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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Osteoporosis: alimentación, calcio,  vitamina D y ejercicio*</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Drs. José Enrique López, José  Enrique López Salazar, Yolanda López Salazar, Humberto Fasanella</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">* Presentación de la Academia  Nacional de Medicina en las Clínicas Caracas el 29-04-2005</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">I. Alimentación. Una dieta con  una ingesta adecuada de calcio y vitamina D es el soporte de la buena nutrición  en la prevención de la osteoporosis. En las culturas occidentales los productos  lácteos son la mayor fuente de calcio y vitamina D, sin embargo, al ingerirlos  podríamos estar aumentando la cantidad diaria de colesterol permitida. Existen  más de 40 nutrientes esenciales necesarios para mantener una excelente salud,  estos incluyen vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos y calorías  derivadas de las proteínas, carbohidratos y grasas. Es importante que estos  nutrientes deberían proceder de una variedad de alimentos, en vez de algunas  comidas muy ricas en calcio. Ningún alimento por sí solo provee todos los  nutrientes en las cantidades requeridas, una dieta variada debe incluir  vegetales como frutas, pan integral y cereales, productos lácteos, carnes y  otras fuentes de proteínas, incluyendo pescados, aves, huevos y granos como  frijoles y arvejas. Es necesario mantener un peso corporal normal; si se está  obeso se predispone a diabetes mellitus y a enfermedades cardiovasculares, una  pérdida de peso muy rápida por restricción exagerada de la variedad de alimentos  o de calorías puede resultar en pérdida importante de proteínas y de hueso.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debe seleccionarse una  alimentación que sea baja en grasa y colesterol, para evitar obesidad y riesgo  de cardiopatías y utilizar aderezos para las ensaladas y untables en pequeñas  cantidades como mantequilla o margarina. Las grasas y los aceites deben  utilizarse sólo en pequeñas cantidades y hacer mayonesa sólo con la clara del  huevo y aceites poliinsaturados o monosaturados.La grasa deberá quitarse de la  carne y el pellejo de las aves, el uso de yema de huevo, las vísceras y la piel  de cerdo (chicharrones) deben restringirse al máximo, por ejemplo, una taza de  leche descremada, tiene apenas una cantidad perceptible de grasa, una taza de  leche con 2 % de grasa, tiene 5 g de grasa y la leche completa tiene 8 % de  grasa. De las tres porciones diarias de leche y productos lácteos deberá  seleccionarse la leche descremada o baja en grasa y el yogur libre o bajo de  grasa y algunos quesos. La fibra es muy importante en la dieta y se encuentra en  el pan integral, y cereales, frijoles secos, chícharos, vegetales y frutas. La  fibra mejora la función intestinal y puede reducir los síntomas de la  constipación crónica, la enfermedad por divertículos y las hemorroides. Sin  embargo, es mejor obtener la fibra de los alimentos y no de los suplementos, ya  que el uso excesivo puede interferir con la absorción del calcio en el  intestino. Los azúcares deberán usarse con moderación, pues si bien nos  suministran calorías no nos suministran nutrientes, junto con los almidones  pueden aumentar las caries dentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sodio deberá usarse con  moderación, pues mucha cantidad de sal es usada en occidente durante el proceso  y manufacturación de los alimentos. Su incrementado consumo puede aumentar la  eliminación del calcio por el riñón, la sal deberá comerse moderadamente al  cocinar y en la mesa. Las etiquetas de los alimentos deberán leerse para  determinar la cantidad de sodio que poseen. Las verduras frescas y congeladas  preparadas sin sal son más bajas en sodio que las enlatadas. Las etiquetas de  los alimentos deberán leerse para determinar la cantidad de sodio que poseen.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La leche y el yogur son más  bajos en sodio que la mayoría de los quesos, la carne fresca, las aves y el  pescado son más bajos en sodio que la mayoría de las variedades enlatadas y  procesadas. Las comidas * Presentación de la Academia Nacional de Medicina en  las Clínicas Caracas el 29-04-2005</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">enlatadas como sopas y los  aderezos para ensaladas así como los condimentos tienen una cantidad apreciable  de sal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las bebidas alcohólicas igual  que el azúcar, proveen calorías con poco o ningún nutriente. Su consumo no es  recomendable aunque una cantidad moderada puede proteger contra cardiopatía  isquémica, según algunos estudios poblacionales. Tomar excesivamente bebidas  alcohólicas, tabaco y café se asocia con osteoporosis (1,2). Los fumadores  tienen una desmineralización y osteoporosis acelerada comparada con los no  fumadores. Es más ostensible en fumadoras posmenopáusicas. Existen estudios  sobre gemelos univitelinos, donde uno fumaba y el otro no, fue notable el dolor  lumbar y la hernia discal entre los fumadores (3-5). El consumo de alcohol puede  producir osteoporosis. El mecanismo es múltiple. Tiene un efecto directo  supresor de la función osteoblástica, con una disminución de la formación ósea y  de la síntesis de colágeno. Por otra parte se asocia con hepatopatía crónica y  enfermedad pancreática que alteran el metabolismo de la Vitamina D y producen  mal absorción intestinal (6,7). El beber moderadamente está considerado en no  más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos para los varones; es  decir 340 mL de cerveza, 140 mL de vino y de 15 a 30 mL de licores espirituosos.  El abuso de alcohol puede producir cirrosis hepática, pancreatitis,  cardiomiopatías y daño cerebral, además aumenta el riesgo para algunas  neoplasias malignas. Puede producir paquimeningiosis hemorrágica y riesgo de  hemorragia subaracnoidea.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">II. Calcio. El calcio es el  quinto componente del organismo después del oxígeno, carbono, hidrógeno y  nitrógeno, representando un 2 % del peso corporal. Su importancia se puede  reflejar en la continua acumulación que de el hacemos: en un recién nacido hay  20 a 30 g, en un adulto de 70 kg, 1 300 g de calcio, esto obliga a un incremento  diario de 180 mg durante los primeros 20 años de nuestra vida, en los cuales se  establece nuestro crecimiento. El calcio plasmático se mantiene entre 8,5 a 10,5  mg/dL y cualquier oscilación hacia arriba o hacia abajo producen cambios en las  hormonas calciotropas aun con variaciones entre límites normales (8). Se puede  decir que no hay en nuestro organismo una función celular u orgánica que no esté  íntimamente relacionada con el calcio intra o extracelular. Las más importantes  son: 1. La excitabilidad del sistema nervioso central (SNC) y la trasmisión  neural. 2. La secreción celular: proteínas, hormonas y neurotransmisores. 3.  Contracción muscular. 4. La proliferación celular. 5. La coagulación de la  sangre. 6. Mantenimiento de la estabilidad y la permeabilidad de la membrana  celular. 7. La modulación de la actividad enzimática, particularmente la  gluconeogénesis, la glucogenólisis y la proteincinasa que son calcio  dependientes. 8. Mineralización del hueso nuevo. 9. Equilibrio ácido-base.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un adecuado metabolismo del  calcio es aquel que da lugar a un balance equilibrado del mismo: una igualdad  entre el aporte de calcio y las pérdidas ocurridas entre el esqueleto, el  intestino y el riñón. Es lógico presumir que una ingesta deficiente, una mala  absorción intestinal o una mayor eliminación renal ponga en marcha mecanismos  reguladores que compensan el pool intra orgánico, así puede establecerse un  hiperparatiroidismo secundario. Este hiperparatiroidismo estimulando la  reabsorción ósea y la absorción intestinal del calcio y minimizando la  eliminación renal equilibran el metabolismo cálcico, bien es verdad a costa de  un deterioro de la masa ósea.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de la menopausia el  metabolismo del calcio cambia sustancialmente. Heanny, Recker y Saville (9)  evidenciaron que la liberación del calcio del hueso pasaba de 280 a 470 mg/día y  el ingreso del mismo de 230 a 380 mg/día, lo cual produce un balance negativo de  50 mg/día de calcio. Esto implica que este período posmenopáusico requiere una  mayor necesidad de calcio. El suplemento de calcio en el período posmenopáusico  retarda la pérdida de masa ósea y por tanto retarda el inicio de la  osteoporosis. Para formar huesos se necesitan cantidades suficientes de calcio  en la dieta diaria. A pesar de los mejores esfuerzos de la industria láctea, la  mayoría de las personas padecen deficiencia de este importante mineral. Los  suplementos de calcio pueden resolver este problema.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen pocas dudas de que la  ingestión adecuada de calcio es útil en la prevención y tratamiento de la  osteoporosis. Esto es particularmente cierto en las mujeres en la edad  posmenopáusica, independiente del uso de estrógenos (10-13). B B Shea y col.  (14) hicieron un meta análisis de 15 ensayos (1 806 pacientes) y encontraron que  la ingestión de calcio aumenta la densidad ósea en varias regiones, hubo un  incremento del 1,75 en la columna vertebral con L.C. del 95 % de 0,9 a 2,4 y se  encontró una disminución de fracturas vertebrales y ningún descenso claro en las  no vertebrales. Con la edad disminuye la absorción intestinal del calcio y es un  poco mayor en la mujer, lo que implica una mayor necesidad de calcio paralelo al  declinar de la vida. Sugerencia: Demasiado poco-demasiado tarde (15).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si el paciente ingiere más de  15 mg/día de prednisona, si hay mala absorción intestinal o calciuria aumentada,  agregar 500 mg diarios de calcio y vitamina D mensual. En los gastrectomizados  está disminuida la absorción. Lo mismo para los que toman anticonvulsivantes, en  los pacientes diabéticos y con síndrome nefrótico, en el hipertiroidismo y en  alcohólicos crónicos. En los nefrópatas la absorción intestinal de calcio  disminuye a partir de una depuración de creatinina inferior a 60 mL/minuto, por  tanto debe administrarse calcio. La elevada ingesta de café por encima de 3  tacitas por día se acompaña de hipercalciuria. Si no lo puede suspender debe  administrarse suplemento de calcio, a través de las diversas sales de este  mineral (16,17). El consumo de alcohol puede producir osteoporosis. El mecanismo  es múltiple. Tiene un efecto directo supresor de la función osteoblástica, con  una disminución de la formación ósea y de la síntesis de colágeno. Por otra  parte se asocia con hepatopatía crónica y enfermedad pancreática que alteran el  metabolismo de la vitamina D y producen mal absorción intestinal (18).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Cuánto debe administrarse de  las sales para ser equivalente a 1 g de calcio elemental?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Carbonato 2,5 g; cloruro 3,7 g;  acetato 4,&#8800;0 g; citrato 5,0 g; glicerofosfato 5,7 g; pidolato 7,0 g y  ortofosfato 9,0 g.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el <a href="#Cuadro_1_"> Cuadro 1</a> se presenta una lista de alimentos y su contenido en calcio.</font></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2"><a name="Cuadro_1_">Cuadro 1</a></font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Aporte de calcio de algunos  alimentos</font></b></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v115n4/art04cua1.gif" width="428" height="353"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La absorción intestinal del  calcio es inversamente proporcional a la carga administrada, de tal manera que  la ingesta de calcio en dosis divididas se acompaña de una absorción intestinal  de calcio proporcionadamente mayor (6). Ingerir 1 500 mg de calcio en una, dos o  tres tomas se acompaña de diferencias significativas en el porcentaje de  absorción total que fue 30 % mayor después de 3 tomas de 500 mg cada una (16).  El calcio se absorbe mejor cuando se administra junto con las comidas, incluso  en los pacientes con aclorhidria. El alimento pasa del estómago al duodeno en  pequeños pulsos (a medida que el píloro se abre y se cierra), esto permite que  el tiempo de contacto absortivo, entre el calcio y la superficie duodenal sea  mayor (17).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">III. De acuerdo con la National  Osteoporosis&nbsp; mFoundation y The National Institutes of Health una dosis  adecuada de calcio es vital para obtener una buena salud ósea. La pregunta es si  otros nutrientes son también importantes. A pesar que el hierro, el sodio, el  oxalato y el magnesio pueden influir en la efectividad del calcio, la vitamina D  es el nutriente adicional más importante (19).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La dosis recomendada de  vitamina D es de 400 UI y hasta 600 UI en personas mayores de 50 años. Numerosos  estudios sobre los efectos del calcio en la formación y protección de los huesos  y en la prevención de fracturas han demostrado un beneficio al tomar una dosis  adecuada de vitamina D (20,21).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Beneficios de la vitamina D</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Aumenta la absorción del  calcio y del fósforo en el intestino delgado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Fija el calcio y el fósforo  en huesos y dientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Aumenta la reabsorción del  calcio y del fósforo en el riñón.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Interviene en la regulación  de la calcemia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Alimentos ricos en vitamina D:  por cada 100 g de alimento: aceite de hígado de Halibut 30 a 40 veces; mayor que  el aceite de hígado de bacalao; aceite de hígado de bacalao 8 500 U.I.; salmón 6  500 U.I.; sardinas en aceite 2400 U.I; sardinas frescas 1, 00 U.I.; 1 yema de  huevo 1 200 U.I; quesos 100 a 300 U.I.; cacao 100 U.I; leche 25 a 500 U.I.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La mejor fuente de vitamina D  es el Sol. Tomar sol 30 minutos al día es suficiente para que un adulto  prescinda del aporte dietético de vitamina D.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">OSTEOPOROSIS Y FÁRMACOS</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen una serie de fármacos  que actúan sobre el remodelado óseo, aumentando la reabsorción o disminuyendo la  formación, y como consecuencia incrementando el riesgo de fractura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Glucocorticoides. Los  efectos osteopénicos son proporcionales a la potencia antiinflamatoria. La  pérdida ósea sucede, fundamentalmente, en las primeras semanas de tratamiento.  Las dosis superiores a 10 mg/día de prednisona o un equivalente aumentan la  pérdida ósea fisiológica. Los glucocorticoides producen efectos sistémicos: i)  Disminución absorción intestinal del calcio. ii) Aumento de calcio urinario. iii)  Estimulación de la hormona paratiroidea (PTH). iv) Inhibición hormonas gonadales.  v) Miopatía.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Hormonas tiroideas</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tiroxina induce un  incremento del remodelado óseo, similar a lo producido por el hipertiroidismo  endógeno; a los 6 meses se aprecian pérdidas significativas tanto del hueso  trabecular como cortical. Hay aumento de la sensibilidad ósea a la PTH y a la  vitamina D3.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Heparina. Su administración  en forma crónica (más de 6 meses) a dosis superiores a 10 000 Uds./día se ha  asociado a osteoporosis. Esto es debido a la reabsorción ósea al potenciarse los  efectos de la PTH y a la disminución de la función osteoblástica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Furosemida. Al tener un  efecto hipercalciúrico se asocia a aumento de osteocalcina que indica aumento  del recambio óseo. No ocurre así con las tiacidas, que actúan reduciendo la  calciuria, por lo cual son los diuréticos de elección en pacientes con riesgo de  osteoporosis. Wasnich y col. (22) fueron los primeros en observar que las  mujeres que tomaban tiazídicos tienen un aumento de la masa ósea. En el  tratamiento de la osteoporosis juvenil inducen hipercalcemia. Peh y col. (23)  demostraron disminución de la reabsorción ósea inducida por los tiacídicos. El  principal efecto de las tiazidas sobre el hueso se ejerce a través del riñón,  debido a la reabsorción tubular del calcio, pues favorece un balance positivo  del mismo en beneficio del esqueleto (24).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay una acción selectiva de las  tiazidas sobre los osteoblastos, que por ser estimuladora se piensa puedan  mediar en la ganancia de masa ósea que inducen. Hay estudios que valoran la masa  ósea en pacientes con hipercalciuria idiopática que fueron tratados con  hidroclorotiazida a la dosis de 25 mg/día por vía oral y observaron que  disminuían los marcadores biológicos de reabsorción y aumento significativo de  la masa ósea. Hay estudios que señalan que las tiazidas tienen un claro efecto  protector sobre la frecuencia de fracturas osteoporóticas (25). Se ha indicado  el uso de tiazídicos en la osteoporosis inducida por corticoides y en la  enfermedad de Paget pues inducen disminución de las fosfatasas alcalinas y la  hidroxiprolinuria de forma significativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Agonistas de la hormona  hipotalámica que libera hormona luteotropa de la hipófisis (LHRH). Inducen  supresión de las hormonas sexuales femeninas hasta niveles similares a la  posmenopausia. Está indicada en endometriosis, en hiperplasias endometriales y  en ocasiones en miomas previos a la intervención quirúrgica. Hay disminución de  masa ósea después de 6 meses.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Calcioantagonistas: F R  Brelio Márquez (26) encontró que un altísimo porcentaje (&gt; del 90 %) de los  pacientes que ingerían calcio antagonistas exhibían resultados, obtenidos  mediante densitometría, compatibles con osteoporosis, mayor que la media de  pacientes no tomadoras habituales de antagonistas de canales de calcio. El  índice de fracturas óseas en este estudio fue superior al de mujeres no  tomadoras de antagonistas de canales de calcio y concluyeron que las pacientes  tomadoras habituales de antagonistas de calcio, tienen mayor riesgo de sufrir  fracturas óseas espontáneas (fémur y muñeca más frecuentes) que las no tomadoras  de dichos fármacos por inhibir dichos fármacos la absorción fisiológica del  calcio a través de la barrera mucosa digestiva y/o la cortical ósea. La  administración de productos suplementarios de calcio y y/o hormonas  paratiroideas, no reduce dicho riesgo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">IV. Ejercicio. El ejercicio es  imprescindible ya que enlentece el ritmo de pérdida ósea, mejora la fuerza  muscular, mantiene la agilidad y la estabilidad corporal, disminuye el dolor  crónico y el riesgo de caídas y de fracturas. Que el ejercicio es bueno para los  huesos es un hecho sobre el que ya han insistido algunos expertos, pero la  demostración definitiva de esta teoría ha demostrado que practicar deporte  aumenta la densidad de los huesos y la fuerza de los músculos en las mujeres  premenopáusicas (27,29).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los beneficios de hacer  ejercicio son: 1. Disminuye el riesgo de tener una enfermedad del corazón,  presión alta, osteoporosis, diabetes y obesidad. 2. Mantiene las articulaciones,  los tendones y los ligamentos flexibles de modo que le es más fácil moverse. 3.  Reduce algunos de los efectos del envejecimiento. 4. Contribuye a su bienestar  mental y le ayuda en el tratamiento de la depresión. 5. Ayuda a aliviar el  estrés y la ansiedad. 6. Aumenta su energía y resistencia. 7. Le ayuda a dormir  mejor. 8. Le ayuda a mantener su peso acelerando su metabolismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El ejercicio también nos ayuda  a construir y mantener huesos fuertes, especialmente los que nos obligan a  trabajar contra la gravedad (llamados también ejercicio con peso, como la marcha  o el jogging); otros ejercicios “cargando peso”, que incluyen los deportes de  raqueta, alpinismo, danza aeróbica y subir escaleras. Los beneficios del  ejercicio duran tanto como usted lo mantenga. Si usted está en riesgo de  desarrollar osteoporosis seguramente incluirá un programa de ejercicio como  parte del programa de tratamiento, de manera permanente. Evitar caídas y otras  lesiones. Si usted tiene osteoporosis, además del programa específico de  tratamiento al que se someta, es posible que necesite hacer algunos cambios en  su vida diaria para evitar caídas u otras situaciones que pueden causarle  lesiones. Es necesario que la persona haga su ambiente “a prueba de caídas” lo  que no es tan difícil; algunos puntos generales fáciles de seguir son: usar  zapatos cómodos, tacón bajo y suela suave, evitando pantuflas ligeras y  sandalias. Debe preguntar a su médico si algún medicamento que este tomando  puede ocasionar mareo, pérdida de equilibrio o que vea puntos luminosos y si es  así saber que puede hacer usted para prevenirlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En casa: 1. Minimizar el  desorden en toda la casa. Asegure todas las alfombras y evite el uso de tapetes  que fácilmente pueden deslizarse. 2. Remueva todos los cables sueltos que pueden  tropezarlo(a). 3. Asegúrese de instalar cinta antiderrapante en la escalera, y  que mantenga los vestíbulos, escaleras y entradas bien iluminadas. 4. Use luces  de noche en su recámara, baño, y si es necesario, en el pasillo. 5. En el baño  instale jaboneras de agarradera o barras de sujeción así como cinta  antirresbalante en la regadera o en la bañera. 6. En la cocina use tapetes de  hule antiderrapantes cerca del fregadero y que permanezcan seguros. 7. Evite el  uso de ceras resbalosas, cerciórese si el piso está mojado y limpie de inmediato  si derrama algún líquido. 8. Considere adquirir un teléfono portátil que pueda  llevar consigo de una habitación a otra. Este teléfono ofrece seguridad ya que  puede contestarlo sin tener que correr a donde se encuentra, sino que también  puede usarlo para pedir ayuda si ocurre un accidente. 9. Tenga cuidado con el  perro, sus manifestaciones de alegría, saltando a su alrededor, le pueden hacer  perder el equilibrio, producirle una caída y sufrir una fractura. Consejos para  aumentar la seguridad cuando usted está fuera de casa:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Cuando el clima no es bueno,  use un andador o bastón para obtener mayor estabilidad. 2. Procure usar zapatos  o botas con suelas de goma. 3. Vigile cuidadosamente las superficies de los  suelos en edificios públicos. 4. Los suelos de mármol o muy pulidos son muy  resbaladizos, principalmente si además están mojados. 5. Use una cartera colgada  del hombro, bolsas atadas en la cintura o una mochila para dejar las manos  libres. 6. Deténgase frente a los bordillos de aceras y verifique la altura de  ellos antes de subir o bajarlos. 7. Tenga precaución con las rampas, las cuestas  hacia arriba o hacia abajo pueden conducir a una caída. 8. Al manejar: use  cinturón de seguridad. Ajuste el asiento de manera adecuada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El ejercicio regular puede  reducir la probabilidad de fracturas óseas asociadas con la osteoporosis. Los  estudios demuestran que los ejercicios que requieren de los músculos para la  tracción de los huesos, hacen que los huesos retengan y, posiblemente, que ganen  densidad. Lo más importante es hacerlo con regularidad. Un paseo diario con el  perro es mucho mejor que un partido de tenis una vez por semana. La clave es no  hacer esfuerzos excesivos al principio, sobre todo si hace bastante tiempo que  no se ejercita.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los investigadores encontraron  que las mujeres que caminan 1,6 km (una milla) diaria tienen entre cuatro y  siete años más de reserva ósea que aquellas que no lo hacen.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Algunos de los ejercicios  recomendados son: 1. Ejercicios de soporte de peso: caminar, trotar, jugar  tenis, bailar. 2. Ejercicios de equilibrio: yoga. 3. Ejercicios de resistencia:  pesas libres, máquinas de pesas, bandas de caucho para estirar. 4. Montar en  bicicletas estáticas. 5. Utilizar máquinas de remos. 6. Caminar. 7. Trotar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se debe evitar cualquier  ejercicio que ofrezca riesgo de caída.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La situación óptima es realizar  una actividad entre 30 minutos y una hora unas cuatro veces a la semana. Antes  de iniciar cualquier programa regular de ejercicios, principalmente si tiene más  de 40 años, es verificar si tiene alguna patología asociada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Daniel HW. Osteoporosis of  the slender smoker, vertebral compression fractures and loss of metacarpal  cortex in relation to postmenopausal cigarette and lack of obesity. Arch Inter  Med. 1976;136:298-304.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762569&pid=S0367-4762200700040000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Seeman E, Melton LJ,  O’Fallon VM. Risk fracturs spinal osteoporosis in men. Am J Med.  1983;75:977-983.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762570&pid=S0367-4762200700040000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Ernst E. Smoking a cause of  back trouble?. Br J Rheumatol. 1993;32:239-242.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762571&pid=S0367-4762200700040000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Hollenback KA, Barret-Coonnor  E, Edelstein SL. Cigarette smoking and bone mineral density in older men and  woman. Am J. Public Health. 1993;83:1265-1270.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762572&pid=S0367-4762200700040000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Hopper JL, Seeman E. The  bone density of female twins discordant for tobacco use. N Engl J Med.  1994;339:387-302.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762573&pid=S0367-4762200700040000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Bikle DD, Genant HK, Cann C.  Bone disease in alcohol abuse. Ann Intern Med. 1985;103:42-48.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762574&pid=S0367-4762200700040000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Mundy GR. Osteopenia. DM.  1987;10:547-600.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762575&pid=S0367-4762200700040000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Austin LA, Heath H, Go VLW.  Regulation of calcitonin secretion in normal man by changes of serum calciun  within the physiological rango. 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Calcif Tissue Int.  1990;47:104-201.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762578&pid=S0367-4762200700040000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Lloyd T, Andon MB, Rollings  N. Calcio supplementation and bone mineral density in adolescent girls. JAMA.  1993;270:841-844.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762579&pid=S0367-4762200700040000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Prince RL. Diet and the  prevention of osteoporotic fractures (Editorial). N Eng J Med. 1997;337:701-702.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762580&pid=S0367-4762200700040000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Peacock M, Liu G, Carey M.  Effect of calcio or 25OH vitamin D3 dietary supplementation on bone loss at the  hip in men an woman over the age of 60. J Clin Endocrinol Met.  2000;85:3011-3019.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762581&pid=S0367-4762200700040000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Shea B, Wells G, Cranney A.  Meta-analysis of calcium supplementation for the prevention of postmenopausal  osteoporosis. Endocr Rev. 2002;23:662-559.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762582&pid=S0367-4762200700040000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Barret-Connor E. The RDA  for calcium in the erderly: Too little, too late. Calcif Tissue Int.  1989;44:303-307.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762583&pid=S0367-4762200700040000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Heany RP. The influence of  calcium load on absorption. J Bone Miner Res. 1990;11:1135-1138.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762584&pid=S0367-4762200700040000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Heaney RP. Calcium  supplements; practical considerations. Osteporos Int. 1991;1:65-71.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762585&pid=S0367-4762200700040000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Heaney RP. Meal effect on  calcium absorption. Am J Clinical Nutr. 1989;49:372-376.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762586&pid=S0367-4762200700040000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19. Institute of Medicine, Food  and Nutrition Board. Dietary Reference intakes for calcium, Phosphorous,  Magnesium, Vitamin D, and Fluoride. Nebrasca, EE.UU: Academic Press, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762587&pid=S0367-4762200700040000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Menczel J. Alfacalcidol  (Alpha D) and calcium in osteoporosis. Clinical Orthopaedics and Related  Research. 1993;30:241-247.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762588&pid=S0367-4762200700040000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Bikle DD. Role of vitamin  D, its metabolites, and analogs in the management of osteoporosis. Rheumatic  Disease. Clin North Am. 1994;20:759-775.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762589&pid=S0367-4762200700040000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Wasnich RD, Benfante RS,  Yano K, Heilbron L, Vogel JM. Thiazide effect on the mineral content of bone.  NEJM. 1983;309:344-347.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762590&pid=S0367-4762200700040000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23. Peh CA, Horowitz M, Wishart  JM, Need AG, Morris HM, Nordin M. The effect of clorotiazide on bone related  biochemical variables in normal post menopausal women. J Am Geriatric Soc.  1993;41:513-516.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762591&pid=S0367-4762200700040000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24. Middler S, Pack CYC, Murad  F, Bartter F. Thiazide diuretics and calciun Metabolism. Metabolism.  1973;22:139-141.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762592&pid=S0367-4762200700040000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25. Hering RMC, Stricker BHC,  deBoer A, Barker A, Sturman F, Stergachis A. Current use of thiazide diuretics  in the prevention of femur fractures. J Clin Epidemiol. 1996;49:115-119.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762593&pid=S0367-4762200700040000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26. Brelio Márquez FR.- http/www,  portalesmédicos.com/antagonistas-calcios</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762594&pid=S0367-4762200700040000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27. Firedlander A, Genaut H,  Sadowsky S, Byl N, Gluer C. A two year program of aerobics and weight training  enhances bone mineral density of young women. J Bone Miner Res. 1995;10:13-17.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762595&pid=S0367-4762200700040000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28. Chou R, Harrisin J,  Notarius C. Effect of two randomised exercise programmes on bone mass of healthy  postmenopausal women. Br Med J. 1987;309:13-17.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762596&pid=S0367-4762200700040000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29. Joakinsen R, Magnus J,  Formebo V. Physical activity and predisposition for hip fractures. A review.  Osteopororosis Int. 1997;7:503-513.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2762597&pid=S0367-4762200700040000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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