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Gaceta Médica de Caracas

Print version ISSN 0367-4762

Gac Méd Caracas vol.112 no.3 Caracas July 2004

 

Sesión de Clausura

Discurso del Dr. Otto Lima Gómez*

*Presidente de la Academia Nacional de Medicina electo para el período 2004/2006

En el umbral del siglo XXI esta Academia de Medicina ha cumplido su primer siglo de existencia. El congreso que hoy se clausura constituye la culminación de muchos esfuerzos realizados para conmemorar este acontecimiento. Su realización es el fruto del trabajo coordinado de muchas individualidades e instituciones. Haciendo llegar a todas ellas la expresión de agradecimiento de esta Academia y ante la imposibilidad de nombrarlas a todas, no puedo dejar de mencionar a los Miembros del Comité Organizador: Juan José Puigbó, Presidente de la Academia y del Congreso, fraterno compañero y amigo cuya sabia dirección ha sido invalorable. José Enrique López, Presidente del Comité Científico. José Antonio Ravelo Celis y Ladimiro Espinoza León, Secretario y Tesorero del Congreso, respectivamente. A los miembros del Comité Conmemorativo: Milena Sardi de Selle (Presidente), Nora Bustamante y Miguel González Guerra. A Antonio Clemente, Coordinador de las Sociedades Científicas y a Armando Pérez Puigbó, Presidente de la Red de Sociedades científicas, y finalmente, al cuerpo secretarial en la persona de Laura González.

Los médicos que hoy integramos la Academia de Medicina hemos asistido a cambios transcendentales en nuestra profesión. Destaco sobre todo las inmensas aplicaciones de la tecnología en el examen de los enfermos, que han ampliado las bases científicas del trabajo médico. Ciertamente persisten numerosas preguntas que aún no tienen respuesta y han surgido nuevos problemas entre los cuales destaco la necesidad urgente de armonizar la tecnología médica y las exigencias sociales en la prevención y tratamiento de la enfermedad.

Desde la perspectiva de un siglo, bastante bien reflejadas en las páginas de la Gaceta Médica, pienso que esta Academia ha de ahondar en el futuro su interrelación con todas las instituciones del país ya vinculadas con ella (Sociedades científicas, Facultades de Medicina, Federación Médica Venezolana) para la elaboración de programas conjuntos en relación con la salud de nuestra población y su seguridad social, la práctica de la medicina y la investigación científica. Está en segundo lugar la consideración de los nuevos desarrollos de la medicina, que desbordan la clásica ubicación del médico en los campos de la Clínica, la Cirugía, la Obstetricia y la Pediatría. Para ello se impone el análisis de la Ley Orgánica que nos rige, iniciando ya por directivas anteriores, con el fin de lograr su oportuna modificación. Ello permitiría que estuvieran representadas en su seno disciplinas como la Genética y el Desarrollo humano, la Inmunología, la Sociología y la Antropología médicas, entre otras, indispensables hoy en el estudio de la enfermedad humana. Es necesario, además que nuestra Academia, y quizá todas las que existen en el país, salgan un poco de estos claustros y se proyecten hacia la comunidad. Además, la Academia podría erigirse en centro de difusión de lo que se hace en el país y fuera de él en su respectivo campo de acción. Entre muchos ejemplos menciono los programas de difusión del conocimiento que realiza el Colegio Francia, asequibles sin exigencias previas académicas para su adquisición.

En alguna ocasión escribió Pedro Laín Entralgo, de grata memoria para mí, que la función de la escuela es enseñar, que las universidades deben enseñar e investigar y que las academias son fundamentalmente instituciones normativas. Por llo las academias deben estudiar de conjunto los problemas que plantea la comunidad, los de la salud en sus aspectos doctrinales, científicos y éticos en el caso de nuestra Academia, para elaborar planes concretos que contengan directrices debidamente evaluadas que puedan constituir líneas de acción del Estado. Todo ello implica una estrecha colaboración a todos los niveles, un clima de receptividad para las proposiciones y una paz social estable. En nombre de la Directiva de esta Academia y con el optimismo que exigen los tiempos que corren doy clausura a este Congreso Centenario.

Finalizo pensando en las futuras promociones médicas del país que nos reemplazarán. Que conserven el optimismo y que cultiven y hagan suyo el entusiasmo creador de la generación de médicos que logró el nacimiento de esta centenaria institución animada por el dinamismo creador de Luis Razetti.