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<publisher-name><![CDATA[2009.Instituto Pedagógico de Caracas. Universidad Pedagógica Experimental Libertador]]></publisher-name>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Rethinking the concept of social inclusion of individuals with special needs, involves turning such idea into a problem under the light of recent views -on epistemological, philosophic, political y social features- which emerge against postmodernism, in a world which turns more uncertain and complex day by day. Therefore, this paper aims at revising the nature, frontiers and contradictions of social inclusion. Then, we discuss the effectiveness of social inclusion regarding education and the right to access equal opportunities. The study results in the proposal of educating our-selves based on Hospitality, which allows us to accept the other so as to know and interpret him/her, without prerequisites or conditions.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Inclusión social]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Nombrando a los otros o el travestismo  discursivo en la alteridad</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Naming</font><font face="Verdana">  others or discourse transvestism within otherness</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Ana María Morales García</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Universidad Pedagógica  Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas. Caracas-Venezuela. <a href="mailto:anamamorales2003@yahoo.com">anamamorales2003@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El trabajo se refiere a una  investigación documental que permite pensar el concepto de inclusión social de  personas con necesidades especiales y obliga a problematizarlo a la luz de las  miradas recientes de naturaleza epistemológica, filosófica, política y social  que emergen de cara a la posmodernidad en un mundo cada vez más incierto y  complejo. En tal sentido, se revisa su naturaleza, sus fronteras y sus  contradicciones. Se coloca bajo sospecha su efectividad de cara a la educación y  al derecho de participación en igualdad de oportunidades. En consecuencia, se  propone una educación del nos-otros basada en la hospitalidad, esa que permite  albergar al Otro para conocerlo e interpretarlo, sin prerrequisitos, ni  condiciones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>:  Inclusión social; hospitalidad; alteridad; diferencia</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">ABSTRACT</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Rethinking the concept of  social inclusion of individuals with special needs, involves turning such idea  into a problem under the light of recent views -on epistemological, philosophic,  political y social features- which emerge against postmodernism, in a world  which turns more uncertain and complex day by day. Therefore, this paper aims at  revising the nature, frontiers and contradictions of social inclusion. Then, we  discuss the effectiveness of social inclusion regarding education and the right  to access equal opportunities. The study results in the proposal of educating  our-selves based on Hospitality, which allows us to accept the other so as to  know and interpret him/her, without prerequisites or conditions.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Key words</b>: Social  inclusion; hospitality; otherness; difference</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Artículo recibido en marzo 2013  y publicado en septiembre 2014</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">INTRODUCCIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando se habla de Educación  Especial (en adelante EE) se entiende que no puede ser abordada desde una sola  posición epistemológica o axiológica; muy por el contrario, ella se configura a  partir de distintas miradas que buscan resolver el problema sobre la aparición  de una persona cuyo desempeño parece salirse de las normas establecidas  socialmente. Una persona que se constituye en un Otro deficiente, en la que la  relación de alteridad se establece a partir de su connotación negativa,  incompleta o anormal. El Otro siempre es el diverso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A partir de estas reflexiones  se propone la formulación de nuevas interrogantes frente a viejos problemas, en  un intento por ubicar el discurso de la alteridad en otro plano de análisis, más  allá de lo tradicional, de lo aceptado o de lo esperado. Dicho de otro modo, es  problematizar el tema de la alteridad, interrogándolo a partir de otras miradas  que permitan una deconstrucción del fenómeno aludido.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Desde este prisma, Ugas (2003)  ahonda en el tema explicando que si se entiende por problematizar hacer  preguntas distintas respecto a los mismos problemas, entonces se debe revisar  algunos conceptos que a la luz de los nuevos tiempos cambian, amplían y/o  restringen su validez; particularmente, delinear algunos nudos temáticos del  discurso escolar, considerados como paradójicos, bien sea por enunciación  discursiva o por sus manifestaciones socio históricas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En tiempos de incertidumbre,  como el que transcurre, se coloca bajo sospecha el concepto mismo de educación y  su discurso pedagógico. Así repensar la escuela como espacio de saberes y  construcción del sujeto pedagógico pasa por la urgencia de analizar sus  prácticas y delimitar sus fronteras. Implica una actitud distinta que transita  por la revisión de las creencias y mitos frente al Otro; pasa por interpelar a  la escuela en la búsqueda de una educación que respete la naturaleza del Otro,  siempre diferente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En esta dirección, Morales  (2010) explica que se hace necesario establecer un diálogo con el Otro, en  nuestro caso, un Otro asumido por tradición histórica, desde la deficiencia. Un  diálogo que genere intercambios sobre cómo se asume, cómo se mira, cómo se  nombra o cómo se representa a sí mismo. Miradas que no siempre coinciden con las  nuestras, preguntas que no siempre son las nuestras.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todo lo antes expuesto,  conlleva hacia una re-creación de lo educativo visto desde la relación de  alteridad. Esto es, una educación que enfrente los distintos modos de construir  la realidad, de aprender y de ser en un mundo diverso. Una educación que  interpele la noción de normalidad y sus fronteras.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">MÉTODO</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El estudio desarrollado se  enmarcó en la denominada investigación documental, entendida como una variante  de la investigación científica cuyo propósito fundamental es el análisis de  diferentes fenómenos a partir de una documentación existente, que permita  observar y reflexionar de forma sistemática, sobre realidades particulares  (Martínez, 2004).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este caso, se propuso como  método investigativo un arqueo bibliográfico exhaustivo, de naturaleza  teórico-reflexiva, seleccionando documentos a partir del tema de la inclusión  social de personas con necesidades educativas especiales desde una perspectiva  socioantropológica. Siendo el propósito u objetivo central del estudio:  problematizar y deconstruir ese espacio educativo denominado educación especial,  en un intento por comprender su complejidad y su discurso multidimensional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El procedimiento desarrollado  se organizó en tres (3) fases:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Fase I. Selección de fuentes  bibliográficas: En este primer momento investigativo se establecieron los  criterios que orientaron la búsqueda de la información teórica sobre el tema de  la educación especial, para permitir problematizar el tema de la alteridad,  interrogándolo a partir de otras miradas que permitan su deconstrucción. Los  criterios fueron: (a) autores vinculados a la filosofía con relación a la  alteridad; (b) autores vinculados con la educación especial; y (c) a partir de  1998.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Fase II. Análisis de los datos:  Una vez localizadas las fuentes documentales se seleccionaron los autores más  significativos por sus interesantes planteamientos, tanto filosóficos como  educativos en torno a la relación de alteridad. Se compararon las diferentes  reflexiones y argumentos esgrimidos en torno a ese Otro diferente y la relación  de alteridad, aunado al tema de la llamada inclusión social de aquellos sujetos  fuera de la supuesta normalidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Fase III. Interpretación de la  información: los datos una vez analizados se organizaron en categorías de  acuerdo a cómo se asume la educación especial, si como una variante del sistema  educativo general o desde una perspectiva socioantropológica. Esto supuso un  transitar por el concepto filosófico de la Diferencia. Otra de las categorías se  orientó al sujeto pedagógico, en función del tema de la diversidad y de quiénes  son objeto de la educación especial. Y una última categoría delimitada por la  educación como acción ética y hospitalaria.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESULTADOS</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A partir del estudio de las  fuentes bibliográficas consultadas, se produjeron una serie de categorías desde  las cuales se pudo observar el fenómeno planteado; de esta tarea se  desprendieron los siguientes enunciados:</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Educación especial:  problematizando su naturaleza</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A lo largo del siglo XX y buena  parte del XXI, se ha pretendido vender la esperanza de una educación que incluye  a los marginados, compense sus déficits y normalice sus condiciones. Es decir,  se está frente a lo que por tradición, se ha denominado educación especial: una  variante o modalidad educativa, distinta de la general pero que tiene como  objetivo básico el referido propósito. Según este razonamiento, la sociedad se  percibe como una suerte de plataforma sólida, compacta, perfecta, homogénea y  estática, constituida por individuos también normales, completos, incluidos, con  inteligencias y comportamientos similares. Por tanto, se rechaza o se aparta lo  anormal, lo diferente, lo que se sale del sistema. Se procura restablecer los  balances alterados y homogenizar su estructura, pensando siempre que todos los  males están en el Otro, en el diferente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En esa dirección, Skliar (2006)  explica este concepto de El Otro como fuente de todo mal, al indicar que el Otro  funciona como el depositario de todas las deficiencias, el portador de las  fallas sociales, el dueño de todos los errores. Así la pobreza es del pobre, la  violencia es del violento, la deficiencia es del deficiente, la locura es del  demente, entre otros Se maneja la ilusión simplista y falsa de que todo el  problema está fuera de lo social, en alguien en particular. Se sospecha de  aquello que parece alejarse de la humanidad, de lo que en apariencia nos  distancia de lo común y donde las diferencias son estigmatizadas. Se transita en  una suerte de diferencialismo en el que emergen las marcas del Otro, un Otro  deficiente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por consiguiente, es el Otro,  quien debe ser medicalizado, normalizado, compensado, invisibilizado,  silenciado, o en última instancia, transformado para ser incluido en el  espejismo de un aparente orden preestablecido, en una conveniente normalidad. De  allí que: “vivimos una época de guerras virtuales y pobrezas reales, donde el  discurso de la alteridad sobre los otros, parece consumirse dentro de la falsa  promesa de la globalización del hombre y del mundo (Skliar 2001, pag.25). Este  planteamiento alude sí frente a un mundo cada vez más globalizado, las  comunidades perderán su identidad o se apagarán las diferencias. La respuesta se  torna negativa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por tradición, la EE ha  empleado la dicotomía de irracional/racional, como elemento del discurso que  construye la identidad de las personas con necesidades especiales, articulada en  los dispositivos pedagógicos y en las prácticas educativas que pretenden llenar  vacíos o subsanar fallas en su desarrollo. Expresado de otra forma, una relación  fronteriza tímidamente dibujada entre normalidad/anormalidad en el campo  educativo, a ser enfrentada con estrategias y métodos especializados, de acuerdo  a las potencialidades y limitaciones de cada sujeto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la denominación genérica de  anormales se incluyen diferentes identidades cuyos significados se establecen  discursivamente en procesos denominados políticas de identidad. (Veiga-Neto,  2001) El discurso sobre la alteridad deficiente se ha puesto distintos trajes  que tratan, ilusoriamente, de describir y tipificar a las personas fuera de la  norma. Aparecen palabras como: minusválidos, subnormales, impedidos,  excepcionales, retrasados, con necesidades educativas especiales y más  recientemente personas con discapacidad o con diversidad funcional. Se hace la  enorme tarea de: ordenar, clasificar, etiquetar y homologar una terminología que  muestra relaciones de poder, muy lejos de la verdadera esencia de estos grupos  de personas. Son solo espejismos que evaden la verdadera esencia de lo humano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El uso de dichos términos a lo  largo de un pasado reciente, no ha hecho cambios trascendentales en la  definición misma de la Diferencia. Entender la Diferencia, más que definirla,  pasa por asumir que ella no es un estado transitorio, provisional, ficticio o  inclusive, no deseable, que será transformado por prácticas correctivas,  especializadas o normalizadoras hasta lograr la inclusión social en un nuevo  reto por alcanzar las condiciones de igualdad. No se trata de maquillarla o  hacerla parecer lo que todos esperan.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La Diferencia debe ser  reconocida y aceptada en su justa dimensión, sin ambigüedades, ni hipocresías,  sin etnocentrismos, ni discursos colonizadores que pretendan cambiarla,  encubrirla, disfrazarla o modificarla hasta reducirla. No se trata de un  sinónimo de diversidad. Este término encierra, como es obvio pensar: pluralidad,  variedad, heterogeneidad o multiplicidad en contraposición a lo homogéneo, lo  único, lo normal, lo completo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por tanto, lo diverso está  fuera de ese Yo normal. Lo diverso está en lo externo; los diversos son los  Otros, aquellos que tipificamos, clasificamos, etiquetamos o completamos. Esos  Otros que deben ser modificados, reparados hasta ser incluidos. Esos Otros que  deben ser nombrados, pues ellos mismos no pueden hacerlo. Todo esto entraña una  relación de dependencia, de desigualdad, de asimetría en la que el Otro no puede  ser aceptado como es. Pero, ¿qué involucra el concepto de alteridad? En  principio, se origina del latín alteritas y alude a la condición de ser Otro,  alter: el Otro, otro yo con todo su caudal de creencias, valores e ideologías  pero en el caso que nos ocupa, un Otro tipificado como deficiente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, se insiste en  generar un discurso que se oponga a actos colonialistas, discriminatorios o  normalizadores de una personalidad única o de una visión totalitaria. Es  situarse en un camino en el que no está mal ser lo que se es. Así, tener una  lengua, una cultura, una inteligencia, un ritmo de aprendizaje, una sexualidad,  una religión, una concepción del mundo implica que cada persona posee también  una vida inédita e irrepetible. Esto supone celebrar las Diferencias y desmontar  la ideología de la normalidad. Es desentrañar la red de significaciones en torno  a las débiles fronteras de eso que se denomina normalidad. Pasa también por la  idea de desnaturalizar el déficit (Angelino, 2009), en el sentido de generar una  ruptura sobre una normalidad única y comprender que es una invención social  habilitada por un pretendido consenso, una ficción del cuerpo perfecto que  trasluce un juego de asimetrías y desigualdades creadas por la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es problematizar el concepto de  normalidad, en una deconstrucción que lleve a la comprensión de los modos en que  ella se genera. En otras palabras, es “es poner en cuestión el déficit, dado que  es un concepto cuya construcción está anclada en la idea de normalidad, de  patrón, de cuerpo normal” (ob.cit, pag.51). Esto conduce a mirar detenidamente  el concepto de discapacidad manejado como diferencia. Desde este prisma, es el  Otro el que se distingue, el que se diferencia, es en él donde se halla la  marca, la frontera. Almeida y otros (2009), bien lo explican cuando expresan “es  el Otro el que se distingue, se aleja del Nosotros convirtiéndose en distinto.  Este Nosotros, que refiere a los no discapacitados, se convierte en la “medida”  para establecer cuán diferente es el otro” (p:67). De tal modo que la diferencia  se convierte en la distancia que separa a ese otro, el deficiente, del parámetro  normal. Nunca es asumido en una relación de alteridad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De allí que no haya sido esta  la intención primaria conferida a la EE, el de situarse al lado del Otro para  comprenderlo y aceptarlo sin prerrequisitos, ni condiciones, tal como es. Muy  por el contrario, su espíritu se ha enmarcado en la ilusoria idea de la  normalización. De lo que se trata más bien, es de repensar esta educación, que  en definitiva debe ser eso: educación. Una educación orientada por la Ley de la  Hospitalidad (Derrida, 2006), es decir, “aquella que ordena ofrecer al recién  llegado una acogida sin condición”( p:32). Es buscar otros modos de  relacionarnos, traspasando los significados de las palabras: tolerancia,  inclusión, normalidad, multiculturalidad o cualquiera otra que fije esas  distancias artificiales, esas fronteras invisibles, inventadas por un estamento  social para crear nuevas etiquetas, nuevas denominaciones, nuevas barreras.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Valdría la pena pensar en una  educación del nos-otros (Morales, 2010), en la que se haga presente la  responsabilidad por el Otro, la amorosidad, la acogida, la hospitalidad y el  verdadero respeto por ese Otro. Es considerar que lo diferente es siempre una  cuestión de relación, no se puede determinar quién es el diferente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Repensando el concepto de  inclusión social: los Otros como los diferentes</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De las reflexiones precedentes  emerge otra relación íntimamente vinculada con los argumentos anteriores, como  lo es la de inclusión exclusión, uno de los pilares en los que descansa la EE.  Frente a ella, emergen interrogantes que ponen bajo la lupa de la sospecha, la  validez del concepto mismo de inclusión social. Preguntas como: ¿quiénes son los  incluidos?, ¿qué los hace estar incluidos?, ¿es esto una condición permanente  como un pasaporte a la normalidad?, ¿salirse de una “supuesta” norma marca la  exclusión?, ¿Por qué se produce la exclusión? ¿Quiénes detentan el poder de esas  fronteras?, entre muchas otras que pueden hacerse y que desde este análisis  buscaremos hallar respuestas, a partir de la problematización del constructo  llamado inclusión social. En este orden de ideas, Morales (2006) expone con  claridad que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">“…asistimos a una nueva era  	cargada de incertidumbre, en la que términos como inclusión o integración,  	diversidad o diferencia, educación especial o discapacidad, parecen estar en  	permanente discusión en una sociedad que busca respuestas cónsonas para un  	grupo históricamente excluido. Términos que son analizados bajo la lupa de  	una crítica que pretende develar verdades o democratizar acciones en  	distintos órdenes (p.7).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La inclusión social de personas  con necesidades especiales, discapacitadas, impedidas, minusválidas,  excepcionales, anormales o ahora con diversidad funcional ó como dicte la moda  académica, de un discurso dominante en el área de la EE, han generado, y siguen  generando, distintos abordajes, distintas interpretaciones, distintas miradas en  un intento por comprender su naturaleza, su constitución.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se puede afirmar que unas nacen  de un enfoque médico, en el que se aspira normalizar las condiciones físicas o  compensar déficits sensoriales a través de procedimientos específicos, como  podría ser el implante coclear en el caso de los sordos. Otras, son de tipo  pedagógico en los que se busca la incorporación al mundo escolar y laboral.  Hasta las de más reciente data, que se orientan hacia lo político, cultural y  social en demanda de sus derechos como ciudadanos, en lo que podríamos denominar  un enfoque socioantropológico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Mención particular merece el  reciente el concepto de diversidad funcional (Romañach y Lobato 2005). Este  implica una iniciativa por demás loable por desplazar cada vez más el problema  de la discapacidad hacia el entorno social, como el generador de barreras que  impiden una vida autónoma, digna e independiente. Por eso el término de  diversidad funcional se ajusta a una realidad en la que una persona funciona de  manera diferente o diversa de la mayoría de la sociedad. Se desprende de esta  nueva forma de nominalizar, en apariencia, la Diferencia, que todos de una u  otra manera formamos parte del grupo con diversidad funcional. Unos por género,  por condición física, por uso de lenguas distintas a la empleada por la mayoría;  otros por orientación sexual entre tantas formas de funcionar distintas del ser  humano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En definitiva, persiste la  obsesión por nombrar a los Otros pues ellos solos no pueden hacerlo. La obsesión  por crear nuevas significaciones en torno a los mismos problemas. Sumado las  ideas precedentes, aparecen otros conceptos vinculados a la discusión planteada  que hacen el tema más complejo, como lo es el de multiculturalidad. Términos  emergentes que intentan hallar respuestas para llenar los vacíos que la misma  sociedad ha fabricado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un panorama desolador que  evidencia una sociedad cargada de desigualdades e incongruencias, sin un espacio  coherente para la participación social en igualdad de oportunidades. Así, Skliar  (1998) sostiene que la utilización del término diversidad esconde detrás “una  típica estrategia conservadora para contener, justamente, el sentido de la  diferencia cultural” (p.25). Asimismo, explica que diversidad y diferencia no  son sinónimos sino más bien determinaciones políticas opuestas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, cuando se  emplea el concepto de multiculturalismo para indicar la existencia de variadas  culturas dentro de un contexto social determinado, o sea, culturas que giran  alrededor de una sociedad que alberga esa supuesta convivencia y crea un falso  consenso que pretende ordenar lo que no ha podido ordenar. El multiculturalismo  manipula la idea de la diversidad para poder encubrir cierto tipo de  asimilación: los diversos grupos que componen la cultura son considerados como  agregados, como tolerados frente a la cultura dominante. Esos Otros que forman  conglomerados variados en un espacio compartido pero sin interrelación. Entre  esos Otros están indefectiblemente los discapacitados, denominación  políticamente correcta empleada para sustituir las anteriores, pero que en  definitiva mantiene la misma distancia con lo normativo, con lo estable.  Pareciera ser el multiculturalismo “una autorización para que algunos otros  continúen siendo esos otros, pero ahora en un espacio de legalidad, de  oficialidad, una suerte de convivencia sin remedio” (Skliar, 2001, p.23). El  multiculturalismo solo manipula el concepto de diversidad, maquillándolo y  autorizando la presencia de los otros, ahí en una falsa tolerancia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La solución no pasa por buscar  nuevas formas de denominación, bajo la falsa creencia de haber resuelto el  problema de nombrar a esos Otros, cuando en realidad lo que se ha hecho es  disfrazarlos o encubrirlos, muchas veces hasta invisibilizarlos. No se trata de  un travestismo discursivo, en el que se mimetiza o se enmascara con nuevos  ropajes una realidad que nos impacta. Un travestismo discursivo cargado de  novedosas definiciones, de recientes nominalizaciones en una retórica de moda  que aborda el viejo enigma de quiénes somos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En un escenario como el  descrito, la EE no parece tener respuestas cónsonas con una realidad social que  la supera. Una realidad de cara a la posmodernidad en la que se hace necesario  repensar este espacio educativo; una deconstrucción del concepto mismo en el que  inquietan interrogantes como: ¿para qué la EE? ¿Para quién es la EE? que colocan  en tela de juicio su objeto de conocimiento, su propia epistemología, su propio  radio de acción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El mundo de hoy, cambiante,  dinámico, convulsionado, complejo, incierto y plural, parece exigir otras  respuestas frente al fenómeno de las diferencias que no está en hallar novedosas  definiciones o términos políticamente correctos. Se discute más bien sobre el  concepto de ciudadanía o el derecho a tener derechos, no sólo para los que  tradicionalmente se han denominado como personas con necesidades especiales,  sino para todos aquellos grupos minoritarios, excluidos por raza, religión,  orientación sexual, afiliación política o uso de otras lenguas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se gesta un concepto distinto  al de EE que puede transitar por el de ciudadanía.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando se hace alusión al  concepto de ciudadanía parece pertinente aclarar sus dimensiones en este ensayo  y ubicarlo en el contexto de la Diferencia. Eroles (2002) sostiene que el  concepto de ciudadanía hace referencia a una práctica conflictiva vinculada con  el poder. Dicha perspectiva parte de la premisa del derecho básico a tener  derechos como se mencionó supra. Pero conlleva también a cuestionar si las  personas alejadas de la norma, esa impuesta por una sociedad excluyente, tienen  una ciudadanía. O ¿cómo se puede ser ciudadano siendo diferente?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se explica que la construcción  de ciudadanía y su ampliación constante hasta incluir a la totalidad de los  habitantes de una comunidad democrática, parece constituir, uno de los más  significativos desafíos del presente. Puede asumirse en su sentido extenso,  cuando se involucra a todas las personas cualquiera sea su condición, en el  derecho a tener derechos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todo lo expuesto puede ser  traducido como el derecho a ser como se es, más allá de toda condición física,  sensorial, mental, religiosa, sexual, lingüística o de cualquiera otra. El  derecho a tener una cultura y una identidad que no se vean amenazadas por un  proceso constante de asimilación social, que pretenda repararlas o borrarlas. Se  trata más bien de crear un espacio de igualdad en las oportunidades y en los  derechos humanos para todos. Se está en presencia de una nueva ética, de un  conjunto de valores que nos humaniza. Es el reconocimiento de la existencia del  Otro, en una relación de alteridad que enriquezca la condición humana</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Una educación del nos-otros  o la horizontalidad de la relación amorosa</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todo lo abordado hasta aquí,  lleva a plantear nuevas preguntas en torno a la alteridad; implica redefinir  aquello que ha sido delimitado como problema en EE o dicho de otro modo,  configurar aquello que es problemático en este ámbito, lo que en definitiva  parece ser su objeto de conocimiento, así pudiera cuestionarse si existe una  inteligencia única, universal o puede hablarse de inteligencias diferentes en el  caso de las personas con síndrome de Down o con retardo en su desarrollo; si la  lengua de señas que emplean los sordos es una lengua; o si por el contrario,  sólo la lengua oral los hace seres humanos; o si las personas ciegas o  deficientes visuales pueden catalogarse como incompletos o en última instancia  ¿aquellos que se desvían de la norma no son considerados ciudadanos?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El problema sigue girando en la  creencia falsa de asumir que existe una sola identidad, una sola cultura, una  sola lengua, una sola inteligencia, una sola sexualidad, una sola religión, una  sola manera de ser y de comportarse que lleva indefectiblemente a un pensamiento  monolítico, único y totalitario, en el que toda desviación de su lógica es  entendida como anormalidad. De tal forma que se han diseñado y aplicado  numerosas de políticas públicas vinculadas a la EE en todo el mundo, amparadas  en multitud de resoluciones, cartas de intención, acuerdos multilaterales y toda  suerte de formalismos políticos a los que se suscriben los países. Sin embargo,  la realidad es que tales políticas no han sido eficientes o eficaces en dar las  respuestas que esperan aquellos que han sido etiquetados como sujetos con  necesidades especiales. Este asunto bien vale preguntar o preguntarse ¿cuáles  serán las razones de dicho fracaso? Una de las respuestas puede estar en que no  existe un reconocimiento político de la diferencia. Todo gira en torno a  eliminarla, hacerla invisible, en cambiarla o como muchos afirman, en  normalizarla.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Así las cosas, se hace  perentorio plantear un giro radical en esta forma de racionalidad, en esta  manera de mirar la diferencia. Se debe comenzar por el principio, es decir, por  definir la finalidad, el propósito de la EE. La educación es un acto político;  es la función pública más política de todas y por ende sus acciones deben ser  planificadas. Pero, ¿cómo diseñar políticas públicas que reconozcan la  diferencia? (o traducido en términos actuales “políticamente correctas”);  políticas públicas desde la mirada de quienes sufren sus acciones o  consecuencias?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La respuesta no parece fácil ya  que supone el desmontaje de los cimientos ideológicos y epistemológicos más  profundos de la EE; implica la deconstrucción misma del concepto de educación  especial que se ha manejado históricamente. Al hablar de deconstrucción nos  plegamos a la explicación que ofrece Skliar (2006) del término aludido:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es un comprender cómo algo  	está construido, lo que requiere reconstruirlo. Se desmonta una edificación  	para hacer que aparezcan sus estructuras, sus nervaduras o su esqueleto  	formal, pero también para mostrar su precariedad ruinosa de su estructura  	formal que no explicaba nada, ya que no era ni un centro, ni un principio,  	ni una fuerza, ni siquiera la ley de los acontecimientos (p.9).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El acto educativo debe ser  planteado no desde la verticalidad del que supuestamente posee el conocimiento o  el saber (los maestros) sobre aquellos que no tienen nada, ni pueden alcanzarlos  por sí solos (los alumnos). Se trata más bien de una relación horizontal, de un  acercamiento, de un diálogo con el Otro. Supone revisar lo que hasta ahora ha  sido la EE y su justificación en el ámbito de una educación enfrentada a nuevos  retos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta mirada debe sustentarse en  otras actitudes que transiten por la perplejidad de no tener todas las  respuestas frente al Otro, es más bien buscar las respuestas con el Otro. Que  ese Otro diferente (sordo, ciego, con autismo, con síndrome de Down, con  problemas motores o cualquiera otra diferencia) a los que se denominan con  necesidades especiales permita acompañarlo en su devenir educativo. Es conversar  con el Otro, no es hablar del Otro; es acoger al Otro en su diferencia y desde  su diferencia, en una relación de amorosidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se hace necesario dialogar con  el Otro sobre cuál es la percepción que tiene de sí mismo, cómo se asume, cómo  se mira, cómo se nombra, puesto que no siempre sus miradas coinciden con las  nuestras, no siempre sus preguntas son las nuestras. La relación con el Otro no  puede ser una relación en la que nos ponemos frente a él, sino al lado de él.  Respetar al Otro supone no clasificarlo, cambiarlo o tematizarlo. No es un  respeto por la diferencia, sino una contemplación de la diferencia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es plantear una relación de  alteridad, en la que cada quien es como es. Implica más bien hablar de  hospitalidad, “como el acto de recibir al otro, un acto desmesurado, en el cual  se recibe más allá de la capacidad del yo “(Derrida y Dufourmantelle, 2000). La  hospitalidad no consiste en interrogar a quien recién llega, por su nombre.  Comienza por la acogida sin preguntas; la hospitalidad se ofrece, se da al Otro  antes que se identifique, antes de saber su nombre, antes de que sea sujeto,  sujeto de derechos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Desde este norte ¿será posible  plantear una educación en la diferencia o desde la diferencia? ¿Una educación  sin pretensión alguna? ¿Sin fabricación de un nuevo ser?. A partir de esta  concepción de la pedagogía como acontecimiento ético se rompe con la visión de  una sociedad que entiende la educación como la tarea de fabricar al otro con el  objeto de volverlo competente para la función a la que está destinado. Es la  educación como acogimiento hospitalario de los recién llegados (a ella), como  práctica ética en la formación de la identidad de los sujetos. De allí de pensar  la educación como natalidad, como acontecimiento, como novedad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Partiendo de una propuesta  pedagógica en la que la relación con el otro no sea un contrato o una  negociación, no sea una relación de dominación, ni de poder, sino de acogida, de  hospitalidad. Como bien lo dice Graciela Frigerio renunciar al soberbio “yo te  voy a enseñar” fórmula que tiene una velada amenaza y anuncia la dependencia  como condición de la relación, porque presupone que sin el otro no existiría ni  aprendería nunca, es un poco lo del maestro ignorante al que se refirió en  apartados anteriores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Retomando el comentario  inicial, es una relación ética basada en una nueva idea de responsabilidad  frente al otro, no en la que esté atada a una reglamentación, a un consenso, a  una vigilancia, a una constante sospecha. Por el contrario, es la hospitalidad  que trasciende e inunda de atención y de novedad. Es una pedagogía del  nos-otros. Es un aprender como encuentro de subjetividades pues se aprende  siempre en un entre dos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este sentido de novedad es el  que subyace en todo recién llegado, es decir, su capacidad de iniciar algo  nuevo, de comenzar, de tener la disposición para actuar, y no la pretensión de  fabricar un nuevo ser (que es como suele pensarse en el educando) sabiendo de  antemano el fabricante lo que quiere y cómo lo va a fabricar. La educación no es  fabricación, es acción. Y es acción si rompe con lo previsto, si sorprende. Es  un nacimiento, una natalidad en el que aparece un ser humano único e irrepetible  que irrumpe en nuestras vidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Traducir todo lo dicho al campo  de la Diferencia es pensar en una radical pedagogía que lo enfrente precisamente  desde su naturaleza, sin requisitos ni condiciones. Es entenderlo en su  particular forma de irrumpir en nuestro espacio; es que se haga visible con su  acción y su discurso, con su identidad distinta. Es “caracterizar la acción  educativa como una relación de alteridad, como una relación con el otro,-el  rostro-, la palabra que viene de fuera” (Derrida, 2006. p.126). Explican que la  educación aparecerá como una acción hospitalaria, de acogida al recién llegado,  al extranjero. Y desde esta respuesta al otro la relación educativa surgirá como  una relación constitutivamente ética.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esto es, la ética como  responsabilidad y hospitalidad, puesto que la esencia de la educación es la  hospitalidad. Es hacerse cargo del otro, cuidar del él. Uno se hace cargo del  otro cuando se le acoge en uno, cuando se presta atención a su historia, a su  pasado. El camino sigue desplegándose para ser recorrido, buscando nuevas  preguntas, nuevas subjetividades frente al tema de la Diferencia.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">CONCLUSIONES</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Buscar nuevos sentidos desde  donde desentrañar la naturaleza misma de lo que supone educar, ha sido el  propósito (un tanto temerario por lo complejo del concepto) de este estudio. Una  obligada reflexión, de cara a la posmodernidad, sobre una educación entretejida  de diversas subjetividades y enmarcada en las fronteras de la Diferencia.  Emprender este trabajo investigativo ha puesto sobre la mesa de la discusión  varios aspectos sustanciales, sobre los cuales hay que diseñar nuevas  arquitecturas educativas en torno al tema abordado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una de ellas, tiene que ver con  la formación docente o con lo que significa ser maestro, en un mundo cambiante,  de incertidumbres y radicales formas de entenderlo. Así, emergen interrogantes  que interpelan a la escuela como el espacio en el que deben darse los debates  pedagógicos en torno a una educación como acontecimiento ético, en el que la  hospitalidad y la acogida sean sus asignaturas obligatorias, sin negar  necesariamente las razones tecnológicas, pero que destierre pensamientos  totalitarios o formas únicas de aprender.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es plantear una búsqueda  incesante, sin recetas, ni estereotipos predeterminados, hacia una educación  ajustada a los reales requerimientos de un alumno con particularidades y formas  propias de re-crear el mundo y de construir su aprendizaje. Hasta ahora, sólo se  han construido discursos técnicos y muy especializados, distantes y alejados de  cualquier intento de ponerse en el lugar del otro. Se trata de comprender la  educación como acontecimiento ético, en la que se genere una experiencia que no  nos deje impasibles, ni en la forma de pensar ni de actuar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En definitiva, será hallar una  educación que aparezca como acción hospitalaria, de acogida a ese recién  llegado, el alumno. Y desde esa respuesta al Otro, la relación educativa  emergerá como una relación constitutivamente ética, en la que acojo al Otro, en  la que presto atención a su historia, a su vida, sin pretensiones de fabricar un  ideal, sólo dejando que sea él mismo, desde sus potencialidades, desde su  esencia.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Almeida, Angelino, Priolo y  Sánchez (2009). Alteridad y Discapacidad: Las Disputas por los significados. En  Rosato, A. y Angelino, M.A. (Comp.), Discapacidad e ideología de la normalidad.  (pp 55-76). Buenos Aires: Noveduc.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3194431&pid=S1010-2914201400030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Angelino, M. (2009). La  discapacidad no existe, es una invención. En Rosato, A. y Angelino, M.A.  (Comp.), Discapacidad e ideología de la normalidad. (Pp43-73). Buenos Aires,  Noveduc.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Derrida, J. (2006). La  Hospitalidad. España: Laertes</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3194433&pid=S1010-2914201400030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Derrida, J. y Dufourmantelle,  A. (2000). La hospitalidad. Argentina: Editorial De la Flor.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3194434&pid=S1010-2914201400030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Martínez, Miguelez. (2004).  Ciencia y arte en la metodología cualitativa. México: Trillas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3194435&pid=S1010-2914201400030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Morales, A. (2010). La  Comunidad Sorda de Caracas, Una narrativa sobre su mundo. Caracas, Metrotip.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3194436&pid=S1010-2914201400030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Morales, A. (2006).  Problematizando el concepto de integración social: Un debate sobre la alteridad  en la educación especial. Dialógica Vol 3 (1), 97-121.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Romañach, J. y Lobato, M.  (2005). Diversidad Funcional, nuevo término para la lucha por la dignidad en la  diversidad del ser humano. Foro de Vida Independiente, Mayo 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Skliar, C. (2006).  Diferencia y educación. La cuestión del Otro. Conferencia presentada en el  seminario doctoral “La cuestión del Otro”. Caracas, UNEFA.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Skliar, C. (2001).  “Travestismos discursivos, alteridad y producción de la diferencia en la  escuela”. Ponencia presentada en el Seminario Internacional de Educación, 28 al  30 de noviembre. Edo. Monagas-Venezuela.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Skliar, C. (1998). ”La  epistemología de la educación especial”. En Divito, M.I. (Comp.), Debates  actuales en educación especial. pp.19-39. Editorial Universidad Nacional de San  Luis. Argentina.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Ugas, G. (2003). La  cuestión educativa en la perspectiva sociocultural. San Cristóbal, Taller  Permanente de estudios Epistemológicos en Ciencias Sociales.</font></p>       ]]></body>
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