I. INTRODUCCIÓN
El desarrollo temprano de la infancia constituye un pilar esencial para el bienestar y el crecimiento integral de los individuos a lo largo de su vida 1. A nivel internacional, se ha reconocido la necesidad de implementar políticas públicas sólidas, integradas y basadas en evidencia empírica que promuevan un desarrollo óptimo durante los primeros años. En este marco, la UNESCO ha propuesto el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, particularmente la meta 4.2, como una prioridad global para garantizar que todos los niños accedan a servicios de atención y educación preescolar de calidad 2. En la última década, países de América Latina y el Caribe como Barbados, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Dominica, Perú, Surinam y Uruguay han superado el promedio regional de matriculación en educación preprimaria 3.
Diversas investigaciones han resaltado la estrecha relación entre la calidad del cuidado infantil, las condiciones socioculturales y los desafíos estructurales en las políticas públicas dirigidas al desarrollo infantil temprano 4-7. En el caso peruano, a pesar de los avances logrados, como una tasa del 81 % de acceso a la educación inicial en 2015, según datos del Ministerio de Educación, aún persisten brechas significativas que reflejan una limitada articulación entre las políticas educativas, los actores escolares, las familias y la comunidad en general 8. La variabilidad en las tasas de asistencia para niños de tres a cinco años, reportada por el INEI 9, evidencia la necesidad de fortalecer una respuesta multisectorial, sostenida y equitativa que garantice una educación temprana de calidad para toda la infancia peruana.
Ante este panorama, diversos estudios recientes han destacado la relevancia del desarrollo infantil temprano (DIT) como eje central para el crecimiento integral de los infantes, abarcando dimensiones biológicas, cognitivas y socioemocionales 10 13. Investigaciones como las de Morán y Tito 10, Coz 11, Ilizarbe 12 y Zapata 13 enfatizan la necesidad urgente de fortalecer las políticas públicas y garantizar servicios educativos de calidad que respondan a las particularidades de esta etapa crítica. La educación en los primeros años de vida cumple un rol esencial en la formación de las bases del aprendizaje y del desarrollo personal, por lo que resulta indispensable que los responsables de formular políticas y tomar decisiones trabajen de manera articulada con los actores involucrados en la infancia, promoviendo acciones equitativas y sostenibles. En este marco, el presente estudio plantea la importancia de analizar las teorías vinculadas a las políticas públicas y al DIT dentro del ámbito educativo, con el propósito de identificar brechas existentes y contribuir a su abordaje mediante una perspectiva reflexiva y contextualizada.
II. DESARROLLO
El desarrollo infantil temprano (DIT) ha sido ampliamente reconocido como una etapa crítica para el establecimiento de las bases cognitivas, emocionales, sociales y físicas que influirán en el bienestar del individuo a lo largo de su vida. Desde una perspectiva multidimensional, el DIT involucra no solo el crecimiento biológico, sino también las condiciones del entorno que favorecen o limitan el pleno desarrollo del niño. En este sentido, las políticas públicas desempeñan un papel fundamental como instrumentos reguladores y orientadores de estrategias que buscan garantizar una atención integral desde los primeros años de vida 14. Las teorías sobre políticas públicas, como las propuestas por modelos racionales, incrementales y de múltiples corrientes, permiten comprender cómo se diseñan, implementan y evalúan las intervenciones estatales en torno al DIT. A su vez, enfoques como el capital humano y la economía del desarrollo han evidenciado la relevancia de invertir tempranamente en la infancia como una estrategia eficaz para reducir desigualdades y generar beneficios sociales a largo plazo 15.
Las investigaciones internacionales 16 18 han demostrado que políticas sólidas y basadas en evidencia, articuladas con los sectores de salud, educación y protección social, contribuyen significativamente a mejorar los resultados del desarrollo infantil. En el contexto latinoamericano, se ha promovido una visión integral del niño que reconoce sus derechos y potencialidades, y que busca garantizar servicios de calidad desde un enfoque intersectorial. Así, el marco teórico de esta investigación se sustenta en la necesidad de comprender el vínculo entre el diseño de políticas públicas y el logro de una educación de calidad durante la primera infancia, a través de modelos que integren la teoría con la práctica, y respondan de forma contextualizada a las realidades locales 17.
A. Políticas Públicas
Las políticas públicas se entienden como el conjunto de decisiones, acciones y estrategias implementadas por el Estado para responder a necesidades colectivas y resolver problemas Sociales 4. Estas políticas, especialmente en el ámbito del desarrollo infantil temprano, tienen la responsabilidad de generar condiciones estructurales que garanticen la equidad, la inclusión y el acceso a servicios esenciales desde los primeros años de vida 9. En el marco del enfoque de derechos, las políticas públicas deben ser diseñadas bajo principios de universalidad, participación y sostenibilidad, considerando la evidencia científica y las particularidades de cada territorio. Su eficacia no solo depende de su formulación técnica, sino también de su implementación articulada entre los diferentes niveles de gobierno y sectores sociales involucrados. En el caso de la primera infancia, ello implica un compromiso intersectorial que integre salud, educación, nutrición, protección y cuidado, asegurando un entorno propicio para el desarrollo integral del niño y la reducción de las brechas sociales desde la etapa más temprana de la vida 12.
El estudio de las políticas públicas se ha nutrido de diversas teorías que permiten comprender cómo se diseñan, se implementan y se transforman las decisiones estatales. Una de las más tradicionales es la teoría del ciclo de las políticas públicas, que plantea un enfoque secuencial dividido en etapas: identificación del problema, formulación de la agenda, diseño de la política, implementación, evaluación y retroalimentación. Este modelo proporciona una estructura clara para el análisis, aunque ha sido cuestionado por su linealidad. Por otro lado, el modelo racional, inspirado en la economía clásica, parte del supuesto de que los tomadores de decisiones actúan de forma lógica y basan sus políticas en la maximización del bienestar colectivo; sin embargo, en la práctica, la información limitada y los conflictos de interés hacen que este modelo resulte idealizado.
Como alternativa, el modelo incremental propone que las decisiones se toman mediante ajustes graduales a políticas ya existentes, priorizando lo posible sobre lo ideal. Asimismo, el modelo de las corrientes múltiples, desarrollado por John Kingdon, sostiene que una política se concreta cuando confluyen tres flujos independientes: el problema, las soluciones disponibles y la voluntad política, lo cual explica por qué algunas propuestas alcanzan visibilidad pública mientras otras no. A su vez, el marco de coaliciones promotoras, propuesto por Paul Sabatier, resalta el papel de redes de actores que comparten creencias y valores, y que influyen en la agenda mediante alianzas estratégicas. De esta manera, enfoques como el análisis del discurso y la construcción social de los problemas han cobrado relevancia, pues muestran cómo la manera en que se enuncia un problema puede determinar el tipo de soluciones que se consideran legítimas. Estas teorías ofrecen herramientas valiosas para analizar las políticas públicas orientadas al desarrollo infantil temprano, en tanto permiten interpretar tanto su diseño técnico como los factores políticos, sociales e ideológicos que las atraviesan.
B. La educación en la primera infancia
La educación en la primera infancia representa una etapa fundamental dentro del proceso educativo, ya que constituye la base sobre la cual se construyen las capacidades cognitivas, socioemocionales y físicas del ser humano 7, 10. Durante estos primeros años de vida, el cerebro experimenta un desarrollo acelerado y altamente sensible a los estímulos del entorno, lo que convierte a esta etapa en una ventana de oportunidad única para potenciar el aprendizaje y el desarrollo integral. La evidencia científica ha demostrado que una atención educativa oportuna, inclusiva y de calidad durante la primera infancia no solo mejora los resultados escolares posteriores, sino que también contribuye a romper ciclos de pobreza y exclusión social. En este sentido, la educación inicial no debe concebirse únicamente como una preparación para la escolaridad formal, sino como un derecho fundamental que promueve el bienestar presente y futuro del niño. Para ello, es esencial que las políticas públicas integren enfoques pedagógicos adecuados, personal capacitado y entornos seguros y estimulantes, articulando acciones desde los sectores educativo, sanitario y social. La garantía del acceso equitativo a este nivel educativo es una condición indispensable para avanzar hacia una educación de calidad con justicia social desde los primeros años de vida.
La educación en la primera infancia abarca una variedad de elementos interrelacionados que contribuyen al desarrollo integral del niño 5. Uno de los pilares fundamentales es el vínculo afectivo o apego seguro, el cual establece una base emocional sólida que favorece la confianza, la exploración y la capacidad de aprendizaje. A esto se suma el desarrollo cognitivo, que incluye la adquisición de habilidades como la atención, la memoria, el lenguaje, el pensamiento simbólico y la resolución de problemas, altamente influenciadas por la calidad de las interacciones con adultos y pares 10, 13. El desarrollo socioemocional también es clave, pues permite al niño identificar y gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y desarrollar empatía. En paralelo, el desarrollo físico y psicomotor -reflejado en el crecimiento corporal, la coordinación y la motricidad fina y gruesa- debe ser estimulado mediante el juego, la nutrición adecuada y el movimiento libre. Otro componente esencial es el estímulo sensorial y simbólico, a través del arte, la música, el juego y la narración, que nutren la creatividad y el pensamiento expresivo. Todos estos elementos se integran en un entorno educativo que debe ser seguro, afectivo, inclusivo y rico en oportunidades de exploración, favoreciendo la autonomía, la curiosidad y el aprendizaje significativo desde los primeros años de vida.
III. METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, de carácter reflexivo y documental, orientado a comprender la articulación entre las políticas públicas, el desarrollo infantil temprano y la educación en la primera infancia. La investigación se sustentó en el análisis crítico de fuentes teóricas y académicas especializadas, seleccionadas por su relevancia en el campo educativo, social y político. Se revisaron diversas teorías vinculadas al estudio de las políticas públicas, tales como el modelo del ciclo de políticas, el enfoque de corrientes múltiples y el marco de coaliciones promotoras, las cuales permitieron interpretar los procesos de formulación, implementación y evaluación de intervenciones dirigidas a la infancia. Asimismo, se abordaron teorías del desarrollo infantil como el enfoque del apego, el desarrollo cognitivo de Piaget, el desarrollo sociocultural de Vygotsky y el enfoque ecológico de Bronfenbrenner, que explican las dimensiones esenciales del crecimiento en los primeros años de vida. El corpus analizado incluyó informes internacionales, normativas nacionales, artículos científicos, tesis académicas y documentos institucionales emitidos por organismos como la UNESCO, UNICEF y el Ministerio de Educación del Perú. A partir de esta revisión teórica y documental, se construyó una interpretación crítica sobre los avances, desafíos y oportunidades en el diseño e implementación de políticas públicas orientadas a una educación de calidad desde la primera infancia.
Para complementar el enfoque metodológico adoptado, se elaboró una tabla que sintetiza las principales características analizadas en las teorías revisadas. Esta organización permitió comparar de manera sistemática los distintos enfoques relacionados con las políticas públicas y el desarrollo infantil temprano. Cada teoría fue evaluada según su campo de aplicación, su eje central de análisis y su aporte específico al estudio. Esta estrategia facilitó una comprensión más profunda de cómo se construyen e implementan las políticas orientadas a la infancia, así como de las dimensiones psicológicas, educativas y sociales que fundamentan el diseño de programas en la primera infancia. La integración de estos marcos teóricos permitió enriquecer el análisis desde una perspectiva multidisciplinaria, estableciendo conexiones entre la toma de decisiones políticas y las necesidades reales del desarrollo infantil en contextos locales e internacionales.
IV. RESULTADOS
Los resultados presentados en esta sección derivan del análisis documental y reflexivo realizado a partir de fuentes teóricas, informes institucionales y literatura especializada en el ámbito del desarrollo infantil temprano, la educación inicial y las políticas públicas. Las tablas incluidas no representan datos estadísticos ni resultados cuantitativos, sino una sistematización de los aportes conceptuales identificados durante la revisión. Su propósito es organizar de manera clara y comprensible los marcos teóricos que sustentan el estudio, facilitando así la interpretación crítica de los elementos clave analizados.
El análisis documental realizado permitió identificar avances significativos en la formulación de políticas públicas orientadas al desarrollo infantil temprano (DIT), tanto a nivel internacional como en el contexto peruano. En el plano global, se evidencia una tendencia creciente hacia la adopción de enfoques integrales e intersectoriales que articulan salud, educación, nutrición y protección social, reconociendo la primera infancia como una etapa prioritaria para el bienestar y la equidad. Las teorías revisadas coinciden en señalar la importancia de una planificación coherente, basada en evidencia y con participación activa de los actores sociales para lograr impactos sostenibles.
En el caso peruano, se han implementado políticas y programas que reflejan una comprensión más profunda de la importancia del DIT, destacándose iniciativas como el Programa Nacional Cuna Más y los lineamientos de educación inicial del Ministerio de Educación. Sin embargo, también se identificaron limitaciones estructurales y operativas, tales como la desigual distribución de servicios, la baja articulación entre sectores y niveles de gobierno, y la falta de continuidad en el financiamiento y monitoreo de las políticas.
Asimismo, se observó que muchas de las políticas públicas analizadas no integran de manera efectiva los hallazgos de las teorías del desarrollo infantil, lo que genera vacíos entre el conocimiento científico y la acción política. Esta desconexión limita el alcance de los programas, especialmente en contextos rurales o vulnerables, donde las brechas de acceso y calidad se profundizan. En este sentido, el estudio revela la necesidad de avanzar hacia modelos de intervención más contextualizados, sostenibles y centrados en el niño como sujeto de derechos.
Los resultados destacan el valor de considerar múltiples teorías en el análisis de las políticas públicas, ya que permiten comprender no solo los aspectos técnicos de su diseño, sino también los factores políticos, institucionales y culturales que condicionan su implementación. Esta mirada crítica y multidimensional ofrece un marco útil para orientar futuras acciones en favor de una educación de calidad desde la primera infancia.
Como parte del análisis teórico realizado, se identificaron aportes relevantes provenientes de diversas teorías de las políticas públicas que contribuyen a una comprensión más profunda de los procesos asociados al desarrollo infantil temprano. Estos enfoques ofrecen marcos interpretativos que permiten examinar tanto los aspectos técnicos como los factores sociales, institucionales y políticos que intervienen en la formulación e implementación de políticas orientadas a la primera infancia. La Tabla 2 sintetiza los principales aportes encontrados en cada teoría analizada, resaltando cómo estas contribuyen a interpretar la inclusión del desarrollo infantil en la agenda pública, la toma de decisiones basada en evidencia, la influencia de actores estratégicos y la construcción discursiva del problema. Esta integración teórica enriquece el análisis cualitativo del estudio y fortalece el sustento conceptual para futuras propuestas de mejora en el diseño de políticas educativas y sociales dirigidas a la infancia.
Además, se identificaron diversas teorías fundamentales que explican el proceso de desarrollo infantil y su vinculación con el ámbito educativo. Estas teorías ofrecen enfoques complementarios que permiten comprender cómo se construyen las capacidades cognitivas, socioemocionales, físicas y lingüísticas en los primeros años de vida, así como el rol que juega la educación en dicho proceso. A través de esta revisión, se ha podido establecer que la educación en la primera infancia no puede abordarse desde una sola perspectiva, sino que requiere un enfoque integral que contemple la afectividad, la interacción social, la estimulación cognitiva y la diversidad de estilos de aprendizaje. La Tabla 3 sintetiza las principales teorías analizadas, sus autores y los aportes que brindan para el diseño de políticas educativas orientadas al desarrollo pleno y equitativo de los niños desde sus primeros años.
Además, se identificaron diversas experiencias internacionales que evidencian el compromiso de varios países con la promoción del desarrollo infantil temprano a través de políticas públicas específicas. Estas iniciativas, respaldadas por marcos legales, estrategias nacionales y enfoques intersectoriales, reflejan la creciente prioridad otorgada a la infancia en las agendas gubernamentales. La Tabla 4 resume los principales países que han implementado políticas orientadas a garantizar el bienestar y la educación de calidad desde los primeros años de vida, así como las formas concretas en que dichas políticas se han materializado. Desde sistemas universales de educación preescolar en países nórdicos hasta estrategias multisectoriales en América Latina, los casos analizados ofrecen referentes valiosos que pueden enriquecer la formulación y mejora de políticas en contextos como el peruano. Esta revisión permite comprender que el abordaje efectivo del desarrollo infantil requiere una combinación de voluntad política, articulación interinstitucional y visión de largo plazo.
CONCLUSIONES
El análisis reflexivo y documental realizado en este estudio permitió comprender la relación entre las políticas públicas y el desarrollo infantil temprano (DIT) dentro del ámbito educativo, desde una perspectiva teórica e interpretativa. A través del examen de marcos conceptuales internacionales y nacionales, se constató que invertir en la primera infancia constituye una estrategia fundamental para asegurar el bienestar, la equidad y el desarrollo pleno de los niños. Las teorías analizadas, tanto del campo de las políticas públicas como del desarrollo infantil, revelan que la eficacia de las intervenciones depende no solo de su diseño técnico, sino también de su anclaje en evidencia científica, su enfoque integral y su capacidad para responder a las realidades sociales y culturales de cada territorio.
En el plano internacional, se identifican importantes esfuerzos orientados a garantizar una educación inicial inclusiva y de calidad, a partir de políticas que promueven el acceso equitativo desde los primeros años. No obstante, persisten desigualdades estructurales que afectan principalmente a contextos vulnerables, lo que exige un compromiso renovado por parte de los Estados y una mayor articulación multisectorial. En América Latina, y especialmente en Perú, se han registrado avances valiosos en términos normativos y programáticos, como los promovidos a través del Programa Nacional de Apoyo Directo a los más Pobres (Juntos), el PNAIA y la expansión de la cobertura educativa inicial. Estos esfuerzos evidencian la voluntad del Estado por priorizar la infancia como eje del desarrollo social.
Sin embargo, los resultados de este estudio también permiten identificar limitaciones en la formulación y ejecución de ciertas políticas, muchas de las cuales carecen de una fundamentación teórica robusta o muestran una desconexión con los modelos explicativos del desarrollo infantil. Esto compromete su sostenibilidad, capacidad de impacto y pertinencia contextual. Desde la metodología adoptada -de carácter cualitativo, reflexivo y basado en fuentes documentales-, se reafirma la necesidad de que las políticas públicas se diseñen desde una base sólida de conocimientos interdisciplinarios, integrando aportes provenientes de la psicología del desarrollo, la pedagogía, la economía social y las ciencias políticas.
En síntesis, promover una educación de calidad desde la primera infancia requiere más que programas bien intencionados: implica políticas públicas coherentes, sostenibles y contextualizadas, que reconozcan al niño como sujeto de derechos y a la educación temprana como un bien público estratégico. El compromiso del Estado peruano debe reforzarse mediante el fortalecimiento teórico, la mejora continua basada en evidencia y la participación activa de la sociedad civil. Solo así se podrá garantizar un desarrollo infantil pleno, equitativo y sostenible desde los primeros años de vida.


















