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Paradígma
versión impresa ISSN 1011-2251
Paradìgma v.29 n.1 Maracay jun. 2008
Diagnóstico ecogeográfico de
Argenis Montilla Pacheco argenismontilla@hotmail.com
Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Núcleo Barquisimeto
Resumen
Este artículo es el resultado de un trabajo de investigación cuyo objetivo fue diagnosticar las condiciones geográficas y ecológicas de la cuenca del río Carache, localizada en la parte oriental del estado Trujillo, Venezuela. Se estructura en varias partes; en la primera, se analiza la problemática ambiental a nivel general y particularmente de la cuenca objeto de estudio; en la segunda, detalla la ubicación geográfica, extensión y límites, así como la metodología empleada, la cual consistió en múltiples consultas bibliográficas, cartográficas y hemerográficas; se hizo además un análisis de fotografías aéreas, ortofotomapas e imágenes de satélite, y adicionalmente se desarrollaron seis trabajos de campo que permitieron hacer los chequeos y correcciones pertinentes; en la tercera, se describen las características del medio físico y biótico. Se clasificaron las formaciones vegetales distribuidas en la cuenca desde la parte baja hasta la parte más alta y se describieron algunas de sus características principales. Se concluye que la cuenca del río Carache se presenta como una unidad territorial compleja, muy intervenida, donde las formaciones vegetales han sido seriamente transformadas debido principalmente a la acción antrópica.
Palabras clave: Diagnóstico ecogeográfico, Río Carache, ecosistemas, transformación de la vegetación, agricultura.
An approximation to an ecogeographic diagnosis of
Abstract
The purpose of this study was to diagnose geographical and ecological conditions of the basin of the Carache river, located on the oriental side of
Key words: Diagnostic ecogeographical,
Recibido: 11/10/2007 Aceptado: 11/03/2008
Introducción
Es incuestionable el avance que en todos los ámbitos ha tenido la sociedad, sobretodo en los últimos tiempos; son múltiples los conocimientos en diferentes áreas, y la tendencia es hacia su incremento, sin embargo, sobre la sociedad mundial actual, emerge un conjunto de problemas, asociados por una parte, al desconocimiento de la geografía y la ecología de importantes espacios, y por la otra, al mal uso e inadecuado aprovechamiento al que han sido sometidos los diversos recursos que ofrece la naturaleza. Las contradicciones son claras a nivel social, pues por un lado, se habla de una mejor calidad de vida debido a la extensa disponibilidad de bienes; y por el otro, simultáneamente, se aprecia el florecimiento de acciones que desatan secuelas adversas en muchos ecosistemas de la tierra, mares y demás cuerpos de agua; al mismo tiempo, la atmósfera se observa cada vez más saturada de gases invernadero, suelos notablemente más empobrecidos y la cobertura boscosa notoriamente más reducida. La situación se agrava aún más, cuando la pérdida de vegetación a escala global acusa un incremento continuo.
La problemática descrita ha motivado el desarrollo de investigaciones que permitan tener un conocimiento más preciso de las condiciones físiconaturales de diferentes unidades espaciales; es en ese marco donde se ubica este trabajo, cuyo propósito es discutir las principales características ecológicas y geográficas de la cuenca del río Carache. El mismo se estructura en cuatro partes: Introducción, metodología, resultados y conclusiones. En la introducción se hace un esbozo breve, relacionado con el tema objeto de estudio; mientras que en la metodología se describen las actividades desarrolladas durante la investigación, así como la descripción de la ubicación del área de estudio. La tercera parte, es decir, los resultados, ofrece información concreta sobre aspectos diversos de la ecología y la geografía de la cuenca, entre ellos, clima, relieve y geomorfología, geología, suelos, hidrología, vegetación y fauna; en esta parte se enfatiza en cada una de las formaciones vegetales presentes en el área de estudios, es decir, Páramo, Selva Nublada, Selva Estacional, Bosque Deciduo, Bosque Xerófilo, Matorrales y Sabana. Finalmente, en las conclusiones se plantean algunas ideas de interés, que pudieran ser consideradas para distintos fines, todos con miras a alcanzar la preservación ecológica ambiental de la cuenca del río Carache.
Ubicación del área de estudio
El estado Trujillo abarca una superficie de
El territorio ocupado por la cuenca del río Carache se localiza entre las coordenadas 9°
Aspectos Teóricos
El diagnóstico ecogeográfico es entendido como el estudio que permite acceder al conocimiento del estado o situación de lo ecológico y lo geográfico en un lugar determinado, bien sea una región, un estado o una cuenca hidrográfica. En tiempos recientes los diagnósticos ecogeográficos y en general los estudios de cuencas hidrográficas se han convertido en herramientas de gran utilidad para el análisis de los procesos que han gobernado la dinámica ambiental y para gestionar y ordenar un territorio. En ese sentido, Molina (2005) señala que este hecho cobra mayor relevancia en los países pobres, donde la precaria disponibilidad de información básica sobre aspectos temáticos dificulta una adecuada planificación de los espacios.
Para realizar los estudios ecogeográficos, específicamente los relativos a las características del paisaje, es decir, vegetación, hidrología, relieve y usos del espacio entre otros, se utilizan datos de parámetros climáticos, así como información geoespacial proveniente de fuentes tales como mapas topográficos, fotografías aéreas e imágenes de satélite (Rodríguez 2005), siendo las dos últimas las más empleadas para el estudio de la distribución espacial de la vegetación (Zonneveld, 1995). Recientemente se han desarrollado numerosos trabajos relacionados con lo ecogeográfico en los que la teledetección y, más concretamente las imágenes Landsat, se han utilizado para cartografiar zonas boscosas en ecosistemas degradados (Pozzobon y Osorio, 2002; Pacheco, 1999; Jáuregui, Jáuregui, Chacón, y Vilchez, 2007; Hagner, y Rigina, 1998), aún cuando la variación espectral causada por los fenómenos relacionados con la transformación de la masa forestal que se superpone con las variaciones espectrales causadas por la topografía, la cubierta arbórea y la composición de especies vegetales, restringen en ciertos aspectos el diseño de la cartografía de áreas transformadas usando datos de satélite. Sin embargo la teledetección está considerada como una excelente herramienta en la elaboración de diagnósticos tanto ecológicos como ambientales (Ardö, 1998).
En síntesis, los diagnósticos ecogeográficos y el estudio de los procesos de transformación de ecosistemas han sido adelantados con gran interés en años recientes (Pozzobon, y Osorio, 2002; Márquez, 2005; Romero, 1995; Romero y Monasterio, 1996), encontrándose que los disturbios ambientales tanto de origen antrópico como natural están relacionados con incorrectas prácticas de laboreo, deforestación indiscriminada y falta de aplicación del ordenamiento jurídico para la protección del ambiente (Andressen, Monasterio. y Terceros., (2007).
Metodología
Para el diagnóstico ecológico y geográfico fue necesario realizar una revisión cartográfica, bibliográfica y documental. La información cartográfica básica se obtuvo de las hojas 6144 y
Se realizaron seis trabajos de campo y múltiples consultas bibliográficas y cartográficas que permitieron tener un mejor conocimiento de las características físico naturales, ambientales y socioeconómicas. De gran ayuda fue también el análisis de fuentes cartográficas de gran interés, tales como fotografías aéreas y ortofotomapas del año 1998, así como la imagen de satélite Landsat TM 006-053 del año 2000, con resolución de
Resultados
Medio físico
Clima
En Los Andes tropicales donde se asienta la cuenca en estudio, es posible observar una variabilidad de tipos climáticos, gracias a la influencia que ejerce el relieve. En ese sentido Hernández, et. al., (2005), señalan que estos climas tropicales están caracterizados por un régimen isotermal, en donde la oscilación promedio anual de la temperatura es pequeña y su variación es inferior a la amplitud térmica diaria. En general, la temperatura media anual en el Trópico varía según los niveles altitudinales y excepcionalmente por condiciones regionales particulares.
La compleja interacción entre el relieve, los elementos y los sistemas atmosféricos en la región andina, produce un mosaico de tipos climáticos influenciados por la altitud, por lo que se pueden señalar (por encima de los
Por otra parte, estudios basados en el sistema de clasificación de Köppen han permitido llegar a una configuración del clima regional andino, partiendo de ocho tipos climáticos presentes en Venezuela (Goldbrunner, 1984), (Cuadro 1). De acuerdo con la mencionada clasificación, en la cuenca en estudio, se encuentran cuatro de dichos tipos: Tropical de Sabana, Tropical Semiárido, Tropical Templado de Altura y, Páramo de Altura, todos con sequía cerca del Solsticio de Invierno para el hemisferio norte.
Cuadro 1 Tipos climáticos presentes en el territorio venezolano de acuerdo a la clasificación propuesta por Köppen.
| Tipos Climáticos | Símbolo |
| Tropical de Selva Siempre Lluvioso | Afi |
| Tropical Monzónico, Transicional | Ami |
| Tropical de Sabana, Sequía cerca del Solsticio de Invierno* | Awi |
| Tropical Desértico (Árido) | Bwi |
| Tropical Estepario (Semiárido)* | Bshi |
| Templado de Altura Siempre Lluvioso | CHfi |
| Templado de Altura, Sequía cerca del Solsticio de Invierno* | CHwi |
| Páramo de Altura* | ETHi |
* Tipos climáticos localizados en la cuenca del río Carache.
Fuente: Foghín, S. (2002). (Adaptación del autor)
En relación con lo anterior, la distribución geográfica del clima en la cuenca, vendría dada por tres sectores. El primer sector, correspondiente al espacio demarcado entre la cota de los 150 y
El comportamiento de los tipos climáticos ya citados, sobretodo el que impera en el sector más alto de la cuenca, no es del todo conocido, pues a pesar de que Venezuela llegó a tener después de los años 50 del pasado siglo, una de las redes de estaciones climatológicas más densas y completas de América Latina, para finales de siglo XX, el desmantelamiento de las mismas fue un hecho que abarcó gran parte del territorio nacional1, con lo cual se perdió la posibilidad de obtener una impresionante cantidad de información climática, imprescindible para el estudio del clima y para la puesta en práctica de proyectos socioeconómicos (agrícolas, ganaderos, residenciales y turísticos). Es así, como, además, programas de gestión de riesgos y reducción de desastres socio-naturales, se ven sensiblemente afectados al no contar con la data requerida para una mejor planificación. Hasta ahora, los autores que han tratado de caracterizar climáticamente estos ambientes han debido basarse en observaciones esporádicas o en registros por períodos muy cortos (Monasterio, 1980).
En síntesis, la gran variedad de clasificaciones climáticas, según señalan algunos autores (Vila, 1960; Goldbrunner, 1984) impone una complejidad al momento de su aplicación en territorio venezolano, pues muchas de ellas no se adaptan del todo a la realidad geográfica nacional, por lo cual, han preferido utilizar más bien la clasificación de pisos térmicos de acuerdo con diferentes rangos de temperatura (Cuadro 2), siendo de mucha importancia cuando se trata de áreas no muy extensas, como es el caso de la cuenca del río Carache, en la que se hacen presente tres, de los cuatro citados pisos térmicos.
Cuadro 2
| Piso Térmico | Rango Altitudinal (M) |
| Megatérmico | 0 800 |
| Mesotérmico | 800 1.500 |
| Microtérmico | 1.500 2.200 |
| Gélido | > 4.700 |
Nota: los pisos térmicos resaltados en negritas se localizan en la cuenca del río Carache
Monasterio (1980) realizó, desde el punto de vista altitudinal, una zonación para la región de Los Andes, partiendo de variables ambientales como temperatura, precipitación, insolación y nubosidad; en tal sentido, propuso cuatro zonas o pisos altitudinales:
Temperatura
El estudio referido a las condiciones de temperatura y precipitaciones se basa en series de datos registrados en la red de estaciones instaladas en la cuenca y en su área de influencia antes de sufrir el desmantelamiento referido en líneas anteriores (Cuadro 3).
Cuadro 3
| ESTACIÓN | SERIAL | ALTITUD | PP. ANUAL | MUNICIPIO | ESTADO |
| TrentinoLa Pastora | 2119 | 559 | 937 | Carache | Trujillo |
| Cuicas | 2125 | 994 | 1232 | Carache | Trujillo |
| Valle Hondo | 2126 | 800 | 866 | Carache | Trujillo |
| Puente Villegas | 2127 | 621 | 1036 | Carache | Trujillo |
| La Concepción | 2138 | 1125 | 714 | Carache | Trujillo |
| Agua de Obispos | 2128 | 2114 | 867 | Carache | Trujillo |
| Cendé | 2148 | 3000 | 661 | Carache | Trujillo |
| La Mesa Arriba | 7143 | 2400 | 1350 | Carache | Trujillo |
| San Antonio | 2129 | 237 | 1244 | Carache | Trujillo |
| Monay | 2133 | 292 | 1420 | Pampán | Trujillo |
| Guamas de Monay | 2146 | 272 | 1543 | Pampán | Trujillo |
| Sabana Grande | 2151 | 265 | 1247 | José F. Márquez | Trujillo |
Fuente: Andressen y Díaz (2000). (Adaptación del autor)
La existencia de cadenas montañosas en la zona donde se localiza la cuenca en estudio modifica el clima. No son uniformes la temperatura ni la humedad a lo largo y ancho de su territorio, pues la orografía juega un papel fundamental en la identificación de los climas tropicales (Andressen, 2005; Foghín, 2002; Sánchez, 2002); es decir, la altitud es el primordial modificador de la temperatura en la geografía nacional y obviamente en la mencionada cuenca, y se expresa en el decrecimiento de los montos térmicos anuales medios registrados en algunas estaciones ubicadas dentro de su espacio (Cuadro 4).
Cuadro 4
| Estación | Altitud (m/nm) | TMA (ºC) |
| Guamas de Monay | 272 | 28.8 |
| Valle Hondo | 800 | 25.9 |
| Cuicas | 994 | 24.8 |
| | 1125 | 24.1 |
| Carache | 1320 | 23 |
| Mesa Arriba | 2400 | 16.6 |
| Cendé | 3000 | 13.8 |
TMA: Temperatura Media Anual en Centigrados. Datos estimados por el autor utilizando el gradiente térmico vertical medio para Venezuela (0.55ºC/100m) propuesto por Goldbrunner, (1984).
En la cuenca del río Carache, como en todo el territorio nacional, los tipos climáticos están caracterizados por una marcada isotermia anual, pues apenas existe una variación cercana a 2º C entre el mes más cálido y el mes más frío; lo que significa que siempre hay un ambiente térmico favorable para la agricultura (Sánchez, ob. cit). Por el contrario, la amplitud térmica se da a nivel diario, expresada en una evidente diferencia entre la temperatura máxima y la mínima, poniéndose de manifiesto el denominado Ciclo Circadiano, lo que algunos autores (Azócar, 1974; Hernández, Castellanos, Stanford, y Plonczah, 2005; Troll, 1968,) al referirse a los trópicos, le dan a la noche y al día, la denominación de invierno y verano de los trópicos, respectivamente.
En dos estaciones meteorológicas ubicadas en la cuenca, queda ilustrada la explicación de la ausencia casi total de amplitud térmica anual, pues en ambas, la diferencia entre la temperatura media del mes más frío es apenas de 1.4º C, con respecto a la del mes más cálido (Cuadro 5).
Cuadro 5
Ø Estación Carache. Serial: 2136 altitud:
Ø Estación
Estación | E | F | M | A | M | J | J | A | S | O | N | D | Media |
Carache | 20.3 | 20.9 | 21.1 | 20.9 | 21.0 | 21.3 | 21.5 | 21.5 | 21.3 | 20.6 | 20.5 | 20.1 | 20.9 |
| La Concepción | 21.1 | 21.8 | 22.1 | 21.8 | 21.9 | 22.2 | 22.4 | 22.4 | 22.2 | 21.5 | 21.4 | 21.0 | 21.8 |
Fuente: MARNR. (2003).
Precipitaciones
En la cuenca del río Carache las precipitaciones se hallan distribuidas desigualmente a nivel espacial y temporal, inclusive hay sectores donde los montos son marcadamente superiores con respecto a otros. Las estaciones pluviométricas instaladas en
Cuadro 6
| Estación | E | F | M | A | M | J | J | A | S | O | N | D | Prom. Anual |
| Carache | 22.5 | 28.8 | 54.8 | 122.4 | 109.8 | 63.3 | 59.4 | 72.9 | 93.6 | 108.9 | 79.2 | 33.3 | 849.5 |
| Mesa Arriba | 32.4 | 50.4 | 58.3 | 177.2 | 106.2 | 73.9 | 51.3 | 71.4 | 126.7 | 150.6 | 80.4 | 37.2 | 1016 |
| La Concepción | 19.8 | 24.3 | 41.4 | 90.2 | 78.3 | 40.5 | 31.5 | 45 | 71.1 | 96.3 | 62.1 | 30.6 | 631.8 |
Fuente: MARNR, (2003). (Adaptación del autor).
Es de notable interés, para establecer comparaciones, destacar que las precipitaciones no son iguales en todos los páramos de Venezuela; por el contrario tienen patrones distintos, de tal forma que se constituye en una de las razones que explica el por qué también la vegetación suele ser diferente en unos páramos respecto a otros. En tal sentido Goldbrunner, (ob. cit.), señala que considerables variaciones de la precipitación se manifiestan en las cordilleras de Los Andes; pues se producen las máximas lluvias en las vertientes S-E e interiores en aproximadamente
El fenómeno ya descrito se hace evidente cuando se observan en el Cuadro 7 valores de lluvia, temperatura media y altitud. Allí se puede notar la gran diferencia en cuanto a temperatura y precipitación entre los páramos
Cuadro 7
| Localidad | Altitud (m) | Temp. Media (°C) | Precipitación (mm) |
| Páramo La Culata | 3.027 | 10.0 | 1.170 |
| Páramo Cendé | 3.000 | 13.8 | 656 |
| Páramo la Negra | 3.050 | 9.3 | 1.144 |
Fuente: Monasterio (1980) (Adaptación del autor).
Relieve y Geomorfología
El relieve es uno de los aspectos de mayor interés en toda investigación geográfica y ecológica, sobre él se asientan la población humana, las plantas y los animales; además, se organizan y se estructuran las sociedades y por ende las actividades que allí se desarrollan. Desde esta perspectiva, las formas de relieve deben abordarse de manera integrada, tratando de establecer la relación que éste guarda con otros elementos presentes en el paisaje, es decir, agua, vegetación y suelo, así como con la dinámica que los ha modelado en el tiempo.
En buena medida, parte del relieve sobre el que se emplaza la cuenca, corresponde al estribo andino, en el sector más oriental de Los Andes venezolanos. Se caracteriza por la presencia de formaciones montañosas, con topografía muy escarpada y accidentada; sin embargo, en sus pequeños valles, se asientan terrazas fluvioglaciares y conos de deyección de origen cuaternario, que en muchos casos se formaron asociadas con actividades y procesos glaciarios (Suárez, 1988).
Como es sabido, las tierras localizadas en el cinturón tropical, tanto las montañosas como las de mediana y baja altitud, también fueron afectadas sensiblemente por las fluctuaciones ambientales Pleistocénicas y Holocenas, no sólo en lo referente al clima, sino igualmente a los otros elementos del paisaje natural, tal es el caso de la vegetación, el relieve, la hidrografía, los niveles marinos, etc. (Van Der Hammen, 1974; Vivas, 1992; Vila, 1966a). Es así como las tierras andinas comprendidas al menos por encima de los
A la luz de las consideraciones anteriores, se puede señalar que en las partes más elevadas de la cuenca del río Carache, casi alcanzando el Pico Cendé, el Páramo Jabón, Las Rosas y El Guache, se aprecian pequeñísimos valles en forma de "U", que permiten suponer que son de origen glacial, por cuanto estas áreas fueron afectadas, como ya se indicó, por masas de hielo en períodos globales más fríos que la época actual. Igualmente el hallazgo de rocas estriadas son vestigios de las glaciaciones que se hicieron presentes en esta pequeña porción de lo que actualmente forma parte de la geografía trujillana.
Otro significativo sector de la cuenca cuenta con un relieve relativamente plano, de escasa altitud, que se circunscribe a todo el curso bajo del río Carache. Este sector forma parte de los Llanos de Monay, es de formación reciente y está asociado a acumulaciones fluviales en las llanuras circundantes al Lago de Maracaibo.
Geología
El área de estudio se encuentra enmarcada en
Cuadro 8 Formaciones geológicas que afloran en la cuenca del río Carache
| Formación | Extensión Geográfica en La Zona | Edad |
| Misoa | Parroquia Panamericana en las inmediaciones de San Antonio, Santa Rosa (SILBOCA) Las Playitas, | Terciario |
| Luna (Miembro Chejendé) | Inmediaciones de Chejendé y se extiende rumbo oesteeste pasando en las proximidades de Casa de Zinc y Valle Hondo, parroquia Santa Cruz, municipio Carache. (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional) | Carbonífero |
| Ranchería | En la localidad de | Terciario (Eoceno) |
| Valle Hondo | A lo largo de la carretera Trasandina, desde Casa de Zinc, en el río Carache, hasta Valle Hondo, situado | Terciario (Paleoceno - eoceno) |
| Carache | Carretera Carache, | Carbonífero |
| Colón | Sector occidental del Estado Trujillo en el municipio Carache se extiende paralela a los poblados de El Cumbe, Cerro Largo y Cuicas. (hoja 6145, escala 1:100.000 Cartografía Nacional) | Cretácico |
| Palmarito | Buenas secciones se observan en los alrededores de Carache, estado Trujillo, en las quebradas Tiama, Mucuchache y Loma de San Juan. (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional) | Paleozoico tardío (Pérmico) |
Fuente: Elaboración del autor.
Suelos
En los diversos pisos altitudinales andinos, una considerable variación de los factores climáticos ofrece posibilidades para la adaptación y el crecimiento de gran variedad de especies agrícolas, forrajeras y forestales; sin embargo para ello es imprescindible el conocimiento de los suelos (Castillo, 1975). Su estudio en detalle sería recomendable, ya que la comprensión de la ecología de la vegetación andina no se puede alcanzar sin enterarse de las condiciones edáficas (Vareschi, 1970).
La aptitud de los suelos para uso agropecuario en la cuenca en estudio, depende de la pendiente y mayormente del clima, debido a la especialización productiva que éste conlleva. Es así, como en zonas altas (>
Específicamente en la cuenca alta y media del río Carache se encuentran suelos de origen residual y aluvial. Los suelos residuales se hallan principalmente en las colinas que bordean los valles, donde la topografía también juega un papel importante, pues cuando es inclinada o de pendientes moderadas a fuertes, facilita el proceso de erosión natural, perdiéndose la capa más superficial del suelo, que generalmente condiciona su fertilidad natural. A menudo, en esas partes de la cuenca, los suelos suelen ser poco profundos y muy erosionados sobretodo en el sector comprendido entre los 800 y
Los suelos aluviales de diferentes edades, se hallan en los fondos de valle en función de procesos geomorfológicos propios de la dinámica torrencial (Durán, Jiménez, Medina, y Meléndez., 1994), están constituidos básicamente por materiales aluviales que, aunados a las condiciones favorables de clima frío, les confiere una alta vocación agrícola para cultivos hortícolas.
En la parte baja de la cuenca, los suelos que predominan son los Inceptisoles. Éstos son relativamente jóvenes y por tanto, poco meteorizados, desarrollados en superficies geomórficas recientes, como depósitos aluviales. Debido a su gran proporción de minerales meteorizables poseen una elevada fertilidad inherente. Gracias a la presencia de altas temperaturas e importantes montos de lluvia en gran parte del año, estos suelos se aprovechan para la práctica de otros cultivos, entre ellos, caña de azúcar y maíz. La ganadería mestiza o de tierras bajas también se ve favorecida con estos suelos, por cuanto facilitan el crecimiento tanto de pastos naturales como cultivados.
Hidrología
El estado Trujillo, está conformado por una densa red hidrográfica que drena hacia dos cuencas fundamentales, la del Lago de Maracaibo, y la del Atlántico; esta última a través del río Orinoco que cuenta entre sus afluentes trujillanos más importantes al río Boconó, mientras que hacia la cuenca del Lago de Maracaibo, destaca el Motatán (INE, ob. cit.), del cual, el río Carache, que nace en los límites de los estados Trujillo y Lara y que se forma con los arroyos que descienden de los páramos es uno de sus mayores afluentes, bañando un territorio de unos 800 Km2 aproximadamente (Salas, 1996).
La cuenca del río Carache reúne las aguas del 25% de la superficie del estado Trujillo (CORPOANDES, 1975), es decir 1.850 Km2. La parte más alta de esta cuenca es fundamental para la producción y preservación del recurso hídrico, parte del cual surte a muchos centros poblados. Adicionalmente se han reportado importantes cantidades de agua subterránea en la parte baja de la cuenca. La misma se emplea para regar superficies cultivadas de caña de azúcar, así como para otros usos.
El medio biótico
Formaciones vegetales
Venezuela se encuentra enteramente en el Reino Fitogeográfico Neotropical, su flora muestra una gran biodiversidad y variedad de paisajes. La flora venezolana conocida, se compone de no menos 25.000 especies distintas (Huber y Alarcón, 1988b). En consecuencia, cada región, dependiendo de sus condiciones ecológicas, como clima, suelo y relieve, va a disponer de formaciones vegetales muy particulares, pues estudios locales sobre la estructura forestal han demostrado que el suelo puede ser un factor muy heterogéneo en ambientes tropicales, y usualmente es la causa de diferenciación de tipos de bosques.
En la cuenca en estudio casi todos los pisos térmicos se hacen presentes, a excepción del Piso Gélido; esta situación condiciona una diversidad de paisajes o tipos de vegetación. De acuerdo a esta investigación, los tipos de vegetación que se localizan son los siguientes: Páramo Andino (Páramos Cendé, Las Rosas, Turmal, Los Nepes y Jabón), Matorral Andino, Selva Nublada, Bosque Deciduo y Semideciduo, Selva Estacional, Bosque Xerófilo y Sabana.
Páramo
Los páramos son regiones entre semi a perhúmedas y entre frescas y frías, con abundante alternancia térmica diaria, propio de las altas montañas tropicales ubicadas por encima del límite del árbol y/o del bosque. Se trata por una parte, de un piso latitudinal de las montañas de los trópicos, determinado por ciertos rasgos climáticos y de características florísticas, ecológicas, edafológicas, geomorfológicas y microclimáticas especiales (Wilhelm, 1979). Los páramos de las altas regiones de Los Andes ecuatoriales, presentan condiciones especiales de tipo físico, climático y meteorológico, decisivas para la selección natural de particulares tipos de formas de vida (Cuatrecasas, 1968). Entre estas destacan las caulirrósulas y las formas de cojín (Sarmiento, 1987); igualmente las plantas en macollas densas, las espalderas, ramilletes o florones, arbustos enanos, geófitas, terófitas y rosetas (Vareschi, ob. cit). Algunas especies vegetales endémicas también han sido descritas en estos páramos, entre ellas, la planta carnívora Drosera cendeensis (Crespo, 1999).
El ambiente paramero ejerce decisiva influencia en la selección de la vegetación que los ocupa. Las condiciones climáticas y edáficas especiales de la alta montaña tropical moldean una tipología morfológica adecuada en cada caso a su ambiente. Las mismas circunstancias ambientales son también responsables de la selección de los elementos florísticos dominantes o presentes en los páramos (Cuatrecasas, 1979).
El páramo de Los Andes venezolanos, incluyendo la porción que corresponde al área objeto de estudio está constituido, según se pudo observar, por una vegetación baja, no mayor de
Los diferentes tipos de comunidades que constituyen la formación páramo y que en la mayoría de los casos se presentan en cada páramo en particular, en forma interdigitada, formando mosaicos de comunidades fisonómicas, florísticas y ecológicamente diversas, parecen ser el resultado de la interacción de diferentes factores ambientales que originan y mantienen diferentes hábitat (Azócar ob. cit); de hecho, es común apreciar en Cendé, incluso, en la parte más alta, que nunca desaparece el Arbustal Andino, el cual se alterna con sectores que asemejan desde el punto de vista fisonómico a
Matorral Andino:
En el piso térmico Frío, desde aproximadamente los
Selva Nublada:
Entre los 1.500 y
En ascenso realizado por el autor hacia la parte alta de la cuenca, se localizó
Selva Estacional:
En algunos sectores localizados a partir de los
Bosque Deciduo y Bosque Xerófilo:
En la parte media de la cuenca se desarrollan bosques deciduos, muchos de ellos en la actualidad se presentan sólo en forma de parches o vegetación relictual, debido a la fuerte intervención antrópica expresada en la deforestación o proceso de roza, tumba y quema, que ha desatado serías transformaciones en la cobertura vegetal y seguramente ha repercutido de manera negativa en la biodiversidad. Igualmente es común observar bosques xerófilos, básicamente en ambientes con bajos montos de precipitación anual, generalmente inferiores a los
Sabana:
Las sabanas son formaciones propias de las regiones intertropicales, constantemente cálidas, siendo la sequía periódica el factor limitante. Están representadas por tierras cubiertas de gramíneas, donde es posible la presencia de plantas arbóreas en forma esporádica. En Venezuela, la mayor parte de las sabanas ocupan por excelencia la región llanera, concretamente los estados Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes, Guárico, Anzoátegui y Monagas, así como ciertas áreas de los estados Aragua, Bolívar, Zulia y Trujillo. En los Llanos se distinguen de acuerdo a su composición florística varios tipos de vegetación sabanera: Sabanas de Trachypogon, Sabanas de "Banco", Bajíos y Esteros, y Sabanas de Paspalum fasciculatum (Tamayo, 1964). Las sabanas de Trachypogon están conformadas por especies como el Chaparro (Curatella americana), el Alcornoque (Bowdichia virgilioides) y el Chaparro Manteco (Byrsonima crassifolia). Las sabanas de Banco, Bajíos y Esteros presentan especies como el Mastranto (Hyptis suaveolens), el Estoraque (Vernonia brasiliana),
Tamayo, (1964), apunta que existe una gran categoría de sabanas, que se aparta del concepto clásico de esta comunidad vegetal, por los hechos sustantivos de sus propios suelos húmedos, por poseer un grado de cobertura total o subtotal, por estar constituidas, en gran parte, por hierbas estoloníferas o rizomatosas; por ser en la mayoría de los casos buenos pastizales, blandos, nutritivos, palatables, dotados de verdor estival; éstas son las sabanas higrófilas, y agrega que entran en esta sección aquellas sabanas propias de las regiones bajas pero no inundables, como son los llanos de Monay en el Estado Trujillo, cuyo suelo, tiene buena calidad, es medianamente húmedo y no se inunda.
En la cuenca del río Carache, tal como apuntara Tamayo, (1964), las áreas cubiertas por sabana están restringidas a la parte baja, específicamente a las llanuras próximas al embalse de Agua Viva; sin embargo, Huber y Alarcón, (1988b), y Tamayo, (1955), en sus respectivos mapas de vegetación de Venezuela, no las señalan, como tampoco las áreas de vegetación xerófila en la cuenca; debe entenderse que tal situación, obedece a la escala del mapa, así como a la reducida extensión que en el área de estudio representan estos ecosistemas con relación al territorio nacional. No obstante, Tamayo (1964), Vila (1966a) y Briceño (1920), cuando se refieren a la vegetación de los Llanos de Monay, de los que forma parte el sector bajo de la cuenca, le dan la denominación de sabanas.
Estas sabanas localizadas en la cuenca, probablemente deban su origen a la destrucción de los bosques por parte del hombre en su afán de ganar espacios para desarrollar actividades económicas, como agricultura, ganadería y obtención de maderas (Pittier, 1926; Tamayo, 1964). Es lógico pensar que las sabanas localizadas en la parte baja de la cuenca, probablemente reemplazaron una vegetación primaria, compuesta principalmente por un bosque pluvial, denso y exuberante, similar al que actualmente cubre algunos sectores en otros estados del país, tales como Miranda, Delta Amacuro, Yaracuy y Zulia (Depresión del Lago de Maracaibo), en los que es posible encontrar una gran diversidad de especies arbóreas, arbustivas y trepadoras leñosas, que sirven de asiento a una variedad de plantas epífitas, como orquídeas y bromelias. La existencia en el pasado, del bosque pluvial en la cuenca, queda de alguna forma demostrada cuando se aprecian en diferentes lugares algunos parches de vegetación arbórea relictual, constituidos por formas de vida de gran tamaño. Igualmente, las condiciones ambientales reinantes son similares a las que se presentan en otras regiones donde actualmente se desarrolla aquel tipo de bosque, es decir, elevadas temperaturas durante todo el año y altos montos de precipitación.
Fauna
Con relación a la fauna no se conocen trabajos que reporten su situación en la cuenca. En un contexto más amplio, Vila, (1966b) menciona entre las aves de montaña que tienen como hábitat la parte alta y limítrofe de los estados Lara y Trujillo, las siguientes: El saltarín (Teleonema filicauda); el Querre Querre (Yanocorax yncas); el Payador (Diglosa baritula); el Copeicillo Violáceo (Yanerpes caerulens);el Tucuso de Montaña (Cyanerpes cyaneus);
A nivel regional se han adelantado investigaciones que reseñan el peligro de extinción de ciertas especies. Al respecto, Monasterio y Molinillo (2003); y Goldstein (1993), señalan que el Oso Frontino (Tremarctos ornatus) de presencia ocasional en la cuenca del Carache, es junto al Paují Copete de Piedra (Pauxi pauxi) una de esas especies amenazadas. El primero de ellos es perseguido por los campesinos, quienes en clara demostración de falta de conocimientos lo asocian con depredación de ganado y hasta llegan a creer, según los pobladores del área, que órganos de este animal tienen poderes afrodisíacos, por lo que irracionalmente lo explotan. Para efectos de tener un mejor conocimiento de la biodiversidad animal de la cuenca, así como su comportamiento en el tiempo, sería de sumo interés emprender diversos proyectos de investigación, donde se involucren especialistas e interesados en todos aquellos aspectos vinculados a la ecología y al ambiente en general, con ello se llenarían grandes vacíos de información que se tienen hasta ahora.
Conclusiones
La cuenca del río Carache se presenta como una unidad territorial compleja, donde es posible hallar muchos contrastes geográficos aún en pequeñas distancias. Distintos tipos de formas de relieve, clima, y formaciones vegetales, se localizan en su espacio. El relieve aunque está dominado por montañas, presenta pequeñas llanuras francamente apreciables. Se hacen presentes geoformas resultantes de actividad glaciaria, como pequeñas morrenas, circos y diminutos valles en forma de U exclusivamente en la parte más alta. Mientras tanto, en la parte baja, el relieve es dominado por llanuras de acumulación, caracterizadas por suaves pendientes.
La vegetación que se halla en la cuenca es diversa y está condicionada por el clima y por la presencia de un amplio gradiente altitudinal. Hay muchos sectores en los que se aprecia una vegetación secundaria, es decir, bosques reestablecidos que han sido sembrados, plantados, o por lo general regenerados, intentando mitigar los procesos de erosión y, aumentar la cobertura vegetal boscosa que ha venido siendo reemplazada en ciertos casos, por la siembra de pastos, asociada a actividades ganaderas.
La hidrografía es abundante, está conformada por ríos, quebradas y riachuelos de carácter permanente y temporal. El agua en muchos de ellos, sobretodo en el curso alto, se encuentra aparentemente libre de agentes contaminantes, no obstante, sería interesante iniciar una investigación demostrativa al respecto. Una muy buena disponibilidad de agua subterránea es reportada en la parte baja de la cuenca, la cual se aprovecha para regar las áreas que están sometidas al aprovechamiento agrícola, especialmente aquellas donde se cultiva la caña de azúcar.
Finalmente, dada las bellezas escénicas y las potencialidades económicas que se encuentran en buena parte de la cuenca, y considerando que existen planes para el desarrollo del turismo, se cree de interés emprender estudios más detallados que orienten y ofrezcan alternativas adecuadas para un uso y manejo sustentable y sostenible de los recursos naturales presentes en tan importante unidad espacial.
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EL AUTOR
Argenis Montilla Pacheco Profesor de Ciencias Sociales Maestría en Geografía Física. Actualmente cursa estudios doctorales Postgrado de Ecología Tropical del Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de
Nota
1 En la cuenca del río Carache, la situación es similar, buena parte de las estaciones climatológicas ya no existen, y las que quedan, en muchos casos no están operativas, con ello, se ha interrumpido la serie de datos acumulados de elementos climáticos, tales como precipitación, temperatura humedad y otros parámetros del clima, siendo imposible su recuperación













