<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1012-2508</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos del Cendes]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CDC]]></abbrev-journal-title>
<issn>1012-2508</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela, Centro de Estudios del Desarrollo.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1012-25082004000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política social en Venezuela: 1999-2003]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MAINGON]]></surname>
<given-names><![CDATA[THAIS]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>21</volume>
<numero>55</numero>
<fpage>49</fpage>
<lpage>75</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1012-25082004000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1012-25082004000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1012-25082004000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El siguiente artículo tiene como principal objetivo el de contribuir a entender los principales aspectos constitutivos de la concepción de política social instrumentada en el actual período de gobierno. Se parte de la premisa de que la actual concepción de política social continúa el patrón de intervención estatal de décadas anteriores. En la primera parte se presenta, en líneas muy gruesas, las acciones sociales desplegadas por el Estado venezolano durante las décadas de los ochenta y noventa. En la segunda, se caracterizan y discuten las acciones sociales desarrolladas desde el Estado en cumplimiento de lo pautado en la Constitución de 1999, con el fin de acercarnos a la concepción de política social del actual gobierno (1999-2003). Finalmente, presentamos a modo de conclusión algunas reflexiones sobre los cambios y continuidades en los patrones de política social instrumentada por el Estado venezolano.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The main objective of this paper is to contribute to understand the main aspects of the social policy carried out during the present Venezuelan government. It assumes that the current conception of social policy maintains the general patterns of intervention of the State that had been defined in previous decades. The first part presents, briefly, the initiatives taken by the Venezuelan State in social policies during the 80´s and 90´s. The second part, tries to reach the actual government’s conception of social policies by characterizing and discussing the proposals that were developed, according to what was stated in the 1999 Constitution. Finally, some comments and observations on the Venezuelan State’s social policies continuities and changes are presented.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Política social]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Programas sociales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Asistencialismo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Focalización]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Venezuela]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Social policy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Social programs]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Social aid]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Focalization]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Venezuela]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="4">Política social en Venezuela: 1999-2003*</font></b></p>     <p align="center">THAIS MAINGON</p>     <p align="justify"><b>Resumen </b></p>     <p align="justify">El siguiente artículo tiene como principal objetivo el de contribuir a entender  los principales aspectos constitutivos de la concepción de política social  instrumentada en el actual período de gobierno. Se parte de la premisa de que la  actual concepción de política social continúa el patrón de intervención estatal  de décadas anteriores. En la primera parte se presenta, en líneas muy gruesas,  las acciones sociales desplegadas por el Estado venezolano durante las décadas  de los ochenta y noventa. En la segunda, se caracterizan y discuten las acciones  sociales desarrolladas desde el Estado en cumplimiento de lo pautado en la  Constitución de 1999, con el fin de acercarnos a la concepción de política  social del actual gobierno (1999-2003). Finalmente, presentamos a modo de  conclusión algunas reflexiones sobre los cambios y continuidades en los patrones  de política social instrumentada por el Estado venezolano. </p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: Política social / Programas sociales / Asistencialismo / Focalización /  Venezuela</p>     <p align="justify"><b>Abstract</b></p>     <p align="justify">The main objective of this paper is to contribute to understand the main aspects  of the social policy carried out during the present Venezuelan government. It  assumes that the current conception of social policy maintains the general  patterns of intervention of the State that had been defined in previous decades.  The first part presents, briefly, the initiatives taken by the Venezuelan State  in social policies during the 80´s and 90´s. The second part, tries to reach the  actual government’s conception of social policies by characterizing and  discussing the proposals that were developed, according to what was stated in  the 1999 Constitution. Finally, some comments and observations on the Venezuelan  State’s social policies continuities and changes are presented.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>: Social policy / Social programs / Social aid / Focalization / Venezuela</p>     <p align="justify">RECIBIDO: MARZO 2004</p>     <p align="justify">ACEPTADO: MAYO 2004</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Introducción</b></p>     <p align="justify">El propósito de este trabajo es realizar algunas consideraciones que contribuyan  a sistematizar los principales aspectos constitutivos de la concepción de  política social instrumentada en Venezuela desde 1999 y que corresponde al  período constitucional definido como de transición política dirigido por Hugo  Chávez Frías. La premisa desde la cual partimos supone que la concepción de  política social que maneja el actual gobierno, aunque intenta diferenciarse, por  lo menos en lo que al discurso se refiere, de concepciones anteriores, en la  práctica continúa y profundiza el patrón de intervención del Estado en lo social  habido en décadas anteriores. Ello pareciera ser consecuencia de la  relativamente escasa institucionalización de la política social desde finales de  los años setenta debido, principalmente, al desmantelamiento progresivo de las  que fueron funciones del Estado en esta materia. Cuestión que se profundizó  durante la década de los ochenta con los sucesivos ajustes y reajustes  macroeconómicos y la pretensión, por parte de los gobiernos sucedidos desde  1980, de asumir las tesis neoliberales.</p>     <p align="justify">El aumento sin precedentes de las familias en situación de pobreza, y la crisis  económica, institucional y de representatividad que acompañó el desarrollo de  los programas de ajuste estructural, promovieron el surgimiento de nuevos  enfoques y planteamientos de política social que han colocado la cuestión social  en el centro del tema del desarrollo: por lo que se hace necesario presentar un  concepto de política social sólo con la finalidad de contar con un punto de  referencia y de comparación <i>entre el ser y el deber ser.</i> </p>     <p align="justify">En términos bastante esquemáticos, podemos reconocer que la política social es  hoy un campo caracterizado por una tensión que se da entre dos polos: el  teórico-conceptual y el socio-político. Estas dos dimensiones nos conducen  inevitablemente hacia la legitimidad del Estado y la capacidad que pueda  desplegar hacia la regulación y el establecimiento de principios sobre la  convivencia e integración en una sociedad dada (la legitimidad del desempeño).  Por tanto, el sistema político es el ámbito a través del cual se hace efectivo  el poder del Estado en el sector social y se revaloriza el derecho como  instrumento de integración que promueve reglas de convivencia permitiendo la  internalización de una cultura democrática (Guendel, 2003).</p>     <p align="justify">Existe una diversidad de definiciones de política social que presentan  diferentes posiciones tomando en cuenta sus objetivos, extensión y límites; en  atención a ello las agrupamos en dos. Primero están las definiciones que la  limitan a los programas de bienestar social y a las políticas que sustentan o  conforman dichos programas. De acuerdo con ello, «política social» hace  referencia a un conjunto de medidas que contribuyen al mejoramiento de una  situación determinada, por lo tanto son políticas transitorias y sus objetivos  son los de aminorar o de regular los embates de las políticas económicas. En  otras palabras, la política social tiene que ver con las fallas de la política  económica, es de carácter asistencial y se le asigna, por tanto, una función  residual.</p>     <p align="justify">Un segundo concepto considera que la función principal de la política social es  la reducción y eliminación de las inequidades sociales a través de la  redistribución de los recursos, servicios, oportunidades y capacidades. Es a  este último sentido al que vamos a referirnos en lo sucesivo cuando hablemos de  política social. Este concepto incluye todas aquellas actividades que  contribuyen a la salud, educación, asistencia pública, seguridad social y  vivienda de la población, y también aquéllas que afectan, en general, la  redistribución y distribución del ingreso y las dirigidas a construir y  conservar el capital social.</p>     <p align="justify">En la primera parte de este trabajo se realiza una síntesis de las acciones  sociales desplegadas por el Estado venezolano durante las décadas de los ochenta  y noventa. Se avanza con una caracterización de las acciones sociales  desplegadas desde el Estado en cumplimiento de lo pautado en la Constitución de  1999, con el fin de acercarnos a la concepción que de política social tiene el  actual gobierno. Finalmente, presentamos a modo de conclusión algunas  reflexiones sobre los cambios y continuidades en los patrones de política social  instrumentada por el Estado venezolano en el período que nos ocupa. </p>     <p align="justify"><b>La política social de las dos últimas décadas del siglo XX: 1980-1998</b></p>     <p align="justify">Resumidamente, el carácter de la política social durante este período, que  correspondió administrativamente a los últimos años del gobierno de L. Herrera,  del partido socialcristiano (Copei), y al gobierno de J. Lusinchi y los primeros  años de la segunda administración de Carlos Andrés Pérez, ambos del partido  socialdemócrata (Acción Democrática-AD), se derivó fundamentalmente del marco de  la Constitución de 1961, en donde se definía la política social como un derecho  universal, y al Estado como el garante del mismo y responsable de su formulación  y ejecución. </p>     <p align="justify">La política social fue concebida como un conjunto, poco coherente, de acciones,  programas y planes sectoriales e intersectoriales, definidos bajo el paradigma  que privilegia la noción de inversión social; es decir, que el objetivo era el  de proporcionar los recursos humanos necesarios para el funcionamiento de la  economía, y ello incluyó a las políticas dirigidas a los sectores salud,  vivienda, seguridad social y educación, principalmente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A finales de la década de los ochenta, se instrumentó una política de subsidios  directos (se eliminaron los subsidios indirectos a los componentes principales  de la canasta básica de alimentos). Se crearon y/o activaron programas sociales  que cubrían diferentes áreas y necesidades, desde becas alimentarías para niños  en edad escolar y hogares de cuidado diario hasta los macroprogramas dirigidos a  la lucha contra la pobreza, entre otros. Todos estos programas fueron concebidos  en su origen como acciones de carácter compensatorio y transitorio, a la espera  de que en el largo plazo el crecimiento económico ayudase a superar la  desigualdad. Eran programas que pretendían que los sectores de más bajos  ingresos no desmejorasen sus condiciones materiales de vida a consecuencia de  los ajustes macroeconómicos, por lo tanto no hubo esfuerzo alguno por formular  una política social progresiva, redistributiva ni de carácter universal. Fueron  políticas sociales estructuralmente ajustadas. En realidad expresaron un  retroceso respecto a la política social instrumentada en las décadas anteriores  ya que se restringió el carácter universalista de la política social concebida  hasta finales de los años setenta como un derecho de todos los ciudadanos. </p>     <p align="justify">Yolanda D´Elia (2002a) define el modelo de política social de los años ochenta  como universal/asistencial. En este período el Estado venezolano desarrolló las  estructuras y mecanismos necesarios para garantizar la protección de la fuerza  de trabajo, asistiendo a quienes no pudieran insertarse en el proceso de  modernización económica y social del país impulsado por los ingresos  provenientes de la industria petrolera. En definitiva, el Estado salió  fortalecido con esta forma de implementar la política social, ya que ello supuso  la organización de una estructura burocrática compleja que condujo a formalizar,  de una forma excesiva, la cuestión social, lo que estuvo asociado con una  limitación de la participación de la población beneficiada en la oferta y  administración de los servicios públicos.</p>     <p align="justify">Otra consecuencia que generó este modelo de implementación de política social,  según D´Elia, fue la creación de estructuras separadas y verticales, que  paulatinamente se fueron desvinculando de las prácticas sociales, al tiempo que  se evidenció una gran disparidad en la distribución interna del gasto social y  la emergencia de amplios déficit e inequidades para grandes contingentes de la  población que quedaron al margen del proceso de modernización.</p>     <p align="justify">Baste mencionar que durante esos años la economía no presenció crecimiento de su  producto interno. Finalizando la década de los ochenta, en 1989 hubo un  decrecimiento pronunciado cuando el sector petrolero presentó -0,4 por ciento y  el no petrolero -9,4 por ciento. Al año siguiente hubo una recuperación  sorprendente, el sector petrolero llegó al 13,6 por ciento y el no petrolero  subió al 3,7 por ciento, y en 1991 el sector petrolero creció 9,9 por ciento y  el no petrolero alcanzó 8,6 por ciento. Sin embargo, en esos años se registró un  incremento sostenido del número de hogares en situación de pobreza, que pasaron  de 24 por ciento iniciando los ochenta a 59 por ciento, finalizando la década  (véase <a href="#c1-1">cuadro 1-1</a>).</p>     <p align="center"><a name="c1-1"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img01.jpg" width="540" height="1026"></a></p>     
<p align="justify">Es necesario referir, aunque sólo sea brevemente, que para 1989 fueron aprobadas  algunas de las reformas formuladas desde la Comisión Presidencial para la  Reforma del Estado (Copre) que introducían esquemas diferentes para la  administración del Estado. Estamos haciendo referencia a la descentralización  político-administrativa y transferencia de competencias de los poderes públicos,  que le confirió poder político a los niveles regionales y locales a través de la  elección directa y universal de los gobernadores y alcaldes, así como también  delimitó las competencias a ser transferidas desde el nivel central hacia los  niveles regionales y locales. Este proceso de descentralización alteró la  dinámica tradicional de funcionamiento del sistema político y de los partidos  nacionales, ya que debían compartir el poder con las diferentes organizaciones  políticas que se estaban conformando en las regiones, y al mismo tiempo debían  abocarse a ganar su legitimidad. Uno de los resultantes de esta reforma en el  área de lo social fue la necesidad de construir nuevos vínculos y canales de  relación expeditos entre las figuras emergentes de los gobernadores y alcaldes y  la población que los eligió, ello hizo que el eje de la legitimidad del sistema  político contara con nuevos espacios de referencia para la negociación de los  recursos del Estado (Del Rosario, 2003).</p>     <p align="justify">Se esperaba, como una de las consecuencias inmediatas de la descentralización,  que aumentara la participación y la representatividad, lo que a la postre se  traduciría en el fortalecimiento de la sociedad civil. Sin embargo, y pese a las  virtudes destacadas para los procesos de descentralización por diferentes  sectores académicos y organismos in-ternacionales, la realidad que se presentó a  raíz de las primeras elecciones separadas de gobernadores y alcaldes en 1989 fue  otra: dolorosamente distinta de la que la Copre esperaba.</p>     <p align="justify">En las elecciones regionales de 1989 la abstención superó el 55 por ciento,  marcando así una tendencia que continúa hasta hoy día, cuando se alcanzó un 78  por ciento de abstención en las elecciones municipales de 2000, a pesar de que  en el ámbito municipal es donde la participación ciudadana se convierte en el  elemento fundamental de gestión, ya que se estrechan las distancias entre el  Estado y el ciudadano, entre éste y las decisiones que le atañen directamente en  su vida cotidiana y la de su comunidad (Maingon, 2002).</p>     <p align="justify">En resumen, desde el punto de vista del contenido general de las reformas y sus  fines, éstas apuntaron hacia dos direcciones diferentes; la primera lograr hacer  del Estado un ente eficaz y eficiente; la segunda, alcanzar una mayor  participación ciudadana, esto es, alcanzar una mayor democratización. Estos  intentos de reforma tuvieron en su seno dos racionalidades distintas y se podría  decir que contradictorias: la reforma del Estado ponía el énfasis en la  racionalidad tecno-económica, con características excluyentes, y la reforma del  sistema político estaba teñida de racionalidad política con características  incluyentes. A la postre, estas reformas introdujeron un cuestionamiento sobre  la distribución del poder en la sociedad y en el Estado.</p>     <p align="justify">Venezuela presenta índices de organización social muy bajos, así como también es  baja la participación de la colectividad en las demandas de solución de sus  problemas sociales. Tal vez por ello fue que el Estado, desde inicios de la  década de los ochenta contrajo la obligación de promover la organización social  de las comunidades bajo el principio rector de «la consolidación de la  democracia participativa» (Cordiplan, 1981). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La década de los ochenta finaliza presentando una disminución presupuestaria  progresiva que se expresó en un desfinanciamiento del sector social. El aumento  del deterioro de la calidad de vida de grandes sectores de la población hace que  la política social descarte privilegiar su carácter universal y dirija su acción  hacia la población en situación de pobreza. Siguió siendo preocupación del  Estado, la poca o inexistente organización social y participación. Sin embargo y  pese a que las reformas planteadas estuvieron dirigidas a desarrollar este  aspecto, de parte del Estado y del sistema de partidos no se abrieron espacios  para alcanzar una participación efectiva en las decisiones, así como tampoco  para facilitar la organización social. Ello tuvo como resultado el que se  continuara profundizando la fragmentación social y el desgaste en las relaciones  entre la sociedad política organizada (partidos políticos) y el Estado. Se  hicieron evidentes las limitaciones de los principales actores políticos para  instrumentar cambios necesarios, tanto al modelo de desarrollo como al de  hegemonía, al mismo tiempo que se evidenciaban también la ineficiencia y la  ineficacia en el desempeño de las funciones sociales estatales.</p>     <p align="justify">Podemos observar como para finales de esa década el presupuesto del gasto por  sectores sociales como porcentaje del PIB se ubicó en 7 por ciento, siendo este  un valor más bajo que el presentado a inicios de esa misma década (9 por  ciento), y si lo apreciamos por los dos sectores sociales más importantes, salud  y educación, observamos como ambos entran a la década de los noventa con  porcentajes menores que los que exhibían a principios de los años ochenta (véase  <a href="#c3">cuadro 3</a>). </p>     <p align="center"><a name="c3"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img04.jpg" width="579" height="711"></a></p>     
<p align="justify">Durante la década de los noventa, lo social se expresó de forma descarnada.<sup>1</sup>  Los ajustes macroeconómicos emprendidos a finales del decenio anterior, y que en  su mayoría no fueron culminados (cambios en el proceso productivo, liberación y  apertura de la economía al mercado internacional, modificaciones a las  regulaciones del mercado de trabajo, reformas de leyes de seguridad social,  reforma a la Ley del Trabajo, propuestas para mejorar la administración pública,  así como la descentralización político-administrativa, y la derivación más  importante de ésta, cual fue la transferencia de competencias de los servicios  de salud entre otros, dejaron por lo menos en esta materia tres rezagos: un  aumento considerable de familias en situación de pobreza (lo que se ha  convertido en el tema fundamental del fracaso de las políticas sociales), más  desempleo y el crecimiento progresivo del sector informal. Como consecuencia se  profundizó la tendencia a la exclusión social, y ello a pesar de que durante los  primeros años de esta década (1992 a 1994) las estadísticas disponibles  presentaron una reducción de la pobreza, y el coeficiente de Gini, que mide el  grado de desigualdad y concentración del ingreso, mejoró levemente, para mostrar  más tarde, en 1996, su máximo deterioro (véanse <a href="#c1-1">cuadros 1-1</a> y  <a href="#c2">2</a>).</p>     <p align="center"><a name="c2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img03.jpg" width="495" height="522"></a></p>     
<p align="justify">Aunque la década de los noventa se caracterizó por una redefinición de la  política social, las evidencias demuestran que ésta y su concepción siguieron el  curso definido en la década anterior. Frente al incremento de la escasez de  recursos, la política social fue reducida a planes específicos centrados en el  combate directo a la pobreza, y destaca el énfasis expreso del Estado en la  legitimación de la estrategia de la focalización como criterio para lograr una  mayor eficiencia del gasto social y una mejor identificación de los sectores más  pobres y necesitados de protección, los que en definitiva se convertirían en los  beneficiarios de los diferentes programas sociales.<sup>2</sup> No hubo reparo  alguno en que la focalización estigmatizaría a los beneficiarios y erosionaría  las bases de la ciudadanía impidiendo a la postre su reconstrucción y  consolidación. El resultado fue la generación de estructuras sociales  hiperdesiguales, un Estado que mostró crudamente su ineficacia y un sistema  político incapaz de construir espacios para la participación. </p>     <p align="justify">Es importante destacar como rasgo significativo que, con la puesta en marcha del  proceso de descentralización, la ejecución de una gran parte de los programas  sociales fue transferida a las comunidades organizadas de la sociedad civil, y  éstas a su vez estaban en contacto con las autoridades o representantes de las  entidades federales, los municipios, las juntas parroquiales y otras  instituciones locales y regionales.<sup>3</sup></p>     <p align="justify">Pese a que el proceso de descentralización no avanzó lo suficiente, ya que no  hubo una transferencia efectiva y real del poder y de los recursos a los  gobiernos regionales y locales, es un hecho la desconcentración y la  descentralización de las decisiones no políticas y la ejecución de los programas  sociales, lo que pudiese traducirse en mayor eficiencia y eficacia en su  ejecución y desempeño, ya que contaron con una mayor participación de la  ciudadanía que la habida en la década anterior.<sup>4</sup></p>     <p align="justify">En tal sentido hubo esfuerzos dirigidos hacia la conformación y/o consolidación  de diferentes redes (atención, servicios, prevención, infraestructura,  formación, economía y otros) y hacia la articulación de programas sociales, con  el fin de cubrir las deficiencias que presentaban las acciones del Estado,  cuestión que sería retomada por el actual gobierno de Chávez Frías como veremos  más adelante.</p>     <p align="justify">A mediados de los noventa, el proceso de informalización del mercado de trabajo  se intensificó, de tal manera que la ocupación en el sector informal pasó del 34  por ciento en 1990 al 41 por ciento en 1994, y para 1998 subió al 49 por ciento.  Asimismo, a inicios de la década la tasa de desempleo se ubicó en 9 por ciento  para subir 2 puntos porcentuales (11 por ciento) en 1998 (véanse <a href="#c5">cuadros 5</a> y  <a href="#c6">6</a>).  En 1998 el presupuesto del gasto por sectores sociales como porcentaje del PIB  se ubicó en 8 por ciento siendo este valor menor al presentado en 1980 (9 por  ciento). El gasto social como porcentaje del gasto público total bajó del 42 por  ciento en 1992 al 36 por ciento en 1998<sup>5</sup> (véanse <a href="#c3">cuadros 3</a> y  <a href="#c4">4</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="c4"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img05.jpg" width="530" height="438"></a></p>     
<p align="center"><a name="c5"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img06.jpg" width="530" height="608"></a></p>     
<p align="center"><a name="c6"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img07.jpg" width="420" height="390"></a></p>     
<p align="justify">D’Elia (2002) define el modelo de política social implementada en los años  noventa como focalizado/compensatorio. Ello tuvo como expresión la minimización  de las funciones del Estado en lo social, dejando que el mercado definiera las  reglas y dirigiera el acceso a la riqueza y al bienestar. La función del Estado  se redujo a compensar, mediante subsidios directos canalizados a través de  diferentes programas sociales, el impacto causado por los ajustes  macroeconómicos, para ello era necesario identificar a los grupos pobres y  poblaciones vulnerables que serían los beneficiarios directos de estos programas  compensatorios. En este escenario aparecieron nuevos ejecutores de la política  social: las ONGs y los gobiernos regionales y locales. Las consecuencias no se  hicieron esperar. Se asistió a un deterioro del desempeño institucional,  financiero y valorativo de lo público, el aumento sostenido del gasto social  privado, atomización y fragmentación marcada de la sociedad, así como «el  derrumbe de las ya debilitadas capacidades de respuesta de las políticas  públicas» (p.11).</p>     <p align="justify"><b>Un nuevo escenario para la política social: 1999-2003</b></p>     <p align="justify">Desde el mismo momento en que Chávez gana la presidencia de Venezuela mediante  elecciones celebradas en diciembre de 1998, ratifica al país lo que había sido  el tema central de su campaña electoral: la reforma constitucional a través de  la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que redactaría una nueva  Constitución nacional. Aprobada al año siguiente por referendo popular, en esta  nueva Carta Magna están los lineamientos políticos, jurídicos, sociales e  institucionales principales para iniciar la estructuración y construcción de un  nuevo proyecto nacional. Se define al sistema político como  democrático-participativo y protagónico; los derechos sociales se amplían a  nuevas áreas de la vida social y se incorporan nuevos sujetos; la función social  del Estado se redefine y se establece que será éste el que ejercerá el rol  principal en cuanto a la garantía de los derechos sociales; y se introduce el  principio de la corresponsabilidad de las familias y de la sociedad con igual  obligación de cumplir deberes para asegurar cabalmente el ejercicio de estos  derechos.<sup>6</sup></p>     <p align="justify">En lo que sigue se presentarán los principales elementos que sobre la política  social quedan establecidos en la Constitución de 1999, así como en otros  documentos oficiales, con el fin de acercarnos a la concepción de política  social del nuevo proyecto nacional.</p>     <p align="justify"><b>La cuestión social en la Constitución bolivariana</b></p>     <p align="justify">La Constitución de 1999 incorpora elementos que implican demandas de cambio, no  solamente en la relación entre el Estado y la sociedad, sino también entre los  distintos ámbitos de la sociedad. Es necesario enfatizar que el tema del  reconocimiento de los derechos sociales se presenta significativamente más  amplio en este texto constitucional que lo establecido en la Constitución de  1961.<sup>7</sup> El gran cambio está en la definición del modelo político de la  nueva república como democrático-participativo y protagónico, escenario en el  cual deberá construirse la corresponsabilidad entre los ciudadanos y el Estado.  Según esta concepción, la política social debe tener como finalidad capacitar,  preparar y garantizar la salud, el trabajo, la educación, la seguridad social,  la vivienda. En fin, construir una ciudadanía de contenido social. Sin embargo,  y pese a lo anterior, el Estado social es definido en la nueva Constitución como  ente que tiene un conjunto de obligaciones para con los ciudadanos, con el  objetivo de lograr la justicia social. Se entiende al Estado como espacio  participativo donde la sociedad ejerce igual poder en los asuntos públicos,<sup>8</sup>  de igual manera crecen sus obligaciones y responsabilidades sociales para con  los ciudadanos, con lo cual no es de extrañar que se pueda justificar la  concentración de poder y el desequilibrio entre los poderes estatales. Por otro  lado, la ampliación de los derechos sociales ha conducido a una explosión de  demandas sociales que están comprometiendo seriamente la capacidad institucional  del Estado y, como es sabido, los que más presionan son los que están mejor  organizados, dejando por fuera a los más pobres, carentes generalmente de esa  condición. </p>     <p align="justify">Se han señalado tres elementos establecidos en la Constitución de 1999 que  ayudan a caracterizar la acción social del Estado. El primero viene dado por <i> la construcción de una ciudadanía de contenido social</i> fundamentada en la  universalidad de los derechos sociales, esenciales para elevar la calidad de  vida, y en el reconocimiento de los sujetos de estos derechos sin ningún tipo de  discriminación. El segundo elemento es <i>la búsqueda de la equidad como  objetivo supremo del ordenamiento económico y social</i>, para hacer efectiva la  universalización de los derechos y una justa distribución de la riqueza. El  tercer elemento está definido como <i>el rescate de lo público como espacio para  el ejercicio de una verdadera democracia</i> que deberá sustentarse en la  participación protagónica de todos en función del interés de todos (D’Elia,  2002a).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estos elementos conforman un nuevo norte para la política social y ello quedó  establecido en los lineamientos generales del Plan de Desarrollo Económico y  Social de la Nación 2001-2007, en donde se encuentran las bases estratégicas  para llevar adelante el nuevo proyecto nacional, lo que se abordará más  adelante.</p>     <p align="justify">No obstante, los nuevos actores en el poder, luego de varios meses de críticas a  las estrategias económicas y sociales desplegadas por los anteriores gobiernos y  consideradas como expresión del «neoliberalismo salvaje», señalando los cambios  por venir en esta materia, anunciaron, en julio de 1999, la ratificación de 9 de  los 14 programas sociales de la Agenda Venezuela, instrumentados por el gobierno  de Rafael Caldera (1993-1998), programas de carácter básicamente  compensatorio-asistencial. Esta decisión pudo haber estado afectada, como lo  señala Neritza Alvarado (2003), «por la prioridad en que se constituyó el  reacomodo de los poderes públicos y por los procesos electorales efectuados  entre los años 199 y 2000» (p. 444). Aunque se asiste a un proceso de  desmantelamiento y/o eliminación de algunos programas de la Agenda Venezuela,  hasta 2001 la mayoría de ellos seguía vigente y se formularon otros con  características parecidas a los anteriores.<sup>9</sup></p>     <p align="justify">En el nivel institucional desaparecieron y/o se fusionaron varios ministerios  bajo el supuesto de reducir gastos de personal y aumentar la eficiencia. En el  área de lo social la fusión más importante fue la del Ministerio de la Familia  –que en las anteriores administraciones tenía a su cargo llevar adelante las  estrategias de lucha contra la pobreza y las relaciones de participación y de  inversión social de las entidades federales y municipios, así como la  articulación con organizaciones de la sociedad civil–, con el Ministerio de  Sanidad y Asistencia Social, para convertirse en el Ministerio de Salud y  Desarrollo Social (MSDS). También se asistió a un proceso de re-adscripción de  instituciones sociales entre los diferentes ministerios. Ello trajo, entre otras  consecuencias, la profundización de la desarticulación y debilidad institucional  que se venía arrastrando desde las administraciones anteriores, al tiempo que se  pierde la experiencia acumulada en co-responsabilidad de las actividades  sociales destinadas a consolidar la participación y la organización de las  comunidades de más bajos recursos.<sup>10</sup></p>     <p align="justify"><b>Lo social y la alianza cívico-militar</b></p>     <p align="justify">El 27 de febrero de 1999, diez años después de los sucesos del «caracazo», el  presidente de la República anuncia el Plan Bolívar 2000 y lo define como un plan  cívico-militar, en un esfuerzo por reivindicar a los militares. Según sus  propias palabras la orden que dio fue: «Vayan casa por casa a peinar el terreno,  el enemigo ¿cuál es?, el hambre» (Harnecker, 2002:89). Este Plan fue la  plataforma de relanzamiento de la política social del Gobierno y buscó poner a  la fuerza armada en contacto directo con las comunidades mas necesitadas. El  Plan comprende un conjunto de actividades definidas como de asistencia pública,  en las que se incluyen acciones de mejoramiento, recuperación y/o construcción  de viviendas, de infraestructura educativa, de atención ambulatoria en salud,  reorganización del sistema de salud pública con énfasis en la atención primaria,  apoyada en la organización comunitaria de la población, y un programa de empleo  rápido, así como acciones de beneficiencia en las comunidades de pobreza crítica  y extrema, que incluyen suministros gratuitos de alimentos y de implementos  básicos, entre otras acciones similares.<sup>11 </sup></p>     <p align="justify">La coordinación de este Plan la ejerce directamente el presidente Chávez y su  ejecución está en manos de la FAN; es un plan cívico-militar que utiliza  recursos y medios de la estructura castrense para responder a las necesidades  sociales y atender a la población de máxima exclusión social. En principio se  definieron tres etapas con tiempos de duración específicos: el Proyecto País  (asistencia urgente a la población en pobreza crítica),<sup>12</sup> el Proyecto  Patria (atención a los desempleados y organización de comunidades) y el Proyecto  Nación (desarrollo de planes industriales de largo plazo). </p>     <p align="justify">El Plan sigue las prácticas del ejercicio de una política social asistencial y  focalizada en los más pobres y excluidos, con el fin de paliar sus necesidades  más urgentes. Sus ejecutores son los militares, quienes, tal vez por  desconocimiento, no hacen uso de los canales institucionalizados del Estado, por  lo que estas acciones se presentan espasmódicas y poco o nada coordinadas con  los diferentes entes nacionales, regionales y locales. </p>     <p align="justify">A finales de 1999, se crea el Fondo Único Social (FUS) que funcionó hasta  finales de 2001 en y desde el MSDS. La intención por parte del Ejecutivo era  fortalecer los programas de desarrollo social y garantizar que los recursos  destinados al sector social llegasen a la población en situación de pobreza y no  se quedaran en el camino de la burocracia. El fin explícito de este organismo  fue el de aumentar la eficiencia en la ejecución y cobertura de los programas  sociales existentes, especialmente los destinados a alimentación, educación,  nutrición y salud, para así estar en condiciones de eliminar la gran  desarticulación institucional que reina en el sector social. El FUS fue definido  como un macroorganismo autónomo que unifica y centraliza el financiamiento de  los programas sociales destinados a atender a los excluidos y a todos aquellos  que estuviesen al margen de los programas sociales, asistir a los niños en  situación de riesgo fuera del sistema escolar y promover la participación  popular. Fue el primer intento dirigido a ordenar la política social.<sup>13 </sup></p>     <p align="justify">Con la creación del FUS y del Plan Bolívar 2000 se concentraron las decisiones y  los recursos destinados al sector social. Ello se realizó en la práctica desde  la óptica de las transferencias de los subsidios destinados al sector, de  acuerdo con ciertos criterios de lealtades y de organización de las comunidades,  con el objetivo explícito de que se apoyaran las actividades no solamente  sociales, sino políticas, desplegadas por el Gobierno, con lo que el resultado  fue atomizar y fragmentar aún más el sector social. Estas iniciativas implicaron  grandes gastos, y no menos denuncias de corrupción y arbitrariedades, que  resultaron en la salida de altos funcionarios, casi todos militares, que estaban  al mando de estas funciones. Esta tendencia a colocar militares (activos o no)  en funciones públicas sigue siendo un rasgo del actual gobierno; y por segunda  vez durante el actual período presidencial, la política social estuvo dirigida  por un militar.<sup>14</sup></p>     <p align="justify">La implementación de la política social ha seguido el mismo patrón de definición  habido en las décadas anteriores. La cuestión social, en estos primeros años del  gobierno que se autoproclama como del cambio político y social, se abocó a  paliar las emergencias sociales y a asistir a los más pobres, lo que ha impedido  que se conforme una política social integral.<sup>15</sup> Esta multiplicación y  superposición de programas sociales, es lo que Ludwig Guendel (2003:7) define  como «ingobernabilidad institucional», lo que produce una pérdida de la visión  global de la cuestión social,</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">... se reproduce la dinámica de competencia de recursos en un contexto de mayor  escasez, se sobrepolitiza todavía más la dinámica estatal, estimulando los  viejos y enraizados vicios del clientelismo político. Es realmente una paradoja,  ya que la política gubernamental se ensancha y diversifica para «incluir» a los  excluidos pero en este afán pierde capacidad operativa y política de respuesta,  provocando el efecto contrario: descontento y desestabilización social.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><b>La Agenda Social 2000</b></p>     <p align="justify">La formulación de la Agenda Social 2000 que incluyó al Plan Bolívar consta de  cinco líneas de acción: atención materno infantil, hábitat, desplazados, empleo  productivo, y participación social. A su vez la instrumentación de los programas  sociales sigue cinco arreglos estratégicos y uno de emergencia: familia, hábitat  y vivienda, ingreso, emergencias naturales y sociales, inclusión social, y Plan  Bolívar 2000; cada uno de éstos tiene una agenda propia.<sup>16 </sup></p>     <p align="justify">Otro de los programas presentados dentro de esta Agenda es el nuevo Proyecto  Educativo Nacional, orientado a construir cultura de participación ciudadana y  solidaridad social a través de la vinculación de los contenidos programáticos  con la vida cotidiana. Una de sus herramientas fundamentales, pero no la única,  para estar en condiciones de alcanzar ese objetivo, fue la creación de las  «escuelas bolivarianas». Este Plan contiene otros programas o «misiones» que  tienen como objetivos generales democratizar la educación, proporcionando a la  población venezolana acceso y participación a un sistema educativo sin exclusión  y de calidad, que facilite su incorporación al trabajo productivo nacional.<sup>17 </sup></p>     <p align="justify">En esta Agenda se podrían incluir todos los nuevos programas sociales que son  anunciados por el presidente Chávez en su programa dominical «Aló Presidente» o  a través de cadenas de radio y televisión, como son los programas dirigidos a la  atención a los niños de la calle –programa Niños de la Patria–, a la población  de la tercera edad desasistida –Atención integral al anciano–, a los  desempleados, a los indígenas, entre otros. Finalmente, el pasado 3 de agosto,  en la edición n° 158 del programa «Aló Presidente», el primer mandatario anunció  la implementación, para el segundo semestre de 2004, de la Agenda Bolivariana de  Coyuntura y Desarrollo Endógeno que contará con inversiones de 3,2 billones de  bolívares para el sector social. En una primera etapa los recursos serán  entregados a las áreas de salud (dotación de centros asistenciales y en  específico para los hospitales) y educación (construcción de escuelas  bolivarianas), también se prevén recursos para el sector vivienda (<i>El  Universal</i>, 12-08-03 y <i>Tal Cual</i>, 4-08-03).<sup>18</sup></p>     <p align="justify">En cuanto al porcentaje de hogares en situación de pobreza, y tomando en cuenta  sólo las cifras difundidas por los organismos oficiales, se puede apreciar que  éste venía descendiendo, al pasar del 68 por ciento en 1996 al 39 por ciento en  2001, observándose para el siguiente año un aumento de la pobreza de 6 puntos  porcentuales (45 por ciento) (véase <a href="#c1-2">cuadro 1-2</a>).<sup>19</sup> Asimismo, el  sector informal de la economía se ha incrementado aceleradamente, pasando del 41  por ciento en 1994 al 53 por ciento finalizando 2003, y la tasa de desempleo,  que había venido subiendo desde las décadas anteriores, se disparó para  finalizar en 18 por ciento en 2003 (véanse <a href="#c5">cuadros 5</a> y  <a href="#c6">6</a>).</p>     <p align="center"><a name="c1-2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img02.jpg" width="498" height="515"></a></p>     
<p align="justify">El gasto del sector social como porcentaje del PIB aumentó paulatinamente desde  1999 (9 por ciento) hasta 2000 (11 por ciento); no mostrando variación alguna  hasta 2002. El gasto social como porcentaje del gasto público total se mantuvo  igual desde 1999 hasta 2002 (40 por ciento), aumentando levemente un punto  porcentual para 2003 (véanse <a href="#c3">cuadros 3</a> y <a href="#c4">4</a>). Si se revisa el comportamiento de  otros indicadores, como el de la mortalidad infantil y materna, se puede  constatar que ambos presentan un estancamiento en cuanto a su reducción.<sup>20</sup></p>     <p align="justify">El Índice de Desarrollo Humano (IDH) registró un leve aumento, pasando de 0,770  en 2000 a 0,775, en 2001, debido al incremento en la esperanza de vida (de 72,9  años en 2000 a 73,5 en 2001) y del mantenimiento relativo de la tasa de la  matrícula combinada de educación primaria. De esta manera el país se mantiene en  la posición 69 entre 175 países. Este índice ha presentado muy ligeras  variaciones desde 1995.<sup>21</sup> El IDH de 2001 fue el mismo que el de 1995:  0,775. El <i>Informe de Desarrollo Humano</i> de 2003 señala que en veinticinco  años (1975-2000) el IDH de Venezuela ha crecido 0,054, siendo el de menor  crecimiento entre los países de América Latina y mostrando una reducción del  rezago de 19,01 por ciento durante esos años, muy por debajo del promedio  regional (PNUD, 2003). Venezuela, junto con Bahamas, Haití y República  Dominicana, se encuentra entre los países en situación definida como «alta  prioridad», es decir que su progreso es lento, se ha detenido o está en  retroceso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cuanto al sistema educativo, éste ha presentado mejorías puntuales. Ha  aumentado el promedio de años de escolaridad de la población de 15 años y más  (en 2001 se ubicó en 8,4 años frente a 7,9 años promedio para 1995), así como  también se observó una recuperación de la tasa de crecimiento de la matrícula  escolar, que presentó valores de 4,1 por ciento en el período 1999-2000  manteniéndose este porcentaje hasta el período 2001-2002. Asimismo la tasa de  deserción, que había presentado su máximo histórico en el período 1994-95 (11,5  por ciento), y que había venido disminuyendo en los períodos siguientes,  presentó una tasa de 3,3 por ciento para los años 2000-2001 (véanse  <a href="#c7">cuadros 7</a> y  <a href="#c8">8</a>). </p>     <p align="center"><a name="c7"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img08.jpg" width="577" height="576"></a></p>     
<p align="center"><a name="c8"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art04img09.jpg" width="580" height="550"></a></p>     
<p align="justify">Entre los retos y desafíos que el actual gobierno se plantea en política social  están los siguientes: a) fortalecer el sector social, técnico, metodológico,  desarrollo institucional coordinación transectorial/intergubernamental y su  relación con la comunidad; b) garantizar la continuidad de las políticas  sociales; c) profundizar la inclusión social y el acceso a la igualdad de  oportunidades, a través de la construcción de territorios sociales; alejarse de  la política de asistencia social; d) profundizar la participación de las  comunidades en el desarrollo de la política social; y e) desarrollar  metodologías para el seguimiento de políticas y programas sociales.<sup>22</sup></p>     <p align="justify"><b>La política social integral</b></p>     <p align="justify">La concepción que sobre política social maneja el actual gobierno está  fundamentalmente expresada en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la  Nación (PDES). Mas específicamente, en su capítulo titulado «Equilibrio Social»  se establece la importancia y la necesidad de fortalecer la participación social  y de generar poder ciudadano en los espacios públicos de decisión, a partir del  desarrollo de redes sociales, entendidas como instrumentos para la defensa y  reivindicación del conjunto de los derechos universales y equitativos (MSDS,  2001).</p>     <p align="justify">El concepto de «equilibrio social» se afinca en la exigencia de lograr un  balance adecuado entre el interés individual y el interés social, especialmente  en lo relativo a la exclusión y marginalización de los más débiles, y procurar  un vínculo nacional mejor y justo en la distribución social de la riqueza y el  ingreso nacional generado, de tal forma que el modelo resultante sea incluyente  en la atención de las necesidades de la población. A su vez, la solución  pacífica de los conflictos de intereses se centrará en el respeto al derecho de  los ciudadanos, frente a una gestión pública que deberá ser la expresión del  consenso como base de la legitimidad del Estado. El objetivo del equilibrio  social es alcanzar la justicia social, y sus principios orientadores son la  universalidad y equidad de los derechos, mejorar la distribución del ingreso y  riqueza, la participación ciudadana y la corresponsabilidad. Propone abandonar  las políticas de combate a la pobreza o la protección de grupos vulnerables, y  propone en cambio fortalecer los espacios públicos por y para el interés  colectivo. </p>     <p align="justify">Los objetivos estratégicos establecidos por el PDES para alcanzar la equidad  social son básicamente tres:</p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font>Universalización y equidad de los derechos sociales: </i>garantizar el acceso  a la educación, la prosecución de los estudios, la extensión de la cobertura,  llevar adelante acciones dirigidas a la articulación del sistema educativo con  el sistema de promoción de bienes y servicios, atención a los no escolarizados,  y erradicación del analfabetismo; garantizar el derecho a la <i>salud</i>,  promoverla privilegiando la calidad de vida y la superación de las iniquidades,  crear un sistema público nacional de salud; desarrollar un sistema de <i> seguridad social </i>que rompa los esquemas laboristas, con pensiones  universales y solidarias; consolidar un sistema nacional de <i>vivienda</i>;  garantizar niveles de <i>seguridad ciudadana y jurídica</i>, enfrentar los  actuales índices de criminalidad; acceso pleno a la <i>cultura</i>, fortalecer  el <i>deporte, información veraz </i>y oportuna; recreación, y el pleno disfrute  de un <i>ambiente </i>sano, entre otros.</p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font>Reducción de las brechas de riqueza: </i>fortalecer la economía social,  democratizar la propiedad de la tierra, generar empleo productivo, reestructurar  el régimen de remuneraciones en el sentido de vincular la remuneración a los  resultados económicos y a la rentabilidad de las empresas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font>La apropiación de lo público como espacio de interés colectivo y construcción  ciudadana: </i>incentivar el desarrollo de redes sociales, organizaciones de  base, estimular la sociedad controladora de lo público, fomentar la  corresponsabilidad ciudadana.</p>     <p align="justify">En síntesis, se plantea el desarrollo de una economía social entendida como la  democratización del capital y la expansión de actividades productivas  desarrolladas por los sectores socialmente más frágiles; escenario en el cual el  Estado debe intervenir con políticas públicas que faciliten el acceso a los  recursos financieros, físicos y técnicos, y que promuevan nuevas formas para  fortalecer la economía social, como serían la democratización de la propiedad de  la tierra, generación de empleo productivo, reestructuración del régimen de  remuneraciones en el sentido de vincularlas a los resultados económicos y a la  rentabilidad de las empresas con formas de propiedad distintas (microempresas,  empresas comunitarias, campesinas y cooperativas). Se integra así el conjunto de  la legitimidad de la democracia, la estabilidad política y la eficiencia  económica. Finalmente se expresa la necesidad de darle atención especial a la  población en pobreza extrema.</p>     <p align="justify">Desde 1999, el MSDS fue el escenario en donde se dio la discusión de las nuevas  orientaciones de política social. Entre 1999 y 2001, este ministerio participó  ampliamente en la redefinición de los derechos sociales, principalmente del  derecho a la salud, el cual fue definido en la Carta Magna de 1999 de forma  diferente al plasmado en la Constitución de 1961. La salud ya no se considera  solamente una obligación asistencial del Estado, sino un derecho social  vinculado a las políticas de calidad de vida y de pleno ejercicio por los  ciudadanos en todas sus dimensiones. En materia de política social, la acción  más importante desarrollada desde el MSDS en estos tres primeros años de  gobierno fue la búsqueda de nuevos procedimientos para ampliar la cobertura y  aumentar las oportunidades de atención integral a las personas. Para 2002, el  ministerio adquiere mayor relevancia, ya que activa nuevamente el Gabinete  Social y éste asume la responsabilidad de su coordinación, incluyendo la  política social. Pare ese momento se discutían en el país la reforma del sistema  de seguridad social y de los sistemas de salud, pensiones, empleo y vivienda.  Con base en estas discusiones, y con la tarea de darle un nuevo perfil a la  política social, se desarrolló en profundidad una propuesta a la que se le dio  el nombre de Plan Estratégico Social (PES).</p>     <p align="justify">El PES fue definido como un instrumento de planificación dirigido a transformar  las condiciones de calidad de vida del pueblo venezolano a través de la garantía  de los derechos constitucionales. Su función es la de orientar el diseño y la  construcción de políticas públicas y organizar las prácticas institucionales en  materia de salud y desarrollo social (MSDS, 2003). Visto así, la política social  tiene como principal objetivo transformar las condiciones de calidad de vida y  exige, por tanto, que se dé respuesta a las necesidades no satisfechas y se  reduzcan las brechas de inequidad social. Este Plan fue formulado siguiendo los  lineamientos generales expuestos en el PDES y fue asumido por el MSDS como una  herramienta que guiaría y organizaría las acciones estatales dirigidas a  materializar la política social propuesta.</p>     <p align="justify">Para alcanzar los objetivos, el PES propone cuatro directrices estratégicas:</p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font> </i>Orientar las políticas públicas para que respondan a las necesidades sociales  de calidad de vida y salud, con universalidad y equidad.</p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font> </i>Promover la calidad de vida y salud, buscando la preservación y desarrollo de  la autonomía de individuos y colectividades para satisfacer necesidades y  generar capacidades de organización y empoderamiento social. </p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font> </i>Reestructurar  respuestas regulares, suficientes, integrales y equitativas, conformadas en  redes públicas y sociales de calidad de vida y salud dentro de  los ámbitos nacional, estadal y municipal. </p>     <p align="justify"><i><font face="Times New Roman">• </font> </i>Construir una nueva institucionalidad pública con capacidad rectora, de  conducción y liderazgo dentro de una estructura intergubernamental  descentralizada y participativa, comprometida con la transformación de los  patrones de calidad de vida y salud de la sociedad.</p>     <p align="justify">Sin duda alguna, en el PES hay una concepción de política social novedosa para  Venezuela que rompe con el viejo paradigma que se venía arrastrando desde  décadas anteriores. Los ejes conceptuales en los que se apoya la estrategia  planteada podrían convertirse en las directrices a seguir para iniciar un  proceso que tenga como objetivo el levantar las bases del cambio y la  conformación de un pensamiento social que se aboque a la construcción de una  ciudadanía fundamentada en la garantía universal de derechos sociales, la mejora  de la calidad de vida y el reconocimiento expreso de los sujetos de estos  derechos. Ello en el marco de la búsqueda de la equidad y el rescate de lo  público como el espacio de ejercicio de la ciudadanía. Sin embargo, y  trágicamente, hoy estas discusiones han desaparecido de la(s) agenda(s) del  actual gobierno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Comentarios finales</b></p>     <p align="justify">1) La política social diseñada en las últimas décadas no logró impulsar procesos  de transformaciones estructurales que condujeran a la superación de la pobreza y  de las desigualdades que ella genera en todos y cada uno de los ámbitos de la  sociedad. No se crearon espacios que contribuyeran al ejercicio pleno de la  ciudadanía. Hasta ahora pareciera que no habrá cambios sociales que afecten las  estructuras generadoras de la pobreza, de la informalidad en el empleo y del  aumento del desempleo. La política social actual mantiene y profundiza los  patrones compensatorios y asistenciales presentes en la de las dos décadas  anteriores. </p>     <p align="justify">2) La política social actual muestra fallas en cuanto a la capacidad  institucional diseñada para su ejecución administrativa y al logro de una  articulación integral con el conjunto de las políticas públicas, por lo que  presenta dificultades caracterizadas por la ineficiencia y la ineficacia en  ofrecer respuestas a las diferentes demandas sociales de grandes sectores de la  población. La complejidad de la cuestión social requiere de un esfuerzo mayor  que va más allá de la definición y construcción de una nueva institucionalidad  social sostenida en nuevos principios, tal y como parece ser la intención del  PES, el cual constituye un avance importante dirigido hacia la construcción de  una concepción de política social integral en donde se rechaza abiertamente el  asistencialismo y la focalización, y se rescata la visión universal y pública de  una política social para todos los ciudadanos y no solamente para los pobres.  Sin embargo, estaremos transitando el camino del fracaso de continuar con la  visión según la cual la formulación de la política social privilegia lo  asistencial, y con la percepción de que los recursos públicos son un subsidio  destinado a los más necesitados. </p>     <p align="justify">3) Quizás uno de los aspectos más importantes que retoma el discurso de lo  social durante estos cinco años del gobierno de Chávez Frías lo constituye la  revalorización de la participación de la sociedad como condición para la  existencia de una política social eficiente, eficaz y equitativa. Es decir, la  idea de que la instrumentación de la política social tiene un carácter público y  requiere de control social. Sin embargo, y aunque la mayoría de las  intervenciones sociales del Estado han estado dirigidas hacia el combate contra  la pobreza y su eventual reducción, hasta hoy en día esto no ha dado sus frutos.  Tal vez se deba a que en la práctica se está entendiendo a la política social de  forma restringida como un conjunto de programas y de servicios de bienestar  social que le son suministrados a la población más necesitada, y desde esta  perspectiva se le concibe como una política pública residual y asistencial.</p>     <p align="justify">4) La actual política social se caracteriza por ofrecer servicios básicos a un  contingente numeroso de la población de más bajos recursos donde la  universalización de los derechos sociales está limitada por la capacidad  financiera y las restricciones institucionales del Estado. A lo anterior se  añade la pérdida de la capacidad de legitimidad y de negociación que ha venido  sufriendo el campo de lo social, así como también el desplazamiento de la toma  de decisiones hacia ámbitos diferentes. Se exhibe la política social como  dependiente del Gobierno, cuando ésta debe ser definida como una política de  Estado, con carácter permanente y desvinculada de las afinidades  político-partidistas. En la actualidad se está asistiendo a la construcción de  una institucionalidad social paralela, de corte notoriamente cívico-militar,  autoritaria y centralista. De allí las grandes dificultades que se presentan  para dar cumplimiento a lo pautado en la Constitución, ya que la participación  es entendida por los actuales ejecutores de la política social como un mecanismo  de adhesión al actual gobierno. Asimismo, se está creando una sociedad civil  organizada paralela articulada alrededor de lo militar, debido tal vez a que el  primer mandatario no confía en la institu-cionalidad pública civil, a menos que  esté en manos de algún militar. Los pocos logros que esta institucionalidad ha  tenido durante este período, como son la definición de una política de atención  integral desarrollada desde el MSDS y la política del aumento de la cobertura de  la educación básica aunada a una política de recuperación de la gratuidad,  fueron poco entendidos y difundidos por el Gobierno.</p>     <p align="justify">5) Lo social ha sido concebido como una ampliación de la voluntad del Estado, y  a través de éste el Gobierno demanda legitimación al tiempo que controla a  vastos sectores de la sociedad; de esta forma, el desempeño en la cuestión  social y económica no es lo más importante, ya que lo político se muestra  predominante.</p>     <p align="justify">6) La imposibilidad de obtener resultados positivos en cuanto a la política  social pone en evidencia, además de lo ya apuntado, que un presidente que se  declara antipartidos tradicionales, para poder gobernar, necesita de una  organización y de una nueva burocracia que genere nuevos intereses en la  sociedad civil, y nuevos espacios a ser ocupados por actores emergentes que  expresen y organicen las demandas que vienen desde ésta, evitando de esta forma  la personalización, concentración y centralización del poder.</p>     <p align="justify"><b>Referencias bibliográficas</b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><b>1. Alvarado, Neritza</b> (2002). «Neopopulismo y política social en Venezuela»,  Caracas, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775552&pid=S1012-2508200400010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>2. Alvarado, Neritza </b>(2003). «Pobreza y asistencialismo en Venezuela», <i> Revista de Ciencias Sociales</i>, nº 3, pp. 431-458, Maracaibo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775553&pid=S1012-2508200400010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>3. Baptista, Asdrúbal </b>(2000). «Un buen número = una buena palabra», en  Baptista, A., coord., <i>Venezuela siglo XX. Visiones y testimonios</i>, pp.  417-477, Caracas, Fundación Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775554&pid=S1012-2508200400010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>4. Calderón, Fernando </b>(2002). <i>La reforma de la política. Deliberación y  desarrollo</i>, Caracas, Ildis-Nueva Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775555&pid=S1012-2508200400010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>5. Cepal </b>(2003). <i>Panorama Social de América Latina 2002-2003</i>,  Santiago de Chile.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775556&pid=S1012-2508200400010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>6. Cordiplan</b> (1981). <i>VI Plan de la Nación, 1981-1985,</i> Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775557&pid=S1012-2508200400010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>7. Chávez, Hugo </b>(1999). <i>Seis discursos del presidente constitucional de  Venezuela Hugo Chávez Frías 1999</i>, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la  República.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775558&pid=S1012-2508200400010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>8. Del Rosario, Helia </b>(2003). «La política social en Venezuela durante la  década de los noventa: focalización, descentralización y exclusión social»,  Madrid, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775559&pid=S1012-2508200400010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>9. Delgado, Andy </b>y <b>Gómez, Luis</b> (2001). «Concepción de la ciudadanía  social en las constituciones venezolanas de 1947, 1961 y 1999», <i>Cuadernos del  Cendes</i>, n° 46, pp. 73-100, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775560&pid=S1012-2508200400010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>10. D´Elia, Yolanda</b> (2002a). «Cambiando la orientación de las políticas  públicas hacia el impacto en la calidad de vida desde una perspectiva de  derechos y equidad», <i>Informe Social</i>, n° 7, pp. 10-14, Ildis-Fundación  Friedrich Ebert. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775561&pid=S1012-2508200400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>11. D´Elia, Yolanda</b>, coord. (2002b). <i>Estrategia de promoción de la calidad  de vida. La construcción de políticas públicas por la calidad de vida desde una  perspectiva de derecho y equidad</i>, Caracas, MSDS-GTZ. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775562&pid=S1012-2508200400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>12. D´Elia, Yolanda</b> (2003). «Política social y pobreza», <i>Informe Social</i>,  n° 8, pp. 11-19, Ildis-Fundación Friedrich Ebert.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775563&pid=S1012-2508200400010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>13. De Viana, Mikel </b>y <b>España, Luis Pedro</b> (1999). «Venezuela: políticas  sociales de una fallida apertura económica», <i>Contribuciones</i>, n° 4, pp.  107-137, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775564&pid=S1012-2508200400010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>14. Díaz Polanco, Jorge,</b> coord. (2001). <i>La reforma de salud en Venezuela.  Aspectos políticos e institucionales de la descentralización de la salud en  Venezuela</i>, Caracas, Cendes-Iesa-CIID-Fundación Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775565&pid=S1012-2508200400010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>15. Díaz Polanco, Jorge</b> (2003). «Informe final del proyecto de investigación  sobre la reforma de salud en Venezuela. Aspectos políticos e institucionales de  la descentralización de la salud en Venezuela», Caracas, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775566&pid=S1012-2508200400010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>16. Harnecker, Martha</b> (2002). «Hugo Chávez: un hombre, un pueblo», <i>Cuba  siglo XXI</i>, n° 21, Política.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775567&pid=S1012-2508200400010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>17. Guendel, Ludwig</b> <i>et al.</i> (2002). «La política social con un enfoque  de derecho», mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775568&pid=S1012-2508200400010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>18. Guendel, Ludwig</b> (2003). «Políticas públicas y derechos humanos», mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775569&pid=S1012-2508200400010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>19. Ildis</b> y <b>Fundación Friedrich Ebert </b>(1999, 2000, 2001 y 2003). <i> Informe Social</i>, n°s 5, 6, 7 y 8, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775570&pid=S1012-2508200400010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>20. Maingon, Thais</b>, coord. (2000).<i> La cuestión social en la Constitución  bolivariana de Venezuela</i>, Caracas, Cendes, Temas de Docencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775571&pid=S1012-2508200400010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>21. Maingon, Thais</b> (2002). «Comportamiento político-electoral del venezolano  y construcción de tendencias: 1998 y 2000», <i>Cuadernos del Cendes,</i> n° 49,  pp. 79-102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775572&pid=S1012-2508200400010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>22. Maingon, Thais </b>(2003). «La política social en Venezuela:1999-2003», <i> Informe Social</i>, n° 8, pp. 21-28, Ildis-Fundación Friedrich Ebert.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775573&pid=S1012-2508200400010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>23. Ministerio de Desarrollo Social y Salud-MDSS </b>(2003). <i>Plan Estratégico  Social</i>, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775574&pid=S1012-2508200400010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>24. Ministerio de Planificación y Desarrollo Social-MPDS</b> (2001). <i>Líneas  generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación: 2001-2007</i>,  Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775575&pid=S1012-2508200400010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>25. Parra, Matilde </b>y <b>La Cruz, Tito</b> (2003). «Proyecto observatorio  social. Seguimiento activo a los programas sociales en Venezuela. Caso de los  multihogares de cuidado diario», Caracas, Centro de Investigaciones en Ciencias  Sociales (Cisor), mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775576&pid=S1012-2508200400010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>26. Piñango, Ramón</b> (2000). «La política social en las últimas décadas», en  Alvarez, L., Del Rosario, H. y Robles, J. coords., <i>Política social: exclusión  y equidad en Venezuela durante los años noventa</i>, pp.114-121, Caracas, Fonvis-Ildis-Cendes-Nueva  Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775577&pid=S1012-2508200400010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>27. PNUD</b> (2003). <i>Informe sobre Desarrollo Humano 2003. Los objetivos de  desarrollo del milenio: un pacto entre las naciones para eliminar la pobreza</i>,  Nueva York, PNUD, Ediciones Mundi-Prensa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775578&pid=S1012-2508200400010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>28. Riutort, Matías</b> (2001). «Inflación, desempleo y pobreza en Venezuela», en  UCAB, <i>Superar la pobreza. El camino por recorrer</i>, Caracas, IIES.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775579&pid=S1012-2508200400010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>29. Riutort, Matías</b> (2002). «La pobreza en el trienio 1999-2001», Caracas,  UCAB, IIES.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775580&pid=S1012-2508200400010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>30. Riutort, Matías</b> y <b>Balza, Ronald </b>(2001). «Salario real, tipo de  cambio real y pobreza en Venezuela: 1975-2000», Caracas, UCAB, IIES.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775581&pid=S1012-2508200400010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>31. Riutort, Matías</b> y <b>Orlando, María Beatriz</b> (2001). «Las cifras de  pobreza en Venezuela», Caracas, UCAB, IIES.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775582&pid=S1012-2508200400010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>32. Rivas, Orángel </b>(2002). «Institucionalidad social basada en nuevos  principios de organización social», <i>Informe Social</i>, n° 7, pp. 15-18,  Ildis-Fundación Friedrich Ebert.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775583&pid=S1012-2508200400010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>33. Silva Michelena, Héctor</b> (2000). «La política social en Venezuela durante  los años ochenta y noventa», en Alvarez, L., Del Rosario, H y Robles, J., coords., <i>Política social: exclusión y equidad en Venezuela durante los años noventa</i>,  pp.85-114, Caracas, Fonvis-Ildis-Cendes-Nueva Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775584&pid=S1012-2508200400010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>34. Sinergia</b> (2001). «La Ley Orgánica de Participación», Caracas, Upale-Sinergia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775585&pid=S1012-2508200400010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>35. Venezuela </b>(1999). Constitución de 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775586&pid=S1012-2508200400010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><b>NOTAS:</b></p>     <p align="justify">* Un resumen de este artículo fue publicado en <i>Informe Social</i> 8; véase  Ildis y Fundación Friedrid Ebert, 2003. </p>     <p align="justify">1 En 1989 por primera vez se plantea en el país un modelo de desarrollo  diferente apoyado en las tesis del neoliberalismo, y se trata de llevar  adelante. Básicamente, en el área que nos ocupa la idea fuerza era la de reducir  las funciones sociales y económicas del Estado y profundizar las del mercado.  Esta nueva estrategia le otorgaba un papel prioritario al crecimiento económico,  subordinando a éste la política social.</p>     <p align="justify">2 Silva Michelena (2000) señala que en 1989 el porcentaje destinado a los  programas compensatorios alcanzó el 89 por ciento, y el destinado a los  programas estructurales fue de 11 por ciento; en 1992 estos porcentajes fueron  de 71 por ciento y 21 por ciento respectivamente.</p>     <p align="justify">3 Es significativo mencionar que la participación de las organizaciones de la  sociedad civil en la ejecución de los programas sociales estuvo presente en  Venezuela antes del proceso de descentralización; baste mencionar como ejemplo  al programa de Hogares de Cuidado Diario y el de Apoyo a la Economía Popular.</p>     <p align="justify">4 Para más detalles sobre este punto, véanse entre otros, Díaz Polanco, 2001;  2003.</p>     <p align="justify">5 En comparación con el gasto social de otros países de América Latina,  Venezuela presenta cifras menores. Es así como en 1990-1991 el promedio de los  países fue de 42 por ciento, mientras que el de Venezuela fue de 34 por ciento.  Para 1998-1999 el promedio de América Latina era de 48 por ciento y de 38 por  ciento para Venezuela. La tendencia general de los países latinoamericanos fue  la de aumentar su gasto social (para más detalles, véase Parra y La Cruz, 2003).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">6 Para más detalles sobre este punto, véanse, entre otros, los trabajos de  Delgado y Gómez, 2001; D’Elia, 2002a y Maingon, 2000.</p>     <p align="justify">7 En esta ampliación de los derechos sociales de los ciudadanos se incluyen  específicamente los derechos indígenas; además se crean nuevas instituciones e  instancias públicas, con el fin de garantizar el cumplimiento de los derechos  sociales constitucionales. </p>     <p align="justify">8 Del total de los 350 artículos que conforman el texto de la Constitución de  1999, 130 se relacionan directa o indirectamente con el tema de la  participación. Para más detalles sobre este punto, véase Sinergia, 2001.</p>     <p align="justify">9 Parra y La Cruz (2003), en su interesante investigación sobre el seguimiento  de programas sociales, concluyen que hasta 2002 éstos no mostraron logros  concretos debido principalmente, a las dificultades financieras y al  desmantelamiento de las instituciones. Aunque ha habido un rechazo por parte del  Gobierno al uso del criterio de la focalización (entendida como una <i> metodología</i> de orientación de los recursos hacia los sectores más  empobrecidos) en la formulación de la política social, en la práctica se está  haciendo uso del criterio de la selectividad (entendida como un conjunto de  acciones desarticuladas de diferentes formas de asistencia a los más excluidos).</p>     <p align="justify">10 El actual gobierno está consciente –aunque pueda ser que lo vea como una  fortaleza– de esa desarticulación institucional, cuando en la V Reunión de la  Red para la Reducción de la Pobreza y la Protección Social, celebrada en  Washington D.C. en mayo de 2003, señala como los principales aciertos de la  política social los siguientes: a) aumentó el flujo de recursos, se incrementó  el gasto social en salud, educación, seguridad social y ambiente; b)  fortalecimiento institucional del sector social que comprende el gabinete social  y el sistema de seguridad social, creación del Viceministerio de Desarrollo  Social; c) creación de mecanismos de redes de control social a través del  fortalecimiento de la estrategia de transectorialidad del Estado, la sociedad y  las comunidades.</p>     <p align="justify">11 Cada componente de la Fuerza Armada Nacional (FAN) diseñó un plan que estaría  dentro del Plan Bolívar 2000. Por ejemplo, la fuerza aérea diseñó el Plan de las  Rutas Sociales, que consistió en poner a disposición helicópteros y aviones  militares para transportar la población a través de lugares en donde no hay  caminos; los marinos propusieron el Plan Pescar 2000, que tiene como fin  organizar cooperativas de pescadores; por su parte la Guardia Nacional diseñó el  Plan Casiquiare 2000, a través del cual llegarían hasta las poblaciones  indígenas llevándoles atención médica y medicinas y el Plan Avispa de  autoconstrucción de viviendas en parcelas aisladas con reducción de costos (Harnecker,  2002).</p>     <p align="justify">12 Se había planteado que esta etapa tendría seis meses de duración pero fue  prorrogado y posteriormente fue publicitado como un programa de generación de  empleos, que ofrecería puestos temporales a los más necesitados en labores de  mantenimiento de hospitales, escuelas, canchas deportivas, parques, plazas,  calles (Parra y La Cruz, 2003).</p>     <p align="justify">13 En la Gaceta Oficial N° 36687 de fecha 26 de abril de 1999 se expresa que la  creación del FUS «... permitirá una mejor regulación y financiamiento de los  programas sociales para la alimentación y nutrición, el impulso de la economía  popular competitiva, con énfasis especial en la promoción y desarrollo de las  nuevas empresas y las cooperativas como forma de participación popular en la  actividad económica, en la capacitación para el trabajo de jóvenes y adultos.  Los programas sociales serán instrumentados por el Ejecutivo Nacional con la  participación de las gobernaciones, las alcaldías, iglesias, ONGs y otros entes  públicos nacionales...», pero la emergencia producto del deslave en el estado  Vargas sucedida a finales de 1999 le dio al FUS un funcionamiento distinto al  establecido. Posteriormente, el 12 de noviembre de 2001, y mediante Gaceta N°  37322, el FUS fue adscrito al Ministerio de la Secretaría de la Presidencia para  «...concentrar y coordinar eficientemente los procesos de captación,  administración e inversión de recursos con la finalidad de optimizar el  desarrollo y ejecución de las políticas, planes y programas destinados a  favorecer y fortalecer con una respuesta oportuna y eficaz el desarrollo social,  la salud integral y la educación ... así como impulsar la economía popular,  promover la creación y el desarrollo de microempresas y cooperativas como formas  de participación popular, en la actividad económica y el la capacitación laboral  de jóvenes y adultos».</p>     <p align="justify">14 A finales de 2003, fue removido el viceministro de Desarrollo Social y en su  lugar el presidente de la República nombró a un militar, quien a su vez fue  removido de su cargo a finales del primer trimestre de este año. El primer  militar nombrado por el Ejecutivo a que se hace referencia en el texto fue al  encargado del FUS, quien al mismo tiempo ejerció las funciones de viceministro  de Desarrollo Social.</p>     <p align="justify">15 Existen otros organismos o fundaciones en donde se llevan a cabo programas,  como el denominado Pueblo Soberano que presta asistencia a los sectores mas  empobrecidos y necesitados con el objeto de elevar su calidad de vida; Senifa  encargado de planificar, coordinar y organizar los servicios de atención  integral a la infancia a través del programa de hogares y multihogares de  cuidado diario; el Inage encargado de llevar adelante el programa de atención  integral nacional para la población adulta mayor; y nuevos bancos para la  prestación de fondos destinados a los más necesitados como el Banco de la Mujer  y el Banco del Pueblo (Parra y De La Cruz, 2003). A los anteriores se podrían  agregar el Plan Barrio Adentro (médico asistencial) y la Misión Guaicaipuro  (asistencia a los indígenas). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">16 Existen muchos otros programas y planes sociales, como la Agenda Familia y la  Agenda Inclusión Social; algunos de ellos incluyen otros subprogramas,  manteniendo su orientación inicial, otros son redefiniciones de programas  previamente instrumentados (para más detalles, véase Alvarado, 2002).</p>     <p align="justify">17 La meta establecida fue la recuperación y puesta en funcionamiento de 2.000  escuelas para el año 2000. La última información del Ministerio de Educación,  Cultura y Deporte, reporta la cifra de un total de 2.896 escuelas bolivarianas  para el período 2002-2003. Es importante aclarar que debido a la poca y confusa  información que existe alrededor del tema de lo social no hay seguridad de la  veracidad de esta cifra. Para muestra un botón, se afirma que para la fecha hay  2.250 escuelas bolivarianas en funcionamiento (<i>El Nacional</i>, 31-08-03).  Entre los programas y planes en el área de la educación se destacan las llamadas  misiones: la Misión Robinson I y II (programas de alfabetización), Misión Ribas  (educación media), Misión Sucre (educación superior). Estas denominadas  misiones, a decir del propio presidente de la República, pretenden acabar con el  viejo paradigma de hacer política social (fragmentada), e instrumentar un  paradigma con características holístisticas (Chávez-<i>dixit:</i> jueves 15 de  enero 2004 en cadena nacional, Discurso de Memoria y Cuenta a los cinco años de  gobierno ante la Asamblea Nacional).</p>     <p align="justify">18 Entre otros programas que ha anunciado el presidente de la República están:  el «Plan petróleo para el pueblo» (construcción de viviendas para las familias  de más bajos recursos), el «Plan contra la pobreza» o Misión Cristo: «Se me ha  ocurrido una nueva misión, una misión para la que voy a convocar al país desde  hoy mismo, que se llama Misión Cristo» (lanzamiento de este plan en palabras de  Chávez durante un discurso que ofreció en el estado Zulia el 13-11-03), el plan  «Vuelvan Caras» anunciado el pasado 18 de enero para combatir el desempleo y  desplegar acciones dirigidas hacia «la capacitación e instrucción de personas  para incorporarlas a programas productivos, estratégicos y bolivarianos» (Aló  Presidente, 18-01-04). Se pueden mencionar otras misiones como la Misión Piar,  Zamora, Miranda. </p>     <p align="justify">19 La diferencia en cuanto a las cifras se debe a la existencia de diferentes  métodos para medir la pobreza. D’Elía (2003) señala que «La mayoría de las  mediciones sobre pobreza se enfocan en el método de ‹pobreza de bajos ingresos›,  que consiste en un cálculo indirecto de insatisfacción de necesidades a través  de consumos potenciales de los hogares, determinados por el volumen de los  ingresos totales, el poder adquisitivo de estos ingresos para la compra de  bienes y servicios esenciales y las decisiones adoptadas sobre los gastos» (p.  11). A este método se le denomina «línea de pobreza» y en él se basa el  Instituto de Estadísticas de Venezuela para definir a la pobreza «como el  agregado de hogares que no pueden pagar los gastos de necesidades materiales  básicas de todos sus miembros, alimentarias y no alimentarias, con el nivel de  sus ingresos totales» (p. 12). Lo significativo aquí es observar las tendencias  de la pobreza que arrojan los diferentes métodos. Por otro lado, la Cepal (2003)  señala que entre los países latinoamericanos que muestran mayores niveles de  pobreza está Venezuela (con Nicaragua, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y  México) y entre los tres países de América del Sur que se destacan por el  agravamiento de la pobreza en 2000 también está Venezuela (junto con Argentina y  Colombia).</p>     <p align="justify">20 En 1998 la tasa de mortalidad infantil era de 21,4 por ciento x 1000 n.v.r.,  en 1999 bajó al 19 por ciento y desde 2000 hasta 2002 está estancada en 18 por  ciento. La tasa de mortalidad materna permanece estancada desde 1996 (0,6 por  ciento x 1000 nvr).</p>     <p align="justify">21 En 1995 el IDH era 0,775; en 1999, 0,765; en 2000 de 0,770.</p>     <p align="justify">22 Gobierno de Venezuela, V Reunión de la Red para la Reducción de la Pobreza y  la Protección Social, celebrada en Washington D.C., mayo de 2003.</p>       ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alvarado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Neritza]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Neopopulismo y política social en Venezuela]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alvarado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Neritza]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pobreza y asistencialismo en Venezuela]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Ciencias Sociales]]></source>
<year>2003</year>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>431-458</page-range><publisher-loc><![CDATA[Maracaibo ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baptista]]></surname>
<given-names><![CDATA[Asdrúbal]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un buen número = una buena palabra]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Baptista]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Venezuela siglo XX: Visiones y testimonios]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>417-477</page-range><publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Polar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calderón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La reforma de la política: Deliberación y desarrollo]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ildis-Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Cepal</collab>
<source><![CDATA[Panorama Social de América Latina 2002-2003]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Cordiplan</collab>
<source><![CDATA[VI Plan de la Nación, 1981-1985]]></source>
<year>1981</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chávez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Seis discursos del presidente constitucional de Venezuela Hugo Chávez Frías 1999]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones de la Presidencia de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Del Rosario]]></surname>
<given-names><![CDATA[Helia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La política social en Venezuela durante la década de los noventa: focalización, descentralización y exclusión social]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andy]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Concepción de la ciudadanía social en las constituciones venezolanas de 1947, 1961 y 1999]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos del Cendes]]></source>
<year>2001</year>
<numero>46</numero>
<issue>46</issue>
<page-range>73-100</page-range><publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D´Elia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yolanda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cambiando la orientación de las políticas públicas hacia el impacto en la calidad de vida desde una perspectiva de derechos y equidad]]></article-title>
<source><![CDATA[Informe Social]]></source>
<year>2002</year>
<month>a</month>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>10-14</page-range><publisher-name><![CDATA[Ildis-Fundación Friedrich Ebert]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D´Elia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yolanda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estrategia de promoción de la calidad de vida: La construcción de políticas públicas por la calidad de vida desde una perspectiva de derecho y equidad]]></source>
<year>2002</year>
<month>b</month>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MSDS-GTZ]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D´Elia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yolanda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política social y pobreza]]></article-title>
<source><![CDATA[Informe Social]]></source>
<year>2003</year>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>11-19</page-range><publisher-name><![CDATA[Ildis-Fundación Friedrich Ebert]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Viana]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mikel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[España]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Pedro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Venezuela: políticas sociales de una fallida apertura económica]]></article-title>
<source><![CDATA[Contribuciones]]></source>
<year>1999</year>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>107-137</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz Polanco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La reforma de salud en Venezuela: Aspectos políticos e institucionales de la descentralización de la salud en Venezuela]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cendes-Iesa-CIID-Fundación Polar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz Polanco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informe final del proyecto de investigación sobre la reforma de salud en Venezuela: Aspectos políticos e institucionales de la descentralización de la salud en Venezuela]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Harnecker]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martha]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hugo Chávez: un hombre, un pueblo]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuba siglo XXI]]></source>
<year>2002</year>
<numero>21</numero>
<issue>21</issue>
<publisher-name><![CDATA[Política]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guendel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ludwig]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La política social con un enfoque de derecho]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guendel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ludwig]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Políticas públicas y derechos humanos]]></source>
<year>2003</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Ildis y Fundación Friedrich Ebert</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maingon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thais]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La cuestión social en la Constitución bolivariana de Venezuela]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cendes, Temas de Docencia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maingon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thais]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comportamiento político-electoral del venezolano y construcción de tendencias: 1998 y 2000]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos del Cendes]]></source>
<year>2002</year>
<numero>49</numero>
<issue>49</issue>
<page-range>79-102</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maingon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thais]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La política social en Venezuela: 1999-2003]]></article-title>
<source><![CDATA[Informe Social]]></source>
<year>2003</year>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>21-28</page-range><publisher-name><![CDATA[Ildis-Fundación Friedrich Ebert]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Ministerio de Desarrollo Social y Salud-MDSS</collab>
<source><![CDATA[Plan Estratégico Social]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Ministerio de Planificación y Desarrollo Social-MPDS</collab>
<source><![CDATA[Líneas generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación: 2001-2007]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Parra]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matilde]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[La Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tito]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Proyecto observatorio social. Seguimiento activo a los programas sociales en Venezuela: Caso de los multihogares de cuidado diario]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (Cisor)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piñango]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ramón]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La política social en las últimas décadas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Alvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Del Rosario]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robles]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Política social: exclusión y equidad en Venezuela durante los años noventa]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>114-121</page-range><publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fonvis-Ildis-Cendes-Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>PNUD</collab>
<source><![CDATA[Informe sobre Desarrollo Humano 2003. Los objetivos de desarrollo del milenio: un pacto entre las naciones para eliminar la pobreza]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PNUD, Ediciones Mundi-Prensa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riutort]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matías]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Inflación, desempleo y pobreza en Venezuela]]></article-title>
<collab>UCAB</collab>
<source><![CDATA[Superar la pobreza: El camino por recorrer]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[IIES]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riutort]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matías]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La pobreza en el trienio 1999-2001]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UCAB, IIES]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riutort]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matías]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Balza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ronald]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Salario real, tipo de cambio real y pobreza en Venezuela: 1975-2000]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UCAB, IIES]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riutort]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matías]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Orlando]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Beatriz]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las cifras de pobreza en Venezuela]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UCAB, IIES]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Orángel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Institucionalidad social basada en nuevos principios de organización social]]></article-title>
<source><![CDATA[Informe Social]]></source>
<year>2002</year>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>15-18</page-range><publisher-name><![CDATA[Ildis-Fundación Friedrich Ebert]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Silva Michelena]]></surname>
<given-names><![CDATA[Héctor]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La política social en Venezuela durante los años ochenta y noventa]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Alvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Del Rosario]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robles]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Política social: exclusión y equidad en Venezuela durante los años noventa]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>85-114</page-range><publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fonvis-Ildis-Cendes-Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Sinergia</collab>
<source><![CDATA[La Ley Orgánica de Participación]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Upale-Sinergia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Constitución de 1999]]></source>
<year>1999</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
