Company estableció el Delicias, considerado uno de los más  grandes del mundo en su momento. Al año siguiente, por gestiones del grupo  Rionda y con capital de la Manatí Sugar Company, se fundó el central Manatí. A  esta lista deben sumarse los centrales Cupey —instituido en 1915 por la West  India— y el Tánamo —instaurado en 1921 por la Atlantic Fruit Co.—.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el sur de la zona oriental  también se establecieron algunos colosos azucareros: el Cape Cruz, fundado por  la Cape Cruz Company en 1901; cuatro años más tarde se establecieron los  centrales Soledad, El Isabel y Los Caños, por la Guantánamo Sugar Company.  También en 1905 se fundó la New Niquero Sugar Company, propietaria del central  Niquero. En el decenio siguiente se sumarían a esta lista el central Altagracia,  fundado en 1916 por la Compañía Central Altagracia S.A., y el Miranda,  establecido en 1917 por la Miranda Sugar Company.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La fundación de este importante  conjunto de centrales azucareros contribuyó a desplazar la zona productora de  azúcar del país desde la región occidental-central hacia el centro-oriente de  Cuba, y también a consolidar el dominio del capital norteamericano en las  inversiones nacionales. Sin embargo, debe destacarse también la influencia en  aspectos como la economía, la moda, el lenguaje y la arquitectura de la región.  En esta última dejó una impronta indeleble, pues en cada uno de los casos antes  mencionados “las compañías encargadas de edificar el ingenio azucarero,  concebían también la construcción de una pequeña comunidad urbana, denominada  batey” (Vega, 2004: 60), en la que predominaba las tipologías constructivas,  materiales, métodos de construcción y la planificación urbanística  característica de los pequeños asentamientos del sur de los Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Los bateyes azucareros  fundados por la United Fruit Company en la región nororiental de Cuba</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1899 comenzó el montaje del  central Boston (conocido más tarde como Nicaragua), la construcción de muelles y  vías férreas y se inició la proyección del batey, que respondía al interés de  los directivos la United Fruit Company de crear una comunidad con  infraestructura integral y autosuficiente, capaz de proporcionar confort a los  trabajadores extranjeros y cubanos que más tarde intervendrían en el desarrollo  de la zafra. El Departamento de Construcciones &#8213;integrado por ingenieros,  proyectistas, dibujantes, carpinteros y obreros&#8213; se encargó de la planificación  urbanística y de la edificación de las construcciones de madera de tipo  administrativas, productivas, comerciales, culturales y domésticas, siempre  teniendo en cuenta que el asentamiento se construiría sobre el islote Cayo  Macabí, con una superfi cie de 11,2 km². Esta particularidad obligó, en primer  lugar, a estructurar el enclave desde la periferia hacia el centro, con el  objetivo de aprovechar al máximo el terreno disponible y, en segundo lugar, para  contener el litoral mediante la construcción de un malecón.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde el punto de vista de la  organización, este batey —con una disposición interna eficiente, a partir del  establecimiento de tres áreas fundamentales: la de producción, dominada por la  fábrica y separada de las restantes; la ocupada por las instalaciones  administrativas, socioculturales y comerciales y la zona residencial&#8213; sentó las  bases para la distribución físicoespacial de los nuevos enclaves azucareros  fomentados en la región. Las áreas habitacionales, administrativas,  socioculturales, comerciales fueron agrupadas en retículas &#8213;irregulares en la  zona costera y regulares en el centro del islote&#8213; que, conformadas a partir de  las intersecciones de las calles que corrían de Norte a Sur y de Este a Oeste,  integrarían los barrios o secciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre los años 1899 y 1901 se  construyeron en el batey ocho casas para la administración “emplazadas próximas  al central y se paradas del resto del poblado por la línea férrea” (Cruz, 2002:  70), imponiendo el principio de jerarquización-, varias viviendas y cuarterías  para trabajadores; más tarde se edificarían otras construcciones domésticas,  tienda mixta, fonda, iglesia, correo, hasta completar 198 edificaciones. Es  importante aclarar que los altos empleados que estaban directamente vinculados  con la producción azucarera en este central fijaron su residencia en el batey,  pues los principales directivos de la Boston Division asentaron sus viviendas en  el nuevo centro urbano, erigido en los terrenos donde se encontraba el antiguo  almacén Dumois.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El otro núcleo urbano,  convertido en centro de operaciones de la United Fruit Company, recibió el  nombre de Banes —en 1910 se constituyó como municipio&#8213; y se estructuró a partir  de la división en barrios<sup>1</sup>. Dichos barrios guardaban relación con la  procedencia y pertenencia social de sus moradores. Así, por ejemplo, el Barrio  Americano de Banes guardaba semejanza con las villas norteamericanas: grandes  bungalows— representativos de los tipos A y B y ocupados por el Administrador de  la Compañía, el Superintendente de Agricultura y el Superintendente de  Industria&#8213;, calles bien pavimentadas, áreas verdes, campo de golf, debido a que  sus residentes eran, en su mayoría, de origen estadounidense, aunque de modo  excepcional también habitaban en él altos empleados cubanos. En esta barriada  también se emplazaron el hospital, el American Athletic Club, las oficinas y  algunos almacenes. En el Barrio Amarillo, separado del Barrio Americano por el  patio del sistema ferroviario, se ubicaron fundamentalmente viviendas  representativas de los tipos C y D, destinadas a los empleados cubanos que  trabajaban en el taller de locomotoras.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mientras que en el Barrio  Antillano, conocido también como Barrio Jamaiquino, las construcciones  domésticas, representativas de los tipos D y H, estaban consignadas a las  familias de inmigrantes caribeños.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En todos los casos, se utilizó  principalmente la madera<sup>2</sup> como material constructivo: en pisos,  paredes, techos (recubiertos con planchas de zinc) y elementos componentes como  puertas y ventanas, lo que contribuyó a homogeneizar las construcciones. Sin  embargo, la pertenencia social de sus moradores determinó las diferencias  fundamentales, dadas en las dimensiones, la distribución del espacio interior y  los elementos jerarquizantes de las fachadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">También la madera se erigió  como el principal material empleado en las construcciones —aunque a finales del  segundo decenio del siglo XX en construcciones como la tienda mixta se  utilizaron materiales más resistentes como el ladrillo&#8213; del nuevo batey  azucarero fomentado por la United Fruit Company. En 1904, ingenieros y obreros  contratados por esta compañía iniciaron el montaje de su segundo coloso  azucarero: el Preston (más tarde nombrado Guatemala), considerado “el séptimo en  capacidad de producción diaria con 800 000 @” (Jiménez, 2004: 597). En este  mismo año se comenzó a trabajar intensamente en las construcciones del núcleo  originario del batey que, a pesar de ser más grande que su antecesor<sup>3</sup>,  estuvo listo para la primera zafra realizada por el central en 1907.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este centro urbano se puso  en práctica la experiencia acumulada por la United Fruit Company en materia  constructiva en países como Cuba, Costa Rica y Aruba. Contó con una  impresionante red de servicios que respondía a las diversas necesidades de los  residentes nacionales y extranjeros, destacando instalaciones como la industria,  las oficinas administrativas, los almacenes, la tienda mixta —inaugurada en  1919- y otros recintos comerciales, la escuela, el hospital, dos iglesiasla  católica, de estilo neogótico, construida en 1907, y la metodista, ubicada a  continuación del teatro-cine&#8213;, el club social Panamerican Club, el teatro-cine,  el hotel Miramar &#8213;edificio de dos plantas inaugurado en 1930&#8213;, la panadería, la  planta generadora de electricidad, la lavandería, la barbería-peluquería, el  correo-telégrafo, el acueducto y los viales, etc.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, la compañía brindó  especial atención a las construcciones domésticas: en la edificación de las  viviendas para los empleados norteamericanos y los altos empleados cubanos se  emplearon los mejores materiales y se emplazaron en la American Section. Éstas  “se distinguían por la majestuosa escala y por la alternancia de las cubiertas  de tejas de barro a cuatro aguas unidas en la parte superior por la cumbrera o  caballete, en forma de pabellón” (Cruz, 2002: 70). De este conjunto merece  destacarse una hermosa construcción de madera, biplanta, construida en el año  1923 para vivienda del Administrador de la División Preston, y el Panamerican  Club.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las viviendas de los  trabajadores cubanos (representativas de los tipos C y D) se ubicaron en los  barrios New York y Brooklyn4, que formaban parte de la Cuban Section. En la  Colored Sectión, por su parte, se emplazaron las construcciones domésticas  (representativas de los tipos D y H) consignadas a los braceros de origen  antillano. Esta estructura interna del batey del central Preston &#8213;del mismo modo  que la de su antecesor, el Boston&#8213; servirían de modelo a las comunidades  azucareras que surgirían en el segundo decenio del siglo XX en la región  nororiental de Cuba.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El fomento de la industria  azucarera por el capital cubano-español en la región nororiental de Cuba  (1915-1920)</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A partir del segundo decenio  del siglo XX el alza sostenida del precio del azúcar también motivó a algunos  propietarios cubano-españoles, quienes intervinieron en el proceso de fomento de  la industria azucarera en la región oriental del país. Afirma el profesor e  investigador Rafael Cárdenas Tauler que después del accionar de las compañías  que operaron con capital estadounidense en la región nororiental durante los  primeros 15 años de la centuria, sobrevino el segundo impulso,</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(…) en el transcurso del  	auge azucarero asociado a la Primera Guerra Mundial, más concretamente,  	entre 1915 y 1919, y fue escenifi cado por (…) tres compañías azucareras fi  	nanciadas con capital comercial hispano-gibareño (centrales Rey, Cacocum y  	Báguanos), y una con capital hispano-cubano-norteamericano (central Tacajó),  	en la zona de Holguín (Cárdenas, 2010: 36).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas compañías iniciaron, bajo  el asesoramiento de ingenieros y técnicos norteamericanos, la construcción de  centrales azucareros mucho más modestos desde el punto de vista de capacidad de  producción diaria financiados con capital español-cubano fundamentalmente. Uno  de los primeros fue el central Tacajó (actual Fernando de Dios), establecido en  1916. Para su fundación se creó la Tacajó Sugar Corporation, a partir de la  fusión del capital financiero hispano-norteamericano representado por Bernardo  Braga Rionda, Donald Dodge, R. B. Crispell y Rafael Yevallas con el capital  comercial hispano-gibareño, identificado con las figuras de Pablo, Antonio y  José Homobono Beola y Valenzuela; y la propiedad terrateniente de Banes y Mayarí,  personificada por la Sucesión Dumois. Este mismo año, los accionistas españoles  José Rey García y Juan Rimblas Chuscas, a través de la Compañía Azucarera  Central Rey, fundaron el central del mismo nombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A la fundación de estas  industrias azucareras le continuó la del central Alto Cedro, en 1917, por  gestiones del hacendado Andrés Duany &#8213;de nacionalidad cubana, que estableció la  Alto Cedro S. A.&#8213;. También en 1917 se fundó el Cacocum (actual Cristino Naranjo)  por la Compañía Azucarera Central Cacocum, cuyos accionistas principales, los  hermanos Melchor y Manuel Palomo Beceña, de nacionalidad cubano-española,  constituyeron un año más tarde la Compañía Azucarera Central Báguanos, en  sociedad con Rafael Sánchez Aballí, que se encargó de establecer el Báguanos  (actual López Peña).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La fundación del central  Tacajó</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los primeros pasos en el  montaje del central Tacajó se dieron en 1915, cuando se inició el movimiento de  tierras para la edificación de la fábrica y las construcciones el batey, bajo la  supervisión de ingenieros y técnicos norteamericanos y españoles. Antes bien, se  había realizado el desmonte de estos terrenos, adquiridos en los primeros años  del siglo XX por Alfredo e Hipólito Dumois Gessé5 para establecen en ellos una  plantación bananera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1915 se fundó la Tacajó  Sugar Corporation, compañía que contribuyó a financiar el proceso de montaje de  la industria y la construcción del núcleo urbano. El accionista principal de  esta empresa fue el rico comerciante de origen español establecido en Gibara  José Homobono Beola y Valenzuela. Para ese entonces</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Beola era (…) propietario  	de Beola y Compañía, casa establecida en Gibara, y, asociado con González  	Longoria, había construido el ferrocarril de Holguín a Gibara, la más  	importante vía comercial del norte de Oriente (Jiménez, 2004: 595).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Beola había incursionado,  además, en giros como la fábrica de licores, las importaciones, el comercio de  ropa, las explotaciones forestales e, incluso, había prestado servicios a la  United Fruit Company, lo que indiscutiblemente le facilitó el acercamiento a los  hermanos Alfredo y Hipólito Dumois, que terminaron aportando sus propiedades en  la hacienda Tacajó para el establecimiento del central.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En octubre de 1916 concluyó la  construcción del central Tacajó. Para esa fecha ya se contaba con 550  caballerías de tierra sembradas en su mayoría de caña de variedad cristalina  listas para el corte; se habían construido 30 kilómetros de vías férreas anchas  y 50 kilómetros de vías férreas estrechas; y se contaba con 6 locomotoras, 170  carros de caña y 12 carros tanques para mieles. Con estas condiciones  indispensables, el Tacajó realizó su primera zafra de prueba en 1917,  demostrando una capacidad de producción inferior a las 250 000 @.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">El batey azucarero del  central Tacajó</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">También en 1915 se comenzó a  planifi car y ejecutarse el proceso de urbanización en la recién deslindada  hacienda Tacajó. Este proceso respondió al interés conjunto de los accionistas  que integrarían la Tacajó Sugar Corporation de facilitar la instalación de los  empleados junto a sus familiares, que intervendrían en la realización de la  zafra azucarera del central que comenzaba a instalarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de que la población  establecida en la zona era reducida y que la adquisición de tierras propias se  vería limitada debido a la cercanía de otros centrales azucareros &#8213;entre ellos  el Boston, el Alto Cedro S. A., el Báguano y el Central Canario Compañía  Azucarera San Germán&#8213;, los accionistas optaron por emplazar la fábrica, el batey  y algunos campos de caña en el terreno nombrado Tierra Buena. Para la selección  definitiva de éste se valoró la confluencia de cuatro premisas naturales:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La abundancia de terrenos  llanos y productivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La localización de recursos  acuíferos (el río Tacajó) y forestales abundantes en la zona.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las condiciones climáticas  propicias para incrementar el rendimiento agrícola de la caña.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La cercanía del puerto de  Antilla (establecido en 1907 por Th e Cuban Railroad Co.), mediante el cual se  exportaría la producción de azúcar y se importarían los insumos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Además, se tuvieron en cuenta  otras dos razones importantes: la existencia de un trapiche nombrado San José,  lo que denotaba una tradición azucarera en la región, y el hecho de que Hipólito  y Alfredo Dumois Gessé –propietarios que se asociaron a José Homobono Beola y  Valenzuela- administraran la plantación bananera existente en el territorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De las posibles áreas  urbanizables localizadas en Tierra Buena se seleccionó un terreno llano, ubicado  aproximadamente a 1 km al sur de la futura carretera a Banes, para emplazar el  centro de producción y el núcleo originario &#8213;integrado por el centro  administrativo, sociocultural y comercial y las áreas residenciales- del  asentamiento que se ubicaría junto a éste.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A partir de las características  topográficas del terreno, el Departamento de Construcciones elaboró un plano  para viabilizar el proceso de transformación de la plantación bananera existente  en un batey azucarero. Dicho plano resultó notable, primero, por identificar las  principales zonas urbanizables en las que se establecerían a corto, mediano y  largo plazo los espacios habitacionales del asentamiento, y las zonas no  edificables, reservadas para espacios públicos y zonas verdes. Y segundo, porque  los ingenieros, arquitectos y proyectistas no copiaron cabalmente las  experiencias de la United Fruit Company en materia de planificación urbanística,  sino que tuvieron en cuenta las particularidades de la nueva comunidad para  introducir cambios significativos en la organización interna de la misma.  Después de seleccionado el terreno se procedió a configurar la comunidad que  crecería junto al central Tacajó. Uno de los elementos que incidió de manera  directa en la configuración del batey fue la función que cumpliría la comunidad.  El hecho de que se tratase de un enclave agroindustrial &#8213;o sea, sus habitantes  trabajarían indistintamente en el campo o en la fábrica de azúcar&#8213; determinó que  se potenciara la relación entre los entes que en ella coexistirían mediante la  conformación de un gran paralelogramo en torno a la industria, que a su vez se  encontraría rodeada por los campos de caña. Esta función también definiría, como  lo hizo en los otros asentamientos azucareros fomentados por el capital  norteamericano en la región nororiental de Cuba, la distribución físico-espacial  de la comunidad que se planificaba en Tierra Buena. En este caso presentó la  siguiente distribución:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Primero las zonas agrícola e  industrial, dominada esta última por el central y las restantes instalaciones  fabriles donde se produce y almacena el azúcar. Ambas quedaron ubicadas en el  extremo sur del entramado urbano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Separadas ligeramente de estas  zonas &#8213;y, al mismo tiempo, conectadas con ellas a través de la Avenida Central&#8213;  aparecieron el área administrativa, sociocultural y comercial y la zona  residencial. La primera estuvo integrada por las oficinas centrales de la  compañía, la sucursal del Departamento Comercial, el Club Social Tacajó, la  fonda, el hospital, el cine-teatro, la logia, el café Hatuey, las canchas  deportivas y el parque, lo que permitió satisfacer las necesidades sociales y  culturales de los habitantes del batey.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La zona residencial, por su  parte, se encontraba mezclada de manera coherente con el área administrativa,  sociocultural y comercial. Para su mejor ordenamiento, se distribuyó en cuatro  manzanas, cuyas construcciones exteriorizaban la pertenencia social de sus  moradores.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro de los elementos que jugó  un papel importante en la configuración del batey del central Tacajó fue el  trazado. El terreno llano y la inexistencia de un poblado permitieron proyectar  en el plano de la comunidad una red uniforme de calles, que determinaron el  trazado regular del asentamiento. De Norte a Sur se trazaron en el terreno tres  calles rectas, que posteriormente se pavimentaron: la denominada Avenida Central  (hoy calle “2 de abril”), de 1 km de extensión, y otras dos paralelas a ésta:  calle 2da (hoy calle “José Antonio Hecheverría”) y 3ra (hoy calle “Tony Alomá”)  de menor amplitud y longitud. Y de Este a Oeste se delinearon varias calles de  pequeñas dimensiones, muchas de las cuales se cortaban de manera perpendicular  con la Avenida Central para conformar las retículas. De todas estas calles,  merece destacarse la Avenida Central no solo porque quedó franqueada por las  principales instalaciones socioculturales y administrativas del batey sino  también porque se convirtió en la senda más importante del enclave al funcionar  como elemento conectante entre la industria y la carretera a Banes y como eje  directriz de expansión.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En las manzanas conformadas por  la intersección de estas calles se organizó, con disciplina y precisión, la  construcción de edificios de madera que albergarían las viviendas y también  algunas instalaciones de servicio. Las manzanas que se conformaron por la  intersección de las calles integraron un gran paralelogramo que constituyó el  núcleo originario del batey del central Tacajó. Esta estructuración &#8213;a partir de  retículas&#8213; tuvo en Cuba dos antecedentes importantes: las regulaciones  establecidas por la Corona española para la fundación de ciudades en el  continente americano, incorporadas en el cuerpo de las Leyes de Indias y, en  fecha más reciente, la organización interna asumida por los ingenieros y  arquitectos que intervinieron en el diseño de las comunidades azucareras de los  centrales Boston y Preston.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin dudas, la estructura de los  enclaves azucareros fomentados por el capital estadounidense en la región  nororiental ejerció influencia en la organización interna del batey del central  Tacajó. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre éste y el de los  centrales Boston y Preston: en el de los colosos quedaron bien delimitados los  barrios Americano, Cubano y Antillano; mientras que en el del central Tacajó no  se establecieron estas secciones. Indiscutiblemente, la ausencia de residentes  de origen estadounidense en la comunidad determinó que no se constituyeran estas  barriadas; de haber sucedido lo contrario &#8213;aunque hubiese ocurrido en fecha  posterior a 1930, decenio en el que la Antilla Sugar Estates compró la  industria- la estructura interna del asentamiento hubiese sido diferente, pues  así ocurrió en el batey del Central Canario Compañía Azucarera San Germán. El  hecho de que no se delimitaran en el batey las secciones antes mencionadas no  signifi ca que en la organización interna del mismo no se respetara la visión  estratifi cada de la sociedad. Al decir de la investigadora Diana Cruz  Hernández, en el entorno “de la arquitectura doméstica este fenómeno se  evidencia en la relación vivienda-destinatario” (Cruz, 2004: 65); mientras que  en el proceso urbanístico el hecho se manifestó en la ubicación que reciben las  edifi caciones domésticas y de servicios.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la manzana más cercana a la  industria, por ejemplo, se trató de potenciar la relación entre el personal y  las instalaciones administrativas y la industria al ubicarse aquí algunas de las  construcciones de mayor relevancia en el enclave: las ofi cinas centrales, el  hospital, la casa de visitas y las viviendas del Administrador y de los  principales Jefes de Departamentos. También se emplazó en esta retícula –específi  camente frente a la vivienda del administradorla cancha de tenis que, al  encontrarse en desuso desde los primeros años, fungió como punto de congregación  de los pobladores en fechas y actividades importantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La segunda manzana estuvo  dividida en tres partes. En el lado este se ubicaron: el cine-teatro &#8213;inaugurado  en enero de 1926&#8213;, la sucursal del Departamento comercial de los Señores Campañá,  el café Hatuey, la logia y el Club Social Tacajó, buscando potenciar el nexo  entre las instalaciones comerciales y socioculturales más importantes del batey.  En la sección central, por su parte, se situó el parque que funcionaba como  pulmón de la comunidad. Éste fue diseñado y construido en 1929 por el fl  oricultor japonés Nakahira Takahuro, contratado para tal fi n por la compañía, y  llegó a convertirse en el espacio preferido por los lugareños para el  esparcimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y en el lado oeste se ubicaron  otras instalaciones de servicio: la barbería, la ofi cina de correo y el aula de  la maestra Miss Mc Cook. Además, se emplazaron &#8213;entre las calles 2da (hoy calle  “José Antonio Hecheverría”) y 3ra (hoy calle “Tony Alomá”), paralelas a la  Avenida Central&#8213; las viviendas para trabajadores que ejercían diversos ofi cios  dentro (en la centrífuga, en los hornos, etc.) del central, en dos tiras de 12  casas, reforzando el vínculo entre el área residencial y las instalaciones  socioculturales y comerciales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El incremento de la población  residente en el batey6 determinó que, después de concluidos los trabajos  constructivos en el núcleo originario, se planifi caran otras tres barriadas: el  Barrio Campañá, el Barrio Tablada y el Barrio “de los Jamaiquinos”, para ampliar  el repertorio doméstico y civil de la comunidad. Para emplazar estos barrios se  seleccionaron dos de las zonas urbanizables, localizadas al Oeste de la Avenida  Central.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El establecimiento de la  primera barriada se debió en gran medida a la actividad inversionista desplegada  por el comerciante banense Delfín Campañá Pupo en Tacajó. Este señor fundó en  1919 el Departamento Comercial y más tarde estableció en la misma manzana una  barbería y una panadería. En torno a estas tres edifi caciones se erigieron  otras construcciones de madera &#8213;el juzgado, la fonda Sebastián y varias  viviendas, entre las que sobresalían la del Jefe de Agricultura y la de Delfín  Campañá&#8213; que juntas conformaron el barrio Campañá, conocido también como “Barrio  Comercial”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">También al Oeste de la Avenida  Central se ubicó el barrio Tablada, conformado por dos retículas &#8213;una grande,  que funcionaba como elemento conectante entre los barrios Campañá y Tablada, y  otra de pequeñas proporciones&#8213;. En estas manzanas se ubicó un número constante  de viviendas (8), destinadas a la masa de trabajadores del central (químicos,  maquinistas, paileros, peones de limpieza, etc.). En esta barriada se  emplazaron, además, la escuela pública, la farmacia y la iglesia Católica,  concluida en 1942.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Barrio “de los Jamaiquinos”  &#8213;denominado así porque en él se concentraron los braceros de origen antillano&#8213;  se ubicó más distante del núcleo originario del batey. A diferencia de los  primeros, este barrio creció de manera espontánea, flanqueando ambos lados de la  carretera a Banes. Además de las viviendas de los braceros jamaiquinos, se  construyeron la iglesia Metodista y la Casa del Colono (ambos con paredes de  mampostería y techos de tejas de Fibrocem). En el decenio de 1940 el barrio  alcanzó gran notoriedad dentro y fuera del batey a partir de la incorporación de  una manzana donde se concentraron numerosas tiendas mixtas<sup>7</sup> &#8213;así como  talabarterías, carnicerías y farmacias&#8213;, propiedad de comerciantes de origen  árabe, chino, español y cubano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este proceso de planificación  urbanística desarrollado por el Departamento de Construcciones contribuyó a que  el batey del central Tacajó mantuviera la fisonomía de una comunidad semi rural.  Con anterioridad, las compañías que planificaron las comunidades de los  centrales Bostom y Preston habían modificado la fisonomía de los bateyes  azucareros cubanos. En tal sentido la investigadora Diana Cruz Hernández señala  que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las “compañías” llevaron a  	cabo un proceso de urbanización que situó a sus comunidades en una posición  	intermedia entre lo rural y lo urbano, debido a su preocupación por erigir  	las instalaciones en manzanas previamente definidas, con largas calles que  	se cortaban perpendicularmente delimitadas por árboles y flores. De ahí que  	se haga referencia a un ámbito semi rural a propósito de las mismas (Cruz,  	2004: 27).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro elemento que incidió en el  aspecto semi rural del batey del central Tacajó fue la homogeneidad del  repertorio arquitectónico, conformado en su totalidad por edificios de madera  con pisos entarimados y techos de zinc o tejas de Fibrocem. Este panorama  difería totalmente de los asentamientos rurales cubanos donde reinaban los  bohíos de tabla de palma con pisos de tierra y techos de guano, agrupados en  haciendas o pequeñas fincas sin un orden previo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La arquitectura de madera  del batey del central Tacajó</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El repertorio arquitectónico de  batey del central Tacajó lo integraron viviendas e instalaciones de servicio. En  el caso de las construcciones domésticas del batey del central Tacajó se  agruparon en tres categorías fundamentales: el grupo 1, que contenía las  viviendas edifi cadas para los trabajadores que ocupaban altos cargos en la  industria y/o el batey; el grupo 2, al que pertenecían las casas construidas  para los empleados que ejercían diversos oficios dentro del central y que  ocupaban una posición intermedia dentro de la estructura jerárquica social  establecida; así como la de los particulares; y el grupo 3 en el que se  incluyeron las viviendas colectivas, también conocidas como “cuartería”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las viviendas que pertenecían  al grupo 1, un total de 40 inmuebles destinadas al Administrador y los Jefes de  los Departamento, se emplazaron en un área cercana a la industria y ocupaban un  amplio terreno delimitado por cercas de jazmín café. Estas casas presentaron una  fachada de corredor &#8213; en forma de U o L&#8213; protegida completamente con tela  metálica. Contaban con numerosas dependencias: vestíbulo, sala, saleta, comedor,  cocina, pantry, despensa, hall, numerosas habitaciones y baños; y contenían un  interesante trabajo de carpintería &#8213;sobre todo en puertas, ventanas y elementos  divisorios&#8213; lo que influía en la opinión de los vecinos al considerarlas “las  edificaciones de mayor prestancia del batey”. En este grupo sobresalió la  vivienda del Administrador.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las viviendas del grupo 2,  destinadas a los trabajadores que ejercían diversos oficios &#8213;una posición  intermedia dentro de la estructura jerárquica establecida&#8213; mostraron de manera  general una reducción tanto del espacio como del número de dependencias  &#8213;generalmente presentaron portal descubierto, sala, cocina-comedor, 2  dormitorios y ducha y servicio sanitario en caseta exterior. Los pisos eran de  tabloncillo, con paredes de madera machihembrada (forro sencillo) y techos de  zinc sin cielo raso; tampoco contuvieron grandes trabajos de carpintería ni en  la fachada ni en su interior. Completó el repertorio doméstico las viviendas  colectivas, conocidas también como cuarterías que integraron el grupo 3. En el  batey se edificaron dos tipos fundamentales: las destinadas a los obreros sin  familia y las habitadas por los obreros y sus familiares. La diferencia  fundamental entre una y otra recayó en la distribución del espacio interior: en  el primer caso, la vivienda se componía exclusivamente por un grupo de cuartos;  mientras que en el segundo, además de éste la vivienda presentaba sala y cocina.  Se localizaron 16 construcciones de este tipo, emplazadas en las zonas de la  periferia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">También se construyó un  conjunto de edificaciones en las que se prestaban diferentes servicios, con el  objetivo de convertir al batey azucarero en una comunidad autosuficiente. La red  de servicios del batey del central Tacajó estuvo integrada por las siguientes  construcciones: instalaciones industriales (industria, casa de depósito de  arena, oficina de tráfico, etc.), oficinas centrales, departamento comercial y  otras áreas para el comercio, fondas, escuela, hospital, farmacia, Boarding-House,  logia, cine-teatro, club social, barbería-peluquería, parque y áreas verdes,  áreas deportivas (canchas de tennis y basketball), correo, oficina de teléfonos,  cuartel de la Guardia Rural, jurado, obras viales, acueducto y alcantarillado y  caballerizas. Más tarde se sumaron el hotel, varias tiendas mixtas y las  iglesias Católica y Metodista, edificadas en mampostería.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La compañía &#8213;como también lo  hicieron las entidades norteamericanas en los enclaves fomentados con ese  capital&#8213; se encargaba del mantenimiento sistemático de las viviendas y las  instalaciones de servicio. Para ese fin se crearon las brigadas de reparaciones  &#8213;integradas por el Jefe del Batey, carpinteros, plomeros, albañiles, jardineros,  pintores y peones&#8213; que anualmente se encargaban de pintar y reparar las  construcciones de madera, lo que contribuyó a la preservar la arquitectura de  madera del batey por más de 40 años.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, a partir de 1959  se descuidó el mantenimiento constante de estas edificaciones, debido a la  carencia de los materiales requeridos para llevar a cabo tales acciones. A este  descuido se unió la acción devastadora de eventos meteorológicos &#8213;entre los más  destructores clasifican los huracanes Ike (2008) y Sandy (2012)&#8213; que azotaron la  zona, dejando a su paso cuantiosos daños, sobre todo en los inmuebles de madera.  El deterioro de éstos determinó que tanto los propietarios de las viviendas como  los organismos que ocupaban estos inmuebles realizaran cambios significativos en  los mismos. Entre las modificaciones más frecuentes se encuentran:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• La demolición total de  	inmuebles para construir con otros materiales más resistentes y duraderos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• La transformación de  	determinadas dependencias, en pos de modificar el espacio interno.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• La sustitución de los  	pisos, los techos, las puertas y los ventanales originales.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• La eliminación de las  	barandas de madera, las celosías y otros elementos funcionales-decorativos  	originales.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo cierto es que hoy, las  construcciones de madera de esta comunidad &#8213;como la de los enclaves azucareros  fomentados en la región por el capital estadounidense&#8213; exhibe un estado crítico  de conservación; urge elaborar proyectos orientados hacia la salvaguarda de  estas edificaciones &#8213;o hacia el rescate del olvido de las que ya perecieron-,  pues forman parte importante del patrimonio arquitectónico cubano construido  entre 1900 y 1930 y amenazan con desaparecer en los próximos años.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Consideraciones finales</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las comunidades azucareras  establecidas en torno a los centrales fomentados por las compañías que operaban  con capital financiero norteamericano y cubano-español en la región nororiental  de Cuba se concibieron con el objetivo de lograr la permanencia de los obreros  contratados para la realización de las zafras. Por tal razón, las entidades  desarrollaron un amplio plan constructivo que comprendió la construcción de  diferentes tipos de viviendas &#8213;siempre en correspondencia con la jerarquía  social de sus moradores&#8213; y la edificación de un conjunto de instalaciones de  servicios que convirtieron a los bateyes en asentamientos poblacionales  autosuficientes, capaces de dar solución a las más disímiles necesidades de sus  habitantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con el transcurso de los años  &#8213;y el respectivo aumento de la población residente- el entramado urbano de estas  comunidades sufrió severas transformaciones, dado por el incremento de la  actividad constructiva irrespetando los principios urbanísticos implementados  inicialmente por las compañías. Por su parte las construcciones de madera, en  especial las del antiguo batey del central Tacajó, exhiben en la actualidad un  estado crítico de conservación; urge la intervención de organismos e  instituciones del país y los propios habitantes de la comunidad orientada hacia  la salvaguarda de las edificaciones y la reanimación del batey. Solo así se  podría salvar de la destrucción y el olvido.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1 La ciudad se encontraba  dividida en los siguientes barrios: el Barrio Americano, el Barrio Antillano y  el Barrio Amarillo. Esta división en barrios caracterizaría a los asentamientos  azucareros fomentados por el capital estadounidense</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2 Buena parte de la madera  utilizada en estas construcciones se importó desde Estados Unidos. También se  utilizó la madera de los montes de Herrera, Río Grande y Guamuta, que formaban  parte de los terrenos propiedad de la Preston Division. A partir de 1930 las  construcciones de madera del batey fueron reemplazadas por construcciones de  mampostería, manteniéndose en la mayoría de los casos la estructura original de  las plantas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3 El batey del central Preston  superó en proporciones al del Boston no solo porque en éste sí se concentró toda  la actividad de la compañía, sino también porque el coloso ha trascendido como  “el mayor empleador de trabajadores en zafra con 12 750 y el segundo mayor  propietario de tierras con 5191 caballerías”, según las investigaciones de  Guillermo Jiménez.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4 En este barrio también se  emplazaron algunas viviendas colectivas, denominadas también cuarterías.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5 En 1899, miembros de la  familia Dumois Gessé regresaron a Banes representando a The First National Bank  of Boston. Se dedicaron a reestructurar la plantación bananera para lo cual  adquirieron tierras en las haciendas Tacajó y Mulas. A pesar de haber fomentado  en dichos terrenos el cultivo de bananos, el incremento que experimentó el  precio del azúcar por estos años obligó a reorientar la producción hacia el  cultivo de la caña de azúcar.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6 En 1931 los residentes en el  batey alcanzaron la cifra de 2925 habitantes, en su mayoría obreros de la  industria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7 Entre las tiendas mixtas  establecidas en este barrio se encuentran la de los cubanos Antonio Díaz, René  Jiménez, Adoración Expósito y la de los señores Noguera; la del gallego Moracito;  la de los chinos Joaquín Juy y Vicente Yee; la de los moros Félix y Ramón Tillán  y la de Natalio Corín.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Cárdenas Tauler, Rafael: El  impacto de la modernización estructural de base azucarera en el proceso de  regionalización de Holguín en el siglo XIX y las dos primeras décadas del XX.  Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Históricas,  Universidad de La Habana, La Habana, Cuba, 2010. Inédita.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3106442&pid=S1315-9496201400010002000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Cruz Hernández, Diana: La  arquitectura doméstica de los bateyes azucareros de la región oriental de Cuba  (1900-1930). Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en  Ciencias sobre el Arte. Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba, 2002.  Inédita.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Jiménez Soler, Guillermo:  Las empresas de Cuba. 1958. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba,  2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Vega Suñol, José:  Norteamericanos en Cuba. Estudio etno-histórico. Fundación Fernando Ortiz, La  Habana, Cuba, 2004.</font></p>       ]]></body>
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