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Argos
Print version ISSN 0254-1637
Argos vol.26 no.51 Caracas Dec. 2009
El circuito agroexportador marabino durante el proceso de instalación y consolidación de la industria petrolera en el Zulia (1914- 1935)
Nilda Bermúdez
Universidad del Zulia. nildajbb@yahoo.com
Marisol Rodríguez Arrieta
Universidad del Zulia. marisorr24@gmail.com
Resumen: Este artículo pretende aproximarse a la situación del circuito agroexportador marabino durante las primeras décadas del siglo veinte y estudiar la incidencia que tuvo la explotación comercial del petróleo en su dinámica de funcionamiento. En el período estudiado la actividad petrolera actuó como un elemento dinamizador del mismo, debido a que incrementó el comercio de importación al acentuarse la demanda de bienes y servicios y la presencia de la nueva base económica petrolera a inicios del siglo veinte no interfirió con el comercio tradicional que circulaba a través del Lago de Maracaibo.
Palabras clave: Circuito agroexportador, industria petrolera, Zulia, siglos XIX-XX.
Maracaibo's agricultural exporting circuit during consolidation and installation process of oil industry in Zulia state (1914-1935)
Abstract: This article pretends to approach to the situation of the Maracaibo's agricultural exporting circuit during the first decades of XX century as well as to study the incidence the oil commercial exploitation. In the studied period, oil activity acted as a dynamic element itself due to import trading increasing because of goods and services demand emphasized, so too the presence of the new oil economical basis at the beginning of XX century did not interfere with traditional trade throughout Maracaibo's Lake.
Keywords: agricultural exporting circuit, oil industry, Zulia, xix xx century.
Le circuit agroexportateur maracuchien pendant le processus d'instalation et consolidation de l'industrie petrolière à l'état Zulia (1914-1935)
Résumé: Cet article essaie de s'approcher à la situation du circuit agroexportateur maracuchien pendant les premières années du vingtième siècle et étudier l'incidence qui a eu l'exploitation commerciale du pétrol dans sa dynamique de fonctionnement. Pour ce faire on a employé la méthode historique, celle qui a permit l'identification des facteurs qui ont intervenu dans le processus d'arrangement qui s'est donné dans le circuit et la reconstruction de celui-ci à travers l'information apportée par les diverses sources de recherche.
Parmi les conclusions on remarque que pendant la période etudiée l'activité petrolière a agi en tant qu'élement dynamique de ce centre mercantil du lac dû au développement du commerce d'importation quand la demande des biens et des services a augmenté, de même la présence de la nouvelle base économique petrolière au début du vingtième siècle n'a pas interféré avec le commerce traditionnel qui circulait à travers le Lac de Maracaïbo.
Mots clés: circuit agroexportateur, industrie petrolière, xxi-xx siècles, état Zulia.
Recibido 27/07/08; aceptado: 26/02/09
Introducción
Cuando las empresas petroleras iniciaron actividades en el Zulia existía un sector mercantil y comercial que había fundamentado su crecimiento en la actividad económica del circuito agroexportador marabino controlado desde la ciudad puerto de Maracaibo, cuya base era la exportación de productos agrícolas y pecuarios e importación de bienes manufacturados. Este circuito se había fraguado en la larga duración del proceso histórico regional y la presencia de la nueva base económica petrolera a inicios del siglo veinte no interfirió con el comercio tradicional que circulaba a través del Lago de Maracaibo. Si bien es cierto que en la desarticulación de este vigoroso circuito intervino el petróleo conjuntamente con otros factores derivados de la necesidad de consolidar el estado nacional como la construcción de la red vial, la introducción de nuevos medios de transporte, la creación de un mercado nacional, este proceso fue lento y en el período estudiado la actividad petrolera actuó como un elemento dinamizador del mismo debido a que incrementó el comercio de importación al acentuarse la demanda de bienes y servicios.
Este artículo pretende aproximarse a la situación de este circuito agroexportador durante las primeras décadas del siglo veinte y estudiar la incidencia que tuvo la explotación comercial del petróleo en su funcionamiento. Para comprender la dinámica histórica de este espacio es necesario revisar la conformación de la red humana y el flujo de mercancías y productos que le dio origen, así mismo, como se fue consolidando el intercambio comercial-mercantil en las etapas posteriores hasta finales del siglo XIX cuando el circuito logra su máximo desarrollo.
Formación del circuito agroexportador marabino
La cuenca del Lago de Maracaibo, de unos 121.422 Km2, ocupa un espacio que comprende territorialmente al estado Zulia en su totalidad, una parte de los estados Trujillo, Mérida, Táchira, Lara y Falcón en Venezuela, extendiéndose al Norte de Santander en Colombia; a este sistema hídrico pertenece la superficie lacustre, cuya forma se asemeja a un saco que se va estrechando en dirección norte hasta su conexión con el golfo de Venezuela en el mar Caribe, éste cubre una extensión de 12.870 kilómetros cuadrados, con una profundidad media de 25 metros. Recibe el agua de 135 ríos, cuyas cabeceras están en las serranías andinas venezolanas y colombianas. Este Lago es la masa de agua parcialmente abierta más grande de este tipo de América del Sur, constituye una de las zonas petroleras y gasiferas más ricas del mundo y reservorio estratégico de agua dulce y biodiversidad (Nava; Bautista, 2003, pp.282).
Esta cuenca debe ser entendida como una región geohistórica en función de la dinámica social que desde larga data se dio en torno a este espacio, y que se refiere "a los procesos que señalan el uso de una misma área o territorio geográfico por parte de grupos territoriales históricamente diferenciados, permitiendo la aprehensión, el conocimiento y explicación de las raíces históricas contemporáneas" (Sanoja; Vargas, 1999, pp.13). Fue ocupada originariamente por las antiguas sociedades aborígenes de la región occidental del país que habían establecido una red social y de intercambio con poblaciones que se desplazaron del noreste de Colombia y del área andina de Venezuela que se movilizaron por su territorio y se establecieron en las orillas lacustres a medida que fueron alcanzando el dominio de técnicas que les permitieron pasar de la actividad de la pesca y recolección a formas más estables de producción, hecho éste que ha sido corroborado en los estudios arqueológicos efectuados por varios investigadores (Vargas, Sanoja, Cruxent, Wagner, entre otros).
En esta región desarrollaron modos de vida y de trabajo sustentados en actividades de vegecultura, caza y pesquería, utilizando para tales propósitos los ríos afluentes y las aguas del lago, así mismo, para trasladar sus productos y realizar intercambios o efectuar desplazamientos.
Según Vargas y Sanoja:
Históricamente, la región que nos ocupa fue testigo de interesantes y complejos procesos que abarcan desde la aparición de las formas sociales más antiguas, pertenecientes a la formación de Cazadores-Recolectores, hasta formas sociales igualitarias y jerárquicas de la Formación Social Tribal. Constituye una región histórica donde la actividad humana fue muy intensa, cubriendo toda la gama de los procesos históricos que caracterizaron, en tiempos antiguos, a las tierras bajas de Suramérica (Vargas y Sanoja, 2003, pp.174)
La posesión y el dominio sobre el territorio que habitaban hizo posible la aparición de un sentimiento de pertenencia que tejió fuertes lazos de identidad con él, que los llevaría a defenderlo aguerridamente ante el poderío bélico español, como lo confirman las crónicas de los conquistadores. Durante miles de años de ocupación indígena, el lago actuó como elemento unificador de los grupos humanos originarios que se sirvieron de sus recursos.
Para finales del siglo XV, cuando se produce la llegada de los europeos, las sociedades indígenas de estos contornos tenían ocupada toda la región lacustre y habían creado un circuito de movilización e intercambio montado sobre una red de caminos y ríos que confluían en el lago. Por ello resulta muy significativo recordar la descripción de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, primer cronista del Nuevo Mundo, del recorrido efectuado por Ambrosio Alfínger por la "laguna de Maracaibo" en el año 1531 en la cual proporciona datos sobre los pobladores lacustres que corroboran este hecho:
Y en toda esta laguna a la redonda del estrecho della adentro, están muchas poblaciones de pueblos pequeños y medianos de indios, que llaman onotos y guiriguiris, los quales viven dentro del agua sobre barbacoas é buhíos de madera altos, que debaxo dellos andan y passan canoas. Viven de pesquerias, é van é vienen a la ribera desta laguna é rescatan é venden aquel pescado que matan, por mahiz é por otras cosas, con otras generaciones de indios caquitios é bubures (El Zulia Ilustrado, 1980, pp. 84)
Esta crónica da cuenta de la dinámica histórica que habían desarrollado las comunidades de la región "con relaciones de intercambio y redes de complementaridad enlazados a los cacicazgos chibchas, timoto-cuica y caquetíos del noreste de la cuenca lacustre, incluso con las poblaciones aborígenes del actual norte colombiano" (Parra, 2003, pp. 168), es así que puede afirmarse que la conquista y poblamiento hispano en la cuenca del Lago de Maracaibo se montó sobre una realidad histórica preexistente, que orientó la ocupación espacial de aquel territorio, al movilizarse inicialmente por las rutas lacustres, fluviales y terrestres empleadas por los pobladores originarios.
Con la llegada del elemento europeo, al cual se incorporará también el africano se dinamizó la unidad geográfica del lago, la unión de estos tres grupos étnicos aportó una rica diversidad cultural que hoy nos hace peculiares como latinoamericanos y nos distingue dentro de un controversial mundo que pretende imponer la homogeneidad. Con el asentamiento de los nuevos actores sociales se fueron tejiendo redes de comunicación terrestres y fluvio-lacustres montadas a partir de las originarias rutas indígenas. Los nuevos actores le dieron al lago y a su cuenca una función de uso comercial que permitió el establecimiento de un flujo mercantil y de expansión capitalista que respondió a la política monárquica que imponía la producción de géneros específicos a cada región ultramarina.
Este proceso que se definió desde el siglo XVI propició el surgimiento de la región histórica marabina que se estructuró sobre la antigua región geohistórica indígena y se caracterizó por una compleja e intensa actividad económica, cuya base era la exportación de productos agrícolas y pecuarios e importación de bienes manufacturados, llegando a conformar así un circuito agroexportador controlado desde la ciudad puerto de Maracaibo (Cardozo, 1991).
La cuenca hidrográfica lacustre se convirtió en la vía más fácil para lograr la salida al mar Caribe de toda la producción de una región que se extendía al territorio neogranadino, necesidad que llevó a los europeos a ubicarse en poblados incipientes que servían de puertos de embarque y desembarque, como Puerto Zulia, Gibraltar, Moporo y Tomoporo. Para el siglo XVIII el puerto de Maracaibo estaba plenamente consolidado como centro receptor y distribuidor:
Para el siglo dieciocho, el mercado regional tiene en el puerto marabino una plaza mercantil articulada al mercado mundial, y como tal, genera importantes beneficios para las transacciones legales e ilegales realizadas por españoles y criollos (civiles, religiosos y militares) y comerciantes extranjeros, en menoscabo de los intereses del gobierno hispánico... (Vásquez, 1986, pp. 48).
Además, el circuito agroexportador había logrado para entonces una expansión con la reactivación del proceso de ocupación del espacio y el surgimiento de nuevas fundaciones en las márgenes de los ríos Escalante y Zulia-Catatumbo, cuyo propósito era lograr la pacificación definitiva de los grupos indígenas allí asentados para posibilitar el acceso y uso de áreas de gran productividad, como los valles de San Cristóbal y Cúcuta, en el norte de Santander. Para el siglo XIX se produjo una intensificación de las operaciones comerciales del puerto de Maracaibo gracias a la continuada expansión del circuito y a la reactivación del mercado mundial que demandaba materia prima y nuevos mercados; a esto se agregaba la necesidad cada vez mayor de importación de géneros de diverso tipo, sobre todo de origen fabril y suntuarios en una región sin desarrollo industrial y con una población en aumento (Cardozo, 1991).
Para la primera década del siglo veinte el circuito agroexportador mantenía la misma dinámica que había consolidado durante todo el siglo diecinueve, en el cual actuaba Maracaibo como centro del comercio de exportación e importación de la producción de café y otros productos provenientes de las zonas interioranas de la cuenca del Lago, los Andes y del Norte de Santander en Colombia, a través de una red de centros de acopio y puertos que mantenían el flujo económico del occidente de Venezuela. Los datos que aporta José María Rivas en las notas que escribió sobre el comercio de Maracaibo para los años 1912-1913 publicadas bajo el título "El Comercio de Maracaibo" y la descripción que hace de la actividad económica de esa ciudad revelan la permanencia de aquel circuito económico y su funcionamiento. Identifica a Maracaibo como una de las plazas comerciales más importantes del país y señala
Responde bien a esta afirmación no sólo el rendimiento de su aduana marítima a favor del Tesoro Nacional y el valor que representan en efectivo los frutos y mercancías que se cruzan en las actividades del comercio de importación y exportación, más el movimiento de sus giros sobre el exterior, sino también la sólida base de crédito de que disfrutan en el orbe comercial las casas mercantiles de antigua data en su fundación y el auge que de manera honrosa adquieren cada día más, a este respecto, las firmas que han venido surgiendo en la fecunda senda trazada con brillante lucidez por sus predecesores (Rivas, 1982, pp. 83).
Reconoce además, la intervención de los comerciantes extranjeros, particularmente los alemanes, en el gran incremento que había logrado esta región como centro de negocios. En el texto Rivas dedica apenas unas cuantas líneas a las minas, indicando la existencia de tres de asfalto, dos de carbón y una de petróleo, según información que toma del Anuario estadístico nacional, sin darle mayor importancia por el poco impacto que habían producido hasta ese momento en la economía regional. Debe recordarse que fue en el año 1912 cuando las compañías petroleras extranjeras, de capital angloholandés, obtuvieron el otorgamiento y aprobación de los traspasos de las concesiones otorgadas a los testaferros locales luego de una serie de procesos administrativos y legales.
Inicio de las operaciones petroleras a escala comercial
La instalación en Venezuela del capital extranjero ligado al petróleo que dio origen a la explotación comercial de este recurso recorrió un largo camino que se había iniciado en el siglo XIX con la búsqueda de información geológica dirigida a ubicar los yacimientos de asfalto, napta, petróleo y otras substancias minerales ante la certeza de su existencia en el subsuelo venezolano. La demanda de nuevos combustibles que se avizoraba a futuro en los países industrializados y la necesidad de inversión de capitales desde las potencias capitalistas (Gran Bretaña, Holanda, Estados Unidos) fueron decisivos en la orientación que se le dio a esta actividad.
A partir de la segunda mitad del s. XIX y hasta el final de la centuria se establecieron algunos instrumentos legales que ratificaban la propiedad del Estado en el uso y usufructo de las minas en Venezuela y el otorgamiento de su explotación. Entre las concesiones otorgadas destaca la de1873 al norteamericano Horacio R. Hamilton para la explotación de asfalto en la región de Sucre y Monagas, transferida en 1885 a la compañía New York & Bermúdez Company, subsidiaria de la General Asphalt que dos años después comenzó a explotar el asfalto del Lago de Guanoco. Asimismo, la localización de un rezumadero en la hacienda de Manuel Antonio Pulido en Rubio (1875) y la posterior constitución de la Compañía Petrolia del Táchira (1878), dio origen a la primera empresa venezolana que explotó y comercializó el mineral en el mercado interno.
Algunos factores presentes en esta etapa explican el proceso petrolero venezolano. Por un lado, el incipiente desarrollo de la industria petrolera a nivel mundial, el avance tecnológico que aún no había alcanzado el adelanto necesario para la producción masiva de inventos y maquinarias movidos con combustibles y lubricantes derivados del petróleo; y por otro, la situación política que vivía Venezuela para el s. XIX atentaba contra la posibilidad de hacer atractiva la inversión de capitales en el sector industrial o de servicios y en esta nueva industria aunque se tenía la mirada puesta en las riquezas mineras del país como un proyecto a futuro, una vez lograda la estabilidad política, las garantías económicas y de actuación en los negocios petroleros.
Debe recordarse que el siglo XIX venezolano estuvo marcado por una sucesión de guerras entre caudillos que no permitieron alcanzar un clima de paz suficientemente largo para emprender acciones exitosas en la búsqueda de la centralización del poder político, aspiración de todos los gobiernos desde la instauración de la República; anhelo que se vio frustrado ante la realidad de un territorio desarticulado económica y políticamente, dividido en regiones relativamente autonómicas y dominado por caudillos que imponían su dominio ante un poder central cuya permanencia dependía del apoyo y lealtad circunstancial de aquellos.
Esta situación empezó a cambiar en 1899 con la llegada de Cipriano Castro al poder, quien impuso un nuevo estilo de gobernar e introdujo algunas reformas en el orden político y militar. En 1903 la derrota de "La Libertadora", financiada por el capital extranjero proveniente de la New York and Bermúdez Company, el Cable Francés y la empresa alemana de ferrocarriles, señalaba el principio del fin de las guerras intestinas y el debilitamiento del caudillismo como formula política y ejercicio del poder.
Castro estableció las bases del proceso estabilizador mediante la aplicación de medidas tendentes a centralizar el poder político y militar como garantía de permanencia de su régimen, labor que seguirá y profundizará Juan Vicente Gómez a partir de 1908, al introducir importantes reformas en la estructura militar y administrativa, así mismo, en infraestructura vial y de servicios.
Sin embargo, en los albores del siglo veinte la tranquilidad seguía siendo bastante frágil pues se habían acumulado tensiones internas y externas: el enfrentamiento con los caudillos que adversaban a Castro, la situación económica derivada de la baja en los precios de los productos de exportación, el ambiente conflictivo que éste mantuvo frente a los inversionistas extranjeros, la banca y empresarios nacionales, las medidas fiscales impositivas decretadas que buscaban aliviar el déficit de fondos de la administración pública y los reclamos de varios países por compensaciones acumuladas derivadas de las guerras. Compromisos cuyo pago inmediato fue exigido por las potencias involucradas y que el gobierno se negó a reconocer, produciéndose posteriormente la suspensión de los pagos de la deuda externa, situación que condujo al famoso bloqueo de las costas venezolanas del año 1902 por parte de Alemania e Inglaterra, a los que se unió Italia, Francia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, España y México, que culminará en febrero del año 1903 luego de la intervención de Estados Unidos.
Una serie de otras situaciones ulteriores al bloqueo reforzó la tensión y el clima beligerante en las relaciones del gobierno castrista y las potencias extranjeras con intereses en el país, entre ellas el juicio contra la New York and Bermúdez y la expropiación de la Orinoco Stemship Co., que condujeron a la ruptura de relaciones con Estados Unidos en el año 1908. También fue revocado el contrato con la Compañía Francesa del Cable Interoceánico que llevó al rompimiento de relaciones con Francia, lo mismo ocurrió con Alemania y Holanda.
Dentro de este ambiente general se produjo la más importante acción dirigida a establecer las bases para el desarrollo de la actividad petrolera en nuestro país como fue el otorgamiento de las concesiones del año 1907, mediante las cuales Cipriano Castro aprobó permisos de exploración y explotación de petróleo y otras substancias a Andrés J. Vigas, en el área de Río de Oro del distrito Colón del estado Zulia, a Antonio Aranguren para explotar asfalto en los distritos Bolívar y Maracaibo del estado Zulia, F. Jiménez Arráiz para obtener asfalto, brea, betún y petróleo en los distritos Acosta y Zamora del estado Falcón, y distrito Silva del estado Lara, Bernabé Planas la explotación de asfalto, betún, brea y petróleo en el distrito Buchivacoa del estado Falcón y Rafael Gutieri en el distrito Puerto Cabello del estado Carabobo.
Todas fueron posteriormente traspasadas a compañías extranjeras con capital suficiente para emprender la tarea de exploración y explotación, luego de una serie de procesos administrativos y legales; providencia contemplada en la misma legislación y que permitió a un sector de la elite hacer negocios rentables al beneficiarse económicamente con la venta de los derechos y las ganancias que produjeran las compañías petroleras.
El ascenso al poder de Juan Vicente Gómez se produjo como consecuencia de la necesidad de avanzar en el logro de la paz interna duradera, indispensable para mejorar aquel estado de cosas que Castro había dejado cuando se ausentó del gobierno por problemas de salud y del compromiso que Gómez adquirió con sus aliados externos, principalmente Estados Unidos, de cambiar la política internacional y la relación con los empresarios extranjeros instalados en el país o interesados en invertir en él. Durante la primera etapa de su gobierno (1909-14), Gómez construyó la hegemonía de su poder, basándose en los mismos elementos que orientaron la sustentación del régimen castrista, con una ventaja sobre su antecesor derivada de la halagüeña situación económica, afianzada en una acción fiscal eficiente sobre la actividad productiva tradicional. Así mismo, se dedicó a enmendar algunas maltrechas relaciones internacionales de las cuales sacó provecho interno. Estableció acuerdos con las más importantes potencias extranjeras, encabezadas por Estados Unidos a la cual reconoció todas las reclamaciones con la firma del protocolo Buchanan-Gómez, también restituyó relaciones con Francia a la que entregó importantes contratos y la concesión de una gran extensión del territorio de Guayana. Además, se planteó como prioridad cancelar la deuda externa1, para evitar el hostigamiento de los países extranjeros y de los acreedores, favoreciendo así su posición política.
Este período que se inició en 1907 estuvo signado por una intensa actividad de reparto y negociados entre los intermediarios venezolanos que actuaban internamente y los capitales extranjeros interesados en participar en la industria. Se le va dando forma al mapa petrolero que más adelante se definirá con la inclusión de otras áreas que se descubrirán en la cuenca de Maracaibo, aguas afuera en el Lago de Maracaibo, en la región de Maturín, Anzoátegui, Guárico. Las relaciones del gobierno de Gómez con las compañías petroleras extranjeras y testaferros locales se concretó en el otorgamiento de concesiones y aprobación de los traspasos mencionados. La concesión Vigas fue vendida en 1913 a la Colon Development Company, Aranguren traspasó sus derechos a la Venezuelan Oil Concessions (V.O.C) en 1913, Jiménez Arráiz vendió a la North Petroleum Company, Bernabé Planas a la British Oilfield Company.
A finales de 1913 la Venezuela Oil Concessions Limited se instalaba en los alrededores de Cabimas, Distrito Bolívar, y comenzaba la perforación de sus primeras explotaciones que arrojaron bajas cantidades de crudo. Será a partir de 1914 con la operación de perforación y puesta en producción del Zumaque 1, ubicado en el cerro conocido actualmente con el nombre de "La Estrella", en Mene Grande, en el entonces distrito General Urdaneta, que la Caribbean Petroleum Company dará inicio a la explotación comercial del petróleo en la región zuliana. Ese mismo año la Colon Development Company comenzaba sus trabajos de explotación en el campo de Río de Oro, en el distrito Colón, apoyada por la Caribbean Petroleum. La V.O.C continuó sus operaciones en Cabimas teniendo en explotación para principios de 1915 los yacimientos El Mene, Juncalito, Santa Bárbara y Santa Bárbara del Norte. Posteriormente en 1917 completó con éxito el pozo Santa Bárbara 1, descubriendo el campo costanero de Bolívar, una de las tres acumulaciones de petróleo mayores del mundo.
A partir de 1914 se agudizó la dictadura, Gómez pasó a controlar directamente la fuerza militar al hacerse nombrar Comandante en Jefe del ejército, cuerpo castrense convertido en un aparato de represión interna. Así mismo, se implementó una reforma administrativa, propuesta y ejecutada por el ministro de Hacienda Ramón Cárdenas, para obtener ingresos de manera estable y eliminar la excesiva dependencia que tradicionalmente había tenido el gobierno de la renta aduanera, sujeta a las fluctuaciones originadas del intercambio comercial con los mercados internacionales. Con la renovación hacendística se logró la revitalización de las finanzas públicas y la superación del déficit fiscal, para continuar el proceso de consolidación de la dictadura, también el financiamiento de obras públicas que se constituirían en un importante factor de estabilidad del régimen. Para Domingo Alberto Rangel la recuperación económica del país durante este período fue producto no solamente de la aplicación de la reforma administrativa, pues en esto intervinieron otros factores de orden interno y externo.
Las internacionales se refieren al sostenido auge del café desde 1910. La valorización brasileña como ya lo vimos apuntaló los precios transitoriamente hasta 1929 y Venezuela habría de recoger frutos de esa situación. Más importante fue la irrupción del petróleo que ya en los años de la primera guerra mundial nos tributa ciertos impuestos y, sobre todo, permite el crecimiento de los recursos en manos de quienes, por vender las concesiones, obtuvieron pingües ganancias. En la esfera interna, el aplastamiento de toda oposición visible a partir de 1914, y la severa dictadura tenían que mejorar las recaudaciones fiscales (Rangel, 1981, pp.124).
Las causas externas estuvieron relacionadas con el incremento de los precios del café a partir de 1910 a raíz de la valorización del producto brasileño mediante el retiro del mercado de apreciables cantidades de las cosechas para equilibrar la oferta y la demanda mundial, lo cual permitió doblar el precio de sus variedades de café, medida que favoreció a los exportadores de otros países. Esto apuntaló los precios transitoriamente hasta 1929, y con el desarrollo sostenido de la industria petrolera a partir de 1914 se amplió la capacidad de ingresos del Estado y le permitió desvincularse de la dependencia de la renta proveniente de la actividad productiva agroexportadora. Ya para la década del 20 el petróleo empezaba a aportar significativos beneficios, pasando a ocupar el primer lugar entre los productos de exportación en el año fiscal de 1926.
El inicio de la producción del Zumaque 1 en agosto de 1914 coincidió con el estallido de la primera guerra mundial. Ante la conflagración Venezuela, al igual que otros países latinoamericanos, asumió una posición de neutralidad, a pesar de las presiones internacionales y de la inclinación pro-germánica de J. V. Gómez, convirtiéndose en proveedor de materias primas de las naciones involucradas. Circunstancia que favoreció a la economía venezolana, al incrementarse los precios de algunos productos básicos de exportación (balatá, cacao, cueros, café), aunado al abastecimiento de petróleo a las fuerzas en conflicto.
Las guerras nutrirán fuertemente el erario petrolero, sin exceptuar esta primera confrontación que requirió de combustible para la movilización de tropas, tanques y aviones, aunque dominaban el fusil de repetición y la infantería como armas de batalla, al respecto apunta Jesús Morillo González:
En la primera Guerra Mundial (1914-18), el petróleo jugó un papel fundamental, para decidir esa contienda. Recordemos que Clemenceau, en Francia, cuando se dirigió al Presidente Wilson de los Estados Unidos, reclamando urgentemente aprovisionamiento de petróleo para el ejército francés, condicionaba la decisión de la guerra al pronto suministro de dicho combustible, diciendo que era tan necesario "como la sangre para las batallas del mañana". Sin duda alguna, señala un historiador, el Mariscal Foch pudo dar la batalla decisiva y derrotar a los alemanes, movilizando rápidamente sus tropas en 92.000 camiones y automóviles, que dispusieron de nafta suministrada por Estados Unidos e Inglaterra (Morillo, 1951, pp. 78).
Debe tenerse presente que desde el inicio de la guerra Estados Unidos suministró petróleo, armamentos y alimentos a las potencias aliadas; además la intervención de este país en la contienda en julio de 1917 lo colocó ante la necesidad de transportar tropas y equipos a otro continente y tomar conciencia de la importancia estratégica del petróleo. En un informe del geólogo alemán Willh. G. Burchhardt sobre la producción de petróleo de Venezuela, éste hacía mención a que "Durante la guerra mundial se hizo perceptible en los mercados extranjeros la producción del petróleo venezolano, gracias a la enérgica actividad de las mencionadas compañías (Caribbean Petroleum Co, la Royal Dutch Shell y Anglo Saxon Petroleum Co. Ltd.) y a las exigencias de la guerra europea" (A.H.M. SGPRCP. 13-01-1924).
Ya en 1917 la Caribbean Petroleum Co. exportaba el crudo de Mene Grande y con la construcción ese mismo año de la refinería de San Lorenzo, la primera del país, se empezó a surtir el mercado interno y el internacional. Hizo también el primer muelle y oleoducto para llevar el petróleo extraído desde el pozo Zumaque 1 hasta la refinería.2 Sin embargo, para esa época el petróleo no había provocado mayor interés ni preocupación entre los comerciantes de Maracaibo, esto se desprende de la impresión que, según Otto Gerstl3, produjeron las noticias sobre las concesiones y exploraciones, e incluso la instalación de la refinería de San Lorenzo:
todo esto lo oíamos, al menos en nuestros círculos, como noticias interesantes, pero de importancia relativa. Resulta hoy difícil entender esta indiferencia de entonces, frente a este cambio del medio, que se estaba desarrollando. Tanto más que, como agentes navieros, nos dábamos cuenta mejor que muchos de los demás de las importaciones de materiales para las exploraciones petroleras (Gerstl, 1977, pp. 144).
En el año 1918 cerca de Mene Grande se completó el pozo Misoa-1 que contenía una pequeña acumulación petrolífera. Este año apareció por primera vez el petróleo en los registros de exportación de Venezuela.4 La Caribbean Petroleum contaba con un depósito de kerosene y un departamento de ventas en Maracaibo. Promocionaba en la prensa sus productos marca Venzoleo, además de kerosene "Luz Blanca", ofrecía gasolina superior Destillate "C" para motores pequeños hasta 5 caballos y gasoil, para motores de combustión interna: sistema Diesel. (Panorama, 27-05-1918, Nº 1219).
A partir de 1917 se intensificó la competencia de los inversionistas por obtener concesiones, los norteamericanos consiguieron los primeros títulos en 1919, la mayor parte de ellos los recibió la Maracaibo Oil Explorations, también resultaron favorecidas la Standard Oil Company de New Jersey, la New England Oil, la Sun Oil Company, la Texas Oil, la Gulf Petroleum Company y la Sinclair Oil Co.
Es esa nueva condición de país enrumbado a la economía petrolera lo que permitió a Gómez sostenerse en el poder hasta el día de su muerte, a pesar de los elementos de perturbación que estuvieron presentes en todo su mandato. El aprovechamiento de los ingresos para los fines político y económico contribuyó a mantener la paz con la represión y el terror y a unificar el país, además de hacerlo atractivo para las inmigraciones e inversiones mediante la construcción de obras públicas urbanas y extraurbanas, principalmente en las zonas portuarias y de operación o explotación petrolera.
Algunas de las obras de saneamiento e infraestructura (red vial, acueductos, cloacas, hospitales, mercados, calles, aeropuertos), fueron emprendidas por las mismas compañías en función de sus intereses centrados en disponer de caminos y vías para el transporte terrestre de maquinaria y equipo industrial hasta las zonas de los yacimientos y en generar un ambiente más sano para instalar los sitios de vida y trabajo de sus gerentes y empleados. En un artículo publicado en el diario Panorama del año 1918 se destacaba el aporte de la Caribbean Petroleum en la construcción de obras y se afirmaba que desde el año 1912 hasta ese momento había construido las siguientes vías carreteras: de Palmarejo a las minas del Limón (Distrito Mara), 75 kilómetros; en Perijá, 120 kilómetros; San Lorenzo a Mene Grande, 65 kilómetros. Se señalaba, además, el trabajo de saneamiento en los centros de explotación para la "extirpación" de la malaria (Panorama, 24-06-1918, Nº 1243).
Por otra parte, la crisis económica de la postguerra modificó la correlación de fuerzas dentro del mundo capitalista. Europa había sufrido la destrucción de sus riquezas y vivía una situación de penuria, algunos países quedaron sin medios económicos para obtener las materias primas que requerían las industrias. Rusia que había sido el principal proveedor de víveres de la Europa Central e importador de mercancías manufacturadas sufrió un cambio político que la excluyó del mercado capitalista. Ante esta situación, Estados Unidos emergió como abastecedor de las necesidades alimenticias y de otro tipo de mercancías y como acreedor de los movimientos del capital mercantil, al verse obligados países como Inglaterra, Francia y Alemania a vender títulos de propiedad sobre riquezas ultramarinas.
El centro del capitalismo hubo de trasladarse a Nueva York. Esa plaza se convirtió en el principal mercado financiero del planeta. Su ascenso y consolidación como guía internacional fueron el símbolo de los cambios profundos en la correlación de fuerzas dentro del capitalismo. Europa dejó de ser el teatro de las energías más tensas y audaces del sistema. A su descenso como núcleo productivo, como centro mercantil y como cruce de corrientes debía seguir esa devaluación financiera que eclipsa a Londres e instaura a Nueva York (Rangel, 1981, pp. 323-324).
Sin embargo, al saturarse la demanda de bienes desde aquellos países y no encontrar la sobreproducción norteamericana mercados donde drenar sus excedentes sobrevino la crisis económica en 1920. La dependencia de Venezuela del mercado norteamericano trajo repercusiones que se manifestaron en la caída de los precios de los productos de exportación y en consecuencia, el
descenso del poder de compra de los agricultores y sectores auxiliares. Los comercios acumularon mercancías que no tuvieron salida por la misma razón, lo cual obligó a este sector a disminuir sus movimientos y ello conllevó la disminución de los beneficios; también se incrementó la deuda comercial y se produjo la quiebra de algunas firmas. El factor petróleo intervino a partir de 1922 en la recuperación de la actividad comercial al incrementarse la demanda de mercancías y alimentos para la industria, así mismo, la importación de maquinaría y tubería. Además, se produjo una completa recuperación en el sistema financiero y el gobierno obtuvo un rendimiento cada vez mayor por concepto de regalías (Rangel, 1981, pp. 327-333).
En el comercio de Maracaibo el mercado de exportaciones e importaciones se reorientó como consecuencia de los efectos de la Primera Guerra Mundial. La mayor parte de estas transacciones comerciales se hacían con Europa. En el período de postguerra Estados Unidos acaparó este mercado, especialmente el de importaciones, originando una situación de desventaja para los comerciantes del ramo, esto fue tratado en el Informe de la Comisión de Comerciantes del estado publicado en el Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas (BCCC) en la edición del 1º de marzo de 1922, en el cual al hacer referencia a las dificultades que se habían presentado en la operaciones comerciales, se señalaba
Hoy la mayor parte del movimiento comercial se hace con los Estados Unidos de Norteamérica, con lo cual tiene el exportador la desventaja de la falta de competencia entre los varios mercados, existente antes y originaria de mejores precios y de menos inconvenientes. Han desaparecido las facilidades de que disponían los exportadores en materia de créditos bancarios, y en buena parte la que usaban los compradores de mercancías; los fletes marítimos aún son muy altos y los buques de vela europeos que abarataban los costos de cierta clase de mercancías, con los bajos fletes y que cargaban de retorno dividive, madera y aun café, a flete conveniente (BCCC, Año XI, 0-03-1922, Nº 100, pp. 1472)
En el mismo Informe se reconocía la desaparición para esa fecha de aquellas dificultades con la recuperación progresiva de algunos de los mercados europeos. La actividad petrolera del Zulia estaba empezando a producir impacto en la dinámica de la economía nacional y conducirá al gobierno de Juan Vicente Gómez a ser el único de economía de superávit en el mundo y resistir las crisis del capitalismo a partir de 1920, incluida la del año 29, considerada la crisis más severa del siglo XX.
Repercusión de la explotación comercial del petróleo en el funcionamiento de circuito
A pesar de las variaciones que introdujo el nuevo orden mundial, desde el punto de vista del flujo comercial y mercantil la dinámica del circuito agroexportador se mantuvo. El sostenimiento de su mecanismo de funcionamiento se confirma en la descripción que hicieron los comerciantes M. A. Belloso, Delfín Chataing y Blas Menda en el Informe que presentaron el 7 de marzo de 1921 ante el Primer Congreso de agricultores, ganaderos, industriales y comerciantes de Venezuela, publicado en Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas que se incluye in extenso por cuanto refleja las características de funcionamiento del circuito, las mismas que presentaba para finales del s. XIX con la anexión de algunos espacios vecinos
Debido a la excelente posición de la ciudad de Maracaibo, a orillas del Lago del mismo nombre, se hace por ella el comercio de importación y exportación del Estado Zulia, de los estados andinos Táchira, Trujillo y Mérida, casi en su totalidad, de tránsito, el del departamento norte de Santander, de la vecina República de Colombia, también en parte el de algunos de los pueblos de los estados Falcón y Lara, que irá en aumento a medida que se consolidan los caminos carreteros entre este último y el vecino de Trujillo, quien con el acrecimiento y ensanche de sus relaciones con Lara aumentará, puede decirse, muy directamente el movimiento de esta plaza en iguales sentidos.
El comercio exterior de Maracaibo, así de importación como de exportación, se hace directamente con Europa y Estados Unidos de América, no siendo de importancia el movimiento que tiene con otras plazas de la República, en materia de compras de mercancías ni de la venta de frutos mayores; pero si mantiene constantemente y en ocasiones en grande escala, la exportación para la misma República de maíz, papelón y otros frutos y productos, de los cuales se hacen igualmente exportaciones a la vecina antilla de Curazao y con menor frecuencia a las otras del Caribe (BCCC, Año XI, 01-03-1922, Nº 100, pp. 1471).
De esta relación se desprende que en los primeros años de la explotación petrolera el circuito mantenía su dinámica, y ésta se incrementó al profundizarse la actividad comercial petrolera en la cuenca de Maracaibo, con el consiguiente aumento de la demanda de productos y servicios derivada del impacto poblacional y los nuevos requerimientos de la industria. La inmigración extranjera y el éxodo de venezolanos hacia las zonas petroleras del Zulia fue intensa desde el principio. Un cuadro estadístico del movimiento de inmigración en el puerto de Maracaibo del año 1926 refleja la importante movilización de británicos, norteamericanos, holandeses y en menor grado españoles, alemanes, colombianos, franceses, italianos, chinos. Los tres trimestres considerados en ese cuadro arrojan el siguiente resultado: 926 norteamericanos, 842 británicos, 120 holandeses, 115 españoles, 93 alemanes, 34 italianos, 32 franceses, 27 colombianos, 29 chinos, 13 suizos, 3 mexicanos, entre otros (Acervo Histórico del estado Zulia, Año 1926, Tomo 3, Legajo 25, sección "Estadística"). Aunque no aparecen especificados los inmigrantes procedentes de las Islas del Caribe de habla inglesa y holandesa estos isleños seguramente estaban incluidos en las cifras correspondientes a los británicos y holandeses.
Por otra parte, aunque no se tienen datos estadísticos de la inmigración interna, reseñas, crónicas, memorias y testimonios orales confirman la oleada de campesinos, pescadores, artesanos y otros trabajadores que llegaron desde diferentes partes de la geografía venezolana ante las expectativas de riqueza fácil y mejores condiciones de vida que generó la explotación petrolera. La mayoría de estas personas vivían sumidas en un estado de pobreza en sus lugares de origen. Al principio llegaron solamente hombres pero luego se incorporaron mujeres, niños, familias completas, que no encontraban condiciones de alojamiento adecuadas y vivían en una precariedad total; la mayor inmigración llegó de la zona occidental y del oriente del país, particularmente de los estados Falcón, Lara, Trujillo, Táchira y la Isla de Margarita, sumada a la propia de la cuenca del Lago de Maracaibo que también se movilizó hacia los campos petroleros. Jesús Prieto Soto reseña
La Venezuela rural emigra a los campos petroleros zulianos con una esperanza. Por tortuosos caminos y medios de locomoción distintos llegan a las riberas del Lago de Maracaibo. Unos a pie, otros a lomo de mula. Los orientales lo hacen a cambio de trabajar como marineros en las goletas holandesas que tocan en las islas de Margarita, Trinidad y Curazao. Goletas que llegan repletas de "myfrenes". Todos vienen inoculados con la fiebre del oro Llegaron máquinas, tractores, automóviles y muchas más gentes extrañas. Al poco tiempo, los corianos se hacen clasificados trabajadores para faenas en el montanal. Los margariteños para el agua. Los "myfrenes" antillanos sirven para todos los oficios (Prieto, 1997, pp. 54)
Este éxodo foráneo e interno provocó una serie de trastornos y reacomodos en los espacios, pueblos y ciudades donde se establecía la industria. En las zonas de ubicación de los yacimientos alejados de centros urbanos, se vieron obligados a construir desde el primer momento lugares para albergarse y para protección de los instrumentos, en Maracaibo se alojaron en hoteles, casas y pensiones hasta que edificaron sus propios campos con viviendas, oficinas administrativas, hospital y otros servicios. Colapsó la capacidad de alojamiento y se presentó la necesidad de abastecer de alimentos y mercaderías a una población nunca antes vista en la región. Al comercio lacustre se sumó el que efectuaban los arrieros procedentes de áreas cercanas a Mene Grande, Lagunillas, Bachaquero y otras zonas petroleras cuyo acceso se realizaba vía terrestre (Coro, Carora, Betijoque).
A la habitual importación de productos y mercancías se sumarán implementos y equipos destinados a las labores propias de la actividad, sobre las aguas del Lago de Maracaibo navegarán nuevas formas de transportación: los barcos tanqueros que trasladaban el crudo y combustible hacia las refinerías y otras partes del mundo. Embarcaciones tradicionales, como las goletas, dedicadas en otro tiempo al comercio y transporte de pasajeros, fueron destinadas a llevar combustible a los puertos de cabotaje y a las Antillas. La goleta "Frida" del comerciante zuliano Joviniano Pineda que capitaneaba Pantaleón García León surcaba los mares de Venezuela y las Antillas Holandesas cumpliendo una doble finalidad, como lo explica Pantaleón García, hijo
para salir de Maracaibo íbamos a San Lorenzo a cargar de gasolina de la Caribbean, gasolina, gasoil, kerosene, ese combustible lo trasladábamos de Maracaibo hacia todos los puertos de Venezuela, por ejemplo, Puerto Cabello, La Guaira, Margarita, Carúpano, Güiria, Ciudad Bolívar y, de allá para acá a veces, a veces, conseguíamos una carga de mangle para la casa de Gustavo Zingg, aquí en Los Haticos, otras veces traíamos tambores de gasolina vacíos para llenar aquí y completábamos con pasajeros de un puerto a otro (Entrevista realizada en Maracaibo el 16-10-2007).
Se incorporaron nuevas rutas tanto terrestres como lacustres y se reactivaron otras que habían permanecido rezagadas en el flujo económico agroexportador y que entraron a participar en el proceso petrolero para cumplir funciones vinculadas directamente con las necesidades de la industria. Poblaciones costeras como Cabimas, La Rosa, Ambrosio, Lagunillas, San Timoteo, San Lorenzo, que cumplían funciones como puertos menores o centros abastecedores de poca importancia respecto a los grandes centros productores y de acopio del hinterland marabino, se convirtieron en importantes sitios de embarque y desembarque de crudo y derivados, así mismo, en puertos donde se recibía el instrumental técnico para la explotación, mercancías y alimentos para las empresas y el resto de la población que había ingresado a esas zonas.
El circuito agroexportador continuó funcionando como lo había hecho en la larga duración del proceso histórico del occidente del país, con un movimiento que incorporó la demanda de las empresas petroleras. La actividad mercantil-comercial, como ha quedado demostrado, no resultó afectada negativamente con la llegada del petróleo y, en consecuencia, no podría señalarse un decaimiento en el mecanismo económico del circuito. Para este período se perciben dos actividades económicas actuando sobre el mismo espacio. El intenso y rápido impacto que provocó la industria petrolera obligó a acentuar y ampliar la actividad comercial del circuito, incluso se sumaron nuevas formas de intercambio y comercio desde el interior de otras regiones como Lara, Falcón, Trujillo, que se conectaban directamente con las zonas de explotación, como ya se señaló.
Reacomodo de los actores sociales que actuaban en el comercio regional
Una comunicación envida en 1919 al Presidente de la República donde se le informaba acerca de un proyecto de aumento de las tarifas de fletes de la línea del Lago por cuanto se pensaba que el rendimiento resultaría muy halagador "pues con la perspectiva que hay, creemos se aumentará mucho el movimiento comercial en esta región de la República y los vapores con que cuenta la Compañía no son suficientes para movilizar los cargamentos que cada día aumentan más y más. Hemos podido dar cumplimiento al comercio con la ayuda de las piraguas que ocupamos como auxiliares."(AHM SGPRCP, 03-05-1919) evidencia que los factores que actuaban en el comercio regional se preparaban para el reacomodo del flujo mercantil que impondría la nueva realidad económica de la cual sacarían provecho. En diversos números del Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas y de la Revista Mercantil de Maracaibo se hace mención a la importancia del petróleo en el sostenimiento de la actividad comercial del puerto de esta ciudad.
Los comerciantes de Maracaibo avizoraban en 1921 los resultados positivos que traería esa nueva fuente de riqueza para esta plaza y se plantearon la necesidad de establecer la bolsa de valores en esta ciudad para regular con mayor exactitud todos los valores negociables, como el precio de fletes, mercaderías y otros renglones, a tal efecto y en previsión de ese hecho, se modificó el estatuto de la Cámara de Comercio de Maracaibo para incluir las disposiciones referidas al cumplimiento de la ley comercial a ese respecto. También se insistía en la necesidad "indispensable y urgente" del ensanche del muelle por cuanto el viejo no respondía a las exigencias de carga y descarga de ese momento y la que se preveía para el futuro (BCCC, Año XI, 01-03-1922, Nº 100, pp. 1470)
Se estaba dando inicio a un proceso de transición de la base económica agroexportadora a la petrolera, sin embargo, para esta etapa que va de 1914 al 1926 lo que se percibe es una nueva dinámica de relaciones mercantiles y comerciales cuyo soporte productivo seguía siendo la circulación de suministros desde las zonas interioranas de la cuenca del Lago de Maracaibo, de los Andes venezolanos y desde Colombia hacia los mercados internacionales y la entrada desde éstos de las mercancías que nutrían el comercio de importaciones. Sobre esta estructura se estaba montando una red o circuito de producción y comercio específicamente petrolero, con una particularidad que la diferenciaba de la agroexportadora: el producto petrolero era colocado en los mercados internacionales directamente por las empresas productoras, a través de sus aparatos de distribución, sin intermediarios. Según información aportada por "La Guía General de Venezuela" para abril de 1927 pasaron por el Castillo de San Carlos en la barra del Lago, 531 buques tanque y en el mismo mes del año 1928 salieron 970 (Benet, 1929, pp. 637), lo cual evidencia el aumento de la producción y confirma la intensa circulación de este tipo de embarcaciones en el nuevo entramado económico montado sobre las aguas del Lago de Maracaibo.
Por lo tanto, no había participación directa de los comerciantes tradicionales en el negocio petrolero, en manos de capitalistas extranjeros, sector que coexistía en un mismo territorio pero no compartía con el resto de la economía regional y nacional la exportación del crudo y realizaba el abastecimiento directo del instrumental tecnológico desde los países vinculados con el capital petrolero. Esto se traducirá en un decaimiento gradual de una de las funciones que cumplían los agentes comerciales que actuaban en el hinterland marabino, convirtiéndose fundamentalmente en importadores; la intervención de casas de comercio extranjeras y proveedores nacionales establecidos en Maracaibo se dio solamente en la comercialización de derivados de petróleo dentro del mercado nacional y en el tradicional del circuito agroexportador, esto se desprende del testimonio de Pantaleón García, mencionado anteriormente, y de los avisos de prensa en los cuales se ofrecen productos tales como kerosene, gasolina, gasoil, aceites, lubricantes para la Cordillera y Santander, por cuanto no se tienen otros datos que permitan aclarar este aspecto. Entre los avisos localizados aparecen los de "La Casa Azul" que ofrecía lubricantes "Texaco" (La Información, Año V, 15-07-1926, Nº 1448), la "Breuer, Moller & Co. Sucs.", promocionando para la Cordillera y Santander (Colombia) los productos de la Caribbean Petroleum Company (Occidente, Año I, 11-04-1928, Nº 71). Dos factores más intervendrán en el debilitamiento del circuito agroexportador: la construcción de la red vial, la crisis del año 27 y la del 29 que se extendió más allá del período estudiado.
La primera fase de la red vial nacional fue decretada por el gobierno de J. V. Gómez en 1910 con las llamadas carreteras centrales; en 1919 se iniciaron los trabajos de las carreteras de occidente que estuvieron orientadas hacia el Lago de Maracaibo con la intención de unir los estados andinos a los terminales de las vías férreas (Táchira con Colón, Mérida con El Vigía, Trujillo con Motatán). Ya en 1925 estaba concluida la red vial que integraba a los andes con el resto del país a través de la carretera transandina. Esta vialidad ofreció a los productores andinos una alternativa para la salida de sus productos hacia los centros de distribución y venta, con lo cual se liberaron de la dependencia que habían mantenido con los comerciantes de Maracaibo, hecho este que contribuyó a la desarticulación del circuito agroexportador marabino. La preocupación por la competencia que significaba la infraestructura carretera quedó evidenciaba en el Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas de 1927 en la sección dedicada a la situación mercantil de Maracaibo
Preocupa a algunos exportadores que parte de la producción de café de la Cordillera se está yendo al centro por la carretera nacional. Esta competencia está en su comienzo pero se teme que puede tener grandes proporciones. El flete de la Cordillera a Maracaibo es de Bs. 7 y de aquí a Puerto Cabello Bs. 3, total Bs. 10; por la vía carretera se calcula, Cordillera a Barquisimeto Bs. 7 y Barquisimeto a Puerto Cabello Bs. 5, total Bs. 12. La diferencia quedaría eliminada con la brevedad del transporte, pérdidas por merma y gastos de comisionista (BCCC, Año XVI, 01-10-1927, Nº 167, pp. 3843).
A esto se sumaba el problema que siempre representó la poca profundidad de las aguas del Lago en la zona de la barra, obstáculo que impedía la entrada de barcos de gran calado, los cuales tenían que arribar en el puerto de Curazao y hacer trasbordo de mercancías y pasajeros a embarcaciones de menor profundidad o emplear aquellas especialmente construidas para ese uso como ocurría con casi todas las naves que entraban a Maracaibo para mediados de la década de 1930, esto se traducía en un incremento en el costo del servicio portuario. Las compañías petroleras lograron resolver el inconveniente de la barra mediante la construcción de flotas de vapores "abongados", cuyos elevados costos sólo podían ser sufragados con una fuerte inversión de capital. Según opinión de la redacción de la Revista Mercantil de Maracaibo "Esto sólo es posible cuando se trata de una colosal explotación y exportación (unos cien millones de barriles de Aceite al año con valor de alrededor de 75 millones de dollars). Tal vez únicamente el aceite mineral puede soportar el recargo que emerge de los trasbordos. Por el contrario, la producción cien por ciento nacional no tiene ni volumen ni mercado que den margen para semejante preparativo." (Revista Mercantil, Año XII, enero 1936, Nº 134, pp.2413).
A raíz de la crisis del año 19275 quedaron cesantes un gran número de trabajadores, tanto nacionales como extranjeros. Además de los problemas sociales que ello ocasionó, esto se tradujo en una crisis para el sector comercial de Maracaibo al producirse una baja en la demanda con la consiguiente disminución en las ventas, acumulación de mercancías y retrasos en los pagos. A pesar de la mala cosecha del café de la Cordillera, para la elite comercial no fue éste el problema más grave a considerar dentro de la crisis. Desde Maracaibo se reportaba en el Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas para los primeros días de noviembre que el comercio continuaba sufriendo las consecuencias de la crisis y se explicaba:
Muchos detallistas y algunos mayoristas encuentran dificultades para cubrir sus compromisos con exactitud. La escasez de dinero es notoria y naturalmente ha subido el -tipo de interés entre particulares. La Aduana, como es natural, está cobrando activamente al comercio derechos de importación atrasados. Se espera que con motivo de las Pascuas y el Carnaval las ventas de los detalles mejoren. También se tiene esperanzas en que se restablezcan las actividades petroleras, lo que reflejará muy favorablemente sobre el comercio (BCCC, Año XVI, 01-11-1927, Nº 168, pp. 3903).
Esta situación fue recogida por el periódico Comentarios en su edición del 16 de noviembre de 1927 en estos términos:
Los cálculos comerciales resultaron adversos sin esos diez o quince mil hombres que fueron separados de los campos de La Rosa, Cabimas, Lagunillas, Mene Grande, San Lorenzo, etc., y los cuales hacían sus compras en esta plaza, unos directamente, otros por medio de agentes o viajeros y los más en los establecimientos mercantiles de los citados lugares, que al mayor se surtían de este comercio para practicar sus ventas al detal.
Las negociaciones se fueron retirando junto con la salida de los obreros; el comercio miró claro y se apresuró a retirar pedidos de consideración, aceptando solamente los que venían ya en camino hacia este puerto.
No fue la baja del café la causante de estos hechos que no pueden ser replicados. (Comentarios, Nº 20, Mes 2, 16-11-1927).
El comercio a través del órgano informativo de este gremio exponía el alcance de la situación para ese momento, en la edición del 1º de mayo del año 28, se incluye buena parte del contenido del texto por datos que aporta y que permiten formarse una idea más amplia de la dimensión de la depresión que atravesaba el ramo y su conexión con el decaimiento que sufrirá el circuito agroexportador
Los importadores naturalmente procuran hacerse pagar sus ventas a plazo. Algunos detales de víveres de dentro de la ciudad y pueblos circunvecinos han liquidado, lo mismo algunas botillerías, hoteles y casas de pensión. Hay algunas casas desocupadas y lo mismo locales para depósitos del comercio, pero los dueños no quieren ceder en los altos alquileres. Una parte del comercio procura reajustar sus negocios reduciendo sus existencias locales ( ) en los campos de petróleo La Rosa, Ambrosio y Cabimas han quedado desocupadas muchas casas. Naturalmente padecen también los dueños de buques de transporte del Lago. Había muchas embarcaciones que transportaban piedra, arenas y maderas. Otras tomaban fletes de materiales en este puerto y regresaban con frutos vendibles casi siempre con beneficio. Gran parte de esas embarcaciones no tienen hoy trabajo. Nos referimos a las pequeñas. Las naves veleras de mayor capacidad, 35 a 100 toneladas, continúan haciendo el tráfico de las haciendas y de los ríos Zulia y Escalante. Traen panela y otros productos de consumo en este mercado.
En los últimos años las empresas mineras habían atraído gran parte del peonaje, por este motivo la producción agrícola disminuyó, pero ahora por la disminución de actividad de las compañías de petróleo han regresado a los campos muchos peones y la agricultura comienza a revivir. Esto se nota desde tres meses (BCCC, Año XVII, 01-05-1928, Nº 174, pp. 4065-4066).
Incluso en la solicitud de supresión de los juegos de envite y azar, además de razones de índole moral estuvo el fin económico ante la necesidad de mejorar la situación por la que atravesaba el comercio. Esto quedó evidenciado en una comunicación que enviaron a J. V. Gómez en el año 28 el Obispo del Zulia, Marcos Sergio Godoy, y la Cámara de Comercio de Maracaibo en la cual explicaban:
El comercio de esta plaza viene luchando desde hace tiempo contra los efectos de una fuerte depresión económica que hace más grave aún el juego, pues gran parte de la moneda circulante se aleja del Estado. El comercio pequeño de los campos petroleros y consecuencialmente el grande de la capital del Estado se ve mas estrechado en vista de que el obrero antes que atender a sus pagos y proveerse de las cosas mas necesarias a la subsistencia despilfarra lamentablemente sus ganancias sobre la mesa de juego. (AHMSGPR CP, 01-06-1928).
La inestabilidad económica se mantuvo durante los años siguientes, uniéndose a la crisis del año 27 la que surgió a raíz de la caída de la bolsa de Nueva York en 1929. En la Memoria presentada por el gremio de comerciantes de Maracaibo a la Asamblea Ordinaria del 28 de diciembre de 1933 al referirse a la situación económico-financiera manifestaba lo siguiente:
El crack en la bolsa de New York de fines de 1929 decidió el corte de los desarrollos en los campos venezolanos de aceite mineral y creó una repentina conmoción de nuestra vida económica. Tuvimos seguidamente una fuerte contracción en los créditos extranjeros, principalmente en los del ramo bancario, casi acompañada de un similar movimiento en acción por los Bancos en Venezuela. A la par sobrevino la sucesiva declinación en el nivel de precios de nuestros productos exportables como consecuencias de las condiciones universales. La reducción en el crédito nacional decidió, entre tanto, la baja de nuestro nivel interior de precios para los artículos que producimos para nuestro consumo y la desvalorización de títulos, acciones, y propiedades de todas clases. El desequilibrio de nuestro balance de cobros y de pagos internacional trajo el alza del cambio extranjero (Revista Mercantil, Año X, 28-12-1933, Nº 109, pp. 1977).
Se reconocía en esta Memoria que ninguna de las condiciones anormales señaladas había podido ser reajustada hasta ese momento, al contrario la anormalidad se había agudizado por cuanto había continuado contrayéndose el crédito y reducido el precio en bolívares de los productos exportables debido a la baja del cambio del dólar estadounidense en términos de nuestra divisa, al ser éste la base de las cotizaciones de la producción. A esto agregaba "La reducción impresionante del poder adquisitivo de nuestra población significa indispensablemente reducción, también, del consumo y tenemos ya fuertes existencias en cuanto dice relación con nuestras cosechas agropecuarias destinadas al mercado interior " (Revista Mercantil, Año X, 28-12-1933, Nº 109, pp. 1977).
A pesar de estas circunstancias que continuaron afectando desfavorablemente, el comercio logró sostenerse con altibajos gracias a la presencia de la industria petrolera por el apoyo que ésta daba desde el punto de vista del consumo en los campos petroleros y la circulación de numerario que lo sustentaba, aunque no se produjo incremento en los trabajos. Además, hay que tomar en cuenta algunas medidas tomadas por el gobierno nacional para mitigar el desequilibrio económico, como la ayuda a los agricultores de café y cacao, con un aporte de diez millones de bolívares6, el régimen especial para la navegación y comercio de cabotaje, la nivelación de la tarifa de caleta, el arreglo comercial entre Venezuela y Colombia.
Sin embargo, estos paliativos no detendrían la desarticulación de aquel poderoso circuito comercial que ya para 1934 se vislumbraba en ese camino ante la competencia del tráfico terrestre libre de trámites, pérdidas de tiempo y desembolsos de dinero, además de los otros problemas que continuaron confrontando las operaciones mercantiles sometidas a los avatares de la crisis mundial y a la interna provocaba por la muerte de Gómez y la instauración del nuevo gobierno. Esa era la situación que presentaba la actividad mercantil-comercial del circuito agroexportador, de acuerdo con las fuentes revisadas. En las etapas posteriores, diversos factores intervinieron en el debilitamiento y desmembramiento definitivo del circuito agroexportador cuyo análisis escapa de los objetivos de este estudio.
A manera de conclusiones
La actividad de las empresas petroleras en la región permitió al sector comercial mantenerse en un estado de cierto bienestar aun en períodos de estancamiento de esa industria y de la crisis continuada del café durante los años del 27 en adelante. Desde los inicios de la intensificación de la exploración y explotación, el sector comercial resultó ampliamente beneficiado al incrementarse la demanda de bienes y servicios tanto en la ciudad capital como en las poblaciones donde se desarrolló la actividad minera. La crisis de los precios del café y el decaimiento progresivo de la producción de la agricultura cafetalera y del cacao afectó el negocio de exportación de estos productos, aunque por este puerto seguía movilizándose buena parte de la cosecha de café del Norte de Santander, la de la cordillera andina estaba en franco descenso; sólo la actividad de los campos petroleros mantenía el dinamismo del comercio lacustre debido al consumo y la circulación de dinero.
En las ediciones del Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas y en la Revista Mercantil de Maracaibo se reconocía que la industria petrolera había salvado la actividad mercantil y comercial de la plaza, por la demanda de transporte de maquinarias y materiales, víveres y otros productos que se requería tanto para sus trabajos y empleados como para la población flotante que circulaba o se establecía en las zonas de explotación. Para el año 1935 se reconocía que "La industria petrolera sigue siendo elemento de fuerza poderosa en la vida económica zuliana; maquinaria y materiales siguen entrando, procedentes del exterior, a los terminales y depósitos de las Compañías explotadoras de aceite mineral " (Revista Mercantil, 28 -02- 1935, Año XI, Nº 123, pp. 2203). Se produjo un reacomodo en la actividad económica-mercantil para responder al nuevo orden y dinámica con la inserción en el circuito de la red de extracción, producción y comercialización del crudo que dio origen a una reorganización del espacio regional con la presencia cada vez más acentuada de los nuevos centros industriales y humanos entre 1920 y 1940.
Notas
1 Para 1930 estaba completamente liberada.
2 En 1922 la Caribbean puso en operación los dos primeros tanqueros de bandera venezolana, de poco calado (1200 toneladas) para que pudieran atravesar la barra de Maracaibo.
3 Curazoleño de origen holandés que vivió muchos años en esta ciudad, donde trabajó para la empresa H.L. Boulton.
4 21.194 toneladas métricas que representaron 900.000 Bolívares (Martínez, 1970, pp. 53)
5 Esta tuvo su origen en la fuerte competencia entre las compañías que llevó a una sobreproducción sin disponer de suficientes depósitos ni medios de transporte, aunada a una disminución de los precios del petróleo en Estados Unidos; ante esa situación las empresas acordaron disminuir la producción y reducir el personal.
6 Esta medida fue considerada tardía por cuanto desde tiempo atrás se había planteado la necesidad de la ayuda gubernamental a la agricultura, sobre todo a los productores de café y cacao. En los boletines de la Cámara de Comercio de Caracas y en la Revista Mercantil de la Cámara de Comercio de Maracaibo revisados desde el año 1920 se insistía en este asunto.
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27. Revista Mercantil, Maracaibo, Cámara de Comercio de Maracaibo, Años 1920-1937.
Fuente oral:
28. García, Pantaleón, entrevista realizada en Maracaibo el 16-10-2007.












