Introducción
Las competencias parentales, planteadas desde la política educativa del Perú, establecen que los padres deben estimular positivamente el desarrollo integral de cada uno de sus miembros (Morales et al., 2020), lo cual permite construir potencialidades en el contexto y mejorar las oportunidades (Lara Moran & Gaibor González, 2023). En este sentido, las competencias parentales constituyen la base para fomentar estrategias de apoyo a padres y madres desde el ámbito social, que orienten, fortalezcan y promuevan su rol para formar ciudadanos seguros, responsables y autónomos (Sánchez & Tobón, 2020).
Sin embargo, no existen suficientes estudios centrados en las competencias parentales desde un enfoque basado en competencias y procesos formativos, que vinculen el aprendizaje con lo afectivo, entendiendo estas competencias como un desarrollo conceptual y metodológico en personas comprometidas con la sociedad (Hernández & Tobón, 2017), considerando una perspectiva familiar en el marco de la sociedad del conocimiento (Picardo, 2023; Narváez, 2023; Oliveros et al., 2022) y el pensamiento complejo (Solana, 2020; Zamora, 2019).
La parentalidad se refiere al involucramiento activo de padres, madres o cuidadores en la crianza, asumiendo compromisos, responsabilidades, desarrollando capacidades y estableciendo límites en la dinámica familiar (Merchán-Gavilánez et al., 2022). Las competencias parentales comprenden el conjunto de conocimientos, actitudes y destrezas que regulan el comportamiento parental para garantizar el bienestar y ejercicio de derechos de los hijos (Pacheco & Osorno, 2020). Estas competencias se desarrollan dentro del contexto familiar y están influenciadas por factores internos y externos, fundamentándose en valores como la libertad, la seguridad y la fraternidad, que facilitan la convivencia sana (Merchán-Gavilánez et al., 2022).
Dichas competencias resultan de ajustes a condiciones psicosociales de la familia (Cruz-Sosa et al., 2023) y se relacionan con la planificación y dirección hacia objetivos que regulan el comportamiento familiar (Bernal-Ruiz et al., 2023). En el análisis teórico, se encuentran modelos como el de comportamiento positivo, que destaca la capacidad de los padres para crear afecto, resolver problemas, facilitar la comunicación y promover comportamientos adaptativos en los hijos (Cárdenas & Schnettler, 2015). El enfoque cognitivo y social enfatiza la atención, compromiso y responsabilidades en la crianza, destacando la importancia de conocimientos y actitudes relacionados con la nutrición, salud y ambiente (Merchán-Gavilánez et al., 2022).
Este tema es relevante en varios países: en México, los padres emplean estrategias para educar y criar a sus hijos, mientras que en Argentina no se observa un avance significativo en programas parentales; en Chile, estudios evidencian que el 50% de las familias están en zona de riesgo, y en Bolivia, la mayoría se encuentra en zona óptima (Márquez Allauca et al., 2021).
Las competencias parentales integran saberes de “saber ser”, “saber hacer”, “saber conocer” y “saber convivir”, para cuidar, proteger y educar a los hijos, asegurando su desarrollo integral. Desde las Ciencias de la Familia, se sustentan en principios epistemológicos como el humanismo, existencialismo, liberalismo y personalismo (De la Cruz et al., 2020; Merchán-Gavilánez et al., 2022). Según las Ciencias Sociales, estas competencias se clasifican en intensidades de riesgo, monitoreo y óptimas, tomando en cuenta las características familiares y de los hijos (Cárdenas & Schnettler, 2015).
Las competencias parentales se dividen en dimensiones vincular, formativa, protectora y reflexiva, orientadas a capacidades prácticas para la crianza y educación de los hijos, en un contexto psicosocial determinado (Ramírez-García, 2018). Por su parte, la funcionalidad familiar se define por el comportamiento de sus miembros, la estructura familiar, el apoyo moral y afectivo, y la posición social; evaluándose en aspectos como involucramiento afectivo, patrones de comunicación y conducta, desarrollo de habilidades y resolución de problemas (Espinoza Núñez et al., 2022; Lara Moran & Gaibor González, 2023).
El estudio de competencias parentales y funcionalidad familiar se aborda desde la transdisciplinariedad y el pensamiento complejo, integrando teorías como el apego seguro (Bowlby), el aprendizaje social (Bandura) y los estilos parentales (Baumrind y Bermúdez) (Berlanga & Juárez, 2020).
Se ha evidenciado que las competencias parentales impactan significativamente en la funcionalidad familiar, permitiendo a los padres fortalecer su rol, revalorar estilos de crianza y autoeficacia, enfrentando las demandas educativas y promoviendo el desarrollo integral de sus miembros (Hernández, Tobón & Vázquez, 2016), integrando dimensiones humanas y sociales con proyectos éticos, emprendimiento, colaboración y co-creación de conocimiento (Tobón & Guzmán, 2020).
La pregunta de investigación que guía este estudio es: ¿De qué manera las competencias parentales repercuten en la funcionalidad familiar? La hipótesis plantea que las competencias parentales, especialmente en sus dimensiones vincular, formativa y protectora, repercuten de manera directa en la funcionalidad familiar mediante estrategias de prevención, manifestadas en muestras de afecto, detección de dificultades y soporte familiar. Los objetivos del estudio son: 1. Determinar cómo se manifiestan las competencias parentales en las dimensiones vincular, formativa y protectora en las familias; 2. Describir cómo se presenta la funcionalidad familiar; 3. Identificar y analizar la repercusión de las competencias parentales en la funcionalidad familiar.
Metodología
El estudio tiene un enfoque mixto, donde las fases del estudio son la construcción de instrumento de recolección de datos validados, la aplicación de prueba piloto y la aplicación al total de la población. Las consideraciones éticas siguieron los criterios: 1) a todos los participantes se les informó de la investigación, sus propósitos y los instrumentos que debían ser completados; 2) a los participantes se les solicitó autorización para participar en el estudio y completar los instrumentos, y se les aclaró que se podían retirar en cualquier momento sin ningún tipo de cuestionamiento; 3) se les informó sobre la confidencialidad de sus datos acorde con la Ley Peruana N° 29733 sobre protección de datos personales.
Participaron 300 padres de una comunidad de La Libertad. Un 84.33% son mujeres y la edad de los participantes estuvo en el rango de 40 a 60 años, el 75% son casados, el 80% tiene 2 hijos, y oscilan entre 2 a 4 hijos. El 34% tiene estudios superiores universitarios y un 18.80% son técnicos. Un 25% son amas de casa, siendo que un 37.5% trabaja de manera formal. La muestra fue no probabilística, por conveniencia, y los padres de familia fueron contactados de forma presencial.
Se empleó la encuesta utilizando la Escala de Parentalidad Positiva E2P, creada en el 2014 por Gómez y Muñoz, que tiene 54 ítems divididos en 4 áreas: competencias vinculares, competencias formativas, competencias protectoras y competencias reflexivas, y que se evalúan mediante una escala tipo Likert de cuatro niveles que miden el grado de: casi nunca: 1 punto, a veces: 2 puntos, casi siempre: 3 puntos y siempre: 4 puntos; sumando y obteniendo puntajes en 3 categorías: la zona de riesgo (de 10 a 20); la zona de monitoreo (de 30 a 40) y la zona óptima (de 50 o superior).
La confiabilidad de la Escala de Parentalidad Positiva E2P tiene una consistencia interna buena a excelente; muestra valores de alfa de Cronbach de 0.97, y la validez de contenido se realizó con 10 jueces, obteniendo promedios de 6.7 a 9.0 en los ítems.
Tabla 1 Resultados de V de Aiken por juicio de expertos sobre competencias parentales
| Ítems | Criterio | Media | D.E. | V de Aiken | Límite Inferior | Límite Superior |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Competencias parentales | Pertinencia | 3.70 | 0.42 | 0.81 | 0.72 | 0.95 |
| Comprensión | 3.30 | 0.61 | 0.82 | 0.62 | 0.95 | |
| Dimensiones de competencias parentales | Pertinencia | 3.71 | 0.40 | 0.80 | 0.70 | 0.99 |
| Comprensión | 3.32 | 0.62 | 0.82 | 0.62 | 0.91 | |
| Comprensión | 3.38 | 0.69 | 0.87 | 0.66 | 0.97 | |
| Instrumento de recolección de datos en general | Pertinencia | 3.80 | 0.59 | 0.81 | 0.62 | 0.94 |
| Comprensión | 3.90 | 0.69 | 0.81 | 0.62 | 0.94 | |
| Satisfacción | 4.01 | 0.89 | 0.75 | 0.62 | 0.84 |
Para la claridad en los ítems, también se evaluó la validez de contenido, evaluando la claridad, coherencia y relevancia, a través de las definiciones establecidas para la variable competencias parentales, obteniendo puntajes entre 0.74 a 0.96, lo que indica que todos los ítems han sido aceptados para ser utilizados en el total de padres y madres, con un intervalo de confianza del 95%, demostrando que son confiables y tienen validez de constructos, demostrando relevancia teórica.
Tabla 2 Coeficiente de validez de contenido de competencias parentales
| Items | Media | D.E. | Coeficiente de Validez de Contenido | Resultado | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Claridad | Coherencia | Relevancia | ||||
| Competencias parentales | 6 | 0.42 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado |
| 10 | 0.61 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado | |
| Dimensiones de competencias parentales | 2 | 0.40 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado |
| 5 | 0.62 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado | |
| Funcionamiento familiar | 4 | 0.48 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado |
| 8 | 0.69 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado | |
| Instrumento en general | 10 | 0.59 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado |
| 8 | 0.69 | 0.96 | 0.96 | 0.96 | Aceptado | |
Los instrumentos presentan las ventajas de: 1) se evidencia un estudio con injerencia directa en la familia y en su dinámica; 2) describe y evidencia cada una de las competencias parentales desde su caracterización; 3) precisa la familia desde su funcionamiento en relación con cada miembro y 4) evidencia el tipo de apoyo, nivel de relación con cada integrante desde la particularidad de cada familia.
Resultados y discusión
El objetivo general de este estudio fue determinar la relación entre las competencias parentales y la funcionalidad familiar de 300 padres de familia de una comunidad de Laredo, tomando como referencia las competencias parentales como eje fundamental para el funcionamiento familiar. Los resultados confirman que existe una relación significativa entre ambas variables, en concordancia con lo señalado respecto a que las competencias parentales se presentan desde las representaciones colectivas de los padres y sus funciones que ejercen en el hogar hacia los hijos, donde los individuos son proclives a crear e intercambiar opiniones, practicar normas y comportamientos sociales para satisfacer sus necesidades, reflejando así una relación entre las actitudes y el comportamiento (Karamitri et al., 2020; Balbinotti, 2018).
En cuanto al primer objetivo específico, se estableció que la mayoría de los padres de la comunidad estudiada basan sus competencias parentales vinculares en el funcionamiento personal, asociado a la resiliencia y a la reflexión sobre la propia conducta; las competencias parentales formativas se evidencian a través del establecimiento de normas y límites; las competencias parentales protectoras mediante cuidados físicos y emocionales; y las competencias parentales reflexivas se construyen en la relación con los hijos a partir de sus experiencias. No obstante, se identificaron puntos de quiebre, por lo cual, en los resultados se identifican aún familias en situación de riesgo respecto a las competencias parentales. Esto se evidencia en la aplicación del cuestionario, cuyos resultados se presentan en la figura 1 (competencias parentales vinculares), figura 2 (competencias parentales formativas), figura 3 (competencias parentales protectoras) y figura 4 (competencias parentales reflexivas), obteniéndose los siguientes resultados:
Nota: Cuestionario aplicado a los padres de familia de una comunidad de La Libertad
Las competencias parentales vinculares tienen influencia en las áreas del desarrollo de los hijos y tienen como fin promover un estilo de apego seguro que permita generar confianza en la relación padres-hijos, fomentando el desarrollo socioemocional mediante acciones que implican el involucramiento en las relaciones intrafamiliares y la toma de decisiones conjuntas (Pacheco & Osorno, 2020). Estas competencias permiten además regular las conductas de los hijos, controlar su desarrollo emocional y reforzar buenos hábitos (Hurtado Segura et al., 2022). En suma, promueven un estilo de crianza caracterizado por el afecto y el apego seguro, contribuyendo al desarrollo de habilidades sociales óptimas y al establecimiento de relaciones positivas con sus pares, lo que disminuye la aparición de problemas conductuales y favorece el desarrollo cognitivo y emocional (Cruz-Sosa et al., 2023).
Nota: Cuestionario aplicado a los padres de familia de una comunidad de La Libertad
Las competencias parentales formativas se relacionan con el nivel educativo, el contexto de vida y el rol que los padres desempeñan mediante la instauración de normas y hábitos (Pacheco & Osorno, 2020). Estas competencias permiten comprender las nuevas tipologías familiares, particularmente aquellas caracterizadas por la figura de un padre distante o ausente debido a obligaciones laborales y una madre que asume el rol principal en el hogar (Bermúdez, 2018). En este tipo de competencias se establecen pautas que se transmiten de generación en generación, propias de cada núcleo familiar, generando aprendizajes significativos mediante creencias, actitudes, comportamientos y vivencias compartidas (Pacheco & Osorno, 2020), con el objetivo de fomentar el desarrollo socioemocional y el instinto protector durante la crianza (Hurtado Segura et al., 2022).
Nota: Cuestionario aplicado a los padres de familia de una comunidad de La Libertad
Las competencias parentales protectoras permiten afrontar y adaptar el rol de padres en función del proceso evolutivo de los hijos. Estas competencias garantizan la seguridad física, emocional y psicosexual, el cuidado y protección, la satisfacción de necesidades básicas, la organización de la vida cotidiana y la búsqueda de apoyo social que favorezca la integridad de los hijos (Merchán-Gavilánez et al., 2022). Esta dimensión se desarrolla en la interacción constante entre padres e hijos, siendo parte del rol que los padres asumen para fortalecer la seguridad emocional y física, mediante el apoyo y la disponibilidad afectiva (Maya & Hidalgo, 2022; Bermúdez, 2018). Cuando estos factores están ausentes, se agravan los conflictos familiares (Pomahuacre-Carhuayal et al., 2023).
Nota: Cuestionario aplicado a los padres de familia de una comunidad de La Libertad
Las competencias parentales reflexivas están orientadas a retroalimentar las habilidades de crianza, comprender la diferencia entre los roles parentales, recuperar experiencias pasadas, identificar oportunidades de mejora y reflexionar sobre la autopercepción del rol que se ejerce. Este proceso permite proyectar cambios, anticiparse a situaciones futuras y adaptarse a nuevos contextos (Bernal-Ruiz et al., 2021; Barudy, 2020; Sánchez, 2021). Estas competencias fortalecen las prácticas de crianza al permitir un análisis consciente del impacto de las acciones parentales en los hijos, favoreciendo su salud física, social y emocional mediante el monitoreo de influencias externas y la reflexión sobre la calidad de la relación establecida con cada hijo.
De acuerdo con el segundo objetivo específico, se evidencia que la funcionalidad familiar se expresa en la cohesión y armonía a través de la calidad de la relación entre padres e hijos; en la comunicación influenciada por el entorno; en la permeabilidad mediante el desarrollo de la salud integral; en la afectividad a través de las interacciones familiares; en los roles por medio de los estilos de crianza; y en la adaptabilidad mediante los procesos de socialización y aprendizaje. Tras la aplicación del cuestionario, y sumando las respuestas en la escala (casi nunca = 1 punto, a veces = 2 puntos, casi siempre = 3 puntos y siempre = 4 puntos), se obtuvo lo siguiente:
Tabla 3 Nivel de competencias parentales de los padres de una comunidad de Laredo
| Categoría | competencias parentales | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| vinculares | formativas | protectoras | reflexivas | |||||
| N° | F | N° | F | N° | F | N° | F | |
| zona de riesgo | 45 | 15.00 | 98 | 32.67 | 36 | 12.00 | 52 | 17.33 |
| zona de monitoreo | 196 | 65.33 | 193 | 64.33 | 176 | 58.67 | 199 | 66.33 |
| zona optima | 59 | 19.67 | 9 | 3.00 | 88 | 29.33 | 49 | 16.33 |
Nota: Cuestionario aplicado a padres de familia de una comunidad de Laredo
Las competencias parentales vinculares se encuentran en zona de monitoreo en un 65.33%, en zona óptima un 19.67% y en zona de riesgo un 15%; las competencias parentales formativas muestran un 64.33% en zona de monitoreo, un 32.67% en zona de riesgo y un 3% en zona óptima; respecto a las competencias parentales protectoras, un 58.67% está en zona de monitoreo, un 29.33% en zona óptima y un 12% en zona de riesgo; finalmente, en las competencias parentales reflexivas, un 66.33% se ubica en zona de monitoreo, un 17.33% en zona de riesgo y un 16.33% en zona óptima.
El tercer objetivo específico consistió en identificar y analizar los ámbitos de las competencias parentales, enfatizando que se desarrollan en el entorno del hogar, buscando la realización personal de sus miembros, promoviendo el desarrollo social y la resolución de problemas mediante valores como la responsabilidad, el respeto, la equidad, la solidaridad y la promoción de la vida (Tobón, 2018). Al relacionar las competencias parentales con el funcionamiento familiar, se evidencia la priorización de la colaboración familiar por sobre lo individual, así como el establecimiento de normas y límites, orientado a la construcción de un proyecto de vida compartido, en el que se practican la cohesión, armonía, comunicación, permeabilidad, afectividad, roles y adaptabilidad. En consecuencia, las familias de la comunidad estudiada se encuentran en una zona de monitoreo constante, en búsqueda del bienestar y seguridad de sus miembros y del fortalecimiento de las habilidades socioemocionales.
Conclusiones
Las competencias parentales y el funcionamiento familiar mantienen una relación bidireccional en el proceso de formación de los hijos, ya que ambos elementos contribuyen al desarrollo de actitudes, conocimientos y experiencias significativas dentro del hogar. Este vínculo propicia la formación de adultos responsables mediante una crianza afectiva orientada al desarrollo social, emocional y cognitivo, convirtiendo al entorno familiar en un espacio de aprendizaje continuo. El desarrollo de las competencias parentales permite visibilizar factores individuales, familiares y contextuales que influyen en la dinámica del hogar. Asimismo, favorece la consolidación de vínculos afectivos, la mejora en la comunicación, el respeto mutuo, el establecimiento de normas y límites, y la atención a las necesidades de todos los miembros de la familia, lo que facilita una comprensión más integral del funcionamiento familiar.
Cuando las competencias parentales están sólidamente desarrolladas y fortalecidas, el funcionamiento familiar tiende a organizarse de manera óptima. Esto permite que las familias enfrenten de forma adaptativa los cambios y desafíos del entorno, promoviendo una convivencia armónica y cohesionada. En suma, el fortalecimiento de las competencias parentales no solo mejora la calidad de vida intrafamiliar, sino que también contribuye a la construcción de comunidades más saludables, equitativas y resilientes, promoviendo así el bienestar colectivo y el desarrollo sostenible en la sociedad.


















