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Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría
versión impresa ISSN 0004-0649
Arch Venez Puer Ped vol.76 no.1 Caracas mar. 2013
Muchas gracias!!! Discurso pronunciado por la Dra. Haydee Parra de Soto con motivo de la imposición de la orden "Dr. Gustavo H. Machado" en Caracas, el 19 de enero de 2013 con motivo del día del pediatra
Ciudadano Dr. Armando Arias, Presidente Y demás miembros de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría.
Dr. Nelson Orta Sibu, Presidente y demás Miembros De La Comisión de La Orden al Merito Dr. Gustavo H. Machado
Dra. Joalice Villalobos y demás Miembros de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, Filial Zulia
Señores invitados especiales
Colegas Pediatras
Señoras y Señores:
Doy infinitas gracias a Dios por haberme permitido estar presente en este hermoso Acto de Imposición de la Orden al Mérito Dr. Gustavo H. Machado, en el Día del Pediatra.
Mi eterno agradecimiento al Presidente y Demás Miembros de la Junta Directiva Central de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría
A los Miembros del Consejo de le Orden al Mérito Dr. Gustavo H. Machado
A la Directiva de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, Filial Zulia, en especial a la Dra. Nelly Petit de Molero, por su constancia y empeño en solicitarme los documentos para enviarlos a esta ciudad para conferirme esta prestigiosa Orden.
Gracias a todos por su benevolencia!
Es para mí un altísimo honor el que me hayan concedido este homenaje, haber recibido esta Orden tiene un gran significado en mi vida pues nunca imaginé ser merecedora de tan alta distinción. Es también un compromiso, porque el Dr. Gustavo H. Machado fue un hombre poseedor de grandes méritos , que tempranamente tuvo la visión y comprensión del gran reto que se le presentaba ante los grandes problemas de salud que aquejaban a nuestro pueblo, y en especial a los niños. Una realidad que lo motivó a prepararse adecuadamente para enfrentar con idoneidad y probada capacidad en la búsqueda de las soluciones a tales problemas. De allí su viaje a Francia donde permanece 3 años en hospitales infantiles adquiriendo destreza y conocimientos en el manejo de las enfermedades de los niños y consolidando una cultura general y de gran sensibilidad social, siguiendo los pasos de su padre el Dr. Alfredo Machado Núñez. Esto le dió la visión con la cual realiza su obra al sentar las bases para la atención integral de los niños venezolanos a través de la fundación del Hospital de Niños J.M de los Ríos, la creación del Consejo Venezolano del Niño y la creación de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, labores en las cuales estuvo acompañado por los insignes doctores Guillermo Hernández Zozaya y Pastor Oropeza (Padre de la Pediatría Venezolana) entre otros. También realiza Doctorado en Ciencias Médicas e ingresa como Miembro de Número a la Academia Nacional de Medicina.
Estos pro-hombres estuvieron signados por la Divina Providencia para realizar obras tan importantes en beneficio de los más débiles como son los niños de nuestro País. Ese es el camino que ellos nos señalaron y que ha sido motivo e inspiración para quienes hemos seguido sus huellas tratando de no defraudarlos, porque el Pediatra es un ser privilegiado que se encuentra en una condición especial. El hecho de estar en contacto con los niños nos da aliento y vigor para ayudarlos, mostrando no sólo conocimientos sino esa misma predilección manifestada por el mismo Jesucristo, cuando le dijo a sus discípulos: dejad que los niños se acerquen a mí. Son ellos los seres más queridos por El , en el rostro de los niños está el rostro de Dios y la inocencia, que como creyentes estamos llamados a proteger y valorar.
Si bien el ser médico es una vocación superior comparable sólo al sacerdocio, el pediatra es aún de mayor vocación por su servicio no sólo al niño sino a la madre y hasta al grupo familiar. Es muy reconfortante el sentimiento de agradecimiento de los padres hacia los pediatras y mientras a más edad se llega se tiene la oportunidad de tratar no sólo a todos los hijos de una familia, sino también a los nietos y así aunque ya uno no este ejerciendo lo llaman o lo visitan para consultar cualquier problema o pedir alguna opinión al respecto.
Este reconocimiento y gratitud es algo que siempre he recibido de mis pacientes, familiares y ex-alumnos y me ha brindado una gran satisfacción. Por eso, cuando los doctores Nelson Orta y luego Armando Arias me llamaron telefónicamente para darme la grata noticia de que me habían seleccionado para conferirme la Orden al Mérito Dr. Gustavo H. Machado, me sentí emocionada, pero al mismo tiempo me preguntaba que he hecho yo para merecer tan alta distinción. Lo único que venía a mi mente eran precisamente esas sencillas y cotidianas muestras de agradecimiento que vienen del hecho de cumplir con mi deber en todos los retos que se me han presentado en mi actividad personal y profesional a través de toda mi vida. Sin embargo, esta Orden que hoy recibo puede ser el reconocimiento del modo en como he desarrollado esa labor: con amor, vocación y dedicación. Y es este el consejo y legado que dejó el Dr. Gustavo H. Machado y que hoy le estamos dando, ustedes y yo, a los médicos jóvenes.
Que una mujer con limitados recursos materiales se graduara de médico pediatra y ejerciera su profesión como hasta el momento la he ejercido y que ustedes hoy me reconocen, se debe a muchas personas que me han ayudado y a las cuales siempre les estaré agradecida. Primeramente a Dios y a mi familia por toda la ayuda que he recibido para lograr graduarme de médico; especialmente a mis primos el Dr. Carlos Parra Belloso y su esposa Carmen Teresa Paradisi de Parra y a sus 10 hijos quienes me acogieron con mucho amor en su hogar aquí en Caracas durante 4 años, para estudiar dos años de la carrera médica y luego dos años durante el Postgrado, sin su apoyo no hubiese sido posible lograr esa meta.
A mis profesores de Pediatría en Maracaibo Carlos Castillo, Oscar Mayz Vallenilla y Régulo Pachano Añez. Ellos me señalaron el camino de la Pediatría, y luego en el Postgrado bajo la dirección de nuestro querido maestro Doctor Pastor Oropeza y los eminentes profesores Espíritu Santos Mendoza, Ernesto Vizcarrondo, Ernesto Figueroa, Gabriel Barrera Moncada, Eduardo Urdaneta, Dámaso Villarroel, Josefina de Sosa, Simón Gómez Malaret y tantos otros que no sólo nos enseñaron ciencia sino ética, moral, responsabilidad con sus palabras y sus acciones.
Finalmente, jamás podría olvidar y mostrar merecida gratitud en este momento a mi querido y difunto esposo: el Dr. Héctor Servideo Soto, sin cuya ayuda no hubiese cumplido a cabalidad con todos los retos que se fueron presentando en el ejercicio de mi actividad profesional y académica. Juntos realizamos el Post-Grado de Pediatría cuando aún éramos novios. Ya de casados asistíamos religiosamente a todas las Jornadas, Congresos y actividades científicas de nuestra Sociedad de Puericultura y Pediatría y ambos llegamos a presidir la Filial Zulia. Asimismo realizamos trabajos científicos conjuntamente en numerosas oportunidades para presentarlos en las Jornadas y Congresos, dedicando al mismo tiempo nuestra vida a la salud de los niños y a la docencia de la Pediatría en la Universidad del Zulia. Por estas razones, considero que esta distinción que hoy recibo es también para él, al modo de un póstumo homenaje a la memoria de mi amado esposo que Dios le haya dado la gloria en el cielo.
Gracias a todos los que hoy estan aquí presentes compartiendo este grato momento de mi vida. Que el Espíritu Santo derrame abundantes gracias y bendiciones sobre todos ustedes.
Gracias, gracias, muchas gracias












