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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Globalización y cultura: Estrategias simbólicas y vida cotidiana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyzes the relationships among globalization, culture and everyday life based on the semiotic theories of Lotman and Pross and the sociology of everyday life according to Heller. To support the analysis, reference is made to some examples taken from contemporary cultural reality in Venezuela and Latin America. In conclusion, two models that seek to represent the semiotic processes of tension/resistance and tension/attraction underlying the encounters between different cultures are proposed.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3"> <A NAME="arti-4"></A>      <P ALIGN="center"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="3">Globalización y cultura: Estrategias simbólicas y vida cotidiana</font></B> </P>      <P ALIGN="center"><font size="2"> <B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> Finol</FONT></B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"><B>, José Enrique*</B></FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Resumen </FONT></B></P>  <A NAME="arti-4"></A>    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el presente artículo se analiza la relación entre globalización, cultura  y vida cotidiana, desde una perspectiva que se fundamenta en las teorías  semióticas de Lotman y Pross y en la sociología de la vida cotidiana de  Heller. Para apoyar nuestro análisis nos referiremos a algunos ejemplos  tomados de la realidad cultural contemporánea venezolana y latinoamericana.  Finalmente proponemos dos modelos que buscan representar los procesos semióticos  de <I>tensión/resistencia</I> y <I>tensión/atracción</I> que subyacen en los encuentros  entre culturas diferentes. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Palabras clave:</FONT></B> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">Globalización, estrategias simbólicas, semiosfera, tensión, vida cotidiana. </FONT></P>      <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">    <BR>  </font>  <I><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Globalization and Culture: Symbolic Strategies and Everyday Life </FONT></I>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Abstract </FONT></B> </P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> This paper analyzes the relationships among globalization, culture and  everyday life based on the semiotic theories of Lotman and Pross and the  sociology of everyday life according to Heller. To support the analysis,  reference is made to some examples taken from contemporary cultural reality  in Venezuela and Latin America. In conclusion, two models that seek to  represent the semiotic processes of <I>tension/resistance</I> and <I>tension/attraction</I>  underlying the encounters between different cultures are proposed. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Key words:</FONT></B> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">Globalization, symbolic strategies, semiosphere, tension, everyday life. </FONT></P>      <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2"><BR CLEAR=ALL> </font><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Recibido: 06-01-25 <font size="1">· </font> Aceptado: 06-06-29</font>    <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Introducción </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La globalización no es sólo un fenómeno y un complejo proceso económico  sino que ella permea y afecta activamente numerosos niveles de la vida  social, política, ecológica y cultural. De diversas maneras, a través de  imperceptibles micro procesos, las formas y los contenidos de este nuevo  fenómeno planetario que marca la contemporaneidad, tocan todo el tejido  de lo socio-cultural que, desde niveles e instancias diferentes, se articula  y rearticula sin cesar en la vida cotidiana. De estas hipótesis surgen  numerosas interrogantes. Algunas de ellas, esencial para nuestro punto  de vista, es: ¿cuáles son las formas y los contenidos de la Globalización?  ¿Cómo se relacionan con las microculturas de lo cotidiano? Más importante  aún: ¿cuáles son las relaciones y cuáles los procesos mediante los cuales  culturas diversas, desde sus particularidades, sus límites y fronteras,  se encuentran cotidianamente? </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Una aproximación preliminar tiene que ver con la <I>direccionalidad</I> que los  procesos de Globalización toman en el intercambio de contenidos y formas  que los medios establecen. Una segunda aproximación tiene que ver con el  análisis de los símbolos, con las nuevas interacciones de lo cotidiano  y, finalmente, una tercera aproximación está ligada a las presencias y  a las transformaciones de los actores y de los objetos, en la nueva cultura  global (1). En el presente análisis intentamos desarrollar algunas hipótesis  que nos ayuden a comprender cómo operan los procesos globalizadores, ya  no en el nivel macro, es decir, financiero, económico, comercial, sino  en las prácticas de los actores sociales, en medio de la vida cotidiana,  donde los viejos arquetipos se explayan en representaciones de una cultura  que es nueva y desea universalizarse en la medida de su capacidad para  imponerse y para ser aceptada, para integrarse o para ser rechazada. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 1. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>De la globalización y sus escenarios</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Hace ya más de treinta años el investigador alemán Pross (1980 [1974])  planteó agudos y aún vigentes problemas que tienen que ver con las estructuras  simbólicas del poder. Cómo esas estructuras operan, cómo nacen y crecen,  cómo se insertan en la vida cotidiana y comienzan, entonces, a ser asumidas  como propias por diversos grupos sociales, es una tarea que cobra una presionante  actualidad, gracias a la consolidación planetaria de ese fenómeno, multiforme  y omniabarcante, que denominamos la Globalización, un fenómeno que McLuhan  (1993) vinculó estrechamente a los medios tecnológicos de comunicación  y difusión masiva. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Ciertamente se trata de la concreción de un largo proceso, que puede remontarse  igual a la expansión del Imperio Romano, en el siglo IV a.C., que a los  viajes de los fenicios por el Mar Mediterráneo en el siglo III a. C. En  este largo proceso la primera emigración jugó un papel de avanzada. En  1935, sin utilizar ese término, Weber ya preveía el inicio de la internacionalización  que precedería a la Globalización, pues ubicaba en el año 1500 el inicio  de la emigración “organizada y organizadora”, un proceso que para él se  apoyaba en la <I>técnica</I>, lo que lo convirtió en un “<I>fenómeno universal</I> de  formidable alcance, a saber: la transformación de la Tierra (…) en algo  cada vez más unitariamente dominable; y desde el progreso en <I>los medios  de comunicación</I>, se convierte el mundo en algo cada vez más pequeño, en  virtud del <I>acortamiento de las distancias</I>” (Weber, 1963:14, subrayados  nuestros). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Desde esos lejanos movimientos de contactos entre culturas se desarrolló  luego el concepto de Internacionalización “en un sentido de comunicación  global sin perjuicio de lo local” (Bustos, 2003) y, más tarde, el de Mundialización,  concepto que, por su parte, insistía en la reducción espacial del planeta  gracias a los medios de transporte y de información. La internacionalización,  primero, y la mundialización, después, se han concretado hoy en la globalización,  estadio avanzado del <I>hipercapitalismo</I> (Finol, 2004), visible y palpable  concreción en la que se suman acontecimientos determinantes en el orden  tecnológico, económico, jurídico, político, ecológico y cultural. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden tecnológico (2) está, en primer lugar, la revolución industrial  (finales del siglo XVIII), que potenció, en forma exponencial, la capacidad  de producir mercancías, ya no sólo para el mercado local sino también para  el mercado planetario. En segundo lugar, está el desarrollo intensivo de  medios de transporte físico que han permitido llevar esas mercancías, en  tiempo breve, a cualquier punto del planeta. Esto es mucho más cierto en  el caso de la información o “mercancía virtual”. En tercer lugar, está  la aparición y expansión de los medios de comunicación y de difusión masiva,  un fenómeno que comienza con el telégrafo y el teléfono, pasa por la radio,  la televisión y el computador, y termina, por ahora, con Internet. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Se trata de unos logros tecnológicos sin precedentes, favorecidos por la  energía barata que proporcionaban el carbón y el petróleo, logros que no  sólo achican el espacio sino también el tiempo; se trata de una transformación  profunda que aunque fundamentada en lo tecnológico ha tenido un impacto  impresionante en lo cultural y en lo económico, pero también, sin duda  alguna, en lo político. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden económico, la globalización se fundamenta en la mercancía,  <I>ídola</I> primario del primer capitalismo; pero el impulso fundamental viene  de la internacionalización ya no sólo de la mercancía sino también del  capital mismo, un fenómeno financiero que ocurre, primero, con la creación  de las bolsas de valores en los centros capitalistas de los países super  industrializados y, más tarde, en los países periferia; y, segundo, con  la migración de capitales voraces, cuya única patria es aquella que le  ofrece seguridad, que van donde las ganancias son fáciles, rápidas y sin  controles, lo que, a su vez, permite a esos capitales penetrar los bancos  nacionales o, simplemente, apoderarse de ellos, como ha ocurrido, por ejemplo,  con casi toda la banca de los países latinoamericanos, hoy día, en buena  parte, en manos del capital español (3), en lo que algunos denominan la  “iberización de la banca”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden jurídico, la internacionalización de la mercancía y de los  capitales ha forzado la creación de normas legales que los protejan, lo  que, a su vez, ha conducido a la desaparición progresiva de las fronteras  y barreras legales que eran propias de cada país. Esos procesos han conducido  a la creación de un sistema legal supranacional, que, en la práctica, es  siempre de cumplimiento obligatorio para los países económicamente débiles  o subdesarrollados, pero opcional para los países fuertes o desarrollados. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden político, hemos visto que las grandes empresas transnacionales  y los poderosos capitales han transformado el ejercicio de la política,  no sólo dentro de los países sino también entre éstos. Igualmente, las  organizaciones internacionales tienen poder para tomar e imponer decisiones  a otros países soberanos, particularmente a los débiles y pequeños, pero  no siempre a los países fuertes. Esas empresas y esos capitales, de hecho,  tienen el poder de decidir quién gobierna en un país o, simplemente, como  en el Chile de Allende, cambiar al gobierno cuando no complace los intereses  del poderoso capital. Como dice Castaldo (2005: 88): “<I>La globalizzazione  non è affatto un fatto naturale (...) ma un evento altamente politico di  portata mondiale</I>”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden ecológico observamos, por lo menos, dos fenómenos fundamentales.  Por un lado, algunos países subdesarrollados son utilizados como depósitos  de materiales contaminantes que los países desarrollados no quieren conservar  en sus territorios, por el peligro que ellos acarrean para su población.  Por el otro, se observa que organizaciones de países económicamente poderosos,  como el Grupo de los Siete, intentan imponer normas de manejo de los recursos  naturales que los países pobres poseen. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 2. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Globalización, procesos culturales y violencia simbólica</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> No es sino tardíamente que la semiótica se preocupa por la globalización,  como fenómeno que no puede pasar inadvertido para el estudio de los procesos  culturales de los cuales ella se ocupa. Generalmente, centrada en los análisis  de objetos concretos, como la novela o el cuento, el mito o el rito, el  teatro o el cine, el cuadro o la fotografía, nos ha faltado capacidad para  ver estos objetos semióticos en el marco de ese silencioso cambio que genera  nuevas identidades y nuevas pertenencias, nuevas fronteras y nuevas patrias,  y que ataca sin cesar los límites entre lo interno y lo externo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el orden cultural, la Globalización se afinca en una direccionalidad  que no puede llamarse, sin faltar a la exactitud, intercambio, porque éste  supone un mínimo de equilibrio y reciprocidad, incluso aunque los socios  del presunto intercambio tuviesen capacidades y poderes diferentes. Refiriéndose  a las sociedades andinas, por ejemplo, Mansilla (2004:380) afirma que éstas  “han ingresado en el proceso globalizador con vínculos desiguales que las  atan a otras culturas: la constelación básica resultante es de una marcada  asimetría”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Hay una direccionalidad, que llamaremos semiótica para distinguirla de  la direccionalidad tecnológica y económica, política y jurídica, que puede  percibirse fácilmente en los factores que enumeramos antes. ¿En qué consiste  esa direccionalidad cultural? En que hay una mayor capacidad de vehicular  significados desde el centro que desde la periferia, capacidad que se expresa,  en el caso de la América Latina, por ejemplo, en la enorme y evidente desproporción  entre contenidos culturales vehiculados por el cine, la televisión, la  radio y los impresos de origen anglosajón y las de un mundo latinoamericano  o hispanoamericano. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> El desequilibrio de las relaciones entre culturas se observa incluso dentro  de un mismo país, y en tal sentido es de particular interés el estudio  de los procesos y fenómenos que se dieron desde la colonización entre las  culturas criollas, deudoras de la visión del mundo impuesta por los conquistadores  españoles, y las culturas indígenas, deudoras de milenarias tradiciones  ancestrales, que debieron adaptarse creativamente a las nuevas necesidades  y a las nuevas normas que la hegemonía criolla dominante imponía progresivamente.  En este sentido, Golte (1999) ha analizado las <I>redes étnicas</I> como conjuntos  que permiten la reelaboración de culturas en América Latina, capaces de  resistir exitosamente la unidireccionalidad dominante de las llamadas culturas  criollas: “Por cierto que estos mecanismos (‘usur- pación de las burocracias  republicanas por las élites criollas y una acentuación del control de éstas  sobre territorios y minas’) eran acompañados de construcciones culturales  que hacían parecer a la cultura criolla como partícipe de una cultura global  “superior” y “moderna”, y por lo tanto “nacional”, mientras las culturas  de los otros grupos étnicos mayoritarios aparecerían como marginales e  inadecuadas para comunicarse directamente con el desarrollo global, e incluso  el desarrollo de las repúblicas parecía depender de la eliminación de las  culturas de los grupos mayoritarios” (Golte, 1999). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Aún hoy, según Montoya (1999), la dominación y control de las culturas  criollas permea toda la estructura social continental: “Las personas que  vivimos en los países de intensa composición multicultural en América Latina  nos dividimos en dos grupos claramente diferentes: los que hablan el castellano  y poseen la cultura dominante a través de cualquiera de sus subculturas  (urbana dominante, urbana popular, rural) y los que hablan lenguas indígenas  y pertenecen a culturas a medias, subalternas y dominadas”. Esa situación,  aún no totalmente resuelta, implica tensiones culturales, las cuales, en  su dimensión semiótica, afectan el intercambio de contenidos y formas que  subyacen en las estructuras sociales que hoy se debaten entre la conservación  y el cambio, en particular en aquellos países de América Latina con una  numerosa población indígena, como es el caso de Bolivia, Ecuador y Perú. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Una problemática aún más difícil se presenta cuando el Papa Nicolás V,  en 1455, autoriza al rey Alfonso V a llevar esclavos a Europa (Pollak-Eltz,  1977:36); y más tarde, en los siglos XV y XVI, llegan al continente americano  cerca de diez millones de esclavos negros, en su mayoría traídos de lo  que hoy se conoce como Senegal, Angola y Mozambique (Palmer, 1992:66).  Para estos esclavos la situación de desarraigo y tensión cultural era,  en varios aspectos, mucho más ardua que la sufrida por los indígenas. En  primer lugar, porque los esclavos, a diferencia de la mayoría de los indígenas  sudamericanos, sufrieron una desterritorialización geográfica absoluta,  pues fueron traídos desde un continente hacia otro completamente desconocido. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En segundo lugar, los esclavos fueron reunidos sin importar su origen étnico  ni las diferentes lenguas que hablaban. Entre ellos había mandingas, congos,  loangos, yorubas, ashantis, etc., y sus lenguas eran desconocidas entre  ellos. En tercer lugar, sus costumbres y sistemas rituales y míticos eran  diferentes para cada uno. A partir de esa terrible situación, separados  de sus familias, los esclavos debieron, casi individualmente, enfrentar  la construcción de nuevas referencias identitarias, sin olvidar totalmente  sus orígenes culturales pero bajo el avasallante imperio de una nueva civilización  que comenzaba, en primer lugar, por asignarles nombres cristianos que jamás  habían conocido y que venían llenos de nuevos imaginarios míticos; y, en  segundo lugar, por hacerlos practicar nuevos rituales religiosos que no  les decían nada y que, en consecuencia, fueron a menudo aceptados nominalmente;  mientras ritos propios y deidades propias se cobijaban bajo la oscuridad  y bajo los nombres de los santos cristianos (Finol, 2001) (4). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Esta avasallante imposición sistemática, acentuada por una gravosa desproporcionalidad  en la direccionalidad de los flujos culturales y en los efectos que ella  acarrea, es lo que Pross llama <I>violencia simbólica </I>(5): “La <I>violencia simbólica  </I>es el poder de imponer la vigencia de un significado a otros, por medio  de la colocación de signos, es decir, por la simbolización, con el efecto  de que esas otras personas se identifiquen a sí mismas con el significado  allí afirmado” (Pross, 1980:149). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Esa <I>violencia simbólica </I>(6), como es fácil deducir, se realiza, cotidianamente,  a través de los discursos en los cuales se expresan los significados propios  de unas culturas que, gracias a estrategias simbólicas constantes, desplazan  los significados de las culturas receptoras. Esa violencia simbólica tiene  como ejemplo más patente la imposición de una lengua de dominación sobre  una lengua dominada que, al final, de modo gradual, termina a menudo por  desaparecer. Pero se trata de un fenómeno que va mucho más allá de lo lingüístico  y que cubre la imposición progresiva de los múltiples sistemas simbólicos  que se articulan dentro de una cultura. Así, en nuestras sociedades, el  espectáculo, por ejemplo, reúne expresiones múltiples y variadas que van  desde el gesto, la música y la imagen, pasando por la fotografía y la moda,  para terminar, sin por ello concluir, con el sistema culinario, la organización  del espacio y el sistema de los objetos. Es por ello que en el espectáculo  no sólo se expresa un mensaje sino, como veremos, una visión del mundo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 3. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Globalización y espectáculo</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Varios autores han señalado cómo lo espacial y lo visual han definido el  nuevo orden cultural. Para Jameson (2001:37): “es empíricamente plausible  sostener que nuestra vida cotidiana, nuestra experiencia psíquica, nuestros  lenguajes culturales, están hoy dominados por categorías espaciales más  que temporales”. Y en cuanto a lo visual, no sólo se trata de los medios  visuales ya hoy tradicionales, es decir televisión, cine, fotografía, vallas,  etc.; se trata de toda la vida pública y cotidiana construida en torno  a la imagen; pues incluso las manifestaciones sonoras recurren a estrategias  diversas de la propia visibilidad y por ello han saltado, con éxito, a  los medios visuales. En tal sentido, Gauthier señala con precisión que: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> «nous sommes passés du visible au visuel, de l’extériorisation à l’exhibition  publique. Bien plus, nous sommes passés de l’exhibition à l’exhorbitation,  à savoir à une inflation visuelle systématique opérée au détriment de toute  attraction lisible, de toute force attribuée à l’objet ou à l’événement»  (Gauthier, citado por Baudry, 1999&nbsp;:201). </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> No obstante, la noción de espectáculo no tiene que ver solamente con la  imagen sino, como lo explica Debord, con una visión del mundo que es substancial,  hoy, a la lógica cultural de la Globalización: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> «Le spectacle ne peut être compris comme l’abus d’un mode de la vision,  le produit des techniques de diffusion massive des images. Il est bien  plutôt une Weltanschauung devenue effective, matériellement traduite. C’est  une vision du monde qui s’est objectivée» (Debord, 1967: 5).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Si el espacio, por encima del tiempo, se ha convertido en el componente  dominante de las estructuras de la Postmodernidad, lo visual y el espectáculo  se han convertido en su expresión pública y social, en la definición misma  de la existencia de “lo” cultural y, por extensión, en la marca más prestigiosa  de lo social, donde cada conducta, cada palabra y cada gesto alimentan  activamente la vocación de una <I>mismidad </I>que existe en la medida en que  es vista. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 4. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Globalización y vida cotidiana</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Frente a esa <I>violencia simbólica</I> se producen cambios, acomodos y reacomodos  que no sólo afectan los grandes procesos culturales, como aquellos donde  participan la televisión, el cine, la radio y los periódicos, sino que  desde allí afectan también los microprocesos simbólicos propios de la cotidianidad:  ¿Cómo? Hay varias respuestas, a veces imperceptibles, gracias a las cuales  los actores sociales reproducen y adaptan la direccionalidad cultural y  la transforman en microdireccionalidades cotidianas dotadas de nuevos sentidos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Tomemos como ejemplo la música extranjera que se escucha en Venezuela en  las emisoras de radio. Como es fácil imaginar, la música que llena más  tiempo en muchas de las emisoras de radio de Frecuencia Modulada (FM),  en Venezuela, es de origen anglosajón, que es la que prefieren, en general,  los jóvenes de clase media y clase alta (7). Loyola (1998) afirma que los  radioescuchas “buscan la música en las radios de frecuencia modulada (FM).  Algunos entrevistados, sobre todo aquellos que viven con hijos adolescentes,  señalan que reparten su escucha con radios FM, que eligen sus hijos”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Por el contrario, en las emisoras de Amplitud Modulada (AM) se escucha,  principalmente, una combinación de música colombiana, música venezolana  y mexicana. El estudio de García y Meza señala que en las emisoras AM de  Maracaibo hay “más peso para la música “Del recuerdo” (18.19%) y la música  de origen colombiano, el vallenato (17.43%). Luego, sí en un tercer lugar,  se presenta la música venezolana y muy de cerca la ranchera”. Así mismo,  “La música en inglés ha desaparecido casi totalmente de la oferta de las  AM de mayor consumo. Los pocos temas que aún suenan están referidos a la  música “Del recuerdo”, específicamente los dedicados a recordar la época  de los años 60 y 70 (García y Meza, 1999) (8). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Taxistas entrevistados en Maracaibo y en Caracas aprecian la música venezolana,  folklórica, mucha de ella de origen llanero, como el joropo y el corrido,  u occidental, como la gaita zuliana, las décimas, etc., pero también, con  mucha fuerza, la música caribeña (merengues, boleros, etc.). Así, el gusto  musical de las clases bajas, encuentra receptividad y se expresa en las  emisoras de radio AM. Por ello, hoy en Venezuela, las emisoras AM dirigen  su programación a las clases bajas y, a lo sumo, a las clases medias bajas,  mientras que en la escala social las FM apuntan de las clases medias hacia  arriba. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Pero algunos taxistas, que con frecuencia llevan una colección de algunos  treinta o cuarenta CDs en sus autos, expresan que es necesario adaptarse  al gusto del cliente. “Yo llevo música en inglés porque es la que le gusta  a muchos pasajeros”, comentaba uno. “Pero cuando escucho mi música, me  gusta la venezolana”. En esta afirmación, que repiten muchos de los taxistas,  se expresa esa solución negociada al conflicto cultural que se establece  cuando en una comunidad los procesos culturales se ven asaltados por expresiones  que, al menos originalmente, no se perciben como propias. Se trata, para  expresarlo con palabras de Lotman, de dos semiosferas diferentes que se  encuentran, donde una de ellas es más poderosa, pues tiene varias ventajas  de diverso orden. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Por un lado, los medios de difusión masiva han privilegiado la música extranjera  sobre la nacional, gracias a la presión de las grandes compañías transnacionales  que comercializan la música, y que controlan emisoras de radio y de televisión  y cuentan con publicidad en los medios impresos. Por otro lado, la música  extraña a las comunidades es presentada como una música prestigiosa, “moderna”;  mientras que la propia es presentada como “atrasada”, “escandalosa”, una  configuración semántica que en Venezuela, por ejemplo, se manifiesta en  la expresión “música salada”, en particular para referirse a la música  vallenata, de origen colombiano; un tipo de música muy escuchado en Venezuela,  en especial en las clases sociales bajas, donde existe una extensa comunidad  de origen colombiano. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Hoy es fácil ver como padres e hijos tienen preferencias musicales diferentes;  pues mientras los primeros por lo menos aún guardan cierta preferencia  por la música nacional, sea ésta o no de carácter folklórico, los últimos  casi ignoran por completo la existencia de esa música. Obviamente se trata  de un problema de orden tecnológico y económico, que afecta el orden cultural,  al cual transforma y modifica en función de específicos intereses y casi  siempre con la colaboración de expertos en difusión. Podemos denominar  a esas tensiones que se generan en el contacto entre culturas como una  tensión <I>inter-cultural</I>, mientras que las que se generan en el interior  de una cultura determinada las denominaremos <I>tensiones intra-culturales</I>.  Las segundas pueden ser consecuencia, como veremos, de las primeras, pero  también el proceso inverso puede ocurrir, en virtud de que las <I>tensiones  intra-culturales </I>pueden traducirse en resistencias y conflictos en los  procesos de interacción entre los actores sociales en el marco de otras  culturas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> De lo dicho se desprenden dos conclusiones que nos parecen relevantes y  que confirman las investigaciones de Pross. En primer lugar, vemos cómo  se producen procesos de negociación, no siempre exitosos, en la vida cotidiana:  se reciben expresiones cuyos significados, al menos inicialmente, son extraños,  se acepta su existencia, se coexiste con ellas; en alguno casos, se marginan  y, en otros, se crea una oposición permanente que genera a) conflictos  generacionales entre padres e hijos o entre jóvenes y adultos, y b) desdeño  y desprecio por miembros de otras clases sociales que prefieren otras expresiones  culturales. Como vemos, hay aquí, por lo menos, dos clases de conflictos,  los generacionales dentro de una misma clase y los de una clase y otra.  La otra conclusión que nos parece relevante tiene que ver con lo que afirma  Pross: la validez social de los símbolos que impone el poder al intentar  uniformar las comunicaciones: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> El problema de uniformar las comunicaciones es denominado asimismo <I>factor  normativo del poder</I>. Es un problema relativo a la validez (vigencia) del  simbolismo, que no debe ser mezclado con la cuestión de la eficacia. La  eficacia depende de la validez, porque los símbolos no válidos no pueden  ser eficaces, y viceversa (Pross, 1980 [1974]: 148). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En efecto, en ese conflicto entre dos semiosferas, de fuerzas, recursos  y poderes diferentes, una intenta imponer a la otra <I>un factor normativo</I>  en el que se privilegia lo que es “bueno”, “aceptable”, “deseable” y “prestigioso”.  Así, la música que escuchamos no es sólo la que nos gusta sino también  la que es “buena”, “aceptable”, “deseable” y “prestigiosa” en el medio  donde nos desenvolvemos, medio que ha aceptado y hace aceptar ese <I>factor  normativo</I> del cual habla Pross (2002: 13). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Otro sencillo ejemplo de las tensiones que se generan en las relaciones  interculturales es el que tiene que ver con la primera de las tres <I>estructuras  de acogida</I> propuestas por Duch, quien las describe como el marco en el  cual el ser humano desarrolla “diversas praxis de dominación de la contingencia”  (Pross, 2002: 13). Esas <I>estructuras de acogida</I> son la de <I>codescendencia  </I>(la familia), la de <I>corresidencia</I> (la ciudad) y la de <I>cotrascendencia</I> (cuerpo  de creencias y prácticas simbólicas). Para las culturas pertenecientes  a la llamada <I>angloesfera </I>(9), en general, el significado de familia tiene  un carácter mucho más restringido que el que tiene para las culturas de  origen latino. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las diferencias se evidencian, por lo menos, en tres conductas generalizadas  que podemos considerar como indicadores del significado mencionado. En  primer lugar, en las culturas anglosajonas la permanencia de los hijos  junto a los padres es mucho más corta que en las de origen latino. Usualmente,  en las primeras se estima que a los dieciocho o veinte años los hijos deben  comenzar a independizarse y esto ocurre sin que tal separación signifique  un trauma, y, por el contrario, responde a una conducta esperada y deseada  tanto por los padres como por los hijos. La permanencia de los hijos casados  en el mismo hogar de algunos de los padres parece ser extremadamente rara. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En segundo lugar, en las culturas anglosajonas la despedida o recepción  en los aeropuertos de familiares que viajan al exterior por períodos más  o menos largos, está reducida, en el mejor de los casos, a la presencia  de los padres o de los hijos. En las culturas de origen latino, en tales  despedidas o recepciones la presencia de familiares más allá del núcleo  familiar básico es mucho más numerosa (primos, sobrinos, tíos, amigos).  Una estadística de la UNESCO revelaba que Portugal era el país donde las  despedidas aeroportuarias eran más numerosas: trece personas, en promedio,  por cada viajero (10). En tercer lugar, el número de hijos es claramente  menor entre las familias anglosajonas que entre las latinas. Evidentemente,  estas diferencias tienen mucho que ver con el origen de ambas culturas  y con el estilo de vida y los valores sociales de cada país pero no debe  olvidarse que esos estilos y esos valores son, justamente, la cultura,  o, al menos, buena parte de ella (11). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Ahora bien, el modelo de familia anglosajón ha sido difundido planetariamente  y ha sido estimulado por las políticas demográficas que esos países han  diseñado y promovido para el mundo entero. En consecuencia, ese modelo  ha originado una <I>tensión intra-cultural</I> en las familias de origen latino  y, al mismo tiempo, ha originado una <I>tensión inter-cultural </I>entre éstas  y las de origen anglosajón, pues estas últimas han sido presentadas, por  medios diversos, como la norma, es decir, como el modelo a imitar. Un análisis  similar podría hacerse a partir de las nociones socio-culturales de individuo  e individualismo, en las culturas anglosajonas, como correlacionadas con  las nociones de familia y sociedad, en las de origen latino. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En ese proceso progresivo y sistemático, mediante el cual desde una cierta  semiosfera se impone el <I>factor normativo</I>, se desarrollan microprocesos  que atraviesan las comunidades en forma vertical y horizontal. Desde arriba,  desde los medios de difusión masiva, se vehiculan unos contenidos, en forma  reiterada, hacia comunidades carentes o con escasos medios, en la mayoría  de los casos, de capacidades de reproducción y divulgación. Pero simultáneamente,  desde el interior de las propias comunidades se reproducen, en forma horizontal,  esos mismos contenidos, los cuales, en contacto con los contenidos propios,  se rearticulan en conflictos, sociales y/o semióticos, que se resuelven  en nuevas costumbres, nuevas relaciones y nuevas estéticas que, a su vez,  generan los nuevos símbolos y mitos que no son totalmente los mismos que  se han recibido ni tampoco los que previamente existían. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> No se trata simplemente de una hibridación o de un mestizaje semiótico;  se trata de un proceso más complejo, de estrategias simbólicas en las cuales  negociaciones y conflictos, conflictos y negociaciones, crean sin dejar  de ser y sin afectar, al menos inicialmente, las identidades sociales y  las pertenencias culturales, pues éstas se sienten como destinadas a permanecer.  Esos largos, complejos y difíciles procesos no son simplemente un encuentro  entre dos culturas que produce, a su vez, una tercera y donde, de manera  lineal, se mezcla sal con azúcar, si hablamos del sistema culinario, sino  también donde hay condimentos inesperados que resisten siempre la posibilidad  de una homogeneización. La resistencia, la guerrilla semiótica mencionada  por Eco alguna vez, es mucho más compleja y eficiente de lo que pensaron  algunos teóricos de la cultura al principio de la explosión globalizadora. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Lotman (1990: 123, 127) ha propuesto el concepto de semiosfera como el  espacio de intersección, a varios niveles, de los lenguajes y de los textos,  espacio fuera del cual el sentido es imposible. Plantea que la semiosfera  es “<I>the semiotic space necessary for the existence and functioning of language</I>”;  la semiosfera, agrega, “<I>can be regarded as a generator of information</I>”.  Nuestro análisis tiene que ver con la intersección entre dos semiosferas  con origen, características y lenguajes diferentes. Los procesos de Globalización  han puesto en contacto dos universos semióticos, una cultura “externa”  y otra “interna”, un contacto en el cual a menudo una de ellas, la externa,  “domina”, progresivamente, a la otra; pues si al principio la cultura “externa”  ocupa un espacio y toma un nombre, posteriormente construye su propio espacio  y sustituye los viejos nombres por los suyos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 5. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Semiosfera y tensión semiótica</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Creo que el concepto clave para entender esa estructura polémica, como  diría Greimas (1979), que se produce en el encuentro entre las semiosferas,  y que se caracteriza por el esfuerzo sostenido y deliberado de una por  arrinconar, controlar y en ocasiones eliminar a la otra, es el concepto  de tensión. Greimas (1979:284) señala que “la actividad humana, concebida  bajo forma de confrontaciones, caracteriza, en buena medida, el imaginario  humano”. Es decir, desde un punto de vista semiótico (pero también sociológico)  el conflicto sería un mecanismo que no sólo constituye <I>lo</I> cultural (lo  cual contradice las teorías de la idílica y estática homogeneidad absoluta  de las culturas), sino que también es el mecanismo que explica, al menos  parcialmente, las transformaciones y los cambios. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Si bien el contrato social, las normas de convivencia, aceptación y respeto,  establecen las reglas para reducir la estructura polémica, conflictiva,  de las relaciones entre las culturas, ésta persiste siempre dispuesta a  reaparecer. Ahora bien, toda estructura de relaciones polémicas supone  una tensión dinámica o “tracción tensa” (Duch, 2004: 35) que de no resolverse  genera un enfrentamiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Como se ha dicho antes, la direccionalidad de la relación entre estas dos  semiosferas, entre sus lenguajes diversos y fluctuantes, tiene como fuente  la diferencia de capacidades, de recursos y de poder; lo que explica que  la relación no sea recíproca ni equilibrada sino, por el contrario, unidireccional.  Como ha explicado el propio Lotman, cuando dos estructuras no pueden mantener  un dinámico equilibrio que les permita coexistir, cualquier cambio produce  el forjamiento de nuevas estructuras. Ahora bien, ese encuentro unidireccional  produce una <I>tensión semiótica</I> que define la relación de las semiosferas  en el contexto de los procesos de Globalización. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En términos generales, la tensión se define, en la Física, al menos, en  dos direcciones. Por un lado, la tensión puede definirse como la expansión  o estiramiento de un cuerpo que recibe la acción de dos fuerzas que, simultáneamente,  lo atraen hacia direcciones opuestas, y a las cuales el cuerpo, al mismo  tiempo que cede, también resiste. Por otro lado, la tensión también puede  definirse como la fuerza que impide la separación de al menos dos elementos  de un mismo cuerpo, en cuyo caso éste ejerce una fuerza de atracción a  la cual los elementos resisten. Como puede verse, según donde se ponga  el énfasis en la dirección de la relación tensional, ésta puede desplazarse  del cuerpo a los elementos o desde los elementos al cuerpo, tal como se  visualiza en los siguientes esquemas: </FONT></P>      <p ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/rcs/v12n3/arti-42.gif"></font>     
<p ALIGN="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/rcs/v12n3/arti-43.gif"><BR CLEAR=ALL> <BR CLEAR=ALL> </font></p>     
<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Como puede deducirse de los modelos propuestos, mientras los mecanismos  de cesión y resistencia guarden un equilibrio, el contacto entre culturas  “externas” e “internas” puede permitir la cohabitación, en un menor o mayor  tiempo, entre fenómenos culturales que, aún en conflicto, resuelven sus  diferencias a través de los sentidos negociados. Ahora bien, cuando la  cesión es mayor que la resistencia o a la inversa, el equilibrio se rompe  y nuevas estructuras culturales ocupan el espacio semiótico. En esta tensión  intervienen diversos factores contextuales (tiempo, espacio, historia)  y textuales (actores, normas, objetos) que pujan sobre la atracción/resistencia  tensional. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Aquí surge el problema de los límites y de las fronteras en ese espacio  de intersección semiótica donde los sentidos se negocian, a menudo en una  relación dialéctica que puede ser enriquecedora para cada uno si las influencias  fuesen mutuamente equilibradas. Así, “los nuevos límites territoriales  y los actos colectivos emergentes se racionalizan en términos de un pasado  simbólico y de un presente realista” (Strauss, 1977:129). En esos límites  culturales se desarrolla una permanente batalla semiótica entre su natural  tendencia conservadora, que busca crear fronteras, reforzar las diferencias  y así proteger su identidad, y la también natural búsqueda del conocimiento  del otro, producto de la curiosidad y del establecimiento mismo de la diferencia:  <I>“The building and breaking of borders is both a way of keeping ourselves  between the limits of what is known to us, within our own culture, and,  at the very same time, of exploring the unknown, of knowing, of crossing  borders and expanding our own limits” </I>(Finol, 1995:119). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Si como afirma Fisher (1973:40): “cada persona batalla día y noche para  mantener sus fronteras”, también los sistemas culturales mantienen, incesantemente,  esas batallas y, en consecuencia, la falta de equilibrio, la incapacidad  para complementarse y la agresividad de uno con respecto a la otra, generarán  conflictos donde, al final, los sistemas semióticos más fuertes terminarán  venciendo las fronteras y ocupando el espacio de los más débiles. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Aquí surge también la problemática de la <I>resistencia semiótica</I>, a la cual  el semiótico finlandés Tarasti ha dedicado una investigación fundamental.  Taraste (2005), después de establecer los catorce rasgos (12) que caracterizan  la <I>condition humaine</I> (sic) en la era de la globalización, señala tres fuerzas  de resistencia semiótica: el ser, la memoria y la historia&nbsp;(13). En cuanto  al ser señala que “<I>this means that we encounter the existential situation  of the man of our time as it appears. Being is just our being here and  now</I>” (…), “<I>the being of now and today is the consequence of what was before,  all choices among alternatives, among various cultural articulations are  processes bound with time and history</I>”; en cuanto a la memoria señala que  ésta “<I>is also a force of resistance: as long as man still remembers how  things were done in his culture and community, he is saved with his identity</I>”<I>  </I>(…) “<I>memory is power</I>”; y en cuanto a la historia afirma que “<I>all history  as backwards looking activity, collective or individual memory, is also  narration of resistance, since there always one transcends the surface  of reality</I>” (Tarasti, 2005). En cuanto a la historia, Bourdieu coincide  con Tarasti: “…no hay sin duda ningún instrumento de ruptura más poderoso  que la reconstrucción de la génesis: al hacer resurgir los conflictos y  las confrontaciones de los primeros comienzos y, con ello, las posibilidades  descartadas, reactualiza la posibilidad de que las cosas hayan sido (y  sean) diferentes y, a través de esta utopía práctica, vuelve a poner en  tela de juicio la posibilidad por la que, entre todas las demás, se ha  optado” (Bourdieu, 1997:98). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La articulación entre memoria e historia la expresa Giambattista Bodoni,  el personaje protagónico de Eco en la novela <I>La misteriosa llama de la  reina Loana</I>, cuando, en sus denodados esfuerzos por recobrarse de su amnesia,  decide releer todos los libros y cuadernos que usó durante sus años de  escuela y, también, todas las novelas e historietas que conoció en su infancia;  pero lo hace poniendo esos textos infantiles en el contexto de los otros  textos que se daban en el mismo período histórico: “Decidí proceder con  el método de un historiador, esto es, controlando los testimonios mediante  un cotejo recíproco. Es decir, si leía libros y cuadernos de cuarto grado,  1940-1941, hojeaba los periódicos de los mismos años y, en la medida de  lo posible, ponía en el tocadiscos las canciones de esos mismos años” (Eco,  2005:200). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las fuerzas de resistencia semiótica originan estrategias que permiten  a las culturas, en tanto sistemas y procesos semióticos, interactuar y  negociar entre sí. En ese sentido, la resistencia semiótica es el conjunto  de procesos de significación que, gracias a la semiosis infinita, los actores  utilizan como estrategias de reafirmación, negociación y rearticulación  de sentidos frente a la violencia simbólica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Pero no es menos cierto que hoy, en general, las culturas ya no se definen  en los extremos, entre lo interno y lo externo, o entre lo propio y lo  ajeno, sino en espacios a la vez comunes y diferentes, en espacios semióticos  variados y múltiples, complejos y surtidos, heterogéneos y disímiles, híbridos  y mestizos, donde, no obstante, aún los sujetos pueden reconocerse como  semejantes al mismo tiempo que luchan, “día y noche”, por sentirse diferentes. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Es en los límites entre etnocentrismo y heterocentrismo, no en sus extremos,  donde las nuevas semiosis de las culturas contemporáneas se debaten, y  es, finalmente, en los escenarios de la vida cotidiana donde ese debate  toma vida. Montoya (1999) habla del encuentro entre dos bloques “diferentes,  desiguales y con posibilidades claramente distintas” a las que denomina  <I>cultura plena</I> y <I>cultura de sobrevivencia</I>, y agrega que entre ellas “hay  un área sombreada de frontera cultural caracterizada por el bilingüismo  y una aparente biculturalidad, generalmente descrita con la categoría ‘cultura  mestiza’ que sólo es una metáfora y no un concepto teórico útil para entender  la realidad”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Al analizar lo que denomina la Antropofagia cultural, Browne Sartori (2005:204),  a diferencia de Montoya, señala que: “las culturas, de tanto alimentarse  recíprocamente entre sí, generan un infinito y diverso mestizaje que se  nutre de todas ellas y habilita el surgimiento ya no de un Mismo o de un  Otro, en la dicotomía identidad-alteridad, sino de un “tercero novedoso”  que es fruto de esta contaminación sígnica, como parte de una semiosis  ilimitada-antropófaga”. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Pero ni la noción de mestizaje ni la de hibridación (García Canclini, 2001),  ni la noción de <I>in-between</I> propuesta por Jameson, parecen dar cuenta de  ese tercer espacio semiótico en el que se rearticulan lo interno y lo externo,  el adentro y el afuera, lo propio y lo extraño. Ahora bien: ¿cómo se rearticulan  esos nuevos espacios semióticos?, ¿qué tendencias y fuerzas los rigen?  Se trata, sin duda, de un proceso extremadamente complejo en el que hay,  por lo menos, diversos tipos de variables: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> a)</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Variables sociales: qué actores participan, aceptan o rechazan las nuevas  semiosis, cuál es el prestigio y el liderazgo que tales actores tienen  en la comunidad, cuáles son sus características etarias (pues los jóvenes  se consideran más receptivos al cambio mientras los adultos tienden, en  general, a ser más conservadores).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> b)</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Variables económicas: cuál es la fuerza de los intereses económicos que  rigen el comportamiento de los actores.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> c)</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Variables tecnológicas: cuáles son los medios que vehiculan los contenidos  de una y otra cultura.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Todas esas variables, que pueden registrarse en cada una de los dinámicos  sistemas culturales que en un momento histórico dado se encuentran, entran  inicialmente en una tensión crítica y, a medida que el tiempo transcurre,  entran en una relación dialógica que será mayor o menor en la medida de  las compatibilidades/incompatibilidades que las caracterizan. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 6. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Estrategias semióticas y vida cotidiana</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La Escuela de Birmingham, y en particular E. P. Thompson, ve en la vida  cotidiana un escenario de resistencias y oposiciones, y señala como sus  componentes principales a)&nbsp;el sujeto y sus experiencias, b) las mediaciones  simbólicas e imaginarias, c) las formas de vida y sus transformaciones,  y d) las resistencias y disidencias que defienden la propia cultura (Muñoz,  2005b:168). Esos procesos de resistencia son la respuesta lógica, autoconservadora,  ante la natural identificación con lo propio y la esperada desconfianza  frente a lo extraño. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Duch (2004:95) define la vida cotidiana como “el ejercicio cotidiano de  la relacionalidad comunicativa propia del hombre, el cual de esta manera  ‘se presenta’ y ‘se representa’ sobre el escenario del ‘gran teatro del  mundo’”. Heller (1977[1970]:19) presupone pero va más allá de esta dimensión  comunicativa y define a la vida cotidiana como “el conjunto de actividades  que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, los cuales,  a su vez, crean la posibilidad de la reproducción social”. ¿Qué significa  “reproducción de los hombres particulares”?  Para nosotros no significa  otra cosa que la reproducción de los sentidos que identifican a esos hombres  y, sucesivamente, el conjunto dinámico de sus representaciones. En otras  palabras, ese objeto reproducido no es otra cosa que los microuniversos  culturales que se generan en la vida diaria y que, al mismo tiempo, son  re-producidos por ésta. Es en ese sentido que Lefebvre señala que la vida  cotidiana, lo mismo que la cultura, es mediadora entre /naturaleza/ y /socialidad/  (Heller, 1977:21). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Ahora bien ¿cómo afecta a la vida cotidiana el conflicto de semiosferas,  la lucha entre cultura “externa” y cultura “interna”? ¿Cómo se negocian  los conflictos en la vida cotidiana, aquella que se encuentra alejada del  acontecimiento extraordinario, del espectáculo y la anormalidad, de la  transgresión y la ruptura? </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Ferrarotti (1991:13) ha alertado, con angustia, sobre la irreconciliable  separación que la modernidad introdujo entre la vida cotidiana y la historia:  “Hemos perdido la cotidianidad y ya no tenemos la historia. Vivimos en  equilibrio entre dos vacíos. Esto sucede en el momento en que es necesario  que lo cotidiano se convierta en historia para que la historia sea historia  de todos”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Lotman (1999:182, subrayado nuestro) por el contrario, señala la continuidad  semiótica entre vida cotidiana e historia y afirma que “la adopción de  este o aquel lenguaje simbólico influye activamente en el comportamiento  de los hombres y <I>en el camino de la historia</I>”. En esta afirmación Lotman  vincula tres variables en las que me parece útil insistir: “lenguaje simbólico”,  “comportamiento humano” e “historia” y, más importante aún, los señala  en el orden progresivo en el que esa relación se da: el “lenguaje simbólico”   influye  sobre el “comportamiento humano”  y éste, a su vez,  influye   sobre el “camino de la historia”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En otros términos, ese “comportamiento humano”, del que habla Lotman, equivale  a las “actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares”,  de las que habla Heller, que es, justamente, donde la vida cotidiana cobra  existencia y donde se realiza, finalmente, la “reproducción social”. Si  esta hipotética relación se demuestra cierta, tendríamos como consecuencia  la vinculación directa entre vida cotidiana, por un lado, e historia, por  el otro. Es, pues, según nuestra hipótesis, en el marco móvil y cambiante  de las microculturas de la vida cotidiana donde, finalmente, se gesta la  historia que, luego, en estadios posteriores, influirá también sobre la  vida cotidiana misma. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> A mediados del siglo pasado la escuela socio-cultural afirmaba que “el  proceso histórico se nos presenta en partes como una <I>sucesión</I>, una <I>aparición  conjunta</I> y una <I>superposición</I> de diversas grandes culturas” (Weber, 1960:21,  subrayado nuestro). Si esta hipótesis es correcta, vemos que en la postmodernidad,  caracterizada por una explosión de microculturas, se ha producido una nueva  etapa que ya no es sucesiva, conjunta o superpuesta sino intercultural,  mixta o mestiza. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Como Lotman (1981:42) ha señalado, “el ‘trabajo’ fundamental de la cultura  consiste en organizar estructuralmente el mundo que circunda al hombre.  La cultura es un generador de estructuralidad; y es así como ella crea  en torno al hombre una sociosfera que, del mismo modo que la biosfera,  hace posible la vida, no orgánica, obviamente, sino de relaciones”. Así  caracterizada, la cultura, que es a la vez un fenómeno y un proceso social,  tiene un papel clave en el mantenimiento, cohesión y equilibrio de los  grupos sociales, de la familia y de la sociedad entera y, por lo tanto,  el encuentro con otras culturas, que siempre ha existido pero que gracias  a la Globalización ha cobrado una intensidad jamás imaginada, adquiere  una importancia capital. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Lotean (1999:182) añade que cuando una cultura “externa” o extraña penetra  una “interna” o propia (14), pueden ocurrir tres fenómenos diferentes:  a) la cultura “interna” o propia “absorbe los elementos que le invaden  desde el exterior”, con lo cual se construye un nuevo sistema semiótico,  b) “la intrusión puede ser a tal punto enérgica que se introduzca no un  solo elemento del texto, sino todo un lenguaje, que puede eliminar completamente  el lenguaje en el cual se hace irrupción”, con lo cual se produce una substitución  y se genera una réplica de la cultura “externa”, y c) la cultura “externa”  puede “asumir el papel de catalizador: sin participar directamente en el  proceso, puede acelerar la dinámica” de las transformaciones de la cultura  “interna” (15). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Para que esa intersección semiótica entre culturas diferentes tenga posibilidades  de coexistencia y transformación, debe ser gradual, naturalizada y traducible.  Debe ser gradual pues ello impide las crisis que se generan en las explosiones,  tal como las describe Lotman; debe ser naturalizada, pues ello permite  que los factores externos, aunque diferentes, no sean percibidos como anómalos  o extravagantes; y, finalmente, debe ser traducible a los lenguajes, a  los símbolos y a los microsistemas semióticos, de modo que la comunicación  y la interacción sea posible. Así mismo, para que cualquiera de estas posibilidades  semióticas efectivamente se actualice es necesario considerar que la interacción  es siempre un trabajo sobre los límites de las culturas; sean éstos explícitos  o implícitos, de naturaleza material o espiritual, se asuman en un marco  de conflicto y confrontación o de adecuación y cooperación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> De las posibilidades propuestas por Lotman, ¿cuál es la más verosímil en  estos procesos globalizadores tan fuertemente marcados por la unidireccionalidad  centro-periferia?. Obviamente, las circunstancias de cada cultura y cada  microcultura de cada comunidad, país o región determinarán los particulares  procesos y sus consecuencias futuras. Mientras la alternativa “b”, eliminación  de los lenguajes de la cultura receptora, es potencialmente viable para  algunas sociedades altamente permeables al cambio y al intercambio, de  relativamente escasa tradición, con sistemas simbólicos extremadamente  híbridos y dependientes, para otras, con circunstancias opuestas, la alternativa  “a”, la absorción, pareciera más viable. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 7. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Cultura, límites y sujeto social</B> </FONT></font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Ahora bien, la globalización tiene como estrategia fundamental un ataque  constante contra toda frontera y todo límite cultural, pues sólo la aceptación  de sus lenguajes en los lenguajes de las culturas receptoras permitirá  su validez y su eficiencia. Una frontera no es sólo un límite, es decir,  una separación, sino también un contacto. Al atacar esas fronteras semióticas  que, al menos inicialmente, sirven para separar, las culturas “externas”  o extrañas privilegian el contacto, el cual tiene, por lo menos tres niveles  de dificultad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Se trata, por ejemplo, de un contacto de baja dificultad cuando se produce  un acercamiento con la cultura de masas, que en el fondo es a menudo una  reproducción-copia de esa cultura “externa” o extraña; de un contacto de  mediana dificultad cuando se trata de la cultura institucional (religión,  valores patrios, arte, ciencia, etc.) (16); y, finalmente, de un grado  de alta dificultad cuando se trata de las microculturas de la vida cotidiana,  las cuales, a pesar de que a primera vista pudieran parecer frágiles, se  han revelado como el cemento dinámico del espíritu gregario y de la cohesión  social. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La globalización, más que ninguna otra etapa histórica, ha transmutado  al sujeto social. Hoy se trata de un <I>sujeto fragmentado</I>, como consecuencia  de la vulneración de sus sistemas simbólicos de identificación y referencia,  de un <I>sujeto des-territorializado</I>, como consecuencia de la contracción,  resemantización y transgresión de sus espacios tradicionales, de un <I>sujeto  des-temporalizado</I>, como consecuencia de la eliminación de la memoria, del  desprestigio del pasado y del futuro y la conversión del ciclo vital en  puro presente, y, finalmente, de un <I>sujeto individualizado</I> <I>y ego-céntrico</I>,  emanado del proceso de reducción de la familia y del establecimiento de  límites y exclusiones a “lo” colectivo y grupal. Es con esa suerte de nueva  <I>condition humaine </I>que los actores, tanto en su dimensión individual como  social, deben lidiar, desarrollar nuevas estrategias semióticas, que les  permitan aceptar, rechazar o transformar y adaptar las nuevas realidades  culturales. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Como se ha planteado, es en el complejo, dinámico y conflictivo tejido  de la vida cotidiana, en las múltiples identidades y pertenencias de sus  actores sociales, en la que lo social y lo cultural se confunden en la  unidad de la acción humana, donde, finalmente, se amurallan las estrategias  simbólicas que permiten preservar esa móvil unidad de identidades culturales  y los militantes sentidos de pertenencia social. Desde allí, gracias a  la convergencia dinámica de esos factores, se fundan las bases de la historia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 8. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Conclusiones</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Sin duda, la globalización, fundamentada en recursos y potencialidades  jamás vistos en la historia de la humanidad, ha creado nuevos espacios  de intersección e interacción semióticas y, en consecuencia, ha generado  una explosión del sentido que se afinca particularmente en lo visual y  en lo espacial, pero que abraza a todos los lenguajes que el hombre ha  creado. En la vida cotidiana es donde esa intersección/interacción se “naturaliza”,  pues mientras los medios de difusión masiva y las organizaciones e instituciones  se ubican en un <I>espacio social lejano</I>, donde el hombre ya no es, allí,  sino mero espectador, las microculturas de la vida cotidiana, por el contrario,  se ubican en un <I>espacio social cercano</I>, pues es en ellas donde el hombre  vive su día a día, donde no es espectador sino protagonista activo, y donde,  de modo definitivo, los sistemas de símbolos están cargados de esa densidad  semiótica que los emparenta con las micromitologías cotidianas y, de allí,  con “el conjunto de los arquetipos suministrados por la memoria inmemorial  de la humanidad” (Serres, 1984:31). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En el marco de la Globalización las culturas “externas” o foráneas actúan  del mismo modo como actúa también, gracias a su capital simbólico, el Estado  moderno. Tal como lo explica Bourdieu (1997): “Si el Estado está en condiciones  de ejercer una violencia simbólica es porque se encarna a la vez en la  objetividad bajo forma de estructuras y de mecanismos específicos y en  la ‘subjetividad’ o, si se prefiere, en los cerebros, bajo forma de estructuras  mentales, de percepción y de pensamiento” (1997:98). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Es en la vida cotidiana, insistamos, donde con frecuencia se enfrenta con  mayor fuerza a las culturas externas, gracias al impulso gregario de las  microculturas que allí se despliegan, y que crean unas fuertes articulaciones  que permiten a sus actores resistir la tensión y negociar con fuerza soluciones  que les permitan mantener la continuidad en medio del cambio, la conservación  de los viejos símbolos y de los valores que en ellos se expresan, al tiempo  que dan cautelosa cabida a los nuevos símbolos de la imagen, de la televisión  (17) y del espectáculo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En la vida diaria, igual que en los niveles macroculturales, se libra día  a día el encuentro dialéctico entre las fuerzas conservadoras e innovadoras,  es allí donde las fuerzas de <I>in-tensión</I> y <I>ex-tensión</I> hacen existir, asimilar  y transformar las microculturas que alimentan la historia, una historia  que, como siempre, se gesta en los límites y fronteras de culturas y sociedades.  Es también en esos escenarios conflictivos de la cotidianidad donde el  <I>factor normativo del poder</I>, del que habla Pross, encuentra una resistencia  que permite convertir las tensiones semióticas en resistencia social y  cultural. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"> <B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Notas </FONT></B> </P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 1.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Frente a la cultura popular, la humanista y la de masas, Muñoz llama a  la cultura global “cultura de cuarto nivel”, la cual, “al perder la territorialidad  y su fuerza socializadora deja a los individuos en un estado de indefinición  desconcertante” (2005a:6).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 2.</FONT>&nbsp; <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">Para un detallado panorama histórico del proceso de internacionalización  e interconexión de las economías ver el libro de Mattelart (1998).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 3.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> A su vez, la inversión extranjera es dueña del 35% del mercado bursátil  español (El País 2004:28).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 4.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">“So, in order to be relevant in their own right, within a specific situation,  his painful rebuilding of a new culture had to take fundamental components  of what they were but also, by the force of their painful situation, of  what they had to be in order to survive” (Finol 2001:183). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 5.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La expresión <I>violencia simbólica</I> fue utilizada por primera vez por Bourdieu  y Passeron en 1970, en <I>La reproduction. Eléments pour une théorie du système  d’enseignement, </I>Paris, Éditions de Minuit. En 1998 Bourdieu la retoma y  desarrolla en su obra <I>La domination masculine</I>, Paris, Éditions du Seuil.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 6.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Gerard Imbert ha estudiado otras formas de violencia simbólica, en particular  las que se relacionan con los nuevos modos de ver y de sentir. En tal sentido  señala cuatro formas emergentes de violencia simbólica: la trivialización  de la violencia en diversas formas narrativas, la espectacularización del  dolor (en los <I>reality show</I>, por ejemplo), la domesticación de la muerte  en los videos domésticos y el juego, y la estetización del horror (2002:34).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 7.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Es aún muy prematuro para evaluar los efectos de la Ley de Responsabilidad  Social en Radio y Televisión aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela  el 7 de diciembre de 2004. El presidente de la república, Hugo Chávez F.,  le puso el ejecútese esa misma noche y apareció en Gaceta Oficial al día  siguiente. En esa ley se establece, entre otras cosas, la obligatoriedad  de la radio y la televisión de transmitir “un mínimo de siete horas de  programas de producción nacional, de las cuales un mínimo de cuatro horas  será de producción nacional independiente. Igualmente, deberán difundir  diariamente, durante el horario supervisado, un mínimo de tres horas de  programas de producción nacional, de los cuales un mínimo de una hora y  media será de producción nacional independiente”. Artículo 14 (Radio Nacional  de Venezuela, www).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 8.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La aparición y consolidación de Internet ha comenzado a modificar los hábitos  de consumo mediático de los jóvenes. Un estudio de la European Interactive  Advertising Association entre jóvenes europeos en edades comprendidas entre  14 y 25 años revela que como consecuencia de Internet el consumo de TV  ha descendido en un 46%, el de teléfono un 34%, la lectura de periódicos  un 33%, la de libros un 32% y el de radio un 22%. Al mismo tiempo, otro  fenómeno se ha venido desarrollando en la relación entre usuarios y medios.  En efecto, un estudio publicado en marzo de 2004 por The Media Center del  American Press Institute revela que el 57,3% de las personas que escuchan  radio simultáneamente se conectan a la red, el 46.9 lee periódicos y el  17.7% ve TV (http://www.mediacenter.org/mediamorphosis/bigresearch/).</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 9.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">“<B>Angloesfera</B> es el término usado en política para referirse cinco países  que comparten la cultura anglosajona, estos son Canadá, Estados Unidos,  Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda. El término Angloesfera encapsula  de manera moderada el concepto de la supremacía anglosajona sobre las demás  razas, la cual se atribuye a la fineza del carácter inglés y de la cultura  inglesa, afirmando que es este especial carácter es lo que le ha permitido  a los anglosajones dominar el mundo de la manera benéfica en la que actualmente  lo hacen. Dos angloesferistas famosos fueron Ronald Reagan y Margaret Thatcher.  Thatcher impulsó el concepto de la angloesfera como una forma de contrarrestar  el creciente poderío de Francia y Alemania en la Europa comunitaria” (http://es.wikipedia.org/  wiki/ Angloesfera). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 10.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Algunas versiones de estas masivas despedidas/recibimientos en el aeropuerto  puede constatarse en //www.encaletado.com/topocho/archives/000766.html.  Http://elhombreimaginario.blogspot. com/2006/02/bienvenidas-y-despedidas-en-el.html</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 11.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Para una comparación entre cultura anglosajona y cultura mediterránea véase  Munet. Ver también <I>Ellas virtual</I>: “Nuestras costumbres familiares fueron  alimentadas por la cultura hispánica que se basa en la familia extendida,  a diferencia de la cultura anglosajona que tiende a mantener contacto directo  únicamente con la familia nuclear” (www). Ver también Alquichire (www).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 12.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Esas catorce características son: desaparición del futuro, desaparición  del pasado, cambio hacia un metanivel de actividades (“<I>control is the new  obsession</I>”), perpetua valoración de la calidad, un solo discurso dominante,  distinción de los individuos entre ganadores y perdedores, el principio  de lo maravilloso de poseer, la vida de los negocios como estado emocional  de la sociedad, la latinoamericanización de la realidad (como el aislamiento  de los ganadores en reservaciones especiales), la violencia simbólica,  el conductismo total en las ciencias, el estudio como innecesario y desagradable  intermedio en la vida, la naturalización de la trascendencia y las tesis  de Huntington (el conflicto entre las culturas anglosajona y latina).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 13.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Junto a esas fuerzas de resistencia semiótica han surgido estrategias diversas  que intentan enfrentar el poder avasallante de la producción simbólica  propia de la globalización. Uno de los escenarios más activos de esa resistencia  es el creado por los movimientos anti-globalización que ha aprovechado  creativas estrategias, como el llamado <I>antibranding</I>, desarrolladas por  artistas en los países capitalistas más desarrollados. Sobre esa temática  ver el trabajo del antropólogo Capelán (2002).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 14.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Quiero adelantarme aquí a una objeción. Se podría argüir que la distinción  entre “interna” y “externa” y entre “propia” y “extraña”, es hoy inexistente  y heurísticamente irrelevante frente al estado avanzado de la globalización,  pues en una cultura dada a veces es difícil distinguir aquello que le es  propio de aquello que le es extraño; o, más todavía, porque aquello que  hoy le es propio probablemente ayer le fue extraño. No obstante, a nosotros  nos parece que esta distinción, aún con su olor estructuralista, es pertinente,  puesto que, en último análisis, ella nos sitúa en torno al concepto, para  nosotros central, de la diferencia, el mecanismo semiótico fundamental  que hace posible la significación. Para superar las carencias de la dicotomía  “interno”/”externo” hemos considerado pertinente introducir el concepto  de límite, el cual da cuenta de ese terreno inexplorado, en ocasiones inarticulado  y ambiguo, donde la significación se produce.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 15.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Desde una perspectiva diferente, en la que se hace énfasis en los actores  sociales, Mato señala que las representaciones que guían las acciones de  actores locales “se relacionan de manera significativa, pero de formas  diversas, con las de los actores globales. Si bien en algunos casos esto  supone la adopción de ciertas <I>representaciones</I> y de las orientaciones de  acción asociadas a ellas, en otros implica rechazo o resistencia, negociación  o apropiación creativa” (2001:170).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 16.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Esto explica por qué a menudo el acercamiento religioso de los misioneros  extranjeros a comunidades diferentes comienza por aquellos sectores de  la cultura donde hay similitudes o por estrategias materiales y simbólicas  asociadas con la satisfacción de necesidades (atención sanitaria, salud,  etc.).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 17.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Jost ha examinado detenidamente los nuevos procesos identitarios que protagonizan  los jóvenes en sus relaciones con la televisión y en el marco de la Globalización.  Después de señalar que, a diferencia de sus padres, los jóvenes se reivindican  a sí mismos como “hijos de la televisión”, agrega que “las jóvenes generaciones  constituyen su identidad generacional a través del culto a la televisión,  pero este culto se devuelve, porque él pasa por pantallas nacionales lo  que contribuye a forjar microculturas que escapan a la globalización” (2002:31).</FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Bibliografía citada </FONT></B></P>      <!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 1. Alquichire V., Ciro. Padres latinos se deben educar para educar a sus hijos.  Una palmada mal dada a un hijo, un delito que lo puede mandar a la cárcel. http://portal.rds.org.hn/listas/catrachos/msg 15039.html. Fecha de visita:  18/06/06.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660608&pid=S1315-9518200600030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 2. Baudry, Patrick (1999). <B>La place des morts. Enjeux et rites.</B> París. Editorial  Armand Colin.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660609&pid=S1315-9518200600030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 3. Bourdieu, Pierre (1997[1994]). <B>Razones prácticas. Sobre la teoría de la  acción</B><I><B>.</B> </I>Barcelona. Anagrama.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660610&pid=S1315-9518200600030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 4. Browne Sartori, Rodrigo (2005). “Apuntes desde la semiótica: hacia una  <I>antropófaga</I> comunicación intercultural”. Revista <B>Significaçao</B>, n. 23, Sao  Paulo, Brasil: 195-209. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660611&pid=S1315-9518200600030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 5. Bustos, Jorgelina (2003). “La búsqueda de intersticios en la lógica de  la globalización”. <B>Comunicación, Integración y participación Ciudadana  </B>(G. González, compilador). Santiago de Chile. ASEPECS. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660612&pid=S1315-9518200600030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 6. Capelán, Jorge (2002). “Globalización: branding &amp; antibranding”.<B> Revista  Heterogénesis</B>, a. xi, n. 38: 7-19.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660613&pid=S1315-9518200600030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 7. Castaldo, Katia (2005). “Globalizzazione e diritti umani: un dibattito  italiano”. Revista <B>Utopía y Praxis Latinoamericana</B>, año 10, n. 30: 87-103.   </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660614&pid=S1315-9518200600030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 8. Debord, Guy-Ernest (1967). La société du spectacle. Web: <U>www.Nothingness.org</U>.  Fecha de visita: 12/11/2005. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660615&pid=S1315-9518200600030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 9. Duch, Lluís (2002). <B>Antropología de la vida cotidiana. </B>Barcelona. Editorial  Trotta. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660616&pid=S1315-9518200600030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 10. Duch, Lluís (2004). <B>Estaciones del Laberinto.</B> Ensayos de Antropología.  Barcelona. Editorial Herder.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660617&pid=S1315-9518200600030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 12. Eco, Umberto (2005). <B>La misteriosa llama de la reina Loana. </B>Barcelona,  España. Editorial Lumen.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660618&pid=S1315-9518200600030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 13. El País, suplemento “Negocios”, 24/10/2004, pág. 28. Madrid, España.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660619&pid=S1315-9518200600030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 14. European Interactive Advertising Association (2005). www.eiaa.net. Fecha  de visita: 16/06/06.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660620&pid=S1315-9518200600030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 15. Ellas virtual. Un hogar para abuelita. Edición No. 804 del 22/06/2005.  http://www. ellasvirtual.com/history//2005/07/22/ columna/semana3.htm </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660621&pid=S1315-9518200600030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 16. Ferrarotti, Franco (1991). <B>La historia y lo cotidiano. </B>Barcelona, España.  Ediciones Provincia. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660622&pid=S1315-9518200600030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 18. Finol, José Enrique (1995). “The semiotics of ritual and verbal interaction:  Crossing bounderies and protecting privacy”. Revista <B>Opción,</B> No. 16: 103-120. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660623&pid=S1315-9518200600030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 19. Finol, José Enrique (2001). “Socio-Semiotic of Music: African Drums in  a Venezuelan Fiesta”. Revista <I><B>S</B></I><B> European Journal for Semiotic Studies</B>.  Vol. 13 (1-2): 179-190. Viena, Austria. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660624&pid=S1315-9518200600030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 20. Finol, José Enrique (2004). “Globalisation, marchandise et corps: la socio-sémiotique  de Rossi-Landi”. Revista <B>Athanor,</B> No.&nbsp;7:167:173. Bari, Italia.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660625&pid=S1315-9518200600030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 21. Fisher, Simon (1973). <B>Body conciousness: you are what you feel</B><I><B>.</B> </I>New Jersey,  Estados Unidos. Englewood Cliffs-Prentice Hall, Inc. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660626&pid=S1315-9518200600030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 22. García, Dulce y Meza, José (1999). De radio en radio: el escenario radiofónico.  Revista <B>Latina de Comunicación Social</B>, No. 20. <U>http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999eag/59mara.htm</U>.  Fecha de visita: 17/06/06. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660627&pid=S1315-9518200600030000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 23. García Canclini, Néstor (2001 [1990]). <B>Culturas híbridas. Estrategias para  entrar y salir de la modernidad</B><I><B>.</B> </I>Buenos Aires, Argentina. Editorial Paidós. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660628&pid=S1315-9518200600030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 24. Golte, Jürgen (1999). Redes étnicas y globalización. <B>Revista de Sociología,</B><I>  </I>Vol.&nbsp;11, No.&nbsp;12. Lima, Perú. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660629&pid=S1315-9518200600030000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font size="2"> <U><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 25. http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/sociologia/vol11/sociovol11.  htm</FONT></U><FONT COLOR="000000" face="Verdana">. Fecha de visita: 12/01/2006.</FONT></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660630&pid=S1315-9518200600030000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 26. Greimas, Algirdas y Courtés, Joseph (1979). <B>Sémiotique. </B>Dictionnaire raisonné  de la théorie du langage. París. Hachette Université.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660631&pid=S1315-9518200600030000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 27. Heller, Agnes (1977[1970]). <B>Sociología de la vida cotidiana</B><I><B>.</B></I><B> </B>Barcelona,  España. Editorial Provincia. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660632&pid=S1315-9518200600030000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 28. Imbert, Gérard (2002). “Violencia y representación: nuevos modos de ver  y de sentir”. <B>Revista C &amp; E. Cultura y educación</B>, vol. 14 (1): 33-41. Salamanca,  España.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660633&pid=S1315-9518200600030000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify">29. <FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">Jameson, Fredric (2001[1991]). <B>Teoría de la postmodernidad. </B>Madrid, España.  Editorial Trotta.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660634&pid=S1315-9518200600030000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 30. Jost, François (2002). “El culto de la televisión como vector de identidad”.  <B>Revista Comunicación y Medios,</B> Año 12, No.&nbsp;13: 31-38. Santiago de Chile.  Universidad de Chile. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660635&pid=S1315-9518200600030000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 31. Lotman, Yuri y Uspenkij, Boris (1981[1973]). <B>Tipologia della cultura</B>. Milán.  Editorial Bompiani. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660636&pid=S1315-9518200600030000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 32. Lotman, Yuri M. (1990). <B>Universe of the mind.</B> Bloomington. Indiana University  Press.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660637&pid=S1315-9518200600030000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 33. Lotman, Yuri M. (1999). <B>Cultura y Explosión</B><I><B>.</B> </I>Barcelona, España. Editorial  Gedisa. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660638&pid=S1315-9518200600030000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 34. Loyola, José (1998). En Textos sobre audiencias, públicos, recepción de  mensajes. Fe y Alegría: <U>http://fyazonacentral.org. ve/html/index.php</U>. Fecha  de visita: 17/06/06.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660639&pid=S1315-9518200600030000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 35. Mansilla, H.C.F. (2004). “Los procesos de globalización en el área andina,  los fenómenos de interculturalidad y la influencia normativa de la modernidad”.  <B>Revista de Ciencias Sociales</B>, Vol. X, No. 3.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660640&pid=S1315-9518200600030000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 36. Mato, Daniel (2001). “Des-fetichizar la globalización: basta de reduccionismos,  apologías y demonizaciones, mostrar la complejidad y las prácticas de los  actores”. En <B>Estudios Latinoamericanos sobre Cultura y Transformaciones  Sociales en tiempos de globalización – 2</B>. (D. Mato compilador). Caracas  y Buenos Aires. UNESCO – CLACSO.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660641&pid=S1315-9518200600030000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 37. Mattelart, Armand (1998). <B>La mundialización de la comunicación. </B>Barcelona,  España. Paidós. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660642&pid=S1315-9518200600030000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 38. McLuhan, Marshall (1993). <B>La aldea global.</B> Barcelona, España, Editorial  Gedisa. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660643&pid=S1315-9518200600030000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 39. Montoya, Rodrigo (1999). “Historia, Memoria y Olvido en los Andes Quechuas”.  <B>Revista de Sociología</B> vol. 11, n.12. Lima, Perú.<U>http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/sociologia/  vol11/sociovol11.htm</U>. Fecha de visita: 12/01/2006. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660644&pid=S1315-9518200600030000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 40. Munet, Jordi. Cultura mediterránea y negociación internacional. <U>Http://www.esci.  es/escivista/num8/articles/04.htm</U>. Fecha de visita: 18/06/06. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660645&pid=S1315-9518200600030000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 41. Muñoz, Blanca (2005a). <B>La cultura global. </B>Madrid. Pearson. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660646&pid=S1315-9518200600030000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 42. Muñoz, Blanca (2005b). <B>Modelos culturales. Teoría sociopolítica de la cultura.</B>  México: Anthropos – Universidad Autónoma Metropolitana.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660647&pid=S1315-9518200600030000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 43. 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Fecha de  visita: 16/06/06.  </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660654&pid=S1315-9518200600030000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 50. Weber, Alfred (1963[1935]). <B>Historia de la cultura. </B>México. Fondo de Cultura  Económica. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1660655&pid=S1315-9518200600030000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> 51. 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