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Utopìa y Praxis Latinoamericana
Print version ISSN 1315-5216
Utopìa y Praxis Latinoamericana vol.15 no.51 Maracaibo Dec. 2010
Leopoldo Zea (1912-2004):
Igualdad en la diferencia: el ser humano como problema
Nació en la ciudad de México en 1912. Se involucra desde muy joven en el proceso socio-político de México y en 1929 participa activamente en la campaña presidencial de José Vasconcelos. En 1942 publica un estudio programático, En torno a la filosofía americana, que establece las líneas centrales de su pensamiento y le destaca ya como líder intelectual. En 1944 sustituye a Antonio Caso en la Cátedra de Filosofía de la Historia en la UNAM. Una beca de la Fundación Rockefeller (1945-6) le permite durante un año viajar por los países latinoamericanos y establecer relaciones personales con los intelectuales más destacados del momento (Cruz Costa, Vaz Ferreira, Ardao, Romero, Donoso, Francovich, Picón Salas...); a la vez, madura una conciencia continental que se erige como objetivo de su quehacer intelectual. En 1947 funda en la Facultad de Filosofía de la UNAM el Seminario sobre Historia de la Ideas de América que desde el principio se establece como foco de la investigación y enseñanza del pensamiento latinoamericano. Y en 1956 inicia, como director, la colección Historia de las ideas de América en el Fondo de Cultura Económico que canaliza y sirve de motivación para la recuperación del pasado filosófico. Esta lucha por crear las estructuras que permitieron institucionalizar la investigación y el estudio del pensamiento latinoamericano, está también jalonada con obras seminales (Apogeo y decadencia del positivismo en México, 1944; Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, 1949; América como conciencia, 1953; América en la historia, 1957).
Sus obras consiguieron elevar el estudio del pensamiento latinoamericano a tema de actualidad y de debate que si por una parte dio lugar a una polémica, fomentada por la visión colonial de Latinoamérica que todavía dominaba en los medios intelectuales, también motivó a una nueva generación de jóvenes a reflexionar a través de la propia problemática y desarrollar un pensamiento original que por primera vez va a transcender sus fronteras continentales. Zea pone fin a la polémica en 1969 con su obra La filosofía americana como filosofía sin más; el pensamiento latinoamericano había ya madurado, según él lo había previsto, en una propuesta original a través de las distintas facetas de un Pensamiento de la Liberación, que ejemplificaban obras como Cien años de soledad (1967), de García Márquez, o Teología de la liberación (1970), de Gutiérrez. A la altura de esta nueva realidad, Zea desarrolla una fecunda labor no sólo a través de sus publicaciones (Dependencia y liberación en la cultura latinoamericana, 1974; Dialéctica de la conciencia americana, 1974; Filosofía de la historia de América, 1976), sino también como Director General de Difusión Cultural de la UNAM, director de la Revista de la Universidad de México (1970-6), de Nuestra América (1980-6) y de Cuadernos Americanos (1986-2004), Director del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos (1982-1995), y fundador en 1982 y coordinador de la Federación Internacional de Estudios sobre América Latina y el Caribe (FIEALC) y de la Sociedad Latinoamericana de Estudios sobre América Latina y el Caribe (SOLAR).
Su obra multifacética se proyecta así en cuatro direcciones complementarias: a) historiador de las ideas; b) recopilador y difusor del pensamiento iberoamericano; c) fundador y coordinador de estructuras académicas (asociaciones, revistas, colecciones en editoriales...); y d) filósofo, cuyas ideas evolucionaron a la altura de su tiempo durante las seis décadas que animó y lideró el desarrollo del pensamiento latinoamericano (Discurso desde la marginación y la barbarie, 1988; Fin de milenio. Emergencia de los marginados, 2000). Su obra nos ha llevado desde la articulación del discurso filosófico de América como problema, al de América como conciencia, para llegar en un paso final de interiorización a un planteamiento de implicaciones globales: El ser humano como problema. Busca así un nuevo modo de comunicación que parta esta vez del reconocimiento de la diferencia: Ningún hombre es igual a otro y este ser distinto es precisamente lo que lo hace igual a otro, ya que como él posee su propia e indiscutible personalidad.
José Luis Gómez-Martínez
Emeritus Professor Department of Romance Languages The University of Georgia. Athens, Georgia, USA jlgomez@ensayistas.org http://www.ensayistas.org












