INTRODUCCIÓN
La capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras se conoce como desarrollo sostenible. Esto significa que la toma de decisiones debe combinar aspectos económicos, sociales y ambientales de manera armoniosa. Para garantizar un equilibrio duradero para el planeta y sus habitantes, es fundamental considerar la sostenibilidad en la planificación y ejecución de todas las actividades y políticas.
En este sentido, en la sociedad moderna, el concepto de desarrollo sostenible es crucial porque busca garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de un entorno saludable y próspero. Además de fomentar la utilización consciente de los recursos naturales y la preservación de la biodiversidad. El compromiso y la cooperación de gobiernos, empresas y ciudadanos en todos los niveles es necesario para llevar a cabo el desarrollo sostenible de manera efectiva. Solo a través de un trabajo conjunto podemos asegurar un futuro sostenible para todos (Barrero Barrero y Baquero Valdés, 2020).
Por lo tanto, la relación entre el medio ambiente y los derechos fundamentales puede ser aún más estrecha en el futuro. Esto se debe a que los objetivos de desarrollo sostenible establecidos en 2015 para el año 2030 se enfocan en el desarrollo, fortalecimiento y efectividad de las leyes, políticas e instituciones ambientales para que generen responsabilidad, transparencia e inclusión en apoyo del medio ambiente (Brun Pereira, 2021).
En este orden de ideas, el desarrollo sostenible significa lograr el bienestar humano sin agotar los recursos naturales ni dañar el medio ambiente. La precaución, la responsabilidad intergeneracional, la participación ciudadana, el enfoque de sistemas, la equidad y la justicia son sus principios fundamentales. Estos principios guían la toma de decisiones hacia un desarrollo justo, inclusivo, eficiente y sostenible para las generaciones presentes y futuras. Para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, es esencial encontrar un equilibrio entre las demandas económicas, sociales y ambientales (Cardona Almeida y Suárez, 2024).
Al respecto, la actual escasez de recursos hídricos que vive el planeta, el aumento excesivo de la población y el consumo exagerado de bienes y servicios; se han traducido en una demanda descomunal de recursos naturales, como el agua (Lizcano Chapeta et al., 2022). Al respecto los autores Molina et al. (2018) destacan que:
En el mundo, la cobertura de agua potable sigue siendo un problema, tanto en las ciudades como en el entorno rural. A mediados del presente siglo, 7000 millones de personas en 60 países sufrirán escasez de agua, en el peor de los casos, y en el mejor se tratará de 2000 millones de personas en 48 países. (p. 29)
Así mismo, actualmente más de 80 países que albergan al 40% de la población mundial sufren de escasez de agua y las tendencias indican en los próximos 50 años una situación crítica en la medida que aumente la población (Huaquisto Cáceres y Chambilla Flores, 2019). Por tanto, las causas de la crisis del agua a nivel global incluyen una mala gestión de los recursos, un uso inadecuado por parte de una parte importante de la población mundial y los efectos del cambio climático en el ciclo del agua global (Castro y Moncada Rangel, 2022). Igualmente, debido a que el acceso al agua potable es una necesidad colectiva, básica o fundamental, los Estados deben brindar este servicio público de manera obligatoria a los ciudadanos. Sin embargo, muchos gobiernos en diferentes países no han logrado satisfacer completamente esta necesidad, especialmente en aquellos donde prevalecen condiciones de subdesarrollo (Fante Narváez et al., 2024).
Ante este panorama, Canaza Choque y Huanca Arohuanca (2019) destacan que:
La agenda universal del 2030 contempla garantizar los derechos humanos (DH), salvaguardar el medio ambiente (MA) y, de manera crucial, avalar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. Sin embargo, diametralmente esto parece complicado, debido a las mismas referencias globales de un mundo de tragedia humanitaria. (p. 556).
En este aspecto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU son un llamado global a tomar medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y asegurar que todos tengan acceso a la paz y la prosperidad. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible abarcan desafíos globales como la erradicación de la pobreza, el acceso a la educación, la igualdad de género, la acción climática, la paz y la justicia. Estos ODS ofrecen un marco completo para fomentar el desarrollo sostenible a nivel global. Los ODS son un llamado urgente a la acción en áreas cruciales de la vida humana para asegurar un futuro sostenible para las generaciones venideras. Para lograr la consecución exitosa de estos objetivos, se necesitarán esfuerzos coordinados a nivel local, nacional y global para enfrentar los obstáculos y colaborar para crear un mundo más justo y sostenible para todos. La calidad del agua, la salud y el crecimiento económico se refuerzan mutuamente y son fundamentales para lograr el bienestar humano y el desarrollo sostenible (Villena Chávez, 2018).
En este sentido, el derecho al agua es un derecho humano fundamental para garantizar que todas las personas vivan una vida digna y saludable. Este derecho, que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció en 2010, exige que el agua sea accesible, segura, aceptable y asequible para todos, sin distinción. La importancia de garantizar este recurso esencial para el bienestar y el desarrollo humano a nivel mundial se ve reflejada en su inclusión en la agenda internacional. El suministro de agua potable es crucial para la prevención de enfermedades y la promoción de la higiene, especialmente en áreas desatendidas. La gestión sostenible del agua es esencial para proteger el medio ambiente y asegurar el acceso al agua para las generaciones futuras (García Vázquez, 2020). La reforma de las políticas y programas sociales debe estar respaldada por una visión común de los objetivos, una comprensión clara de la relación entre fines y medios a alcanzar para obtener resultados beneficiosos para las comunidades (Salgado Araujo, y Gerónimo Castillo, 2021).
Luego de los argumentos desarrollados, se plantea como objetivo general de la investigación analizar el desarrollo sostenible y el derecho al agua: Una perspectiva global. El artículo analiza la relación entre el derecho al agua y el desarrollo sostenible, destacando la necesidad de asegurar un acceso sostenible al agua para todos. Se examina cómo la sostenibilidad del uso del agua es crucial para lograr un desarrollo justo y sostenible a nivel mundial, tomando en cuenta tanto los derechos humanos como los aspectos ambientales. En este sentido, es importante fomentar políticas y prácticas que garanticen la disponibilidad y gestión sostenible del agua, así como el respeto y cumplimiento de los derechos relacionados con este recurso vital.
MÉTODO
El planteamiento realizado por el investigador para el desarrollo del método es a partir del enfoque cuantitativo, mediante la indagación, recolección y análisis crítico documental y referencial bibliográfico, basándose en la exploración metódica, rigurosa y profunda de diversas fuentes documentales conformadas por artículos, normas y leyes, convenios entre otros, describiendo los hallazgos encontrados. En la investigación, se ha empleado como técnica la revisión documental, la cual permite obtener información valiosa para encuadrar los acontecimientos, problemas y reacciones más usuales de personas y culturas que son objeto de análisis (Sánchez et al., 2021). Se recurrió, además, al método inductivo-deductivo, el cual propone que para hallar una verdad se deben escudriñar los hechos y no basarse en meras especulaciones, igualmente a partir de afirmaciones generales para llegar a las específicas (Dávila, 2006).
RESULTADOS
Se presenta en este apartado los resultados logrados.
Alcance del derecho al agua
Las sequías, el cambio climático, la falta de tratamiento de los desechos de las aguas residuales, la contaminación humana, los derrames de petróleo, los vertidos de desechos industriales y los metales pesados son las principales causas de la contaminación del agua en Latinoamérica (Cozzarelli Mora et al., 2023). Por otro lado, América Latina sigue siendo uno de los continentes que cuenta con una mayor cantidad de agua disponible en comparación con lo que requiere. A diferencia de otros continentes como Europa o Asia cuyas demandas sobrepasan sus propias disponibilidades, tiene un 25 % de excedente (del Barrio at al., 2020). En este sentido, un método efectivo para garantizar sistemáticamente la seguridad de un sistema de suministro de agua para consumo humano es implementar un enfoque integral de evaluación y gestión de riesgos que cubre todas las etapas del proceso de suministro de agua, desde la captación hasta la llegada al consumidor (Suárez Serrano et al., 2019).
Por ello, el derecho al agua abarca todos los aspectos de la vida humana, desde la salud hasta la dignidad y el desarrollo, por lo que es importante y abarca todo. Garantizar el acceso a agua potable y saneamiento adecuado no solo mejora las condiciones de vida de las personas, sino que también ayuda a lograr otros Objetivos de Desarrollo Sostenible, como erradicar la pobreza, la salud y el bienestar, la igualdad de género y una educación. de alta calidad.
Al respecto, garantizar el acceso universal al agua potable y al saneamiento básico es crucial para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza extrema. Además, la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático y la resiliencia de las comunidades dependientes del agua. Por lo tanto, es fundamental que se tomen medidas concretas a nivel nacional e internacional para garantizar el acceso al agua y al saneamiento equitativo y sostenible para todos.
De acuerdo con la Declaración de Estocolmo, se destaca de acuerdo al artículo 2 que debe preservarse los recursos naturales, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna, “en beneficio de las generaciones presentes y futuras” (Luis García, 2018, p. 558). De allí que se considera un derecho humano la preservación, conservación y mantenimiento del agua como un bien global, de las generaciones presentes y futuras. Igualmente, con la aprobación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, creados a fines del año 2015 y que se proyectan hacia 2030, el concepto de servicios ecosistémicos se ha institucionalizado en la agenda internacional (Ferro y Minaverry, 2019). Lo cual contribuye a la subsistencia y como servicios ambientales en pro de la sostenibilidad medio ambiental.
Desarrollo sostenible y derecho al agua
Para evitar la escasez de agua y la degradación del medio ambiente, la gestión sostenible de los recursos hídricos es fundamental para el desarrollo sostenible a nivel mundial. El agua es esencial para la vida en este planeta. Por todo ello, garantizar un acceso al agua justo y sostenible es fundamental para el bienestar de las comunidades y del medio ambiente. La superación de problemas como la contaminación del agua, la sobreexplotación de los acuíferos y la falta de acceso al agua potable se ha convertido en una prioridad para los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil en muchas partes del mundo. Para asegurar un futuro sostenible para las generaciones venideras, es esencial promover prácticas sostenibles en la gestión del agua y establecer políticas que protejan este recurso esencial (Fernández Vargas, 2020).
En este sentido, los autores Gutiérrez Dueñas y Baltazar López (2024) distinguen lo siguiente:
La sostenibilidad ambiental y la necesidad de garantizar la disponibilidad de agua para las generaciones futuras son aspectos fundamentales que deben considerarse en la gestión de los recursos hídricos. La cultura sobre el agua, que abarca valores, conocimientos, prácticas y la participación de todos los actores involucrados. (p. 129)
Por ello, la importancia de la garantía del derecho al agua en el marco del desarrollo sostenible tiene múltiples ventajas. Entre ellos se encuentran la mejora de la salud y el bienestar de las comunidades al tener acceso a agua limpia, la promoción de la igualdad de género al reducir la carga de trabajo asociada con la recolección de agua, el impulso al desarrollo económico al fomentar la agricultura y la industria, y la preservación del medio ambiente al fomentar el uso sostenible de los recursos hídricos.
Garantizar, el acceso al agua ayuda a la estabilidad social y política al reducir los conflictos causados por la escasez del agua. Esto nos lleva a la conclusión de que el acceso al agua es esencial para el bienestar humano, el crecimiento económico sostenible y la protección del medio ambiente. Sin embargo, es importante recordar que el agua es un derecho humano fundamental y es esencial para la supervivencia de todas las formas de vida en la Tierra. Por lo tanto, es responsabilidad de todos garantizar un acceso al agua justo y sostenible para las generaciones actuales y futuras.
Es necesarios, la implementación de políticas públicas enfocadas en la gobernanza ambiental requiere la gestión del medio ambiente y los recursos naturales desde una perspectiva de desarrollo sostenible, así como la colaboración necesaria entre diversos actores, a escalas y sectores. En realidad, para abordar el complejo problema ambiental, es necesario implementar una estrategia de gestión multidimensional y coherente que sea compartida con todos los involucrados (del Barrio et al., 2020).
Obstáculos en la implementación del derecho al agua
Desde la falta de recursos financieros y tecnológicos hasta la inequidad en el acceso, la implementación del derecho al agua enfrenta numerosos desafíos y obstáculos a nivel global. El cambio climático, que tiene un impacto en la disponibilidad de agua, la contaminación, la urbanización rápida y la falta de infraestructura adecuada, es uno de estos obstáculos. Es necesario un enfoque integral y colaborativo que involucre a gobiernos, organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil para superar estos obstáculos.
Es esencial fomentar políticas públicas enfocadas en la sostenibilidad y la equidad, y fomentar la colaboración entre diversos actores a nivel local, nacional e internacional. Asimismo, es fundamental promover la educación y la conciencia sobre la importancia del agua como recurso esencial para el desarrollo sostenible, la salud y la vida humana. La implementación efectiva del derecho al agua requiere la promoción de tecnologías innovadoras y sostenibles, así como la adopción de prácticas de gestión eficientes y responsables. El acceso equitativo y sostenible al agua para todas las personas en todo el mundo solo será posible a través de un enfoque integrado y colaborativo. En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 64/292 que reconoce «el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos (Naciones Unidas, 2010).
DISCUSIÓN
La disponibilidad y el acceso a agua segura y limpia siguen siendo un problema para millones de personas en todo el mundo. Aún existen comunidades rurales y urbanas que carecen de infraestructuras adecuadas, a pesar de los esfuerzos para mejorar el acceso al agua potable. La sobreexplotación de los recursos hídricos y la mala gestión de las fuentes de agua también afectan la disponibilidad. Garantizar un acceso justo y una disponibilidad es esencial para avanzar hacia el desarrollo sostenible.
Es fundamental que los gobiernos y las organizaciones internacionales trabajen juntos para garantizar que el acceso al agua potable y segura sea una realidad para todos, sin importar su condición social, económica o geográfica. Esto requiere la implementación de políticas y programas efectivos que fomenten la gestión sostenible de los recursos hídricos y garanticen un suministro de agua seguro, asequible y justo para todos. Además, es necesario un seguimiento continuo para evaluar y mejorar el cumplimiento de estas responsabilidades a nivel mundial para garantizar un acceso justo al agua para todos (García Vázquez, 2020).
Por consiguiente, la calidad y la seguridad del agua son esenciales para que el derecho al agua se lleve a cabo de manera efectiva. La contaminación química y biológica amenaza la calidad del agua en muchas regiones. Además, la falta de instalaciones de tratamiento apropiadas pone en peligro la seguridad del suministro de agua potable. Para resolver estos problemas, es necesario invertir en infraestructura, tecnologías de purificación y sistemas de monitoreo de efectivo.
Igualmente, mantener la calidad del agua adecuada es fundamental para prevenir enfermedades y proteger la salud pública en general. Por lo tanto, es esencial que se tomen medidas proactivas para combatir la contaminación y garantizar que la población tenga acceso constante a agua segura y limpia (Espinoza Cisneros, 2021)
Por todo esto, es esencial implementar estrategias que garanticen una gestión eficiente de los recursos hídricos para promover el derecho al agua sostenible. Esto implica establecer políticas para la conservación y el uso responsable del agua y promover la participación ciudadana en la toma de decisiones. Al mismo tiempo, se debe fomentar la agricultura sostenible que reduzca el impacto en los recursos hídricos y promueva la reutilización del agua en procesos industriales. Una estrategia clave para promover el derecho al agua sostenible es la promoción de infraestructuras verdes, como humedales artificiales y tejados verdes.
En este sentido, la creación de sistemas de recolección de agua pluvial y la promoción del uso de tecnologías de filtración son cruciales para mejorar la calidad del agua disponible. Además, es fundamental invertir en la educación y la conciencia sobre la importancia de la conservación del agua, así como en la promoción de prácticas de consumo responsable entre la población. Estas acciones pueden ayudar a garantizar que todos tengan acceso equitativo al agua potable y que sea disponible para las generaciones venideras.
CONCLUSIONES
El estudio demuestra cómo el derecho al agua está estrechamente relacionado con el desarrollo sostenible, destacando la importancia de asegurar que todos tengan acceso seguro, suficiente y asequible al agua potable. Se recomienda la adopción de políticas integrales que fomenten la gestión sostenible de los recursos hídricos, así como la adopción de tecnologías limpias y soluciones innovadoras para abordar los desafíos relacionados con el agua y el desarrollo sostenible.
Por consiguiente, dado que el agua es fundamental para el bienestar de la humanidad y el equilibrio del ecosistema global, este enfoque holístico es esencial para crear un futuro sostenible para las generaciones venideras. Por lo tanto, para asegurar el derecho al agua y el desarrollo sostenible en todo el mundo, es fundamental fomentar la cooperación y la solidaridad internacional.














