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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujeres pobres en el torbellino del cambio social: Un estudio de caso de la dinámica privado/público]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This investigation is a micro-social study from a gender perspective. It tries to understand the diverse strategies and special efforts that some poor women use in order to integrate themselves into the public world, combining it with their different every-day roles. The article aims at exploring, analyzing and explaining, through in-depth interviews and participant observation, the way of life of 20 female workers belonging to the "Venezuela Advances" Cooperative at the Fabricio Ojeda Endogenous Development Nucleus in Catia.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana"><b>     <p ALIGN="CENTER">Mujeres pobres en el torbellino del cambio social: Un estudio de caso de la dinámica privado/público</p> </b></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"> <b>     <p ALIGN="CENTER">Ana Carolina Castellanos, María Victoria Canino, Hebe Vessuri</p> </b>     <p ALIGN="justify">Socióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela,  junio 2006. Durante julio 2005-septiembre 2006 realizó pasantías en el  Departamento de Estudio de la Ciencia como Estudiante Asistente en Instituto  Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Actualmente, es estudiante  graduada del 1er semestre (septiembre 2006-enero 2007) en Estudios Sociales de  la Ciencia (MSc), en el mismo Instituto. Ha participado en distintos congresos  nacionales e internacionales con ponencias relacionadas a una de las líneas de  investigación desarrolladas en el Departamento de Estudio de la Ciencia  denominada &quot;Ciencia, Tecnología y Género&quot;. Venezuela ana_castellanosalmaral@yahoo.com</p>     <p ALIGN="justify">Socióloga UCV. Maestría y Candidata a doctora en Estudios  Sociales de la Ciencia en el IVIC. Docente en el área de métodos en la escuela  de Sociología de la UCV y en la maestría de Estudios de la Ciencia del Dpto. de  Estudios de la Ciencia del IVIC. Realiza investigaciones en las áreas de  Ciencia, tecnología y género; Ciencia, Tecnología, Innovación y Sociedad:  Conocimiento y Desarrollo; y en Petróleo, Poder y Organización Social. Sus  últimas publicaciones son: 2006 Vessuri, Hebe y María Victoria Canino, &quot;Gender  in Venezuelan Science (1990-1999)&quot;, en: <i>Mujeres en la ciencia y la tecnología</i>;  2005 Vessuri, Hebe, María Victoria Canino e Isabel Sánchez-Rose, &quot;La base de  conocimiento de la industria petrolera en Venezuela y la dinámica de lo  público-privado&quot;, en <i>Redes</i>, Revista de Estudios Sociales de la Ciencia,  Buenos Aires, vol. N., págs. 2005; Canino, María Victoria y Vessuri, Hebe,  &quot;Rebelión de saberes. Los operadores en la Refinería de Puerto La Cruz&quot;, Revista  de la Faculta de Ciencias Económicas y Sociales. Faces-UCV. Caracas,  28(1):129-165. 2005 Vessuri, Hebe y Marías Vicdtoria Canino, &quot;Juegos de espejos:  la investigación sobre petróleo en la industria petrolera y el medio académico  venezolano&quot;, en: J. Martín y Y. Arnal (compl.), <i>Petróleo nuestro y ajeno (La  ilusión de modernidad)</i>, pp. 235-278, Edit. Torino, Caracas Hispanoamérica y  Europa, coordinado por María Luisa Rodríguez-Sala y Judith Zubieta García. UNAM,  México. Venezuela mcanino@cantv.net</p>     <p ALIGN="justify">Antropóloga, D. Phil Universidad de Oxford; actualmente dirige  el Departamento Estudio de la Ciencia y coordina el programa de postgrado en  Estudios Sociales de la Ciencia del Instituto Venezolano de Investigaciones  Científicas (IVIC), Caracas. Ha contribuido al surgimiento y consolidación de  los estudios sociales de la ciencia y la tecnología en América Latina, con  iniciativas en los niveles nacional, regional e internacional, y a través de la  docencia y la investigación. Su foco de investigación actual lo constituye la  sociología e historia contemporánea de la ciencia y la tecnología en América  Latina, la percepción del riesgo en sistemas socio-ambientales, y las políticas  públicas de ciencia y tecnología para el desarrollo social y la gobernabilidad  del sistema internacional. Sus últimas publicaciones: Dossier especial  &quot;Laboratorios y experimentos: Democracia y política en la Investigación  Industrial&quot;, <i>Cuadernos del Cendes</i>, año 22, 3° (58): 73-95. Caracas; 2006  Vessuri, H. &quot;Gobernabilidad del riesgo de la convergencia tecnológica&quot;, <i> Revista Cinvestav</i>. Buenos Aires, vol. 25, (1), pp. 10-19; 2005 Vessuri, H.,  M.V. Canino e I. Sánchez-Rose. &quot;La base de conocimiento de la industria  petrolera en Venezuela y la dinámica de lo público-privado&quot; en <i>Redes</i>,  Revista de Estudios Sociales de la Ciencia, Buenos Aires, vol. N., págs.; 2005  Vessuri, H. Caracas; 2005 Vessuri, H. Ciencia, &quot;Política e historia de la  ciencia contemporánea en Venezuela&quot;. <i>Revista de la Facultad de Ciencias  Económicas y Sociales</i>. Faces-UCV, vol. 28, nº 1, pp. 65-87. Venezuela hvessuri@gmail.com</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Resumen</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El rol de la mujer ha sido valorado y vinculado por la  sociedad con el desempeño de tareas domésticas. De la mujer se espera que cumpla  primero el rol de madre y luego el de profesional. La dinámica entre lo público  y lo privado en los sectores menos favorecidos de la sociedad es compleja, pero  mucho más para las mujeres pertenecientes a esta clase social. Su condición es  distinta a la de otras mujeres o incluso a la de los hombres pobres. En este  artículo se recogen resultados de una investigación micro social desde una  perspectiva de género. Es una investigación que procura entender las diversas  estrategias y sobreesfuerzos que tienen que desarrollar las mujeres pobres para  incorporarse a la esfera pública, combinándolas con sus roles diarios de madres  y demás tareas domésticas. A partir de entrevistas a profundidad y observación  participativa, el artículo busca explorar, analizar y explicar el modo de vida  de 20 mujeres trabajadoras pertenecientes a la cooperativa &quot;Venezuela Avanza&quot; en  el núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda, en la zona caraqueña de Catia.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Palabras clave</b>: Género, pobreza, oportunidades, limitaciones,  participación, desarrollo endógeno y sostenible, saberes.</p> <b>     <p ALIGN="CENTER">Poor Women in the Midst of Social Change. A Case Study of  Private-Public Dynamics</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><b>Abstract</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY">This investigation is a micro-social study from a gender  perspective. It tries to understand the diverse strategies and special efforts  that some poor women use in order to integrate themselves into the public world,  combining it with their different every-day roles. The article aims at exploring,  analyzing and explaining, through in-depth interviews and participant  observation, the way of life of 20 female workers belonging to the &quot;Venezuela  Advances&quot; Cooperative at the Fabricio Ojeda Endogenous Development Nucleus in  Catia.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><b>Key Words</b>: Gender, Poverty, Opportunities, Limitations,  Participation, Endogenous and Sustainable Development, Knowledge.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hablar sobre la situación social de la mujer implica, desde  nuestro punto de vista, hacer referencia al tema de <i>género</i>. Actualmente  este tópico es discutido desde diferentes perspectivas temáticas y  disciplinarias. Uno de los puntos de reflexión se centra en la igualdad de  condiciones y derechos entre hombres y mujeres en su participación en la vida  social, ya que frecuentemente se ha percibido al hombre como símbolo de poder y  a la mujer como subordinada al mismo. Sin embargo, en un país como Venezuela hoy  la mujer incursiona en casi todas las esferas. Factores como el aumento en la  esperanza de vida, mayor nivel de educación y la tendencia a tener menos  hijos/as, entre otros, han influido en su participación social.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">No obstante, la realidad de las mujeres pobres sigue siendo  un poco diferente. Ellas tienen menos protección social, menos acceso a recursos  materiales, sociales y culturales. También están sujetas a esquemas sociales que  limitan su desenvolvimiento en la vida pública, pese a que algunos de los  obstáculos se han venido reduciendo en los últimos años.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En este trabajo se explora aspectos de la cotidianidad de  veinte mujeres en situación de pobreza, entre veinte y cincuenta y seis años de  edad, hoy participantes de algunas de las &quot;Misiones sociales educativas&quot; (ver  <a href="#cua2">cuadro nº 2</a>) como lo son &quot;Robinson&quot; y &quot;Ribas&quot; y de la &quot;Misión Vuelvan Caras&quot;,  pero ya como <i>microempresarias</i> en la producción textil de la cooperativa  &quot;Venezuela Avanza&quot; del Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda-Catia. Son  mujeres que hemos caracterizado como <i>pobres urbanas</i> (ver <a href="#cua1">cuadro 1</a>) de  acuerdo con un estudio elaborado por la Cepal (1985, 132-133), debido a que  &quot;habitan en espacios urbanos y se incorporan en el sector informal y de  servicios del mercado laboral. Las condiciones de sus viviendas y salubridad  pueden ser deficientes o disponer de la mayoría de los servicios. Pueden estar  unidas a su pareja de manera consensual o legal, es común hallarlas con más de  cinco hijos. Comparten privaciones relativamente altas en materia de condición y  calidad de vida, escaso tiempo libre y pobreza sociocultural. Su nivel de  participación [en el ámbito público, laboral] sigue siendo bajo a excepción de  las que son miembros de sociedades sujetas a procesos de transformación y cambio  social&quot;.</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvecs/v13n1/art11cua1.gif" width="570" height="880"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/rvecs/v13n1/art11cua2.gif" width="580" height="413"></a></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY">A partir de sus vivencias y experiencias, intentamos  aproximarnos a una realidad que es vivida y sentida por muchas mujeres en la  misma situación. Buscamos conocer, comprender, analizar y explicar, desde un  enfoque de género y a través de entrevistas a profundidad y la observación  participante, el modo de vida de estas veinte mujeres pobres, con la intención  de darle relevancia al papel que tienen en la vida social. De este modo,  deseamos comprender desde su propia voz cómo ellas viven su historia e  interpretan su condición social. Específicamente intentamos conocer y comprender  las diversas estrategias y esfuerzos especiales que estas mujeres utilizan para  integrarse al mundo de lo público para combinar sus diferentes roles cotidianos  de madre-esposa, ama de casa, trabajadora y estudiante. ¿Cómo combinan sus  mundos privado y público? ¿Cuáles son las estrategias que utilizan para cumplir  con las diversas jornadas que deben cumplir como la de madre-esposa-trabajadora?  ¿Cómo resuelven su día a día? También intentamos analizar el proceso de cambio  personal y social en el que ellas están envueltas; es decir, su experiencia como  participantes de una política social impulsada desde el Estado y cómo esta  iniciativa les ha permitido redimensionar sus proyectos de vida, colocando en  perspectiva el comienzo de una nueva forma de trabajo y su repercusión en la  esfera personal y social.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">1.- Mujer y sociedad</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">El rol de la mujer ha sido valorado y vinculado por la  sociedad con el desempeño de tareas domésticas dentro del mundo privado. De la  mujer se espera que cumpla primero el rol de madre y luego el de trabajadora,  cuestión que limita su inserción en el ámbito público. Esto la ubica en una  situación desventajosa de inequidad y discriminación frente a los hombres, a  quienes no se les exige que cumplan con funciones domésticas dentro del hogar,  sino que, por el contrario, sean el sostén del mismo. Estas representaciones  fundamentan de manera subjetiva espacios y responsabilidades desiguales y  excluyentes para uno u otro sexo, en los que se tiende a darle una mayor  valoración social al rol masculino, desprestigiando de alguna forma el rol  femenino y a la vez afianzándolo en torno a su &quot;deber&quot; de madre-esposa-ama de  casa.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hoy, sin embargo, lo que el colectivo ha construido como  &quot;deber ser y hacer&quot; del hombre y la mujer en la sociedad se ha desdibujado.  Actualmente las mujeres incursionan espacios que han sido protagonizados  tradicionalmente por hombres, como por ejemplo en la ciencia y la política.  Algunos indicadores son el acceso a distintos niveles educativos, la  incorporación de forma masiva al campo laboral, la participación y activismo  social, la tendencia a tener menor número de hijos/as, el aumento en la  esperanza de vida y la relevancia legal que han tenido a través de la aplicación  de los derechos humanos y de igualdad de género. Cada vez son mayores las  estadísticas que dan cuenta de este hecho, pero a pesar de que han aumentado en  participación, ellas representan una menor proporción en relación con sus pares  masculinos.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Para 1955 en Venezuela, la esperanza de vida al nacer era de  55 años, ascendiendo a 73 en 2005. Según datos del Programa de las Naciones  Unidas para el Desarrollo (PNUD), la tasa global de fecundidad en el país  disminuyó durante la primera mitad de la década de los 90. En promedio cada  mujer tenía 3,55 hijos en 1990 y en 1995 disminuyó a 2,87 hijos promedio por  mujer. Durante la década de los 80 la tasa de alfabetismo para el grupo de  población comprendido entre 15 años y más iba en aumento, para 1981 era de 84%  mientras que para 1994 alcanzó 91,5%. Vessuri y Canino (2001) afirman que el  número de mujeres que accedió a los estudios superiores en Venezuela creció en  forma notable en el último medio siglo. El Anuario Estadístico de la Unesco  (1999) dice que las tasas estimadas de alfabetización de adultos entre 1985 y el  2005 para Venezuela son: 84,3% para varones y 80,5% para mujeres en 1985, 87,7%  y 85,5% en 1995 y para 2005 90,1% para varones y 89,1% para mujeres. La tasa  neta de escolarización secundaria para los varones pasó de 14% en 1985 a 16% en  1995 y para las mujeres de 18% a 24% en el mismo lapso, lo cual se refleja en el  mayor número de mujeres matriculadas y que egresan de la educación media. Por lo  general las mujeres se inclinan por realizar sus estudios de tercer nivel en  Ciencias Sociales, Farmacia, Enfermería, Humanidades y Educación, y Odontología  (Vessuri y Canino, 2001)</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Si bien es cierto que en términos generales la mujer  venezolana ha logrado incorporarse al ámbito educativo y laboral, existen  particularidades que escapan de ser percibidas. Las condiciones de vida son  disímiles entre las clases sociales. Para 1997, según cifras de la OCEI, 76,9%  de las mujeres jóvenes pobres no asistían a un centro educativo regular,  mientras que entre las mujeres no pobres esta proporción era de 67,8%. En el  Área Metropolitana de Caracas, el total de mujeres jóvenes (de 15 a 24 años de  edad) que no asistían a un centro educativo de estudios regulares, se estimó en  146.000. De esta cantidad, 69.400 eran consideradas pobres, lo que equivale al  47,6% de dicho grupo poblacional. En lo relacionado con el nivel educativo de  estas jóvenes pobres, 62,2% declaró haber tenido un nivel de educación básica,  mientras que 33,3% y 2,8%, tenía algún nivel de estudios medios y técnicos,  respectivamente.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En este sentido, es necesario tener en cuenta que esta  realidad (de oportunidades y &quot;obstáculos&quot;) ha sido distinta para las mujeres  venezolanas de diferentes clases sociales. La dinámica entre lo público y lo  privado en los sectores menos favorecidos de la sociedad es compleja, pero mucho  más para las mujeres pertenecientes a este estrato social. Su condición es  distinta a la de otras mujeres o incluso a la de los hombres pobres. Ellas, por  su situación socioeconómica, por tener un bajo nivel educativo, mayor número de  hijos e hijas, por su situación conyugal, además de sus responsabilidades en el  interior del hogar no han podido acceder fácilmente al mundo de lo público.  Vessuri y Canino (2003b) afirman que uno de cada cuatro hogares en el mundo está  dirigido por una mujer. Ellas han tenido que desempeñarse entonces como  domésticas en casas de familia, vendedoras ambulantes (buhoneras) y como obreras  aplicando sus saberes cotidianos, los que tienen &quot;a mano&quot;; que aunque demandan  las mismas responsabilidades que tienen dentro del hogar, han podido generar un  ingreso para cubrir sus necesidades. De tal manera, sus oportunidades se ven  restringidas y a la vez condicionadas por estos factores que las colocan en una  situación de vulnerabilidad que les limita la posibilidad de insertarse en  diferentes áreas que promuevan su inclusión y desarrollo individual para salir  de la situación de pobreza.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Tomemos como ejemplo las experiencias de las entrevistadas,  quienes a edades tempranas abandonaron sus estudios a nivel de básica y  secundaria (por falta de recursos económicos, por embarazo o por enamoramiento)  han tenido que desempeñarse como domésticas en casas de familia. Desde niñas lo  hicieron para ayudar a sus madres y al resto del grupo familiar en la generación  de ingresos que pudiesen cubrir ciertas necesidades económicas. Como lo expresa  Edita Vásquez, de 42 años:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Yo nunca me preparé para nada, nunca sabía hacer nada (…)    yo nunca fui para la escuela porque nosotros somos una familia que bueno… mi    mamá era tan pobre que todo el tiempo me metió en una casa de familia para yo    ayudarla a ella también, porque ella quedó con 14 hijos, mi papá los abandonó    y bueno tuve que ir a ayudarla, así, trabajando en casa de familia para    ayudarla a ella para poder comer… Entonces nunca fui para la escuela.</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Se van reproduciendo una serie de patrones sociales que se  vuelven tradición dentro de las familias. Extender las actividades domésticas  realizadas dentro del hogar a otro espacio, es la manera de generar un ingreso  para solventar los gastos. Como dice Carmen Romero, de 29 años:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">… yo lo hago en mi casa pero no tengo real, pero lo hago en    la calle y tengo plata (…) yo dije, cónchale pero es lo mismo de estar en mi    casa y me pagaban bien en verdá, me gustó mi trabajo y lo hacía… no se me    hacía complicado, yo me imaginaba que estaba en mi casa y hacía los oficios de    mi casa.</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">De esta manera, relacionando sus saberes cotidianos con las  tareas que desempeñan, se insertan en la actividad económica informal. La  necesidad las obliga a aplicar una serie de estrategias como formas de  autogeneración de empleo, venta y producción de bienes y servicios, y ayudas  provenientes de hijos/as y/o familiares y amistades para complementar el  ingreso. Veamos lo que nos dicen:</p> <dir>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">... yo me las veo porque tengo que comprá pañal pa’ mi    hijo, tengo que comprale su tratamiento. Me la veo fuerte. Y sin embargo, los    diítas que tengo así más o menos un domingo te diré, voy pa’ una casa ahí, voy    hago una plancha, bueno me gano algo más ahí (Edita Vásquez, 42 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">… yo lavo ropa ajena a un vecino, le estoy limpiando la    casa y le estoy lavando ropa (…) yo pinto uña, 3 mil bolívares, claro porque    no he hecho el curso, pero yo soy una persona que yo te veo las uñas así como    las tengas así se las pinto a otra señora, ¡igualitas! (...) Yo hago torta    también pa’ vendé. De vez en cuando mando a la niña mía, la más grandecita la    mando a vendé. Las hago de chocolate, de leche, de piña, cuando es pequeño la    vendo a 500 y la más grande la traje en 800, las empanadas si las vendía a mil    (Lucy Piñango, 28 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">… yo tengo una hija que me ayuda; ella me da quincenal y el    hijo mío también me da cestaticket, me da 88 mil bolívares en cestaticket    porque yo le tengo la niña y bueno y lo que me gano aquí y la beca de la    &quot;Misión Ribas&quot;, me dan 160 mil por la beca y lo que me da mi hijo, lo que me    ayuda mi hija y lo que me gano aquí y bueno y ayudándome con los productos, he    vendido TopperWare [productos para el hogar], he vendido Avon [productos de    belleza y del hogar], las prendas y eso, con eso es que cubro mis gastos (Fredesmina    Saya, 56 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">La razón principal de las mujeres en situación de pobreza  para incorporarse al trabajo remunerado es la necesidad de generar un ingreso,  que destaca el sentido de <i>independencia económica</i>, para ser destinado al  consumo personal y al mantenimiento del hogar. Entre otras de las razones  tenemos la de abandonar el espacio privado del hogar, ya sea como consecuencia  de conflictos en el interior del mismo o por la búsqueda de superación personal.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">[¿Qué ha significado trabajar para usted?] &quot;El significado    que ha tenido es defenderme porque si uno no trabaja ¿cómo vive?, del trabajo    es que depende todo el beneficio que uno tenga para vivir, de ahí es que uno    come, cubre todos los gastos que uno tenga y es diferente vida porque no es    igual estar metido dentro de la casa verdá, que uno estar trabajando, estar    activo, uno puede disponé de su dinero, uno no depende de un hombre vé, sino    que uno es libre, libre, yo con mi dinero compro lo que yo quiera, llego a mi    casa, traigo esto, compro lo otro, compro pa’ mi, pa’ los muchachos, pa’ la    casa y a mi nadie me está pidiendo cuenta porque mi dinero me lo gano yo y lo    administro yo y no tengo que está soportando a un hombre porque es el que me    da la comida, que es el que me tiene ahí dominadita, sumisa, sometida, no.    Siempre me ha gustado trabaja por eso y no me gusta que si esperando que el    hombre llegue con el sueldito que entonces me va dá a mi tanto y a lo mejor él    se va agarrá todo lo demás, no. Yo mi dinero lo agarro yo y lo administro yo&quot;<b>   </b>(Fredesmina Saya, 56 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">El acceso a espacios antes a menudo vedados en tanto mujeres  las convierte en proveedoras contribuyentes o absolutas de sus familias, se  independizan económicamente, ocupan responsabilidades y encuentran legítimos  espacios de realización en la vida laboral y en su cotidianidad. Sus proyectos  de vida, conocimientos y habilidades se amplían a la vez que continúan su  desempeño en el ámbito privado en las mismas condiciones que la cultura  tradicional les ha planteado hasta entonces. Pasan del anonimato al  reconocimiento, de la pasividad a la participación, de la dependencia a la  independencia. Comienza a constituirse el valor del compromiso social como  generador de cambios en la concepción del rol de la mujer.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">2.- Las misiones sociales, un espacio de inclusión y participación femenina</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La nueva concepción de la política social del Estado  venezolano basada en la Constitución de 1999, se realiza bajo un enfoque  integral, donde prevalece la garantía de los derechos humanos, sociales, civiles  y económicos de los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de su condición  social o económica, así como también a la promoción del respeto de los derechos  de aquellos sectores tradicionalmente excluidos como los pueblos indígenas, la  población en situación de extrema pobreza, los infantes y adolescentes, ancianos  y mujeres, sobre todo en condiciones de pobreza. (República Bolivariana de  Venezuela. Cumpliendo las metas del milenio, 2004).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Estos cambios van en línea con un compromiso asumido por  representantes de 186 países del mundo en el marco de la &quot;Cumbre del Milenio&quot;  celebrada en Nueva York en septiembre de 2000. Dichos compromisos -divididos en  8 objetivos y 18 metas- conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)  están dirigidos especialmente a la población pobre, con la finalidad de  satisfacer algunas demandas asistenciales de salud, educación, alfabetización,  empleo, entre otras e impulsar la participación popular de manera equitativa  tanto para hombres como mujeres.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Particularmente en Venezuela, la manera de abordar estas  demandas ha sido a través de programas sociales, conocidos actualmente como las  &quot;Misiones Sociales&quot;. Estas &quot;misiones&quot; surgieron a inicios de 2003 para la  búsqueda de soluciones a los problemas de la población más humilde del país, que  abarca a más de 65% de los veinticuatro millones de habitantes de Venezuela  (Chávez, 2004). Tienen como objetivo alfabetizar a la población y dar la  oportunidad de continuar con estudios en todos los niveles, así como también  atender la problemática de salud desde el aspecto preventivo, de alimentación y,  por otro lado, constituir redes de capacitación y calificación laboral que les  permitan a hombres y mujeres participar en mejores condiciones en el proceso  productivo y de calidad de vida. Tanto en el plano social como económico, los  programas de participación nacional han tenido gran auge en nuestro país.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Dichos programas sociales, si bien están destinados a la  población en general, buscan insertar a las mujeres de sectores populares en  diversas dinámicas y actividades que las aproximan directamente a lo público,  inclusive en edades avanzadas, ya sea desde el punto de vista educativo, de  formación y capacitación a través de la &quot;Misión Ribas&quot;, &quot;Misión Sucre&quot;, &quot;Misión  Robinson&quot;, como facilitadoras en la instrucción o como estudiantes en todos los  niveles; de salud con la &quot;Misión Barrio Adentro&quot; donde además de recibir  atención médica directamente en su residencia, acceso a métodos anticonceptivos  y medicamentos de forma gratuita o en menor costo, con asesoría en planificación  familiar; las mujeres se han organizado en diferentes comités para brindar  colaboración en el servicio médico. Desde el punto de vista socio-alimentario,  con la &quot;Misión Mercal&quot; pueden adquirir los productos de la cesta básica a  precios considerables generando así excedentes en el ahorro familiar debido a  los bajos costos.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El protagonismo femenino y su participación activa igualmente  se evidencian en los asuntos que implican el mejoramiento de las viviendas a  través de los &quot;Comité de Tierras Urbanas&quot; (CTU), los &quot;Comités de Agua&quot; (CA), que  promueven la organización y la administración de recursos para el bienestar  colectivo.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">También desde el punto de vista socio-productivo a través de  la &quot;Misión Vuelvan Caras&quot; destinada a la capacitación técnica para la reducción  del desempleo, la mujer ha podido involucrarse en asuntos de tipo económico y  laboral. Dicha &quot;misión&quot; ha buscado promover y fomentar la autogestión, el  cooperativismo en diferentes áreas: industrial, turística, agrícola,  construcción y servicios; la independencia, el liderazgo, la administración, el  mejoramiento de la calidad de vida y el desarrollo y reforzamiento de  habilidades y capacidades. Según fuentes oficiales, más de 64% del total de los  participantes de la &quot;Misión Vuelvan Caras&quot; son mujeres, y 60% del total tienen  edades comprendidas entre 18 y 33 años, mientras que 41,4% tienen más de 34  años, 42% de los miembros de Vuelvan Caras son jefes de hogar (35% entre las  mujeres y 23% de hombres).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Un caso particular se presenta en la cooperativa &quot;Venezuela  Avanza&quot; del Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda (Ndefo), donde se hizo  el trabajo de campo. Es uno de los espacios que han promovido la inserción  laboral en el ámbito textil de cientos de mujeres en situación de pobreza con  una previa capacitación. Constituye una de las 6.814 cooperativas (según datos  del Ministerio para la Economía Popular Minep) que funcionan a nivel nacional y  está conformada casi en su totalidad por mujeres de diferentes edades; sólo tres  del total (alrededor de 200) son hombres.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Cecilia Barre, de 34 años de edad, es un ejemplo de la  participación activa femenina en otros espacios diferentes al del hogar  aprovechando la apertura que ofrecen los diversos programas sociales implantados  por el Estado.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">… al Presidente también le debo el cambio que yo he vivido    porque a raíz de la misión fue que yo empecé a saber lo que era yo como    persona y saber que yo sí tenía facultades para ejercer lo que me proponía    (...) no solamente estoy en la &quot;Misión Robinson&quot; como facilitadora (…) también    en la &quot;Misión Barrio Adentro&quot;, &quot;Comité de salud&quot;, &quot;Comité de Tierras&quot;, en la    &quot;Misión Ribas&quot;, horita en la &quot;Misión Vuelvan Caras&quot;, en la cooperativa (...)    En &quot;Barrio Adentro&quot; soy coordinadora de educación por pertenecer a la &quot;Misión    Robison&quot;, en el Comité de Salud son muy pocas cosas las que desempeño porque    no tengo tiempo pues, pero cuando tengo tiempo sí me acerco, ayudo en lo que    puedo. En el Comité de Tierras soy una de las voceras (…) en el Consejo    Deportivo, o sea, en la Escuela de Fútbol soy promotora de deportistas; en la    &quot;Misión Robinson&quot; soy facilitadora y… mira… me encanta y no lo voy a dejá    porque eso me encanta, en la &quot;Misión Ribas&quot; soy estudiante porque quiero    terminar mi bachillerato, quiero hacer mi bachillerato porque yo le dije a mi    esposo mira yo estaba cansada de sé ama de casa (...) Pienso seguí con &quot;Sucre&quot;    porque yo quiero averiguá por qué me gusta humanidades (...) cuando vienen    oportunidades me gusta aprovechálas…</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Esta oportunidad constituye una motivación para la búsqueda  de la superación personal. Ha sido un mecanismo para elevar la autoestima de las  mujeres y de esta forma reconocer el valor de su participación como agente  social de cambio. Dos de las entrevistadas nunca antes habían trabajado; estar  en la cooperativa les ha permitido reconocerse como independientes y activas.  Ellas son Cecilia Barre y Teresa Iranquín:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Primera vez, yo nunca había trabajado, yo siempre estaba en    mi casa (…) Vivía con mis padres. Después que salí embarazada me puse a vivir    con mi esposo. Del mercado a la casa, de la casa al mercado. Adiós estudios,    adiós paseo, adiós todo. Me dediqué a la casa, al marido y a los hijos, más    nada (…) yo estuve 17 años encerrada en mi casa, lo que veía era por los ojos    tuyos [esposo], por los de mis hijas, lo que tú podías traer, lo que no se    podía, lo que yo me antojaba, no. Ahora quiero vivirlo yo. No, que los    muchachos. Bueno ya mis hijas están grandes, una tiene 18, una 17, una 16 y la    más chiquita es la de 4 pero ya ellas están grandes. No, pero es que ahora yo    cuido muchacho y yo le digo bueno y cuántos muchachos yo no cuidé, no importa,    ahora tú los cuidas y yo me voy a trabajar (...) todo este cambio que yo he    vivido me ha gustado bastante porque he aprendido a conocerme yo, a conocer mi    familia y a conocer a otras personas y he aprendido también que los derechos    se pueden defender, tanto los míos como los del otro (...) a raíz de la misión    fue que yo empecé a llevarme como persona, a saber lo que era yo como persona    y saber que yo sí tenía facultades para ejercer lo que me proponía (Cecilia    Barre, 34 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">… nunca había trabajado. Primera vez, siempre en la casa y    con mis hijos siempre pues. Pero me llamó la atención el curso y bueno aquí    estoy (...) yo en mi casa me iba a volvé loca, la presión, y pensá, ay no esto    que… todo el tiempo metida en la casa, eso me tenía enferma de verdad. Yo    decía ay Dios mío por qué, yo tengo que estudiá, yo tengo que hacé algo.    Entonce empecé en la &quot;Misión Ribas&quot; y me enteré de esto y no, pa’llá me voy,    hacé un curso, hacé algo, a salí de la casa porque un solo palo no hace    estillas, entonce no se puede (...) a mí me gusta comprarme mis cosas, de    repente yo necesito algo y mi esposo no me lo puede dá (…) porque fíjate, yo    tengo 34 años y yo digo coño por qué perdí yo mi juventud si yo pude estudiá y    echá pa’lante y dale mejor cosa a mis hijos porque okey, tengo mi casa, de    repente le puedo dar un par de zapatos pero yo tengo tres, yo no le puedo    comprá uno, yo le tengo que comprá a tres (Teresa Iranquín, 34 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Son particularidades compartidas por quienes se encuentran en  esta situación. Realidad que puede ser común a otras mujeres que, por  determinadas circunstancias, no habían sido reconocidas en otros espacios y con  otras responsabilidades distintas a la de ser ama de casa.</p><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">2.1.- La cooperativa &quot;Venezuela Avanza&quot;. Una microestructura social que fomenta la participación  femenina</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La cooperativa &quot;Venezuela Avanza&quot; es producto del nuevo  modelo de desarrollo económico y social del país. Inició su formación en el mes  de mayo del 2004, hasta principios del mes de noviembre del mismo año con el  proceso de capacitación &quot;Vuelvan Caras&quot; en el área industrial de confección  textil de 277 lanceras y 3 lanceros pertenecientes al sector Gramoven de Catia.  La capacitación fue impartida por facilitadores del Instituto Nacional de  Cooperación Educativa (INCE), en dos etapas: una teórica y una práctica. En la  primera, se dotaba a los/as participantes de herramientas conceptuales sobre la  producción industrial.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Cuando nosotras empezamos nos daban teoría. (…) Los    patrones y las medidas; todas esas cosas nos daban de teoría. (…) El concepto    de tijera, el concepto de todo lo que se trata de costura. Tipos de máquinas,    tipos de agujas, todo relacionado a costura pero fácil, nada complicado    (Teresa Iranquín, 34 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">La segunda dimensión de la capacitación consistía en llevar a  la práctica los conocimientos técnicos adquiridos en la teoría para la  confección a través del método <i>aprender haciendo.</i> Se llevó a cabo luego  de la conformación de la cooperativa, debido a que ya contaban con la maquinaria  y la tecnología necesaria para poder hacerlo; las cuales fueron otorgadas por el  Gobierno Nacional.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">… cuando bajamos para acá llegó la práctica, nos daban por    lo menos un short y nosotros lo armábamos, claro, con la orientación del    profesor, este… armamos las camisas de nosotras cuando nos graduamos, esas las    hicimos nosotras y muchas cosas… con defectos y con todo, pero salían (Teresa    Iranquín, 34 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Los testimonios de dieciséis de las entrevistadas cuentan que  era la primera vez que ellas realizaban un oficio como el de corte y confección.  Las cuatro restantes habían adquirido conocimiento a través de cursos y talleres  realizados anteriormente, por haber trabajado en fábricas de confección de ropa  o porque sus madres, tías o abuelas eran costureras y les enseñaban. Ellas han  servido de apoyo y guía para aquéllas a quienes más se les dificulta el  aprendizaje.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">… nada de eso de textil sabía yo. Primera vez en mi vida    que me metía a un curso y bueno nos tocó con una facilitadora del INCE, nos    ayudó bastante (...) nos enseñaba ética, cómo manejar las máquinas, las    agujas, todo, todo eso de cómo se llamaban las agujas, nos ponía hacer    trabajos, a través de un manual ella nos enseñaba, escribía en el pizarrón qué    tipo de máquina había, qué tipo de aguja, cómo se iba a enhebrar y todo eso y    después cuando llegamos aquí ella empezó a darnos cursos con las máquinas (…)    Nos decía miren aquí, van hacé esto y esto así. Ella se ponía primero a    enseñarnos, y después nosotros nos sentábamos y hacíamos lo que ella estaba    haciendo (<i> </i>Yoheli Castillo, 28 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">… Aprendí a sé costurera en la calle, con vecinas, no    vecinas, con amigas, no amigas (…)Yo aprendí a raíz de puros talleres, me    fueron enseñando a manejar una overlock, una recta, una collarete y así fue,    me fui desenvolviendo poco a poco. A medida que fueron pasando los años fui    trabajando en fábricas 1año, 2 años, 1 año, 2 años de rumbo en rumbo y ahí fui    aprendiendo más todavía a manejar las maquinarias (Ana Guédez, 40 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">En mi familia, mi mamá cosía y por parte de mi papá todas    mis tías son costureras, incluso mi hermana! (…) ella me iba enseñando y    aprendí (Eugenia Rodríguez, 48 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">(…) Yo enseño a muchas ahí, bastante! y me lo agradecen que    las haya enseñado. (…) yo tengo mucha paciencia para enseñar. Yo le digo esto    es así y me siento con ella, no le tengas miedo a la máquina porque la máquina    no come gente, tiene que tratar de dominarle el pie a la máquina, cómo lo hago    así lo vas hacer y me siento con ella y ella ahí, ahí… (Orlaida Ruidíaz, 51    años).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">(…) Había algunas que teníamos la práctica en máquina, como    había otras que no. (…) Habían compañeras que no sabían nada, entonce las que    sabíamos ayudábamos a las que no sabían. Hoy en día hay muchas compañeras que    han aprendido con nosotras mismas, nosotras las hemos ayudado, como hay cosas    que yo no sabía que las aprendí aquí (Cecilia Barre, 34 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">La inserción de estas mujeres en un espacio de productividad  industrial implica la adaptación a una dinámica distinta a la acostumbrada en su  cotidianidad. Es la incursión en una nueva área de conocimiento que se distancia  del saber común que ellas traen pero que puede ser articulado para su  desenvolvimiento en este ámbito.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La utilización de tecnologías por parte de las nuevas  cooperativistas (que no tenían alguna experiencia previa como trabajadoras en  fábricas de confección textil y/o calzado como algunos de nuestros casos) está  relacionada con el uso de los electrodomésticos empleados en el trabajo del  hogar. Por otra parte, la experiencia que traen en cuanto a la actividad textil  está relacionada con tareas simples de la costura (enhebrar una aguja, utilizar  tijeras, pegar botones, cierres, recoger ruedos). No tenían una perspectiva  industrial de esta área de producción. El ingreso a la cooperativa les exigía  vincular esos conocimientos con técnicas más complejas al momento de operar las  máquinas: un enhebrado más complejo con el uso de pinzas, pedales, el uso de  diferentes máquinas de acuerdo a la confección requerida ya sea en arrastre  liviano (camisas, franelas, etc.), o arrastre pesado (pantalones) y en el  estampado de telas.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Es un poco complicado el enhebrar (...) yo le tenía mucho    pánico a las máquinas y le ponía el pie y esa máquina se me iba, no tenía    control (jajaja) Me daba unos nervios horribles. Me recuerdo la profesora Rosa    decir, calma, calma, tengan calma, hagan todo con calma, relájense sientan que    la máquina es algo de ustedes, no se vayan a poner nerviosas, relájense y    usted va a poner ese pie así como suavecito, suavecito, usted lo va a tener    aquí en la mente, baja y sube, sube, baja ay!! (jajaja) Bueno y así aprendí    (Amada, 38 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">(…) No sabía nada de eso [de textil] y aquí por lo menos    aquí aprendí yo a conocer las máquinas, a ponerme a coser, a coser ciertas    piezas, pues yo no sabía lo que era enhebrar una máquina, tampoco lo sabía,    vine a aprender aquí, eso fue algo muy importante (Edí, 53 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">Ahorita estoy en el estampado (…) Aprendí poquito a poco    porque no sabía estampar, o sea, no tenía conocimiento de nada de eso (...) la    profesora nos enseñó a emulsionar; primero porque para uno emulsionar tiene    que ser en un cuarto oscuro, eso es como un revelado de foto; estampan el    cuadro y le echan un líquido rosado, le echan ese líquido y después dejarlo    tapado con plástico negro para que no se le pegue ni nada, después se seca    eso, tú lo dejas un tiempo para que se seque, como 20 – 30 minutos. Después    que se seca le ponen la foto que va ahí y prenden un bombillo y se marca y    sale. Y cuando salió el marco, hicieron que lo lavara, donde estaba marcada la    foto para que se pusiera una parte blanca, como así pues, con huequito y eso,    uno lo lavaba y después probaba para ver si quedó bien en las camisas y    quedaba chévere (Yesenia Zacarías, 20 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">Aprendí todo en el curso. (…) Mira, yo te digo una cosa, la    overlock esa yo no la sé enhebrar pero coser si sé. Pero enhebrarla no (jajaja)    Me pierdo. En cambio la recta no. La overlock tiene demasiado, sabes que    tienes que destaparle la tapa y buscar y guiarte porque tú sabes que tiene    unos puntos, uno rojo, uno verde, uno amarillo y guiarte así es difícil, yo lo    veo difícil. Pero las otras máquinas todas si las sé enhebrar (Yadira Pérez,    26 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Los testimonios dan cuenta de sus experiencias y cómo ellas  han tenido que hacer para poder desarrollar sus habilidades en el ámbito textil.  Espacio que requiere el empleo de un conocimiento más elaborado el cual van  adquiriendo en la práctica. Pero como ellas mismas dicen, la motivación, el  querer hacer las cosas fue lo que les permitió superar el miedo inicial a  enfrentarse con una máquina más complicada que la que estaban acostumbradas a  manejar.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Eran las ganas, tantas ganas que yo tenía de aprender y eso    me motivaba todos los días yo todos los días enhebraba y enhebraba una y    enhebraba, no y yo quiero enhebrar aquélla, me iba a enhebrar así (Amada, 38    años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Casi concluida la primera fase de adiestramiento, las mujeres  de la comunidad se organizaron para formar la cooperativa. La conformación de la  cooperativa &quot;Venezuela Avanza&quot; en el Ndefo, en noviembre de 2004, constituyó la  forma en que las mujeres pudieron involucrarse en la apropiación del espacio  público. A pesar de ser una iniciativa que no surgió de ellas mismas han logrado  llevar a cabo el funcionamiento de lo que hoy representa su empresa colectiva.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">La dificultad que encontró este grupo de mujeres que vienen  con muy poca formación y con muy poca experiencia de trabajo formal no fue  solamente en cuanto a la comprensión de las complejidades del uso y manejo de  las máquinas. Entre otras, una de las de mayor importancia es la de la propia  concepción del trabajo cooperativo. El arraigo a valores hegemónicos en las  relaciones de producción (jerarquías, relación patrón/a-obrero/a) y el espacio  doméstico como único ámbito de actuación y participación; representan factores  que inciden en la poca o débil apropiación de esta política.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Es común que las mujeres actúen en la cooperativa de acuerdo  con esquemas de pensamiento que no logran acoplarse plenamente a los principios  del trabajo colectivo, horizontal y equitativo. Buscan una remuneración  periódica, es decir, esperan recibir un salario mensual o quincenal, de acuerdo  a la clásica relación patrón/a-obrero/a. No se sienten socias, dueñas de su  propia empresa, sino empleadas.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">… El problema que tenemos es que nos pagan muy poco    (Eugenia Rodríguez, 48 años).</p> </dir> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">(…) Ahorita que empecé mi trabajo, primero fue el curso y    después del curso nos prepararon y nos hicieron pruebas para ver cómo uno    estaba, cosas así y hasta el sol de hoy, bueno, somos ya empleadas de la    cooperativa y eso (Yesenia Zacarías, 20 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hasta noviembre de 2005 recibían un anticipo societario de  250.000 bolívares ya que no habían logrado acumular excedentes. Un grupo se  había retirado de la cooperativa por esta razón. De 280 asociadas/os que  iniciaron, hoy son alrededor de 200. Estaban esperando sólo un empleo, no  lograron trascender el pensamiento clásico de la venta de su trabajo y la lógica  de la cooperativa no logró llenar esas expectativas. Optaron entonces por  retirarse. Sin embargo, una parte superior a 70%, persiste y lucha por apropiar  los nuevos conocimientos.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Nosotros quedaríamos como 80 en la mañana y 80 en la tarde.    El resto queda en las coordinaciones (…) se han ido retirando porque no    aguantan este trabajo y también por el horario y el dinero. Pero uno tiene que    arroparse hasta donde le llegue la cobija, m’hija. Hay personas que quieren    aspirá 500, 400 mil ¿y si no producen? Yo tengo que producir para ponerme un    sueldo. No y me dicen, no, pero ese sueldo es muy pequeño, que 250… pero    m’hija! Gracias a Dios que te están dando eso. Nosotros pa’ ponénos un sueldo    de 400 y 500 mil bolívares tenemos que sacá ciento doce millones mensuales    para poder cubrir el sueldo. Y eso tenemos que hacélo a partir de enero (Orlaida    Ruidíaz, 51 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">En este sentido se observa que existe una débil  identificación con la dinámica de la cooperativa por parte de algunas de sus  integrantes. No obstante, otras de ellas, como es el caso de Orlaida, establecen  una comprensión en la relación entre responsabilidad laboral y el ingreso  económico. En la medida en que ellas trabajen (en equipo) para incrementar la  producción van a poder contar con mayores ingresos.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Así como nosotros trabajemos así vamos a tener una mejor    calidad de vida. Eso depende de nosotros. Por eso es qu, claro, como esto es    un nuevo modelo que uno no estaba acostumbrado a esto, hay muchas personas que    están reacias, entonces hay que hacerlos entrar por el carril (Fredesmina    Saya, 56 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Considerando el tiempo que tiene esta cooperativa en  funcionamiento, es claro que aún estas mujeres se encuentran en el proceso de  aprendizaje y apropiación de los valores que promueve este tipo de organización  social. Su dinámica en este momento apunta hacia un proceso de identificación  entre los objetivos, planteamientos y principios de esta política y los  intereses de las/os asociados que promete resultados transformadores en un  proceso altamente rápido de formación. Se observa cierta asimetría, sin embargo,  ésta ha sido una oportunidad bastante favorable para el conocimiento, desarrollo  y aplicación de las diferentes habilidades de estas mujeres en un ámbito  distinto al del hogar.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">3.- La pobreza, situación de vida con rostro femenino</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Entender el fenómeno de la pobreza no es sencillo. En él  intervienen una multiplicidad de variables que dependen de las circunstancias de  cada país, región o época, las necesidades humanas, cómo satisfacerlas, el  trabajo, capital, ingreso, egreso; aspectos socio-económicos, educativos,  culturales, de vida, oportunidades y maneras de vivir. Es una situación social  vivida y sentida de forma distinta en función de la posición de parentesco, la  edad, la etnia y el sexo de las personas.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, casi siempre esas circunstancias están asociadas  a un problema de distribución de los recursos y no de la ausencia de los mismos,  como por ejemplo el caso de Venezuela, que es una sociedad de grandes y  profundos contrastes en los que la mayoría de la población vive con muy pocos  ingresos y una minoría vive con ingentes recursos. Es uno de los países del  mundo en los que las diferencias entre los que más tienen y los que menos, son  mayores. Según Riutort (2002) en 1998 57,6% de los hogares venezolanos tenían  ingresos inferiores a la &quot;línea de pobreza&quot;.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Ugalde y otros (2004, 29) consideran la pobreza como &quot;una  situación de escasez o carencia material en relación con una magnitud o patrón  de nivel normativo (es decir, el umbral que separa lo deseado de lo indeseado de  la condición material particular) que se define por la satisfacción de  necesidades para la sobrevivencia&quot;.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">No obstante, debido a que esta situación es un estado social  que implica la no posesión material de determinados bienes, que produce la  vivencia y desarrollo social en condiciones de carencia, de esta definición  podrán derivarse distintas acepciones de pobreza que pueden describirse desde  diversas dimensiones o enfoques como los ya mencionados, entre otros (ingreso,  educación, salud, trabajo, vivienda, exclusión, derechos humanos, etc.).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Romero (2002, 123) afirma que &quot;la pobreza es una categoría  multidimensional y por lo tanto no se la puede abordar desde un solo ángulo,  sino que debe ser planteada como un problema complejo que involucra factores de  índole económica, social, cultural, moral, política e incluso natural, como es  el caso de los desastres naturales, así como también el desplazamiento forzoso  de la población debido a las guerras intestinas, que anualmente empobrecen a  millones en el mundo&quot;.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Desde cualquier enfoque que se perciba a la pobreza, no cabe  duda de que este fenómeno representa uno de los problemas estructurales de larga  data en el contexto de nuestras sociedades latinoamericanas. Las causas son  diversas; muchas se derivan, por ejemplo, de la forma en que se ha organizado la  economía tanto a nivel nacional como internacional, por la aplicación de los  programas de ajuste, las obligaciones por la deuda externa, las migraciones y  toda suerte de conflictos que han contribuido a quebrantar la capacidad de los  gobiernos para atender las necesidades básicas de su población (Plataforma de  las mujeres, 1996, 8).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Son las mujeres las más afectadas y con mayor intensidad  debido a este fenómeno; ellas predominan entre quienes viven en situación de  pobreza, es decir la pobreza se ha feminizado. Según Buvini&#263; (S/a), el deterioro  de los sistemas familiares y el abandono del hombre-padre, los divorcios, la  violencia sexual, la actividad sexual más temprana y la</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#007f00"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">maternidad entre mujeres solteras; el  desempleo y el estereotipo de cuidar del hogar, de los/as niños/as y de  ancianos/as; y otras circunstancias han dejado sola a la mujer pobre al frente  de sus familias pero ahora como jefa de hogar o cabeza de familia.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En Venezuela por ejemplo, según Zúñiga y Orlando basándose en  la Encuesta de Hogares por Muestreo para los años de 1990 y 1997 (2001, 17), &quot;el  nivel de ingreso medio de los trabajadores [era] superior al de las trabajadoras  para los años observados [1990-1997]. Los hombres recibían, en promedio, en  1990, 25% más respecto al ingreso mensual medio de las mujeres, incrementándose  esta brecha durante los últimos años de la década, para alcanzar 31% en 1997 y  43% en 1998 (datos preliminares). De esta forma, el ingreso medio de las mujeres  representaba 76% del de los hombres para finales de la década&quot;.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, siguiendo los datos de la Encuesta de Hogares  por Muestreo, la Cepal afirma que la pobreza en Venezuela tiene cara de mujer.  De 1998 al 2002 el número de hogares pobres dirigidos por mujeres aumentó  significativamente en más de 70%.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Estos datos dan cuenta una vez más de las limitaciones,  desigualdades e inequidades que presentan las mujeres dentro de la dinámica  social con relación a los hombres, más aún si éstas pertenecen a los sectores  menos favorecidos. Ser mujer y además pertenecer a los sectores populares  significa estar sometida a una serie de limitaciones sociales debido</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#ff0000"> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">a la presión que ejerce el factor económico  en el mantenimiento de sus hogares. El grupo familiar tiende a ser numeroso,  compuesto en algunos casos por varias familias, sea por parentesco o afinidad, a  veces son jefas de hogar, en situación de desempleo o formando parte de la  economía informal. No obstante, es importante señalar que estos factores no son  del todo determinantes para el desenvolvimiento de las mujeres en espacios  públicos. Pues, a diario, las mujeres en situación de pobreza hacen uso de  estrategias que les permiten solventar de manera inmediata la situación en la  que se hallan.</p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">3.1- Entre el espacio doméstico y el espacio público</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Los rasgos característicos (entre otros) que condicionan y  limitan a las mujeres en situación de pobreza (edad, número de hijos/as, nivel  educativo, situación conyugal, experiencia laboral, jefatura de hogar, entre  otros) para desenvolverse en la vida productiva sirven, al mismo tiempo, como  motores activos y herramientas de estímulo para la superación de sus  dificultades. Tal es el caso de algunas de nuestras entrevistadas:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Yo estudié hasta 4to año de humanidades, no terminé. Me    faltó un año nada más porque me puse de graciosa y salí embarazada y no pude    seguí estudiando. Aunque si tu te pones a vé, yo me pongo a vé horita, horita    que uno no se supere y le eche la culpa a los hijos es mentira porque en el    día a día que yo he vivido me he dado cuenta, yo, personalmente que los hijos    no son obstáculo para uno superarse, al contrario, son cosas que uno tiene    para superarse, son motivos para superarse (Cecilia Barre, 34 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">Yo digo, mira no es como antes que tú decías que tú no    podías, no… eso era antes de que un muchacho no… Tú puedes estudiar, trabajar    con tu muchacho. Tú puedes llevarte tu muchacha a estudiar un curso, te la    puedes llevar y eso a mi no me impidió para nada, para nada. Cuando yo empecé    mi curso aquí mi hija estaba chiquitica, tenía como 2 meses cuando empezamos    aquí, que empezamos allá arriba en el Cenafod y yo me traía a mi hija hasta    que cumplió el año yo estudié con mi hija, hice mi curso y hasta no hace mucho    me la traje. Ya no porque ya está grande, ya jorunga, ya agarra y no es igual    que siéntate y ahí te quedas. Yo digo, también o sea, que yo pienso que las    madres porque tengan una cantidad de hijos, claro, eso si tiene quien se los    cuide, no tienen por qué amarráte en tu casa, que yo no puedo, que los    muchachos, no. Ahora es cuando más tiene que salir. Ah que fulanito y    perencejo están grande, quédense, claro, un momentito solos mientras que yo    llego, tienes el bebé, no tienes quién te lo cuide… si tu trabajo es cómodo    llévatelo. Yo me traigo a mi bebé cuando puedo; a veces la muchacha que me la    cuida… ay que tengo que hacé una diligencia yo me traigo a mi hija, no por eso    yo voy a deja de vení a trabajar. No voy a dejá de estudiá es lo más fácil y    si el niño es grande aún tienes cómo estudiá porque siéntate ahí en un laito y    vamos a estudiar los dos. No es como antes, que antes en verdá la cosa era muy    brava que si no podías, que si esto… yo no, mi amor (Carmen Romero, 29 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">La participación de estas mujeres en el espacio público  amerita aplicar una serie de estrategias para llevar a cabo la doble jornada o  más bien <i>triple</i> jornada que (consciente o inconscientemente) tienen que  cumplir. Estas estrategias se crean de forma rutinaria para sobrevivir.  Parafraseando a Goffman (1994), la actora social es una estratega que define  continuamente las situaciones dependiendo de sus intereses.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">3.1.1- Ser madre y trabajadora… y también estudiante</p> <dir>   </b>       <p ALIGN="JUSTIFY">Después que yo salgo de aquí [de la cooperativa] tú ves que    yo llego es preparando comida, después que preparo comida llego, me arreglo    para irme a mi misión. Después de ahí que llego de la misión a las 9, vuelvo a    prepará la comida del otro día. A las 9 e’ la noche, a las 10… y me levanto a    las 4 y media de la mañana para preparále comida a ella [hija] para que se    desayune y me vengo para acá a las 6 y media…Porque yo vivo hacia la vía del    Cuartel, el Kilómetro 1 del Junquito, donde estaba el retén judicial. Yo tengo    que agarrá dos camionetas. De aquí para allá y entonces de ahí para mi casa y    después tengo que subir mis escaleritas que son las que me llevan hasta mi    casa. No creas que… yo sí he pasado bastante trabajo pero bueno…horita no me    arrepiento ni me arrepentiré (Brunilda Morales, 56 años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Vemos cómo se presenta la rutina de estas mujeres, marcada  por la desigualdad en la distribución de tareas específicamente con la casa y  con los/as hijos/as. La responsabilidad que esto implica, lleva a las madres  trabajadoras a buscar medidas alternativas para generar ingresos (como vimos  anteriormente), redistribuir el tiempo en el hogar estableciendo alianzas con  sus parejas (si la tienen), hijos/as, familiares o afectos, para realizar  actividades relacionadas con lo público, como el trabajo en la cooperativa,  estudios en las &quot;misiones&quot; y cursos de formación.</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY">Llego a las 7 y me voy a las 3 y media (…) mira me levanto    a las 5, preparo el desayuno, preparo el almuerzo de mi esposo que él lleva    almuerzo y yo también traigo y el almuerzo de mi hijo que se lo dejo porque él    se queda ya solito en la casa. Y mi bebé, le acomodo su bolso pa’ llevalo pa’    la guardería y la camisa de mi esposo, todo, todo, todo lo dejo arregladito y    el uniforme de mi hijo, este… los uniformes míos, todo, todo eso lo tengo yo    acomodadito. En la mañana nada más es agarrá y bueno, la merienda de mi hijo,    de mi bebé, sus pañales, todo…a las 6 y media me estoy bañando, desayuno y me    vengo pa’cá. Y mi esposo me lleva mi bebé, él me lo cambia y me lo lleva a la    guardería. Y yo lo recojo, me voy para la casa y subo a el colegio. Llego a    bañar el bebé, hacer la comida, a ver si mi hijo tiene tarea, las tareas que    yo llevo… A veces me llevo el video [material de la clase] porque a veces no    le presto mucha atención. Entonces estoy cocinando y viendo el video… eso me    ha acabado, chama, mira ¿Tú ves estas ojeras? Es de esa broma pero estoy    sacando mi broma adelante (...) A veces me acuesto a las 11 y media pa’    pararme otra vez a las 5 (Amada, 38 años).</p>       <p ALIGN="JUSTIFY">(...) la escuelita con mi bebé aquí [cargado en los    brazos], voy a estudiá con mi bebé. Yo tengo 2 años estudiando con él encima…    llego entonces… son 2 horas allá en</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Tengo tres hijos. Los tres están estudiando. Tengo una de    11 años, está en 6to grado, una de 8 y está en 3ro y mi bebe tiene 5 va pa’ 6    horita y está en 1er grado… mi hijo está todo el día en el colegio, yo lo    busco en la tarde. Y las dos como la otra tiene 11, se van las dos en la    mañana y se vienen al medio día. Yo les dejo su comida hecha, calientan comen,    hacen su tarea y me esperan hasta que yo llegue a las 3 y media, 4 y media    porque yo salgo de aquí corriendo a busca a mi hijo (…)Bueno también está mi    esposo él está en la tarde y yo en la mañana. Entonce en la mañana él está    allá y sin embargo dejo la comida todo hecho, lo único es que él les calienta,    ellas comen, él se viene y así pues. En lo que llego… Bueno, mi hija mayor    gracias a Dios, ella no tengo yo que estar mami haz la tarea. Más bien ella,    mami mira hice la tarea, ¿está bien? Y a la pequeña también. Por lo menos las    dos llegan y hacen su tarea y el niño llego corriendo, papi vamos hacé esto    José Manuel, lee esto, ta, ta, ta pa’ ime pa’ la misión a las 6 de la tarde. O    sea, que todo es… (Teresa Iranquín, 34 años).</p>   <b></b>       <p ALIGN="JUSTIFY">(…) Llevo los niños pa’ donde mi hermanita que es la que me    los cuida porque no tengo así quien me los cuide, porque si me pongo a pagá    por quien me los cuide, el sueldito que gano aquí nooo… (…) uno tiene 4 y el    otro tiene 2 añitos, el más grande tiene 7 años, lo dejo con mi mamá de lunes    a viernes (…) si no me los traigo todos los días pa’cá (Yadira Pérez, 26    años).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY">Estas mujeres, en medio de sus limitaciones y marcadas  desigualdades, logran compaginar su rutina estableciendo una combinación entre  múltiples estrategias (que dependen de múltiples factores: edad de los hijos/as,  nivel de ingreso de cada uno/a de los/as miembros/as del hogar, división de  tareas en el hogar, situación conyugal, etc.) que les permiten adoptar aptitudes  y actitudes de gerencia y proactividad en los espacios que se desenvuelven.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Es una dinámica de vida un poco compleja. A pesar de las  condiciones sociales, económicas y/o culturales que a diario enfrentan en su  cotidianidad logran involucrarse en el mundo de lo público. Hoy tienen la  oportunidad de participar en el ámbito educativo y laboral para elevar su nivel  y calidad de vida; esto las motiva a independizarse, superarse y plantearse  metas a mediano y largo plazo. En este momento están buscando la manera de  reivindicarse ante una vida en la cual su propia identidad como mujer y persona  fue dejada a un lado por ser primero madre y esposa-ama de casa. Apenas se les  dio la oportunidad de incidir en su presente para soñar y construir una vida  mejor, han demostrado una fuerza, empeño y compromiso en los que las horas  invertidas no son fundamentales, sólo la esperanza de lograr sus metas parece el  impulso que las decide a luchar.</p><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Bibliografía</p> </b>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">1. Alvarado Ch., Neritza (2004): &quot;Gestión social, pobreza y  exclusión en Venezuela a la luz de las misiones sociales: Balance y perspectivas  (2003-2004)&quot;. en: <i>Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura</i>, X(2): 25-56.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416478&pid=S1315-6411200700010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">2. Barreto, Mariana (s/f): &quot;Venezuela. El aporte de la mujer  venezolana en la construcción de una nueva sociedad&quot;, República Bolivariana de  Venezuela, Asamblea Nacional, Coordinación de Gestión Comunicacional y  Participación Ciudadana, Dirección de Educación y Participación Ciudadana,  recuperado 10-7-2005, disponible en: http://www.iidh.ed.cr/comunidades/om  budsnet/docs/docs_ombudsman/BOLIVIA%20SEMINARIO/El%20apote% 20de%20la%20mujer%20venezolana%20en%20la%20construccion%20de%20una%20nueva%20sociedad.htm.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416479&pid=S1315-6411200700010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">3. Bas Ana, Ana (1985): &quot;El trabajo de las amas de casa&quot;. en <i>Revista Nueva Sociedad</i>,<i> Las mujeres: la mayoría marginada</i>, nº 78,  julio-agosto, Editorial Texto, Caracas, Venezuela, pp. 117-124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416480&pid=S1315-6411200700010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">4. Batthyány, K., Cabrera, M. y Macadar, D (2005): &quot;El enfoque  de género en el análisis de pobreza&quot;. en: <i>Revista del Sur</i>, nº 159,  enero-marzo, recuperado 23-9-2005, disponible en: http://www.redtercermundo.org.uy/revista_del_  sur/texto_completo.php?id=2755.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416481&pid=S1315-6411200700010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">5. Bethencourt G., Luisa (1998): <i>Mujeres, trabajo y vida  cotidiana</i>, Cendes. Caracas-Venezuela, Editorial Melvin, C.A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416482&pid=S1315-6411200700010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">6. Bethencourt G., Luisa (2001): <i>Mujeres jóvenes y proyectos de vida:  Una mirada a la juventud y el trabajo desde el género</i>. Caracas- Venezuela, Cendes/UCV.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416483&pid=S1315-6411200700010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">7. Centeno, Zuleima (2005): &quot;Desarrollo Endógeno: Una  alternativa de crecimiento&quot;. en visita a NDE Fabricio Ojeda, recuperado  30-5-2005, disponible en: http://www.minci.gov.ve/reportajes1.asp?id=34.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416484&pid=S1315-6411200700010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">8. Chávez F., Hugo R (2004): &quot;¿Queremos acabar con la  pobreza?: Demos poder a los pobres (Experiencia venezolana)&quot;. Naciones Unidas,  septiembre, Reunión de Jefes de Estado convocada por el presidente de Brasil  Luis Inacio Lula Da Silva, recuperado 15-6-2005), disponible en: http://www.venezuelanobeldepaz.org.ve/website/&nbsp; acabar_con_la_pobre_Hlt113873283_Hlt113873284zBM_4_BM_5_a.pdf.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416485&pid=S1315-6411200700010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">9. Colección temas de hoy (2006): &quot;Misiones Bolivarianas&quot;.  Ministerio de Comunicación e Información, Venezuela, 48 páginas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416486&pid=S1315-6411200700010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">10. Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal)  (1985): &quot;De la campesina andina a la profesional joven. Propuestas para una  tipología&quot;. en <i>Revista Nueva Sociedad</i>,<i> </i>nº 78, julio-agosto, pp.  131-135.<i> Las mujeres: la mayoría  marginada</i>, Costa Rica, Editorial Nueva Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416487&pid=S1315-6411200700010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">11. Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal) (1997): &quot;Desarrollo sostenible, pobreza y género,  América Latina y El Caribe: Medidas hacia el año 2000&quot;, séptima conferencia  regional sobre la integración de la mujer en el desarrollo económico y social de  América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 19 al 21 de noviembre de 1997,  recuperado 6-2-2006, archivo pdf.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416488&pid=S1315-6411200700010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">12. España, Luis Pedro (2005): &quot;Perfil de los sectores  populares en Venezuela&quot;. presentación microsoft power point.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416489&pid=S1315-6411200700010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">13. Goffman, Irving (1994): <i>La presentación de la persona  en la vida cotidiana</i>. Buenos Aires-Argentina, Amorrortu editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416490&pid=S1315-6411200700010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">14. &quot;Informe sombra sobre Venezuela que se presenta al comité  de seguimiento de la aplicación de la convención para la eliminación de todas  las formas de discriminación contra la mujer&quot; (Cedaw) (2005): Foro por la  equidad de género, Caracas, 20 de febrero, recuperado 30-10-2006, disponible en:  http://www.analitica.com/mujeranalitica/documentos/4887420.doc.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416491&pid=S1315-6411200700010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">15. &quot;La feminización de la pobreza&quot; (2005): Recuperado  1-09-2005, disponible en: http://www.cgt.es/mujer/8marzo02cgt/pobreza.htm.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416492&pid=S1315-6411200700010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">16. Margulis, Mario y Urresti, M (2002): &quot;La construcción  social de la condición de juventud&quot; en Cubides, Humberto, Maria C. Laverde y C.  Valderrama (eds.), <i>Viviendo a toda, jóvenes, territorios culturales y nuevas  sensibilidades</i>, Colombia, Editorial siglo del hombre, Fundación Universidad  Central, departamento de investigaciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416493&pid=S1315-6411200700010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">17. Ministerio de Información y Comunicación (MCI) (2005):  &quot;Desarrollo endógeno. Desde adentro, desde la Venezuela profunda&quot;, recuperado  26-8-2005, archivo pdf.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416494&pid=S1315-6411200700010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">18. Ministerio para la Economía Popular (Minep) (2005): <i> ¿Qué es el desarrollo endógeno?</i>, Caracas, nº 1, pp. 32, agosto, Venezuela. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416495&pid=S1315-6411200700010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">19. Ministerio para la Economía Popular (Minep) (2005): &quot;Y superintendencia nacional de  cooperativas (Sunacoop), Caracas, Venezuela, ABC Cooperativo, pp. 20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416496&pid=S1315-6411200700010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">20. Programa de Las Naciones Unidas para El Desarrollo (PNUD)  (1999): &quot;Y Asociación Venezolana Para Una Educación Sexual Alternativa (Avesa)&quot;, <i>Violencia de género contra las mujeres, situación en Venezuela</i>,  Caracas-Venezuela, Editorial Nueva Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416497&pid=S1315-6411200700010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">21. República Bolivariana de Venezuela-Gabinete Social  (2004): <i>Cumpliendo las metas del milenio</i>. Venezuela, Naciones Unidas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416498&pid=S1315-6411200700010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">22. Riutort, Matías (2002): &quot;La pobreza en el trienio  1999-2001&quot;. en <i>Revista Temas de Coyuntura</i>, nº 45, junio, archivo pdf.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416499&pid=S1315-6411200700010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">23. Romero, Alberto (2002): <i>Globalización y pobreza</i>.  editado por e-libros.net para su sección libros gratis, Colombia, Universidad de  Nariño, recuperado 21-7-2005, archivo pdf, 200 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416500&pid=S1315-6411200700010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">24. Ugalde, Luis; España, Luis P. otros (2004): <i>Detrás de  la pobreza</i>. primera edición, Caracas, Instituto de Investigaciones  Económicas y Sociales UCAB.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416501&pid=S1315-6411200700010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">25. Unesco (1999): &quot;Anuario Estadístico&quot;. París, Unesco,  tomado en Vessuri y Canino: <i>El género en la ciencia venezolana (1990-1999)</i>,  Interciencia, vol. 26, nº 7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416502&pid=S1315-6411200700010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">26. Vessuri, Hebe; y Canino, María Victoria (en prensa) (2003b):  &quot;Equidad de género en Venezuela situación actual y estrategias a futuro&quot;. en G. Bonder (comp.), <i>Equidad de género en las políticas de ciencia y tecnología en  América Latina: situación actual y estrategias a futuro</i>, Unesco-Flacso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416503&pid=S1315-6411200700010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">27. Vessuri, Hebe; y Canino, María Victoria (2001): &quot;El  género en la ciencia venezolana (1990-1999)&quot;. <i>Interciencia</i>, 26(7):  272-281.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416504&pid=S1315-6411200700010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">28. Zúñiga, Genny y Orlando, María Beatriz (2001): &quot;Trabajo  femenino y brecha de ingresos por género en Venezuela&quot;. Caracas, Instituto de  Investigaciones Económicas y Sociales, Universidad Católica Andrés Bello,  recuperado 13-6-2005, disponible en: http://136.142.158.105/Lasa2000/OrlandoyZuñiga  .pdf.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416505&pid=S1315-6411200700010001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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