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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes sobre la Real Maestranza de Artillería, Veracruz, 1762-1798]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Notes about the Royal Armory of Artillery, Veracruz, 1762-1798]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article is between fears of invasion of New Spain generated after the fall of Havana in 1762 until the arrival of Viceroy Miguel José de Azanza in 1798. It details how because of the strategic position of Veracruz that location was a priority in the application of the so-called "militarization of the Spanish Enlightenment," by transferring the manufacture of artillery in the hands of private “asentistas” to professional military. It also provides clues about mutations in compulsive work patterns and wage model, latching mechanisms, militarized discipline of artisans and socio-racial composition.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>Apuntes sobre la Real Maestranza de  Artillería, Veracruz, 1762-1798</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b>Notes about the Royal Armory of  Artillery, Veracruz, 1762-1798</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Eder Antonio de Jesús  Gallegos Ruiz</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Licenciado en Historia,  Universidad Veracruzana, (México); estudios del Máster en Historia de América  Latina, Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla (España); Diplomado en  Conocimiento vital del Caribe, Universidad Tecnológica de Bolívar (Colombia).  Miembro del grupo de investigación internacional “CSG-Red Imperial”, Universidad  de Navarra (España). E-mail: <a href="mailto:goseder@gmail.com"> goseder@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Resumen:</b> Este artículo  se sitúa entre los temores de invasión a Nueva España generados tras la caída de  La Habana en 1762 hasta el arribo del virrey Miguel José de Azanza en 1798.  Detalla cómo debido a la estratégica posición de Veracruz dicha localidad fue  prioritaria en la aplicación de la denominada “militarización de la ilustración  española”, mediante el traslado de la fabricación de artillería en manos de  asentistas privados a militares profesionales. Además, ofrece indicios sobre  mutaciones en los regímenes laborales entre el modelo compulsivo y el  asalariado, mecanismos de enganche, disciplina militarizada de artesanos y  composición socio-racial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Trabajo,  artillería, ilustración.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Abstract:</b> This article  is between fears of invasion of New Spain generated after the fall of Havana in  1762 until the arrival of Viceroy Miguel José de Azanza in 1798. It details how  because of the strategic position of Veracruz that location was a priority in  the application of the so-called &quot;militarization of the Spanish Enlightenment,&quot;  by transferring the manufacture of artillery in the hands of private  “asentistas” to professional military. It also provides clues about mutations in  compulsive work patterns and wage model, latching mechanisms, militarized  discipline of artisans and socio-racial composition.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Keywords:</b> Labor,  artillery, enlightenment</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Recibido: 15/9/2016</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aprobado: 13/12/2016</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Hacia una nueva historia de  la tecnología militar hispana</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La historiografía respecto a la  relación entre técnica y expansionismo ibérico en los escenarios americanos se  ha estudiado amplia y preferentemente desde la óptica de la transferencia de  técnicas mineras por intereses en la amalgamación argentífera, la literatura  científica al respecto resulta extensa<sup>1</sup>, pero aún faltan más  investigaciones puntuales sobre otras formas de técnica; en particular, las  asociadas con los sistemas de transporte y guerra. Estas modalidades, según los  enfoques de Carlo Maria Cipolla o Jared Diamond, se tornan en importantes  elementos de conformación de modelos socio-económicos a través de la historia<sup>2</sup>.  Punto que me inspira a realizar una investigación conectada a sociedades  distantes geográficamente pero agregadas dentro la monarquía hispana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una vez que la Corona de  Castilla dominó con la espada y la cruz el altiplano mesoamericano durante los  siglos XVI a XVII, mantuvo una entidad jurídico-política llamada reino de la  Nueva España que conectó las redes del comercio Atlántico vía Sevilla-San Juan  de Ulúa con los circuitos del Pacifico a través de Acapulco-Manila, lo que para  algunos autores bien pudo significar una naciente globalización.<sup>3</sup>  Asentados en los diversos puntos de esta red necesitaron urgentemente de técnica  militar de corte europeo (sin caer en eurocentrismo) no para la expansión de las  fronteras, estancadas desde mediados del XVII, sino para la defensa de los  enclaves más estratégicos para el sostenimiento del sistema entero,  representando todo un problema logístico dada las enormes distancias oceánicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De esta forma surgieron  problemáticas a resolver como los costes financieros para transportar los  armamentos, reparo y suministros militares a las plazas ultramarinas. La técnica  defensiva tuvo, a su vez, repercusiones, pues al tiempo que ésta fluye allende  los mares también surgieron retos como su debida aplicación en contextos que son  ajenos. ¿Cómo mantener una defensa eficiente con escasas estructuras?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En décadas recientes la  historiografía naval-militar se ha superado con enfoques novedosos y ha aportado  una mayor diversidad de temas en foros académicos.<sup>4</sup> Sin embargo, a  través de una revisión bibliográfica pude detectar que un tópico poco abordado  hasta ahora es la Historia de la técnica militar como <i>corpus</i> de saberes  laborales en relaciones de largo alcance que trascienden fronteras, como bien  apunta Bernd Hausberger, siendo temática idónea para abordarse desde la historia  global<sup>5</sup> tanto como desde la historia social.<sup>6</sup> Todo ello  sin olvidar el marco local en que se construyó la monarquía hispánica y poniendo  atención a las circunstancias del Veracruz ilustrado finisecular persiguiendo  entonces la creación de una historia “glocal”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con prisma “glocal” me refiero  a dinámicas internas, pero en el marco de relaciones amplias, de escala  imperial, no me refiero a un determinismo externo sobre lo que sucede  internamente sino a una revaloración de otras actividades cotidianas de las  localidades dentro de la monarquía. Gilbert Rist refiere “ninguna sociedad vive  en un recipiente cerrado, todas están comprendidas en las redes de intercambio,  se presentan técnicas, incluso cuando esos encuentros tienen lugar de un modo  conflictivo”<sup>7</sup> Se debe arriesgar por una investigación de preguntas  locales para obtener respuestas aplicables a nodos globales, enfoque que permite  entender la técnica bélica no solo como simples objetos físicos, sino como  productos culturales<sup>8</sup> propios de un proceso histórico, que se  utilizaron, se moldearon por el paisaje<sup>9</sup> y por las circunstancias  socio-económicas, en una red transoceánica que sustentó los intereses de la  Corona española en un periodo que Fernand Braudel<sup>10</sup> había reconocido  como un “juego de intercambios” a escala mundial y que significó la apertura de  nuevos espacios del poder.<sup>11</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Podría la técnica militar ser  el punto focal de una investigación sobre mundo hispánico? Si entendemos por  arte lo que desde 1679 definía el <i>Thesaurus ultriusque linguae hispanae et  latinae</i> de Baltasar Henríquez como “Ars. Facultas […] C.Technae. Ter. De  Fabricar, architectura”<sup>12</sup> entonces la fabricación y recomposición del  armamento bien serían obras maestras de arte, del arte de la guerra.<sup>13</sup>  Al armarse las localidades hispanas en América surge una pregunta ¿Cómo  garantizaron el suministro de materiales y saberes?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sostenimiento material de  los sistemas de transporte y defensivos en los arsenales y careneros, tanto como  el instrumental bélico, requirió de un flujo de insumos, agentes y saberes que  bien parece mostrar un proceso de circulación atlántica. El armamento,  específicamente las armas de gran calibre emplazadas en sitio, la construcción  naval militar y fortificaciones requieren de un sistema de sostenimiento reflejo  de los recursos humanos y naturales que le rodean, retomando la noción de  “technological tradition” propuesta por Tristán Platt, se busca una historia  antropológica de la tecnología en que se interprete cada tradición tanto  comparativamente como en sus propios términos.<sup>14</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por tanto un proyecto de  investigación sería justificable debido a la ausencia aun de estudios locales  profundos pero de impactó imperial sobre el impulso de una producción técnica  que, puedo aventurarme a aseverar, perteneció más al ámbito tradicional de los  diferentes puntos de contacto que a una normatividad vertical venida desde la  península, todo en vísperas de balancear lo que Geoffrey Parker denomina como  “technological edge”; es decir, que en sociedades con escaso acercamientos a la  experiencia de ejércitos regulares solo introducción de tecnología dota de  facultades efectivas para la defensa<sup>15</sup>, sobre todo ya que la  profesionalización militar afectó de forma limitada a las fronteras abiertas que  siguieron dependiendo en extremo de las fuerzas locales no profesionales<sup>16</sup>  (milicias en las costas) ante una diversidad de amenazas a sistema como el  tráfico de intérlopes, ataques piráticos o más peligroso aun, de avanzadas de  armadas europeas sobre territorio novohispano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Qué mejor marco geográfico y de  flujos que la vastedad del Caribe Español y del Atlántico, donde desde ambas  orillas podemos toparnos con sitos de contacto técnico a escala imperial con la  única misión de mantener a la Corona dentro del juego del poder mundial y usando  las costas americanas como escenarios del teatro de la guerra.<sup>17</sup> Para  que esto fuera posible, se movilizó una caravana de artesanos, fundidores  empíricos (quizás de campanas), polvoristas, e ingenieros del arte de la guerra;  éstos cruzaron el océano Atlántico con una misión defensiva, pero las  interacciones posteriores no solo se dieron en un modelo vertical de  transferencia pasiva, sino que las vínculos iban a moverse en un plano más  cercano a las circulaciones, intercambios locales con redes interoceánicas de  retroalimentación que articulan espacios sobre los cuales transitó el saber  técnico militar.<sup>18</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por tanto una investigación de  este corte se justifica no por el objeto de estudio sino por la perspectiva para  abordarse, la manera en que la técnica militar, la historia de los regímenes  laborales y sus saberes se plantean como acompañante de la presencia ibérica  durante el siglo XVIII, mismo que se vio cercado por las fatídicas tomas de la  Habana y Manila en 1762, época en que las reformas borbónicas de Carlos III  modificaron las reglas de juego de la guerra en el mundo hispánico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este tráfico defensivo generó  una circulación humana y de recursos visible en ciertos sitios de “contacto”  como lo fueron las maestranzas navales y de artillería, dentro de sistemas de  fortificaciones, agentes técnicos, y la circulación de armamentos e insumos para  el sostenimiento de la red defensiva de Veracruz. Una verdadera odisea de  impacto en ambas orillas, una forma de mirar lo global haciendo pesquisas  locales, y quizás, en algún punto mostrando regionalizaciones tecnológicas.<sup>19</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>La amenaza de invasión  británica a Veracruz</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La organización del virreinato  Nueva España sugiere una pregunta ¿Cómo defender un espacio tan vasto? Pues  durante el mandato Habsburgo en los siglos XVI y XVII se promovió la  desmilitarización de la sociedad de castas, indios y criollos por igual. Sin  embargo, para la segunda mitad del siglo XVIII, como bien ha trabajado Christon  Archer, la administración Borbónica ante las estrepitosas caída la Habana en  1762 bajo el ejército británico, necesitó urgentemente crear en una defensa  funcional basada en la organización, administración y habilidades técnicas, el  rescate de una cultura militar.<sup>20</sup> Resulta necesario señalar que  durante el siglo XVIII, en especial en su segunda mitad, fueron las ideas de la  ilustración las que aceleraron y fomentaron el reformismo borbónico hispánico en  un proceso particular que se ha denominado “militarización de la ilustración  española”.<sup>21</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta militarización implicó un  cambio basado en una visión del mundo menos teológica y más racionalista,  ponderando el sentido práctico de los conocimientos<sup>22</sup>, y con ello las  ciencias y técnicas del poder.<sup>23</sup> Así la institución militar y naval,  por ser cuerpos jerárquicos y disciplinados, se les consideró como garantes de  un orden ilustrado y únicos capaces de llevar a cabo una racionalidad técnica en  la administración indiana, así como, realizar un mejor aprovechamiento de los  recursos.<sup>24</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde el corazón de la  monarquía hispánica el siglo XVIII significó una explosión de avances técnicos  militares, normatividades en “ordenanzas” y programas de academias navales para  el tránsito del saber, profesionalizando sus prácticas como garantes del régimen  monárquico. La segunda mitad del siglo significó la puesta en marcha de dichas  reformas para los escenarios ultramarinos, un “redescubrimiento” del potencial  de sus territorios como colonias y no solo como reinos, integrándolas a la  balanza del poder europeo como un factor más dentro de un nuevo orden mundial. <sup>25</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nueva España cobró entonces  mayor importancia, lo que incrementó las posibilidades de peligro en Veracruz no  solo de un ataque pirático y posterior saqueo como había sucedido en siglos  anteriores, sino de una invasión naval masiva, que utilizaría las posiciones  pérdidas por la Corona ante los ingleses como trampolines hacia el corazón de la  América septentrional. Esto era posible también gracias a los avances técnicos,  en las comunicaciones y en el armamento del enemigo, la flota británica por  primera vez podía enviar grandes contingentes y tener el tonelaje suficiente  para portar gran poder de fuego.<sup>26</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La respuesta de la Corona  española fue la movilización de cuerpos de ingenieros ibéricos que llegaron en  cantidades sin precedentes y fueron utilizados primordialmente en tres intereses  técnicos de carácter ilustrado: el aprovechamiento minero, la defensa militar y  la construcción naval. En Veracruz ello se reflejó en la formulación de grandes  proyectos de ingeniería; por ejemplo, la creación de un Real Astillero para  construir navíos de guerra en Coatzacoalcos entre 1720 y 1735<sup>27</sup>, el  proyecto de erección de una Real fundición de artillería en Orizaba entre 1717 y  1768<sup>28</sup>; y la creación de una Real fortificación al estilo francés de  Vauban en Perote entre 1770 y 1777<sup>29</sup>. Estas proyecciones técnicas con  miras imperiales sin precedentes también necesitaron de la rehabilitación de  espacios que, si bien, no empezaron de cero, requerían de incentivos y reformas  profundas para alcanzar el óptimo mantenimiento de navíos y armamento para  encarar los retos bélicos: las maestranzas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Qué es una maestranza?  Etimológicamente deviene de “maestrante”, es decir, aquel que “amaestra”. “A” es  un prefijo latino de aproximación, dirección o presencia que se suma al vocablo  “maestra”, o sea, la maestranza es aquel lugar donde individuos llevan a cabo  algo con maestría. En esta investigación me remitiré a la segunda y tercer  acepción de la Real Academia de la Lengua Española:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“1. f. Sociedad de caballeros  cuyo objeto es ejercitarse en la equitación, y que en su origen fue escuela del  manejo de las armas a caballo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. f. Conjunto de los talleres  y oficinas donde se construyen y recomponen los montajes para las piezas de  artillería, así como los carros y útiles necesarios para su servicio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. f. Conjunto de oficinas y  talleres análogos para la artillería y efectos movibles de los buques de  guerra”.<sup>30</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La segunda y tercer acepción  son las que aparecen referidas en la documentación a abordar, los sitios donde  se almacenaban y laboraba con todos los elementos técnicos para el  funcionamiento, reparo e inclusive armado de la tecnología naval y artillera.  Contaban con almacenes específicos y claras divisiones de trabajo, mismas que  bien podrían entenderse como de tipo proto-industrial, aunque su estado puedo  llamarle también artesanal de escala imperial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En ellas se necesitó todo el  universo de instrumentales disponibles en la época, desde garfios de hierro,  palas, picos, poleas, tachuelas, piedras, barras de plomo, correas, palancas,  clavos, etc. Toda esta gama de herramientas para las denominadas “Reales Obras”,  municiones y armas para la defensa eran enviadas desde las Atarazanas de Sevilla  a las bodegas de San Juan de Ulúa o a las Reales Atarazanas de Veracruz<sup>31</sup>,  localidad que se desempeñó también como un centro redistribuidor a otras zonas  de Nueva España con las que mantuvo una circulación reciproca de pertrechos<sup>32</sup>,  aunque su abasto continuó mayormente bajo el control de las fábricas de  armamento en la península ibérica.<sup>33</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A diferencia de España, en  América muchas veces los solares que acogían las maestranzas no eran adecuados  para proteger a las herramientas de las inclemencias climatológicas. El caso de  Veracruz es particular, su importancia como entrada y salida de Nueva España no  radicaba en una capacidad portuaria en muelles, como si sucedía en la Habana<sup>34</sup>,  pues los barcos quedaban muchas veces a merced de los violentos vientos que  llamamos “nortes”, siendo el islote de San Juan de Ulúa el único terreno seguro  pues la fortaleza se usó como albergué de las flotas mediante un sistema de  encadenado al “muro de las argollas” por lo que fungió como fortificación,  puerto, almacén y también sedé de la maestranza marina y de la artillera en un  primer momento. Esta cualidad particular le permitía disponer de un edifico  robusto de piedra, una ventaja poco común en comparación con otros sitios  coloniales. Recientes investigaciones sobre el mismo periodo muestran las  dificultades logísticas producto de que la maestranza marina de Cartagena de  Indias no podía ubicarse en sitio adecuado, al hallarse los más idóneos (como  dentro de alguna fortaleza) lejos del carenero y tinglados.<sup>35</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Formación de la Real  Maestranza de Artillería de Veracruz</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante las últimas décadas del  siglo XVIII se reubicaron los espacios de labor técnico-militar; hacia 1769,  oficiales reales de la fortificación de San Juan de Ulúa encargaron a un armero  particular de nombre Pedro Troquero de Rivera la fabricación de infraestructura  y herramientas para la maestranza de artillería que estaba dentro de sus paredes<sup>36</sup>.  Siete años después se informaba, con dudas, que continuaba su labor.<sup>37</sup>  No obstante, Miguel del Corral da cuenta que para 1783 existió una maestranza en  un edificio de la ciudad<sup>38</sup> en la esquina de la calle de la Amargura y  de la Condesa, descrita como “una casa destinada a Maestranza de Artilleria mui  maltratada, parte arruinada, sin almasenes, corto el num.o de cobertisos”.<sup>39</sup>  En 1795, el Teniente letrado de Veracruz informa a la Junta Provincial sobre su  precario estado y pide a la Real Hacienda fondos para recomponerla, tres años  después el ingeniero militar Manuel Agustín Mascaró realizó el siguiente plano  para evaluar los costes a invertir en la “casa del rey llamada la maestranza  vieja de artillería”.<sup>40</sup></font></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/te/v27n67/art03fig1.gif" width="524" height="442"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Miguel del Corral también  señala que hubo “Probeduria con Almasenes, aunq.<sup>e</sup> no son suficientes,  y por esta causa paga la Real Has.<sup>da </sup>más de mil, y setecientos pessos  todos los años, de alquileres de nuebealmasenes de cassas particulares para  custodiar los efectos a carenas de Navios, Artilleria” y por ello también se  remodelaron las Reales Atarazanas de Veracruz, “un tinglado el año pss.<sup>o </sup>de [1] 778,, por el mes de Julio, mui capas, […] q.<sup>e</sup> mira a la  mar destinado a custodiar las embarcacion.<sup>s</sup> menor.<sup>s</sup> de S.  M. y carenarlas”.<sup>41</sup> Lo anterior evidencia un accidentado proceso  hacia la estatalización sobre el abasto de recursos necesarios para el  funcionamiento de la maquinaria bélica borbónica, un cambio del sistema de  asientos entre la Corona y los particulares hacia una centralización  militarizada de los medio de producción.<sup>42</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entonces existieron diversos  emplazamientos más o menos aptos para llevar a cabo las “Reales obras” técnicas,  pero antes, otras cuestiones debieron solventarse para alcanzar un correcto  desempeño. Según la documentación consultada existió una ordenanza real para la  subida de salarios de todos los trabajadores de la maestranza de Ulúa en 1762  Debió ser por la toma inglesa de la Habana dado que siete años después las  autoridades revocan la orden y deciden rebajar los salarios por la mitad,  pareciera que estamos ante una política técnica-defensiva basada en resolver  solo los problemas más inmediatos, para beneplácito de la Real Hacienda, sin  muchas miras a largo plazo Para la maestranza de artillería se ha encontrado que  en 1768 hubo renuencia a realizar el aumento de pago a los trabajadores por  parte del gobernador de Veracruz pues escribe a Carlos III para ratificar su  conveniencia y preguntando la fecha exacta en que debían correr las cuentas. <sup>43</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1762, meses después de la  toma de la Habana, también se recibió una orden de cambio de dirección de obras  en la maestranza junto con una nueva ordenanza<sup>44</sup> que incluía detalles  sobre sus responsabilidades, este puesto estuvo a cargo de un miembro del  ejército con grado de “Sargento de maestranza de artillería” que dirigía a los  Cabos, Sargentos, Obreros y Aprendices de carpinteros y herreros. Una jerarquía  de grados técnicos y militares Con sus propios mecanismos de ascensos y  gratificaciones<sup>45</sup> ¿Quiénes fueron los hombres que se trasladaron  desde el otro lado del Atlántico y bajo qué términos lo hicieron?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay indicios de que, al menos  en 1768, se trasfirieron operarios trabajadores de la maestranza de artillería  de Sevilla que se movilizaron para realizar obras en Veracruz<sup>46</sup>,  enviando parte de su salario a sus familias en Andalucía. Muchos de los  trabajadores españoles finalmente lograron regresar a la península por razones  personales<sup>47</sup> o enfermedad, otros se quedaron a seguir laborando,  inclusive el carpintero de maestranza Jacobo Gomes se quedó como religioso en el  convento Franciscano de Veracruz.<sup>48</sup> Otro número más compacto se  trasladó a otros sitios con la misión de fundar nuevas maestranzas novohispanas,  así sucedió con el personal que se trasladó a San Blas hacia 1777<sup>49</sup> y  los militares que erigieron una maestranza de artillería en la calle de Arcinas  de la ciudad de México en 1784.<sup>50</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La investigación histórica  realizada sobre la maestranza de artillería dentro de la fortificación de Perote  entre 1778 y 1788 arrojó que el personal inicial vino de la homologa porteña  pero que rápidamente se deseó “instruir la gente del Pays en hacer cureñas,  afustes, y otras máquinas” por lo que se procedió a ocupar las vacantes con el  requisito de que fueran “conocidos por españoles de buenas propiedades y  conducta” y que inclusive se engancharon jóvenes desterrados y huérfanos de  otras localidades como aprendices técnicos basados en la misma cláusula racial  pues detentaron fuero militar, “instruyéndose en todas facultades por las buenas  consecuencias que trahe el servicio del Rey”<sup>51</sup> Es altamente probable  que sucediera lo mismo en la real maestranza de artillería de Veracruz.<sup>52</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mas, esta imagen de  trabajadores españoles europeos y americanos en la maestranza marina y artillera  solo representó una parte dentro del mundo del trabajo en ellas, los estudios de  otras localidades pueden servir de marco comparativo: María Luisa Laviana ha  demostrado que en la maestranza marina de Guayaquil los artesanos mulatos fueron  sustituyendo a los obreros blancos<sup>53</sup>; por su parte, sobre el Caribe,  las pesquisas de Sergio Paolo Solano y Roicer Flórez sobre los arsenales de  Cartagena de Indias<sup>54</sup> arrojan luz sobre la importancia que tuvo el  trabajo asalariado por enganche de mulatos, zambos y mestizos para obras de  refacciones de barcos y armas. En un principio la maestranza debió ser una  limitante más para el ascenso social de las castas en Veracruz, pues se  necesitaba llenar vacantes mediante una convocatoria que incluía “limpieza de  sangre”, sin embargo, hay que situar esta producción técnica dentro de los  acuciantes temores de invasión y del despotismo ilustrado, cuyo objetivo  primordial fue situar a todos los artistas-artesanos al servicio del poder  estatal ¿Cuál fue la mayor composición socio-racial en la maestranza de  Veracruz?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, sobre las  condiciones laborales y las normatividades cotidianas. Todos los involucrados en  estas “Reales obras” sin importar los matices socio-raciales estuvieron  sometidos a duras medidas disciplinarias cercanas al mismo fin de la producción,  al ámbito militar, por lo que debió contar (como en la maestranza de Perote) una  guardia extraída de la tropa, algún calabozo y un cepo. Se ha localizado  documentación referente a normatividades contra la embriaguez de carpinteros y  herreros en los reparos de artillería en Veracruz<sup>55</sup>, además de que al  menos en 1785 se abrió un expediente contra el Sargento de maestranza por poner  presos a un grupo de carpinteros sin debida justificación.<sup>56</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si como investigador me quedo  tan solo con los expedientes referentes a fugas de trabajadores en ambas  maestranzas y los indultos reales, como los de 1779 y 1787<sup>57</sup>, podría  inferirse superficialmente que las condiciones laborales fueron tan deplorables  que les orillaban a ello; ya he señalado que la labor en maestranza otorgaba  cierto prestigio social por la disciplina, fuero militar y remuneración  favorable; por lo que, teniendo bagaje sobre la historia de los regímenes  laborales dentro de la monarquía hispánica, puedo interpretar que estos casos  muestran más bien la supervivencia de la añeja practica de “leva de vagos” y  solicitud de “forzados presidiarios” como peones para labores “robustas”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Resulta curioso observar la  aparente superposición de regímenes de trabajo y los puntos de vista de las  diversas autoridades sobre su conveniencia. En 1784, el virrey Matías de Gálvez  y Gallardo ordenó al gobernador de Veracruz facilitar los forzados para la  maestranza, mismos que había solicitado el comandante de artillería Marcos  Keating<sup>58</sup>; tres años después, en correspondencia fechada 12 de  diciembre, el gobernador escribió al virrey recomendándole la abolición del  sistema de forzados presidiarios para evitar que las deserciones sigan  retrasando diversas actividades.<sup>59</sup> Parece que el argumento no  prosperó puesto que su sucesor en 1790 comunica al 2do Conde de Revillagigedo su  auxilio a la maestranza de artillería con 12 forzados.<sup>60</sup> Pero parece  ser que el uso del trabajo compulsivo fue disminuyendo conforme terminaba el  siglo XVIII, el comandante de artillería director de las obras de maestranza,  cargo que usualmente fue uno de los principales promotores del uso de forzados,  solicitó que el gobierno de la intendencia le facilitaran peones libres<sup>61</sup>  con el visto bueno de la Real Hacienda en 1798.<sup>62</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Se prefirió el trabajo libre  sobre el forzado? Si bien, el reclutamiento y proporción de ambas modalidades  puede ser indicador de un punto de quiebre en las concepciones del trabajo  colonial,<sup>63</sup> no debe interpretarse una idea de transito lineal de un  estadio a otro de forma progresista en la historia del trabajo novohispano, pues  las variadas tipologías que van desde peones que no requieren “arte” hasta  operarios en “posiciones estratégicas”, es decir en ubicaciones de importancia  dentro de una cadena técnica<sup>64</sup>, convivieron frecuentemente en el  mismo espacio de maestranza. Al respecto Ruggiero Romano menciona que la  distinción entre trabajo libre y forzado fue a veces relativa, y que inclusive  en el interior del trabajo libre se dieron formas de “compulsión indirecta”.<sup>65</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Quizá el peso que hizo inclinar  la balanza en ciertos sectores de la maestranza entre el trabajo libre y  compulsivo fue la necesidad de laborar con la mayor exactitud para el  mantenimiento de una tecnología de punta, y es de suponer obviamente que un  personal obligado no podría trabajar con igual precisión que peones asalariados.  Además, las maestranzas del imperio hispánico tradicionalmente concentraron gran  número de individuos cuyos jornales eran más elevados en comparación al resto  del artesanado, convirtiéndoles en un sector privilegiado de trabajadores en  América.<sup>66</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este trabajo de carácter  pecuniario solo pudo ser sostenido por una exitosa fiscalización centralizada  paralela a la estatalización de los recursos militares y navales. Así, las  actividades económicas de Veracruz debieron ser también un factor importante en  su configuración, puesto que en teoría se podría reclutar a cantidades de  artesanos urbanos que no estaba ligados a actividades agrícolas, por lo que  deberían trabajar periodos más largos sin interferir con los intereses de la  elite regional beneficiada del comercio atlántico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Apuntes finales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El cierre cronológico de la  investigación lo situó en 1798 no solo por el singular dato de la preferencia  por peones libres sobre forzados,<sup>67</sup> sino por el arribo meses antes  del nuevo virrey Miguel José de Azanza quien, habiendo burlado un bloqueo  británico en Cádiz, llegó a Veracruz con 2400 mil fusiles pero con sus  rastrillos, cazoletas, martillos y cañones en pésimas condiciones.<sup>68</sup>  Además, el virrey navarro, que se había desempeñado escasos años antes como  Ministro de Guerra en la península, tuvo visión y voluntad para reformar el  armamento inútil veracruzano y solicitar pertrechos para dieciocho lanchas  cañoneras del Sotavento, esperando una invasión naval que nunca se dio<sup>69</sup>;  todo ello a diferencia de su sucesor Félix Berenguer de Marquina quien tendría  graves dificultades para coordinar la logística militar de la plaza porteña.<sup>70</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por último, quiero enfatizar  que a lo largo de los apuntes que engarzan este artículo de investigación se  pueden entrever vetas aún por explotar sobre diversos aspectos de la sociedad  colonial veracruzana y novohispana; no solo desde la historia militar sino desde  la historia social, del mundo del trabajo y de la vida cotidiana en una  localidad-bisagra imperial como fue Veracruz, todo ello en una época en que la  monarquía hispánica se involucró en continuas guerras contra el Reino Unido de  la Gran Bretaña (siete años: 1756-1763; anglo-españolas: 1779-1783 y 1796-1802),  teniendo como fin último mantenerse como actor protagónico en el disputado  escenario del poder transoceánico.</font></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/te/v27n67/art03fig2.gif" width="505" height="367"></p>     
<p style="text-align:justify"><b><font size="2" face="Verdana">Notas</font></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>1</sup>  Manuel Castillo, “Estudio bibliográfico de los últimos veinticinco años de  Historia de la trasferencia de ciencia y tecnológica entre Europa y la América  Virreinal”, en <i>Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las  Ciencias y de las Técnicas </i>núm.56, vol. XXVI, Logroño, 2003, pp.414-416. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>2</sup>.  Jared Diamond, <i>Armas gérmenes y Acero, </i>Barcelona, Debate, 1998, p. 275;  Carlo Cipolla, <i>Las maquinas del tiempo y de la guerra</i>: <i>Estudio de la  génesis del capitalismo</i>, Barcelona, Critica, 1999, pp.89-146. </font></span> </p>     <p style="text-align:justify"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>3</sup> Dennis Flynn y Arturo Giraldez, “Globalization began in 1571” en <i> Globalization and Global History</i>, London/New York, Routledge, 2006,  pp.359-387.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>4</sup> Por  mencionar el Seminario de Estudios Históricos sobre las Fuerzas Armadas (SEHFA)  coordinado por la Dirección de Estudios Históricos del INAH. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>5</sup>  Agradezco su apoyo teórico y humano. Bernd Hausberger, &quot;Acercamientos a la  historia global&quot; en <i>Entre Espacios. Movimientos, actores y representaciones  de la globalización</i>. Berlín: Edition tranvía-Verlag Walter Frey, 2013, p.86. </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>6</sup>  Recientemente la historiografía ha puesto atención sobre el mundo socio-laboral  en fábricas de armamento del siglo XVIII, un ejemplo magistral lo ofrece Jan  Lucasen, investigador del International Instituto of Social History en Amsterdam,  Véase: Jan Lucasen, “Working at the Ichapur Gunpowder Factory in the 1790´s (Part  I)” en <i>Indian Historical Review</i>, núm. 1, vol. </font></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> XXXIX, 2012, pp.19-56; “Working at the Ichapur Gunpowder Factory in the 1790´s  (Part II)” en <i>Indian Historical Review</i>, núm. 2, vol. </font></span> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">XXXIX, 2012,  pp.251-271 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>7</sup>  Citado en Arizaldo Carvajal, <i>Desarrollo y cultura. Elementos para la  reflexión y la acción</i>, Cali, Universidad del Valle, 2007, p.55 </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>8</sup>  Cuando se aluda a “Cultura” me remitiré a su conceptualización en Geografía  Humana, es decir, un conjunto de formas materiales dispuestas y articuladas  entre sí en el espacio, cuyos estilos son respuestas a su medio ambiente.  Roberto Lobato, “Espacio y cultura: Una tradición geográfica” en <i>Cuadernos de  Geografía Brasileña, </i>México, Centro de Investigación Científica &quot;Ing. Jorge  L. Tamayo&quot;, 1998, p. 16 </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>9</sup> En esta investigación me enfocare en la definición  de “Paisaje” que ofrece la Geografía Humana, entendida como una síntesis de la  acción cultural de un grupo social, en que se descubre la estrecha implicación  entre territorio, cultura e historia. Es decir, una combinatoria de múltiples  elementos físicos y humanos, y de una trayectoria histórica determinada. José  Ortega, <i>Horizontes de la Geografía. Teorías de la Geografía</i>, Barcelona,  Ariel. 2000, p.351</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>10</sup>  Véase: Fernand Braudel, <i>Civilización material, economía y capitalismo, siglos  XV-XVIII</i>, vol. II, Madrid, Alianza, 1984. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>11</sup>  Bernd Hausberger, <i>óp. cit., </i>p. 90. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>12</sup> <a href="http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&sec=1.0.0.0.0"> http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema &amp; sec=1.0.0.0.0</a>  (Consultado el 10/01/2016) </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>13</sup>  Antonio Martínez, <i>Enciclopedia del arte de la Guerra: Todo sobre el fenómeno  de la guerra y la búsqueda de la paz</i>, Barcelona, Planeta, 2001, p 14. </font> </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>14</sup> Ideas técnicas y procedimientos surgen en  circunstancias históricas y sociales, y, deben entenderse en relación con las  otras prácticas y creencias en que están inmersas. Esto no significa ignorar los  contactos entre tradiciones, ni la aparición de nuevas técnicas de síntesis; por  otra parte, si un procedimiento surge o persiste dentro de un régimen de  producción debe responder a determinados criterios de rentabilidad. </font> </span><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Tristan Platt, “The Alchemy of Modernity. Alonso Barba's Copper  Cauldrons and the Independence of Bolivian Metallurgy (1790-1890)” en <i>Journal  of Latin American Studies</i>, núm.1, vol. </font></span> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">XXXII, Cambridge,  2000, pp. 1-54</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>15</sup>  Según Parker sólo la receptividad de tecnologías como el fuego de mosquetes y la  artillería puede cambiar el juego de la guerra, por tanto “Technological edge”  se refiere a las diferencias en armamentos como una delgada línea que define las  relaciones de poder entre los pueblos a lo largo de la Historia. </font></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Geoffrey Parker, <i>Cambridge Ilustrated History of Warfare</i>, Londres,  Cambridge University Press, 1999, p. 2. </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>16</sup>  José Javier Ruiz Ibáñez y Vincent Bernard, <i>Historia de España 3er milenio,  los siglos XVI-XVII. Política y sociedad</i>, Madrid, Síntesis, 2007, p.46 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>17</sup>  Véase: Juan Ortiz, <i>El teatro de la Guerra. Veracruz: 1750-1825</i>, Xalapa/México,  Universidad Veracruzana 2010, 290 pp. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>18</sup> Circulación es un término que ha retomado la  historia de la ciencia, pero que en este sentido se ha convertido en sinónimo de  la inevitable dominación occidental implica en la superioridad de una de una  herramienta para corregir un desequilibrio. Aquí lo tomaremos más como una  integración que se da en sitios “de contacto”. </font></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Lissa Roberts, “Situating Science in Global History” en <i>Itinerario</i>,  núm.1, vol. </font></span><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">XXXIII, Leiden, 2009, pp. 14-15</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>19</sup>  Entendida como una unidad territorial cuya entidad recae en la singularidad con  que se presentan en el las relaciones entre el hombre ocupante y el medio  geográfico. El criterio que define este espacio regional es cultural. José  Ortega, <i>óp. cit., </i>p.351; Punto clave que permite a la geografía histórica  interpretar la ocupación productiva de un área como asociaciones de destrezas  propias de una comunidad. Carl Sauer, “Introducción a la geografía histórica” en <i>Geografía histórica: Antologías Universitarias, </i>México, Instituto de  investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1991, p 44 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>20</sup>  Véase: Christon Archer, <i>El ejército en el México Borbónico: 1760-1810</i>,  México, Fondo de Cultura Económica, 1983, 400 pp. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>21</sup>  Véase: Enrique Martínez et al (ed.) <i>Ilustración, ciencia y técnica en el  siglo XVIII español, </i>Valencia, Universitat de Valencia, 2008, 408 pp. </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>22</sup>  Prueba de ello son los constantes proyectos estadísticos y topográficos con  fines cartográficos por parte de ingenieros militares a partir de la segunda  mitad del siglo XVIII en la Nueva España. Véase. María del Carmen León,  “Reconocimiento territorial y obra cartográfica de los ingenieros militares en  Nueva España (Segunda mitad del siglo XVIII)”, en <i>Scripta Nova. Revista  electrónica de Geografía y Ciencias Sociales</i>, núm. 218, vol. X, Barcelona,  2006. <a href="http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-55.htm"> http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-55.htm</a> (Consultado el 15/05/2016) </font> </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>23</sup> Tras las lecturas teóricas estoy de acuerdo con el  axioma de Francis Bacón, el conocimiento es poder. Geoffrey Parker. <i>óp. cit</i>.,  p.2; Jared Diamond, <i>óp. cit., </i>p. 275; Carlo Cipolla, <i>óp. cit.</i>,  pp.89-146.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>24</sup>  Eduardo Martiré, “La militarización de la monarquía borbónica. (¿Una monarquía  militar?)” en <i>El gobierno de un mundo: virreinatos y audiencias en la América  Hispana, </i>Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2004,  pp.448 y 464. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>25</sup>  María Guadalupe de la Fuente, <i>El arte militar en la Nueva España, 1762-1808, </i>México DF, tesis para obtener el grado de Doctor en Historia, México, UNAM,  2005, p.48 </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>26</sup>  Ian Dickie et al. <i>Técnicas bélicas de la guerra naval</i>. <i>Equipamiento,  técnicas de combate, comandantes y barcos, </i>Madrid, Libsa, 2009, pp.125-126. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>27</sup> Antonio Béthencourt, “El Real Astillero de  Coatzacoalcos (1720-1735)” <i>en Anuario de estudios americanos</i>, núm.15,  Sevilla, 1958, p.371</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>28</sup>  Eder Gallegos, “Entre Sevilla, la Habana y Orizaba. Una fábrica de cañones del  siglo XVIII.” en <b><i>Revista Bicentenario. </i></b>núm. 16, vol. IV, México,  2012, pp. 6-11 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>29</sup>  José Calderón, <i>Historia de las fortificaciones en Nueva España</i>, Madrid,  EEHA/CISC/Gobierno del Estado de Veracruz, 1984, pp.182-187 </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>30</sup> <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=maestranza"> http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3 &amp; LEMA=maestranza</a>.  (Consultado el 15/03/2016)</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>31</sup> En  1778 el capitán de maestranza marina de Veracruz avisa a Sevilla que en los  reales almacenes, conocidos como Atarazanas, no había suficientes repuestos y en  especial clavazón. Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Archivo  Histórico de Hacienda (008)/ Volumen 345/ Expediente 195 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>32</sup>  Expediente iniciado a solicitud del capitán del puerto y maestranza de Veracruz  sobre que le pidan a Campeche 12 calabrotes para remolcar a las lanchas  cañoneras. AGN, Marina 068, Volumen 118, Expediente 7, fojas 125-158 </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>33</sup>  Cristina Soriano. “La Huerta del Colegio de San Gregorio, asiento del taller de  Manuel Tolsá y su transformación en fundición de cañones, 1796-1815” en <i> Historia Mexicana, </i>núm. 4, vol. LIX, México, 2010, p. 1403. </font></span> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>34</sup>  José Manuel Serrano, E<i>l astillero de la Habana y la construcción naval  militar (1700-1750). </i>Madrid, Ministerio de Defensa, 2008, p.23 </font> </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>35</sup> La maestranza marina de Cartagena de Indias se ha  investigado recientemente desde la historia social del trabajo y resulta  excelente punto de comparación con el estudio que se propone. Véase. Sergio  Paolo Solano “El apostadero de la marina de Cartagena de Indias, sus  trabajadores y la crisis política de la independencia” en <i>Economía &amp; Región</i>,  núm.2, vol. VIII, Cartagena de Indias, 2015, pp.3-30</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>36</sup>  AGN, Real Caja (096), Volumen 29, Expediente 49, 290 fojas. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>37</sup> Se  le describía como “inhábil e inútil” AGN, Indiferente de Guerra, Caja 3708,  Expediente 010, 38 fojas. Es probable que por ello en junio de 1776 el gobierno  de Veracruz acusa de enterado sobre la resolución real de establecer una nueva  maestranza de artillería. AGN, Correspondencia de diversas autoridades 035,  Volumen 30, Expediente 27, 60 fojas </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>38</sup>  Actualmente el emplazamiento está ocupado por el Museo la Ciudad de Veracruz  “Coronel Manuel Gutiérrez Zamora” en las calles Gutiérrez Zamora esquina con  Esteban Morales del centro histórico de la ciudad. Agradezco el apoyo de su  actual director Ricardo Cañas Montalvo. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>39</sup>  Omar Moncada, “Las defensas de Veracruz en 1783, según una relación del  ingeniero Miguel del Corral” en <i>Biblio 3W</i>, núm. 456, vol. VIII,  Barcelona, 2003 <a href="http://www.ub.edu/geocrit/b3w-456.htm"> http://www.ub.edu/geocrit/b3w-456.htm</a> (Consultado 24/03/16) </font></span> </p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>40</sup> AGN, Indiferente de Guerra, Volumen. 475a, f. 96.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>41</sup>.  Omar Moncada, </font><i><font size="2">óp. cit. </font></i></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>42</sup> Óptica que actualmente es abordada por el grupo de  investigación internacional “Contract State Group-Red Imperial” abanderado por  la Universidad de Navarra,</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>43</sup>  AGN, Indiferente de Guerra, Caja 1760, Expediente 041, 1 foja. </font></span> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>44</sup>  Esto se sabe pues se anexó una copia de la ordenanza en un pleito entablado  entre 1783 y 1786. AGN, Marina 068, Volumen 55, Expediente 3, fojas 90 -190 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>45</sup>  Hay evidencia de gratificaciones por el servicio a capitanes de maestranza  marina en 1766, 1795, 1796 y 1797 AGN, Correspondencia de Virreyes 036, Volumen  11, fojas 98-102; AGN, Marina 68, Volumen 96, Expediente 4, fojas 229-326; AGN,  Correspondencia de virreyes 036, Volumen 180, Fojas 155-155v; AGN, Marina 068,  Volumen 118, Expediente 03, fojas 42-82. </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>46</sup>  AGN. Indiferente de Guerra. Vol.276; 1f. 9 de marzo de 1776. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>47</sup> En 1778 el Capitán de Puerto y maestranza Bernardo  de Amat pidió permiso para volver a Málaga exponiendo como causa el matrimonio  de su hija. AGN, Marina, Caja 5816, Expediente 015, 14 fojas</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>48</sup> En  1769, tan solo a un año de su arribo como operario de la maestranza, de Sevilla  a Veracruz AGN, Indiferente de Guerra, Caja 3544, Expediente 018, 2 fojas; AGN,  Marina 068, Volumen 118, Expediente 03, fojas 42-82 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>49</sup>  Por solicitud del departamento de San Blas a la Real Hacienda de Veracruz se  enviaron 12 trabajadores de maestranza, con de reclutamiento 3 de junio de 1777.  AGN, Reales Cedulas Originales y Duplicados 100, Volumen 111, Expediente 62,  fojas 1. Sobre la maestranza marina de San Blas, Véase: Guadalupe Pinzón, <i> Hombres de mar en las costas novohispanas Trabajos, trabajadores y vida  portuaria en el Departamento Marítimo de San Blas (siglo XVIII ), </i>México,  UNAM, 2014, pp.138-144 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>50</sup> En  la actualidad se denomina “Artículo 123” y es paralela a la Alameda central de  la ciudad de México. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>51</sup>  AGN, Indiferente de Guerra, Vol.276 a, f.4 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>52</sup>  Ecos en la memoria urbana. Resulta sugestivo que de 1870 a 1967 el mismo  emplazamiento fue reutilizado como hospicio de la ciudad. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>53</sup>  María Laviana, “La maestranza del astillero de Guayaquil en el siglo XVIII” en <i>Temas Americanistas</i>, núm. 4, Sevilla, 1984, pp.86-89. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>54</sup> Sergio Paolo Solado et Roicer Flórez, “Artilleros  pardos y morenos artistas: artesanos, raza, milicias y reconocimiento social en  el Nuevo Reino de Granada, 1770-1812” en <i>Historia Critica</i>, núm.48,  Bogotá. 2012, pp.19-20</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>55</sup>  AGN, Indiferente de Guerra, Caja 3769, Expediente 002, 66 fojas </font></span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>56</sup>  Este expediente lo abrió Sebastián de Clemente y Francia contra el capitán de  Puerto y maestranza de Veracruz Juan José Gómez. AGN, Marina, Caja 0721,  Expediente 028, 29 fojas. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>57</sup> En 1779 se le dio indulto a Manuel Rendón, Joseph  Aguirre y Joseph Carrillo por haberse fugado de la maestranza de artillería de  Veracruz, de igual forma hubo un Real indulto general para atraer a todos los  fugados con anterioridad al 22 de agosto de 1787. AGN, Indiferente de Guerra,  Caja 3769, Expediente 003, 102 fojas; AGN, Correspondencia de diversas  autoridades 035, Volumen 40, Expediente 5, fojas 15-17</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>58</sup>  Presumiblemente de ascendencia irlandesa como muchos agentes extranjeros al  servicio de la monarquía hispánica. AGN, Correspondencia de diversas autoridades  035, Volumen 38, Expediente 171, 430 fojas. Para más información sobre  irlandeses en el ejército de la monarquía hispánica recomiendo a Igor Pérez  Tostado, “Buscando el amparo de los españoles: participación irlandesa en la  estructura militar hispana en el Caribe, Siglo XVII” en <i>Por la fuerza de las  armas: ejército e independencias en Iberoamérica</i>, Castellón de la Plana,  Universidad Jaume I, 2008, pp. 41-61 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>59</sup> En  esta documentación se cita específicamente a las maestranzas en hospitales del  ejército pero el argumento bien puede aplicarse al resto de labores militares.  AGN, Correspondencia de diversas autoridades 035, Volumen 40, Expediente 30,  fojas 94-97, 101, 105-107 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>60</sup>  AGN, Intendencias, Caja 2039, Expediente 019, 1 foja. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>61</sup>  Expediente iniciado a solicitud del comandante del real cuerpo de artillería  para que se le faciliten seis peones libres para los trabajos de maestranza.  Veracruz. AGN, Intendencias, Caja 4289, Expediente 003, 7 fojas </font></span> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>62</sup>  Documento referentes a la entrega al gobierno de un expediente ``sobre facilitar  seis peones libres para los trabajos de maestranza de artillería en Veracruz``,  del cual debía recibir respuesta la Junta Superior de Real Hacienda. AGN,  Indiferente de Guerra, Caja 6002, Expediente 004, 1 foja. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>63</sup>  Silvio Zavala da cuenta del mismo proceso en tres fases de desarrollo: una  esclavitud efímera, remplazo por trabajo forzoso o compulsivo y finalmente el  impulso del trabajo libre. Silvio Zavala, “La evolución del régimen de trabajo”  en <i>Ensayos sobre la colonización española en América</i>, Buenos Aires, Emecé,  1944, pp.123-134 </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>64</sup> Si bien el concepto de “posición estratégica” lo  tomo de Womack quien lo aplica al trabajo industrial del siglo XX, me parece  viable atreverse a aplicarlo a “Reales obras” proto-industriales, el autor no  pretende abordar las clases de modo jerarquizado sino en sus interdependencias  en función de la producción y su articulación local e internacional de la que  depende la tan valiosa “posición” dentro de la cadena técnica. John Womack. <i> Posición estratégica y fuerza obrera. Hacia una nueva historia de los  movimientos obreros</i>, México, Fondo de Cultura Económica/Fideicomiso Historia  de las Américas, El Colegio de México, 2007. 443 pp.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>65</sup>  Ruggiero Romano, “El trabajo compulsivo y trabajo libre en Nueva España (siglos  XVI-XVIII)” en <i>El trabajo en la historia</i>, Salamanca, Universidad de  Salamanca, 1996, p.204 </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>66</sup>  Sergio Paolo Solado et Roicer Flórez, <i>óp. cit.</i>, p.20 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>67</sup>  AGN, Intendencias, Caja 4289, Expediente 003, 7 fojas </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>68</sup> Carlos María de Bustamante, <i>Suplemento a la  historia de los tres siglos de México, durante el gobierno español</i>, t. III,  Imprenta de Luis Abadiano y Valdez, México, 1836, p.396</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>69</sup>  Solo hubo un atisbo de peligro y vino del seno de la sociedad al año siguiente,  la llamada “rebelión de los machetes” de 1799. Manuel Rivera Cambas, <i>Historia  antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz</i>,  vol. I, 1959, p.188-189 </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2"><sup>70</sup> Christon Archer, <i>óp. cit., </i>pp.80-84</font></span></p>       ]]></body>

</article>
