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Cuadernos del Cendes

versión impresa ISSN 1012-2508versión On-line ISSN 2443-468X

CDC v.53 n.53 Caracas mayo 2003

 

Estrategias de sobrevivencia, modos de vida y heterogeneidad social en la interfase periurbana de Caracas*


MIGUEL LACABANA
CECILIA CARIOLA


Resumen

   
Los valles del Tuy Medio son un segmento de la Región Metropolitana de Caracas que se caracteriza por un acelerado proceso de expansión como consecuencia de las expectativas de la puesta en marcha del ferrocarril metropolitano y de sus condiciones para tener un papel preponderante como área residencial de sectores de nuevos pobres y de sectores medios vulnerables. Esto da lugar a una mayor heterogeneidad social y se espera que se atenúe el encierro territorial que caracterizó a los sectores más pobres, mejorando las condiciones de vida de sus hábitats y generando cambios en sus estrategias de sobrevivencia y modos de vida. Sin embargo, prevalecerá un escenario de conflictos ligados a la incapacidad institucional de los gobiernos locales, las invasiones de tierras, la escasez de servicios básicos y las demandas de empleo.

Palabras clave: Expansión metropolitana / Interfase periurbana / Pobreza / Modos de vida

Abstract
    The middle Tuy Valley is an area of the Caracas Metropolitan Region undergoing rapid expansion in response to expectations for the construction of a metropolitan commuter rail system and in view of its suitability to house a major residential concentration of the new poor and vulnerable middle-income populations. This trend is increasing the area’s social heterogeneity and the territorial isolation of the poorer populations is expected to be partially overcome, yielding better living conditions in their habitats and eliciting changes in their household livelihood strategies and way of living. However, conflict will proliferate in view of the local government’s institutional weaknesses, illegal land occupations, inadequate public service provision, and demands for employment.

Key words: Metropolitan expansion / Periurban interface / Poverty / Ways of life

Recibido: Junio 2002  Aceptado: Septiembre 2002

Introducción
   
Caracas, al igual que muchas otras ciudades, está inmersa en el fenómeno de metropolización y el movimiento general a la dispersión y la localización de actividades y población en la periferia de las mismas. Este movimiento generalizado hacia las áreas periurbanas, que toma características diversas en diferentes contextos, hace necesario rescatar la especificidad de la misma. La interfase periurbana (IPU) de Caracas está conformada por cuatro grandes áreas geográficas que se han desarrollado en tiempos distintos en estrecha relación con el crecimiento de la ciudad primaria. En primer lugar fueron el litoral central y los Altos mirandinos, luego Guarenas-Guatire y, actualmente, los valles del Tuy Medio (VTM). Si bien no existe un continuo urbano, dado que cada una de estas áreas están separadas de la ciudad por áreas naturales montañosas, las relaciones funcionales permiten identificar la Región Metropolitana de Caracas (RMC) en lo que Friedman (2001) llama una nueva forma de paisaje urbano.
    Se seleccionó el segmento de la RMC de los VTM (IPU-Tuy), compuesta por seis municipios, porque es actualmente el área con mayor posibilidad de expansión, dado que tanto el valle central de Caracas como las otras áreas periurbanas se encuentran prácticamente saturadas. Esta expansión se apoya en la disponibilidad de tierras y en el proyecto de ferrocarril metropolitano que le dará ventajas adicionales por la rápida comunicación con Caracas.
La IPU-Tuy tuvo importancia como área industrial pero luego fue afectada por el proceso de desindustrialización resultado de la política de ajuste y apertura de la economía. Esto produjo un incremento de la pobreza, a la cual se sumó la política de radicación de sectores pobres provenientes de Caracas, dando lugar a situaciones de sobresegregación urbana y concentración de pobreza. Sin embargo, esta situación va cambiando progresivamente y el área se vuelve más heterogénea socialmente aun cuando persisten las desigualdades socioterritoriales.
    Este trabajo se basa en los resultados preliminares de una investigación en marcha sobre los efectos del proceso de metropolización en la interfase periurbana de Caracas y en las reflexiones y conclusiones de otros trabajos que tratan de la vinculación entre globalización y metropolización y sus consecuencias sobre la fragmentación socioterritorial de Caracas.1 Además, se apoya en los desarrollos del equipo de trabajo de la DPU sobre la interfase periurbana.2
    En la primera parte se analiza la evolución de la relación de Caracas con la IPU-Tuy en el contexto de los cambios socioeconómicos en el ámbito nacional. En la segunda, se analizan las tendencias a la heterogeneidad social y los cambios en las estrategias de reproducción de los sectores medios empobrecidos y las estrategias de sobrevivencia de los sectores pobres y sus modos de vida. La tercera parte corresponde a las reflexiones finales.

Los valles del Tuy medio: la periferia emergente
    En la evolución de las relaciones de los VTM con Caracas en los últimos 40 años pueden identificarse dos grandes etapas.
Una primera y larga etapa desde finales de los años cincuenta hasta comienzo de los años ochenta que se desarrolló en el contexto de: 1) el modelo de sustitución de importaciones impulsado por el Estado, 2) la expansión económica asociada al «boom petrolero» de los años setenta y el proyecto de la Gran Venezuela, 3) un proceso de urbanización muy rápido y 4) una mejora sostenida de las condiciones de vida de la población.
    En los años sesenta se comienzan a sentir los efectos de la migración rural urbana y el cambio de uso de las tierras agrícolas en los VTM. La construcción de autopistas que los comunican con Caracas y la electrificación rompen su aislamiento y generan oportunidades para la localización de industrias y el crecimiento de la población en sus principales ciudades.
    Durante los años setenta se implementan políticas de desconcentración espacial del país que tienen fuerte influencia en los cambios en los VTM y en su relación con Caracas. La prohibición de localizar nuevas industrias en Caracas y la obligación de trasladar las que se consideraban contaminantes, unida a una política de desconcentración industrial que terminó incentivando la localización industrial en un apéndice geográfico del AMC llamado «Área B marginal»,3 permitió que las empresas se dirigieran fundamentalmente hacia los VTM (Rofman, 78:19).
    El mecanismo inexorable de expansión de las ciudades se acelera en los años setenta como consecuencia de las políticas públicas, se producen cambios en la relación funcional y un nuevo tipo de integración con Caracas, lo cual permite una identificación mayor de los VTM como parte de la interfase periurbana de Caracas, la IPU-Tuy. Este proceso continúa desarrollándose durante los ochenta y noventa, pero con características diferentes y en el marco del agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y la apertura progresiva de la economía venezolana al proceso de globalización.
    La segunda etapa, que comprende dos subetapas, se desarrolla en el contexto la profunda crisis que afecta a la economía venezolana desde los inicios de los años ochenta. En 1989 se implementa un plan de ajuste y apertura de la economía que se planteó como la vía de vinculación con los procesos de globalización y que cambió la composición de la estructura sectorial de la economía, con pérdida de importancia relativa del sector industrial y crecimiento del sector terciario, afectó negativamente la estructura del mercado de trabajo y la distribución del ingreso y dio lugar a un incremento sostenido de la pobreza. Además, marcó el progresivo abandono del Estado de la estrategia de desarrollo social de largo plazo por las políticas sociales focalizadas.
    A partir de mediados de los años ochenta y hasta mediados de los noventa puede identificarse una primera subetapa en el desarrollo de la IPU-Tuy, donde operan estas grandes tendencias nacionales y que localmente se caracteriza por la recepción de habitantes de Caracas por la vía de la construcción en un primer momento de grandes edificios de viviendas populares en los centros urbanos capitales de los seis municipios, principalmente en Charallave. Estas viviendas fueron destinadas a trabajadores del sector formal público (maestros, policías, empleados y obreros) de Caracas y financiadas por el Banco de los Trabajadores de Venezuela (BTV), un organismo vinculado directamente a la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV). En un segundo momento, por grandes urbanizaciones populares aisladas, de pequeñas casas que se destinan en primer término a damnificados del AMC y, más tarde, a cubrir necesidades de vivienda de los sectores pobres, financiadas por el Instituto Nacional de la Vivienda (Inavi).
    Esta segunda ola de desplazamiento de población de bajos recursos generó fuertes conflictos con las autoridades y habitantes locales por el deterioro en la ya deficiente prestación de servicios públicos y porque se oponían a que los VTM se convirtieran en un área estigmatizada por la concentración de pobres. Sin embargo, la política estatal de vivienda encuentra en esta área la posibilidad de desarrollarse por las condiciones topográficas y el bajo costo de los terrenos disponibles y es, en definitiva, la que dio lugar al fenómeno de sobresegregación urbana.
    La subetapa actual del desarrollo de la IPU-Tuy se da en el marco de la nueva crisis social y política que no sólo replantea y recoge los elementos derivados de los problemas estructurales, sino que incorpora desequilibrios y problemas emergentes. La reestructuración económica y del Estado dejó vigentes transformaciones que tienen relación con una menor intervención estatal en la economía y con la reestructuración del mercado de trabajo que contribuyeron a expandir la pobreza, hacerla más intensa y heterogénea, así como aumentar las desigualdades sociales. Los efectos más evidentes de este proceso son: la profundización de la pobreza estructural expresada en el aumento de la indigencia, la emergencia de un nuevo segmento social de sectores medios empobrecidos, el incremento de la vulnerabilidad de sectores medios no pobres y la concentración de ingresos en un grupo menor de altos ingresos (Cariola y Lacabana, 2000).
    A pesar de los altibajos en la implantación del modelo económico de corte neoliberal,4 la globalización se dejó sentir no sólo en los procesos socioeconómicos y sociopolíticos, sino, también, en los procesos de metropolización del AMC, acentuando la diferenciación socioterritorial y los procesos de fragmentación de la ciudad que, obviamente, no son independientes de los anteriores (Cariola y Lacabana, 2000).
    El AMC ha desbordado sus límites como resultado de una progresiva difusión de actividades, funciones y relaciones diferenciadas en un territorio mayor ante la relativa saturación del valle y la elevación de los precios de la tierra. Se va conformando la Región Metropolitana de Caracas (RMC), donde el valle de Caracas es el centro urbano principal, articulado a las subregiones periféricas (Altos mirandinos, Litoral Central, Guarenas-Guatire y valles del Tuy). Si bien Caracas ha ido perdiendo su dinamismo poblacional, las subregiones de la periferia se expanden a un ritmo mayor (FPECM, 1998). La expansión está relacionada con el desarrollo de sistemas de transporte y de infraestructuras de vialidad que permiten la movilidad de la población en el ámbito interurbano, con la dinámica inmobiliaria que ha abierto nuevas opciones de asentamiento en la periferia para sectores medios incapaces de pagar el costo de la centralidad, con la ampliación y modernización de distritos de negocios que desplazan actividades y población residente y con las lógicas de localización del capital comercial y de recreación que contribuyen a generar nuevas centralidades suburbanas. Es decir, gran parte de los sectores de mayores ingresos y de las actividades económicas más dinámicas y competitivas se localizan en el valle de Caracas, mientras en las subregiones periféricas constituyen el área residencial para los sectores medios empobrecidos y vulnerables (Cariola y Lacabana, 2000).
    La identificación de esta subetapa tiene estrecha relación con el inicio de la construcción del ferrocarril metropolitano en 1995 que conectará los VTM con Caracas en 14 minutos y cuya inauguración será en el año 2004. Este proyecto nacional, que responde a los lineamientos del Plan Nacional de Ferrocarriles y del Plan Nacional de Ordenamiento del Territorio, ha generado fuertes expectativas sobre el crecimiento de la zona, tanto entre los empresarios como entre la población local y metropolitana y es uno de los elementos centrales en los cambios actuales. Nuevos actores entran en escena, surgen organizaciones de promoción del desarrollo local que se transforman en actores clave del proceso, a la vez que aumenta el número y la complejidad de los actores primarios y secundarios.
    De hecho, la IPU-Tuy se ha transformado en un foco de atracción de inversiones inmobiliarias para sectores medios de bajos ingresos (vulnerables), desde pequeñas urbanizaciones hasta urbanizaciones-ciudades como Valles de Chara diseñada para albergar a una población de 100.000 personas con todos los servicios básicos, incluyendo educación básica, media y superior, comercio, transporte y recreación. Es decir, es una opción para los sectores medios que no tienen capacidad económica para adquirir vivienda en Caracas y que se apoyan en la Ley de Política Habitacional.5 Paralelamente, el nuevo gobierno nacional está desarrollando conjuntos habitacionales de mejor calidad que los que el Estado había construido en décadas anteriores, que si bien en parte se asignan a damnificados de la tragedia natural ocurrida en el litoral marítimo central de Venezuela en diciembre de 1999, la mayoría se destinan a un mercado de sectores medios bajos. La opción para los sectores pobres atraídos por las expectativas generadas en la IPU-Tuy es la invasión de terrenos de diverso tipo y características físicas y legales.
    En los VTM sigue operando el proceso de desindustrialización por el cierre de empresas; el sector de la construcción tiene poca influencia local, pues las empresas traen sus propios trabajadores de fuera; el sector servicios crece por un lado por el incremento de las actividades informales y, por otro, se va complejizando progresivamente al ritmo del crecimiento y diferenciación social de la población; los planes de empleo mínimo del gobierno generan escaso empleo local caracterizado por la inestabilidad y los bajos ingresos; Caracas continúa siendo la principal fuente de empleos, el desempleo es elevado y se constituye en el principal problema social.
    Puede afirmarse que la confluencia de las tendencias económicas nacionales con el proceso de metropolización de Caracas, con los grandes proyectos nacionales de infraestructura y con las respuestas locales a los mismos vuelve más heterogénea económica y socialmente a la IPU-Tuy. Ésta se transforma en un escenario de conflictos por el empleo, la tierra, los servicios, por la falta de participación de los gobiernos locales en los proyectos nacionales y, a su vez, por la incapacidad de éstos de responder a las expectativas y demandas de la población.

La creciente heterogeneidad social de la IPU-Tuy
    En la actualidad, en la IPU-Tuy nuevos habitantes comparten el territorio con los de la población local y con antiguos habitantes de urbanizaciones populares. La expansión poblacional de los VTM en los últimos años se ha dado principalmente a través de: a) la migración de sectores medios empobrecidos y vulnerables procedentes de Caracas que acceden a viviendas construidas por el sector privado a un costo menor que similares en otras áreas de la RMC, b) de la radicación de sectores populares damnificados por el deslave del litoral central en nuevas urbanizaciones del sector público y c) de la invasión de tierras por familias de los sectores populares sin vivienda. Con la incorporación de nuevos habitantes a la IPU-Tuy se va produciendo una diferenciación socioterritorial al interior de esta área, donde las localidades más cercanas a Caracas, con mejores servicios, infraestructura y/o ventajas climáticas, se reservan para sectores más solventes (Cariola y Lacabana, 2000).
    Esta nueva característica de mayor heterogeneidad social de la IPU-Tuy puede verse a través de las estrategias residenciales (de vivienda), un componente esencial de las estrategias de reproducción de los sectores medios y de las estrategias de sobrevivencia de los sectores pobres en la actual coyuntura. La mudanza hacia la periferia de Caracas se explica por qué ésta ofrece opciones de vivienda viables económicamente para estos sectores, mientras la ciudad primaria sigue ofreciendo una mayor y más diversa oferta de servicios urbanos y las mayores oportunidades de empleo más allá del tipo y las condiciones de trabajo.

Los viejos y nuevos habitantes de la IPU-Tuy

Los sectores populares pobres
    En el contexto de reestructuración del mercado de trabajo y de repliegue social del Estado prevalecen entre los sectores pobres estrategias adaptativas de carácter netamente inmediatista que han incidido en el abandono de las expectativas de largo plazo. Se ha ido conformando un modo de vida donde lo central es sobrevivir día a día y se ha alejado la esperanza de salir de la pobreza (Cariola et al., 1992). Expresión del inmediatismo son las estrategias residenciales puestas en práctica por estos sectores sociales para solucionar su problema de vivienda y/o para crear fuentes alternativas de ingresos. Adoptan dos estrategias residenciales principales que contribuyen a la concentración de la población pobre y al deterioro de sus condiciones de vida: la invasión y la subdivisión y/o ampliación de las viviendas existentes (Cariola y Lacabana, 2000).
    Una parte de estos sectores recurre a la invasión de tierras para construir progresivamente sus viviendas que constituye la estrategia de largo plazo. Mientras en Caracas se invaden áreas de alto riesgo aún libres (partes altas de los cerros, terrenos de mucha pendiente, márgenes de quebradas) en los VTM son generalmente terrenos planos de fácil acceso, aunque también se invaden ciertas áreas de riesgo colindantes con las futuras vías del tren metropolitano, terrenos abandonados de viejas urbanizaciones industriales del Estado nunca desarrolladas como tales y otros terrenos baldíos municipales o privados.
Por su parte, los sectores populares residentes en las grandes urbanizaciones populares construidas en los años ochenta han recurrido a la estrategia de consolidar y ampliar sus viviendas. La subdivisión y/o ampliación de la vivienda es una práctica común de los sectores pobres que contribuye a la densificación de los asentamientos y al deterioro de la calidad de vida por el incremento del déficit de servicios, pero, a su vez, es parte de su estrategia económica, dado que la familia extendida permite optimizar los ingresos o se incrementan mediante el alquiler de partes de la vivienda.
    Un grupo importante de sectores populares en el área lo constituyen los damnificados de los desastres naturales del litoral marítimo central, que han sido trasladados a grandes urbanizaciones de viviendas de interés social localizadas en terrenos militares incorporados al desarrollo urbano local. La problemática central de estos sectores pasa por el desarraigo territorial que significa el quiebre con todos los lazos previos asociados a su residencia anterior. Ruptura de las relaciones con el empleo, las redes vecinales, la vida urbana y los beneficios que la ciudad balnearia tenía para sus habitantes, en fin, ruptura con un modo de vida urbano y una identidad socioterritorial diferentes. Al igual que los habitantes de viejas urbanizaciones populares, las condiciones de pobreza, desempleo y exclusión unidas a la discriminación de la población local, llevan a estos sectores a vivir una especie de encierro dentro de la urbanización.

Los sectores medios empobrecidos
    Si bien estos sectores encuentran en la IPU-Tuy una opción para comprar una vivienda propia, la mudanza implica costos diversos, desde los económicos, que incluyen el abandono o la pérdida del empleo, pasando por los cotidianos, relacionados con las dificultades para organizar la vida cotidiana hasta psicosociales ligados al desarraigo de la ciudad primaria.
    Nuevos pobres. Éste es un grupo diferenciado internamente no sólo por los ingresos, sino por el capital social y cultural disponible en cada familia que se traduce en una combinación de prácticas, valores y consumos asociados a distintos sectores sociales. Esta diferenciación es producto de su origen anterior, unos provienen de los grupos pobres en ascenso del modelo rentista y otros de los sectores no pobres vulnerables. La caída de los ingresos los ha empobrecido recientemente, dado que sus oficios y profesiones se han degradado en términos de ingresos y socialmente. Esto los lleva a diversificar sus modos de integración a la sociedad metropolitana buscando en el área pública o semiprivada opciones para la educación y la salud, en la incorporación de la mujer al trabajo formal o informal y en el desarrollo de diversas estrategias residenciales para hacer frente a la exclusión del mercado de la vivienda en la ciudad.
    Estas estrategias se mueven desde un extremo similar al de los sectores pobres, ampliación y/o subdivisión de la vivienda para alquilar o incorporar la familia extendida, hasta el desplazamiento hacia áreas de menor prestigio dentro de la ciudad o directamente a la periferia metropolitana. Parte de estos sectores son los que han desplazado a los habitantes de las urbanizaciones populares de la IPU-Tuy y otros representan un mercado potencial para viviendas construidas por el Estado en esta área.
    El traslado a la periferia está asociado a la búsqueda de seguridad e independencia residencial por parte de familias jóvenes a través de la vivienda propia que no pueden pagar dentro del AMC. En general, conlleva una reorganización de la vida cotidiana con altos costos en términos de tiempos de traslado al empleo en la ciudad, disminución del tiempo libre y de las oportunidades de convivencia familiar, de ruptura de las relaciones vecinales previas, de reorganización de los roles de producción y reproducción al interior de los hogares, ya que frecuentemente las mujeres deben abandonar transitoriamente sus empleos para dedicarse al cuidado de los hijos, lo que incide negativamente en los ingresos familiares. La reorganización de las estrategias económica y cotidiana frecuentemente va asociada al desarraigo respecto del conjunto de relaciones socioterritoriales desarrolladas en la ciudad y afecta en forma diferente el modo de vida de acuerdo con la homogeneidad o heterogeneidad social del medio residencial.
    Los sectores medios vulnerables. Los sectores medios empobrecidos si bien están en el segmento de no pobres se consideran vulnerables por sus ingresos, pero tienen un capital social y cultural acumulado que les permite mantenerse fuera de la pobreza, tanto por su nivel económico como por sus hábitos de consumo y su vinculación con el modelo global. La oferta privada de vivienda en la IPU apunta a los segmentos más altos de esta empobrecida clase media, profesionales, técnicos y ejecutivos jóvenes. Se construyen urbanizaciones cerradas de edificios bajos sin ascensor, con buena calidad de vida derivada de servicios eficientes, seguridad y áreas verdes.6 La tendencia al autoaislamiento territorial tiene base en la homogeneidad social de estos ámbitos residenciales, cuyos habitantes comparten la condición de ciudadanos con derechos plenos y donde la identidad se construye a partir de la semejanza con el otro y se minimiza el conflicto asociado a la heterogeneidad sociocultural.

Estrategias y modos de vida: tensiones y cambios
    En el caso de los sectores populares pobres de la IPU-Tuy, el aislamiento geográfico y la gran concentración de sectores pobres en la década de los ochenta dieron lugar a un fenómeno que denominamos «sobresegregación urbana» que produjo cambios en los modos de vida y desajustes importantes no sólo en las estrategias económicas de sobrevivencia, sino en las estrategias domésticas. La inseguridad y la violencia cotidiana se incrementaron, las redes familiares y de solidaridad, así como la vida cotidiana, se desestructuraron, generándose conflictos privados (familiares) y comunitarios (públicos). Esta situación, sumada a la falta de oportunidades de trabajo, replegaron a estos sectores al ámbito del barrio y la casa en lo que llamamos encierro territorial. Se afectaron las condiciones de reproducción material por la caída de ingresos pero, además, desde el punto de vista subjetivo conllevó un sentimiento de inseguridad y frustración crecientes dando lugar a respuestas defensivas que se concentraron en el ámbito de lo privado. Estas respuestas son crecientemente un problema de los hogares y no de los grupos sociales organizados (Cariola, 2000). La debilidad de la organización, muy ligada al funcionamiento clientelar con poca movilización y falta de participación, no enfrenta los problemas comunitarios con resultados positivos, se producen formas de aislamiento social y el tejido social se debilita.
    Es decir, el modo de vida actual evidencia la tendencia de los sectores populares urbanos al encierro territorial dentro de su ámbito residencial y comunitario inmediato, acentuado en la periferia por las condiciones de mayor exclusión del mercado laboral y de los servicios. Es particularmente grave para algunos sujetos sociales. Entre éstos, cabe destacar la extrema exclusión de las mujeres jóvenes replegadas en su mayoría al ámbito doméstico, dentro de la casa y del barrio (Cendes, 1998). El encierro territorial está asociado a los costos de transporte, el avance de la inseguridad y la transformación de los hábitats populares en espacios económicos. Los altos costos del transporte constituyen una limitación para trasladarse hacia la ciudad en tanto la inseguridad con violencia restringe los horarios y las áreas de circulación en una buena parte de los ámbitos residenciales de estos sectores sociales. La falta de oportunidades de trabajo ha llevado, por otra parte, al desarrollo de nuevas formas laborales basadas en la subcontratación que se apoyan en el trabajo domiciliario y de múltiples actividades informales que tienen a estos ámbitos como mercado.7
    Las urbanizaciones populares de la IPU-Tuy, a diferencia de los barrios de invasión de Caracas, se han vuelto más heterogéneas. Se transformaron tanto por la llegada de sectores con mayor poder adquisitivo, en general sectores medios empobrecidos que no pueden acceder a vivienda en la ciudad, que desplazaron a parte de los antiguos habitantes, como por la movilidad social ascendente de un segmento de estos últimos. Sin embargo, persisten situaciones de pobreza y falta de oportunidades que conllevan estrategias de sobrevivencia poco viables para la reproducción familiar.
    El traslado a la periferia de los nuevos pobres está asociado a la búsqueda de seguridad e independencia residencial por parte de familias jóvenes a través de la vivienda propia que no pueden pagar dentro del AMC. En general, conlleva una reorganización de la vida cotidiana con altos costos en términos de tiempos de traslado al empleo en la ciudad, disminución del tiempo libre y de las oportunidades de convivencia familiar, de ruptura de las relaciones vecinales previas, de reorganización de los roles de producción y reproducción al interior de los hogares, ya que frecuentemente las mujeres deben abandonar transitoriamente sus empleos para dedicarse al cuidado de los hijos, lo que incide negativamente en los ingresos familiares. La reorganización de las estrategias económica y cotidiana frecuentemente va asociada al desarraigo respecto del conjunto de relaciones socioterritoriales desarrolladas en la ciudad y afecta en forma diferente el modo de vida de acuerdo con la homogeneidad o heterogeneidad social del medio residencial.
    Los sectores medios vulnerables, cuya estrategia residencial viable es la mudanza a la periferia y que acceden a mejor calidad de vida residencial, la deterioran por el costo y por el tiempo de transporte que se traduce, entre otras cosas, en la reducción de las interacciones con la familia y el entorno. Están incorporados a empleos localizados en Caracas, pero también realizan actividades laborales domiciliarias plenamente integradas a la economía global realizadas a través de modernas tecnologías de comunicación que funcionan en forma independiente de la localización territorial. Desde la vivienda ellos se articulan a redes virtuales, a agentes económicos o a otros sujetos sociales que diversifican su ámbito social, a la vez que se enriquecen los medios para interpretar el modo de vida contemporáneo.
    Los modos de vida cambian en la periferia metropolitana y transitan entre diversas tensiones surgidas de la expansión de la RMC hacia áreas aún no totalmente articuladas como un sistema urbano integrado con identidad propia. Ser habitante de la IPU-Tuy no es aun ser habitante de Caracas, sino de una periferia específica que le sirve de dormitorio a sectores sociales pobres, empobrecidos y vulnerables y esta característica marca las tendencias profundas de la vida cotidiana, incluyendo la dimensión psicológica, junto con dar base a nuevas desigualdades socioterritoriales.
En este sentido, las tensiones básicas en los modos de vida en la IPU-Tuy son las siguientes:
    • Entre el arraigo y el desarraigo socioterritorial
Vivir en la periferia del Tuy medio significa vivir la tensión entre el arraigo y el desarraigo territorial. El desarraigo surge al trasladarse desde la ciudad, u otra área de la periferia, rompiendo diversas relaciones, modos de vida e identidades asociadas con la localización territorial previa. Este fenómeno del desarraigo afecta a los distintos sectores sociales pero es mucho más fuerte entre aquellos sectores populares trasladados a la periferia en calidad de damnificados. En el tiempo se observa un progresivo arraigo territorial de la población migrante de los sectores populares que se van identificando como habitantes de la IPU-Tuy. Para los sectores medios empobrecidos la tensión se expresa entre el desarraigo inicial, asociado más a una pérdida de estatus social y la percepción de transitoriedad con un futuro fuera del área, y los intentos de arraigo para integrarse y construir una identidad relacionada con el territorio. En este sentido operan las nuevas organizaciones de sectores medios que buscan elevar la composición social del área como vía para el desarrollo subregional de la IPU-Tuy.
    • Entre el ser habitante de la periferia o habitante de la ciudad
Dormir en la periferia y trabajar o estudiar en la ciudad es otra de las tensiones básicas de la vida en los VTM que implica, además de arreglos domésticos costosos y conflictivos, dificultades para identificarse como habitante de una ciudad que no termina de integrar funcionalmente esta periferia. Los modos de vida de todos los sectores sociales están permeados por la lejanía a los lugares de trabajo, dedicando al transporte recursos y tiempo que deben restar a otras actividades y a compartir la vida cotidiana. El avance de los proyectos de transporte urbano masivo (tren y metro), así como el desarrollo de mejores vías de comunicación con el centro metropolitano va a incidir positivamente en esta dirección.
    • Entre el encierro/aislamiento territorial y la integración a la ciudad
    El modo de vida de los habitantes de la periferia se mueve entre formas de encierro o autoaislamiento socioterritorial y la necesaria integración a la ciudad para acceder a sus diferentes beneficios urbanos, incluido el empleo. Para los sectores populares en condiciones de pobreza, el avance de la exclusión, de la inseguridad, de la violencia, unidas a la emergencia de formas de trabajo domiciliario o que tienen al barrio / urbanización como mercado, van profundizando la tendencia al encierro territorial. El modo de vida de los sectores populares se caracteriza por estar circunscrito a su hábitat residencial, generalmente estigmatizado, estableciendo una relación con los centros urbanos más cercanos a través de los servicios locales y la relación con el centro metropolitano se reduce casi exclusivamente al viaje al lugar de trabajo, cuando se está empleado, con un disfrute muy limitado de los beneficios que la ciudad ofrece. Los sectores medios empobrecidos y vulnerables tienden a autoaislarse en sus ámbitos territoriales, articulándose débilmente a los servicios locales, mientras se integran directamente a los diferentes beneficios disponibles en el centro metropolitano.

Reflexiones finales
    La interfase periurbana de Caracas se compone de áreas con fuertes procesos de cambio. La IPU-Tuy con mayores posibilidades de expansión se va articulando más estrechamente a la RMC y adquiriendo un papel preponderante como área residencial para sectores medios empobrecidos y sectores no pobres vulnerables.
Esta expansión ligada al desarrollo del ferrocarril metropolitano y a las propias condiciones de la IPU-Tuy, así como a la oferta inmobiliaria, está dando lugar a una mayor heterogeneidad social y económica. Se desarrollan nuevas actividades económicas formales, especialmente de servicios acordes con los nuevos sectores sociales, pero también actividades informales. Ambas pueden tener un impacto positivo sobre el empleo local pero insuficiente para absorber la nueva fuerza de trabajo y generar empleos no precarios, aun cuando la mejora del transporte puede hacer de Caracas un mercado de trabajo viable para muchos de estos sectores.
    Es probable que estos cambios tengan influencia en moderar el encierro territorial que caracterizó a los sectores pobres locales y contribuya a una mayor integración, tanto al mercado de trabajo local y de Caracas como a una mejora en las condiciones de vida en sus hábitats. El espacio vital transformado progresivamente en espacio económico, contribuirá también a un cambio en las estrategias de sobrevivencia de los sectores más pobres pero, como siempre, dependerán estrechamente de las condiciones generales de la economía y el mercado de trabajo. Sin embargo, hasta el presente la mayor heterogeneidad no ha dado lugar a una disminución de las desigualdades socioterritoriales y persisten tendencias al encierro territorial de los sectores populares y la autosegregación de los sectores medios vulnerables. A su vez, los modos de vida de todos los sectores sociales se mueven entre distintas tensiones asociadas a los cambios relacionados con la expansión metropolitana y la escasa identidad con la IPU-Tuy de los nuevos habitantes.
    Los principales conflictos locales que acompañan a estos cambios tienen relación con la incapacidad de los gobiernos locales para hacer frente a la creciente demanda de servicios y de trabajo, con su falta de visión institucional para una planificación urbana integrada, con la falta de capacidad de respuesta frente a las invasiones de tierras y con las demandas de los viejos y nuevos actores que complejizan progresivamente la trama de relaciones sociales de la IPU-Tuy. La entrada en escena de nuevos actores con proyectos propios puede contribuir a mejorar la calidad de vida en el área. En el mediano plazo, si estos conflictos se resuelven favorablemente con una mayor integración social y urbana de las seis ciudades principales de la IPU-Tuy con los viejos y nuevos desarrollos residenciales, puede potenciarse el desarrollo local y conformar un centro submetropolitano que coadyuve a la transformación de la RMC en una metrópoli policéntrica.

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10. Rofman, Alejandro (1978). «Revisión crítica de la política de desconcentración espacial de la economía», en Papeles de Trabajo sobre la Problemática Urbano-Regional, Cuadernos del Cendes, n° 23, pp. 1-36. Caracas.         [ Links ]

NOTAS
* Una primera versión de este artículo se presentó en la conferencia «Rural-Urban Encounters: Managing the Environment of the Peri-Urban Interface», Development Planning Unit, University College London, Londres, 9-10 de noviembre 2001.
1. M. Lacabana y C. Cariola: «Efectos del proceso de metropolización en la interfase periurbana de Caracas», Cendes-Fonacit, 2001. C. Cariola y M. Lacabana: «Transformaciones en el trabajo y diferenciación social, ¿Quiénes son los viejos y los nuevos pobres». Cendes-CDCH/UCV, 1999-2001.
2. DPU/UCL: Research Project: «Strategic Environmental Planning and Management for the Peri Urban Interface», www.ucl.ac.uk/dpu/pui
3. El área B marginal es actualmente parte de la Región Metropolitana de Caracas y en los setenta recibió incentivos especiales para la localización industrial.
4. Con la llegada al poder del nuevo gobierno en 1998 se da un cambio en los actores fundamentales del proceso político. En la orientación económica se replantean los postulados neoliberales que habían acompañado la política económica desde inicios de los noventa y del lado social se reivindica una estrategia de mejora sistemática de la calidad de vida de los sectores pobres, incluyendo un cambio en el concepto que maneja la política de vivienda: el paso de la «solución habitacional» a la «vivienda completa». Sin embargo, las tendencias señaladas continúan operando y los resultados de estos cambios han sido parciales todavía.
5. Esta ley otorga créditos con tasas de interés subsidiadas para viviendas de bajo costo.
6. La gran urbanización Valles del Chara reproduce este concepto, integrando en su desarrollo áreas destinadas a instituciones de educación superior, lo que eleva la calidad de los servicios ofrecidos.
7. Algunas empresas localizadas en Caracas aprovechan la mano de obra cautiva desempleada en estas urbanizaciones para encargar tareas poco calificadas y subpagadas, como el remate de las costuras de ropa, cuyo costo es más elevado si se realiza por trabajadores formales dentro de los establecimientos industriales. Además, la ampliación del mercado local ha permitido que muchas mujeres dejaran empleos de baja calidad en la ciudad y optaran por implementar sus propias actividades informales de venta en pequeña escala en la casa o en la calle.