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Agroalimentaria
versión impresa ISSN 1316-0354
Agroalim v.13 n.13 Mérida dic. 2001
INMIGRANTES, CAMBIOS TECNOLÓGICOS Y DIVERSIFICACIÓN AGRÍCOLA EN LOS ANDES VENEZOLANOS
Nelly Velázquez
Grupo de Investigación Sociohistórica de la Región Andina (GISARA), Universidad de Los Andes, Venezuela
Resumen
En la década de los cincuenta en Venezuela el crecimiento económico se expresó en la consolidación de los procesos de expansión del mercado interno, de urbanización y de "modernización" agrícola. Este último tuvo como centro los programas de inmigración dirigida y el establecimiento de colonias agrícolas mixtas. Se establecieron dos formas de inmigración, una organizada por el gobierno y otra de forma espontánea e incluso ilegal. Entre los grupos de inmigrantes que llegaron tuvieron un papel importante los portugueses y los españoles procedentes de las Islas Canarias, quienes introdujeron tecnologías agrícolas intensivas y diversificaron la producción de papa (patata) y hortalizas en el centro del país, para expandirse luego hacia las zonas montañosas del occidente con condiciones ecológicas favorables para dichos cultivos. En los Andes, los inmigrantes isleños difundieron el cultivo mecanizado de la papa blanca y de las hortalizas hacia otros valles además de Timotes donde se producía desde 1923, aunque en escala reducida. Esto supuso la sustitución progresiva del patrón de trabajo-intensivo por el de capital-intensivo que se produjo con el cambio tecnológico en la agricultura. No obstante, el patrón trabajo intensivo está todavía presente como relicto en zonas aisladas de la región. El cambio tecnológico en los Valles Altos Andinos incidió en el aumento sostenido de la producción de papa y hortalizas y generó cambios económicos y socioculturales importantes en la región.
Abstract
In Venezuela during the 50's, economic growth was expressed in the consolidation of the internal market expansion process, urbanization and the "modernization" of agriculture. The latter, was centered on directed immigration programs and establishing mixed agricultural colonies. Among the immigrant groups that played an important role were the Portuguese and Spanish coming from the Canary Islands who introduced intensive agricultural practices and diversified potato and cash crop production in the center of the country and expanded towards the Western mountainous areas where ecological conditions were favorable for these crops. In the Andes, the island immigrants spread the mechanical cultivation of the white potato and cash crops. This presumed the progressive substitution of the intensive work pattern for the capital intensive that was brought about with the technological change in agriculture. The intensive work pattern, however, is still present as a relic in isolated areas of the region. The technological change in the Venezuelan Andean High Valleys affected the sustainable increase in potato and cash crops and generated economic and important social and cultural changes in the region.
Résume
Dans les années 50, l'expansion du marché interne, l'urbanisation et la "modernisation agricole" ont marqué la croissance économique vénézuélienne. Cette "modernisation agricole" était basée sur les programmes d'immigration dirigés et l'établissement de colonies agricoles mixtes. Parmi les principaux groupes d'immigrants, les portugais et les espagnols en provenance des îles Canaries ont joué un rôle très important. Dans les Andes les immigrants des Canaries se sont occupés de l´expansion de la culture mécanisée de la pomme de terre et des cultures maraîchères. Ce changement technologique dans l'agriculture a provoqué la substitution progressive du modèle de travail intensif pour le modèle de capital intensif. Bien que le premier modèle soit encore présent dans certaines zones isolées de la région, ce changement technologique a eu comme conséquence l'augmentation soutenue de la production de pommes de terre et de cultures maraîchères et des changements économiques et socioculturels importants dans les Hautes Vallées Andines Vénézuéliennes.
1. INTRODUCCIÓN
En el trabajo se analiza la participación de inmigrantes españoles (isleños y peninsulares), portugueses e italianos en los cambios tecnológicos que se dieron en la producción de papa y hortalizas en el país, específicamente en la zona central y en los Andes venezolanos, durante la década del cincuenta. Estos cambios se produjeron con la introducción de semillas de alto rendimiento, riego con bomba, agroquímicos (fertilizantes, pesticidas y plaguicidas) y redundaron en el aumento sostenido de la producción, lo que explica el primordial lugar que actualmente tiene la zona en la producción de papa y hortalizas. Igualmente, durante la década del cincuenta, se incrementó el consumo de los referidos rubros a raíz de los cambios en los patrones alimenticios de la población generados por los efectos socioeconómicos de la inmigración.
Durante la década del cincuenta en Venezuela se dieron varios cambios socioeconómicos fundamentales como el crecimiento del mercado interno, vinculado a la urbanización que dinamizó el auge petrolero, y la consolidación del proceso de modernización de la agricultura en el país, a partir de la inversión de parte de las divisas del petróleo en los programas de transferencia tecnológica que contribuyeron a los cambios agroalimentarios en el país. En dicho proceso jugaron un papel importante los programas de inmigración organizados por el gobierno durante el período. Estos aspectos sirven de contexto para analizar los cambios
tecnológicos que se dieron en la agricultura andina en el período considerado.En esta investigación se utilizan como fuentes de información las publicaciones oficiales, específicamente las Memorias del Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) y los Censos Agropecuarios, entre otras. Una fuente de información de gran valor lo constituyen también los testimonios orales. Para la recolección de la información oral los autores se basan en los testimonios de productores nacionales e inmigrantes que han vivido y contribuido con los cambios ocurridos en la agricultura andina.
2. EXPANSIÓN DEL MERCADO INTERNO, URBANIZACIÓN E INMIGRACIÓN EN VENEZUELA
A partir de la década de los cincuenta se produjo una expansión importante del mercado interno, como resultado de la profundización de procesos socioeconómicos iniciados en las primeras décadas del siglo XX, procesos que se pueden resumir en: 1) El aumento de los ingresos petroleros del gobierno y la ampliación de la capacidad adquisitiva de la población; 2) el proceso de urbanización favorecido por el aumento de la migración rural-urbana, el crecimiento demográfico al producirse un incremento geométrico interanual de la población de 3,5%, así como los efectos socioeconómicos de la inmigración en la modernización del país, en especial con el establecimiento de nuevas actividades productivas; y 3) los avances en el proceso de integración del territorio por medio del desarrollo de la red vial y de la construcción de obras de infraestructura de carácter oficial.
El aumento de los ingresos petroleros permitió una bonanza fiscal del gobierno que se unió al crecimiento y la diversificación del aparato productivo. Un indicador de esa situación es el incremento que experimentaron las tasas de ahorro en el país desde 1945: en ese año alcanzaron al 25,4% del PTB y en los años 1956 y 1957 ascendieron al 57,1% y 59,3%, respectivamente (Baptista, 1988: 89-90)
2. El crecimiento económico se manifestó en diversas ramas de la economía. En el sector industrial se puso en práctica un programa de sustitución de importaciones referido fundamentalmente a los bienes de consumo básico, principalmente alimentos y textiles. También tuvo gran importancia durante la década del cincuenta, el establecimiento de la industria básica en el país con la construcción de la Siderúrgica de Matanzas en 1956 y la Petroquímica Nacional Integrada El Tablazo entre 1956 y 1957 (Castillo, 1985: 67). Igualmente, los sectores de la construcción y del comercio experimentaron un elevado incremento. En el sector comercial de alimentos se produjo un aumento de los intermediarios entre los productores y los consumidores así como de las entidades bancarias en el país. También, la agricultura tuvo un alto crecimiento como resultado de la inversión de los ingresos petroleros en programas de modernización agrícola (Castillo, 1985: 49,59), sobre los cuales profundizaremos más adelante. De esta forma, durante el período 1946-1958, se produjo un acelerado crecimiento económico del país como resultado directo del aumento de los ingresos petroleros.En Venezuela durante ese período también aumentó la intensidad del proceso de urbanización. En 1941 el porcentaje de población urbana era del 39,38% y en 1950 del 53,81% (Osorio, 1985: 55), resultado de la migración interna vinculada, antes de 1950, a la actividad petrolera y después de ese año al desarrollo industrial que se daba en estados como Aragua, Carabobo, Miranda y Bolívar. Así mismo, la deforestación y la colonización agrícola que se produjo en los llanos altos de Portuguesa y Barinas actuó como atractivo para el establecimiento de la población emigrante. En la cuenca del Lago de Maracaibo se dio un proceso semejante con la expansión de la colonización ganadera. En ambos casos, tanto en Los Llanos de Portuguesa y Barinas como en la cuenca del Lago de Maracaibo, gran parte de la población inmigrante procedía de los Andes venezolanos (Castillo, 1985: 155-158), donde continuaba existiendo un saldo migratorio negativo. Este fenómeno demográfico trajo como consecuencia el aumento de la población consumidora nacional y la disminución de la población productora de los Andes
3.En este proceso de urbanización tuvo gran importancia la entrada de inmigrantes europeos durante la posguerra y los efectos que los mismos tuvieron en la dinámica económica
y social del país después de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1946 y 1948 el gobierno estableció una política migratoria sin restricciones con el fin de estimular la entrada de trabajadores a Venezuela, principalmente, de países como Italia, Francia y Alemania. Mientras que los españoles llegaron en menor cantidad debido al cierre de las fronteras en España establecido por el régimen de Franco durante esos años (Margolies, 1995: 122). De esta forma, entraron al país 5.000 europeos en 1946, 11.000 en 1947 y más de 20.000 en 1948 (Lieuwen, citado por Margolies, 1995: 122). Durante la década de 1950 aumentó progresivamente el número de inmigrantes que eran atraídos por el elevado nivel de crecimiento económico que experimentaba el país, considerado como uno de los más altos del mundo.En la década del cincuenta, entre los grupos de inmigrantes que llegaron tuvieron un papel importante los españoles procedentes de las Islas Canarias
4 , quienes iniciaron en Venezuela una agricultura con una tecnología parecida a la utilizada en Canarias (Margolies, 1995: 124- 126). Sin embargo, en las fuentes consultadas (Castillo, 1985; Troconis, 1986 y Margolies, 1995) no existe consenso sobre la cantidad de inmigrantes europeos que llegaron al país durante esos años. Margolies (1995: 124) encontró que en los viejos archivos de la Oficina Arquidiocesana de Caracas se encontraba asentada la entrada de 200.000 españoles entre 1951 y 1958, en su gran mayoría gallegos y canarios. Estos últimos reanudaron el proceso de emigración en masa que hacía treinta años habían experimentado hacia América, previamente con destino a Cuba. Pese a los diferentes criterios sobre la cantidad de inmigrantes que entraron durante la década del cincuenta, existe acuerdo en considerar que la mayor importancia de los extranjeros estuvo en su contribución al desarrollo socioeconómico del país, el cual no supuso mayores efectos en el crecimiento demográfico (Gormsen, 1975-1978: 167; Castillo, 1985: 176). Muchos de estos inmigrantes habían sido agricultores en sus países de origen e introdujeron grandes innovaciones en la agricultura de Venezuela.Durante el período en referencia se establecieron dos formas de inmigración, una organizada por el gobierno y otra de forma espontánea e incluso ilegal. La auspiciada por el sector oficial fue dirigida por el Instituto Agrario Nacional (IAN)
5 con el fin de establecer colonias agrícolas y auspiciar la producción agrícola mecanizada orientada a la comercialización. En los programas de colonización dirigidos por el Estado, a los extranjeros les asignaban un status legal de "inmigrante" que les permitía ciertos beneficios económicos para el traslado e instalación en zonas agrícolas (Margolies, 1995: 122). En 1956 existían en el país 16 colonias agrícolas mixtas con inmigrantes extranjeros y población venezolana, organizadas por el IAN, de las cuales 14 estaban ubicadas en la región central, en las cercanías de los principales centros de consumo, y las restantes se encontraban en el Oriente del país (Castillo, 1985: 130)6.La inmigración que se produjo de manera espontánea se ubicó inicialmente en la capital del país y progresivamente se fue dispersando hacia otras ciudades del Oriente y Occidente, ingresando a los sectores comerciales y de servicio que se expandían rápidamente en esas zonas
7 . Entre los inmigrantes que llegaron por su cuenta estuvieron grupos de portugueses que practicaban el cultivo intensivo de hortalizas en pequeñas parcelas en el valle de Caracas y otros valles cercanos durante la década de los cincuenta. Sin embargo, la actividad hortícola en la ciudad capital duró pocos años, ya que el aumento en el valor de las tierras por el proceso de urbanización hizo que esta población se movilizara a explotar otras tierras en la periferia (Waldt, 1975-1978: 205-206). Otros inmigrantes, entre los cuales figuraron españoles y en menor cuantía italianos y portugueses, se fueron al interior del país y se dedicaron al cultivo de papas y hortalizas en medianas extensiones de tierra con una regular mecanización en la zona montañosa de Miranda, Aragua, Carabobo y Yaracuy, específicamente en los Municipios de Chirgua, Bejuma, Miranda y Nirgua. También, grupos de portugueses iniciaron el cultivo de cebolla y tomate en los Estados Aragua y Carabobo, mudándose después de 1950 hacia zonas con condiciones climáticas más favorables a dichos cultivos, en los Estados Lara y Falcón (Waldt, 1975-1978: 209). En los Andes los inmigrantes isleños difundieron el cultivo de la papa blanca y de las hortalizas, hacia otras zonas además de Timotes, donde se producía desde 1923, aunque en escala reducida. Los nuevos cultivos se propagaron en sitios como Pregonero en el Estado Táchira, Valle Grande, Santo Domingo, Pueblo Llano en el Estado Mérida y Tuñame en el Estado Trujillo (Waldt, 1975-1978: 206). El desarrollo de la agricultura intensiva impulsó el proceso de crecimiento económico y la capitalización de esas zonas. De esta forma, los inmigrantes que entraron a Venezuela durante los años cincuenta, tuvieron incidencia en la dinámica económica y social del país, que redundó tanto en la expansión del mercado interno como en el cambio de los patrones alimenticios, con el aumento del consumo de nuevos rubros como la papa y las hortalizas. Un factor que favoreció la expansión del mercado interno e indirectamente incidió en la consolidación de la modernización agrícola fue la integración socioeconómica del país, que se llevó a cabo mediante la ampliación del sistema de vialidad, transporte y comunicación.Durante esos años el gobierno invirtió mayores recursos en el financiamiento de la modernización agrícola. El proceso estuvo centrado en el aumento de la producción de alimentos para abastecer el mercado interno nacional y en rubros vinculados a la incipiente agroindustria, iniciada por la sustitución de importaciones adelantada con apoyo oficial. De esta forma, se produjo un cambio en la política oficial que durante las décadas anteriores había privilegiado la reactivación de la agroexportación y había dejado en segundo lugar la producción agrícola para el mercado interno (Castillo, 1985: 91).
Durante la década de los cincuenta se adelantaron campañas de modernización con énfasis en la implantación de patrones tecnológicos basados en la mecanización, el riego y los insumos químicos (semillas certificadas, abonos, insecticidas, fungicidas). La producción agrícola favoreció el cultivo de productos vinculados a la agroindustria, entre ellos cereales como el maíz, el ajonjolí y el arroz. Además se incentivó el cultivo de la caña de azúcar, así como la producción pecuaria (Castillo, 1985: 109). La aplicación de los programas de modernización tuvo como eje central la
colonización de nuevas tierras de topografía plana que permitieran la aplicación de maquinaria agrícola, como ocurrió en los estados Zulia, Portuguesa, Barinas y Guárico.Entre los programas de modernización agrícola fue importante la reorganización de las antiguas Colonias Agrícolas pertenecientes al Instituto Técnico de Inmigración y Colonización ITIC (1946) y la creación de nuevas colonias por el IAN
8. Se privilegiaron las colonias mixtas, que combinaban grupos de venezolanos y extranjeros con el interés de fomentar en la población nativa el aprendizaje de los conocimientos y métodos de cultivo que traían los inmigrantes. Las Colonias Agrícolas fueron organizadas con base en una concepción integral que incluía el otorgamiento de tierras, la dotación de créditos, la construcción de una infraestructura para el riego y la organización de cooperativas (MAC, 1948: 187; Castillo, 1985: 123; Troconis, 1986: 262). También se intensificaron las actividades de investigación y extensión dirigidas a aumentar la producción y el establecimiento de vínculos entre la actividad agrícola y la industria básica que se fundaba en el país (Castillo, 1985: 150), para estimular el uso de insumos de origen industrial entre los productores agrícolas.3. AUMENTO DEL CONSUMO Y LA PRODUCCIÓN DE PAPA Y HORTALIZAS EN VENEZUELA
Durante los años cincuenta se produjo un aumento sostenido del consumo de papa y hortalizas en el país, debido al acelerado crecimiento económico a raíz del incremento de los ingresos petroleros, el intenso proceso de urbanización y la incidencia de la inmigración extranjera en los patrones de consumo. En la década del cincuenta el consumo del papa se difundió en todas las zonas del país y se estableció como un producto de uso cotidiano en la dieta de la población nacional (BAP, 1954: 73). El incremento en el consumo de papa fue de tal magnitud que en 1959 alcanzaba, aproximadamente, a 100.000 toneladas métricas anuales, de las cuales 52.800 se consumían en la zona central, principalmente en Caracas y sus alrededores (BAP, 1963: 57).
El consumo de papa en Venezuela se continuó abasteciendo con la importación de papa. En el lapso comprendido entre 1946 y 1952 (Cuadro 1) , la importación de papa para el consumo superó a la producción nacional del tubérculo, siendo en el año 1951 cuando se realizó la mayor entrada del producto, que alcanzó a 37.778 t, mientras que la producción nacional fue de 32.011 t. A partir de 1953 se inició un proceso de aumento sostenido de la producción nacional del tubérculo que alcanzó su mayor volumen en el año 1957, correspondiendo a ese año una producción de 105.972 t. Paralelamente se redujo la importación del tubérculo y durante ese año se importaron sólo 6.815 t de papa para abastecer el mercado nacional. También, durante el período comprendido entre 1946 y 1958, ocurrió un aumento en el volumen de importación de papa para semilla, que alcanzó el mayor valor 16.639 t en 1956. El ascenso en la importación de semillas es un indicador del abandono de los esfuerzos oficiales para producir semilla nacional, iniciados durante el bloqueo de los mercados
internacionales en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, entre 1957 y 1958 se produjo una disminución de la importación de semillas de papa, que no es explicada en las fuentes oficiales consultadas. Además debe agregarse que en las fuentes oficiales revisadas no hay mucha información sobre la papa negra que se producía principalmente en los Andes y sobre la cual se tratará más adelante.Como resultado del establecimiento de las colonias de inmigrantes en las zonas montañosas del centro del país y de la política de modernización agrícola implementada por el gobierno en las zonas de topografía plana favorables a la mecanización, se produjo un desplazamiento de la producción de papa desde las tierras altas de clima frío de los estados Mérida, Táchira y Trujillo, hacia zonas más bajas de clima más cálido entre 500 y 1.700 m.s.n.m. en el centro del país, específicamente en los estados Aragua, Carabobo, Lara y Yaracuy.

En 1950 (Cuadro 2) , del total de la producción de papa, que fue de 29.396 t, a la región Los Andes le correspondió la mayor producción, el 39,56%, mientras que la producción de los estados de la zona central del país fue de
38,83%. En 1954 todavía los Andes mantenía el primer lugar en la producción de papa de Venezuela, de un total de 40.384 t, le correspondió el 51,60%, mientras que en las zonas productoras de Carabobo, Aragua, Lara y Yaracuy la producción fue del 42%. En 1958 la situación cambió y la producción de Los Andes disminuyó drásticamente, de 69.773 t que se produjeron en el país, sólo el 6,37 % se produjeron en los Estados Mérida, Táchira y Trujillo; y, por el contrario, en la zona central la producción de papa alcanzó al 91,80%. En el auge de la producción de papa en las zonas más bajas tuvieron participación importante los inmigrantes espontáneos que se ubicaron en los Municipios Chirgua, Bejuma, Miranda y Nirgua, quienes introdujeron algunas innovaciones técnicas como los sistemas de riego, las semillas certificadas y los agroquímicos. Además, los productores contaron con asistencia oficial, dado el interés del gobierno en aumentar la producción del tubérculo en el país. La asistencia consistió en la dotación de créditos a los productores, la compra y venta de semillas importadas y una política de precios mínimos para asegurar las ganancias de los productores en los períodos de mayor oferta del producto (BAP, 1954: 73). También los inmigrantes de las colonias organizadas por el IAN en la región central intensificaron el cultivo de la papa blanca. En 1950 en la Colonia Chirgua, la producción alcanzó a 6.000 t y en las Colonias de Cagua, Bejuma y Montalbán fue de 5.000 t (BAP, 1950: 89-90).No obstante el aumento de la producción de papa que se realizaba en las zonas bajas del centro del país, ésta no abastecía en forma permanente el consumo nacional con producto fresco durante el año. La única cosecha que se realizaba con éxito en la zona cálida era la de "verano" o época seca (febrero y marzo); mientras que en la cosecha de "invierno" o época húmeda la elevada pluviosidad ocasionaba grandes pérdidas a los productores. De esta forma, las cosechas de invierno (julio y agosto) y la de norte o tardía (diciembre y enero) debían ser cubiertas con la producción de Los Andes, donde se sembraba, principalmente, la papa negra. Según las fuentes oficiales, los principales problemas en la producción de papa andina eran: el descenso en la producción causado por el desmejoramiento de los suelos y de las variedades utilizadas, así como la poca aceptación de la papa andina en los mercados del centro. Esto hacía necesaria la importación de papas para aminorar la escasez en los mercados centrales, que se presentaba entre julio y diciembre (MAC, 1954: 125). Sin embargo, cuando la importación no se realizaba en el tiempo adecuado, antes del período de escasez, la llegada de la papa importada coincidía con el período de recolección de la cosecha de verano, produciéndose una sobreoferta, que afectaba la comercialización de la producción nacional y generaba pérdidas a los productores del tubérculo.
La cosecha de invierno en las zonas bajas tenía como limitante principal la susceptibilidad a enfermedades fungosas de las variedades extranjeras más utilizadas. Según las fuentes consultadas, con la variedad
Red-Bliss Triumph, se producían anualmente pérdidas del 40% por la enfermedad de "la candelilla" (MAC, 1948: 35). Por tal motivo, el sector oficial intensificó los estudios sobre la resistencia de las semillas importadas a las enfermedades fungosas (MAC, 1956: 99).Al final del período, el gobierno decidió intensificar la modernización del cultivo de la papa en la región de Los Andes debido a sus características ecológicas favorables al cultivo durante los períodos de déficit de la producción en la región central. De esta forma, se buscaba garantizar el abastecimiento del producto fresco durante todo el año y evitar las grandes fluctuaciones en los precios por los problemas de sobreoferta y escasez de papa en el mercado nacional. Este cambio en la política oficial de producción del tubérculo coincidió con la llegada de inmigrantes y fue favorecido por la existencia de vías de comunicación que aseguraban el transporte rápido de los productos desde las zonas productoras hasta los principales centros de consumo ubicados en el centro del país. Con el programa de apoyo financiero y técnico a la producción de papa en la región andina, se buscaba también mejorar las condiciones de vida de la población que no había emigrado de Los Andes. Igualmente se pretendía generar en la región andina un desarrollo agrícola similar al de otras regiones del país, para lo cual se aprovecharían los recursos humanos y naturales existentes (Sonley, 1959: 74).
La producción de papa en la zona central del país era en su mayor parte tecnificada. En todas las unidades agrícolas se utilizaba riego, maquinarias, semillas certificadas y una elevada cantidad de fertilizantes, insecticidas y herbicidas. En contraste, en Los Andes la producción se encontraba en proceso de transición hacia la producción tecnificada. Durante ese período la producción se realizó principalmente con semillas certificadas procedentes del Canadá y de Holanda. El MAC, por intermedio del BAP primero y a partir de 1967 por la Corporación de Mercadeo Agrícola, se encargaba de las importaciones de semillas, teniendo como base las solicitudes de las cooperativas y asociaciones de productores del país (CORPOANDES, 1973: 98-99).
La producción de hortalizas también experimentó un incremento durante la década de los cincuenta. Surgieron nuevos centros de cultivo en las zonas donde se había iniciado con anterioridad la actividad hortícola, como en la ciudad de Caracas y sus alrededores y en los valles altos de los Andes. Igualmente en la región central del país en la Cordillera de la Costa: Miranda, Carabobo, Aragua y en las estribaciones de la Cordillera de Los Andes: Yaracuy y Lara, se estableció la producción de hortalizas. En estas zonas
la actividad hortícola era practicada principalmente por medianeros y arrendatarios de pequeñas y medianas extensiones de tierra por medio de una incipiente mecanización (Sonley, 1959: 101). La expansión del cultivo de hortalizas en la zona montañosa del norte del país se produjo por la llegada de grupos de inmigrantes españoles (peninsulares e isleños), portugueses e italianos, quienes difundieron el cultivo y las nuevas prácticas agrícolas.
En el incremento del consumo de hortalizas en Venezuela tuvo gran importancia el crecimiento de los sectores industrial y comercial en la década del cincuenta y sus efectos en los cambios en los patrones alimenticios. De esta forma, además de la expansión de los centros de consumo existentes en los campos petroleros y en la ciudad capital, surgieron nuevos centros de consumo en las regiones del centro y oriente donde se producía el desarrollo industrial. Es importante resaltar dentro de los efectos de la actividad comercial en los cambios de los patrones alimentarios de la población, el papel de los italianos que establecieron restaurantes en las principales ciudades del país (Gormsen, 1975-1978: 165).
En el Cuadro 3 se presentan los volúmenes generales de producción e importación de hortalizas entre 1945 y 1958. Puede observarse aquí que entre 1945 y 1950 la producción nacional de hortalizas se incrementó en más de mil toneladas anuales, mientras que entre 1950 y 1958 el incremento fue superior a las 2.000 t anuales. Esta diferencia en el aumento de producción se debió a que durante el período de la posguerra fue modificado el tratado comercial establecido entre Venezuela y los Estados Unidos de América de 1939, para proteger la producción nacional de hortalizas en Venezuela y el arancel de Bs. 1,20 por kilogramo establecido al inicio, fue rebajado a Bs. 0,10/kg (MAC, 1958: 65). Esta situación generó una fuerte competencia entre la producción nacional de hortalizas y la importada, ya que durante los años 1948, 1949, y 1950 las importaciones aumentaron aceleradamente alcanzando a 787 t, 1.759 t y 2.269 t, respectivamente. Esta situación incidió en la disminución de precios y en el deterioro de la producción nacional, hasta que en 1951 fue repuesto el antiguo arancel que protegía la actividad en el país. Durante esos años los campos petroleros, que eran los principales centros de consumo, se abastecieron con la importación de productos congelados. Igualmente se observa que la exportación de hortalizas y legumbres que se dirigía principalmente hacia los mercados de Las Antillas, aumentó al inicio del período, alcanzando 1.071 t en 1946 y después disminuyó significativamente: en 1949 se redujo a 137 t. En la disminución de la exportación también influyó el cambio en la política arancelaria establecida durante los años de la posguerra.
El auge de la producción hortícola con fines comerciales en el país fue promovido principalmente por el sector privado, mientras que el sector oficial fomentó la actividad en pequeñas unidades ("granjas" familiares) con fines de autoabastecimiento. Según las fuentes oficiales el Estado financió investigaciones para producir semillas en la Granja Experimental de Sanare en el Estado Lara (MCMAC 1953: 69). Igualmente durante el final del período, el sector
oficial adelantaba una serie de investigaciones para mejorar los mecanismos de almacenamiento y distribución de productos perecederos entre los cuales figuraban las papas y las hortalizas (Sonley, 1959: 3). Estas acciones servirían de estímulo para que en los años siguientes se fomentara la producción de estos rubros en los valles altos andinos.

4. APORTES TECNOLÓGICOS DE LOS INMIGRANTES A LA AGRICULTURA ANDINA
Antes de la década de los cincuenta, en la mayor parte de los valles altos andinos se mantuvo con cierta estabilidad el sistema agrícola mestizo establecido desde la colonia, que combinaba el cultivo de cereales templados como el trigo10, y tubérculos andinos como la papa (
Solanum andigena)11 y el uso del arado tirado por bueyes (Monasterio, 1980; Velázquez, 1993). Esta forma de manejo de la tierra privilegiaba el cultivo de secano en las laderas de las montañas. También se asociaba a una baja rentabilidad económica de la agricultura, al predominio de las haciendas de trigo combinada con formas precarias de tenencia de la tierra como la medianería y a una organización productiva basada en lazos de parentesco con predominio de las relaciones recíprocas de trabajo como la "mano vuelta" y el "convite". Esto ocurrió en los valles altos, a excepción de Timotes, donde desde 1923 un inmigrante alemán de nombre Otto Jullins Herman Hollwis Wolff, conocido por los pobladores como "Mister Jelvis" (Consejo Municipal de Timotes, 1987), introdujo el cultivo de hortalizas combinado con técnicas agrícolas modernizadas que tuvo efectos socioeconómicos importantes en la localidad. Durante las primeras décadas del siglo XX los valles altos de Venezuela permanecieron relativamente aislados del centro del país debido a las dificultades que presentaba la "Carretera de los Andes" o trasandina (1925) para la comunicación12 . A finales de los años cuarenta, la mayor comunicación con el centro del país a partir de la construcción de nuevas carreteras como la Panamericana (1949) y la llegada de inmigrantes (españoles isleños y peninsulares, colombianos e italianos) permitió la implantación en las tierras planas y semiplanas del modelo agrícola modernizante integrado por semillas certificadas de papa y hortalizas, asociado al uso de insumos industriales (fertilizantes e insecticidas) y riego por bomba. Este cambio tecnológico supuso la progresiva dinamización de la agricultura de la región. Algunos de estos cambios tecnológicos fueron los que se explican a continuación.NUEVAS VARIEDADES DE PAPA Y HORTALIZAS
Los inmigrantes europeos dedicados a la actividad agrícola actuaron como demostradores de los beneficios económicos de las nuevas variedades de papa (
Solarum tuberosum)13 conocidas en sus lugares de origen. Debido a las buenas cosechas que obtenían, la gente, en especial la de mayor edad, les profesaba admiración y respeto. Progresivamente los nativos aprendieron las nuevas técnicas trabajando con los inmigrantes, difundiéndose el cultivo de la papa blanca en las zonas más bajas y de menor pendiente de los valles altos (Entrevista al productor José Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/11/97). El cultivo de la papa le reportaba a los productores un mayor rendimiento económico, debido al mercado más amplio y los mejores precios a que se cotizaba con respecto a la papa andina. De una sola cosecha anual que se producía con la papa andina, se pasó a producir entre dos y tres cosechas por año (Chaves, 1992).Entre las variedades de papa blanca introducidas, originarias de EE.UU., Holanda, España, Inglaterra y Alemania, la Sebago fue una de las más importantes, debido a la mayor demanda en el mercado (Entrevista al productor José Antonio Sánchez Sánchez. Mucurubá 29/11/97). Mientras que en las faldas de las montañas se continuó cultivando las variedades "negra" y "rosada" de la especie
Solanum andigena. La extensa gama de variedades desarrolladas in situ, algunas de origen prehispánico, recibían nombres locales, entre estas estaban: Rosana, Tuñamera, Arbolona, Carraca, China, Curuba, Griteña, Tempranera (CORPOANDES, 1973: 41), Merideña o criolla (Velázquez, 1979: 23). Sin embargo, las variedades locales fueron progresivamente sustituidas por las importadas.El cultivo comercial de hortalizas en sus inicios se asoció al sistema agrícola tradicional mestizado de trigo y papa y progresivamente se fue especializando. Igualmente, la selección de los tipos de hortalizas no seguía una pauta específica, sólo se cultivaba uno o dos tipos hortícolas (CBR, 1954: 165- 166). En algunas fincas se producía apio, cebolla y pimentón, mientras que en otras se producían hortalizas de raíz, tales como zanahorias, remolachas o nabos (CBR, 1954: 153). Las hortalizas cultivadas variaban, según las características ecológicas, la demanda y el acceso a los mercados. Por ejemplo, en la zona de Timotes-Chachopo se producían predominantemente repollos, zanahorias y remolachas, a diferencia de Capacho donde se cultivaba más cebollas (CBR, 1954: 170).
Posteriormente, con la especialización de la horticultura, las parcelas se fragmentaron en pequeños campos dedicados a diferentes especies de hortalizas; en algunas fincas se combinaban nueve y más variedades diferentes, por ejemplo, repollo, repollo rizado y morado, remolacha, lechuga, ajo porro, coliflor, acelga y brócoli. Sin embargo, la mayoría de los productores de Timotes cultivaban a la vez un máximo de tres variedades diferentes de hortalizas (CORPOANDES, 1973: 171).
INSUMOS AGRÍCOLAS COMERCIALES
Conjuntamente con las nuevas variedades de papa y hortalizas se inició el uso de insumos agrícolas como los fertilizantes e insecticidas. Sin embargo, según el Censo Agropecuario de 1950, el tipo de abono más utilizado era todavía el orgánico, mientras que los químicos se usaban en cantidad reducida. El primero consistía en una preparación por el método de "indoree" con residuos de cultivos, malas hierbas, estiércol de vacuno, tierra y agua (CBR, 1954: 57). No obstante, las fuentes orales informan sobre el uso de un tipo de fertilizante importado de Alemania por parte de los inmigrantes (Entrevista al productor José Antonio Sánchez Sánchez. Mucurubá 29/11/97). De esta forma se fueron abandonando progresivamente los sistemas tradicionales de manejo de la tierra como el "barbecho", dirigido a la regeneración de los suelos (De Robert y Monasterio, 1993), y fueron sustituidos por insumos externos
(inputs) de alto impacto ambiental.RIEGO CON BOMBA HIDRÁULICA
También los inmigrantes introdujeron la práctica del riego con bomba hidráulica14
, que sustituía antiguas formas de riego como las acequias de origen prehispánico y los ingeniosos sistemas construidos con tuberías rústicas de bambú (CBR, 1954: 141). Este constituyó un antecedente importante para la instalación de los sistemas de riego por aspersión que se inició en 1973 con el Programa de Desarrollo Agrícola de los valles altos implementado por CORPOANDES, donde también los inmigrantes tuvieron una participación fundamental (Entrevista al Ing. Jaime Soriano, Mesa Grande, 1/08/96). De esa forma se aceleró el cambio de cultivos tradicionales a cultivos de mayor rentabilidad en la zona.DIVISIÓN ENTRE "LLANOS" Y "ALTOS"
Igualmente, con la población que llegó de España, se produjo una división en el entorno ambiental entre los terrenos ubicados en las zonas de menor pendiente, denominados "llanos", "hondos" o "bajos" y los ubicados en las faldas de las montañas, o "altos". De esta forma, los terrenos de menor pendiente, utilizados tradicionalmente por la población local solamente para el pastoreo, fueron arrendados por los inmigrantes para el cultivo intensivo de la papa blanca, mientras la población nativa mantenía la costumbre de cultivar en las pendientes de las montañas. Esta separación de los terrenos según el relieve supuso también una división de los agroecosistemas. Mientras en las faldas de las montañas se siguió cultivando con métodos tradicionales el trigo y la papa criolla, en los pequeños valles se inició el cultivo intensivo de papa blanca con la aplicación de la tecnología moderna (fertilizantes, agroquímicos, tractores y riego con bombas).
Se inició así en las cuencas altas del Chama y del Motatán el uso con fines agrícolas de las tierras ubicadas en el fondo de los valles, ya que antes las características del terreno en cuanto a drenaje de aguas y pedregosidad limitaban su uso agrícola. En el fondo de los valles sólo pequeñas extensiones eran utilizadas para el cultivo de papa negra y trigo. Esto supuso la ampliación del área cultivada en la zona mediante prácticas mecánicas de acondicionamiento de los terrenos como canales de drenaje, despedrado y obras de riego. La difusión de estas obras se dio principalmente por el aprendizaje práctico que obtuvieron los campesinos locales trabajando como mano de obra en las tierras de los inmigrantes (Entrevista al Ing. Juan Bautista Castillo en Mérida, el 20/05/97). El uso agrícola de los fondos de valles actuó como factor dinámico de la actividad agrícola y del cambio socioeconómico en la zona después de 1958. Dentro de las limitaciones de tierras planas que establece la topografía andina, el acondicionamiento de los terrenos supuso una ampliación progresiva del área cultivable, ya que antes se producía una insuficiencia de tierras agrícolas activas a las que se sumaban las tierras dejadas en descanso, además de la restricción de cultivos en las laderas que se inició a raíz de la visita a la zona de la Misión Norteamericana de Conservación de Suelos en 1942. La construcción de obras mecánicas (construcción de drenaje en terrenos pantanosos, el despedrado y la construcción de muros de piedra y contención) en las pequeñas terrazas, mesetas y conos de deyección por medio del Programa de Subsidio Conservacionista del MAC en 1959, influyó en la difusión del cultivo intensivo de papa y hortalizas en la zona.
No obstante las innovaciones tecnológicas introducidas por los extranjeros en la agricultura andina, éstos debieron asimilar parte de las técnicas de los campesinos del lugar, es el caso del arado tirado por bueyes
15 que era utilizado frecuentemente debido a que las fuertes pendientes de la mayoría de la superficie andina limitan el uso de maquinaria. No obstante estas limitaciones, en 1950 existían 4 tractores en la zona de Mucurubá (II Censo Agropecuario, 1950), pertenecientes a inmigrantes beneficiarios de los programas oficiales de crédito que cultivaban la papa blanca en algunos terrenos planos de la zona. Las innovaciones tecnológicas se difundieron en varios centros de producción de la región, como Pregonero, Valle Grande cerca de Mérida, Santo Domingo, Pueblo Llano y Tuñame (Waldt, 1975-1978: 206).También durante la década de los cincuenta llegaron a los valles altos andinos algunos colombianos que intervinieron en los cambios socioeconómicos que dinamizaron la agricultura de la zona. Estos cultivaron nuevas variedades de papa y hortalizas conocidas en Colombia con anterioridad mediante los programas internacionales de modernización agrícola como el desarrollado por la Fundación Rockefeller (Harrar, 1956).
En la producción de papa de los valles altos de los Andes se utilizaban tres modalidades agrícolas, de acuerdo a los niveles altitudinales de las zonas productoras y a las condiciones socioeconómicas de los productores (Chaves, 1962: 24-118). Una de ellas era la andina tradicional, que se aplicaba en las zonas de mayor altitud y pendiente. Se caracterizaba por el uso de la fuerza animal por medio del arado, el barbecho, la poca especialización de la mano de obra y los cultivos anuales, fundamentalmente de cereales y tubérculos. Otra de las modalidades agrícolas era la agricultura semi-mecanizada, desarrollada en los fondos de valle y caracterizada por la aplicación de los recursos de la tecnología tradicional combinados con recursos de la agricultura comercial, como semillas certificadas, abonos, insecticidas y fungicidas, riego y monocultivo. Una tercera modalidad era la agricultura mecanizada que se concentraba en las tierras bajas y en los alrededores de la capital del Estado y utilizaba la tracción mecánica además de los insumos comerciales (Chaves, 1962: 24-118)
16. De estas tres formas la más difundida, durante el período en estudio, fue la semimecanizada, que se extendía hacia las faldas de las montañas (Chaves, 1962: 166-167).En menor medida la introducción de los nuevos insumos en la región provino de los programas de asesoría técnica del BAP. Resalta el caso de Pueblo Llano donde se utilizaban extensamente semillas mejoradas de papa, que los productores obtenían haciendo pedidos colectivos a la referida institución (CBR, 1954: 143).
5. APORTES SOCIOECONÓMICOS DE LOS INMIGRANTES
A las innovaciones tecnológicas introducidas, se asociaron una serie de cambios socioeconómicos en ámbitos como la organización productiva, la estructura agraria, el financiamiento agrícola y la comercialización de los productos que influyeron en la diversificación agrícola iniciada en la década del cincuenta en la zona.
ORGANIZACIÓN PARA LA ADQUISICIÓN DE INSUMOS
También algunos inmigrantes intervinieron en el comercio de los insumos agrícolas y materiales para la fabricación de sistemas de riego con bombas. En la parte alta del Valle del Chama, se organizaron algunos agricultores, mayormente inmigrantes, para realizar pedidos colectivos de semillas y abono a los vendedores de las casas comerciales establecidas en la ciudad de Mérida, que a su vez eran inmigrantes (Entrevista al Sr. José Antonio Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/11/97). Igualmente los pedidos de insumos que realizaban los productores al BAP (1928) se realizaban en forma colectiva. De esa forma, la introducción entre los agricultores de nuevas formas de organización incidió en el abandono de las antiguas relaciones recíprocas de trabajo basadas en lazos de parentesco como el "convite" y la "mano vuelta". Fue en años posteriores, a finales de los cincuenta, cuando se establecieron nuevas formas de organización colectiva como las cooperativas agrícolas y las Ligas Campesinas en la zona.
NUEVAS FORMAS DE FINANCIAMIENTO AGRÍCOLA
Los productores que llegaron a la zona recibieron créditos para el financiamiento de la cosecha y la compra de maquinaria desde el inicio de su actividad agrícola. En la producción de papa blanca los créditos eran solicitados a razón de dos por año y cancelados cuando se recogía la cosecha (Entrevista al Sr. José Antonio Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/11/97). Mientras que entre la mayoría de los pequeños productores locales la forma más extendida de financiamiento continuó siendo el crédito privado otorgado por intermediarios. Este crédito se dirigía a la realización de la cosecha y al suministro de artículos de primera necesidad (CBR, 1954). Al final de la recolección el campesino estaba obligado a entregar al acreedor el producto de la cosecha. Esta relación entre productores e intermediarios se denominaba "marchantía". El tipo de interés en esta modalidad crediticia nunca era inferior al 12% y su plazo de amortización era la duración de la cosecha. En menor medida los productores accedían a créditos oficiales otorgados por el BAP. El acceso a los créditos del BAP entre los inmigrantes, muchos de ellos carentes de tierra propia, se facilitó por el cambio en la política crediticia del BAP en 1952, que establecía como garantía principal la futura capacidad de pago de la empresa agrícola una vez invertido el crédito, en sustitución de la garantía hipotecaria y prendaria que eran relegadas como secundarias o complementarias (CBR, 1954).
El uso de créditos financiados por el Estado se difundió rápidamente. Por ejemplo en Mucuchíes, en 1952, un grupo considerable de productores solicitaron créditos al BAP para financiar la producción, ya que el monto de los créditos otorgados por ese organismo en el municipio, oscilaba entre Bs. 250.000 y 500.000, una de las sumas más altas alcanzadas en la región de los Andes venezolanos, si se considera que la mayor cantidad fue de Bs. 1.000.000 y que el monto máximo de los créditos para cada productor era de Bs. 20.000 (CBR,1954).
Al final del período (1946-1958) se inició el crédito agrícola hipotecario de la banca comercial en la zona. El Banco Unión comenzó a financiar el 50% del costo de los insumos a los productores de papa blanca y en especial los inmigrantes con cierto capital utilizaron dicha alternativa de financiamiento (Entrevista José Antonio Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/11/97). Este tipo de crédito en la región de Los Andes era restringido y sólo beneficiaba a algunos productores debido a los altos intereses devengados que oscilaban entre el 9% y el 12% (CBR, 1954). No obstante, éstos eran inferiores a los de los intermediarios.
CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA AGRARIA
En los Valles Altos, a diferencia del período anterior en que predominaba en la estructura agraria la hacienda triguera dividida en pequeñas parcelas que eran trabajadas a medias, con la llegada de los inmigrantes y el mayor nivel de capitalización que les reportaba el cultivo de la papa blanca, comenzó a tener importancia el arrendamiento de tierras mediante el pago de un canon fijo en metálico y el trabajo directo de los propietarios. Sin embargo, los inmigrantes al llegar se adaptaron a las formas tradicionales de tenencia de la tierra y trabajaron mediante contratos de medianería, para luego arrendarlas o comprarlas (Entrevista al productor José Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/ 11/97).
NUEVAS FORMAS DE COMERCIALIZACIÓN
Igualmente, la intervención de los inmigrantes dinamizó la actividad comercial en la zona. Se difundió la venta directa del producto en los mercados, a diferencia de los años anteriores donde predominaba la venta a los comerciantes locales y a los comerciantes y camioneros (intermediarios) que compraban la mercancía en la finca del productor. En el caso de la venta de papa blanca, los productores que tenían vehículo automotor negociaban directamente en los
mercados de la ciudad de Mérida. Mientras que los inmigrantes generalmente vendían los productos en el Mercado de Coche, a una Compañía (La Codipasa), propiedad de unos españoles (Entrevista al Sr. José Antonio Sánchez Sánchez, Mucurubá, 29/11/97.A los aportes de los inmigrantes, principalmente de origen canario, se agregó la intervención del gobierno para intensificar la modernización del cultivo de la papa en la
región de Los Andes debido a sus características ecológicas favorables al cultivo durante los períodos de déficit de la producción en la región central. De esta forma, se buscaba garantizar el abastecimiento del producto fresco durante todo el año y evitar las grandes fluctuaciones en los precios por los problemas de excedente y escasez de papas en el mercado nacional. Este cambio en la política oficial de producción del tubérculo fue favorecido por la existencia de vías de comunicación que aseguraban el transporte rápido de los productos desde las zonas productoras hasta los principales centros de consumo ubicados en el centro del país. Con el programa de apoyo financiero y técnico a la producción de papa en la región andina, se buscaba también mejorar las condiciones de vida de la población que no había emigrado de los Andes. Igualmente se pretendía generar en la región andina un desarrollo agrícola similar al de otras regiones del país, para lo cual se aprovecharían los recursos humanos y naturales existentes (Sonley, 1959: 74).Además de los cambios socioeconómicos que se dieron en los valles altos andinos a raíz de la introducción de nuevas tecnologías agrícolas y formas capitalistas de producción por parte de los inmigrantes, se produjeron cambios al nivel sociocultural, como en el modo de vida de la población, sus creencias y, en general, en sus representaciones sociales. Estos últimos aspectos serán objeto de un trabajo de investigación que la autora se propone realizar próximamente.
6. AUMENTO DE LA PRODUCCIÓN DE PAPA Y HORTALIZAS EN LOS VALLES ALTOS
Como ejemplo del impacto que tuvieron los cambios tecnológicos introducidos por los inmigrantes en la producción agrícola de los valles altos andinos, contrastamos en el Gráfico 1, las tendencias seguidas por la producción de trigo y papa durante gran parte del siglo XX. Se evidencia que en zonas donde en años anteriores había predominado el cultivo tradicional de trigo, de bajo rendimiento agrícola y económico, comenzó a extenderse el de variedades de papa de mayor rendimiento y productividad. Por ejemplo, en Mucuchíes, en un total de 393 fundos con una extensión de 1.253 ha se produjeron 1.619 t de papa. Al cotejar los datos de la superficie cultivada y el volumen de producción de papa entre 1937 y 1950 en Mucuchíes, se observa que la extensión cultivada con el tubérculo se incrementó 3,96 veces y la producción, en 2,46. En Timotes en 1950 se cultivó papa en 126 fundos con una extensión de 214 ha y la producción fue de 767 t, incrementándose la superficie cultivada más del doble y la producción, casi cuatro veces con respecto a 1937.

La tendencia alcista en la producción de papa se mantuvo durante todo el siglo XX, de esta forma en 1985 la producción de papa en Mucuchíes había aumentado más de once veces con respecto a 1961 y alcanzó en 1985 a 7.735 t., mientras que la producción de trigo siguió descendiendo y en Mucuchíes se produjeron sólo 14 t (Gráfico 1).
7. CONCLUSIÓN
Durante la década del cincuenta se produjo una intensificación del proceso de urbanización incentivado por el crecimiento económico que supuso el aumento de los ingresos
petroleros. Las favorables condiciones del país atrajeron el interés de los inmigrantes europeos durante la postguerra, algunos de ellos se dedicaron a la agricultura e importaron recursos de sus lugares de origen que contribuyeron a aumentar la producción agrícola del país mediante la implantación de la agricultura modernizante. Entre estos aspectos estaba el cultivo intensivo de la papa y las hortalizas. Igualmente introdujeron cambios en los patrones alimenticios mediante el aumento del consumo de dicho rubro en la dieta de los venezolanos. El cultivo se inició en la zona central del país y progresivamente se fue desplazando hacia los Andes, constituyendo hoy la principal zona de producción de papa del país.Con la llegada de los inmigrantes de origen español, isleños y peninsulares y la vinculación de los Andes con los mercados del centro del país, se produjo un cambio en el uso de la tecnología agrícola que se venían usando hasta esa época. La población inmigrante sirvió como agente de transferencia tecnológica con la introducción de nuevas variedades de papa y de nuevos cultivos como las hortalizas, el uso de insumos agrícolas, como los fertilizantes industriales, los insecticidas y herbicidas, la construcción de canales y obras de drenaje en los fondos de los valles y la instalación de sistemas de riego. Este último ha sido un recurso tecnológico que ha ampliado los espacios agrícolas y elevado su productividad. En fin, el cambio tecnológico supuso el paso de una tecnología agrícola con uso intensivo en mano de obra a otra intensiva en capital. Con ello se produjo un incremento progresivo en la producción y en la productividad agrícola de la zona en estudio.
1 El presente trabajo es parte de una investigación mayor de la autora titulada: "Dinámica socio-ambiental y modernización agrícola en los Valles Altos Andinos: Mucuchíes y Timotes (1930-1999)". La misma fue presentada como requisito para optar al Título de Doctor en Ecología Tropical, en el Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas (ICAE), de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes, Mérida (Venezuela).
2 Como resultado de los altos ingresos provenientes de la explotación petrolera, el país experimentó un elevado crecimiento económico cuya tasa fue superior en un 50% a la tasa promedio durante el período en los siete países de economía más poderosa en el mercado mundial (Baptista, 1988: 89-90).
3 Debido a la persistencia de la migración campo-ciudad en la región de Los Andes venezolanos, la misma fue disminuyendo sensiblemente su importancia demográfica en el país. En 1936 la población regional correspondió al 20% de la población venezolana, en 1961 se redujo a un 15,4% y en 1971 bajó hasta un 14% (Suárez, 1978: 29; Suárez y Margolies, 1979: 74).
4 Los emigrantes buscaban solucionar los problemas de la agricultura familiar (limitaciones de tierra, sequía y plagas) en las Islas Canarias y las vicisitudes de la economía de exportación, afectada por la pérdida de los mercados de Francia e Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. También, la salida de españoles isleños con destino a Venezuela buscaba resolver las secuelas de vicisitudes generadas por la Guerra Civil Española (Margolies, 1995: 124).
5 El IAN fue creado el 1º de julio de 1949 para hacer cumplir el Estatuto Agrario del 28 de junio de 1949. El referido estatuto derogaba la Ley Agraria del 18 de octubre de 1948 y el Decreto sobre Arrendamiento y Desalojo de Predios Rústicos de 1947. Entre los postulados más importantes del referido Estatuto Agrario estaba el derecho del productor a la tierra y la incorporación del campesino al progreso agrícola (Castillo, 1985: 142-143).
6 Entre las principales colonias estaban Turén, Bárbula, Chirgua y anexos, Durute, El Cenizo, El Tocuyo, Guanare, Guayabita, La Esperanza, La Morena, Las Manoas, Manaure, Mendoza, Río Tocuyo y Yuma (Castillo, 1985: 130).
7 Entre los inmigrantes la gran mayoría de los españoles trabajaban frecuentemente como agentes viajeros o en hoteles, mientras que los italianos se dedicaron principalmente a la mecánica automotriz, las sastrerías, el comercio de ropas, las heladerías y los restaurantes (Gormsen, 1975-1978: 165).
8 En la década de los cincuenta el gobierno nacional invirtió gran parte del presupuesto dirigido a la agricultura, en el programa de colonización, un total de 107,4 millones de bolívares, de los cuales 124,04 millones (el 72,1%) fue invertido en la Colonia de Turén (Castillo, 1985: 130).
9 En las fuentes oficiales revisadas no se discriminan las variedades de hortalizas producidas e importadas en el país. En el caso de las exportaciones, además de las hortalizas, tampoco se especifican las legumbres exportadas.
10 Monasterio (1980) señala que el trasplante del trigo hacia los Andes de Venezuela se debió a la analogía climática que estableció el colonizador entre las mesetas Ibéricas con su vegetación de Bosques Siempreverdes Secos y clima frío y seco y el Piso Andino de los Andes venezolanos donde existían también Bosques Siempreverdes Secos.
11 Esta especie se originó en las tierras altas entre Bolivia y Perú posiblemente 8.000 años A.C. (Solbrigt y Solbrigt, 1994). En la América prehispánica se extendió desde Venezuela hasta el norte de Argentina y esporádicamente se encontraba en América Central y en México (Ugent, 1970).
12 Arcila Farías (1961) explica los problemas generados por el trazado de dicha carretera y las dificultades para la comunicación expedita entre los Andes y las principales ciudades del país.
13 La especie Solanum tuberosum distribuida mundialmente tiene su origen en la selección artificial desarrollada en Europa, Norte América y Chile a partir de la introducción de clones de la especie Solanum andigena (Ugent, 1970).
14 Igualmente en años posteriores los inmigrantes tuvieron un papel importante en la difusión de sistemas de riego por aspersión dentro del Programa de Desarrollo Agrícola de los Valles Altos implementado en 1974 (Entrevista al Ing. Jaime Soriano, Mesa Grande, 1/08/96).
15 El arado tirado por bueyes tuvo su origen en Mesopotamia desde donde se difundió hacia Grecia y después hacia el este del Mediterráneo (Egipto, Anatolia, el Sureste de Rusia) y formaba parte del complejo agrícola triguero. El tipo de arado usado en Los Andes fue llevado desde Egipto a Roma y después transplantado a América conjuntamente con el sistema triguero (Solbrigt y Solbrigt, 1994).
16 Estos recursos tecnológicos fueron algunos de los rasgos del paquete tecnológico de la revolución verde que incidieron en la agricultura venezolana durante el período en estudio. La "revolución verde" como enfoque productivo integral tuvo sus orígenes en México a partir de la aplicación de este modelo por la comisión de científicos de la Fundación Rockefeller en 1943. Luego el paradigma se difundió progresivamente hacia otros países de América Latina como Colombia donde se aplicó en 1950 a los cultivos de maíz, de papa y de forraje para la ganadería (Harrar, 1956: 1-90) . En el plano productivo, buscaba maximizar los rendimientos a corto plazo de algunos cultivos comerciales. En el aspecto tecnológico supuso la adopción de un paquete integral, constituido por las semillas de "alto rendimiento", obtenidas por selección genética, el aumento en el uso del tractor y la maquinaria agrícola, símbolos del progreso y del adelanto tecnológico del campo (Sunkel, 1981: 65).
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ABREVIATURAS UTILIZADAS
BAP: Banco Agrícola y Pecuario
CBR: Consejo de Bienestar Rural
IAN: Instituto Agrario Nacional
ITIC: Instituto Técnico de Inmigración y Colonización
MAC: Ministerio de Agricultura y Cría
MCMSAC: Memoria y Cuenta del Ministerio de Salubridad Agricultura y Cría












