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Revista de Ciencias Sociales

versión impresa ISSN 1315-9518

Revista de Ciencias Sociales v.15 n.1 Marcaibo mar. 2009

 

Capital social y cooperativismo agropecuario: una evaluación del funcionamiento de la cooperativa COPACOL/Paraná/Brasil

Da Silva, Christian Lúiz* Salanek Filho, Pedro**

* Economista, posdoctor en Administración, profesor de doctorado en gestión urbana PUCPR y de la Universidad Tecnológica Federal del Paraná/ UTFPR - Rua Pedro Wobeto 14 Curítiba Paraná Brasil - Profesor de la Pontificia Universidad Católica de Paraná (PUCPR) Rua Pedro Wobeto 14 - Boqueiráo - Curitiba - Paraná - Brasil - CEP 81,6703 10. Teléfono: 54188342351. E-mail: christian.silva@pucpr.br.

** Administrador y maestro en organizaciones y desarrollo por la UNIFAE; editor de la revista Geracáo Sustentável, Cargo: investigador invitado, Institución: UNIFAE. Rua Pedro Wobeto 14 - Boqueiráo - Curitiba - Paraná - Brasil - CEP 816703 10. Teléfono: 5541? 1054170. E-mail: psalanek@hotmail.com

Resumen

El objetivo de este artículo es evaluar si las cooperativas son las organizaciones que promueven la formación y el fortalecimiento del capital social y contribuyen para el desarrollo sostenible local. Las cooperativas contribuyen para la evolución de sus asociados en dos grandes dimensiones, la económica y la social. En la dimensión económica con la mejora de la renta con la mejor disponibilidad del producto o servicios del cooperado al mercado consumidor. En la dimensión social a través de la inclusión social y de la disponibilidad, al cooperado, de nuevos conocimientos, además de acercarle de una red de contacto con otros cooperados. Dentro de este objetivo, se ha realizado una investigación bibliográfica que se refiere al capital social y al cooperativismo, así como una investigación de campo para evaluar y para demostrar si la institución cooperativa contribuye para el desarrollo local y el fortalecimiento del capital social entre sus cooperados.

Palabras clave: Cooperativismo agropecuario, capital social, desarrollo local, desarrollo sostenible, dinámica del desarrollo regional.

Joint capital and agribusiness co-operativism: an evaluation of the region based on the functioning of the COPACOL Cooperative/Paraná/Brasil

Abstract

The aim of this article is to evaluate whether or not co-operatives are organizations that promote the formation and strengthening of social capital and contribute to local sustainable development. Co-operatives contribute to the evolution of their members in both economic and the social dimensions: In the economic dimension, by improving income through the greater availability of the cooperative member's product or services on the market; in the social dimension, through social inclusion and availability to the cooperative member of new knowledge as well as getting closer to a network of contacts with other co-operative members. With this purpose in mind, a bibliographic study about social capital and co-operativism was made, as well as a field study to evaluate and demonstrate whether the co-operative institution contributes to local development and strengthens joint capital among its members.

Key words: Agribusiness co-operativism, social capital, local development, sustainable development; regional development dynamics.

Recibido: 08-05-20 Aceptado: 08-12-05

Introducción

La organización de la comunidad es un factor primordial para crearse una dinámica propia y a avanzar para el desarrollo local. Frey (2003) apunta a Roberto Putnam que habla acerca del capital social a través de las redes las normas de confianza social, que facilitan la coordinación y a la cooperación en ventaja recíproca. Una comunidad organizada que posee relaciones sociales consistentes y compromiso cívico estará más unida y va a desarrollar un alto índice de capital social. El capital social se considera de fundamental importancia para la consolidación de la democracia y para una governanza local eficaz, urbana y ambiental.

Una de las formas de organización de la comunidad local es por medio de las cooperativas. Para Bialoskorki Neto (2002), los emprendimientos cooperativistas son organizaciones que presentan una importante función pública de desarrollo económico, aliada a la generación y a la distribución de renta y a la creación de empleos. Como las cooperativas pueden distribuir los resultados económicos proporcionales a las operaciones con sus cooperados, esas organizaciones contribuyen para la efectiva distribución de renta entre sus asociados. Oliveira (2001) dice que las cooperativas son organizaciones que promueven el desarrollo local, puesto que trabajan para el crecimiento y el desarrollo sostenible de las comunidades donde actúan. Bialoskorki Neto (2002) aún hace la citación siguiente: “Cuando hay un aumento de 10% en la proporción de productores asociados en las cooperativas, hay un aumento medio de el 2,5% de la renta media regional, corroborando la hipótesis de que la organización cooperativa es importante para la generación de renta”.

Las cooperativas son organizaciones con característica de actuación local y que poseen personas cooperadas de la propia comunidad. En Brasil e principalmente en el Estado de Paraná, este tipo de organización es muy frecuente en el medio rural a través de las cooperativas de producción agropecuarias.

De acuerdo con los datos de OCEPAR - Organización de las Cooperativas del Estado de Paraná, las cooperativas agropecuarias atienden a los productores rurales de prácticamente todas las 399 ciudades paranaenses. En muchas ciudades paranaenses estas organizaciones son las compañías más importantes en lo que se refiere al agrupamiento social y en la mejora de la renta. Con esta intención, las cooperativas ejercen gran influencia en el medio rural y en el desarrollo local, agrupando y manteniendo en el campo aproximadamente 106 mil productores rurales, que poseen normalmente propiedades con pequeña estructura agraria.

En el Estado de Paraná las cooperativas agropecuarias presentaron, en 2005, una facturación de R$ 14,0 billones. Una de las regiones que más contribuyen con este volumen económico es el oeste, ese se encuentra el alto grado de industrialización, principalmente en la cadena de carne de pollo. La ciudad de Cafelândia, sede de la Cooperativa Copacol - Cooperativa Agro-industrial Consolata, posee, con base en el año 2000, una población de 11.143 habitantes, según los datos del IBGE - Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, y tiene una renta per capita de R$ 28.548, 00 - considerablemente mayor que la media estadual de R$ 10.725, 00 – conforme los datos municipales de IPARDES - Instituto Paranaense de Desarrollo Económico y Social, año base de 2004.

El objetivo de ese artículo es evaluar si el cooperativismo agropecuario contribuye para el fortalecimiento del capital social en la comunidad local. El objeto del estudio es en el nivel del capital social desarrollado entre los cooperados agropecuarios de Copacol.

Este estudio se utilizó de la metodología documental, exploratoria y aplicada en estudio de caso. Documental por hacer la evaluación de los datos presentes en los informes anuales socioeconómicos de Copacol disponible en su website, así como de datos socioeconómicos de la región de esa cooperativa agropecuaria disponibles en Ipardes (2007). Es una pesquisa exploratoria porque se trata de la relación entre capital social, cooperativismo y desarrollo local a partir de la percepción de los cooperados. Para tener un confirmación más general debe ser expandido los agentes pesquisados y las regiones evaluadas, con eso caracterizase ese estudio como exploratorio.

Esa clasificación de la investigación se basa en Magalhães y Orquiza (2002) que considera la investigación aplicada como la que depende de los descubrimientos e implica verdades, intereses locales y problemas específicos. El método aplicado es el estudio de caso, con la investigación de campo dirigida para los cooperados de la Cooperativa de Copacol, que actúan en el segmento de granos y eventualmente en la cadena de la carne de pollo. Conforme Yin (2005) entendiese por estudio de caso la realización de la investigación de un fenómeno contemporáneo en su contexto de vida real. Los detalles del cálculo de la muestra se presentan en la cuarta sección. La encuesta fue hecha con una muestra estadísticamente valida, con nivel de confianza de 90%, que represento 52 cooperados de la COPACOL, como se define en la cuarta sección, y fue hecha por medio cuestionario con 13 preguntas de alternativas y opción de justificativa sobre la caracterización del productor y su percepción de temas que permiten evaluar el capital social de acuerdo con la teoría.

Destacase una importante limitación, las informaciones de la investigación de campo han sido derivadas solamente de las entrevistas con los cooperados; no existen informaciones profundizadas de la cooperativa y de la región.

Además de la introducción, el artículo se divide en más cuatro secciones, que abordan: el capital social y el cooperativismo; el surgimiento del cooperativismo; las cooperativas como organizaciones locales y la región Oeste de Paraná; el área de actuación de la cooperativa Copacol. La primera sección trae el concepto de capital social y las relaciones con el cooperativismo. La sección 2 se ocupa del surgimiento del cooperativismo, destacando la estructuración del cooperativismo en el mundo, en Brasil y en Paraná. La tercera sección se ocupa de la institución cooperativa, abordando a los factores principales y las particularidades de este tipo de organización, mencionando las dimensiones económicas y sociales con base para el desarrollo del cooperado, en esta sección también se menciona la región Oeste que es la región de estudio de este artículo. En la cuarta sección se presentan los resultados de la investigación en la Cooperativa Copacol de Cafelândia. Finalmente, se presentan las consideraciones finales, donde se incluyen las conclusiones acerca de la relación entre el capital social y el cooperativismo.

1. Capital social y cooperativismo

Capital social es un término dirigido al estudio de las relaciones entre los agentes participantes de una red social. Surgió por la primera vez con Jane Jacobs, por la cual capital social tenia como base lo que se podía lograr de una red y esa se establecía en una ciudad: no siendo desplazado (Jacobs, 1961: 138). Albagli y Maciel (2003) citan que el término capital social surgió en la sociología y denota las ventajas del individuo en pertenecer a ciertas comunidades.

Franco (2000: 23) define el capital social: “El capital social dice respecto a los niveles de organización de una sociedad. Hay una relación directa entre los grados de asociatividad, confianza y cooperación alcanzados por una sociedad democrática organizada en el punto de vista cívico y ciudadano y la buena gobernanza y la prosperidad económica. Tal relación se puede entender como capital social”.

Tanto Albagli y Maciel (2003) como Oliveira (2006) mencionan los trabajos y publicaciones realizadas por los teóricos Roberto Putnam y James Coleman que los destacan como importantes investigadores del capital social (Putnam, 2000; Coleman, 1988).

Albagli y Maciel (2003) destacan tres formas de capital social descritas por Coleman. La primera dice respecto a los niveles de confianza, destacando que el capital social es elevado donde la gente confía en los otros. La segunda forma dice respecto al desarrollo de canales de información e ideas. La tercera forma de capital social se destaca en las situaciones donde los individuos trabajan para los intereses colectivos dejando los intereses propios e inmediatos. En los trabajos de Putnam, la definición de capital social se hace a través de los rastros de la vida social - redes, normas y confianza que facilitan la acción conjunta a favor de los objetivos comunes. La confianza alcanzada por medio del conocimiento mutuo entre los miembros de la comunidad y de una fuerte tradición de la acción comunitaria.

Oliveira (2006) señala en los trabajos de Coleman, que el capital social es un recurso importante principalmente para las no-élites y clasifica el capital social como productivo, por hacer posible alcanzar los objetivos que serían inalcanzables si el mismo no existiera. El capital social consiste en características de la organización social, como la confianza, normas de la reciprocidad y la formación de redes. La interacción de estos factores promueve la cooperación y la acción de la comunidad.

Franco (2001:59) enfatiza que el capital social pode ser reproduzido y acumulado a través de la seguinte información: “Capital Social se refere à ‘capacidade de constituir comunidades’ porque comunidades são ‘usinas’ de Capital Social. Quanto mais comunidades existirem numa sociedade, mas Capital Social será produzido, acumulado e reproduzido socialmente”.

Putnam (2000: 180) habla acerca del capital social y menciona: “El capital social -confianza, normas y cadenas de relaciones sociales- es el hecho de que él normalmente constituye un bien público al revés del capital convencional, que generalmente es un bien privado”.

La confianza creada entra en los agentes que pertenecen a una red de relación es de importancia básica en la formación del capital social. La confianza hace posible una interacción más grande entre los participantes que hacen posibles que los resultados y los beneficios colectivos sean mayores que las ganancias individuales. Albagli y Maciel (2003: 426) consideran que “el capital social constituye en un activo resultante del pertenecer a una comunidad”. Lin (1999:30) afirma que la premisa que sustenta el capital social es la inversión en relaciones sociales con expectativa de retorno o ganancia. Así, el capital tiene como base la comunidad, sin embargo lo que se logra por medio de la relación social se espera incrementar la ganancia futura.

El capital social considerado como activo hace posible que una comunidad, de alto capital social, tenga mayor poder de regateo en sus negociaciones con las comunidades ajenas o cualquier otro agente externo a la comunidad. Por otra parte, Franco (2000) confirma el contrario, al decir que los niveles bajos de capital social indican bajos niveles de desarrollo de la comunidad.

Grootaert y Van Bastelaer (2002) también se dividen en aspectos individuales y colectivos, no obstante llaman respectivamente como capital social “cognitivo” y capital social “estructural”. El capital estructural consiste en las relaciones sociales y las informaciones y acciones colectivas realizadas. El capital cognitivo es interno al individuo y se refiere a sus predisposiciones para colaborar con las acciones colectivas.

De esta manera, el capital social se divide en dos formas distintas, pudiendo ser complementario. Inicialmente las acciones individuales sirven para compartir de informaciones y del conocimiento, tratadas por separado en la persona, pueden contribuir para alcanzar un mejor resultado en el capital estructural si han sido socializadas. En un según momento, las informaciones disponibles en la red social podrán beneficiar las relaciones sociales del colectivo, así como a los individuos en el colectivo.

Franco (2001:104) destaca la relación entre confianza y cooperación: “La confianza promueve la cooperación. Cuanto más elevado el nivel de confianza en una comunidad, mayor la probabilidad para tener cooperación. Y la propia cooperación genera confianza.”

En ese trabajo se considera el capital social en la visión de Putnam, o sea: redes, normas y confianza que facilitan la acción conjunta a favor de los objetivos comunes. Así, como se sigue la interpretación de Lin en que se trata de una inversión en las relaciones sociales con expectativa de retorno futuro. Esa concepción teórica es más apropiada al objeto de pesquisa: cooperativismo. En ese tipo de organización tiene como principio la existencia de una rede, que sigue normas, con objetivos comunes y una acción conjunta a partir de la confianza existente; así como surge a partir de una relación económica que incrementa las relaciones sociales.

En un estudio aplicado del capital social sobre la mensuración del capital social, Pavarina indica que el cooperativismo tiene características inherentes al incremento del capital social. Asi, Pavarina (2003) apunta el cooperativismo como factor representativo para aumento del capital social, considerando, en su estudio, tanto las cooperativas (como asociaciones qué aglutina a la gente) cuanto el porcentaje de productores rurales asociados en cooperativas. La autora clasificó para sus análisis las cooperativas en conjunto con las asociaciones y los sindicatos. Verificó que los lazos de un productor rural en una cooperativa tienen como primer objetivo el propósito económico, pero apunta la relación de confianza creado entre los socios y entre éstos y los miembros de su dirección. La sobrevivencia, en largo plazo, de una cooperativa solo es posible con la presencia de relaciones de confianza.

Bialoskorski Neto (2002) menciona que en regiones donde las cooperativas actúan existe una fuerte correlación positiva entre el valor de la producción, los niveles de educación y menor desigualdad en la posesión de la tierra, por lo tanto las cooperativas son organizaciones importantes, por promover la distribución de la renta y ser una fuente del capital social, principalmente en agricultura.

Las cooperativas actúan en un espacio delimitado por la red establecida entre los cooperados. El acceso de una persona a un sistema cooperativo la convierte en un agente participante del desarrollo local. Su capacidad dé articulación y influencia va a depender, sin embargo, de la manera como hay interacción con los otros cooperados. La interacción, confianza, definición de objetivos comunes y estructuración de la red social son cuestiones fundamentales para entender el proceso cooperativista y el importancia relativa del capital social para el desarrollo del local en donde ocurre. Así, las cooperativas contribuyen para el desarrollo de la región y el aumento del capital social de la comunidad.

3. El Surgimiento del Cooperativismo en el mundo, en Brasil y en Paraná

Como referencia mundial, el cooperativismo tiene comienzo con la creación de la cooperativa de Rochdale, establecida en Inglaterra en el año de 1844. Aunque existan relatos históricos de otras organizaciones de cooperación y procesos de ayuda mutua entre sus participantes, esta entidad de Rochdale es consideraba la referencia para todo el movimiento cooperativista mundial (RECH, 2000).

Bialoskorski Neto (1998: 6) hace la siguiente citación cuanto al brote del cooperativismo: “La consolidación de la empresa cooperativa ocurre en el ambiente capitalista del siglo XIX, empezando el llamado movimiento cooperativista a partir de la experiencia de cooperación efectuada en 1844 en Rochdale, localidad cerca de Manchester, en Inglaterra”.

El cooperativismo tiene su comienzo en la constitución de la cooperativa de Rochadle en 1844 con 28 integrantes, cada un con 1 libra, y alcanzo 180 libras de capital y 1400 asociados en un año, donde sus integrantes habían actuado con persistencia para la superación de las dificultades que derivaban de la Revolución Industrial que les dificultaban las relaciones del capital con el trabajo, principalmente por la fragilidad de los trabajadores. En esta organización comercial, además de posibilitar el propio consumo de algunos de los productos de necesidad básica, también se ha estimulado la educación de los participantes, así, este grupo se destacó y pasó a ser reconocido por todos los movimientos cooperativistas como institución que iniciaba el cooperativismo.

Ese suceso ha hecho empezar otras experiencias en Europa, como: cooperativas de trabajo en Francia, de crédito en Alemania y en Italia, y después ha se difundido por otras partes del mundo, incluso Brasil en 1847, cuando los principios fueran aportados por Jean Maurice Faivre. En 1881 ya habían sido registradas 1000 cooperativas con 550 mil asociados (Lima, 1998). Los principios del cooperativismo se desarrollaran a partir de los Principios de Rochdale en 1844, con el Congreso de la Alianza de Cooperativa Internacional en 1937 en Paris, en 1966 en Viena y en 1995 en Manchester, que define los principios del cooperativismo actualmente (Boesche, 2005: 23).

En Brasil, después de la constitución republicana de 1891, se ha imaginado un ambiente favorable para el brote del cooperativismo, hecho posible con el final de la esclavitud y la intensificación de la inmigración europea. En la práctica, las cooperativas que surgieron no fueron económicamente expresivas y sólo después de 1930 ocurrió un mayor estimulo gubernamental para la estructuración del sistema cooperativista en el país (Lima, 1988).

El cooperativismo brasileño tiene en la inmigración europea su mayor responsable por la consolidación del sistema. Las primeras cooperativas brasileñas se han concentrado en el cooperativismo de consumo. Aún, no hubo una consolidación inmediata en virtud de la carencia tanto de estímulos gubernamentales cuanto políticos. Con una mayor concentración de la inmigración en los estados del sur de Brasil, el Estado de Paraná comienza a tener una participación importante para la estructuración del sistema cooperativista.

El cooperativismo paranaense tiene como uno de sus pioneros y agrónomo el ucraniano Valentim P. Cuts que llegó en Paraná en 1912. Cuts orientó la formación de las primeras cooperativas paranaenses, como la Sociedad Cooperativista de Consumo “Svitlo” de la Alcaldía de União da Vitória y la cooperativa Agraria d Consumo d Responsabilidad Limitada “Libertad” en la localidad de la atual ciudad de Paulo Frontin. Esa última recibió el registro del nº 1 en mayo de 1942 (Diagnóstico e Análises, 1974).

El proceso del desarrollo cooperativista en Paraná ocurrió en tres regiones distintas. En la región Centro sur del Estado, también llamada de Tradicional, tuvo, después de 1930, una fuerte influencia de inmigrantes europeos, la explotación económica inicial ha sido a través de la creación de ganados y después con la industria de hierba-mate y de la madera de pino. La región norte tuvo fuerte influencia del estado de São Paulo con la agricultura del café. La Región Sudoeste tuvo la influencia del Estado de Rio Grande do Sul, con la inmigración de los productores que cultivaron la agricultura del subsistencia, cultivando cereales y creando cerdos (Diagnóstico e Análises, 1974).

Boesche (2005: 38) relata la primera estructuración del desarrollo regional del cooperativismo del Estado de Parana, que respeta las orígenes de la colonización regional, a través del texto siguiente: “Los proyectos han sido desarrollados en tres etapas, abrangendo regiones diferentes. El Proyecto Iguaçu de Cooperativismo – PIC, creado en 1971, contempló la reorganización del sistema en Oeste y Sudoeste. El Proyecto Norte de Cooperativismo – NORCOOP, implantado en 1974, para reorganización de las cooperativas de la región Norte del Estado, y el proyecto Sur de Cooperativismo – SULCOOP, empezado en 1976, reorganizó las cooperativas de la región Centro-sur”.

Los proyectos llamados de PIDCOOP´s - Proyectos Integrados del Desarrollo del Cooperativismo, han sido desarrollados por las entidades que representaron el sector, surgieron respetando las tendencias culturales y inmigratorias de las tres gran regiones del estado (Setti, 2006).

Después del abordaje histórico del brote del cooperativismo en el ámbito mundial, nacional y estatal se presentará la estructura actual representada en números y ramas de actuación del cooperativismo brasileño. El Brasil posee (OCB, 2005) 7.518 cooperativas registradas en todo el territorio nacional, según lo descrito en la Tabla 1, poseyendo 6.791.054 cooperados y contando con 199.680 empleados. La rama agropecuaria, que es la más representativa, posee 1.514 cooperativas con 879.918 cooperados y 123.368 empleados.

Tabla 1. Número de las cooperativas por rama y número de cooperados - Brasil

Rama de actividades

Cooperativas

Asociados

Empleados

Agropecuario

1.514

879.918

123.368

Consumo

147

2.181.112

6.938

Crédito

1.101

2.164.499

20.555

Educacional

319

73.951

3.144

Especial

10

529

-

Habitacional

355

91.299

1.562

Infra-Estrutura

160

600.399

5.213

Mineral

44

15.212

52

Producción

173

17.569

323

Salud

899

287.868

28.599

Trabajo

1994

425.181

6.506

Transporte

783

50.600

3.411

Turismo y Lazer

19

2.917

9

Totales

7.518

6.791.054

199.680

Fuente: OCB (dec/2005) Elaboración: GEMERC.

Según la Tabla 2, en Estado de Paraná, la OCEPAR, cuenta (base 2005) con 228 cooperativas registradas, totalizando 403.195 cooperados y casi 50.000 empleados. La rama agropecuario posee 74 cooperativas, 106.211 cooperados y casi 45.000 empleados, siendo, también, la rama más representativa de Paraná.

Tabla 2. Número de cooperativas por ramo y número de cooperados - Paraná

Ramo

Cooperativas

Cooperados

Agropecuarios

74

106.211

Consumo

01

681

Crédito

67

261.671

Educacional

14

2.913

Habitacional

01

52

Infra-Estrutura

08

7.865

Salud

33

10.606

Trabajo

14

11.137

Transporte

14

1.970

Turismo y Lazer

02

89

Total

228

403.195

Fuente: Banco de Datos de la OCEPAR (dec/2005).

Tanto en nivel nacional como en el estadual el cooperativismo agropecuario es el más representativo. En ámbito estatal la vocación agropecuaria ofrece un gran potencial para el desarrollo del sector agro-industrial, delante de la disponibilidad de materias-primas, la energía, la infraestructura para drenar la producción, la proximidad de los grandes centros de consumo y por la capacidad emprendedora de su gente. Otro aspecto que merece citación es la diversificación de las cooperativas, operando con todos los productos agrícolas importantes de la economía paranaense, además de ser pioneras en la implantación de nuevas culturas y proyectos (OCEPAR, 2006).

Urban (1995) cita la agroindustria como la parte fuerte de la industria paranaense, apoyando el buen desempeño agropecuario y ampliándose cuantitativo y cualitativamente. Esta actividad se ha diversificado con la creación de productos nuevos y con la verticalidad de la producción. La agroindustria paranaense se vuelve al mercado interno y externo brasileño, destacándose con productos como el café soluble, aceite vegetal, lacticinios, hilatura, jugo de naranja y carnes (principalmente los pollos y su industrialización).

Urban (1995) enfatiza al proceso del desarrollo de la agroindustria paranaense a través de la citación siguiente: “Nuestro estado avanzó, desde los años setenta, en los grandes aspectos de producción de ‘commodities’ agro-industriales, y ha sofisticado su producción en los años ochenta y noventa, creando a partir de esta una industria de alimentos muy competitiva”.

De esta manera, el desarrollo de los negocios a partir de la agricultura se ha presentado como el resorte del propulsor para los cambios del Estado de exportador de materias primas en exportador de bienes de consumo, aprovechando el potencial disponible Las cooperativas agropecuarias se constituyen en el elemento básico para implantar nuevos proyectos, por lo tanto, por medio de ellas, sus acciones en el sector resultan en añadir valores en el producto primario volviendo al productor, que a su vez podrá reinvertir en la actividad productiva garantizando, con esto, la ofertas de materias-primas en niveles permanentes y, al mismo tiempo, desarrollando el medio rural.

4. Cooperativas: Organizaciones para el desarrollo local

Rech (2000) cita el concepto de cooperativa, como la definición dada por el Congreso de ACI – Alianza Cooperativa Internacional, realizado en Manchester, Inglaterra, en 1995. “Una cooperativa es una asociación autónoma de gente que se está ensamblando voluntariamente para atender a las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada”.

Rech (2000) menciona que las cooperativas son una alternativa de organización popular y apunta que la prioridad de este tipo de institución son los asociados. Las cooperativas hacen inversiones en la educación, asistencia técnica y en el social de sus asociados y de sus familias.

El cooperativismo brasileño es de orientación clásica, y se vuelve a su cuadro social, puesto que su búsqueda prioritaria es atender a los intereses de los cooperados. Por otra parte, la cooperativa hace parte de un ambiente económico y debe invertir en estrategias comerciales para ser competitiva, pero considera este mercado una variable secundaria (Bialoskorski Neto, 2002).

La cooperativa, como empresa, no posee finalidad lucrativa propia, pues el objetivo es rentabilizar la actividad individual de su cooperado, el cooperado en Brasil, es el motivo de la existencia de la cooperativa.

Según Boesche (2005: 13) “En el cooperativismo encontramos los aspectos esenciales para su desarrollo perfecto. Encontramos dos dimensiones: una ‘dimensión social’ y una ‘dimensión económica’. La dimensión social se relación a as personas y la dimensión económica a la empresa común”.

Para Bialoskorski Neto (2002) las cooperativas, especialmente las de producción agropecuaria, presentan dos dimensiones considerables: la económica y la social. Normalmente, el foco es el social, pero mantienen una fuerte relación con la eficiencia económica, como introduce Lin (1999).

Según Rech (2000: 22): “La cooperativa es una iniciativa autónoma del a gente, caracterizada por tener doble naturaleza, partiendo de hecho de la misma ser simultáneamente una entidad social (un grupo organizado de personas) y una unidad económica (una empresa financiada, administrada y controlada comunitariamente), teniendo por objetivo principal lo de ser utilizada directamente por los asociados como medio de proveer bienes y servicios que necesitan y que no logran obtener individualmente en condiciones semejantes”.

La formación de cooperativas es una alternativa para el desarrollo local puesto que promueve inicialmente la inclusión económica de la gente de una determinada región. Esta inclusión económica hasta puede reflejarse en niveles nacionales y incluso globales, puesto que a través de la cooperativa se hace posible que un determinado producto o servicio atinja una otra región o mismo un otro país. Esta amplitud comercial, sería probablemente imposible con las acciones aisladas de cada uno de los participantes.

Boesche (2005: 15) menciona eso: “Una cooperativa nace a partir de un fuerte movimiento social, si organiza económicamente y debe balancear más adelante los dos dimensiones (económica y social) en la búsqueda de la excelencia de sus productos y servicios.

Toda la sociedad cooperativa es una sociedad de personas y no una sociedad de capital. La voluntad de constitución espontánea, no sufriendo interferencia directa de otras instituciones. Una cooperativa debe ser creada cuando un grupo siente, con efectividad, la necesidad de consolidar una unión, así pretendiendo obtener mejores beneficios y resultado a través de lo trabajo en conjunto, optimizando la renta individual cada uno de los participantes. El espíritu de la cooperación se debe llevar junto a la cooperativa, dejando as claras a sus cooperados, que la cooperativa tiene el propósito de prestar servicios a su cuadro social, además de poner a disposición del mercado consumidor los productos y servicios producidos.

Rech (2000: 142) menciona que “La cooperativa no tiene fines lucrativos. Su objetivo es prestar servicios a los socios”.

Las cooperativas son organizaciones dinámicas y tienen por función principal el préstamo de servicios a sus cooperados. Estas compañías actúan en regiones delimitadas e crean un fuerte vínculo con la comunidad local. Las contribuciones con el desarrollo local son oriundas de la propia cultura e ideología de las cooperativas, puesto que estas organizaciones se forman por la gente que busca en la cooperación solidaria y conjunta, atingir mejores resultados para su actividad individual. Las cooperativas son instituciones con enorme potencial de multiplicación de acciones, puesto que actúan en regiones delimitadas y se envuelven con la comunidad de asociados y crea un vinculo efectivo con la sociedad (Silva y Saes, 2007).

En la región Oeste de Paraná, la organización cooperativista tuvo en el proceso de colonización, que visaba el incremento de la población en las regiones de frontera, el factor motivador principal. El gobierno revolucionario de Vargas comenzó a tener un control más grande de todas las regiones de la frontera brasileña, en la búsqueda de viabilizar políticas de nacionalización de esas regiones. En esta época el gobierno de Vargas también querría nacionalizar la inmensa región Oeste de Paraná, pero dependía que el efectivo incremento de la población fuera una realidad, así surgió la denominada “marcha para el Oeste” (Amop, 2000).

Históricamente, la región oeste constituye la última frontera de ocupación del Estado, combinándose a la dinámica estadual solamente a partir de los años 70. La distancia geográfica de la porción este del Estado, por dónde ha empezado el incremento de la población, y las limitaciones de la infraestructura de comunicación han sido los factores que mantuvieron esta región por tanto tiempo aislada (Ipardes, 2004).

La región tiene en la ciudad de Cascavel el principal polo regional, principalmente en el sector agrícola. Otras ciudades también tienen destaque en este sector: Toledo, Mal. Candido Rondon, Palotina, Cafelândia e Medianeira. La ciudad de Foz do Iguaçu tiene su desarrollo atraillado al sector del turismo. Con relación a la organización industrial de la región, se observa que no ocurre una concentración muy intensa de las industrias cerca del principal polo regional, cómo, por ejemplo, ocurre en la región metropolitana de Curitiba. En la región oeste, las industrias de las cooperativas estan ubicadas de manera pulverizada. Esta región también se conoce por ser pionera en el desarrollo de proyectos integrados. Para Lima (1988: 25) fue el primer gran proyecto sincronizado del cooperativismo paranaense, y ha motivado la creación de proyectos similares en las regiones sur y norte de Paraná.

Cómo delimitación del espacio, Ipardes (2004) apunta la región media del Oeste por su expresiva dinámica, que se ha mostrado capaz de se mantener frente a la tendencias de concentración económica y poblacional del Estado en la Región Metropolitana de Curitiba.

Es importante la correlación de la actividad agrícola de la Región y el agroindustria local. Eso interesa, en la medida que contribuye para la formación de una dinámica propia, responsable por el actual configuración de la Región Oeste, vuelta, económicamente, a la actividad agropecuaria, con un sector industrial en mucho atraillado al proceso de los productos generados por esta actividad. Esta es la dinámica responsable por la formación de esta región, esto es, a través de la organización de este espacio (Pierucchi y Bulhões, 2003).

En la región Oeste, la agricultura se destaca por su alta productividad en granos, así como en el desarrollo tecnológico y industrial de la cadena de pollo para corte. Estos factores habían conducido al crecimiento de la comercialización, exportación y al desarrollo de una infraestructura agro-industrial compatible con el volumen producido. Las cooperativas de esta región dejan de ser solamente agrícola y pasan a actuar en el sector de alimentación, agregando valor a la producción primaria además de volver al mercado consumidor de manera más competitiva. Silva y Zanatta (2003) apuntan que las cooperativas son las compañías que más crecen en el mercado del pollo de corte en el estado de Paraná, por la estrategia de añadir valor a los productos soja y maíz. Las cooperativas tienen su dominio en la materia prima, destinada a ración, la principal ventaja competitiva principal en relación a las otras compañías.

Relativo a la población ocupada con la actividad agropecuaria, en todo el Paraná, son 1.287.632 personas que desarrollan actividades en esta área, siendo 14.1% en Oeste. La tabla 3 presenta, con base en 1995, un total de 181.407 personas que desarrollan esta actividad en la región, siendo 149.832 (82.6%) oriundas de estructuras familiares, 14.668 personas (8.1%) con empleos permanentes, 12.998 personas (7.2%) con empleos temporales y de 3.909 personas (2.2) con otras categorías de ocupación. De esta manera, la región Oeste tiene una concentración arriba de 80% de la población oriunda de la propia família, clasificase arriba de la media estatal y contribuyendo para la reducción en las demás categorías.

Tabla 3. Personas Ocupadas en la Agropecuaria, Según la categoría de ocupación – Regiòn Media del Oeste de Paraná – 1995.

Local

Total

Categoría de Ocupación

Familiares

Permanentes

Temporal

Otros

Cantidad

Cantidad

%

Cantidad

%

Cantidad

%

Cantidad

%

Oeste

181.407

149.832

82,6

14.668

8,1

12.998

7,2

3.909

2,2

Paraná

1.287.632

983.329

76,4

143.124

11,1

118.699

9,2

42.480

3,3

Fuente: IBGE – Censo Agropecuario 1995, datos trabajados por IPARDES.

La región oeste de Paraná posee una organización cooperativa muy fuerte, además de contar con una característica regional de altos índices de productividad de cereales y una cadena de carnes de pollos y cerdos estructurada. Otro aspecto relevante de esa región es su organización industrial, puesto que no ocurre una concentración muy intensa de las industrias cerca del principal polo regional (Cascavel), como, por ejemplo, ocurre en la RMC. En Oeste las industrias de las cooperativas están ubicadas de forma pulverizada (Peris, 2002).

5. Área de acción e informaciones generales de la cooperativa COPACOL

Copacol - Cooperativa Agroindustrial Consolata se ha constituido en 23 de octubre de 1963, siendo la primera cooperativa del Oeste de Paraná. La iniciativa de la fundación partió del Cura Luís Luise qué agrupó más 32 agricultores inmigrantes de los estados de Santa Catarina y Río Grande do Sul. Los 33 pioneros se unieron con el objetivo de revertir las dificultades que enfrentaban el discurso de la explotación de intermediarios, que se aprovechaban de la falta de recursos de los productores para la comercialización de las cosechas y que pagaban cada vez menos por la producción. Además de los atravesadores, los productores aún se deparaban con la inseguridad en relación a sus tierras, en decurso de los intereses de grandes latifundistas. Dentro de estas dificultades, la unión de los pequeños productores podría hacerlos fuertes, el cura Luise empleó sus fuerzas para dar el suporte necesario a los agricultores, la primera reunión presidida por el cura, ocurrió en 17 de septiembre de 1963, y después la constitución, el inicio de sus actividades, ocurrió en el día 30 de octubre del mismo año (www.copacol.com.br).

La cooperativa Copacol actúa en seis ciudades de esta región, teniendo su sede en Cafelândia y estructuras de recibimiento de la producción en las ciudades de Tupãssi, Formosa do Oeste, Iracema do Oeste, Jesuítas e Nova Aurora. La cooperativa posee 10 unidades para la atención del cooperado, siendo ellas: Cafelândia, Nova Aurora, Jesuítas, Formosa do Oeste, Universo, Iracema do Oeste, Carajá, Jotaesse, Palmitópolis e Central Santa Cruz. La cooperativa también posee dos unidades de beneficiación, una de algodón en Formosa do Oeste y otra de café en Jesuítas. Cuanto a su estructura industrial, el complejo de industrializado de pollos está todo en Cafelândia, con capacidad diaria de sacrificio (base 2006) de 246.700 pollos, en Cafelândia también está la factoría de ración.

Conforme el Relatório del Consejo de Administración de la cooperativa Copacol (2006: 23) la cooperativa describe su actuación de la siguiente forma: “La sociedad actúa en el recibimiento, secado, beneficiación, almacenaje, industrialización y comercialización de la producción de los cooperados con realce en los productos: soja, maíz, trigo, algodón, café, pollos y semillas; comercialización de insumos agropecuarios; supermercado y prestación de servicios, visando el desarrollo y la mejora de las condiciones socio-económicas de sus asociados, representada por un complejo de 10 unidades de recibimiento de granos, 01 matadero de pollos, 01 factoría de ración, 03 matriceros de pollos, 01 incubadora de huevos, 01 usina de beneficiación de algodón, 01 unidad de beneficiación de café, 02 unidad de producción de cerdos, 03 unidades de ventas e 05 tiendas de supermercado”.

El Relatorio describe aún los proyectos ambientales que son desarrollados por la cooperativa, objetiva la conservación de la naturaleza. Entre los proyectos están:

  • Recuperación de las matas ciliares 35 em 16 ríos, ramblas e nacientes de la área de acción, con distribución de plantones en parceria con Emater - Instituto Paranaense de Asistencia Técnica y Extensión Rural y con las alcaldías de las ciudades de la región;

  • Proyecto Escuela en el Campo, concienciar niños en la fase de la enseñanza fundamental acerca de la importancia del medio ambiente;

  • Tratamiento de efluentes, a traves del sistema de lagunas;

  • Proyecto Recicla, que tiene el objetivo de dar destinación correcta a los residuos producidos en la cooperativa.

La cooperativa tiene en su cuadro funcional 4.686 y en su cuadro social 4.258 cooperados, conforme (Tabla 4). Los cooperados están distribuidos de la siguiente forma, en las seis ciudades de la área de acción de la cooperativa, concentrase 81% de los cooperados, los otros 19% están distribuidos en otras ciudades de la región. La cooperativa mantiene, con pequeñas variaciones, su cuadro de asociados. Cuanto a su cuadro funcional, en función del aumento de la actividad de la avicultura, el crecimiento es más acentuado en los últimos cuatro años.

Tabla 4. Evolución del númerob de cooperados y de empleados – COPACOL

Año

2003

2004

2005

2006

Cooperados

4.208

4.263

4.244

4.258

Empleados

3.529

4.000

4.340

4.686

Fuente: Copacol - Relatorio del Consejo de Administración 2004, 2005 y 2006.

En los dos últimos años, observase una inversión en la relación entre el número de empleados y número de cooperados. Tradicionalmente, en las cooperativas agropecuarias, el número de empleados es más pequeño que el número de cooperados. Esta premisa es válida para las cooperativas que no poseen una estructura industrial expresiva, pues los empleados, en general, tienen cómo principal función atender el asociado. Con la evolución del proceso industrial esta relación tiende a disminuir, puesto que la actividad industrial (principalmente aquella ligada a la avicultura) demanda una cuantidad considerable de empleados en el proceso industrial, puesto que la mayor parte del proceso es manual, confirmando de esa manera el aumento del cuadro funcional.

Cuanto a la facturación, la cooperativa alcanzó en 2006 un total de R$ 579,54 millones, distribuidos entre productos agrícolas, insumos agropecuarios, bienes de reventa y carnes. Cuanto a sobras a la disposición de la AGO – Asamblea General Ordinaria, en 2006 alcanzó R$ 3,77 millones. Conforme informado, en entrevista personal, por Gerente del GDA - Gerencia de Desarrollo y Autogestión del SESCOOP/PR, Gerson José Lauermann, la facturación de 2005 de Copacol representó 4,64% de la facturación de las cooperativas agropecuarias del Estado.

La área de actuación de la cooperativa es compuesta, en su gran mayoría, por productores asociados con pequeña estructura agraria. Además de esta característica, la cooperativa también posee una parcela considerable de productores asociados de su área de actuación. Considerando que 81% de los asociados están dispuestos en las seis ciudades de la área de acción y totalizan 3.449 cooperados. Comparado con el Censo Agropecuario del IBGE 1996 que existen 7.145 agricultores entre propietarios y arrendatarios de áreas agrícolas apuntase que 48,27% son asociados a Copacol. Los otros 19% de los asociados, o sea, 809 cooperados están dispuestos en áreas de actuación de otras cooperativas, pero el productor optó en ser asociado de la Copacol. Conforme Relatório de Gestión de Copacol de 2005, relativo a la distribución agraria: 88,69% de los productores asociados poseen área de hasta 50,99 ha; 6,76% entre 51 y 100,99 ha y solamente 4,55% con área arriba de 101 ha. En el Relatorio de Gestión de 2006, la clasificación agraria no ha variado mucho en relación a 2005, representando 88,58% de los productores asociados poseen área de hasta 50,99 ha; 6,86% entre 51 y 100,99 ha y solamente 4,56% con área arriba de 101 ha.

6. Análisis de los resultados

Las cuestiones relativas al capital social han sido estructuradas de la siguiente forma: Fueran elaboradas seis cuestiones para evaluar lo que visibilizó la asociación del productor a la cooperativa; y han sido elaboradas otras siete cuestiones para evaluar los puntos referentes a la relación con otros cooperados y los lazos de confianza con la cooperativa.

Para las primeras seis cuestiones los resultados demostraran, que la edad media de los 55 cooperados investigados es de 48 años. Cuanto a la estructura agraria de la propiedad, los resultados demostraran que: 22% de los cooperados poseen área de hasta 10 ha – hectárea; 60% con área de 11 hasta 50 ha; 13% con área entre 51 y 100 ha; 3% con área entre 101 y 500 ha; y solo 2% con área arriba de 500 ha. La mayor parte de los cooperados investigados estuvo en la distribución agraria entre 11 hasta 51 ha, comparando con la distribución agraria de todos los cooperados, en esta clasificación se encuentra 43,42% de todos los cooperados, o sea, 1.849 productores rurales. Para Brito & Zapata (2004), el concepto de desarrollo local se apoya en la idea de que las localidades y territorios disponen de recursos económicos, humanos, institucionales, ambientales y culturales, que constituyen su potencial de desarrollo.

Cuanto a la distancia de la propiedad hasta el entre puesto de la cooperativa, el resultado fue de: hasta 10 km, 64% de los cooperados y entre 11 y 30 km 36% de los cooperados, demostrando de esta manera que la cooperativa dispone de estructura local necesaria para el cooperado negociar su producción. Cuanto al principal motivo para asociación, el resultado demostró que 73% de los productores rurales se asociaron en función de la facilidad para comercialización de la producción; 11% por la asistencia técnica; 9% por el acceso a nuevas tecnologías; 2% en función de la posibilidad de trabajar con nuevos productos; y 5% por otros motivos como seguridad, tranquilidad y acceso a financiación bancarios propiciados por la cooperativa. Este resultado corrobora con la citación de Bialoskorski Neto (2002) dónde en las cooperativas de la rama agropecuaria, ocurre una relación de la cooperativa con el asociado y con el mercado, así como con la afirmación de Lion, en que el capital social surge por interés económico.

Conforme Pavarina (2003) una cooperativa agropecuaria crea lazos de confianza entre los productores rurales, llevando a entregarles toda su producción en la cooperativa. Considerando que el tiempo de vinculación confirma la confianza del productor en la cooperativa, el resultado de la pesquisa demuestra que: 93%, o sea, 51 cooperados son socios a más de 10 años, los otros cuatro cooperados, seguramente, se tornaron socios a menos de 10 años. El principal motivo que llevó el productor a tornarse asociado es la cuestión comercial. Las cooperativas son constituidas para promover la aproximación económica y social de un grupo de personas que tendrían mayores dificultades trabajando individualmente. Para tanto, las cooperativas pasan a ser una alternativa de inclusión económica y social para las personas, sendo esta acción parte de la propia ideología cooperativista (Rech, 2000; Boesche, 2005; Bialoskorski Neto, 2002).

Los lazos de confianza y credibilidad creados por la cooperativa son fundamentales para la formación del capital social. Albagli & Maciel (2003: 426) consideran que “el capital social constituye en un activo resultante del pertenecer a una dada comunidad”. La confianza creada entre los agentes pertenecientes a una red de relación es de fundamental importancia en la formación del capital social. La confianza posibilita una mayor interacción entre los participantes posibilitando que los resultados y la ganancia colectiva sean mayores que la ganancia individual. Para las otras cuestiones que trataban de la formación y del fortalecimiento del capital social, la cooperativa acerca y mejora la relación entre los cooperados, además de promover el acceso a nuevos conocimientos y a nuevas tecnologías.

Putnam (2000: 103) destaca la creación de asociaciones civiles de la siguiente forma: “Las asociaciones civiles contribuyen para la eficacia y la estabilidad del gobierno democrático, no solamente por sus efectos ‘internos’ sobre el individuo, pero también por sus efectos ‘externos’ sobre la sociedad”. Cuanto la mejora de la relación con otros cooperados, 98% de los cooperados entrevistados confirmaron que con la participación en la cooperativa ha mejorado la relación con otros productores cooperados. El cambio de informaciones ha sido para 48% de los entrevistados la relación más importante; 22% citaron la relación profesional y tecnológica; para 17% la relación social; y para 13% la relación cultural. Cuanto a la participación en eventos y entrenamientos promovidos por la cooperativa, 85% de los entrevistados confirmaron que participan de estos eventos. Entre la cantidad de participaciones en el último año, 46% confirmaron la participación en 3 y 5 eventos; 30% participaron de hasta 3 eventos; 15% entre 5 y 10; y 9% arriba de 10 eventos. Todos los cooperados que participan de los entrenamientos confirmaron que adquirieron nuevos conocimientos. Entre los conocimientos más importantes, 52% destacaran los conocimientos en tecnología; 31% en manejo de la producción; 12% en conocimiento comercial; y 5% en conocimientos financieros. Los entrevistados puntuaron con la nota media de 8,8546 la cualidad de los cursos que han participado.

La investigación de campo posibilitó observar los puntos presentados en la base teórica, en la relación entre capital social y cooperativismo, aplicados en una dinámica local. La vinculación del productor rural a la cooperativa se viabiliza por lazos principalmente económicos, teniendo cómo factor principal la facilidad para comercializar la producción. Con el productor rural asociado empiezan a expandir otras dimensiones del desarrollo sostenible. El productor asociado, principalmente, por acceso a las informaciones y e educación. Tanto la educación, como el acceso a nuevas informaciones, ocurren por medio de la red de contactos propiciada por la cooperativa, por los entrenamientos de capacitación técnica, por los eventos y por la estructuración de comités. Estos aspectos promueven nuevos conocimientos a los cooperados, en áreas ligadas a lo social, a lo cultural y a lo ambiental.

Uno de los puntos que confirmó substancialmente la importancia de la cooperativa para el productor rural como es el tiempo de vinculación arriba de 10 años. Este factor demuestra la creación de lazos de confianza y credibilidad con la organización y contribuye para la formación y fortalecimiento del capital social de la comunidad cooperada. Durante la investigación, ese factor, ha llevado a los entrevistados, principalmente los que ayudaron en la constitución de la cooperativa, a se referirán a las dificultades que han enfrentado personalmente, o en la familia, en los períodos que se quedaban en la dependencia de otros tipos de organizaciones y empresas que recibían la producción, estas instituciones ni siempre honraban con los compromisos junto a los productores o ni siempre pagaban los precios adecuados. Con la cooperativa hubo la posibilidad de los cooperadores planearan a largo plazo, sin sufrir con rigor la vulnerabilidad del precio de corto plazo. Esa relación se constituyó con la historia de la ciudad y el desarrollo de la actividad en Cafelândia, originalmente con la producción de café y después de la crisis de 1975 con la producción de soya y la avicultura. Como trata Jacobs (1961) la red estableció una base para el desarrollo socioeconómico de la ciudad, que fue diseccionada para la avicultura a partir del incremento de capital social.

7. Consideraciones Finales

El objetivo general de este artículo ha sido evaluar la importancia de la organización cooperativa agropecuaria para el desarrollo local de las ciudades en el área de actuación de la Cooperativa Copacol, en Oeste del Estado del Paraná. Se ha observado, por la aplicación del cuestionario y por el histórico de la región estudiada, que la cooperativa agropecuaria facilita la organización de la comunidad de productores rurales de un determinado local. Los cooperados (que son los mayores interesados) pertenecen a la comunidad y los resultados oriundos de las actividades de la cooperativa son investidos en el mismo local. De esa forma, el proceso de desarrollo de la región se está asociado al tipo de organización local existente, desde que esta organización posea una característica de desarrollo endógeno, como el caso de la cooperativa estudiada, dónde ha sido posible observar ese factor, tanto en la discusión teórica cuanto en la investigación de campo, fortaleciendo el capital social entre los cooperados.

Este trabajo ha buscado verificar las relaciones teóricas existentes entre el capital social, el cooperativismo y el desarrollo local. Con base en las investigaciones bibliográficas realizadas, se ha verificado que existe una ligación entre eses conceptos, puesto que el desarrollo local se limita a una determinada región y la cooperativa, que es una institución que presta servicios a los cooperados, también tiene su actuación diseccionada a un determinado local. La institución cooperativa, a través de la organización económica y social del grupo de cooperados, propiciará la formación y el fortalecimiento del capital social, que es un factor de gran relevancia para el desarrollo de la comunidad local. Estas organizaciones contribuyen para la generación de renta, organización local y promueve el desarrollo sostenible de la región.

Los resultados del cuestionario evidenciaron que el principal motivo que lleva el productor rural ingresar (y mantenerse) como asociado en la cooperativa es el aspecto económico y comercial. Además del factor económico, los resultados de la investigación de campo también demostraron que una cooperativa agropecuaria proporciona, paralelamente, otras ganancias indirectas a los cooperados, que son de carácter social. La creación, tanto de lazos de confianza como de credibilidad son ganancias complementarias que contribuyen para el fortalecimiento del capital social. La cooperativa acerca a los productores rurales posibilitando una interacción que culmina en un grupo más fortalecido, evidenciando de esta forma los lazos horizontales.

Ese trabajo corrobora la base teórica de Bialoskorski Neto (2005) y Pavarina (2003), donde hay una relación positiva entre cooperativismo y desarrollo local, sostenido por el capital social, a partir del desarrollo de una red con interés económico (Lin, 1999), constituido históricamente, y que se mantenían las relaciones sociales para tener la solidificación del cooperativismo en la región. Todos los cooperados argumentaran que hube un incremento de la renda a partir de la inserción en la red, como supuesto por Putnam (2000).

Por otro lado, este trabajo despertó como expectativa conocer si con la aplicación de la misma investigación, ¿ocurriría este mismo comportamiento en otras regiones paranaenses con culturas y procesos de colonización diferenciados? ¿Ocurriría en otras regiones el fortalecimiento del capital social a través del cooperativismo? ¿Existe formación y fortalecimiento del capital social con las cooperativas de otras ramas, como las cooperativas médicas, de transporte y de crédito? Por lo tanto, eses aspectos arriba enumerados se quedan como sugestiones para futuros trabajos.

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