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Paradígma

versión impresa ISSN 1011-2251

Paradìgma v.29 n.1 Maracay jun. 2008

 

Diagnóstico ecogeográfico de la cuenca del río carache: Una Aproximación a su Realidad

Argenis Montilla Pacheco argenismontilla@hotmail.com

Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Núcleo Barquisimeto

Resumen

Este artículo es el resultado de un trabajo de investigación cuyo objetivo fue diagnosticar las condiciones geográficas y ecológicas de la cuenca del río Carache, localizada en la parte oriental del estado Trujillo, Venezuela. Se estructura en varias partes; en la primera, se analiza la problemática ambiental a nivel general y particularmente de la cuenca objeto de estudio; en la segunda, detalla la ubicación geográfica, extensión y límites, así como la metodología empleada, la cual consistió en múltiples consultas bibliográficas, cartográficas y hemerográficas; se hizo además un análisis de fotografías aéreas, ortofotomapas e imágenes de satélite, y adicionalmente se desarrollaron seis trabajos de campo que permitieron hacer los chequeos y correcciones pertinentes; en la tercera, se describen las características del medio físico y biótico. Se clasificaron las formaciones vegetales distribuidas en la cuenca desde la parte baja hasta la parte más alta y se describieron algunas de sus características principales. Se concluye que la cuenca del río Carache se presenta como una unidad territorial compleja, muy intervenida, donde las formaciones vegetales han sido seriamente transformadas debido principalmente a la acción antrópica.

Palabras clave: Diagnóstico ecogeográfico, Río Carache, ecosistemas, transformación de la vegetación, agricultura.

An approximation to an ecogeographic diagnosis of carache river basin

Abstract

The purpose of this study was to diagnose geographical and ecological conditions of the basin of the Carache river, located on the oriental side of Trujillo state, Venezuela. It is structured in several parts or sections. First, an environmental analysis is made at the general and particular level of the basin under study. Second, details were given on geographical location, extension and limits, as well as the methodology used. This consisted on multiple bibliographical, cartographic and hemerographic consultations followed by a photogrametry analysis, air pictures, ortofotomaps and satellite images. Aditionally, six field studies were carried on, which allowed to make the checkups and pertinent corrections. Third, physical and biological characteristics were described around the basin, from the lower to the higher part. It was then concluded that the basin of the Carache river is a complex territorial unit, highly intervened, were vegetable formations have been seriously transformed through human action.

Key words: Diagnostic ecogeographical, Carache River, ecosystems, transformation of vegetation, agriculture.

Recibido: 11/10/2007 Aceptado: 11/03/2008

Introducción

Es incuestionable el avance que en todos los ámbitos ha tenido la sociedad, sobretodo en los últimos tiempos; son múltiples los conocimientos en diferentes áreas, y la tendencia es hacia su incremento, sin embargo, sobre la sociedad mundial actual,  emerge  un conjunto de problemas, asociados por una parte, al desconocimiento de la geografía y la ecología de importantes espacios, y por la otra, al mal uso e inadecuado aprovechamiento al que han sido sometidos los diversos recursos que ofrece la naturaleza. Las contradicciones son claras a nivel social, pues por un lado, se habla de una mejor calidad de vida debido a la extensa disponibilidad de bienes; y por el otro, simultáneamente, se aprecia el florecimiento de acciones que desatan secuelas adversas en muchos ecosistemas de la tierra, mares y demás cuerpos de agua; al mismo tiempo, la atmósfera se observa cada vez más saturada de gases invernadero, suelos notablemente más empobrecidos y la cobertura boscosa notoriamente más reducida. La situación se agrava aún más, cuando la pérdida de vegetación a escala global acusa un incremento continuo.

La problemática descrita ha motivado el desarrollo de investigaciones que permitan tener un conocimiento más preciso de las condiciones físiconaturales de diferentes unidades espaciales; es en ese marco donde se ubica este trabajo, cuyo propósito es discutir las principales características ecológicas y geográficas de la cuenca del río Carache. El mismo se estructura en cuatro partes: Introducción, metodología, resultados y conclusiones. En la introducción se hace un esbozo breve, relacionado con el tema objeto de estudio; mientras que en la metodología se describen las actividades desarrolladas durante la investigación, así como la descripción de la ubicación del área de estudio. La tercera parte, es decir, los resultados, ofrece información concreta sobre aspectos diversos de la ecología y la geografía de la cuenca, entre ellos, clima, relieve y geomorfología, geología, suelos, hidrología, vegetación y fauna; en esta parte se enfatiza en cada una de las formaciones vegetales presentes en el área de estudios, es decir, Páramo, Selva Nublada, Selva Estacional, Bosque Deciduo, Bosque Xerófilo, Matorrales y Sabana. Finalmente, en las conclusiones se plantean algunas ideas de interés, que pudieran ser consideradas para distintos fines, todos con miras a alcanzar la preservación ecológica ambiental de la cuenca del río Carache.

Ubicación del área de estudio

El estado Trujillo abarca una superficie de 7400 kilómetros cuadrados (Km2), su extensión territorial va desde los límites con los estados Lara y  Zulia  por el  norte, hasta los límites con dos estados llaneros, Barinas y Portuguesa por el sur. Por el este nuevamente limita  con el estado Lara; mientras que por el oeste los límites corresponden a los estados Mérida y Zulia. En este espacio, como área de estudio se ha seleccionado la cuenca del río Carache (Figura 1), cuya superficie se aproxima a las 76.000 hectáreas hasta su desembocadura en el embalse de Agua Viva. Comprende sectores  diversos, dispuestos en  un amplio gradiente altitudinal desde los 150 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) (en las cercanías al embalse referido y los Llanos de Monay), hasta aproximadamente los 3500 metros  en la parte más alta (MARNR, 1969) (en los páramos Las Rosas, Cendé y Jabón). La del río Tocuyo, que vierte sus aguas hacia el Mar Caribe en sentido noreste;  la del río Carache, orientado hacia el Lago de Maracaibo, en dirección noroeste; y la del Río Boconó, que  forma  parte de la vertiente llanera, aportando sus  aguas en dirección  sur hasta llegar al Orinoco a través de varios ríos. Esta divisoria natural actúa también como límite territorial entre los estados Lara y Trujillo

El territorio ocupado por la cuenca del río Carache se localiza entre las coordenadas 9° 22’ 40’’ y 9° 43’ 30’’ de latitud norte, con 70° 05’ 30’’ y 70° 30’ 00’’ de longitud occidental, y abarca la mayor parte de los municipio Carache y Candelaria (Peña, 2002), así como una pequeña porción de los municipios Boconó y Pampán, (la subcuenca del río Burbusay y la subcuenca de la quebrada Santa Ana respectivamente)

Aspectos Teóricos

El diagnóstico ecogeográfico es entendido como el estudio que permite acceder al conocimiento del estado o situación de lo ecológico y lo geográfico en un lugar determinado, bien sea una región, un estado o una cuenca hidrográfica. En tiempos recientes los diagnósticos ecogeográficos y en general los estudios de cuencas hidrográficas se han convertido en herramientas de gran utilidad para el análisis de los procesos que han gobernado la dinámica ambiental y para gestionar y ordenar un territorio. En ese sentido, Molina (2005) señala que este hecho cobra mayor relevancia en los países pobres, donde la precaria disponibilidad de información básica sobre aspectos temáticos dificulta una adecuada planificación de los espacios.

Para realizar los estudios ecogeográficos, específicamente los relativos a las características del paisaje, es decir, vegetación, hidrología, relieve y usos del espacio entre otros, se utilizan datos de parámetros climáticos, así como información geoespacial proveniente de fuentes tales como mapas topográficos, fotografías aéreas e imágenes de satélite (Rodríguez 2005), siendo las dos últimas  las más empleadas para el estudio de la distribución espacial de la vegetación (Zonneveld, 1995). Recientemente se han desarrollado numerosos trabajos relacionados con lo ecogeográfico en los que la teledetección y, más concretamente las imágenes Landsat, se han utilizado para cartografiar zonas boscosas en ecosistemas degradados (Pozzobon y Osorio, 2002; Pacheco, 1999; Jáuregui, Jáuregui,  Chacón, y Vilchez, 2007; Hagner, y Rigina, 1998), aún cuando la variación espectral causada por los fenómenos relacionados con la transformación de la masa forestal que se superpone con las variaciones espectrales causadas por la topografía, la cubierta arbórea y la composición de especies vegetales,  restringen en ciertos aspectos el diseño de la cartografía de áreas transformadas usando datos de satélite. Sin embargo la teledetección está considerada como una excelente herramienta en la elaboración de diagnósticos tanto ecológicos como ambientales (Ardö, 1998).

En síntesis, los diagnósticos ecogeográficos y el estudio de los procesos de transformación de ecosistemas han sido adelantados con gran interés en años recientes (Pozzobon, y Osorio, 2002; Márquez, 2005; Romero, 1995; Romero y Monasterio, 1996), encontrándose que los disturbios ambientales tanto de origen antrópico como natural están relacionados con incorrectas prácticas de laboreo, deforestación indiscriminada y falta de aplicación del ordenamiento jurídico para la protección del ambiente (Andressen, Monasterio. y Terceros., (2007).

Metodología

Para el diagnóstico ecológico y geográfico fue necesario realizar una revisión cartográfica, bibliográfica y documental. La información cartográfica básica se obtuvo de las hojas 6144 y 6145 a escala 1:100.000 editadas por la Dirección de Cartografía Nacional (hoy Instituto Geográfico de Venezuela “Simón Bolívar”) publicadas en 1977. Para el estudio del clima se recopilaron datos climáticos de doce estaciones representativas para la cuenca. Solamente se usaron parámetros de precipitación y temperatura, por cuanto no hay registros de otros elementos. Con dichos datos se hicieron climogramas para representar el comportamiento de las condiciones reinantes del clima.

Se realizaron seis trabajos de campo y múltiples consultas bibliográficas y cartográficas que permitieron tener un mejor conocimiento de las características físico naturales, ambientales y socioeconómicas. De gran ayuda fue también el análisis de fuentes cartográficas de gran interés, tales como fotografías aéreas y ortofotomapas del año 1998, así como la imagen de satélite Landsat TM 006-053 del año 2000, con resolución  de 30 metros por píxel.

Resultados

Medio físico

Clima

En Los Andes tropicales donde se asienta la cuenca en estudio, es posible observar una  variabilidad de tipos climáticos, gracias a la influencia que ejerce el relieve. En ese sentido Hernández, et. al., (2005), señalan que estos climas tropicales están caracterizados por un régimen isotermal, en donde la oscilación promedio anual de la temperatura es pequeña y su variación es inferior a la amplitud térmica diaria. En general, la temperatura media anual en el Trópico varía según los niveles altitudinales y excepcionalmente por condiciones regionales particulares.

La compleja interacción entre el relieve, los elementos y los sistemas atmosféricos en la región andina, produce un mosaico de tipos climáticos influenciados por la altitud, por lo que se pueden señalar (por encima de los 1000 metros sobre el nivel del mar) seis tipos de clima (Andressen, 2005), tres de los cuales se localizan en la cuenca del río  Carache: Mesotérmico Semiárido, cuyos rangos pluviométricos y térmicos están entre  400 mm3 y 800 mm3 y 16ºC y 22º C. respectivamente; Mesotérmico Subhúmedo,  con rango de  lluvias entre 800 mm3 y 1200 mm3  y valores de temperatura entre 10º C y 22º C. y, Páramo Sub-húmedo, con rango de precipitaciones entre 500 mm3 y 800 mm3 y temperaturas entre 2º C y 10º  C. Por debajo de los 1000 metros de altitud, el clima que predomina en la cuenca es Megatérmico Húmedo de Bosque Tropófilo y Sabanas (Andressen, 2005).

Por otra parte, estudios basados en el  sistema de clasificación de Köppen han permitido llegar a una configuración del clima regional andino, partiendo de ocho tipos climáticos presentes en Venezuela (Goldbrunner, 1984), (Cuadro 1). De acuerdo con la mencionada clasificación, en la cuenca en estudio, se encuentran cuatro de dichos tipos: Tropical de Sabana, Tropical Semiárido, Tropical Templado de Altura y, Páramo de Altura, todos con sequía cerca del Solsticio de Invierno para el hemisferio norte.

Cuadro 1 Tipos climáticos presentes en el territorio venezolano de acuerdo a la clasificación propuesta por Köppen.

Tipos Climáticos

Símbolo

Tropical de Selva Siempre Lluvioso

Afi

Tropical Monzónico, Transicional

Ami

Tropical de Sabana, Sequía cerca del Solsticio de Invierno*

Awi

Tropical Desértico (Árido)

Bwi

Tropical Estepario (Semiárido)*

Bshi

Templado de Altura Siempre Lluvioso

CHfi

Templado de Altura, Sequía cerca del Solsticio de Invierno*

CHwi

Páramo de Altura*

ETHi

* Tipos climáticos localizados en la cuenca del río Carache.

Fuente: Foghín, S. (2002). (Adaptación del autor)

En relación con lo anterior, la distribución geográfica del clima en la cuenca, vendría dada por tres sectores. El primer sector, correspondiente al espacio demarcado entre la cota de los 150 y 800 metros sobre el nivel del mar, con predominio de clima de Sabana; el segundo sector es el ámbito comprendido entre las curvas de los 800 m y 1.400 m de altitud, con dominancia de clima Semiárido; y el tercero, a partir de este último valor hasta los 3.600 m aproximadamente, con preponderancia del clima Templado de Altura, extensible hasta  la parte más alta, donde se hallan enclavadas  pequeñas islas de páramos: Las Rosas, Cendé y Jabón.

El comportamiento de los tipos climáticos ya citados, sobretodo el que impera en el sector más alto de la cuenca, no es  del todo  conocido, pues a pesar de que Venezuela llegó a tener después de los años 50 del pasado siglo, una de las redes de estaciones climatológicas  más densas y completas de América Latina, para finales de siglo XX, el desmantelamiento de las mismas fue un hecho que abarcó gran parte del territorio nacional1, con lo cual se perdió la posibilidad de obtener una impresionante cantidad de información climática, imprescindible para el estudio del clima y para la puesta en práctica de proyectos socioeconómicos (agrícolas, ganaderos, residenciales y turísticos). Es así, como, además, programas de gestión de riesgos y reducción de desastres socio-naturales, se ven sensiblemente afectados al no contar con la data requerida para una mejor planificación. Hasta ahora, los autores que han tratado de caracterizar climáticamente estos ambientes han debido basarse en observaciones esporádicas o en registros por períodos muy cortos (Monasterio, 1980).

En síntesis, la gran variedad de clasificaciones climáticas, según señalan algunos autores (Vila, 1960; Goldbrunner, 1984) impone una complejidad al momento de su aplicación en territorio venezolano, pues muchas de ellas no se adaptan del todo a  la  realidad geográfica nacional, por lo cual, han preferido utilizar más bien la clasificación de pisos térmicos de acuerdo con diferentes rangos de temperatura (Cuadro 2), siendo de mucha importancia cuando se trata de áreas no muy extensas, como es el caso de la cuenca del río Carache, en la que se hacen presente tres, de los cuatro citados pisos térmicos.

Cuadro 2 Pisos térmicos de acuerdo a diferentes rangos de temperatura

Piso Térmico

Rango Altitudinal (M)

Megatérmico

0 – 800

Mesotérmico

800 – 1.500

Microtérmico

1.500 – 2.200

Gélido

> 4.700

Nota: los pisos térmicos resaltados en negritas se localizan en la cuenca del río Carache

Monasterio (1980) realizó, desde el punto de vista altitudinal, una zonación para la región de Los Andes, partiendo de variables ambientales como temperatura, precipitación, insolación y nubosidad; en tal sentido, propuso cuatro zonas o pisos altitudinales: La Zona Basal Andina, por debajo de los 1000 metros sobre el nivel del mar que comprende el piedemonte y los frentes montañosos bajos; El piso Subandino, entre 1000 y 2200 metros; el piso Andino, limitante con el Subandino hasta los 4000 metros, y el piso Altiandino, desde los 4000 metros en adelante, hasta el límite de las nieves perpetuas. De estos pisos altitudinales, la cuenca del río Carache cuenta con los tres primeros, mientras que el último, o sea, el Altiandino, no se hace presente, pues allí, las mayores alturas apenas alcanzan algo más de 3600 metros.

Temperatura

El estudio referido a las condiciones de temperatura y precipitaciones se basa en series de datos registrados en la red de estaciones instaladas en la cuenca y en su área de influencia antes de sufrir el desmantelamiento referido en líneas anteriores (Cuadro 3).

Cuadro 3 Estaciones pluviométricas instaladas en la cuenca del río  Carache y sus alrededores

ESTACIÓN

SERIAL

ALTITUD

PP. ANUAL

MUNICIPIO

ESTADO

Trentino–La Pastora

2119

559

937

Carache

Trujillo

Cuicas

2125

994

1232

Carache

Trujillo

Valle  Hondo

2126

800

866

Carache

Trujillo

Puente Villegas

2127

621

1036

Carache

Trujillo

La Concepción

2138

1125

714

Carache

Trujillo

Agua de Obispos

2128

2114

867

Carache

Trujillo

Cendé

2148

3000

661

Carache

Trujillo

La Mesa Arriba

7143

2400

1350

Carache

Trujillo

San Antonio

2129

237

1244

Carache

Trujillo

Monay

2133

292

1420

Pampán

Trujillo

Guamas de Monay

2146

272

1543

Pampán

Trujillo

Sabana Grande

2151

265

1247

José F. Márquez

Trujillo

Fuente: Andressen y Díaz (2000).  (Adaptación del autor)

La existencia de cadenas montañosas en la zona donde se localiza la cuenca en estudio modifica el clima. No son uniformes la temperatura ni la humedad a lo largo y ancho de su territorio, pues la orografía juega un papel fundamental en la identificación de los climas tropicales (Andressen, 2005; Foghín, 2002; Sánchez, 2002); es decir, la altitud es el primordial modificador de la temperatura en la geografía nacional y obviamente en la mencionada cuenca, y se expresa en el decrecimiento de los montos térmicos anuales medios registrados en algunas estaciones ubicadas dentro de su espacio (Cuadro 4).

Cuadro 4 Valores de temperatura media anual para siete estaciones localizadas dentro de la cuenca del río Carache.

Estación

Altitud (m/nm)

TMA (ºC)

Guamas de Monay

272

28.8

Valle Hondo

800

25.9

Cuicas

994

24.8

La Concepción de Carache

1125

24.1

Carache

1320

23

Mesa Arriba

2400

16.6

Cendé

3000

13.8

TMA: Temperatura Media Anual en Centigrados. Datos estimados por el autor  utilizando el gradiente térmico vertical medio para Venezuela (0.55ºC/100m) propuesto por Goldbrunner, (1984).

En la cuenca del río Carache, como en todo el territorio nacional, los tipos climáticos están caracterizados por una marcada isotermia anual, pues apenas existe una variación cercana a 2º C  entre el mes más cálido y el mes más frío; lo que significa que siempre hay un ambiente térmico favorable para la agricultura (Sánchez, ob. cit). Por el contrario, la amplitud térmica se da a nivel diario, expresada en una evidente diferencia entre la temperatura máxima y la mínima, poniéndose de manifiesto el denominado Ciclo Circadiano, lo que algunos autores (Azócar, 1974; Hernández, Castellanos, Stanford, y Plonczah, 2005; Troll, 1968,) al referirse a los trópicos, le dan a la noche y al día, la denominación de “invierno y verano de los trópicos”, respectivamente.

En dos estaciones meteorológicas ubicadas en la cuenca, queda ilustrada la explicación de la ausencia casi total de amplitud térmica anual, pues en ambas, la diferencia entre la temperatura media del mes más frío es apenas de  1.4º C, con respecto a la del  mes más cálido (Cuadro 5).

Cuadro 5 Temperatura media mensual en °C en las estaciones Carache y La Concepción, en el estado Trujillo.

Ø      Estación Carache.  Serial: 2136   altitud: 1.320 m.  Latitud: 09° 38’ 20’’  Longitud: 70° 13’ 18’’  Período de registro: 1968 – 1983

Ø      Estación La Concepción. Serial: 2138  altitud: 1.180 m.  Latitud: 09° 33’ 30’’  Longitud: 70° 15’ 11’’  Período de registro: 1968 – 1983

 Estación

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Media

Carache

20.3

20.9

21.1

20.9

21.0

21.3

21.5

21.5

21.3

20.6

20.5

20.1

20.9

La Concepción

21.1

21.8

22.1

21.8

21.9

22.2

22.4

22.4

22.2

21.5

21.4

21.0

21.8

Fuente: MARNR. (2003).

Precipitaciones

En la  cuenca del río Carache las precipitaciones se hallan distribuidas desigualmente a nivel espacial y temporal, inclusive hay sectores donde los montos son marcadamente superiores con respecto a otros. Las estaciones pluviométricas instaladas en La Concepción (1.180 m), Carache (1.320 m), y Mesa Arriba (2.200 m), con montos medios anuales respectivos de 631.8 mm3,  849.5 mm3, y 1016 mm3, indican que el incremento se va haciendo en sentido Oeste Este y desde las zonas más bajas hasta las más altas.  Éstas se producen  en  dos períodos cortos al año, uno entre los meses de abril y mayo, y otro, más prolongado y con montos mayores, entre septiembre y noviembre, correspondiendo a un régimen bimodal o tetraestacional, propio del patrón lacustre (Cuadro 6).

Cuadro 6 Precipitación promedio mensual en milímetros (mm) en las  estaciones Carache, La Concepción y Mesa Arriba, en el estado Trujillo. Período de registro: 1968 – 1983

Estación

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Prom. Anual

Carache

22.5

28.8

54.8

122.4

109.8

63.3

59.4

72.9

93.6

108.9

79.2

33.3

849.5

Mesa Arriba

32.4

50.4

58.3

177.2

106.2

73.9

51.3

71.4

126.7

150.6

80.4

37.2

1016

La Concepción

19.8

24.3

41.4

90.2

78.3

40.5

31.5

45

71.1

96.3

62.1

30.6

631.8

Fuente: MARNR, (2003). (Adaptación del autor).

Es de notable interés, para establecer comparaciones, destacar que las precipitaciones no son iguales en todos los páramos de Venezuela; por el contrario  tienen patrones distintos, de tal forma que se constituye en una de las razones que explica el por qué también la vegetación suele ser diferente en unos páramos respecto a otros. En tal sentido Goldbrunner, (ob. cit.), señala que considerables variaciones de la precipitación se manifiestan en las cordilleras de Los Andes; pues se producen las máximas lluvias en las vertientes S-E e interiores en aproximadamente 2.400 m de altura disminuyendo gradualmente hacia los picos.

El fenómeno ya descrito se hace evidente cuando se observan en el Cuadro 7 valores de lluvia, temperatura media y altitud. Allí se puede notar la gran diferencia en cuanto a temperatura y precipitación entre los páramos La Culata (Estado Mérida) y La Negra (Estado Táchira) en relación con el Páramo Cendé (este último dentro de la cuenca en estudio).  Aún cuando están casi a la misma altitud, se aprecia una diferencia  térmica  de aproximadamente 4º C, y de precipitación cercana de los 500 mm, lo que indudablemente influye  -como ya se apuntó- en  las diferencias  florísticas que se aprecian entre estos páramos.

Cuadro 7 Altitud, temperatura media y precipitación para algunos páramos de Venezuela

Localidad

Altitud (m)

Temp. Media (°C)

Precipitación (mm)

Páramo La Culata

3.027

10.0

1.170

Páramo Cendé

3.000

13.8

656

Páramo la Negra

3.050

9.3

1.144

Fuente: Monasterio (1980) (Adaptación del autor).

Relieve y Geomorfología

            El relieve es uno de los aspectos de mayor interés en toda investigación geográfica y ecológica, sobre él se asientan la población humana, las plantas y los animales; además, se organizan y se estructuran las sociedades y por ende las actividades que allí se desarrollan. Desde esta perspectiva, las formas de relieve deben abordarse de manera integrada, tratando de establecer la relación que  éste guarda con otros elementos presentes en el paisaje, es decir, agua, vegetación y suelo, así como con la dinámica que los ha modelado en el tiempo.

En buena medida, parte del relieve sobre el que se emplaza la cuenca, corresponde al estribo andino, en el sector más oriental de Los Andes venezolanos. Se caracteriza por la presencia de formaciones montañosas, con topografía muy escarpada y accidentada; sin embargo, en sus pequeños valles, se asientan terrazas fluvioglaciares y conos de deyección de origen cuaternario, que en muchos casos se formaron asociadas con actividades y procesos glaciarios (Suárez, 1988).

Como es sabido, las tierras localizadas en el cinturón tropical, tanto las montañosas como las de mediana y baja altitud, también fueron afectadas sensiblemente por las fluctuaciones ambientales Pleistocénicas y Holocenas, no sólo en lo referente al clima, sino igualmente a los otros elementos del paisaje natural, tal es el caso de la vegetación, el relieve, la hidrografía, los niveles marinos, etc. (Van Der Hammen, 1974; Vivas, 1992;  Vila, 1966a). Es así como las tierras andinas comprendidas al menos por encima de los 2.800 m de altitud fueron sensiblemente retocadas por la acción del hielo y del frío Pleistocénico, dejando numerosos testigos a través de claras paleoformas de acumulación y erosión, tanto glaciales como periglaciales (Strahler, 1970; Vivas 1992).

A la luz de las consideraciones anteriores, se puede señalar que en las partes más elevadas de la cuenca del río Carache, casi alcanzando el Pico Cendé, el Páramo Jabón, Las Rosas y El Guache, se aprecian pequeñísimos valles en forma de "U", que permiten  suponer que son de origen glacial, por cuanto estas áreas fueron afectadas, como ya se indicó, por masas de hielo en períodos globales más fríos que la época actual. Igualmente el hallazgo de rocas estriadas son vestigios de las glaciaciones que se hicieron presentes en esta pequeña porción de lo que actualmente forma parte de la geografía trujillana.

Otro significativo sector de la cuenca cuenta con un relieve relativamente plano, de escasa altitud, que se circunscribe a todo el curso bajo del río Carache. Este sector forma parte de los Llanos de Monay, es de formación reciente y está asociado a acumulaciones fluviales en las llanuras circundantes al Lago de Maracaibo.

Geología

El área de estudio se encuentra enmarcada en la Región Andina, está constituida por rocas originadas desde el Precámbrico hasta el Cuaternario; estas rocas, debido a las condiciones climáticas imperantes, presentan un avanzado grado de meteorización, con profundidades considerables que condicionan en buena medida el modelado abrupto del área (Díaz, Materano y Royero, 1999). En la cuenca se han presentado procesos de fallamiento, dando origen a fallas geológicas locales. Las laderas montañosas, se caracterizan en la mayoría de los casos, por  la presencia de fuertes pendientes, alto grado de fracturamiento de rocas y en otros casos, escasa cobertura vegetal que, asociada a acciones antrópicas indiscriminadas, conforman un escenario morfogenético inestable, con procesos erosivos continuos que cada vez más afectan las vertientes. En la cuenca en estudio afloran siete formaciones geológicas: Misoa, Luna, Ranchería, Valle Hondo, Carache, Colón y Palmarito (PDVSA, 1997). Éstas, a pesar de estar bien caracterizadas, deben ser estudiadas en mayores detalles en el Cuadro 8.

Cuadro 8 Formaciones geológicas que afloran en la cuenca  del río Carache

Formación

Extensión Geográfica en La Zona

Edad

 

 

Misoa

Parroquia Panamericana en las inmediaciones de San Antonio, Santa Rosa (SILBOCA) Las Playitas, La Gran Parada Andina; se extiende en sentido oeste–este. (hoja 6145, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

 

Terciario

Luna

(Miembro Chejendé)

Inmediaciones de Chejendé y se extiende rumbo oeste–este pasando en las proximidades de Casa de Zinc y Valle Hondo, parroquia Santa Cruz, municipio Carache. (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

 

Carbonífero

 

Ranchería

En la localidad de la Ranchería al norte de Chejendé y se extiende en sentido suroeste noreste, en los sectores más altos del municipio Carache y colindante con el municipio Morán del estado Lara. (hoja 6144, escala. 1:100.000 Cartografía Nacional)

Terciario (Eoceno)

 

Valle Hondo

A lo largo de la carretera Trasandina, desde Casa de Zinc, en el río Carache, hasta Valle Hondo, situado 4.5 kilómetros al sureste de la Cuchilla, en Trujillo septentrional (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

Terciario (Paleoceno - eoceno)

 

Carache

Carretera Carache, La Peña, Agua de Obispo, municipio Carache, estado Trujillo. (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

 

Carbonífero

 

Colón

Sector occidental del Estado Trujillo en el municipio Carache se extiende paralela a los poblados de El Cumbe, Cerro Largo y Cuicas. (hoja 6145, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

 

Cretácico

 

Palmarito

Buenas secciones se observan en los alrededores de Carache, estado Trujillo, en las quebradas Tiama, Mucuchache y Loma de San Juan. (hoja 6144, escala 1:100.000 Cartografía Nacional)

Paleozoico tardío

(Pérmico)

Fuente: Elaboración del autor.

Suelos

En los diversos pisos altitudinales andinos, una considerable variación de los factores climáticos ofrece posibilidades para la adaptación y el crecimiento de gran variedad de especies agrícolas, forrajeras y forestales; sin embargo para ello es imprescindible el conocimiento de los suelos (Castillo, 1975). Su estudio en detalle  sería recomendable, ya que la comprensión de la ecología de la vegetación andina no se puede alcanzar sin enterarse de las condiciones edáficas (Vareschi, 1970).

La aptitud de los suelos para uso agropecuario en la cuenca en estudio, depende de la pendiente y mayormente del clima, debido a la especialización productiva que éste conlleva. Es así, como en zonas altas (> 1000 m), las condiciones térmicas favorecen el cultivo de café a pesar de la presencia de importantes pendientes topográficas.

Específicamente en la cuenca alta y media del río Carache se encuentran suelos de origen residual y aluvial. Los suelos residuales se hallan principalmente en las colinas que bordean los valles, donde la topografía también juega un papel importante, pues cuando es inclinada o de pendientes moderadas a fuertes, facilita el proceso de erosión natural, perdiéndose la capa más superficial del suelo, que generalmente condiciona su fertilidad natural. A menudo, en esas partes de la cuenca, los suelos suelen ser  poco profundos y muy erosionados sobretodo en el sector comprendido entre los 800 y 1.400 m de altitud como consecuencia de la escasa vegetación que sostienen y del mal uso al que son sometidos, pues hay que recordar que el campesino venezolano tiene, por ejemplo, un hábito generalizado desde tiempos inmemoriales, de cultivar en el sentido de la pendiente del terreno, un carácter más, quizás uno de los más dañinos, que identifica su primitivo método de producción  (Casanova, 1998; Ministerio de Obras Públicas, 1969).

Los suelos aluviales de diferentes edades, se hallan  en los  fondos de valle en función de procesos geomorfológicos propios de la dinámica torrencial (Durán, Jiménez, Medina, y Meléndez., 1994), están constituidos básicamente por materiales aluviales que, aunados a las condiciones favorables de clima frío, les confiere una alta vocación agrícola para cultivos hortícolas.

En la parte baja de la cuenca, los suelos que predominan son los Inceptisoles. Éstos son relativamente jóvenes y por tanto, poco meteorizados, desarrollados en superficies geomórficas recientes, como depósitos aluviales. Debido a su gran proporción de minerales meteorizables poseen una elevada fertilidad inherente. Gracias a la presencia de altas temperaturas e importantes montos de lluvia en gran parte del año, estos suelos se aprovechan para la práctica de otros cultivos, entre ellos, caña de azúcar y maíz. La ganadería mestiza o de tierras bajas también se ve favorecida con estos suelos, por cuanto facilitan el crecimiento tanto de pastos naturales como cultivados.

Hidrología

El estado Trujillo, está conformado por una densa red hidrográfica que  drena hacia dos cuencas fundamentales, la del Lago de Maracaibo, y la del Atlántico; esta última  a través del río Orinoco que cuenta entre sus afluentes trujillanos más  importantes al río Boconó, mientras que hacia la cuenca del Lago de Maracaibo, destaca el Motatán (INE, ob. cit.), del cual, el río Carache, que nace en los límites de los estados Trujillo y Lara y que se forma con los arroyos que descienden de los páramos es uno de sus mayores afluentes, bañando un territorio de unos 800 Km2 aproximadamente (Salas, 1996).

La cuenca del río Carache reúne las aguas del 25% de la superficie del estado Trujillo (CORPOANDES, 1975), es decir 1.850 Km2. La parte más alta de esta cuenca es fundamental para la producción y preservación del recurso hídrico, parte del cual surte a muchos centros poblados. Adicionalmente se han reportado importantes cantidades de agua subterránea en la parte baja de la cuenca. La misma se emplea para regar superficies cultivadas de caña de azúcar, así como para otros usos.

El medio biótico

Formaciones vegetales

Venezuela se encuentra enteramente en el Reino Fitogeográfico Neotropical, su flora muestra una gran biodiversidad y variedad de paisajes. La flora venezolana conocida, se compone de no menos 25.000 especies distintas (Huber y Alarcón, 1988b). En consecuencia, cada región, dependiendo de sus condiciones ecológicas, como clima, suelo y relieve, va a disponer de formaciones vegetales muy particulares, pues estudios locales sobre la estructura forestal han demostrado que el suelo puede ser un factor muy heterogéneo en ambientes tropicales, y usualmente es la causa de diferenciación de tipos de bosques.

En la cuenca en estudio casi todos los pisos térmicos se hacen presentes, a excepción del Piso Gélido; esta situación condiciona una diversidad de paisajes o tipos de vegetación.  De acuerdo a esta investigación, los tipos de vegetación que se localizan son los siguientes: Páramo Andino (Páramos Cendé, Las Rosas, Turmal, Los Nepes y Jabón), Matorral Andino, Selva Nublada, Bosque Deciduo y Semideciduo, Selva Estacional, Bosque Xerófilo y Sabana.

Páramo

Los páramos son regiones entre semi a perhúmedas y entre frescas y frías, con abundante alternancia térmica diaria, propio de las altas montañas tropicales ubicadas por encima del límite del árbol y/o del bosque. Se trata por una parte, de un piso latitudinal de las montañas de los trópicos, determinado por ciertos rasgos climáticos y de características florísticas, ecológicas, edafológicas, geomorfológicas y microclimáticas especiales (Wilhelm, 1979). Los páramos de las altas regiones de Los Andes ecuatoriales, presentan condiciones especiales de tipo físico, climático y meteorológico, decisivas para la selección natural de particulares tipos de formas de vida (Cuatrecasas, 1968). Entre estas destacan las caulirrósulas y las formas de cojín (Sarmiento, 1987); igualmente las plantas en macollas densas, las espalderas, ramilletes o florones, arbustos enanos, geófitas, terófitas y rosetas (Vareschi, ob. cit). Algunas especies vegetales endémicas también han sido descritas en estos páramos, entre ellas, la planta carnívora Drosera cendeensis (Crespo, 1999).

El ambiente paramero ejerce decisiva influencia en la selección de la vegetación que los ocupa. Las condiciones climáticas y edáficas especiales de la alta montaña tropical moldean una tipología morfológica adecuada en cada caso a su ambiente. Las mismas circunstancias ambientales son también responsables de la selección de los elementos florísticos dominantes o presentes en los páramos (Cuatrecasas, 1979).

El páramo de Los Andes venezolanos, incluyendo la porción que corresponde al área objeto de estudio está constituido, según se pudo observar, por una vegetación baja, no mayor de 3 metros de altura, muy heterogénea en su espectro de formas biológicas,  y dominada por arbustos, rosetas, hierbas y gramíneas, las que se alternan espacialmente con varios tipos fisonómicos. Las especies de frailejones (Espeletia sp) que se observan en la cuenca estudiada son, Espeletia trujillensis, Espeletia jabonensis y Espeletia neerifolia (Santos, et al., 1997). Esta última muy abundante y localizada según apreciaciones del autor, muy por debajo de los 3.000 metros de altitud, en forma de rosetas arborescentes.

Los diferentes tipos de comunidades que constituyen la formación páramo y que en la mayoría de los casos se presentan en cada páramo en particular, en forma interdigitada, formando mosaicos de comunidades fisonómicas, florísticas y ecológicamente diversas, parecen ser el resultado de la interacción de diferentes factores ambientales que originan y mantienen diferentes hábitat (Azócar ob. cit); de hecho, es común apreciar en Cendé, incluso, en la parte más alta, que nunca desaparece el Arbustal Andino, el cual se alterna con sectores que asemejan desde el punto de vista fisonómico a la Sabana Montana, debido a la presencia abundante de cañas en macolla.

Matorral Andino:

En el piso térmico Frío, desde aproximadamente los 3.000 m hasta los 2.200 metros de altitud se localiza una faja de vegetación dominante, de escasa altura, que en la mayoría de los casos no supera los 5 metros. Es una formación vegetal caracterizada por el dominio fundamental de especies arbustivas muy condicionadas por el clima, sin embargo, en este piso térmico se constata la presencia de otras formaciones vegetales, que como especies de manchas o islas, coexisten con los arbustales ya citados, estas formaciones son boscosas, y preferentemente se ubican en los faldeos montañosos, muchas veces siguiendo el cauce de los cursos de agua.

Selva  Nublada:

Entre los 1.500 y 2.200 m, en el piso Templado, se localiza la Selva Nublada. Allí la precipitación promedio anual varía considerablemente según la región, pero en la cuenca en estudio, se desarrolla en ambientes con montos de lluvia anual por encima de los 1.200 mm. La presencia de esta formación vegetal responde al papel que juega la orografía con respecto a la dirección del viento, pues por los valles intermontaños avanzan las masas de aire, que se encuentran en su ascenso con las altas serranías; este contacto eólico permite una muy constante condensación acuosa y con ello este fenómeno que determina las selvas nubosas de ladera (Vila, ob. cit).

En ascenso realizado por el autor hacia la parte alta de la cuenca, se localizó la Selva Nublada a 2.200 metros de altitud. Ésta se caracteriza por la presencia de árboles muy altos, de troncos rectos, con abundancia de epífitas, helechos y palmas. Los suelos, según observación en campo, contienen buena cantidad de hojarasca y obviamente valores importantes en necromasa y materia orgánica.

Selva Estacional:

En algunos sectores localizados a partir de los 1000 metros sobre el nivel del mar se halla la Selva Estacional. Su presencia se debe fundamentalmente a la ocurrencia de lluvias en aproximadamente nueve meses al año, situación que también favorece la actividad cafetalera propia de estos ambientes. En la cuenca, la Selva Estacional se ubica sobretodo, en las inmediaciones de la población de Cuicas y Chejendé, así como al sur de Carache. El avance de la frontera agrícola y pecuaria en esta formación vegetal ha sido muy significativo, pues en los últimos años, gran parte de la selva estacional se ha destruido para implantar en algunos casos plantaciones de café de nuevas variedades, conocidas como café de sol, el cual paulatinamente, ha venido desplazando al café de sombra también llamado café criollo. Simultáneamente la destrucción de la vegetación boscosa de este ecosistema se ve reemplazada por actividades asociadas a la ganadería, pues se aprecian grandes potreros provistos de pastos naturales y cultivados que se utilizan como alimento para el ganado. Las consecuencias de estas acciones en desmedro de la selva estacional todavía no son del todo predecibles, pero con toda seguridad, sobre la biodiversidad y sobre el hombre mismo, se dejarán sentir en el futuro algunas manifestaciones adversas.

Bosque Deciduo y Bosque Xerófilo:

En la parte media de la cuenca  se desarrollan bosques deciduos, muchos de ellos en la actualidad se presentan sólo en forma de parches o vegetación relictual, debido a la fuerte intervención antrópica expresada en la deforestación o proceso de roza, tumba y quema, que ha desatado serías transformaciones en la cobertura vegetal y seguramente ha repercutido de manera negativa en la biodiversidad. Igualmente es común observar bosques xerófilos, básicamente en ambientes con bajos montos de precipitación anual, generalmente inferiores a los 1.000 mm, con altitudes hasta más o menos los 1.400 m. Allí, la temperatura se ubica entre 23º y 25° C. pudiendo llegar en algunos casos, hasta 20º C. tal es el caso de Carache y sus alrededores. Estas formaciones se componen fundamentalmente de dos tipos principales, los espinares, llamados también chaparrales y cujizales, y los cardonales. Los primeros son  árboles de poca altura, según mediciones del autor, escasas veces superan los 5 metros, mientras que los segundos, en algunas ocasiones, están compuestos por formas de vida que alcanzan mayores alturas, conforme se pudo apreciar en el campo. Una nota común en los dos es que presentan baja densidad.

Sabana:

Las sabanas son formaciones propias de las regiones intertropicales, constantemente cálidas, siendo la sequía periódica el factor limitante. Están representadas por tierras cubiertas de gramíneas, donde es posible la presencia de plantas arbóreas en forma esporádica. En Venezuela, la mayor parte de las sabanas ocupan por excelencia la región llanera, concretamente los estados Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes, Guárico, Anzoátegui y Monagas, así como ciertas áreas de los estados Aragua, Bolívar, Zulia y Trujillo. En los Llanos se distinguen de acuerdo a su composición florística varios tipos de vegetación sabanera: Sabanas de Trachypogon, Sabanas de "Banco", Bajíos y Esteros, y Sabanas de Paspalum fasciculatum (Tamayo, 1964). Las sabanas de Trachypogon están conformadas por especies como el Chaparro (Curatella americana), el Alcornoque (Bowdichia virgilioides) y el Chaparro Manteco (Byrsonima crassifolia). Las sabanas de   “Banco, Bajíos y Esteros” presentan especies como el Mastranto (Hyptis suaveolens), el Estoraque (Vernonia brasiliana), la Cola de Vaca (Andropogon bicornis), la Paja de Agua (Hymenachne amplexicaulis), la Dormidera (Mimosa pigra) y la Guaica (Rochefortia spinosa); mientras que las sabanas de Paspalum fasciculatum presentan especies como el Roble (Platymiscium polystachyum), el Cañafístolo (Cassia moschata), morichales como el Boroboro (Montrichardia arborescens), y palmares representados por el Higuerote (Ficus trigonata).

Tamayo, (1964), apunta que existe una gran categoría de sabanas, que se aparta del concepto clásico de esta comunidad vegetal, por los hechos sustantivos de sus propios suelos húmedos, por poseer un grado de cobertura total o subtotal, por estar constituidas, en gran parte, por hierbas estoloníferas o rizomatosas; por ser en la mayoría de los casos buenos pastizales, blandos, nutritivos, palatables, dotados de verdor estival; éstas son las sabanas higrófilas, y agrega que entran en esta sección aquellas sabanas propias de las regiones bajas pero no inundables, como son los llanos de Monay en el Estado Trujillo, cuyo suelo, tiene buena calidad, es medianamente húmedo y no se inunda.

En la cuenca del río Carache, tal como apuntara Tamayo, (1964), las áreas cubiertas por sabana están restringidas a la parte baja, específicamente a las llanuras próximas al embalse de Agua Viva; sin embargo, Huber y Alarcón, (1988b), y Tamayo, (1955), en sus respectivos mapas de vegetación de Venezuela, no las señalan, como tampoco las áreas de vegetación xerófila en la cuenca; debe entenderse que tal situación, obedece a la escala del mapa, así como a la reducida extensión que en el área de estudio representan estos ecosistemas con relación al territorio nacional. No obstante, Tamayo (1964), Vila (1966a) y Briceño (1920), cuando se refieren a la vegetación de los Llanos de Monay, de los que forma parte el sector bajo de la cuenca, le dan la denominación de sabanas.

Estas sabanas localizadas en la cuenca, probablemente deban su origen a la destrucción de los bosques por parte del hombre en su afán de ganar espacios para desarrollar actividades económicas, como agricultura, ganadería y obtención de maderas (Pittier, 1926; Tamayo, 1964). Es lógico pensar que las sabanas localizadas en la parte baja de la cuenca, probablemente reemplazaron una vegetación primaria, compuesta principalmente por un bosque pluvial, denso y exuberante, similar al que actualmente cubre algunos sectores en otros estados del país, tales como Miranda, Delta Amacuro, Yaracuy y Zulia (Depresión del Lago de Maracaibo), en los que es posible encontrar una gran diversidad de especies arbóreas, arbustivas y trepadoras leñosas, que sirven de asiento a una variedad de plantas epífitas, como orquídeas y bromelias. La existencia en el pasado, del bosque pluvial en la cuenca, queda de alguna forma demostrada cuando se aprecian en diferentes lugares algunos parches de vegetación arbórea relictual, constituidos por formas de vida de gran tamaño. Igualmente, las condiciones ambientales reinantes son similares a las que se presentan en otras regiones donde actualmente se desarrolla aquel tipo de bosque, es decir, elevadas temperaturas durante todo el año y altos montos de precipitación.

Fauna

Con relación a la fauna no se conocen trabajos que reporten su situación en la cuenca. En un contexto más amplio, Vila, (1966b)  menciona entre las aves de montaña que tienen como hábitat la parte alta y limítrofe de los estados Lara y Trujillo, las siguientes: El saltarín (Teleonema filicauda); el Querre Querre (Yanocorax yncas); el Payador (Diglosa baritula); el Copeicillo Violáceo (Yanerpes caerulens);el Tucuso de Montaña (Cyanerpes cyaneus); la Reinita Montañera (Parula pitiayuni); el Azulejo Golondrina (Tersiana viridis) y el Azulejo Montañero (Tharanpis cyanocephala ). De estas especies, algunas se observan incluso en la parte media de la cuenca.

A nivel regional se han adelantado investigaciones que reseñan el peligro de extinción de ciertas especies. Al respecto, Monasterio y Molinillo (2003); y Goldstein (1993), señalan que el Oso Frontino (Tremarctos ornatus) de presencia ocasional en la cuenca del Carache, es junto al Paují Copete de Piedra (Pauxi pauxi) una de esas especies amenazadas. El primero de ellos es perseguido por los campesinos, quienes en clara demostración de falta de conocimientos lo asocian con depredación de ganado y hasta llegan a creer, según los pobladores del área, que órganos de este animal tienen poderes afrodisíacos, por lo que irracionalmente lo explotan. Para efectos de tener un mejor conocimiento de la biodiversidad animal de la cuenca, así como su comportamiento en el tiempo, sería de sumo interés emprender diversos proyectos de investigación, donde se involucren especialistas e interesados en todos aquellos aspectos vinculados a la ecología y al ambiente en general, con ello se llenarían grandes vacíos de información que se tienen hasta ahora.

Conclusiones

La cuenca del río Carache se presenta como una unidad territorial compleja, donde es posible hallar muchos contrastes geográficos aún en pequeñas distancias. Distintos tipos de formas de relieve, clima, y formaciones vegetales, se localizan en su espacio. El relieve  aunque está dominado por montañas, presenta pequeñas llanuras francamente apreciables. Se hacen presentes geoformas resultantes de actividad glaciaria, como pequeñas morrenas, circos y diminutos valles en forma de “U” exclusivamente en la parte más alta. Mientras tanto, en la parte baja, el relieve es dominado por llanuras de acumulación, caracterizadas por suaves pendientes.

La vegetación que se halla en la cuenca es diversa y está condicionada por el clima y por la presencia de un amplio gradiente altitudinal. Hay muchos sectores en los que se aprecia una vegetación secundaria, es decir, bosques reestablecidos que han sido sembrados, plantados, o por lo general regenerados, intentando mitigar los procesos de erosión y, aumentar la cobertura vegetal boscosa que  ha venido  siendo reemplazada en ciertos casos, por la siembra de pastos, asociada a actividades ganaderas. 

La hidrografía es abundante, está conformada por ríos, quebradas y riachuelos de carácter permanente y temporal. El agua en muchos de ellos, sobretodo en el curso alto, se encuentra aparentemente libre de agentes contaminantes, no obstante, sería interesante iniciar una investigación demostrativa al respecto. Una muy buena disponibilidad de agua subterránea es reportada en la parte baja de la cuenca, la cual se aprovecha para regar las áreas que están sometidas al aprovechamiento agrícola, especialmente aquellas donde se cultiva la caña de azúcar.

Finalmente, dada las bellezas escénicas y las potencialidades económicas que  se encuentran en buena parte de la cuenca, y considerando que existen planes para el desarrollo del turismo, se cree de interés emprender estudios más detallados que  orienten y ofrezcan alternativas adecuadas para un uso y manejo sustentable y sostenible de los recursos naturales presentes en tan importante unidad espacial.

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EL AUTOR

Argenis Montilla Pacheco Profesor de Ciencias Sociales Maestría en Geografía Física. Actualmente cursa estudios doctorales Postgrado de Ecología Tropical del Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de la Universidad de Los Andes. Profesor Asistente de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico de Barquisimeto Departamento de Ciencias Sociales argenismontilla@hotmail.com

Nota

1 En la cuenca del río Carache, la situación es similar, buena parte de las estaciones climatológicas ya no existen, y las que quedan, en muchos casos no están operativas, con ello, se ha interrumpido la serie de datos acumulados de elementos  climáticos, tales como precipitación, temperatura  humedad y otros parámetros del clima, siendo imposible su recuperación