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</front><body><![CDATA[ <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Y llegamos a los cincuenta</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Elsa Mora</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Decana de la Facultad de Humanidades y Educaci&oacute;n de la ULA   Per&iacute;odo 2002-2005.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Documento solicitado el 02-12-05</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y llegamos a los cincuenta a&ntilde;os&#8230;. Esa fue la cuenta    y esos son los hechos. Cincuenta a&ntilde;os de pertenecer a la Facultad de    Derecho, como Escuela de Humanidades. Ser Escuela de Humanidades no era el deseo    de los humanistas de aquellos tiempos, era necesario redescubrir el camino para    anidar los ideales human&iacute;sticos acordes con la esencia del hombre que    cultiva la filosof&iacute;a, las letras, la historia, las artes. Es entonces    cuando un cambio notable en los destinos del pa&iacute;s, producido ciertamente    a ra&iacute;z del 23 de enero de 1958, llena de luz y esperanza las universidades.    Nuevos aires, llenos de alegr&iacute;a facilitan y hacen propicia la tarea de    elevar esa Escuela de Humanidades a la categor&iacute;a de Facultad, seg&uacute;n    el decreto que reza as&iacute;:</font></p>     <p align="center" style="word-spacing: 0; line-height: 100%"><img border="0" src="/img/fbpe/edu/v9n31/art06fig1.gif" width="410" height="596">  </p>     
<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este decreto retoma los estudios human&iacute;sticos que estuvieron    en la g&eacute;nesis de nuestra universidad, les da el important&iacute;simo    lugar que otrora ocuparon, los independiza de la Facultad de Derecho y los ubica    en la llamada &quot;la nueva Facultad de Humanidades&quot;. Este mismo apelativo    podr&iacute;a hacer referencia a or&iacute;genes remotos m&aacute;s que significar    un origen reciente. Es decir, que nuestra Facultad no cumple 50 a&ntilde;os,    tampoco cumple 47, son de hecho muchos m&aacute;s a&ntilde;os emparejados con    el origen de nuestra Universidad, como hace poco lo pudimos ver en el extraordinario    film &quot;La ciudad de los escribanos&quot;.</font> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte y sin ir muy lejos, me remito al lugar que ocupa    la autoridad de esta Facultad en las sesiones del Consejo Universitario, puestos    que est&aacute;n ordenados de acuerdo a la cronolog&iacute;a de aparici&oacute;n    de cada Facultad, la actual de Humanidades y Educaci&oacute;n est&aacute; frente    a frente con la actual Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas,    es decir que pertenecen a la misma &eacute;poca y al mismo origen. Los hechos    hist&oacute;ricos del recorrido de los estudios human&iacute;sticos, en detalle,    en nuestra universidad es labor de nuestros historiadores, a quienes a&uacute;n    les toca dilucidar sobre los or&iacute;genes, ocasos y auroras que han acompa&ntilde;ado    nuestra Facultad de hoy.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Esa Facultad de Humanidades, decretada en 1958, sigui&oacute;    funcionando con sus dos secciones, Historia y Letras que pasar&iacute;an luego    a convertirse en Escuelas y a las que un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se le sumar&iacute;a    la Escuela de Educaci&oacute;n (1959). Casi 40 a&ntilde;os m&aacute;s tarde    nace la Escuela de Medios Audiovisuales y en el a&ntilde;o 1998 se suma la Escuela    de Idiomas Modernos, gracias al crecimiento acad&eacute;mico del Departamento    de Idiomas de la Escuela de Letras.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Muchos a&ntilde;os de avatares, de formaci&oacute;n de juventud,    de crecimiento acad&eacute;mico en el que las lenguas, la literatura, la mitolog&iacute;a,    la historia, el arte y el cine nos han permitido de alguna manera crear nuevos    universos, &uacute;nicamente a partir de las palabras, de los signos y de algunos    soportes materiales; es &eacute;ste el motivo alrededor del cual debe fortalecerse    una Facultad de Humanidades y Educaci&oacute;n, que se re&uacute;ne una vez    m&aacute;s a celebrar su origen, rescatando el sentido de su quehacer y de su    existencia en la Universidad de Los Andes: recuperar la memoria, reconocer los    nombres del pasado que siguen siendo los que nombran el presente, y valorarse    en el rescate de una cultura social y humana que permita tender la mano hacia    nuestro entorno con la mesura aristot&eacute;lica, virtud ciudadana por excelencia,    que es tolerancia, aceptaci&oacute;n y reconocimiento del Otro.</font></p>     ]]></body>
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