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Utopìa y Praxis Latinoamericana
versión impresa ISSN 1315-5216
Utopìa y Praxis Latinoamericana v.15 n.50 Maracaibo sep. 2010
La vida universitaria y el plan bolonia: Retrato de dos generaciones estudiantiles.
University life and the bologna plan: Portrait of two student generations.
Carles Feixa Pàmpols y Mireia Campanera Reig
Universitat de Lleida, Barcelona, España.
RESUMEN
La pretensión de este artículo es captar las visiones que los y las estudiantes de la Universidad de Lleida (Cataluña, España) tienen sobre la universidad y la ciudad donde pasan unos años primordiales en su vida. Tras un prólogo donde evocamos el reciente movimiento estudiantil contra el denominado Plan Bolonia, esbozamos un marco histórico y teórico sobre los estudios a la juventud universitaria, justificamos la metodología utilizada, y exponemos algunos datos sobre el contexto local. A continuación analizamos la condición estudiantil tal como es vivida por los jóvenes que inician una carrera (académica y vital) en la Universidad de Lleida. La parte central del estudio se centra en un recorrido por los espacios y los tiempos de su vida cotidiana, escuchando lo que nos dicen de los espacios universitarios, residenciales y urbanos, y de los tiempos de estudio, sociabilidad y fiesta. Al final abordamos las visiones sobre la ciudad, tanto de los estudiantes locales como de los provenientes de otras localidades catalanas y de otros países, acabando con unas reflexiones conclusivas donde comparamos dos generaciones estudiantiles: la del 2000 y la de 2010.
Palabras clave: movimientos estudiantiles, cultura juvenil, rituales universitarios, políticas educativas.
ABSTRACT
The aim of this study is to understand the vision that students at the University of Lleida (Catalonia, Spain) have regarding the university and the city where they spend some essential years of their lives. After a prologue that evokes the recent student movement against the so-called Bologna Plan, the study outlines a historical and theoretical context about studies of university youth, the methodology utilized is justified, and some data about the local context are expounded. Next, the study analyzes the student condition as it is experienced by youth beginning a career (academic and vital) in the University of Lleida. The main part of the study focuses on an overview of the spaces and times of their daily lives, listening to what they have to say about the university, its residential and urban areas, as well as their times for study, sociability and recreation, including an assessment of the implementation of new degrees. Lastly, visions about the city and the university are approached, including those coming from local students (from Lleida) as well as those from students in other Catalan cities and other countries. Some conclusive remarks are made comparing the university generations of 2000 and 2010.
Key words: student movements, youth culture, university rituals, educational policies.
Recibido: 10-04-2010 · Aceptado: 05-07-2010
PRÓLOGO: ¿QUÉ HA HECHO BOLONIA PARA MERECER ESTO?1
La primavera de 2009 acudo a Bolonia para participar en un encuentro sobre la juventud europea coorganizado por la universidad europea más antigua. Mientras paseo por el viejo campus y me topo con universitarios adornados con la laurea (el laurel símbolo de la virtud y el saber, que se ponen en la cabeza una vez han superado la graduación), me pregunto si estos jóvenes universitarios, de la generación digital como los de mi universidad, saben alguna cosa de las movilizaciones que han ocupado las universidades catalanas durante los últimos meses, y que acabaron ayer con un desalojamiento del rectorado de la Universidad de Barcelona, que suscitó un titular periodístico que enseño a mis colegas italianos: ¿Qué ha hecho Bolonia para merecer esto?2. Unos meses antes visito el rectorado de mi universidad, la de Lleida, que desde hace dos días está ocupado por un centenar de universitarios que protestan contra la aplicación del Espacio Europeo de Educación Superior, el llamado Plan Bolonia3. La movilización, que empezó en las universidades de Barcelona, se ha extendido como una mancha de aceite por toda Cataluña, Valencia y otros lugares de España. Al dirigirme hacia la reunión me encuentro con los estudiantes en el claustro la Pensativa (la escultura emblema del saber a quién han colgado una camiseta de color naranja, símbolo de la protesta): han terminado de comer y se disponen a limpiar los utensilios. Después de la reunión cojo mi cámara de fotos y me dispongo a captar instantáneas de los signos de la presencia de los universitarios en el campus: el toldo que han montado en el claustro para comer, los carteles anunciando la manifestación, las aulas donde duermen (llenas de sacos de dormir, bien arreglados) y donde organizan las asambleas y reuniones (con carteles anunciando las diferentes comisiones y actividades). En una de las aulas encuentro a un estudiante con un ordenador portátil preparando el blogspot que han montado para hacer seguimiento de la movilización: las cosas han cambiado, al menos en los instrumentos tecnológicos para expresar la protesta. Mientras hago las fotos pasan unos estudiantes y me preguntan si soy un periodista: Es que te hemos visto haciendo fotos y no queremos dar la impresión de suciedad y caos. Les digo que no: soy un profesor que hace aquello que dicen trabajo de campo (les enseño las fotos que he hecho para documentar la protesta). Si es así, no hay problema, puedes venir a la asamblea a las siete de la tarde. Hablo con uno de los bedeles y me cuenta que no ha habido ningún problema: están bien organizados y todo lo limpian. Hacia las 11 de la noche salgo de la UdL y voy a hablar con el centenar de estudiantes que acaban de cenar y comentan la jornada: algunos tocan la guitarra y otros preparan una batucada. El ambiente es relajado, y me hace pensar que, al margen del acuerdo o desacuerdo con los motivos concretos que inspiran la protesta, los estudiantes nos obligan a repensar el sentido, los motivos y los objetivos de la universidad del siglo XXI.
LOS ESTUDIANTES COMO METÁFORA
El significado histórico de los estudiantes y la universidad, la forma en que los unos y la otra existen en el presente, pueden describirse como una metáfora, como una reproducción en miniatura de un estado histórico más elevado, metafísico. Sólo así se hace posible y comprensible dicho significado4.
El 1915 Walter Benjamin publicó un escrito titulado La vida de los estudiantes donde reflexionaba, desde su perspectiva de los años de formación en diversas universidades alemanas, sobre la emergencia de una cultura de la juventud a partir del espacio de vida del tiempo de estudio. Benjamin había estado influido por sus maestros en las Universidades de Friburg y Berlín, Gustav Wyneken y Heinrich Rickert, fundadores de la comunidad escolar libre, que sostenían que el ser joven era algo específico y no un tránsito de la infancia a la edad adulta; la escuela jugaba un papel fundamental al poner en contacto a los jóvenes con el espíritu y no con los intereses materiales. Benjamin entendía la efervescente: al no tener compromisos ni con el pasado ni con el futuro, y disfrutar de un tiempo vida de los estudiantes como una metáfora de la sociedad, una reproducción en miniatura de un estado de cosas y un espacio sin vínculos, los universitarios eran libres para imaginar nuevos mundos, para intuir hacia dónde se dirigía la sociedad, como se produjo en situaciones de crisis o de ebullición universitaria, como las que tendrían lugar medio siglo después.
En 1967 Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron publicaron uno de los estudios clásicos sobre la vida estudiante, titulado Les Héritiers. Les étudiants et la culture5. Como afirma José Luis L. Aranguren en el prólogo de la edición española, la contribución fundamental del libro es el análisis de la manera cómo la universidad reproduce sutilmente las jerarquías sociales: los saberes necesarios para alcanzar una formación superior (lo que Bourdieu nombrará después capital cultural) los adquieren más fácilmente aquellos que lo heredan, es decir, que viven desde su nacimiento en un medio cultural intectualizado: el cursus, la carrera escolar, tiene que evaluarse, para utilizar el lenguaje deportivo, como una carrera con handicap6. Los autores se interrogan si el hecho de compartir unas mismas rutinas cotidianas (actividades académicas, formalidades administrativas, clases, bibliotecas, exámenes, comedores universitarios, programas, profesores, cafés, etc) permite hablar de una condición estudiantil más o menos homogénea. La respuesta es negativa: las diferencias respecto los orígenes sociales, la inexistencia de una comunidad de residencia, la dependencia de la familia o de trabajos extrauniversitarios, impiden pensar en un grupo integrado. Las tradiciones universitarias que en el pasado sirvieron para integrar, aunque fuera simbólicamente, a los estudiantes, se han fragmentado y quedan adheridas a grupos marginales. Tampoco existen jergas propiamente universitarias. Por otra parte, los estudiantes forman parte de otros sistemas de pertenencia, como los grupos primarios (las familias de origen) y secundarios (grupos de amistad, las asociaciones políticas, deportivas, culturales y religiosas). En definitiva: no se puede hablar de un grupo homogéneo, independiente e integrado, sino de un milieu más cercano al agregado sin consistencia que al grupo profesional7. Si no hay una unidad con respecto a las condiciones de existencia, ¿qué une a los universitarios? Para los autores, su identidad se puede rastrear sólo en el terreno simbólico.
Sin embargo, el estudiantado vive y pretende vivir en un tiempo y espacio originales. En relación al tiempo, los estudios constituyen una especie de paréntesis que les libera del ritmo de la vida familiar y profesional. Aranguren habla en el prólogo del tiempo flotante de los universitarios, que se caracteriza por un uso libre y libertario del tiempo cotidiano (por la capacidad de escapar de los ritmos de la sociedad global). La condición estudiantil da pie a romper con los marcos temporales de la vida social o para invertir el orden. Los horarios están sólo marcados por algunas rutinas académicas como la asistencia a clase (muy poco urgente, por otra parte): con el resto del tiempo pueden hacer lo que quieran, como salir de copas e ir al cine cuando les apetece. El calendario es un vacío entre dos tiempos fuertes: la efervescencia de los primeros días de curso y la actividad de los días previos a los exámenes. Al margen de las obligaciones que impone este calendario, no existen ni fechas ni horarios. Las diferencias entre día y noche, semana y fin de semana, trabajo y ocio, son mucho más flexibles que en cualquier otro grupo social. Con respecto al espacio, la vida universitaria se define por sus hábitats e itinerarios, sus lugares de residencia y reunión (aunque estén dispersos, los habitantes locales saben reconocer las zonas de la ciudad que los estudiantes han hecho suyas). En algunos casos, como en los internados, la cohabitación genera una auténtica organización espacio-temporal, con sus tradiciones orales y escritas, ritos de iniciación, jerarquía basada en la veteranía, jerga y estilo. Sin embargo, para el resto, la experiencia del espacio y del tiempo es de lo más irreal, en la medida en que genera un espacio mítico, un intervalo entre el término a quo (la realidad social de origen) y el término ad quem (la realidad social de destino). como Eso se debe al hecho de que los estudiantes reinterpretan simbólicamente las servidumbres espacio-temporales para poder identificarse estudiantes. Forman parte de un espacio mítico donde los estudiantes acuden a buscar al estudiante arquetipo más que no a encontrarse entre sí. El tiempo flotante es sólo un factor negativo de agrupación, ya que los ritmos individuales pueden diferir de formas diferentes de los ritmos colectivos. El espacio disperso no proporciona un auténtico apoyo a la vida de grupo: no es el espacio sino el uso del espacio regulado y modulado en el tiempo aquello que proporciona a un grupo un marco donde integrarse8.
Otra línea de investigación se ha centrado en las dimensiones rituales y simbólicas de las subculturas universitarias, tanto en sus aspectos académicos (expresado en tradiciones como las novatadas), como en su vertiente más política (expresada en actividades como la manifestación). José Machado Pais ha estudiado los rituales universitarios en Portugal, mostrando su doble dimensión lúdica y política. La masificación de la enseñanza, tras de la revolución de los claveles, hizo que una parte importante de los movimientos juveniles tuvieran la universidad como epicentro9. Las antiguas praxes académicas, bienvenidas que los veteranos organizan a los novatos al inicio de cada nuevo curso, que eran una particularidad de la vieja Universidad de Coimbra, empezaron a generalizarse por todo el país. Tanto las praxes como las manifestaciones corresponden a una liberación catártica de tensiones, pero también son formas simbólicas que expresan una respuesta sublimada a situaciones de inseguridad, como el ingreso en la universidad (en el caso de los novatos) o en el mercado del trabajo (en el caso de los veteranos). En este sentido, pueden ser vistas como una forma latente de exorcismo simbólico de un destino amenazador10.
REVISITANDO EL CAMPUS
La Universidad de Lleida se sitúa entre las más antiguas de España, como heredera del Studium Generale que se creó en el año 1300 en la ciudad, la primera universidad de la Corona de Aragón y Cataluña. La institución supuso la dinamización económica y cultural de la ciudad. Así fue hasta el siglo XVII, cuando las guerras entre España y Francia llevaron a la fortificación de la ciudad y la clausura del Estudio General por parte de la Corona Española. Hasta el siglo XIX la ciudad no tuvo otra institución de estudios superiores, la Escuela Normal (1840), y en 1968 se empezaron a abrir delegaciones de varias carreras de las universidades de Barcelona. Pero no es hasta recientemente, en 1991, cuando se funda la actual Universitat de Lleida (UdL). En la actualidad, es una de las ocho universidades públicas catalanas, una universidad de tipo medio adaptada a las necesidades de la ciudad. Lleida es una urbe de tamaño medio que cuenta con una población de 120.000 personas, siendo una de las cuatro capitales de Catalunya. La Universidad está urbanísticamente muy integrada en la ciudad y vicecersa, las facultades están dispersas en cinco espacios distintos de la ciudad. La zona del Campus de Cappont, el edificio central que es el Rectorado, el campus de ETSEA, el área de Ciencias de la Salud, e INEFC. En 2010 la UdL cuenta con más de ocho mil estudiantes, y oferta 34 titulaciones académicas.
La primavera del 2010 el nuevo Campus, situado en el barrio de Cappont hierve de actividad: varios miles de estudiantes, tres facultades, una residencia universitaria, bares y restaurantes, servicios académicos, un edificio emblemático (además del césped cerca del río que los estudiantes ocupan cuando hace buen tiempo, varios locales de ocio, el primer multicine de la ciudad e incluso un McDonalds); lugares que lo convierten en un espacio universitario singular, que evoca, salvando las distancias, los campus anglosajones. Hace diez años, cuando llevamos a cabo el estudio que precede el actual, el nuevo Campus era un proyecto incierto, una ciudad imaginada que quería reconstruir a las viejas naciones11 del Estudio General medieval fuera del centro histórico, pero no fuera de la urbe. Su evolución, así en el día como en la noche, es un pequeño microcosmos de la evolución de las relaciones entre el estudiantado y la ciudad.
El presente artículo pretende reconstruir como ha cambiado la vida de los jóvenes universitarios de Lleida a lo largo de la última década y cuáles son los modos de vida que configuran su presente. El estudio se inspira en una vieja tradición antropológica: los revisiting case studies. Como hizo Oscar Lewis en pueblo mexicano de Tepotzlan (que estudió dos décadas después de que lo hiciera Robert Redfield)12, pretendemos re-visitar una comunidad humana (la juventud universitaria) y un espacio local (el campus urbano de Lleida) una década después de llevar a cabo el primer estudio, utilizando en los dos casos una metodología parecida13. El estudio del 2000, que coincidió con las movilizaciones contra la LRU14, se basó en la realización de tres grupos de discusión con estudiantes de la UdL (dos generales y uno con estudiantes Erasmus15), en un vaciado de datos estadísticos, y en una observación participante vehiculada a través de la fotografía. El estudio del 2010, emprendido justo después de las movilizaciones contra el Plan Bolonia, se ha basado en el mismo número de grupos de discusión (a estudiantes de grado y posgrado, así como a estudiantes internacionales de diversos programas de intercambio). En este caso contamos también con el vaciado de la encuesta a los estudiantes, explotando las preguntas referidas a su vida cotidiana, con datos especialmente interesantes en relación en los espacios de ocio nocturno. Finalmente, hemos intentado volver a retratar los escenarios, temas y actores de las imágenes de hace diez años, la mayoría a raíz del encierro que tuvo lugar en diciembre de 200816. El resultado son dos fotografías fijas, tomadas con una década de diferencia, el movimiento entre los cuales nos tenemos que esforzar en imaginar17.
LA CONDICIÓN ESTUDIANTIL
Un grupo que se renueva sin cesar, cuyos miembros difieren entre sí tanto por su pasado social cuanto por su futuro profesional y que, al menos hasta hoy, no viven como profesión su preparación para la profesión, nos parece que debe definirse, antes que por la identidad de una actividad formal, por la significación y la función simbólica que confiere de un modo casi unánime a su actividad18.
Reanudando los razonamientos de Bourdieu y Passeron, en el estudio del 2000 buscamos rastrear la existencia de una condición estudiantil entre los universitarios de la UdL, como marco donde se desarrollan sus rutinas cotidianas, y donde se llevan a cabo sus recorridos biográficos o itinerarios vitales. Según estos autores, la condición estudiante, caso de existir, tendría que tener una cierta homogeneidad que se manifestara en unos rasgos y una identidad diferenciada de la de aquellos jóvenes alejados de la vida universitaria, insertados en el mundo del trabajo o a punto de hacerlo. Como una cultura universitaria que implicaría no sólo compartir unos espacios comunes con unos ritmos parecidos, sino una cierta conciencia y percepción diferencial del resto de jóvenes.
¿EXISTE UNA IDENTIDAD ESTUDIANTIL?
Antoni: Lo único que tenemos en común es la carpeta que nos dan (2000).
Terrat: Y la universidad tiene esto, es heterogénea, conoces gente que no tiene nada que ver contigo, y que te aportan muchas cosas (2010).
La identidad de los universitarios está conformada sobre todo a partir de su condición de jóvenes. La condición juvenil está definida principalmente por su situación de transición hacia el mundo adulto. De los posibles recorridos que llevan al dicho mundo, el de estudiante universitario es una opción diferente a la de los jóvenes trabajadores y, a pesar de traducirse en trayectorias vitales y pensamientos diferentes, no hemos encontrado que dé lugar a la condición estudiantil. Son estudiantes universitarios, pero antes que eso, se ven y se piensan como jóvenes. Esta condición juvenil es lo que les otorga su posición en la sociedad, más que el hecho de estudiar que no tiene la suficiente fuerza como para generar una identidad propia y diferente a la del resto de jóvenes. En todo caso, podemos hablar de la adquisición de ciertos rasgos o matices producidos por la vida universitaria, más que de trayectorias diferenciadas. Las chicas y los chicos se plantean la formación universitaria, en términos generales, como una forma de inversión en formación para un futuro laboral. En este caso, se sienten responsables de alcanzar la meta propuesta: una carrera universitaria.
Pere: Yo no creo que ser estudiante no implique no tener nada de responsabilidad. No es tener una responsabilidad respecto a otras personas, sino que es respecto a uno mismo. Estudiante a parte de no tener ni un duro [centavo], estar puteado por los exámenes, y en mi caso estarse en clase de sol a sol. También tiene cosas más buenas. Tienes contacto con otra realidad, desde mi punto de vista. Te da como un sentido crítico respecto a las cosas que pasan, a lo que lees en los periódicos, [respecto] a la gente que ya está trabajando, que no ha ido a la universidad.
Laia: Yo creo que aquí en Lleida si no estudias tienes más oferta de cosas para estar distraída. En el pueblo, si no estudias, o sales con los amigos o haces cosas con ellos. Yo lo veo muy diferente el estar en el pueblo o estar en Lleida. Aquí puedes hacer lo que quieras.
Por otro lado, hay que señalar que los espacios y los tiempos universitarios tienen una faceta social fundamental. Los elementos relacionales están asociados a la condición juvenil. Como jóvenes, destacan la importancia de la universidad como espacio de encuentro y interrelación con personas distintas, y como un periodo de adquisición de autonomía, ya sea por la organización formativa, económica, o incluso por ser un tiempo de búsqueda de la identidad propia.
Javi: Si, porque en la universidad quizá si que el 80% es estudiar, pero hay un 20% que para mí es indispensable, que son los cafés en el césped Estas cosas, no te enseñan lo que está en los libros, pero son experiencias que las tienes que tener, porque es que luego las echarán de menos.
Terrat: Yo pienso que el periodo mientras estudias, es el mejor de tu vida. Si que intentas ser independiente, yo trabajo y estudio, y esto es muy difícil, o llegar a ser independiente también, y decir: me monto la vida sola. Y si te lo pagan lo mismo. Pienso que son los años que tienes que aprovechar, y más si te lo pagan. (...) Para mi, ir a la universidad no es sólo ir a clase. Terminar la clase y quedarme un rato en el Claustro hablando con la gente... Cuando tu estas en la escuela o la secundaria, sueles estar con gente que se parece a ti, del mismo pueblo, de la misma edad, gente que habrá hecho una vida parecida a la tuya, y en la facultad no. Lo bueno que tiene es que te encuentras con compañeros que no tienen nada que ver contigo y esto es lo que te enriquece más.
Aunque perciben muchas dificultades para tener una identidad común como universitarios tampoco encuentran estrategias grupales que les permita reivindicar sus necesidades de forma mayoritaria. Por eso, encontramos variedad de actitudes que oscilan entre la reivindicación política y el conformismo, aunque la actitud más común excepto en momentos puntuales como fueron las movilizaciones contra el Plan Bolonia es la de no participación ni política ni social en el ámbito universitario (ni fuera de él). La parte de la investigación que se realizó el año 2000, en un momento de movilizaciones universitarias (contra el Informe Bricall19) y particulares (Medicina), su visión de la participación era muy crítica. En el curso 2008/2009 la población estudiantil española se movilizó contra el Plan Bolonia, y en la UdL se realizó un encierro durante nueve días en el edificio del Rectorado en el que participaron cerca de un centenar de estudiantes, además de varias manifestaciones y otras actividades durante el curso académico20, organizadas mediante asambleas universitarias o de facultad y sindicatos. La falta de implicación de buena parte de la comunidad universitaria en las políticas educativas de nivel superior, lleva a otro tipo de lamento la gente no se mueve, cuesta mucho movilizarla que parece responder a una idealización en clave de un pasado mejor sobre lo que es o tendría que ser un buen estudiante y que se apacigua con la justificación No tenemos vida universitaria, dificultada por su condición social y por el espacio universitario, ya que no hay un espacio común de contacto.
Anna: Y tu, o vosotras, porque nunca os habéis querido implicar en el SEPC? 21
Laia: Personalmente, a mí no me dice nada [el SEPC] (...)
Judit: Yo no sé si tenemos a alguien que nos represente pero si no vamos es porque no queremos ir.
Anna: Creo que esto va según las inquietudes de las personas. Si tu quieres hacer un poco de sindicalismo dentro la universidad, te puedes afiliar al SEPC, y allí ya puedes entrar en contacto con gente de otras facultades. El hecho de estar en un espacio común más allá de la carrera, tener unos intereses reivindicativos comunes dentro de la Universidad, esto te ayuda a conocer gente distinta. Cuando te encuentras con gente de Agrónomos te cuentan: en Agrónomos hacemos esto, y ahí tú te apuntas, entras en el mundo universitario más global, no del de la facultad de letras o de medicina sólo.
Entrando en la cuestión de sus problemas estudiantiles, casi no ven efectividad en las asociaciones, cuando menos ésta es la posición mayoritaria. Este doble discurso encubre otros problemas, queremos pero no podemos, tendríamos que hacer pero no tenemos facilidades. Muchos de estos problemas podrían trabajarse con las asociaciones estudiantiles, según comentan. Pero son muy críticos con su funcionamiento y estrategia, creen que informan poco y que hay poca coordinación entre el estudiantado y las diferentes Facultades y/o Escuelas. A pesar de ello, las críticas más severas apuntan a la distancia que existe entre representantes estudiantiles y el resto del estudiantado, con la falta de conexión, el carácter efímero de las movilizaciones, y la dispersión de las facultades a nivel urbano. Creen que los representantes están demasiado cerrados, se mueven en un círculo limitado de personas y no llegan a involucrar en el resto de gente que no es del grupo. No estoy implicado porque son todos unos hippies (Jordi). Esta es una de las expresiones que bajo la óptica estereotipada de el estudiante implicado es un hippy, articulan respuestas evasivas y sobretodo, pasivas. Y de esa forma responden, sólo discursivamente, a la falta de articulación, capacidad de movilización colectiva y efectividad de las asociaciones que les representan.
El hecho de estudiar en la universidad aunque no crea una identidad homogénea si que produce un abanico de rasgos característicos que dan un matiz a sus trayectorias vitales (temporales y espaciales), y que son diferentes a la cotidianidad del resto de jóvenes. Lo único que los une e identifica, a falta de más elementos sociopolíticos comunes y símbolos compartidos, son los espacios propios de la universidad (y otros de la ciudad donde la prolongan) y unos ritmos de tiempo y rituales (fiestas propias). Pero esta identidad es siempre flotante y irreal, depende de unos espacios y tiempo que no siempre tienen continuidad y como bien nos decía Antoni hace unos años, lo único que tienen en común es la carpeta.
JÓVENES EN TRANSICIÓN: [EN LA UNIVERSIDAD] ESTAMOS COMO DENTRO DE UN TROCITO DE ALGODÓN
Blau: Un universitario no se puede casar cuando termina la universidad. Tiene que hacer un máster, o un doctorado, o una estancia de por lo menos dos años en el extranjero. Todo para ser alguien ¿No es así? (2000).
Diálogo entre estudiantes de filología catalana:
Laia: Por ahora las expectativas son seguir estudiando, ya se verá. A ver, tocando con los pies en el suelo, todo el mundo sabe com está la situación ahora, lo que estamos estudiando y las salidas [profesionales] que pueden haber.
Judit: A ver, somos realistas, pero todavía no nos hemos topado con la realidad.
Mònica: Aquí estamos como dentro de un trocito de algodón. (2010)
El estudiantado es muy ecléctico con respecto a la importancia otorgada a los estudios: por una parte lo ven como un privilegio o distinción, por tanto como algo positivo, pero por la otra, el hecho de no ver posibilidades inmediatas de trabajar de lo que estudian, les hace ser muy críticos con el hecho mismo de estudiar y tener un título. Esta idea es una constante en sus discursos y no puede ser considerado como una contradicción, sino como un síntoma de la ambivalencia y de los cambios que se están produciendo en el mundo de los jóvenes, en lo laboral y en lo universitario. Esta ambivalencia también tiene que ver con la masificación de los estudios y con las carencias que perciben en el sistema universitario y en la estructura concreta de la UdL. Si en otras épocas estudiar era considerado un privilegio de la juventud de clase acomodada, en el 2000, la percepción estudiantil era que el alto porcentaje de estudiantes universitarios, devaluaba el título universitario. Tanto por la masificación como por la estructura del mercado laboral, que implica el retraso en el acceso a un trabajo más o menos estable, y la entrada en la precariedad y las rotaciones laborales. En el 2010, se añaden nuevos matices a esta percepción. El descenso significativo en el número de matriculaciones en las universidades catalanas (la UdL incluida), sumado a una situación socioeconómica de elevado desempleo, precariedad y recesión, hace que se ahonde en una percepción compleja. Ahora, se percibe la formación universitaria como multifuncional: de refugio de un mercado laboral donde resulta complicado insertarse de forma estable y digna, y al mismo tiempo es vista como un recurso formativo de calidad, socialmente valorado (aunque en menor grado), que puede ayudar pero no garantizar tener una mejor inserción laboral, aunque eso varía según las áreas académicas.
Lucas: Bueno, yo he estudiado diseño gráfico y me he puesto a estudiar esto [grado en comunicación audiovisual y periodismo] porque tampoco había otras opciones laborales, y para complementarlo, porque es difícil encontrar trabajo ahora.
ESPACIOS DE VIDA
La presencia del estudiantado en la ciudad se configura a partir de tres localizaciones físicas y simbólicas: los espacios del Campus de Cappont y Facultades (donde los lugares intersticiales o de ocio pueden ser tan importantes como los escenarios de la vida académica); los espacios privados (donde los pisos22 de estudiantes y en menor medida las residencias universitarias han ido generando un microcosmos de gran trascendencia para la vida local); y los espacios públicos de la ciudad (la relación con los estudiantes está sobre todo mediatizada por los locales de ocio, como lo demuestra la Zona de vinos, la historia de la cual está estrechamente asociada a la presencia de gente universitaria).
ESPACIOS ACADÉMICOS. HAY MUCHA VIDA UNIVERSITARIA FUERA DE CLASE
Albert: El aula y el bar, hablando claro, en la biblioteca a buscar algunos libros y marcharse, y los bares próximos, los pasadizos.... (2000)
Mònica: Yo pienso que hay muchos tópicos. Yo no conozco de primera mano, pero siempre se ha dicho. En Cappont los pijos23, en Letras y Agrónomos los más... no te diré hippies, pero si los más kumbaiás24, no sé, ya me entiendes. Siempre lo he escuchado, si es real o no... (2010)
La dispersión de las facultades en el centro de la ciudad y la periferia, a pesar del dinamismo urbanístico que produce, es un elemento que dificulta la identificación de los estudiantes con unos espacios comunes. Esta era la situación de hace justo una década. Desde una perspectiva más simbólica que de espacio, ellos lo verbalizaban diciendo que no hay vida universitaria de Campus. Su representación o imagen de campus era un modelo Universitat Autònoma de Barcelona, y para los que conocen Zaragoza, el de esta ciudad. Estos dos campus representaban el ideal de un espacio universitario bien delimitado. Hoy, Lleida ya tiene su propio Campus universitario en el barrio de Cappont, adaptado al volumen de estudiantes de la UdL, el de una ciudad media. En general, los Campus son valorados porque posibilitan que todo el mundo reconozca un espacio como propio y diferente del resto de espacios urbanos. Un espacio universitario concreto, bien definido y que pueda garantizar o quizás mejor escenificar una identidad inexistente, pero que actúa como un mito donde reconocer y recrear su particularidad de universitarios y universitarias. Estos campus son un modelo para idealizar la vida en la universidad, dándole un sentido, aquél que echan de menos en su trayectoria biográfica en la Universidad y, que suponen tendrían que tener. Por eso el campus bien definido en un territorio cerrado, simboliza la imagen de unos universitarios, que a pesar de no identificarse en la condición estudiante homogénea, y de compartir las mismas rutinas cotidianas de que nos hablaban Bourdieu y Passeron (actividades académicas, formalidades administrativas, clases, exámenes, etc.), no tienen alcanzada una identidad (condición) estudiantil fuerte. A pesar de la carencia de esta condición, la recrean proyectándola en un lugar imaginario, para construir un espacio común de reconocimiento y de diferenciación de los otros jóvenes, con los que tienen más semejanzas que disparidades, puesto que el hecho de estudiar, en el contexto español, ha dejado de ser el elemento clasificador y diferenciador rígido que había sido.
En la última década, la morfología social y espacial de la UdL ha sufrido cambios importantes, que han devenido en transformaciones en sus usos por parte de la población universitaria. Lo que el año 2000 estaba en plena construcción, podemos decir que hoy ya está consolidado, hablamos del campus de Cappont. En el curso 2009/2010, se sitúan 3 facultades y se imparten una docena de titulaciones de Grado. Si el edificio del Rectorado es el símbolo histórico de la UdL, y sigue siendo usado como el edificio matriz central y emblemático (fue usado como símbolo de la UdL en las movilizaciones contra el Plan Bolonia), el campus de Cappont es percibido como el núcleo y símbolo de la vida universitaria. Dónde hoy se refleja y se desarrolla el ideal de vida estudiantil. Los chicos y chicas que han participado en los grupos de discusión, nos expusieron la diversidad de formas de vida que hay en los cinco zonas que integran la UdL: Medicina, Agrónomos, INEFC, Rectorado (Letras) y Cappont (algunos se identifican con una facultad, otras integran varias facultades y servicios académicos). Cada una de éstas facultades tiene una vida social particular. Incluso se crean ciertos tópicos, estereotipos que cómo son las personas que estudian en cada facultad o carrera. Cappont se presenta como símbolo de campus universitario moderno. El estudiantado de medicina es visto por el resto como el más aplicado en el estudio. Agrónomos es visto como una facultad de cumbaiás o hippies, y Cappont como la pija. Si bien estos tópicos también son puestos en cuestión por el mismo estudiantado, también nos sirven para entender la diversidad del colectivo y las formas de vivir en la Universidad. El edificio del Rectorado, es uno de los espacios que más ha cambiado. Pasó de ser el centro neurálgico de la UdL albergando varias facultades, acogíendo un elevado número del estudiantado y actividades, más vida; a ser sólo una facultad secundaria (en número de población25), la Facultad de Letras, por lo que respecta al volumen de alumnado, y por tanto la vida estudiantil. Aparte de la arquitectura y distribución de espacios, el otro elemento definidor es la particularidad de tomar clases en una u otra facultad, en función del ratio de alumnos por profesor o profesora. El proceso de enseñanza y aprendizaje, como bien destacan los y las alumnas, la relación más o menos familiar entre compañeros y compañeras son elementos de la vida universitaria que también determinan la relación satisfactoria que puede tener cada persona con su universidad.
Mònica:[Letras] Pero hasta que terminé yo la carrera [en el Rectorado], yo he hecho clases con 3 personas. Y entonces la filosofía de clase y de grupo cambia mucho. Y son carreras que hay máximo 20 personas por clase como mucho. Y que cuando acabas, nos íbamos todos al bar, nos conocíamos todos y te encontrabas con todo el mundo. Ahora pienso que esto ha cambiado un poco. Que somos pocos, y como decimos en catalán i mal avinguts26, pero bien. Y por otra parte, como decían ellos los de medicina, que la sala de estudio cohesiona mucho. Yo creo que la biblioteca [del Rectorado] no se utiliza tanto para esto. Porque hace más función de biblioteca pública que de biblioteca de Letras. Yo he ido a estudiar a la biblioteca de Medicina y es como otro mundo. No puedes pisar porque todo el mundo te mira. (...) En cambio tú vienes aquí [rectorado] y prácticamente puedes entrar con el café y el donut y lo podrías usar como un bar. Yo creo que la principal diferencia entre aquí y vuestras facultades, es que aquí [Rectorado] tienes un nombre, un apellido, una familia y En vuestras facultades igual sóis un número Y aún así la relación con los profesores
Javi: [Medicina] o ni eso. Si, y aún me sorprende lo bien que nos llevamos. Que uno de primero puede salir de fiesta perfectamente con uno de sexto. Hay mucho allí nos conocemos todos muchísimos. Y claro vas contando a 100 y pico por curso y Te vas cruzando en el hospital, o tu estás en tercero y estás empezando a hacer aquello, dos cositas en el hospital, y coincides en una consulta con uno de sexto que siempre te ayuda. Porque al principio vas muy perdido por allí dentro. Y eso hace que todo el mundo se conozca muy bien. Y cómo pasas muchas horas, si no es en clases, es en el hospital, te vas conociendo mucho.
Glòria: [Agrónomos] Yo veo que la mayoría de clases de primer curso son 30 personas máximo. En segundo curso se dividen en especialidades, en mi clase somos 6 personas. Y esto nos hace ser como una familia.
Berta: [Medicina] A mi me gusta la vida en Cappont, cuando vas, ¡los ves tan felices! [risas] Porque hay mucho movimiento, tú sales y hay gente, porque hay muchas facultades, es normal. Es como cuando vas a Agrónomos, que es como ir a otra ciudad. Es como que tienen apego, no son muchos y se conocen. Veo como mucha vida. (...) En Medicina somos como una gran familia, todos. No hay vida universitaria, porque nuestra vida universitaria es el estudio. Es decir, estar estudiando y levantar la cabeza y que siempre hay los mismos sitios con la misma gente, es algo que te da un montón de tranquilidad. Porque nosotros en las salas de estudios, cada uno tiene su sitio, hay gente que se lleva hasta una almohada.
Pere: [Derecho y Economía] Pero por la mañana si que se ve que hay mucha vida en este aspecto, vida universitaria fuera de la clase. Me refiero que hay mucha gente en el bar, y no sólo en el bar de la universidad sino en la zona de bares que hay al lado de los multicines, que siempre vas por allá y te encuentras gente, que si esto que si lo otro El tráfico de apuntes, lo típico, que eso es muy importante. ( ) Y se hacen muchas actividades. Y yo creo que si que hay mucha vida universitaria. Y respecto al perfil del alumno, no sé, diría que en el fondo no son tan distintos. Yo tal vez diría que la gente en Cappont es más egoísta, va más a su bola27. Del palo: este es mi grupo de amigos, me encargo de lo mío y tal. No he visto otros sistemas más solidarios como se ve en Agrónomos. Por ejemplo, me contaron que tenían la cola del autoestop.
Anna: [Letras] En la facultad de Agrónomos y la de Letras he visto mucho sentimiento de grupo, pero también hacen muchas cosas entre ellos, organizan actividades. El hecho de organizar una fiesta en la universidad, también une al grupo, a pesar que unos sean de Forestales y otros de Manipulación de Alimentos. También he visto que en Ciencias de la Eduación la gente tiene poco contacto entre ella, INEFC28 si tienen más relación como grupo. Eso también se debe a las tradiciones que se crean, ¡eh! Son dinámicas universitaria, el hecho de tener [en INEFC] un grupo de deportes, por ejemplo ser del grupo de natación o de fútlbol, se crean sentimientos de unidad con el resto de gente. O también que haya un bar [concurrido por gente de INEFC], el Arms o Les 3 àmfores, eso es un lugar de reunión, y claro, un espacio para conocerse.
ESPACIOS PRIVADOS ANTAGÓNICOS: COMPARTIR CASA O VIVIR CON LA FAMILIA
Kata: El piso a veces es un lugar de reunión y el punto de partida para las fiestas del jueves por la noche, cumpleaños o fiestas esporádicas (2000)
Jorge: Y es que para nosotros lo tenemos más difícil porque tenemos que costearnos los gastos. Entonces lo que me gasto en una cerveza, un vino ¡puede ser para la comida de un día! Antes, en mi país, yo vivía con mis padres, pero ahora soy yo el que administra el dinero (2010).
Los pisos de estudiantes son espacios de gran importancia y centralidad en la vida universitaria. Pocos cambios han habido en la última década. Siguiendo los datos del año 2000, aproximadamente un 35% de los estudiantes de la UdL vivían en pisos de estudiantes, y disponían de unas 50.000 pesetas29 al mes, para pagar: alquiler de casa, comida, fotocopias, transporte, el presupuesto se reducía. En el año 200930, predomina la residencia con la familia (42,3%) y compartir piso con estudiantes (24,7%). En general se gastan cerca de 200 euros en el alquiler. A lo que se suman otros gastos, que varían mucho entre personas, pero podemos estar hablando de cantidades que oscilan entre los 200 y 300 euros por mes. Las formas para encontrar piso o habitación (en piso compartido) van desde la informalidad tradicional de los anuncios en mostradores informativos de las facultades o locales próximos a los espacios universitarios, hasta un servicio virtual del Consejo del Estudiantado. El alumnado que provienen de pueblos o ciudades relativamente cercanos y bien comunicados (parte de Cataluña, Aragón), suelen ir los fines de semana a la casa de su familia, los que están de más lejos (Islas Baleares, otros países) se van en vacaciones y algunos fines de semana salen a visitar los alrededores, pero sobre todo van a Barcelona. Hay una experiencia común, la de vivir entre dos sitios, el piso compartido en Lleida y el hogar de los padres. Esta práctica condiciona la forma de convivencia y también la manera de vivir en la ciudad y el hogar. A nivel de piso compartido con otros estudiantes, éste se convierte en un espacio polifacético: de estudio, de convivencia y vida social, de intimidad y de fiesta al mismo tiempo. Parece ser que no ha cambiado mucho en los últimos años, quizás ahora hay más variedad de nacionalidades con el aumento de este perfil de universitarias y universitarios conocidos como Erasmus (de movilidad internacional) que llegan a Lleida.
Mònica: Nosotras éramos dos en el piso. Y fiesta, fiesta con mogollón de gente no lo hacíamos. Pero siempre había alguien más, 3, 4, 5, nunca estabas sola. (catalana)
Jorge: Estando aquí sobretodo, pues no están los padres y es diferente. Tu tienes que ser responsables del lugar donde estas. Y no sólo tú sino la gente con la que vives. Todos debemos tener la misma responsabilidad en ciertas cosas: cocina, baño, sala de estar Entonces, en eso coincidimos todos: tenemos que limpiar, hacer esto No ha sido motivo de conflicto, al menos en mi caso, pero si aprendes a ser más responsable. Tú eres tu papá y tu mamá. Porque tú vives solo. Incluso las comidas, son muy distintas. Lo que yo consumo es muy distinto a lo que consumen los demás, pero aún así, hay ocasiones en que decimos: vamos a cenar juntos, por las noches. Y como todos somos estudiantes, muchas veces nuestros horarios no coinciden. Y en eso de que tenemos solo un baño no hay problema, porque yo entro temprano, y ellos entran tarde y así. (mexicano)
Irene: Yo vivo con otras 6 chicas. Es un piso muy grande. 2 chicas por habitación. Nos llevamos muy, muy bien, hay chicas de México, de Eslovenia, Rumanía. Estudiantes de derecho, letras, economía, educación. Así hablamos de cada área. Sabemos cómo organizarnos el tiempo, el dinero. Yo estoy acostumbrada, porque vivo sin mis padres desde hace 7 años. Estudié lejos de casa y vivía en una residencia. Pero ahora, en España, es la primera vez que intento cocinar. Así que a mí me gusta. (rumana)
Ares: Yo tengo la experiencia de mis compañeras de casa. Ella de Huesca (Aragón), llega a casa los lunes al mediodía, va a clase por la tarde, martes, miércoles, jueves, y por la noche acostumbra a salir, y el viernes se regresa a Huesca. Está allí viernes, sábado y domingo, y el lunes regresaba. Este era su ritmo. Con el resto de la gente de casa lo hablábamos: para nosotros ésta era nuestra casa (...). El jueves todo estudiante lo para todo, porque hay cosas más importantes por hacer [se refiere a salir de fiesta]. Incluso el tema de las fiambreras, 5 fiambreras, ¡traía de casa de sus padres la comida ya preparada para comer toda la semana! (catalán)
Glòria: yo me siento así como tu dices... [El viernes] me voy con mis cosas a casa, y mi casa es mi casa. Entonces llego aquí y sé que tengo que pasar la semana, pero no siento que sea mi casa, aunque tenga mis cosas. Cuando llega el viernes tengo ganas de ir a mi casa (...) El año pasado estaba en un piso de estudiantes y este año estoy en otro. El año pasado cada jueves venía gente a cenar, había un montón de gente en casa siempre, mucha fiesta, y casi cada jueves se quejaban los vecinos. En el de este año es muy distinto, si quieres montar una cena se va a un restaurante, y así te ahorras todo el lío de después. Además, el viernes con la resaca no hay ganas de limpiar... (catalana)
Los pisos compartidos, también tienen un papel primordial en el tiempo libre, son un lugar donde organizar cenas, fiestas, o quedar antes de salir por la noche. Así pues, afirmamos que desde la perspectiva de las relaciones personales y sociales, son un eje fundamental. Las fiestas son más frecuentes en los primeros años, por la novedad, la necesidad de simbolizar el nuevo estatus, de buscar nuevas relaciones y experimentar nuevas vivencias. Pero también comportan problemas con los vecinos que tienen otros ritmos temporales, sobre todo si son frecuentes y congregan a mucha gente, ya que se suele beber alcohol, poner música alta y hacer ruido. Las fiestas pueden empezar por la tarde, se suele comprar comida de forma colectiva en supermercados, con preferencia precocinados o que no impliquen una elaboración larga. También son una alternativa económica al salir de bares o ala disco cuando no se tiene dinero. A veces, se puede ir rotando entre los pisos de los amigos y amigas. Como ventaja, las fiestas en casa no suelen tener horario de cierre, ni presión para consumir. El espacio familiar suele ser más conflictivo, aunque nunca estalla la situación del todo. Saben mantenerse en una situación en la que se saben dependientes y mantienen unos límites para que el conflicto soterrado no estalle con la familia. Hay quien tiene el espacio familiar como una pensión, sigue mínimamente los horarios y algunas normas. La gente que vive en piso compartido, se identifica más con este espacio que con la casa de los padres, donde intentan estar el menor tiempo posible. No piensan [o no desean] volver a vivir con la familia. Pero si no encuentran trabajo bien remunerado tampoco se quieren arriesgar a vivir sin el equipamiento del hogar, coche, etc. que les proporcionan sus familiares.
Javi: Yo creo que vivir con los padres es una putada. No sé la gente que comparte piso pero Porque la gente que vive en piso llevan otro ritmo diferente. Si tu estás viviendo con tus padres es como que les debes un respeto. A la hora de comer o siempre tienes que estar: oye, que hoy no vengo a comer, o que hoy no vengo a cenar Y luego, como que te da más reparo hacer según qué cosas. O llegar a según que horas. Aunque no te digan nada, ya es diferente.
Mònica: Yo he pasado las tres fases durante la carrera. Con mis padres, compartiendo y ahora sola. Y como se vive mejor es sola. A ver, cuando vives con la familia Lo que tiene de malo vivir solo es que lo que no te haces tú, no te lo hace nadie. Lo malo entre comillas. Con los padres, es lo que decía él. Tienes una libertad, pero es una libertad vigilada, si que puedes hacer lo que quieras, pero tienes que estar que ahora no vengo, que ahora...
En cuanto a las residencias, es una realidad todavía presente pero en retroceso. Valoran mucho las relaciones interpersonales que se puedan hacer en estos centros: compartir habitación, a veces estudios o proceder de un lugar próximo, ayuda a reforzar los vínculos. También se valora que no hay que preocuparse por las tareas domésticas, lo cual permite tener más tiempo (para el estudio y el ocio) que los que viven en pisos de estudiantes. Prefieren las residencias que tienen horarios flexibles y que el control es más suave. En general (exceptuando casos puntuales), creen que no se han adaptado a los nuevos tiempos, a las nuevas formas culturales juveniles: o de la Facultad-Escuela. Esta distancia entre la oferta y las demandas juveniles pueden llevar, a corto plazo, a que muchas residencias cierren y tal vez a la aparición de una nueva oferta de residencias, que funcionen como apartamentos independientes con un abanico de servicios comunes, con absoluta libertad en un espacio individualizado volver tarde, traer amigos y amigas de diferente sexo, tener más intimidad y libertad. Eso hace que muchos, después de un año en la residencia, al curso siguiente busquen un piso de estudiantes, incluso cuando los padres no son partidarios. Preferentemente iran a un piso de conocidos, o uno de nuevo con gente de la residencia.
TIEMPOS DE VIDA
Los ritmos de la vida universitaria se configuran a partir de cuatro temporalidades diferenciadas: el tiempo de los rituales académicos que sirven para celebrar el inicio, el interludio y el final de la carrera; el tiempo de estudio a lo largo del curso definido por conceptos tan complejos como los de cuatrimestre, crédito y exàmen; el tiempo festivo configurado a partir del calendario de celebraciones universitarias; y el tiempo biográfico de las carreras de vida que conectan los años de estudio con las trayectorias adultas.
LOS RITUALES ACADÉMICOS: FUE MUY DIVERTIDO.
Mireia: Lo único que hacemos es el paso del Ecuador, fin de curso y las desgraciadas novatadas (2000).
Gloria: Yo creo que depende mucho de los cursos. Yo estoy repitiendo, y en mi curso no se organizó el paso del Ecuador ni muchas cosas, en cambio el de este año si que se organizó y se fue a cena, y constantemente hacen cosas. Yo pienso que hace mucho si te has unido desde el principio, de cómo te has relacionado con la gente (2010).
Desde los inicios de la carrera hasta el final de los estudios, la vida universitaria está enmarcada por ceremonias que marcan el curso del ciclo académico. Las novatadas al empezar los estudios, el paso del ecuador a la mitad, el viaje de fin de estudios para los más afortunados, y la entrega de las Orlas al acabar la carrera, son las más importantes. Pero hay que mencionar también el ritual político de la manifestación estudiantil, que cada generación universitaria revive en forma de ocupación simbólica de la calle. Parece ser que son tradiciones bastante arraigadas todas ellas, pueden cambiar en formas y expresiones, pero tanto las novatadas, las cenas del paso de ecuador como las Orlas continúan realizándose con pocas variaciones. Este tipo de ritos académicos, además de por la tradición se rigen por las dinámicas colectivas. La capacidad de organización, la creatividad y las ganas de hacer cosas en grupo juegan un papel importante.
Laia: Nosotros de cena del Ecuador, lo hicimos conjuntamente Filología catalana, hispánica e inglesa, porque entonces todavía estábamos bastante unidos y lo hicimos todo juntos. Y novatadas, al menos en [filología] catalana no hay tradición. Bien, nosotros este año hemos como a novedad, hemos hecho novatadas, pero han sido de muy buen rollo y vinculadas con la literatura.
Anna: Fue muy divertido. Cogimos textos literarios, y aparte hay épocas de la literatura catalana que son muy divertidas, y además casi no sabían escribir, y cogimos textos digamos, subiditos de tono, en todos los sentidos, sexual y escatológico. Y nada, les hacíamos leer en la cafetería, subidos encima de una mesa. Compramos unas barretinas31...
Laia: Si y también les dimos una jarra de sangría32 o cualquier bebida barata, y los hacíamos preguntas sobre literatura, himnos, cualquier cosa vinculado a la literatura catalana. Y si lo decían mal tenían que tomar un trago. A ver, nadie se emborrachó, ni mucho menos, sin embargo... Nosotros nos lo pasamos muy bien. Y el hecho de que no fueran realmente tonterías, que si tú haces filología catalana, son cosas que realmente nos gustan.
Anna: Son famosas las de INEFC. Y en Historia se hacía una, que no estaba mal. Se presentaban en una materia donde estuvieran las tres titulaciones, y te venían los mayores y te decían: de aquí a un mes tenéis que montar una fiesta en un pueblo, hacer una gran comida o cena popular, una gincana y varios juegos. Y los juegos consistían en juegos para beber, que si la cagas, te toca beber. Pienso que son novatadas bonitas, te hacían montar una comida, te pasabas el día emborrachándote, bebiendo y comiendo, los mayores no pagaban nada y lo tenías que asumir. Bueno, tú les vendías un ticket y eso está bien porque crea hermandad. Y hace que te conozcas con la gente de toda tu carrera (...) ¡A ver, que te obligaban, eh! Creo que ya se perdió, pero era una novatada que llevaba 15 años haciéndose!
Carme: Por ejemplo ahora con la gente de segundo [de educación social]. Están vendiendo mecheros y quieren hacer camisetas para [financiarse] el viaje de fin de curso. El grupo está más unido. Nosotros no hemos hecho nada, o no me he enterado. Se dijo de hacer camisetas, pero creo que no se ha hecho. El paso del Ecuador sí que se hizo. Ellos lo que hicieron, porque a mí tampoco no... vamos no me motivó demasiado... pagaban una cena de gala, entonces con un autobús se iban al restaurante, una cena por la que te tenías que desembolsar una pasta y una fiesta con barra libre, y después el mismo bus los regresaba a la ciudad. Como muy organizado.
Jana: En mi promoción se hizo una cena en [discoteca] Pacha, pero era de todo el Rectorado [Facultad de Letras]: Filología, Historia... claro 5 o 10 personas de cada carrera. Lo del viaje de fin de curso y eso no lo hicimos. Yo hice un viaje con compañeros, pero no fue en cuarto, sino en tercero y nos fuimos por ahí cuando nos apeteció...
EL TIEMPO DE ESTUDIO: NOSOTROS SOMOS MÁS DE APRETÓN FINAL
Teia: Te dicen que las materias más horribles son las que te abren la mente, y lo que te abre la mente es pensar como aprobarla con el mínimo esfuerzo (2000).
Berta: Los de licenciatura somos muy distintos a los de Grado, porque les exigen mucho más y de forma continua. Nosotros somos más de apretón final (2010).
Más allá del tiempo extraordinario de los rituales académicos, el tiempo ordinario de los estudiantes está marcado por la actividad que define su status: estudiar. La importancia de esta actividad no se debe tanto a las horas que le dedican (a menudo escasas excepto en época de exámenes, cómo muestran los diarios de actividades), ni a la trascendencia que se le otorga (a menudo marginal en relación al tiempo de fiesta), sino en la marca simbólica de status que esta actividad presupone. El tiempo de estudio responde al uso libre y desordenado del tiempo como decía Aranguren, sin embargo, no es homogéneo, sino que está fragmentado en diversas temporalidades: la complejidad del crédito, los ritmos del cuatrimestre, la rutina de las clases, la nocturnidad de empollar33, y los exámenes.
Berta: Yo personalmente no creo que haya un día a día, una rutina fija para los estudiantes, porque dependemos muchos de la época del año en que nos encontramos y lo que nos exige ese período ( ) Nosotros somos más de apretón final. Para que engañarse. [ Risas en general ] Y cada año cuando acabas dices: el año que viene no me va a pasar esto, y siempre pasa.
Lucas: Y en el Grado también, eh. Trabajas de forma continuada y además haces el apretón final, o sea que no te salvas tampoco.
Alicia: En nuestro caso [becarias doctorales], los días son todos iguales. Y cuando hay momento de entregar cosas, ni lunes, ni domingo, ni nada. Ya te olvidas, las horas ya no se cuentan.
Se ha dicho que el tiempo de estudiante universitario es peculiar en su significado y organización, ahí cabe mencionar la compleja combinación entre estudios y empleo. Puesto que implica las dobles jornadas, limita el tiempo libre que a menudo se ocupa en el estudio, ya sea entre la semana o el fin de semana, o en épocas de vacaciones académicas como el verano y la Navidad.
Anna: Si, es un ritmo de vida diferente. Yo pienso que cuesta compaginar estudios y trabajo. además en nuestra facultad pasa una cosa que no pasa en otras facultades, y es que tenemos unos horarios de mañana y tarde, que está muy mezclado.
Gloria: Yo los primeros años [en verano] había trabajado en una cocina, y el año pasado estuve trabajando ayudando a mi hermana en casa, porque tenemos una explotación y la lleva ella. Como era el primer año, me pidió que lo ayudara en verano en el segado, y la ayudé. Pero normalmente había trabajado en lo que había, un trabajo que sí pagaban muy bien, de largas jornadas, era en la cocina de una granja-escuela.
EL PLAN BOLONIA Y LOS GRADOS: ¿CÓMO CAMBIA LA FORMA DE ESTUDIAR?
A diez años vista pocos cambios destacables se observan, pero si uno de gran trascendencia, el cambio de los Planes de estudios, de la estructura y organización académica. La implantación del llamado Plan Bolonia en las universidades de España (y Europa), ha sido un proceso complicado, con mucha desinformación y conflictos, movilizaciones estudiantiles y quejas del profesorado, cambios de planteamientos pedagógicos, todo ello precisa un análisis riguroso (quizás en un artículo aparte). Lo que aquí se destaca es como las nuevas titulaciones, los Grados, de reciente implantación proponen un nuevo modelo de enseñanza y aprendizaje que implican cambios en el formato y dinámica de las clases, de actividades, de evaluación... en definitiva, un cambio de modelo pedagógico que se ha realizado de forma opaca y autoritaria. Más allá de las implicaciones que pueda tener dicho cambio, siguiendo nuestro análisis de los tiempos en la vida universitaria, el nuevo modelo de educación superior exige una nueva organización del tiempo por parte del estudiante y el profesorado. Se modifica el tiempo subjetivo y se limita hasta cierto punto, el tiempo no académico: tiempo de trabajo, ocio y descanso. Dado el aumento de la carga de estudio de cada crédito. Habrá que seguir analizando los efectos de los nuevos planes de estudio sobre el tiempo de los universitarios y universitarias.
Terrat: Hay muchísima desinformación, nadie sabe nada, realmente. Yo he hecho licenciatura normal, y el plano piloto de Grado. El Grado es una manera de esquematizar la asignatura, que se termine la libertad de Cátedra del profesor. Se dice: tú tienes que valorar a tus alumnos en un 50% en un examen, un 20% de un trabajo práctico, un 10% de un trabajo en grupo, un 10% de unas prácticas que ya verás tú lo que son, y un 10% de unos controles de lectura que ya te apañarás. No es el profesor el que decide mi asignatura la enfoco así, es el Plan [Bolonia] el que dice incluso qué horas tienen que dedicar los alumnos a estudiarse la teoría y hacer la práctica. Y yo pienso que esto no. Está claro que no es solo el examen, que te memorizas antes y sacas una gran nota y no tienes ni idea de la materia. Pero si quieres tener una buena nota, o una beca, tienes que tener uno 10 en toda la materia, porque si haces un ejercicio mal, te baja la media. Es un estado de competencia continúa, y eso lígalo a vida de consumo y a todo lo que tú quieras. Claro, es que el modelo es el de los trabajadores y ya está. Pienso que la universidad es parte del sistema, lo que decías tú. Es un embudo, y es una fábrica de titulitis, y a trabajar aprendes después, eso está claro. Pero, la Universidad te tiene que enseñar a aprender. Y más en Historia. Tú no acabas la carrera sabiéndolo todo, tú te vas sabiendo cómo tienes que aprender a saberlo. Y cómo lo enfocarás después, cuando seas licenciado, y digas: yo ahora tengo la base, y me quiero dedicar a esto.
EL CALENDARIO FESTIVO
Blau: La zona universitaria es una de las zonas de Lleida donde hay más bares. (2000)
Estudiante: Acabas encontrándote siempre a la misma gente en los mismos lugares. (2010)
Más que el tiempo de estudio, aquello que marca la integración en la cultura universitaria local es la participación en actividades festivas y de ocio: las fiestas universitarias, el recorrido por los bares entorno cada campus, las salidas del jueves en la noche, las cenas y fiestas en los pisos de estudiantes, el viaje de fin de estudios. Estas celebraciones han ido imponiendo un calendario festivo, repetido año tras año, que se ha consolidado de manera paralela a la consolidación de la UdL. Paradójicamente, han estado los estudiantes de fuera de Lleida los que más han contribuido a este proceso. El calendario anual está marcado por una serie de fiestas organizadas por los estudiantes de cada facultad, que en algunos casos se empezaron a hacer a finales de los años 70. Desde el año 2000 hasta el 2010 ha habido ciertos cambios, algunas fiestas se han dejado de hacer, otras han nacido, y algunas ya nadie duda al afirmar que son clásicas: el Agrónomo de Hierro, la Agrocastanyada y la Fiesta Mayor de la UdL. Estas fiestas acostumbran a celebrarse en el interludio del cuatrimestre (cuándo el curso hace tiempo que ha empezado, pero los exámenes parecen lejanos). Podemos distinguir dos ciclos: el ciclo de otoño (noviembre) y el ciclo de Primavera (abril). En otoño destaca la Agrocastanyada, y también hay que añadir la Megacampanada, que desde hace dos años celebran El fin de año por adelantado. Para la primavera se celebran la Fiesta Mayor de la UdL y el Agrónomo de Hierro como más destacadas. Y durante el curso las fiestas de cada facultad, destacando la cena del paso del ecuador, que se celebra en la mitad de la carrera. O la Fiesta de los Países Catalanes que organiza un sindicato estudiantil desde el 2005. De todas estas fiestas, sólo las de Agrónomos parecen tener la categoría de fiestas macrouniversitarias: el resto se limitan a ser celebraciones de facultad. Los formatos de fiestas también cambian según las promociones. Si bien se siguen haciendo actividades de ocio diurnas y nocturnas. Como mucho cambia la discoteca de moda y el formato de música, escenografía, etc. Durante el día se hacen campeonatos de cartas, deportes, pases de películas o cortometrajes, y en la noche concierto o fiesta con dj en discos o en los mismos espacios universitarios. La fiesta está organizada por los veteranos y veteranas, que se esfuerzan en pasar el relevo a los noveles a fin de que la rueda de la sucesión generacional no se rompa.
Jorge: Para nosotros, bueno, yo prefiero más el [pub musical]Fissure, porque está cerca de casa y porque siempre es mejor entrar sin pagar ni un centavo. También es un tanto eso. Preferimos un lugar donde nos agrade la música, pero no pagamos una cantidad muy grande.
Mònica: Si, lo mismo, que la música condiciona mucho donde vas. ( ) Bueno, nosotros íbamos a la Agrocastanyada porque allí podías entrar con cualquier tipo de ropa.
Mireia: ¿Megacampanada?... ¿esa cuál es?
Javi: Si, ese como un fin de año universitario. Que se hace el último día de clase antes de Navidad [desde hacedos o tres años]( ) Luego las que monta cada facultad. Nosotros [en medicina] hacemos la semana cultural. Que bueno, no tiene mucho de cultural. Y luego el Agrónom de ferro, siempre hay facultades que hacen sus fiestas, que allí si que se suele mover la gente a otra facultad.
Anna: Yo, para dar la nota de discordancia, os hablaré de las fiestas que hay, porque he ido mucho a Agrónomos. El Agrónomo de Hierro, el Agrocastanyada... y entonces están las fiestas del paso del Ecuador que montan la mayoría de facultades, y te encuentras por aquí [en la Fac. Letras] vendiendo tickets la gente de medicina, de empresariales... Y éstas son las fiestas que se hacen periódicamente cada año. Continúan siendo clásicos. Entonces aquí en la facultad de letras, de cada año el sindicato de estudiantes monta la Fiesta de los Países Catalanes, el SEPC.
Gloria: En Agrónomos si que se hacen más fiestas, quiero decir que cada año la promoción que acaba organiza las fiestas, y entonces yo sé que ahora lo estando haciendo compañeros míos, y quedan y tal, pero veo que tienen bastantes problemas. Está el grupo de Agrònoms, está el grupo de forestales, el grupo de biotecnología. Entonces, se juntan todos estos grupos para hacer el viaje de final de curso. Yo lo que veo es que años atrás lo que se hacía era coger, organizar las fiestas y todos los que organizaban las fiestas, se iban de viaje. Pues el año pasado, se organizaron las fiestas, éramos quizás unas 60 personas, y al viaje ha ido unas 8 personas. Para que|Porque las otras, unos decían que querían ir aquí y los otros allí, y no se metieron de acuerdo. Entonces, a la hora de organizar las fiestas si que se juntan y todo eso, pero a la hora de hacer cosas... A ver, que organizas las fiestas para irte de viaje, pues la gente, cada uno tiene su grupet y años atrás no pasaba eso.
El jueves es el día emblemático para relacionarse con la ciudad nocturna. Es la noche para salir, ya que muchos se desplazan el viernes a sus lugares de origen. Salen más los que viven en pisos y residencias, y sobre todo los de primeros cursos, después a medida que se centran más al estudiar, salir los jueves es más esporádico. El impacto del jueves alcanza incluso el funcionamiento académico del viernes, las clases a primera hora están casi vacías. Suelen salir de fiesta en grupo, no se plantea salir en soledad. Buscan lugares dónde haya más gente joven, que tenga música de su agrado y que sea económico.
Albert: Mi sitio preferido... un lugar grande, lleno de gente a saco con bebida bastante económica, la música bastante a mi gusto y con mi grupo.
Ares: El lugar estrella, ahora es el clubBoîte, además los jueves no cobran entrada.
Jana: Si, tres euros con una consumición, una birra. Por el cubata tienes que poner un euro de más.
Gloria: Ahora se está poniendo bastante de moda el XS [Excess]. Que es un local que está hacia allí en Pardinyes, que se ve que te da la cena.
Laia: Si jueves, normalmente. Alguna vez también viernes, pero a no ser que sea una cosa puntual, como antes de Navidad o algo así, salimos el jueves.
Anna: Después del [pub] Línea, ya depende de los gustos, hay quien se va al Loch Ness, hay quien se va a la Wonder, o a alguna fiesta, en la Pacha [actualmente: CHIC]. Nuestro grupo por ejemplo, se va al Línea, en las horcas
Laia: de hecho entre los primero y segundo ciclo [de licenciatura], hay mucha diferencia. Ya como grupo, y como lugares por donde salimos, gustos, todo.
La movida del jueves noche acostumbra a completarse con las fiestas privadas que se hacen en los pisos de estudiantes. Los pisos constituyen una red de espacios universitarios dispersos por la ciudad, que cumplen no sólo funciones residenciales sino también de ocio. Las cenas en grupo antes de salir son habituales. La gente originaria de otros pueblos o ciudades acostumbran a organizar cenas masivas donde se reúnen una vez al año los que comparten de forma cotidiana el autobús o el tren para trasladarse a Lleida. En el año 2000 se estaba instaurando un nuevo modelo de fiesta privada, que a pesar de celebrarse en pisos de estudiantes es mucho más masivo. La invitación era por el viejo sistema de boca-oreja o mediante flyers. Últimamente, hay que destacar nuevas formas de comunicación a través de las redes sociales como Facebook o la de difusión de vídeos de fiestas en el You Tube:
Desde segundo de Trabajo Social, creemos que el Paso del Ecuador fue muy grande, pero puede representar tan sólo el inicio de grandes fiestas y crear un sentimiento de grupo real. Tenemos que pensar que tenemos la suerte de compartir estos años en la Universidad, y que se tienen que aprovechar y vivir intensamente porque algún día se acabarán. Es por eso, que desde hoy nace la voluntad firme de organizarnos con el fin de hacerlos irrepetibles. La propuesta pasa por establecer un punto de encuentro para todos los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación (incluidas todas las carreras y cursos que comprende), dónde semanalmente habrá propuestas abiertas a todo el mundo y de todos los tipos. El objetivo claro de este grupo es pues, que todo el mundo sepa lo que se hace, nos acabamos conociendo todos, y que todos podamos disfrutar del hecho de compartir estos años. Así pues, os animamos a hacerlo, porque estamos seguros de que valdrá la pena34.
CARRERAS DE VIDA: UN FUTURO INCIERTO
Albert: Me da miedo el día en que diga termino de estudiar. Es como decir que dejas de hacer una cosa que te gusta (2000).
Si el tiempo de la vida universitaria puede ser descrito como flotante, es porque se percibe como un tiempo de espera en función de un futuro personal y profesional incierto. Buena parte de los informantes manifiestan una sensación de ambivalencia ante el futuro, vacilan entre la atracción de la independencia económica y residencial, y la añoranza de una etapa universitaria libre de responsabilidades. La preocupación por el futuro profesional (por la utilidad del título) se hace más presente en los últimos años de carrera, y varía mucho según la titulación que se curse. De aquí la importancia del concepto de carrera de vida, propuesto por Larissa Lomnitz para describir los ciclos vitales con que se vincula la formación académica. Sólo en las carreras técnicas (como agrónomos) o muy especializadas (como medicina) hay una vinculación estricta entre titulación y profesión35. El estudiantado del resto de carreras son conscientes que su ocupación futura no necesariamente estará vinculada a lo que han estudiado. Por eso las valoraciones de los estudios se hacen más en función de la experiencia formativa global que de los conocimientos aportados. En este sentido, la problemática del futuro depende más de la condición de jóvenes en un contexto socioeconómico precario, que de la condición estudiantil por sí misma. Las carreras de vida se pueden percibir desde el presente a través del contraste entre las horas semanales dedicadas al estudio, al trabajo y al ocio. Se constata cierto equilibrio con respecto a la proporción que el estudiantado dedica a las tres actividades, con un predominio de las horas dedicadas al ocio (20h /semana)36, un aumento de las horas de estudio (30 h), y el predominio de los que trabajan más de 30 horas. Estos últimos son el reflejo de los que tienen una jornada laboral completa y tienen el estudio como segunda ocupación. Esto puede mostrar un más o menos frágil equilibrio en la combinación entre estudio y trabajo remunerado, prácticas que cuestionan por un lado la vigencia del modelo de estudiante a tiempo completo. Aunque también puede ser el síntoma de las necesidades económicas del estudiantado, o bien la necesidad o deseo de autonomía económica. Además, dicha experiencia permite que una parte del estudiantado tenga un pie en el mundo laboral y otro en el académico. Diversificando y ampliando los itinerarios laborales y académicos.
VISIONES DE LA CIUDAD
Acabaremos analizando la visión que el estudiantado tiene de la ciudad. Su percepción de Lleida es contradictoria: a algunos les gusta su condición de ciudad media que favorece las relaciones interpersonales y hace que se cree una dimensión más humana, pero eso también hace que el control sea más directo y estrecho. El pueblo es más opresivo y Barcelona el descontrol, una especie de referente tanto por el modelo de universidad, de espacio urbano y relacional, como de inexistencia de los controles del pueblo o de la misma Lleida.
El estudiante local: La relación ciudad-universidad está muy bien ligada.
Jordi: Cuando llegas a Lleida ves el río, y después la huerta, también los campos de fruteros. Pero creo que a la gente de esta ciudad no la saben apreciar, se creen que están en el culo del mundo y no la cuidan nada (2000).
Jana: Yo he tenido oportunidades, que si hubiéramos sido mil personas aquí, yo no las hubiera tenido. Y yo estoy contenta de haber venido aquí, y estar donde estoy. Me ha costado lo mío, sin embargo... Ha sido mi pequeño proyecto personal y profesional. Y en Lleida, yo estoy bien, contenta (2010).
Al tratarse de una ciudad media y al tener las facultades repartidas por la ciudad, puede parecer que haya un buen nivel de integración urbana. De hecho, desde los años 90, la vida de la ciudad está muy ligada a la Universidad. En el mercado inmobiliario, en los comercios y servicios, en las actividades culturales y de ocio nocturno. Ha habido una especie de integración mutua. Hay dos puntos de la ciudad que enmarcan su percepción: el río y la Seu Vella37. El río es frecuentado por muchos estudiantes, la Seu no tanto: Me gusta leer en el río y pasear y sobre todo el agua me gusta mucho, y el paisaje que te proporciona, puedes ver la Seu (Ricard). Más allá del nivel de utilización de estos espacios, son el referente constante por su simbolismo en relación en la ciudad. El Campus de Cappont y la zona verde del río, los alrededores de Rectorado, la Zona de Vinos y otros espacios de ocio nocturno, son también mucho apreciados. Estos últimos relacionados con el ocio nocturno, y es que ya mencionamos cómo la relación del estudiantado con la ciudad se formaliza a través de los locales de ocio. En el estudio del año 2000 la Zona de Vinos jugaba un papel importante, como una especie de campus nocturno, pero en el estudio del 2010 se constata cierta decadencia. Otros espacios de ocio nocturno (pubs, bares, discotecas), junto con los bares de los alrededores de las facultades son los más referenciados y apreciados, seguidos de sitios que en ciertas ocasiones ofrecen conciertos y fiestas. En estos espacios, determinados días (jueves, viernes y sábado) y a determinadas horas se produce concentración de jóvenes, no necesariamente estudiantes, y ofrecen posibilidades relacionales y actividades mucho más apreciadas que las de los espacios académicos y del resto de la ciudad.
El estudiante foráneo: Entre los Erasmus conocemos más personas de otros países, que gente de aquí de Catalunya.
Jing: Yo creo que como estudiante, lo más importante es estudiar, por eso, fuera de la universidad tenemos que hacer los deberes y preparar los exámenes. Pero también como estamos en otro país, también tenemos que disfrutar del tiempo. No es igual que en nuestro país. Por ejemplo allí no salíamos de noche. También podemos visitar otros países para ver como es el mundo Occidental. En la ciudad, yo asisto a unas actividades como visitas al ayuntamiento. Cada semana o 15 días, se hacen visitas a un pueblo o visitar museos También salgo de fiesta, aunque no me gusta mucho. Y toco el piano en una escuela musical (China).
Una parte importante del estudiantado de la UdL proviene de fuera de Lleida, ya sea de pueblos o ciudades próximas o de países como la China o México. Comparten algunas situaciones comunes como adaptarse a una nueva ciudad y a una nueva vida: la universitaria. Buscar piso, hacer amistades, conocer e integrarse en la ciudad. Según el origen cultural y el bagaje personal cada quién lo vivirá con más o menos dificultades. Las personas provenientes de Cataluña pueden encontrar más facilidades de adaptación por la proximidad cultural y territorial. La cuestión de la lengua, puede suscitar problemas, sobre todo para las personas que no han sido informadas de la realidad catalana. A modo de ejemplo: un grupo de chicas de China que estudian español, o un grupo de intercambio de México o Rumanía, se topan con una realidad muy diferente de la propia, y con el uso mayoritario del catalán, lengua que desconocen, y hace más complicada su integración en la vida universitaria. Este tema también es susceptible de conflictos dado que en la UdL el catalán es lengua oficial. ¿Sin embargo, podemos hablar de una subcultura Erasmus o de estudiantado extranjero? Desde nuestro punto de vista, hay diferencias socioculturales importantes entre el estudiantado que viene a la UdL del resto de Cataluña o el Estado, que de los que venden de un país extranjero. Pero las diferencias se reducen a los rasgos culturales y la forma de estar en la ciudad, muy determinada por las cortas estancias de los intercambios, que suelen ser de un semestre, y que precisan una rápida, pero intensa y efectiva integración. A veces sucede que el grupo de extranjeros sólo se relacionan entre ellos y ellas, y se pueden crear dinámicas paralelas, una vida universitaria propia, casi ajena. Así se refleja, en forma de comunidad virtual, en el espacio de Facebook el grupo incoming students 09/10, que en abril de 2010 contaba con más de 300 miembros activos.
Jorge: Cuando llegas, cuando te sitúas en una realidad, no es lo mismo decir que vienes a estudiar a otro país que decir que vas a vacacionar a otro país. Entonces, para la gente que viene de fuera, hay mucha expectativa. No conoces la magnitud de lo que vas a vivir acá. Es desprenderse no solo del país y la cultura que uno tiene, sino de muchas cosas, de la familia, de cosas tan habituales como la comida. Y también el valerse por uno mismo. Eso es un poco, no difícil, pero sí diferente. Cuando uno llega a un lugar nuevo con gente distinta, pues si es un cambio muy radical, y lo que uno piensa: vamos a tratar de pasarla bien, de agarrar el mismo ritmo que tienen aquí. Y entonces las clases, pues las que yo tengo en particular, son en catalán. Yo hablo el castellano, pero a veces se me dificulta porque si hablan muy rápido yo no lo entiendo. Cuando yo vine no pensé en toparme con eso ( ) De hecho nosotros nos reunimos bastante. Creo que entre los Erasmus conocemos más personas de otros países, que gente de aquí de Catalunya. Casi obligadamente, tengo que relacionarme con los que están aquí, los que son de aquí. Porque son mis compañeros y luego también porque tengo necesidad de preguntar: Oye, ¿qué significa esta palabra? ¿qué dijo la profesora?, que no entendí (México, 2010).
Mònica: Bueno, yo es que no soy de aquí, me refiero a que yo creo que es muy diferente de cuando llegas en primero que si llegas en tercero o cuarto. Yo veo que la gente que en primero nos hicimos nuestros grupos, ya somos como grupos cerrados. Y cuesta integrar a la gente que viene. Y no es algo que lo hagas conscientemente. Es que tu ya tienes tus hábitos, tu rutina y cuando viene gente nueva en clase, ya lo intentas, pero suele pasar luego que los nuevos se juntan con los nuevos ( ).Yo creo que los catalanes somos un poco cerrados en este sentido. Que nos cuesta mucho somos un poco recelosos, nos cuesta coger confianza y abrirnos. No sé, yo lo he visto con ella [se refiere a Alicia, italiana], que le ha costado sudor y sangre entrar en el grupo (Catalunya, 2010).
Alicia: Yo vivo con dos chicas catalanas de Lleida de toda la vida. Pero no he tenido ningún problema a integrarme con las personas que vivo. He tenido problemas para integrarme en la Universidad y con la gente de Lleida, si, me ha costado, pero creo que más o menos lo he conseguido (Italia, 2010).
Berta: Nosotros en el caso de medicina, sólo el 12% de estudiantes son catalanes aquí en la UdL. Y cuando llegamos en primero, todos decíamos: bueno, yo hago un año y después me voy para mi casa, me pido el traslado [de Universidad]. Y hemos visto que estamos en cuarto y seguimos siendo los mismos, porque la gente se ha ido sintiendo bien aquí (Catalunya, 2010).
REFLEXIONES FINALES: RETRATO DE DOS GENERACIONES ESTUDIANTILES
En este artículo hemos visitado la ciudad de Lleida de la mano de dos generaciones universitarias, la del 2000 y la del 2010. Desde el punto de vista económico, la generación del 2000 se formó en una etapa de crecimiento económico (pero también en la consolidación de un modelo de juventud prolongada, hiperformada y precaria), mientras que la generación del 2010 se considera en un oasis en medio de un desierto de recesión que está afectando sobre todo a los jóvenes que trabajan o que quieren trabajar (lo cual condiciona las salidas laborales de los recién titulados), como lo expresa de manera brillante la (estudiante) autora de la frase: Estamos aquí como en un trocito de algodón. Desde el punto de vista académico, la promoción del 2000 vivió la implantación del sistema de créditos académicos (equivalentes a 10 horas lectivas) y el crecimiento de la UdL en todos los sentidos (en número de estudiantes, de carreras, de campus, de recursos), mientras que la generación del 2010 está viviendo la implantación de los nuevos grados y posgrados oficiales según el modelo del espacio europeo de educación superior, y percibe cierto estancamiento de la universidad (un retroceso en el número de estudiantes, mayor localismo en su procedencia y paralización del crecimiento en edificios). Desde el punto de vista identitario, la generación del 2000 participó en las movilizaciones contra la Ley de Reforma Universitaria en España, mientras que la del 2010 ha vuelto a salir a la calle en protesta contra la nueva reforma universitaria, el Plan Bolonia.
El estudio del 2000 terminaba con una pregunta sobre la evolución del nuevo Campus, entonces incipiente. El estudio del 2010 confirma que aquel proyecto se ha consolidado, tanto desde el punto de vista urbanístico y académico como sobre todo desde el punto de vista simbólico: ha modificado la relación entre la universidad y la ciudad, y también la morfología social de la primera. El estudiantado ocupa ahora zonas del barrio de Cappont, que se ha convertido en una especie de claustro urbano: un símbolo de la moderna vida universitaria (lo cual se pone de manifiesto incluso en la red de locales de ocio). En cambio, el Rectorado ha quedado relegado a ser el edificio histórico, el símbolo de un pasado en cierta manera ignorado; ha ocurrido un espacio administrativo, más que un espacio de vida juvenil universitaria. Para bien o para mal, el modelo universitario de Lleida ha evitado el objetivo de otras ciudades de integrarse en el centro histórico y regenerarlo, pero tampoco ha caído en el espejismo de un campus extraurbano ajeno a la urbe.
En cuanto a la vida universitaria, los grupos de discusión realizados indican más continuidades que cambios entre 2000 y 2010. Los universitarios, más que tener una identidad propia por su actividad de estudiante/a, parecen más marcados por la condición juvenil. A pesar de eso, hay elementos que tienen en común: comparten tiempo de vida en los espacios académicos y en los espacios de ocio. Los años de carrera, además de un tiempo dedicado al estudio y a la formación, son un tiempo de relaciones sociales, de creación de redes personales. Un tiempo flotante, uno ritos de paso a la vida adulta (que viven y reviven en ritos de paso -que más bien deberían calificarse como ritos de impasse- como las novatadas, las cenas de paso de Ecuador (a la mitad de la carrera), las fiestas universitarias, la entrega de orlas, los viajes de fin de estudios, la experiencia Erasmus, etc. Los tiempos hacen que cambien las formas, pero los fondos no son muy dispares: salir los jueves por la noche, vivir con la familia o compartir piso, hacer fiestas en la casa, incluso las zonas de ocio no han cambiado tanto.
Si miramos hacia el futuro, tal vez podemos preguntarnos si los cambios en la universidad local y en la institución misma, abren las puertas a un replanteamiento de una educación superior que no se limite al periodo juvenil sino que integre la formación a lo largo de la vida en la sociedad del conocimiento. Desde el punto de vista espacial, ello se podría empezar a imaginar a partir del modelo de los parques tecnológicos y de investigación que se han empezado en la ciudad, susceptibles de impulsar un nuevo modelo de intercambio entre formación académica, transferencia de tecnología e innovación sociocultural.
Notas:
1 Extracto del Diario de Campo de Carles Feixa (12/12/2008).
2 Periódico La Vanguardia, Barcelona, 22-05-2009.
3 El popularmente llamado Plan Bolonia se refiere a la Ley Orgánica de Universidades (LOU. Ley Orgánica, 4/2007), mediante la cual se modifica el sistema educativo universitario español. Modificando la organización y estructura de las enseñanzas, que se basarán en tres ciclos: Grado, Máster y Doctorado. Para más información sobre el Espacio Europeo de Educación Superior, se puede consultar en Internet: http://www. eees.es/
4 BENJAMIN, W (1915/1993). La vida de los estudiantes, Metafísica de la juventud, Barcelona, Paidós, p. 118.
5 BOURDIEU, P & PASSERON, JC (1967). Los herederos. Los estudiantes y la cultura, Barcelona, Labor, p. 9.
6 ARANGUREN JL (1967). Introducción, In: BOURDIEU, P & PASSERON, JC (1967). Op. cit., p. 9.
7 Ibíd., p. 64.
8 Ibíd., p. 60.
9 MACHADO PAIS, J (2002). Movimientos y estilos juveniles en Portugal, In: FEIXA C, C & PALLARÉS, J (Eds) (2002). Grafitis, grifotas, okupas. Movimientos juveniles en la Península Ibérica, Barcelona, Ariel.
10 Los estudios sobre la vida del estudiantado universitario han proliferado en la última década, coincidiendo con cierta crisis de la institución universitaria. Queremos destacar una reciente compilación sobre los jóvenes universitarios latinoamericanos que evoca la transición de la homogeneidad a la diversidad, en cuanto respecta a la condición estudiantil: SUáREZ, MH & PéREZ-ISLAS, JA (2008). Jóvenes universitarios en Latinoamérica, hoy, México, UNAM.
11 El Estudio General de Lleida de la época medieval, estaba organizado en naciones, que reflejaban la diversidad de origenes de los estudiantes, provinentes de la Corona de Aragón y de otras ciudades europeas. Estas naciones tenían funciones académicas y festivas. BUSQUETA, JJ (ed). (2000). Llibre de les constitucions i estatuts de lEstudi General de Lleida, Lleida, Edicions de la UdL; Cfr. KAGAN, RL (1981). Universidad y sociedad en la España moderna, Madrid, Tecnos.
12 LEWIS, O (1951/1986). Reinvestigación de Tepozlán: crítica del concepto de folk-urbano del cambio social, In: Ensayos antropológicos, México, Grijalbo, pp. 65-88.
13 FEIXA C, C & CAMPANERA, M (2010). Lestudiantat, la UdL i la ciutat... deu anys després: Aquí estem com en un cotonet, In: BELLET, C (ed) (2010). La Universitat de Lleida en la ciutat i el territori. Lleida, Edicions de la Universitat de Lleida, pp. 141-166; FEIXA C, C & PALLARéS, J (2000). Els estudiants i la ciutat: els espais I els temps dels joves universitaris, In: VILAGRASA, J (ed) (2000). Ciutat i universitat a Lleida, Lleida, Pagès.
14 LRU: Ley de Reforma Universitaria aprobada en el estado español el año 2001 (Ley Orgánica 6/2001).
15 Erasmus. Nombre de un programa de movilidad de universitarios europeos, popularizado en los últimos 10 años, que ha acabado por dar nombre a la mayor parte de estudiantes extranjeros de las universidades.
16 En este artículo, por razones de espacio, no os el material fotográfico ni los resultados de la encuesta a los estudiantes.
17 A pesar que de forma mayoritaria las citas textuales corresponden a los grupos de discusión del año 2010, al inicio de cada apartado reproducimos algunas citas de los grupos de discusión correspondientes al 2000. Eso nos permite evocar las continuidades y los cambios en la vida estudiantil de la UdL en este último decenio.
18 BOURDIEU, P & PASSERON, JC (1967). Op.cit., pp. 57-8.
19 El conocido como Informe Bricall es el Informe Universidad 2000 un documento que trata de la Universidad en general y de las españolas en particular, realizado por el profesor Josep Maria Bricall en el año 2000, con pretensiones de reformar el sistema educativo superior español. Fue encargado por la Conferencia de Rectores de las Universidades españolas (CRUE) y fue contestado con movilizaciones estudiantiles contra una posible reforma universitaria en la que no habían participado y en la que se mostraban en desacuerdo con sus planteamientos.
20 Entre otras actividades, en Lleida se realizaron muestras de rechazo a la violencia ejercida en la actuación policial (más de 100 heridos según informó el abogado del estudiantado) hacia estudiantes movilizados contra el Plan Bolonia en Barcelona (marzo 2009).
21 El SEPC, Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes, es uno de los sindicatos estudiantiles de izquierdas independentista, mayoritarios en Catalunya i Valencia, sobre todo en el ámbito universitario, que empezó sus andaduras en 2006, fruto de la fusión de dos sindicatos anteriores: Alternativa Estel y CEPC.
22 En España se habla de piso para referirse a los departamentos o apartamentos, al hogar.
23 Pijos, palabra popular y despectiva que en España se usa para referirse a la gente adinerada, por su forma de vestir, comportarse, u otros. En algunos países latinoamericanos también se dice: fresa (México), pituco/a (Perú), sifrina/o (Venezuela), Gomelo (Colombia/Ecuador).
24 Kumbaià es un adjetivo usado en Catalunya para aludir a la gente que tiene un comportamiento de carácter parecido a lo que se llama hippy: altruista, pacifista, respeto y contacto con la naturaleza, etc.
25 El edificio del Rectorado de la UdL en el curso 2000/2001 acogía dos facultades (Fac. Letras, Fac. Derecho y Economía) y 3.304 estudiantes (según datos de matriculación). Y en el curso 2008/2009, poco más de 500 matrículas y tan solo la facultad de Letras, dado que la de Derecho y Economía se había trasladado al nuevo Campus. Cfr. UNIVERSITAT DE LLEIDA, Memoria UdL. Curs 2000/2001. Lleida: Edicions de la UdL, 2001; Memòria UdL, curs 2008/2009. Lleida: Edicions de la UdL, 2009.
26 Ella se refiere a que en la Facultad hay poca gente y además no se llevan bien.
27 Ir a tu bola, ir a tu rollo: expresiones coloquiales juveniles que significan que la persona o grupo van a la suya, que se despreocupan de los demás, y piensan solo en los asuntos o intereses propios (Diccionario RAE).
28 INEFC. Instituto Nacional de Educación Física de Catalunya, adscrito a la Universidad de Lleida.
29 Las 50.000 pesetas equivalen a 300 euros
30 según datos de la Encuesta al Estudiantado de la Udl, realizada en 2009 por Jordi Garreta.
31 Barretina: tipo de gorro que solían llevar los agricultores en Catalunya, aunque ya está en desuso.
32 Sangría: bebida alcohólica a base de vino tinto, trozos de frutas, zumo de frutas y algún licor.
33 Empollar: en jerga estudiantil: preparar las lecciones, los exámenes, estudiar en profundidad.
34 Texto extraído de la página web del Facebook de la Comissión de fiestas de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Lleida (marzo 2010): http://www.facebook.com.
35 LOMNITZ, L (2000). Universidad y sociedad en México: el caso de la UNAM, VIII Setmana dEstudis Urbans, Lleida, UdL.
36 Datos obtenidos a partir del vaciado de la Encuesta del Estudiantado del 2009 realizado en la UdL.
37 La Seu Vella es una catedral emblemática e icono de la ciudad, dado que está situada en la parte más alta de la ciudad y se avista desde los alrededores urbanos.
Bibliografías
1. BENJAMIN, W (1915/1993). La vida de los estudiantes, Metafísica de la juventud, Barcelona, Paidós, p. 118. [ Links ]
2. BOURDIEU, P & PASSERON, JC (1967). Los herederos. Los estudiantes y la cultura, Barcelona, Labor, p. 9. [ Links ]
3. ARANGUREN JL (1967). Introducción, In: BOURDIEU, P & PASSERON, JC (1967). Op. cit., p. 9. [ Links ]
4. LEWIS, O (1951/1986). Reinvestigación de Tepozlán: crítica del concepto de folk-urbano del cambio social, In: Ensayos antropológicos, México, Grijalbo, pp. 65-88. [ Links ]












