Introducción
En el mundo se observaron consecuencias negativas en la salud por el aislamiento social durante la pandemia COVID-19 1,2. El sobrepeso y la obesidad no fueron la excepción y se mostraron tendencias crecientes en varios grupos etarios 3. Según la Federación Mundial de Obesidad 4, la obesidad infantil era ya un problema de salud pública antes de la emergencia sanitaria en el ámbito mundial y sugiere que, a pesar de las estrategias para disminuirla, su avance es “inaceptablemente lento”. Los factores condicionantes para una vida sedentaria y el consumo de dietas altas en energía, grasas, azúcares y bajas en micronutrimentos, así como la inseguridad alimentaria y el confinamiento, se exacerbaron durante dicha emergencia 2,5,6,7. Si bien sabemos que los cambios en las prácticas alimentarias y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales, durante el confinamiento por COVID-19 las familias en el mundo se vieron obligadas a reducir su movilidad, lo que limitó la actividad física de la población en especial en los niños 2,8. En un corto tiempo, los cambios a causa del cierre de actividades educativas, deportivas y recreativas, así como en la disponibilidad de alimentos, favorecieron el sedentarismo y la inseguridad alimentaria 9. Este fenómeno ocurrió en la mayor parte del mundo 10.
En México, como en otros países de Latinoamérica, se ha documentado una alta incidencia de inactividad física y sedentarismo entre niños y adolescentes, así como consumos altos de alimentos no recomendables; los reportes a nivel nacional sugieren que estos aspectos de la vida cotidiana de los mexicanos empeoraron como consecuencia del confinamiento y las afectaciones económicas y de movilidad derivadas de la emergencia epidemiológica 11,12. Así, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición sobre COVID-19, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños escolares alcanzó a casi 4 de 10 niños (37,4%) en 2021, con cifras ligeramente mayores para la región Pacífico-Norte, en donde se encuentran el estado de Sonora y de Baja California (39,5%). Así mismo, según la encuesta, más de la mitad de los hogares en la región Pacífico-Norte (54,5%) se encontraban en alguna categoría de inseguridad alimentaria 11.
En este contexto, la presente investigación analizó las diferencias en el estado nutricio y alimentación de niñas y niños escolares que asisten a escuelas primarias públicas en dos estados de la región Pacífico-Norte de México, antes y durante el distanciamiento social para prevenir COVID-19.
Materiales y métodos
Este fue un estudio transversal con escolares de dos ciudades de la región Pacífico-Norte de México evaluados en dos periodos, otoño de 2019 y 2022. Los niños participantes acudían a escuelas primarias públicas de localidades con índice de marginación medio, alto y muy alto. Se determinaron las características físicas de los niños que participaron voluntariamente mediante consentimiento firmado de los padres. Se midió el peso, la talla y la circunferencia de cintura y se determinó su estado nutricio con el puntaje Z del índice de masa corporal (IMC=kg/m2) para la población entre 5 y 19 años. Se utilizó el patrón de referencia de la Organización Mundial de la Salud 13 para clasificar a los escolares con sobrepeso cuando el puntaje del z IMC fue mayor a +1 desviaciones estándar hasta +2, y con obesidad por arriba de +2 desviaciones estándar. En una submuestra de escolares se analizó el consumo de alimentos en los dos periodos a través del índice de alimentación saludable (IAS) 14. Se utilizó el método recordatorio de 24 horas para la colección de datos dietarios siguiendo la metodología de pasos múltiples 15. Para el cálculo de los componentes de la dieta se siguió la metodología de Ortega et al., 16 y se utilizó el Diccionario de alimentos, que se compone de las bases de datos del “Nutritive Value of Food” 17, el banco de datos “Alim 10,000” de CIAD 18 y las tablas de composición de alimentos mexicanos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán 19. Para el cálculo del IAS se siguió la metodología sugerida por Pinheiro et al., 20 y las guías alimentarias para la población mexicana 21.
Resultados
Antes de la emergencia epidemiológica (2019), se recopilaron datos de escolares con una edad promedio de 8,9 ±1,75 años (n=479; 57% mujeres) y durante el 2022 participaron 820 niñas y niños cuya edad promedio fue de 9,1 ± 1,54 años (53% mujeres). En los dos periodos los participantes provenían de sectores de la población con índices de marginación medio, alto y muy alto.
En la Tabla 1 se muestran las características físicas de los escolares en ambos periodos. Se observó un aumento de 6,2 puntos porcentuales en la prevalencia conjunta de sobrepeso y obesidad y una diferencia significativa entre las categorías de estado nutricio entre los dos periodos (p= 0,049). Además, los resultados muestran cambios en la adiposidad central con un aumento de 3 centímetros en la circunferencia de cintura después de la pandemia, en análisis controlado por las diferencias en la edad (p= 0,001; 62,6 y 65,6 cm).
Tabla 1 Características físicas y estado nutricio de escolares de la región Pacífico-Norte de México antes y después del confinamiento por Covid-19
| Niños escolares antes del confinamiento n= 479 | Niños escolares después del confinamiento n= 820 | ||
|---|---|---|---|
| Sexo | |||
| Mujeres % (n) | 57% (272) | 53% (432) | |
| Hombres % (n) | 43% (207) | 47% (388) | |
| Edad, años (media ± DE)* | 8,92 ± 1,75 | 9,13 ± 1,53 | |
| Antropometría (media ± DE) | |||
| Peso (kg) | 33,24 ± 11,07 | 34,9 ± 12,43 | |
| Talla (cm) | 133,33 ± 11,84 | 134,24 ± 11,11 | |
| Circunferencia cintura (cm)* | 62,59 ± 10,72 | 65.63 ± 17,27 | |
| IMC/Edad** | |||
| Desnutrición % (n) | 2,7 (13) | 1,6 (13) | |
| Normal % (n) | 59,3 (284) | 54,3 (445) | |
| Sobrepeso % (n) | 20,0 (96) | 19,4 (159) | |
| Obesidad % (n) | 18,0 (86) | 24,8 (203) | |
*Diferencias significativas p<0,05. ANOVA ** Diferencias en proporciones p<0,05, χ2
Taba 2 Clasificación del IAS en niños escolares antes y después del confinamiento
| Antes del confinamiento n= 203 % (n) | Después del confinamiento n= 179 % (n) | |
|---|---|---|
| Saludable | 0,0 (0) | 0,0 (0) |
| Necesita cambios | 22,7 (46) | 27,4 (49) |
| Poco saludable | 77,3 (157) | 72,6 (130) |
Se categorizaron según la calificación: >80 puntos “Saludable”; 51-80 “Necesita cambios”; < 50 puntos: “Poco saludable".
El análisis de la dieta indicó que los niños tenían un IAS que sugiere una dieta poco saludable, tanto antes de la emergencia epidemiológica, como después de ella (77,3% y 72,6%, del total de niños en cada periodo respectivamente) (Tabla 2). Sin embargo, el IAS antes y después de la emergencia sugiere un IAS promedio ligeramente mejor durante en confinamiento (41,5 contra 43,8, p= 0,03). Cuando se analizó la puntuación del IAS por grupo de alimentos, se observó un mejor puntaje para el consumo de frutas, lípidos saturados y un aumento ligero en la variedad de la dieta en general; sin embargo, el consumo de azúcares parece haber empeorado (Tabla 3). Por otro lado, los puntajes de IAS más bajos resultaron para el grupo alimentario de verduras y para la variedad general de la dieta.
Tabla 3 Puntaje promedio de los componentes del IAS en niños escolares antes y después del confinamiento por COVID-19
| Antes del confinamiento (n=203) | Después del confinamiento (n=179) | ||
|---|---|---|---|
| Variable | X ± DE | X ± DE | p |
| Cereales | 2,8 ± 2,4 | 3,0 ± 2,5 | 0,419 |
| Verduras | 2,2 ± 3,0 | 1,9 ± 3,0 | 0,063 |
| Frutas | 1,9 ± 3,1 | 2,8 ± 3,3 | 0,001 |
| Lácteos | 3,2 ± 3,5 | 3,7 ± 3,6 | 0,253 |
| Carnes | 6,3 ± 4,0 | 6,9 ± 3,5 | 0,252 |
| Lípidos totales | 6,2 ± 3,2 | 6,4 ± 3,6 | 0,369 |
| Lípidos saturados | 5,1 ± 3,5 | 6,4 ± 4,3 | 0,001 |
| Sodio | 8,4 ± 2,5 | 8,2 ± 2,9 | 0,749 |
| Azúcar | 3,8 ± 4,5 | 2,7 ± 4,1 | 0,016 |
| Variedad | 1,4 ± 0,9 | 1,6 ± 0,8 | 0,018 |
| Puntaje total | 41,5 ± 11,2 | 43,8 ± 11,0 | 0,030 |
X ± DE: Media ± Desviación estándar. Prueba U de Mann-Whitney para muestras independientes.
Discusión
Los resultados de este estudio mostraron un deterioro del estado nutricio de los niños escolares de hogares con marginación media a muy alta en el noroeste de México, durante el período de confinamiento por la emergencia epidemiológica, según los indicadores antropométricos analizados. Por otro lado, la alimentación de los escolares en los dos periodos resulta poco saludable para poco más de dos terceras partes de los escolares, con limitantes importantes en el consumo de verduras y variedad general de la dieta. Estos resultados coinciden con los reportados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición sobre COVID-19 que ya era preocupante antes de la emergencia epidemiológica 11, en donde se observó un aumento de casi 2 puntos porcentuales en la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en niños en edad escolar (5 a 11 años, 35,5 y 37,4%, respectivamente). Si bien se observan resultados similares en la tendencia al alza de las prevalencias de sobrepeso más obesidad, es importante considerar que el resultado de la encuesta nacional 2021 incluyó datos de niños de todas las regiones del país y de los distintos niveles socioeconómicos. En el caso de la muestra de niñas y niños escolares de la región noroeste de México y en específico de las ciudades capitales de Sonora y Baja California, los datos provienen de escolares que viven en vecindarios con marginación media a muy alta; de ahí que los incrementos en el peso corporal de los escolares en este estudio sean mayores que la media nacional. También la ENSANUT 2021 reportó que a nivel nacional solo 2,4 de cada 10 niños escolares consumían verduras y leguminosas, la mayoría consumía bebidas endulzadas (92,2%) y el 50% de los escolares consumía botanas, dulces, postres y cereales dulces. Los estudios del efecto del confinamiento por la emergencia epidemiológica a nivel mundial y Latinoamérica coinciden también con el deterioro de la seguridad alimentaria, el consumo de alimentos ultra procesados, la inactividad física y el deterioro del estado de nutrición y la alimentación de niños y adultos 10,22,23.
Si bien en el presente estudio se observó un IAS promedio ligeramente mejor durante el confinamiento con respecto al previo a la emergencia epidemiológica, un estudio paralelo sobre el ambiente alimentario alrededor de las escuelas sugiere que durante el periodo de confinamiento y cierre de las escuelas, el consumo de alimentos de los niños tuvo algunos cambios que pueden considerarse benéficos; uno de ellos es que la compra de alimentos en los establecimientos alrededor de las escuelas, principalmente ultra procesados, disminuyó o fue difícil acceder a ellos, dado el cierre de las escuelas para la enseñanza presencial 24. Otro aspecto identificado en el estudio mencionado sugiere que el ambiente alimentario de los hogares y las decisiones alimentarias de las familias se modificaron, esto es, aumentaron las compras de alimentos en tiendas de conveniencia y fruterías cercanas a los vecindarios, en comparación con el periodo previo al aislamiento social 25. Aun así, los resultados de este estudio mostraron que el IAS de la alimentación de los escolares sigue siendo poco saludable y que existe un deterioro del estado de nutrición después de la pandemia por COVID-19. Los resultados son preocupantes debido a que el estado nutricio de los escolares mexicanos ya estaba comprometido antes de la emergencia sanitaria por COVID-19 y más aún en los escolares de la región norte del país 23.
El cambio en el entorno de los escolares, aunado a las limitaciones económicas en los hogares, el aumento de la pobreza, el incremento de tiempo frente a pantallas y de actividades sedentarias, enfrentaron a las familias a situaciones extraordinarias que incidieron en el estado nutricio de los escolares 26.
En el ámbito mundial se han documentado los efectos en la salud del entorno obesogénico y en este periodo de confinamiento se vieron exacerbados 26. Los resultados de este estudio y los reportados a nivel mundial, sugieren la importancia de las acciones preventivas en salud, particularmente dirigidas a los grupos económica y fisiológicamente más vulnerables. La promoción de la salud a partir de políticas públicas integrales, que tomen en cuenta los cambios en el ambiente alimentario y la situación socioeconómica de las familias, así como la necesidad de modelos de promoción de la salud que permitan a las familias desarrollar estrategias de enfrentamiento comunitario a las emergencias alimentarias, son algunas de las enseñanzas de este periodo de emergencia epidemiológica mundial 27.
Conclusiones
Como sucedió a nivel mundial, los resultados de este estudio sugieren un deterioro del estado de nutricio de poblaciones ya vulnerables antes de la emergencia epidemiológica y la necesidad de la vigilancia nutricional y estrategias de promoción de la salud nutricional diseñadas con y para la población en sus distintos contextos ambientales.














