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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A la búsqueda de un nuevo encuentro entre feminismo y socialismo con amplitud, pero también con estrategia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It’s impossible refer to feminism ignoring the present and future living conditions of most women in the world. Feminism, as a radical movement of the 70’s starring by women fighting for their emancipation, had the merit of imposing meanings, reaching legitimacy among wider audiences, forcing to a continuous rethinking of successes and mistakes, and to a search and deepening of different perspectives in theory and discontinued practices. In these new impulses of millions of women workers and popular sectors lie forces that will determine the future of women’s movement in Latin America.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" COLOR="#231f20">     <p class="MsoNormal" align="center"> <span style="font-family: Verdana; color: #231F20; font-weight: 700">A la  búsqueda de un nuevo encuentro entre feminismo y socialismo con amplitud, pero  también con estrategia</span></p> </font>     <p align="center"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight: 700">Andrea  D’atri</span></p>     <p class="MsoNormal"><font size="2"><span style="font-family: Verdana">P</span></font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">sicóloga  profesora universitaria, </span> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Argentina</span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">. <a href="mailto:andreadatri@gmail.com">andreadatri@gmail.com</a></span></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#231f20">     <p ALIGN="justify"> <b> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: #231F20">Resumen</span></b></p>     <p ALIGN="justify">Imposible referirnos al feminismo haciendo caso omiso a las  presentes y futuras condiciones de existencia de la mayoría de las mujeres del  mundo. El feminismo, como movimiento radical setentista protagonizado por las  mujeres en lucha por su emancipación, tuvo el mérito de imponer sentidos,  alcanzando legitimidad entre públicos más amplios; lo que obliga a un replanteo  permanente de los aciertos y errores, a una búsqueda y profundización de  perspectivas teóricas y praxis diversas y discontinuadas. En esos nuevos ímpetus  de millones de mujeres trabajadoras y de los sectores populares radican las  fuerzas de las que dependerá el futuro del movimiento de mujeres de América  Latina.</p>     <p ALIGN="justify"> <b> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: #231F20">Palabras  Clave</span></b>: Crisis, debate, socialismo.</p>     <p ALIGN="justify"> <b><font SIZE="2" COLOR="#231f20">Abstract</font></b></p>     <p ALIGN="justify">It’s impossible refer to feminism ignoring the present and  future living conditions of most women in the world. Feminism, as a radical  movement of the 70’s starring by women fighting for their emancipation, had the  merit of imposing meanings, reaching legitimacy among wider audiences, forcing  to a continuous rethinking of successes and mistakes, and to a search and  deepening of different perspectives in theory and discontinued practices. In  these new impulses of millions of women workers and popular sectors lie forces  that will determine the future of women’s movement in Latin America.</p>     <p ALIGN="justify"> <font SIZE="2"> <b>Key </b></font><b>Words</b>: Crisis, debate, socialism.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Fecha de recepción: 20 de octubre de 2009 Fecha de  aceptación: 27 de octubre de 2009</p> <i>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">«Quien es socialista y no es feminista, carece de  	amplitud. Pero quien es feminista y no es socialista, carece de estrategia.»</p> 	</i> 	    <p align="justify">Louise Kneeland</p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">La crisis internacion al que se desató hace sólo un año  traerá –a pesar de las fluctuaciones, las recuperaciones parciales que se prevén  en la coyuntura y las predicciones más optimistas– menor crecimiento económico  para América Latina y Caribe, con la consecuente alza de los índices de  desocupación, mayor contracción comercial y déficit fiscal. No es el pronóstico  de ninguna amiga del catastrofismo, sino las explicaciones de la Secretaria  Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, que auguró, para lo inmediato, una caída  de las remesas que recibe la región de hasta un 10% y una reducción de las  inversiones extranjeras directas de hasta un 45%.</p>     <p ALIGN="justify">Pero los números no son suficientes para captar la intensidad  del impacto: la misma especialista advirtió que:</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">la recuperación de los índices sociales generalmente toma  	el doble de tiempo que la de los índices económicos, tal como sucedió  	durante la crisis de los años 1980, cuando los indicadores sociales tardaron  	veinticuatro años en llegar a los niveles previos a la crisis y los  	económicos, doce.<sup>1</sup></p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Aún cuando las economías regionales hayan llegado a este  escenario de crisis mundial provistas de una relativa fortaleza, ésta sólo  alcanzará a morigerar los efectos de una situación a la que el capitalismo no  asistía probablemente desde la Gran Depresión de la década del ’30 o desde la  llamada crisis del petróleo de mediados de la década del ’70 y que dio paso a la  contraofensiva mundial reaganiano-thatcheriana. Por eso, a pesar de que la  coyuntura parezca favorable, ya es un hecho que llegó a su fin el ciclo de  crecimiento económico que benefició a las economías regionales entre el 2003 y  el 2008, basado en la bonanza excepcional que experimentaron los precios  internacionales de materias primas y commodities. Mucho más aún, si hablamos de  México o los países de Centroamérica en estrecha conexión con la economía  norteamericana, donde la crisis golpeó más duramente que en aquellos otros que  atenuaron sus efectos con el «colchón» proporcionado por el crecimiento del  último lustro que, a su vez, permitió una relativa estabilidad política de los  gobiernos post-neoliberales de la región.</p>     <p ALIGN="justify">¿Pero por qué empezar hablando de la crisis económica si se  trata de discurrir sobre feminismo? Porque aún los pronósticos más optimistas  incluyen la perspectiva de que, en un plazo no muy largo, en el planeta habrá  veinte nuevos millones de personas desocupadas y otros doscientos millones  pasarán a vivir en la extrema pobreza. El Banco Mundial estima que ya cincuenta  millones de personas han caído en esta situación. Pero, como sabemos, ese  impacto de la crisis no es ni será igual para todos: la mayoría de esas personas  son y serán mujeres. El capitalismo es un sistema monstruosamente obsceno: los  doscientos hombres más ricos del mundo poseen lo mismo que los dos mil  quinientos millones de personas más pobres, entre quienes el 80% son mujeres y  niñas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Imposible referirnos al feminismo, entonces, haciendo caso  omiso de este dramático telón de fondo de nuestro debate, que involucra –o mejor  es decir que debería hacerlo-, las presentes y futuras condiciones de existencia  de las grandes mayorías de las mujeres del mundo. Máxime cuando, en el  feminismo, se confirma la tendencia, ya descrita por la feminista Francesca  Gargallo, a la división,</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">entre una fuerza minoritaria de crítica política,  	organizada en pequeños grupos muy activos y dispersos (sólo a veces en  	diálogo entre sí), diversas individualidades en fuga hacia organizaciones  	políticas y sociales mixtas y una macro-organización de ‘especialistas en  	temas de género’ –relacionada con los gobiernos del área y las instituciones  	supranacionales, sin ninguna crítica estructural al sistema de expoliación  	económica y ambiental...<sup>2 </sup></p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Parafraseando sus propios interrogantes, podríamos  preguntarnos entonces, ¿»qué movimiento feminista, entendido como movimiento  político de liberación del conjunto de las mujeres» es posible seguir impulsando  con esta colosal transformación económica, social y política en ciernes que  implica, entre otras cosas, una mayor pauperización de las masas femeninas, la  crisis de la denominada «cooperación internacional» gestionada durante las  últimas dos décadas por las expertas, para la implementación de una agenda  asistencial altamente despolitizada y, por otra parte, el riesgo de aislamiento  de los pequeños grupos activistas, hegemonizados por mujeres de los sectores  medios ilustrados de nuestro continente, centrados en disputas ensimismadas de  sentidos político-culturales?</p>     <p ALIGN="justify"><b>LA VICTORIA PÍRRICA DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">La feminista Denise Paiewonsky escribía:</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">... soy una dinosauria de una época ‘superada’, cuando el  	feminismo era subversivo y transgresor, y estaba por definición enfrentado a  	los poderes establecidos. Mi mentalidad política, que, arrogantemente,  	siempre creí de vanguardia, se me ha vuelto obsoleta. En la resaca de la  	década maldita las prioridades parecen ser los proyectos costosos, las  	grandes conferencias, los convenios aquellos de las igualdades formales que  	nuestro representante en las Naciones Unidas firma con el mayor descaro para  	que el Estado luego ignore con el mayor cinismo.<sup>3</sup></p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Descaro y cinismo… es verdad. Porque, aunque suene  paradójico, durante el período de mayor contraofensiva imperialista contra las  masas, sus organizaciones y las conquistas heredadas de décadas anteriores, la  agenda feminista se convirtió, en gran medida, en política pública de los  Estados, los gobiernos y organizaciones interestatales, incluyendo los  organismos financieros.</p>     <p ALIGN="justify">El feminismo, como movimiento radical setentista  protagonizado por las mujeres en lucha por su emancipación, tuvo el mérito de  imponer sentidos, alcanzando legitimidad entre públicos más amplios; pero esta  legitimidad también fue a costa de reconvertirse, en gran medida, en una plétora  de organizaciones no gubernamentales, perdiendo su filo más subversivo, pero  provistas de las herramientas y el personal idóneo para hacer frente a las  consecuencias que los mismos planes neoliberales trajeron aparejados para las  mujeres. Reconocimiento a cambio de integración, legalidad a cambio del abandono  de la radicalidad anterior.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Veinte años después de las iniciales movilizaciones de esta  ‘segunda ola’ del feminismo, desde el Papa hasta los presidentes de las naciones  latinoamericanas reconocen verbalmente la importancia de los derechos de las  mujeres, y hasta el Banco Mundial apela a invertir en ellas, desde una visión  funcional y eficientista, con el argumento de superar la condición de la mujer  para aportar al Desarrollo. ¿Cuán subversivo puede ser ahora un discurso sobre  las mujeres? El impacto inicial y agitativo del feminismo se ha diluido,  permeando algunas conciencias, aunque perdure aún –y no tenga lugar– una  nostalgia por ‘las movilizaciones callejeras’ y por el escándalo que se creaba,  veinte años atrás, por las manifestaciones de las feministas: el mensaje fue  decodificado, el discurso engullido aunque sin sus aristas más incómodas y los  ‘grandes temas’, olvidados o en el mejor de los casos, tecnificados.</p>     <p ALIGN="justify">Señala la feminista peruana Maruja Barrig.<sup>4</sup></p>     <p ALIGN="justify">Al mismo tiempo que, en lo superficial, el feminismo parecía  convertirse en sentido común, reconvertido en un movimiento centrado en la  consecución de la «igualdad de género», se lo despojaba de su anterior  radicalidad, destripando sus demandas en mínimos programas parcializados,  ajustados a los sectores que requerían de su asistencia. Para muchas mujeres,  este cierto «feminismo» se convirtió, entonces, también en una salida laboral o  carrera profesional, en tanto sus conocimientos adquiridos permitieron que  pudieran presentarse como mediadoras entre las agencias de financiamiento y los  sectores de mujeres que eran destinatarias de estos aportes reconvertidos en  programas sociales. Es lo que Sonia Álvarez denomina «identidad híbrida»: los  espacios del movimiento se confundían y amalgamaban con los centros de trabajo.<sup>5</sup>  Se «profesionalizó la causa», que antes había sido motivo de debates políticos y  movilización, transformándose en objeto de organización, planeamiento y cabildeo  en políticas públicas.<sup>6</sup></p>     <p ALIGN="justify">El clima resultante fue la desmovilización y despolitización  del movimiento. El retroceso se caracterizaba, según las elaboraciones  colectivas de ATEM, por la escasez de espacios de debate y decisiones; el  retroceso en la articulación de acciones y actividades de denuncia; la  consecución de reformas legales a través del lobby, como objetivo casi  exclusivo; la reducción del espacio público al espacio institucional; la «juridización»  del lenguaje y de las propuestas; el énfasis en la inclusión de la perspectiva  de género en las instituciones nacionales, institucionales y los organismos  financieros, en lugar de la crítica a estas instituciones; la fragmentación y  privatización del movimiento; el escaso y moderado cuestionamiento del poder; la  falta de posicionamientos públicos críticos.<sup>7</sup> Se exigía eficiencia,  transparencia y resultados.</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">La denuncia y el discurso inflamado eran insuficientes,  	en los 90’s había que saber responder al reto del ‘cómo hacerlo’. En los  	90’s las ONGs de mujeres y/o feministas comenzaron a ser lo que siempre  	fueron: un centro de trabajo. Fue necesario contar con instrumentos que  	permitieran rendir cuentas, a la sociedad y a las agencias donantes, de  	resultados tangibles, de procesos de planificación de actividades, de normas  	laborales internas en las organizaciones y, ciertamente, del perfilamiento  	de estructuras jerárquicas en su interior.</p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Señala nuevamente Maruja Barrig.<sup>8</sup></p>     <p ALIGN="justify">Mucho ha sido escrito por las feministas sobre este proceso;  mucho ha sido lo debatido y muchas las crisis y rupturas que provocó en el  movimiento feminista, especialmente en América Latina. En tanto, a lo que hemos  asistido, bajo la égida de los proyectos para el desarrollo, ha sido al  crecimiento de una fenomenal desigualdad que, al tiempo que se promovía un  «feminismo de los derechos», descargaba sobre millones de mujeres las  consecuencias más nefastas del ataque en regla a las masas del continente.</p>     <p ALIGN="justify">Aumentó velozmente lo que ha dado en llamarse la  «feminización de la fuerza de trabajo», especialmente en América Latina, donde  la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral fue a costa de una  mayor precarización, con las peores condiciones y sin derecho a organizarse. En  las tres mil zonas francas que hay en el mundo –donde los empresarios pueden  llenar sus bolsillos sin pagar impuestos– trabajan más de cuarenta millones de  personas, sin ningún derecho; pero el 80% son mujeres que tienen entre catorce y  veintiocho años. Los antiguos vejámenes se transformaron en ingentes «negocios»  durante el mismo período: la apertura de las fronteras para el comercio  internacional, los paraísos fiscales, la concentración de mujeres jóvenes  desarraigadas en enormes ciudades-factorías de fronteras, el crecimiento del  tráfico de drogas y la corrupción permitieron que el tráfico de mujeres para <i> snuff</i>, pornografía, esclavismo sexual y prostitución se transformara en una  colosal industria que alcanza a cuatro millones de mujeres y dos millones de  niñas y niños cada año, produciendo una ganancia de treinta y dos mil millones  de dólares para los proxenetas (entre cuyas redes, no está demás aclarar que,  siempre se encuentran políticos, empresarios, fuerzas represivas, funcionarios  judiciales, religiosos, etc.). ¿Y qué hay para decir de los denominados derechos  sexuales y reproductivos propiciados durante esta etapa? Como señalaba  recientemente en el Iº Coloquio de Pensamiento y Praxis Feminista realizado en  Buenos Aires,</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">en decenas de países existen derechos sexuales y  	reproductivos, se respeta legalmente la diversidad sexual y se ha  	despenalizado el aborto. Podría decirse que hemos avanzado enormemente,  	siempre y cuando hagamos la salvedad de que medio millón de nuestras  	hermanas muere, cada año, por complicaciones en el embarazo o el parto, algo  	que, a esta altura del desarrollo científico y médico, debería ser  	perfectamente evitable. Sí, trágicamente, un simple cálculo arroja que, cada  	cinco años, se produce la misma cantidad de muertes de mujeres que las que  	se provocaron en los cinco años que duró el exterminio nazi en Auschwitz.  	Cada cinco años, se repite un campo de concentración de Auschwitz para las  	mujeres más pobres del planeta.<sup>9</sup></p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">El cuerpo de las mujeres no sólo es objeto de la esclavitud  sexual, la prostitución y la pornografía, también es un campo propicio para una  rentable especulación científica (vientres de alquiler, experimentaciones en  reproducción asistida, etc.) y una más que rentable mercancía para el consumo,  goce y disfrute de los otros: la creciente penetración de los medios masivos de  comunicación e internet, la cultura de la imagen, el desarrollo de las  posibilidades quirúrgicas, transformaron al cuerpo de las mujeres –especialmente  en las grandes metrópolis del continente– en un producto dispuesto para la  venta, al tiempo que a las mismas mujeres se las reduce a meras consumidoras de  esas mercancías que le permiten soñar con transformarse en el estereotipo  imposible de alcanzar.</p>     <p ALIGN="justify">La crisis económica en puerta, a la que hacíamos referencia  al comienzo, ahora también profundizará aún más la crisis alimentaria que ya,  con el aumento desorbitado de los precios de los alimentos de los últimos dos  años, eleva a novecientos cincuenta millones la cifra de personas desnutridas en  el mundo, mientras los grandes pulpos multinacionales introducen los cultivos  transgénicos, talando bosques, agotando la fertilidad del suelo, propagando el  uso de plaguicidas tóxicos y condenando a la extinción a las especies animales.  Pero con la crisis, además, se reducirán las supuestas «ayudas humanitarias» con  que los países imperialistas intentan paliar las catástrofes que, el mismo  capitalismo provoca con su depredación de los recursos naturales y del medio  ambiente: inundaciones, sequías y otros desastres que afectarán fundamentalmente  a los más pobres entre los pobres, con sus secuelas de enfermedades, pérdida de  viviendas, falta de alimentos y muertes. Y también se reducirán los presupuestos  para salud, educación y otros servicios sociales, haciendo recaer sobre la ya  fatigosa doble jornada de trabajo de las mujeres, más tareas para la  reproducción de la vida.<sup>10</sup></p>     <p ALIGN="justify"><i>«Pronto nos veremos obligados a dar la espalda a uno de  los grupos más vulnerables del mundo»</i>, afirmó Jane Cocking, Directora  Humanitaria de Oxfam, refiriéndose a más de un millón de víctimas de los  enfrentamientos en el valle de Swat, en Pakistán. En el mismo comunicado se  plantea que el «plan humanitario» de la ONU destinado a este conflicto, de  quinientos cuarenta y tres millones de dólares, sólo ha podido recaudar para  este año en curso, ciento treinta y ocho millones: un déficit del 75% que  provoca que, de las cincuenta y dos organizaciones que solicitan fondos a la  ONU, haya treinta que aún no han recibido nada. En África, UNICEF prevé que la  recesión global aumentará las espantosas cifras ya habituales de muertes de  bebés y niños, obligando, además, a que más menores abandonen la escuela. <i>«De  cada mil bebés africanos, ochenta y nueve mueren en su primer año de vida,  comparado con sólo cinco por cada mil en los países industrializados»</i>,  señala el informe.<sup>11</sup></p>     <p ALIGN="justify">No contamos aún con datos sobre la región, sin embargo, todo  indica que la crisis ya tiene como consecuencia la caída de los recursos de la  llamada «cooperación internacional», lo que aumenta aún más la competencia entre  las organizaciones sociales por ser las beneficiarias de su adjudicación.</p>     <p ALIGN="justify">Al tiempo en que la lucha de las mujeres por su emancipación  y la denuncia de su situación de desigualdad, de opresión e ignominia alcanzan  una inmensa popularidad y aceptación, esta misma situación encuentra nuevas y  más brutales formas de manifestarse. El supuesto camino «realista», transitado  de manera gradual y evolutiva, para la consecución de la igualdad o, incluso, de  metas mucho más modestas y prosaicas en la búsqueda de mejorías para las  condiciones de vida de las mujeres, es lo que, finalmente, se devela como lo  verdaderamente utópico en los estrechos y asfixiantes marcos de las democracias  capitalistas del continente.</p>     <p ALIGN="justify">En Argentina, esto ya quedó al desnudo durante la crisis que  estalló en diciembre de 2001, en la que el país entró en <i>default</i>. Ni  siquiera la recuperación favorecida por los precios internacionales, que  acompañó las presidencias sucesivas de Néstor y Cristina Kirchner fueron  beneficiosas para el conjunto de las masas trabajadoras: las grandes empresas  multiplicaron sus millonarias ganancias, pero la reducción de algunos puntos  porcentuales del índice de desocupación se debió a la creación de puestos de  trabajo altamente precarizados. Mientras tanto, aumentaron los ritmos de  explotación y los salarios nunca alcanzaron el nivel que habían tenido antes de  la devaluación.</p>     <p ALIGN="justify">El «doble discurso» de los gobiernos kirchneristas que se  embanderaron con la defensa de los derechos humanos causó el efecto buscado  durante los primeros años. Pero ya bajo la presidencia de Cristina Kirchner  quedó más en evidencia que se trataba de un mero golpe de efecto: más de 600  mujeres jóvenes reportan como desaparecidas en los últimos años, secuestradas  por redes de trata y prostitución; más de 400 mujeres trabajadoras y de los  sectores populares mueren, cada año, por las consecuencias de los abortos  clandestinos, mientras el ministro de Salud es conocido por su compromiso con  los sectores clericales. Finalmente, los «derechos humanos» del kirchnerismo  terminaron por mostrarse como una verdadera farsa ante los ojos de las amplias  masas cuando la policía montada y la infantería reprimieron brutalmente a  centenares de obreras y obreros que reclamaban por sus derechos en una huelga  que enfrentó, por más de cuarenta días, a la empresa Kraft-Foods, la  multinacional norteamericana más grande de la industria alimenticia a nivel  mundial.</p>     <p ALIGN="justify">Ya frente a la crisis de 2001 habían emergido nuevos grupos  de jóvenes feministas que buscaron, a través de la autonomía y sacando lecciones  de la institucionalización del feminismo que las había precedido, acercarse y  establecer vínculos con los nuevos movimientos sociales que entraron en la  escena política nacional: fábricas tomadas por sus trabajadores y trabajadoras,  movimientos de desocupados y desocupadas, asambleas vecinales… Todo aquello  quedó –en su mayoría– entrampado, luego, por el «discreto encanto» del  kirchnerismo, que llevó a la desmovilización y a una nueva parálisis de los  reclamos pendientes; con excepción del sector que emergió también como producto  de este período y que forjó un movimiento más amplio de jóvenes estudiantes,  trabajadoras, artistas, amas de casa de alianza entre mujeres independientes y  militantes de la izquierda socialista.<sup>12</sup></p>     <p ALIGN="justify"><b>¿AUTONOMÍA O INDIVIDUALISMO?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Mientras la institucionalización de los movimientos sociales  –incluido el feminismo– devino directamente funcional para la amortiguación de  los efectos devastadores de los planes neoliberales, a través de proyectos  gestionados bajo la supuesta «transparencia» que las iniciativas privadas  parecían tener frente a Estados y gobiernos corruptos, también marginó –y empujó  a la automarginación– a los grupos y corrientes feministas que resistieron a  esta tendencia general.</p>     <p ALIGN="justify">En tanto la mayoría del feminismo se inclinó por una  perspectiva reformista, desarrollada en el marco institucional diseñado  internacionalmente bajo la égida de la ONU; una minoría –y no por ello, menos  diaspórica– se alejó de la disputa por el poder del Estado, obligada a relegarse  y autorelegándose en la creación de «contracultura» y «contravalores» opuestos a  los imperantes.</p>     <p ALIGN="justify">Lo que era una sana reacción contra la institucionalización  que había absorbido las aristas más revulsivas del movimiento feminista, se  convertía prontamente en una traba para el establecimiento de grupos militantes,  activos, dispuestos a avanzar en la construcción de un movimiento de mujeres  verdaderamente masivo, donde los reclamos readquirieran el eslabonamiento que  los unía con el necesario planteo de una transformación radical de la sociedad  capitalista. Los grupos iniciales de concientización, despojados de cualquier  estructura de organización estable, se encontraron con las propias dificultades  que estas formas les imponían cuando intentaban proponerse alguna acción que  avanzara a partir de las conclusiones extraídas de este vital ejercicio de  autoconciencia.</p>     <p ALIGN="justify">La modificación de las tareas y objetivos, sin alterar las  formas organizativas más bien laxas e inestables, llevaron a callejones sin  salidas a múltiples grupos que guardaban las mejores intenciones. Si se renegaba  de convertirse en una pequeña empresa de servicios asistenciales –como lo eran  la mayoría de las organizaciones no gubernamentales, con sus presupuestos, su  rendición de cuentas y hasta sus propias gerenciadoras y empleadas-,<sup>13</sup>  en el camino se iban forjando liderazgos «naturales», autoridades no elegidas  por nadie que se basaban en el manejo de la información, en los vínculos  personales desarrollados entre algunas integrantes del grupo, etc. Esto sólo  podía propiciar, como en cualquier otro grupo humano establecido desde estas  pautas, la confusión entre los aspectos más subjetivos de los vínculos de sus  integrantes, con los objetivos políticos e ideológicos en las que todas podían  acordar, inicialmente. La negativa al establecimiento de estructuras flexibles y  democráticas en pos de carecer de estructuras –como si toda forma organizativa  fuera, por esencia, jerárquica y autoritaria– propició, finalmente, el  establecimiento de estructuras informales mucho más perjudiciales para el  desarrollo armónico de los grupos y sus posibilidades de expansión e  intervención en la realidad, además de favorecer el conocido «sistema de  estrellas» que actúan como portavoces del grupo en su conjunto, ayudando a la  aparición de resentimientos y enemistades. Como señalaba, ya hace décadas, Jo  Freeman en su conocido artículo «La tiranía de la falta de estructuras», «es  esta estructura informal, especialmente en los grupos no estructurados, la que  crea las bases para el desarrollo de élites.»<sup>14</sup></p>     <p ALIGN="justify">La impotencia, la frustración, el sectarismo y la fatigosa y  permanente fragmentación fueron las consecuencias inevitables para una  generación del feminismo, como sucede con todo grupo reducido en los márgenes a  contracorriente. Eso obliga a un replanteo permanente de los aciertos y errores,  a una búsqueda y profundización de perspectivas teóricas y praxis diversas y  discontinuadas. De esas crisis han surgido y siguen surgiendo nuevas  elaboraciones productivas, aportes reflexivos, nuevas alianzas; pero  lamentablemente, se trata más de una sumatoria de individualidades desperdigadas  por el continente y de sus fructíferos intercambios, que de un verdadero  movimiento con ansias de masificación.</p>     <p ALIGN="justify">En Argentina, como ya lo señalamos anteriormente, la  explosión de la crisis económica, social y política de finales de 2001,  revitalizó a los grupos feministas autonomistas preexistentes y a la formación  de otros nuevos, integrados en su mayoría por jóvenes estudiantes  universitarias. Luego, el impasse causado por depositar expectativas en los  gobiernos kirchneristas, condujo a cierta parálisis de la actividad de estos  grupos que volvieron a revitalizarse recién en el periodo más reciente, ante la  evidente desazón que causada por la falta de políticas a favor de los derechos  de las mujeres de parte del Estado y el gobierno.</p>     <p ALIGN="justify">Lo que ha permanecido, desde hace casi un cuarto de siglo,  han sido los Encuentros Nacionales de Mujeres, que algunas pocas feministas han  puesto en pie a poco tiempo de la caída de la dictadura militar y que luego  lograron reunir hasta quince mil mujeres en algunas ocasiones. Sin embargo,  estos encuentros fueron perdiendo las características iniciales: con una  división de las participantes en talleres temáticos que imposibilitan visualizar  y discutir globalmente sobre el sistema patriarcal y la alianza establecida  entre la opresión de las mujeres y el sistema de explotación de clases y,  además, con un sistema de debate que impide dirimir las diferencias  democráticamente (es decir, señalando con claridad las posiciones mayoritarias y  minoritarias, especialmente en temas álgidos como el derecho al aborto, entre  otros), obligando al consenso aún con fuertes minorías fundamentalistas enviadas  y adoctrinadas por las jerarquías eclesiásticas, los encuentros fueron perdiendo  vitalidad y rebeldía. En última instancia, se convirtieron en una «válvula de  escape» para la situación de opresión de las mujeres y la justa bronca que ésta  genera, pero que luego de la «catarsis» anual no permite establecer una  continuidad organizativa y de lucha entre estas miles de mujeres durante el  resto del año, hasta el siguiente encuentro, del mismo modo que impide asestarle  una «derrota política» categórica a las minorías fundamentalistas reaccionarias  que agreden no sólo verbalmente, sino también físicamente a las mujeres  lesbianas, feministas y activistas de izquierda en estos encuentros.</p>     <p ALIGN="justify">Aquí, la «falta de estructuras» se traduce en el control casi  exclusivo de las comisiones organizadoras de los encuentros por una de las  corrientes partidarias populistas más «jerárquicamente estructurada» que,  mientras se muestra fanática de mantener el «espíritu de consenso» de los  Encuentros Nacionales de Mujeres, opera en beneficio de su propia línea política  de alianzas con sectores de la burguesía, del ejército y la Iglesia.15 Esto ha  llevado a una disminución notoria de la participación de mujeres independientes  en los encuentros, incluso, a una escasa participación en los talleres de las  mismas mujeres que concurren cada año, pero muchas de las cuales optan por  intervenir en actividades paralelas y alternativas más novedosas y creativas  (charlas, performances, radios abiertas, proyecciones, fiestas, etc.).</p>     <p ALIGN="justify"><b>PARA LAS MUJERES TAMBIÉN, SOCIALISMO O BARBARIE</b></p>     <p ALIGN="justify">En tanto, no hace falta remontarse a la Revolución Francesa  de 1789 o a la Revolución Rusa de 1917 para demostrar que frente a los grandes  cataclismos sociales, políticos y económicos, las mujeres siguen siendo los  destacamentos de vanguardia que enfrentan las crisis y las nefastas  consecuencias que ellas entrañan para la vida cotidiana de las masas. Ya hemos  visto luchar a las mujeres del altiplano boliviano en la Guerra del Agua; a las  mujeres oaxaqueñas tomar literalmente el poder de la comuna, organizando la  resistencia desde los medios de comunicación bajo su control; las mujeres  desocupadas de Argentina cortaron las rutas una y mil veces reclamando trabajo  genuino y las trabajadoras de la textil Brukman pusieron a producir la empresa  bajo control obrero, resistiendo el desalojo y la represión, en plena crisis  nacional. Recientemente, asistimos a la explosión de la bronca de las mujeres  más explotadas de la industria, las obreras de la alimentación que desataron una  huelga sin precedentes reclamando medidas de prevención e higiene ante la  pandemia de gripe A, como lo señalamos más arriba.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Hoy son las feministas y mujeres en resistencia de Honduras  las que están al frente de las movilizaciones contra el golpe de Estado  perpetrado por el empresariado nacional en alianza con el imperialismo  norteamericano y todas las instituciones del régimen, incluyendo a la Iglesia.  En las colonias más pobres de Tegucigalpa, son las mujeres las que organizan el  territorio y a la comunidad para resistir la represión del ejército y los  sicarios. Las mujeres campesinas y de los pueblos originarios estuvieron en las  carreteras y puentes, bloqueando las ciudades durante los días más aciagos de la  resistencia y es por ello que han sido víctimas de las más atroces torturas,  abusos y violaciones por parte de las fuerzas represivas del Estado.</p>     <p ALIGN="justify">En esos nuevos ímpetus de millones de mujeres trabajadoras y  de los sectores populares radican las fuerzas de las que dependerá el futuro del  movimiento de mujeres de América Latina. Las feministas que sueñen aún con una  sociedad liberada de toda forma de opresión, aquellas cuyas ansias de  emancipación sigan intactas no sólo no pueden darle la espalda a estos sectores  de millones de mujeres del continente que emergieron a la vida política en los  últimos años, sino que tienen el deber de dirigirse hacia ellas, de nutrirse de  sus luchas y colaborar con sus triunfos.</p>     <p ALIGN="justify">Proponerse la tarea de construir un movimiento de mujeres que  se sostenga en la independencia política del Estado, de su régimen y sus  instituciones; que se fortalezca en las luchas, arrancando todos los derechos  que nos sean posibles y las mejores condiciones de existencia que pueda ofrecer  este sistema de podredumbre y sometimiento, al tiempo en que socavamos sus  cimientos preparándonos para asestarle nuestro golpe definitivo y comenzar,  entonces, la construcción de una sociedad liberada, definitivamente, de todas  las formas de explotación y opresión que hoy pesan sobre la inmensa mayoría de  la humanidad, pero doblemente sobre la vida y los cuerpos de las mujeres.</p>     <p ALIGN="justify">El capitalismo sólo reserva más barbarie para las masas,  devastación y muerte para el planeta que habitamos. Para la inmensa mayoría de  las mujeres del mundo, las crisis recurrentes del sistema capitalista no pueden  aparejar Quienes se consideren verdaderamente socialistas revolucionarios no  pueden sentirse ajenos a esta realidad que afecta especialmente a las mujeres.  Quienes se consideran feministas y honestamente anhelan aun la emancipación de  las mujeres de todas las formas de opresión, están llamadas a reflexionar sobre  las estrategias que nos han conducido a los callejones sin salida de la  cooptación o la marginalidad. Como ha sucedido otras veces en la historia,  confiamos en que serán nuevamente las mujeres más explotadas y oprimidas de  nuestro continente las que impulsarán el surgimiento de un nuevo feminismo  socialista que aún espera ver la luz.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Notas</b></p>     <p ALIGN="justify">1 «Crisis dejará secuelas perdurables en la economía real de  América Latina», presentación de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de CEPAL  del Seminario El impacto «real» de la crisis económica global: una visión desde  América Latina y el Caribe, 6 de agosto 2009. <http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/ 7/36717/P36717.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xsl>&lt;<a href="http://www.eclac.org/">http://www.eclac.org/</a>cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/7/36717/P36717.xml&amp;xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&amp;base=/tpl/top-bottom.xsl&gt;</p>     <p ALIGN="justify">2 Francesca Gargallo, Ideas Feministas Latinoamericanas, Ed.  El Perro y la Rana, Caracas, 2006, pág 13.</p>     <p ALIGN="justify">3 Denise Paiewonsky, «De crisis personales y políticas  cavilaciones de una feminista abatida», <http://www.mamametal.com/creatividadfeminista/articulos/abatida.htm> <font COLOR="#231f20">&lt;<a href="http://www.mamametal.com/creatividadfeminista/articulos/abatida.htm">http://www.mamametal.com/creatividadfeminista/articulos/abatida.htm</a>&gt;</font></p>     <p ALIGN="justify">4 Maruja Barrig, «Los malestares del feminismo  latinoamericano»,</p>     <p ALIGN="justify">5 Sonia Alvarez, «Advocating feminism: The Latin American  Feminist NGO «Boom», Sonia Alvarez, Universidad de California en Santa Cruz,  1998, citado por Maruja Barrig en op.cit.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">6 «Legado Feminista y ONGs de Mujeres: notas preliminares» de  María Luiza Heilborn &amp; Angela Arruda, en Género y Desarrollo Institucional en  ONGs, IBAM/ Instituto de la Mujer de España, Rio de Janeiro 1995, citado por  Maruja Barrig en op.cit.</p>     <p ALIGN="justify">7 Magui Bellotti, «¿Existe el movimiento feminista?», Revista  Brujas Nro. 29, ATEM, Bs. As., 2002.</p>     <p ALIGN="justify">8 Maruja Barrig, op.cit.</p>     <p ALIGN="justify">9 Andrea D’Atri, «El feminismo y la crisis mundial. La  encrucijada de las mujeres: socialismo o barbarie», ponencia presentada en  Primer Coloquio Latinoamericano «Pensamiento y Praxis Feminista», GLEFAS, Bs.  As., 24 al 27 de junio 2009.</p>     <p ALIGN="justify">10 Parte de estas palabras fueron pronunciadas por la autora  en su discurso durante el acto del Día Internacional de la Mujer, organizado por  la agrupación Pan y Rosas en Buenos Aires, 8 de marzo de 2009. Ver <http://www.tvpts.tv/spip.php?video=23> <font COLOR="#231f20">&lt;<a href="http://www.tvpts.tv/spip.php?video=23">http://www.tvpts.tv/spip.php?video=23</a>&gt;</font></p>     <p ALIGN="justify">11 «UNICEF: Recesión global matará a más niños africanos», <http://periodicopg.com.ve/ ?q=node/17365><font COLOR="#231f20">&lt;<a href="http://periodicopg.com.ve/?q=node/17365">http://periodicopg.com.ve/?q=node/17365</a>&gt;</font></p>     <p ALIGN="justify">12 Nos referimos fundamentalmente a la agrupación de mujeres  Pan y Rosas que fue la única que –surgiendo en este período- siguió creciendo  hasta la actualidad en que reúne a más de mil mujeres en veinticinco localidades  del país. En Pan y Rosas participan mujeres independientes y militantes del  Partido de Trabajadores Socialistas. También, con el desarrollo de los  movimientos de desocupadas y desocupados durante la explosión de la crisis,  emergió la agrupación Plenario de Trabajadoras, que cuenta mayoritariamente con  la participación de mujeres desocupadas. Estas agrupaciones vinculadas con  partidos de izquierda hoy alcanzaron un protagonismo indiscutible en las luchas  de las mujeres por sus derechos, en alianzas y también debates con los grupos  feministas anticapitalistas y autonomistas.</p>     <p ALIGN="justify">13 No sólo la oenegización fue el camino de la  institucionalización. El movimiento autonomista que propició aquello de «hacer  la revolución sin tomar el poder», en determinadas ocasiones, ha conseguido  tomar el poder sin hacer ninguna revolución. Sin ir más lejos, el vicepresidente  de Bolivia es un ejemplo de lo que mencionamos, como también un cierto número de  representantes de organizaciones de los movimientos de desocupados de Argentina  (conocidos como «piqueteros») que cambiaron las rutas y las calles por los  despachos de gobierno durante la presidencia de Néstor Kirchner.</p>     <p ALIGN="justify">14 Jo Freeman, «La tiranía de la falta de estructuras», &lt;<a href="http://www.nodo50.org/mujeresred/%20feminismos-jo_freeman.html">http://www.nodo50.org/mujeresred/  feminismos-jo_freeman.html</a>&gt;</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Bellotti, Magui (2002). «¿Existe el movimiento  feminista?», Revista Brujas Nro. 29, ATEM, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817575&pid=S1316-3701200900020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. D’Atri, Andrea (2009). «El feminismo y la crisis mundial.  La encrucijada de las mujeres: socialismo o barbarie», ponencia presentada en  Primer Coloquio Latinoamericano «Pensamiento y Praxis Feminista», GLEFAS, Buenos  Aires, 24 al 27 de junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817576&pid=S1316-3701200900020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Gargallo, Francesca (2006). Ideas Feministas  Latinoamericanas. Caracas, Ed. El Perro y la Rana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817577&pid=S1316-3701200900020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify"><b>FUENTES ELECTRÓNICAS</b></p>     <p ALIGN="justify">Bárcena, Alicia, presentación «Crisis dejará secuelas  perdurables en la economía real de América Latina», Secretaria Ejecutiva de  CEPAL del Seminario El impacto «real» de la crisis económica global: una visión  desde América Latina y el Caribe, 6 de agosto 2009. <a href="http://www.eclac.org/">http://www.eclac.org/</a>cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/7/36717/P36717.xml&amp;xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&amp;base=/tpl/topbottom.xsl</p>     <p ALIGN="justify">Barrig, Maruja, «Los malestares del feminismo  latinoamericano», <a href="http://www.comminit.com/es/node/150333"> http://www.comminit.com/es/node/150333</a></p>     <p ALIGN="justify">Freeman, Jo. «La tiranía de la falta de estructuras», &lt;<a href="http://www.nodo50.org/mujeresred/%20feminismos-jo_freeman.html">http://www.nodo50.org/mujeresred/  feminismos-jo_freeman.html</a>&gt;</p>     <p ALIGN="justify">Paiewonsky, Denise «De crisis personales y políticas  cavilaciones de una feminista abatida», http://www.mamametal.com/creatividadfeminista/articulos/  abatida.htm «UNICEF: Recesión global matará a más niños africanos», &lt;<a href="http://periodicopg.com.ve/?q=node/17365">http://periodicopg.com.ve/?q=node/17365</a>&gt;</p> </font>       ]]></body>
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