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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estudio clínico y epidemiológico de la ansiedad y la depresión en una muestra de 1 159 pacientes]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[For the internist, the term “functional disturbance” refers to the patient´s manifestation that has no known pathological substratum. The term “functional patient” distinguishes the affected by a psychological, emotional or psychosomatic disorder. In our clinical experience, many functional manifestations are referred by patients with anxiety or depression. The present study analyzed the epidemiological and clinical characteristics of anxiety and depression in a Venezuelan sample of 1 159 patients seen, consecutively and for the first time, in an internal medicine consult in the Caracas metropolitan area. Depression was found in 88 cases, with a prevalence of 7.6 %. Female: male ratio was 2.1: 1 and age (X±1SD) 54.06±15.15 years, 6.2 years older than in the total population. Depression was very common in the elderly (37.5 % of depression cases vs. 28.3 % of elderly in the sample). Depression was diagnosed in 1/4 of the cases as primary affective disorder, and in the 3/4 remaining, depression as a adaptative disorder to psychological stress or secondary depression due to other medical diseases. Anxiety was present in 160 cases, having a prevalence of 13.8 %. The female: male ratio was 2.4: 1 and age (X±1SD) 46.77±16.35 years, without significant difference with the mean of the sample and 7.3 years younger than in depression cases. In anxiety, the elderly were 16.15 % of cases, percentage significantly minor than the elderly in the sample (28.30 %). In 36.25 % of the cases, anxiety was due to primary psychiatric disorder, specially panic or primary affective disorders. Generalized anxiety disorder was diagnosed in 63.75 % of cases. 20.45 % of 1 159 patients or, one out of five patients, presented manifestations of anxiety and/or depression (248 cases of anxiety and/or depression in 237 patients). We conclude that: 1) Anxious and depressive disorder are very common in the internist practice; 2) Functional disturbance, specially the related with many systems, affected nearly all patients with anxiety or depression, and its presence must rule out a psychiatric disorder concealed or masked by these physical manifestations; 3) Equally, the internist must be trained to diagnose these psychiatric disorders that are common in primary attention consults, emergency and hospital rooms, and it’s not exceptional to observe a panic patient end his hospital stay in the intensive care unit.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Estudio clínico y  epidemiológico de la ansiedad y la depresión en una muestra de 1 159 pacientes *</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Dr. Italo Marsiglia G.</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Miembro Correspondiente  Nacional</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">* Conferencia: “Los trastornos  funcionales en la consulta del&nbsp; internista”. XVI Reunión Anual del American  College of Physicians. Hotel Hilton, Porlamar-Venezuela, 18 de mayo de 2009.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para el internista, el término  “trastorno funcional” hace referencia a la manifestación del enfermo que no  tiene un substrato patológico conocido. El término “paciente funcional”  distingue al afectado por un disturbio psicológico, emocional o psicosomático.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En nuestra experiencia clínica,  buena parte de las manifestaciones funcionales son referidas por pacientes con  ansiedad o depresión. El presente estudio analiza las características  epidemiológicas y clínicas de la ansiedad y la depresión en una muestra  venezolana de 1 159 pacientes vistos, consecutivamente y por primera vez, en una  consulta de medicina interna del área metropolitana de Caracas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La depresión, diagnosticada en  88 casos, tuvo prevalencia de 7,6 %. La relación hembra: varón fue 2,1: 1 y la  edad (X±1DS) 54,06±15,15 años, 6,2 años mayor que en la población total. La  enfermedad fue muy frecuente en los ancianos (37,5 % de los casos de depresión  vs 28,3 % de ancianos en la muestra). En 1/4 de los casos se diagnosticó  desorden afectivo primario y, en los 3/4 restantes, depresión por desorden  adaptativo a factores de estrés psicológico o depresión secundaria a otras  enfermedades médicas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La ansiedad, presente en 160  casos, tuvo prevalencia de 13,8 %. La relación hembra: varón fue 2,4: 1 y la  edad (X±1DS) 46,77±16,25 años, sin diferencia con el promedio de edad de la  muestra y 7,3 años menor que en los casos de depresión. El 16,15 % de los casos  de ansiedad fueron ancianos, porcentaje significativamente menor al de los  ancianos de la muestra (28,30 %). En 36,25 % de los casos, la ansiedad fue  manifestación de enfermedad psiquiátrica primaria, especialmente, desorden de  pánico y desorden afectivo primario. En el 63,75 % restante se diagnosticó  desorden de ansiedad generalizada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El 20,45 % de 1 159 pacientes  o, uno de cada 5 pacientes, presentó manifestaciones de ansiedad y/o depresión  (248 casos de ansiedad y/o depresión en 237 pacientes).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Concluimos que: 1) Los  desórdenes ansiosos y epresivos son muy comunes en la consulta del internista;  2) Los trastornos funcionales, especialmente los relacionados con varios  sistemas, afectan a casi todos los pacientes con ansiedad o depresión, y su  presencia obliga a descartar un desorden psiquiátrico enmascarado o encubierto  por estas manifestaciones físicas; 3) Igualmente, el internista debe capacitarse  para diagnosticar estos procesos psiquiátricos comunes en las consultas de  atención primaria, salas de emergencia y hospitalarias, y sin que resulte  excepcional ver algún paciente con desorden de pánico terminar su periplo  hospitalario en la unidad de cuidos intensivos.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">SUMMARY</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">For the internist, the term  “functional disturbance” refers to the patient´s manifestation that has no known  pathological substratum. The term “functional patient” distinguishes the  affected by a psychological, emotional or psychosomatic disorder. In our  clinical experience, many functional manifestations are referred by patients  with anxiety or depression. The present study analyzed the epidemiological and  clinical characteristics of anxiety and depression in a Venezuelan sample of 1  159 patients seen, consecutively and for the first time, in an internal medicine  consult in the Caracas metropolitan area. Depression was found in 88 cases, with  a prevalence of 7.6 %. Female: male ratio was 2.1: 1 and age (X±1SD) 54.06±15.15  years, 6.2 years older than in the total population. Depression was very common  in the elderly (37.5 % of depression cases vs. 28.3 % of elderly in the sample).  Depression was diagnosed in 1/4 of the cases as primary affective disorder, and  in the 3/4 remaining, depression as a adaptative disorder to psychological  stress&nbsp; or secondary depression due to other medical diseases.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Anxiety was present in 160  cases, having a prevalence of 13.8 %. The female: male ratio was 2.4: 1 and age  (X±1SD) 46.77±16.35 years, without significant difference with the mean of the  sample and 7.3 years younger than in depression cases. In anxiety, the elderly  were 16.15 % of cases, percentage significantly minor than the elderly in the  sample (28.30 %). In 36.25 % of the cases, anxiety was due to primary  psychiatric disorder, specially panic or primary affective disorders.  Generalized anxiety disorder was diagnosed in 63.75 % of cases.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">20.45 % of 1 159 patients or,  one out of five patients, presented manifestations of anxiety and/or depression  (248 cases of anxiety and/or depression in 237 patients). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">We conclude that: 1)  Anxious and depressive disorder are very common in the internist practice; 2)  Functional disturbance, specially the related with many systems, affected nearly  all patients with anxiety or depression, and its presence must rule out a  psychiatric disorder concealed or masked by these physical manifestations; 3)  Equally, the internist must be trained to diagnose these psychiatric disorders  that are common in primary attention consults, emergency and hospital rooms, and  it’s not exceptional to observe a panic patient end his hospital stay in the  intensive care unit.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">INTRODUCCIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Antes de Antes de iniciar esta  exposición acerca de los trastornos funcionales en la consulta del internista, <font LANG="JA">debemos definir, ¿qué entendemos por trastorno </font>funcional?  En esencia, tal denominación no se encuentra en los textos de medicina interna o  en <font LANG="JA">la clasificación internacional de las enfermedades </font>y,  tampoco, al utilizarla hacemos referencia a la disfunción de un órgano  determinado, tal como sería </font><font LANG="JA"> <font size="2" face="Verdana">el caso en la insuficiencia cardíaca, hepática o  renal.</font></p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, al menos en  nuestro medio, esta denominación es utilizada especialmente por los <font LANG="JA">internistas y otros especialistas que hacen gala de sus </font> destrezas clínicas, para referirse a las manifestaciones <font LANG="JA">del  enfermo que no tienen un substrato patológico </font>conocido. No obstante, a la  luz de los actuales <font LANG="JA">conocimientos que dan progresiva claridad a  nuestro entendimiento, esta última aseveración pudiera </font>resultar errónea,  al comprobarse en algunos casos, <font LANG="JA">que a pesar de no visualizarse  lesiones identificables </font>por los métodos tradicionales de la patología,  pueden <font LANG="JA">existir alteraciones moleculares que involucren a </font> genes, receptores, hormonas, neuropéptidos, etc.Y, estos cambios estructurales,  podrían explicar </font><font LANG="JA"><font size="2" face="Verdana"> suficientemente los trastornos referidos.</font></p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, cuando los clínicos  utilizamos&nbsp; el término, </font><font LANG="JA"> <font size="2" face="Verdana">“paciente funcional”, táitamente distinguimos a  aquel afectado por un disturbio psicolóico, emocional o psicosomáico, que se  acompañan de manifestaciones clíicas variadas.</font></font><font LANG="JA"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"></font> <font face="Verdana"><font size="2"><font LANG="JA"> Esta última acepción es la  que utilizaremos en esta exposición, pero aclarando que, debe tratarse de un  sítoma o conjunto de sítomas persistentes, en los que </font> </font></font> <font size="2" face="Verdana">el examen físico y las exploraciones  complementarias habituales no muestren alteraciones consistentes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En base a nuestra experiencia  clínica, resulta <font lang="JA">evidente que buena parte de las manifestaciones </font>funcionales son referidas por los pacientes afectados por ansiedad o  depresión. Por esa razón, cuando se nos pidió estimar la frecuencia de los  trastornos funcionales en la consulta del internista, surgió como respuesta el  siguiente “Estudio clínico y epidemiológico de la ansiedad y la depresión en una  muestra de 1 159 pacientes”.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">ESTUDIO CLINÍCO Y  EPIDEMIOLÓGICO DE LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN EN UNA MUESTRA DE 1 159 PACIENTES</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El presente estudio analiza las  características epidemiológicas y clínicas de la ansiedad y la depresión en una  muestra de 1 159 pacientes <font LANG="JA">vistos consecutivamente y por primera  vez, en una consulta de medicina interna del área metropolitana </font>de  Caracas. En el diagnóstico de la enfermedad <font LANG="JA">psiquiátrica  correspondiente a cada caso de ansiedad </font>o depresión del presente estudio,  se utilizaron los criterios diagnósticos del Diagnostic and Statistical Manual  of Mental Disorders, 4th ed. (DSM-IV) (1).</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Muestra</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la muestra de 1 159  pacientes (<a href="#fig1">Figura 1</a>), la <font LANG="JA">relación hembra: varón fue 1,3: 1. El  promedio </font>de edad fue X±1DS 47,86 ± 18,47, sin diferencias </font> <font LANG="JA"><font size="2" face="Verdana">significativas en cuanto al sexo.  El 28,30 % de los casos correspondió al grupo de ancianos (&#8805; 65 años).</font></font><font LANG="JA"></p> </font>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Depresión</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la muestra estudiada se  encontraron 88 casos de <font LANG="JA">depresión (<a href="#fig2">Figura 2</a>,  <a href="#fig3">Cuadro 1</a>) para una  prevalencia de 7,6 %. La enfermedad fue más frecuente en el </font>sexo femenino  (2/3 de los casos; relación H: V 2,1 <font LANG="JA">a 1). El promedio de edad  de varones y hembras correspondió a la edad media de la vida (Edad X±1D  54,06±15,15añs), siendo 6,2 añs mayor que el </font>promedio de la población  estudiada. El rango de <font LANG="JA">edad fue de 17-83 años. El 37,5 % de los  casos de </font>depresión correspondió al grupo de ancianos.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig1.jpg"></a></font></p>     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Figura 1. </b>Muestra 1 159  pacientes. Distribución por edad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En 1/4 de los casos se  estableció el diagnóstico <font LANG="JA">de desorden afectivo primario (depresión  mayor,</font> desorden bipolar, distimia o ciclotimia), en el cual, los factores  genéticos o hereditarios juegan un papel fundamental.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig2.jpg"></a></font></p>     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Figura 2.</b> Depresión 88  casos: distribución por edad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En los 3/4 restantes se  diagnosticó depresión <font LANG="JA">ansiosa o reactiva por desorden adaptativo  a factores de estrés psicológico (pérdidas significativas, enfermedades médicas o  quirúrgicas, etc.) o depresión </font>secundaria a otras enfermedades  (hipotiroidismo, <font LANG="JA">hipertiroidismo, cáncer, enfermedad de  Alzheimer, </font>etc.).</font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 1</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Ansiedad y depresión:  epidemiología.</font></b></p> <font LANG="JA" size="2" face="Verdana">     <p align="center"><b>Distribución por sexo y edad, relación hembra: varón y  prevalencia</b></p> </font>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig3.jpg"></a></font></p> <font LANG="JA">     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <a name="fig4"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig4.jpg"></a></font></p>     
<p align="center"><b></b><font size="2" face="Verdana"><b>Figura 3</b>. Ansiedad  160 casos: distribución por edad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Ansiedad</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la muestra se encontraron  160 casos de ansiedad (<a href="#fig4">Figura 3</a>, <a href="#fig3">Cuadro 1</a>), para una prevalencia de 13,8 %. La  enfermedad fue mucho más frecuente </font></font><font size="2" face="Verdana"> en el sexo femenino (2/3 de los casos; relación H: V 2,4/1). El promedio de edad  correspondió a la edad <font LANG="JA">media de la vida (Edad X±1DS 46,77±16,25  añs), sin diferencia significativa con el promedio de edad de la muestra total y  7,3 añs menor que el promedio </font>de los casos de depresión; el rango fue de  15-89 <font LANG="JA">añs. En contraste con la depresió, sóo el 16,15 % de los  casos eran ancianos, porcentaje que también&nbsp; fue significativamente menor  al grupo control de ancianos de la muestra (28,30 %). En 58 de los 160 casos  (36,25 %), la ansiedad fue una manifestación&nbsp; de enfermedad psiquiárica  primaria: en 11 casos por desorden depresivo primario, en 30 casos por desorden  de páico (11 de ellos acompañdos de agorafobia), en 13 casos por sídrome de  hiperventilació (muy relacionado con el desorden de páico) y, en 4 casos,  manifestádose como desorden somatomorfo </font>(somatización, 2 casos e  hipocondriasis, 2 casos).</font></p> <font LANG="JA">     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En los restantes 102 casos  (63,75 %) se diagnosticó</font></font><font size="2" face="Verdana">ansiedad  generalizada. </font></p> <font LANG="JA">     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El 20,45 % de 1 159 pacientes  o, uno de cada cinco </font></font><font size="2" face="Verdana">pacientes del  estudio, presentó manifestaciones de ansiedad y/o depresión (248 casos de  ansiedad y/o depresión en 237 pacientes).</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Manifestaciones funcionales  en la ansiedad y la depresión</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este estudio las  manifestaciones funcionales afectaron a casi todos los pacientes con ansiedad <font LANG="JA">o depresió, usualmente, dos o má sítomas </font>relacionados con  diferentes órganos o sistemas </font><font LANG="JA"> <font size="2" face="Verdana">(sistema nervioso central, sistema cardiovascular,  sistema digestivo, etc.).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Estas manifestaciones,  pudieron prevalecer en </font></font></font><font size="2" face="Verdana">un  determinado paciente a lo largo del proceso <font LANG="JA">psiquiátrico o de  sus recurrencias. Otras veces, fueron muy constantes en los períodos más  sintomáticos del </font>desorden mental. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por ejemplo, la astenia, los  trastornos del apetito y el sueño, la alteración neuroendocrina y de los ritmos <font LANG="JA">biológicos, estuvieron presentes en la depresión </font>mayor.  La sensación de muerte inminente, acompañada <font LANG="JA">de alteración  respiratoria, palpitaciones, dificultad </font>“para enfocar” y sudoración fría,  fueron el heraldo </font><font LANG="JA"><font size="2" face="Verdana">de la  crisis de pánico.</font></p> </font>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Hallazgos similares de un  proceso clínico muy <font LANG="JA">relacionado con el desorden de pánico,  seguidos de </font>tetania, constituyeron la tarjeta de presentación del </font> <font size="2" LANG="JA">“sídrome de hiperventilació”.</font></font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 2</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Manifestaciones funcionales  en 248 casos de ansiedad y depresión</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <a name="fig5"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig5.jpg"></a></font></p>     
<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">DISCUSIÓN</font></b></p> <font LANG="JA">     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La medicina psicosomática  enfatiza la unidad y la interacción entre la mente (psiquis) y el cuerpo (soma).&nbsp;  En general, existe la convicción de que los factores </font></font> <font size="2" face="Verdana">psicológicos son importantes en la predisposición  o el desencadenamiento, progresión o exacerbación de las <font LANG="JA"> enfermedades. El término de medicina psicosomática, </font>ha sido reemplazado  por la categoría diagnóstica <font LANG="JA">definida como, “factores  psicolóicos que afectan la condició fíica”. Tal denominació implica que, “un  estíulo ambiental con significació psicolóica </font>se relaciona con la  iniciación o exacerbación de un <font LANG="JA">desorden fíico especíico” y,  esta condició fíica, puede acompañr a una patologí orgáica, tal como la artritis  reumatoide o a un proceso fisiopatolóico </font>conocido, como la migraña (2).</font></p> <font LANG="JA">     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Pero el témino  psicosomáico se ha hecho parte del concepto má amplio de medicina de la </font> </font></font><font size="2" face="Verdana">conducta <font LANG="JA"> (behaviorista o conductista</font>). En 1978, la National Academy of Science (EE.UU<font LANG="JA">)  definióla medicina </font>de la conducta, como el “ampo interdisciplinario  concerniente al desarrollo e integración de las ciencias biomédicas y de la  conducta y, esos conocimientos y <font LANG="JA">tecnologís, involucran a la  salud y a la enfermedad y a sus posibles aplicaciones en la prevenció, el </font> diagnóstico y la rehabilitación”(2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por tanto, el término  nosológico, “actores <font LANG="JA">psicopatolóicos” (o psicosomáicos), implica  para </font>el internista la inexorabilidad de la interacción mente y cuerpo y,  también, la responsabilidad ineludible de abordar la medicina con una actitud  integral y holística.</font></p> <font LANG="JA">     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Tradicionalmente, el  psicoanáisis y la psicoterapia </font></font></font> <font size="2" face="Verdana">fueron utilizados en el tratamiento de las  enfermedades <font LANG="JA">psicosomáicas. No obstante, en las útimas déadas </font>han tenido un amplio desarrollo las técnicas conductistas basadas en la  teoría del aprendizaje, como la terapia de relajación muscular y la  retroalimentación biológica (biofeedback<font LANG="JA">). El objetivo de las  ténicas </font>conductistas y las modalidades psicoterapéuticas ha </font> <font LANG="JA"><font size="2" face="Verdana">sido mejorar la ecuació  psicosomáica.</font></p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La ansiedad y la depresión son  los dos problemas <font LANG="JA">de salud mental má frecuentes (3-7). Cierta  cuota de ansiedad es ingrediente obligado de la vida, por lo que suele ser una  emoció no patolóica que sirve a los procesos psicobiolóicos adaptativos. Frente </font>a una amenaza, la ansiedad constituye un sistema de <font LANG="JA"> aviso-alarma que prepara al organismo para la lucha o </font>la huída. Esta  “nsiedad normal”debe diferenciarse de </font><font LANG="JA"> <font size="2" face="Verdana">la “ansiedad patolóica”, observada en los  trastornos psiquiáricos (3).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La ansiedad, definida como una  sensació difusa de aprehensió o inquietud, comúmente vaga y </font></font> <font size="2" face="Verdana">desagradable, suele acompañarse de manifestaciones <font LANG="JA">somáicas (opresió toráica, vací epigátrico, latido </font> cardíaco intenso, sudoración, cefalea, urgencia para la micción o tensión  muscular) (3).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El National Comorbidity Survey  (EE.UU) ha </font><font LANG="JA"><font size="2" face="Verdana">demostrado que  los desódenes de ansiedad son&nbsp; las condiciones emocionales más frecuentes  en la población y están asociados con significativo deterioro social y laboral y  con la depresión mayor (7).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En efecto, en EE.UU existen más  de 30 millones de pacientes que consultan por ansiedad en algún momento de su  vida y el costo anual de atención médica se ha estimado en 42 billones de US $.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En un estudio realizado por  Kroenke y col. (8) sobre 965 pacientes de la consulta de atención primaria, la  prevalencia de los 4 desórdenes de ansiedad más comunes (ansiedad generalizada,  pánico, ansiedad social y estrés postraumático) fue de 19,5 %. También, como  características relevantes el grupo de pacientes con ansiedad mostró: frecuente  asociación con: depresión, síntomas somáticos, deterioro funcional y alto costo  de atención.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por su parte, la depresión se  define como la emoción o sentimiento psicopatológico de tristeza que puede  acompañarse de síntomas somáticos, cambios en los ritmos biológicos y  alteraciones neuroendocrinas (3,4).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La depresión constituye un  problema de salud pública a escala mundial, hoy 4ª causa de incapacidad y que,  según las proyecciones de la OMS para el 2020, será la segunda causa más  frecuente en los&nbsp; países desarrollados (9-13). La significación de la  depresión como problema de salud pública y su repercusión económica, se reflejan  en la muy frecuente utilización de los servicios de salud por esa causa y su  significativo costo monetario, estimado en EE.UU en 43 billones de dólares  anuales, al incluir también las pérdidas por días laborales no trabajados (10,  12). Efectivamente, los desórdenes afectivos son comunes, crónicos y costosos,  oscilando las tasas de prevalencia en la comunidad entre 1,8 % y 3,3 % para la  depresión observada en el último mes y 4,9 % a 17,1 % para la vista a lo largo  de la vida (10-12). Un 5 % a 10 % de los pacientes de la consulta externa y un  porcentaje mayor de los hospitalizados, presenta depresión mayor, por lo que ya  a finales de los años 80 se había establecido que la atención primaria era el  mejor sitio de acceso a la depresión (9,12). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una de cada 4 personas presenta  enfermedad mental en algún momento de la vida y la OMS ha estimado en 230  millones el número de casos de desórdenes afectivos a escala mundial (4,11,12).  No obstante, sólo 20 % de los pacientes con enfermedades mentales son vistos por  el psiquiatra y 60 % por médicos de cuidados primarios; aunque estos últimos  comúnmente no identifican los trastornos emocionales de sus pacientes.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Los siguientes son los factores de riesgo de la depresión (y  entre paréntesis el incremento </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> respectivo del riesgo): 1) sexo femenino (2 veces mayor); 2) ancianidad (7 % a  36 %); 3) enfermedades </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">neurológicas  asociadas, como enfermedad de </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> Alzheimer (40 %) y enfermedad de Parkinson (50 %); 4) estado de posparto  reciente (13 %); 5) estrés (frecuencia variable); 6) antecedentes personales de  depresión (30 % de recurrencias de la depresión en los 2 años que siguen al  diagnóstico y 87 % en los </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">15 años  siguientes); 7) antecedentes familiares de </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">depresión (frecuencia variable) y 8)  enfermedades médicas concomitantes (riesgo de depresión 2 veces mayor en  diabetes mellitus, cardiopatía isquémica, </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"> ACV, obesidad e infección por HIV) (6,12).</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Per se, los desórdenes psiquiátricos depresivos </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">y somatomorfos son causa de importantes  manifestaciones físicas. Por ejemplo, la debilidad muscular y la astenia forman  parte del cuadro clínico del estrés crónico y la depresión. La somatización,  trastorno emocional de especial </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> interés para el internista, hace atribuir al área física las manifestaciones  mentales, suministrándole al </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">paciente una  explicación plausible y menos ingrata </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">que reconocer su naturaleza mental. Los  síntomas </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">aparecen en respuesta a un impacto  psicológico, en pacientes con incapacidad para interpretar sus </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">emociones (alexitimia), reflejados por  medio de un </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">lenguaje simbólico, en el cual,  dolores, molestias gastrointestinales, sexuales y pseudoneurológicas, buscan  como ganancia secundaria llamar la atención y obtener la ayuda de allegados y  médicos.</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">La somatización y otras variantes de los </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">desórdenes somatomorfos (9,11,12), en su conjunto, </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">son responsables del 5 % de los  casos de la consulta </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">de atención primaria,  incluyendo a la </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">conversión o  neurosis histérica, tipo conversivo, en la cual el paciente refiere déficit de  las funciones motora voluntaria o sensitiva y, la hipocondriasis</font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>, </b></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">que implica </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">la existencia de temor no realista a padecer una  enfermedad seria. El síndrome de Munchausen es una forma de enfermedad facticia  con manifestaciones </font><font LANG="JA" SIZE="2" face="Verdana">dramáticas,  severas y crónicas, donde el “papel de enfermo” es realmente gratificante.</p>     <p ALIGN="justify">Muchos investigadores creen que el estré cróico y severo juega  un rol causal en el desarrollo de muchas enfermedades somáicas. En efecto, el  estré ante las situaciones traumáicas de la vida genera cambios, a los que el  organismo puede responder </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">inadecuadamente  (2).</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p align="justify">Además del estrés general, como puede ser el&nbsp; ocasionado por el divorcio  o la muerte del cónyuge, se ha sugerido que una determinada personalidad o un  conflicto específico se asocian con diferentes enfermedades psicosomáticas. Sin  embargo, este criterio no es compartido por los que piensan que la ansiedad  generalizada y no específica ante cualquier tipo de conflicto, combinada con la  predisposición genética, puede provocar diferentes enfermedades (2).</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Por otra parte, se entiende por “desorden </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">adaptativo”, al desequilibrio adaptativo  transitorio que ocurre al quedar expuesto a un agente estresante identificable (estresante  psicosocial). Estos disturbios adaptativos se asocian frecuentemente con  ansiedad o </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">depresión o con trastornos de la  conducta (2,4,5,12).</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Cuando las manifestaciones somáicas resultan un camuflaje de la  situació depresiva, el interrogatorio debe dirigirse a valorar y hacer aflorar  los sítomas cardinales de la depresió: el áimo depresivo </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">y la anhedonia, definida esta última como la </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">incapacidad para sentir  satisfacció o placer. Ademá, el interrogatorio indagarálos sentimientos de </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">culpabilidad o inutilidad y la ideación  suicida (11-13).</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Como vemos, muchos téminos diferentes utilizados en medicina y  psiquiatrí, describen las manifestaciones fíicas que son el resultado del </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">desajuste psicológico. </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">¿ no estaremos hablando de lo mismo,  utilizando diferentes águlos y perspectivas para visualizar los problemas  psicolóicos que afectan al ser humano?</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Tal como describió Hans Selye en el síndrome general de  adaptación, los mediadores entre el estrés y las enfermedades pueden ser  hormonales (14). </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">Hoy se ha  comprobado que, en el estré estáalterado el funcionamiento del eje  hipotáamo-hipóiso</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">adrenal, responsable de  los efectos autonómicos, la </font><font LANG="JA" SIZE="2" face="Verdana"> hipersecreció adrenal y la involució linfáica.</p>     <p ALIGN="justify">Los aportes de una nueva disciplina, la psiconeuroinmunologí,  que estudia la comunicació </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">e interrelación  entre el sistema neuroendocrino e </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">inmune, al ir descubriendo cuáes son las  bases fisiolóicas y fisiopatolóicas de esta relació, </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">también da respuesta a algunos interrogantes del </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">pasado, cuando nos preguntáamos:  ¿ediante qué</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">mecanismos el impacto  psicológico desencadena alteraciones inmunológicas, enfermedades agudas o </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">cróicas o cácer? o, ¿e quémanera la  alteración </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">inmunológica produce depresión o  enfermedad </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">neuroendocrina? Y hoy  nos preguntamos: ¿uénuevas evidencias cientíicas permitirín explicar </font> <font SIZE="2" face="Verdana">estas coincidencias? (15).</p>     <p ALIGN="justify">Los estudios realizados en las últimas décadas sustentan los hechos siguientes:</p> </font><font FACE="Times-Roman" SIZE="2"> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">1. La exposición a un antígeno, activa el sistema inmune para la  secreción de citoquinas proinflamatorias o Th1, a las que responde el SNC  activando el eje hipotálamo hipofisoadrenal, y dando como respuesta final la  secreción de cortisol, que a su vez suprime la respuesta inmune (Basedovsky y </font><font SIZE="2" face="Verdana">Sorkin) (16);</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">2. En el SNC, los niveles de glucocorticoides bajos o  “permisivos” activan los mecanismos homeostáicos que en condiciones normales  promueven la excitabilidad neuronal, mientras que los niveles de  glucocorticoides elevados o </font><font SIZE="2" face="Verdana">“supresores”  suprimen la respuesta exagerada </font><font FACE="Times-Roman" SIZE="2"> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">del SNC, para evitar el efecto deletéreo  sobre el </font><font SIZE="2" face="Verdana">organismo y el SNC (Ingle) (17);</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">3. Los procesos inflamatorios severos al deteriorar la </font> <font SIZE="2" face="Verdana">neurogénesis en el gyrus dentado del hipocampo, </font><font FACE="Times-Roman" SIZE="2"> <font SIZE="2" face="Verdana" LANG="JA">pueden alterar sus funciones cognitivas  y originar trastornos de la conducta (Ziev y Schwartz) (18); </p>     <p ALIGN="justify">4. Los estados afectivos y los factores psicosociales positivos  se vinculan con la salud y con la disminución del riesgo a la enfermedad  cardiovascular (Steptoe </font><font FACE="Times-Roman" SIZE="2"> <font SIZE="2" face="Verdana">y col., Matsunaga y col.) (19,20).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">5. Personalidad, estatus psicopatológico, relaciones </font> <font FACE="Times-Roman" SIZE="2"><font SIZE="2" face="Verdana" LANG="JA"> interpersonales e intervenciones sobre la conducta influyen la función inmune  positiva o negativamente (Friedman) (21,22).</p>     <p ALIGN="justify">6. Impacto negativo de los eventos adversos de la vida </font> <font FACE="Times-Roman" SIZE="2"><font SIZE="2" face="Verdana">y trastornos  emocionales sobre función corporal, </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">salud, expectativas de vida e inicio y  evolución </font><font SIZE="2" face="Verdana">&nbsp;de enfermedades  infecciosas, autoinmunes, oncológicas o crónicas (15).</p>     <p ALIGN="justify">7. Las enfermedades médicas, especialmente los </font></font> </font></font></font></font></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> procesos inflamatorios severos, al activar el </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">sistema inmune, pueden originar alteraciones de </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">la conducta similares a las  observadas en el estrés </font><font SIZE="2" face="Verdana">crónico y en la  depresión mayor (15,18).</p>     <p ALIGN="justify">El Cuadro 3 destaca las alteraciones biológicas en la depresión  mayor (23,24).</p>     <p ALIGN="justify">Los siguientes fueron los resultados del nuestro </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">estudio realizado sobre una muestra  venezolana de </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">1 159 pacientes:</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">1. Uno de cada 5 pacientes (20,45 %) de la consulta </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">de medicina interna presentó ansiedad y/o  depresión (248 casos de ansiedad y/o depresión </font> <font LANG="JA" SIZE="2" face="Verdana">en 237 pacientes), con prevalencia de  7,6 % para la depresión y 13,8 % para la ansiedad;</p>     <p ALIGN="justify">2. La ansiedad y la depresión fueron más frecuentes </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">en el sexo femenino (2/3 de los casos) y en la  edad </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">media de la vida;</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">3. Sin embargo, en contraste con la ansiedad, la </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">depresión resultó más común en los  ancianos (37,5 % de los casos);</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">4. La depresión correspondió en 1/4 de los casos a </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">desorden afectivo primario y, en los 3/4  restantes, a desorden adaptativo a factores de estrés psicológico </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">o depresión secundaria a enfermedades médicas  asociadas;</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">5. La ansiedad en 63,75 % de los casos correspondió </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">al desorden de ansiedad generalizada y en 36,25</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#ffffff">.</font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">%  a desorden psiquiátrico primario, especialmente al desorden de pánico; </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">6. La ansiedad y la depresión se acompañaron en  casi todos los casos de trastornos funcionales </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">relacionados con varios órganos o  sistemas.</p> </font><font FACE="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b><font size="2">Cuadro 3</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2">Alteraciones biológicas en la depresión  mayor</font></b></p> </font>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"> <a name="fig6"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art02fig6.jpg"></a></font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     
<p ALIGN="justify">CONCLUSIONES</p> </b></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Los procesos depresivos y ansiosos son muy </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">frecuentes en la consulta del médico internista.  Los trastornos funcionales, especialmente, los </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">relacionados con varios aparatos o  sistemas, obligan a descartar estos desórdenes psiquiátricos que pueden quedar  enmascarados o encubiertos por esa florida </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"> gama de manifestaciones físicas.</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">El internista, más que cualquier otro especialista </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">clínico, debe capacitarse para diagnosticar estos </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">procesos psiquiátricos, en virtud  de que también </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">abundan en las consultas de  atención primaria, salas </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">de  emergencia y hospitalarias, y sin que resulte excepcional ver algún paciente con  desorden de pánico terminar su periplo hospitalario en la unidad de cuidos  intensivos (25).</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="justify">REFERENCIAS</p> </b>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders.  American Psychiatric Association Washington D.C. 4ª edición. 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775348&pid=S0367-4762201000010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Kaplan H.I, Sadock B.J. Synopsis of Psychiatry, </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">Behavioral Sciences, Clinical  Psychiatry. 6ª edición. </font><font face="Verdana" size="2">Baltimore: Williams  &amp; Wilkins; 1991;16:498-504.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775349&pid=S0367-4762201000010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Marsiglia I. Ansiedad y depresión en el marco de la medicina  interna. Med Inter (Caracas). 1993;8:101-108.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775350&pid=S0367-4762201000010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">4. Kaplan HI, Sadock BJ. Synopsis of Psychiatry, </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">Behavioral Sciences, Clinical  Psychiatry. 6ª edición. </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Baltimore: Williams  &amp; Wilkins; 1991:363-427.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775351&pid=S0367-4762201000010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Marshall FJ. Disorders of Mood and Behavior. En: </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">Andreoli TE, Carpenter Ch CJ, Griggs RC, Benjamin  IJ, editores. Andreoli and Carpenter’s Cecil Essentials </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">of Medicine. 7ª edición. Filadelfia:  Saunders Elsevier; </font><font face="Verdana" size="2">2007.p.1060-1065.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775352&pid=S0367-4762201000010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Goldmann D, Laine C. In the clinic: Depression. Ann Intern  Med. 2007;146:ITC5-1-ITC5-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775353&pid=S0367-4762201000010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Anxiety disorders: Efficient screening is the first step in  improving outcomes. Editorial. Ann Intern Med. </font> <font face="Verdana" size="2">2007;146:390-391.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775354&pid=S0367-4762201000010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">8. Kroenke K, Spitzer RL, Williams J, Monahan PO, </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">Löwe B. Anxiety disorders in primary  care: Prevalence, </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">impairment, comorbidity  and detection. Ann Intern Med. 2007;146:317-325.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775355&pid=S0367-4762201000010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">9. Kroenke K. Discovering depression in medical </font> <font face="Verdana" size="2">patients: Reasonable expectations. Editorial. Ann  Intern Med. 1997;126:463-465.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775356&pid=S0367-4762201000010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">10. Pignone MP, Gayness BN, Rushton JL, Mills Burchell </font> <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">C, Orleans CT, Mulrow CD, et al.  Screening for depression in adults: A summary of the evidence for US Preventive Services Task Force. Ann  Intern Med. </font> <font FACE="Verdana"><font size="2">2002;136:765-777.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775357&pid=S0367-4762201000010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">11. Marsiglia I. Ansiedad y depresión en la  práctica de la </font></font><font face="Verdana"><font size="2">medicina  interna. Med Intern (Caracas). 2001;17:159- 166.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775358&pid=S0367-4762201000010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">12. Marsiglia I. Depresión: Visión holística de  la medicina interna. Gac Méd (Caracas) 2007;116: 10-17.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775359&pid=S0367-4762201000010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">13. Kroenke K. Minor depression: Midway between  major </font></font><font FACE="Verdana"><font size="2">depression and euthymia.  Editorial. Ann Intern Med. 2006;144:528-530.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775360&pid=S0367-4762201000010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">14. Selye H. The significance of adrenals for  adaptation. </font></font><font FACE="Verdana"><font size="2">Science.  1937;85:247-248.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775361&pid=S0367-4762201000010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">15. Marsiglia I. La psiconeuroinmunología: Nueva  visión </font></font><font FACE="Verdana"><font size="2">sobre la salud y la  enfermedad. Gac Méd Caracas. 2009;117:183-195.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775362&pid=S0367-4762201000010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">16. Basedovsky H, Sorkin E. Network of immune</font></font><font FACE="Verdana"><font size="2">neuroendocrine  interactions. Clin Exp Immunol. 1977;27:1-12.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775363&pid=S0367-4762201000010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">17. Ingle DJ. Permissibility of hormone action. A  review. </font></font><font FACE="Verdana"><font size="2">Acta Endocrinol.  1954;17:172-186.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775364&pid=S0367-4762201000010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">18. Ziv Y, Schwartz M. Immune-based regulation of  adult </font></font><font FACE="Verdana" size="2">neurogenesis: Implications for  learning and memory. </font><font FACE="Verdana" LANG="JA"><font size="2">Brain  Behav Immun. 2008;22:167-176.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775365&pid=S0367-4762201000010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">19. Steptoe A, O´Donnell K, Badrick E, Kumari M, </font></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" size="2">Marmot M. Neuroendocrine  and inflammatory factors associated with positive affect in healthy men and  women: The Whitehall II study. Am J Epidemiol. </font><font FACE="Verdana"> <font size="2">2008;167:96-102.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775366&pid=S0367-4762201000010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">20. Matsunaga M, Isowa I, Kimura K, Miyakoshi M, </font></font><font size="2"><font FACE="Verdana">Kanayama N, Murakami H, et al.  Associations among </font><font FACE="Verdana" LANG="JA">central nervous,  endocrine, and immune activities when positive emotions are elicited by looking  at a favorite person. Brain Behav Immun. 2008;22:408- </font></font> <font face="Verdana"><font size="2">417.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775367&pid=S0367-4762201000010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">21. Friedman HS. The multiple linkages of  personality </font></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" size="2">and disease.  Brain Behav Immun. 2008;22:668-675. 22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775368&pid=S0367-4762201000010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Martin LR, Friedman HS, Schwartz JE.  Personality </font><font FACE="Verdana"><font size="2">and mortality risk across  the life span: The important of conscientiousness as a biopsychosocial attribute.  Health Psychol. 2007;26:428-443.</font></font></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">22. Martin LR,  Friedman HS, Schwartz JE. Personality and mortality risk across the life span:  The important of conscientiousness as a biopsychosocial attribute. Health  Psychol. 2007; 26: 428-443.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775370&pid=S0367-4762201000010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">23. Müller N, Schwarz MJ. The immune-mediated  alteration of serotonin and glutamate towards and&nbsp; integrated view of  depression. Mol Psychiatry. </font> </font><font FACE="Verdana"><font size="2"> 2007;12:988-1000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775371&pid=S0367-4762201000010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">24. Swaab DF, Bao AM, Lucassen PJ. The stress  system in </font> </font><font FACE="Verdana" size="2">the human brain in  depression and neurodegeneration. </font><font LANG="JA" face="Verdana"> <font size="2">Ageing Res Rev. 2005;4:141-194.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775372&pid=S0367-4762201000010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2">25. Marsiglia I. Enfermedad de pánico: su impacto  en la práctica de la medicina interna. Med Intern (Caracas). </font> </font> <font FACE="Verdana"><font size="2">2003;19:83-94.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775373&pid=S0367-4762201000010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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