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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De conquistas, fantasmas y lances de amor: la colonia reencontrada en la capa roja de Mercedes Franco]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper is focused on the analysis of Mercedes Franco’s first novel, one of the finalists in the “Miguel Otero Silva” Novel Prize in 1992, which is viewed as a historic novel telling with resources taken from the Spanish theatre of Golden Century and full of erotic contents. Herein there is the singularity of depicting the Spanish view of conquerors, masculine view no usually expressed in the historic novels written by women in Venezuela.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center" style="line-height: 150%"><b><font face="Verdana">DE CONQUISTAS, FANTASMAS Y LANCES DE AMOR: LA COLONIA REENCONTRADA EN LA CAPA  ROJA DE MERCEDES FRANCO<sup>1</sup> </font> </b> </p>     <p align="center" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Luz Marina Rivas  </font> </p>     <p align="center" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Universidad Central de Venezuela  luzrivas@cantv.net </font> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN </font> </b></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">El trabajo se centra en el análisis de la primera novela de Mercedes  Franco, finalista del Premio de Novela “Miguel Otero Silva” de 1992, como novela  histórica que narra con recursos tomados del teatro español del Siglo de Oro y  tiene gran contenido erótico. Reviste la particularidad de presentar la  perspectiva narrativa de la mirada del conquistador, mirada masculina inusual en  las novelas históricas escritas por mujeres en Venezuela. </font> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras Clave:  </b>literatura de mujeres, novela histórica. </font> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><b><font size="2" face="Verdana">ABSTRACT</font></b> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">This paper is focused on the  analysis of Mercedes Franco’s first novel, one of the finalists in the “Miguel  Otero Silva” Novel Prize in 1992, which is viewed as a historic novel telling  with resources taken from the Spanish theatre of Golden Century and full of  erotic contents. Herein there is the singularity of depicting the Spanish view  of conquerors, masculine view no usually expressed in the historic novels  written by women in Venezuela. </font> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font face="Verdana"><b><font size="2">Key words: </font> </b> <font size="2">Women literature, Historic novel. </font> </font> </p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font face="Verdana"><sup><font size="2">1</font></sup><font size="2">  Ponencia presentada en el XXVIII Simposio de Docentes e Investigadores de la  Literatura Venezolana . Universidad Simón Bolívar. Del 30 de octubre al 1 de  noviembre de 2002 </font> </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;La novela de Mercedes Franco, La capa  roja, publicada en 1992 como finalista del Premio de Novela Miguel Otero Silva,  pasó relativamente desapercibida para la crítica. Sin embargo, esta novela  histórica tiene un gran valor literario en tanto que no sólo construye una  interesante ficción histórica sobre la vida del conquistador Juan Rodríguez  Suárez y la historia cotidiana del Virreinato de la Nueva Granada y de la  Venezuela colonial, sino que como texto se constituye en un homenaje a la  literatura del Siglo de Oro porque dialoga con el teatro español de la época y  con intertextos como la crónica de El carnero, de Juan Rodríguez Freyle. Indaga,  además, en las tradiciones populares, y presenta la perspectiva narrativa de la  mirada del conquistador, mirada masculina inusual en las novelas históricas  escritas por mujeres en Venezuela.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La novela tiene como base la rivalidad  histórica entre los conquistadores Juan Rodríguez Suárez, fundador de Mérida, y  Juan de Maldonado, fundador de San Cristóbal. En su ficcionalización, Franco da  un motivo a esta intensa enemistad entre quienes fueron amigos al comienzo de  sus expediciones de conquista: una mujer, Doña María Velasco, hija del Capitán  Ortún Velasco, Justicia Mayor de la ciudad de Pamplona, escenario inicial de la  enemistad entre ambos hombres. El padre de la joven la da en matrimonio a  Maldonado cuando descubre que su hija suspira por Rodríguez Suárez, de quien se  sospechaba ascendencia mora; por el contrario, Maldonado venía de una familia  noble de España, que podía probar su “pureza de sangre”. Era el señor de Linejo  y Torrecilla, con todo y escudo de armas. Sin embargo, Doña María y Juan  Rodríguez se hacen amantes, lo cual desata la persecución de Maldonado. En un  intento por alejarlo, Ortún Velasco consigue que se autorice a Rodríguez a  conquistar las tierras de las llamadas “Sierras nevadas”, viaje en el cual éste  funda a Mérida. Bajo el pretexto de que no se había concedido permiso para  fundar ciudades, Rodríguez es aprendido y enviado preso a Santa Fe de Bogotá,  donde se le condena a muerte. Se le concede el nombramiento de Justicia Mayor de  Mérida a Maldonado. Rodríguez consigue escapar con ayuda de múltiples amigos y  se refugia en Venezuela, que ya no dependía del Virreinato de la Nueva Granada.  Allí, como fugitivo que busca reivindicarse ante las autoridades del Virreinato,  emprenderá desde Barquisimeto nuevas conquistas, que lo llevarían a enfrentarse  al cacique Guaicaipuro y a encontrar la muerte por una emboscada organizada por  el mestizo Francisco Fajardo. Su fantasma acosará durante años a su enemigo,  Juan de Maldonado. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La novela tiene, entonces, por una parte un relato  de amores contrariados y, por la otra, una narración de la conquista, que tiene  ecos de la crónica del siglo XVI y múltiples intertextos con ella relacionados.  </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">El triángulo amoroso se narra con recursos tomados del teatro español del Siglo  de Oro. La novela se abre con un escenario de reminiscencias teatrales y, ya en  el segundo párrafo, el personaje de Juan de Maldonado inicia un largo monólogo  lamentándose en voz alta de su mala suerte, de su deshonra, cual personaje de  Lope de Vega. Podemos encontrar en ese monólogo un lenguaje muy cercano al  teatro del siglo XVI: </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Me batí con herejes, destruí con mi espada incontables  enemigos de Santiago. Tomé villas y fundé ciudades en nombre del Rey Nuestro  Señor. Entonces, ¿dónde estás mi señor Don Felipe? ¿Dónde están mis amigos? ¡Agreda!  ¡Arteaga! ¡García de Valverde! ¡Ortún! ¿Por qué me han dejado tan solo, ahora  que estoy tan viejo y pobre? ¿Era esto lo que me esperaba al final de mi vida?  ¿Era éste mi destino? ¿Debo esperar aquí la muerte? Sí, tal vez debo esperarla  aquí, pobre y abandonado, en esta triste Pamplona, que es como decir el culo del  mundo, tierra de mi desgracia, territorio sucio y vergonzante, rodeado de putas  y maricas (6).</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;El recurso del teatro va apareciendo a lo largo de la narración  por la profusión de diálogos entre diversos personajes, diálogos privilegiados  frente a la narración o a la descripción de los escenarios en que tienen lugar.  La figura de Rodríguez Suárez se construye en buena medida por lo que otros  dicen de él. La historia de amor con Doña María, por otra parte, se narra en dos  ejes: desde la perspectiva de los amantes y desde la perspectiva de los criados  que murmuran. Este recurso típico de Lope de Vega mostraba dos mundos: el de los  señores, con sus dramas vitales, y el de los criados, que tiene muchos elementos  de la comedia. En este último se encuentran los esclavos negros que cuidan a la  niña María y son testigos de sus encuentros secretos con Rodríguez Suárez: Artemia, Teodorito, quienes dan cuenta de los mismos a Crisanta, la madre de la  primera. El diálogo, lleno de humor, recuerda el mundo de abajo del teatro del  Siglo de Oro, que aliviaba la tensión del drama. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Por otra parte,  la novela tiene como intertexto la crónica colonial, género nuevo en el siglo  XVI, que dialogaba con diversos géneros a través de intertextos. Mediante la  crónica, narraban los descubridores y conquistadores sus descubrimientos y  hazañas, por lo cual con frecuencia echaban mano de la tradición literaria  conocida sobre viajes y hazañas, es decir, de la novela caballeresca y de la  épica medieval. Por ejemplo, nombres como La Florida, tienen relación directa  con El Amadís de Gaula, pues muchos de los conquistadores tenían como motivación  descubrir los países maravillosos de los libros de caballería. Buena parte de  los códigos de honor de la época, se relacionan de una u otra manera con las  fantasías caballerescas. Por otro lado, las hazañas del Cid en su exilio son  sugestivas para idealizar las luchas contra los infieles. Mercedes Franco toma  en cuenta todas estas relaciones de la literatura de la época con la crónica  para la construcción de La capa roja. Por otra parte, tenemos también relaciones  con la crónica a través de mecanismos de ficcionalización; por ejemplo, aparece  como personaje ficcional el poeta Juan de Castellanos, a quien encontramos  dentro de la novela tomando un trago y conversando como un parroquiano más de  Pamplona con el físico Álvarez y el Alcalde Ramírez. Tenemos aquí una visión  cotidiana del poeta, que entre chismes, elabora sobre los amores de Rodríguez  Suárez y María. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La referencia caballeresca, en esta novela, se relaciona más de  cerca con el romance que con los viajes o la lucha. Así, encontramos en las  fantasías de Maldonado los imaginarios de la novela de caballerías: </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">El hidalgo  se durmió llorando. Soñó que como Beltenebros, se retiraba a una isla solitaria,  a llorar su ruina. Soñó también que vencía a Arcalaus el Encantador, y encerraba  en una botella al moro Juan Rodríguez y después regresaba a Salamanca y jugaba  en la plaza de San Cristóbal y se casaba allí con María, que no era otra que  Oriana, su pálida novia de la infancia. (67-68) </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">En otro momento, Maldonado se ve  a sí mismo como el Doncel del Mar, sufriendo por su amada. La asociación de  María con Oriana se reitera varias veces.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La construcción del  héroe, en la narración épica de la conquista protagonizada por Juan Rodríguez  Suárez, tiene mucho que ver con la construcción literaria del Cid. Al igual que  éste, que era capaz de matar a los moros por miles con su espada, Rodríguez  Suárez aparece en la novela precedido por su fama legendaria de castigador de  los indios. Se dice de él que era empalador de indios y que para la construcción  de Pamplona, en lugar de sangre de toros, mezclaba la sangre de los indios con  la cal. Sin embargo, al igual que el Cid, que era amado por sus supuestos  enemigos –mio cid, era “mi señor” para los árabes– también Rodríguez Suárez  tiene entre los indios grandes amigos, que lo ayudan en sus empresas. Como el  Cid, cae en desgracia y es perseguido por los representantes de la autoridad  real, y como aquél, Rodríguez Suárez busca reivindicarse con nuevas conquistas.  Se lo muestra compasivo y piadoso con los indígenas en su campaña por las  sierras nevadas y castiga a quienes, sin compasión, incendian una aldea  indígena. Esto le valdrá tener enemigos que lo acusarán más tarde precisamente  de lo contrario, de crueldad con los indios. Tiene hijos mestizos, que reconoce,  y que son producto más de la devoción y admiración de sus mujeres indígenas que  de la violación de éstas. Su capa roja crea a su alrededor una imagen  legendaria, temida y admirada por los indios. De esta manera, se construye como  héroe de la épica medieval, al punto de que en la mejor tradición del Romancero  del Cid, la gente acuña un romance sobre Rodríguez Suárez, que citamos completo:  </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Los gallos de Santa Fe la hora del alba dan ya el bueno de Juan Rodríguez se  alongó de la ciudad. Huyendo va por el campo que ni para a descansar, y por todo  el su camino no cesaba de hablar: “Justicia ya no la espero de la Audiencia  Real, justicia la espero en vos, mi espada siempre leal”. Huyendo va por el  campo que ni para a descansar. Allegóse a la encomienda do lo esperaba Román.  “-¡Román, apréstame el potro, mi potro el de guerrear!”  “-¡Aquí le tenéis, Señor, aquí le tenéis, Don Juan, aprestaos he también los  arreos de batallar”. Cabalgó el buen Juan Rodríguez Cual solía cabalgar, Ya va  la ruta de Mérida, Caballero en su alazán. Buscando va sus amigos, Buscando la  su ciudad, y corre con tanta priesa que deja el viento detrás (177) </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La fuente  más evidente de la novela de Mercedes Franco es precisamente una crónica muy  inusual, que no tiene que ver ya con las crónicas del descubrimiento y  conquista. Se trata de El carnero, de Juan Rodríguez Freyle, nacido en Santa Fe  de Bogotá en 1566. Al contrario de los relatos canónicos, escritos para sus  majestades españolas, este texto híbrido recrea la vida cotidiana y no guerrera  de los primeros años del Virreinato de Nueva Granada, dando cuenta de los  nombres e historias de los presidentes, oidores y visitadores, así como de las  historias de adulterios, picardías de sacerdotes y vecinos, corruptelas,  explotaciones de los indígenas, secretos de familias principales, etc. Por ello,  esta obra, escrita en el siglo XVII, hacia 1638, cuando su autor era ya un  anciano, sólo se publicó por primera vez en 1859. Obviamente, fue un texto  censurado. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Mercedes Franco se  reapropia del texto. Algunos de sus personajes tienen nombres muy cercanos a los  de El Carnero. Juan Román, por ejemplo, amigo y compañero de Juan Rodríguez  Suárez, tiene ecos de Juan Roldán. Este Juan Roldán, alguacil de la corte en  Santa Fe, según la historia de El carnero, es apresado por intrigas políticas  mezcladas con intrigas amorosas. En un momento dado, azarosamente, logra escapar  desnudo, apenas calzado con sus borceguíes, cuando estaban a punto de  encadenarlo. Pide ayuda en la iglesia y luego lo apresan de nuevo. Escaparía  otra vez, ayudado por tres sacerdotes disfrazados de capuchinos que le  proporcionan instrumentos para abrir un boquete en la pared. Esta aventura se le  atribuye en la novela a Juan Rodríguez Suárez, que había ya sido condenado a  muerte. De esta manera, el héroe épico se convierte en  héroe pícaro dentro de la novela, lo cual lo enriquece. Otro nombre, como el de  Ana de Heredia, que aparece en la novela como personaje, es también el de un  personaje de El carnero, intertexto principal de La capa roja. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Los amores  clandestinos entre Rodríguez Suárez y María tienen ecos en los amores de Inés de  Hinojosa, personaje de El carnero, que se encontraba con un amante vecino a  través de un boquete en la pared. Esta dama también vivió en Pamplona un tiempo.  María, por su parte, se escapa de noche de su casa, vestida de negro cerrado, de  tal manera que los vecinos la confunden con una aparición fantasmal. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">Además de  todos estos juegos intertextuales, La capa roja, tiene también como fuentes las  tradiciones populares. El origen de los nombres de varias poblaciones se elabora  como leyenda a partir de la figura del conquistador. Así, por ejemplo, la  algarabía de unos indígenas de las montañas resulta en el origen del nombre de  La Grita. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La tradición popular de María Lionza produce un episodio muy singular  en la novela. En su paso por Yaracuy, Rodríguez Suárez tiene un encuentro con  una caquetía, que le hace pasar una noche apasionada: “Adivinaba sus gustos, iba  anticipándose a sus deseos y peticiones como si las supiera de antemano. Parecía  saber exactamente dónde el hombre quería ser acariciado, lamido, besado, tocado  o mordido” (195). Al mediodía siguiente despierta desnudo con las sacudidas de  Juan Román. Su obsesión es encontrar de nuevo a la mujer. Se pierde varios días  en una región montañosa. Sus hombres lo encuentran una semana después en un  lecho de hojas y flores, con diez kilos menos y sin habla. </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La novela tiene un  gran componente erótico: sexo con indias e indios, violaciones y romances, en lo  cual tiene gran importancia el legendario díctamo real, afrodisíaco indígena que  hace de Rodríguez Suárez una leyenda entre los conquistadores. En este aspecto,  el erotismo permea la mirada de la conquista e impone la mirada masculina sobre  aquel periodo histórico. Así puede apreciarse en el imaginario metafórico  relativo a las tierras conquistadas y por conquistar: </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">“-Hablando en serio –sonrió Juan Rodríguez – la selva es como una mujer. Puedo  sentir su olor de hembra en celo. La selva desea ser penetrada, invadida. Por  eso pudimos entrar en ella, llegar hasta acá, establecernos y fundar a Pamplona.  Nuestras espadas eran los falos tiesos y cortantes que ella deseaba” (28).  </font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">La  capa roja, como novela histórica, centrada en la figura de un protagonista de la  historia, que ve desfilar por sus páginas a Guaicaipuro, Francisco Fajardo,  Diego de Losada, y otras figuras importantes del siglo XVI, es un caso único  entre las obras de las escritoras venezolanas, quienes prefieren construir  intrahistorias desde perspectivas subalternas cuando se interesan por el tema  histórico. Sin embargo, al igual que muchas de ellas, Mercedes Franco se  interesa por la reconstrucción de la vida cotidiana en un tiempo histórico. Así,  la abundancia de diálogos y ambientes compuestos como escenas teatrales, nos  permite introducirnos en la intimidad de unos personajes que resultan muy  humanos en sus rencillas, envidias, chismes, paralelamente a la leyenda épica  que se va construyendo en torno a la trágica figura de Juan Rodríguez Suárez.  </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 150%"><b><font size="2" face="Verdana">Bibliografía  </font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">1. Franco, Mercedes (1992). La capa roja. Caracas: Planeta.  </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2807316&pid=S1316-3701200600020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="2" face="Verdana">2. Rodríguez Freyle, Juan (1978). El carnero. Medellín: Editorial Bedout.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2807317&pid=S1316-3701200600020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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