Introducción
A nivel global, existe una creciente preocupación por el limitado desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes. Esta problemática podría estar vinculada a diversos factores estructurales que dificultan su promoción, tales como las condiciones físicas de las instituciones educativas, la disposición del mobiliario, la gestión del currículo, las cargas horarias, así como las características individuales de los alumnos, sus entornos sociales y las múltiples responsabilidades que enfrentan los docentes Mendoza, (2021). En este contexto, el informe PISA 2018 evidenció que los estudiantes en España obtuvieron resultados bajos en sus aprendizajes. Frente a esta situación, el Ministerio de Educación español ha establecido como meta reducir la enseñanza basada en la memorización y fomentar el desarrollo del pensamiento crítico Menárguez, (2021).
Por otro lado, en América Latina persiste una desconexión entre las políticas públicas orientadas a la formación docente y las realidades concretas de su aplicación en el aula Oviedo & Páez, (2020). De hecho, se reconoce la necesidad urgente de replantear las estrategias de formación docente en la región, dado que las reformas actuales no abordan adecuadamente aspectos clave como quién enseña y la calidad de los contenidos impartidos. En este sentido, es fundamental que los docentes adopten enfoques que integren el pensamiento crítico en su práctica educativa Benavides & Ruiz, (2022). Para enseñar estas habilidades de manera efectiva, el docente debe primero haberlas desarrollado en sí mismo (Bañuelos, (2017). Además, resulta imprescindible conocer las percepciones del profesorado sobre estas competencias, así como los factores que influyen en su implementación, incluyendo habilidades como la resolución de problemas y la creatividad Heffington et al., (2023).
En particular, la educación en América Latina, y especialmente en Perú, requiere ser observada desde una perspectiva distinta para intervenir eficazmente y lograr un enfoque basado en competencias, donde el fortalecimiento del pensamiento crítico sea un pilar esencial en la formación académica de la educación superior Novoa & Sandoval, (2023). Se hace evidente la urgencia de promover una educación que fomente el razonamiento en los estudiantes, con el propósito de fortalecer su pensamiento crítico, especialmente en el entorno escolar. Por ello, es necesario que el sistema educativo nacional priorice el desarrollo de esta competencia clave Chimoy et al., (2022). Cabe destacar que, tras dos años de suspensión de clases presenciales debido a la pandemia por COVID-19, el país ha sufrido una pérdida significativa en los aprendizajes, estimada por el Banco Mundial como un retroceso equivalente a diez años Unicef, (2022).
En este marco, la pregunta de investigación planteada fue: ¿Cuáles son las áreas del pensamiento crítico de los estudiantes en los contextos educativos? Por lo tanto, el objetivo del estudio fue analizar las implicancias del pensamiento crítico de los estudiantes en dichos contextos.
Metodología
Para el desarrollo del presente estudio se adoptó la metodología de revisión sistemática, siguiendo rigurosamente el protocolo establecido por PRISMA, lo cual permitió presentar los resultados de manera clara y estructurada. En cuanto a la selección de los estudios, se definieron criterios de inclusión que consideraron artículos disponibles en las bases de datos Scopus y SciELO, utilizando como términos clave “critical thinking” AND “students”. Además, se incluyeron únicamente aquellos artículos de acceso abierto, escritos en inglés o español, y publicados en un periodo comprendido entre 2020 y 2025. Por otro lado, los criterios de exclusión descartaron los artículos publicados antes de 2020, así como aquellos con acceso restringido.
La búsqueda inicial arrojó un total de 3,292 artículos en Scopus y 247 en SciELO. Tras aplicar los criterios de selección, se consideraron finalmente 11 artículos de Scopus y 15 de SciELO, sumando un total de 26 estudios que sustentaron el análisis presentado ver Tabla 1.
Tabla 1: Cadena de búsquedas en artículos de bases de datos
| Base de datos | Términos de búsqueda | Resultado | Seleccionados |
|---|---|---|---|
| Scopus | "critical thinking" AND "students" | 3292 | 11 |
| Scielo | " critical thinking" AND "students" | 247 | 14 |
| Total | 3539 | 25 |
Resultados
Tabla 2: Implicancias del pensamiento crítico
| N° | Autor | Implicancias del pensamiento crítico |
|---|---|---|
| 1 | Tasayco et al. (2024) | Los resultados evidenciaron que el pensamiento crítico se refleja en la habilidad de los estudiantes para analizar y comprender distintas perspectivas del conocimiento. Esto supone la capacidad de evaluar diversas posturas y argumentos, incluso aquellos que puedan cuestionar sus propias creencias. |
| 2 | Vendrel (2023) | El desarrollo del pensamiento crítico favorece la construcción de una sociedad más reflexiva y comprometida en los ámbitos social, ético y ambiental |
| 3 | Hutsalo et al. (2024) | Garantizar el desarrollo del pensamiento crítico es un factor esencial para moldear el crecimiento profesional y educativo de los estudiantes, fomentando una mejor calidad del aprendizaje, una mejor asimilación del material educativo y la aplicación del conocimiento en entornos prácticos. |
| 4 | Saavedra (2024) | El desarrollo del pensamiento crítico es una capacidad esencial que los estudiantes deben adquirir desde las primeras etapas de su formación escolar. |
| 5 | Sharma et al. (2022) | Las personas pueden usar habilidades de pensamiento crítico para organizar información, incluidos hechos, para identificar y resolver un problema. |
| 6 | Vázquez et al. (2023) | Una mejora en la percepción de logro de la competencia de pensamiento complejo y sus subcompetencias en el alumnado, siendo el pensamiento crítico el que alcanza mejor resultado en relación al bienestar general. |
| 7 | Quispe (2025) | El pensamiento crítico es una capacidad clave para formar estudiantes con una actitud reflexiva y analítica, siendo altamente requerida en la educación secundaria para hacer frente a los desafíos de un contexto en permanente cambio. |
| 8 | Deroncele et al. (2020) | Es imprescindible transitar hacia una educación que sea ética, estratégica, participativa e interactiva, en la que el pensamiento crítico se valore como una capacidad formativa inherente a toda persona y se promueva su desarrollo y gestión. |
| 9 | Prakong (2024) | El pensamiento crítico desempeña un papel crucial en la mejora de las capacidades de resolución de problemas de los estudiantes, particularmente en la educación superior, donde se espera cada vez más que aborden problemas complejos del mundo real. |
| 10 | López et al. (2022) | El pensamiento crítico en los estudiantes universitarios es esencial y constituye un requisito clave para la toma de decisiones y la solución de problemas. Asimismo, resulta fundamental implementar programas académicos transversales que potencien el pensamiento creativo, especialmente en el ámbito de las carreras de negocios. |
| 11 | Núñez et al. (2020) | El pensamiento crítico, compuesto por las subcategorías de razonamiento, argumentación y toma de decisiones, evidencia que los docentes enfrentan notables dificultades en la conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje, mientras que los estudiantes muestran una carencia de herramientas cognitivas que les permitan desarrollar una lectura crítica. |
| 12 | Cosi & Zeballos (2024) | El pensamiento crítico constituye un pilar fundamental que permite a los estudiantes, sin importar su nivel educativo, elaborar conclusiones propias a partir del análisis de la información que reciben, confrontándola con sus conocimientos y criterios personales. |
| 13 | Andreucci et al. (2023) | El pensamiento crítico conceptual está relacionado tanto con las disposiciones como con las habilidades, y que, si bien no existe consenso sobre su definición, se establece que se trata de un proceso cognitivo de orden superior que se puede entrenar. |
| 14 | Khairuddin et al. (2024) | Los estudiantes perciben sus habilidades de pensamiento crítico con nivel adecuado y está vinculado al nivel adecuado de escritura académica, esto implica que los educadores necesitan integrar ambas habilidades durante los procesos de enseñanza y aprendizaje. |
| 15 | Golden (2023) | Otro factor que influye significativamente en el desarrollo del pensamiento crítico es la planificación, la cual debe incluir condiciones previas para el aprendizaje que aseguren una adecuada atención al impacto del entorno educativo. En este sentido, es fundamental considerar cuatro elementos clave en la estructura de la lección que respalden el fortalecimiento del pensamiento crítico en los estudiantes. Además, es necesario mantener una conciencia clara sobre los múltiples resultados que puede generar la participación activa del pensamiento crítico en el proceso educativo. |
| 16 | Elera et al. (2023) | El pensamiento crítico, puede ser trabajado desde diversas áreas curriculares. Para ello, se requiere de docentes que sean pensadores críticos, bien formados, capacitados y con dominio de sus respectivas disciplinas, respaldados por un currículo flexible que incluya contenidos y espacios que promuevan su fortalecimiento. |
| 17 | Pedraja & Rodríguez (2023) | Para fomentar el pensamiento crítico, es fundamental implementar metodologías como el aula invertida, el aprendizaje basado en problemas y en proyectos, el uso de tecnologías y el trabajo cooperativo. |
| 18 | Novoa & Sandoval (2023) | Diversas estrategias educativas, como el aprendizaje basado en la investigación, en problemas, en casos y en proyectos, han sido ampliamente identificadas en la literatura académica como métodos efectivos para fomentar el pensamiento crítico. Entre ellas destacan el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en la indagación, el análisis y estudio de casos, así como el aprendizaje basado en proyectos. Estas metodologías son fundamentales porque permiten a los estudiantes desarrollar de manera más sólida su capacidad para procesar información, emitir juicios de valor y fortalecer su pensamiento crítico, habilidades esenciales para aportar soluciones efectivas a los problemas que enfrentan. |
| 19 | Callohuanca (2021) | La lectura con enfoque crítico-reflexivo potencia el pensamiento crítico en los estudiantes, ya que les brinda la oportunidad de examinar y valorar las ideas de los autores, cuestionar los puntos de vista presentados y tomar decisiones fundamentadas sobre temas significativos. |
| 20 | Medina (2022) | Las estrategias metacognitivas tienen un impacto significativo en el desarrollo del pensamiento crítico de los estudiantes. |
| 21 | Martos et al. (2022) | Las estrategias educativas deben ser diseñadas de manera que faciliten a los estudiantes la resolución efectiva de problemas reales. Esto se debe a que lo concreto y lo abstracto se integran en el proceso de reconstrucción del pensamiento crítico. |
| 22 | Flores & Neyra (2021) | La lectura implica un proceso reflexivo en el que se busca comprender el contenido y encontrarle un significado personal y relevante en la vida. Este proceso constructivo puede fortalecerse mediante diversas estrategias, tales como la elaboración de ensayos académicos y filosóficos, así como la participación activa en debates sobre temas variados. |
| 23 | Cangalaya (2020) | En el ámbito universitario, se reconoce que la argumentación, el análisis, la resolución de problemas y la evaluación son competencias esenciales para fomentar el pensamiento crítico, contando siempre con el respaldo del docente, cuya participación resulta clave para motivar al alumnado. |
| 24 | Cruz & Hernández (2021) | El uso de la tecnología en la educación enfrenta desafíos relacionados con la brecha digital, los fundamentos, el acceso y los recursos; sin embargo, posee un gran potencial para transformar el sistema educativo. Por ello, es fundamental brindar apoyo y empoderar a los actores del proceso educativo mediante herramientas innovadoras, promoviendo así un alejamiento de los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje. |
| 25 | Evendi et al. (2022) | La implementación del modelo de aprendizaje electrónico basado en problemas mejora el pensamiento crítico. |
Importancia del pensamiento crítico en estudiantes
Los resultados evidencian que el pensamiento crítico se manifiesta en la capacidad de los estudiantes para analizar y comprender diversas perspectivas del conocimiento. Esto implica la habilidad para evaluar distintas posturas y argumentos, incluso aquellos que desafían sus propias creencias. El pensamiento crítico es una competencia fundamental para los estudiantes universitarios, ya que mejora la calidad y pertinencia de sus trabajos académicos. Además, favorece la formulación de preguntas relevantes, la evaluación de argumentos, la reflexión sobre el propio proceso investigativo y la incorporación de múltiples puntos de vista, lo cual enriquece la producción académica en diversas áreas del saber Tasayco et al., (2024).
Asimismo, el desarrollo del pensamiento crítico contribuye a la construcción de una sociedad más reflexiva y comprometida en los ámbitos social, ético y ambiental Vendrel, (2023). En este sentido, garantizar su desarrollo resulta esencial para moldear el crecimiento profesional y educativo de los estudiantes, promoviendo una mejor calidad del aprendizaje, una mayor asimilación del material educativo y la aplicación efectiva del conocimiento en contextos prácticos Hutsalo et al., (2024). Por ello, el pensamiento crítico debe ser una capacidad clave que los estudiantes adquieran desde las primeras etapas de su formación escolar Saavedra, (2024).
Las personas pueden emplear habilidades de pensamiento crítico para organizar información, incluidos hechos, con el fin de identificar y resolver problemas Sharma et al., (2022). De esta manera, se ha demostrado una mejora en la percepción del logro de la competencia de pensamiento complejo y sus subcompetencias en el alumnado, destacándose el pensamiento crítico como la que presenta mejores resultados en relación con el bienestar general Vázquez et al., (2023). En consecuencia, el pensamiento crítico es una capacidad esencial para formar estudiantes con una actitud reflexiva y analítica, especialmente requerida en la educación secundaria para enfrentar los desafíos de un contexto en constante cambio Quispe, (2025).
Es imprescindible avanzar hacia una educación ética, estratégica, participativa e interactiva, en la que el pensamiento crítico sea valorado como una competencia formativa inherente a toda persona, promoviendo su desarrollo y gestión. Para ello, resulta fundamental diseñar un modelo axiomático de educación gerencial orientado a la formación profesional continua Deroncele et al., (2020).
El pensamiento crítico desempeña un papel crucial en la mejora de las capacidades de resolución de problemas de los estudiantes, particularmente en la educación superior, donde se espera que aborden problemas complejos del mundo real. En este contexto, se sugiere que fomentar el pensamiento crítico no solo mejora el rendimiento académico, sino que también dota a los estudiantes de habilidades esenciales para el éxito profesional Prakong, (2024). En efecto, el pensamiento crítico en estudiantes universitarios es indispensable y constituye un requisito clave para la toma de decisiones y la solución de problemas. Asimismo, es fundamental implementar programas académicos transversales que potencien el pensamiento creativo, especialmente en carreras relacionadas con los negocios López et al., (2022).
Finalmente, el pensamiento crítico, compuesto por subcategorías como el razonamiento, la argumentación y la toma de decisiones, revela que los docentes enfrentan notables dificultades en la conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje, mientras que los estudiantes evidencian una carencia de herramientas cognitivas que les permitan desarrollar una lectura crítica Núñez et al., (2020).
Factores asociados al pensamiento crítico
El pensamiento crítico constituye un pilar fundamental que permite a los estudiantes, independientemente de su nivel educativo, elaborar conclusiones propias a partir del análisis de la información recibida, confrontándola con sus conocimientos y criterios personales Cosi & Zeballos, (2024). Este concepto está vinculado tanto a las disposiciones como a las habilidades cognitivas; aunque no existe un consenso absoluto sobre su definición, se reconoce que se trata de un proceso cognitivo de orden superior susceptible de entrenamiento. Por otra parte, los resultados indican que el enfoque de inmersión ha sido ampliamente empleado, y que ciertas estrategias instruccionales han demostrado una mayor eficacia para el desarrollo del pensamiento crítico Andreucci et al., (2023).
Asimismo, los estudiantes perciben sus habilidades de pensamiento crítico en un nivel adecuado, lo cual se relaciona directamente con un desempeño satisfactorio en la escritura académica. Esto implica que los educadores deben integrar ambas competencias durante los procesos de enseñanza y aprendizaje para potenciar su desarrollo conjunto Khairuddin et al., (2024).
Otro factor determinante en el fomento del pensamiento crítico es la planificación educativa, que debe incluir condiciones previas para el aprendizaje, necesarias para garantizar una atención adecuada al impacto del entorno formativo. En este sentido, es fundamental considerar cuatro elementos clave en la estructura de la lección que respalden el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes, así como mantener una conciencia clara sobre los múltiples resultados que genera la participación activa en este proceso Golden, (2023).
El pensamiento crítico puede ser abordado desde diversas áreas curriculares, siempre que se cuente con docentes que sean a su vez pensadores críticos, bien formados, capacitados y con dominio de sus respectivas disciplinas. Todo ello debe estar respaldado por un currículo flexible que incluya contenidos y espacios diseñados para promover el fortalecimiento de esta competencia Elera et al., (2023).
Estrategias y acciones formativas implementadas para el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes
Para fomentar el pensamiento crítico, resulta fundamental la implementación de metodologías como el aula invertida, el aprendizaje basado en problemas y proyectos, el uso de tecnologías y el trabajo cooperativo Pedraja & Rodríguez, (2023). En la literatura académica se destacan diversas estrategias de aprendizaje, tales como el aprendizaje basado en investigaciones, en problemas, en casos y en proyectos, conocidas también como Problem-Based Learning (PBL), Aprendizaje Basado en la Indagación (ABI), análisis y estudio de casos, y Aprendizaje Basado en Proyectos (ABPro). Estas metodologías son relevantes porque permiten a los estudiantes desarrollar sus capacidades para procesar información, emitir juicios de valor y fortalecer su pensamiento crítico, facilitando así la generación de soluciones a problemáticas complejas. En consecuencia, se cumplen los indicadores de pensamiento crítico para niveles superiores de formación Novoa & Sandoval, (2023).
Por otro lado, la lectura con un enfoque crítico-reflexivo potencia el pensamiento crítico en los alumnos, ya que les brinda la oportunidad de examinar y valorar los argumentos de los autores, cuestionar distintos puntos de vista y tomar decisiones fundamentadas sobre temas significativos Callohuanca, (2021). Asimismo, las estrategias metacognitivas tienen un impacto significativo en la mejora de estas habilidades Medina, (2022).
En este sentido, las estrategias educativas deben estar diseñadas para facilitar a los estudiantes la resolución efectiva de problemas reales, integrando lo concreto y lo abstracto en los procesos de reconstrucción del pensamiento crítico Martos et al., (2022). Dado que la lectura implica reflexionar sobre el contenido y encontrarle un significado personal, se trata de un proceso constructivo que puede fortalecerse mediante la elaboración de ensayos académicos y filosóficos, así como la participación en debates sobre diversos temas Flores & Neyra, (2021).
De esta manera, se desarrollan las capacidades necesarias para fomentar el pensamiento crítico en los estudiantes, considerando habilidades como la argumentación, el análisis, la resolución de problemas y la evaluación. En el ámbito universitario, estas competencias son reconocidas como esenciales para impulsar el pensamiento crítico, siempre con el respaldo del docente, cuya participación resulta clave para motivar al alumnado. La forma más efectiva de materializar este tipo de pensamiento en el aula es a través de informes de investigación que promuevan la reflexión de los estudiantes en sus propios contextos. El desarrollo del pensamiento crítico, guiado por criterios bien definidos, facilita una conexión directa con el aprendizaje significativo Cangalaya, (2020).
Por otra parte, el uso de la tecnología en la educación enfrenta desafíos relacionados con la brecha digital, los fundamentos, el acceso y los recursos; sin embargo, posee un gran potencial para transformar el sistema educativo. Por ello, es fundamental brindar apoyo y empoderar a los actores del proceso educativo con herramientas innovadoras, promoviendo un alejamiento de los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje Cruz & Hernández, (2021). En este marco, la implementación del modelo de aprendizaje electrónico basado en problemas ha demostrado mejorar el pensamiento crítico Evendi et al., (2022).
Conclusiones
El pensamiento crítico se manifiesta en la capacidad de los estudiantes para analizar y comprender diversas perspectivas del conocimiento, así como para evaluar distintas posturas y argumentos, incluso aquellos que desafían sus propias creencias. Su desarrollo contribuye a la formación de una sociedad más reflexiva y comprometida en los ámbitos social, ético y ambiental. Entre los factores que influyen en el fortalecimiento del pensamiento crítico se encuentran el enfoque de inmersión, la escritura académica, la planificación que considera condiciones previas para el aprendizaje, y la presencia de docentes que sean pensadores críticos, bien formados, capacitados y con dominio de sus respectivas disciplinas, apoyados por un currículo flexible.
Asimismo, las estrategias que favorecen el pensamiento crítico incluyen la implementación de metodologías como el aula invertida, el aprendizaje basado en problemas y en proyectos, el uso de tecnologías y el trabajo cooperativo. También, resultan fundamentales el aprendizaje basado en la indagación, la lectura con un enfoque crítico-reflexivo, las estrategias metacognitivas, la elaboración de ensayos académicos y filosóficos, así como la participación en debates sobre diversos temas. Además, habilidades como la argumentación, el análisis, la resolución de problemas y la evaluación son clave para potenciar este tipo de pensamiento. Finalmente, es esencial empoderar a los actores del proceso educativo mediante herramientas innovadoras y promover un alejamiento de los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje.















